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Tramo de Formación Pedagógica.

Materia: Didáctica y Currículum


Estudiante: Abraham, Nicolas

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Trabajo Práctico N°1: Enfoques del curriculum

El concepto de Currículum se asocia a una pluralidad de significados. No existe una definición


“verdadera” o más “científica” que otra. Podríamos decir entonces que no se trata de un
concepto, sino de una construcción cultural y, por lo tanto, su sentido va a depender de la
concepción que tengamos de la Educación, los modos de enseñanza, y de los sujetos que
participan en los procesos de aprendizaje.

En este sentido podemos reconocer a tres grandes enfoques que hicieron posible algunas de las
concepciones de curriculum que existen:

• Enfoque tradicional: plantea al curriculum como un “plan de estudios” o “programa”


donde se plasman de forma organizada los contenidos a enseñar. Allí se detallan los temas, los
hábitos y los valores a ser transmitidos en cada grado o nivel escolar, los modos en que se
estructuran las asignaturas y su distribución en un horario. Cumpliendo con cada una de sus
etapas se va a lograr alcanzar el objetivo, que es el aprendizaje, y sostenerlo a partir de una
calificación.

Desde mi punto de vista, esta perspectiva entiende a la educación como un proceso reproductor
de una serie de saberes y conocimientos estáticos. El maestro es quien tiene el saber y se encarga
de transmitirlo al alumno, poniéndolo en un lugar pasivo. No se tiene en cuenta el proceso que
realizan los estudiantes, no se reconocen los logros ni los obstáculos que se presentan.

• Enfoque sociológico: esta perspectiva pone énfasis en cómo los sujetos (estudiantes)
experimentan la escuela más allá del diseño curricular. Tiene que ver con todo aquello que el
currículum propone, pero especialmente con aquello que no es planificado por el docente: “el
curriculum oculto”. A partir de este se moldean, disciplinan y perfilan los estudiantes para su
funcionamiento en el mundo cotidiano. No se refiere a lo cognitivo, las ideas y conceptos que se
pretende que los alumnos aprendan, sino a las prácticas educativas que influyen en los modos de
organización social. Podemos retomar una cita que Gvirtz (2000) escoge en su texto para
profundizar sobre esta cuestión:
“En la visión educacional tradicional, el cuerpo es territorio exclusivo de la
Educación Física. Se olvida que, así como existe una política del cuerpo existe también una
política educacional del cuerpo, de alcance mucho más amplio. Basta examinar las
organizaciones de tiempo y espacio, los movimientos, los gestos regulados, los rituales y
las ceremonias –elementos centrales de cualquier currículum– para comprender la
extensión en la cual el currículum se relaciona, en gran medida, con el proceso de control
físico y corporal. El moldeado de los cuerpos, su disciplinamiento es no sólo uno de los
componentes centrales del currículum sino, probablemente, uno de sus efectos más
duraderos y permanentes. Aquellos efectos cognitivos que consideramos tan centrales y
característicos del currículum pueden, con certeza, haberse borrado. Sus marcas corporales,
con certeza, nos acompañarán hasta la muerte.” (2000:15)

Si bien esta perspectiva puso en cuestión el carácter normativo del curriculum tradicional, y
concuerdo en que existe un curriculum oculto en las instituciones escolares que intenta generar
individuos acríticos y perpetuar las relaciones de poder existentes, considero que solo se queda
en lo meramente explicativo sin proponer algún modo de transformar la educación.

• Enfoque procesual: desde este enfoque se entiende que el maestro no es un mero


transmisor de conocimientos, sino que debe adoptar el rol de investigador como parte de su
labor, siendo reflexivo y crítico a la hora de llevar a cabo su modelo de enseñanza, observando si
lo que propone es factible y acorde a los intereses de los estudiantes o, por el contrario, si es
necesario realizar algunas modificaciones cuando vemos que las prácticas y estrategias que
estamos implementando no funcionan. 

Para ello el docente ‘’se obliga’’ a formarse y a culturizarse de forma constante, y a la vez que
investiga comprende mejor la teoría y mejora las condiciones sociales y su propia práctica
educativa. Esta tarea permite adaptar el curriculum (los contenidos a dar) al grupo áulico en
general, pero sin perder la singularidad de cada niño/a, favoreciendo a sus procesos de
aprendizaje y no enfocándose sólo en el resultado. Es decir, el objetivo final es el mismo, que
aprendan ciertos temas y adquieran ciertas herramientas, pero el modo de enseñanza y el proceso
es flexible, puede ir variando.

Si bien algunas de los sentidos y representaciones “tradicionales” sobre el curriculum y los


modos de enseñanza aún siguen vigentes en las escuelas, es evidente que hoy en día los desafíos
son otros y por lo tanto se requieren respuestas innovadoras. En este sentido, considero que este
enfoque aporta significativamente a la labor docente, ya que es necesario que estemos
investigando y capacitándonos constantemente en pos de ofrecer una educación de mejor calidad
para todos, respetando la diversidad de niños/as que transitan las escuelas, invitándolos a la
reflexión, a la crítica y no sólo a la reproducción de conocimientos.

En definitiva, si entendemos que no todos los niños son iguales ni aprenden del mismo modo ni
al mismo ritrmo, ni las condiciones escolares son las mismas, se requieren respuestas que sean
acordes a la realidad social que acontece en las aulas. De allí, la importancia de que
investiguemos, reflexionemos y revisemos nuestras practicas constantemente.

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