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La caza de

brujas en la
edad media:
reflexiones para el feminismo
contemporáneo
diana paola salazar arana
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“El mundo debía ser los nacimientos y el aborto, las pri-


«desencantado» para poder meras alquimistas (¡transformar
ser dominado” piedra en oro, es muy peligroso
federici, 2004. para el capitalismo!), ellas no se
quedaron de rodillas frente a nin-
gún hombre, eran sobrevivientes de
la más antigua cultura, antes que
Corría el año 1968 en la ciudad de Nue-
la represión espiritual, económica,
va York cuando el estallido sesentero
del Movimiento por la Liberación de la sexual, mortal de la sociedad fálica,
Mujer en los Estados Unidos de Norte- imperialista, fuera severa, destru-
américa, vio nacer uno de las reivindi- yendo las sociedades humanas y la
caciones más recordadas en la historia naturaleza.” Fragmento del Mani-
del feminismo occidental: el manifiesto fiesto W.I.T.C.H., 1968.
W.I.T.C.H. («Women International Te-
rrorist Conspiracy from Hell» - Cons- En este fragmento, las mujeres que se
piración Terrorista Internacional de las reunieron para la creación del Manifiesto
Mujeres del Infierno). A pesar de la efer- W.I.T.C.H. logran condensar gran parte
vescencia y declive prematuro del mo- del significado que se le da a la palabra
vimiento W.I.T.C.H., su manifiesto de Bruja en los círculos feministas de la mo-
creación sentó las bases para la posterior dernidad. Además, nos muestran que su
difusión que tendría -entre los círculos re-significación está atada a un referente
activistas por la lucha de la equidad de histórico: el fenómeno de la Edad Me-
género- el autodenominarse como bru- dia conocido como la Caza de Brujas.
ja. ¿De dónde viene la re-significación Ahora bien, más allá de los hechos que
del “ser bruja” en la modernidad? ¿Por se pueden verificar en torno a este episo-
qué se le da un significado político en dio histórico, como las cifras en millones
el marco de las reivindicaciones de los de mujeres que fueron quemadas, y los
movimientos feministas? Al respecto, el puntos de encuentro de la mayoría de las
manifiesto apela al rol histórico de las acusaciones que las llevaron a la hogue-
brujas y nos dice que: ra, el fenómeno histórico de la Caza de
Brujas, vigente en las luchas feministas
“Las brujas siempre fueron mujeres de la actualidad, merece ser clarificado
sin miedo de existir, de ser valien- a la luz de los historiadores que han ras-
tes, agresivas, inteligentes, incon- treado este fenómeno, a partir de dos
formes, curiosas, independientes, pasos fundamentales: por una parte, el
reconocimiento del contexto económico,
liberadas sexualmente, revolucio-
político y sociocultural donde se dio la
narías (tal vez eso explica porque Caza de Brujas; y por otro lado, las causas
nueve millones de ellas fueran y explicaciones que dieron lugar a este
quemadas). Las brujas fueron las hecho histórico. Bajo este doble propósi-
primeras en practicar el control de to, a continuación nos sumergiremos en
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un rastreo (1) de lo que los historiadores así, si se invoca a la acción divina (reli-
y académicos nos pueden decir sobre la gión) o a los poderes manifiestos de la
cacería de brujas en la Edad Media y (2) naturaleza (ciencia), no es magia, pero si
de las reflexiones que nos dejan para ana- se invoca ayuda demoníaca (el demonio
lizar nuestro propio contexto. como concepto religioso de la antítesis de
la acción divina) o los poderes ocultos de
La Caza de Brujas, como fenómeno po-
la naturaleza, sí se considera magia. Así,
lítico y social, surge en el marco general
surge la explicación de cómo en el marco
de la magia medieval. Esta premisa, es
cultural de la Edad Media, la magia fue
sustentada por Kieckhefer (1992) quien
un punto de intersección entre una for-
nos recuerda la necesidad de situar a los
ma de religión y otra forma de ciencia.
magos, y a las brujas, como miembros
Asimismo, la magia como intersección
de grupos sociales donde la magia cir-
entre la cultura popular y la erudita, es
culaba como un marco cultural mayor.
explicada por Kieckhefer (1992) de la si-
Así, preguntarse por el contexto de la
guiente manera:
Caza de Brujas, implica remitirse a los
significados que tuvo la magia en el con-
texto medieval. Para el autor, la magia “Se puede resumir la historia de
en la Edad Media se presentó como una la magia medieval, de forma muy
intersección entre la religión y la ciencia, breve, diciendo que a nivel popu-
entre la cultura popular y la cultura eru- lar la tendencia fue concebir la
dita, y entre la ficción y la realidad (Cf magia como algo natural, mien-
Kieckhefer, 1992: 10)
tras que entre los intelectuales com-
Bajo esta definición, de la magia como petían tres líneas de pensamiento:
intersección, el autor nos ofrece las dis- un supuesto (…) de que cualquier
tinciones que los intelectuales de la tipo de magia implicaba, al menos
Europa Medieval hicieron sobre la ma-
implícitamente, una dependencia
gia, específicamente sobre la diferencia-
ción entre la magia diabólica (que reposa de los demonios; un reconocimien-
en una red de creencia e invoca a los es- to de mala gana (…) de que la ma-
píritus demoníacos) y la magia natural yor parte de la magia era de hecho
(que explota los poderes ocultos de la natural; y un temor (…) de que la
naturaleza y es en sí misma una rama de magia comportara una invocación
la ciencia medial) Aunque se debe reco- demasiado explícita a los demonios,
nocer que, para muchos de los autores de incluso cuando pretendía ser ino-
la Europa Medieval “cualquier tipo de
cente” (Kieckhefer, 1992: 25)
magia era, por definición, diabólica; no
todo el mundo estuvo de acuerdo en que
existiera la magia natural, diferenciada De la diferenciación entre la concepción
de la diabólica.” (Kieckhefer, 1992: 17) de la magia por parte de las culturas po-
pulares, frente a la interpretación impe-
Además, las diferentes interpretaciones rante promovida por la cultura erudita,
de lo que se podía denominar como ma- se puede desprender un análisis que va
gia, están puestas sobre una distinción más allá del marco cultural, y que nos in-
del tipo de poder al que invoca la magia: dica el carácter político, social y económi-
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co que tuvo la magia y la Caza de Brujas, transición económica se estaba dando de


como un instrumento de poder de la manera acelerada, con la privatización de
sociedad medieval. Este carácter multidi- la tierra, el aumento de los impuestos y
mensional del fenómeno, es compartido la extensión del control estatal.
por autoras como Federici (2004) quien
Ahora bien, una vez identificada la coin-
desde el marco de la lucha de clases y el
cidencia histórica y geográfica de la caza
surgimiento del capitalismo, ofrece una
de brujas con la transición hacia el capi-
mirada poco explorada entre los historia-
talismo, resulta pertinente preguntarse
dores: el análisis del fenómeno de la Caza
¿Por qué el contexto económico promo-
de Brujas como herramienta de poder,
vió la intensificación del fenómeno? Al
abiertamente misógina y producto de
respecto, Federici ofrece una explicación
una transición del modelo económico.
que sienta la discusión en el problema
En primer lugar, el marco temporal en que la magia generaba a la nueva clase
que se inserta la Caza de Brujas se da en capitalista, éste es: que daba a los po-
los siglos XV, XVI y XVII, finalizando la bres un poder exclusivo que era ajeno al
Baja Edad Media y comenzando la mo- capitalismo. Así, la autora explica cómo
dernidad, es decir, este fenómeno no es la magia no podía ser objeto de las leyes
precisamente un resultado del “oscuran- del mercado: era una concepción anár-
tismo” de la época medieval, sino que se quica, que además permitía a los pobres
da en una transición hacía el cambio de controlar la naturaleza, subvertir el or-
sistema económico. A mediados del siglo den constituido y desafiar los procesos
XVI, cuando la caza de brujas alcanzó su centrales de la dinámica capitalista, bajo
punto máximo entre 1580 y 1630, fue una asignación aleatoria de beneficios
la época en que las relaciones feudales ya o recursos que no se desprenden de la
estaban dando paso a las instituciones disciplina del trabajo capitalista (Cf Fe-
económicas y políticas típicas del capita- derici, 2004: 238-240)
lismo mercantil (Cf Federici, 2004: 226)
Esta explicación es relevante porque
Por otra parte, la relación entre la caza de logra identificar las tensiones entre las
brujas y el contexto económico de tran- características de la magia y los postula-
sición hacía el capitalismo, encuentra dos del sistema capitalista, ergo, se hace
sustento no sólo por la temporalidad del razonable pensar por qué el contexto eco-
fenómeno, sino por la distribución geo- nómico promovió el fenómeno de la caza
gráfica de la persecución,1 que muestra de brujas. No obstante, no queda claro
cómo la caza de brujas se dio mayorita- cómo otros contextos, donde la magia
riamente en aquellas regiones donde la también pudo ser una herramienta para
desafiar el orden establecido, no propi-
ciaron la intensificación del fenómeno.
Lo anterior, puede tener respuesta en
1. “Resulta significativo que la mayoría de los
juicios por brujería en Inglaterra tuvieran lugar
en Essex, donde la mayor parte de la tierra había
sido cercada durante el siglo XVI, mientras que
en las regiones de las Islas Británicas en las que de brujas. Los ejemplos más destacados en este
la privatización de la tierra no se dio y tampoco contexto son Irlanda y los Highlands occidentales
formó parte de la agenda, no hay registros de caza de Escocia” (Federici, 200: 234)
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una parte importante de la explicación


sobre el fenómeno que Federici decide no
tomar en cuenta, y esto es las creencias como práctica
de las clases dominantes respecto a la del poder secular
magia. En palabras de la autora “tam-
poco tenemos que decidir si los caza-
«la caza de brujas
dores de brujas creían realmente en las requería una vasta
acusaciones que dirigieron contra sus
víctimas” (Federici, 2004: 232)
organización y
administración
Esto es problemático, en la medida que
niega la necesidad de hacer un análisis oficial»
profundo de las convicciones y discursos
que circulaban en las clases dominantes.
Aspecto reconocido, por ejemplo en Kiec- En este sentido, vemos cómo a partir
khefer (1992) quien reconoce que “Las del análisis del contexto económico, se
nociones populares de la magia fueron pueden desprender explicaciones que
adoptadas e interpretadas por «intelec- dan luces sobre el contexto político en
tuales» —término utilizado aquí para de- que se dio la caza de brujas, y se abre la
signar a quienes tuvieron una formación discusión para comprender los juegos de
filosófica o teológica— y sus ideas sobre la poderes y las distintas manifestaciones
magia, los demonios y otros temas afine s de interés que confluían en el marco po-
fueron a su vez difundidas aquí y allá por lítico de la baja Edad Media. Dinámicas
los predicadores.” (Kieckhefer, 1992: 10) en las que es importante no perder de
Asimismo, Henningsen (1980) incluye vista las explicaciones ofrecidas por el
en su definición de Brujomanía colecti- marco cultural que fue transversal a las
va, la explicación de que este explosivo distintas clases sociales.
impulso de persecución (asociado con A nivel político, la magia fue condena-
la caza de brujas) estuvo ocasionado por da por diferentes estamentos del poder
“el sincretismo entre las creencias po- medieval, tanto por la Iglesia como por
pulares y las ideas que sobre la brujería el Estado (Cf Kieckhefer, 1992: 10) No
han elaborado algunos intelectuales. En obstante, la caza de brujas, como ejer-
el caso concreto de Europa, puede de- cicio sistemático de persecución, tuvo
cirse que fue la mezcla de las creencias un tránsito de la Inquisición (institu-
en brujas, propias de la población rural, ción encargada de la herejía) al poder
con las teorías intelectuales que los teó- secular: por ejemplo, en países como
logos exponían sobre la brujería lo que Inglaterra, Escocia, Francia y Países
causó el trastorno de las mentes de miles Bajos, se aprobaron leyes y ordenanzas
de personas.” (Henningsen, 1980: 458.) que hicieron de la brujería un crimen
Ambas interpretaciones, dan cuenta de capital. Lo que da cuenta de un contexto
la importancia que tiene la circularidad político favorable para la instituciona-
cultural de las creencias sobre la magia lización de la caza de brujas como una
y la brujería, en la explicación sobre el tarea del Estado, que estaba consagrada
fenómeno de la caza de brujas. y regulada en su ordenamiento legal.
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Además de su legitimidad legal, la caza particular dentro de la sociedad medie-


de brujas fue un instrumento político val, la de aquellos que tuvieron acceso
para controlar escenarios de articula- a una formación teológica y filosófica.”
ción y sublevación del campesinado. Por (Kieckhefer, 1992: 24) asimismo, las
ejemplo, la persecución del Aquelarre ideas de persecución sistemática que
(encuentro de personas asociado por el fueron difundidas por las autoridades
poder oficial con el canibalismo, la orgía que viajaron de aldea en aldea alertando
sexual y la reunión política subversiva) a la población, procedían de esta misma
tuvo razones profundas de temor de las clase dominante.
clases dominantes por lo que pudiera
En palabras de Federici, “Antes de que
gestarse a nivel político en estos espacios
los vecinos se acusaran entre sí o de que
(Cf Federici, 2004: 242)
comunidades enteras fueran presas del
Como práctica del poder secular “la caza «pánico», tuvo lugar un adoctrinamien-
de brujas requería una vasta organiza- to sostenido en el que las autoridades
ción y administración oficial” (Federici, expresaron públicamente su preocupa-
2004: 227) e implicaba una diversidad ción por la propagación de las brujas”
de actores, que elevaban el costo de los (Federici, 2004: 227) Esta conjugación
juicios a una bruja y obligaban a que, del contexto político favorable y del con-
cuando los parientes de la víctima no texto social donde las clases dominantes
tenían dinero, los ciudadanos del pueblo se encargaron de propagar un temor en
debieran costear el juicio. Asimismo, el la población, terminó haciendo que en
despliegue burocrático estuvo acompa- el mundo subalterno la concepción de
ñado de la propagan multimedia, que la magia y la brujería (vigente desde si-
hizo uso de la imprenta para difundir de glos anteriores) se transformara. Como
manera masiva y alertar a la población lo sostiene Henningsen ““la mitología
del peligro de las brujas, al mismo tiempo demoníaca de la brujería fue un producto
que se motivaban las denuncias de otras de la élite culta, no de la mente popular.”
personas del pueblo. (Henningsen, 1980: 456.)
En este contexto social, el apoyo de filó- Esta transformación, dio paso al páni-
sofos y hombres de ciencia de la época2 co colectivo, el cual generó todo tipo
fue esencial para la difusión e institucio- de efectos sociales dentro de las clases
nalización de la casa de brujas. Como lo populares. Como lo reconoce el inqui-
reconoce Kieckhefer (1992) las defini- sidor Salazar, protagonista del análisis
ciones de magia que fueron difundidas que Henningsen hace del fenómeno en
procedían principalmente “de una clase España, la brujomanía y la caza de brujas
se expandía en aquellos lugares donde
llegaba la propaganda oficial, y la mejor
arma para evitar estos brotes de acusa-
2. Entre ellos estaba el teórico político ciones y juicios debió ser el silencio (Cf
inglés Thomas Hobbes, quien a pesar de su Henningsen, 1980: epilogo)
escepticismo sobre la existencia de la brujería,
aprobó la persecución como forma de control Una vez identificados los contextos en
social. Enemigo feroz de las brujas fue también que se dio la caza de brujas, y las ex-
Jean Bodin, abogado y teórico político francés.
(Federici, 2004: 229)
plicaciones que tuvo la intensificación
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autora reconoce que hay una segunda


explicación, quizás la más profunda y
(...) las mujeres reveladora, para los efectos que tuvo la
fueron perseguidas caza de brujas sobre las mujeres:

y acusadas como “La bruja no era sólo la partera, la


hechiceras, mujer que evitaba la maternidad o la
curanderas, mendiga que a duras penas se gana-
encantadoras o ba la vida robando un poco de leña o
de manteca de sus vecinos. También
adivinadoras (...) era la mujer libertina y promiscua
—la prostituta o la adúltera y, por
lo general, la mujer que practicaba
su sexualidad fuera de los vínculos
del fenómeno en relación con estos con- del matrimonio y la procreación.”
textos, vale la pena revisar los efectos (Federici, 2004)
sociales que generó la persecución sis-
temática de las brujas y una pregunta De esta manera, es como la persecución
fundamental ¿Por qué fueron mayori- de las brujas tuvo una función sociomo-
tariamente mujeres?3 Aunque entre los ral, donde “La bruja o el brujo eran sim-
historiadores no es frecuente la reflexión plemente la encarnación de la amorali-
sobre este fenómeno, y las cifras ¡en mi- dad y de todo aquello que va en contra de
llones! de mujeres que fueron asesinadas los ideales de la sociedad” (Henningsen,
sistemáticamente durante esta época no 1980: 457) Es así como la caza de brujas
levantaron las suficientes sospechas, Sil- promovió los ideales de la feminidad y
via Federici logra canalizar estos vacíos la domesticidad, y a medida que la caza
analíticos para ofrecernos dos tipos de de brujas avanzaba, se iban aprobando
explicación. leyes que castigaban a las adúlteras con
la muerte (este fue el caso de Inglate-
En primer lugar, nos dice que las muje-
rra) y la prostitución era ilegalizada (Cf
res fueron perseguidas y acusadas como
Federici, 2004: 255) lo que muestra que
hechiceras, curanderas, encantadoras o
esta persecución fue el cimiento de mu-
adivinadoras (Cf Federici, 2004: 240)
chas de las leyes de defensa de la vida
por ser prácticas que tradicionalmente
familiar. Además de la defensa de los
realizaban las mujeres. Lo que podría
ideales de feminidad, el sadismo sexual
constituirse como una explicación des-
que se utilizó durante las torturas contra
de la casualidad. No obstante, la misma
las acusadas, revela una misoginia sin
paralelo en la historia (Cf Federici, 2004:
245) y nos muestra, junto con el castigo
3. Según Federici (2004) “Más del 80 % de las por las prácticas anticonceptivas, que el
personas juzgadas y ejecutadas en Europa en los control sobre el cuerpo de las mujeres
siglos XVI y XVII por el crimen de brujería fueron
mujeres.” (p.p. 246)
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estuvo presente como un elemento cen- que el mundo no pudo ser desencantado
tral y característico en la caza de brujas. por la Caza de Brujas ¡Aquí estamos!
Finalmente, la autora nos muestra que Bibliografía
la caza de brujas tuvo un tercer efecto
revelador “La caza de brujas ahondó las Federici, S. (2004) Calibán y la Bruja.
divisiones entre mujeres y hombres, in- Historia 9, Traficantes de sueños. Trad.
culcó a los hombres el miedo al poder de Hendel, V. & Touza, S. Madrid, España.
las mujeres y destruyó un universo de Henningsen, G. (1980) El Abogado de
prácticas” (Federici, 2004: 223) Esto se las Brujas. Brujería Vasca e Inquisición
demuestra, por ejemplo, en el hecho de Española. Trad. Rey, M. Alianza Editorial.
que no las defendieran, de que a pesar Madrid, España.
que en algunas aldeas llegaron a ser ase-
sinadas más del 70% de las mujeres, no Kieckhefer, R. (1992) La Magia en la Edad
se levantaran movimientos de hombres Media. Revista Crítica. España.
en contra de esta situación. Lo que esto Quaife, G. R. (1989) Magia y maleficio:
refleja, es que los años de propaganda Las brujas y el fanatismo religioso. Revista
y terror por parte del estamento oficial, Crítica. España.
lograron sembrar entre los hombres las
semillas de una profunda alienación psi-
cológica con respecto a las mujeres, lo
cual quebró la solidaridad entre los sexos
(Cf Federici, 2004: 263)
Este breve recorrido por un análisis his-
tórico de la brujería y su contexto en la
Edad Media y comienzos de la Edad Mo-
derna, nos muestra que la caza de brujas
trascendió el fenómeno cultural, incluso
el fenómeno político y económico, para
constituirse como una herramienta de
censura abiertamente misógina, que bus-
có controlar de manera particular a las
mujeres. Si las brujas representan todo
aquello que va en contra de los ideales de
feminidad, y encarnan la capacidad de
las mujeres para decidir sobre nuestros
propios cuerpos, vale la pena reivindicar
en las luchas feministas esta categoría y
reafirmar que los apelativos contempo-
ráneos que nos llaman brujas o “femina-
zis”, no deben apagar lo que la hoguera
no logró en más de tres siglos de persecu-
ción. Por el contrario, cada vez que escu-
chemos este término debemos recordar
La Santa
Inquisición en
Cartagena:
catalizador de resistencias y
reivindicaciones de grupos sociales
marginados
ana carolina palma garcía
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El pensamiento mágico ha sido una de las de los mestizos resultaba muy confusa
formas por las cuales los seres humanos tanto racial como étnicamente. Así, este
han intentado explicar y darle orden al contexto diverso y ambiguo permitió el
mundo, sin embargo, durante los siglos surgimiento de “nuevos elementos de
XV, XVI y XVII esta práctica tomó un tin- estratificación a la estructura social, de
te político con la cacería de brujas, pues manera que una forma del sistema de cla-
los fuertes discursos religiosos entrelaza- ses que se iba constituyendo tenía que ver
dos con los poderes políticos insertaron con la misma existencia de la pluralidad
sentimientos de arrepentimiento, culpa racial” (Esteva, 2000: 326).
y pecado en quienes eran considerados
Lo anterior, implicó que el factor por el
sus enemigos. En este contexto, fueron
cual se diferenciaban los grupos sociales
los intereses políticos los que -con ayuda
fuera el color de la piel y, por lo tanto,
de los estereotipos de algunos grupos so-
los mestizos ocupaban posiciones inter-
ciales- guiaron la persecución en pro del
medias con distinciones difusas ente los
orden social. El encuentro entre Europa y
indios y los españoles. La historia del
América en estos siglos no estuvo exento
mestizaje, claramente se ve como la his-
de estos fenómenos. El nuevo mundo se
toria a partir de la cual empiezan a cul-
vio enfrentado a conciliar formas muy
tivarse conflictos sociales en la sociedad
diferentes de comprender la realidad,
de la América colonial como producto de
y por supuesto, de controlarla. Con la
la oscilación e incertidumbre del rango
llegada de los Tribunales de Inquisición
social, el prestigio y el rol de estas gene-
en Lima, México y Cartagena, la Amé-
raciones mestizas.
rica Colonial se vio implicada en estos
fenómenos sociopolíticos y religiosos Este proceso histórico de cambio y acul-
originados en Europa. turación dejó una marca generacional por
su consecuente modificación de costum-
Este ensayo pretende analizar el papel
bres, formas de vestir, familia, matrimo-
de la Santa Inquisición en Cartagena de
nio y economías domésticas, pues implicó
Indias. Para esto, se divide en tres gran-
un sincretismo religioso, social e incluso
des partes, en la primera se hace una
cognitivo. Los conflictos por la adapta-
contextualización tanto de Iberoamérica
ción se manifestaron en su mayoría en
como de Cartagena. Después se expone la
ámbitos íntimos que buscaban simbólica-
forma en la cual funcionó esta institución
mente hacer frente a los poderes políticos
en conjunto con la sociedad cartagenera.
y económicos. Así pues, a pesar de las
Finalmente se exponen las conclusiones.
enseñanzas religiosas impartidas desde
Ahora bien, uno de los aspectos más la iglesia a las poblaciones indígenas,
importantes a tener en cuenta sobre que hicieron que a finales del XVI estos
Iberoamérica, es que en sí mismo es un grupos pudieran percibirse como integra-
mosaico pluricultural resultado de sus dos a la doctrina católica, eran constan-
mezclas raciales. Claudio Esteva Fabre- temente “denunciados como practicantes
gat, antropólogo e historiador, expone de magia escondidas, de rituales mágicos
que como consecuencia de estas mez- y ceremonias que repetían la tradición
clas las condiciones y prestigios sociales prehispánica” (Esteva, 2000: 341).