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LOS REQUISITOS QUE DEBE CUMPLIR LA INTRODUCCIÓN A LA

FILOSOFÍA.

¿POR QUÉ ES NECESARIA LA INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA?

Porqué hablar de una introducción a la Filosofía, por qué es necesaria en el


abordaje del estudio de la filosofía, no como repertorio de los problemas
filosóficos, no como introducción <<histórica>> que da cuenta de la evolución de la
filosofía buscando su sentido y su tendencia, no como toma de contacto con su
realidad y elegir un problema para estudiarlo en detalle.

La introducción a la filosofía es la denominación de una empresa, de una tarea, de


un quehacer, claro un quehacer humano.

Tenemos que apelar a una situación concreta, la cual está definida por dos
ingredientes: el sujeto de la introducción -nosotros- y el término de ella, la filosofía,
a la cual encontramos ya ahí y ambos aspectos son históricos.

La introducción es a algo, que para mí ya existe aquí y ahora, la encuentro en mi


circunstancia, es introducir a los seres humanos actuales a la filosofía.

Introducirse a la filosofía como realidad social es a la existencia de una tradición


filosófica y sólo puede hacerse desde una situación definida históricamente.

Hacer una introducción a la filosofía supone a ésta como realidad ya existente. Si


al hablar de introducción nos referimos a ella como una instancia dada, la
introducción misma requiere una previa y radical justificación del filosofar.

Nuestra situación es muy diferente de la de los presocráticos, porque incluye como


ingrediente decisivo la tradición filosófica entera, ausente para ellos.

Coincide en que, entramos a la filosofía movidos por una necesidad inexorable,


hay que mostrar, por tanto, cuándo y cómo surge la necesidad de la filosofía y
para quién.

No se pueden exponer sin más los problemas filosóficos mientras estos no se


planteen como problemas para alguien.
Un problema viene definido por su contenido, pero específicamente por su
problematicidad, esto significa que un problema requiere un ser humano que lo
piense y para quien exista, debe ser enunciado y comprendido por alguien, al
hacerlo es un efectivo problema.

Además, hace falta que yo necesite saber eso y compaginar las nociones
discordantes. El verbo griego del que se deriva el sustantivo <<problema>> quiere
decir lanzar o arrojar adelante. Problema significa un obstáculo y hace falta que yo
necesite pasar al otro lado, superarlo.

Uno de los elementos reales que constituyen un problema es la situación en que


como tal se constituye, esto nos conduce a la evidencia de la historicidad de los
problemas, que es menester entender en todo su alcance.

Son históricos los problemas mismos, necesitamos comprender lo que significa


para Platón o para Kant la problematicidad del <<problema del conocimiento>>,
hay problemas antiguos, problemas nuevos, problemas que dejan de serlo, dejan
de presentarse ante el ser humano como problemas o como problemáticos, no
necesita saber a qué atenerse acerca de ellos para vivir su propia situación.

Por esta razón, una introducción a la filosofía tiene como primer requisito su
propia justificación, es decir, sólo puede iniciarse cuando la situación real en
que el ser humano se encuentra lo obliga a un peculiar quehacer, el cual
resulta ser la filosofía, es esta forzosidad el único motor auténtico de esa
introducción.

La función de la historia de la filosofía. No cabe modo más seguro de ser fiel a la


historicidad de la filosofía que asistir a su historia, tomándola como algo que
existe, algo que acontece, algo que se hace.

La historia de la filosofía en la medida en que lo es, en que es efectiva historia y


versa sobre la realidad filosófica misma, muestra la razón histórica de que haya
habido filosofía y de que la haya actualmente y así nos instala desde luego en su
verdadero ámbito.
Por tanto, es la condición previa para justificar -la filosofía- la introducción que se
intenta, el otro – nosotros – nos es dado. La apelación a la historia de la filosofía
es legítima e imprescindible, sólo con ella alcanza plenitud el intento de acercarse
a la filosofía en su viva y palpitante realidad.

La historia de la filosofía que es narración del filosofar, termina forzosamente en la


actualidad, la historia de la filosofía nos remite, lleva al presente, y al llegar a lo
actual, deja de ser historia, la historia de la filosofía tiene un carácter urgente: es
una esencial actualización.

Sirve, por consiguiente, para instalarnos en nuestra situación concreta y efectiva,


que es la de nuestro presente, contribuye a dar plenitud al sujeto de la
introducción – nosotros -, en cuanto referido al término de ella – la filosofía -.

La función de la historia de la filosofía es doble, hace que nos encontremos con la


realidad filosófica y hace posible que nos propongamos la empresa de
introducirnos en ella y además nos pone en posesión de nosotros mismos, la
historia de la filosofía crea el ámbito previo dentro del cual tiene su lugar una
posible introducción a la filosofía.

Introducción a la filosofía tiene que ser una toma de posesión de la circunstancia


actual del ser humano, la circunstancia y ocasión es que su sujeto no es
abstracto, sino se trata del ser humano mexicano michoacano de finales de la
segunda década del siglo XXI, lo cual incluye su contexto histórico, con sus
propios problemas vitales y su historicidad y dichos problemas a definir, no son
locales, ni nacionales de manera estricta, sin dejar por ello de tener dichos
atributos, sino que son globales y por tanto planetarios.

Esa situación y circunstancia en que se encuentra todo ser humano implica una
idea del mundo y dada su época histórica, su vida está fundada en un sistema de
creencias e ideas recibidas en las que se encuentra y que le hacen posible vivir,
entonces se implica un análisis de ese esquema que condiciona su vida en ese
intento de penetrar la filosofía.
Dentro de ese sistema de creencias e ideas hay fisuras y conflictos que plantean
problemas vitales, que hay que buscar resolver mediante la acción, mediante el
vivir mismo, el carácter esencialmente problemático de la vida humana lleva
implícito el que sus actos tengan un carácter resolutivo, que se manifiesta en que
todo hacer es elegir, como tal va orlado de no haceres posibles y no elecciones.

Hay una gama o reducto muy amplios de problemas vitales que rebasan las
creencias genéricas en que se fundan muchas ideas del mundo y el repertorio de
ideas respecto del tema, entonces hablamos de problemas vitales para la
humanidad en este momento histórico y para los cuales parece que no bastan o
no son suficientes las instancias llamadas ciencia.

En el momento en que el ser humano se siente perdido, sin saber a qué atenerse,
en ese momento aparece la filosofía. La filosofía se presenta como una instancia
superior a la cual se apela porque las demás han revelado su insuficiencia.

La insuficiencia de las ciencias afecta a la función que tienen en mi vida, sus


limitaciones y renuncias, no me bastan para saber a qué atenerme respecto a las
cosas, a los problemas vitales de aquí y ahora, por lo tanto, para vivir, ya que para
ello necesito conocer y saber a qué atenerme.

La filosofía pretende dar certidumbre radical y por ello tengo que contar con ella, a
lo que se agrega hoy y que altera la situación general, junto a su pretensión
encuentro la efectiva duda de que pase de pretensión: no hallo sin más una
filosofía vigente, sino la dramática historia de esa pretensión humana, que es lo
que conocemos como historia de la filosofía.

Si yo necesito esa certidumbre que la filosofía pretende alcanzar, no tengo más


remedio que esforzarme por entrar en ella, por la sencilla razón de que de otro
modo no me sirve.

Ahora bien, a esto que es un quehacer humano, una tarea de urgencia que en
ciertas y determinadas circunstancias tengo que realizar para poder vivir, a esto se
puede llamar, introducción a la filosofía y como quehacer envuelve cuatro
momentos que son esenciales para que sea real y no se agote en un esquema o
esqueleto abstracto o retórico: personalidad, dinamismo, forzosidad,
circunstancialidad, o sea, algo que tengo que hacer aquí y ahora.

Como filosofía es ante todo, eso que los filósofos han hecho hace más de dos mil
quinientos años, la realidad que hallo efectivamente ante mí es la historia de la
filosofía y de ella he de partir forzosamente.

La historia de la filosofía es efectiva historia, la realidad filosófica está en


movimiento, es un peculiar movimiento de la mente…es forzoso que la historia de
la filosofía nos remita al problematismo actual de la filosofía, por ello la
introducción a la filosofía comienza donde la historia nos sitúa.

La filosofía supone una situación de que parte, pero su acción misma,


condicionada por esa situación, empieza cuanto ésta ha obligado al ser humano a
hacer la filosofía. La introducción por su parte ha de enfrentarse primaria y
directamente con la situación del hombre actual y su principal tema es la
forzosidad fáctica en que él se halla y que lo mueve a hacer filosofía.

La misión de la introducción a la filosofía es mostrar, en virtud de la


situación del ser humano presente, el horizonte de los problemas vitales y
soluciones exigidos por esa situación y emergentes de su condición
histórica, el tema de la introducción a la filosofía no es tanto el tratamiento de los
problemas filosóficos como su descubrimiento, su patentización en estado
naciente (o yaciente) o ya con historia, dentro del contexto vital en que surgen. La
filosofía tiene que ser un saber sistemático, la verdad filosófica es esencialmente
un sistema.

La estructura esquemática de la introducción a la filosofía ha de consistir en


una descripción de la situación real del ser humano de nuestro tiempo, que
sirva de base y punto de partida para un análisis de ella, en la cual se pongan
de manifiesto sus ingredientes y la función de estos en la vida de ese ser humano
concreto que es uno de nosotros o cada uno de nosotros, ese análisis revelará la
pertenencia de la verdad a ese repertorio de funciones vitales y la aparición en la
vida humana de un horizonte de problematicidad, el intento mismo de formular
comprensivamente esta situación vivida descubre un contexto de problemas y a la
vez de requisitos metodológicos y vitales exigidos por su propia índole cuando se
intenta dar razón de ellos.

El resultado de esta indagación será doble: mostrar la necesidad de la filosofía


cuando nuestra situación se radicaliza y tiene que justificarse a sí misma y
descubrir la forma auténtica, históricamente condicionada, en que tiene que
aparecer y trazar con ello el perfil preciso que ha de tener en esta circunstancia la
filosofía.

La introducción a la filosofía tendría como misión el descubrimiento y la


constitución, en nuestra circunstancia concreta, del ámbito del filosofar concreto
exigido por ésta, qué está pasando, por qué está pasando, cómo está pasando,
cómo lo resolvemos.

REFLEXIÓN DEL CAMINO RECORRIDO.

El ser humano actual se ve forzado a plantearse un horizonte de problemas tan


pronto necesita dar razón de la situación en que efectivamente se encuentra,
porque pretende vivir auténticamente, es decir, en la verdad.

Los problemas filosóficos van apareciendo, como realidades que surgen en la vida
del ser humano, los mismos no tienen una solución ya dada, exigen una
certidumbre radical, requieren que se dé razón de la realidad misma, el método de
la filosofía tiene que ser la reflexión histórica y vital, porque la historia es el
órganon del regreso de las interpretaciones a la realidad y la razón de la realidad
misma, en su función de aprehender la realidad en sus conexiones efectivas.

Para el ser humano las cosas son <<necesarias>> en el sentido de que son
necesitadas por él, para realizar una pretensión determinada, cuando elige una
figura de vida concreta.

Sólo así es necesaria la introducción a la filosofía, la situación actual,


caracterizada por una profunda crisis civilizatoria con muchas aristas o vertientes
de todo orden y dentro de las vigencias en crisis las creencias en primer lugar.
Sólo tolera la vida auténtica en la forma de buscar una verdad radical, capaz de
dar razón de esa situación misma y de las creencias, incluso de las verdades a las
cuales adhiere efectivamente el ser humano de nuestro tiempo, pero que han de
ser articuladas de suerte que alcancen figura de mundo.

Por eso, la exposición de nuestra situación real no es un agregado o previo a la


introducción a la filosofía, sino parte intrínseca de ésta y el principio de su
justificación.

Esto comporta dos cosas distintas, una, que nuestra situación requiere la
introducción a la filosofía para que sea posible en ella la vida como autenticidad y
segunda, que la introducción a la filosofía requiere, a su vez, ser puesta en
marcha y justificada por la situación misma.

Si la introducción es efectiva, esto quiere decir que, nos movemos al final de ella,
en el ámbito mismo de la filosofía. ¿En qué momento ha sido logrado el acceso a
la filosofía? Desde el principio mismo, ya que, el motor de la introducción a la
filosofía es la situación en que el ser humano se encuentra, la cual consiste en no
saber a qué atenerse respecto de ella, por tanto, respecto a la realidad.

Esta situación real obliga al ser humano, si quiere de verdad saber a qué atenerse,
saber qué ha de hacer y saber por qué y para qué ha de hacerlo, lo obliga a
buscar una certidumbre radical y como encuentra en su circunstancia una realidad
histórico-social llamada filosofía que tradicionalmente pretende poseer la verdad
radical y como al mismo tiempo esa pretensión no es segura, tiene que
enfrentarse con esa realidad y ver hasta qué punto es capaz de darle esa certeza
que necesita.

Entonces, desde su situación efectiva y de la cual tiene que <<hacerse cargo>>,


se ve forzado a intentar penetrar en esa filosofía ya existente en su circunstancia y
ese quehacer es el que se llama introducción a la filosofía.

Al quehacer consistente en hacerse una certidumbre radical, cuando esta falta y


sin ella no se puede vivir la vida concreta y auténtica que se pretende, es a lo que
llamamos formalmente hacer metafísica.
Desde el momento en que surge en la vida la necesidad de esa certidumbre
radical de que se está privado y se emprende la búsqueda de ella, se está
haciendo metafísica.

Tan pronto se inicia con la tarea que llamamos introducción a la filosofía,


comienza el hacer metafísica, todo contacto auténtico con la filosofía misma nos
sitúa dentro de ella, la introducción a la filosofía, que se presenta como algo previo
a la filosofía y como algo absolutamente problemático, pertenece rigurosamente a
la filosofía.

LAS CONDICIONES DEL SABER POSTULADO: RADICALIDAD, SISTEMA,


CIRCUNSTANCIALIDAD.

Al intentar introducirnos a la filosofía, la hacíamos, estábamos dentro de ella y sólo


podemos ver cómo es, investigando sus determinaciones, después de haber
comenzado a hacerla, esto es consecuencia de la radicalidad de la filosofía.

La metafísica, por ser método o camino hacia la realidad, se constituye en su


propia marcha, consiste en su propia constitución activa, la filosofía tiene la
exigencia de justificarse a sí misma.

Si el ser humano no tuviese trato más que con las cosas particulares, no tendría
que hacer filosofía. Pero ocurre que se encuentra con las cosas en su vida y cada
uno de sus haceres pende en última instancia de la totalidad de su vida, como
realidad en que esas cosas radican. Las cosas le son cuestión, por lo que tienen
de realidad, cada una de ellas le remite a esa vida en la cual es encontrada y por
su referencia a la cual adquiere un carácter real.

La filosofía no se propone un manejo de las cosas, pero como el ser humano tiene
que hacer su vida y tiene que hacerla con las cosas, necesita que su vida entera
intervenga en la aprehensión de cada cosa en cuanto realidad, necesita dar razón
de ella y referirla a su vida, que es el órgano mismo de la comprensión, la razón
misma, en su sentido más estricto y riguroso.
De hecho, el ser humano hace esto siempre, por que vivir es ya, entender,
interpretar, el ser humano sólo vive entendiendo, porque lo que hay le es presente
como realidad.

Cuando el ser humano está en una verdadera creencia respecto a la realidad que
es su vida, no necesita esforzarse para vivir, esa creencia le sitúa cada cosa en
una perspectiva coherente y sabe siempre a qué atenerse respecto de lo que va
hacer.

Al no estar en una certeza suficiente y universal, no sabe a qué atenerse, no sabe


qué hacer y como cada uno de nosotros tiene que hacerse él que ha de ser, esto
tiene la consecuencia de que no puede ser él mismo, es decir, su vida sólo es
posible como enajenación, alteración e inautenticidad. El ser humano necesita
estar en certidumbre radical para poder ser él mismo y si no la tiene, sólo le restan
dos vías de autenticidad: recibirla o hacérsela.

La primera no está en su mano, la segunda está siempre a la mano del ser


humano, se trata de hacer algo, alcanzar ipso facto una certidumbre sobre la
situación – cuyo contenido es la incertidumbre – y encontrarla insostenible, por
tanto, obliga a un determinado quehacer, que es la búsqueda de esa certeza
necesaria. La filosofía, en su forma auténtica y originaria acontece como
radicalidad porque es uno de los modos esenciales de radicalización de la vida
humana.

La comprensión de cualquier cosa como realidad implica su referencia a la verdad


radical acerca de la integridad de nuestra vida, ninguna verdad aislada tiene
carácter filosófico, la estructura de la realidad es sistemática, la función de la razón
es aprehender esa realidad en sus conexiones o com-prenderla, la filosofía que
pretende dar razón de la realidad es por exigencia inexorable, sistema.

Esto se deriva de la estructura sistemática de la propia realidad de que se trata. La


vida humana es sistemática y por ello la filosofía tiene que ser sistemática, este
requisito del saber filosófico ha sido cumplido en la historia de la filosofía, hay un
tercer requisito, que es menester exigir enérgicamente, frente a la gran tradición
filosófica, la circunstancialidad, el condicionamiento de la situación en cuestión, ya
que no es un saber absoluto y tiene un ingrediente ineludible que es la perspectiva
-la tuya, la de aquél, la mía-.

La filosofía tiene que ser pues, un conocimiento radical, sistemático y


circunstancial de la realidad misma, que encuentro por debajo de todas sus
interpretaciones.

LA FILOSOFÍA COMO HACER HUMANO.

Estos caracteres no han sido suficientemente reconocidos, se ha pensado la


filosofía como una ciencia, no como un hacer humano, hay que derivar el hecho –
lo hecho- del hacer, <<ver cómo se hace el hecho>> y como el ser humano hace
siempre lo que hace por algo y para algo, la filosofía viene calificada
intrínsecamente por ellos, el hombre que filosofa se encuentra en una
circunstancia determinada y se nutre de la circunstancialidad.

La filosofía es una ocupación a que el ser humano occidental se sintió forzado


desde el siglo VI a. c., por primera vez, como los hombres han seguido
filosofando, quiere decir que en todas las situaciones persiste el elemento que
provocó la necesidad de la filosofía, desde entonces estamos en la <<misma>>
situación, pero esto lleva consigo que desde el siglo VI a. c. persisten en el mundo
occidental ciertas vigencias de la misma situación (fe en la reflexión), viendo las
cosas en este ángulo, caemos en cuenta que la filosofía ha significado una
mudanza histórica doble, respecto a las vigencias y respecto a la pretensión
humana y es menester investigar esa mutación, ver cómo era la vida humana
antes de haber filosofía, qué otras cosas análogas hacía y perdieron su vigencia,
qué pretendió ser el ser humano para que realizará lo que hoy es la filosofía,
porqué tuvo que inventar ese quehacer, cómo es novedad, la filosofía reobró
sobre los demás y alteró la situación en su conjunto.

El hecho de que haya seguido habiendo filosofía, de que se continué haciéndose,


implica dos cosas, una, que después de hacerla, los que primero filosofaron, no
quedó hecha, sino que persistió como quehacer, segunda, que todos los demás
que después han filosofado lo han hecho en vista de una situación muy distinta, la
de los presocráticos definida por el hecho de que no había filosofía, la de todos los
filósofos restantes, por haberla, algo distinto en cada caso, toda la pretérita.

Sólo la razón histórica puede esclarecer el problema del origen de la filosofía,


problema no sólo histórico, sino específicamente filosófico, porque la auténtica
filosofía, sólo aparece en su forzosidad, originándose en vista de una situación
concreta.

LA FILOSOFÍA Y SU HISTORIA.

Si la filosofía es la ocupación que diversos hombres y mujeres de occidente vienen


haciendo desde hace veintisiete siglos, desde Tales de Mileto y continúa hasta
algunos de nuestros contemporáneos, podemos decir que, la filosofía es la historia
de la filosofía.

Por historia de la filosofía se pueden entender dos cosas, la realidad histórica de la


filosofía o la disciplina que consiste en su conocimiento, hay historia de la filosofía
en la medida en que, es objeto de un conocimiento al que damos ese nombre y
consideramos como una disciplina.

Por otra parte, hemos visto que la filosofía es lo que el ser humano tiene que
hacer cuando se encuentra en una situación determinada y porque se encuentra
en ella. Dos situaciones, no haber filosofía y tener que hacerla, haberla y tener que
hacerla a pesar de ello, tener que hacer otra.

Hacer otra distinta de la ya hecha, de la pretérita, esto quiere decir que cada
filosofía para ser auténtica está parcialmente definida por su <<alteridad>>, pero
como la alteridad es una relación, envuelve otro relato, cada filosofía implica a las
demás, el sistema de las conexiones de <<alteridad>> entre las diversas filosofías
históricamente existentes, elemento intrínseco de ellas, es lo que se llama historia
de la filosofía.

Por consiguiente, la historia de la filosofía pertenece a la realidad misma de todo


filosofar que no sea el inicial, y esto establece una diferencia profunda entre los
que primero filosofaron y todos los demás.
La historia de la filosofía es aquel elemento o componente de la filosofía que
equipara la situación de que emerge, cuando ésta no es la primera, a la que los
que iniciaron la filosofía en el mundo, al dar al filósofo la integridad de su propia
situación y retrotraerlo virtualmente al origen de la filosofía, hace posible que la
suya sea originaria y original.

La historia de la filosofía permite la radicalidad de ésta y le confiere la plenitud de


su circunstancialidad, la forma en que la filosofía puede cumplir adecuadamente
sus requisitos y por eso la constitución filosófica de la historia de la filosofía es el
camino de la filosofía hacia su plena madurez.

LA FILOSOFÍA COMO INGREDIENTE DE LA VIDA HUMANA.

La filosofía en lo que tiene de realidad, radica en la vida humana y ha de ser


referida a ésta para ser plenamente entendida, porque sólo en ella, en función de
ella, adquiere su ser efectivo. La filosofía sólo resulta de su hallazgo en la vida
humana, como un ingrediente suyo, con un puesto y una función dentro de su
totalidad.

Aquí hay un problema, ni el ser humano ha hecho siempre filosofía, ni es seguro


que la siga haciendo siempre más adelante. Esto es una posibilidad a que el ser
humano llega en virtud de una serie de necesidades, experiencias y pretensiones
muy concretas.

Pero, como el ser del ser humano incluye esencialmente todo lo que le ha pasado
y al ser humano le ha pasado hacer filosofía desde hace veintisiete siglos, ésta es
ya un ingrediente de la vida humana, algo que pertenece al ser del ser humano.

La determinación del puesto que dentro de la vida humana tiene la filosofía no


puede hacerse unívocamente, porque la historicidad de la vida humana condiciona
la historicidad de la filosofía y la de la relación de ambas. Lo que la filosofía es
sólo puede conocerse históricamente, cuando se sabe qué ingrediente es y de qué
vida concreta y determinada.
La filosofía fue definida como una verdad radical que se justifica a sí misma y
como un conocimiento capaz de dar razón de la realidad radical que es nuestra
vida. Sólo el conocimiento radical de nuestra vida -tema primario de la filosofía-
hace posible la comprensión y con ella la justificación de la filosofía misma.

Por esto, únicamente la razón vital, por ser capaz de dar efectivamente razón de
mi vida, puede alcanzar una justificación suficiente de la filosofía y así hacer que
ésta lo sea en forma plena y madura.

La filosofía ha venido tradicionalmente aquejada de absolutismo y de abstracción,


porque no se ha tomado a sí misma en su efectividad, es decir, radicada en una
vida, el dar razón de la cual constituye su misión inexorable.

La introducción a la Filosofía termina descubriendo un horizonte de problemas,


que afectan a la filosofía misma, la pregunta, ¿qué es la filosofía? Tiene su
agudeza en el ámbito de esa extraña realidad humana, la filosofía consiste en el
problema de sí misma y por eso la introducción a la filosofía no puede ser otra
cosa que el acceso a su problematicidad.

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