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ló JOAQUÍN GARCÍA PALACIOS

la divinidad dentro de sí, pero que en su modo humano, aferrado al sentido y a las
cosas del mundo, ignora el camino a seguir. San Juan se va a preocupar en sus
obras de señalarle,.esa -angosta senda- que le lleve de nuevo al paraíso perdido.
¿Pero cómo va a poder el hombre unirse con Dios, si en su situación de peca­
dor está infinitamente alejado de la esencia divina? San Juan se hace eco de la má­
xima aristotélica de que dos contrarios no pueden caber en un sujeto, y en ella
basa toda su argumentación filosófica:
•Porque ¿qué tiene que ver criatura con Criador, sensual con espiritual, visible con
invisible, temporal con eterno, manjar celestial puro espiritual con el manjar del
sentido puro sensual, desnudez de Cristo con asimiento en alguna cosa?-’.

La separación esencial que existe entre los dos extremos genera una larga serie
de oposiciones que en una primera lectura pueden parecer anionímlcas, pero que
en realidad no lo son. Si atendemos a la referencia obligada del planteamiento teo-
céntrico sanjuanista, vemos que se trata de tensiones entre extremos destinados a
reconciliarse. Oposiciones como -hombre- y -Dios-, -natural- y «sobrenatural», -sen­
sual» y «espiritual-, -ignorancia- y -sabiduría», -Todo» y -Nada», constituyen la base
sobre la que el escritor construye otras oposiciones. F.n todas ellas el primer ele­
mento -relacionado con lo humano- está supeditado al segundo, que hace refe­
rencia a lo divino.
Los fragmentos de diferentes textos sanjuanistas no pueden ser descontcxtua-
lizados de la obra en su conjunto. Por eso, si leemos con coherencia, si entende­
mos el planteamiento general de su antropología, podremos comprender la
importancia que en la obra de san Juan tiene lo negativo, pero supeditado a lo
positivo; la nada, dirigida al todo; la oscuridad, encaminada a la consecución de la
luz. Sin embargo, no se trata de una simple relación de causalidad. Si lo negativo
conduce a lo-positivo es porque lo encierra en sí; en la^profundidad de la nada
está el todo; en la más densa oscuridad se encierra la luz. las frecuentes paradojas
de la obra de san Juan no son sino antítesis parciales dirigidas a la consecución del
todo unitario: si existe una noche llena de horrores, es para conseguir la -dichosa
noche»; Dios humilla y pone miserable al alma, para ensalzarla y levantarla; la mor­
tifica, pára darle vida; -la empobrece y vacía-, para que pueda -gozar y gustar» de
Dios; la oscurece, para otorgarle la luz.
F.l dualismo sanjuanista es un dualismo que -viene in luce proprio a causa del
suo sforzo per creare unitá-5, una tensión que, por tanto, no genera pares antoní-
micos, sino complementarios; una oposición que habla de extremos, pero de ex­
tremos reconciliables.
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 17

que avanza desde el hombre viejo hasta el hombre nuevo paulino4, desde lo más
exterior a lo más interior, desde las bajezas humanas a la altura divina, desde la
oscuridad a la luz. desde el conocimiento sensible al conocimiento sustancial. Un
proceso que exige una transformación radical para que el hombre sensitivo se con­
vierta en hombre divinizado. Llegados a ese momento los dos contrarios ya no se­
rán tales, y se hará posible la unión entre ellos7.
En las obras de san Juan de la Cruz no aparece nunca el término -proceso-. Sin
embargo, el concepto a que este término se refiere aflora continuamente en sus
obras.
18 JOAQUÍN GARCÍA PALACIOS

hacia el extremo divino habrá de hacerse con suavidad y de una manera ordenada.
Dé esa misma manera —con orden— se propone san Juan actuar en el tratamiento
que hace del tema:
*... para que vayamos procediendo de lo menos a lo más y de lo más exterior has­
ta lo más interior, hasta llegar al íntimo recogimiento donde el alma se une con
Dios-11.

Ese orden es fundamental tanto en la concepción de toda la obra escrita por el


santo carmelita como en el planteamiento de cada uno de sus libros, o en cual­
quiera de los temas tratados por él. El orden le hace centrarse primero en lo natu­
ral para acercarse más tarde a lo sobrenatural; antes lo sensitivo, y después lo
espiritual. Le lleva a ir presentando de una manera pausada la antropología del
alma, desde lo más exterior -los sentidos externos- hasta lo más interior -las po­
tencias-, y a señalar las aprehensiones que el alma puede tener en esta vida, pro­
cediendo de la misma forma: primero las de los sentidos externos, después las de
los internos, y más adelante las de las potencias. Es la sujeción a un orden previa­
mente establecido la que le hace ir presentando Las distintas formas que tiene el
alma de acercarse a Dios, para irlas sucesivamente negando. Es, en definitiva, el
orden que otorga a sus obras una exquisita coherencia, y que hace que las consi­
deremos perdurables cuatro siglos después de ser escritas12.
El mismo planteamiento global de proceso y orden se manifiesta, como es ló­
gico, en el campo del conocimiento:
-Como quiera que el orden que tiene el alma de conocer sea por las formas e imá­
genes de las cosas criadas, y el modo de su conocer y saber sea por los sentidos,
de aquí es que, para levantar Dios al alma al sumo conocimiento, para hacerlo
suavemente, lia de comenzar y tocar desde el bajo y fin extremo de los sentidos
del alma, para así irla llevando al modo de ella hasta el otro fin de su sabiduría
espiritual, que no cae en sentido; por lo cual, la lleva primero instruyéndola por
formas y imágenes y vías sensibles a su modo de entender (ahora naturales, ahora
sobrenaturales) y por discursos a ese sumo espíritu de Dios-15.

F.l alma siempre ha estado asida al sentido, por lo que Dios va a ir perfeccio­
nando al hombre al modo de éste: -por lo más bajo y exterior hasta lo más alto y
interior-. En 2S,17,4 san Juan hace un recorrido por los primeros pasos de ese per­
feccionamiento humano que ha de ir desarrollándose -de grado en grado hasta lo
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 19

más interior": primero será el turno de los sentidos corporales exteriores: más
tarde el de los interiores. En ambos casos, el progreso debe producirse antes
~pror 'ei obrar natural de esos sentidos, y aumentarse después por la intervención
sobrenatural’*.
20 JOAQUÍN GARCÍA PALACIOS

La necesidad de analizar los distintos procesos lleva a san Juan a fijarse en los
elementos que integran cada una de esas estaicturas dinámicas. Por ello, aspectos
que en principio eran secundarios, adquieren un protagonismo especial. De la
descripción del proceso se derivará la caracterización de los objetos que pueden
ser percibidos, de los distintos momentos en que éste puede dividirse, de los dife­
rentes modos en que el alma va a poder conocer, y de las partes del alma que
intervienen en cada tipo de percepción. Aunque ese no fuera su objetivo, san Juan
va a aportar en sus obras una descripción antropológica del alma en cada una de
las etapas del proceso que conduce a la divinidad. Pero hay algo mucho más im­
portante: la caracterización que realiza tiene un carácter práctico y describe el fun­
cionamiento de las distintas partes del alma en cada uno de los procesos epistemo­
lógicos en que se detiene. *Lo primero que tiene que hacer el alma para ir al
conocimiento de Dios... es el ejercicio del conocimiento de sí-. Sólo con el «cono­
cimiento propio- podrá el alma ir avanzando en su recorrido hacia la divinidad;
sólo teniendo conciencia de sus formas de conocer podrá saber qué tiene que
abandonar y qué asumir para llegar a su objetivo19.
El dualismo que, como ya hemos visto, sustenta la macroestructura de la
obra sanjuanista, se manifiesta también en su concepción antropológica del
alma. Esta concepción se basa en el dibujo de un alma que, sin despegarse
nunca de su punto de mira -D io s -, presenta dos caras: «una, vuelta hacia lo
sensible; la otra, vuelta hacia Dios»20. Ambas caras poseen características propias,
pero también aspectos que, salvando la distancia existente entre ellas, las hacen
muy semejantes.
Vuelta hacia lo sensible la estructura del alma sanjuanista presenta dos partes:
la «inferior» o «sensitiva», -más exterior» -seguimos la terminología empleada por el
propio santo carmelita-, y la -superior.., que es la racional y, por el consiguiente,
más interior y más oscura»21.
^ En la p a rle inferior están ubicados los sentidos exteriores:'vista, olfato, oído,
gusto y tacto, encargados de recoger las impresiones del mundo material circun­
dante. Esas aprehensiones las recibirán a través del órgano corporal correspon­
diente a cada uno de esos sentidos, es decir, del ojo, la nariz, el oído, etc.
Pero no existen sólo esos sentidos exteriores; junto a ellos, y realizando una
función complementaria a la de los anteriores, aparecen otros sentidos denomina­
dos interiores, que son los encargados de -recibir y fabricar... formas que con imagen
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 21

y figura de cuerpo se representan a estos sentidos-22. Se trataría de esos sentidos


que reciben la experiencia de los sentidos exteriores, la almacenan, y sobre ella
pueden evocar lo pasado, o construir imaginaciones o fantasías proyectadas hacia
el futuro, No coinciden los estudiosos de san Juan a la hora de considerar la exis­
tencia en su antropología de uno o de varios sentidos interiores. De cualquier for­
ma, sea cual sea el número de esos sentidos, lo que sí parece estar claro para todos
es la función que san Juan otorga a ese o a esos sentidos interiores. Las propias
apreciaciones del santo, que no se preocupa de distinguirlos claramente, y que in­
cluso llega a manifestar con plena consciencia que no es necesaria tal distinción,
parecen confirmar que en su pensamiento existían tres sentidos interiores: memo­
ria, imaginación y fantasía; de hecho hemos encontrado varios contextos que lo
confirman. Pero a la vez, los mismos textos nos pueden inclinar a pensar que para
el carmelita en realidad existía un único sentido corporal interior que, dependien­
do de las funciones realizadas en cada momento, podía adoptar distintas denomi­
naciones, lo que viene a ser lo mismo23.
La ¡jarte superior del alma, denominada también -espíritu-, es la sede de las
potencias espirituales: memoria, entendimiento y voluntad. Como dice E.W. True-
man, -el oficio de las potencias superiores es aprehender y recoger racionalmente
las impresiones que les ofrecen los sentidos, y, desechando embrollos o complica-
24 JOAQUÍN GARCÍA PALACIOS

Pero en los textos sanjuanistas se


S plantea otra posibilidad: la recepción di­
recta en los sentidos internos de -espe­
Potencias cies» que llegan a ellos por vía sobrena­
U tural, sin la intervención de los sentidos
í externos.
En cualquiera de los dos casos, las
J
Sentidos «especies- se convierten en intelligibilia
internos in poten tia, es decir, especies suscepti­
E bles de ser comprendidas por las poten­
cias de la parte- espiritual. Los siguientes
pasos, a pesar de su dificultad, los expli­
T
Sentidos ca bien Henri Sansón:
externos
•El intelecto agente hace pasar al acto los in­
O
telligibilia in potentia, las especies sensibles.
Para ello abstrae del fantasma que le presen­
ta el sentido común, la especie inteligible,
desprendiéndola de sus condiciones materia­
Formas les. Se tiene entonces una especie espiritual
e que puede caer en el intelecto posible o pa­
imágenes sible y ser comprendida en él. Este trabajo de
abstracción se acaba en la intelección y en la
expresión, bajo la forma de concepto, de la
__1__ especie espiritual»31.

Objeto
material San Juan va a analizar en sus obras
ese modo de conocimiento que llega a
través de lo que la Escolástica llamaba
species, y su consejo para el alma que
quiere llegar a Dios va a ser siempre el mismo. Ese no es el camino. Dios no puede
i
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 37

lados, sino complementarios, pues uno es el fin y el complemento perfecto del


otro. Esta tensión, formulada léxicamente mediante la construcción frecuente de
antítesis, se refleja, en el caso que nos ocupa en este apartado, en la dicotomía
-sentido/espíritu-.
Para san Juan el sentido es la -pane inferior del hombre-, que -no es ni puede
ser capaz de conocer ni comprehender a Dios como Dios es-6. Pero Dios es pre­
cisamente el destino fina) del alma, el fin de todo conocimiento: la «sabiduría-.
Para llegar a Dios el alma ha de ir ascendiendo y dejando atrás al mismo tiempo
todas sus imperfecciones7; necesita llegar -a la alteza del espíritu, a que no se llega
sino el sentido corporal quedándose afuera*8.; debe pasar por sucesivas «noches»51;
tiene que «dejar el estado de meditación y del sentido y entrar en el de contem­
plación y del espíritu-, -sacando el alma de la vida d el sen tido a la del espíritu»10.
San Juan, su obra y el alma cuyo itinerario describe, caminan entre los dos
extremos. Al sentido le llamará el santo adúlense -flaco e imperfecto-, y a su «floje-
za» le opondrá la «fuerza del espíritu-11. A uno de los extremos se le atribuyen con­
notaciones positivas, y al otro negativas. El motivo de esta atribución es bien
sencillo: Eos sentidos pertenecen a la parte más baja del hombre, la que se parece
más al «hombre-animal- y está más alejada de la naturaleza divina, completamente
espiritual. Si el alma aspira a la unión con Dios, ¿como podrá llegar a él si sigue
apegada a su condición humana? Tiene que desembarazarse de los sentidos, dejar
de aprehender con ellos, abandonar el apetito, que sólo representa «ceguedad del
sentido razon aI y superior-12, para conseguir por fin llegar a su Dios:
■Porque en esto va sacando esta noche al espíritu de su ordinario y común
sentir de las cosas, para traerle al sentido divino, el cual les] extraño y ajeno
de toda humana manera-15.
40 JOAQUÍN GARCÍA PALACIOS

Este pasaje del dominico responde a la perfección al esquema de funciona­


miento de los sentidos corporales que se deduce de la lectura de san Juan, por lo
que por el momento no nos detendremos más en un asunto que sera repetidamen­
te tratado al analizar los distintos sentidos y las aprehensiones de los mismos.
San Juan parte de esta concepción antropológica para ir señalando con orden
distintos tipos de conocimiento, desde los sentidos exteriores hasta los interiores.
Pero a todos los considera inapropiados para que el alma pueda seguir aspirando
a la consecución de su objetivo divino. Por ello aconsejará el desapego a la activi­
dad de todos esos sentidos y a los tipos de conocimiento que pueden producir.
«La terrena habitación oprime al sentido espiritual-, y, por lo tanto, el alma ha
de ir «mortificándose ... en todos los deleites y contentamientos- provenientes de
los sentidos, quedándose «a oscuras y sin nada-, pues «el alma no se une con Dios
en esta vida por el entender, ni por el gozar, ni por el imaginar, ni por otro cual­
quier sentido...-. Porque, se pregunta san Juan, «¿qué tiene que ver... manjar celes­
tial puro espiritual con el manjar del sentido puro sensual?-25.
Las denominaciones de los distintos sentidos humanos le sirven a san Juan pa­
ra formar sintagmas con los que referirse, por analogía, a la percepción de reali­
dades inmateriales recibidas de manera sobrenatural. Así, como veremos más
adelante, hablará de -vista del alma- u -oído del alma-, e incluso de -sentido del
alma» o «sentido común del alma». ¿Quiere esto decir que en san Juan existen unos
sentidos espirituales que se corresponden analógicamente con los corporales?
Hn el capítulo décimo de nuestro trabajo, cuando nos detengamos en la natu­
raleza del conocimiento que se produce en la contemplación, intentaremos dar
una respuesta basada en el análisis meticuloso de los textos, para saber si lo que
en el plano de la expresión parece evidente lo es igualmente en el del contenido24.
l.OS PROCESOS HE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 43

OÍDO

Usía voz se encuentra en 68 pasajes, referida a tres conceptos diferentes:


1. ‘Sentido corporal con que se perciben los sonidos’:
■maravillosas cosas maravillosamente dichas, que sólo sirven para deleitar el oído,
con una música concertada o sonido de campanas-J<.

En numerosos contextos la variante que aparece es oír, sustantivación del infi­


nitivo verbal, junto a los otros sentidos corporales exteriores37.
2. ‘Órgano físico que posibilita la actividad del sentido del oído':
•así como el silbo del aire causado se entra agudamente en el vasillo del oído-31*.

3. ‘Órgano y sentido encargados de la percepción de realidades sobrenaturales’.

San Juan va a formar una serie de sintagmas tomando corno base significativa
el sentido físico del término, al que añade nuevas nociones. De nuevo es el añadi­
do sintagmático el que consigue la actualización de un término en un plano supe­
rior. Así nos encontramos con -oído del alma-, -oído espiritual- o -del espíritu-, muy
diferente del -oído corporal- del que, sin embargo, sigue conservando algunos ras­
gos significativos.
El sentido del oído es mucho más espiritual que otros sentidos. Lo afirma san
Juan en algún pasaje de su obra39. Por esa nota de espiritualidad, alejado por lo
tanto de lo sensitivo, el santo le adscribe la percepción de realidades sobrenatura­
les relacionadas de alguna manera con lo sonoro. Las verdades de la fe llegaron a
los profetas que estaban escuchando a Dios; -la fe es por el oído, como dice san
Pablo--, por el oído se oyen algunas palabras extraordinarias; el oído del espíritu
hay que dejarlo en silencio ante Dios, etc'*0.
Este uso sanjuanista del oído como -sentido espiritual- es heredero de toda una
larga tradición que arranca de los Padres de la Iglesia. Hemos visto que, efectiva­
mente, ese oído, capaz de percibir lo sobrenatural, existe en las obras sanjuanistas.
Pero, ¿es realmente un sentido espiritual?
Cuando estudiemos las aprehensiones nos daremos cuenta de cómo san Juan
rechaza prácticamente todo lo que al alma le llega por vía sobrenatural, aconsejan­
do a sus lectores la oscuridad de la fe. Pero precisamente la fe, -es por el oído-.
Como vemos, los problemas continúan apareciendo a cada paso. Seguiremos
examinando con detenimiento los textos para, cuando lleguemos al estudio de los
sentidos espirituales en la contemplación, poder aportar alguna luz sobre este te­
ma o, cuando menos, plantear dudas razonables que sean el inicio de futuras in­
vestigaciones.
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 47

En el comentario a L lam a sólo encontramos una vez este término actualizado


en su sentido físico. Se refiere a los impedimentos que pueden obstaculizar el ejer­
cicio de esa facultad:
•••poniendo sobre el ojo una cosa, por pequeña que sea, basta para tapar la insta
que no vea otras cosas que estén delante..."57

San Juan aprovechará los rasgos significativos que le ofrece el significado físi­
co del término para realizar una trasposición de la vista a otros momentos del pro­
ceso espiritual, en los que los objetos aprehendidos son diferentes. Así, para
referirse al modo intelectivo de aprehender objetos intelectuales, construye dos
sintagmas diferentes: -vista espiritual- y -vista del entendimiento-: .
-esta noche de contemplación está para la vista d el entendim iento rasa y ajena de

} todas nubes de formas y fantasías... que pueden entrar por los sentidos-

^ -¡Cuán maravillosa, pues, será para la vista espiritu al esta alma Esposa...!-58
/

Bastante cercano al significado de las unidades anteriores, hemos hallado tam­


bién otro sintagma relacionado con lo espiritual, de manera paralela a lo ya visto
para otros sentidos: la atribución de un sentido al alma:
■De la misma manera acaece acerca de la luz espiritual en la vista d el alm a, que
es el entendimiento*59.

2. ‘Ejercicio de la facultad visiva’

Este significado es el que recoge Terreros en la 2a acepción de «vista*: 'acción


de los ojos, acción de ver’. Es sin duda el menos numeroso en la obra de san Juan.
-... viendo el alma lo que Dios es en sí y lo que es en sus criaturas en una sola
vista-60.

3. ‘Visión (objeto percibido mediante el sentido de la vista)’.

El sentido físico no es el más frecuente en este uso que san Juan hace del tér­
mino, pues casi siempre el objeto a que se refiere es mucho más -elevado-: la vista
de Dios.
Si en alguna ocasión utiliza esa acepción en sentido físico, lo hará para esta­
blecer una comparación:
j -así como la luz del sol...vence nuestra potencia visiva de manera que antes la cie­
ga y priva de la vista que s é le da, por cuanto su luz es muy desproporcionada y
excesiva...-61.
48 JOAQUÍN GARCÍA PALACIOS

Lo que a san Juan de la Cruz le interesa es precisamente señalar esa otra -vista
sobrenatural-, la vista a la que alude constantemente en los conocidos versos de
Cántico, cuando el alma pide a su Amado:
-Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura-.

El alma le pide al Amado que la -mate con esta vista, desatándola de la carne,
pues en ella no puede verle y gozarle como desea-62. Se trata de un momento del
proceso espiritual de amor en que el alma quiere todo, no conformándose más
que con la vista de su Amado, es decir, con su presencia.63. San Juan dice:
-la cual voluntad no se contenta y satisface con menos que su vista y p resen cia}*.
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 49

Los sintagmas que encontramos nos remiten fácilmente a ese «allá- al que san
Juan se refiere: -gloriosa vista de su divina esencia-, -vista esencial de Dios», «beatí­
fica vista», y -beatífica vista de Dios»69. Un «allá» que habla de otra vida y ele un
estado perfecto que el alma «acá», en esta vida, no podrá alcanzar.

Ojo

Esta voz, que aparece en 307 pasajes, está utilizada en las obras de san Juan
con distintas significaciones, que pueden ser agrupadas en tres acepciones funda­
mentales:
1. órgano del sentido de la vista
2. sentido de la vista
3. atención que se pone en alguna cosa

1. ‘Órgano p o r d o n d e se p ercib en las especies d e la vistd.


Son muy abundantes los casos en que el uso de este término en su sentido
físico sirve a san Juan para realizar comparaciones:
■Porque apetitos son como las cataratas o como las motas en el ojo, que impiden
la vista hasta que se echan fuera-70.

Las características del ojo físico y ios Impedimentos de diverso tipo que tiene
para ver, van a permitir a san Juan realizar comparaciones con otros -ojos» que no
pcitenecen a los sentidos del cuerpo:
, ' -así como (a) los ojos corporales todo lo que es visible corporalmcnte les causa
visión corporal... así a los ojos d el alm a espirituales, que es el entendimiento, todo
lo que es inteligible le causa visión espiritual, pues, como habernos dicho, el en­
tenderlo es verlo-.

El texto anterior es altamente significativo, pues en él san Juan está utilizando


un procedimiento que se repite a lo largo de todas sus obras. Al cambiar el objeto
percibido, necesita realizar una transformación o una sustitución del término que
expresa el órgano que percibe ese objeto. Pero a la vez le interesa mantener el
mismo término, debido a la semejanza analógica que se produce entre los dos pro­
cesos de conocimiento: el corporal y el espiritual. El camino que elige en la mayo­
ría de esos casos es realizar una transformación en el término, adoptando un
procedimiento completamente normal a la lengua que utiliza: la determinación del
sustantivo mediante el añadido sintagmático de algún elemento. Así, puede distin­
guir perfectamente «ojos corporales- de -ojos del alma espirituales»; los primeros
perciben objetos físicos, los segundos, intelectuales.
La coherencia de los textos sanjuanistas se manifiesta tanto en el desarrollo de
cada término en los diversos pasajes, como en las relaciones de los vocablos entre
LOS PROCESOS DF. CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE LA CRUZ 51

Como puede observarse por los pasajes anteriores y por otros vistos más arri­
ba, los jijos pueden tener impedimentos que dificulten la actividad de la potencia
visiva/Esos impedimentos, trasladados a un plano metafórico, sólo podrán ser qui-
tadqá por Dios, el único que al alma -le pudo abrir los ojos- mediante la infusión
’dc luz de sabiduría:
•Y así, la luz de la gracia que Dios había ciado antes a esta alma, con que le había
alumbrado el ojo d el abism o d e su espíritu, abriéndoselo a su divina luz...-76.

San Juan, en su afán por conseguir la claridad expresiva que posibilite al lector
la comprensión de sus textos, atribuye a Dios unos ojos, espirituales y divinos, pe­
ro análogos a los ojos humanos. Así el alma puede hablar de esos ojos desead os a
los que identifica con -los rayos y verdades divinas... Y llama aquí ojos, a estas
verdades, por la grande presencia que del Amado siente, que le parece le está ya
siempre mirando-77.
F.n el comentario a la canción siguiente (CB,13,2) identifica esos ojos que el alma
tanto había deseado con los de Dios y los llama divinos ojos. Exclama el alma:
■¡Apártalos, Amado! Es a saber, esos tus ojos divinos, porque me hacen volar sa­
liendo de mí a suma contemplación...-.

En el parágrafo siguiente se realiza una identificación del todo con la parle y


san Juan dice que esos -divinos ojos... significan la Divinidad-78.

2. ‘Sentido d e la vista’
la prueba mejor que hemos podido encontrar para demostrar el uso del térmi­
no -ojo- con el significado de 'sentido de la vista’ es este pasaje de Llam a:
•Por dos cosas puede el ojo dejar de ver: o porque está a oscuras o porque está
LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN D E LA CRUZ 85

A. A prehensiones naturales

Estas aprehensiones son todas aquellas que posibilita la función natural de los
cinco sentidos externos. Esa actividad corpórea permitirá percibir con la vista, el
oído, el olfato, el gusto o el tacto, y realizar las "aprehensiones naturales de los
objetos-7.
A esa actividad de los sentidos se refiere san Juan extensamente en el libro
primero de Subida, cuando considera cuál ha de ser la actitud del alma ante ios
apetitos -en las cosas-:
■Privando el alma su apetito en el gusto de todo lo que el sentido del oído puede
deleitar,... todo lo que al sentido de la vista puede agradar,... toda ¡a suavidad de
olores que por el sentido del olfato el alma puede gustar,...y negando también el
gusto de todos los manjares que pueden satisfacer al paladar, ...y, finalmente,
mortificándose el alma en todos les deleites y contentamientos que del sentido del
tocto puede recibir...-8.

A cada sentido corresponde una aprehensión derivada de la acción que reali­


za. Sin embargo, san Juan no se detiene demasiado a estudiar estas aprehensiones;
le interesa señalar sobre todo su relación con la voluntad: cómo el hombre ha de
desprenderse del apetito, de la afección de lo aprehendido por los sentidos. Pare­
ce evidente que hay que abandonar estas aprehensiones en primer lugar pues, no
en vano, son las que están más cercanas al ser natural del hombre y, por lo tanto,
más alejadas de su naturaleza espiritual. Así pues, no es de extrañar que no existan
unos términos específicos para referirse en concreto a las aprehensiones de cada
sentido corporal exterior.

Como ya hemos apuntado en el apartado correspondiente a la antropología, el


proceso del conocimiento humano empieza en los sentidos externos, que perciben
las formas de los objetos y las depositan en el sentido interior. Esas «formas que
con imagen y figura de cuerpo se representan a estos sentidos-9 son denominadas
en unas ocasiones -aprehensiones naturales del sentido interior-, y en otras -apre­
hensiones imaginarias-, pero siempre se refieren a lo mismo: lo recibido a través
de los cinco sentidos exteriores, o lo que «por su habilidad activamente puede fa-
bricar en sTpor su operación, debajo de formas, figuras e imágenes*10 el serÜTdo ~)
Existe un límite para que esta operación pueda realizarse: /
■la imaginación no puede fabricar ni imaginar cosas algunas fuera de las que con
los sentidos exteriores ha experimentado..., o, cuando mucho, componer seme­
janzas destas cosas vistas o oídas y sentidas*1!/
152 JO A Q U ÍN GARCÍA PALACIOS

interiorización cada vez mayor, pues será en el centro al que el alma se ve atraída
por una especie de fuerza de gravedad, donde conseguirá la unión con su Amado.
La piedra tiende al centro de la esfera, dice san Ju an en los comentarios a la can­
ción cuarta de L la m a , y de la misma manera, el alma es atraída a su centro más
interno, donde se produce el despertar del encuentro con Dios. La unión con la
divinidad tiene lugar en el más profundo centro del alma.

3.2. N eg ación -p riv ación

Hemos visto repetidas veces com o la contem plación debe ser considerada un
proceso con distintas fases. Una de esas fases, la de los principios de esta vía del
espíritu, es en la que ahora debem os fijarnos: la que se concreta en la parte más
oscura de la noche.
El proceso contemplativo supone una progresiva inmersión en la oscuridad,
un paulatino adentramiento en el vacío y la desnudez, ahora en una fase pasiva,
con el impulso divino; ese es el único camino para conseguir la pretendida unión
con Dios. Ya se ha completado la purgación activa de la meditación. En ese mo­
mento Dios toma las riendas de la situación, y el alma recibe. El alma sufre cada
vez más, pues siente que no puede discurrir com o antes, que las actuaciones pro­
pias de su condición humana no son posibles. A la vez, la m oción divina la hace
llegar a un profundo conocim iento de sí misma, en que el alma observa y se siente
miserable, pequeña, nada, en com paración con el todo. Por un lado siente el vacío
de todo lo que ha dejado atrás; por otro, el inmenso abism o que se le presenta al
encontrarse abandonada por el que es su destino.
Esa negación progresiva, ese caminar en el vacío, en una oscuridad cada vez
más completa, tiene lugar en la «noche de la fe». La fe, com o hemos visto ya, es la
actitud anímica de renuncia y fidelidad que preside todo el proceso y que, al con­
fluir con la m oción divina de la contem plación, posibilita la transformación y
unión del alma en la divinidad.
Desde los com ienzos del com entario a N och e o scu ra , san Juan insiste en el
aspecto purificativo de la contem plación, de la noche:
-Y dice que este salir de sí de todas las cosas fue en una noche oscura, que aquí
entiende por la contemplación purgativa..., la cual pasivam ente causa en el alma
la dicha negación de sí misma y de todas las cosas- .

En el plano léxico, esa purgación se manifiesta en tina serie de términos y ex­


presiones que remiten a destrucción y dolor, desde los ya habituales -purificación-
o -purgación-, hasta términos que san Ju an hace sinónimos de -purgación contem­
plativa-, com o son -pobreza de espíritu» o -desnudez-63. En este último término se
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l "' LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO EN SAN JUAN DE I.A CRUZ 153

i encierra para el santo carmelita la esencia de toda su doctrina sobre el único cami-
l no espiritual que puede conducir a Dios: la doctrina del vacío com pleto, activo y
\pasivo, para que sea posible la invasión por la plenitud, es decir, la desnudez total
como requisito previo para la unión mística64.
Es necesario que el fuego seque al madero, que le quite todos los elementos
que impiden la com bustión; cuando esto se produzca, cuando la madera esté seca,
negra por la acción del fuego, este elemento entrará en el madero, realizará la mis­
ma purificación dentro de él, y ambos, fuego y madero, se unirán e n una única
llama. Esta conocida alegoría sanjuanista, utilizada por otros muchos escritores es­
pirituales, nos sitúa en el verdadero sentido de la purgación contemplativa: se pro­
duce la purgación, los padecimientos son intensos, pero el fin que se persigue con
ello es positivo. Aunque el madero se destruya por acción del fuego de amor, será
para quedar convertido en fuego, para adquirir una nueva vida:
«m u rien do por verdadera mortificación a todas ellas <las cosas> y a sí misma, p a ra
ven ir a vivir vida de amor dulce y sabrosa con Dios-6’ .

Si la noche -oscurece el espíritu, no lo hace sino para darle luz», si -la humilla
y pone miserable, n o es sino para ensalzarle y levantarle», si la «empobrece y va­
cía... no es sino para que divinamente se pueda extender a gozar y gustar de todas
las cosas de arriba y de abajo»66. Morir para vivir, estar en un -sepulcro de oscura
muerte» para conseguir «la resurrección que espera»6'.
Entramos en el terreno de la paradoja, que se produce únicamente en el nivel
de la expresión. Conceptualmente, si nos situamos en el significado que los térmi­
nos tienen en la lógica sanjuanista, no existe contraposición: la noche de contem ­
plación es «purgativa», pero a la vez es «dichosa»; es «oscura», «seca», «penosa»,
tenebrosa», y al mismo tiempo «dulce», «clara», «sosegada», «quieta». Ante una reali­
dad inefable, san Ju an aúna en un mismo término nociones que en el habla «nor­
mal» son contrapuestas, pues es la única forma de expresar algo que por sí mismo
es inexplicable.
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noche física com o referencia para construir la noche que simboliza el proceso mís­
tico. Esa noche no es estática, sino que representa un transcurrir desde sus comien­
zos -cu an d o la luz del día se ha apagado y com ienza a an o ch ecer-, hasta el
amanecer, cuando esté despuntando el nuevo día; en medio, la larga n och e sumi­
da en oscuridad68. Esa misma oscuridad que sirve para indicar el recorrido desde
una luz pasada a otra nueva luz, mucho más resplandeciente, es la que san Juan
utiliza para referirse a la progresiva negación y vacío de las potencias (quedan a
oscuras, en tinieblas, ciegas) y, por contra, la que se convierte en luz cuando se
produce la transformación en la unión divina. En este contexto, notablem ente sim­
plificado en las líneas anteriores, hay que inscribir la contem plación para estudiar
sus relaciones con la noche que es oscuridad.
San Juan de la Cruz se fija principalmente en el aspecto de oscuridad de la
noche para referirse al proceso contemplativo. F.n unos casos la contem plación es
designada por el término -noche*, y en otros se realiza la fusión de am bos términos
en el sintagma «noche de contemplación*; pero en muchos más se hace hincapié
en el factor ‘oscuridad’, y así encontramos el sintagma -noche oscura de contem­
plación»69, o la simbiosis -oscura contemplación-;
*... porque esta oscu ra con tem p lación juntamente infunde en el alma amor y sabi­
duría...»70.

Los mismos aspectos que ya hem os visto para los primeros grados de contem­
plación, los purgativos, se ponen de manifiesto en los contextos en que aparece el
anterior sintagma: purificación pasiva que causa un gran dolor, infusión conjunta
de amor y conocim iento, o progresivo adentramiento en el vacío (oscuridad) a
causa de lo que se ha dejado atrás y de lo que aún no se puede poseer:
•Todas estas propiedades... causa en ella esta oscura contemplación; porque cuan­
to el alma más a Él se acerca, más oscuras tinieblas siente y más profunda oscuri­
dad por su flaqueza; así com o el que más cerca del sol llegase más tinieblas y
penas le causaría su grande resplandor, por la flaqueza e impureza de su ojo*71.

La contem plación es oscura porque significa avanzar en una disposición espe­


cial de entrega sin la ayuda de las luces naturales que antes se poseían; oscura
porque es un camino ignoto, una secreta escala7*, porque encierra en sí una luz
LOS PR O CESO S D E CON OCIM IEN TO EN SAN JUAN D E LA CRUZ 155

únicamente presentida, pero que es la esencia de lo desconocido; oscura también,


porque la luz a la q u e progresivamente se va aproximando el alma es demasiado
intensa para que el ojo no acostumbrado a ella pueda ser ayudado en la visión.
La complejidad de la contem plación sanjuanista se pone de manifiesto por la
diversidad de nociones simbólicas que se le atribuyen. A las va co n o cid as de
LOS PRO CESO S DE CON OCIM IEN TO EN SAN JUAN D E U CHUZ 193

En otros pasajes de la obra sanjuanista son escasas las referencias a este -sentido
del alma-. Sin embargo, aunque no aparezca explícitamente, el verdadero significado
que "Sentido- tiene en los momentos culminantes de la unión, es el que se deduce del
texto de L lam a que acabamos de comentar. -Sentido-, en la contemplación perfecta,
es la ca[¡a cid a d q u e tien e el a lm a tra n sfo rm a d a p a r a sentir, p o se er y g u star d e Dios.
Según esta definición, nos parece correcta la apreciación de Jo sé Vicente Ro­
dríguez y Federico Ruíz Salvador quienes, en su edición de las obras del santo,
dicen que -sentido significa el centro profundo y unificado del alma, donde radi­
can las potencias-144.
Siguiendo las pautas marcadas por esta definición, podemos entender cada
una de las alusiones concretas, directas o indirectas, a los sentidos espirituales co­
mo una especificación de esa capacidad145. Y podemos también darnos cuenta de
la poca importancia que en san Juan tiene hablar de la preminencia de uno u otro
sentido espiritual, cuando lo que al santo le interesa es expresar la actuación pasi­
va de ese sentido común, globalizador. Después lo podrá expresar con referencias
al sentido de la vista, el paladar o el oído, pero eso es secundario, pues lo funda­
mental está expresado en el sentir146.