Está en la página 1de 3

Cómo Fluir en lo Profético en el Ahora

Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. -1
Corintios 14:1

¿Qué es profecía?

 La profecía, es la intervención de Dios en las circunstancias de un hombre, nación y


naturaleza.
 Es una declaración sobrenatural, a través, de la cual, Dios nos deja saber cómo nos ve y
por la cual, Dios, nos habla sobre nuestro pasado y nuestro presente para darle un nuevo
sentido a nuestro futuro.
 Es una invasión de la perspectiva de Dios en la vida de una persona para que ella puede
verse como Dios la ve y tener mayor claridad sobre la voluntad de Él para su vida.
 Quien profetiza lo hace bajo la influencia divina. En el Antiguo Testamento la evidencia era
cuando el Espíritu de Dios venía sobre una persona. La profecía, es el ensayo del
conocimiento futuro, en el ahora o tiempo actual.

¿Cuál es la diferencia entre el don de profecía y el llamado de profeta?

1. La profecía del creyente, es un don del espíritu dado por medida, para edificación,
exhortación y consolación. El creyente puede tener el don de la profecía sin ser profeta, y
fluir por el espíritu de la profecía que se mueve en una atmósfera llena de la presencia de
Dios, para edificar, exhortar y consolar a otro. Pero las funciones de dirección, revelación
y corrección le corresponden al Profeta.

Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. -1
Corintios 14:3

Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean
exhortados. -1 Corintios 14:31

 Edificar: Es “poner bloque sobre bloque” para construir y crecer nuestro ser espiritual,
y en el crecimiento de cada hijo de Dios, edificar el cuerpo de Cristo. Ejemplos de estos
“bloques” son: dar palabras de afirmación, enseñar, predicar con revelación, orar o
interceder por alguien, dar consejo, ayudar a perdonar, orar por sanidad interior y
liberación, etc. Todo esto puede hacerse bajo la unción profética.
 Consolar: Es dar aliento para la batalla, levantar los brazos y animar al que está
cansado, afirmar al valiente en su esfuerzo, ayudar a levantar al caído.
 Exhortar: Es despertar al que está dormido, avivar el fuego del que está apagado,
advertir al indiferente, abrir los ojos del que no ha podido o querido ver, quebrantar el
corazón endurecido, acallar al intelecto y las emociones del que no oye al espíritu.
2. El ministerio del profeta incluye la edificación, consolación y exhortación, más la dirección,
corrección y revelación. El profeta también interpreta los tiempos y las temporadas de
Dios.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros,


pastores y maestros. –Efesios 4:11

Tengamos en cuenta, entonces que todos los creyentes se pueden moverse en lo


profético, pero no todos son profetas. El que está llamado a profeta pasa un proceso de
preparación arduo del cual se encarga Dios, para que aprenda a pelear contra el orgullo,
espíritu que usualmente persigue a quienes están llamados a esa oficina ministerial.

¿Cómo crear una atmósfera para lo profético?


El ámbito de lo profético debe ser creado a través de la alabanza y la adoración. La profecía
nace dentro de la adoración.

Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. –Juan
4:23

Dios habla mediante la profecía cuando existe adoración verdadera.

El ayuno, por su parte, aumenta nuestra percepción espiritual para poder oír y/o ver lo que
Dios quiere mostrarnos. Se hace más fácil profetizar o tomar decisiones ministeriales al
ayunar:

Ministrando éstos al Señor, y ayudando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a


Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron
las manos y los despidieron. –hechos 13:2-3

No menosprecie la profecía

No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. -1 Tesalonicenses 5:19-20

Apagar es suprimir. Si menospreciamos la profecía no accedemos al saber o conocimiento de


las cosas de Dios. Cuando no sabemos o conocemos algo lo que hacemos es empezar a
especular, es decir, comenzamos a asumir, y recibimos un pronóstico. Pronosticar es deducir
en base a una colección de conocimientos previos.

Al suprimir o apagar al Espíritu Santo, llegamos a conclusiones basadas en hechos o ciertos


factores naturales, pero dejamos fuera la posibilidad de que nos hable el Espíritu de Dios.
Estos no son días para simplemente especular o basarnos en pronósticos o hechos. Estos son
días en que necesitamos tener oídos para escuchar la dirección de Dios.

El que tiene oídos para oír, oiga. –Mateo 13:9

Cuando el enemigo ataca al espíritu de profecía en la iglesia, su intención, es que usted no


sepa lo que Dios está diciendo en el ahora. Estos son los días de ver, oír y saber.

Y me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo,
y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de
Jesús es el espíritu de la profecía. –Apocalipsis 19:10

El testimonio de Jesús, es el Espíritu de la profecía, que es Su resurrección. Esto significa que


quien menosprecia la profecía, está menospreciando el testimonio de Jesús. ¡Crea que Dios
habla hoy!

Use las profecías que ha recibido como armas para la guerra espiritual

Estos son tiempos en que necesitamos estar alineados a la voluntad de Dios, dejarnos guiar
por su Santo Espíritu y usa la Palabra de Dios como espada para pelear contra el enemigo.
Cada palabra profética que usted ha recibido es como un arma en el espíritu que le ha sido
dada para vencer a Satanás. Anote, lea, aférrese y declare cada palabra profética, todo lo
que ha dicho Dios sobre usted, todo lo que ha dicho que hará, y úsela para recordarse a sí
mismo quién es usted para Dios y como Él lo ve cada vez que el enemigo intenta atacar su
identidad o llenar su mente de mentiras. Muchos cristianos pierden la batalla porque le creen
más a las de Satanás que a lo que ha dicho Dios. Cada palabra de Su Padre Celestial lo
llenará de fuerza y lo prepara para la batalla. Recuerde que la Palabra de Dios es lámpara a
sus pies:

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. –Salmo 119:105


La profecía nos guía a través de la guerra espiritual, si usted ha recibido palabras proféticas
para su vida, úselas contra el enemigo declarándolas todos los días.

Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se
hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia. -1 Timoteo 1:18

Propósitos de la Profecía

 Imparte fe y la estabiliza.
 Prepara a las personas para recibir un milagro.
 Da forma a un destino.
 Revela los corazones de los hombres.
 Revela el corazón de Dios al hambre.

Pero si todos profetizan, y entran algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por
todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el
rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. -1 Corintios
14:24-25

 Trae salvación a la gente, así como sanidad física, interior y liberación, porque la profecía
es el testimonio de Jesucristo; es decir, carga el poder de la resurrección.

Como fluir en lo profético

1. Debe estar hambriento y sediento por lo profético, tener un fuerte deseo o pasión por ser
por Dios para profetizar.
2. Debe ser audaz y tomar un paso de fe. Para eso saber quién es usted, qué es lo que
posee, por qué Dios se lo ha dado y saber qué es lo que Dios espera de usted.
3. Debe estar dispuesto a arriesgarse, teniendo claro que Jesús está con usted, Jesús está en
usted y trabaja a través de usted en el ahora.

ACTIVACIÓN

 Cree una atmósfera para la profecía, con alabanza y adoración en el espíritu.


 Haga una demostración de lo profético durante y después del mensaje.
 Lleve a cada persona a que sea activada en lo profético.
 Láncelos a que se profeticen unos a otros