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Antinomias

en la Biblia
Aparentes Contradicciones en la Biblia

-Antinomias en la Biblia: CÉSAR PAREDES


-La Elección/Predestinación y la Necesidad
de un Equilibrio Teológico: BOB UTLEY
-La Predestinación (Calvinismo) contra el
Libre Albedrío (Arminianismo): BOB UTLEY
-El Equilibrio en las Doctrinas sobre la
Salvación: CÁRLOS MARQUEZ
-12 Puntos para Entender los principales
Pactos Bíblicos: MIKE VLACH

LA BIBLIA DICE:
1era a Tesalonicenses 5:21
“Examinadlo todo; retened lo bueno.”
ANTINOMIAS EN LA BIBLIA
La Biblia contiene una gran cantidad de paradojas o antinomias que no podemos resolver. El
vocablo antinomia proviene del griego ἀντί anti-, (contra), y νόμος nomos, (ley); viene a ser un
término empleado con frecuencia en lógica para denotar lo que es una paradoja o una aparente
contradicción sin solución.

Dice la Enciclopedia Internacional Standard de la Biblia (ISBE) que una de esas antinomias
desprendidas de la Biblia es el hecho de, cómo Dios puede ser libre, si todos Sus actos han sido
pre-ordinados (es decir, determinados y dispuestos todas las cosas ab aeterno, para que tengan su
efecto en los tiempos que les pertenecen), desde la eternidad. Otra antinomia sería cómo puede Dios
ser justo, si unos pocos han sido escogidos y muchos dejados de lado. De igual forma, una nueva
paradoja (esto es, una afirmación inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera),
asoma en cuanto a, cómo puede el hombre ser libre, si su carácter moral procede de la gracia
soberana; ya que si Dios escoge a todos o deja a todos de lado, Él no haría nada justo o gracioso
(de gracia) así como el hombre tampoco tendría ningún vestigio de libertad.

Para dar respuesta a esta presunción de existencia de paradojas en la Biblia debemos referirnos
al hecho de que estamos tratando un problema desde dos planos distintos. Hablar de eternidad
en Dios solo es posible si tomamos en cuenta el concepto terrenal de tiempo. La eternidad es en
un sentido atemporal, porque no puede tener comienzo ni fin. El tiempo, por el contrario, no es
eterno sino con principio y fin. Por otro lado, el tiempo está ligado al espacio de acuerdo a la
física. Los asuntos de Dios pueden llamarse metafísicos, los del hombre son físicos.
Con esto en mente, la libertad de Dios puede ser vista como un asunto de escogencia. Dios
decidió un evento y en esa medida ha escogido (desde la eternidad) que algo sucediese en
nuestra historia. Su libre decisión no puede tomarse como la causa de su carencia de libertad
para impedir que llegue a acontecer lo que ya decretó. De lo contrario estaríamos juzgando a
Dios de acuerdo al principio de incertidumbre: si es libre entonces no decreta, si decreta
entonces no es libre.

Zenón es conocido también por una muy célebre paradoja, según la cual nos dice que:
el traslado de un objeto desde el punto A hacia el punto B implica pasar primero por el punto C;
pero llegar a C presupone pasar antes por D, y así sucesivamente y hasta el infinito.

En otros términos, si de A a B hay un metro de distancia, es necesario pasar antes por la mitad
(medio metro); luego, para llegar al medio metro debo pasar primero por la mitad de la mitad
(un cuarto de metro). Como entre 1 y 2 hay infinitas mitades (o también infinitos decimales),
debo hacer infinitos recorridos antes de llegar de 1 a 2. No obstante, en el mundo práctico yo
doy un salto de un metro de largo y paso de A a B sin ningún inconveniente.
Eso sucede con cualquier paradoja, algo que maravilla: que la razón no logra resolver lo que en
un plano lógico es imposible, a pesar de que con la pragmática* de la acción sea posible.
Llegar a concluir que Dios no existe porque una proposición lógica me asegura a mí que hay
una antinomia en la manera como concibo a ese Dios, puede ser semejante a negar que es
posible llegar de A a B, de acuerdo a la paradoja de Zenón.
Nota: pragmatismo*: sistema filosófico, que sólo acepta como criterio de verdad, los efectos prácticos de un conocimiento.

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Si Dios posee libertad en relación a una acción (o decreto) depende de que tenga el poder de
escoger actuar o el poder de no actuar. Es decir, Dios tiene el poder de decretar o no decretar.

Hasta ahora todo parece normal; sin embargo, se podría sostener que, como Dios escoge
siempre lo mejor, en virtud de su sabiduría y benevolencia, sus decretos son necesarios y no
contingentes (esto es, que puede suceder o no suceder).
El hecho de que lo decretado sea necesario es una camisa de fuerza que le resta libertad de
acción, ya que no puede escoger no decretar ni realizar un decreto distinto, dado que siempre
escogerá lo que sea mejor para su propósito, ética y moral.
Entonces, de acuerdo a este razonamiento, por el hecho de que Dios siempre está obligado a
hacer lo que es moralmente bueno para Él mismo, Dios no tiene libertad de hacer el mal. Creo
que la filosofía confunde el que Dios haga el mal con el que Dios peque, por eso debemos
separar estos dos conceptos.

Una cosa es que Dios haya creado el mal (hizo al diablo, al malo para el día malo, crea la luz y
las tinieblas, hace la adversidad y envía espíritus de mentira a sus profetas), pero otra cosa
muy distinta es que Dios peque o se rebele contra Él mismo. Dios en su sabiduría no hará una
ley en la que se obligue a tentar y a ser tentado, pues solo en virtud de obedecer esa ley pecaría.

Pero aún en este contexto la filosofía olvida que si Dios peca por un decreto propio, en realidad
no peca por cuanto no desobedece su mandato. Este es el absurdo en que se cae con estos
pensamientos cargados de antinomias.
Por eso, la supuesta falta de libertad de Dios en cuanto a sus decretos ocupa un espacio de
relatividad en los argumentos, lo cual presupondría un topos argumentativo diferente para cada
actividad antinómica. Esto me recuerda el razonamiento sorites (que es falaz) según el cual una
serie de acontecimientos concatenados (esto es, enlazados), en el discurso me conduce a concluir
que aquello que es malo es realmente bueno.
sorites (griego: montón): toda paradoja basada en la vaguedad de los términos del lenguaje ordinario (¿Cuántos cabellos es necesario perder
para que un hombre se quede calvo?). Atribuida a Eubúlides de Megara, se pregunta: "¿cuántos granos de trigo son necesarios para constituir
un montón (sorites)?"

Por ejemplo: Un hombre bebe muchas copas de licor y se emborracha, pero tiene que cruzar un
río. Intenta pasar lentamente y se tropieza; al tropezar se golpea con una piedra y se hiere. Lo
recogen y lo llevan al hospital; durante el tratamiento conoce a una enfermera y se enamoran.
Finalmente sigue bebiendo en demasía porque descubrió que beber es bueno, ya que eso conduce
a conocer al amor de su vida.

Decir que porque Dios no es libre no existe -ya que necesariamente ha escogido el decreto
necesario- es como asumir que emborracharse sea bueno porque nos lleva a conocer al amor de
la vida. Por el contrario, si Dios no escoge el decreto adecuado (porque es libre de escoger uno
menos bueno) entonces concluimos que no es suficientemente sabio, por lo tanto no es Dios o no
existe. Es decir, nuestra proposición lingüística encasilla con palabras el hacer de Dios quien es
el autor del lenguaje. Con la lengua y la lógica podemos concluir que el Dios que es el Logos
desde el principio no existe.

Esto también me recuerda la clásica paradoja relacionada con el poder de Dios.


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Si Dios es Todopoderoso, ¿podrá hacer una piedra tan pesada, tan pesada, que Él mismo no la
pueda levantar? Si no la puede levantar no es Todopoderoso y si la levanta no puede hacerla tan
pesada, por lo cual tampoco es Todopoderoso.

Bien, podemos responder que Dios es cuatro veces Todopoderoso, pues:


1) puede hacerla; 2) puede no hacerla; 3) puede levantarla; 4) puede no levantarla.

La respuesta está en la lengua porque la proposición también está en la lengua. El hecho de que
Dios puede no levantarla lo hace todopoderoso aún en sus carencias, pues así como el silogismo
(argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras
dos) propuesto es un asunto de lenguaje, la solución no tiene que escandalizarse de la lengua
sino encontrar en ella la solución.

Veamos qué nos dice la Escritura en cuanto al hecho de que Dios escoge a unos para vida eterna
y a otros para condenación eterna. Dios no se esconde con vergüenza porque no desea que se
escandalicen de lo que hace. Al contrario, desafía al hombre objetor y le dice que nada
puede hacer contra su decreto, pues aún esa impotencia para cambiar lo decretado ha sido
incluida en su decreto eterno e inmutable.

En relación a la justicia o injusticia con que actúa, todo depende del parámetro para juzgar. Si el
rasero es Su santidad nadie puede alegar nada a su propio favor, si está en la discriminación
hecha al declarar santos a unos e impuros a otros, esa decisión es Su voluntad libre y eficaz. El
hombre está judicialmente comprometido con Dios, pero Dios no tiene a nadie ante quien
responder por haber hecho al mundo de una u otra manera; él hizo a Jacob y a Esaú de la misma
masa de barro; a uno amó desde la eternidad y a otro aborreció desde la eternidad, antes de que
hiciesen bien o mal. El que nosotros veamos la condenación de Esaú como un hecho justo
porque en la historia actuó impíamente no resuelve el problema metafísico contra Dios. Pero
Dios no reclama nada a su favor, ni se excusa en el hecho judicial. Simplemente declara que el
hombre no es nadie para altercar con Él, y expone su derecho de Alfarero para hacer de la
misma masa un vaso para honra y otro para deshonra.

En otros términos, Dios no responde ante nadie porque no tiene juez igual o superior ante quien
hacerlo. La lógica argumentativa se ufana en buscar antinomias en los hechos teológicos, pero
la Biblia no presenta paradojas ni misterios irresolutos. La Biblia declara lo que Dios ha
revelado de Sí mismo y en esa revelación no hay ni una sola paradoja.
Ya sabemos que a pesar de lo dicho por Zenón, que teórica y matemáticamente es imposible
llegar del punto A a B, pero en la práctica es simplemente un asunto de echar a andar. Lo mismo
sucede con la filosofía que intenta encasillar a Dios en sus decretos y libertades, en sus actos
eternos justos o injustos. En la práctica Dios responde que el hombre no es nada y es como
menos que nada para que lo encasille con los argumentos que Él mismo le ha brindado, gracias
a la capacidad de lenguaje otorgada a la humanidad en la creación del hombre. El Logos eterno
que ha existido desde el principio no se enreda con los silogismos (esto es, un argumento que
consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos), de sus
criaturas rebeldes que pretenden reducir a proposiciones lógicas su inexistencia.

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CON LA BIBLIA
Cristo refiere el caso de dos ciudades, Corazín y Bethsaida (Mat_11:21; Luc_10:13), diciendo que
si en ellas se hubiesen hecho los milagros que se han hecho en Jerusalén muchos se habrían
arrepentido.
Sin embargo, sabemos que no hizo ningún milagro en esas ciudades, por lo tanto no se
arrepintieron. Este argumento presupone que Dios no quiso hacer tales milagros, pero no
necesariamente que no pudo. ¿Esta libertad de Dios en operación (hacer o no hacer) lo hace
moralmente menos digno?
¿El ejercicio de su absoluta soberanía limita su benevolencia o su capacidad para hacer lo que es
moralmente correcto, de acuerdo a Su propia ética? Para dar respuesta a estas inquietudes
tenemos que partir del hecho de que si Dios se limita en hacer milagros que involucren
arrepentimiento, no es porque su limitación implique menos poder ni menos moralidad, sino
por el ejercicio explícito de un plan o decreto eterno también sabio y benévolo para con sus
elegidos.
Jesucristo oró al Padre y le dijo que suspendiera la copa que habría de beber, si esto fuere
posible, pero la respuesta del Padre fue continuar con el plan. De esta acción se deriva que:

1) Dios no tenía otra posibilidad (por lo tanto estaba sin la libertad de suspender su plan);
2) Dios actuó por consecuencia de su moralidad, pues el objetivo final era mostrar su amor en
la redención (un valor moral superior);
3) Dios fue libre para ejercer su moralidad superior, pero esa elección no presupone que no
fuese libre de no tomarla.

El asunto acá estriba en que Dios es un ser absolutamente irresponsable. Dios no responde ante
nadie porque no tiene igual ni superior y la responsabilidad lo es siempre frente a un ente que
demanda el cumplimiento de un mandato o conducta. ¿Quién fue su consejero? ¿Quién es el que
le dice, epa, qué haces?
La evidencia bíblica nos demuestra que todo lo que ocurre en el mundo sucede bajo el
determinado consejo y conocimiento anticipado de Dios. Lo que Dios sabe que va a ocurrir lo
sabe en virtud de que lo decretó o planificó.

LA EXPLICACION TRADICIONAL
Tradicionalmente se ha pretendido defender a Dios por aquello que el hombre natural
considera injusto en Él. De la misma forma se ha pretendido deslindar a Dios de la existencia del
pecado y aún de Satanás. Este deslinde deja un espacio para sospechar que hubo un error en el
Creador, por lo cual la filosofía se pregunta qué tan poderoso o tan omnisciente puede ser un
Dios que en lugar de hacer este mundo debió haber hecho otro mejor.
Contrario a la exposición teológica tradicional, Dios no alega que no sea el autor del pecado;
tampoco se distancia de las causas de los eventos buenos o malos que tienen lugar en Su
universo. Dios no tiene que esconderse en las causas secundarias, sino que más bien asume su
participación en los hechos malos. La Biblia nos relata que no acontece nada malo en la ciudad
sin que Jehová lo haya hecho (Amós 3:6); también nos dice que nadie puede resistir a Su
voluntad (Romanos 9:19) por lo cual sabemos que el hombre no es libre.

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Dios no nos ha dejado estos asuntos como misterio escondido, o como paradoja irresoluble; más
bien ha salido a la palestra con su revelación diciéndonos que solamente Él es Dios y nada hay
semejante a Él, que anuncia lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era
hecho; que dice que Su consejo permanecerá para siempre y que hará lo que Él quiera (Isaías 46:
9-11).
El Dios de la Biblia sigue sin dejar nada al misterio; asegura que Él forma la luz y crea las
tinieblas, hace la paz y crea el mal (formans lucem et creans tenebras faciens pacem et creans malum
ego Dominus faciens omnia haec) -Isaías 45:6.

Él es un Dios desafiante y no se inmuta ante sus criaturas cuando lo mal ponen con el
argumento de que el mal es un misterio, o de que el diablo es otro misterio. Ni el mal ni el
maligno son errores divinos; tampoco surgieron para tomar por sorpresa al Creador de todo
cuanto existe. La Escritura no oculta el hecho de que Dios es quien ha creado todo cuanto hay y
Dios mismo asume en forma directa sus hechos. Pero esto no hace a Dios un Ser paradójico,
más bien es un ser muy cristalino sin ninguna contradicción o confusión.

Todo lo ha hecho Dios para su gloria, como se desprende del propósito de haber formado a
Jacob y a Esaú; uno para la gloria de su amor y otro para la gloria de su ira y justicia. Por eso el
salmista dejó su testimonio por escrito: Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho
(Salmo 115:3). El evento de la salvación del hombre está rodeado de una serie continua de
pecados por parte de quienes crucificaron a Jesús. Todos esos actos fueron preparados de
antemano por el Padre, ya que los profetizó desde siglos atrás. El hecho mismo de que Cristo
estuviese preparado desde antes de la fundación del mundo (es decir, desde antes de que Adán
existiera o pecara), hace suponer y asumir que el pecado de Adán era inevitable por cuanto esa
era la voluntad del Creador.

Dios no se maneja con planes B, sino que sus decretos son absolutos, por lo tanto no se da el
lujo de dejar nada a la deriva ya que todo lo ha planificado como un Ser sabio. Es cierto que a
muchos de los moradores de la tierra, eso no les gusta y no les parece justo, pero de la misma
manera participan del mal con cierto agrado. Por eso señala la Biblia que todos los moradores de la
tierra por nada son contados (no tienen ninguna reputación, como dice la Vulgata Latina), en
Daniel 4:35. Dios nos presenta muchas de sus facetas, pero ninguna antinomia o contradicción
en Sí mismo.

El que al hombre no le guste Su comida no implica que no se la coma; puede hablar mal de la
misma pero porque habla se presume que la prueba.

***

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TEMA ESPECIAL:
LA ELECCIÓN/PREDESTINACIÓN Y LA NECESIDAD DE UN EQUILIBRIO TEOLÓGICO
La elección es una doctrina maravillosa. Sin embargo, ¡no es un llamado al favoritismo, sino un
llamado a ser un canal, una herramienta o un medio para la redención de otros! En el Antiguo
Testamento el término se usa principalmente para el servicio; en el Nuevo Testamento se usa
principalmente para la salvación que se manifiesta en servicio.
La Biblia nunca reconcilia la contradicción aparente entre
la soberanía de Dios y el libre albedrío de la humanidad, ¡sino que presenta las dos!

Un buen ejemplo de la tensión bíblica sería Romanos 9 que trata de la elección soberana de Dios
y Romanos 10 que trata de la respuesta necesaria del hombre (cf. 10:11, 13).
La clave para esta tensión teológica se puede encontrar en Efesios 1:4. Jesús es el hombre elegido
de Dios y todos están potencialmente elegidos en él (Karl Barth). Jesús es el «sí» de Dios para la
necesidad de la humanidad caída (Karl Barth). Efesios 1:4 también ayuda a aclarar el tema al
afirmar que la meta de la predestinación no es el cielo, sino la santidad (similitud a Cristo). A
menudo nos vemos atraídos a los beneficios del evangelio e ¡ignoramos las responsabilidades! ¡El
llamado (la elección) de Dios es tanto para el tiempo como para la eternidad!
Las doctrinas tienen relación con otras verdades, y no son verdades únicas, sin relación
alguna. Una buena analogía sería la de una constelación en contraposición a una estrella única.
Dios presenta la verdad en géneros literarios orientales, no occidentales.
No debemos eliminar la tensión causada por
pares dialécticos (paradójicos) de verdades doctrinales.
1. La predestinación contra el libre albedrío humano
2. La seguridad de los creyentes contra la necesidad de la perseverancia
3. El pecado original contra el pecado volitivo o voluntario
4. La impecabilidad (perfeccionismo) contra no practicar el pecado
5. La justificación y la santificación iniciales instantáneas contra la santificación progresiva
6. La libertad cristiana contra la responsabilidad cristiana
7. La trascendencia* de Dios contra la inmanencia* de Dios
8. El Dios que a fin de cuentas no se puede conocer contra el Dios que se conoce por las Escrituras
9. El reino de Dios como presente contra la consumación futura
10. El arrepentimiento como un regalo de Dios contra el arrepentimiento como una respuesta
de pacto humana necesaria
11. Jesús como divino contra Jesús como humano
12. Jesús como igual al Padre contra Jesús como sometido al Padre
* nota: Hablar de trascendencia e inmanencia de Dios, equivale a referirse al ser de Dios, como esencialmente distinto y
separado del hombre y del mundo, a la vez que íntimo al hombre y al mundo.
El concepto teológico de «pacto» une la soberanía de Dios (quien siempre toma la iniciativa y
establece el plan) con la respuesta obligatoria, inicial y continua de arrepentimiento y fe por
parte de los hombres.
¡Tenga cuidado de no usar textos de la Biblia
para apoyar un lado de la paradoja y desestimar el otro!
¡Tenga cuidado de apoyar solo su doctrina favorita o sistema teológico!
7
TEMA ESPECIAL:
LA PREDESTINACIÓN (CALVINISMO) CONTRA EL LIBRE ALBEDRÍO (ARMINIANISMO)
I. Romanos 8:29 – Pablo usa «antes conoció» (προγινώσκω proginosko) dos veces, aquí y en
Romanos 11:2. En 11:2 se refiere al amor del pacto de Dios por Israel, antes de que el tiempo
comenzara. Recuerde que el término «conocer» en hebreo tenía que ver con una relación íntima y
personal, no con hechos alrededor de alguien (cf. Génesis 4:1; Jeremías 1:5). Aquí estaba incluida
una cadena de acontecimientos eternos (cf. Romanos 8:29-30).
Este término estaba vinculado con la predestinación. Sin embargo, hay que decir que el
conocimiento previo de Dios no es la base de la elección porque se así fuera, entonces la
elección estaría basada en la respuesta futura de la humanidad caída, que sería el desempeño
humano. Este término también se encuentra en Hechos 26:5; 1 Pedro 1:2, 20 y 2 Pedro 3:17.
A. «Conocer antes» (proginosko)
Los términos «conocer antes» y «predestinar», ambos se componen de la PREPOSICIÓN «antes» y
por lo tanto, deben traducirse «conocer antes», «establecer límites antes» o «definir antes». Los
pasajes definitivos sobre la predestinación en el NT son Romanos 8:28-30; Efesios 1:13-14; y
Romanos 9.
Estos textos obviamente hacen énfasis en que Dios es soberano. Él está en total control de todas
las cosas. Hay un plan divino predeterminado que está obrando en el tiempo. Sin embargo, este
plan no es arbitrario ni selectivo. Se basa, no solamente en la soberanía y conocimiento
anticipado de Dios, sino en su carácter inmutable de amor, misericordia y gracia no merecida.
Debemos tener cuidado con nuestro individualismo occidental (estadounidense) o con nuestro
celo evangélico al modificar esta maravillosa verdad. También debemos evitar estar polarizados
con los conflictos históricos, teológicos entre Agustín contra Pelagio o con el Calvinismo contra
el Arminianismo.
B. «Predestinó» (προορίζω proorízo «establecer los límites antes»)
La predestinación no es una doctrina que pretende limitar el amor, la gracia y misericordia de
Dios, ni excluir a alguien del evangelio. Pretende fortalecer a los creyentes al amoldar su
cosmovisión. Dios es para toda la humanidad (cf. 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Dios tiene el
control de todas las cosas. ¿Quién o qué puede separarnos de él (cf. Romanos 8:31-39). Dios ve
toda la historia como presente; los humanos están atados al tiempo. Nuestra perspectiva y
capacidades mentales son limitadas.
No hay contradicción entre la soberanía de Dios y el libre albedrío del hombre. Es una
estructura que se basa en el pacto. Este es otro ejemplo de verdad que se da en tensión
dialéctica. Las doctrinas bíblicas se presentan desde perspectivas distintas. Frecuentemente
parecen paradójicas. La verdad es un equilibrio entre los pares aparentemente opuestos.
No debemos retirar la tensión al tomar una de las verdades. No debemos aislar ninguna
verdad bíblica por sí sola en un compartimiento.
También es importante agregar que la meta de la elección no solamente es el cielo cuando
muramos, sino la semejanza a Cristo ahora (cf. Romanos 8:29; Efesios 1:4; Efesios 2:10).
Fuimos elegidos para ser «santos y sin mancha». Dios decide cambiarnos para que otros puedan
ver el cambio y respondan con fe a Dios en Cristo.
La predestinación no es un privilegio personal, sino una responsabilidad de pacto.

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Esta es la verdad principal de este pasaje. Esta es la meta del cristianismo. La santidad es la
voluntad de Dios para cada creyente. La elección de Dios es para la semejanza a Cristo (cf.
Efesios 1:4), no una posición especial. La imagen de Dios, le fue dada al hombre en la creación
(cf. Génesis 1:26; 5:1, 3; 9:6), debe ser restaurada.
C. «conformes a la imagen de su Hijo» – La meta final de Dios es la restauración de la imagen
perdida en la caída. Los creyentes son predestinados para tener la imagen de Cristo (cf. Efesios
1:4).

II. Romanos 9
A. Romanos 9 es otro de los pasajes fuertes del NT acerca de la soberanía de Dios (la otra es
Efesios 1:3-14), en tanto que el capítulo 10 declara el libre albedrío de los humanos clara y
repetidamente (cf. «todos» v. 4; «todo aquel» vv. 11, 13; «todos» v. 12 [dos veces]).
Pablo nunca trata de reconciliar esta tensión teológica. ¡Ambas son ciertas!

La mayoría de doctrinas bíblicas se presentan en pares paradójicos o dialécticos.


La mayoría de sistemas de teología son verdades lógicas a medias.
El agustinianismo y el calvinismo contra el semipelagianismo y arminianismo tienen
elementos de verdad y error.
La tensión bíblica entre las doctrinas es preferible a un sistema teológico, racional y
dogmático, que se basa en textos de la Biblia fuera de contexto y que mete la Biblia a la fuerza
en un marco de interpretación preconcebido.

B. Esta misma verdad (que se encuentra en Romanos 9:23) se expresa en Romanos 8:29-30 y en
Efesios 1:4, 11. Este capítulo es la expresión más fuerte de la soberanía de Dios en el NT. No
puede haber disputa en que Dios está totalmente a cargo de la creación y de la redención.
Nunca hay que ablandar ni atenuar esta verdad. Sin embargo, tiene que equilibrarse con la
decisión de Dios del pacto como un medio de relacionarse con la creación humana, hecha a su
imagen. No hay duda de que sea cierto que algunos pactos del AT, como Génesis 15, son
incondicionales y que no se relacionan con toda la respuesta humana, pero otros pactos son
condicionales y dependen de la respuesta humana (p. ej., Edén, Noé, Moisés, David). Dios
tiene un plan de redención para su creación; ningún humano puede afectar este plan. Dios ha
decidido permitir que las personas participen en sus planes. Esta oportunidad de participación
es una tensión teológica entre la soberanía de Dios (Romanos 9) y el libre albedrío humano
(Romanos 10).

No es apropiado seleccionar un énfasis bíblico e ignorar otro. Hay tensión entre doctrinas
porque la gente oriental presenta la verdad en pares dialécticos o llenos de tensión.
Las doctrinas deben mantenerse en relación con otras doctrinas.
La verdad tiene un mosaico de verdades.

III. Efesios 1
A. La elección es una doctrina maravillosa. Sin embargo, no es un llamado al favoritismo, ¡sino
un llamado a ser un canal, una herramienta o medio para la redención de los demás! En el AT
el término se usaba principalmente para servicio; en el NT se usa principalmente para
salvación, que resulta en servicio.
9
La Biblia nunca reconcilia la aparente contradicción entre la soberanía de Dios y el libre
albedrío de la humanidad, ¡sino que afirma ambos! Un buen ejemplo de la tensión bíblica
sería Romanos 9, acerca de la elección soberana y Romanos 10 sobre la respuesta necesaria de
la humanidad (cf. 10:11, 13).
La clave para esta tensión teológica podría encontrarse en Efesios 1:4. Jesús es el hombre
elegido de Dios y todos son potencialmente electos en Él (Karl Barth). Jesús es el «sí» de Dios
para la necesidad de la humanidad caída (Karl Barth). Efesios 1:4 también ayuda a clarificar el
asunto al afirmar que la meta de la predestinación no es solamente el cielo, sino la santidad
(semejanza a Cristo).
¡Frecuentemente se nos atrae a los beneficios del evangelio y se ignoran las responsabilidades!
¡El llamado (elección) de Dios tiene que ver con el tiempo, así como con la eternidad!
Las doctrinas se originan con relación a otras verdades, no como verdades individuales,
desligadas.
Una buena analogía sería una constelación contra una estrella sola.
Dios presenta la verdad con géneros orientales, no occidentales. No debemos retirar la tensión
ocasionada por los pares dialécticos (paradójicos) de verdades doctrinales (Dios como
trascendente contra Dios como inmanente; seguridad contra perseverancia; Jesús como igual
al Padre contra Jesús como subordinado al Padre; libertad cristiana contra responsabilidad
cristiana hacia un socio del pacto, etc.).
El concepto teológico de «pacto» une la soberanía de Dios (que siempre toma la iniciativa y
establece el plan) con una respuesta de arrepentimiento y fe inicial y continua del hombre.
¡Tenga cuidado con tratar de apoyar un lado de la paradoja con textos bíblicos fuera de
contexto, y despreciar el otro! Tenga cuidado de afirmar solamente su doctrina favorita o
sistema de teología.

B. «nos escogió» en Efesios 1:4 es un AORISTO MEDIO INDICATIVO que hace énfasis en el SUJETO.
Esto se enfoca en la elección del Padre antes del tiempo. La elección de Dios no debe
entenderse en el sentido islámico del determinismo, ni en el sentido ultracalvinista de algunos
contra otros, sino en el sentido de pacto. Dios prometió redimir a la humanidad caída (cf.
Génesis 3:15). Dios llamó y eligió a Abraham para elegir a todos los humanos (cf. Génesis 12:3;
Éxodo 19:5-6). Dios mismo eligió a todas las personas que ejercerían la fe en Cristo. Dios
siempre toma la iniciativa en la salvación (cf. Juan 6:44, 65). Este texto y Romanos 9 son bases
bíblicas para la doctrina de la predestinación que enfatizan Agustín y Calvino.
Dios eligió a los creyentes no solamente para salvación (justificación), sino también para
santificación (cf. Colosenses 1:12). Esto podría relacionarse con:
(1) nuestra posición en Cristo (cf. 2 Corintios 5:21) o
(2) el deseo de Dios de reproducir su carácter en sus hijos (cf. 2:10; Romanos 8:28-29; Gálatas 4:19).
¡La voluntad de Dios para sus hijos es tanto el cielo algún día como la semejanza a Cristo ahora!
«En Él» es un concepto clave de Efesios 1:4. Las bendiciones, la gracia y salvación del Padre
fluyen a través de Cristo (cf. Juan 14:6). Observe la repetición de esta forma gramatical
(LOCATIVO de ESFERA) en el v. 3, «en Cristo»; v. 4, «en él»; v. 7, «en quien»; v. 9, «en sí mismo»; v.
10, «en Cristo»; v. 12, «en Cristo» y v. 13, «en él» (dos veces).
Jesús es el «sí» de Dios a la humanidad caída (Karl Barth).

10
Jesús es el hombre elegido y todos son potencialmente elegidos en Él. Todas las bendiciones
de Dios Padre fluyen a través de Cristo.
La frase «antes de la fundación del mundo» también se usa en Mateo 25:34; Juan 17:24; 1 Pedro
1:19-20 y Apocalipsis 13:8. Muestra la actividad redentora del Dios trino, incluso antes de
Génesis 1:1. Los humanos están limitados por su sentido del tiempo; todo para nosotros es
pasado, presente y futuro, pero no para Dios.

La meta de la predestinación es santidad, no privilegio. ¡El llamado de Dios no es para unos


cuantos hijos selectos de Adán! Es un llamado a ser lo que Dios quiso que la humanidad fuera,
como él mismo (cf. 1 Tesalonicenses 5:23; 2 Tesalonicenses 2:13); a su imagen (cf. Génesis 1:26-
27). Convertir la predestinación en un dogma teológico en lugar de una vida santa es una
tragedia. Frecuentemente nuestras teologías hablan más fuerte que el texto bíblico.

El término «sin mancha» (ἄμωμος ámomos) se usa con:


(1) Jesús (cf. Hebreos 9:14; 1 Pedro 1:19);
(2) Zacarías y Elizabeth (cf. Lucas 1:6);
(3) Pablo (cf. Filipenses 3:6); y
(4) todos los cristianos genuinos (cf. Filipenses 2:15; 1 Tesalonicenses 3:13; 5:23).
La voluntad inalterable de Dios para cada cristiano no solamente es el cielo después, sino la
semejanza a Cristo ahora (cf. Romanos 8:29-30; Gálatas 4:19; 1 Pedro 1:2). Los creyentes deben
reflejar las características de Dios a un mundo perdido con el propósito de evangelismo.
Gramaticalmente, la frase «en amor» de este versículo podría ir, ya sea, en el v. 4 o en el 5. Sin
embargo, cuando esta frase se usa en otras partes en Efesios, siempre se refiere al amor humano
hacia Dios (cf. 3:17; 4:2, 15, 16).

C. En Efesios 1:5, la frase «habiéndonos predestinado» es un aoristo activo. PARTICIPIO AORISTO


ACTIVO.
Este término se compone de «antes» y «distinguir». Se refiere al plan redentor predeterminado
de Dios (cf. Lucas 22:22; Hechos 2:23; 4:28; 17:31; Romanos 8:29-30).
La predestinación es una de varias verdades relacionadas con la salvación de la humanidad.
Es parte de un patrón teológico o series de verdades relacionadas. ¡Nunca tuvo la intención de
que se le hiciera énfasis aisladamente!
La verdad bíblica se ha dado en una serie de pares paradójicos llenos de tensión. El
denominacionalismo ha tendido a retirar la tensión bíblica al hacer énfasis solamente en una
de las verdades dialécticas (predestinación contra el libre albedrío humano; la seguridad del
creyente contra la perseverancia de los santos; el pecado original contra el pecado volitivo; la
impecabilidad contra pecar menos; la santificación declarada instantáneamente contra la
santificación progresiva; la fe contra las obras; la libertad cristiana contra la responsabilidad
cristiana, la trascendencia contra la inmanencia).
La elección de Dios no se basa en el conocimiento previo del desempeño humano, sino en su
carácter misericordioso (cf. vv. 9 y 11). Él quiere que todos (no solo algunos especiales como
los gnósticos o los ultracalvinistas del tiempo moderno) sean salvos (cf. Ezequiel 18:21-23, 32;
Juan 3:16-17; 1 Timoteo 2:4; 4:10; Tito 2:11; 2 Pedro 3:9).

11
La gracia de Dios (el carácter de Dios) es la clave teológica de este pasaje (cf. vv. 6a, 7c, 9b), así
como la misericordia de Dios es la clave para los otros pasajes sobre la predestinación,
Romanos 9-11.

La única esperanza de la humanidad caída es la gracia y misericordia de Dios (cf. Isaías 53:6 y
varios otros textos del AT que se citan en Romanos 3:9-18). Para interpretar estos primeros
capítulos teológicos, es crucial darse cuenta de que Pablo hace énfasis en esas cosas que están
totalmente desligadas del desempeño humano: predestinación (capítulo 1), gracia (capítulo 2) y
el plan eterno de Dios para la redención (misterio, 2:11-3:13). Esto fue para contrarrestar el
énfasis de los falsos maestros en el mérito y orgullo humanos.

***

12
EL EQUILIBRIO EN LAS DOCTRINAS SOBRE LA SALVACIÓN
ÍNDICE
Introducción
1. Las diferentes escuelas de pensamiento en torno a la salvación
1.1 El arminianismo
1.2 El calvinismo
1.3 Reflexiones sobre las dos escuelas
2. Estudio de pasajes relacionados con la salvación
2.1 Soberanía divina
2.2 Incapacidad total humana
2.3 Responsabilidad humana
3. El equilibrio en las doctrinas sobre la salvación
3.1 Equilibrio sobre la salvación
3.2 Equilibrio en cuanto a la responsabilidad humana
Conclusiones
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
Si Dios es completamente soberano en decidir a quien va a salvar y cuando va a salvarlo,
entonces ¿Por qué predicar e invitar a arrepentirse y tener fe, si de todos modos Dios decide?
Por otro lado, si Dios invita a todos a ser salvos y el hombre es el responsable de su
salvación, entonces ¿Dónde queda la soberanía de Dios y el poder eficaz de la cruz?
En este ensayo se buscará dar respuesta a éstas y otras preguntas muy comunes entre varios
cristianos al momento de entrar al profundo mundo de la salvación por la fe. Se presentará con
suficiente base bíblica, la forma en que la soberanía divina y la responsabilidad del hombre
para la salvación se dan la mano y alcanzan un equilibrio fundamental, el cual no compromete
la verdad sobre el papel que juega tanto Dios, como la persona que desea heredar la vida eterna.
Estudiar y meditar sobre esta gran verdad del equilibrio en las doctrinas de la salvación es de
suma importancia, ya que afectará muchas áreas de nuestra vida como: nuestra percepción
acerca de Dios, nuestra gratitud como individuos salvados por la fe, nuestra forma de hacer
evangelismo, por mencionar solamente algunas.
De esta forma, este ensayo no solamente aclarará dudas doctrinales con respecto a la salvación,
sino que también impactará la vida diaria de cada creyente que busca con gran anhelo conocer
la verdad.

1. LAS DIFERENTES ESCUELAS DE PENSAMIENTO EN TORNO A LA SALVACIÓN


Ante la gran importancia de clarificar si la salvación de una persona depende únicamente de
Dios, o depende únicamente de la persona, se deben estudiar brevemente como un primer
paso las dos diferentes escuelas de pensamiento que durante muchos años han predominado
dentro del protestantismo y que tratan acerca de este tema. Estas escuelas, como los polos en la
tierra, distan uno del otro, y ambas a lo largo de los años han presentado base bíblica con el fin
de sostener y defender su posición como verdadera. Explicaremos de manera muy breve
algunos puntos importantes de ambas escuelas de pensamiento.

13
1.1 El Arminianismo
Los seguidores de Arminio (teólogo holandés 1560-1609), conocidos luego como
“arminianistas”, sostienen los siguientes puntos: Dios tiene como deseo que todos los hombres
se salven y para ese fin, Cristo se ofreció como sacrificio por todos (1 Timoteo. 2:4-6 “pues él
quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos”). Dios por lo
tanto ofrece su gracia a todos y aunque la salvación es la obra de Dios independiente de
nuestras buenas obras, el hombre tiene ciertas condiciones que cumplir. El hombre decide si
acepta la gracia de Dios o si la rechaza ya que la facultad de elegir siempre está a nuestro
alcance.
Según esta escuela de pensamiento, el hombre tiene bajo su total responsabilidad el decidir ser
salvado o rechazar este regalo, dado que la salvación es una opción para todos y el que quiera
puede obtenerla. De esta manera lo expresa el teólogo Myer Pearlman: “¿no depende del
hombre la salvación? Las Sagradas Escrituras nos enseñan consecuentemente que el hombre
tiene la facultad de escoger con libertad entre la vida y la muerte. Dios jamás privará de esa
libertad”.1 Así se ve como el arminianismo pone como principal controlador y responsable de
la salvación al mismo ser humano.

1.2 El Calvinismo
Los seguidores de Calvino (teólogo francés 1509-1564) conocidos luego como “calvinistas”
sostienen los siguientes puntos: La obra de la salvación es única de Dios en donde el hombre no
juega ningún papel debido a su naturaleza totalmente caída que le imposibilita incluso el
arrepentimiento. (Romanos 3:10 “No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que
entienda, nadie que busque a Dios”). Cristo es enviado por Dios a morir solamente por sus
elegidos y si un hombre se arrepiente y tiene fe, es solamente porque ha sido guiado por el
Espíritu Santo, claro indicio de que Dios lo había elegido desde la eternidad.
Según la escuela de pensamiento calvinista, Dios es soberano al elegir a quien va a salvar y el
hombre es únicamente el beneficiario de tan grande regalo de amor que de forma inmerecida lo
ha recibido. De una forma muy clara lo ha expresado su fundador Calvino quien es citado
también por el teólogo Myer Pearlman. “Dios ha predestinado a algunos para ser salvos, y a
otros para que se pierdan. La predestinación es el decreto eterno de Dios, por el cual ha
decidido la suerte que correr{ cada uno”.2
Se puede ver pues que en el caso del calvinismo el principal controlador y responsable de la
salvación o condenación de cada ser humano es el mismo Dios.

1.3 Reflexiones sobre las dos Escuelas


Desde el surgimiento de las dos escuelas de pensamiento en torno a la salvación, surgieron
personas que mal interpretaron sus enseñanzas y las llevaron a extremos doctrinalmente
peligrosos los cuales se conocieron como los “hyper arminianos, e hyper calvinistas”.
Estos grupos, o las personas que calificarían como parte de estos grupos afirmaban:

1 Myer Pearlman, Teología Bíblica y Sistemática (Miami: Editorial Vida, 1992), p.194
2 Myer Pearlman, Teología Bíblica y Sistemática (Miami: Editorial Vida, 1992), p.192

14
Por un lado (en el caso de los hyper arminianistas) al poner un sumo énfasis en el libre
albedrío del hombre, llegan a la conclusión de que Dios no elige a quienes va a salvar y nunca
lo hace, sino que es el hombre el único en decidir quien es salvo y quien no lo es, haciendo de
esta forma a un lado la soberanía divina. Estas personas predican el evangelio y luego afirman
que cualquiera, por el simple hecho de repetir con su boca una oración, o por hacer una
profesión de fe, ha alcanzado la salvación.
Por otro lado (en el caso de los hyper calvinistas) quienes al poner un sumo énfasis en la
soberanía divina, llegan a la conclusión de que Dios ama a los elegidos y odia a los
reprobados, haciendo a un lado de esta forma cualquier tipo de responsabilidad humana de
arrepentimiento y fe en la obra de Jesucristo. Estas personas predican el evangelio sin hacer
ningún tipo de llamado al arrepentimiento y a la fe, debido a que es Dios quien salva.

Si bien es cierto hasta este punto, no se puede negar que alguna de las dos escuelas de
pensamiento sea anti-bíblica, sí se podría asegurar que los extremos de cada una de estas
escuelas son completamente condenables, pues por medio de la lógica humana han llegado a
conclusiones que la Biblia jamás propone y que no sólo atentan contra la naturaleza misma de
Dios, sino también contra la verdad revelada en su Palabra.
Habiendo estudiado de manera breve algunas de las verdades que defiende cada una de las
escuelas de pensamiento acerca de la salvación, a continuación se estudiarán también de
manera breve algunos pasajes sobre los cuales cada una de ellas se encuentra fundamentada y
así poder descubrir lo que explica la Biblia misma acerca de la salvación.

2. ESTUDIO DE PASAJES RELACIONADOS CON LA SALVACIÓN


De manera breve pero bíblica, se estudiarán algunos de los pasajes clave para cada una de las
escuelas de pensamiento anteriormente expuestas, para que de esta forma se pueda llegar a
una conclusión basada en la Biblia acerca de la verdad de la salvación.

2.1 Soberanía Divina


El primer punto que se tiene que considerar es la gran verdad que la Biblia nos enseña acerca
de Dios y uno de sus atributos fundamentales, el cual es su soberanía. El profeta Daniel en el
Antiguo Testamento nos da una clara explicación acerca de la soberanía de Dios: “Dios hace lo
que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni
quien le pida cuentas de sus actos” (Daniel 5:35). Versículos como el citado anteriormente ponen al
descubierto una de las grandes verdades que Dios ha revelado en su Palabra; Él es soberano en
todo, Él es soberano siempre, y en su soberana voluntad puede decidir cualquier cosa que
considere correcta, incluso si el ser humano no lo llega a considerar así.

El teólogo Gerald Nyenhuis autor del libro “El Dios que Adoramos” declara lo siguiente: “Dios
no responde ni le rinde cuentas a nadie; Él lo planea y ejecuta todo según su libre consejo, sin
consultar ni pedir permiso, y sin dar explicaciones”3. Dios para ser Dios, tiene que ser
soberano en todo, esto incluye la salvación de cada persona.
Aun y cuando esto parezca injusto, realmente no lo es, pues Dios no le debe la salvación a nadie
y si se la quiere ofrecer a alguien es simplemente porque Él así lo ha decidido.

3 Gerald Nyenhuis, El Dios que Adoramos (Miami: Editorial Unilit, 1999), p.51
15
¿Qué pues de un hombre que quiera alcanzar la salvación? Esta pregunta nos abre la puerta
para tratar el siguiente punto.

2.2 Incapacidad Total Humana


La segunda verdad que se debe considerar es la que el apóstol Pablo demuestra, esta es la del
verdadero estado de cada ser humano: muerto en sus pecados. “En otro tiempo ustedes estaban
muertos en sus transgresiones y pecados” (Efesios 2:1). El ser humano está muerto, no está
moribundo o enfermo, sino realmente muerto en sus pecados. El pastor John MacArthur, Jr.
expresa esta verdad en sus palabras: “¿Cómo puede una persona que est{ muerta en delitos y
pecados, cegada por Satanás, incapaz de entender las cosas de Dios y continuamente llena con
todo lo malo, ejercer de pronto una fe salvadora? ¡Más fácil sería que un cadáver saliera de la
tumba caminando!4
Siguiendo este pensamiento, podemos afirmar que cada ser humano por estar muerto en sus
delitos y pecados, se ve completamente imposibilitado de hacer algo que agrade a Dios, tal
como lo afirma el profeta Isaías “Todos somos como gente impura; todos nuestros actos de justicia son
como trapos de inmundicia” (Isaías 64:6). De esta forma, el tener arrepentimiento de pecados es
completamente imposible a menos que Dios lo permita y el hecho de responder
afirmativamente al mensaje del evangelio también se vuelve imposible, como lo afirma Pablo al
escribir “El dios de este mundo (siglo) ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del
glorioso evangelio de Cristo” (2 Corintios 4:4). No hay una tan sola persona que sin Cristo pueda
oponerse a Satanás, por lo tanto, si Dios no lo permite, nadie puede responder afirmativamente
al mensaje del evangelio.
En este punto vale hacer una aclaración fundamental que ha causado controversia por muchos
años y tiene que ver con respecto al “libre albedrío” y la capacidad innata del hombre de
escoger arrepentirse y poner su fe en Cristo. La aclaración que se debe hacer corresponde con lo
siguiente:
Hay que hacer una diferencia entre las frases “libre albedrío” y “libre voluntad”. Bíblicamente
se puede afirmar que el ser humano tiene “libre albedrío”, pero éste est{ sujeto a la voluntad
del ser humano, la cual no es libre pues está sujeta al yugo de esclavitud del pecado. De esta
forma, el pecador puede escoger cualquier cosa que su naturaleza de pecado le permita, es
decir, “tiene libre albedrío sólo dentro de los límites de su naturaleza”5.
La conclusión a la que podemos llegar podría ser citada así:
El pecador está contento pecando y en su libre albedrío, siempre escogerá el pecado pues su
voluntad no está libre sino sujeta a Satanás quien es su dueño.
¿Qué entonces de las continuas invitaciones que nos hace la Biblia a arrepentirnos y poner
nuestra fe en Jesús? Esta pregunta deja el terreno abonado para el siguiente punto a tratar.

2.3 Responsabilidad Humana


No se puede negar que la Biblia constantemente hace invitaciones como la siguiente “Por tanto,
para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios” (Hechos 3:19), o las mismas
palabras de Jesús “El reino de los cielos está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!” (Marcos
1:15).
4 John MacArthur Jr., Salvos sin lugar a Dudas (Barcelona: Editorial Clie, 1994), p.63
5 Roger L. Smalling, ¡Si Jesús! Una Introducción a las Doctrinas de la Gracia (Barcelona: Editorial Clie, 1994), p.38

16
De versículos como los mencionados anteriormente se aferran los arminianos y afirman que, si
al hombre se le da la opción de arrepentirse es porque puede hacerlo.
Para tratar este punto, nuevamente se cita al profesor Smalling pues da un argumento
contundente:
“Es ilógico suponer que un mandamiento para hacer una cosa, comprueba la capacidad para
hacerla. Dios mandó a Israel a que guardara su Ley. ¿Acaso eso es evidencia de que el
hombre puede guardar la ley? Claro que no… Ella fue dada, en realidad, para revelar lo que
el hombre NO puede hacer… Dios nos manda a hacer lo justo únicamente porque Él es justo,
no porque somos capaces”.6
La conclusión que se puede sacar es la siguiente: Es cierto que constantemente se invita al ser
humano a arrepentirse y depositar su fe en Cristo para alcanzar la salvación, sin embargo, esto
no es muestra de que el ser humano tenga la capacidad de arrepentirse sin que Dios se lo
conceda, de hecho es un argumento más que apoya la soberanía de Dios y que lleva al ser
humano a un sentido de gratitud tan profundo como nunca antes hubiera experimentado.
Tratados los puntos anteriores, y estudiado algunos de los tantos pasajes bíblicos que existen y
que brindan apoyo a una u otra de las escuelas de pensamiento con respecto a la salvación, se
puede decir que el fundamento está puesto para pasar a explicar lo que debe ser el equilibrio
en las doctrinas sobre la salvación.

3. EL EQUILIBRIO EN LAS DOCTRINAS SOBRE LA SALVACIÓN


Hay que aclarar antes de comenzar a hablar de este tema lo siguiente: Con equilibrio en las
doctrinas sobre la salvación no se intenta decir que las dos doctrinas se han mezclado
uniformemente para hacer de ellas una sola. Tampoco se quiere decir que ambas son bíblicas y
por lo tanto la suma de ambas forman una nueva doctrina en la cual una ha complementado las
deficiencias de la otra.
Lo que si se quiere decir con equilibrio en las doctrinas sobre la salvación, es que:
Dios es soberano en cuanto a la elección de quienes serán salvos y quienes no, pero al mismo
tiempo, el hombre es responsable por la decisión que toma de arrepentirse de sus pecados y
depositar su fe en el sacrificio de Cristo en la cruz para salvarse.
Este equilibrio que aparenta ser contrario a la lógica humana es bíblico y por lo tanto
trataremos más acerca de cada uno de estos puntos a continuación.

3.1 Equilibrio sobre La Salvación


Dios es completamente soberano en cuanto a la salvación y por lo tanto es bíblico afirmar que
Dios salva a quien Él elige, cuando Él lo elige, bajo las circunstancias que Él elige, sin que
deba rendirle explicaciones acerca de su accionar a nadie y sin que quepa la más remota
posibilidad de que esta forma de actuar de Dios sea injusta. Dios para ser Dios debe ser
soberano y la elección en cuanto a quien se salvará y quien no será salvado no se escapa a su
soberanía. La Biblia presenta suficiente evidencia para respaldar esta verdad, pero vale
simplemente mencionar algunos versículos que apoyan esta verdad:

6 Roger L. Smalling, ¡Si Jesús! Una Introducción a las Doctrinas de la Gracia (Barcelona: Editorial Clie, 1994), p.53

17
Dios desde los tiempos del Antiguo Testamento ha elegido soberanamente a algunos para
demostrarles su amor, tal como se expresa en el Pentateuco: “Al Señor tu Dios le pertenecen los
cielos y lo más alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella. Sin embargo, él se encariñó con tus
antepasados y los amó; y a ti, que eres su descendencia, te eligió de entre todos los pueblos, como lo vemos
hoy” (Deuteronomio 10:14-15).
Dios también es soberano en cuanto a quien demostrarle su amor y a quien le demostrará su
desprecio, tal como lo expresa el profeta Malaquías: “¿No era Esaú hermano de Jacob? Sin embargo,
amé a Jacob pero aborrecí* a Esaú” (Malaquías 1:2-3). (Valga aclarar que los hermanos Jacob y
Esaú, aún no habían nacido cuando Dios ya había decidido lo que iba a sentir por cada quien).
Estos versículos aunque parezcan presentar que Dios es injusto al aborrecer a un ser humano
desde antes que haya nacido, realmente no lo hacen. Cuando vemos las vidas que cada uno de
los hermanos vivió y las decisiones que voluntariamente tomaron, la pregunta que cada lector
debería hacerse no es ¿y por qué Dios no ama a Esaú? Más bien debería preguntarse ¿cómo es
posible que Dios haya decidido amar a Jacob? También podemos mencionar el amor tan
especial que siente por su Iglesia “Les escribo a todos ustedes, los amados de Dios que están en Roma”
(Romanos 1:7) y finalmente podríamos citar la totalidad del capítulo nueve de la carta a los
Romanos, capítulo que es en sí mismo uno de los pilares más fuertes que sostienen la soberanía
divina en cuanto a la elección.

Como conclusión podríamos decir que Dios no le debe la salvación a nadie, sin embargo ha
decidido dársela a algunos sin que la merezcan y a otros ha decidido no dársela y justamente
esto es lo que se merecen.
Si el ser humano le exigiera justicia a Dios, lo que Dios tendría que hacer es condenar a toda la
raza humana inmediatamente. Por lo tanto si Dios decide salvar a alguien, lo hace únicamente
apelando a su soberana voluntad. El profesor Roger Smalling expresa una idea similar de esta
forma: “Todos merecemos la condenación. Si Dios nos condenara a todos, no haría injusticia a
nadie. ¿Por qué inculpar a Dios de injusticia por salvar a algunos?7

3.2 Equilibrio en cuanto a la Responsabilidad Humana


El profesor de teología de la Trinity Evangelical Divinity School menciona lo siguiente: “la
soberanía incondicional de Dios y la responsabilidad de los seres humanos son mutuamente
compatibles, podemos tener a nuestro alcance la evidencia y los argumentos para demostrar
que no son necesariamente incompatibles.”8
A pesar que Dios es soberano en cuanto a quienes haya elegido para que lleguen a ser salvos y a
quienes no ha elegido, es el hombre completamente responsable por la decisión que tome en cuanto a
arrepentirse y tener fe en el sacrifico de Cristo, o no hacerlo. Esta aparente contradicción es llamada
“antinomia” (contradicción entre dos principios racionales)9 y ejemplos de antinomia aparecen
continuamente en la Biblia.
Se citarán solamente algunos de ellos a continuación.

7 Roger L. Smalling, ¡Si Jesús! Una Introducción a las Doctrinas de la Gracia (Barcelona: Editorial Clie, 1994), p.75
8 Donald A. Carson, La difícil Doctrina del Amor de Dios (Barcelona: Publicaciones Andamio, 2001), p.58
9 Mediasat Group, La Enciclopedia (Madrid: Salvat Editores, 2004), p.772

18
“A la verdad el Hijo del hombre se irá según está decretado, pero ¡ay de aquel que lo traiciona!” (Lucas
22:22). Este versículo muestra el decreto divino de que Jesús fuera entregado por Judas, su
propio discípulo. Sin embargo al mismo tiempo demuestra que la responsabilidad por el acto
de entregar a Jesús recae completa y únicamente sobre Judas. “En efecto, en esta ciudad se
reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús,
a quien ungiste para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera”
(Hechos 4:27-28).
Nuevamente se expone la realidad de que Dios ha determinado un evento, pero nuevamente
son las personas las únicas responsables por sus propias decisiones.
De la misma forma mostrada anteriormente en donde la soberanía divina y la responsabilidad
humana caminan juntas a pesar de parecer contrarias, así también el equilibrio en las doctrinas
de la salvación es una antinomia en donde Dios es soberano en elegir a quien salvar, pero el
hombre es completamente responsable por su decisión de arrepentirse y tener fe en Jesús.
El gran teólogo Charles Ryrie expone esta verdad de la siguiente forma:
“La elección no anula la responsabilidad humana y se ordena a todos los hombres que crean
(Hechos 16:31 y 17:30) y se dice que ninguno es salvo si no cree (Efesios 2:8-9). Vamos a
ponerlo de esta forma: Hay gente elegida y viva hoy que no es salva porque, a pesar de haber
sido elegida, continúa perdida hasta que crea, y cuando crea será salva.”10

¿Cómo es posible entonces que al hombre se le exija arrepentirse y se le responsabilice de no


hacerlo, si está muerto en sus pecados y le es imposible tal acción? En este punto vale la pena
afirmar al igual que el apóstol Pablo “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del
conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!” (Romanos 11:33).
Ciertamente lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Es aquí donde el nuevo
nacimiento entra en escena como un regalo de Dios y nos brinda la posibilidad de ver nuestra
verdadera condición de muerte en pecado, así podemos llegar a arrepentirnos por nuestra vida
y depositar nuestra confianza total en el sacrificio propiciatorio de Cristo en la cruz.
El apóstol Pablo en su segunda carta a los Corintios lo expone de esta forma “El dios de este
mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el
cual es la imagen de Dios… Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo
brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de
Cristo” (2 Corintios 4:4-6).
Dios es pues soberano al elegir a quien va a salvar, a quien ha elegido lo hará nacer de nuevo
dándole vida aun cuando estaba muerto en sus pecados, al haber nacido de nuevo puede darse
cuenta de su estado catastrófico y arrepentirse de corazón para luego depositar su confianza
total en el sacrificio de Cristo.
“De esta forma Dios es justo y a la vez el que justifica a los que tienen fe en Jesús” (Romanos 3:26).
Este equilibrio en las doctrinas sobre la salvación debe llevar a cada persona al punto de
exaltar a Dios por su soberanía y su incomparable grandeza y sabiduría, al mismo tiempo de
implorar por su misericordia para alcanzar la salvación de su alma y de las de aquellos que
están aún cautivos por el pecado.

10 Charles C. Ryrie, Síntesis de Doctrina Bíblica (Michigan: Editorial Portavoz, 1979), p.134-135

19
Sin duda alguna, si del hombre dependiera decidir ser salvado no habría esperanza de salvación
para nadie, pues todos decidirían seguir perseverando en el pecado.

¡Gloria a Dios por tan inmerecida salvación que ha alcanzado a millones de personas!
¡Misericordia por favor Señor, misericordia para aquellos quienes todavía no han sido
alcanzados! ¡Ánimo cristiano a ser fiel para predicar el evangelio ya que nadie se salvará si no
se arrepiente de sus malos caminos y se vuelve a Dios!

CONCLUSIONES
En este trabajo se han presentado de manera breve las dos doctrinas predominantes en cuanto a
la salvación: la arminianista y la calvinista. Se ha explicado también que en el caso de estas
doctrinas se ha llegado a extremos doctrinalmente dañinos pues lejos de ser bíblicos, apelan a la
lógica humana para llegar a la verdad que profesan. Estos extremos son los Hyper
arminianistas e Hyper calvinistas.

Para cada una de estas doctrinas (arminiana y calvinista), se han presentado algunos de los
versículos que las sostienen, con el fin de determinar si tienen suficiente base bíblica. De esta
forma se ha llegado a diferentes conclusiones con respecto a cada uno de los puntos tratados,
entre las que están:

Dios es soberano en la salvación y la elección.


El hombre es incapaz de salvarse o arrepentirse por su estado de muerte espiritual, por lo tanto
su libre albedrío puede ser considerado libre hasta donde su voluntad se lo permite.
El hombre es completamente responsable de su decisión por Cristo.

A la luz de estas conclusiones se presenta la verdad del equilibrio en las doctrinas sobre la
salvación, éste presenta la realidad de que a pesar de que Dios es soberano en decidir a quien va
a salvar, el hombre es completamente responsable por la decisión de acudir a Cristo o no para
su salvación.

Esta aparente contradicción fue definida como antinomia y bíblicamente se ha demostrado que
es una realidad en donde Dios se mantiene soberano y el hombre se mantiene responsable.

BIBLIOGRAFÍA
. Pearlman, Myer. Teología Bíblica y Sistemática. Miami Florida: Editorial Vida, 1992.
. Carson, Donald A. La difícil Doctrina del Amor de Dios. Wheaton Illinois: Publicaciones Andamio, 2001.
. Smalling, Roger L. ¡Si, Jesús! Una Introducción a las Doctrinas de la Gracia. Barcelona: Editorial CLIE, 1994.
. Nyenhuis, Gerald. El Dios que Adoramos. Miami Florida: Editorial UNILIT, 1999.
. Ryrie, Charles C. Síntesis de Doctrina Bíblica. Grand Rapids Michigan: Editorial Portavoz, 1979.
. Trenchard, Ernesto. Estudios de Doctrina Bíblica. Grand Rapids Michigan: Editorial Portavoz, 1976.
. MacArthur, John Jr. Salvos sin lugar a Dudas. Barcelona: Editorial CLIE, 1992.
. Mediasat Group. La Enciclopedia. Madrid: Salvat Editores, 2004.
. Versión utilizada de la Biblia: Sociedad Bíblica Internacional. Nueva Versión Internacional. Miami Florida:
Editorial Vida, 1999.

20
COMENTARIOS A ROMANOS 9:13
01 Comentario Exegético y Explicativo de Jamieson-Fausset-Brown
Rom_9:10-13. Y no sólo esto; mas también Rebeca, etc.—Se podría pensar que había razón
natural por qué preferir al hijo de Sara, por ser ella la verdadera y la primera esposa de
Abrahám, excluyendo así el hijo de la esclava, y los hijos de Cetura, su segunda esposa. Pero no
podía haber tal razón en el caso de Rebeca, esposa única de Isaac, porque se eligió a Jacob en
lugar de Esaú, siendo los dos hijos de la misma madre, y se eligió el menor en preferencia al
mayor, y antes del nacimiento de los dos, y en consecuencia antes que hubiesen hecho bien o
mal ni el uno ni el otro, para que hubiese tal base de preferencia: y todo fue para demostrar que
la sola base de la distinción estaba en la incondicional elección de Dios: “No de obras, sino del
que llama.”

02 Comentario del Nuevo Testamento por Partain - Reeves


Romanos 9:13
9:13-- Esto está escrito en Mal_1:2-3. No le fue dicho a Rebeca antes de nacer los gemelos,
sino centenares de años después de muertos ellos. “Amó” a Jacob (a la nación judaica) en el
sentido de preferirle para la descendencia escogida, y “aborreció” a Esaú (a la nación edomita)
en el sentido de no preferirle.
El sentido de “aborrecer” es “amar menos.” “Amar” al uno y “aborrecer” al otro es una
manera oriental de mostrar un contraste. En Gén_29:33 vemos que Lea era “aborrecida” (Versión
Antigua), pero en Gén_29:30 vemos que la razón era que Jacob amó a Raquel “más que a Lea.”
Raquel era la preferida de Jacob. Lo mismo tenemos en Mat_10:37 y Luc_14:26. Tenemos que
preferir a Cristo en lugar de a los padres. Dios amó a Jacob en el sentido de preferir escogerle
como padre de la nación prometida, y aborreció a Esaú en el sentido de no escogerle. Esta
profecía de Malaquías tuvo que ver con dos naciones, Mal_1:2-4, no con dos individuos. El
calvinismo ignora el contexto por completo.
El escoger Dios a Jacob, en lugar de a Esaú, sirvió para mostrar que Dios no es
controlado por conceptos humanos de actividad.

03 Comentario del Nuevo Testamento por A.T. Roberston


Romanos 9:13
Pablo cita Mal_1:2. Mas a Esaú aborrecí (ton de Ësau emisësa). Este lenguaje suena a duro a
nuestros oídos. Es posible que el término miseö no siempre conllevara todo el sentido de lo que
nosotros significamos por «aborrecer». Véase Mat_6:24, donde se contrastan estos mismos verbos
(miseö y agapaö). Lo mismo en Luc_14:26 acerca de «aborrecer» (miseö) al propio padre y madre
si se interponen entre uno y Cristo. Lo mismo en Jua_12:25 acerca de «aborrecer» la propia vida.
No se puede dudar de la preferencia de Dios por Jacob y de su rechazo hacia Esaú, pero a pesar
de Sanday y de Headlam, uno vacila antes de leer en estas palabras aquí, el intenso odio que
siempre ha existido entre los descendientes de Jacob y de Esaú.

04 Comentario del Nuevo Testamento de William Barclay


Pablo pasa a citar otro ejemplo. Cuando Rebeca, la mujer de Isaac, estaba embarazada, Dios le
hizo saber que iba a tener mellizos que serían los patriarcas de dos naciones; pero que, en el
tiempo venidero, el que naciera primero serviría y estaría sometido al segundo (Gen_25:23).
21
Cuando nacieron los mellizos, Esaú nació el primero, y sin embargo la elección de Dios recayó
en Jacob; y fue por la línea de Jacob por la que Dios siguió llevando a cabo su plan. Para
remachar bien su argumento, Pablo cita Malaquías 1:2s, donde Dios le dice al profeta: «He amado
a Jacob y aborrecido a Esaú.»
Pablo sostiene que ser judío es más que formar parte de la descendencia física de Abraham; que
el pueblo escogido no es meramente la suma de los descendientes de Abraham, sino que en esa
familia se lleva a cabo un proceso de selección a lo largo de la historia. Hasta aquí, un judío
aceptaría el argumento de Pablo. Los árabes son los descendientes de Ismael, que fue hijo de
Abraham; pero a los judíos no se les pasaría por la cabeza decir que los árabes pertenecían al
pueblo escogido. Los edomitas eran los descendientes de Esaú fue es lo que quería decir
Malaquías-, y Esaú fue tan hijo de Isaac como Jacob su mellizo; pero a ningún judío se le
ocurriría decir que los edomitas tenían parte en el pueblo escogido. Desde el punto de vista
judío, Pablo ha demostrado su argumento: había un proceso de elección que se estaba llevando a
cabo en la familia de los descendientes de Abraham.
Pablo añade que esa selección no se basa en las obras ni en el mérito. La prueba está en que
Jacob fue elegido y Esaú rechazado antes de que naciera ninguno de los dos, cuando estaban en el
seno materno. Este argumento sigue siendo válido y concluyente para un judío. Y hasta para
nosotros, una gran verdad surge del corazón de este argumento: Todo es de Dios; detrás de
todo está Su obrar; aun las cosas que parecen arbitrarias y fortuitas tienen en Él su origen. Nada
en el mundo va a la deriva.

05 Comentario de toda la Biblia de Matthew Henry


Romanos 9:6-13
vv. 6-13.El rechazo de los judíos por la dispensación del evangelio no quebrantó la promesa de
Dios a los patriarcas. Las promesas y las advertencias se cumplirán. La gracia no corre por la
sangre; ni los beneficios salvíficos se hallan siempre en los privilegios externos de la iglesia. No
sólo fueron elegidos algunos de la simiente de Abraham, y otros no, sino que Dios obró
conforme al consejo de su voluntad. Dios profetizó de Esaú y Jacob, nacidos en pecado, hijos de
la ira por naturaleza, como los demás. Si eran dejados a sí mismos hubieran continuado en
pecado durante toda la vida, pero, por razones santas y sabias, que no nos son dadas a conocer,
Él se propuso cambiar el corazón de Jacob y dejar a Esaú en su maldad. Este caso de Esaú y
Jacob ilumina la conducta divina con la raza caída del hombre. Toda la Escritura muestra la
diferencia entre el cristiano confeso y el creyente real. Los privilegios externos son concedidos a
muchos que no son los hijos de Dios. Sin embargo, hay un estímulo completo para el uso
diligente de los medios de gracia que Dios ha determinado.

06 Comentario de La Biblia Reina Valera 1995


Rom_9.11-13 Mal_1.2-3. A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí: contraste que indica que Dios prefirió al
uno sobre el otro; véase Luc_14.26 n.
Luc_14.26 n. Aborrece a su padre: Según una manera de hablar, propiamente semítica, puede
expresarse una comparación estableciendo un contraste absoluto; por tanto, aborrecer se usa
aquí en el sentido comparativo de amar menos. En Mt 10.37, la misma idea se expresa en forma
de comparación.

22
07 Comentario de La Biblia del Diario Vivir
9.12-14 ¿Fue Dios justo al escoger a Jacob, el menor, para que estuviera sobre Esaú? En Mal_1:2-
3 la declaración "Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí" se refiere a las naciones de Israel y Edom,
más que a los hermanos como individuos. Dios eligió a Jacob para continuar el linaje de los
fieles, porque conocía el corazón de Jacob. Pero no excluyó a Esaú en cuanto a conocerlo y
amarlo. Tenga en mente el tipo de Dios que adoramos: es soberano, no es arbitrario, obra para
nuestro bien en todo, es confiable y salva a todos los que creen en El. Cuando entendemos estas
cualidades de Dios, concluimos que sus decisiones son buenas aunque no logremos entender
todas sus razones.

08 Comentario de La Biblia de las Américas De Estudio


Romanos 9:13
Jacob amé…Esaú aborrecí. El contexto de los vers. 11–12 muestra que la soberana decisión de
Dios de escoger (amar) a Jacob y rechazar (aborrecer) a Esaú no estuvo basada en algo
previamente conocido o inherente en ellos.

09 Comentario de La Biblia de Estudio de MacArthur


Romanos 9:13
A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. Cita de Mal_1:2-3. El punto aquí no es alguna emoción de
odio hacia Esaú y sus hijos. Malaquías, quien escribió esta declaración más de mil quinientos
años tras la muerte de todos ellos, miraba en retrospectiva a estos dos hombres y por extensión
a las naciones (Israel y Edom) que salieron de sus lomos. Dios escogió a uno para recibir su
bendición y protección divinas, y al otro lo dejó a juicio divino.

10 Comentario Bíblico William MacDonald


Romanos 9:13
Para reforzar aún más la soberanía de Dios en elección, Pablo cita a Mal_1:2-3 : «A Jacob amé,
mas a Esaú aborrecí». Aquí Dios se refiere a las dos naciones, Israel y Edom, de las que eran
cabezas Jacob y Esaú. Dios designó a Israel como la nación a la que Él prometía el Mesías y el
reino mesiánico. Edom no recibió tal promesa. En lugar de esto, sus montes y heredad fueron
tornados en desolación para los chacales del desierto (Mal_1:3; véase también Jer_49:17-18;
Eze_35:7-9).
Aunque es cierto que la cita de Mal_1:2-3 describe los tratos de Dios con las naciones y no con
individuos, se usa para apoyar Su derecho soberano de escoger también a personas
individuales.
Las palabras A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí han de ser comprendidas a la luz del decreto
soberano de Dios que decía: El mayor servirá al menor. La preferencia hacia Jacob es
interpretada como un acto de amor, mientras que el acto de dejar de lado a Esaú es, en
comparación, considerado como aborrecimiento. No se trata de que Dios odiase a Esaú con una
dura y vengativa animosidad, sino sólo que amó a Esaú menos que a Jacob, como se ve por Su
soberana elección de Jacob.
Este pasaje se refiere a las bendiciones terrenales y no a la vida eterna. El aborrecimiento de Dios
para con Edom no significa que los edomitas individuales no puedan ser salvos, como tampoco
Su amor para con Israel no significa que los judíos individuales no necesiten ser salvos.
23
(Obsérvese también que Esaú sí recibió algunas bendiciones terrenales, como él mismo testifica
en Gén_33:9.)

11 Comentario Bíblico Siglo XXI


El Israel dentro de Israel. La tesis del párrafo se formula en el v. 6b: No todos los nacidos de Israel
son de Israel. Existe, sugiere Pablo, concordando con la teología del “remanente” del AT, un
Israel espiritual dentro de un Israel étnico más amplio. Pablo puede utilizar en otros lugares el
término “Israel” para referirse a todo el pueblo de Dios, tanto judíos como gentiles (G{l. 6:16).
Aquí, no obstante, como lo deja en claro la continuación, está pensando sólo en los judíos. Pablo
prueba esta afirmación sobre el Israel dentro de Israel con dos argumentos aprox. paralelos
tomados de la historia del AT (7-10, 11-13). En el primero, Pablo muestra que el hecho de ser
descendiente físico de Abraham no era suficiente para garantizar un lugar dentro del pueblo de
Dios. Tanto Ismael como Isaac eran hijos de Abraham; pero fue sólo por medio de Isaac que
Dios le “llamó” descendencia espiritual a Abraham (Gén. 21:12). La descendencia espiritual de
Abraham, entonces, está basada no en el nacimiento, sino en la promesa de Dios. Isaac, y no
Ismael, fue el receptor de esa promesa (10, cita de Gén. 18:10 y 14).

Como si el tema no estuviera suficientemente claro, Pablo ahora lo subraya aun más, eligiendo
una ilustración tomada de la siguiente generación de Israel (10-13); porque alguien podría
objetar a la primera ilustración de Pablo, diciendo que una significativa diferencia en la
descendencia natural distinguía a Isaac de Ismael: el primero había nacido de Sara, “la libre”, y
el último, de Agar, “la esclava” (cf. Gál. 4:21-31). Pero esta diferencia no existió entre Jacob y
Esaú. Como mellizos, no sólo nacieron de la misma madre, Rebeca, sino que fueron concebidos
en el mismo momento (la palabra gr. koiten probablemente se refiera a la relación sexual). Pero
antes de que ellos nacieran, Dios dijo a Rebeca que el mayor servirá al menor (Gén. 25:23). Esta
prioridad de Jacob es confirmada por un segundo texto del AT citado por Pablo: Mal. 1:2, 3: A
Jacob amé, pero a Esaú aborrecí. De estos testimonios del AT sobre la supremacía de Jacob, Pablo
obtiene la conclusión, en una nota explicativa (11b, 12a), de que la bendición que Jacob
disfrutaba no se originaba en nada que él hubiera hecho, sino en el llamado libre y soberano de
Dios.

¿Cuál es esta bendición? Dado que los contextos del AT, de los cuales Pablo toma su ilustración,
hablan principalmente sobre los papeles históricos de Jacob y Esaú, o de las naciones que
representan (Israel y Edom) el plan de Dios (cf. Mal. 1:2, 3), Pablo quizá quiera decir sólo que
Jacob disfrutaba del privilegio de ser un instrumento positivo en ese plan. Pero el lenguaje que
Pablo utiliza en este párrafo: llamada (v. 7; cf. 4:2-21); elección (11; cf. 11:5, 7, 28; Hech. 9:15; 1 Tes.
1:4; 2 Ped. 1:10); propósito (11; cf. 8:28; Ef. 1:11); obras (12; cf. 4:4-8); llama (12; cf. 8:29),
generalmente se refiere al tema de la salvación eterna. Y es este tema el hecho de que tantos
judíos no hayan sido salvos por medio del evangelio, el que ha originado toda esta discusión.
Llegamos a la conclusión, por tanto, de que Pablo utiliza estos textos del AT para ilustrar el
principio de la soberanía de Dios en la salvación: ser un hijo de Dios (cf. vv. 7-9) depende,
finalmente, del llamado de Dios. El “amor” de Dios por Jacob y su “aborrecimiento” de Esaú,
son formas de describir en agudo contraste la elección de Dios para salvación y su exclusión de
la misma, respectivamente.
24
12 Comentario del Contexto Cultural de la Biblia (NT) MUNDO HISPANO
9:6-13
Salvados no por descendencia étnica
La mayoría de judíos creían que su pueblo como un todo sería salvo, en contraste con los
gentiles. La salvación de Israel empezó cuando Dios escogió a Abraham (cap. 4). Pablo
argumenta que la etnicidad es base insuficiente para la salvación, como también enseñaba el AT
(p. ej., Núm_14:22-23; Deu_1:34-35; Sal_78:21-22; Sal_95:8-11; Sal_106:26-27). Dios puede salvar
en cualesquiera términos que desee.
9:6-9
Abraham tuvo dos hijos mientras Sara vivía, pero sólo uno recibió la promesa (Gén_17:18-21).
9:10-13
Isaac tuvo dos hijos, pero sólo uno recibió la promesa. Esto fue determinado antes de que
nacieran (Gén_25:23; cf. Mal_1:2-3). Aun cuando Dios pudo haber escogido a Jacob porque
conocía de antemano su corazón (8:29), el punto aquí es que Dios tenía el derecho de escoger
entre el linaje escogido. No todos los descendientes de Abraham recibieron la promesa; el resto
del AT decía claramente que muchos israelitas habían roto el pacto (Éxo_32:33-35; Núm_11:1;
Núm_14:37; Núm_16:32-35; Núm_25:4-5; Deu_1:35). ¿Por qué la mayoría de contemporáneos de
Pablo actuaban como si las cosas fueran diferentes en su propio tiempo?

13 Comentario Bíblico El Nuevo Testamento y su Mensaje (24 Tomos) por Wolfgang Trilling
10 Y no sólo esto: está Rebeca, que concibió de uno solo, de nuestro padre Isaac. 11 Pues bien,
cuando los dos niños no habían nacido todavía ni habían hecho nada bueno o malo -a fin de
que quedara en pie el propósito de Dios en su libre elección, 12 la cual no depende de las obras,
sino del que llama-, se dijo a Rebeca: «El mayor será siervo del menor» (Gen_25:23). 13 Así está
escrito: «Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» (Mal_1:2 s).

Pablo enlaza un ejemplo con otro. Para ello la historia de Israel le brinda el material deseable.
Más tampoco aquí debe centrarse la atención del lector en el cómo ni en el porqué. El inciso del
v. 11b y 12a señala inequívocamente el punto que aquí interesa. También en este pasaje se
contraponen dos hijos. Sólo que sus relaciones experimentan un cierto desplazamiento en
comparación con el ejemplo precedente: no se trata de los hijos de dos madres, sino de una
madre y de un padre. Aquí cuenta la circunstancia de entrar en juego dos hermanos gemelos.
Todo ello contribuye aún más a poner de relieve el dato sobre la elección de Dios. Con ello
parece que se subraya con mayor fuerza aún que antes el hecho de que ningún antecedente
humano histórico condiciona la elección de Dios. El v. 11a destaca una vez más la libertad de
acción del Dios que elige: los mellizos no habían nacido aún ni habían hecho nada bueno ni
malo, cuando -según el v. 12b-se le comunicó a Rebeca la palabra de la promesa divina.

Así, pues, hay que aceptar la libre elección en la acción y disposición divinas (v. 11b-12a). Es
precisamente esa su acción electiva la que alcanza su objetivo, que en definitiva es la salvación,
que Dios otorga y con la que culmina la historia de su pueblo. Es verdad que Pablo no expone
todavía aquí expresamente el resultado de sus reflexiones.

25
Pero, teniendo en cuenta el v. 6, tampoco se debe olvidar que Dios se ha ligado con su palabra a
Israel y que se trata en general del problema de Israel, y no sólo de exponer un tratado sobre la
providencia de Dios y la libertad de su acción. Pero el giro del v. 12a: «La cual no depende de
las obras», indica claramente que no puede separarse el problema fundamental de Israel de la
teología de la justificación. Esto es lo que aparecerá con mayor claridad en los versículos
siguientes.

El v. 13 presenta una última fórmula de la idea de la elección, que irrita el sentimiento natural
del hombre, y eso con palabras de la Escritura: «Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» (Mal_1:2 s). El
acento de la frase recae, según la interpretación de Pablo, en la acción de Dios que elige
libremente. Mas la libertad de Dios no consiste en que muestre amor hacia una parte y odio
hacia la otra, sino en que allí donde derrama amor, allí está él. Y esto es lo que se demostrará
con el otorgamiento de la gracia divina en Cristo. Que no por ello desaparece sin más la ira de
Dios como fondo oscuro de la actuación de la gracia, es lo que ya hemos visto en el contexto
tenso de los capítulos 1-4.

14 Bosquejos Expositivos de la Biblia (Warren W. Wiersbe)


B. La base de la elección (vv. Rom_9:6-13).
En la elección Dios ejerce su voluntad soberana para lograr su plan perfecto. Tenga presente
que la elección de que se habla en Rom_9:1-33; Rom_10:1-21; Rom_11:1-36 es nacional y no
individual. Aplicar todas las verdades de estos capítulos a la salvación, o a la seguridad del
creyente individual, es errar su mensaje por completo. Es más, Pablo cuidadosamente destaca
que está hablando a los judíos y a los gentiles como pueblos, no como pecadores individuales.
(1) Abraham: Fue escogido como el padre de la nación hebrea, pero Pablo afirma que no todos
los israelitas son verdaderos hijos de Israel. (Véase también Rom_2:25-29.) Abraham tuvo
muchos hijos (Gén_25:1-6), pero solamente uno escogido: Isaac, quien fue el hijo de la promesa
por fe.
(2) Isaac: Fue el hijo de la promesa por fe (véase Gál_4:21-31), mientras que Ismael fue el hijo de
la carne por medio de las obras. La verdadera «simiente de Abraham» son los creyentes y no
sólo los que tienen sangre judía en sus venas.
(3) Jacob: Dios pasó por alto a Esaú, el primogénito, y escogió a Jacob, y tomó su decisión
incluso antes de que los niños nacieran. ¿Por qué? Para mostrar que el propósito de Dios al
elegir a su nación se cumpliría. Esaú decidió rebelarse contra Dios, pero los propósitos de Dios
no dependen de las decisiones del hombre. No podemos explicar la relación entre las elecciones
del hombre y los propósitos de Dios, pero sabemos que ambas cosas son verdaderas y se
enseñan en la Palabra de Dios.

26
DICCIONARIOS
DICCIONARIO EXPOSITIVO DE PALABRAS DEL NUEVO TESTAMENTO DE E. W. VINE
ABORRECER, ABORRECEDOR, ABORRECIBLE
A. Verbos
1. miseo (μισέω, G3407), odiar, aborrecer. Se usa especialmente:
(a) de sentimientos maliciosos e injustificables hacia otros, sea que sean contra inocentes como si
se trata de una animosidad mutua (p.ej., Mat_10:22; Mat_24:10; Luc_6:22, Luc_6:27; Luc_19:14;
Jua_3:20), de aborrecer la luz, metafóricamente (Jua_7:7; Jua_15:18-19, Jua_15:23-25; Tit_3:3;
1Jn_2:9, 1Jn_2:11; 1Jn_3:13, 1Jn_3:15; 1Jn_4:20; Apo_18:2, donde «aborrecible» es traducción del
participio perfecto en voz pasiva del verbo, lit: «odiado», o «habiendo sido odiado»);
(b) de un sentimiento legítimo de aversión hacia lo que es malo; aplicado a malas acciones
(Rom_7:15); a la maldad (Heb_1:9); a «la ropa (figuradamente) contaminada por su carne»
(Jud_1:23); a «las obras de los nicolaítas» (Apo_2:6; y en Apo_2:15, en algunos mss.; véase RVR);
(c) de la preferencia relativa de una cosa por encima de otra, mediante la expresión de
menosprecio a, o aversión a, las demandas de una persona o cosa en relación a los de otra
persona (Mat_6:24; Luc_16:13), en cuanto a la imposibilidad de servir a dos «señores»; en
cuanto a las demandas de los padres en relación a las de Cristo (Luc_14:26); en relación al
menosprecio de la propia vida en relación a las demandas de Cristo (Jua_12:25); negativamente,
de la propia carne, esto es, de lo perteneciente a uno propio, y por ende de la esposa de un
hombre como una con él (Efe_5:29).
Nota: en 1Jn_3:15, al que aborrece a su hermano se le llama homicida; porque el pecado consiste
en la disposición interna, de la que el acto es tan solo la expresión exterior.

2. apostugeo (ἀποστυγέω, G655), denota estremecerse [apo, de (en forma partitiva) utilizado
aquí intensivamente; stugeo, odiar]; de ahí, aborrecer (Rom_12:9).¶

B. Nombres
1. afilagathos (ἀφιλάγαθος, G865), no amante de lo bueno (a, negación; fileo, amar; agathos,
bueno). Se usa en 2Ti_3:3 : «aborrecedores de lo bueno» (RVR y RV).¶

2. theostuges (θεοστυγής, G2319), (de theos, Dios, y stugeo; véase C). Se usa en Rom_1:30 como
«aborrecedores de Dios» tanto en la RV como en la RVR, RVR77 y VM . Hay versiones, como la
Versión Revisada Inglesa, que traducen «aborrecibles a Dios», y aunque la primera traducción
está apropiada para las palabras que siguen, «injuriosos», «soberbios», «altivos», parece que es
la segunda traducción la que da el verdadero sentido. Lightfoot cita de la epístola de Clemente
de Roma en confirmación de ello, «aquellos que practican estas cosas son aborrecibles para
Dios».¶

C. Adjetivo
stugetos (στυγητός, G4767), odioso, aborrecible (de stugeo, odiar, no utilizado en el NT). Se usa
en Tit_3:3.¶

27
DICCIONARIO BÍBLICO VILA-ESCUAIN
ABORRECER
El verbo castellano está cargado de tonos emotivos y significa, algunas veces, abominar; otras,
abandonar o dejar y, finalmente, aburrirse de una persona o situación. En el aborrecer bíblico
también entran estos diversos matices, y además, a veces, está preñado de ira, odio o mala
voluntad hacia una situación o hacia una persona. Aborrecer al prójimo o al hermano es pecado
a los ojos de Dios (Gen_27:41; 37:4; Lev_19:17; 2Sa_13:22). Quien aborrecía a su mujer y la
abandonaba sin justo motivo era castigado y debía recibirla de nuevo (Deu_22:13-19). Pero la
ley afirma que cuando existen causas legítimas para abandonarla, entonces el marido no tiene la
obligación de juntarse a ella de nuevo (Deu_24:3, 4). Cuando los sentimientos que unen a dos
personas están basados meramente en la carne, el aborrecimiento puede ser un peligro muy
posible (2Sa_13:15). En la Biblia, «aborrecimiento» puede designar, a veces, un grado inferior de
amor (Gen_29:30, 31; Deu_21:15; Pro_13:24; Mal_1:2, 3; Luk_14:26; Rom_9:13).

ABORRECIMIENTO
Es una emoción que lleva a la persona que la siente a una fuerte oposición contra su objeto de
esta intensa aversión. La Biblia marca el aborrecimiento como móvil del homicidio punible con
la muerte, en lugar de lo que hacen muchas legislaciones modernas, que dan como causa
atenuante un sentimiento exaltado de odio (Num_35:9-28). El homicida accidental era
protegido, en tanto que el que mataba por enemistad no podía ser exculpado por causa alguna
(Num_35:19-21). No se podía repudiar a la mujer propia por simple aborrecimiento (Deu_22:13-
19). Debía darse una causa justa. Si ésta no existía, y el marido había acusado falsamente a su
esposa, debía ser castigado, multado y no podía jamás abandonar a su mujer (Deu_22:19). Si la
acusación de falta de castidad prematrimonial era cierta, la mujer era castigada duramente
(Deu_22:21). El aborrecimiento es una consecuencia del pecado, el cual siempre provoca
división, desconfianza, celos y aborrecimiento.

Una de las consecuencias del pecado en relación con Dios es el aborrecimiento que siente Dios
por el pecado, y contra el carácter del hombre pecador, desde Su santidad (Psa_11:5; Mal_1:3),
aunque deseando la salvación del pecador (Eze_18:32). El hijo de Dios debe en ello imitar a su
Señor (Heb_1:9; Rom_5:8; cp. 2Co_5:19-21). La exhortación a aborrecer a padre, madre y esposa
(Luk_14:26), dada por el Señor a Sus seguidores, se ha de entender en sentido relativo. El amor
al Señor es tan delicado que, en comparación, los otros amores son aborrecimiento. Ver, a este
respecto, el caso de Lea (Gen_29:30, 31, donde «menospreciada» es traducción del verbo hebreo
«aborrecer»); y también el del padre que consintiendo a su hijo, actúa en realidad como
aborreciéndole, al privarle del bien de la disciplina (Pro_13:24).

28
NUEVO DICCIONARIO DE LA BIBLIA ALFONSO LOCKWARD
ABORRECIMIENTO
Aversión extrema hacia una persona o cosa. Dios tiene a. por la idolatría y las costumbres
paganas (Deu_12:29-32; Deu_16:22); por los que hacen iniquidad (Sal_5:5); por “los ojos altivos”;
por “la lengua mentirosa”; por “las manos derramadoras de sangre inocente”; por “el corazón que
maquina pensamientos inicuos”; por “los pies presurosos para correr al mal”; por “el testigo falso que
habla mentiras”; por “el que siembra discordia entre hermanos” (Pro_6:16-19); por las fiestas
religiosas no sinceras (Isa_1:14); por el divorcio (Mal_2:16). El hombre impío siente a. por el
justo (Sal_34:21; Sal_35:19); por la corrección (Sal_50:17); por Jehová (Sal_81:15; Sal_83:2); por el
consejo del Altísimo (Sal_107:11); por la paz (Sal_120:6); por la ciencia (Pro_1:22); por la
sabiduría (Pro_1:29). El justo siente a. por la reunión de los malignos (Sal_26:5); por los que
esperan en vanidades (Sal_31:6); por el mal (Sal_97:10); por la obra de los que se desvían
(Sal_101:3); por los hombres hipócritas (Sal_119:113); por todo camino de mentira (Sal_119:128);
por los que aborrecen a Jehová (Sal_139:21); por el soborno (Pro_15:27); por la avaricia
(Pro_28:16); por la ganancia de violencias (Isa_33:15).

Si se comprobaba que una muerte no había sido accidental, sino por a., si el culpable había ido a
una ciudad de refugio era sacado de allí y entregado a la muerte (Deu_19:11-12). La mención de
a. que se hace en Deu_21:15 entre dos mujeres, una amada y otra aborrecida, sugiere que el a.
puede a veces significar un amor menor comparado con otro (Luc_14:26). No se podían hacer
diferencias en caso de herencia, dando la primogenitura al hijo de la preferida. Se realizaba un
proceso en el caso de un recién casado que siente a. por su esposa a causa de sospechas en
cuanto a su virginidad. Si se determinaba que tenía razón, la mujer moría. Pero en caso
contrario, se le imponía una multa al hombre y no podía repudiar a su mujer (Deu_22:13-21).

***

29
UN PACTO
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1) SE DEBE GUARDAR: 11) SE PUEDE DESECHAR:


(Gén 17:9) (Gén 17:10) (Éxo 19:5) (2Re 17:15)
(Dt. 7:9) (Dt. 7:12) (Dt. 29:9) 12) SE PUEDE JURAR EN VANO:
(1Re 8:23) (1Re 11:11) (2Cr 6:14) (Eze 16:59) (Eze 17:16-19) (Ose 10:4)
(Neh 1:5) (Neh 9:32) (Sal 25:10) 13) SE PUEDE ROMPER:
(Sal 78:10) (Sal 103:18) (Sal 132:12) (1Re 15:19) (Sal 89:39) (Eze 17:15)
(Eze 17:14) (Dan 9:4) (Eze 17:16) (Zac 11:10)
2) SE DEBE CUMPLIR: 14) SE PUEDE CORROMPER:
(Dt. 33:9) (Mal 2:8)
3) SE DEBE PERMANECER: 15) SE PUEDE PROFANAR:
(Jer 33:25) (Heb 8:9) (Mal 2:10)
4) SE DEBE ESTAR FIRME: 16) SE PUEDE VIOLAR:
(Sal 78:37) (Gén 17:14) (Dan 11:32)
5) SE DEBE AFIRMAR: 17) SE PUEDE QUEBRANTAR:
(Lev 26:9) (Sal 89:28) (Jos 7:11) (Jos 7:15) (2Re 18:12)
6) SE PUEDE CONFIRMAR: (Isa 24:5) (Isa 54:10) (Eze 17:18)
(Gén 17:19) (Dt. 8:18) (Eze 16:62) (Eze 17:19)
(Dan 9:27) 18) SE PUEDE TRASPASAR:
7) SE PUEDE RATIFICAR: (Dt. 17:2) (Jos 23:16) (Jue 2:20)
(Gál 3:17) (Gál 3:15) (Jer 34:18) (Ose 6:7) (Ose 8:1)
8) SE PUEDE OLVIDAR: 19) SE PUEDE INVALIDAR:
(Dt. 4:23) (Dt. 4:31) (2Re 17:38) (Lev 26:15) (Lev 26:44) (Dt. 31:16)
(Sal 89:34) (Pro 2:17) (Amó 1:9) (Dt. 31:20) (Jue 2:1) (Jer 11:10)
9) SE PUEDE DEJAR: (Jer 14:21) (Jer 31:32) (Jer 33:20)
(Dt. 29:25) (1Re 19:10) (1Re 19:14) (Jer 33:21) (Eze 16:59) (Eze 44:7)
(Jer 22:9) (Gál 3:15)
10) SE PUEDE FALTAR: 20) SE PUEDE ANULAR:
(Sal 44:17) (Isa 28:18) (Isa 33:8)

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo. (2Ti 2:13)


Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. (Ro. 14:5)
¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado
el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. (Ro. 14:22)
… y todo lo no proviene de fe, es pecado. (Ro. 14:23)
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (1era a Co. 10:23)
…pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. (Is. 66:2)
TEOLOGÍA DISPENSACIONAL
(Pactos Bíblicos)
TEOLOGÍA DEL PACTO o
DEL REEMPLAZO
(Pactos Teológicos)
12 Puntos para Entender los Principales Pactos Bíblicos
Por Mike Vlach

A continuación se presentan 12 puntos o directrices que creo que son útiles para la comprensión
de los principales pactos —Noético, Abrahámico, Mosaico, Davídico y Nuevo.
1. Los pactos bíblicos son los vehículos a través de los cuales el programa del reino de Dios se
desarrolla en la historia.
2. Los pactos están relacionados entre sí. Se despliegan y se desarrollan en relación con los demás.
3. Los pactos a menudo contienen ambos elementos: incondicionales y condicionales. Por
incondicional queremos decir que un pacto no puede ser anulado una vez que Dios se obliga
incondicionalmente a él. Dios cumplirá todas las obligaciones que Él toma sobre sí. Sin embargo,
las condiciones se pueden colocar sobre los participantes humanos de manera que, para
experimentar las bendiciones de los pactos, esta está condicionada a la obediencia.
4. El pacto con Noé es la plataforma para el desarrollo progresivo de los otros pactos. Dios
promete la estabilidad de la naturaleza después de la inundación global por lo que el programa de
pacto puede desarrollarse en la historia.
5. El pacto Abrahámico es el pacto fundamental para el Mosaico, Davídico, y el Nuevo Pacto.
6. El pacto Mosaico es un pacto condicional y es el medio a través del cual Israel puede
mantenerse conectado con las bendiciones del pacto de Abraham. Este pacto puede ser y fue
anulado debido a la desobediencia de Israel (así la necesidad de un Nuevo Pacto).
7. En conjunto e individualmente, los pactos consisten en decenas de promesas específicas
incluyendo bendiciones espiritual, nacional (Israel), internacional y materiales. Estos elementos
son importantes y se entrelazan. Todos los elementos se cumplirán literalmente a través de dos
venidas de Jesús (no es necesario interpretar o espiritualizar los pactos tipológicamente).
8. El Davídico y el Nuevo Pacto son extensiones del Pacto de Abraham y los medios a través del
cual se cumple el pacto de Abraham (línea real —Davídico; salvación y bendiciones a todos los
creyentes — Nuevo)
9. Los pactos se cumplen literalmente a lo largo de la historia a través de:
(1) cumplimiento histórico antes de Cristo;
(2) la primera venida del cumplimiento de Jesús; y
(3) la segunda venida del cumplimiento de Jesús.
10. La época de la Iglesia entre Pentecostés (Hechos 2) y el regreso de Jesús es una época donde
existe un cumplimiento de muchas bendiciones espirituales (no espiritualizadas) de los pactos (un
nuevo corazón, un espíritu que mora en nosotros, la salvación mesiánica para Judíos y Gentiles,
etc.)
11. El Reino Milenario es la era en la historia en que todos los elementos de los pactos
Abrahámico, Davídico, y el Nuevo Pacto se cumplirán en todas sus dimensiones: espiritual,
nacional (Israel), internacional (naciones), y material (bendiciones físicas, tierra restaurada, la
armonía internacional, la armonía de los animales, la producción de la agricultura, etc.)
12. Una comprensión adecuada de los pactos bíblicos es suficiente para captar el programa de
pactos de Dios. Los pactos teológicos no deben imponerse a los pactos bíblicos en forma alguna
que altere el significado de los pactos bíblicos.