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12. Liniers virrey.

Características de su administración.

Era el oficial de mayor graduación del rio de la plata, por lo que paso en junio de 1807, a desempeñarse como capitán
general del virreinato, con funciones de virrey interino.

Liniers personalmente era un buen militar pero carecía de carácter para el ejercer el gobierno virreinal en esas
circunstancias. Aunque la popularidad de Liniers era enorme, especialmente entre las tropas nativas, y su nuevo triunfo
prolongo durante el año 1807 un estado de cordialidad entre el nuevo virrey y las demás autoridades del virreinato. Sin
embargo, las inquietudes que se pudieron en manifiesto en 1806 continuaban progresando bajo la provisoria paz del
año 1807.

Cambio de la política inglesa.

Tras la derrota de Whitelocke, el ministro Castlereagh formulo un nuevo plan, renunciar definitivamente a la conquista
de los establecimientos sudamericanos y en cambio promover la independencia de estos, como modo de liquidar el
poderío español y obtener mercados para el comercio inglés.

Situación europea.

A fines de 1807, con el beneplácito de Godoy, las fuerzas francesas atravesaron España e invadieron Portugal. La corte
portuguesa se puso a salvo a último momento. La llegada de los Braganza al Brasil significaba el establecimiento por
primera vez de una casa reinante en América. Esto dio nuevo vigor a su concepción imperialista (a los portugueses).

El rio de la plata era uno de los objetivos predilectos del príncipe reinante portugués, pero el casi inmediato
levantamiento del pueblo español contra los Bonaparte, transformo a España en aliada de Inglaterra, y perturbo sus
planes. Sin embargo, la corte portuguesa no dejo de promover, con sus gestiones y actitudes, problemas a los
gobernantes del plata, contribuyendo a enfrentamientos entre ellos.

Política local.

Liniers fue confirmado por España como virrey interino, la confirmación llego a buenos aires el 13 de mayo de 1808. La
manera que Liniers llevaba las relaciones con Portugal y la ambición del cabildo por participar de la conducción política
del virreinato, conducen al mes siguiente a un nuevo enfrentamiento (ya venían las diferencias entre Liniers y el partido
de Alzaga desde los días de la defensa). Así fue permanentemente hostigado por Alzaga y luego también por Elio. Las
reacciones temperamentales del virrey y su condición de francés (en buenos aires se conocía ya el levantamiento del
pueblo español contra los franceses), fueron distintos factores que jaquearon su gestión administrativa y su condición
política.

Cuando logro vencer a Alzaga, en enero de 1809, no logro sino quedar a merced de quienes hicieron posible su triunfo,
es decir las tropas criollas (que reconocían a Saavedra como su jefe indiscutido).

En este contexto, el estado, como centro de coordinación y subordinación, comenzaba a perder fuerza o efectividad. El
poder político se presentaba dividido y por primera vez aparecía la oposición como fenómeno político. El poder militar
adquiría personalidad propia y deliberaba al margen del poder político. El poder ideológico comenzaba a abandonar el
sector oficial para adquirir trascendencia en las actitudes avanzadas de los núcleos revolucionarios, y el poder
económico, antes exclusivo de los comerciantes peninsulares ahora, aunque tímidamente, se repartía entre los
hacendados exportadores y los comerciantes extranjeros, legalmente o no, instalados en el rio de la plata.

Los grupos políticos de buenos aires.

Diversos hombres se nuclean en toro a la idea de un cambio del sistema político que regía. Este nucleamiento no fue
homogéneo y esta diversidad formo distintos partidos políticos, que después de las invasiones inglesas, van a empezar a
proponer objetivos concretos que los van definiendo.
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Partido de la independencia.

En 1806 adquiere forma bajo la conducción de Juan José Castelli. (Ya venían algunos de sus miembros realizando
actividades desde un tiempo atrás). Pertenecían a este grupo, Castelli, Belgrano, Saturnino Rodríguez Peña, Nicolás
Rodríguez Peña, Vieytes, Beruti, French, Pueyrredón, Paso, entre otros.

Su objetivo era lograr la independencia del rio de la plata, y poner fin a la discriminación de los criollos de que eran
objeto. Para alcanzar este objetivo tuvieron varios procedimientos, primero buscaron la protección inglesa, luego
apoyaron a la infanta carlota de Borbón, y luego se decidieron a obtener la independencia absoluta si ayuda exterior. Su
filosofía política no era definida, en sus planes políticos evitaron siempre hacerse eco de una doctrina determinada,
limitándose a afirmar que “toda autoridad es del pueblo y solo él puede delegarla “(S. R. peña).

Desde el punto de vista social, proponían un cambio de sistema, poniendo fin al dominio de los peninsulares en todos
los órdenes, incluso el político. Pero sin caer en la lucha y la anarquía. Cuando abandonan la idea de la protección
británica, y deciden apoyar a carlota, no omiten señalar la importancia y conveniencia de conservar la dinastía, evitando
así resistencia y caos. Son partidarios en su mayoría de una monarquía constitucional y su adhesión a la casa reinante en
España da a su acción un matiz conservador.

Esta posición, reformista en lo social y conservadora en lo político, en 1810 iba a deslizarse hacia una postura más
avanzada políticamente, cuando el grupo decide adoptar el principio de las juntas, (a pesar que el año anterior habían
estado en contra). Algunos de sus miembros, como Belgrano seguirán en contra de las formas republicanas (no
consideraban que estuvieran las bases para una república). Este adhería, a una forma constitucional monárquica.
Aunque esto no se traduce en dependencia de España.

Partido republicano.

Otro grupo, conducido por Martín de Alzaga, había recibido el nombre de partido republicano, de las juntas, del cabildo
y de la independencia, nombres que sintetizan su programa, su origen y su objetivo.

Formado por españoles europeos en su mayoría, aunque había algunos criollos. Entre otros estaban Neyra, Larrea,
Matheu, y los americanos Julián de Leyva y Mariano Moreno. Tenían su centro de poder en el cabildo de buenos aires,
dominado por ellos, y su manifestación más antigua podía encontrarse en febrero de 1807 en el movimiento que
destituyo a sobre monte.

Perseguían la independencia del rio de la plata, convencidos que las autoridades de la metrópoli constituían una fuerte
de opresión contraria a los intereses del país, pero aspiraban a constituir un gobierno y sistema con los españoles
europeos, comerciantes en su mayoría, y con la exclusión de los americanos.

Eran reformista desde el punto de vista político, adema de la independencia querían un sistema republicano a realizar
por medio de juntas, y era netamente conservador en lo social, buscando el dominio de los peninsulares, excluyendo a
los nativos de las más altas actividades sociales y económicas.

Cuando el pueblo español se levanta contra José I, constituyendo juntas en los diversos reinos españoles, este partido
encuentra una excelente base de sustentación afirmando la necesidad de recurrir a igual procedimiento. Y
aprovechando los sentimientos anti franceses de los españoles, se hace común entonces sostener la idea de la
independencia, para evitar que estos reinos americanos caigan en poder de Napoleón.

Los militares.

Estos grupos permanecieron opuestos hasta 1810, cuando el partido de Alzaga, desesperanzados del apoyo de Cisneros,
se acercó al de la independencia, y realizaron la revolución de mayo de 1810.

Algunos autores dan carácter de grupo político a otro sector constituido por los jefes militares y dirigidos por Saavedra.
Pertenecen a este Martín Rodríguez, Viamonte, Terrada, Balcarce entre otros. En líneas generales comulgaban con los
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propósitos del partido de la independencia, aunque no con la idea de coronar a carlota, influenciados por Saavedra (no
le convenía). Eran detentadores de la fuerza.

Los del partido de la independencia, a diferencia de Alzaga, no contaban con jefes militares (después de abandonar la
idea de la protección británica). Pero pronto obtuvieron la simpatía de Saavedra y Martín Rodríguez, y a través de estos
de muchos otros.

La condición de Saavedra de jefe de la fuerza de mayor significación, el regimiento de patricios, hizo de él el jefe natural
del grupo militar. Este imprimió a los demás jefes sus propias miras sobre la situación. Caracterizadas por una prudente
observación de las circunstancias locales e internacionales. Sin embargo a mediados de 1809, este grupo carecía de
homogeneidad, como se puso de manifiesto cuando se trató de impedir la entrada de Cisneros a buenos aires.

El oficialismo.

Estaba constituido en su mayoría por funcionarios. Partidarios del orden establecido y de la personal permanencia en los
puestos de mando. Se proponía conservar el orden a toda costa, incluso al precio del reconocimiento de las autoridades
de la península, cualesquiera que sean. El manifiesto de Liniers del 15 de agosto de 1808 es un buen ejemplo de esta
actitud. En esa oportunidad exhortaba al pueblo a permanecer en calma a la espera de las noticias de España, para,
llegado el caso “obedecer a la autoridad legítima que ocupe el trono”.

Otra faz de esta posición oficialista fue una resuelta actitud de repudio a todo intento de conmociono independencia.
Los miembros de la audiencia pertenecían a este grupo. Aportaban solo el prestigio de su autoridad y el peso que
todavía tenían en la jerarquía política colonial. Liniers le daba el aporte de su personal popularidad, aunque carecían de
fuerza física para reprimir.

En conjunto, su línea fue netamente conservadora en todos los planos y por imperio de las circunstancias su actitud fue
predominantemente estática.

La acción política.

El 14 de abril de 1808, el brigadier curado inicio su ofensiva diplomática con una propuesta de relaciones amistosas y
acuerdo comercial con el rio de la plata. Liniers para ganar tiempo acepto entrar en negociaciones, en contra de la
opinión de la audiencia y los particulares consultados (juzgaron esta actitud como una debilidad). A los días el ministro
portugués conde de Linhares invito al cabildo de buenos aires a aceptar la protección lusitana amenazando en caso de
negativa con una invasión conjunta anglo-portuguesa. La respuesta de Alzaga fue aireada y cortante. La contestación no
provoco la invasión, pero produjo efectos favorables a los intereses de Portugal, el distanciamiento entre Liniers y
Alzaga.

Otro hecho fue el nombramiento por parte de Liniers de Lázaro de Rivera, su pariente político, como enviado a rio de
janeiro. El cabildo cuestiono el 11 de junio la facultad de Liniers para designar enviados, a lo que el virrey respondió al
cabildo que no se meta en asuntos del gobierno superior. El cabildo acuso el golpe y declaro que seguirá opinando a
pesar de que se lo insulte y ultraje. El rompimiento fue definitivo, y las acusaciones por parte del cabildo contra Liniers
llovieron en la corte española.

Esta estaba ocupada con otras cosas más importantes. El 2 de mayo se produce el motín de Aranjuez, enfrentando
españoles contra franceses. El 24 de mayo Asturias se levanta contra la dominación napoleónica. Inmediatamente
Inglaterra se convierte en aliada de España.

Lord Strangford.

Al llegar a rio, Stranford no conocía todavía las noticias europeas, y se encontró un plan de invasión portuguesa al rio de
la plata, que contrariaba la política británica de fomentar la emancipación del rio de la plata. El grupo criollo también
esperaba la solución británica, Saturnino Rodríguez Peña, refugiado en rio, apremiaba el envío de la expedición que
había dejado Strangford lista, y Pueyrredón desde Cádiz, mando un emisario a gran Bretaña para pedir armas para
sublevar buenos aires.
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Misión Sassenay.

El 28 de julio llego la noticia de la abdicación de Carlos IV, y el virrey procedió a ordenar la jura a Fernando VII. Dos días
más tarde llega la noticia de que Carlos IV declaro nula la abdicación y nombro a Napoleón como árbitro. Liniers se
reunión con la audiencia y el cabildo, y decidieron suspender el juramento hasta que llegasen noticias aclaratorias y así
se lo comunicó a Elio. En esos días, el 13 de agosto llega el marqués de Sassenay, enviado por Napoleón. Liniers
precavido lo recibe con otras autoridades, allí se enteran de la abdicación de Fernando VII y de la designación de José
Bonaparte como rey.

Se decidió rápidamente embarcar al embajador y ocultar la información. Al demorarse la embarcación (por una
tormenta), la cortesía de Liniers le dio ocasión para actuar imprudentemente entrevistándose nuevamente y a solas con
Sassenay.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Las noticias de esa reunión trascendieron y las del ascenso al trono de José I
también. El brigadier Goyeneche trajo en esos días las noticias del levantamiento del pueblo de España contra los
franceses. Elio que se adelantó a jurar a Fernando VII, apreso al marques cuando pasaba por Montevideo.

Las alarmantes novedades hicieron sospechoso a Liniers por su nacionalidad francesa. Y no se cambió a pesar de la
decisión del virrey de jurar rápidamente a Fernando VII como rey de España. El 24 de agosto, Elio se manifestó en
rebeldía y de acuerdo con él, el cabildo de Montevideo pidió el 10 de septiembre la deposición de Liniers.

Movimiento carlotista.

El partido republicano (apoyado por Elio y os batallones peninsulares) se preparó para dar el golpe definitivo. El partido
criollo empezaba a darse cuenta de la imposibilidad del auxilio inglés. Liniers recibió ese mismo septiembre una
reclamación firmada por carlota que solicitaba ser reconocida como regente de los dominios españoles en América. Este
rechazo la reclamación, excusándose de haber jurado ya a Fernando VII y decide recurrir al único apoyo posible, los
batallones criollos. La respuesta favorable de los criollos impide el golpe de Alzaga y conserva al virrey en su puesto.

Pero los criollos al conocer la reclamación de carlota, vieron en esta, una salida frente a la situación (los ingleses no
apoyaban y los republicanos querían dar el golpe).

El 20 de septiembre, (el día antes de que Montevideo forme una junta), Castelli, Belgrano y otros, escriben a carlota,
lamentando la negativa de su reclamación y considerando sus títulos superiores a los de la junta de Sevilla.

Este era el verdadero programa básico del grupo criollo o independiente. La infanta, a quien incitaban a no abandonar
sus pretensiones, podía significas la independencia provisoria (al menos en principio) de estos reinos y el fin de la
prepotencia peninsular, si ella entraba a reinar en el plata apoyada por los criollos.

Rodríguez peña, en rio, comienza a trabajar por este objeto. Carlota decide apoyar las propuestas de los criollos,
consiente de las limitaciones que estos crean a su poder. A su vez los planes de carlota contravienen los intereses de
Portugal, oponiéndose así el regente a eso.

La vida política del rio de la plata se mueve desde tres centros: en rio entrechocan sus políticas la infanta, el regente,
Inglaterra y Saturnino Rodríguez peña. En Montevideo Elio contra la autoridad virreinal apoya al movimiento de Alzaga
(siguiendo el principio del gobierno de juntas) en buenos aires el virrey los dos grupos políticos y los militares acomodan
sus actividades a las circunstancias.

En octubre, carlota decide trasladarse al rio de la plata, con ayuda de Smith. Pero en noviembre Strangford recibe la
noticia de la alianza de España y gran Bretaña. Así la infanta queda bloqueada en su proyecto, y decide cambiar de
frente: lograr el apoyo de Liniers. Así denuncia a sus antiguos amigos y a su emisario ingles Paroissien.

Frustrado el grupo criollo queda provisionalmente sin salida, pareciera que volvieron sus ojos hacia Alzaga, pero la
negativa de este de hacer partícipes a los criollos de su acción y de su futuro gobierno imposibilitaron todo arreglo.
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Asonada del 1° de enero de 1809.

Seguro de su poder, Alzaga se encamino hacia su revolución. Los criollos entonces se agruparon en torno a Liniers.

El 1 de enero de 1089, una delegación del cabildo paso al fuerte a exigir la renuncia del virrey, mientras una multitud
invadía la plaza. Liniers al ver ese despliegue de fuerza y popularidad, cedió a la presión de los cabildantes y se dispuso a
redactar su dimisión. El propósito de los revolucionarios estaba logrado, según la audiencia eran “transformar el sistema
de gobierno y esto un vez conseguido, quedar franco el paso a la independencia que es el término a que aspirar”.

Mientras esto sucedía, los cabecilla criollos avisaban a Saavedra de lo que pasaba, y este decidió intervenir e hizo que
sus tropas vayan a l aplaza. Saavedra entro al fuerte y dio su apoyo a Liniers mientras ambas fuerzas se encontraban
enfrentadas en la plaza. Finalmente Liniers rompió su renuncia e íntimo rendición a los batallones sublevados. Los tres
batallones comprometidos en el intento fueron disueltos, el cabildo castigado en sus prerrogativas y los jefes
revolucionarios desterrados a patagones.

Paradójicamente los criollos apoyaron la autoridad virreinal, contra los republicanos españoles. Como consecuencia de
esto, el equilibrio militar quedo roto, transformándose las fuerzas criollas como árbitros de la situación, el mismo virrey
salvado por ellos, carecía de medios para tomar decisiones sin contar con la aprobación de Saavedra y sus seguidores. A
su vez el partido republicano quedo sin sus dirigentes.

Esto provocó que los exiliados en rio retomaran el plan de coronar a carlota. Debiendo ser Liniers quien dé el paso hacia
ese cambio pacíficamente. Liniers rechazo las sugerencias de Contucci. Las indecisiones del virrey volvieron a inclinar a
Belgrano y sus amigos hacia la infanta, pero Saavedra se mantuvo al margen de proyecto. Elio desafiando la autoridad
virreinal, se apodero en patagones de los desterrados y los llevo a Montevideo, mientras Inglaterra, por medio de lord
Strangford trataba de evitar todo cambio.

Reemplazo de Liniers.

A mediados de 1809, llega la noticia del reemplazo por el general Baltasar hidalgo de Cisneros. Esta noticia sumada a
que Elio sería designado jefe de las tropas causo gran malestar entre los criollos. Estos se reunieron y ofrecieron a Liniers
mantenerlo en el poder y resistir al nombramiento de Cisneros. Liniers rechazó el ofrecimiento de los criollos.

El rechazo de Liniers, creo gran desconcierto entre los criollos. Pueyrredón opino prescindir de Liniers y actuar por
cuenta propia y coronar a carlota. Saavedra se pronunció a favor de aceptar al nuevo virrey a condición que no Elio no
asuma como jefe militar y que no se desarmen los batallones criollos.

En julio llego Cisneros a Montevideo, estas condiciones serian aceptadas.

En el momento que Cisneros llega a bs as, había una desorientación por parte de los criollos pero al mismo tiempo se
habían aunado muchos propósitos básicos. En buenos aires existe una discreta pero real transacción que demuestra que
el poder no está plenamente en manos del nuevo virrey.

La revolución.

13. vísperas revolucionarias.

Cisneros en el gobierno.

Su personalidad y misión

El 23 de febrero llegaba a Cartagena un emisario con la noticia de su nombramiento. El 24 de marzo se presenta para
que lo nombren virrey del rio de la plata y recibe las directivas, confusas y contradictorias donde dejan en claro cómo
veía la junta central los problemas en el plata, abusos administrativos, opresión política y preocupación por los intereses
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comerciales. Eran erróneas para la situación en el rio de la palta. Además tuvo orden de mandar a Liniers a España, dejar
a Elío como comandante militar y expulsar a los franceses.

La situación de su llegada.

Las órdenes de la junta eran contradictorias, por eso dejaron en parte en libertad de acción a Cisneros. En buenos aires
había calma respecto de los acontecimientos del 1 de enero de 1809, pero el partido carlotista y los grupos políticos no
habían desaparecido. Contucci, que estaba en buenos aires trabajando para que se reconozca a carlota decía: en buenos
aires no había uniformidad de intereses, unos aceptaban cualquier dinastía con tal de conservar sus puestos y privilegios
comerciales, otros querían cambiar la administración y sacar las restricciones. Además de observarse la importancia que
había adquirido Cornelio Saavedra como factor decisivo. Si bien la mirada de Contucci era reducida, deja en claro que
había distintos intereses en el plata y justificar una intervención portuguesa.

Cisneros en Montevideo.

Llega a Montevideo el 30 de junio de 1809, ya que era considerado un puerto seguro desde donde podría luego entrarse
a buenos aires. Llamo a Liniers para que se dirija a colonia para entregar allí el mando, a esto Liniers lo considero como
algo humillantes. El cabildo lo consideraba a Cisneros como un restaurador.

Los militares disgustados: perdían la influencia ganada después de las invasiones inglesas y de la asonada del 1 de enero
de 1809 con la llegada de Cisneros y la posible reducción de las tropas criollas, además de considerar una ofensa el
nombramiento de Elío como jefe de armas, dada también la rivalidad con Montevideo.

Belgrano y los carlotistas vieron que la designación de Cisneros no procedía de autoridad legítima, y los ánimos militares
compartían esta mirada.

Sin embargo, con Saavedra expectante, pero con la disolución de cualquier intento de resistir ya que Liniers decidió
entregar el mando, Cisneros llega el 29 de julio a buenos aires. Y con esto se puso freno a las reuniones secretas, por el
momento, que pretendían la resistencia a Cisneros, salvo los carlotistas que tenían otros propósitos. Saavedra ante esto
se mantuvo expectante. Nieto quedo por Elío.

Panorama político y militar.

A su llegada, el pueblo en general, dada la trascendencia del hecho para la época, fue a recibirlo contento, iban todos a
ver. El mando que entregaba Liniers era precario, los grupos dirigentes en buenos aires por distintos motivos
permanecían en tensión. Las reuniones militares siguieron, tomando una actitud deliberativa y demostrando que el
poder político no tenía un total dominio de la situación.

En agosto de 1809, cuerpos armados se pronuncian en contra de la designación de Elío. En septiembre el virrey ve los
altos sueldo de la tropa, pero no hace nada para mantener la quietud del pueblo. El 25 de noviembre Cisneros crea una
policía política de vigilancia, debido a que este advertía que había actitudes sospechosas, e intentaba restablecer la
capacidad del poder político. Cisneros era un observador privilegiado, ya no condicionado por instrucciones
contradictorias, observo la situación de encontrar un poder dividido.

Las condiciones económicas.

El desarrollo del capitalismo en los países europeos, modifica la forma de relación económica con las demás partes del
mundo, incluidas América del sur. Las nuevas actividades económicas presionaron para crear nuevos mercados, o para
compartir los existentes. Era por lógica el fin del monopolio, ya que se traducía mejor con la libertad de mercado. Y era
esta libertad de mercado la fuerza la que influyo en los cambios de las estructuras de poder.

En buenos aires los protagonistas se iban definiendo en el orden económico, estaban los hacendados y labradores, (libre
comercio), españoles europeo, comerciantes (monopolio), extranjeros, sobre todo británicos (libre comercio).
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Monopolio versus libre comercio.

Cisneros tuvo que buscar una fórmula política para la coexistencia de los intereses. Autorizo (con restricciones) el
comercio con los ingleses. Aunque el consulado con sus restricciones casi neutralizo la medida. Pero la entrada de
barcos ingleses mejoraba las finanzas del estado, aunque no querían que entren los monopolistas españoles. Pero
Cisneros debía 5 meses de paga a la tropa, y por eso, aunque quisiera no podría evitar por la fuerza la entrada de buques
extranjeros, y tampoco el contrabando.

Cisneros pragmático entonces, propuso legalizar el contrabando, y generando con eso impuestos. Pero los monopolistas
y el consulado (españoles peninsulares) estaban en contra de esto, y usaron argumentos como: defender la industria
interior, religión y moralidad. Aunque el consulado termino aprobando las medidas proyectadas por el virrey con ciertas
restricciones.

En realidad era el paso del monopolio español al imperialismo inglés.

Representación de los hacendados.

Se encuentra dentro de las mismas líneas de ideas, en el mariano moreno, pide que los principios de la libertad de
comercio se instituyan provisoriamente hasta que un nuevo sistema estable reemplace al vigente. Representaba los
intereses de quienes crecían al amparo del comercio de exportación, hacendados y labradores.

Solución del litigio.

Se solucionó con la sanción del reglamento de libre comercio de 1809, a la que siguió una medida para controlar a los
extranjeros sobre todo su expansión económica y su residencia. Hubo quienes apoyaron esto como Belgrano y quienes
estuvieron en contra de los ingleses como el deán Funes.

El panorama comienza a aclarase mientras se van definiendo las posiciones: los comerciantes españoles, que se veían
perjudicados en sus intereses no coincidían con los hacendados criollos, y estos ganaderos coincidían con los intereses
de los comerciantes británicos.

Los ingleses buscaron constantemente quedarse más tiempo, y por intervención del Strangford lograron que le
aumenten el plazo de residencia a 4 meses.

La situación económica no era crítica para 1810, prometía beneficios para quienes se insertaran en el nuevo régimen
comercial, y los más perjudicados eran los comerciantes españoles. El factor económico no fue una causa inmediata de
1810, sino que contribuyo a consolidar el rumbo de la política económica.

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