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RESUMEN DEL ANÁLISIS TEOLÓGICO DEL PENTECOSTALISMO

El movimiento Pentecostal ha sido por lo general interpretado en su rasgo más


característico la glosolalia, esta naturaleza tiene varias limitaciones. En primer lugar, no
alcanza a describir el movimiento adecuadamente como para distinguirlo con claridad de
otros movimientos religiosos, la práctica de la g1osolalia es realmente un fenómeno
religioso generalizado que aparece en una gran variedad de contextos. En segundo lugar,
impide una adecuada comprensión del movimiento al estimular que el pentecostalismo
surgió de la nada - calle Azusa, en Los Ángeles. El haberse orientado de esta forma hacia
la glosolalia distrajo la atención de un cuidadoso análisis histórico y teológicos de los
desarrollos del movimiento en la última parte del siglo XIX; En tercer lugar, se ha
desviado a sus intérpretes de categorías teológicas de análisis. Se han empleado con más
frecuencia categorías sociológicas y psicológicas.
Se ha reducido el análisis teológico, el resultado ha sido que el típico análisis del
pentecostalismo se ha centrado en neumatologia, doctrinas del Espíritu Santo y dones
espirituales.
De acuerdo con sus temas teológicos distintivos se divide las iglesias y los movimientos
pentecostales en tres grupos:
 Los que enseñan una doctrina de la santificación santificaci6nen la tradición
wesleyana de la santidad (las 3 obras de la gracias)
 Los que reducen este patrón a 2 obras de la gracia, al unir las dos primeras en una
obra acabada, que se va complementando por un proceso de santificaci6n y posterior
bautismo del Espíritu Santo.
 Los que sostienen una visión de la divinidad como unidad, solo Jesús deriva, tanto
teológica como históricamente de la segunda rama pentecostal de las dos obras de la
gracia.
Para este análisis teológico se toma el patrón de los cuatro puntos (salvación, sanidad, el
bautismo del Espíritu Santo, y la segunda Venida de Cristo) que expresa con claridad y
de manera transparente la lógica de la teología pentecostal y son universales dentro del
movimiento.
Este análisis se demuestra; empíricamente, al aparecer tan extendidamente en la literatura
del pentecostalismo; teológicamente, por la manera en que permite explicar la lógica del
pensamiento pentecostal; e históricamente, al mostrar, con claridad, las raíces de la
teología pentecostal.

Estos elementos, unidos expresan la lógica intima del movimiento y se incorporan dentro
del pentecostalismo de tal manera que se refuerzan unos a otros. La lógica característica
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de este vínculo puede verse al analizar los tres primeros nombres dados al movimiento:
Movimiento Pentecostal, La Fe Apostólica y Movimiento de la Lluvia Tardía.

Al analizar Movimiento Pentecosta1, se revela cómo se unen entre sí los dos


primeros elementos del evangelio de los cuatro puntos, este patrón está basado en una
hermenéutica propia: una manera claramente pentecostal de apropiarse de las Escrituras.
En contraste con el protestantismo magisterial, que tiende a leer el Nuevo Testamento
según el apóstol Pablo, el pentecostalismo lee el resto del Nuevo testamento por medio de
la óptica de Lucas, especialmente con la visión del libro de los Hechos.

Los pentecostales leen los relatos de Pentecostés en Hechos e insisten en que el modelo
general de recepción del Espíritu Santo por parte de la iglesia primitiva, especialmente
como en algún sentido está distanciada en el tiempo de la experiencia de Jesús que tenía
la iglesia, debe repetirse en la vida de cada creyente individual, al hacer esta afirmación,
el pentecostalismo se coloca en una larga tradición de una hermenéutica subjetivista.

La forma peculiar que tiene el movimiento de leer la escritura lo lleva a la conclusión de


que, al igual que en la iglesia primitiva, el creyente moderno se convierte en un discípulo
del Señor Jesús y recibe la plenitud del bautismo del Espíritu Santo en experiencias
separadas. De este modo los dos primeros elementos del evangelio de los cuatro puntos
se vinculan entre sí por una hermenéutica peculiar.

El pentecostalismo sostiene que los milagros literales de la sanidad ocupan un


lugar integral dentro del ministerio de Jesús, que éstos pueden experimentarse en nuestra
época porque son parte de la experiencia pospentecostal de la iglesia primitiva. Por lo
tanto, si el investimento con poder que sostienen los pentecostales es accesible para todas
las generaciones, entonces el poder del Espíritu se manifestará en nuestros días con
milagros de sanidad divina, en las vidas de aquellos que verdaderamente hayan
experimentado el bautismo de Pentecostés y sepan cómo buscar esas bendiciones. Al
hacer esta afirmación los pentecostales revelan un factor de restauración que choca con el
protestantismo clásico y su tendencia a argumentar que los dones sobrenaturales del
Espíritu cesaron al cerrarse la era apostólica.
Los pentecostales, sin embargo, afirman que si Dios es un Dios que no cambia, entonces
la naturaleza de la iglesia apostólica debe ser, normativa para todas las edades, el
movimiento afirmaba ser, en efecto, «la fe apostólica, un nombre frecuentemente usado
por adherentes de los primeros tiempos. Por lo tanto, esta afirmación de un acceso
directo a la experiencia de Pentecostés conduce naturalmente a la afirmaci6n de haber
restituido la «fe apostólica» y todos los elementos sobrenaturales mencionados en el
Nuevo Testamento.