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Transcripción de entrevista al periodista Fernando Garavito

Por Equipo Nizkor


www.derechos.org/nizkor/colombia/informes.html
Audio: http://www.radionizkor.org/colombia/varito.mp3

11 de junio de 2005

Convención:

Equipo Nizkor: EN
Gregorio Dionis, Director del Equipo Nizkor: GD
Fernando Garavito: FG

EN: A continuación van a escuchar una entrevista al periodista colombiano Fernando


Garavito con relación a la situación en Colombia. Fernando Garavito nació en Bogotá en
1944 y se graduó como abogado en la Universidad Javeriana; fue redactor, editor y
director de varios medios de prensa. En 1998 se vinculó a El Espectador, donde escribió
una prestigiosa columna de opinión, El Señor de las Moscas. Amenazado por los
paramilitares, se vio obligado a partir al exilio. Posteriormente a raíz de un artículo donde
preguntaba ¿Por qué los autores del desfalco a la Nación a través del Banco del Pacífico
ocupan los más altos cargos administrativos del nuevo gobierno del Presidente Uribe
Vélez?, el periódico prescindió de sus servicios. Entre sus libros se destacan Ja, de 1976,
que la crítica consideró como un puntal importante de la renovación del lenguaje poético
en Colombia, dos antologías de sus reportajes políticos y culturales: Reportajes de Juan
Mosca, editado en 1983, y País que duele, de 1996, así como un volumen de periodismo
literario, El corazón de Oro, de 1993. En el año 2001 obtuvo el Premio de Periodismo
Simón Bolívar, por su investigación sobre la tragedia del Palacio de Justicia. Fernando
Garavito es entrevistado por Gregorio Dionis, Director del Equipo Nizkor.

GD: Hoy estamos con Fernando Garavito, que es un periodista colombiano de reconocido
prestigio y de un gran estilo que se encuentra viviendo forzadamente en los Estados
Unidos. Buenas noches, Fernando.

FG: Buenos días a todos. Estoy muy contento de estar con ustedes, y espero aportar algo
al propósito que los anima.

GD: Bien, para comenzar nos gustaría que hiciera su propia presentación y un poco de
historia como periodista en Colombia, y cómo llega a los Estados Unidos.

FG: Bueno… yo soy ya un hombre bastante mayor. Ejercí el periodismo durante muchos
años en Colombia; cerca de 35 años; y desarrollé dentro de ese trabajo toda suerte de
actividades, la última de las cuales, después de que me retiré de las salas de redacción y
ya podía opinar libremente sobre lo que yo consideraba que eran los problemas
centrales del país, la ocupé como columnista de El Espectador donde mantuve una
columna que se llamó El Señor de las Moscas a partir del año de 1998. Formó alrededor
de esa columna donde se dijeron una serie de cosas a las cuales un país tan meloso y tan
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acostumbrado a las zalemas como es Colombia, estaba muy poco acostumbrado… se


formó una serie de polémicas y de debates, y en mi columna se dieron unos elementos
que aportaron formas de juicio para aproximarse a la verdadera realidad política,
económica y social que vive… o en la que agoniza, mejor, el país. El hecho es que en los
últimos momentos de la campaña electoral del año 2001–2002, yo hice una serle de
denuncias en torno a la actividad paramilitar y de vinculación con los narcos de un
candidato que en el momento en que yo lo denuncié era el candidato evidentemente
minoritario, Álvaro Uribe… denuncias que se fueron complicando porque entré ya en
pormenores a partir de los documentos que pude allegar y conocer hasta el momento en
que fui amenazado… seguramente… yo no lo puedo decir con tanta seguridad, pero fui
amenazado por los grupos paramilitares, muy posiblemente, aunque no digo con
seguridad cercanos a esa candidatura… y súbitamente tuve que salir del país con mi
familia y exiliarme en el único sitio donde en ese momento de emergencia tenía una visa
para poder entrar sin esperar semanas en las que pudiera poner mi vida y la de mi familia
en peligro… en doble peligro de muerte. Desde el año 2002… desde marzo del año 2002
yo vivo en los Estados Unidos, y he seguido con mis investigaciones y con mi mirada
sobre Colombia, la he ampliado un poco, trato de hacer una aproximación a los
problemas generales del país… estoy tratando de escribir un libro; durante meses seguí
con mi columna en El Espectador hasta cuando fue censurada por orden de la Junta
Directiva del Grupo Bavaria. Luego seguí con ella por Internet, pero me demandaba
demasiado tiempo que debo dedicar a la investigación y a la reflexión alrededor de los
problemas de Colombia que es en lo que he estado en el último año… espero tener mi
libro aproximadamente para finales de este año e intentaré que esté en circulación, como
aportes para llegar a conclusiones, en la campaña política del 2006.

GD: En los análisis que usted hace toca un tema de fondo de la estructura colombiana que
es el problema del narcotráfico y su relación con el paramilitarismo. ¿Cómo lo enfoca
usted y desde qué punto de vista llegó a tener que analizarlo como una cuestión básica
para entender la realidad colombiana?

FG: Sí… yo no he podido todavía hacer ninguna distinción entre el narcotráfico y el


paramilitarismo. Los paramilitares… hablamos de estos paramilitares de ahora… el
paramilitarismo es una constante de la política de Colombia… hay paramilitares desde la
época nefasta de las dictaduras conservadoras de mediados del Siglo XX, pero este
paramilitarismo de ahora surge como consecuencia de un grupo que organizaron los
narcotraficantes, que se llamó el MAS en el año de 1981. El MAS, Muerte a
Secuestradores, fue organizado por unos parientes del actual Presidente de la República,
los señores Ochoa en connivencia con el señor Escobar, con el señor Rodríguez Gacha, y
con otros individuos de la misma calaña. El MAS se organizó en el año de 1981, como
digo, como ejércitos privados para luchar contra grupos guerrilleros que habían
secuestrado en ese momento a una de las parientes del actual Presidente de la República,
llamada señora Martha Nieves Ochoa, y a partir de esa organización totalmente de los
narcotraficantes, ejércitos privados de los narcotraficantes, se fue generando y creando y
aumentando el problema de ese ejercicio de la seguridad privada para beneficio de un
delito como es el narcotráfico, hasta llegar a convertirse en los ejércitos que hoy en día
son los que administran y manejan el asunto político en Colombia.
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GD: Desde muy temprano se da, según lo que usted mismo en la columna El Señor de las
Moscas y otros periodistas colombianos han escrito… se da una relación entre la familia
Uribe y el origen de lo que llamamos, como usted bien dice, narco-paramilitarismo, o sea
que con la actividad que en otros países llamaría actividades del crimen organizado.
Cuéntenos un poco cómo se da esta relación.

FG: Bueno… la vinculación de la familia Uribe con los grupos de narcotráfico se remonta
al padre del Presidente de la República, el señor Alberto Uribe Sierra. Ese era un
personaje típico de las tabernas antioqueñas, esos individuos que ahora en las
telenovelas de Colombia o en las canciones de carrilera, salen enamorando muchachas, y
dedicados al juego y al simple vivir diciendo, vivir del dicho, vivir del gracejo… ese era
el padre del actual Presidente de la República, y a lo largo de su vida, después de vivir
una gran cantidad de azares económicos y de no poder conquistar a las muchachas que
quería conquistar porque era quizás demasiado pobre, encontró una forma de negocio
que era servir… de cómo se llama… de la persona que les administra y les compra y
vende fincas y haciendas a los narcotraficantes, de tal manera que en un determinado
momento era propietario, pero propietario ficticio de una serie de fincas, de bienes de
todo tipo, de un helicóptero; en fin, era una de esas fortunas mentirosas sobre las cuales
se construyen fortunas verdaderas y sólidas como la que en este momento tiene la familia
del Presidente de la República. Esa fortuna mentirosa, y esos negocios del señor Uribe
Sierra, lo llevaron a morir en una situación muy oscura, no se sabe exactamente quién o
cuál fue el grupo que le provocó la muerte en un asalto a su finca Guacharacas en el año
de 1983, en el mes de junio; estamos a punto de cumplir 22 años de esa muerte, el 14 de
junio, y en ese momento las FARC, sostiene el Presidente de la República, las FARC,
sostienen los amigos del Presidente de la República, pero eso no está suficientemente
claro, asaltaron la finca, y según parece, el señor Uribe se les enfrentó con una pistola, lo
dieron de baja, hirieron a uno de sus hermanos… no el narcotraficante, sino al otro
hermano; el hermano narcotraficante es Jaime Alberto, lo llamaban El Pecoso y
afortunadamente para la historia lícita de la familia murió de un cáncer hace unos años,
poco antes de la posesión del Presidente de la República, pero no fue ese el herido
durante el atentado a la finca sino fue el otro hermano, llamado Santiago, quien
seguramente también tiene otros negocios que deberán ser objeto de análisis por parte
de todas esa… investigación que ahora se ha puesto de moda. En ese asalto y en ese
momento en que muere el doctor Uribe Sierra, las fuerzas de asalto dinamitan un
helicóptero que según parece era propiedad de esa familia, helicóptero sobre el cual se
pierde la pista pero que aparece un poco después cuando las autoridades colombianas
adelantan la Operación Yarí, la famosa Operación Yarí en que desmantelan una gran
organización de fabricación de cocaína, y el helicóptero aparece ahí en esa operación, y
es decomisado por las autoridades; sobre eso jamás han dicho una palabra. Esa denuncia
la hizo Ignacio Gómez con la seriedad que él hace sus denuncias, con la documentación
absoluta con la que él respalda sus investigaciones. Ese helicóptero apareció en ese
momento ahí y nunca pudieron desmentir fehacientemente que no perteneciera a la
familia del ya no narcotraficante en ejercicio activo, señor Uribe Sierra que había muerto
unos meses antes, sino de una familia que se llama la familia Uribe Vélez que era la
propietaria del helicóptero; además en esa Operación Yarí decomisaron seis aeronaves –
unos aviones y unos helicópteros – tres de esas aeronaves habían sido amparadas por
licencias de funcionamiento expedidas por el Director… no, por la Dirección de la
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Aeronáutica Civil en el momento en que la presidió el doctor Álvaro Uribe Vélez; él fue
Director de Aeronáutica Civil entre marzo del año 80 y agosto del año 82; duró 28 meses
en un cargo donde la gente honorable que ocupaba ese puesto antes que él no duraba
más de un mes, como fue el caso de su antecesor, el doctor Fernando Uribe Senior, quien
fue asesinado un mes después de su posesión cuando quiso desmantelar los aeropuertos
clandestinos desde los cuales en ese entonces se exportaba marihuana, y la mafia asesinó
al doctor Uribe Senior con un mes de trabajo; el doctor Uribe Vélez, y esa sería una
pregunta que habría que hacer, ¡un gran político!… ¡un gran político!, realmente, porque
pudo permanecer en un cargo donde nadie duraba más de unos pocos días o semanas, y
había personas que salían o muy amenazadas o muertas, como el doctor Uribe Senior; él
pudo permanecer 28 meses en el cargo… ¿Cómo? Puede hacerse esa pregunta
cualquiera… pues dando licencias de funcionamiento como las tres licencias de
funcionamiento de tres de los aviones decomisados en la Operación Yarí, que estaban
firmadas por los funcionarios de la Aeronáutica en el momento en que el doctor Uribe
Vélez era Director de Aeronáutica, y el funcionario que firmaba esos permisos de
funcionamiento era nada más y nada menos que un famosísimo delincuente común que se
llamó el señor César Villegas, a quien sus amigos… ¡sus amigos! No sus enemigos,
llamaban El Bandi, que es el principio de la palabra El Bandido Villegas, y esas licencias
de funcionamiento no sólo llevaban la firma del señor Villegas que era el Jefe de
Planeación de la Aeronáutica Civil en el momento en que Uribe Vélez era el Director sino
uno de esos aviones, una carta de recomendación personal del señor Bandi Villegas
exigiendo la rapidez en la entrega de las licencias de operación para uno de esos
aviones. Esa es una de las viejas historias que se van olvidando: ¿Qué sucedió en la
Aeronáutica y cómo fue la vinculación de este Presidente de la República de ahora con las
mafias a través de esa gestión que, como les digo, duró 28 meses?; ahí ya hay muchas
preguntas que se han formulado alrededor de ese asunto, sin que se hayan respondido
jamás debidamente. Ahora pululan las preguntas; hay una columna de Felipe Zuleta,
donde hace las mismas preguntas, salvo una o dos, que hice yo en un libro que escribí en
el año 2002, ya cuando vivía en el exilio en los Estados Unidos, sobre las actividades
delincuenciales de este grupo de personas que ahora nos gobiernan, pero ahora
preguntan en el momento en que yo formulé esas preguntas nadie se preocupó y dijeron
que ese individuo era un resentido, que estaba molesto por algún motivo, o que estaba
loco; pero no, yo tenía mis convicciones sólidas y me sorprende positivamente que ahora,
cuatro años después, cuando ya no hay nada qué hacer, cuando ya el señor fue elegido
Presidente de la República, cuando le está entregando el país a los paramilitares, cuando
el narcotráfico no ha sido reprimido, cuando lo que ofreció como bandera de su campaña
política, que era reprimir la violencia, se ha incrementado hoy en un notable porcentaje,
que esas mismas preguntas de hace cuatro años, o tres años largos comiencen a
repetirse, y a entrar dentro del espectro político e investigativo del país; sería muy bueno
que ahora se volvieran a formular con la misma claridad y con la misma documentación
con que traté de hacerlo yo hace tanto tiempo, y que ahora sí el país se diera cuenta y se
despertara, y esas preguntas lo sacudieran para demostrar y para convencerse, mejor, de
en manos de quién está, cómo se están manejando y hacia donde se están manejando, y
por qué se están manejando los asuntos públicos en Colombia, un país que todos
sabemos en qué manos está y hacia dónde se dirige.
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GD: Otra cuestión que surge de un artículo suyo es la relación con alguien que llamaba a
Uribe Vélez doctor Varito. Me gustaría que usted nos volviera a recordar lo que tan
magníficamente escribió en un artículo que nos llamó muchísimo la atención en su
momento.

FG: Es un apodo que le puso alguien que lo quería mucho. El Patriarca del narcotráfico a
lo largo de muchos años no fue Pablo Escobar. Pablo Escobar era el asesino del
narcotráfico; el asesino miserable que acabó con… que quería acabar con el país. El
Patriarca era Fabio Ochoa, un hombre extremadamente gordo y prototípico de ese paisa
aparentemente dicharachero y bonachón que proliferaba hace unas décadas en la región
de Antioquia y de Caldas; ese individuo, Fabio Ochoa, padre de los Ochoa, uno de ellos
extraditado a los Estados Unidos y en este momento detenido y procesado o condenado,
no sé bien… no he seguido ese caso, en una cárcel de Miami, ese individuo era primo
segundo de la madre del Presidente de la República, doña Laura Vélez, que formaba
parte de esas familias tradicionales, campesinas de Antioquia, al igual que el señor
Ochoa. Por ese lado, el Clan Ochoa y la familia del Presidente de la República, son
parientes no demasiado cercanos, pero tampoco lejanos, y no importa mucho el
parentesco; lo que importa es la relación de amistad que tuvieron durante largo tiempo,
relación que no ha podido ser desmentida, relación que evidentemente se reflejaba
sobre una vida de negocios, que giraban alrededor de la venta y compra de caballos
lujosísimos que a cualquiera se le escapa la posibilidad de imaginar siquiera que un
ejemplar de esos valga un millón de dólares o sumas astronómicas que eran las que
manejaba la mafia en ese momento. Don Fabio Ochoa, presidía, comiendo mandarinas, y
con su figura monumental, gigantesca, era un hombre gordísimo… presidía las ferias
agropecuarias de la región de Antioquia, Caldas, el Quindío, etc., y en una de ellas, en la
Feria Agropecuaria de Armenia, un testigo presencial, el señor Alpher Rojas, cuenta y
escribe un artículo en el cual cuenta cómo, estando él cerca de la tribuna donde el señor
Ochoa preside toda esa ceremonia, en esa parafernalia caballar, aparece de pronto un
individuo flaco, desgalamido, un poco con cara de seminarista, oculto bajo unas gafas
negras, estilo Harvard, y el señor Ochoa levanta la voz y dice: ¡Allá viene Varito!. Y Varito
es el diminutivo cariñoso, en Antioquia, para los Álvaros, Alvarito. Entonces Varito se
acerca y en la tribuna está otro prócer de los narcotraficantes que es ese individuo que se
llamaba Gacha, y el testigo de esa reunión oye cómo Gacha le dice a Uribe: Doptor Uribe,
y lo acercan y lo rodean, y está en perfecta comunicación y comunión de negocios y de
intereses con ese grupo realmente nefasto para la vida del país. Ese es el actual
Presidente de la República de Colombia, Varito.

GD: Vista la situación actual, que usted la está siguiendo desde afuera, pero es
ampliamente conocida, ¿cómo definiría usted la situación actual del paramilitarismo y del
narcotráfico en Colombia, la Colombia de hoy mismo?

FG: Bueno… el paramilitarismo es el dueño del país. No importa mucho, creo yo, como lo
veo yo acá, un poco desde lejos, no importa mucho quien sea el presidente de la
República, cuál sea el grupo político que llegue a gobernar al país. No importa
demasiado si hay o no reelección. Lo que realmente preocupa es que en estos cuatro años
de este individuo, esta persona tan estrechamente vinculada al crimen organizado en
Colombia, se le ha entregado el país a los paramilitares, se le ha entregado el país a un
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negocio sumamente sólido como es el negocio de las drogas, y parecería que nadie hacia
adelante, a no ser que tengamos la decisión, la fuerza, el coraje, la voluntad, la disciplina,
el amor, la lucidez, que tienen por ejemplo los grupos indígenas de Bolivia, que hoy
mismo, cuando grabamos este programa están discutiendo la forma como ellos van a
manejar el país; ellos son los que imponen lo que hay que hacer en la política de Bolivia.
Si nosotros no logramos diseñar un grupo político de esa naturaleza, un grupo sindical, un
grupo humano, que se enfrente con coraje y con decisión a los paramilitares, vamos a
vivir 30 o 40 años bajo el paramilitarismo, pero finalmente, como ocurre en este momento
con los juicios que se le están haciendo en estos momentos a las Juntas Militares de la
Argentina, o como ocurre en este momento con los descubrimientos que se han hecho a la
nefasta figura de Pinochet, 30 años después vamos a estar condenando a unos individuos
que hoy deben ser detenidos de inmediato, sin dejarlos avanzar, sin que se apoderen más
del gobierno; no sería extraño que, como ocurrió en Centroamérica, los delincuentes que
hoy son el señor Báez, el señor Mancuso… ese tipo de individuos vayan a aspirar a cargos
políticos en el inmediato futuro, gobernaciones, inclusive la Presidencia de la República,
quién era... era una persona que había estado vinculada a grupos paramilitares y tenía en
su haber una cantidad de asesinatos. No quisiera que eso le pasara a Colombia como
consecuencia, no de la actividad paramilitar en sí sino como consecuencia de la
complicidad y de la cobardía de un gobierno cómplice y cobarde como el que tenemos
hoy en el país.

GD: Para ir un poco cerrando este reportaje donde nos ha hecho hasta el momento una
magnífica descripción de la relación entre paramilitarismo y narcotráfico, nos gustaría
retomar otro episodio que tiene que ver también con Uribe, Pablo Escobar, que se refiere
a que en algún momento este narcotraficante, Pablo Escobar, mandó un helicóptero a
rescatar a alguien de la familia Uribe, y paralelamente, y ya que podemos así hacer una
relación directa con la actualidad, relacionar esta situación con… la participación de un
miembro de esta familia en el equipo de dirección… digamos, del Presidente Uribe en
este momento. Y también nos gustaría ya, para que usted pueda hacer un análisis más
completo, que nos dé la opinión de la posición que han adoptado tanto Vicente Castaño
como Don Berna con relación a pedir esa suerte de inmunidad absoluta sobre los delitos
de narcotráfico.

FG: Sí. El episodio del helicóptero en el que viajó el Alcalde de Medellín a reunirse con la
cúpula de la mafia es muy conocido y muy ignorado, y se le ha echado bastante tierra
encima para que nadie lo recuerde. Pero es real. En el año de 1982, en los últimos meses,
cuando se posesiona como Presidente de la República un individuo que también estuvo
fuertemente financiado por la mafia que se llama Belisario Betancur, que ahora es poeta…
dicen que hace poemas… Para no dejar esto en el aire, el señor Betancur hizo su campaña
política en un helicóptero de un individuo que se llamaba Yáder o Jáder Álvarez… lo
único que le faltaba a Jáder era cambiar una letra para saber exactamente lo que hacía
con la pobre Colombia… y ese individuo era el jefe del cartel de la cocaína en
Cundinamarca. Protagonizó una tragedia horrible porque tres de sus hijitos fueron
secuestrados y asesinados por los grupos mafiosos contrarios a los que él representaba,
dentro de la organización criminal… y él se dedicó años enteros a vengarse de ese
asesinato de sus hijos. Ese Jáder Álvarez le entregó, delante de testigos excepcionales,
que no podrían decir que no porque son personas que se supone que tienen la rectitud de
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la verdad, como el señor Augusto Ramírez Ocampo, o como el señor Hernán Beltz, que
eran, el uno director de la campaña y el otro era el tesorero de la campaña del señor
Betancur… le entregó para financiar la campaña 20 millones de pesos, que en ese
momento eran sumamente altos, una gran cantidad de dinero, y le prestó su helicóptero
personal, en el cual el señor Betancur hizo toda la campaña. Es que la vinculación de la
mafia y de la política en Colombia se remonta a muchísimos años, y todos los políticos o
politiqueros tradicionales, esos que han estado en la Presidencia de la República, esos
que han estado en el Congreso, esos que han sido diputados o concejales, o
gobernadores o alcaldes, toda esa gente tiene un enorme rabo de paja y no puede decir
nada porque por donde se toque la pústula en que vive el país va a saltar una inmenso
chorro de materia que va a contaminarlo todo. El caso de Santofimio, por ejemplo, y el
asesinato de Luís Carlos Galán es apenas sintomático y un pequeño síntoma de todo lo
que oculta la relación mafia–narcotráfico-política–paramilitarismo, etc., etc., en Colombia.
Lo que tenemos es que buscar la forma de superar ese cáncer porque nosotros nos
hundimos en ese cáncer, nos complacemos en el cáncer, queremos que ese cáncer nos
invada todavía más el organismo social en el que estamos agonizando y muriendo… y no
tenemos la claridad suficiente para ver de qué manera podemos superar esa tragedia.
Bueno, esa era simplemente la anotación al margen para señalar cómo una de las
personas que financió la campaña política de Belisario Betancur en el año 82 era
precisamente el señor Alberto Uribe Sierra, padre del señor Álvaro Uribe Vélez, quien
concretamente se sabe que en una subasta de arte en Medellín compró o subastó un
cuadro horroroso… debía ser como todos los cuadros que salen en esas subastas, por una
suma altísima, en ese momento… que si no estoy mal, ustedes me perdonarán, pero no sé
bien si eran 2 o 3 millones de pesos. Dar 2 o 3 millones de pesos en el año 82 por un
cuadro lamentable era simplemente vincularse a esa campaña, donde se manejaban
muchos, pero muchos, intereses del narcotráfico. Y efectivamente gana el señor Betancur;
sobra decir que el otro candidato, el liberal también estaba financiado por la mafia; eso
se sabe y se sabe quiénes eran los que daban el dinero, y quiénes eran los que recibían
el dinero; de manera que yo no quiero, de ninguna manera, atacar al señor Betancur para
defender al otro candidato… todos, absolutamente, están hundidos en esa tragedia.
Efectivamente gana el señor Betancur, y le agradece al señor Uribe Sierra, nombrando a
su hijo, el señor Álvaro Uribe Vélez, como Alcalde de Medellín. Hay que decirles a
quienes no conocen Colombia que Medellín es la segunda ciudad en el país, y que es
mucho más que eso que han pretendido decir, que es la capital del narcotráfico en el
mundo. Medellín es una ciudad muy, muy importante y con unos gravísimos problemas
sociales, políticos, económicos, donde se manejaron muchísimas cosas trascendentales
para el país, en esa administración del señor Betancur, que había nacido a pocos
kilómetros de Medellín, en una situación de extrema pobreza, de la cual por fortuna y
seguramente con base en su inteligencia, y seguramente con base en algunas de sus
relaciones, logró salir hasta convertirse hoy en un hombre muy poderoso
económicamente. Ese alcalde de Medellín se posesionó en el momento en que entra en
funciones el gobernador de Antioquia; en ese entonces los alcaldes eran nombrados por
el gobernador pero el Presidente de la República imponía los alcaldes de las ciudades
importantes. El Presidente Betancur, en contra de la opinión del Gobernador de
Antioquia, que en ese momento era el señor Villegas Moreno, impone al señor Uribe
Vélez, un hombre joven de 29 años de edad, y entonces ante la enemistad manifiesta del
Gobernador comienza ese Gobernador y su equipo de gobierno a tratar de ponerle la
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zancadilla para ver en qué forma salen de ese funcionario que no tiene un buen nombre;
que ya ha pasado por la dirección de la Aeronáutica Civil, que ya ha dejado el rastro de
los intereses que lo animan, y están muy atentos, dice Villegas Moreno… Estemos muy
atentos, dice Villegas Moreno, para ver en qué forma podemos sacudirnos de este
individuo, y efectivamente en diciembre del año de 1982, apenas tres meses largos o
cuatro de la posición de Uribe como Alcalde de Medellín, se produce un hecho que
tendría, que tendría esos testigos excepcionales… yo no sé si el señor Villegas Moreno
esté todavía vivo, pero dentro de ese propósito de no mentir, sería muy interesante
recibir ese testimonio sobre cómo la mafia, presidida por Pablo Escobar, y de la que
forman parte en ese momento Carlos Lehder, Rodríguez Gacha, y los primos del Alcalde
de Medellín, los señores Ochoa, se reúnen en una cumbre… cumbre se llaman esas
reuniones de delincuentes, y quieren que el Alcalde de Medellín asista a esa reunión
porque van a tratar, seguramente, algunos asuntos relacionados con la ciudad. Y la mafia
le envía al Alcalde de Medellín, señor Uribe Vélez, un helicóptero para transportarlo
entre su despacho y el sitio donde se van a reunir para tratar sus asuntos, y el señor Uribe
Vélez, que es una persona demasiado impulsiva como lo ha demostrado ahora al frente de
los destinos del país, se monta tranquilamente en el helicóptero; es la primera vez que se
monta en un helicóptero de la mafia; después se montó muchas veces en el helicóptero de
su papá que era también un helicóptero de la mafia, y viaja a reunirse con Escobar y con
sus socios en el delito, hecho que conoce el señor Villegas Moreno, gobernador de
Antioquia, y que pone en conocimiento del Presidente de la República. Obviamente no se
puede destituir al alcalde de Medellín por haber utilizado un transporte de los mafiosos y
por haberse reunido con los mafiosos, porque todo el mundo está rodeado por los
mafiosos, y porque Pablo Escobar ya comienza a apretar el gatillo como una norma de
vida, y entonces se inventan una crisis política en la que el alcalde tiene que salir por
razones aparentemente burocráticas. Pero ese hecho se ha rescatado otras veces; por
ejemplo, ese periódico lamentable que dicen que es el único periódico que hay en
Colombia, que pertenece a la familia Santos, que creo que se llama El Tiempo, le
preguntó alrededor de la campaña presidencial del 2002 y a raíz de una de mis
columnas… le preguntó al doctor Uribe Vélez: Doctor Uribe Vélez, cuéntenos cómo fue su
viaje en el helicóptero de la alcaldía para reunirse con la mafia de Pablo Escobar. Y éste
contesta: ¿Yo? ¿helicóptero? Yo no me monté en ningún helicóptero de la gobernación,
porque la gobernación ni siquiera tenía helicóptero. Hay muchísimos errores en esas
preguntas y en esas respuestas. El periódico o la hoja esa que llaman periódico, le
pregunta por el helicóptero de la alcaldía de Medellín… No, la alcaldía de Medellín no
tenía helicóptero o si lo tenía no fue en ese helicóptero donde viajó el alcalde. El
candidato contesta por el helicóptero de la gobernación. No, nadie le preguntó por el
helicóptero de la gobernación. La verdadera pregunta es que esa es la forma como ese
señor también lamentable, y tan vinculado al crimen organizado, que es Fernando
Londoño, que fue Ministro del Interior de ese individuo le ha acostumbrado a contestar al
país… son respuestas de abogado, son respuestas abogadiles. Se pregunta una cosa y se
sorprende rápidamente y se dice con mucha energía otra cosa y todo el mundo queda
tranquilo de que hubo respuesta. No. No hubo respuesta. Y la pregunta no era por el
helicóptero de la alcaldía de Medellín, la pregunta era por el helicóptero de la mafia, y
nunca se le formuló y nunca dio respuesta. Bueno. Eso en relación con el helicóptero. No
sé si la pregunta tenía un segundo aspecto.
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GD: Sí. Había un segundo aspecto que es muy directamente relacionado con la situación
última; la carta pública que ha hecho Vicente Castaño, y con esto podemos cerrar un poco
toda la reflexión sobre la situación actual que es la solicitud de inmunidad… yo no puedo
usar la palabra de amnistía en este caso… de inmunidad que solicitan por los delitos del
crimen organizado.

FG: El, realmente… la Administración en Colombia está sumida en el crimen organizado.


No está subsumida por el crimen organizado. Es un crimen organizado. Nosotros hemos
vivido a lo largo de muchas décadas manejados por ese fantasma, por ese crimen que es
el narcotráfico; nosotros los colombianos somos las víctimas del narcotráfico. Y nosotros
tenemos una claridad absoluta sobre cómo ese delito ha lesionado la política, la
economía, el deporte, la información, la vida privada, la vida civil, la organización total
del Estado y de la sociedad, y somos unas víctimas propiciatorias de algo que se puede
resolver con una voluntad, con una decisión política del mundo, pero, efectivamente, no
va a haber esa decisión política en el mundo. En estas semanas me han invitado acá a
dictar unas conferencias sobre un tema que obsesiona a los Estados Unidos, que es el
problema de las drogas, del narcotráfico, y de la forma como la juventud de este país está
perdiendo todo futuro alrededor de esa tragedia. Y he podido diseñar más o menos la
argumentación coherente para demostrar cómo la guerra contra el narcotráfico que
organizan en este país, en los Estados Unidos, y en la cual los narcotraficantes de
Colombia que ocupan los distintos puestos de responsabilidad política y pública se
consumen el mayor de los entusiasmos esa guerra, esa fumigación que está destruyendo
nuestra naturaleza, ese crimen que está acabando con nuestras comunidades, esa
tragedia que está arrasando con nuestros desplazados, esa organización económica que
está masacrando a nuestras gentes pobres y a nuestras gentes del común; no a los
narcotraficantes, sino a nuestros campesinos, a nuestros labriegos, a nuestros obreros, a
nuestros sindicalistas, a nuestros estudiantes… cómo esa guerra está pensada
divinamente como el primer sustento del narcotráfico; y lo he dicho ante grupos que se
quedan, en primer término, asombrados y con una cara de reacción muy negativa frente a
lo que yo afirmo, pero luego de una argumentación se puede demostrar fácilmente que la
guerra contra el narcotráfico es el primer sustento del narcotráfico, y que el narcotráfico
es lo que está arrasando a Colombia. Y que entre paramilitares, políticos, y
narcotraficantes en Colombia, no hay ninguna diferencia. Pongamos cualquier ejemplo:
Santofimio, cualquier ejemplo, miremos el que sea. Siempre encontraremos ese condón
umbilical que nos señalará que la tragedia de Colombia está enraizada de tal manera que
la única forma como podemos eludirla y superarla es sacudirnos de encima toda esa
gente. Colombia es un país lleno de posibilidades, lleno de inteligencia, de voluntad, si
quisiera ejercerlas… y también lleno de miedo. Pero tenemos que sacudirnos a esas
personas, a esas gentes; las mismas gentes… que están en todas las campañas políticas…
vuelve a decir el mismo discurso, dice la misma tesis, cita las mismas cifras, dice las
mismas mentiras, acaba enredada en los mismos deleznables argumentos que maneja la
clase política en el país, y nos hunden sin misericordia ni compasión ninguna. Vamos a
ver en qué forma dejamos de elegir a Pablo Escobar como Presidente de la República.
Una de mis columnas que yo creo que provocó mi salida… ya la escribí cuando estaba en
los Estados Unidos y fue; no fue esa concretamente pero sí estuvo cerca de la censura que
se me aplicó, es una columna en la que dije: Colombia, desde el año de 1982, está
eligiendo sistemáticamente gente en la Presidencia de la República a un individuo que se
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llama Pablo Escobar, quien curiosamente murió en 1991, pero lo volvimos a elegir en
1994, lo volvimos a elegir en 1998, lo volvimos a elegir en el año 2002, y si nos
descuidamos lo vamos a reelegir en el año 2006, o peor, lo vamos a elegir en el año 2006,
sin que podamos hacer nada contra esa figura de oprobio.

GD: Una cuestión que puede cerrar tranquilamente la exposición… la brillante exposición
sobre la cuestión de fondo sobre Colombia tiene que ver con un personaje que ha
desaparecido ahora de la escena que es Carlos Castaño, y yo diría la historia de la finca
La Mundial, y se lo pregunto porque evidentemente Carlos Castaño ha jugado un papel
muy importante durante una etapa, y ahora pues tampoco sabemos exactamente si no lo
sigue jugando.

FG: Muy posiblemente lo sigue jugando, y no sabemos si está muy cerca de… está por
estos alrededores. Pero ese asunto de la finca La Mundial, que se conoció
fragmentariamente y que toma un cuerpo importante en este extraordinario libro sobre el
paramilitarismo de Estado, que acaba de publicar el Cinep… paramilitarismo de Estado
entre 1988 y el 2003, lectura estremecedora que debería ser recomendada para todas las
universidades que sufren los flagelos de la organización económica y política hoy en día.
Ese asunto de la finca La Mundial es muy, muy diciente y yo le agradezco mucho que lo
haya puesto sobre el tapete, porque ahí se ve la relación inmediata entre Uribe Vélez y el
paramilitarismo. Lo resumiría diciendo… bueno yo saqué algo en el libro que publiqué
durante la campaña, pero no tenía los datos tan precisos como los publica el libro del
Cinep. En el año de 1975, o sea cuando acaba de salir de la universidad, y se apresta para
ocupar su primer cargo público que es el de Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de
Medellín, Uribe Vélez es propietario… él directamente, o por testaferrato de esa finca…
se llama La Mundial y… en la compra durante el año de 1975 encuentra que hay allí… que
funciona allí, muy bien organizado, un sindicato de trabajadores. Entonces, trata, pues, de
dar salida a su posición frente a lo que es frente a la organización popular, y reprime
como puede ese sindicato, pero no logra nada porque están firmemente afincados en la
hacienda los trabajadores; de manera que en el año de 1977, para resolver el problema,
les entrega la hacienda a los trabajadores y les dice: les dejo la administración por un año
para que ustedes se paguen sus prestaciones y los salarios atrasados, para que
solucionemos este problema. Y vuelve en el año de 1978 a recuperar su hacienda pero
exige… les exige a los trabajadores, a un sindicato, que conoce sus derechos… les exige
que le entreguen la hacienda desocupada, sin trabajadores. Y el sindicato le dice: un
momento; de ninguna manera; nosotros no podemos aceptar eso; nos hemos pagado
nuestros salarios, nos hemos pagado nuestras prestaciones atrasadas, pero seguimos
viviendo aquí porque entre otras cosas tenemos muchas décadas de posesión pacífica de
estas tierras, y podríamos más bien entrar a discutir la propiedad, que usted, Uribe Vélez
tiene sobre la hacienda. El hecho es que Uribe se molesta y resuelve entregarles…
regalarles la hacienda La Mundial a los trabajadores. Sobre esto, ese hombre, Uribe, ha
hecho un escándalo verdaderamente monumental. Él es una persona preocupada por los
derechos de los trabajadores, y desvelada por el bienestar de la gente que tiene alguna
relación de trabajo con él. Pero no hay tal; en el año de 1978, les entrega esa hacienda a
las 55 familias que la trabajan y, de inmediato, en el año de 1980 o 1983, cuando él está
como Director de Aeronáutica, comienzan a hostigar a los trabajadores las fuerzas del
ejército y de la policía. En el año de 1983, dice el documento del Cinep, desaparecen a
11

uno de los trabajadores, que se llama o se llamaba Jesús Emilio Medina, y la situación
sigue complicándose; la policía exige a los trabajadores que le devuelvan la finca que le
han robado, entre comillas, al doptor Uribe, y obviamente ahí no se trata de ningún robo
sino de un derecho que ejercen los… el sindicato de trabajadores agrícolas; de manera
que en 1989, ya desesperado porque no puede recuperar su propiedad, con el embate de
las aparentes fuerzas regulares de la policía y del ejército, llegan los paramilitares
presididos en ese momento por el famosísimo… por el malévolamente famoso Carlos
Castaño; invaden la hacienda, ejecutan a varios trabajadores, dos, dejan heridos a otros,
incendian las viviendas y hacen que muchas de las familias tengan que huir, de la
hacienda. La situación se sigue complicando; en el año de 1992, siendo ese individuo
gobernador de Antioquia, 5 helicópteros del ejército ametrallan los cultivos… bueno… ya
sabemos que unos de los jefes de las brigadas en ese momento en que el señor Uribe es
gobernador de Antioquia, es el tristemente célebre General Rito Alejo del Río; qué
podían esperar los trabajadores, los ametrallan con el pretexto de que entre los
cañaduzales se encuentran guerrilleros, les destruyen los sembrados, y se desarrolla un
proceso de hostigamiento que ha llevado que entre 1983 y 1997, siendo directamente
responsable el propietario o ex propietario de esa hacienda, La Mundial, señor Uribe
Vélez, hayan sido asesinados, en esa hacienda, 12 personas sobre las cuales ese
individuo que ocupa la Presidencia de la República debería responder personalmente.
¿Quién le pone el cascabel al gato?

GD: Fernando Garavito: lo que me gustaría saber es si usted quiere agregar algo más en
este panorama, está a su disposición el micrófono, digámoslo entre comillas.

FG: Muchas gracias, Gregorio. Yo soy una persona que sigue con mucho entusiasmo,
admiración, cariño y respeto por todo lo que la organización de ustedes hace en beneficio
del país y de las necesidades que tiene el país de que se sepa la verdad. Yo, en este
momento, estoy tratando de escribir un libro, quizá un poco teórico; quiero hacer el
marco teórico de nuestra tragedia; quiero llegar a la raíz, a las raíces del problema, y
quiero avanzar hacia soluciones más efectivas que el simple volcarse sobre elecciones
que no conducen absolutamente a nada, porque, como digo, siempre elegimos a las
mismas personas, en distintas figuras, pero siempre a las mismas personas. Trabajo
intensamente en mi libro; trataré de tenerlo a comienzos del año 2006, y en ese momento
sí me gustaría mucho que pudiéramos hablar y que pudiéramos desarrollar alrededor de
Nizkor lo que seguramente yo dejaré esquematizado en el libro; entre otras cosas,
ustedes tienen un fondo editorial y me gustaría mucho discutir con el editor de mi libro,
que pudiera ser publicado también por ustedes.

GD: Muchas gracias también por el inmerecido elogio, pero desde ya que cuenta con
todo nuestro apoyo y en el momento en que el libro esté disponible, no sólo estamos
dispuestos a editarlo sino también a hacerle una entrevista de este tipo para que pueda
difundirse lo más ampliamente posible.

FG: Muchas gracias a todo el equipo de ustedes.