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Materialismo dialéctico es la corriente del materialismo filosófico de acuerdo a los

planteamientos originales de Friedrich Engels y Karl Marx que posteriormente fueron


enriquecidos por Vladimir I. Lenin y anteriormente sistematizados por miembros de la
Academia de las Ciencias de la antigua Unión Soviética.1 Esta corriente filosófica define la
materia como el sustrato de toda realidad objetiva (física) y subjetiva (el pensamiento) e
interacción de la misma,1 emancipa la primacía e independencia de la materia ante la
conciencia y lo espiritual, declara la cognoscibilidad del mundo en virtud de su naturaleza
material, y aplica la dialéctica –basada en las leyes dialécticas propuestas por Hegel– para
interpretar el mundo. El materialismo dialéctico es uno de los tres componentes –la base
filosófica– del comunismo marxista-leninista.2 Denominado “Diamat”, el materialismo
dialéctico fue también la filosofía oficial de la antigua Unión Soviética.3

El materialismo dialéctico, como sistema filosófico, es el concepto(idea abstracta) e


interpretación(actuar conforme a lo comprendido) del mundo, opuesto al idealismo
filosófico representado(referido) por(a) la concepción(idea abstracta) de la religión y la
primacía(superioridad) del espíritu (Dios)relacionado con la materia. Como tal, el
materialismo dialéctico se apoya en los datos, resultados y avances de las ciencias y su
espíritu se mantiene en correspondencia y vigencia con la tradicional orientación
progresista del pensamiento racional científico.3 Asimismo está opuesto a la corriente
filosófica del agnosticismo al declarar la cognoscibilidad del mundo en virtud de su
materialidad y de su existencia objetiva en el tiempo y en el espacio. Engels lo manifestó de
esta manera: “Las formas fundamentales de todo ser son el espacio y el tiempo, y un ser
concebido fuera del tiempo es tan absurdo como lo sería un ser concebido fuera del
espacio”.4

Ley de la negación de la negación

Esta "ley" sin duda alguna es la mas esotérica de toda la dialéctica y plantea que la
negación anterior de los opuestos resulta a su vez negada y se obtiene una nueva
situación a un nuevo nivel. Es la famosa "ley" del desarrollo en espiral, en la que la
nueva situación repite algunos aspectos de la situación inicial. Por ejemplo, la famosa
ecuación completamente desvirtuada por la práctica de "comunismo primitivo-
esclavismo-feudalismo-capitalismo-socialismo-comunismo científico". Y aquí debemos
parar de contar, porque el marxismo inconsecuentemente plantea que de aquí en
adelante no pasa nada porque aparece en la historia de la humanidad una nueva
especie: El Homo Nova, sustituto por decreto del homo sapiens.

Esta "ley" se confecciona en contra de la hipótesis circular como representación de


un optimismo filosófico de "nada repetimos" y "siempre marchamos adelante". Y
¿qué ocurre con esta "ley" de acuerdo a las teorías cosmogónicas que se manejan por
la ciencia de hoy en día?

De acuerdo a los conocimientos científicos actuales el universo se encuentra en


expansión y existen tres explicaciones para dicho fenómeno: la del Estado Estable, la
del Big Bang y la del Universo Oscilante.

La explicación del Estado Estable indica que como las galaxias mas alejadas tienen
una velocidad mayor y en aumento llegará un momento en que alcanzarán su
horizonte de acontecimientos y desaparecerán desde nuestro punto de vista. Ahora
bien, esa desaparición será compensada por la creación de materia y la nueva
formación de galaxias por lo que el universo siempre mantiene su condición actual con
galaxias en formación y otras desapareciendo.

Resulta difícil (aunque nada es imposible cuando hay fe) conciliar esta hipótesis con
la dialéctica porque no resulta fácil ver los contrarios en lucha ni tampoco la negación
de la negación. Pudiera hablarse de la repetición en forma de rizos planos de los
acontecimientos, pero resulta imposible hablar del avance en espiral, porque no existe
un avance hacia nuevos niveles, cualitativamente superiores (o inferiores).

Ley de la contradicción

La dialéctica (del griego διαλεκτική(dialektiké), τέχνη(téchne), literalmente: técnica de la


conversación; con igual significado, en latín (ars) dialectica) es una rama de la filosofía
cuyo ámbito y alcance ha variado significativamente a lo largo de la historia.

Originariamente designaba un método de conversación o argumentación análogo a lo que


actualmente se llama lógica. En el siglo XVIII el término adquirió un nuevo significado: la
teoría de los contrapuestos en las cosas o en los conceptos, así como la detección y
superación de estos contrapuestos. De manera más esquemática puede definirse la
dialéctica como el discurso en el que se contrapone una determinada concepción o
tradición, entendida como tesis, y la muestra de los problemas y contradicciones, entendida
como antítesis. De esta confrontación surge, en un tercer momento llamado síntesis, una
resolución o una nueva comprensión del problema. Este esquema general puede concretarse
como la contraposición entre concepto y cosa en la teoría del conocimiento, a la
contraposición entre los diferentes participantes en una discusión y a contraposiciones
reales en la naturaleza o en la sociedad, entre otras.

La contradicción es una relación que existe entre dos términos o dos


proposiciones cuyas el uno(e) afirma lo que el otro niega – TIENE y no-
TIENE son contradictorios, las frases « Todos los hombres son barbus »
y « Algunos hombres no son barbus » son contradictorios.

Nombraremos « principio de contradicción » esta ley que quiere que se


no puede afirmar y negar el mismo término o la misma proposición :
« es imposible que un mismo atributo pertenezca y no pertenezca al
mismo tiempo y bajo el mismo informe a una misma cosa » (Aristóteles,
Metafísica, 1005 b 19-20). Ciertamente, una cosa puede ser blanca hoy
o de otro color mañana[1]. Asimismo, esta cosa es más grande o más
pequeña que otra a un momento dado. Pero, es imposible que estas
determinaciones aparecen simultáneamente y se aplican del mismo
punto de vista a esta cosa. Imposible pues que a la vez una cosa esté y
no sea

LA LEY DE CONTRADICCIÓN. El principio de contradicción pone en relación al ente


con su negación; se puede formular de la siguiente manera: "Un ente no puede, al mismo
tiempo, ser y no ser". Puede entenderse este principio de dos maneras: la primera, cuando
se afirma que un ente no puede al mismo tiempo existir y no existir; y la segunda, cuando
se dice, con Aristóteles, que "es imposible que el mismo atributo pertenezca y no
pertenezca al mismo tiempo al mismo sujeto y en la misma relación". El principio de
contradicción, pues, excluye la contradicción lógica del ámbito del ser.

La contradicción es una relación que existe entre dos términos o dos


proposiciones cuyas el uno(e) afirma lo que el otro niega – TIENE y no-TIENE son
contradictorios, las frases « Todos los hombres son barbus » y « Algunos hombres
no son barbus » son contradictorios.

Nombraremos « principio de contradicción » esta ley que quiere que se no puede


afirmar y negar el mismo término o la misma proposición : « es imposible que un
mismo atributo pertenezca y no pertenezca al mismo tiempo y bajo el mismo
informe a una misma cosa » (Aristóteles, Metafísica, 1005 b 19-20). Ciertamente,
una cosa puede ser blanca hoy o de otro color mañana[1]. Asimismo, esta cosa es
más grande o más pequeña que otra a un momento dado. Pero, es imposible que
estas determinaciones aparecen simultáneamente y se aplican del mismo punto
de vista a esta cosa. Imposible pues que a la vez una cosa esté y no sea

La ley de la contradicción en las cosas, es decir, la ley de la unidad de los


contrarios, es la ley más fundamental de la dialéctica materialista. Lenin dijo: "La
dialéctica, en sentido estricto, es el estudio de la contradicción en la esencia
misma de los objetos [ . . . ]"[1] Lenin solía calificar esta ley de esencia de la
dialéctica y también de núcleo de la dialéctica[2]. Por consiguiente, al estudiar esta
ley, no podemos dejar de abordar una gran variedad de temas, un buen número
de problemas filosóficos. Si obtenemos una clara noción de todos estos
problemas, comprenderemos en su esencia misma la dialéctica materialista. Estos
problemas son: las dos concepciones del mundo, la universalidad de la
contradicción, la particularidad de la contradicción, la contradicción principal y el
aspecto principal de la contradicción, la identidad y la lucha entre los aspectos de
la contradicción, y el papel del antagonismo en la contradicción.

Ha suscitado vivo interés entre nosotros la crítica a que los círculos filosóficos
soviéticos han sometido al idealismo de la escuela de Deborin durante los últimos
años. El idealismo de Deborin ha ejercido muy mala influencia en el Partido
Comunista de China, y no se puede decir que el pensamiento dogmático en
nuestro Partido nada tenga que ver con dicha escuela. Por tanto, nuestro estudio
de la filosofía, en la hora actual, debe tener como objetivo principal extirpar el
pensamiento dogmático.
LEY DE LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN

La ley de la negación de la negación da a conocer la dirección general, la tendencia, del


desarrollo del mundo material.

Para comprender la esencia y alcance de esta ley de debe poner en claro, ante todo, que es
la negación dialéctica y que lugar ocupa en el desarrollo.

En cualquier campo de la realidad material se opera constantemente el proceso de muerte


de lo viejo, caduco, y nacimiento de lo nuevo, progresivo. La sustitución de lo viejo por lo
nuevo, de lo que muere por lo que nace, es precisamente el desarrollo; y el propio
vencimiento de lo viejo por lo nuevo, que surge a base de lo viejo, se llama negación.

El termino negación, lo introdujo Hegel en la filosofía, pero imprimiéndole un sentido


idealista. Según Hegel, la negación se basa en le desarrollo de la idea, del pensamiento.

Marx y Engels conservaron el termino de negación, interpretándolo de manera materialista.


Mostraron que la negación constituye un momento inseparable del desarrollo de la propia
realidad material. En ninguna esfera puede existir desarrollo que no niegue sus formas
precursoras de existencia. El desarrollo de la corteza terrestre, por ejemplo, paso varias
épocas geológicas, siendo cada nueva época, que surgía a base de la anterior, determinada
negación de la vieja. En el mundo orgánico cada especie nueva de planta o animal , surgida
a base de la vieja, es al mismo tiempo su negación. Las historia de la sociedad constituye
también una cadena de negaciones de viejos regímenes sociales por nuevos, la sociedad
primitiva fue negada por la esclavista, la esclavista fue negada por la feudal, el feudalismo
por el capitalismo y el capitalismo por el socialismo. La negación es también inherente al
desarrollo del conocimiento, de las ciencias. Cada teoría nueva, mas perfecta, vence a la
vieja, menos perfecta. La negación no es traído al objeto o fenómeno desde el exterior. Es
el resultado de su propio desarrollo interior.

Los objetos y fenómenos como ya sabemos, son contradictorios y, al desarrollarse a base de


las contradicciones internas, crean en ellos mismos las condiciones de su propia destrucción
para pasar a otra calidad nueva, superior. La negación es precisamente la superación de lo
viejo a base de las contradicciones internas, el resultado del autodesarrollo y
automovimiento de los objetos y fenómenos.

Así, hemos aclarado que, como resultado de la negación , se resuelve una u otra
contradicción , se destruye lo viejo y se consolida lo nuevo. Mas ¿ Cesa el desarrollo ahí?,
no, el desarrollo no se interrumpe con el nacimiento de lo nuevo. Lo nuevo no es
eternamente nuevo, Al desarrollarse, prepara premisas y condiciones para el nacimiento de
algo mas nuevo y avanzado.

Tan pronto como estas premisas y condiciones maduren, vuelve a manifestarse la negación,
esta es ya la negación de la negación, o sea, la negación de lo que antes venciera a lo viejo,
la sustitución de lo nuevo por algo mas nuevo: El novismo. El resultado de esta segunda
negación vuelve a ser negado , vencido y así sucesivamente.
El desarrollo se manifiesta, pues, como incontable multitud de negaciones que se suceden
una a la otra, como una sustitución infinita y superación de lo viejo por lo nuevo, he ahí el
carácter progresivo del desarrollo.

La afirmación que el carácter progresivo del desarrollo es el rasgo principal, pero no el


único, de la ley de la negación de la negación. Esta ley no caracteriza el desarrollo como un
movimiento rectilíneo, sino como un movimiento extraordinariamente complejo, algo asi
como un proceso en forma de espiral en el que se repiten de cierto modo las etapas
recorridas y se retrocede, en cierto sentido, hacia el pasado.

Es un desarrollo que parece repetir las etapas ya recorridas, pero de otro modo, sobre una
base mas alta (negación de la negación); un desarrollo que no discurre en línea recta sino en
espiral. El carácter espiral del desarrollo es propio de distintas esferas de la realidad.

La esencia de la ley de negación de la negación en el desarrollo se produce negando lo


viejo por lo nuevo, la inferior por lo superior. Por cuanto lo nuevo, al negar lo viejo,
conserva y desarrolla sus rasgos positivos, el desarrollo adquiere un carácter progresivo. Al
mismo tiempo discurre en espiral, repitiendo en las fases superiores algunos aspectos y
rasgos de las inferiores.

Crítica de la Ley
de la Negación de la Negación
Por Mario Guilli

La ley de la negación de la negación, junto con la ley de unidad y lucha de contrarios y la


de transformación de la acumulación cuantitativa en saltos cualitativos y viceversa, ha
merecido el título de Ley Fundamental de la dialéctica.

Sus postulados se encuentran fuertemente enraizados en la historia de la dialéctica, en tanto


lógica del desarrollo de la realidad.

El presente trabajo versa sobre la historia de un retraso teórico de consecuencias


estratégicas, que sólo puede ser explicado por la juventud (en términos sociohistóricos,
humanos) del movimiento marxista revolucionario. Un retraso que nos llevó a mantener en
la categoría de Ley General de la Dialéctica a un postulado cuya refutación ya estaba
suficientemente madura desde principios de este siglo, por descubrimientos científicos que
abarcan los más variados campos del saber.

La crisis que vivimos los marxistas nos obliga a un profundo replanteo de nuestra
cosmovisión. Si tenemos la valentía para hacerlo, consideramos que el próximo siglo verá
resplandecer un marxismo que, sin perder la esencia de sus raíces, genialmente expresadas
por Marx y Engels, sabrá articular los nuevos descubrimientos científicos y las experiencias
de lucha de los pueblos del mundo. Si no lo hacemos, la posta será tomada por revisionistas
de toda laya que nos volverán a llevar a consecuencias teóricas totalmente disociadas de la
práctica revolucionaria; nuevamente, nos intentarán vender lo viejo por nuevo.

EL MARXISMO Y LA LEY DE LA NEGACIÓN DE


LA NEGACIÓN
Los marxistas estamos familiarizados con los postulados básicos de esta ley a través de la
conceptualización que Engels hizo de la misma en su Antidühring. Refresquemos un poco
los conceptos:

"¿Qué es pues, la n. de la n.? Una ley extraordinariamente general y, por ello mismo,
extraordinariamente eficaz e importante que rige el desarrollo de la naturaleza, la historia y
el pensamiento..." (116) (1)

Engels comienza fundamentando esta ley con el ejemplo del grano de cebada (112). Al
respecto, afirma la inevitabilidad del proceso de desarrollo en dos hechos:

a) Un grano origina una planta, (1ª negación) que a su vez origina muchos granos (2ª
negación). Lo simple se multiplica.

b) Los cereales, aunque "se modifican con extraordinaria lentitud", producen constante-
mente "simiente cualitativamente mejoradas" (afirmación que luego intenta reforzar con el
ejemplo de las flores cultivadas, que más adelante criticaremos).

Es decir, lo nuevo es cuantitativa y cualitativamente superior. En términos similares


desarrolla otro ejemplo, el de la mariposa.

"Cada n. de la n. -señala Engels- representará un grado más alto en esta escala de


perfeccionamiento" (112)

Luego aclara "Podría sin embargo objetarse; la negación que aquí se realiza no es verdadera
negación; yo también niego un grano de cebada cuando lo muelo, un insecto cuando lo
aplasto, la magnitud positiva a cuando la tacho (siguen las objeciones).

Estas objeciones son, en efecto, los argumentos típicos de la estrechez de esa manera de
pensar (refiriéndose a la metafísica). Negar en dialéctica, no consiste lisa y llanamente en
decir no, en declarar que una cosa no existe o destruirla caprichosamente(...)

Yo no debo negar, sino eliminar nuevamente la negación. La primera negación ha de ser de


tal naturaleza, que haga posible o permita que siga haciendo posible la segunda. Al moler
un grano de cebada, al aplastar un insecto ejecuto indudablemente el primer acto, pero hago
imposible el segundo. Cada clase de cosas tiene, por lo tanto, su modo peculiar de ser
negada de tal manera que engendre un proceso de desarrollo, y lo mismo ocurre con las
ideas y los conceptos" (117). Otro punto que Engels enfatiza es que la n. de la n. describe
un movimiento "en espiral", que, "al parecer, repite etapas ya recorridas, pero las repite de
otro modo, sobre una base superior".

Hasta aquí hemos intentado resumir las explicaciones engelsianas acerca de los rasgos
determinantes de la ley de la n. de la n.

Antes de establecer una crítica sobre estos puntos vamos a referirnos al contexto en el cual
se realiza, es decir, en que estado se encuentra la filosofía marxista hoy.

UN RETRASO HISTÓRICO
En efecto, hoy la filosofía marxista se encuentra en un estado de parálisis que ya había sido
puesta de relieve por el Comandante Che Guevara quien en 1965 (hace más de 30 años, en
El Socialismo y el Hombre en Cuba), criticaba el "escolasticismo que ha frenado el
desarrollo de la filosofía".*

El resultado palpable fue un desdén generalizado hacia el marxismo como filosofía,


verificable en la pérdida del respeto que hasta principios de siglo le profesaban sectores del
pensamiento científico, así como la ausencia de esfuerzos para que la filosofía llegue a
encarnar en los cuadros políticos revolucionarios.

Haciendo un balance de lo sucedido en este siglo, sostenemos que en el socialismo euro-


oriental se desarrolló una filosofía que, si bien mostró en todo momento un respeto por los
clásicos del marxismo y por la fundamentación científica, no pudo traspasar la barrera de la
complacencia con la burocracia.

Consecuentemente, fue una filosofía que no contó con la guía certera del fervor
revolucionario, que no pudo escapar de la lectura acrítica, religiosa de los clásicos, un
pensamiento con más forma que contenido, que sólo podía terminar demostrando como
"una vez más se ven confirmados los postulados de Engels."

Desde ya que en esta crítica a la filosofía del socialismo euro-oriental valoramos estas
producciones (áridas, pero dentro del materialismo dialéctico) como la base sobre la cual el
pensamiento revolucionario latinoamericano puede construir las respuestas necesarias para
las tareas que se avecinan. En efecto, no hemos visto, hasta el momento, ninguna
producción que luego de una ácida crítica a la "versión soviética de la dialéctica
materialista" no termine en alguna grave concesión política.

El propio Engels será pues, quien nos avale en este empeño de aportar al perfeccionamiento
de la dialéctica materialista: "El conocimiento que puede alegar títulos incondicionales de
verdad, se impone a lo largo de una serie de errores relativos... (tal pensamiento) puede
convertirse en realidad... a través de una duración infinita de la humanidad(2) El hecho de
que sea desde este espacio desde el cual se encara una crítica de la magnitud y la evidencia
de la propuesta (no olvidemos que estamos hablando de una de las tres leyes más generales
de la dialéctica), y que la misma no haya surgido, hasta donde sabemos, de ámbitos más
reconocidos de producción teórica, nos habla de un fenómeno de falta de recomposición del
pensamiento revolucionario que bien puede ser objeto de futuras investigaciones.*

En efecto, los conocimientos que aquí verteremos forman parte del sentido común
científico actual y no entendemos cómo es que nadie haya visto necesaria, antes que
nosotros, una revisión exhaustiva de esta ley que permita arrojar consecuencias para el
combate revolucionario

Ley de la transformación de la cantidad en calidad

La filosofía comunista pone un énfasis especial en esta idea, porque permite definir
cómo la suma de pequeños conflictos sociales lleva al salto cualitativo, a la revolución.
Y debemos reconocer que hay algo de cierto en esta ley en el fundamento mismo del
universo. Sólo tenemos que pensar que la mayor parte de los cuerpos en el universo se
componen de elementos que difieren por el número de partículas atómicas que los
componen, aunque no sea el número la única diferencia o la diferencia más
significativa, pues existe también una diferencia organizativa o estructural.

Pienso también en el efecto igualador que tiene el aumento de la cantidad; es decir,


el efecto destructor de las calidades iniciales de las que partimos cuando se produce
un aumento de la cantidad, lo que no se aprecia debidamente en el ML. Esto es: el
aumento cuantitativo puede llevar a la depauperación de la calidad, a la destrucción
de la diferenciación, aunque la cualidad final sea indudablemente distinta de la inicial.

Por ejemplo, si en determinado lugar o plaza reunimos 10 imbéciles el número es


posible que no varíe apreciativamente la cualidad amorfa de lo que tenemos. Incluso
si reunimos una cantidad suficiente de morones hasta alcanzar una cifra que permita
definir al conjunto como una "masa", que por esa condición ya adquiere ciertamente
una cualidad nueva con leyes específicas del comportamiento colectivo[1], dichas leyes
específicas, por el carácter idiota del comportamiento colectivo no difieren
grandemente del nivel intelectual con el que hemos formado el conjunto. Es decir, no
hay grandes diferencias de "calidades". Lo mismo pasa con el espacio, pues no se nota
mucha diferencia si tenemos diez metros cuadrados de espacio vacío o un millón. O
con la energía.

Sin embargo, si tenemos una reunión de 10,000 personas normales en una plaza
pública, al adquirirse la cualidad de "masa", ésta mostrará los mismos atributos que
la reunión de los imbéciles. Luego aquí se produce un efecto nivelador de la calidad
original: aquí la cantidad destruye las calidades.
Un ejemplo mas "serio" que el anterior, pero igualmente válido, es la reunión sin
límites de cuerpos con "masa". La fuerza de gravedad es proporcional a la masa de
los cuerpos involucrados. A medida que se incrementa la masa la fuerza de gravedad
es tal que primero colapsan los electrones de la envoltura dando lugar a las estrellas
de neutrones por las uniones protón-electrón. Si la fuerza nuclear es superada por la
de la gravedad, a medida que se va aumentando la masa, se produce el colapso
nuclear y ni la misma luz puede escapar del lugar, lo que en la literatura científica se
conoce como "agujero negro", porque todo lo que entra, la luz misma, no puede salir.
Se ha creado un enorme sumidero gravitatorio con una masa super concentrada e
indiferenciada. Es decir, a medida que se aumentaba la cantidad, la materia iba
perdiendo su estructura, la organización en átomos, en partículas elementales,
electrones, protones y neutrones, en envoltura y núcleo, e iba retornando a los elementos
no diferenciados primarios del Universo: el espacio, la masa, la gravedad.

Es decir, esta "ley de transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos" si


bien pudiera expresar el hecho cierto de que hay una relación de la cantidad con
respecto a la calidad en muchos casos no nos asegura el signo, la tendencia de los
cambios, ni fija con claridad el mecanismo de su cumplimiento. Luego la aparición de
una nueva cualidad no significa necesariamente que haya aparecido una cualidad más
compleja, superior.

Existe una base física para determinar que la cantidad es la base de calidad, porque
átomos con cantidades distintas de electrones y protones dan lugar a sustancias muy
diferentes, pero eso funciona precisamente en los niveles de relaciones elementales,
donde esos ladrillos esenciales juegan un rol y lo que resulta mucho mas importante,
mas que la cantidad de partículas, que puede alterarse como en los isótopos, es la
estructura, la organización atómica lo que verdaderamente define. Todavía mucho
más difícil es interpretar esta "ley" cuando se analizan sistemas más complejos.

Por ejemplo, la coherencia se resiente en el caso de los cambios cuantitativos que se


transforman en cualitativos mediante "saltos revolucionarios". En realidad esta "ley"
no es mas que una racionalización -como lo es el de la unidad y lucha de contrarios-
para "justificar" la necesidad y lo inevitable de las revoluciones sociales, olvidando
que el cambio puede tener dos signos: uno para diferenciar, complejizar, elevar de
nivel; y otro muy distinto para anular, igualar. Pudiéramos comparar muy
acertadamente que la transformación cuantitativa que dio lugar a la transformación
cualitativa de la aparición de la sociedad socialista leninista es similar a la aparición
de los agujeros negros: una vez superada la masa crítica, la fuerza de gravitación
social es tanta que se crea un agujero negro estatal-partidista tan potente que ni la
misma luz puede escapar de él y, por lo tanto, las individualidades, los seres humanos
en definitiva, desaparecen en la oscuridad más lóbrega

Ley de la transformación de la cantidad en calidad

La filosofía comunista pone un énfasis especial en esta idea, porque permite definir
cómo la suma de pequeños conflictos sociales lleva al salto cualitativo, a la revolución.
Y debemos reconocer que hay algo de cierto en esta ley en el fundamento mismo del
universo. Sólo tenemos que pensar que la mayor parte de los cuerpos en el universo se
componen de elementos que difieren por el número de partículas atómicas que los
componen, aunque no sea el número la única diferencia o la diferencia más
significativa, pues existe también una diferencia organizativa o estructural.

Pienso también en el efecto igualador que tiene el aumento de la cantidad; es decir,


el efecto destructor de las calidades iniciales de las que partimos cuando se produce
un aumento de la cantidad, lo que no se aprecia debidamente en el ML. Esto es: el
aumento cuantitativo puede llevar a la depauperación de la calidad, a la destrucción
de la diferenciación, aunque la cualidad final sea indudablemente distinta de la inicial.

Por ejemplo, si en determinado lugar o plaza reunimos 10 imbéciles el número es


posible que no varíe apreciativamente la cualidad amorfa de lo que tenemos. Incluso
si reunimos una cantidad suficiente de morones hasta alcanzar una cifra que permita
definir al conjunto como una "masa", que por esa condición ya adquiere ciertamente
una cualidad nueva con leyes específicas del comportamiento colectivo[1], dichas leyes
específicas, por el carácter idiota del comportamiento colectivo no difieren
grandemente del nivel intelectual con el que hemos formado el conjunto. Es decir, no
hay grandes diferencias de "calidades". Lo mismo pasa con el espacio, pues no se nota
mucha diferencia si tenemos diez metros cuadrados de espacio vacío o un millón. O
con la energía.

Sin embargo, si tenemos una reunión de 10,000 personas normales en una plaza
pública, al adquirirse la cualidad de "masa", ésta mostrará los mismos atributos que
la reunión de los imbéciles. Luego aquí se produce un efecto nivelador de la calidad
original: aquí la cantidad destruye las calidades.

Un ejemplo mas "serio" que el anterior, pero igualmente válido, es la reunión sin
límites de cuerpos con "masa". La fuerza de gravedad es proporcional a la masa de
los cuerpos involucrados. A medida que se incrementa la masa la fuerza de gravedad
es tal que primero colapsan los electrones de la envoltura dando lugar a las estrellas
de neutrones por las uniones protón-electrón. Si la fuerza nuclear es superada por la
de la gravedad, a medida que se va aumentando la masa, se produce el colapso
nuclear y ni la misma luz puede escapar del lugar, lo que en la literatura científica se
conoce como "agujero negro", porque todo lo que entra, la luz misma, no puede salir.
Se ha creado un enorme sumidero gravitatorio con una masa super concentrada e
indiferenciada. Es decir, a medida que se aumentaba la cantidad, la materia iba
perdiendo su estructura, la organización en átomos, en partículas elementales,
electrones, protones y neutrones, en envoltura y núcleo, e iba retornando a los elementos
no diferenciados primarios del Universo: el espacio, la masa, la gravedad.

Es decir, esta "ley de transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos" si


bien pudiera expresar el hecho cierto de que hay una relación de la cantidad con
respecto a la calidad en muchos casos no nos asegura el signo, la tendencia de los
cambios, ni fija con claridad el mecanismo de su cumplimiento. Luego la aparición de
una nueva cualidad no significa necesariamente que haya aparecido una cualidad más
compleja, superior.

Existe una base física para determinar que la cantidad es la base de calidad, porque
átomos con cantidades distintas de electrones y protones dan lugar a sustancias muy
diferentes, pero eso funciona precisamente en los niveles de relaciones elementales,
donde esos ladrillos esenciales juegan un rol y lo que resulta mucho mas importante,
mas que la cantidad de partículas, que puede alterarse como en los isótopos, es la
estructura, la organización atómica lo que verdaderamente define. Todavía mucho
más difícil es interpretar esta "ley" cuando se analizan sistemas más complejos.

Por ejemplo, la coherencia se resiente en el caso de los cambios cuantitativos que se


transforman en cualitativos mediante "saltos revolucionarios". En realidad esta "ley"
no es mas que una racionalización -como lo es el de la unidad y lucha de contrarios-
para "justificar" la necesidad y lo inevitable de las revoluciones sociales, olvidando
que el cambio puede tener dos signos: uno para diferenciar, complejizar, elevar de
nivel; y otro muy distinto para anular, igualar. Pudiéramos comparar muy
acertadamente que la transformación cuantitativa que dio lugar a la transformación
cualitativa de la aparición de la sociedad socialista leninista es similar a la aparición
de los agujeros negros: una vez superada la masa crítica, la fuerza de gravitación
social es tanta que se crea un agujero negro estatal-partidista tan potente que ni la
misma luz puede escapar de él y, por lo tanto, las individualidades, los seres humanos
en definitiva, desaparecen en la oscuridad más lóbrega

(Desarrollar la naturaleza general de la dialéctica, como ciencia de las


concatenaciones, por oposición a la metafísica.)

Las leyes de la dialéctica se abstraen, por tanto, de la historia de la


naturaleza y de la historia de la sociedad humana. Dichas leyes no son, en
efecto, otra cosa que las leyes más generales de estas dos fases del
desarrollo histórico y del mismo pensamiento. Y se reducen, en lo
fundamental, a tres:

ley del trueque de la cantidad en cualidad, y viceversa;

ley de la penetración de los contrarios;

ley de la negación de la negación.


Las tres han sido desarrolladas por Hegel, en su manera idealista, como
simples leyes del pensamiento: la primera, en la primera parte de la Lógica,
en la teoría del Ser; la segunda ocupa toda la segunda parte, con mucho la
más importante de todas, de su Lógica, la teoría de la Esencia; la tercera,
finalmente, figura como la ley fundamental que preside la estructura de todo
el sistema. El error reside en que estas leyes son impuestas, como leyes del
pensamiento, a la naturaleza y a la historia, en vez de derivarlas de ellas. De
ahí proviene toda la construcción forzada y que, no pocas veces, pone los
pelos de punta: el mundo, quiéralo o no, tiene que organizarse con arreglo a
un sistema discursivo, que sólo es, a su vez, producto de una determinada
fase de desarrollo del pensamiento humano. Pero, si invertimos los
términos, todo resulta sencillo y las leyes dialécticas, que en la filosofía
idealista parecían algo extraordinariamente misterioso, resultan
inmediatamente sencillas y claras como la luz del sol.

Por lo demás, quien conozca un poco a Hegel sabe que éste aduce
también, en cientos de pasajes, los ejemplos concretos más palpables
tomados de la naturaleza y de la historia para ilustrar las leyes dialécticas.

No nos proponemos escribir aquí un tratado de dialéctica, sino


simplemente demostrar que las leyes dialécticas son otras tantas leyes reales
que rigen el desarrollo de la naturaleza y cuya vigencia es también
aplicable, por tanto, a la investigación teórica natural. No podemos, por
consiguiente, entrar a estudiar la conexión interna de estas leyes entre sí.

41
42

I. Ley del trueque de la cantidad en cualidad, y viceversa. Podemos


expresar esta ley, para nuestro propósito, diciendo que, en la naturaleza,
y de un modo claramente establecido para cada caso singular, los
cambios cualitativos sólo pueden producirse mediante la adición o
sustracción cuantitativas de materia o de movimiento (de lo que se llama
energía).

Todas las diferencias cualitativas que se dan en la naturaleza


responden, bien a la diferente composición química, bien a las diferentes
cantidades o formas de movimiento (energía), o bien, como casi siempre
ocurre, a ambas cosas a la vez. Por consiguiente, es imposible cambiar la
cualidad de un cuerpo sin añadir o sustraer materia o movimiento, es
decir, sin un cambio cuantitativo del cuerpo de que se trata. Bajo esta
forma, la misteriosa tesis hegeliana, no sólo resulta perfectamente
racional, sino que se revela, además, con bastante evidencia.

No creemos que haga falta pararse a señalar que los diferentes


estados alotrópicos y conglomerados de los cuerpos, al descansar sobre
una distinta agrupación molecular, responden también a cantidades
mayores o menores de movimiento añadidas al cuerpo correspondiente.

Pero, ¿y los cambios de forma del movimiento o de la llamada


energía? Cuando transformamos el calor en movimiento mecánico, o a la
inversa, cambia la cualidad, mas ¿la cantidad permanece igual?
Exactamente. Ahora bien, los cambios de forma del movimiento son
como los vicios de Heine: cualquiera por separado puede ser virtuoso; en
cambio, para el vicio tienen que juntarse dos.2 Los cambios de forma del
movimiento son siempre un fenómeno que se efectúa entre dos cuerpos
por lo menos, uno de los cuales pierde una determinada cantidad de
movimiento de esta cualidad (por ejemplo, calor), mientras que el otro
recibe la cantidad correspondiente de movimiento de aquella otra
cualidad (movimiento mecánico, electricidad, descomposición química).
Por tanto, cantidad y cualidad se corresponden, aquí, mutuamente. Hasta
ahora, no se ha logrado convertir una forma de movimiento en otra
dentro de un solo cuerpo aislado.

Aquí, por el momento, sólo hablamos de cuerpos inanimados; para


los cuerpos vivos rige la misma ley, pero ésta actúa bajo condiciones
muy complejas, y, hasta hoy, resulta todavía imposible, con frecuencia,
establecer la medida cuantitativa.
Si nos representamos un cuerpo inanimado cualquiera dividido en
partes cada vez más pequeñas, vemos que no se opera, por el momento,
ningún cambio cualitativo. Pero esto tiene sus límites: si logramos, como
en la evaporación, liberar las distintas moléculas sueltas, podremos, en la
mayor parte de los casos, seguir dividiéndolas, aunque solamente
mediante un cambio total de la

LA DIALECTICA,

TEORIA DE LA CONCATENACION UNIVERSAL

El mundo de lo material no es solo un todo de desarrollo, sino concatenado, unido. Todos sus objetos y
sus fenómenos no se desarrollan por si mismos, aisladamente, sino indisolublemente ligados, unidos, con
otros objetos y fenómenos. Cada uno de ellos influye en otros objetos y fenómenos y experimenta las
influencias reciprocas de los mismos.

La ciencia da cuantiosos datos confirmativos de la concatenación y condicionamientos mutuos de objetos


y fenómenos. Así, algunas partículas elementales forman átomos, influyendo las unas en las otras, pero
los átomos tampoco están aislados: se enlazan mutuamente y forman moléculas; estas, a su vez,
constituyen cuerpos microscópicos.

Así pues que la concatenación universal y el conocimiento mutuo de los objetos y fenómenos constituyen
una particularidad intrínseca del mundo material. Por eso, para conocer verdaderamente el objeto es
necesario estudiar todos sus aspecto y nexos. El estudio del mundo como un todo concatenado y único y
el examen de las concatenaciones universales constituyen una importante función de la dialéctica
materialista. Reflejo de estas concatenaciones en la conciencia del hombre son las leyes y las categorías
de la dialéctica materialista.

Es de gran importancia conocer las concatenaciones, porque al ponerlas en manifiesto, los hombres
descubren las leyes del mundo objetivo. Y el conocer las leyes es condición indispensable de la actividad
práctica de los hombres. La misión de la ciencia consiste precisamente en conocer las leyes y pertrechar
con ellas la practica, pero la ley no es cualquier vinculo, sino un vinculo estable, reiterativo, inherente a
una masa enorme de objetos y fenómenos y no a un solo objeto o pequeño grupo de objetos.

Luego de haber citado que todos los fenómenos son un conjunto de concatenaciones y regidos por leyes,
enumérenos pues las leyes establecidas o conocidas por la Dialéctica.

01. LEY DE LA UNIDAD Y LUCHA DE CONTRARIOS

La ley de la unidad y la lucha de contrarios es la esencia y medula de la dialéctica.

Esta ley pone al descubierto las fuentes y causas reales del eterno movimiento y desarrollo del mundo
material. El conocerla es de gran importancia para comprender la dialéctica del desarrollo de la
naturaleza, de la sociedad y del pensamiento, para la ciencia y actividad practica.

El análisis de las contradicciones de la realidad objetiva y del descubrimiento de su naturaleza es una


exigencia importantísima de toda investigación científica y obra practica.

Unidad y Lucha de Contrarios

Antes de hablar de la propia ley de unidad y lucha de contrarios veamos que entiende la dialéctica por
Contrarios y su Unidad.

Los contrarios son precisamente los aspectos, tendencias, o fuerzas internas del objeto que se excluyen
mutuamente y, al mismo tiempo, se presuponen uno del otro, La relación de indestructible
interdependencia de estos constituye la unidad de contrarios.
Así pues que la lucha de contrarios son las contradicciones existentes en el objeto, precisamente el
carácter contradictorio de las tendencias contrapuestas, que se excluyen mutuamente, provoca por
necesidad la lucha entre ellas. Lo viejo por lo nuevo, lo que nace y lo que muere en los objetos, no
pueden menos de entrar en contradicción , La contradicción, la lucha de contrarios, constituye
precisamente la fuente esencial del desarrollo de la materia y la conciencia. El desarrollo es la “lucha”
entre tendencias contrapuestas, esta lucha es absoluta, como absolutos son el desarrollo y el movimiento.

El equilibrio de los contrarios es relativo en cualquier proceso. No puede ser de otra manera: si fuera
constante, eterno, en el mundo no se produciría desarrollo alguno. Solo la lucha constituye la fuente y
fuerza motriz del desarrollo.

La esencia de la ley dialéctica de la unidad y lucha de contrarios esta en que lo objetos y los
fenómenos se desdoblan en tendencias contrapuestas, constituyen una unidad de contrarios. Las
tendencias contrapuestas no existen simplemente, sino que se encuentran en estado de
contradicción y lucha permanente entre ellas. La lucha de contrarios constituye el contenido
interno y la fuente de desarrollo de la realidad.

Multiformidad de contradicciones.

En el mundo existen multitud de contradicciones de lo mas distintas, la dialéctica estudia a diferencia de


otras ciencias, contradicciones mas generales, como:

Contradicciones Internas y Externas.

La dialéctica Marxista exige ante todo que se distingan las contradicciones internas y externas, Internas,
es la interacción y lucha de tendencias contrapuestas de un objeto dado y, las Externas, son las
relaciones contradictorias que un objeto dado tiene como el medio ambiente y con los objetos de este
medio.

Las contradicciones internas son la fuente de desarrollo porque ellas precisamente determinan la faz y la
naturaleza del propio objeto. Fuera de sus contradicciones internas el objeto no seria lo que es, El Átomo
por ejemplo, no podría existir sin la interacción o “lucha” entre el núcleo, con carga positiva, y los
electrones, con carga negativa; el organismo, sin la asimilación y la desasimilación, etc.

Las contradicciones externas pueden contribuir al desarrollo o frenarlo, imprimirle distintos matices y
formas, mas no pueden definir el curso principal del proceso ni el desarrollo en su conjunto.

Contradicciones Antagónicas y No Antagónicas.

Contradicciones Antagónicas son, ante todo, las existentes entre las clases que tienen intereses
inconciliables. Son las contradicciones mas exacerbadas y manifiestas, debidas al acusado contraste de
las condiciones de vida, fines y propósitos de las clases. El rasgo mas importante de estas
contradicciones consiste en que no se pueden resolver dentro del marco del régimen social, para el que
son típicas. Al profundizarse y acentuarse, las contradicciones antagónicas dan lugar a cruentos choques
y conflictos. El medio de resolverlas es la revolución social. Un ejemplo de estas contradicciones es la
diferencia de la burguesía y el proletariado en la sociedad capitalista.

Las contradicciones No Antagónicas, son las existentes entre las clases y grupos sociales cuyos intereses
principales, cardinales, coinciden. Estas contradicciones no se resuelven por medio de un revolución
social, sino que se superan gradualmente. Tales son, por ejemplo, Las contradicciones existentes entre
los obreros y los campesinos bajo el capitalismo, ya que los intereses contradictorios en aspectos
particulares, coinciden, plenamente en lo principal. Unos y otros son clases explotadas. Por eso aspiran a
poner fin a la explotación y en esta cuestión cardinal sus intereses son idénticos. Esta comunidad de
intereses cardinales constituye la base objetiva para concertar la alianza de los obreros y los campesinos.

Contradicciones Fundamentales y No fundamentales

Desde los objetos y fenómenos mas simples hasta los mas complejos llevan simultáneamente implícitas
varias contradicciones. Para orientarse en las contradicciones es necesario encontrar la fundamental que
desempeña el oficio decisivo y primordial en el desarrollo e influye en todas las demás contradicciones.
La contradicción fundamental y decisiva de la sociedad contemporánea, en su conjunto, es la existente
entre las fuerzas del socialismo y el capitalismo. Esta contradicción se ha convertido actualmente en la
base del desarrollo de la humanidad. entraña dos líneas, dos tendencias históricas.

Entre las contradicciones internas y externas, antagónicas y no antagónicas y las fundamentales y no


fundamentales no hay fronteras absolutas. En realidad se enlazan entre ellas, pasan las unas a las otras y
desempeñan distinto papel en el desarrollo. Por eso cada contradicción se debe abordar de una manera
correcta, teniendo en cuenta las condiciones en que se manifiesta y el papel que desempeña.

02. LEY DEL TRANSITO DE LOS CAMBIOS CUANTITATIVOS A CUALITATIVOS

La ley de transito de los cambios cuantitativos a cualitativos trata de cómo y de que manera discurre el
proceso de desarrollo.

Para comprender la esencia de esta ley se debe poner en claro, ante todo, que es calidad y cantidad, En
torno de nosotros hay muchos objetos y fenómenos de lo mas diversos, y todos ellos se mueven y
cambian sin cesar. Mas, a pesar de ello, no los confundimos, los distinguimos y determinamos. No los
vemos como si estuvieran fundidos en una masa gris y amorfa, sino que cada uno de ellos se distingue de
los otros por particularidades y propiedades inherentes a el solo.

La calidad es lo que hace que un objeto sea precisamente lo que es y no otro, y lo distingue de los demás
objetos..

La calidad se manifiesta en cualidades. La cualidad caracteriza una cosa por algún aspecto determinado
en tanto que la calidad da una idea de conjunto del objeto. El color amarillo, la maleabilidad, y otros
rasgos del ORO tomados por separado son sus cualidades, y estas cualidades juntas son su calidad.
Además de una calidad determinada, cada objeto posee también cantidad. A diferencia de la calidad, la
cantidad peculiariza al objeto bajo el aspecto del grado de desarrollo o intensidad de las cualidades que le
son inherentes, así como del de su magnitud, volumen, etc. Como regla, la cantidad se expresa en
numero. Tienen expresión numérica las dimensiones, peso, volumen de los objetos , la intensidad de sus
colores y de los sonidos que emiten, etc.

La cantidad y la calidad son un todo único, porque representan aspectos de un mismo objeto. Pero entre
ellas existen también grandes diferencias. El cambio de la calidad lleva al cambio del objeto, a su
transformación en otro objeto; el cambio de la cantidad dentro de ciertos limites no da lugar a una
transformación visible del objeto.

El transito de los cambios cuantitativos a cualitativos, ley del desarrollo.

Como he quedado dicho, el cambio de la cantidad dentro de ciertos limites no conduce al cambio del
estado cualitativo del objeto. Pero en cuanto esos limites se rebasan o la medida se “infringe”, los
cambios cuantitativos, que antes parecieran poco importantes, originan sin falta transformaciones
radicales, cualitativas. La cantidad pasara a calidad. Los cambios puramente cuantitativos se truecan en
diferencias cualitativas.

El transito de los cambios cuantitativos a cualitativos es una ley universal del desarrollo del mundo
material.

En la realidad objetiva no solo se efectúa el transito de los cambios cuantitativos a cualitativos, sino el
proceso inverso: el aumento de la cantidad debido a los cambios cualitativos. Como ejemplo, el cambio
radical, cualitativo del régimen social (sustitución del capitalismo por el socialismo) causo una alteración
considerable de los índices cuantitativos, por ejemplo, el aumento el volumen de la producción industrial y
agrícola, incremento del ritmo del desarrollo económico y cultural, etc. Los cambios cuantitativos y
cualitativos, están, por tanto, ligados entre si y dependen unos de otros.

Los cambios cuantitativos presentan un carácter relativamente lento, continuo, mientras que las
transformaciones cualitativas se interrumpen, tienen la forma de saltos. El desarrollo se manifiesta, pues,
como la unidad de dos formas o fases distintas, pero interdependientes: continuidad y discontinuidad
(formas de saltos). Continuidad: en el desarrollo es una fase de acumulaciones cuantitativas lentas e
imperceptibles. No afecta a la calidad del objeto sino que introduce en él insignificantes cambios
cuantitativos y constituye un proceso de aumento o disminución de lo existente. La Discontinuidad es una
fase de cambios cualitativos radicales del objeto, un momento o periodo de transformación de la calidad
vieja en otra nueva. A diferencia de los cambios cuantitativos, lentos y ocultos, el salto es un cambio mas
o menos manifiesto, relativamente rápido de la calidad del objeto. Estos cambios se operan con relativa
rapidez incluso cuando las transformaciones cualitativas adquieren la forma de transito gradual. Como
quiera que debido al salto se destruye lo viejo y nace lo nuevo, lo avanzado, los saltos tienen inmensa
importancia en el desarrollo.

La esencia de la ley dialéctica del transito de los cambios cuantitativos a cualitativos esta en que a
todos los objetos y fenómenos les son inherentes los rasgos de cantidad y calidad. La cantidad y
la calidad están vinculados entre sí , pasando en el proceso de desarrollo, los cambios
cuantitativos graduales e imperceptibles a cambios radicales cualitativos. Este paso se realiza en
forma de salto.

03. LEY DE LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN

La ley de la negación de la negación da a conocer la dirección general, la tendencia, del desarrollo del
mundo material.

Para comprender la esencia y alcance de esta ley de debe poner en claro, ante todo, que es la negación
dialéctica y que lugar ocupa en el desarrollo.

En cualquier campo de la realidad material se opera constantemente el proceso de muerte de lo viejo,


caduco, y nacimiento de lo nuevo, progresivo. La sustitución de lo viejo por lo nuevo, de lo que muere por
lo que nace, es precisamente el desarrollo; y el propio vencimiento de lo viejo por lo nuevo, que surge a
base de lo viejo, se llama negación.

El termino negación, lo introdujo Hegel en la filosofía, pero imprimiéndole un sentido idealista. Según
Hegel, la negación se basa en le desarrollo de la idea, del pensamiento.

Marx y Engels conservaron el termino de negación, interpretándolo de manera materialista. Mostraron que
la negación constituye un momento inseparable del desarrollo de la propia realidad material. En ninguna
esfera puede existir desarrollo que no niegue sus formas precursoras de existencia. El desarrollo de la
corteza terrestre, por ejemplo, paso varias épocas geológicas, siendo cada nueva época, que surgía a
base de la anterior, determinada negación de la vieja. En el mundo orgánico cada especie nueva de
planta o animal , surgida a base de la vieja, es al mismo tiempo su negación. Las historia de la sociedad
constituye también una cadena de negaciones de viejos regímenes sociales por nuevos, la sociedad
primitiva fue negada por la esclavista, la esclavista fue negada por la feudal, el feudalismo por el
capitalismo y el capitalismo por el socialismo. La negación es también inherente al desarrollo del
conocimiento, de las ciencias. Cada teoría nueva, mas perfecta, vence a la vieja, menos perfecta. La
negación no es traído al objeto o fenómeno desde el exterior. Es el resultado de su propio desarrollo
interior.

Los objetos y fenómenos como ya sabemos, son contradictorios y, al desarrollarse a base de las
contradicciones internas, crean en ellos mismos las condiciones de su propia destrucción para pasar a
otra calidad nueva, superior. La negación es precisamente la superación de lo viejo a base de las
contradicciones internas, el resultado del autodesarrollo y automovimiento de los objetos y fenómenos.

Así, hemos aclarado que, como resultado de la negación , se resuelve una u otra contradicción , se
destruye lo viejo y se consolida lo nuevo. Mas ¿ Cesa el desarrollo ahí?, no, el desarrollo no se
interrumpe con el nacimiento de lo nuevo. Lo nuevo no es eternamente nuevo, Al desarrollarse, prepara
premisas y condiciones para el nacimiento de algo mas nuevo y avanzado.

Tan pronto como estas premisas y condiciones maduren, vuelve a manifestarse la negación, esta es ya la
negación de la negación, o sea, la negación de lo que antes venciera a lo viejo, la sustitución de lo nuevo
por algo mas nuevo: El novismo. El resultado de esta segunda negación vuelve a ser negado , vencido y
así sucesivamente.

El desarrollo se manifiesta, pues, como incontable multitud de negaciones que se suceden una a la otra,
como una sustitución infinita y superación de lo viejo por lo nuevo, he ahí el carácter progresivo del
desarrollo.

La afirmación que el carácter progresivo del desarrollo es el rasgo principal, pero no el único, de la ley de
la negación de la negación. Esta ley no caracteriza el desarrollo como un movimiento rectilíneo, sino
como un movimiento extraordinariamente complejo, algo asi como un proceso en forma de espiral en el
que se repiten de cierto modo las etapas recorridas y se retrocede, en cierto sentido, hacia el pasado.
Es un desarrollo que parece repetir las etapas ya recorridas, pero de otro modo, sobre una base mas alta
(negación de la negación); un desarrollo que no discurre en línea recta sino en espiral. El carácter espiral
del desarrollo es propio de distintas esferas de la realidad.

La esencia de la ley de negación de la negación en el desarrollo se produce negando lo viejo por lo


nuevo, la inferior por lo superior. Por cuanto lo nuevo, al negar lo viejo, conserva y desarrolla sus
rasgos positivos, el desarrollo adquiere un carácter progresivo. Al mismo tiempo discurre en
espiral, repitiendo en las fases superiores algunos aspectos y rasgos de las inferiores.