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LA EVOLUCIÓN DEL SECTOR DE LAS

TELECOMUNICACIONES
EN ESPAÑA

Autor: Mohammed HAMMOUMI

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CONTENIDO:

1. Introducción.

2. La evolución del sector de las telecomunicaciones.

a. La evolución histórica.

b. La evolución de la estructura del mercado de las


telecomunicaciones.

3. Historia de la telefonía móvil en España.

4. Conclusión.

5. Referencias bibliográficas.

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1. INTRODUCCION:

El sector de las telecomunicaciones ha desempeñado un papel destacado


en el crecimiento económico tras la Segunda Guerra Mundial y ha tenido una
influencia determinante en la definición del entorno socio-económico actual,
representando un factor crucial en la evolución, o más bien revolución, de la
Era Industrial a la Era de la Información y del Conocimiento. Su desarrollo se
ha producido en periodos turbulentos y de cambios profundos, se ha
caracterizado por la necesidad de ir afrontando situaciones de alto reto
estratégico. Así, en los años 80 fue objeto de una importante transformación
cuando los gobiernos en países tales como Estados Unidos, Reino Unido y
Japón liberalizaron el sector. Una década más tarde, la aparición de Internet
transformó de manera drástica la industria y promovió tanto un marcado
crecimiento como una dura caída a comienzos de este nuevo siglo.
Actualmente el dinamismo, complejidad e incertidumbre sobre el futuro del
sector persisten.

A principios del siglo XX en España, el servicio telefónico lo proveían tanto


el Ministerio de la Gobernación y Telégrafos (mediante explotación directa),
como las compañías privadas (mediante concesiones administrativas). Los
resultados obtenidos, no fueron los esperados y marcaron en 1924 el comienzo
de una etapa más empresarial con la creación del primer monopolio de las
telecomunicaciones. Esta etapa duró hasta la apertura
definitiva a la competencia que tuvo lugar en el sector de las
telecomunicaciones, a finales de los años ’90.

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2. La evolución del sector de las telecomunicaciones.

a. La evolución histórica:

A principios del siglo XX en España, el servicio telefónico lo proveían


tanto el Ministerio de la Gobernación y Telégrafos (mediante explotación
directa), como las compañías privadas (mediante concesiones administrativas).
Los resultados obtenidos, no fueron los esperados y marcaron en 1924 el
comienzo de una etapa más empresarial con la creación del primer monopolio
de las telecomunicaciones. Esta etapa duró hasta la apertura definitiva a la
competencia que tuvo lugar en el sector de las telecomunicaciones, a finales
de los años ’90.

Tras un primer periodo de “prehistoria” de las telecomunicaciones en el


que el servicio venía siendo explotado en régimen de concesión por
compañias privadas y por explotacion directa estatal, a cargo del entonces
Ministerio de la Gobernación y del Cuerpo de Telegrafos, pueden distinguirse
las siguientes etapas:

1. Etapa de Colaboración con ITT (1924-1945): Debido a la deficiente calidad


e implantación del servicio telefónico se estableció en 1924 la concesión del
servicio a la CNTE, creada con capitales privados mayoritariamente
pertenecientes a la International Telephone and Telegraph Corporation ( ITT).

2. Etapa de Autarquía (1946-1960) : El estado nacionalizo parcialmente la


compañía quedando como principal accionista con un 31% del capital. La

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CTNE era a la vez operador y regulador sin perder nunca su carácter de
empresa privada con participación estatal y tenía la facultad de autoregularse.

3. Etapa del Desarrollismo (1960-1976): Tras el Plan de Estabilización,


comienza la etapa de despegue económico impulsada por la política
desarrollista. Como consecuencia de esta favorable situación económica el
teléfono pasó a ser un bien de consumo duradero de uso común, con lo que el
mercado se amplió sustancialmente.

4. Etapa de Crisis Económica y Política de Ajuste (1977-1986) : Las empresas


del sector entran en una grave crisis y empiezan a originarse criticas ante la
ausencia de una política gubernamental en este ámbito. Fue a partir de 1983,
cuando se formularon los planes de ajuste económico que garantizaron la
viabilidad económica futura de la empresa.

5. Etapa de Liberalización (1987-1996) : Se aprueba la Ley de Ordenación de


las Telecomunicaciones en diciembre de 1987 que establece un marco
jurídico básico que incluye las líneas maestras del desarrollo del sector y sienta
las bases para el futuro de las telecomunicaciones en España y el Estado se
guardaba la capacidad de reglamentar la prestación de todos los servicios de
telecomunicaciones, así como la planificación y dirección de la expansión de
los servicios, y en los servicios liberalizados impondría la autorización o la
concesión administrativa para la prestación de estos.

La progresiva adopción de regulaciones europeas condujo a la liberalización


de algunos ámbitos concretos, así como una agenda para la liberación total.
Además se completo la extensión del servicio telefónico básico a todo el
territorio con tarifas de servicio universal.

Durante todo el periodo se adoptaron medidas que introdujeron una mayor


flexibilidad al sector como la introducción de un segundo operador de telefonía
móvil GSM (en 1995 comienza Airtel a dar servicio de telefonía móvil digital
(GSM) en régimen de competencia al estar incluida en la LOT) la aprobación
de la Ley de Telecomunicaciones por Satélite y la Ley de las
Telecomunicaciones por Cable ambas en 1995.

Además, durante esta etapa se produce la primera de de las dos


privatizaciones de este sector, y que consistió en llevar a cabo
nacionalizaciones, privatizaciones parciales, privatizaciones totales y
reprivatizaciones simultáneamente, esto se debió a la reconversión industrial y
a las perspectivas de la entrada en España en la Unión Europea.

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6. Etapa de Precompetencia (1996-1998) : Continua la tendencia a la
liberalización total del mercado muestra de ello es el Real Decreto Ley 6/1996
de liberalización de las telecomunicaciones, por el cual toda la telefonía pasa
a ser totalmente privada a principios de 1997 el Estado vende todas sus
acciones a través una OPV).

Este Real Decreto introduce las siguientes importantes medidas


liberalizadoras:

-Lanzamiento de un segundo operador de telefonía básica (Retevisión).

-Establecimiento de la fecha definitiva del comienzo de la liberalización del


mercado español de las telecomunicaciones (Diciembre de 1998).

-Homologación y adaptación de las leyes españolas siguiendo las Directivas


Comunitarias.

En este periodo se crea la Comisión del Mercado de la


Telecomunicaciones (CMT) como organismo regulador independiente. Además
como paso previo a la apertura plena a la competencia era necesario
desarrollar un nuevo marco que sustituyese a la L.O.T. Para ello, el gobierno
inicio el proceso de desarrollo legislativo de la nueva Ley General de
Telecomunicaciones (L.G.T.).

Durante esta etapa se llevo a cabo la segunda privatización, esta vez


por el Partido Popular, y que pretendía pasar las empresas publicas a manos
privadas antes del año 2001. Estas privatizaciones superaron la intensidad de
las de la etapa socialista.

7. Etapa hacia la plena competencia (1999-hasta la actualidad) : A partir de


1999 se continúan e intensifican las medidas para acercar el sector a una
competencia plena para la cual se está elaborando un nuevo proyecto de Ley
General de Telecomunicaciones que supone la introducción de mecanismos
que garanticen la aparición y viabilidad de operadores distintos a los antiguos
monopolios, la protección de los derechos de los usuarios, la mínima
intervención de la administración en el sector, la supervisión administrativa de
los aspectos relacionados con el servicio público y la defensa de la
competencia.

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b. La evolución de la Estructura de Mercado:
A partir del año 1924 se pueden identificar al menos tres fases
fundamentales en la evolución de la estructura del mercado de las
telecomunicaciones en España.

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3 .Historia de la telefonía móvil en España:
Situación actual:

Según cifras de marzo de 2009, el número de líneas de telefonía móvil


para comunicación personal era de 51.467.671, frente a 46.157.822 habitantes,
siendo la tasa de penetración de 111,5 líneas por cada 100 habitantes. El total
de líneas de servicios de telemetría o telecontrol (M2M) era de 1.522.423, lo
que hace un total de líneas operativas de 52.990.094.

De las líneas personales, el 42,12% corresponden al sistema de cobro


prepago y el 57,88% restante a postpago.

Existen cuatro operadores con red propia (es decir, que gestionan el
servicio completo por sí mismos) y un número de operadores móviles virtuales
que ronda la treinta y una compañía.

Historia:

La explotación de este mercado estuvo asignada exclusivamente a


Telefónica en forma de monopolio hasta 1994.

Entre 1995 y 1998 hubo dos operadores (aparece Airtel); entre 1998 y
2006, prestaron servicio tres operadores (Telefónica Movistar, Airtel-Vodafone
y el nuevo operador, Amena-Orange España). A partir de 2006 se produce una
mayor apertura del mercado con la aparición en el mercado de Yoigo, con red
propia, y de multitud de operadores virtuales a quienes los ya existentes les
arriendan la red.

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Esta evolución histórica explica en parte el gran porcentaje de mercado
que tiene Movistar en relación con el resto de operadores, y en especial con los
últimos llegados al mercado.

De 1976 a 2003: telefonía móvil analógica fue explotada en España en


forma de monopolio por la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE,
actual Telefónica). Los sistemas analógicos fueron explotados comercialmente
desde 1976 hasta diciembre de 2003, cuando se cerró el sistema MoviLine.

La aparición de la telefonía móvil se remonta a 1976, de la mano de la


entonces denominada Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE, actual
Telefónica), como un servicio limitado a Madrid y Barcelona y llamado
"Teléfono automático en vehículos". En 1982, coincidiendo con el mundial de
fútbol, la CTNE lanzó comercialmente un servicio más avanzado basado en el
estándar nórdico NMT y denominado TMA-450 (de "telefonía móvil automática"
y la banda de frecuencias en que operaba, 450 MHz). Este fue el primer
sistema de telefonía móvil celular automático instalado en España.

En 1990, ante el crecimiento de la demanda y los primeros síntomas de


saturación del espectro, se puso en el mercado un nuevo estándar llamado
TMA-900 y derivado del sistema TACS. Este servicio recibió el nombre
comercial de MoviLine. Hacia 1991 había en España algo más de 100.000
clientes de telefonía móvil, contando ambos sistemas.

Durante su historia, el sistema analógico permitía ofrecer una huella de


cobertura algo mayor a la digital, en especial en zonas rurales o muy
apartadas.

Sin embargo, esta cobertura era en líneas generales de peor calidad de


sonido, susceptible de captación mediante escáneres de frecuencia y lenta en
los servicios de transmisión de datos.

Ante el rápido despliegue de la telefonía digital a partir de 1995, el


servicio analógico quedó en situación de inferioridad tecnológica, siendo
empleado por clientes que precisaban una gran extensión de cobertura en
detrimento de la calidad y la variedad de servicios empleados. El máximo
teórico de clientes de MoviLine, limitado por su tecnología, era de un millón, y
llegó a haber 900.000 a principios de 1996.

En 2001, cuando desde el Gobierno se planteó por primera vez el cierre


comercial, quedaban aproximadamente 270.000 clientes de MoviLine (frente a
más de 7 millones de Movistar y 29 millones y medio de clientes en total).[36]
Dado que comenzaba a haber problemas de saturación de frecuencias, se dio
un plazo a los usuarios de MoviLine para cambiarse a otros operadores,
transcurrido el cual (enero de 2004) se dieron de baja las líneas restantes
(aproximadamente 39.000).

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Con todo, y a pesar del cierre comercial del servicio general de telefonía
analógica, hasta 2008 se siguió empleando este sistema para el acceso rural
en zonas muy apartadas (mediante el sistema TRAC)[40] aunque su cierre
estaba programado para 2004.

De 1994 en adelante: telefonía móvil digital GSM.Hasta 1994 el


mercado fue explotado en régimen de monopolio por la operadora histórica del
país, Telefónica, y sólo a través de sistemas analógicos. El alcance de
viabilidad técnica del estándar digital europeo GSM, el escaso índice de
penetración en el mercado de la telefonía móvil y los requerimientos europeos
de liberalización del mercado acabaron por convencer al gobierno español
para, por un lado, conceder una licencia digital a Telefónica el 1 de julio de
1994, y por otro para lanzar un concurso para la obtención de una segunda
licencia.

Así, Telefónica decidió bautizar a su sistema digital con el nombre de


Movistar, y comenzó a operar en julio de 1995. Por otra parte, el consorcio
Airtel-Sistelcom-Reditel (actualmente Vodafone España) se presentó al
concurso en competencia con Cometa-SRM; ganó la segunda licencia en
octubre de 1994 y comenzó a operar en octubre de 1995, en competencia con
las marcas MoviLine (de telefonía analógica) y MoviStar (de telefonía GSM) de
Telefónica. La forma de obtención automática de la licencia por parte de
Telefónica, frente al requerimiento de pago de una serie de cantidades por
parte del consorcio Airtel, fue la base de un recurso judicial por supuesta
discriminación que tardaría muchos años en resolverse.

Para enero de 1996 Telefónica Móviles había superado el millón de


clientes entre sus dos marcas.

1998: el tercer operador Paralelamente al proceso de apertura del


mercado de telecomunicaciones fijas, que dio comienzo en 1996 con la
aparición del duopolio Telefónica-Retevisión y se completó en 1998, el
gobierno decidió lanzar un nuevo concurso para la obtención de otra licencia
GSM, esta vez en la modalidad técnica DCS-1800 y en la forma de tres
concesiones de espectro. El concurso se resolvió el 24 de junio de 1998,
resultando nueva concesionaria la filial móvil de Retevisión,[43] que comenzó a
prestar servicio en enero de 1999 bajo la marca Amena (en la actualidad,
Orange España). Al igual que en el concurso anterior, las dos concesionarias
ya existentes (Telefónica y Airtel) obtuvieron licencia para la nueva tecnología
de forma automática.

Al concurso también se presentó el consorcio Alas, filial de France


Télécom, el banco Santander y Ferrovial, pero finalmente no obtuvo licencia.

A su salida al mercado, Amena operaba exclusivamente con tarjetas de


prepago. Por otro lado, dada la poca extensión de su cobertura inicial, y la

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mayor dificultad de ampliación de ésta por la tecnología empleada (en torno a
1.800 MHz, lo que supone colocar aproximadamente 3 estaciones base para
cubrir la misma área que una estación a 900 MHz),[44] el Gobierno, a través
del Tribunal de Defensa de la Competencia (actual Comisión Nacional de la
Competencia) forzó a las otras dos operadoras existentes a firmar un pacto
para proporcionar temporalmente cobertura al nuevo operador, que recibió el
nombre de Acuerdo de Suministro Provisional de Infraestructura de Red.

De 2000 en adelante: portabilidad y telefonía 3G

A partir de 2000 comenzó el reparto de licencias para la nueva


tecnología UMTS de tercera generación, que se esperaba fuera una revolución
del mercado y aportara ingentes beneficios a los operadores. En España, la
adjudicación de licencias se produjo el 13 de marzo de 2000,[45] recibiendo
licencias de forma automática los tres operadores existentes y otorgándose una
nueva al operador entonces denominado Xfera (actualmente, Yoigo).

Sin embargo, dados los múltiples problemas técnicos asociados al


lanzamiento de la nueva tecnología, el lanzamiento comercial sufrió varios
retrasos y no se produjo finalmente hasta 2002. Este retraso se produjo
igualmente en el resto de Europa y según algunas fuentes se inscribe en el
contexto de la burbuja.com.

Por otro lado, también en 2000 la CMT reguló el proceso de portabilidad


numérica, mediante el cual un abonado puede cambiarse de compañía
manteniendo su número de teléfono y de forma totalmente gratuita. Desde la
puesta en marcha del procedimiento hasta abril de 2007, más de 9 millones de
clientes habían cambiado de operador, la mayor cantidad de toda la Unión
Europea. Sirva de referencia de la importancia de este procedimiento el
número de clientes que cambiaron de operador entre junio de 2006 y de 2007:
3.957.556 líneas, aproximadamente un 10% del total, según el informe anual
de la CMT.

La alta incidencia del cambio de operador se debe posiblemente a las


subvenciones en terminales que dan los operadores a los clientes que decidan
cambiarse, ya que, según un estudio de 2005, la mayoría de usuarios cambia
de operador por el terminal más que por las tarifas o servicios.

En 2000, el operador Airtel cambió de estructura accionarial para pasar


a la órbita de dominio de Vodafone. El operador inglés logró el control sobre la
empresa y finalmente decidió cambiar gradualmente la marca a Vodafone
España en octubre de 2001.

Por otra parte, Amena, en su origen participada por Telecom Italia,


cambió de manos varias veces para terminar en 2005 participada
mayoritariamente por el operador semipúblico francés France Télécom, que

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opera en móviles con la marca Orange. En octubre de 2006 Amena cambió su
marca por Orange España.

De 2006 en adelante: operadores móviles virtuales

En virtud de la Orden CTE/601/2002[55] y la medida propuesta por la


CMT, los operadores móviles virtuales (OMVs) tendrán acceso a las redes de
telefonía móvil -Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo- y pueden ofrecer
servicios a los usuarios finales con su propia marca.

Según la Comisión Europea, la CMT ha demostrado que los tres


mayores operadores españoles mantienen una posición colectiva de dominio
en el Mercado para el acceso y origen de llamadas.

Reinaldo Rodríguez, presidente de la CMT, mantiene una apuesta por la


libre negociación entre operadoras de telecomunicaciones para establecer el
precio del uso de las redes actuales por parte de los OMV.

Dada su reciente incorporación al mercado, los OMVs no alcanzan aún


una alta participación en el porcentaje total de usuarios ni de ingresos.

Posiblemente, en los próximos años el mercado móvil madurará y su


consecuencia será la desaparición de muchos de estos operadores y el
afianzamiento de unos pocos.

4 . Conclusión:

Como podemos ver el sector de las telecomunicaciones es un sector muy


dinámico que ha experimentado en los últimos cuatro años un verdadero
cambio estructural. Esto ha llevado a los operadores existentes y a los nuevos
entrantes a tener que incurrir en fuertes inversiones como única solución para
mantenerse en el mercado. Por otro lado, los operadores se enfrentan a la
competencia en un entorno regulador cambiante.

En la actualidad conviven la regulación basada en precios autorizados


(orientados a costes) con el nuevo marco regulatorio de price cap. Con este
cambio se pretende fomentar la eficiencia productiva de los operadores sujetos
al price cap ya que al estar obligados a realizar bajadas sucesivas de precios,
tendrán que reducir costes para mantener los márgenes.

Muchos son sin duda los aspectos pendientes de resolver en un entorno de


desaceleración económica del crecimiento internacional y de constantes
cambios tecnológicos. Las expectativas de beneficios pueden ser muy grandes
pero también lo pueden ser las grandes pérdidas. Es probable que para

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compartir este aumento del riesgo se produzcan en el futuro nuevas fusiones
entre los operadores existentes.

5. Referencias bibliográficas:

 Privatización y liberalización del sector telefónico


español. Serie Economía (Autores: Almudena
Guarnido Rueda, Manuel Jaén García, Ignacio Amate
Fortes).

 Wikipedia.

 Una panorámica de las telecomunicaciones.


(Autor: Aníbal R. Figueiras Vidal).

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