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TERCERA CONFERENCIA NACIONAL ANTICORRUPCIÓN

“DESCENTRALIZACIÓN, POBREZA Y CORRUPCIÓN”


(Lima, 3, 4 y 5 de noviembre de 2004)
CONTENIDO

INAUGURACIÓN

Palabras de Ántero Flórez-Aráoz


Presidente del Congreso de la República

Conferencia magistral I:
Pobreza y corrupción

Germán Cardona
Ex alcalde de Manizales y ex director del Programa Anticorrupción - Colombia

Presentación:
III Encuesta Nacional sobre Corrupción

Pepi Patrón
Transparencia

Alfredo Torres
Apoyo
Panel:

Cecilia Valenzuela
Periodista
Rosa María Palacios
Periodista
Augusto Álvarez Rodrich
Periodista
Alfredo Torres
Moderador:
José Ugaz

Conferencia:
La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de los congresistas

Ernesto Herrera
Congresista

Moderador:
Álvaro Rey de Castro

Conferencia:
La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de la prensa

Gustavo Gorriti
Periodista

Comentarios de los participantes

Conferencia:
Pobreza y corrupción en el Perú

Pedro Francke
Economista

Panel:

Gianfranco Castagnola
Economista

Humberto Campodónico
Economista

Fritz Du Bois
Economista

Presentación:
Diagnóstico del estado de la lucha contra la corrupción: 2000-2004

José Ugaz
Presidente de Proética

Panel:

Santiago Pedraglio
Periodista

Anel Townsend
Congresista

Julio Cotler
Sociólogo
Presentación:
Descentralización y lucha anticorrupción en el Perú: problemas encontrados y
posibilidades

Salvador Peña
Gerente de Desarrollo Social de la Región Junín

Juan José Salazar


Alcalde Provincial de Ferreñafe

Yehude Simon
Presidente Regional de Lambayeque

Conclusiones de los talleres


Laura Puertas
Directora Ejecutiva de Proética

Conferencia magistral II:


La exitosa experiencia de Palermo

Leoluca Orlando
Ex alcalde de Palermo – Italia

Presentación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI)


La experiencia mexicana en el acceso a la información pública

María Marván Laborde Laborde


Presidenta del IFAI – México

CLAUSURA
INAUGURACIÓN

El doctor José Ugaz, presidente de Proética, abrió la primera sesión de la


conferencia. Luego de dar la bienvenida a los participantes, expresó que Proética
era una organización creada en el año 2001 por instituciones de la sociedad civil
que decidieron unir sus esfuerzos ante el grado extremo de corrupción que había
alcanzado el país. En la mesa lo acompañaban los representantes de las
entidades fundadoras: Santiago Pedraglio, presidente del Instituto Prensa y
Sociedad (IPYS), Luis Vega Monteferri, presidente de la Asociación de
Exportadores (Adex), Pepi Patrón, presidente de la Asociación Civil
Transparencia, y Diego García-Sayán, director general de la Comisión Andina de
Juristas (CAJ). Proética, indicó el doctor Ugaz, se ha convertido en el capítulo
peruano de Transparencia Internacional.
Dada la importancia del evento, el presidente de Proética señaló que su
organización había estimado conveniente invitar al Presidente del Congreso del
Perú para que inaugurara el mismo.

Ántero Flores-Aráoz
Presidente del Congreso de la República del Perú

El doctor Flores-Aráoz destacó la realización de la conferencia, por cuanto


podía contribuir a la evaluación de los avances y retrocesos en la lucha contra la
corrupción. Mencionó que, en la encuesta propiciada por Transparencia
Internacional acerca de la percepción de corrupción que tiene la población, se ha
determinado un índice de 3.5, mientras que en el año anterior había sido de 3.7.
En su opinión, había un plan de fortalecimiento del sistema judicial, de las
procuradurías, de la participación ciudadana y de acciones preventivas que, sin
embargo, no se ha desarrollado significativamente. “¿Qué se ha hecho? -se
preguntó el congresista-. Muy poco, al menos en la proporción que le corresponde
a quien debe encarar la lucha contra la corrupción en el gobierno. Este no lo ha
hecho, pese a las propuestas que hemos dirigido al Ejecutivo. Y si el Ejecutivo no
emprende acciones ni valora las recomendaciones del Legislativo, entonces
ocurre que se está ‘soplando la pluma a quien no corresponde’.”
“Tenemos que avanzar generando corrientes de opinión –enfatizó el
presidente del Congreso-. La gente común y corriente no percibe el problema de la
corrupción. La gente común y corriente piensa que es normal aceptar comisiones
en transacciones porque, de no hacerlo así, o se pierde o va a otras manos. Al
final, la gente tiende a resignarse y concluye erróneamente con la convicción de
que tal gobernante o funcionario roba, pero hace obras. Tenemos, pues, que
cambiar esa mentalidad. Hoy, más que nunca, hay que tomar conciencia de que
cuanta más corrupción haya, menos dinero habrá para realizar las tareas del
Estado.”
El doctor Flores-Aráoz observó que había dos problemas en la actualidad: las
medidas cautelares interpuestas por aquellos que tienen poder económico y el
tema de las municipalidades. “Nosotros los abogados –precisó- sabemos lo que
son las cobranzas difíciles. Y nos sorprende la actitud de las municipalidades para
efectuar estas cobranzas a sabiendas de que en muchos casos la falta ya
prescribió y que no hay lugar a cobro. El meollo del asunto detrás de estas
operaciones es el reparto de dinero.”
Asimismo, se refirió al abuso de las medidas cautelares y a lo que había
sucedido en el transporte aéreo con la anulación de vuelos dictaminada por un
juez en Arequipa y el consiguiente perjuicio de los usuarios. En su criterio, resulta
preocupante que se adopten medidas en las que prime el interés particular sobre
el interés general.
El doctor Flores-Aráoz también aludió a algunas iniciativas del Congreso como
la modificación de reglamentos internos para agilizar su labor y obtener una mayor
eficacia. Criticó la reticencia de algunos organismos del Estado para cruzar
información que se encuentra en su poder. Como ejemplo, citó el caso de una
jubilada que seguía cobrando diez años después de muerta, lo que se hubiera
podido evitar si se hacía un efectivo intercambio de información.
“La gente en el Perú está esperando y quiere que haya autoridad y que se
persiga a la corrupción –señaló-. Lo que es transparente no requiere registros; lo
que está bajo cuerda es lo que implica corrupción. Por eso celebro lo que están
haciendo las organizaciones que integran Proética. Mientras no luchemos contra
la corrupción, cada vez serán más los peruanos que perjudiquen al Estado y serán
menos los que se ‘pongan la camiseta’ en la función pública. Intentemos hacer un
Perú menos pobre y más justo.”
Concluidas las palabras del presidente del Congreso, el doctor Ugaz recordó el
tema central que se había elegido este año para debatir en la conferencia.
“Creemos que la corrupción está jugando un papel cada vez mayor en la pobreza
–puntualizó-, sobre todo ahora que se da el proceso de descentralización.”
Conferencia magistral I:
Pobreza y corrupción
Germán Cardona
Ex alcalde de Manizales y ex director del Programa Anticorrupción – Colombia

El expositor colombiano destacó la labor de los organizadores del evento,


sobre todo en lo que concierne a la toma de conciencia de que la responsabilidad
en la lucha contra la corrupción es de todos. Después se refirió a su experiencia y
aclaró que él era un empresario y que cuando se educó en las aulas universitarias
nadie le advirtió que iba a cumplir un trabajo público, fuera de un año de servicio
civil. “César Gaviria me dijo que uno debería devolver a su país lo que este le
había dado –reveló-. Y, si no hacemos algo desde dentro, no vamos a poder
cambiar la situación. Mi experiencia ha sido la de gobernador en el departamento
de Caldas y, también, la de Zar Anticorrupción durante el gobierno de Uribe por un
año.”
Luego precisó que “la pobreza no genera corrupción, pero la corrupción sí
genera pobreza”. Asimismo, indicó que su exposición iba a abordar tres temas: el
paso de la corrupción transnacional al ámbito nacional, el paso de la corrupción
nacional al ámbito local, y Colombia y la lucha contra la corrupción.
Germán Cardona expresó que el presidente Uribe había puesto especial
énfasis en esta lucha y que se podía constatar una clara conciencia de la
necesidad de combatir la corrupción en el gobierno central. Sin embargo, en las
regiones se advertían no sólo ejemplos muy buenos de cómo se estaba
afrontando la lucha, sino también algunos muy negativos, los cuales se dan en el
ámbito de la descentralización.
El experto colombiano evocó las distintas posiciones de los participantes en el
foro internacional sobre corrupción que se realizó en Seúl. Citó a los
representantes de los países árabes, quienes arguyeron que no tenían problemas
de corrupción porque los jeques satisfacían todas las necesidades de sus
pobladores. También mencionó al emisario de una dictadura africana que sostuvo
que ese era un lastre de los países ricos y capitalistas, puesto que en las
dictaduras el gobierno se ocupa de cumplir las demandas de los habitantes. Y, por
último se refirió a la posición de los países del Tercer Mundo que dicen: “En
nuestro país no existe la corrupción: eso fue en el gobierno anterior...”.
“¿Qué se ha logrado hasta ahora en el escenario internacional? –dijo Germán
Cardona-. Leí un libro escrito por el presidente de Transparencia Internacional y, al
igual que él, no quiero ser pesimista. Yo he participado en varias reuniones fuera
de mi país y hoy me pregunto qué se ha dicho y hecho a nivel de corrupción
internacional. Por ejemplo, ahora hay dos ex presidentes de Costa Rica que se
encuentran detenidos por acusaciones de corrupción. ¿Y por qué nadie ha dicho
que también debe sancionarse a las empresas transnacionales que
presuntamente han sobornado a los mandatarios? Entonces, no existe una política
seria para castigar la corrupción.”
El expositor reiteró que el flagelo de la corrupción seguía vigente y trajo a
colación el soborno de Mobil al presidente de Kazajistán. Recordó que The
Economist advirtió en sus páginas que “el petróleo y la ética se mezclan tan mal
como el petróleo y el agua”. Y que un experto en descubrir finanzas subterráneas
recomendó que “no bastaba con confiscar propiedades sino que hay que perseguir
a quien maneja el dinero”. Es decir, precisó Germán Cardona, “sancionar no sólo a
los sobornados sino a los sobornadores”.
En lo que respecta al segundo tema de su conferencia, Cardona señaló que, a
partir de una encuesta hecha en diecisiete países de América Latina, se ha podido
determinar que apenas un 25 % de los ciudadanos está satisfecho con la
democracia; el 41 % piensa que puede haber democracia sin partidos y sólo el 24
% confía en el Congreso. Asimismo, expresó su preocupación porque la encuesta
también indicaba que a un 50 % de los ciudadanos no les importa que los militares
lleguen al poder. Y, en cuanto al combate de la corrupción, las cifras concluían
que un 28 % considera que sí se está avanzando en la lucha, un 20 % cree que la
corrupción se eliminará en veinte años y un 37 % teme que esta no se erradicará
jamás.
Cardona dijo que América Latina, con excepción de Chile (7.4 marca su índice
de corrupción) y Uruguay (6.2) parece un paraíso para los corruptos. Sin duda,
esto se refleja en el incremento de la pobreza y el desempleo.
A continuación, el ponente sopesó cuánto había contribuido el proceso de
descentralización y el fortalecimiento de las autonomías locales a la lucha contra
la corrupción y la pobreza. “Desde 1968 –dijo- Colombia emprendió una serie de
medidas tendientes a la descentralización. Yo soy un descentralista total, más aún
a nivel local. Por ello pienso que debería analizarse si la descentralización debe
llegar a nivel de los departamentos o también a los municipios. La sensación es
que sí ha llegado hasta los municipios. En 2002, en Colombia, se privilegió el tema
de educación y salud. Anteriormente se había hecho una serie de reformas: en
educación el gobierno descentralizó el manejo de los recursos económicos y los
envió a los departamentos. Hay que considerar que en mi país los educadores
tienen organizaciones sindicales muy fuertes y que pueden ejercer presión.”
No obstante, señaló que, en lo que se refiere a salud, pese a la cantidad de
dinero que se ha enviado a las regiones, esto no se refleja en la práctica debido al
peso de la corrupción. En teoría, por cada peso de salario se dan tres pesos de
prestación. Lo grave es que en realidad sólo se dan 75 céntimos de prestación. A
las regiones se les otorgó demasiado dinero, en razón de los acuerdos sindicales.
Actualmente Colombia está mandando más del 40 % de su presupuesto a las
regiones.
Lo bueno, indicó Germán Cardona, es el progreso que ha logrado Bogotá:
Hace diez o doce años era una ciudad caótica e invivible, hasta que llegó Jaime
Castro a la alcaldía, quien decidió hacer el Estatuto de Bogotá para manejar los
recursos con seriedad. Y, en los años siguientes, los bogotanos fueron
aprendiendo que había que actuar con responsabilidad y que había que pagar
impuestos, entre otras cosas. Lo cierto es que hoy tenemos una gestión
absolutamente diferente, de izquierda, con el alcalde Lucho Garzón, quien está
enfocando la problemática en pro de las clases menos favorecidas.”
El expositor dijo que los índices de seguridad en la capital han mejorado
sustantivamente. Bogotá asumió la autonomía fiscal y administrativa que le había
dado la descentralización. “La descentralización es buena –reafirmó Germán
Cardona-. Lo importante es que los buenos ciudadanos participen tanto de lo
público como de lo privado, de modo que puedan elegir a sus representantes.
Cuando le pregunté a un político por qué no elegían mejor a los funcionarios, este
me espetó: ‘No podemos traer a lores ingleses’. Ocurre que a los jóvenes
ejecutivos políticos no les gusta la política y muchas veces no se encuentra a la
gente más idónea para los cargos públicos.”
Por otra parte, el ponente refirió que él, en tanto ingeniero civil y Zar
Anticorrupción, se dedicó a investigar el asunto de las regalías del petróleo. Y
descubrió que no sólo las habían robado sino que se perdieron, ya que se
manejaron muy mal esos importantes recursos. Explicó que los grupos al margen
de la ley como los de la guerrilla y los paramilitares comenzaron a presionar a las
autoridades de las regiones para obtener dinero a cambio de garantizarles
tranquilidad.
En todo caso, su convicción es que Colombia ha logrado pasos significativos
para salir del subdesarrollo con la descentralización. “Ahora estoy llevando a cabo
un programa de fortalecimiento institucional con el gobierno central y he podido
comprobar que la gente quiere que se mantenga la descentralización –insistió-
¿Cómo estamos haciendo esto? Pues luchando decididamente contra la
corrupción, planteando presupuestos participativos, aplicando diversos
mecanismos de rendición de cuentas e implementación de una red electrónica de
gobierno. La idea es que las cosas sean abiertas y transparentes. No sólo se trata
de expedir leyes sino de hacer conscientes de sus derechos a los ciudadanos. En
ese sentido, la figura de Internet es muy importante para la lucha contra la
corrupción. Por otro lado, lo que hay que tener en claro es que, hasta el día en que
son elegidos, los funcionarios públicos pertenecen a su movimiento o partido
político; sin embargo, después pertenecen a la comunidad en general.”
Para concluir su intervención, Germán Cardona corroboró que, en su opinión,
la corrupción no se combate con más leyes sino con el buen ejemplo (tal como el
presidente Uribe, por ejemplo) y la buena educación. Asimismo, la corrupción se
combate fortaleciendo la red electrónica de gobierno y exigiendo más
responsabilidad a los ciudadanos, quienes deben participar en la toma de
decisiones. “Yo soy empresario –indicó- pero felizmente extraviado entre lo público
y lo privado.” Luego recordó a Orlando Sierra Hernández, subdirector de un diario
de Manizales, al que no le temblaba la lengua a la hora de denunciar la corrupción
y que no cejó en su lucha hasta que fue asesinado. “Si queremos que desciendan
los índices de corrupción en el año 2015 –finalizó-, se requiere una estrategia
sólida basada en la transparencia y el acceso a la información de los organismos
estatales, así como el esfuerzo conjunto entre los líderes políticos y los
empresarios para combatirla y para conseguir que la brecha entre ricos y pobres
sea cada vez menor.”

Presentación:
III Encuesta Nacional sobre Corrupción

Pepi Patrón
Transparencia

Alfredo Torres
Apoyo

Pepi Patrón

En su intervención, Pepi Patrón destacó la importancia que tenía para el país la


evaluación, desde dentro, de la situación de la corrupción y sus consecuencias,
así como que fuera hecha desde la sociedad civil organizada. Ella aclaró que esto
no implicaba, necesariamente, una confrontación con el Estado pero que, ante la
carencia ostensible de voluntad política para afrontar este problema de manera
abierta y rotunda, competía a las organizaciones independientes –como aquellas
que integran Proética- encarar el asunto.
“Si bien la corrupción es un problema ético –dijo la doctora Patrón- y la causa
de muchos males, no podemos olvidar que esta es el efecto de una sociedad y un
Estado, los cuales la hacen perversamente posible e incluso necesaria. Pero esta
situación de fondo no ha merecido la suficiente atención, en particular de las
instituciones encargadas. Y, para cambiarla, seguimos esperando la reforma y
modernización del Estado; la de las Fuerzas Armadas y Policiales, y la del Poder
Judicial. Estas tendrían que ser, entre otras, las reformas que harían la corrupción
más difícil, si no inviable. Pero para ello se requiere voluntad política.”
La expositora también puso énfasis al señalar que “cuando haya una carrera
pública basada en los méritos, no tendremos que soportar el maltrato en un
ministerio o hacer interminables colas para cobrar una pensión. Cuando exista una
justicia ágil y eficiente, no tendremos que esperar dos años por un juicio de
alimentos o pagarle una “coima” al secretario para que agilice sus trámites.
Cuando la Policía tenga los recursos adecuados, no tendremos que comprar una
“rifa” o evitar una multa con una “gaseosita”. Cuando no se vendan brevetes, no
tendremos que sufrir la agresión de las “combis” y los taxis informales. Cuando el
Estado deje de ser el botín de intereses particulares o de los sucesivos partidos en
el gobierno, las políticas públicas no se distorsionarán y se podrán priorizar áreas
como salud y educación para los más pobres. La informalidad dejará, entonces, de
ser más rentable que la formalidad”.
Luego se refirió a la encuesta realizada por Apoyo, en la que se aprecia que, al
igual que en 2002 y 2003, la falta de empleo y los problemas económicos
continúan siendo los escollos más significativos en el país. A continuación vienen
la corrupción y la delincuencia. La corrupción ocupa el tercer lugar en el orden de
prioridad que la gente asigna a las tareas urgentes que el Estado debe resolver.
Casi la mitad de los encuestados considera que el Perú es un país “muy corrupto”
y en Lima este indicador supera el 90 %.
La doctora Patrón señaló que había que analizar las causas profundas y no
sólo los casos espectaculares. “Es evidente que la corrupción también es causa
de males –dijo-. Genera más pobreza. Cuántas escuelas o postas se podrían
haber construido con los 23 millones de dólares que se han recuperado solo este
año. Y cuántas reparaciones a las víctimas de la violencia. La corrupción genera
desconfianza y ahuyenta la inversión. Pero la corrupción no se produce por sí
sola: hay condiciones que la hacen posible y rentable.”
La ponente se preguntó enseguida: “¿Qué pasa en el país con la lucha contra
la corrupción? ¿Qué pasó con el “zar” anticorrupción y con las propuestas de la
Iniciativa Nacional Anticorrupción? Precisamente ahora que se inician los juicios a
Abimael Guzmán, ¿estaremos a la altura?” Uno de sus cuestionamientos más
serios fue acerca del rol que cumplen el gobierno central, el Congreso, el Poder
Judicial y la Policía Nacional, instituciones que tienen la responsabilidad de
emprender esta lucha y que, sin embargo, figuran entre las más corruptas del
país. Y esto se advierte en zonas del territorio nacional donde la ausencia del
Estado, de la autoridad y de la ley es clamorosa (como la revuelta de pobladores
de Ilave, en Puno). “El imperio de la ley brilla por su ausencia –agregó- y parece
haberse impuesto la ley del más fuerte, o la ley del talión: ojo por ojo, diente por
diente. La guerra de todos contra todos, como en Leviatán de Hobbes. Y esto un
estado democrático no lo puede permitir. Asesinatos, linchamientos, personas
quemadas vivas, discotecas destruidas... todo ello muestra una radical ausencia
de la legalidad, lo que permite casi cualquier cosa.”
Para la doctora Patrón esta encuesta nos enfrentaba a una paradoja, puesto
que “los responsables de luchar contra la corrupción son, al mismo tiempo, los
más corruptos. Y la tolerancia a la corrupción sigue siendo más o menos la misma:
sólo un tercio de los encuestados muestra un rechazo definitivo hacia actos de
corrupción”. Asimismo, resaltó la proliferación de la coima, como lo corrobora la
actitud de quienes, según la encuesta, no le otorgan una connotación negativa
explícita: se ha pasado del 54 % en 2003 a un 66 % en este año. “Aquí nos
enfrentamos a un problema cultural grave –indicó-, que impregna nuestras vidas
cotidianas. Para obtener una pensión de jubilación se paga una coima. Es decir,
para ejecutar un derecho legítimo y obtenido a costa del esfuerzo de toda la vida,
hay que pagar. En general, lo que resulta preocupante es que la coima no tiene
connotación negativa. El Estado, insistimos, nos ofrece permanentemente
incentivos perversos que favorecen la corrupción.”
Por otra parte, la ponente admitió que en la encuesta hay una ligera
disminución en relación con las personas que han cometido un acto de corrupción,
pues se ha descendido de un 29 % a un 27 %. No obstante, precisó que no se
debe olvidar que “la corrupción tiene, como las monedas, dos caras y que ambas
son igualmente repudiables: el que corrompe y el que se deja corromper. Un acto
corrupto es un acto, por lo menos, perpetrado por dos. Por ello es que requiere de
la vigilancia de todos los sectores de la sociedad. Así como los funcionarios
públicos que, por manejar fondos públicos, son los primeros que deben evitar la
corrupción y permitir la fiscalización y el control, también los ciudadanos tenemos
que asumir que se trata de un fenómeno que nos afecta a todos”.
La doctora Patrón alertó sobre el peligro que supone la corrupción en tanto
que nos impide configurarnos como una comunidad en la que prima la confianza
entre sus miembros. Y, además, supone un costo: “Cuesta a los ciudadanos que
quieren o tienen que pagarla. Ya existen estudios que muestran los costos de las
coimas, por ejemplo, en el presupuestos de las familias y empresas. Nos cuesta a
todos cuando se trata del mal uso del dinero del Estado. Pero, sobre todo, y para
variar, les cuesta particularmente a los más pobres y con ello se acentúan las
desigualdades. Un país sin confianza en sus instituciones básicas es un país con
un futuro dudoso, para no caer en el pesimismo total.”
La expositora dijo que esta conclusión no era válida únicamente para el Perú.
Un estudio reciente del PNUD sobre la democracia en América Latina revela que
un 43.2 % de ciudadanos de la región andina están dispuestos a “pagar el precio
de cierto grado de corrupción en el gobierno siempre que se solucionen los
problemas del país”. Por ello, según experiencias exitosas llevadas a cabo en
otros ámbitos, ha quedado demostrado que la lucha contra la corrupción demanda
dos prerrequisitos indispensables: la voluntad política de quienes tienen funciones
de gobierno y la participación activa de organizaciones de la sociedad civil y de
ciudadanos que desean asumir una función de apoyo, vigilancia y control. “Si la
corrupción nos afecta a todos, entonces la lucha contra la corrupción también es
asunto de todos”, concluyó la doctora Patrón.
Alfredo Torres

“Antes de examinar los resultados de la Tercera Encuesta Nacional sobre


Corrupción –dijo el representante de Apoyo-, quisiera presentarles el perfil de los
encuestados. La muestra que hemos realizado es muy grande. Se ha entrevistado
a 5,800 personas y la razón por la que hemos hecho esta muestra tan amplia es
para poder darle validez a nivel de cada departamento, lo que nos permite tener
márgenes de error muy bajos, de 1 o 1.1 %. Los encuestados son en su mayor
parte casados, los jefes del hogar. El 91 % tiene hijos. Asimismo, el 71 % del total
son hombres y el 29 % mujeres. La edad promedio es de 40 años y la profesión u
ocupación es de carácter independiente. Los niveles son los que predominan en
nuestro países, o sea, los sectores C y D, y la muestra es urbana.”
Torres señaló que, como decía Pepi Patrón, los problemas nacionales más
preocupantes son el desempleo y la falta de trabajo, así como la pobreza. En
tercer lugar se ubica la corrupción, seguida por la delincuencia y la situación
política. Al analizar los datos en función del nivel de instrucción de los
encuestados, el experto indicó que la población más educada es la que menciona
la corrupción como preocupante, al igual que la situación política del país. Y, la
población menos instruida es la que alude a la falta de empleo y la pobreza.
“Analizando específicamente la gravedad de los problemas –reveló el
expositor-, tenemos el desempleo y carencia de trabajo como los asuntos más
graves, luego la situación económica, la corrupción, la delincuencia y el consumo
de drogas. Y, si añadimos a estos problemas muy graves aquellos que la
población califica como graves, estamos hablando de un 96 % de percepción de
gravedad. Cuando después preguntamos en qué orden debe el Estado enfrentar
esos problemas, la corrupción aparece en tercer lugar, después de la falta de
trabajo y la situación económica, datos que, vistos desde diversos ángulos,
resultan coherentes.”
La percepción que se tiene es que el país es corrupto. Un 44 % de los
encuestados lo piensa así. Sin embargo, un 47 % cree que el país es muy
corrupto. La muestra detalla estas opiniones por departamentos, y Lima figura
como el ámbito donde hay mayor corrupción, seguido por zonas de frontera como
Tacna y Tumbes. Por otro lado, los departamentos que la gente califica como los
menos corruptos son Moquegua, Lambayeque y San Martín. “Lo curioso –dijo
Torres – es que Lambayeque está considerado como un departamento donde hay
gran actividad comercial y, sin embargo, los encuestados creen que allí no hay
tanta corrupción.”
La muestra también arroja resultados poco alentadores en cuanto a las
perspectivas para el futuro. Un 43 % opina que la corrupción habrá aumentado en
los próximos cinco años y apenas un 8 % tiene confianza en que se reducirá en
ese plazo.
Torres advirtió que se había aprovechado la encuesta para medir la evaluación
que hace la gente del presidente Toledo. “Lo interesante es que estas opiniones
han sido recogidas a nivel nacional y por departamento –observó el experto-. En
un extremo se encuentra Apurímac, que probablemente ha sido favorecido por el
anunciado proyecto de Las Bambas, con una aprobación del 32 %. Sin embargo,
vemos que en Cajamarca esta cifra se reduce a solo 3 %. Es verdad que este
tema es secundario en relación con el objeto de la encuesta, pero pensamos que
sería una información útil para contextualizar la muestra.”
En lo que respecta a la evaluación del desempeño de los presidentes
regionales, la gente piensa que Lambayeque es una zona donde no hay mucha
corrupción. Desde luego, esta idea corresponde con la aprobación del desempeño
de su presidente. “En realidad –apuntó Torres-, sólo en Lambayeque y Pasco el
porcentaje de aprobación resulta superior al de desaprobación. Y, en comparación
con el año anterior, se observa que la aprobación ha subido en Pasco, mientras
que en Cajamarca ha descendido.”
El expositor expresó que, en términos de percepción de corrupción en los
gobiernos, el de Fujimori marcó un record, pero ahora ha bajado algo si se
establece una comparación con los resultados del año anterior. Lo que sí ha
subido 10 puntos es la percepción de corrupción en el gobierno de Toledo, lo que
confirma que las corruptelas que se han denunciado el presente año han mellado
significativamente a la actual administración. Por otra parte, la percepción de
corrupción según el nivel de instrucción muestra que la gente con mayor formación
tiende a desaprobar la gestión de Fujimori. En cambio, los encuestados que
piensan que el gobierno de Toledo es más corrupto tienen, en su mayoría, escasa
o ninguna instrucción.
¿Cuáles son las principales instituciones que deberían combatir la corrupción?
La respuesta espontánea de la gente, según el expositor, ubica al Congreso en
primera fila, seguido por el gobierno central, el Poder Judicial y la Policía Nacional.
Y, al preguntar cuáles serían las más corruptas, los entrevistados mencionaron a
las mismas, aunque empezando por el Poder Judicial y la Policía Nacional. “Aquí
lo que preocupa –expresó Torres- es que la gente piensa que tanto el Congreso
como el gobierno central han aumentado su nivel de corrupción. Al hacer la
evaluación de la lucha de las instituciones contra la corrupción, predomina la
desaprobación. En el otro extremo del espectro, como instituciones con mayor
índice de aprobación, figuran la Iglesia y la familia.”
El expositor también dijo que en lo que se refiere a la percepción del grado de
corrupción de los funcionarios del Estado, la Policía Nacional ocupa el primer
puesto entre las instituciones cuyos miembros serían los más sobornables, frente
a los jueces y a los funcionarios de un ministerio.
“Lo que hicimos a continuación –dijo Torres- fue preguntar a la gente qué era lo
que entendía por ‘coima’. Para el 66 % de los encuestados esta expresión tenía
una connotación negativa explícita, mientras que el 31 % opinaba que, en general,
se trataba de dinero que se pagaba por un servicio. Asimismo, un 12 %
consideraba que la coima es una cantidad que se paga a un funcionario con el fin
de agilizar un trámite o servicio. “Hay, pues, mucha gente que no ve la coima
como un acto corrupto sino únicamente como el dinero que se da a cambio de un
favor o servicio”, observó Torres..
La muestra intenta establecer cuál es la tolerancia hacia los actos comunes de
corrupción y revela que la gente acepta maniobras como la de evitar pagar el
pasaje en el transporte público. En un nivel de tolerancia media figuran actos
como dar un obsequio o plata para facilitar un trámite municipal, conseguir que el
funcionario favorezca a parientes y amigos, así como comprar productos piratas.
Lo que sí suscita un rechazo definido es quedarse con el vuelto cuando a uno le
dan dinero de más. Asimismo, uno de cada cuatro encuestados tienen un rechazo
definido a actos como quedarse con el dinero de una billetera extraviada que lleva
la dirección de su dueño.
Torres sostuvo que en cuanto al Índice de Corrupción Cotidiana (ICC), tanto en
el ámbito del gobierno central como en la esfera de la empresa privada, se
advierte una tendencia decreciente el último año. Lo mismo pasa en la categoría
de Agregado Nacional, donde el porcentaje de personas que han cometido un acto
corrupto se ha ido reduciendo de un 32 % en 2002 a 29 % en 2003 y a 27 % en el
año que concluye.
En el Índice de Corrupción Cotidiana por trámite se encuentra que lo más alto
es lo que se refiere la Policía Nacional, ya sean pagos para acelerar gestiones en
una comisaría o sobornos para evitar multas de tránsito. El porcentaje ha subido
algo respecto al año anterior. El balance sobre los departamentos con mayor
Índice de Corrupción Cotidiana indica que Ucayali y Tumbes se hallan en los
primeros lugares, departamentos que además han aumentado bastante en
relación con los resultados de la encuesta precedente. Asimismo, Cajamarca
también revela una tendencia creciente.
Como dato anecdótico, Torres dijo que el dinero otorgado por coima alcanza un
promedio de 56.9 soles. La “tarifa” habitual en los años 2002, 20003 y 2004 ha
oscilado entre 20 y 50 soles.
El expositor resumió los principales hallazgos de la encuesta:
“El 96 % de la población califica a la corrupción de problema grave o muy
grave. Sólo la preceden en percepción de prioridad nacional el desempleo y la
pobreza.
El 91 % percibe al Perú como un país corrupto o muy corrupto. La proporción
se incrementa en Lima, Tacna y Tumbes, y es bastante menor en Amazonas,
Lambayeque, Moquegua y San Martín.
El gobierno de Fujimori sigue siendo percibido como el más corrupto de las
últimas décadas. Sin embargo, la percepción de que el gobierno actual es el más
corrupto se ha incrementado.
El Poder Judicial sigue siendo la institución peor calificada en el campo de la
corrupción, pero la imagen de corrupción del gobierno y el Congreso se ha
incrementado significativamente.
La tolerancia hacia la corrupción –entendida como aceptación o rechazo parcial
pero no absoluto hacia actos corruptos cotidianos- se mantiene muy elevada. Sólo
una de cada cuatro personas muestra un rechazo definido hacia la corrupción.
El Índice de Corrupción Cotidiana (ICC), que mide la proporción de trámites en
los que se pagó una coima, ha disminuido de 5.3 a 4.5 La mayor corrupción se
sigue presentando en el pago de multas de tránsito y trámites en comisarías.
De acuerdo al ICC, la corrupción se ha incrementado el último año en Ucayali y
Tumbes, y se mantiene elevada en Apurímac y Pasco. En cambio, ha disminuido
en Junín y Puno. Los departamentos con menor ICC siguen siendo Amazonas y
Madre de Dios.”
Para concluir, el representante de Apoyo citó las siguientes palabras del
presidente colombiano Álvaro Uribe, cuyo trabajo aprecia: “Lo único que
finalmente derrota a la corrupción en nuestros países es un compromiso
permanente de quienes tenemos responsabilidades en el sector público y en el
privado. Ese compromiso debe ser un compromiso de buen ejemplo. No hay más
camino.”
Panel:

Augusto Álvarez Rodrich


Periodista
Rosa María Palacios
Periodista
Cecilia Valenzuela
Periodista

Moderador: José Ugaz

Cecilia Valenzuela

“Yo leía las cifras –dijo la periodista acerca de la encuesta- y veía con
escalofríos los resultados porque la percepción que la gente tiene del problema de
la corrupción alarma por el desconocimiento del mismo.” Luego aludió a una
infortunada anécdota sobre el presidente Alejandro Toledo, quien casi fue
descabalgado cuando quiso imitar al presidente colombiano en una demostración
ecuestre, durante la última reunión de la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE).
El divertido incidente sugería que la silla del caballo le quedaba grande al
mandatario, algo similar a lo que le ocurre en relación con el sillón presidencial,
según la comentarista.
“Quien nos gobierna –señaló- no cumple un programa, un plan, un proyecto,
ni en su quehacer cotidiano ni en su periodo de gobernante. En los últimos meses
hemos escuchado al procurador anticorrupción, Luis Vargas Valdivia, denunciar en
todos los tonos que en el país no hay quien lidere la lucha contra la corrupción. Y
no hay quien lo haga porque, desde que cayó la banda de Fujimori y Montesinos,
los líderes que supuestamente nos salvaron de su maldad están ocupadísimos
tratando de ocultar la corrupción en sus entornos familiares, partidarios y
políticos.”
La periodista comentó que la lucha contra la corrupción ha quedado reducida
a la Procuraduría, que batalla con dignidad pero con recursos cada vez más
escasos, a los jueces y fiscales que persisten a pesar de que el sistema adopta
una actitud deliberada en contra de ellos, y a la prensa que investiga pero que
tiene como principal detractor al gobierno. Un gobierno representado por Carlos
Ferrero, que sostiene que el desprestigio de los medios, de la democracia, de la
política y de las instituciones del país se debe a los errores y exageraciones del
periodismo de investigación de hoy.
Acto seguido, la comentarista hizo un recuento de los casos de corrupción que
involucran al entorno del presidente Toledo y que fueron descubiertos por la
prensa. Así, se refirió al ex abogado y asesor del presidente, César Almeyda,
implicado en el caso de Panamericana y en el supuesto soborno de la empresa
Bavaria, tal como lo denunciara el diario El Comercio. También aludió al caso
Almeyda-Villanueva, que surgió gracias a las pesquisas del diario Correo y a las
declaraciones concedidas a El Comercio por Liliana Yllief, quien fuera mujer del
finado “cajero” de Montesinos.
Por otra parte, la periodista mencionó a Eliane Karp, la esposa del presidente
Toledo, quien está comprometida en la investigación sobre la malversación de los
fondos del préstamo del Banco Mundial para la CONAPA. “Es cierto –admitió
Valenzuela- que la Contraloría ha encontrado la manera de exonerar a la Primera
Dama de toda responsabilidad y de utilizar como chivo expiatorio a su
representante en la organización. El asunto de la off shore panameña Blue Bay se
encuentra en el Segundo Juzgado Anticorrupción y forma parte del expediente
Almeyda. Ambos casos fueron descubiertos por el programa televisivo La Ventana
Indiscreta.”
La lista también incluye a los hermanos del presidente de la República.
Margarita Toledo está siendo investigada por la falsificación de firmas de su
agrupación partidaria, denuncia formulada por el diario Perú21 y por el programa
Cuarto Poder. Ella también ha debido responder por su participación en el caso
ENAPU, que aún se ventila en la Segunda Fiscalía Anticorrupción. En cuanto a
Pedro Toledo, ha sido investigado por la concesión de veinte años de telefonía fija
a la empresa Telecomunicaciones Hemisféricas, denuncia hecha por La Ventana
Indiscreta y 90 Segundos. Asimismo, figura el caso Toledo-Borobbio, denunciado
por los diarios Correo y Perú.21, y al que La Ventana Indiscreta aportó nuevas
pruebas. “De probarse judicialmente –indicó Valenzuela-, involucraría
personalmente al presidente. Sin embargo, ni bien la fiscal provincial ordenó que
se reabriera la investigación, el caso le fue arrebatado a la Procuraduría
Anticorrupción.”
Otra de las investigaciones de la prensa descubrió que Fernando y Juanita
Toledo usaban la organización no gubernamental APRODEVI para hacer
consultorías al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, sin contar con el
personal idóneo ni la calificación requerida, pero estando muy bien retribuida. El
caso, que se halla ahora en la Sexta Fiscalía Penal de Lima, fue divulgado por La
Ventana Indiscreta. Valenzuela agregó que Juanita Toledo volvió a reincidir, pues
hace poco la sorprendieron en una pollería junto con un sujeto que suplantaba a
un congresista de su partido, el cual ofrecía –más bien, vendía- puestos de trabajo
en una USE.
La periodista arguyó que los procesos en los que está comprometido Fernando
Olivera, socio y sostén del gobierno, son igual de engorrosos. Se trata del vídeo
Schutz-Montesinos y de la fuga de Schutz, asuntos que examina la Fiscalía de la
Nación y que fueron revelados por Correo y Perú.21. Olivera también ha sido
implicado en el caso de las cartas falsas enviadas a El Vaticano, denunciado por
Correo.
El segundo abogado de Alejandro Toledo, José Marcelo Allemant, también ha
pasado a engrosar la lista de corruptos que están estrechamente ligados al
entorno presidencial. “Mientras realizaba gestiones para reforzar la defensa del
presidente en el caso de la demanda contra el congresista Rey –dijo Valenzuela-,
Allemant incurrió en los delitos de tráfico de influencias, soborno y extorsión, y
contra la administración de justicia. Todavía ningún fiscal se atreve a denunciarlo,
aunque el Colegio de Abogados de Lima estudia la posibilidad de expulsarlo.”
La periodista añadió las acusaciones por agresión a los sobrinos de Toledo,
quienes fueron denunciados por las propias víctimas, así como otros casos que,
aun cuando no comprometen a la familia del mandatario, no son menos
escandalosos: el caso Mufarech y el caso Zevallos, entre otros.
Según la encuesta, dijo la periodista, “la corrupción es considerada como
un problema muy grave por la mayor parte de la ciudadanía, lo cual ya constituye
un importante avance. Sin duda, eso se explica por la labor desarrollada por la
Procuraduría, los fiscales y los jueces anticorrupción, pero también por el trabajo
de investigación realizado por la prensa. Ahora, la pregunta es: ¿Esta percepción
es correcta? Y, en lo que se refiere a ubicar la corrupción como tercer gran
problema del país, ¿se trata de una valoración acertada? Yo creo que no, porque
pienso que la corrupción es el problema esencial, como lo fue en otros tiempos el
terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA. Los otros problemas que la
población identifica como gravísimos no podrán solucionarse jamás si no se
controla previamente la corrupción. No se podrá contrarrestar la falta de empleo ni
los problemas económicos, ni afianzar una estabilidad que permita atraer
inversiones, ni garantizar la independencia del Poder Judicial, si no se combate
frontalmente a la corrupción”.
Valenzuela aseguró que la sociedad, en el fondo, lo sabe, lo denuncia e
incluso lo utiliza para justificar sus protestas y excesos. Mencionó los sucesos
recientes en Juliaca, donde la turba saqueó e incendió diecisiete prostíbulos. Y no
lo hicieron sólo porque pensaban que estos lugares eran decadentes y nocivos
para sus jóvenes, sino sobre todo indignados porque funcionaban gracias a los
recursos de amparo de un juez al que habían pagado. Y, cuando los pobladores
de Ilave quemaron vivo al alcalde, ello se debió a que pensaban que se había
apropiado del dinero destinado a la construcción de un puente. Cuando los
cocaleros marchan de ciudad en ciudad, gritan a voz en cuello que Devida está
robando la plata otorgada para la sustitución de cultivos. Estas acusaciones no
son necesariamente ciertas, opinó la periodista, pero es indudable que la razón
que la gente encuentra para rebelarse es la sospecha de corrupción.
“Si la sospecha de corrupción es un móvil determinante para la protesta, ¿por
qué esto no se traduce en la encuesta? –cuestionó la comentarista-. Me atrevería
a decir que ello se debe a otro de los fenómenos que analiza la misma encuesta y
que agrava aún más la situación de la corrupción en el Perú: porque cerca de la
mitad de los entrevistados piensa que el país es muy corrupto y porque sólo
alrededor de la tercera parte manifiesta un ‘rechazo definido hacia la corrupción’.”
Valenzuela recordó la ilusión que se despertó en aquellos peruanos que
participaron de una u otra manera en la oposición contra el régimen abusivo y
corrupto de Fujimori y Montesinos. En su opinión, el error residía en pretender que
la ilusión de acabar con la corrupción era compartida por los políticos que sufrieron
junto con los ciudadanos los vicios y limitaciones impuestos por la dictadura. “Al
cabo de tres años y medio de recuperada la democracia –observó-, uno puede
percatarse de que en nuestro país los políticos conforman una rara especie de
gatos que aun escaldados vuelven a entrar al agua. No obstante, creo que ningún
ciudadano medianamente informado duda de que las razones que encumbraron a
Fujimori y Montesinos durante toda una década se encuentran en la mezquindad,
cobardía e incompetencia de la misma clase política que usufructuaba el poder y
que hoy continúa haciéndolo.”
La comentarista señaló que pese a haber transcurrido veinte años de guerra
fraticida, de dolor, indolencia, represión y persecución, la clase política parece no
haber aprendido nada, pues no enfrenta directa y honestamente el gran problema
de la corrupción que asola al país. Finalmente, Valenzuela advirtió que Fujimori
“encabeza la lista de preferencias electorales con 20 %. Esto se debe,
fundamentalmente, a que el presidente Toledo, autoproclamado salvador de la
democracia, se ha quedado inmovilizado en el centro del gobierno debido a la
corrupción de su familia, sus abogados y su entorno más cercano”.

Rosa María Palacios

La comentarista expresó que los resultados de la encuesta la han dejado tan


preocupada como en los dos años anteriores y que estos ayudan a explicar
diversos fenómenos sociales.
Su primera constatación fue “que vivimos en una sociedad que tiene una pobre
o bajísima estimación de sí misma. El 91 % califica a su país como corrupto, lo
cual no sólo es una calificación que se otorga al Estado, sino también a toda la
sociedad en su conjunto. Esta pobre autoestima va acompañada de una visión
pesimista de futuro porque los encuestados, en un 83 %, creen que en los
próximos años la corrupción seguirá igual o aumentará”.
Palacios consideró que esta constatación guardaba relación con la explosión
del fenómeno migratorio hacia el exterior. “¿Quién quiere vivir en un país sin
esperanza de cambio? –se preguntó-. Las cifras de emigrantes peruanos son hoy
mucho mayores que en la época del gobierno de Alan García, de acuerdo con los
datos de la Cancillería, y creo que este tipo de encuestas nos demuestra que la
búsqueda de un mejor porvenir no se debe sólo al problema de la falta de
empleo.”
La comentarista estableció una comparación con la percepción de la corrupción
que se tenía durante el fujimorismo, que fue mucho menor. Ello se debió al
concurso de varios factores, entre ellos el control de los medios de comunicación y
la centralización de la corrupción, a través de circuitos constituidos y controlados
desde el SIN, en instituciones claves como el Poder Judicial o las Fuerzas
Armadas. Naturalmente, cuando se pusieron estos hechos al descubierto, dichas
instituciones sufrieron un fuerte desprestigio a nivel de la población. El impacto
inicial de estas revelaciones permite entender el desasosiego y justificar el
pesimismo que reflejaron las dos encuestas anteriores.
“Sin embargo –señaló Palacios-, ese desprestigio pudo haber sido
rápidamente revertido si se hubieran producido reformas profundas, inmediatas y
convincentes. Tomemos el ejemplo de la ONPE. A fines del año 2000 era una
institución desprestigiada, cuya anterior jefatura se encuentra hasta el momento
procesada por corrupción. No obstante, hoy es una de las instituciones más
respetadas y fiables del Estado peruano. ¿Qué pasó? Pues que se efectuaron los
cambios y se les dio continuidad, lo que no se ha producido ni en el Poder Judicial,
ni en las Fuerzas Armadas, ni en la Policía Nacional. Por el contrario, en el caso
del Poder Judicial cualquier litigante les puede decir que la ventaja de la
corrupción anterior era que tenía ventanilla única mientras que la de ahora ni
siquiera es mafiosa, sino tan solo el ”recurseo” caótico de jueces, fiscales y
auxiliares de justicia. En ese sentido, la responsabilidad que tiene este gobierno
no se limita a lo que ha hecho sino, sobre todo, a lo que ha dejado de hacer en
cuanto a la recuperación de instituciones que son indispensables en un sistema
democrático.”
La comentarista opinó que el gobierno actual, aunque todavía es percibido
como menos corrupto que el de Fujimori, corre el riesgo de acabar peor. Es
verdad que “la memoria es frágil y lo que parecía un escándalo hace veinte años
yace hoy en el olvido, lo que afecta cuando se pretende un juicio objetivo al
establecer comparaciones entre gobiernos. Pero el salto de 10 %, de un año al
otro, en la percepción de corrupción en este régimen, recoge no sólo las
denuncias respecto al “recurseo” de la familia presidencial. Hechos más graves
como la participación del asesor Almeyda en tratos con el general Villanueva o el
caso Bavaria se han conocido recién este año”.
Hay un dato que ofrece la encuesta que a Palacios le llamó la atención y es el
que concierne a los cambios significativos en la percepción de la corrupción según
el nivel de instrucción. “Las personas sin instrucción –observó la periodista-
consideran que el gobierno de Toledo es más corrupto que el de Fujimori. Y tal
vez lo sea: es una hipótesis que debe ser verificada, ya que el gobierno tampoco
ha sido capaz de estructurar una red social, ni siquiera una de tipo clientelista.”
Otro de los aspectos analizados por la periodista fue el de la falta de confianza
en las autoridades. “Esto constituye un fenómeno generalizado -advirtió-, y, salvo
algunas excepciones, tiene un rostro regional y local tan o más preocupante que el
descrédito del gobierno central que se está incrementando sustancialmente el
presente año. Si bien resulta paradójico que las instituciones llamadas a asumir el
liderazgo en la lucha contra la corrupción (el gobierno central, el Congreso, el
Poder Judicial y la Policía Nacional) sean las mismas que son percibidas como las
más corruptas, hay otras consecuencias que es preciso tener en cuenta. Los actos
de violencia que se producen con regularidad en el interior del país revelan la
ausencia del Estado o la falta de soluciones del Estado para encarar los
problemas regionales y locales. Este desprestigio resalta en la encuesta y,
ciertamente, los motivos de desaprobación de los presidentes regionales superan
a los de aprobación. Hay que recordar que al alcalde de Ilave lo lincharon por
acusaciones de corrupción y que los estudiantes de las universidades públicas
que se han movilizado este año lo han hecho por la misma razón.”
La periodista convino en que no todas las noticias eran desalentadoras. Citó
como ejemplo la disminución del índice de corrupción cotidiana y cierta mejoría en
lo que se refiere a un rechazo definido de la mayoría de los actos corruptos. Pero,
por otra parte, señaló que las cifras de tolerancia todavía eran altísimas. Palacios
dijo que “la Iglesia y la familia son las instituciones en las que más se confía por su
desempeño en la lucha contra la corrupción. Las conductas tolerantes con la
corrupción cotidiana deberían ser combatidas en esos ámbitos, más cercanos a la
intimidad y a la conciencia individual. Poco es lo que se está haciendo si la
connotación neutra de la palabra ‘coima’ ha crecido de un año al otro”.
Finalmente, la comentarista observó que la encuesta había sido respondida
por cabezas del hogar, es decir, por personas cuyo liderazgo implica dar el
ejemplo e inculcar valores. “Si así están los jefes –concluyó-, ¿cómo estará el
resto de la familia?”

Augusto Álvarez Rodrich

El comentarista analizó las conclusiones que arrojaba la encuesta y estableció


que, en primer lugar, los peruanos tienen la sensación de que viven en una
sociedad muy corrupta. En segundo término, los peruanos perciben que los
últimos tres gobiernos han sido corruptos.
“Durante el gobierno de Alan García –señaló-, tuvimos un manejo desastroso
que desembocó en una aguda crisis económica y en una inflación galopante.
¿Qué nos dejó esto a los peruanos? Aparte de un profundo malestar, nos dejó una
sensación de desconfianza hacia el Estado. Después de todo, la gente ha
aprendido un poco sobre economía y aunque no sabe con precisión qué es déficit
fiscal, sí intuye que se trata de algo muy malo.”
Sin embargo, el periodista también mencionó una tercera conclusión, que juzgó
como muy preocupante. Se refirió a la excesivamente alta tolerancia que tienen
los peruanos respecto a la corrupción. “Es decir –opinó-, esto significa que
podemos vivir con la corrupción. Todos tenemos la sensación de que todos son
corruptos, de que nada va a cambiar en el país, y al mismo tiempo somos
conscientes de que tenemos que mejorar nuestra situación, nuestra movilidad
social. Por ello muchas personas persiguen cargos públicos, ya que ello supone
estar en el meollo de la corrupción y aprovechar sus ilícitos beneficios. Así como
hay un viejo dicho que dice ‘cornudo pero contento’, los peruanos también
podríamos jactarnos de ser ‘corruptos pero contentos’.”
Lo curioso, indicó, es que cuando los peruanos viajan al exterior y manejan no
pasan una luz roja, cruzan por las esquinas y respetan en general las normas de
tránsito. En su opinión, esto corroboraba que los peruanos no son corruptos por
naturaleza sino que en el país se han dado las condiciones para favorecer una
conducta corrupta.
Luego aludió a la reciente visita del presidente de Colombia, Álvaro Uribe,
quien arguyó en la reunión de CADE que lo fundamental para combatir la
corrupción era dar ejemplo. “Los empresarios asistentes primero sonrieron, pero
después aplaudieron muy fuerte”, anotó Álvarez Rodrich. Asimismo, en cuanto a la
corrupción que se había detectado en el gobierno de Toledo, dijo que esta no
podía ser comparada con la que imperó durante el gobierno de Fujimori. “Se
trataba de una mafia organizada –puntualizó-, mientras que la de ahora es una
suerte de ‘recurseo’ ilícito.” En ese sentido, recordó que la prensa cumplía un rol
fiscalizador esencial, como se había comprobado con las denuncias de corrupción
que habían surgido gracias al trabajo de los periodistas de investigación.
Asimismo, criticó la falta de respaldo del gobierno a los procuradores
anticorrupción. Al comienzo, el Ejecutivo se mostró muy contento cuando se
investigó a fondo la corrupción del gobierno de Fujimori y Montesinos. Sin
embargo, esta actitud cambió cuando las baterías también fueron enfiladas contra
los brotes de corrupción en el seno del gobierno actual. Allí se dio inicio a una
política de hostigamiento y rechazo a la labor de los procuradores. Es decir, todo
iba bien mientras las investigaciones no comprometiesen al gobierno central.
Álvarez Rodrich puso énfasis en que la actuación de la familia del presidente
había sido nefasta para su gobierno, pues ha dado la impresión a los ciudadanos
de que la gente llega al poder para lucrar. También cuestionó la tolerancia y la
complicidad del gobierno con ciertos funcionarios y congresistas como Mufarech.
“Lo grave –dijo el comentarista- es la falta de voluntad política del gobierno para
luchar contra la corrupción. ¿Cuál ha sido la actitud de los presidentes del
Congreso? Todo apunta a que simplemente no han querido meterse en
problemas. Y, por cierto, el problema se agrava cuando uno se percata de que la
corrupción no sólo aflora en la conducta de los políticos sino también en la de
algunos empresarios. Vale la pena recordar que no sólo es corrupto quien recibe
la plata sino quien la da. Mientras tanto, parece que nos esmeráramos por
continuar corruptos pero contentos.”

Moderador:
José Ugaz

Algunos especialistas han argüido que la corrupción es un concepto cultural,


algo que se origina en el pago por los servicios que se acostumbra en las
comunidades, según los estudios antropológicos. Sin embargo, otros
especialistas disienten respecto a esta posición y rechazan las explicaciones de
orden cultural en el tema de la corrupción. Yo plantearía una segunda ronda de
comentarios en torno a la siguiente cuestión: ¿Dependemos realmente de un
caudillismo moral que plantee una estrategia efectiva para combatir la corrupción o
se trata de un problema que debemos encarar a nivel colectivo?

Cecilia Valenzuela
La periodista expresó que la idea de que la corrupción está arraigada
culturalmente en los peruanos le parecía una estupidez. Citó como ejemplo el
caso de los emigrantes peruanos al Japón, quienes han adoptado una formalidad
que los lleva a rechazar a aquellos compatriotas que delinquen o que muestran
una conducta contraria a las normas que imperan en esa sociedad. En su opinión,
los peruanos no han tenido un buen ejemplo en las cúpulas de los gobiernos que
se han sucedido desde la época de la guerra con Chile. Y también mencionó el
daño que hizo la intervención de la Iglesia desde los primeros tiempos de la
República.
“No somos lo suficientemente sinceros como nación para aceptar cómo somos
–observó-. Uno de los principales problemas es la falta de liderazgo. Somos un
país donde ha imperado la idea del caudillo y del patrón que hace lo que le viene
en gana y no consulta al resto. Está claro que no aprendemos de nuestros errores.
Necesitamos líderes, pero con un proyecto amplio y que sepan trabajar en
equipo.”
También cuestionó la actitud que prevalece en la clase política, cuyos
miembros “no se mueven ni pestañean demasiado porque están demasiado
pendientes de su posible reelección. Lamentablemente se mantiene la idea de que
hay que llegar al Congreso para enriquecerse”.
“Nada perjudica más a la democracia que la impunidad”, sentenció.

Rosa María Palacios

La comentarista dijo que coincidía con Cecilia Valenzuela en el sentido de que


no existe una cuestión cultural en el origen de la corrupción. “Es como decir que la
pobreza justifica el delito -alegó-. Lo que sí creo es que la discriminación moral
revela una conducta moral. Un niño de siete años, tal como nos enseñaba la
religión, debe aprender ya a reconocer qué está bien y qué está mal. Otro tanto
pasa en la adolescencia. El problema es que mucha gente no es consciente de
que ha hecho mal y que recibir dinero de Vladimiro Montesinos supone un
comportamiento inaceptable.”
Por otra parte, la periodista comentó que es admirable el trabajo que
desarrollan los procuradores anticorrupción y que cualquiera puede comprobar
que mantienen la moral alta pese a encontrarse en situaciones adversas.
Asimismo, destacó la labor de los jueces anticorrupción. “Lo que nos hace falta –
sostuvo- son los liderazgos positivos y proactivos. Una institución fundamental en
la lucha contra la corrupción es el Poder Judicial y, sin embargo, ese liderazgo que
debería estar en manos de los jueces brilla por su ausencia. Y tampoco lo vemos
en la clase política ni en el Poder Legislativo. Por eso la gente acaba teniendo la
percepción de que todos deberían irse. La figura de los salvadores de la patria,
muy socorrida en otros tiempos, ya no tiene sentido. En cambio, lo que sí hace
falta es un conjunto de liderazgos que afronte la lucha contra la corrupción y los
demás problemas que afectan al país.”

Augusto Álvarez Rodrich

“Yo no creo que los peruanos tengamos la corrupción en la piel –afirmó-. Lo


increíble es que persista la apreciación: ¡Qué bien la hicieron los corruptos! En esa
perspectiva, hay que contemplar dos aspectos básicos. Primero, el escaso sentido
de pertenencia. Si no nos va bien, entonces la política que se adopta es la de irse
del país porque esto se va a ir al diablo y lo mejor que uno puede hacer es sacar
su dinero fuera y marcharse. Y, segundo, que no existen soluciones abiertas para
todos. Si hay robos en mi vecindario, construyo un gran muro que proteja mi casa.
Es decir, no pienso más que en mí. La sensación última es la de ¡sálvese quien
pueda! Y, desde luego, con esa actitud no se puede ganar ninguna batalla contra
la corrupción.”

Moderador:
José Ugaz
El presidente de Proética propuso que el psicoanalista Jorge Bruce, quien se
encontraba entre los asistentes, diera su opinión.

Jorge Bruce

El analista señaló que en psicología hay una distinción entre naturaleza y


cultura. “Vladimiro Montesinos no nació corrupto –dijo-, pero en algún momento
aprendió. Esto permite pensar que existe una cultura impregnada de corrupción
desde los tiempos de la República. Y, claro, tampoco hay una conciencia de
valores. El sistema está corrompido y no hay transmisión de estos. Las cosas son
complejas. Los padres de familia saben que su rol es decirles a sus hijos ‘esto es
lo que deberías hacer’. No obstante, vivimos en un país donde se opta más bien
por decirles ‘esto es lo que tienes que hacer si no quieres que te vaya mal’. Y,
desgraciadamente, se privilegia un tipo de comportamiento que transgrede las
reglas de la convivencia y del civismo. Finalmente, yo pienso que no hay una
naturaleza corrupta, pero que vimos en una sociedad, en una cultura sumamente
corrupta.”

Pepi Patrón

La doctora Patrón señaló que en su campo profesional, la filosofía, se ha


estudiado mucho esta distinción entre naturaleza y cultura. Mencionó los estudios
comparativos sobre el desarrollo de los valores éticos y comentó lo siguiente:
“Desde ese punto de vista parecería que las mujeres son bobas éticas porque en
su adolescencia no adquieren -o tienen problemas para adquirir- el concepto
abstracto de justicia. Sin embargo, a diferencia de los hombres, las mujeres
policías no son corruptibles. De ahí el desconcierto de los choferes, quienes no
saben cómo tratarlas y acaban atropellándolas, como ocurre con frecuencia en el
Perú.”
La comentarista concluyó su intervención diciendo que, en su concepto, existe
un problema adicional de género. Aunque precisó que no era cuestión de hombres
contra mujeres, sino que había que analizar la manera cómo inciden lo masculino
y lo femenino en el problema de la corrupción.

Comentarios de los participantes

Participante 1

Uno de los participantes pidió la palabra y comentó que sería interesante


analizar la percepción de los valores entre los niños. “Sin duda –dijo-, los
aprendemos en la escuela, pero los vamos perdiendo en el camino.”

Participante 2

El participante se identificó como oriundo del departamento de Apurímac y


sostuvo que el tema de la corrupción es cultural. “Mucho se habla de ser ‘vivo’.
Esto es algo que nos inculcan desde pequeños, pues si no me comporto así
entonces soy un tonto. ¿Por qué no hacemos una campaña con el fin de cambiar
esta visión?”

Participante 3

En opinión de este participante, en el análisis del problema y en la búsqueda de


soluciones era imprescindible la inclusión de la participación ciudadana.

Cecilia Valenzuela

La periodista aseveró que no creía que las mujeres, sólo por el hecho de serlo,
eran menos corruptas que los hombres. Para ella se trataba ante todo de una
cuestión de educación, de madres que transmiten a sus hijas una visión
distorsionada de las cosas. “Yo creo que cuando se logre que caigan los políticos
y magistrados que se encuentran en la cima, esto necesariamente va a repercutir
abajo y hacer que disminuya la corrupción”, concluyó.

Rosa María Palacios

Para Rosa María Palacios uno de los principales problemas era cuánta
discrecionalidad se le debe dar a un funcionario público en el cumplimiento de su
labor. “Si le doy poca, el sistema no funciona; si le doy mucha, se puede generar
corrupción”, arguyó. Por otra parte, señaló que el tema de los procesos de
participación ciudadana resulta esencial para delinear una estrategia contra la
corrupción: “Si insistimos en que la sociedad intervenga más en la formulación de
las normas y en el establecimiento de pesos y contrapesos en la labor que
desarrollan los funcionarios del Estado, estoy segura de que todo ello contribuirá a
hacer decrecer la corrupción.”

Alfredo Torres

El experto en encuestas advirtió que no existe un patrón claro, lo que se podía


comprobar con los resultados que variaban cada año respecto a los
departamentos considerados como los más corruptos. Y, más allá del debate en
torno a la corrupción vista como un hecho cultural o sobre si debe hacerse un
análisis según el criterio de género, dijo que había un juicio que resultaba
indiscutible: “Hay más inclinación hacia la corrupción entre la gente que tiene un
mayor nivel de educación.”
Conferencia:
La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de los congresistas
Ernesto Herrera
Congresista de la República

Moderador:
Álvaro Rey de Castro

El moderador advirtió que se daría inicio a esta parte del seminario con la
solitaria presencia del congresista Ernesto Herrera, pese a que se había invitado
también a dos representantes más del Parlamento. “El congresista Herrera es de
la bancada de Perú Posible, aunque independiente –señaló Rey de Castro-. Ha
sido alcalde provincial de Ilo y ha integrado la Comisión de Investigación en el
Congreso, además de cumplir con otras funciones.”

Ernesto Herrera
Congresista de la República

El congresista comenzó su intervención señalando que, más que una


exposición académica, iba a hacer un recuento testimonial según su propia
experiencia en el Congreso. “A partir del gobierno de transición –dijo-, se formaron
siete comisiones investigadoras, las de Waisman y Morales (2000-2001) y las de
Townsend, Diez Canseco, Mulder, Alvarado y Valencia (julio 2001-junio 2002).
Esto nos sirvió para asumir la labor de la CICCOR, que entregó 27 informes o
carpetas de trabajo. La investigación necesita metodología, procesos, ordenar un
equipo y manejar una serie de instrumentos que permitan consolidar las distintas
fases del proceso. Nosotros hemos realizado 267 sesiones de trabajo, de las
cuales sólo cuatro tuvieron carácter público y 259 fueron reservadas. Los
interrogatorios tomaron 560 horas y, en total, el tiempo efectivo de trabajo fue de
44,200 horas, durante 130 días, lo cual se tradujo en un material de 390,000
folios.”
Asimismo, Herrera indicó que a él le tocó investigar el caso de Fujimori y los
derechos humanos, su familia y otros temas como la desaparición de estudiantes
en Huancayo o en el valle del Santa.
Respecto a las acciones efectuadas por la CICCOR, el congresista afirmó que
“se realizó un trabajo en coordinación con los organismos anticorrupción y se
contó con el apoyo profesional de personal de la SBS, la Procuraduría, la Policía
Anticorrupción y la Contraloría General de la República. En cuanto al secreto
bancario, su levantamiento era una herramienta indispensable y para ello se debió
recurrir a la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Y, en lo que concierne a
los 27 informes que se prepararon, estos fueron alcanzados al Ministerio Público,
la Procuraduría y la Contraloría.”
El congresista también señaló que todos los informes de las comisiones
investigadoras fueron colocados en la web y que se editó un CD para propiciar
una difusión masiva. Hasta hora se han digitalizado cerca de dos millones y medio
de folios de todas las investigaciones realizadas por el Congreso. Asimismo,
Herrera puntualizó que se está investigando lo que ha pasado con los 1,650
millones de dólares, cantidad a la que ascienden los recursos desviados por la
corrupción.
Luego abordó el problema empresarial y financiero. “¿Por qué un
microempresario al que le va mal en su negocio tiene que responder con la
hipoteca de su casa –se preguntó-, mientras que los grandes grupos financieros
se hacen préstamos entre ellos y con frecuencia sin garantía y sin aval?” Herrera
dijo que debido a estos malos manejos, ahora todos los peruanos debemos pagar
más de 300 millones de dólares para equilibrar la situación.
“Lo importante –afirmó- es que ahora el flujo de información se encuentra a
disposición de todos los peruanos. Esto es, sin duda, un aporte. Todas las
investigaciones son de libre acceso, y de lo que se trata es de propiciar la
transparencia y el libre acceso a la información.”
El congresista opinó que no es posible investigar todo, de manera que los
procesos de investigación del Congreso deben poner énfasis en los temas
nacionales que resulten más emblemáticos. Asimismo, admitió que no todas las
comisiones investigadoras tienen el mismo nivel de productividad y eficacia.
Herrera dijo que era muy consciente de que existe una burocracia que tiende a
empeorar las cosas y que hay que impulsar la modernización de la gestión del
Estado.
Respecto a las investigaciones en sí, dijo que no hay una metodología
preestablecida para ejecutar ese trabajo. Para él, las que han obtenido los mejores
resultados han sido las Comisiones Especiales. “Es decir –apuntó-, cuando se
concentran unos temas en una comisión, se puede lograr mayor eficacia en la
investigación. Por ello creo que hay que especializar más el trabajo de las
comisiones.”
Herrera también reconoció que las investigaciones llevadas a cabo por el
Congreso no siempre han permitido óptimos resultados en los procesos
anticorrupción. Y añadió que los costos han sido altos y que incluso la publicidad
de algunos hechos ha limitado posibles acciones posteriores del Poder Judicial.
Después el congresista se refirió a las propuestas y sugerencias que
consideraba fundamentales para mejorar la capacidad investigadora del Poder
Legislativo. En su criterio, el Congreso debe contribuir a que la modernización del
Estado se encuentre ligada a todos los temas en cuestión. En ese sentido,
observó que no habían equipos especializados en el Parlamento para desarrollar
esa función.
También recomendó que la institución garantice la formación de profesionales
expertos en investigación y que el diálogo fuera fluido con otros organismos y
entidades como la Procuraduría y la Contraloría, entre otros. “En esa perspectiva –
aseguró-, creo que la modernización del Congreso es un punto básico. El proceso
de investigación debe formar parte del proceso de modernización, lo que supone
capacitación, manual de procedimientos, base de datos, concertación de
esfuerzos y una relación horizontal del Congreso con la ciudadanía.”
Además, señaló que las denuncias debían de ser previamente calificadas
según su magnitud y alcance. “Todos debemos asumir un rol como parte del
sistema anticorrupción”, sostuvo. Asimismo, sugirió la conveniencia de conformar
un equipo en el Centro de Investigaciones Parlamentarias (CIP) que se dedicara
exclusivamente a hacer un seguimiento del Presupuesto Nacional de la República.

Moderador:
Álvaro Rey de Castro

El moderador informó que él había pertenecido a un grupo de investigación bajo


el gobierno del presidente Toledo y había integrado Proética, así como una
comisión anticorrupción que asesoró al Ministro de Justicia Baldo Kresalja.
Rey de Castro se dirigió al congresista Herrera y le dijo que no estaba tan
seguro acerca de la necesidad de lograr una mayor especialización en las
comisiones investigadoras del Congreso. Mencionó una de sus experiencias,
como integrante de un grupo interdisciplinario, el cual reunía a abogados,
ingenieros, historiadores, psicólogos, entre otros profesionales. “Creo que lo más
efectivo sería configurar un Sistema Nacional Anticorrupción”, afirmó, luego de
llamar la atención sobre las deficiencias que se perciben en el Ministerio Público,
el Congreso y el Poder Judicial.
A continuación, el moderador refirió que cuando formaba parte de una comisión
anticorrupción se le hizo una propuesta al presidente Toledo. Este aceptó la idea y
nombró a un asesor presidencial para dirigir la lucha contra la corrupción, aunque
todo quedó en un nombramiento, sobre todo porque no se organizó la estrategia
que demandaba encarar un problema tan grave. Rey de Castro explicó que debido
a esta situación surgieron instituciones como Proética, ya que era mucho mejor
crear un organismo exterior que pudiera fiscalizar la labor del Estado, sin ataduras
partidarias ni trabas que suelen entorpecer el control que deben ejercer
determinados organismos del gobierno.
“Sería emblemático para el poder actual –sostuvo Rey de Castro- que
promoviera justamente la investigación del propio gobierno.” Trajo a colación
casos como el de Eliane Karp o el de Zaraí Toledo, el cual “se convierte en un
caso de moral pública y no de ética ciudadana porque el presidente habló con los
jueces que debían emitir su veredicto sobre tan engorroso asunto. Esto nos
suscita oposición al gobierno. Porque, ¿quién fiscaliza a los fiscalizadores? La
idea de conflicto de intereses parece haber desaparecido del mapa. Me agradaría
mucho poder confiar en la voluntad del gobierno para luchar contra la corrupción,
una voluntad que tome la iniciativa de investigar los actos corruptos que se
producen en el seno del mismo gobierno.”
Rey de Castro también se preguntó dónde estaba la sociedad civil... “El
Congreso –dijo- no tiene como misión principal la investigación y fiscalización. Sin
duda, la labor de fiscalización más importante es la que debe llevar a cabo la
sociedad civil. Ahora da la impresión de que ser cívico es un pecado, pues lo que
falta en el sistema nacional anticorrupción es precisamente la participación
ciudadana.”
Finalmente el moderador le dijo al congresista Herrera: “Usted no se debe al
Congreso, usted se debe al pueblo que lo eligió. No debe avergonzarse por no
estar especializado en investigación, porque como congresista esa no es su
misión.”

Ernesto Herrera

“Hablando de manera parcial –replicó el congresista-, diré que se ha tratado


de cumplir con los objetivos. ¿Dónde está la participación de la sociedad civil?
Cuando se investiga sobre violaciones de los derechos humanos hay que
entrevistar a los padres y familiares de los desaparecidos y recoger diversos
testimonios que involucran no sólo a funcionarios y miembros del aparato estatal.
Asimismo, cuando las investigaciones han estado vinculadas al Poder Judicial,
hemos llamado a los jueces y fiscales. Por ello, quiero insistir en que sí ha estado
presente la sociedad civil en el curso de nuestras investigaciones.”
El congresista agregó que los informes respectivos han sido presentados en
instituciones como la Universidad Mayor de San Marcos y, desde luego, no sólo
en la ciudad de Lima sino también en Trujillo, en Puno o en Moquegua. “Y hemos
hecho estas presentaciones públicas –sostuvo- para poder decirle a la comunidad:
Esto es lo que pasó durante los diez años de corrupción del gobierno de Fujimori.
Yo sí estoy convencido de que todo tema que se investigue servirá para
reconstruir un puente entre la ciudadanía y el Estado. En consecuencia, insistiría
en que deben proponerse mejoras en la Ley de Participación Ciudadana.
Finalmente, debemos estimular la creación de ciudadanía. Durante los años 1999,
2000 y 2001, cuando no existía la Ley, hicimos esfuerzos para lograr la
participación ciudadana. Y ello no sólo para exigir los derechos que tiene la
comunidad sino para propugnar el cumplimiento de sus deberes.”
Luego el congresista se refirió al dicho de “otorongo no come otorongo”, al
preguntarse: “¿Quién fiscaliza a quién? ¿Qué institución de la sociedad civil haría
un seguimiento de los congresistas que no cumplen con sus funciones?”
Por otra parte, afirmó que, cuando se hacen críticas, siempre es necesario
considerar el contrapeso. “¿En qué país el Congreso tiene una aprobación del 50
o 60 %? –dijo-. No se puede meter a todos en el mismo saco. Yo sí tengo la
convicción de que hay maneras de renovar la política.”

Moderador:
Álvaro Rey de Castro

El moderador cerró esta parte del programa destacando que Ernesto Herrera es
uno de los escasos miembros del Congreso que se dirige a la sociedad civil para
instarla a observar y fiscalizar su labor.
Conferencia:
La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de la prensa
Gustavo Gorriti
Periodista

“Hace cuatro años terminó la dictadura de Fujimori y Montesinos y todos


podemos recordar la sensación de enorme expectativa que tuvimos en ese
momento –expresó el periodista-. Durante esos meses tuvimos las evidencias
incontrolables de los audios y videos, respecto a lo que había pasado realmente
en el gobierno anterior. Todo ello nos dio esperanzas en la refundación de la
República y pensamos que a partir de ese momento encontraríamos la manera de
renovar el Estado y hacier el bien común.”
A continuación, el conferencista se refirió a la decepción que siguió a este
periodo de optimismo. “En el Congreso del Perú hasta hoy se debate qué quiere
decir la expresión ‘honestamente’ -observó con sarcasmo-. Entre ese momento de
gran entusiasmo y ahora, cuando impera una sensación de impunidad exacerbada
y de abuso general, si nos dedicáramos a hacer un identikit de un miembro del
Congreso, este sería nefasto.”
Sin embargo, Gorriti admitió que el Congreso había emprendido
investigaciones sumamente importantes. Aludió al trabajo de la Comisión
Waisman y de la Comisión Morales, así como a la labor de las comisiones
Townsend, Diez Canseco, Mulder, Alvarado y Valencia. “Gracias a esto hubo un
gran avance –señaló-, pues se trataba de una función que en ese momento no
hubiera podido llevar a cabo la Procuraduría, sobre todo debido a los niveles de
corrupción del régimen anterior. Toda esa documentación de millones de folios
descansa en lo que fue el Banco Popular. Y la Comisión Herrera ha sido la
continuación temática y conceptual de lo que se hizo entonces.”
En opinión del periodista, se podría argüir que el Estado fue manejado por
una cleptocracia durante la década pasada, tal como se desprende del resultado
de las investigaciones y de las evidencias que corroboran el altísimo grado de
corrupción que se alcanzó. “En ese sentido, el año 2000 fue un año de plena
representación y representatividad –afirmó- y el Congreso actuó durante ese breve
periodo con eficiencia. Pero, ¿qué ocurrió después? A partir de 2001 la impresión
es otra: el congresista ya no actúa a favor de la sociedad civil sino como
representante de su partido y, por tanto, como representante de su caudillo. Y,
sobre esa base, cualquier lucha contra la corrupción está destinada a fracasar.”
“Si hacemos una revisión en la prensa de lo que ha hecho Mufarech, un
individuo que utiliza la investidura parlamentaria para su provecho personal -
anotó-, nos percataremos de que su conducta ha tenido el efecto de socavar la
lucha anticorrupción. Asimismo, ustedes han podido comprobar, a raíz del caso
del congresista Gonzales, cómo ha operado la protección mutua al interior del
Congreso y cómo personas que han luchado por la democracia acaban
encubriendo un delito flagrante.”
En este punto, el periodista observó que la presión de la opinión pública ha
sido muy importante para orientar el debate y fiscalizar la acción de los
congresistas, al igual que el rol cumplido por la prensa. No obstante, al volver
sobre el tema de los congresistas y de los partidos, Gorriti advirtió que había que
revertir esa tendencia perversa en pro del caudillismo: el jefe del partido debe
estar a favor del partido y este a favor de la representación en el Congreso. “La
única manera en que la democracia llegue a echar raíces –puntualizó-, será
cuando se logre consolidar una democracia parlamentaria; cuando la soberanía
del gobierno se apoye en el Congreso, este será mucho mejor. En consecuencia,
debemos propiciar un Congreso cuyos participantes se encuentren calificados
para servir a su pueblo.”

Comentarios de los participantes

Uno de los participantes le preguntó al expositor cuál era la función de la


prensa y qué estaba haciendo esta para prevenir el mal de la corrupción. Gorriti
dijo que “la prensa tiene una función de investigación y de fiscalización, y, a veces,
de denuncia. Pero, lamentablemente, también ha habido y hay prensa corrupta.
Por otra parte, no siempre es posible tener una cobertura adecuada en el
momento preciso, pero, cuando eso ocurre, entonces se puede recurrir al
periodismo de investigación.”
Otro de los participantes comentó que existe un sistema de corrupción al que
hay que oponer un sistema de anticorrupción desde el mismo Parlamento. Adujo
que hay una incoherencia legal, porque, en cierto sentido, se está formando una
red de corrupción desde el ámbito del Congreso. Asimismo, dijo que le pediría al
periodismo que contribuya a generar una conciencia de ciudadanía. En su opinión,
la prensa en el Perú parece responder a los intereses de los empresarios y no de
la ciudadanía: de ahí la escasez de investigaciones periodísticas.
Un representante de Transparencia en Puno intervino para señalar que notaba
cierta satisfacción en el rol del periodista, por cuanto este pertenece a un “cuarto
poder” capaz de derribar a un gobierno. Y, por cierto, esta percepción de la labor
de la prensa no le parecía aconsejable.
Uno de los participantes que también provenía del interior del país indagó
acerca de qué era lo que hacía la prensa capitalina respecto a los casos de
corrupción en provincias. Otro preguntó si la prensa tenía la necesaria capacidad
para fiscalizar y si no había duplicidad en las investigaciones, sobre todo cuando
el Ministerio Público se dedicaba a algún caso en profundidad.
Por otro lado, alguien planteó la cuestión respecto a quién le correspondía
fiscalizar a la prensa. Y, por último, otro de los asistentes dijo que en el informe de
la Comisión de la Verdad se distinguen tres fases de la actitud de la prensa:
sorpresa, sensacionalismo y la aparición de las unidades de investigación
periodística.

Moderador:
Álvaro Rey de Castro

El moderador del seminario intervino para decir que era muy fácil culpar al
Congreso y que, sin embargo, no recordaba que en otras épocas hubieran malos
Senados, ni siquiera en la época del general Odría. Por otra parte, añadió que “la
propia prensa no se puede librar de una autocrítica: no haber señalado los
primeros signos de corrupción. ¿Cómo fue que nadie criticó en su momento la
estructura misma de la Comisión Nacional Anticorrupción? Es evidente que los
periódicos adoptan las posturas que quieren, pero ahora se tiene la impresión de
que criticar al Estado significa pretender tumbar la democracia”.

Gustavo Gorriti

Sobre el tema del Congreso, el periodista expresó que coincidía con quienes
señalaban que a menudo se promulgaban leyes incoherentes, las cuales
favorecían la corrupción. “Esto hace muy difícil una administración apropiada de la
justicia –observó-. Vamos de una cultura de parche a una cultura de remiendo.”
Por otro lado, retomando el asunto de las funciones del periodismo, añadió que
aparte de la fiscalización la prensa tiene un propósito meramente informativo; es
decir, debe darle a los ciudadanos la verdad de los hechos centrales y relevantes.
Asimismo, hizo hincapié en que cuando se trata de editorializar hay que hacerlo
con energía, pero no disfrazar una opinión editorial bajo el aspecto de una
información. Lo interesante, destacó, es la información que, siendo objetiva,
suscita el debate.
“Creo que hoy la prensa está lejos de cumplir con estas funciones -alegó-. La
mayoría de las noticias cubren un radio de quince cuadras: las que van del
Congreso al Poder Ejecutivo o al Poder Judicial. Sin duda, resulta más costoso
sufragar los gastos de un periodista de investigación que ponerle un micro al
presidente del Congreso para recoger su opinión.”
En cuanto al tema de quién debe fiscalizar a la prensa, Gorriti recordó que hay
muchos casos de periodistas de provincias que viven de la extorsión. “Empiezan
criticando furibundamente –dijo- y, una vez que han hecho el “arreglo”, acaban
elogiando. Son los consumidores quienes deben denunciar a esta prensa
corrupta.”
Gorriti también expresó que no creía “en la cohesión corporativa de la prensa.
Creo en la unión sólo en lo que concierne a la defensa de la libertad de expresión.
No hay ninguna razón para defender a los periodistas que hacen mal su labor.
Nosotros los periodistas tenemos un privilegio y este es el de poder llegar a las
casas de la ciudadanía y decirles qué está pasando; por ello debemos ejercer
nuestra labor con absoluta honestidad. En ese sentido, pienso que toda población
que se lo merezca debería tener una Defensoría del Lector”.
En cuanto a la duplicidad de investigaciones entre el Ministerio Público y la
prensa, el periodista dijo que la investigación judicial en modo alguno se
contrapone a la que pone en marcha el Congreso y a los sistemas de control de la
sociedad civil como el que despliega el periodismo. Asimismo, en relación con las
opiniones sobre que antes había un Congreso de mayor nivel, sostuvo que lo que
él rescataría de ese pasado sería el sistema bicameral, que tiende a funcionar
mejor.
Sobre la prensa y la defensa de la democracia, adujo que era legítimo el
cambio de enfoque de una revista como Caretas, motivado por la ofensiva
tendiente a declarar la vacancia de la presidencia orquestada por el congresista
Rafael Rey, que revelaba un interés por tumbar la democracia. Por otro lado,
señaló que hubo un grupo de empresas periodísticas que se prostituyeron y
acabaron siendo cortesanas de un régimen mafioso. Buena parte de aquellos
periodistas, anotó, se reciclaron y continúan en activo, pese a haber participado de
la corrupción. “Por fortuna –concluyó-, en la lucha que se planteó entre los
periodistas de investigación y los periodistas de la mafia, prevalecieron los
primeros, lo que resultó fundamental para la consolidación de la democracia.”

Conferencia:
Pobreza y corrupción en el Perú
Pedro Francke
El conferencista empezó su disertación señalando que una de las dificultades
al abordar el problema de la corrupción es que la gente no establece la conexión
entre esta y la pobreza. En ese sentido, dijo que su propósito era analizar los
mecanismos a través de los cuales la corrupción agrava y reproduce la pobreza,
los cuales son de dos clases. En primer término, “los mecanismos directos, que
son los programas y servicios sociales del Estado orientados a reducir la pobreza,
terminan desviándose hacia otros fines. En segundo término, los mecanismos a
través de los cuales la corrupción afecta el funcionamiento global del sistema
económico y político, agravan una distribución desigual e injusta de los ingresos y
frenan el crecimiento económico”.
Francke sostuvo que la corrupción en los programas sociales y servicios
básicos era un asunto “especialmente doloroso” debido a que esta vía de
enriquecimiento ilícito pone en riesgo la existencia de los usuarios. En su opinión,
la corrupción es toda desviación de los objetivos de estos programas, los cuales
pretenden combatir la pobreza y mejorar el nivel de vida de la población.
“Estos problemas se vienen arrastrando desde hace varias décadas –señaló- y
llegaron a su cenit cuando el gobierno autoritario de Fujimori convirtió la asistencia
social en una de sus principales armas de capitalización política, utilizando
prebendas y consolidando el clientelismo entre los sectores más necesitados. Es
decir, un instrumento clave de apoyo social pasó a ser, claramente, un foco de
irregularidades. Y, para lograr este fin, el gobierno fujimorista armó una amplia
organización política, sustentada desde el aparato público, que comprendió la casi
totalidad de instituciones y dependencias estatales.”
En consecuencia, la corrupción implicaba dos aspectos: uno que comprometía
a los dirigentes sociales adscritos al gobierno de turno, los cuales sacaban
provecho a esta vinculación política; otro, de mayor gravedad, que puede
describirse como el reflejo corruptor que las altas esferas proyectan sobre los
mencionados dirigentes sociales. “Al anteponerse entonces intereses ajenos al
problema de fondo de la asistencia social –precisó el ponente-, se configuró una
situación irregular que, más allá de sus implicancias legales, atenta contra la
dignidad de las personas.”
Francke dijo que podía distinguirse una gran corrupción y otra modalidad
pequeña en el ámbito de los programas sociales. En su opinión, la mecánica de la
gran corrupción se da cuando se tejen lobbies para que se compren determinados
productos o servicios que ofrece una empresa, sin tomar en cuenta si son los más
idóneos para el programa, y cuando directamente se hacen trampas en las
licitaciones.
Uno de los casos que puso como ejemplo fue el de los desayunos escolares.
Únicamente en Lima e Ica, anotó, se implementan estos programas con leche
UHT (que produce la empresa Gloria). Sin embargo, esta leche es más cara, en
un 55 %, que el enriquecido lácteo que reciben los niños en las áreas rurales. Lo
significativo es que con ese mismo presupuesto se podría dar desayuno a 110 mil
niños más. “¿Cuál es la justificación de esta medida? –se preguntó Francke-. Pues
que existe una empresa que le dice al gobierno que ha invertido su capital y que
ahora debe colocar su producto. Estamos hablando de todo un sistema de
corrupción. En el programa del Vaso de Leche se suscitan irregularidades, como
se constata con la maniobra de muchos municipios que hacen licitaciones que
favorecen a la leche evaporada, pese a que esta resulta más cara.”
En cuanto a las influencias directas en las licitaciones, el ponente dijo que se
han podido observar malas prácticas en aquellas que se convocan para la
construcción de colegios y hospitales, adquisición de equipos médicos, medicinas,
materiales educativos o alimentos en grandes cantidades.
La pequeña corrupción, apuntó el expositor, es aquella que no reporta
beneficios en gran escala pero cuyo efecto destructor se debe a la frecuencia
diaria con que se produce y que se repite en miles de situaciones. Y, a diferencia
de la anterior, este nivel de corrupción es mucho más difícil de detectar y de
sancionar. Respecto al Vaso de Leche, insistió, se ha establecido que un 30 % de
los recursos (lo que equivale a cien millones de soles) se pierde antes de llegar a
manos de las madres encargadas de su distribución.
“En todos estos casos –expresó Francke- se tiende a caer fácilmente en una
trampa conceptual: como son pobres, entonces se disculpa que puedan caer en
estas prácticas. Como si el bajo sueldo de los policías justificara que cobren una
coima y cada persona no tuviera que responder por sus obligaciones legales o
sociales.”
También aludió a las facetas de corrupción que se perciben en los sectores de
Educación y Salud. En este último sector, gracias a una negociación entre los
trabajadores de ESSALUD y los responsables políticos, los médicos consiguieron
que se les eximiera de la obligación de marcar tarjeta en sus centros laborales. El
conferencista dijo que esto constituía un pésimo precedente, pues no contribuía en
nada a generar confianza en la ciudadanía y “es, en realidad, una forma de
legalizar el hecho de que los médicos llegan tarde, salen temprano o se ausentan
durante el trabajo para atender a sus clientes particulares”.
En lo que concierne a Educación, dijo que había un estudio que demostraba
que la inasistencia de los maestros a los colegios oscila entre un 15 y 30 %. Este
tipo de conductas, arguyó Francke, quizá no se enmarquen en una categoría
punible de acuerdo con el código penal, pero “sí se inscriben en lo que podemos
delimitar como ámbitos de corruptelas, apañados en reivindicaciones sectoriales.
Señalar estas situaciones es llamar la atención sobre prácticas en el interior del
Estado que generan pérdidas económicas que se reflejan al evaluar las horas de
trabajo efectivo de los funcionarios. Asimismo, esto motiva que los ciudadanos
tiendan a pensar que laborar para el Estado supone una posición de fuerza, lo que
otorga carta blanca para obtener prebendas reñidas con la transparencia que debe
prevalecer en el sector público”.
El conferencista sostuvo que había que ser conscientes de que el bajo nivel de
sueldos en la administración pública no era justificación para ningún tipo de
corrupción. De otro modo, no tendría sentido ninguna política estatal sobre la
corrupción. Francke reiteró que tanto esta como “cualquier otra mala práctica
social deben ser vistas desde un ángulo impermeable para poder crear una cultura
de la legalidad. Pero, al mismo tiempo, el Estado y sus representantes deben
asumir perentoriamente que será más arduo desincentivar a la corrupción
mientras los sistemas de acceso a la formalidad, la justicia o la seguridad
supongan trabas para el ciudadano corriente”.
“La corrupción es un hecho social que no sólo atraviesa al Estado peruano en
todos sus niveles –continuó-, sino que se trata de una actitud frente a la cual la
nación ha sido y es permeable. Por eso los límites entre la buena gestión pública y
la corrupción no son percibidos con nitidez por la sociedad, la cual en cierta
medida justifica algunas conductas reprobables.”
Francke arguyó que muchas maniobras dudosas son motivadas por unas
“reglas de juego administrativas poco definidas”, lo que promueve determinados
comportamientos orientados a abreviar o aligerar los trámites exigidos. Por otra
parte, apuntó que la desorganización del Estado ha hecho surgir formas paralelas
de autoorganización, las que, pese a su voluntarismo, no siempre encuentran la
manera más efectiva de utilizar los recursos asignados ni de maximizar los
beneficios que pueden conseguirse a través de los programas de apoyo social. “El
límite entre lo público y lo privado se confunde –indicó el ponente- y, junto con
este, el límite entre la corrupción y la probidad se hace difuso.”
El conferencista hizo una importante distinción: si bien la corrupción frena el
crecimiento económico porque puede desviar recursos públicos con fines
delictivos, no constituye la única razón de la falta del mismo. En ese sentido, una
cuestión crucial “es el funcionamiento del Estado, pues este debe proveer bienes
públicos e infraestructura, garantizar la equidad y la vigencia de los derechos
humanos incluyendo los económicos y sociales, resolver fallas del mercado y
actuar como agente promotor del desarrollo. Un estado ineficiente será por ello un
lastre para el crecimiento económico
Francke expresó que el Estado continúa siendo visto bajo un enfoque erróneo:
se piensa que es un medio que debe cumplir con los compromisos pactados en el
periodo preelectoral en lugar de orientarse a la satisfacción del bien común.
“Existe una relación de complicidad con los diversos grupos que acceden al poder
local, regional o central –alegó-. En el país ha prevalecido el razonamiento de
‘roba pero hace obra’, lo que finalmente es la justificación de todo autoritarismo
habido y latente.”
El expositor insistió en que hay distintas versiones de la corrupción y
diferentes modos en los que los recursos públicos acaban en bolsillos privados:
licitaciones amañadas, rescates bancarios (caso Banco Wiese), compra de armas
(Montesinos), entre otros. En realidad, dijo, se usa el poder y se arregla la ley para
favorecer intereses particulares, como ocurrió en el caso Hayduk y el
nombramiento de administradores a favor del banquero Dionisio Romero, o
cuando se dio el decreto supremo sobre la doble depreciación.
Asimismo, Francke expresó que “la distribución del ingreso puede ser desigual
pero justa. Por un lado, está el criterio de que deben recibir más los que se
esforzaron más, bajo la premisa de que todos tienen las mismas oportunidades;
por otro, está la cuestión de la legitimidad de la propiedad. La gente se pregunta
por qué debe defender la propiedad privada si su origen es ilegítimo. ¿Por qué la
SUNAT me persigue a mí y no a los más grandes? Estos desequilibrios también
se observan en el Poder Judicial, el cual termina beneficiando a unos pocos y no a
todos”.
Lamentablemente, predomina la tendencia a buscar favores del Estado y a
aprovechar este río revuelto que ha generado la corrupción. Al final se crea un
clima de desconfianza en la población que también repercute en el
comportamiento de los funcionarios públicos, lo que lleva a exagerar los trámites
en las entidades del Estado. Lo cierto es que el funcionario no sabe cómo actuar
porque un error de procedimiento le podría costar el trabajo. Y, por lo general, este
debe debatirse entre dos frentes: uno compuesto por los funcionarios de mayor
jerarquía, quienes no se preocupan tanto por la eficacia de su gestión como por el
mantenimiento de su puesto, y otro conformado por los ciudadanos que requieren
de las entidades públicas pero cuyas demandas no resultan prioritarias para estas.
Y, desde luego, también existe el problema adicional de que los funcionarios no
suelen ser los más idóneos: la mayoría de ellos han sido nombrados por
conexiones partidarias o lazos de amistad.
En suma, dijo el ponente, “el Estado no es reconocido como el actor crucial
para el desarrollo del país sino que ha pasado a ser percibido como un agente
más de la actividad económica, al que debe extraerse un beneficio antes de que
los vientos políticos cambien”.
Francke también señaló que, “debido a la corrupción, aumentan los costos de
transacción, los contratos no son seguros y hay un costo adicional para hacerlos
valer: la coima. En la administración pública existe una costumbre
institucionalizada que afecta a los interesados en acceder a algún tipo de
contratación, pues a la propuesta debe añadírsele un costo: la retribución que se
destina a quienes determinan cuál es la mejor oferta, que en muchos casos no
resulta la más óptima en relación con el servicio que ha motivado el contrato”.
Así se suscita una inestabilidad jurídica que perjudica a los inversionistas,
explicó el ponente: “Esto hace que los contratos se tornen inseguros, ya que
pueden ser sometidos al escrutinio de los órganos de control interno o externo y
terminar siendo cuestionados legalmente.”
Francke advirtió sobre el peligro que corre la democracia, que se deslegitima
cuando no se contrarrestan situaciones que corrompen la relación del Estado con
el sector privado, que finalmente somos todos. “Los regímenes democráticos –
sostuvo- deben dar prioridad en sus agendas a acciones que, conjugando
fiscalización, desburocratización y celeridad, puedan combatir la
institucionalización de malas prácticas que llevan al Estado a perder lo que debe
ahorrar.”
Los actos corruptos de personajes políticos de primera línea, indicó el
conferencista, generan un efecto de reflejo y constituyen un claro incentivo a la
corrupción y al cuestionamiento de la legalidad vigente. Por tanto, cuando no se
aplican medidas ejemplificadoras en el seno de instituciones como el Congreso de
la República, también se promueve la irregularidad. “Obrar con el ejemplo es un
imperativo en el campo de las acciones públicas –afirmó-. Y, cuando se producen
actos que, a pesar de no incurrir en corrupción, pueden ser mal vistos por la
población, es preciso tratar de evitarlos aplicando la ley del costo sobre el
beneficio general.”
“La corrupción -concluyó Francke- frena el desarrollo económico e impide
soluciones sostenibles frente al problema de la pobreza. Por ello, una política de
lucha contra la pobreza debe involucrar también el tema de la lucha
anticorrupción.”
Panel:

Gianfranco Castagnola
Economista
Humberto Campodónico
Economista
Fritz Du Bois
Economista

Gianfranco Castagnola

El comentarista advirtió que la corrupción era un tema muy amplio y que


suponía analizar varios aspectos. En cuanto a la conferencia de Pedro Francke,
resaltó que esa faceta de la corrupción que había abordado resultaba
“particularmente indignante”, sobre todo porque los recursos que estaban
previstos para contrarrestar la pobreza habían sido empleados para el beneficio
individual. “Y, como bien mencionó Francke –apuntó-, beneficio no sólo significa
ganancia económica, pues puede tratarse de beneficios políticos (clientelismo),
favores judiciales, reconocimientos sociales, entre otros.”
Castagnola sostuvo que “el riesgo de la corrupción está presente en toda
institución en la que se espera que los individuos actúen buscando el beneficio de
una colectividad y no el particular. Esto se da principalmente en el Estado, pero
también en empresas, asociaciones sin fines de lucro, gremios, y en toda entidad
en la que existe la posibilidad de que alguien utilice recursos ajenos en su
beneficio. Tratándose del Estado, las autoridades y funcionarios tienen el poder
para actuar en nombre de los ciudadanos, y la corrupción se presenta cuando no
lo hacen, sino que, por el contrario, utilizan su poder para beneficiarse ellos
mismos o terceros. Entonces, el riesgo de corrupción es inherente a la existencia
del Estado”.
El comentarista señaló como una cuestión esencial el hecho de que algunos
estados eran más corruptos que otros. ¿Cómo se podía explicar esto? Sin duda,
no se trataba de establecer diferencias entre la gente o asumir que las escalas de
valores eran distintas, sino de estudiar las condiciones que permiten el desarrollo
de la corrupción. Mencionó a países como Botswana y Chile, con bajos índices de
corrupción, que han aplicado políticas económicas sensatas y cuentan con una
sólida administración pública. La teoría económica, arguyó el comentarista, ofrece
instrumentos para entender la corrupción. “La conducta humana responde a
incentivos negativos y positivos –indicó-. Las decisiones tomadas por los
individuos, incluso algunas que tradicionalmente se han considerado como ‘no-
económicas’, se fundamentan en consideraciones sobre los costos y beneficios. Si
los riesgos y costos que se perciben asociados a una acción corrupta son más
elevados que los beneficios esperados, los funcionarios tendrán menores
incentivos para envolverse en tales conductas.”
De acuerdo con esta posición, dijo el comentarista, la corrupción dejaba de
ser un problema que se resolvería mediante la moralización o educación de las
personas. Más bien, era un problema de normas e instituciones, y de las
costumbres que generan actos corruptos dentro de esos organismos. En esa
perspectiva, sostuvo que los incentivos debían de ser modificados con el fin de
poder cambiar las conductas.
Castagnola aludió a Susan Rose-Ackerman, Robert Klitgaard y otros
economistas que han planteado ese marco conceptual. Según Rose-Ackerman,
“los funcionarios son vulnerables a la corrupción si se cumplen tres condiciones:
si los beneficios son importantes; si creen que no correrán mayores riesgos de ser
descubiertos y castigados, y si tienen un importante poder de negociación frente a
la esfera privada.”
“Mientras más alta sea la probabilidad de que el acto corrupto sea detectado y
sancionado severamente –advirtió el comentarista-, más altos serán los posibles
costos, y, por lo tanto, la transacción corrupta no resistirá el análisis costo-
beneficio que haga al funcionario proclive a la corrupción. Esto es más fácil en un
mundo donde todos los funcionarios públicos son honestos y calificados. Pero es
irreal pensar que no existirán en todo gobierno funcionarios dispuestos a
corromperse si los beneficios y costos asociados a ello son atractivos.”
“El análisis de incentivos –prosiguió- nos da pistas para combatir la
corrupción. Según Vito Tanzi, uno de los mayores estudiosos de las finanzas
públicas, cuanto más involucrado se encuentra un gobierno en la actividad
económica y las decisiones, más grande es el potencial de corrupción. Esto es
especialmente válido cuando el rol del gobierno no se da solamente a través de su
gasto y actividades impositivas, sino que se desarrolla a través del uso de
regulaciones, autorizaciones y otras actividades similares. Y este problema se
agrava cuando las regulaciones carecen de simpleza y transparencia.”
Castagnola señaló que esta clase de corrupción afecta significativamente el
crecimiento de la economía y, por tanto, como había referido Francke en su
intervención, incide en la pobreza. Eso ocurrió a fines de la década del ochenta en
el Perú, “cuando se aplicaron severas restricciones al comercio, se impusieron
licencias para importar, estructuras arancelarias proteccionistas –en cuyos
cambios periódicos brillaba la falta de transparencia-, subsidios y controles, tipos
de cambio múltiple, etc.” El comentarista aludió a los sobornos que se daban a los
funcionarios públicos para obtener una licencia o una excepción arancelaria para
importar insumos del exterior. “Más aún –insistió-, muchas veces esas licencias y
privilegios crean rentas extraordinarias a las empresas privadas, las cuales están
dispuestas a compartir parte de las mismas con los funcionarios que las otorgan.”
El economista argumentó que “se genera una serie de oportunidades de
corrupción inducidas por el rol del gobierno en la economía” y que esto no era un
mero planteamiento teórico. Tal como ha sido demostrado por varios autores
(Mauro, así como Kauffman y Wei), hay una estrecha relación entre el índice de
corrupción y el índice de regulación del gobierno. Castagnola aludió a un estudio
que revelaba que “las empresas que reportaron una mayor incidencia de coimas
también eran las que gastaban más tiempo de su administración lidiando con la
burocracia para obtener licencias, permisos y trámites similares”.
Por ello, sostuvo, es preciso reducir al mínimo en el aparato estatal las
posibilidades de obtener beneficios particulares. “Un Estado interventor es mucho
más proclive a problemas de corrupción que uno que interviene menos –afirmó-.
Si reducimos los ámbitos en los que el Estado puede aplicar su poder discrecional
no sólo reducimos las oportunidades para la corrupción: liberamos recursos para
dedicarlos a la fiscalización de los ámbitos en los que sí es imprescindible una
actuación discrecional del Estado.”
Asimismo, Castagnola advirtió que la corrupción es regresiva y que prospera
cuando las políticas ofrecen incentivos para esta conducta y cuando las
instituciones que pueden controlarla son débiles. De esta manera, dijo, “se inhibe
la actividad económica al aumentar los costos de transacción así como la
incertidumbre, se desvían recursos públicos a fuentes privadas, se origina una
mala asignación de recursos del Estado, pues estos se orientan hacia actividades
donde hay más corrupción. Todo ello, como explicó Pedro Francke, afecta el
funcionamiento de la economía, el potencial de crecimiento y, por lo tanto, los
niveles de pobreza”.

Humberto Campodónico

El comentarista dividió su intervención en tres partes. En la primera abordó el


problema de la corrupción en sí; en la segunda analizó la teoría para economistas
en relación con el agente principal, y en la última puso como ejemplo dos casos
prácticos. Asimismo, transmitió sus conclusiones acerca de cómo hacer válida la
lucha contra la corrupción.
“La corrupción está en todas partes”, afirmó Campodónico y se refirió al
escándalo Enron para corroborar que el problema comprometía a las principales
empresas norteamericanas. Asimismo, señaló que también existía corrupción en
pequeña escala y puso como ejemplo lo que ocurría con las organizaciones
vinculadas al programa del Vaso de Leche en el Perú.
Luego el ponente expresó que hay un agente principal, el cual quiere mejorar
sus beneficios, y que hay otros agentes secundarios, que son los empleados y
obreros que deben realizar el trabajo. En consecuencia, desde el punto de vista
económico había que analizar cómo se lleva esta relación entre el agente principal
y sus subordinados. Y se preguntó hasta dónde el mercado conoce lo que el
agente sabe y la manera cómo opera en relación con los secundarios. En ese
sentido, aludió al caso del gobierno regional que se convierte en el agente mayor y
que va a determinar cómo sus funcionarios deben manejar los recursos
asignados. “Es evidente que la falta de transparencia en este ámbito va a dejar
que predomine una tendencia a cometer actos de corrupción”, afirmó.
Campodónico se preguntó cómo salieron más de mil millones de dólares
durante la guerra con el Ecuador. Sin duda, había decretos de urgencia de
carácter secreto que permitían recurrir al dinero recaudado en la privatización de
las empresas del Estado. El agente principal en este caso, apuntó, era el
ministerio correspondiente, el cual debió haber puesto reglas de transparencia
para obtener el mejor uso de ese dinero. “La verdad –dijo el ponente- es que había
una gran cantidad de recursos y que había una gran mafia enquistada en el
gobierno que se apropió de los mismos.”
Por otra parte, cuestionó las reformas liberalistas, pues en su opinión no todas
fueron positivas. “La reforma económica hay que implementarla y sacarle el mayor
provecho aun bajo una dictadura –sostuvo-. Hay compartimientos estancos entre
los técnicos y los políticos.” Campodónico concluyó su comentario diciendo que la
solución es simple: hay que plantear presupuestos participativos y hay que
impulsar el proceso de descentralización, siempre bajo la premisa de reglas claras
que favorecieran la transparencia.
“Al final, la corrupción nunca paga”, sentenció el comentarista.

Fritz Du Bois

“Hay un hecho en la ponencia de Pedro Francke que podemos ratificar –indicó


el comentarista-: es difícil encontrar en el Perú un acto de corrupción en el que no
se encuentre al Estado involucrado. El hecho de que el Estado tiene en sí mismo
mecanismos poco transparentes estimula a la corrupción.”
Du Bois insistió en que tenemos un Estado enorme, que resulta difícil
controlar. En su opinión, la corrupción está fuertemente enquistada y se da en
todos los niveles. Mencionó como ejemplo el sobrecosto que suponen los trámites,
lo que inevitablemente degenera en corrupción. Asimismo, fue enfático al declarar
que el sector Educación se encuentra corrompido, lo que repercute sensiblemente
en la calidad de la instrucción que ofrecen las escuelas públicas. “Se ha
establecido que el 87 % de los alumnos –afirmó- difícilmente puede realizar tareas
básicas de lectura. El sistema de educación es tan cerrado que no permite
evaluación ni incentivos, y esto se explica porque se trata de un sistema muy
corrupto.”
El comentarista señaló que la educación pública en el país se ha deteriorado
bastante debido a la resistencia de una organización sindical. “Y no se trata de
una cuestión de educación pública versus educación privada”, precisó. Los
colegios Fe y Alegría, añadió como ejemplo, funcionan bien porque fomentan una
evaluación permanente de la calidad de la enseñanza, transparencia en la gestión
e incentivos a los profesores.
Para Du Bois está muy claro que “a menor transparencia, mayor corrupción; a
mayor corrupción, mayor pobreza. Mi conclusión es que la única manera de
combatir la corrupción es reducir el Estado y favorecer la transparencia en la
gestión”.
A continuación el comentarista sostuvo que si alienta la disminución de los
mecanismos de regulación en la economía, ello se debe a que básicamente
existen dos tipos de corrupción: una cleptocrática, es decir, un pequeño grupo en
el poder es el que se favorece, y una corrupción que se podría caracterizar como
diseminada, que es la que predominó en los años ochenta. Esto significa que
mucha gente roba poco (como aquellos que sacaron provecho de los dólares
MUC, los controles de precios, las compras de empresas públicas, etc.). Y, si bien
desaparecieron unos dos mil millones de dólares del erario público, estos fueron
diseminados en centenares de funcionarios corruptos y no en una mafia reducida,
tal como ocurrió durante la época de Fujimori y Montesinos.
Humberto Campodónico

El comentarista añadió que existe otro tipo de corrupción, que es el que tiene
que ver con el diseño e implementación de las propias norma legales. “Es el caso
del D. S. 12094 –resaltó-, el cual no ha sido discutido ni analizado por la SUNAT.
Este decreto permitió una doble depreciación, lo que llevó a que el Estado
peruano perdiera más de mil quinientos millones de dólares.” Asimismo, sostuvo
que ahora que el Estado ha sido privatizado, ya no hay que pasar por él para
obtener una prebenda. “Porque el Estado da normas legales que pueden
favorecer la corrupción”, acotó.

Pedro Francke

“Efectivamente, damos más importancia a la corrupción del Estado, y ello se


explica porque resulta más difícil calificar a las otras”, complementó Francke, que
aludió a las quiebras bancarias o a casos como el de la discoteca Utopía. “Aunque
no hay normas establecidas –dijo-, pensamos que las personas deben regular el
bien público.”
Presentación:
Diagnóstico del estado de la lucha contra la corrupción: 2000-2004
José Ugaz
Presidente de Proética

El presidente de Proética expresó que el informe que iba a presentar era un


producto nuevo, el cual había sido concebido con el fin de poder cuantificar los
avances en la lucha contra la corrupción. “No estamos hablando a nivel jurídico –
precisó- sino en un sentido amplio sobre cómo el Estado y la sociedad civil están
desplazando una estrategia contra la corrupción. Esta es la continuación de un
trabajo realizado durante el año 2002, que al comienzo ponía énfasis en el
aspecto punitivo. Sin embargo, luego comprendimos que esto no debería ser así y
que, más bien, había que abarcar un tratamiento integral del fenómeno de la
corrupción.
José Ugaz dijo que el presidente de la República había cuestionado
anteriormente el diagnóstico y que ahora se habían hecho esfuerzos para
perfeccionar el método y establecer mejores parámetros en la evaluación de la
lucha anticorrupción. En ese sentido, el informe propone una metodología
cuantitativa desarrollada por Proética para medir con criterios objetivos los
progresos en contrarrestar la corrupción durante el periodo 2000-2004. “De lo que
se trata es de graficar con una cantidad porcentual al avance o el retroceso en
esta lucha –señaló Ugaz-. Estamos hablando de un rango de 0 a 10. La cifra 10
indica un nivel de avance óptimo mientras que cuanto más nos acerquemos a 0
estaremos dando cuenta de un estancamiento o retroceso.”
El Índice Nacional de Lucha Anticorrupción (INLA) consta de cinco
indicadores: lucha contra la organización criminal liderada por Fujimori y
Montesinos, iniciativas desde el Estado, partidos políticos, iniciativas desde la
sociedad civil y percepción de la sociedad
El ponente señaló que las instituciones han sido analizadas a nivel nacional y
que se trata de aquellas que tienen competencia en los distintos aspectos de
investigación, control y prevención. La muestra ha incluido a nueve ministerios, los
que han sido elegidos en razón de su tamaño presupuestal, la percepción de
corrupción (delimitada por Proética) y por tratarse de las instituciones sobre las
que más quejas han recibido (según la Defensoría). Asimismo, se han evaluado a
los partidos políticos con representación en el Parlamento y se han considerado a
las ONGs que promueven vigilancia ciudadana.
Por otro lado, observó Ugaz, también se ha querido auscultar los avances a
nivel regional, con una muestra que atañe a tres gobiernos: La Libertad, Junín y
Ucayali. Los criterios de su elección han sido la magnitud de su presupuesto, el
índice de buen gobierno (determinado por la Defensoría) y el índice de corrupción
cotidiana en 2003 (según Proética). Asimismo, se ha evaluado a los partidos
políticos con representación en el Consejo Regional y las ONGs que promueven
vigilancia ciudadana.
A nivel provincial, la muestra ha abarcado ocho concejos provinciales: Trujillo,
Otuzco y Ascope (La Libertad); Huancayo, Concepción y Jauja (Junín), y Padre
Abad y Coronel Portillo (Ucayali). Estos municipios fueron escogidos según su
presupuesto y el tamaño electoral.
El expositor reveló que el Índice Nacional de Lucha Anticorrupción del periodo
estudiado llega casi a 6 sobre 10, exactamente a 5.96, lo cual nos ubica en una
franja media. Luego pasó revista a los indicadores y dijo que el mejor indicador de
la evaluación es el que se refiere a la lucha contra la mafia fujimontesinista (1.54).
“Estamos hablando de 2,075 procesados –precisó-. Esta cifra prácticamente no
tiene parangón con la situación de otros países. Sin duda, ha habido un avance a
nivel legal en la lucha contra la corrupción. Han sido procesados catorce generales
de las Fuerzas Armadas, un fiscal de la Nación, un presidente del Poder Electoral,
entre otros.”
En cuanto a la situación legal de los procesados, Ugaz dijo que “tenemos un
sistema garantista que no está exacerbando las posibilidades punitivas de las que
se dispone. No hay, pues, ningún afán de persecución política, como puede
constatarse según el desarrollo de los procesos. Observó también que los
procesados con mandato de detención que se encuentran en la cárcel o detenidos
en el extranjero suman 102; aquellos con arresto domiciliario son 80; aquellos con
mandato de comparecencia (incluidos los sujetos a extradición) llegan a 1,149; los
no habidos o prófugos son 107; aquellos que gozan de libertad provisional se
limitan a 5 y los sentenciados hasta ahora son 12. Estas cifras suman 1,455, pero
el número real de procesados asciende a 2,075 porque muchos de ellos tienen
abierto más de un proceso.
Ugaz sostuvo que entre los aspectos positivos del Poder Ejecutivo en relación
con la lucha anticorrupción puede mencionarse el D.L. 859, que propicia la
celeridad en los procesos penales. Sin embargo, el escaso apoyo político al
sistema se tornó en una amenaza al mismo. Mencionó las agresiones a la
Procuraduría Anticorrupción y a los jueces que han partido desde el propio Poder
Ejecutivo, lo que constituye un baldón. “¿Por qué se da este cambio?” –se
preguntó Ugaz-. Porque la Procuraduría Anticorrupción decide tomar una actitud
práctica que es el examen de la corrupción en el actual gobierno.” Y citó los
vínculos de personajes del régimen con casos del fujimorismo como el de
Almeyda-Villanueva y la falsificación de firmas de Perú Posible.
En cuanto al Poder Ejecutivo, el ponente resaltó la producción legislativa (cuatro
leyes) que promovieron la celeridad procesal y facilitaron la labor de la
Procuraduría. Asimismo, destacó la conformación de la Comisión Herrera y la
publicación en tres tomos de la transcripción de los “vladivideos”. No obstante, lo
negativo era que debió de transcurrir más de un año para que se discuta el
informe en el Pleno y, además, parcialmente. “Ello se debe a intereses partidarios
–dijo Ugaz- que se oponen a algunos temas tratados en el informe. El Congreso
ha significado, de alguna manera, un entrampamiento para el avance de la lucha
contra la corrupción.”
Entre los aspectos positivos del Poder Judicial y el Ministerio Público se
pueden señalar las directivas para evitar maniobras dilatorias, así como la
creación de dos nuevas fiscalías y dos nuevas salas especiales. Sin embargo, la
falta de recursos (tanto de tipo logístico como los que se necesitan para garantizar
la seguridad física y los que deben emplearse contra las maniobras judiciales de
los procesados) es el más grave escollo en el desarrollo judicial de los procesos
anticorrupción.
Por otra parte, Ugaz se refirió a la creación y conformación de la denominada
“Sala C”. Esto se hizo con el fin de aligerar la carga procesal y juzgar a reos libres.
No obstante, tiende a diluir una estrategia de juzgamiento que ya se encontraba
en marcha.
Respecto a la participación de la sociedad civil, el ponente dijo que se impulsó
la campaña “Fujimori: extraditable”, aunque esta no alcanzó un impacto muy
grande. Asimismo, se movilizó a la opinión pública a favor de la Procuraduría ad
hoc (en agosto y setiembre de 2004), lo que contribuyó a hacer retroceder al
gobierno en su interés por rescindir el contrato de los actuales procuradores.
En seguida, el expositor analizó las iniciativas provenientes del Estado. Se ha
podido medir en un 57 % los avances logrados por el Estado en la lucha
anticorrupción. Sin embargo, dijo que habría que preguntarse si el marco
institucional es el adecuado para luchar contra la corrupción. Para ello, apuntó,
habría que comprobar si se han fortalecido los mecanismos de control y si se ha
mejorado la normatividad relacionada con la anticorrupción. Asimismo, era preciso
analizar si se ha promovido la transparencia en la gestión pública y, en general,
una actitud ética pública. Ugaz cuestionó que la Comisión Nacional Anticorrupción
se encuentre acéfala y que el rol de Zar Anticorrupción quedara desvirtuado por
falta de una decisión política del Ejecutivo que fuera más allá de un mero
nombramiento. La Comisión ha sido un fracaso, en opinión del expositor, pues no
ha convocado a un sector amplio de la sociedad civil. En realidad, ha confundido
sus objetivos y su impacto ha sido nulo. Ahora ha sido declarada en
reestructuración (desde febrero de 2004).
Por otra parte, Ugaz abordó el tema del control estatal que lleva a cabo la
Contraloría. Ha habido un avance notorio en la implementación de la ley del
sistema de control, lo que se percibe en la creación de 17 oficinas regionales y la
subordinación directa de los jefes de las OCI. Asimismo, existe un Servicio de
Atención de Denuncias (SAD). Pero también se advierten algunos aspectos
negativos. Por ejemplo, no se han registrado detalles de la conformación ni de las
actividades del Grupo de Élite Anticorrupción. Tampoco se ha difundido la
situación del análisis o seguimiento de las declaraciones juradas de los
funcionarios públicos y la Contraloría no parece establecer prioridades en los
casos a investigar. Esto salta a la vista, dijo el ponente, cuando se prefiere acusar
al ex Ministro Rospigliosi por unas presuntas irregularidades en la adquisición de
uniformes en lugar de dedicarse a examinar los temas centrales. “El Contralor
actúa por complacencia con el presidente –señaló Ugaz- y deja de actuar por
presión de algunos miembros del Congreso.”
En cuanto al control estatal, Ugaz hizo notar que, debido a limitaciones
presupuestales, CONSUCODE apenas ha controlado el 8 % de las compras del
Estado. Es decir, hay un 92 % que escapa al control. Y, justamente, es en el área
de las adquisiciones estatales donde más corrupción se produce. Además,
observó que el 83 % está conformado por adquisiciones directas, ya sean públicas
o selectivas. Hay un esencial Sistema Electrónico de Adquisiciones y
Contrataciones del Estado que está previsto dentro de las reformas, pero aún está
en proceso de implementación.
El expositor también analizó el control estatal ejercido por el Congreso de la
República y dijo que los escándalos denunciados en los medios de prensa influyen
en la agenda de fiscalización. Los congresistas han estado guiados por intereses
personales o partidarios: más les importa lograr réditos en su imagen pública y
aparecer en los medios que llevar a cabo una tarea eficaz. Asimismo, Ugaz
remarcó que la Comisión de Ética ha sido ineficiente en el periodo estudiado. De
41 denuncias recibidas, sólo una ha concluido con una sanción efectiva.
El ponente también se refirió a la tensión que subsiste entre la fiscalización que
realiza el Congreso y la fiscalización especializada del Ministerio Público. “Hay un
conflicto entre el Parlamento y los fueros jurisdiccionales a nivel de
investigaciones”, precisó.
Ugaz señaló que la ley 28306, que se promulgó en julio de 2004, modifica la ley
de creación de la UIF. Ahora el director es designado por la PCM, cuando antes
eso correspondía a la SBS. Asimismo, destacó que la UIF le puede solicitar
informes a cualquier institución pública y que se ampliaron los deberes de los
sujetos obligados a informar. Sin embargo, el expositor llamó la atención sobre el
hecho de que durante un año sólo se han abierto 14 procesos.
En lo que concierne a la normatividad anticorrupción, el presidente de Proética
dijo que, en cierta forma, el marco legal ha mejorado. Se han producido reformas
significativas en áreas claves como los procesos penales, los sistemas de control
y los mecanismos de transparencia. Pero, por otro lado, hay retrasos o
postergaciones indefinidas en otros sectores importantes: administración de
justicia, reforma policial o empleo público. En cuanto a las penas. estas han sido
incrementadas, al igual que los plazos de prescripción.
Ugaz destacó que el reglamento y las modificaciones a la ley de transparencia
y acceso a la información han mejorado este instrumento. En cuanto a la
aplicación, observó que se han registrado 16,227 pedidos oficiales de información
en el año 2003, de los cuales han sido atendidos el 95 %. Lo que sí es
cuestionable, dijo, es la pobre difusión de la legislación, no sólo entre la
ciudadanía sino entre los propios funcionarios públicos. Y, por cierto, el costo de la
entrega de información supone un problema grave cuando la ley colisiona con el
TUPA de la institución.
El expositor resaltó que hasta ahora no se ha reglamentado la Ley de Código
de Ética de la Función Pública y que por ello no se han establecido ni sanciones ni
incentivos: “Esto constituye una seria traba para el Registro Nacional de
Sanciones de Destitución y Despido –indicó-, lo que permite el reciclaje de
funcionarios públicos destituidos por irregularidades.”
Ugaz trató a continuación el tema de los partidos políticos y dijo que una de las
cuestiones cruciales era ver si contaban con estrategias de lucha contra la
corrupción. Si bien la normatividad de los partidos contempla una serie de
regulaciones disciplinarias, el expositor anotó que estas funcionan con relativa
eficacia, según el partido. No obstante, existen mecanismos de seguimiento al
desempeño público de sus representantes y autoridades partidarias. Lo negativo,
señaló Ugaz, es la tensión que se suscita entre la institucionalización partidaria y
los liderazgos.
En cuanto a las propuestas anticorrupción, Ugaz dijo que la evaluación ha
determinado que el tema preocupa a los órganos de conducción partidaria. Sin
embargo, los partidos no tienen propuestas integrales; sólo en algunos casos
examinan denuncias de corrupción sobre asuntos específicos. En todo caso, sus
acciones más relevantes son las que emprenden sus representantes.
Ugaz reconoció que se había favorecido la transparencia institucional al haber
aumentado el uso de Internet. No sólo se han instalado portales sino que se han
difundido otras herramientas como el correo electrónico. Lo importante es que se
trate de poner la mayor cantidad de información que posee una entidad estatal a la
disposición del público. En cuanto a la transparencia financiera, dijo que hasta
febrero de 2003, sólo 66 de los 106,494 candidatos cumplieron con la ley que
establece que deben poner en conocimiento de la opinión pública el
financiamiento de sus actividades. Asimismo, señaló que con la Ley de Partidos
Políticos se ha determinado que la ONPE constituya una Gerencia de Supervisión
de Fondos Partidarios, pero que aún no se ha dado el reglamento. Y si bien los
partidos estás renovando sus normas internas y designando tesoreros para
adecuarse a las nuevas disposiciones, aún no se ha divulgado ninguna
información.
El ponente dijo que el desempeño en la esfera pública de los partidos dejaba
mucho que desear. En los 410 proyectos de ley relacionados con la lucha
anticorrupción que se han presentado en el periodo de setiembre 2002-octubre
2004, anotó Ugaz, no se encuentra mucha sustancia. “Lo que demuestra que un
congresista no vale por la cantidad de proyectos que elabore sino por la
importancia y coherencia de estos, por su calidad y solidez”, puntualizó.
Al pasar al tema de las iniciativas de la sociedad civil, el ponente expresó que el
informe buscaba analizar cuál era el impacto de las acciones de vigilancia
ciudadana llevadas a cabo por distintas organizaciones. Asimismo, se había
puesto énfasis en estudiar la capacidad de estas para plantear iniciativas
legislativas en la lucha contra la corrupción y en evaluar el rol cumplido por el
periodismo de investigación.
Ugaz destacó la labor desarrollada por varias ONGs, aunque advirtió que, al
margen de su impacto y debido a la fragmentación de la sociedad civil, no han
sido iniciativas articuladas. En cuanto a los gremios sindicales, su crisis
institucional y otros problemas han sido factores que no han permitido que la lucha
contra la corrupción ocupe un lugar en sus programas. Y, en lo que respecta a la
descentralización, el ponente hizo notar que su puesta en marcha ha motivado la
aparición de espacios de participación y vigilancia que no han sido aprovechados
convenientemente,
Al referirse a las iniciativas legislativas, Ugaz dijo que apenas uno de los casi
400 proyectos de ley relacionados con la lucha anticorrupción en el periodo ha
provenido de la sociedad civil. Sin embargo, destacó que en algunas leyes claves
como la de los partidos políticos la participación ciudadana fue decisiva. Por otro
lado, también se convocó a la sociedad civil para intervenir en la discusión acerca
de la reforma del Poder Judicial.
En el tema del periodismo de investigación, Ugaz indicó que una mayor
independencia supone una mayor competencia entre los medios. Esto puede
estimular la realización de más investigaciones y la canalización de denuncias, lo
que resulta positivo, pero influye en la agenda de trabajo de los organismos
oficiales de control, los que a veces se distraen con asuntos que no son los más
importantes. Asimismo, el expositor lamentó que en provincias el periodismo de
investigación continuara siendo muy incipiente. En cuanto a las denuncias de
corrupción hechas por los medios en el periodo estudiado, señaló que más del 70
% de las mismas atañen al Poder Ejecutivo y el entorno presidencial.
El presidente de Proética expresó que la percepción de la corrupción tenía un
color negativo. Las expectativas de la sociedad respecto a la lucha anticorrupción
indican que un 43 % piensa que la corrupción en el Perú habrá aumentado en los
próximos cinco años y que un 40 % cree que se mantendrá en el mismo nivel que
hoy.
En suma, dijo Ugaz, “el indicador de 5.96 obtenido por el país en el periodo
2002-2004 habla de ciertos logros, pero no es suficiente porque no hay una
propuesta integral para luchar contra la corrupción.” Los avances responden sobre
todo a iniciativas tomadas en materia normativa, pero no se ha logrado consolidar
un sistema anticorrupción. “La lucha anticorrupción –concluyó el expositor- no sólo
implica procesar a funcionarios corruptos; la lucha anticorrupción es prevención,
tiene que ver con la educación, y debe atravesar todos los niveles del Estado. Hay
un vacío de liderazgo político que impide llevar a cabo ese proceso integral.”

Panel

Santiago Pedraglio
Periodista
Anel Townsend
Congresista
Julio Cotler
Sociólogo

Santiago Pedraglio

El comentarista dijo que le hubiera gustado ver con mayor claridad el indicador
de avance en la lucha anticorrupción. Reconoció que el informe era importante en
tanto representaba un esfuerzo por propiciar la objetividad, pero que, en su
opinión, hubiera sido conveniente una explicación más amplia de los criterios que
se han empleado para elaborar dicho índice.
“La percepción de la sociedad otorga una credibilidad muy baja a la lucha
contra la mafia fujimontesinista y el papel del Estado en la misma –expresó
Pedraglio-. La percepción de la población no es, pues, de 5.9, como en la
evaluación mostrada. Aquí hay una disparidad que es preciso comentar. Uno
puede constatar que ha habido iniciativas legislativas en la lucha contra la
organización criminal. Además, la dimensión del proceso es muy grande y hay un
gran número de acusados. Sin embargo, la objeción principal que yo haría se
refiere a la ausencia de propuestas integrales para combatir la corrupción. La
población percibe que falta una voluntad política en el Estado y que hay una
ausencia de liderazgo para enfrentar el problema.”
Pedraglio insistió en este punto, por cuanto las iniciativas que ha tomado el
gobierno hasta el momento no están basadas en la coherencia y resultan
endebles por la carencia de una decisión que provenga del Estado. Asimismo,
reiteró que la sociedad civil se ha percatado de que tampoco hay un líder que
contribuya a aglutinar a la población y esté dispuesto a asumir la dirección de la
lucha contra la corrupción.
En lo que concierne a los partidos políticos, el comentarista opinó que en tanto
actores de esta lucha no han promovido propuestas y estrategias integrales. Por
otra parte, recordó que incluso en el último paro convocado por la CGTP no se
había contemplado como uno de los puntos básicos la lucha anticorrupción.
“Según este informe –observó Pedraglio-, no sólo no existe voluntad política de
parte del Estado sino que tampoco se nota una preocupación por consolidar la
institucionalidad. No se perciben nuevas conductas en los funcionarios públicos,
de manera que puedan aportar sustantivamente a contrarrestar la corrupción.”
Sobre el rol que han cumplido los medios de comunicación, advirtió que estos
muchas veces han caído en el pecado de sensacionalismo. No ha habido el
seguimiento adecuado e imprescindible de las denuncias. Pedraglio señaló que,
en ese sentido, había que analizar la autorregulación y el manejo de transparencia
en el interior de los medios. Y, finalmente, expresó que el informe revela que entre
las instituciones que menos logros han conseguido en la lucha anticorrupción se
encuentran seis instancias de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Esto,
en su criterio, corrobora la falta de voluntad política del Estado, la debilidad de las
instituciones y la percepción de la población de que muy poco se ha avanzado en
el combate contra la corrupción.
“No deja de ser preocupante el balance global del informe”, concluyó el
presidente del Instituto Prensa y Sociedad.
Anel Townsend

La congresista expresó que el informe era útil para establecer una


confrontación entre la evaluación que se hace de la lucha contra la corrupción y el
análisis de la percepción que tiene la sociedad civil de los avances o retrocesos
que se han obtenido en el proceso. En su opinión, había que determinar cuáles
eran las fortalezas en la lucha anticorrrupción y definir cómo se puede hacer un
planteamiento estratégico respecto al tema.
Townsend sostuvo que existe una articulación política, legal y económica en el
Congreso para enfrentar temas de corrupción. Desde luego, reconocía que el
índice de la lucha anticorrupción que mostraba el informe era una nota media, en
realidad con las justas aprobatoria. “Desde antes de la caída de Fujimori –reveló-,
se planteaba ya una amnistía a nivel interno para encontrar una manera de
librarse de la justicia.” Sin duda, la corrupción estaba fuertemente enquistada en
todos los niveles del gobierno.
En cuanto a su función de congresista, Townsend indicó que ella se había
dedicado sobre todo a analizar el fenómeno de la corrupción orientado hacia el
tema de la violación de los derechos humanos. En ese sentido, dijo que la labor
que realiza la comisión que se encarga del asunto en el Parlamento también tiene
que ser objeto de análisis e investigación. Townsend cuestionó que su colega
Ernesto Herrera se hubiera adelantado a hacer una denuncia penal sin coordinar
previamente con el Congreso.
Por otra parte, la comentarista argumentó que “hablar todo el tiempo de la
mafia fujimontesinista tiende a saturar el escenario. Los casos de nepotismo que
se han detectado en el actual gobierno son tan graves como el tráfico de armas.
Esto no responde sólo a una cuestión principista, sino a que el pueblo es
conciente de que la corrupción no se limita a lo que sucedió durante el gobierno de
Fujimori”.
“Para que la lucha anticorrupción sea más atractiva –puntualizó la congresista-,
creo que hay que insistir en cuán rentable es la implementación de medidas
poniendo ejemplos que permitan comprobar su eficacia.” Asimismo, se preguntó
por qué no se establecían medidas que consiguieran un impacto a nivel
internacional. En esa perspectiva, observó que una ley de colaboración eficaz
debería fomentar una recuperación de fondos que proviniera de los propios
implicados, de modo que no se tuviera que depender de la decisión de las
entidades bancarias para levantar el secreto y devolver el dinero robado.
Por otro lado, la congresista aludió al rol que cumplen los medios de prensa.
Es sabido que varios medios se comprometieron con la mafia fujimontesinista,
pero lo preocupante es que aún existen algunos que no vacilan en apoyar al
dictador prófugo. Asimismo, anotó que se advertía cierta influencia en medios de
prensa extranjeros orientada a relativizar su responsabilidad. Mencionó al jurista
Javier Valle Riestra, quien señaló que no hay pruebas de delitos de lesa
humanidad cometidos en ese periodo de gobierno. Sin embargo, Townsend
sostuvo que hay evidencias de restos humanos enterrados en los cuarteles del
ejército.
La congresista advirtió que hay vacíos en el sistema legal como la ausencia de
un programa de protección de testigos, lo cual redundaría en beneficio de las
investigaciones y de los procesos. También llamó la atención sobre el conflicto
suscitado entre el gobierno y la Procuraduría Anticorrupción, porque este beneficia
a los corruptos y el propio gobierno resulta perjudicado. Luego se refirió a una
serie de proyectos de ley que se encuentran pendientes de estudio en el
Congreso, uno de los cuales establece facultades especiales para los
procuradores que intervengan en la investigación de delitos contra la
administración pública. Por último, agregó que se están promoviendo diversas
reformas constitucionales.
“En el nivel del barómetro latinoamericano –concluyó- ha quedado demostrado
que lo que más molesta a la gente es la impunidad. En este comentario he querido
mostrar algunos de los aspectos positivos que conviene reforzar y sacar adelante,
como anular la tensión que subsiste entre el Estado y la Procuraduría.
Necesitamos un sinceramiento del Ejecutivo, de la Fiscalía y de otras instituciones
públicas para que los ciudadanos puedan tener una mayor confianza y conciencia
de que existe una voluntad del Estado para enfrentar a la corrupción.”
Julio Cotler

“Yo quisiera recordar que el problema de la lucha anticorrupción es un


problema político –expresó el científico social-. Se cree que es un problema de
moralidad o ignorancia. Lo cierto es que hay intereses articulados a favor o en
contra de la corrupción. Cuando alguien deja de hacer algo o de tomar medidas,
esta conducta puede contribuir también al incremento de la corrupción. No basta,
pues, invocar la buena voluntad de alguien para desarrollar una lucha efectiva
contra la corrupción.”
Cotler dijo que esto era novedoso para los peruanos en la medida en que
antes el poder político solía repartir prebendas entre sus partidarios y aliados. En
su opinión, el concepto de corrupción ha demorado en entrar en el escenario
latinoamericano. Cuando se habla de corrupción e impunidad, sostuvo el
comentarista, estas cuestiones siempre se han explicado en términos eufemísticos
aludiendo a la debilidad del Estado. “Se caracteriza a América Latina –afirmó-
como un conjunto de estados débiles que no pueden satisfacer sus necesidades
básicas en educación, salud, nutrición, vivienda y orden público, entre otras.
Países como estos no pueden subsistir si no tienen un mínimo de recaudación de
impuestos que ascienda al 20 % del Producto Bruto Interno.”
Para el comentarista el problema de la organización de los partidos o de la
idoneidad de los funcionarios públicos son algunos aspectos del asunto, pero el
problema básico es que con la peor educación en América Latina no se puede
llegar a ninguna parte. Según Cotler, “hay factores que nos hacen sensibles a la
corrupción y a la debilidad del Estado. No existe una agenda política que
contemple la problemática que corresponde al tráfico de drogas, al tráfico de
maderas o a la contaminación ambiental. La línea que impera en los organismos
del Estado parece ser la de “otorongo no come otorongo”, es decir, si tú no te
metes conmigo, yo no me meto contigo”.
El científico social afirmó que los resultados de diversas conferencias
latinoamericanas coinciden en advertir que muy pronto veremos la desaparición de
Bolivia y de Ecuador si se mantienen las cosas como están y que el Perú se va a
acercar a la situación de esos países.
“En la lucha contra la corrupción –sostuvo el comentarista- hay que observar
las presiones y controles sociales. El impacto de los medios de prensa contra la
camarilla fujimontesinista fue decisivo, al margen de la basura propagandística de
los medios corrompidos por el régimen. También debe resaltarse la labor de
ONGs que como Proética pueden obtener buenos resultados al dedicarse a
cuestiones específicas.”
Por otra parte, Cotler lamentó que la memoria de los peruanos fuera tan frágil.
Recordó que un poeta y reputado profesor universitario acabó desfilando dentro
del Pentagonito y que una ilustre académica que apoyó el autogolpe de Fujimori
hoy escribe sobre la manera culta de hablar en el principal diario peruano.
Asimismo, se refirió al banquero que le daba consejos al Estado, el cual no ha sido
procesado o a los militares que no han sido degradados públicamente como
manda la ley. “Estas cosas me sulfuran”, añadió.
Coltler insistió en que no se trata de un problema de venganza sino de
enseñanza: “Creo que lo importante es, tal como ha sostenido el doctor José
Ugaz, que hay que poner énfasis en que el costo de la corrupción no sólo implica
la cárcel sino, sobre todo, el desprestigio personal. Si en la sociedad no se crean
controles para descalificar a los infractores, todos los otros medios serán
ineficaces.”
Presentación:
Descentralización y lucha anticorrupción en el Perú: problemas encontrados y
posibilidades

Salvador Peña
Gerente de Desarrollo Social de la Región Junín

Juan José Salazar


Alcalde Provincial de Ferreñafe

Yehude Simon
Presidente Regional de Lambayeque

Salvador Peña

El ponente expresó que acudía a la reunión en representación del presidente


de la Región Junín, Manuel Duarte, y señaló que había que ser concientes de que
el proceso de regionalización recién estaba empezando. A su juicio, esto
constituía un desafío a mediano y largo plazo, aunque debía basarse en premisas
sólidas y medidas que se hicieran efectivas a corto plazo.
En cuanto a la descentralización y el desarrollo regional, Peña corroboró que se
trataba no sólo de un proceso a largo plazo sino integral y que debía realizarse por
etapas. “No hay descentralización ni desarrollo sin recursos económicos –advirtió-,
pero los recursos no son únicamente monetarios sino humanos. Se trata de un
proceso concertado y participativo, el cual supone diseñar una estrategia. De ahí
que hayamos concebido un Plan de Desarrollo Estratégico Regional, un Acuerdo
Regional para la Descentralización y el Desarrollo, una Reforma Educativa
Regional, un Plan Regional de Desarrollo Social, un Plan Regional de
Competitividad y un Plan de Desarrollo Turístico, además de fomentar una política
de transparencia en la gestión pública.”
Peña afirmó que la estrategia respecto a la lucha contra la corrupción había
previsto una alianza con Proética, con la finalidad de sumar esfuerzos para lograr
implementar una gestión pública basada en la transparencia. Asimismo, señaló
que era esencial una reforma educativa a nivel de la región que llevara adelante
un proceso de reorganización de ese sector.
El expositor remarcó el propósito de hacer prevalecer la transparencia y la
probidad durante la actual gestión, lo que motivó el establecimiento del convenio
con Proética. Sobre la educación dijo que entre las razones para proceder a su
reorganización se encuentra el deficiente servicio y la baja calidad de la
enseñanza de la escuela pública en el país. Esto se repite en Junín, precisó, pero
la situación se ha agudizado por otros agravantes. Entre estos mencionó el
conflicto social, la falta de locales apropiados, los continuos enfrentamientos entre
los maestros y las autoridades, entre los maestros y los alumnos, así como entre
los maestros y los padres de familia.
“La administración del sector ha sido seriamente cuestionada –observó- y, en
ese sentido, la burocratización que se advierte en Lima, en el gobierno central,
constituye un grave escollo. “ Asimismo, lamentó la conducción del sector de
acuerdo con criterios políticos e intereses particulares. “En la actualidad -indicó-,
las condiciones administrativo-legales, que han sido calificadas como ineficientes y
corruptas, se han convertido aparentemente en el punto más importante de la
crisis educativa.”
El ponente se refirió luego a las modalidades de corrupción en el sector y dijo
que estas han sido transversales a todas las instancias de la gestión educativa.
Aludió a los cobros ilícitos de pensiones y recordó que se habían descubierto a
infractores que cobraban pensiones de viudez desde antes de la primera guerra
mundial o que cobraban pensiones de orfandad desde hace varias décadas, pese
a contar con estudios profesionales, una empresa y propiedades diversas.
Peña también resaltó que hay profesores que sólo van a dictar clases a ciertas
áreas rurales desde el martes hasta el jueves, aunque cobran como si lo hicieran
toda la semana. “Las horas que se dejan de dictar a los alumnos son una forma de
corrupción”, puntualizó. Por otra parte, se habían detectado casos de abuso y
maltrato físico y psicológico que comprometían a alumnos, docentes y funcionarios
administrativos. Asimismo, denunció el cobro de tarifas para autorizar
nombramientos, reasignaciones y permisos para los docentes.
En su opinión, la corrupción está fuertemente arraigada en el sector educativo.
Y ello no sólo se advierte en las modalidades que atañen a los maestros sino
también en la compra de bienes y contratos de servicios. Peña hizo notar que se
habían abierto 41 procesos en la Procuraduría y que los denunciados por actos
corruptos llegaban a 114. “La región de Junín –afirmó- es la más afectada por
quejas relacionadas con el sector Educación durante el último periodo.”
Peña señaló que el objetivo del proceso de reorganización que ha emprendido
el gobierno regional de Junín es mejorar la calidad, la cobertura y la gestión de la
educación pública. Para ello se ha dispuesto una serie de medidas como la
conformación de una comisión central reorganizadora que corrija las acciones
irregulares. Así, hasta el momento se ha reubicado a 20 trabajadores y se han
abierto 32 procesos disciplinarios. También se han llevado a cabo 23 eventos
destinados a la capacitación de funcionarios y se ha hecho un seguimiento de las
recomendaciones propuestas por las comisiones de reestructuración del sector.
“El gran desafío –resumió el expositor- es consolidar una educación pública de
calidad óptima en la región Junín, razón por la cual hemos decidido hacer del
periodo 2005-2010 el quinquenio de la educación.”

Juan José Salazar

El expositor expresó que el concejo provincial de Ferreñafe también había


suscrito un convenio con Proética y que consideraba que la regionalización era la
herramienta más efectiva para luchar contra la corrupción. “El Perú, en la escala
internacional, muestra que el índice de lucha anticorrupción ha disminuido de 3.7 a
3.5 –indicó-. Esto no significa que se haya cesado en el empeño por
contrarrestarla, pero indica que hay que concretar los logros. Ahora existe la Ley
de Transparencia y otros mecanismos que permiten llevar adelante la lucha y
consolidar una estrategia.”
El alcalde de Ferreñafe dijo que en diciembre de 2004 la Municipalidad iba a
establecer la automatización de la entrega de partidas de nacimiento y demás
documentos. Se trata de agilizar los trámites para que, una vez cumplidos los
requisitos, la información solicitada se otorgue en 24 horas y a domicilio.
Asimismo, declaró que el esfuerzo por implementar mejoras a nivel informático ha
llevado a su institución a establecer un convenio con la Municipalidad de
Miraflores, en Lima, para ofertar en el mercado internacional el algodón nativo y
otros productos de la zona a través de su página web.
Salazar reveló que se intenta colocar el producto de 200 hectáreas de cultivos
de algodón y de 150 hectáreas de ají piquillo, lo que supone para el municipio
asumir nuevos roles. “Se ha hecho una coordinación con ciudadanos ferreñafanos
residentes en Madrid y otras ciudades del exterior con ese fin –puntualizó-. Y se
ha logrado que una ONG en Valencia nos financie proyectos de saneamiento
básico hasta por un monto de cien mil euros.”
Por otra parte, señaló que la página web de su institución ha quedado finalista
en una evaluación de páginas web de entidades públicas gracias a la calidad de
su contenido y a la transparencia política y financiera. “Todos los ciudadanos
pueden acceder a la relación de ingresos que percibe el concejo día a día –dijo-.
La idea es que cualquier contribuyente que realizó un pago pueda ver cómo este
dinero ingresa de inmediato en el portal. Asimismo, se consignan los egresos, con
indicación del proveedor, el monto que se le ha abonado y el número de cheque
girado. Ciertamente, en el portal se puede encontrar una relación completa de
todos los cheques que extiende el municipio.”
El expositor agregó que, en favor de la política de transparencia que se ha
adoptado en su institución, se decidió incluir en el portal una relación en la que
figuran todos los sueldos del personal. Esta lista abarca desde los honorarios del
alcalde hasta los pagos a los obreros contratados, pasando por los salarios de los
empleados y trabajadores regulares. Salazar dijo que inicialmente esto había
suscitado ciertas protestas, pero que la medida había prevalecido porque los
pobladores tienen el derecho de saber el destino de cada sol que ingresa al
municipio.
El alcalde afirmó que se habían colocado “listas en las que se puede revisar el
saldo de cada cuenta corriente abierta, según el rubro al que pertenece: Fondo de
garantía, Vaso de Leche, etc. Y, por supuesto, también figuran los contratos, con
la información sobre la persona a la que se requiere el servicio, el texto del
acuerdo, el monto que se pagará y las actividades que deberá cumplir el
contratado. Y para el próximo año esperamos tener incorporado el presupuesto
del año 2005, de modo que cualquier funcionario que observa la realización de
una obra pueda acceder de inmediato al expediente respectivo”.
Una de las formas para garantizar la transparencia financiera, según Salazar,
es el planteamiento de un presupuesto trimestral, lo que no permite alteraciones ni
acomodos. En el futuro, aseguró, se buscará establecer un presupuesto mensual.
El alcalde de Ferreñafe advirtió que el sistema era injusto, por cuanto el 60 o 65
% del presupuesto del país se destina al pago de remuneraciones. Sin embargo,
no ocurría lo mismo en el caso de las municipalidades, que tienen que hacer los
pagos con sus propios ingresos y hacer las transferencias en función de lo que se
recauda. “Si Ferreñafe, que tiene unos 35,000 habitantes, cuenta con 200
trabajadores a sueldo, eso significaría un consumo del 80 % del presupuesto del
concejo -puso como ejemplo-. Así, con ese criterio, los municipios acabarían
siendo pagadores de planillas, lo cual es un absurdo.”
Salazar arguyó que debería legislarse de manera que no se disponga la
estabilidad de ningún trabajador. Y ello simplemente por el hecho de que cada
municipalidad debe contratar a su personal de acuerdo con el nivel de sus
ingresos. “Por lo general -dijo-, un alcalde contrata a cinco o diez obreros, quienes
permanecen en sus puestos cuando deja el cargo y tendrán que ser asumidos por
el nuevo alcalde.”
También dijo que había problemas adicionales que contemplar, los cuales
surgían en el trayecto. En ese aspecto, señaló, los egresos tienden a
incrementarse cuando el precio de los combustibles se eleva en un 30 %, lo que
representa un costo extra frente a los 200,000 soles ya presupuestados para todo
el año.
Otra de las medidas para contrarrestar la corrupción, indicó, es la decisión de
colocar las declaraciones juradas de los funcionarios en el portal. Salazar afirmó
que él lo había hecho y que también había incluido los estados de sus cuentas
personales.
Por último, el alcalde de Ferreñafe declaró que no se iba a conseguir nada “si
no trabajamos el tema anticorrupción a nivel regional, provincial y municipal, es
decir, si el tema no pasa por la descentralización, que es el proceso que debemos
fortalecer para poder salir adelante. Sólo así estaremos en condiciones de darle
un golpe certero a la corrupción. Porque si las medidas se limitan a ser dictadas
desde Lima, no van a resultar efectivas”.

Yehude Simon

El presidente de la Región Lambayeque, con quien Proética firmó el primer


convenio de apoyo institucional, inició su intervención preguntándose qué habían
hecho los lambayecanos para luchar contra la corrupción.
“En nuestra campaña –dijo- nos dimos cuenta de que había que luchar contra la
pobreza pero también contra la corrupción. Cuando ganamos, aunque todavía no
habíamos juramentado, nombramos una comisión de vigilancia, porque sabíamos
que había dinero que se había reservado para un plan de emergencia. Se temía
que se produjera el fenómeno de El Niño y se había contratado personal para
realizar obras con el fin de tomar precauciones. Fue así como nos enteramos de
que, en muchas obras, cuyo presupuesto ascendía a 200,000 soles, en realidad
sólo se había empleado 20,000.”
Simon explicó que la razón de esta retención era que se estaba esperando que
vinieran las lluvias y arrasaran las obras, de manera que no se pudiera comprobar
que se había gastado apenas una décima parte del presupuesto. Esto era una
maniobra corrupta habitual en la región.
Asimismo, Simon se refirió al problema que se suscita cuando el partido que
llega al poder lleva a su gente, no en función de su capacidad, sino por nepotismo
y clientelismo político. “Nuestra misión al asumir el gobierno regional fue muy clara
–sostuvo-: decidimos luchar contra la corrupción y por ello estudiamos con
quiénes había que aliarse. De ahí nuestro convenio con Proética, tanto por su
trayectoria como por ser una organización independiente de la nuestra. Por otro
lado, somos concientes de que es imposible que en el Perú exista un cero por
ciento en cuanto a corrupción a nivel regional. Porque esto es algo que implica
una labor a largo plazo y que no se logrará en menos de diez o quince años,
siempre y cuando se empiece a trabajar desde ahora.”
El presidente de la Región Lambayeque afirmó que todas las actividades de su
gobierno son públicas. Recordó que cuando se activó el Proyecto Olmos y este
salió en concesión aparecieron enviados de empresas para tentar a los
funcionarios con comisiones suculentas, dados los millones de dólares que
supone el proyecto. “Aceptamos dialogar –dijo- pero no aceptamos ni un lápiz ni
que nos ayudaran con regalos para la Navidad o el Día de la Madre.”
En el proceso, según Simon, surgió una empresa que incluso pretendió
duplicar lo ofrecido por otra. Sin embargo, “sólo después de otorgada la licitación
acepté cenar con los funcionarios de la empresa ganadora. En pro de la
transparencia, hoy aparece en nuestro portal una relación de los almuerzos y
cenas que tenga, ya sea con representantes de empresas, con miembros de
Proética o con el padre Hubert Lanssiers. No tenemos nada que ocultar. Cabe
agregar que si el gobierno regional no despidió a ningún trabajador, ello se debió a
que se respetó su capacidad técnica”.
Simon también expresó que se han dictado, al interior del gobierno regional,
disposiciones que buscan promover la mayor transparencia en cada acción.
Asimismo, se ha alentado una relación entre administrador y administrados libre
de todo interés partidario. “Nuestro gobierno es, sin duda, político, pero
profundamente humanista”, aseguró.
Entre los objetivos estratégicos figura el impulso a las iniciativas de la sociedad
civil, la cual debe intervenir en un control efectivo de la administración pública.
“Chiclayo es una ciudad fea –acotó-, hay basura, desorden de taxis y otras
deficiencias, pero vamos a alcanzar nuestras metas porque la sociedad civil está
participando. Lo cierto es que este año estamos creciendo en un 65 % en
recepción de turistas. Yo mismo animo a la gente a que fiscalice nuestra gestión y
estamos haciendo todo lo posible por eliminar la impunidad respecto a los actos
de corrupción.”
Al analizar el tema de la corrupción, Simon señaló que se habían detectado
irregularidades en el acceso a la información en poder de las entidades públicas, a
la vez que un mal entendido “espíritu de cuerpo” que llevaba a los funcionarios a
protegerse entre ellos cuando había que identificar a los que ignoraban las
disposiciones. También se refirió a la discriminación social y al manejo interesado
de las decisiones políticas como otros factores que era preciso estudiar.
La corrupción opera de diversas formas, explicó Simon. “Algunos ingenieros de
planta –dijo- ponían a su gente en la obra que estaba a su cargo y esta
complicidad significaba que a la larga se iban a quedar con los materiales que
sobraban. Sin embargo, hay que tomar en consideración que el dinero para las
obras no sale de mi bolsillo sino que proviene de todos los peruanos; ni siquiera
del gobierno central sino de nuestros impuestos. Tenemos que acostumbrar al
pueblo a que sienta que existe una responsabilidad cuando se debe cumplir con
un servicio que es pagado con dinero del Estado.”
El expositor insistió en la necesidad de que la ciudadanía tome conciencia de
que la democracia no sólo es elegir sino participar. Luego aludió al escándalo que
se originó cuando se difundió la noticia de que había sueldos de 12,000 soles que
eran pagados a funcionarios lambayecanos. “Ahora bien –dijo-, yo me pregunto
por qué sólo los funcionarios limeños pueden ganar esa suma. Los provincianos
también tenemos derecho a ganar todo lo que sea posible, pero a recibirlo de
manera homogénea.”
En cuanto al “espíritu de cuerpo” de los trabajadores, Simon cuestionó que
aquellos a los que se les han descubierto irregularidades tienden a decir:
“Nosotros vamos a durar mucho más tiempo, mientras que ustedes son aves de
paso.” Y optan por protegerse para eludir el control de su actuación. Ellos son los
que alimentan la corrupción y por esa razón el actual gobierno regional se ha
planteado eliminar la impunidad, aplicando las sanciones correspondientes.
Simon analizó el diagnóstico de la corrupción en Lambayeque y coincidió en
que la Policía incurría en diversos actos reprobables. Entre estos el uso dudoso
que se le daba al combustible destinado a los patrulleros y la aceptación de
donaciones, en realidad coimas encubiertas con el propósito de agilizar trámites o
salvar escollos legales. También criticó al Poder Judicial, al que calificó como “una
de las instituciones más corruptas en el Perú. Podemos estar decididos a luchar
contra la corrupción, pero la justicia es tan contradictoria que a veces aquellos que
son denunciados por actos corruptos acaban volteando la acusación en los
tribunales. Tenemos juicios que duran más de ocho años, juicios donde hay dos
sentencias, juicios donde los jueces son parientes... Una de las zonas judiciales
más corruptas ha sido Lambayeque, ya que allí se movía mucho dinero, sobre
todo en el ámbito de las empresas azucareras”.
“No tenemos nada en contra de los empresarios –precisó-, pero la justicia
tiene que entender que el recurso a la coima debe acabarse. Los jueces no sólo
deben estar bien pagados sino que hay que cambiarles el “disco duro” en cuanto a
ética y probidad.” Por otra parte, también se pronunció en contra de quienes
financiaban campañas políticas con el objeto de cobrar después con favores
concedidos por las autoridades.
El expositor agregó que las coimas eran frecuentes para arreglar ejecuciones
de obras y para la adquisición de bienes y servicios, como el programa del Vaso
de Leche, por ejemplo. Asimismo, se daban coimas para obtener licencias y para
favorecer la contratación de determinados miembros del personal. En ese plano,
observó, había que definir mecanismos para calificar a los profesionales, ya que
tampoco se podía atentar contra la capacidad personal (por las restricciones que
imponía la legislación en lo que concernía al nepotismo).
En el sector Educación, Simon dijo que seguiría el ejemplo del gobierno
regional de Junín, y que se va a sancionar a los directores educativos que
cometan irregularidades. En cuanto al sector Salud, admitió que los presupuestos
eran bajos, pero lo definitivo era que no se había llegado a aplicar una política
efectiva. Y, sobre el sector Agricultura, dijo que había problemas de sequía y que
el agua era continuamente sustraída: un sector de agricultores pone bombas en el
río Reque y toda el agua va para unos azucareros privilegiados. Había también
casos de jefes que malograban deliberadamente las maquinarias para alterar la
cuenta de gastos, así como conductores que robaban gasolina. En suma,
concluyó, había que combatir la tendencia a otorgar favores irregulares a intereses
privados en contrataciones y consultorías.
Simon fue particularmente crítico al enfocar el problema de la prensa. En su
opinión había una prensa seria, pero también otra irresponsable, chantajista y
coimera. “No entiendo –dijo- por qué no se pueden encontrar mecanismos
legislativos que permitan controlar a esa prensa. La sensación es que esa clase
de periodismo es la que está manejando el país. La peor corrupción es la que
ocurre en el ámbito de la prensa. Si el Poder Judicial no es capaz de dar una ley
que ponga coto a esta prensa corrupta, nada podremos hacer. Estoy a favor de la
libertad de prensa, por supuesto, pero no voy a aceptar ni el libertinaje ni el
chantaje. Esto tiene que acabarse.”
Conclusiones de los talleres
Laura Puertas
Directora Ejecutiva de Proética

La Directora Ejecutiva de Proética expuso las conclusiones a las que arribaron


los talleres realizados durante la segunda jornada del seminario tal como se puede
apreciar a continuación:

“Llegamos a la tercera y última jornada de nuestra reunión. Luego de haber


escuchado a los conferencistas, así como a los comentaristas y demás
participantes, y de haber contrastado sus opiniones y análisis, creo que podemos
tener un panorama mucho más amplio de la gravísima situación generada por la
corrupción en el país y de los elementos y recursos a los que debemos apelar
para combatirla.
Es importante destacar que el interés de nuestro trabajo va más allá de
estudiar la magnitud de la corrupción, medir su impacto, ahondar en el diagnóstico
y analizar las modalidades del fenómeno, pues de lo que se trata es de poder
desarrollar los mecanismos que permitan prevenir y atajar su expansión.
En ese sentido, como bien ha dicho Julio Cotler, la corrupción es, ante todo, un
problema político. Por lo general se ha tendido a pensar que la corrupción es un
problema de moralidad o de ignorancia, cuando en realidad se trata de un asunto
de voluntad política.
Durante esta conferencia nacional se ha puesto énfasis en analizar cómo la
corrupción genera y agrava la situación de pobreza. Tanto en menor como en
mayor escala, la corrupción perjudica seriamente el crecimiento económico y
agrava la desigualdad en la distribución de los ingresos.
Asimismo, ha sido interesante ver cómo la experiencia de la descentralización
puede convertirse en una vía decisiva no sólo para estimular el desarrollo del país
sino para contrarrestar la corrupción. Creo que ha quedado muy clara la idea de
que el desarrollo resulta imposible sin el establecimiento de los mecanismos
adecuados para luchar contra la corrupción. Uno de los instrumentos esenciales
para prevenirla es la implementación de políticas de transparencia, de modo que
todos los ciudadanos puedan enterarse, sin necesidad de requerirlo, acerca de
cómo el Estado maneja sus recursos, es decir, el dinero de todos los ciudadanos.
Desde luego, la problemática es amplia y compleja y supone el examen de
diversos aspectos. Por ello se organizaron talleres especializados, con el fin de
propiciar una participación más activa de los asistentes al encuentro y estimular el
aporte de soluciones concretas.
A continuación haré un breve recuento de las conclusiones formuladas por los
miembros de los respectivos talleres:
El taller 1 trató el tema “Acceso a la información” y fue dirigido por Javier
Casas. Como ustedes saben, existe una Ley de Transparencia y Acceso a la
Información Pública, que reglamenta el derecho de todas las personas a solicitar y
a recibir información en poder de cualquier organismo estatal sin expresión de
causa y debiendo pagar para ello únicamente el costo de la reproducción. Desde
luego, hay restricciones cuando la información afecta la intimidad de las personas,
la seguridad nacional y alguna prohibición expresa por ley. Sin embargo, en
principio, todos podemos ejercer nuestro derecho a pedir información y que esta
nos sea entregada dentro de un plazo legal. Y, más aún, en caso de ser negada la
petición, la ley nos ampara para que nuestra demanda tenga la debida respuesta.
Sin duda, esta ley contribuye significativamente a difundir una política de
transparencia en un ámbito donde tradicionalmente ha prevalecido la “cultura del
secreto”. Pero, en la práctica, encontramos algunos escollos que impiden que el
ciudadano pueda ejercer su derecho al acceso a la información. ¿A qué se debe
esto? Según las conclusiones del taller, se observa una falta de familiaridad e
información de los funcionarios públicos respecto a las políticas y normas de
transparencia. En la mayoría de las entidades públicas se ignora los alcances de
la ley; en otras surgen las confusiones. Por ejemplo, mientras que en el ministerio
público sí está claramente definida la información reservada (aquella que obra en
un expediente), en la Policía se ha señalado que no son nítidos los parámetros
para interpretar algunos casos de reserva de información.
Por otra parte, también se han suscitado problemas relacionados con la
capacidad de responder de las entidades. Hay instituciones en las que se ha
establecido que sólo puede dar información el jefe de la entidad. Asimismo, se
tiene la percepción de que el presupuesto no alcanza para implementar la norma,
pero tampoco existe un plan para establecer un cálculo de costos. En general se
considera que la poca demanda de información es un elemento que no promueve
la implementación de la ley.
Asimismo, se nota un desconocimiento de la ley no sólo en los funcionarios
públicos sino en los mismos usuarios. Y, pese a ello, las entidades públicas no
promueven el contacto con el público a través de mecanismos idóneos. En esa
perspectiva, los portales de transparencia resultan fundamentales.
Otro aspecto evaluado por el taller es el clima de desconfianza que impera
entre los propios funcionarios, lo que impide la construcción de un criterio general
favorable a la transparencia. El funcionario público se siente amenazado
constantemente por los órganos de control interno y teme equivocarse al momento
de decidir si entrega o no una información. Los aparentes conflictos entre normas
de igual jerarquía a menudo causan dificultades para determinar qué debe
hacerse con la información.
Además, con frecuencia subsisten celos de índole profesional que dañan las
relaciones entre funcionarios y afectan el curso normal de la entrega de
información. Debemos tener en cuenta que los empleados son muy dependientes
de las decisiones de los superiores y que, en muchas ocasiones, estos no
autorizan a nadie a entregar información. Otro punto negativo es el mal entendido
“espíritu de cuerpo”, lo que propicia un tipo de conducta que podría definirse como
la coordinación para ocultar información.
Por último, se advierte que las posibles sanciones son un pretexto que
esgrimen los funcionarios para no entregar información. Lo cierto es que los
funcionarios públicos no han asumido hasta ahora la condición de servidores de la
sociedad.
En cuanto al taller 2, que abordó el tema “Transparencia en contrataciones
públicas” y estuvo a cargo de Carlos Fonseca, sus conclusiones se apoyan en la
convicción de que para poder obtener un Estado transparente y eficiente es
necesario obtener ciertas condiciones, las mismas que se basan en el logro de
ciertos elementos.
En primer término, para que haya eficiencia se necesita una óptima y precisa
definición de los bienes y servicios que requiere el Estado. Esta condición se basa
en la efectiva participación ciudadana en la formulación de los presupuestos y
planes de desarrollo de los Municipios y Gobiernos Regionales; en una correcta
elaboración de los Planes Anuales de Adquisiciones y Contrataciones de las
entidades públicas; en la vigilancia ciudadana en la formulación del presupuesto
público y en su ejecución, y, en el conocimiento cabal de los requerimientos de
cada entidad pública y de las posibilidades reales que ofrece el mercado, lo que
implica realizar estudios serios previos a las convocatorias.
En segundo término, la eficiencia sólo será posible con la concurrencia de la
más amplia y variada oferta del mercado. Esta condición supone una difusión
agresiva de las convocatorias de los procesos de selección de todas las entidades
públicas. Asimismo, la reducción de costos de participación, es decir, reducción o
eliminación de documentos, constancias o certificaciones onerosas, reducción de
precios de ventas de las bases y establecimiento de garantías razonables. Por
otro lado, resulta conveniente la limitación de excepciones al proceso de
contratación pública, como ocurre con las adquisiciones y contrataciones directas
por situaciones de desabastecimiento inminente o situaciones de emergencia, y la
limitación de procesos de acuerdo con reglas internacionales de contratación,
como sucede con el Banco Mundial, el BID y el PNUD, entre otros organismos.
En tercera instancia, la eficiencia será viable si se favorece la libre y leal
competencia de postores. Para ello es indispensable mantener reglas de
competencia objetivas e imparciales, reducir al mínimo el margen de subjetividad
en la aplicación de los criterios de selección y buscar una estandarización de los
mismos. Igualmente se estima aconsejable una reducción de las tasas
administrativas de impugnación.
Por último, para conseguir eficiencia es fundamental contar con servidores
públicos debidamente capacitados. Esta capacitación deberá ser intensiva en lo
que concierne a contrataciones públicas. Por otra parte, es necesario racionalizar
las tareas de los funcionarios responsables de procesos de gran envergadura o
alta sensibilidad social.
En cuanto a la transparencia, el taller ha determinado ciertas condiciones
como una información detallada, clara y completa sobre los requerimientos del
Estado en materia de bienes y servicios. Y en este aspecto cobra gran importancia
que se completen los portales electrónicos de transparencia (sobre todo los de los
Municipios y Gobiernos Regionales) y que se consigne en ellos toda la información
relativa a los procesos de contratación.
Otra condición básica es la garantía de que esta información llegue
efectivamente a todos los posibles interesados y al público en general.
Una tercera condición sería la selección objetiva de postores. Las evaluaciones
siempre deben ser realizadas por el Comité Especial en su totalidad y se
privilegiará la calidad y precio del bien o servicio a contratar. También el Comité
Especial tendrá que responder y dar explicaciones cuando cualquier postor o
ciudadano lo requiera, sobre los criterios aplicados en la adopción de una decisión
evaluatoria.
Finalmente, la transparencia supone que los servidores públicos se encuentren
éticamente dotados y dispuestos a rendir debida cuenta de las decisiones
adoptadas. Para ello habrá que establecer Pactos de Integridad entre los
funcionarios que tienen a su cargo los procesos de selección; asimismo, se
recomienda no sólo sancionar al mal funcionario sino también premiar e incentivar
al bueno.
El taller 3 trabajó la “Auditoría Social del Poder Judicial” y fue dirigido por
Antonio Ruiz Ballón. A continuación presentaré sus conclusiones.
En primer lugar, los participantes estuvieron de acuerdo en que la democracia es
una forma de gestión de gobierno y no un fin en sí mismo. En ese marco, lo que le
corresponde al Poder Judicial es administrar democráticamente los conflictos
sociales para generar la paz social.
Siguiendo ese razonamiento, se reconoció que la calidad de la democracia es
compleja. En muchos casos la ciudadanía prefiere los resultados concretos antes
que la vigencia de principios institucionales (por ejemplo, la elección de Bush en
Estados Unidos o la alta popularidad de Fujimori en el Perú). En ese sentido, el
compromiso de la ciudadanía con la democracia no es necesariamente deliberado
y, por el contrario, en muchos casos y circunstancias exige del Estado resultados
prácticos.
El mundo jurídico peruano, dentro de la complejidad de la democracia, se
desarrolla en función a categorías que corresponden en parte a procesos sociales
ajenos a la historia del Perú (aquí no hubo revolución francesa pero nuestro
modelo constitucional se organiza conforme a ella; como señala Julio Cotler, en el
Perú los derechos humanos de primera generación –libertad, igualdad, etc.- llegan
después de los de segunda generación), lo que genera que en muchos sectores la
democracia sea aprendida o formal, esto es, ajena a los patrones regulares de
conducta social. Así se puede identificar un divorcio entre la ciudadanía y el
Estado, lo cual permite el aislamiento del poder público y favorece el desequilibrio
de poderes, generando una gestión del poder en la que predomina el ejercicio
político en desmedro del ejercicio jurisdiccional, y de los mecanismos sociales de
control en general. Ante esta situación la ciudadanía probablemente mantendría
una actitud de complicidad o indiferencia, proclive a tolerar la corrupción.
Teniendo en cuenta importantes excepciones individuales, con el retorno de la
democracia, el Poder Judicial en cierto modo ha alzado su voz, fortaleciendo a la
institución en particular y a la democracia en general. Se han sembrado los
primeros espacios de acercamiento entre la ciudadanía y el Poder Judicial. Sin
embargo, este es un proceso inicial por lo que es necesario que tanto el Poder
Judicial como la ciudadanía generen espacios sostenidos de acercamiento. Por
eso más allá de sus defectos, han sido importantes históricamente tanto el
Acuerdo Nacional por la Justicia como los trabajos de la CERIAJUS.
Pese a los actuales esfuerzos de democratización en la entidad judicial, los
participantes entienden que esta no estaría preparada para resistir un gobierno
autoritario que procurara manipularla nuevamente (más bien, se dijo que quizá
muchos magistrados se alegrarían de un nuevo copamiento de la institución
judicial). Entre otras, las causas de esta situación estarían en la estructura
administrativa de la institución, la arbitrariedad en el sistema de selección y
destitución de magistrados, pero en esencia en la falta de un espíritu de cuerpo
institucional comprometido con la democracia.
Pasando al tema específico de auditoría social, estos mecanismos buscan la
integración de las instituciones del Estado a la vivencia ciudadana, superando el
desfase entre el derecho peruano y su proceso social. En ese esfuerzo, la
sociedad civil puede constituir un apoyo importante y decisivo para fortalecer la
independencia del Poder Judicial, pero para ello es preciso que se generen
espacios de confianza fundados en la transparencia del sistema. En
consecuencia, corresponde al Poder Judicial y a la sociedad civil, en un proceso
de interacción, fortalecer y sostener el proceso de comunicación, detectando
conjuntamente los espacios en los cuales la ciudadanía puede apoyar a la
institución sin afectar su independencia.
Un aporte que debe ser reconocido es el de la justicia de paz. La justicia formal
tiene mucho que aprender de ella, sobre todo porque alcanza un mayor grado de
integración y aceptación social.
La conclusión final es que, como la ciudadanía respalda la gestión del Estado
cuando genera resultados prácticos, le corresponde principalmente a la institución
judicial, con el apoyo de la sociedad civil organizada, buscar y lograr ese respaldo
a partir de un ejercicio democrático de su labor.
El taller 4, dirigido por Percy Medina, trató sobre el “Financiamiento de
partidos políticos”.
La discusión reconoció que esta ley contiene normas en materia de
financiamiento que buscan superar la exigua legislación vigente hasta antes de su
promulgación. Sin embargo, las disposiciones requieren un desarrollo
reglamentario que les permita generar cambios en las conductas partidarias
actuales. Pero, por otro lado, se destacó la necesidad de que exista voluntad
política al interior de los partidos para aplicar la legislación e inclusive ir más allá
de lo normado y generar nuevos y mayores mecanismos de transparencia
financiera partidaria.
Los participantes destacaron que la vigencia de la nueva ley puede generar
oportunidades para mejorar y complementar las disposiciones generales referidas
a transparencia. Además, el control se va a beneficiar de la competencia equitativa
en la medida en que los contendores se conviertan en agentes de control; luego,
en la medida en que se fomente la práctica de la transparencia dentro de los
partidos políticos, y, por último, en tanto los organismos públicos pongan especial
énfasis en la neutralidad y la sociedad civil colabore con las acciones de control
mediante la vigilancia.
Para que el control se ejerza con efectividad, hay que otorgarle a la Gerencia
de Supervisión de Fondos Partidarios de la ONPE las atribuciones y los medios
para que cumplan con sus nuevas funciones, lo cual implica la posibilidad de
cruzar información, hacer requerimientos a las entidades públicas y canalizar
denuncias de los ciudadanos.
Finalmente, quedó en claro que la aplicación de la Ley de Partidos Políticos es
reciente, por lo que es muy probable que se encuentren nuevos supuestos que se
deben ir incluyendo progresivamente en la legislación.
Pasemos ahora a examinar las conclusiones del taller 5, que analizó el tema
“Descentralización, pobreza y corrupción” y fue dirigido por Samuel Rotta
Castilla.
Los miembros del taller discutieron sobre la capacidad del proceso de
descentralización para enfrentar el reto de luchar contra la pobreza que, en el
fondo, es el reto del desarrollo. Destacaron que la descentralización puede
entenderse como una oportunidad para combatir la pobreza, como el germen de
un nuevo modelo de gestión e, incluso, como una nueva relación entre los
ciudadanos y el Estado. En ese sentido, la descentralización configura un canal
que acerca la sociedad al Estado. Esta posibilidad de estrechar la relación se
refuerza mediante los espacios y procesos que se han abierto a la participación
ciudadana: Consejos de Coordinación Regionales y Locales, el presupuesto
participativo, la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza (que es
una experiencia previa, pero que se articula), entre otros. Además, la normatividad
que, aun cuando se ha ido dando en el camino, ha servido para constituir un
marco legal moderno y prácticamente de avanzada: desde la ley de acceso a la
información (que es anterior al proceso) hasta las leyes de incentivos a la
conformación de macro-regiones o a la ley aún en discusión referida al control
ciudadano.
No obstante, han surgido varios impedimentos que han limitado las
potencialidades de la descentralización, aunque sin llegar al punto de
deslegitimizar el proceso mismo. Para empezar, el proceso nace de forma
apresurada, debido a la presión ciudadana motivada por las promesas hechas por
el gobierno durante la campaña electoral. De este apuro es que el proceso nace
sin objetivos definidos en el largo plazo y sin una estrategia clara que lo orientara.
Dentro de ese marco no se planificó la implementación de controles adecuados a
la nueva institucionalidad, pues la lucha contra la corrupción no fue considerada
como una línea de acción (más bien, ha sido introducida en el camino por las
organizaciones civiles y por algunos liderazgos políticos). Debe considerarse
también las carencias de los gobiernos regionales en cuanto a recursos y
capacidades.
Como consecuencia aparece el problema de la ineficiencia de los gobiernos
regionales. Esto tiene mucho que ver con la estructura del presupuesto regional,
en donde se tiene que la mayor parte del mismo se destina a gasto corriente.
Además, el gasto de inversión no tiene una ejecución coherente con una visión de
desarrollo sostenible, tal como ocurre en el gobierno a nivel nacional.
En el trayecto se han producido actos de corrupción muy escandalosos en las
más altas esferas del gobierno regional. Estos han generado desconfianza en la
población respecto de la forma como se realiza el proceso de descentralización.
En cuanto a la pobreza, uno de los sectores más sensibles a los actos de
corrupción es la administración de los programas sociales, de los cuales los
principales beneficiarios son los más pobres. En estos casos, el clientelismo es la
consecuencia del uso político de la pobreza. Aparte de los actos de corrupción que
ahí se dan, la impunidad es probablemente la principal causa de la reproducción
de esta lógica corrupta y del descontento de la población. Los actos corruptos,
sean grandes (coimas en las adjudicaciones de una obra) o pequeños (el
incumplimiento de los maestros rurales con las horas de clase), influyen
directamente en la reproducción de la pobreza, tanto a corto como a largo plazo:
personas sin educación apropiada, niños mal alimentados e infraestructura
deficiente, cuando no inservible.
Para los participantes, la descentralización no es la causa de la corrupción en
el interior (aunque se hayan producido nuevos actos corruptos en los gobiernos
regionales). El proceso de descentralización ofrece una posibilidad más de luchar
contra la corrupción. Para ello es clave la afirmación de procesos democráticos,
mecanismos de evaluación y seguimiento, transparencia y capacidad de rendir y
de pedir cuentas.
Debe tenerse en cuenta que la descentralización es un proceso político por
dos razones: por un lado, es un escenario de lucha entre partidos y líderes
políticos, y, por otro, es reflejo de intereses políticos y económicos que quieren
procurarse beneficios, frente a los cuales se contrapone la lucha por la inclusión,
el reconocimiento y la ampliación de derechos, o sea una lucha orientada a la
construcción de ciudadanía e identidad desde abajo. En este punto, puede
decirse que la fragmentación y debilidad de la sociedad civil han impedido que los
actores sociales puedan explotar a cabalidad los espacios institucionales abiertos
para lograr impactos en el Estado, articulando y complementando esfuerzos. Esto
se debe a la falta de capacidad y, principalmente, de experiencia. No obstante,
hay un balance positivo de los participantes en relación con lo que se está
aprendiendo (por cierto, los funcionarios y autoridades también están en ese
proceso). El aprendizaje involucra el acuerdo sobre reglas y mecanismos para
establecer el marco en el que se moverán los actores sociales y en el que estos
podrán ser respetados por el Estado.
A pesar de los problemas de corrupción e ineficiencia que se detectan en la
implementación del proceso de descentralización, no puede dejar de afirmarse
que ahora, desde el punto de vista de los actores sociales y políticos regionales,
“estamos mejor que antes”.
El taller 6 se dedicó al tema “Ética empresarial” y estuvo a cargo de Jorge
Bruce.
Los participantes destacaron que existe en el país una conciencia cada vez
mayor del grave problema que representa la corrupción. De ahí que la pregunta
clave fuera: ¿Cómo puede contribuir el sector empresarial para propugnar
actitudes éticas? Una de las acciones más eficaces, según el taller, sería el
establecimiento de un pacto de integridad inter-empresarial que fuera promovido
por una institución que podría ser Proética, aunque no exclusivamente. Este pacto
debería comportar un código de ética o la conformación de un tribunal o consejo
creado por los propios empresarios del rubro y que implique un sistema de
sanciones. En ese sentido, una sanción adecuada sería la publicación de listas de
empresas poco éticas, aunque debe advertirse que no todos los participantes
estuvieron de acuerdo con esta medida.
Pero, ¿cómo articular este código de ética? Una fórmula sería hacerlo a nivel
gremial, como es el caso de la CONFIEP o de la Cámara de Comercio; otra
posibilidad podría ser la de elaborarlo según rubros especializados.
Asimismo, el taller consideró que los contenidos de ese código de ética no sólo
deben ser respetados en los negocios que se realicen entre empresarios sino
también en el interior de cada corporación. Y, para corroborar la viabilidad de esta
iniciativa, se recordó un evento de la CONFIEP en el que se constató que el 99%
de los empresarios participantes coincidían en que era necesario implementar un
código de ética que regulara ese sector.
Bien, antes de continuar con el programa, quisiera hacer una última reflexión:
Quizá lo más importante de nuestra reunión sea la convicción de que la corrupción
no sólo está enquistada en las esferas del Estado sino que afecta a toda la
ciudadanía. De ahí que no baste implementar mecanismos de control y
fiscalización, estimular la labor de la procuraduría y otras instituciones, sino que es
preciso promover una toma de conciencia en la sociedad civil, la que debe
comprender que sin su intervención y acción decidida no se avanzará mucho en la
lucha contra este flagelo.
Asimismo, quiero destacar que, además de tratarse de un problema político, la
corrupción es un problema de educación. Como se ha dicho en este foro, con la
peor educación en América Latina no vamos a ninguna parte. De ahí la
importancia de la recuperación de los valores éticos y de lo mucho que habrá que
trabajar en ese aspecto.
En fin, la corrupción constituye un problema al que debemos atacar desde
diversos frentes. Y tal vez el rol más decisivo sea el que le compete a la sociedad
civil. Espero que iniciativas como este foro se multipliquen, de manera que
podamos unir esfuerzos y combatir, con la mayor eficacia posible, este mal tan
arraigado en nuestras sociedades.”
Conferencia magistral II:
La exitosa experiencia de Palermo
Leoluca Orlando
Ex alcalde de Palermo

Presentador:
Jorge Bruce

“Tengo el extraordinario placer de presentar a Leoluca Orlando –dijo Jorge


Bruce-, a quien tuve el gusto de conocer cuando vino el año pasado con motivo de
la publicación de su notable libro Hacia una cultura de la legalidad, realizada por el
Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Católica. En este trabajo,
publicado originalmente en inglés, Orlando dio cuenta de su experiencia en Sicilia,
donde fue elegido alcalde de Palermo, ciudad que gracias a su gestión dejó de
pertenecer a un tercer mundo bajo la hegemonía de la mafia. Como se sabe, en
esta cruenta lucha perecieron jueces como Falcone y Borsellino, amigos de
Orlando, quienes tuvieron el valor de enfrentarse a esta organización criminal que
regía los destinos de Sicilia.”
Bruce refirió que Leoluca Orlando debió asumir una vida muy sacrificada, en la
que tenía cambiar de domicilio permanentemente (durante mucho tiempo durmió
cada noche en un lugar distinto) y apartarse de su familia, para poder despistar a
sus perseguidores. “Lo importante –señaló el presentador- es el recuento de su
experiencia y la estrategia que puso en práctica. Porque lo interesante es que se
trató de una estrategia que no sólo era policial sino cultural. En realidad, Leoluca
Orlando se empeñó en implementar una cultura de la legalidad, la que ha
contribuido decisivamente a desterrar las prácticas mafiosas. Él es una de las
grandes personalidades mundiales que han logrado culminar exitosamente esta
lucha.”
El presentador insistió en que una de las razones del éxito del ex alcalde de
Palermo es “su extraordinario apego a la vida: Leoluca Orlando prioriza una
legalidad alegre y conveniente. Su trayectoria es impresionante (ha desarrollado
múltiples tareas e incluso ha sido actor cinematográfico), pero lo significativo es la
intensidad y pasión que ha puesto en su trabajo. Actualmente dirige la red mundial
de cultura y economía de los derechos humanos, un proyecto del Instituto de
Renacimiento Italiano. Su presencia y su obra apuntan a un renacer de la vida en
contra de la cultura de la muerte”.

Leoluca Orlando

“Yo quiero comunicarles mi experiencia -dijo el ex alcalde de Palermo-. Tiene


razón George Bernard Shaw cuando dice que nuestra experiencia nos lleva a
aprender de nuestros errores. Sé que el caso del Perú es muy complejo. Sin
embargo, creo que para analizar la situación hay que distinguir tres aspectos: el
desempleo, la pobreza y la corrupción. Las tres cosas están interconectadas y no
se puede poner una por encima de la otra. Todas forman parte de la misma
problemática.”
El expositor italiano observó que más del 90 % de peruanos conciben a su país
como un país de corruptos. En su concepto, cuando la gente toma conciencia de
que el problema existe, ese se convierte en el primer paso para enfrentarlo.
“La gente otorga mayor importancia al rol del gobierno central que al del
gobierno local –prosiguió-. Por ello creo que es importante conectar la situación de
mi país con mi experiencia personal cuando asumí la alcaldía de Palermo.
Entonces había más de 300 asesinatos por año debidos a la mafia. Ahora apenas
se producen 7 u 8, pero lo cierto es que ninguno de estos se halla relacionado con
la mafia. Antes Palermo era una ciudad contaminada por la corrupción, donde la
violencia aumentaba el riesgo en la vida cotidiana. Y, claro, no había presupuesto
para combatir este problema. Yo llamé al ministerio para conseguir más dinero y
me dijeron que no había. En consecuencia, había que encontrar una manera de
salvar esta dificultad y continuar con la lucha. Cuando una persona, cuando un
pueblo, vive de eterno presente, la violencia se convierte en hegemónica; en el
eterno presente una pequeña derrota se convierte en muerte. Durante muchos
años Sicilia era una tierra sin tiempo, una tierra de eterno presente, sin pasado y
sin futuro. Por ello me propuse cambiar la situación y puedo asegurar que, cuando
una persona, cuando un pueblo, adquiere conciencia del tiempo que pasa, conoce
y vive la memoria del pasado y la esperanza del futuro, vuelve a conquistar su
identidad, y se vuelve rica en cultura.”
El expositor explicó que lo primero que trató de cambiar fue la mente de la
gente: había que generar una transformación a nivel cultural y para ello era
necesario hacer creer a la gente que el cambio era posible. “Cuando la gente
imagina que el cambio es posible, entonces el cambio empezará -observó-. El
tradicional carro siciliano, lleno de imágenes llenas de colores, tiene dos ruedas:
una, la rueda de la legalidad; la otra, la de la cultura. El carro siciliano había sido
utilizado por los mafiosos para transportar muerte; hoy es utilizado como metáfora
de un camino de vida. Las dos ruedas tienen que girar a la misma velocidad: si
una rueda gira más rápido que la otra, el carro no marcha, da vueltas alrededor de
sí mismo. No se puede tener legalidad sin cultura, ni cultura sin legalidad. La
cultura es en primer lugar conocimiento y comprensión de la identidad individual,
de la identidad comunitaria. Quien no se conoce a sí mismo, quien no ha
comprendido su propia identidad, no tiene cultura.”
“De modo que el segundo elemento del cambio era el respeto a la identidad -
arguyó-. Esto fue más importante que el rol de la Policía y de los procuradores.
Cuando fui elegido alcalde en 1985 intenté que Palermo fuera menos rico pero
más libre. ¡Está loco!, me dijeron. La verdad es que Palermo era una ciudad muy
rica aunque de manera ilegal y por tanto no era libre. Esta es la gran diferencia
entre la riqueza (cuánto tengo, cuánto acumulo) y el desarrollo (cómo empleo el
dinero). No puedo ser rico sin un adecuado desarrollo. Conozco mucha gente que
se desarrolló bien porque hizo lo correcto. En ese sentido, lo que más importa es
conseguir armonía entre lo que tengo y lo que hago.”
Orlando agregó que hay un mensaje erróneo muy difundido que es el que
transmite la gente que quiere ser rica a cualquier precio. El expositor se refirió a la
ilegalidad que recorre transversalmente una sociedad corrupta donde la
delincuencia organizada genera riqueza, como es el caso del narcotráfico, pero
esta se convierte en signo de subdesarrollo y no de progreso. “Legalidad es la vía
para lograr la armonía”, acotó.
“Quiero hablar más sobre la identidad -continuó el ex alcalde de Palermo-.
Luca es el santo patrono de Corleone. Mi abuelo nació en la oficina del alcalde de
Corleone porque el edificio era el palacio de mi familia. Yo soy siciliano, esa es mi
identidad. ¿Acaso puedo cambiar mi identidad? Estudié trece años en la escuela
en Palermo y nunca escuché la palabra ‘mafia’. Tenía catorce cuando mencioné a
la mafia y el director se escandalizó y llamó a mi familia. En Sicilia no se ve, no se
oye y no se habla sobre la mafia. Es un tema vedado.”
Después aludió a su experiencia en el extranjero, donde fue a estudiar. “Tenía
más de veinte años cuando fui a la universidad de Heildelberg. Mis compañeros
alemanes me preguntaron de dónde venía. De Italia, les dije. ¿De qué parte de
Italia?, indagaron. Del sur, les respondí. ¿Y de qué parte del sur?, insistieron. De
Sicilia, tuve que decir. Ah, donde está la mafia, me dijeron. Allí comprendí lo que
significaba asumir mi identidad. Porque podía vivir toda mi vida en un área gris, sin
ver, oír y hablar de la mafia, ignorando la realidad, pero no podía renunciar a mi
identidad y yo quería sentirme orgulloso de ser siciliano.”
Orlando también sostuvo que la mafia es una forma de abuso y perversión de
la cultura de cada país. “La mafia asesina en nombre del amor, de la amistad, de
la familia –dijo-. Una vez asesina gente, otra aniquila a la cultura. Y no hablo sólo
de la mafia italiana, hablo de la mafia rusa, china, japonesa, árabe, etc.,
organizaciones criminales que pervierten la cultura de cada país.”
El expositor se refirió al caso de Salman Rushdie y la persecución que desató
sobre él el fundamentalismo islámico por su libro Los versos satánicos. “Toda
cultura está expuesta al riesgo de los versos satánicos, no únicamente la cultura
islámica –sostuvo-. Textos sagrados y valores populares pueden utilizarse, no
para promover valores de convivencia y bienestar, sino para promover violencia y
subdesarrollo, para ultrajar los derechos humanos. De esta manera ha sido usado
por el nazismo como verso satánico el tradicional respeto de los alemanes por la
ley: el respeto de la ley se transforma en verso satánico y da sustento a cualquier
ley, hasta a las inhumanas leyes raciales. De igual modo, el terrorismo ha usado
como verso satánico el reloj corso o vasco: el legítimo reloj de un pueblo se hace
verso satánico y da sustento a la violencia de los terroristas. Cualquier valor corre
el riesgo de ser usado como verso satánico: la fe religiosa, la libertad, la
seguridad, el bienestar... ¿Qué otra cosa es sino un verso satánico la cultura
europea o tutsi, hutu o turca cuando justifica la persecución y el racismo? ¿Qué
otra cosa es sino un verso satánico la libertad o el bienestar cuando justifica el
desconocimiento de los derechos de los débiles y de los marginales? ¿Qué otra
cosa es sino un verso satánico la convivencia civil cuando justifica la pena de
muerte?”
“La búsqueda de mi verso satánico, la búsqueda del verso satánico de
nosotros los sicilianos, es el hilo conductor de mi vida –prosiguió-. Una vida, como
toda vida, rica en experiencias, rica en errores. ¿Qué he entendido como hombre,
como siciliano, cometiendo tantos errores? He entendido que es posible enfrentar
situaciones violentas e incivilizadas sin volverse violento e incivilizado. La vida, la
democracia, la cultura, nuestra identidad como sicilianos han tenido que ajustar
cuentas con la ilegalidad –otros pueblos tienen que ajustar cuentas con el
egoísmo, otros con el racismo, con el hambre o con los terremotos o con las
epidemias- y ajustando las cuentas con la ilegalidad hemos conseguido primero
sobrevivir, luego hemos comenzado a vivir y, finalmente, hemos entendido que
nuestra vida, nuestra democracia, nuestra identidad pospuesta por la agresión de
la ilegalidad necesitaban no sólo de la policía y los magistrados, sino también de
los maestros, de los periodistas y de los sacerdotes.”
“Quiero repetir que estoy orgulloso de ser italiano –insistió-. Ahora cuando me
preguntan de dónde soy, digo: primero, de Sicilia, luego de Italia. Amo a Alemania,
mi segunda patria, pero reconozco que los alemanes son muy estrictos y
cuadrados: esa es su personalidad. ¿Cuál es el primer enemigo de la cultura
alemana? Hitler, quien presuntamente defendía la cultura alemana. También
sucede esto entre los árabes, con una figura como la de Osama Bin Laden. Y, en
la cultura siciliana, ¿quién cumple con este rol? Pues el capo di maffia.”
“Está claro –añadió Orlando- que en nombre de cualquier dios o cultura se
cometen diversos atropellos. Frente a esta situación debe oponerse el deseo de
justicia y el deseo de identidad. Y creo que la identidad es prioritaria porque nos
permitirá respetar y hacer respetar la ley. Asimismo, hay que considerar la
importancia de las mujeres y de los niños, de la sociedad civil en general, en esta
lucha contra la corrupción.”
El expositor hizo mención de su experiencia en México: “Yo sólo puedo decir
que estuve allí y que aprecié cómo el valor tradicional se convierte en una forma
de fraude. El mexicano quiere avanzar y piensa: el que no transa no avanza. Pero
este es un razonamiento equivocado. Desde luego, avanzar es correcto, pero no
puedes hacerlo en nombre de la ley, del Corán o de la amistad. No puede
prevalecer la violencia sobre los derechos humanos. Colombia es un buen ejemplo
de ello. Es un país rico pero subdesarrollado. Por eso digo que el valor en
Colombia está pervertido. La violencia aflora cuando la justicia no funciona. En
este caso, el valor que es usado como bandera acaba pervirtiéndose. El problema
estriba en la identidad versus la corrupción. ¿Cómo podemos conformarnos con
no ver, no oír y no hablar? La mafia está constituida por unas mil trescientas
personas asesinas y son bastantes, pero para que existan requieren de gente
ubicada en ese área gris de indiferencia.”
En el fondo, opinó Orlando, se trata del amor contra el odio: “Intenta contar la
historia del odio y la gente la captará mejor que la del amor. Nosotros necesitamos
contar historias porque las palabras son las mismas y así adquieren otro
significado. Cuando terminé el colegio, era el mejor estudiante italiano. Mi premio
fue ir dos semanas a Londres. En Piccadilly Circus encontré a una bella siciliana
que me dijo que había visto ni foto en los periódicos. Yo me sentí orgulloso. Ella
tenía dieciocho años y a mí me interesaba la filosofía porque quería entender lo
que la gente decía. De modo que le hable dos horas sobre Kant y no sobre mí. Al
final, la chica me dijo que tenía todo claro sobre la filosofía y Kant, pero que quería
pedirme otra cosa. Quería pedirme que hiciera algo contra la mafia. Nadie habla
de ella en Sicilia, me dijo. Y por eso ella se convirtió en mi esposa.”
“Mi vida cambió cuando mis amigos alemanes me preguntaron de dónde era y
cuando una chica de dieciocho años me preguntó qué iba a hacer contra la mafia
–resumió-. Y también cuando mi hija Eleonora me preguntaba por qué la gente no
respetaba la ley. Por ello, yo insisto en que la legalidad necesita ser alegre y
conveniente. Y en ello la identidad resulta fundamental. Ya hemos visto cómo
matar en nombre de la cultura significa matar dos veces, porque se atenta contra
ella misma. La legalidad significa también respetar los derechos humanos.”
Por otro lado, Orlando arguyó que la democracia no existe si no está basada en
la identidad y que para consolidarla es indispensable que se establezcan acciones
de representación (elecciones), acciones cooperativas (consultas) y acciones
directas (referendos). “El cómo de la democracia es la participación –dijo el ex
alcalde de Palermo- y para ello es necesario ser, conocer y actuar.” Luego mostró
un cuadro en el que la identidad constituía el foco central en torno al que
convergían democracia, legalidad, paz y desarrollo.
“Necesitamos una apreciación cultural –insistió-. Espero que acepten mi
experiencia, simplemente porque cometí muchos errores y debí aprender de ellos.
Antes en Sicilia exportábamos a la mafia como valor regional; ahora eso ha
cambiado. Y yo quiero transmitirles mi convicción de que el cambio es posible. La
mafia todavía existe en Palermo pero ya no controla la mente de la gente y no
actúa en nombre de la cultura siciliana. La mafia recurre a valores que ya han
perdido su poder. Por eso hay que estar alerta contra la perversión cultural de los
valores. Finalmente, quiero decirles que les he contado algo positivo: hemos
vencido en nuestra lucha contra la mafia, así como también algo negativo: la
batalla contra el crimen no ha concluido.”

Comentarios de los participantes

El presidente de Proética, José Ugaz, recordó que en el Perú había un equipo


de fútbol que había fracasado, un equipo con viejas glorias, un conjunto de
perdedores que, sin embargo, se sobrepuso y llegó a campeón de América. Y,
cuando iba perdiendo en un partido decisivo, la gente en las tribunas gritó: ¡Sí se
puede! “¿Cuál es el mensaje que queremos transmitir? -preguntó Ugaz-. Los
resultados de la encuesta sobre los avances en la lucha anticorrupción son poco
alentadores. Por ello, la idea era traer a una persona como Leoluca Orlando que
nos dijera: sí se puede derrotar a la corrupción. Botswana, Chile y Hong Kong han
podido; Sicilia, la cuna de la mafia, también. Por ello, creo que la experiencia que
nos ha transmitido Leoluca Orlando ha sido extraordinaria y aleccionadora.”
Ugaz dijo que quedaba claro que había acabar con la omertà, es decir, la ley
del silencio que protege a la organización criminal. Si se analizaba la situación,
apuntó, la mafia de Fujimori y Montesinos no es más que un grupo de rateros de
poca monta. En este contexto, destacó que el testimonio de una labor eficaz como
la llevada a cabo por el ex alcalde Palermo ha resultado un aporte de un valor
incalculable.
Luego de escuchar algunos comentarios de los asistentes que corroboraban el
grado de corrupción que alcanzó el Perú, un país donde se ha desarrollado la
“cultura del vivo” –el “vivo” como el prototipo del individuo que triunfa en la
sociedad y que para lograr su cometido se vale de cualquier fisura del sistema, sin
importarle la ilegalidad de los procedimientos-, el expositor italiano reafirmó su
posición: “Yo sólo puedo hablar desde mi experiencia –advirtió-. En Sicilia
únicamente existía la propiedad privada y todos le debían algo a alguien. El teatro
de la ópera, una calle, tal edificio son míos y no tuyos: esa era la sensación de
propiedad que prevalecía en la sociedad siciliana. Si van a visitar a una familia
italiana tradicional, comprobarán que se trata de una familia muy rica, aunque si
uno la juzga por el exterior de sus casas, se podría creer que es muy pobre. De lo
que se trata es de no mostrar nada, de no invadir a los demás con la riqueza,
aunque siempre está presente el sentido de pertenencia.”
Por ello, el ex alcalde Palermo dijo que durante su gestión planteó el proyecto
de dar a cada escolar un monumento y difundir la idea de que no pertenecía a
nadie sino a todos. Se daba, pues, en adopción esos monumentos y los niños se
esforzaron por lograr su restauración y conservación. “Ellos se sentían muy
orgullosos y solían explicar a los turistas lo que esos monumentos significaban –
reveló-. Sin embargo, surgieron opositores a mi programa y muchos viejos
políticos que me decían que perdía mi tiempo con los niños porque, después de
todo, ellos no votaban. Lo curioso es que la pugna comenzó a cesar cuando los
propios niños se lanzaron a protestar. Ellos mismos preguntaban a sus padres por
qué no protestaban por el abandono en que se encontraban los numerosos
monumentos que hay en la ciudad. Por eso yo siempre pensé que dedicarse a los
niños no era perder el tiempo sino ganarlo. Porque para cambiar la mente de las
personas e instaurar una cultura de la legalidad hay que empezar por ellos. Si el
Perú quiere avanzar tiene que respetar a los niños. No hay otra forma de lograr el
desarrollo.”
Leoluca Orlando también refirió que antes de su experiencia como alcalde no
se respetaba el tiempo, ni el pasado ni el futuro. “Se buscaba fomentar la idea de
que ni el pasado ni el futuro existían –señaló-. La sensación generalizada era que
no se podía ser un ciudadano normal si no se explotaba el presente. De ahí que
mi rol fue convertirme en una suerte de reloj, un tic-tac continuo que marcara la
importancia del tiempo. Los niños respetaban el pasado pero no el futuro, mientras
que la mafia pensaba en el presente. Yo puedo perder hoy para vencer mañana,
pero si pienso que no hay mañana, entonces perderé. El optimismo o pesimismo
dependen de los valores que se promueven. Si promuevo el valor de la riqueza,
estoy diciendo que promuevo la corrupción, porque son pocos los que llegarán a
ser ricos. El respeto de los jóvenes hoy se convertirá en el respeto de los hombres
mañana.”
El expositor italiano concluyó su intervención diciendo que la gente en Sicilia
habla mucho y que el secreto no existe: “Hablamos demasiado, pero no con la
Policía ni con los fiscales. Esto siempre había sido así. Pero, ¿qué es lo nuevo en
Sicilia? Nosotros hemos difundido el mensaje de que el cambio es posible. Antes
nadie iba a Palermo por temor a la mafia, ahora es distinto: no hay espacio para
los numerosos visitantes. La mafia aún existe, es verdad, pero ya no controla el
pasado ni la mente de las personas.”
Presentación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI)
La experiencia mexicana en el acceso a la información pública
María Marván Laborde
Presidenta del IFAI

La experta mexicana expresó que en el año 2002 se aprobaron, tanto en el


Perú como en su país, leyes de transparencia y acceso a la información. “La Ley
Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública –indicó- permite en
México que cualquier persona solicite información a la administración pública
federal.” En su opinión, había que destacar que en ambas cámaras del
Parlamento hubo consenso respecto a esta ley: “Porque por primera vez es real el
pluripartidismo, lo que ha significado que en el Congreso no hay mayoría absoluta
y ello dificulta la aprobación de leyes.” Asimismo, Marván Laborde resaltó la
voluntad de diálogo que se transmitió desde el Poder Ejecutivo, es decir, desde el
propio presidente Fox, respecto a este tema.
La creación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública fue
contemplada por la ley y empezó a funcionar desde 2003. En su marco normativo
e institucional se advierte que esta ley, según dijo la expositora, se sustenta en el
Art. 6 de la Constitución mexicana que, desde 1977, garantiza el derecho a la
información. “Sin embargo -observó-, tuvieron que pasar 25 años para que se
diera la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que se publicó el
11 de junio de 2002.”
Entre las características de la legislación se puede notar que establece
obligaciones de transparencia para los organismos públicos. En cada
dependencia, reveló Marván Laborde, debe haber una computadora que pueda
ser usada por el ciudadano común sin restricciones, de modo que acceda
libremente a la información que posee la institución. Asimismo, la Ley especifica
cuál es la información clasificada como reservada y confidencial. Esto es muy
importante, expresó la representante mexicana, por cuanto en su país siempre ha
habido una gran cultura del “secretismo” que impedía acceder a la información por
aparentes razones de seguridad.
Por otra parte, la Ley establece el manejo y protección de los datos personales.
“Esto ha sido fundamental en el sistema de pensiones y de salud –afirmó Marván
Laborde-. Por ejemplo, ahora el expediente médico de una persona es propiedad
de este y no del organismo público.” La Ley también especifica que el acceso a la
información pública es un derecho que puede ejercerse dentro del ámbito del
Poder Ejecutivo federal y determina quiénes son los demás sujetos obligados.
Asimismo, establece las responsabilidades y sanciones que deben aplicarse por
incumplimiento de las disposiciones. Y contempla la creación del IFAI para la
esfera del Poder Ejecutivo Federal, de modo que esta entidad se encargue de
vigilar el cumplimiento de la Ley.
“¿Cómo es que la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública
establece restricciones para dar la información? –se preguntó la expositora-. Esto
que parece un contrasentido se explica porque no existían leyes respecto a la
preservación o no de la información.” Luego señaló que ella y otros cuatro
comisionados nombrados por la presidencia se pusieron a trabajar en el
reglamento de la Ley, para facilitar su ejercicio por parte del ciudadano. Entre
otras cosas, dijo que se había tratado de que los costos de reproducción fueran
los menores posibles. Y, en cuanto a la solicitud misma, esta podía ser hecha a
través de Internet, ya que no se exige que el solicitante se identifique.
“No juzgamos a quién solicita la información –precisó-, sino si esta debe o no
ser publicada. En la medida en que se tenga en cuenta esto, el funcionario se
percatará de que ya no interesa la personería jurídica del solicitante. Viniendo de
una tradición de poca confianza se temía que si había muchas exigencias el
ciudadano se iba a inhibir de preguntar y de solicitar la información.”
Marván Laborde insistió en que no sólo era importante contar con una
legislación sólida y coherente sino establecer funciones reguladoras y de vigilancia
que garanticen el cumplimiento del derecho. Sobre la clasificación y
desclasificación de la información, señaló que antes en México el funcionario
hacía esta tarea arbitrariamente. La expositora dijo que por ello lo recomendable
era que se hiciera pasar a la información “la prueba del daño. El funcionario está
obligado a pensar qué perjuicio puede causar a la seguridad nacional o pública o a
la marcha de la justicia. Si no se le ocurre nada, entonces aceptará que la
información puede ser pública”.
La expositora admitió que había críticas de la prensa que argüían que sólo el
10 % de la población de México tiene acceso a Internet, lo que no hacía viable
este procedimiento de solicitar información. No obstante, ella dijo que había
prevalecido el criterio siguiente: desplazarse hasta un cibercafé en cualquier
ciudad es mucho más fácil que trasladarse hasta la capital para pedir información.
Respecto a los recursos de revisión ante el IFAI, dijo que cuando una
dependencia negaba información al solicitante, era posible iniciar un proceso de
recurso de revisión. Este no suponía un costo adicional para el solicitante y daba
un plazo de 50 días al organismo para que entregara la información requerida.
Entre las obligaciones de transparencia, Marván Laborde señaló que la
publicación de los sueldos de los funcionarios públicos ha generado controversia,
sobre todo porque implica cierta invasión a la privacidad. “Es verdad –dijo-, pero la
persona que se convierte en funcionario público debe comprender que el
ciudadano, que es quien finalmente le paga por su trabajo, tiene derecho a saber
cuál es el monto de su sueldo.”
Marván Laborde también dijo que se había optado por eliminar los formularios y
demás trámites que podían dificultar el proceso de acceso a la información.
Asimismo, dijo que se revisaba periódicamente que toda la información posible se
encontrara a disposición del público en las páginas web de las instituciones y que
se publicaba un rango de calificaciones para determinar cuál de estas cumplía
mejor con este cometido. “La publicidad –acotó-, en ese sentido, se convierte en
una gran aliada.”
La expositora dijo que se podía acceder a la información de tres maneras:
personalmente, ante las Unidades de Enlace; por correo o mensajería, en formato
libre, y, vía Internet, a través del sistema de información administrado por el IFAI.
En cuanto al procedimiento, luego de presentarse la solicitud, la entidad pública
disponía de 20 días hábiles para responder al pedido. Y, si la información existe y
es de carácter público, entonces deberá ser entregada al solicitante en no más de
10 días hábiles.
En caso de que la dependencia niegue el pedido, no responda o entregue la
información de manera incompleta, el ciudadano puede interponer un recurso de
revisión. “El IFAI tiene autoridad para exigir al gobierno que entregue determinada
información –afirmó Marván Laborde- porque es pública. Así, para las
dependencias no existe acción de amparo posible, mientras que el solicitante, una
vez agotada la vía administrativa, sí puede ir a la vía judicial.
La representante mexicana también expresó que las resoluciones del IFAI son
definitivas y que las dependencias y entidades están obligadas a acatarlas. El IFAI
tiene la facultad de solicitar a las dependencias del Poder Ejecutivo cualquier
información clasificada para analizar si procede o no su acceso público. Y, si un
funcionario no cumple con las disposiciones de la Ley, deberá enfrentar sanciones
administrativas que pueden llegar hasta la inhabilitación. Por último, sólo los
particulares pueden impugnar las decisiones en el Poder Judicial.
Marván Laborde añadió que cada una de las solicitudes es registrada en el
sistema en tiempo real, lo cual antes resultaba imposible. Asimismo, indicó que
hoy todos los sueldos de los funcionarios públicos se encuentran en Internet,
incluidos los honorarios del presidente de México. “Sin embargo, aún hay mucho
trabajo por hacer –admitió-. Nuestro reto es generar una nueva cultura en la
sociedad. Hay que alentar a sus miembros el derecho a preguntar, pero también
hay que exhortar al servidor público a que cumpla su función, pues él es quien
tiene el deber de responder.”
CLAUSURA

El presidente de Proética, José Ugaz, reconoció el apoyo y la colaboración que


ha brindado el IFAI, institución que ha cedido sin costo alguno su sistema de
acceso a la información. Asimismo, agradeció a los numerosos participantes,
miembros de diversas organizaciones de la sociedad civil, representantes de la
Procuraduría, ministerios, el Congreso y el Poder Judicial, periodistas y
diplomáticos, así como representantes de los gobiernos regionales.
“Nuestro compromiso es seguir adelante y cubrir las necesidades de los
ciudadanos al afrontar el problema de la corrupción. Gracias al equipo de Proética
y gracias a todos los participantes por haber hecho de este evento una realidad.
Ahora doy por clausurada la reunión y espero volver a verlos el próximo año.”