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INS CAL GRAVAT

LAZARILLO DE
TORMES
Resumen tratados, estructura y estilo
Zoe
1. Resumen tratados
Prólogo

Comienza haciendo referencia a los rumores sobre la infidelidad de su esposa. Dice


que hay cosas que no deberían quedar en el olvido, ya que podrían gustar a alguien.

El autor dice “agradar” y “deleitar”, con esto el autor del Lazarillo nos deja claro que lo
que quiere es enseñar y entretener, características propias de cualquier obra literaria.

Entonces explica que todas las obras tienen alguna cosa buena, y lo que a algunas
personas no les gusta, a otras les encanta. Hay variedad de gustos. Por eso ninguna
cosa se debería desperdiciar, y debería poder darse a conocer, sobre todo si se puede
sacar un provecho económico e intelectual. Muy pocos autores escribirían para sí
mismos, sino que lo hacen por la fama, para que se lean sus obras.

Nuestro protagonista explica que muchas personas hacen ciertas acciones porque
posteriormente serán alabadas por ellas, entonces le dice a su merced; a quien dirige
la carta, que a él no le debe pesar cuando le alaban. Posteriormente pone el ejemplo
de un caballero que luchó mal en una justa, el cual dio su sayete de armas a un bufón
que lo alabó.

Admite que no es mejor que los demás pero que al menos espera que disfruten de su
obra, espera que al leerla puedan ver que, aunque a pasado por muchas
adversidades, sigue vivo y ha “triunfado”.

Finaliza el prologo pidiéndole a Vuestra Merced; alguien superior a él, que lea su
propia versión de la historia, sobre el caso; la supuesta infidelidad de su mujer. Para
hacer esto, le explica su historia desde el inicio, para dar un contexto, ya que esta
justifica su situación actual.

Tratado primero: Ciego

Le dice a Vuestra Merced que se llama Lazarillo de Tormes, y que proviene de una
aldea de Salamanca. Le explica que tiene este sobrenombre (de Tormes) porque
nació dentro del río Tormes.

Explica que su padre, Tomé González, trabajaba en un molino, se ocupaba de


preparar la cantidad de trigo que se había de moler en un molino de harina. Su madre
le dio a luz en aquella aceña, por eso le pusieron ese sobrenombre.

Cuando tenía 8 años, acusaron a su padre de robar a sus clientes y se fue preso.
Durante esa época se preparó una expedición naval para luchar contra los moros,
yendo su padre, el cual fue desterrado por el crimen que había cometido, al final acabó
muriendo y su madre se quedó viuda.

Su madre se fue a vivir a la ciudad, allí alquiló una casa y empezó a trabajar haciendo
de guisar a ciertos estudiantes, lavando ropa… explica que fue frecuentando las
caballerizas, las cuales tenían fama de prostitutas.

Su madre estableció una relación sexual con una persona negra, esta iba de vez en
cuando a su casa, esto al principio molestaba a Lazarillo, ya que les temía, pero al ver
que con su presencia había más comida, empezó a quererle. Estuvo en su casa
mucho tiempo, y su madre tuvo a un hijo suyo.

Por mala fortuna la relación que mantenían su madre y este chico; no estando
casados, fue escuchada por el mayordomo, administrador. Dos personas podían vivir
en la misma casa sin estar casados, siempre y cuando, tuvieran la misma religión.

Explica que su padrastro roba y cometía otras acciones para darles esas cosas;
comida, mantas…, como consecuencia su padrastro y madre fueron azotados.
Obligaron a su madre a echar a su padrastro.

Crió como pudo a su hermano pequeño y a él, Lázaro se encargaba de ir a buscar


vino y velas para los huéspedes del mesón, durante ese tiempo fue al mesón un
hombre ciego, el cual creía que Lázaro podría ser su mano derecha, guiarlo. Le pidió a
su madre si se lo podía llevar, esta aceptó con la condición que debía cuidarlo;
alimentación, vestuario y calzado. De esta manera el ciego se convirtió en su amo.

Después de unos días se fueron de Salamanca. Cuando salían del pueblo, llegando al
puente donde había un animal de piedra en forma de toro, el ciego le pidió a Lázaro
que se acercará al toro, Lázaro, inocente y confiando en él, se acercó. Entonces el
ciego, cuando Lázaro tenía su cabeza pegada a la piedra, le pego un golpe en su
cabeza. Le dijo que debía madurar, entonces Lázaro se dio cuenta que debía abrir los
ojos y estar atento, ya que estaba solo.

El ciego le dijo que no podía darle riquezas, pero sí consejos. Siendo ciego, fue quien
lo iluminó.

Entonces Lázaro le dice a Vuestra Merced que se puede bajar o ascender en la escala
social en relación a la virtud y el vicio.

Lázaro le explica a Vuestra Merced que el ciego era el hombre más astuto y sagaz que
había conocido, sabía muchas oraciones de memoria, sacaba dinero rezando y de
muchas otras maneras, decía que sabía muchas oraciones y que estas tenían
diversos efectos. Daba remedios para enfermedades, indicaciones de plantas, de las
mujeres sacaba mucho provecho.

Le dice a Vuestra Merced que aunque ganaba bastante dinero con esto, era ruin y
tacaño, mataba a hambre a Lazarillo. Entonces le dice que aunque era astuto y sabio,
Lázaro le engañaba para quedarse la mejor parte, para conseguir esto le hacía ciertas
burlas, de las cuales no salía siempre bien parado. Algunas de sus burlas:

1. Cuando el ciego traía pan y otras cosas dentro de un saco cerrado por la parte de
arriba con un candado, Lázaro, cuando el ciego se descuidaba, sacaba por un lado
descosido del fardel trozos grandes de comida.

2. Cuando iba a rezar y le daban blancas, cuando se la iban a dar lo que hacía Lázaro
era metérsela en la boca y dejar la falsa que había hecho. Aunque el ciego pusiera la
mano para recibir el dinero, siempre se llevaba la mitad. A lo que el ciego, cuando se
percataba que ahora le daban menos, le echaba la culpa.
3. Cuando comían el ciego dejaba una jarra de vino, Lázaro le daba sorbos rápidos y
la devolvía a su lugar. Como se dio cuenta, no se separaba de él, entonces lo que hizo
Lázaro es beberlo pero con una pajita larga y se lo bebía todo. Pero también se dio
cuenta y lo que hizo fue poner la jarra entre sus piernas, ante esto Lázaro lo que hizo
fue hacerle un agujero a la base de la jarra, el cual después de beber tapa con cera.
Cuando era hora de comer, con el pretexto de tener frío, lo que hacía era ponerse
entre las piernas del ciego y bebía. Al final se dio cuenta del engaño y se vengó del
Lázaro, dejó caer sobre la boca del niño el jarro, le dio con tanta fuerza que le hizo
perder el sentido, se le metieron pedazos de la jarra dentro de la boca y le quebró
algunos dientes, también les hizo heridas en la cara. A partir de ese momento, Lázaro
le deseó mucho mal al ciego, ya que aunque este le curó, se alegraba de lo que había
hecho. Se reía de él.

A partir de él último relato, Lázaro quiso librarse del ciego antes que él se librara de él,
ya que aunque quería perdonarle el accidente del jarrazo, a partir de ese momento lo
maltrataba sin razón. Cuando le preguntaban por qué le trataba así, él les explicaba la
historia del jarro. Por eso Lázaro lo llevaba por los peores caminos, aunque le decía al
ciego que no se daba cuenta, este no le creía.

Entonces procede a explicarle a Vuestra Merced otra anécdota: uvas

Cuando salieron de Salamanca, fueron por los mejores pueblos hasta llegar a Toledo,
llegaron a un pueblo donde era tiempo de recoger uvas y al ciego le dieron unas
pocas, pero estas estaban muy maduras y no podía guardarlas, lo que hizo fue invitar
al Lázaro, le dijo que debían comer las misma uvas, por lo tanto solo podían ir
cogiendo 1 cada uno. Aunque llegaron a este acuerdo, el ciego lo incumplió y se las
comía de dos en dos, ante esto lo que hizo Lázaro fue comérselas de tres en tres,
cuando acabaron, el ciego le recriminó que se las había comido de tres en tres, ya que
no se había quejado cuando él comenzó a comérselas de dos en dos.

Con esta última experiencia acaba su historia con el ciego: el nabo y la longaniza

Estando en Escalona, en un mesón, el ciego le dio a Lázaro un pedazo de longaniza


ara que la asara, después de untar la grasa de la longaniza en el pan, mandó a Lázaro
a por vino. Antes de ir a por el vino, Lázaro se encontró con un pequeño nabo,
entonces lo que hizo Lázaro fue comerse la longaniza y poner a asar el nabo. Cuando
Lázaro volvió, el ciego se dio cuenta que lo que estaba comiendo no era longaniza,
acusó a Lázaro, y aunque este se hizo el inocente, el ciego se acercó a él y oliéndole
acabó metiendo su enorme nariz dentro de la boca de Lázaro, llegando a tocarle la
garganta. Esto provocó que Lázaro vomitara la longaniza en la cara del ciego, tal fue el
enfado del viejo que si no hubiesen ido a ayudarle, seguramente, el ciego lo hubiera
matado.

El ciego siempre contaba las aventuras y desgracias de Lázaro a todo el mundo, y


todos se reían de él. A parte de reírse de él, le maltrataba y después le curaba con
vino. Antes esto Lázaro se decidió y quiso dejarle, entonces hizo lo siguiente: un día
lluvioso salieron a pedir limosna, y como la lluvia cada vez era más fuerte, decidieron
resguardarse bajo una posada pero antes debían pasar por un arroyo, lo que hizo
Lázaro fue engañar al ciego para que saltar y se diera un fuerte golpe contra una
poste, y entonces huyó rápidamente del pueblo.
Tratado segundo: clérigo

Después de huir se encontró con un clérigo, el cual le preguntó si podía ayudar a misa,
Lázaro le dijo que sí y el clérigo le aceptó por criado.

Lázaro explica que fue de mal en peor, en comparación el ciego era generoso, ya que
el clérigo era muy avaricioso.

El clérigo tenía un arcón (como un baúl) donde guardaba la comida, en ningún lugar
de la casa había nada de comer, solo había una ristra de cebollas bajo llave. A Lázaro
le daba una para 4 días, y las tenía contada para saber si se había comido más de la
cuenta.

Aunque era tacaño con él, no consigo mismo. Siempre que comían solo le daba caldo,
nada de carne, y cuando los sábados comía cabeza de ternero solo le daba los
huesos.

Después de estar tres semanas con él, Lázaro se adelgazó tanto que no podía
sostenerse. No podía engañarlo, ya que el clérigo tenía muy buena vista, cuando era
el día de las ofrendas, Lázaro no podía quedarse ni con una moneda.

Ocultaba su mezquindad diciéndole que los sacerdotes debían ser templados con su
comer y beber. Esto era mentira, ya que cuando tenía la oportunidad comía y bebía
mucho.

Lázaro le pedía a Dios que muriesen moribundos, se echa la culpa de unas 20


muertes. Aunque pensó en dejarlo, no podía por dos razones:

1. Estaba muy delgado

2. Pensaba que si yéndose del lado del ciego fue a parar con un amo peor, se
preguntaba si se fuese si sería peor el siguiente amo.

Ante esta situación, Lázaro le dijo al angélico calderero que había perdido la llave del
arca y le pidió una parecida. Se la dio, pero decidió no tocar nada por el momento.
Cuando se iba el clérigo aprovechaba y comía. Esto no duró mucho por después de
haber hecho esto dos días, se encontró al clérigo contando los panes, no sospechó de
nadie ya que pensaba que tenía muy bien guardada la comida, a partir de ese
momento lo que hizo fue contar los panes. Volvió a su antigua dieta y solo podía mirar
de lejos el pan, entonces se le ocurrió que, al ser el arcón viejo y estar roto, podía
hacer unos agujeros y engañar al clérigo, haciéndole pensar que los ratones se
estaban comiendo el pan. Como no podía sacar un pan entero, porque era
sospechoso, lo que hizo fue desmigajarlo, cuando el clérigo abrió la arca pensó que
fueron los ratones. Lo que hizo fue arreglar los agujeros, taparlos.

Lázaro pensó como podía volver a obtener el pan sin levantar sospechas, una noche
mientras pensaba en ello, cuando el clérigo dormía, decidió hacer unos agujeros al
arca con un cuchillo, al día siguiente el clérigo lo tapó. Esto lo hizo hasta que el clérigo
decidió poner una ratonera dentro del arcón, pero no funcionó, ya que Lázaro era
consciente. El clérigo preguntó a los vecinos que animal podrías ser y uno de ellos le
dijo que podría ser una culebra, esto acabó obsesionando al clérigo, el cual ya no
dormía tan profundamente y se despertaba por las noches para luchar contra ella,
dándole garrotazos a la arca, con esto despertaba a los vecinos y no dejaba dormir a
Lázaro, ya que pensaba que la culebra iba a atacarle (revolviendo el lugar donde
Lázaro dormía). Este se asustó porque pensó que el clérigo podía encontrar su llave,
por eso se la metía en la boca durante la noche, pero por mala fortuna el clérigo
descubrió la llave ya que mientras dormía Lázaro con la boca abierta salía aire por el
agujero de la llave y parecía el ruido de la culebra, le dio un fuerte golpe en la cabeza
con el garrote.

Al cabo de tres días se despertó del golpe que le había propiciado el clérigo, este le
dijo que ya había cazado al ratón y culebra que se estaban comiendo su comida,
entraron los vecinos y una señora a curarle.

A los quince días se recuperó prácticamente del todo, el clérigo lo tomó de la mano y
lo echó de casa.

Tratado tercero: escudero

Mientras buscaba amo, se encontró con un escudero bien vestido. Este señor le
preguntó si buscaba amo y Lázaro aceptó.

El escudero se lo llevó a las plazas de la ciudad donde vendían pan y otros alimentos,
pero pasaron de largo, hasta que alrededor de las once entraron en una catedral.
Cuando salieron de la iglesia, Lázaro se pensaba que su amo era rico porque no
habían ido a comprar comida.

Entraron dentro de la casa del hidalgo y este le preguntó de donde era, intentaba
entretener a Lázaro ya que no podía darle de comer. Cuando Lázaro se dio cuenta de
esto le dijo al hidalgo que no era goloso, a lo cual este les contestó que comer con
moderación es de virtuosos.

Cuando Lázaro sacó un trozo de pan, el hidalgo le preguntó que quién lo había hecho,
a lo cual le respondió que no lo sabía ni le importaba. Comieron los dos y entonces
prepararon la “cama”, entonces Lázaro le dijo que podía pasarse unos días sin comer
por él, esa noche no pudo dormir por la incomodidad y el hambre.

Al día siguiente el hidalgo le dijo que recogiera, fuera a buscar agua y que guardara la
llave mientras él iba a misa. Lázaro reflexionó que nadie pensaría las penurias por las
que estaba pasando el hidalgo por su apariencia.

El hidalgo no podía trabajar por su condición social.

Cuando Lázaro fue a por agua vio a su amo estaba cortejando a dos mujeres, estas le
pidieron tener relaciones sexuales, su amo empezó a poner excusas poco creíbles.

Lázaro volvió a casa, esperó a su amo hasta las dos del mediodía, pero al ver que no
volvía se puso a mendigar. Consiguió mucho pan, una pata de vaca y tripas cocidas,
entonces volvió a la casa del hidalgo. Este le mintió diciéndole que ya había comido, y
que hacía bien en pedir y no robar, le dice que no podían saber que vivía con él
porque afectaba a su honra.
Lázaro mientras comía se sentía mal y decidió invitarlo a comer, entonces los dos se
fueron a dormir. Estuvieron así unos diez días más, él buscando comida y el otro
yéndose a dar vueltas.

Lázaro maldijo su suerte, su amo no le mantenía sino que era él quien debía
mantenerlo. Lázaro sentía lastima por el hidalgo, el cual vivía en la absoluta pobreza,
lo único que no le gustaba del hidalgo era que hiciera como si no estuviera pasando
por todas esas penurias. Pero lo entendía, ya que esto era propio de los hidalgos, los
cuales no podían trabajar (estaba mal visto).

Después de una mala cosecha el ayuntamiento prohibió que se pudiera mendigar, y si


lo hacían se les castigaría. Lázaro y el hidalgo estuvieron unos tres días sin comer,
Lázaro pudo comer algo gracias a unas prostitutas.

Un día volvió el hidalgo a casa muy feliz y le dijo a Lázaro que se mudarían y que
fuera a comprar comida, que ese día comerían como condes. Subió por la calle y se
enteró que llevaban un muerto a la casa del hidalgo, entonces fue corriendo a la casa
del hidalgo, el hidalgo se rio y le dijo que fuera a comprar comida, que todo estaba
bien.

Un día mientras comían, el hidalgo le explico su historia. Era de Castilla la Vieja y se


fue porque no quiso saludar a un vecino suyo que era más rico que él, para el hidalgo
su honra lo es todo. Le explica también sus riquezas y posesiones, y que solo puede
trabajar de mayordomo o para alguien encima suyo en la escala social, pero estos no
quieren contratarlo, entonces le explica sus virtudes y que les serviría muy bien.

Entonces vinieron a pedirle el alquiler de dos meses al hidalgo, este les dijo que fueran
más tarde que debía cambiar las monedas, cuando volvieron Lázaro les dijo que el
hidalgo todavía no había vuelto, tampoco volvió esa noche, Lázaro decidió quedarse
con las vecinas, cuando volvieron a pedir el dinero al hidalgo Lázaro les dijo que no
sabía dónde estaba y que no había vuelto.

Ante esta situación los que pedían el dinero fueron a llamar a un alguacil y un
escribano, cuando entraron en la casa del hidalgo se dieron cuenta que no había
nada; muebles…, dentro de la casa. Pensando que Lázaro sabía dónde estaba su
amo, quisieron llevárselo preso, pero Lázaro accedió a explicarles todo lo que sabía.
Gracias a las vecinas y explicada la situación lo dejaron ir.

Su amo había huido de él y no volvió a verlo.

A partir de este tratado el ritmo es mucho más acelerado.

Tratado cuarto: fraile

Su cuarto amo fue un fraile de la Merced, lo conoció gracias a las prostitutas. Este era
un aficionado a salir, en vez de a los rezos y cantos. Recorrían las calles de Toledo día
y noche, su amo le dio sus primeros zapatos, los cuales acabó rompiendo de lo mucho
que andaban.

Acabó dejándolo por su estilo de vida.


Tratado quinto: bulero

Su quinto amo fue un bulero desenvuelto, desvergonzado y el mayor vendedor de


bulas. Cuando entraba en pueblos en los que había de presentar la bula, regalaba a
los curas/clérigos cosas sin valor, normalmente cosas falsificadas.

Cuando le daban las gracias por los regalos, él se informaba de sus aptitudes
intelectuales, conocimientos. Si con quien hablaba sabía latín, el no decía ninguna
palabra en latín para no equivocarse, hablaba en castellano.

Cuando no le tomaban las bulas molestaba al pueblo, especialmente a los labradores


de la iglesia, o a través de artificios:

Mientras se encontraban en Sagra de Toledo, lugar donde no aceptan bulas, para que
se las compraran lo que hizo fue convocar al pueblo para un sermón y finalizar la bula.
Esa noche jugó con un alguacil y terminaron de malas maneras, pegándose entre
ellos. Se dijeron malas palabras, por ejemplo el alguacil le dijo que era un falsario y
que las bulas que predicaba eran falsas. Al día siguiente, cuando se dio el sermón,
nadie quiso comprarle sus bulas, ya que tenía mala fama y habían escuchado del
alguacil que eran falsas.

Entonces Lázaro habla con Vuestra Merced y le dice que, aunque en su momento le
ayudó, no le crea sus bulas porque son falsas. Él no sabía que le perjudicarían.

Sigue con la historia, explica que durante el sermón apareció el alguacil y lo acusó de
diversas cosas, sobre todo de que sus bulas eran falsas. Ante esto lo que hizo el
bulero fue decir que si era verdad lo que decía el alguacil, que él y Lázaro
desaparecieran, y sino que castigara al mentiroso (alguacil).

Entonces el alguacil se desplomó, retorciéndose en el suelo. Algunos fueron en su


ayuda y lo sostuvieron, mientras esto pasaba su amo se encontraba rezando, le
pidieron que ayudara al alguacil, él dijo que rezaran por el alguacil, y así hicieron.
Entonces el bulero recitó una oración que hizo llorar a todos los allí presentes.

Cuando le puso la bula encima al alguacil, este se recuperó y se echó a los pies del
bulero, el bulero le perdonó. Entonces todo el mundo le compró sus bulas, incluso de
otros pueblos.

Lázaro admite que incluso le creyó, pero que descubrió todo había sido organizado por
su amo. Estuvo con él unos 4 meses, pasando muchas fatigas.

Tratado sexto: capellán

Su sexto maestro fue un pintor de pintar panaderos; instrumento musical, lo que hacía
era a moler y mezclar colores.

Un día, cuando entró dentro de una iglesia, un capellán lo recibió y lo hizo criado suyo,
era aguador; llenar de agua ríos, fuentes… Lázaro comenta que fue el primer ascenso
que hizo en la escala social, ya que vivía bien.
Tenía su cuota, y solo tenía que darle treinta maravedís todos los días menos el
sábado. Le fue tan bien que pudo ahorra para comprase ropa usada, cuando se
“convirtió” en noble, dejó ese trabajo.

Tratado séptimo: alguacil

El nuevo oficio de Lázaro fue el de hombre justicia; se encargaba de detener


delincuentes y llevarlos a la cárcel, servía a un alguacil. No estuvo mucho tiempo
viviendo con él, ya que ese trabajo era peligroso. Una noche, por ejemplo, unos
retraídos los corrieron a pedradas. Por eso dejó el trabajo.

Entonces buscó un trabajo para descansar y ganar algo para la vejez, de esta manera,
y gracias algunos amigos y señores, consiguió el oficio real, que era trabajar para un
rey o ayuntamiento. Lázaro explica que es así cómo acabó trabajando para Vuestra
Merced.

Lázaro hace de pregonero, es el que se encargaba de anunciar en voz alta lo que se


quería dar a conocer a la vecindad. Está orgulloso de su labor y de cómo trabaja, se
siente satisfecho.

Sant Salvador; señor de Lázaro, su servidor y amigo de Vuestra Merced, lo casó con
una criada suya por sus habilidades. Aunque reamente la casó con él porque era su
amante, esto Lázaro lo sabe pero le da igual.

Lázaro dice que las malas lenguas hablan sobre la supuesta infidelidad de su esposa y
que él entiende las insinuaciones, pero que eso es mentira, ya que Sant Salvador le
dijo que como su mujer entraba y salía de su casa entendía las malas lenguas, pero
que ella entraba por su honra, que no escuchara a las malas lenguas y mirara por él.

También le comenta a su merced que sus amigos le habían dicho que había dado luz
tres veces, hablando con su mujer esta maldijo a Sant Salvador, y al final, viendo lo
mal que lo estaba pasando, decidieron, entre los tres, no volver a hablar del tema.

Desde ese día, siempre que le decían algo relacionado con ese tema, él les contesta
que si son sus amigos no deberían hacer que se pelee con su mujer, ya que él la
quiere mucho y le ha dado muchos beneficios.

El libro acaba con datos históricos paralelos al tiempo del relato. Acaba diciendo que le
escribe desde el mejor momento de su vida.
2. Género
El Lazarillo de Tormes es una autobiografía fingida en la que Lázaro cuenta, en
primera persona, la historia de su vida.

Es una novela picaresca, es decir, una narración en prosa escrita en primera persona,
en la que el narrador-protagonista es un pícaro que relata su propia vida.

La historia está escrita en forma de carta: Lázaro le dirige una carta a “Vuestra
Merced” para explicarle “su caso”, es decir, para explicarle por qué acepta que su
mujer sea la amante de Sant Salvador. Para justificarse relata su vida.

Características de la novela picaresca:

- Sus comportamientos están motivados por el hambre y por el deseo de medrar o


ascender socialmente
- Se ve obligado a defenderse en un mundo adverso en el que está solo
- El protagonista narra su evolución desde su infancia hasta la edad adulta.
- Los hechos (el tiempo del enunciado) son anteriores al momento en que se
escribe la historia (tiempo de la enunciación). Según el narrador por un motivo
concreto.
- Se suceden los amos a los que sirve el pícaro y la acción transcurre en diversos
lugares.
- Los ambientes que se retratan son urbanos.
- El narrador retrata con sentido crítico e irónico la realidad que le rodea.
- El pícaro pertenece a las clases marginales y aspira a un ascenso social que
dirige sus movimientos.

Todos estos rasgos convierten al personaje en un antihéroe. Frente al héroe épico


(como El Cid), dotado de cualidades extraordinarias, Lázaro es un perdedor, un ser
vencido por las circunstancias y forjado con modelos negativos.

El Lazarillo se considera la primera novela moderna. El Lazarillo inaugura un


género literario que tendrá mucho éxito durante el Barroco español. También es una
novela epistolar y una novela de aprendizaje, porque está escrito en forma de carta y
Lázaro experimenta una evolución a lo largo de su vida.

En la vida de Lázaro podemos distinguir dos grandes períodos en su proceso de


aprendizaje:

- Tratados I, II y III: el aprendizaje. Lázaro aprende a sobrevivir y pierde su


inocencia inicial
- Tratados IV, V, VI, VI: el ascenso social. Lázaro aprende a medrar socialmente

El Lazarillo de Tormes plantea por primera vez un relato completamente verosímil en


el que el protagonista evoluciona de acuerdo con las peripecias que vive.
Interpretación del personaje

Lázaro, de origen muy humilde, luchará en un mundo de miseria e hipocresía por


sobrevivir. Poco a poco irá perdiendo su inocencia, de manera que el Lázaro que
escribe es un hombre amoral y materialista que acepta su degradación. Lázaro es un
antihéroe.

La obra nos permite una visión amplia de la sociedad del momento, así encontramos
una crítica social y religiosa en la que el humorismo va a la par con la ironía.

3. Estructura de la obra
PRÓLOGO: la obra comienza con un prólogo en que Lázaro de Tormes se dirige a
una persona llamada “vuestra merced”, en el cual le dice que le explicará como fue
su vida para que entienda el presente, para que sirva de ejemplo de cómo, con
voluntad, se puede salir adelante.

Los tres primeros tratados están unidos por el tema del hambre:

TRATADO I: el protagonista sirve a un ciego tacaño y mezquino, a quien tiene que
engañar para poder comer; al entrar a servirle es un niño inocente, pero a su lado
aprende muchas cosas, pierde una parte de su inocencia. Durante la obra recuerda lo
que el ciego le enseñó.

TRATADO II: en este tratado, Lázaro sirve a un clérigo avariento que lo mata de
hambre y a quien tiene que robar los panes que le daban los fieles cristianos, Lázaro
los roba con gran ingenio. Este clérigo es, pues, peor amo que el ciego; y
Lázaro critica así en su relato la avaricia de algunos clérigos y su inhumanidad.

TRATADO III: en este tratado Lázaro sirve a un escudero; (hidalgo sin fortuna) en
cuya casa no hay absolutamente nada. Este hidalgo lo trata bien, Lázaro siente piedad
por el escudero y mendiga para alimentarlo. En este tratado se puede percibir el
sentimiento de humana solidaridad que mueve a Lázaro.

TRATADO IV: Lázaro va creciendo y ya no sufre hambre con el cuarto amo. Este


tratado es muy breve.

TRATADO V: en este tratado, Lázaro no actúa como protagonista, sino que se limita a
contemplar, asombrado, cómo un eclesiástico, vendedor de bulas engaña a unos
incultos e inocentes aldeanos. Al final Lázaro los abandona.

TRATADO VI: sirve a un maestro de pintar panderos y capellán, que lo emplea


como aguador. Con este último ahorra dinero, que emplea para mejorar su
aspecto. Lázaro empieza a que aspiran a ser algo.

TRATADO VII: tras servir como auxiliar de un alguacil, pero lo deja y obtiene el cargo
de PREGONERO REAL. Ahora lo protege un ARCIPRESTE, el cual lo casa con una
criada suya que era su amante; esto da mucho que hablar en Toledo.

Su largo “aprendizaje” ha terminado: ya puede aceptar la deshonra como una


especie de triunfo.
Tratados I, II, III: es el proceso de aprendizaje.

El protagonista de la novela comienza sirviendo a un ciego, un clérigo y un hidalgo,


quienes pertenecen respectivamente a los tres estamentos esenciales de la sociedad
del siglo XVI: el pueblo, la Iglesia y la nobleza.

Los tres tienen algo en común: manifiestan grandes defectos morales que les
convierten en tutores poco recomendables para un niño.

Los tres capítulos iníciales de la novela forman una unidad cuyo núcleo es el hambre.
Con cada uno de sus tres primeros amos Lázaro pasa más hambre y necesidad que
con el anterior.

El muchacho vive en una extrema pobreza y recurre a la mendicidad para subsistir.

Al mismo tiempo que sufre, Lázaro vive un proceso de aprendizaje: gracias a sus
experiencias abandona su inocencia inicial, comprender que hay que ser avispado
para sobrevivir, se da cuenta de cómo es la sociedad y cómo debe actuar.

Tratados IV, V, VI y VII:

Lázaro abandona la mendicidad y comienza su ascenso social. Elige el mismo a sus


amos y al final consigue reunir algún dinero para comprarse ropa vieja y se pone a
trabajar de pregonero (considerado en la época de los trabajos más viles y menos
honrosos).

Gracias a este trabajo, Lázaro conoce al arcipreste de Sant Salvador, con quien cree
alcanzar “la cumbre de toda buena fortuna”.

Lo lamentable es que Lázaro consigue su bienestar material a costa de su


degradación moral.

En los cuatro últimos tratados, Lázaro deja de ser caritativo y se envilece para medrar,
hasta el punto de aceptar el trato deshonroso que le ofrece el arcipreste de San
Salvador. Y esto es porque al lado del arcipreste y de su amante consigue un
bienestar material que de otra forma no estaría a su alcance.

Lázaro

Lázaro se declara feliz y está convencido de que ha alcanzado la honra. Así se lo


muestra a “Vuesta Merced” en una carta en la que le explica su propia vida.

El mensaje de la carta es: “nadie se ocupó de mí, ni de mi educación cuando era un


muchacho inocente y maltratado, y ahora que he alcanzado cierta posición social, un
trabajo honrado y como caliente todos los días, las malas lenguas se preocupan por mi
“vida deshonrosa”. Pues que sepáis que me considero más noble que aquellos que lo
son por herencia, ya que todo lo que tengo lo he conseguido gracias a mi esfuerzo
personal y a pesar de tener a veces la fortuna en contra”.
4. Estilo
El Lazarillo ofrece una visión realista y crítica de la España de la época.

Los aspectos criticados en esta novela son:

- La crítica social del libro se percibe en el contraste entre la España miserable y


deshonrada que encarna Lázaro de Tormes y la España ostentosa y triunfal. Un
hombre que ha tenido que renunciar a su propia dignidad para tener una casa y
poder alimentarse.
- La obsesión por la honra: el Lazarillo denuncia una concepción superficial de la
honra, fundada en las apariencias y la limpieza de sangre. Así, el escudero al que
sirve Lázaro no tiene apenas para comer, pero mantiene los signos externos de
su condición social.
- La corrupción del clero: la obra contiene una importante carga anticlerical. Son
tres los vicios que se censuran del clero: la avaricia (el clérigo de Maqueda), la
hipocresía (el vendedor de bulas) y la lujuria (el arcipreste).

Lenguaje

El Lazarillo es una novela escrita por un autor culto, pero narrada por un hombre sin
estudios, de ahí que en la obra se perciban dos niveles lingüísticos casi antagónicos.

El lenguaje añade verosimilitud a la novela ya que responde a la forma de hablar de un


personaje cómo Lázaro. Así, encontramos un registro coloquial en el que no faltan
giros y refranes populares.

Lázaro nos cuenta su vida en el estilo llano y coloquial propio de quien escribe una
carta familiar: utiliza frases hechas y refranes y comente errores como las faltas de
concordancia y los anacolutos.

Pero al mismo tiempo, hay en la novela ciertas figuras estilísticas que delatan a un
autor que conoce bien la lengua y que la trabaja con esmero: antítesis (“mi trabajosa
vida pasada y mi cercana muerte venidera”), paradojas (“dulce y amargo jarro”),
paronomasias (“al tercer día me vino la terciana”)...

La figura retórica más usada en la obra es la “disemia”: consiste en emplear frases con
doble sentido.

El autor puede utilizar un tono elevado cuando parodia la prosa idealista o en las
reflexiones de carácter social y moral. Además de por su realismo, el estilo se
caracteriza por el tono humorístico e irónico.
5. Contexto social
El Lazarillo fue escrito en el reino de Castilla en la primera mitad del siglo XVI.

En la novela se lee que el padre de Lázaro murió en la expedición naval “de los
Gelves”, una desastrosa aventura militar emprendida en 1510 que pretendía iniciar la
conquista de África. El protagonista concluye su historia cuando Carlos V entra
victorioso en Toledo a celebrar cortes. Esto ocurrió en el año 1525, cuando el
emperador acababa de vencer a los franceses en la batalla de Pavía.

El autor refleja una realidad contemporánea. Durante el reinado de Carlos I, España


alcanza unos diez millones y medio de habitantes. Se consagra el absolutismo real,
consecuencias:

- La aristocracia se jerarquiza estrictamente; ocupan el último lugar los hidalgos,


orgullosos y normalmente pobres.
- La Iglesia tiene gran poder.
- Las clases populares vivieron con prosperidad hasta el 1550; se
empobrecieron después; de ahí la abundante mendicidad y la picaresca.
- Los artesanos y campesinos carecían de “honra”, y no podían aspirar ni a la
hidalguía.

Esto daba lugar a situaciones grotescas, como la del escudero del Lazarillo, que
supuestamente tenía “honra”, pero en la práctica no tenía ni un triste pan que llevarse
a la boca y sobrevivía engañando a los caseros.

Se desarrolló una enfermiza preocupación por la limpieza de sangre, es decir, por no


tener ascendientes judíos o moros. El poseerlos producía deshonra, menosprecio y
sospecha.

En el siglo XVI, Europa sufre grandes conmociones, con la Reforma y con el


Humanismo:

- La Reforma protestante fue iniciada por Lutero en 1517, cuando este clavó en la
iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, en las que atacaba la venta de indulgencias
(documento que exime al alma de su paso por el purgatorio) y esbozaba lo que
sería su doctrina sobre la salvación sólo por la fe. Las 95 tesis se difundieron
rápidamente por toda Alemania gracias a la imprenta, y Lutero se convirtió en un
héroe para todos los que deseaban una reforma de la Iglesia Católica. Países
como Alemania, Inglaterra, Suiza y Países Bajos se unieron a la reforma
protestante, de manera que la unidad cristiana de la Edad Media quedó rota.
- El Humanismo instaura una actitud que, sin cuestionar, en general, lo religioso,
impone el reconocimiento de los derechos terrenales de los humanos. Los
humanistas hablan de la dignidad del hombre, y de la libertad individual, es decir,
creen en el antropocentrismo (colocan al hombre en el centro de sus
preocupaciones). Independizan la filosofía de la teología, la razón de la fe.
Vuelven los ojos a la Antigüedad clásica, estudian a los clásicos griegos y latinos
y pretenden recuperar sus ideales. Creen que las lenguas griega y latina son el
camino que conduce a la recuperación de la dignidad del hombre.

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