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V.

INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES


E INSTITUCIONALISMO
RONALD L. JEPPERSON

LA INSTITUCIÓN Yla institucionalización son conceptos centrales de la socio-


logía general. En las ciencias sociales, los especialistas hacen uso de estos
términos para referirse, de una u otra manera, a la presencia de reglas
autoritarias o de una organización obligatoria. Por ejemplo, en este mo-
mento, la universidad donde trabajo lleva a cabo simposios sobre el racis-
mo institucional. Éstos difieren probablemente de otros que podrían tratar
sobre el racismo -o por lo menos así lo sugieren sus declaraciones-o Los
simposios parecen concentrarse más en las características históricas, orga-
nizacionales y estructurales del racismo -el racismo institucional-, las
cuales son distintas de las orientaciones relacionadas con la raza y las pre-
ferencias de los individuos.
Este uso se ajusta a lo que puede ser el significado central de institución
en la sociología general, es decir, la institución como un procedimiento or-
ganizado y establecído.! Estos procedimientos especiales a menudo se pre-
sentan como reglas componentes de la sociedad (las "reglas del juego"). Se
pueden experimentar y analizar en forma externa a la conciencia de los
individuos (Berger, Berger y Kellner, 1973, p. 11). Este significado más ge-
neral nos puede ayudar a entender por qué incluso algunos especialistas
han identificado la sociología con el estudio de las instituciones. Por ejem-
plo, Durkheim llamó a la sociología "la ciencia de las instituciones" (véase
[1901] 1950, p. lx). Y un comentarista de Weber sugiere que "la teoría de
las instituciones es la contraparte sociológica de la teoría de la competencia
en la economía" (Lachmann, 1971, p. 68).
Pero la importancia del concepto de institución (y de términos relaciona-
dos) no ha garantizado su uso claro y cuidadoso. Algunos especialistas
recurren al término institución sólo para referirse a asociaciones particu-
larmente grandes o importantes. Otros parecen identificar a las institucio-
nes con los efectos ambientales. y algunos simplemente usan el término
como si fuera equivalente a los efectos "culturales" o históricos.s
Esta variedad y vaguedad conceptual es notable. También es preocupante

1 MacIver (1931, pp. 15-17) distingue claramente entre una asociación, como un grupo
organizado, y una institución, como un procedimiento organizado.
2 Véanse Eisenstadt (1968) para un catálogo de los usos del término: Znaniecki (1945) para
una amplia discusión histórica del pensamiento institucional, y Seott (1987b) para un panora-
ma del \1SO del concepto en el análisis organizacional.

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194 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

debido al reciente surgimiento de "institucionalismos nuevos" en las cien-


cias sociales: en la ciencia política (por ejemplo, March y O1sen, 1984), en la
economía (Langlois, 1986), en la psicología (Farry Moscovici, 1984) y aho-
ra en el análisis organizacional (por ejemplo, este libro). Es mejor que los
evaluemos, antes de que esos institucionalismos se institucionalicen -se
conviertan en "estrategias teóricas" expresas, se codifiquen en los libros de
texto y los profesionales los den por sentado-. De este modo, el presente
capítulo se interesa en gran medida en la conceptualización de las institu-
ciones, los efectos institucionales y el institucionalismo. Mis intenciones
tienen dos aspectos. Primero, busco describir una estructura central dentro
del campo semántico de los términos institucionales. Recomiendo que se
empleen exclusivamente estos significados centrales y se evite un número
de conceptualizaciones modernas, muchas de las cuales sólo sirven para
confundir los términos institucionales con otros conceptos o para hacer
afirmaciones empíricas no probadas dentro de nuestras definiciones.
Segundo, al hacer esta aclaración, trato de especificar las características
distintivas del institucionalismo como una línea de teoría.
En resumen, argumento que la institucionalización indica una propiedad
o estado social distinto (y busco especificar esta propiedad) y que las insti-
tuciones no deberían identificarse específicamente, como con frecuencia
sucede, ya sea con elementos culturales o con un tipo de efecto ambiental
(secciones 1 y 2 siguientes). Entonces es posible representar la instituciona-
lización como un conjunto particular de procesos sociales reproductores, a
la vez que se evita la oposición entre institucionalización y "cambio" (sec-
ción 3). y se hace posible representar el institucionalismo de una manera
completamente clara, como argumentos que se caracterizan por restric-
ciones de orden superior impuestas por realidades construidas socialmente,
y distinguirlo de otras líneas de razonamiento (secciones 4 y 5).
Si bien este capítulo se concentra en la conceptualización básica, pre-
tende decididamente ser sustantivo. Espero proporcionar elementos de
utilidad inmediata para comunicar, organizar y proponer argumentos sus-
tantivos. (Los conceptos sin proposiciones no constituyen una teoría, como
Homans le recuerda acertadamente a Parsons, pero las proposiciones que
unen conceptos mal formados también pueden representar mucho esfuer-
zo desperdiciado.) Mis ejemplos y aplicaciones se obtienen del análisis
organizacional, pero las cuestiones conceptuales básicas son completa-
mente generales.3

3 Este capítulo aprovecha un gran número de trabajos, pero especialmente los de Fararo y
Skvoretz (1986); Zucker (1983) en este libro; y Meyer, BaH y Thomas (1987). También Sartorí
(1984) y Cohen (1980), capítulo 7, proporcionan ideas importantes y complementarias sobre
los requisitos de una buena conceptualización -ideas que este capítulo trata de emplear-o
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 195

INSTITUCIONES E INSTITUCIONALIZACIÓN

Comienzo con ejemplos de objetos que comúnmente se piensa que repre-


sentan instituciones. Considere la siguiente lista:

matrimonio ocupación académica


sexismo presidencia
el contrato vacaciones
salario' asistir a la universidad
el saludo de mano la corporación
seguro el motel
organización formal la disciplina académica
el ejército votar

Primero, obsérvense ciertas diferencias entre estos objetos. Algunos se


pueden considerar organizaciones, otros no. Algunos pueden parecer más
"culturales", otros más "estructurales". Pero los objetos comparten impor-
tantes elementos comunes que nos hacen agruparlos. De diversas maneras
todos son "sistemas de producción" (Fararo y Skvoretz, 1986), o "estructu-
ras que permiten hacer algo", o "programas" sociales, o documentos de eje-
cución. Cada una de estas metáforas conlleva diseños fijos de secuencias
de actividad que se repiten crónicamente. Estas imágenes básicas se en-
cuentran en la esencia de los usos sociológicos.f
Si continuamos con estas metáforas podremos ajustar considerable-
mente nuestra conceptualización de los términos institucionales. La insti-
tución representa un orden o patrón social que ha alcanzado cierto estado
o propiedad; la institucionalización indica el proceso para alcanzarlo.> Por
orden o patrón me refiero, como se acostumbra, a secuencias de interac-
ción estandarizadas. Por tanto, una institución es un patrón social que re-
vela un proceso de reproducción particular. Cuando se contrarrestan las
desviaciones respecto de este patrón en forma regulada, por medio de con-
troles reiterativamente activados, socialmente construidos -es decir, por
algún conjunto de recompensas y sanciones-, decimos que un patrón está
institucíonalízado.s Expresado de otra forma, las instituciones son esos

4 Estas imágenes se reflejan en los trabajos de un gran número de teóricos sociales, entre
ellos Mead (1934, pp. 261 ss.); Parsons (1951); Gerth y MilIs (1953); Berger y Luckmann
(1967); Durkheim ([1901] 1950); Davis (1949); Hayek (1973); Goffman (1974); Buckley (1967);
Eisenstadt (1968); March y Olsen (1984); Douglas (1986); Maclver (1931); Giddens (1984,
p. 375, Y 1982, p. 10); Bierstedt (1970, p. 320); Shibutani (1986, p. 16); Stinchcombe (1986a,
pp. 904·905).
5 Aquí sigo a Zucker (1983) al representar los términos como variables de proceso y pro-
piedad, aunque no la sigo en los detalles de la conceptualización.
6 He adaptado libremente una caracterización que proporcionan Fararo y Skvoretz (1986).
También me baso en Przeworski y Sprague (l971). Debo agregar que las instituciones no
196 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

patrones sociales que, cuando se reproducen crónicamente, deben su su-


pervivencia a procesos sociales que se activan relativamente por sí mismos.
De modo notable, su persistencia no depende de la movilización colectiva
periódica, movilización que reiterativamente se reconstruye y reactiva con
el fin de asegurar la reproducción de un patrón. Es decir, las instituciones
no se reproducen por la "acción", en el sentido estricto de la intervención
colectiva en una convención social. Más bien, los procedimientos reproduc-
tores rutinarios apoyan y sustentan el patrón, favoreciendo su reproducción
-a menos que la acción colectiva obstruya, o el choque ambiental inte-
rrumpa, el proceso reproductor-o
La condición "a menos que ... " es importante. Hasta ahora la discusión
podría sugerir que la institucionalización equivale a, o es una forma de, esta-
bilidad o supervivencia. Pero esta identificación resulta inexacta. Si uno sus-
tenta que un patrón está institucionalizado, se indica la presencia de pro-
cesos reproductores en curso, por lo que "las desviaciones respecto de las
formas normales de acción definidas por el diseño [institucional] tienden a
contrarrestarse" por medio de rutinas (Fararo y Skvoretz, 1986, p. 224).
Pero que estos procesos realmente tengan éxito y aseguren la supervivencia
del patrón es un asunto completamente distinto. Por ejemplo, bajo ciertas
condiciones, una alta institucionalización puede hacer que una estructura
sea más vulnerable al impacto ambiental (de ambientes internos o exter-
nos). El análisis de Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución pro-
porciona un ejemplo clásico: el Estado francés estaba altamente institu-
cionalizado, pero de una manera que lo hacía muy vulnerable al cambio
ambiental (era un "castillo de naipes", en palabras de Tocqueville) (Tocque-
ville, [1856] 1955).
Considere de nuevo los elementos anteriores en la lista de supuestas ins-
tituciones. Consideramos que votar es un patrón social institucionalizado
en (digamos) los Estados Unidos, mientras que en (digamos) Haití no lo es.
Lo estimamos así en gran medida porque votar en los Estados Unidos está
incorporado en un conjunto de prácticas reproductoras y de apoyo y no es
muy dependiente (como en el caso de Haití) de una intervención política
repetida para su empleo. Igualmente, la disciplina académica es una insti-
tución dentro del sistema universitario moderno porque está unida a otras
prácticas institucionales similares que, en forma conjunta, constituyen el
sistema universitario. Estas prácticas institucionales requieren, de nuevo,
relativamente poca "acción" -movilización e intervención reiterativas-
para su subsistencia. (En seguida me referiré a las diferencias entre la
institucionalización y la "acción'")
Además, estos ejemplos nos recuerdan que la institucionalización es una

equivalen a las normas. Muchos teóricos han distinguido las normas de las instituciones
haciendo estas últimas autocontrolables, no así las primeras. Véanse, por ejemplo, Schotter
(1981, pp. 10-12); también Parsons (por ejemplo, 1951, p. 20); según Parsons, una norma está
institucionalizada si su cumplimiento es recompensado o sancionado.
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 197

propiedad relativa: nosotros decidimos si debemos considerar un objeto


como una institución según sea el contexto analítico. Los ejemplos anterio-
res sugieren una dimensión de esta relatividad general: que una práctica
sea una institución está 1) en relación con contextos especiales. Pero pode-
mos ampliar y formalizar esta relatividad un poco más.
Dentro de cualquier sistema que tiene múltiples niveles u órdenes de or-
ganización, 2) los niveles primarios de organización pueden funcionar
como instituciones en relación con los niveles secundarios de organiza-
ción. Un sistema de operación básico de microcomputadora parece una
institución en relación con su programa de procesador de palabras (en
especial con un ingeniero en programación). En las colectividades, los
procedimientos constitucionales pueden parecer institucionales en relación
con las prácticas de organización formal, y estas prácticas pueden parecer
institucionales en relación con las prácticas sociales no organizadas.
Además, que un objeto sea una institución está 3) vinculado con la di-
mensión particular de una relación. En ciertos aspectos, la Universidad de
Yale es en mayor grado una institución para New Haven que para la ma-
yoría de las otras comunidades (es un elemento sobresaliente del ambiente
local); no obstante, en otros aspectos, Yale es en menor grado una institu-
ción para New Haven que para cualquier otro lugar (Paul DiMaggio señala,
en broma, que el prestigio de una universidad Ivy. League* parece ser igual
a la raíz cuadrada de la distancia a la que se encuentra). Los padres son más
instituciones para sus propios hijos que para otros niños, como realidades
que se dan por hecho; sin embargo, los niños pueden rebatir la autoridad de
sus propios padres mucho más que la de los padres de otros.
Por último, el que un objeto sea una institución está 4) en relación con la
centralización. En los sistemas, las partes centrales son instituciones en
relación con las periferias. El régimen de coordinación político-económica
internacional es una restricción más externa y objetiva para Ghana que
para el FMI. Una asociación puede ser más una institución -más una ca-
racterística fija de un ambiente externo- para el que no es miembro que
para el que sí lo es.
Aquí los detalles y las dimensiones son menos importantes que el punto
general-que el mismo término, "en una referencia diferente" (MacIver,
1931, p. 16), puede o no indicar una institución-o El que consideremos un
objeto una institución depende de lo que consideremos nuestro problema
analítico.

¿ Cómo funcionan las instituciones?

Las instituciones son no sólo estructuras restrictivas; todas autorizan y con-


trolan al mismo tiempo. Las instituciones presentan una dualidad de restric-
*Asf se llama al grupo de las más prestigiosas y tradicionales universidades del este de los
Estados Unidos. [T.]
198 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

ciónllibertad (Fararo y Skovertz, 1986): son medios de actividad dentro de


las restrícciones (a esto se deben las imágenes de "sistemas de producción"
sugeridas por Fararo y Skvoretz). Todas las instituciones son estructuras
de programas o reglas que establecen identidades y líneas de actividad
para dichas identidades." Por ejemplo, la organización formal, considerada
una institución (March y Simon, 1958, pp. 2-4; Stinchcombe, 1973), es una
tecnología social empaquetada, con reglas e instrucciones para su incorpo-
ración y empleo en un escenario social. De esta manera, las instituciones
incluyen "acciones programadas" (Bergery Luckmann, 1967, p. 75) o "res-
puestas comunes a situaciones" (Mead [1934] 1972, p. 263). Los programas
institucionalizados producen entonces vínculos de perspectivas o "expecta-
tivas recíprocas de predictibilidad" (Field, 1979, p. 59). Dicho informal-
mente, las instituciones funcionan sobre todo afectando las revisiones de
las personas acerca del ambiente y la actividad colectivos. 8
Por medio de sus efectos sobre las expectativas, de alguna manera se lle-
gan a dar por hecho las instituciones. El calificativo "de alguna manera" es
decisivo en tanto que la mayor parte de las discusiones asocian en forma
directa la institucionalización con "lo dado por hecho" (por ejemplo, Zucker
(1983) y el capítulo III del presente libro); este concepto fenomenológico es
ambiguo y no se le ha analizado lo suficiente. Los objetos que se dan por
hecho son aquellos que se consideran restricciones exteriores y objetivas
(véanse, por ejemplo, Berger y Luckmann, 1967; Zucker, 1983). Pero esos
hechos pueden tomar formas completamente distintas. Primero, como se
reconoce, dar algo por hecho es diferente de comprenderlo (véanse Berger
y Luckmann, 1967, p. 60): se puede considerar un modelo exterior, objeti-
vo, restrictivo, ya sea que las personas tengan o no la impresión de que lo
entienden bien. Pero también, lo que se reconoce menos, dar algo por he-
cho es distinto del conocimiento consciente: se puede dar por hecho un
modelo porque no se le percibe o se piensa en él; por otro lado, es posible
someter al modelo a un examen minucioso y seguir dándolo por hecho
-aunque de manera muy diferente- como una restricción objetiva exter-
na. Además, dar algo por hecho es distinto de evaluarlo: es posible evaluar
positiva o negativamente un modelo, o no evaluarlo, y en cada caso (en forma
diferente) darlo por hecho.?

7 "Las situaciones institucionalizadas con sus arreglos morales y prácticos crean obliga-
ciones y poderes de los individuos, crean actividades" (Stinchcombe, 1986a, p. 905).
8 Para ejemplos de muchas formulaciones adicionales, paralelas, véanse Berger y Luck-
mann 0967. p. 60) (las instituciones incorporan "10 que todo el mundo sabe", "el conocimien-
to de recetas"); Lachmann (1971, p. 13) (son "mapas que orientan" las acciones futuras de
otros), y Parsons (las instituciones producen un acuerdo sobre la línea de acción específica
que demanda una situación).
9 Parece especialmente arbitrario asociar las instituciones (corno a menudo se hace en las
discusiones actuales) con la ausencia de pensamiento o con una evaluación positiva. Esta
práctica introduce clandestinamente afirmaciones empíricas no probadas en nuestra concep-
tualización, lo que después perjudica el debate teórico. Por ejemplo, tanto Mary Douglas
como Lévi-Strauss parecen asociar las instituciones con la ausencia de pensamiento (con '10
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 199

Cuando los analistas se refieren a las instituciones como si se dieran por


hecho, pueden tener en mente una idea más específica. Sugieren que las
instituciones son esas secuencias de actividad estandarizada que han dado
por hecho razones fundamentales, es decir, en lenguaje sociológico, alguna
"explicación" social común de su existencia y propósito. Quizás las personas
no comprendan bien una institución, pero por lo general tienen fácil acceso
a alguna explicación funcional o histórica de la razón por la que existe en la
práctica. También esperan que haya explicación adicional, en caso de que
la requirieran. Por tanto, las instituciones se dan por hecho en el sentido de
que se les considera características relativas en un ambiente social y se les
explica (expone) como elementos funcionales de ese ambiente. lO

¿A qué deberla oponerse la institucionalización?

Si consideramos lo que no está institucionalizado, podremos comprender


aún más lo que es la institucionalización. Si un objeto social no está insti-
tucionalizado, ¿a qué clase analítica se podría decir que pertenece?
Puesto que la institucionalización es una propiedad de un orden, se le
puede oponer, en primer lugar, a la ausencia de orden -de hecho, " la
entropía social-o Pero más allá de este contraste trivial (yen segundo lu-
gar), la institucionalización también se puede distinguir de la ausencia de
procesos reproductores. Por ejemplo, podemos encontrar algunos patrones
sociales que son productos recurrentes del comportamiento social elemen-

irreflexivo") (Douglas, 1986; Léví-Strauss, 1966). Así, las sociedades modernas, que revelan
una mayor reflexión sobre las prácticas sociales, probablemente estén menos instituciona-
lizadas que las no modernas (por ejemplo. las tribales). (Para Lévi-Strauss, los sistemas tri-
bales son culturas "frias" y tienen sus instituciones sociales entrelazadas con la naturaleza y
sin las contradicciones endógenas que generan el cambio.) En contraste, Stinchcombe argu-
menta que las sociedades modernas poseen tanto mayor reflexibilidad como mayor capacidad
institucional autorreproductora (1968, p. 115). Necesitamos tratar esas diferencias como sus-
tantivas teóricamente, a las que es preciso juzgar de manera empírica, en vez de ignorarlas al
considerarlas definitoriamente.
\0 En una versión anterior de este capítulo, los comentarios de Francisco Ramírez propicia-
ron este párrafo. Él da un excelente ejemplo en su discusión sobre la misa anterior al
Vaticano TI: "Nadie pondría en duda su carácter institucional. La misa siempre consistió en la
ejecución de una acción promulgada, nunca fue el producto de una acción colectiva. La misa
se celebró en latín; se prescribió rigurosamente la secuencia de actos. Cada acto tuvo un nom-
bre. Lo que el sacerdote tuvo que hacer para cumplir con una acción determinada estaba pre-
visto en un documento escrito; también estuvo cuidadosamente prescrito lo que los demás
tenían que hacer en respuesta (pararse, hincarse, persignarse). La única variable fue el con-
tenido del sermón (al que ahora se llama homilía) y si el escrito se cantaba. [... ] Desde una
perspectiva ajena, una producción tipo zombi. Pero aunque no se atribuya un alto grado de
comprensión a los participantes (no todos tomaron un curso sobre liturgia o sabían que el
color de las vestiduras usadas en determinado día tenía un significado simbólico preciso), casi
todos podían decir que la misa fue para adorar a Dios y que se debía ir a misa todos los do-
mingos y otros días de guardar. Los participantes no llevaban a cabo simplemente secuencias
de interacción estandarizada sin haber compartido alguna parte de la historia referente al
asunto del que se ocupaba la práctica".
200 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

tal (como lo describe Homans, o en la biosociología contemporánea).


Como ejemplos, podemos desear considerar algunos procesos de prestigio
genérico o de valoración, o patrones sociales comunes que surgen en caso
de un rompimiento institucional (Homans, 1961, capítulo 16). Además,
algunos patrones sociales son involuntarias consecuencias reiterativas o
persistentes de la interacción social, más que patrones reproducidos cróni-
camente. Por ejemplo, considere la operación reiterativa de alguna regula-
ridad sociológica general, como los procesos de "distanciamiento social"
que inducen algunos patrones de segregación de vivienda. En estos casos,
podemos encontrar un patrón social persistente, pero no se obtiene por
medio de los procesos de reproducción autoactivados que son característi-
cos de las instituciones.
Tercero, la institucionalización se puede distinguir de otras formas de
reproducción. Por ejemplo, podemos desear considerar la socialización
profunda (pongamos por caso, la internalización) un proceso diferente de
la institucionalización y una alternativa para la reproducción de patrones
sociales. (Sería útil tener una tipología de las principales formas de repro-
ducción social.) Aquí quiero concentrarme en un solo contraste: el que hay
entre la institucionalización y la "acción", como he definido anteriormente,
como dos formas de reproducción diferentes. Un patrón social se repro-
duce por medio de la acción si las personas, en forma reiterativa (re)movi-
lizan y (re)intervienen en el proceso histórico para asegurar su persisten-
cia. En algunos países de América Latina, la democracia es sustentada
(cuando sí se sustenta) por medio de la acción en este sentido, y no por
medio de los procesos institucionales que en gran medida la fomentan en
(digamos) el Reino Unido. La "acción" es una forma de reproducción
mucho más débil que la institucionalización, porque se enfrenta a todos los
problemas "lógicos de la acción colectiva" que están bien establecidos en la
bibliografía al respecto (por ejemplo, Olson, 1965).
De manera similar, cuando Dahrendorf habla de la "institucionalización
del conflicto de clases" (1964, pp. 267 ss.) argumenta que se remplaza la
acción de las clases: que la interacción política entre las clases procede, en
gran medida, sin intervenciones tentativas recurrentes de las clases orga-
nizadas en los procesos sociales y, además, que el "conflicto de clases" se
puede sustentar en la ausencia de subculturas de clase persistentes o de la
conciencia de clase. (Aquí no es pertinente saber si su argumento es correcto
o no.) Las relaciones de clase se vuelven menos inmediatamente políticas,
ya que se naturalizan como una característica estable del ambiente restric-
tivo: se institucionalizan.
Este contraste entre la institucionalización y la acción es central. Si uno
participa, convencionalmente, en un patrón social altamente instituciona-
lizado, no toma una acción, es decir, interviene en una secuencia, hace una
declaración. Si un apretón de manos es una forma institucionalizada de
saludar, uno toma acción sólo al rehusar ofrecer la mano. Si asistir a la
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALESE INSTITUCIONALISMO 201

universidad se ha convertido en una etapa institucionalizada de la vida, un


joven toma acción al negarse a asistir a la universidad, más que si se ins-
cribe en ella. El punto es general: uno cumple con las instituciones; uno
toma acción al alejarse de ellas, no al participar en ellas.
Para resumir, sin tratar de dar una definición rigurosa: las instituciones
son sistemas de programas o de gobierno socialmente construidos y repro-
ducidos rutinariamente (ceteris paribus). Funcionan como elementos rela-
tivos de ambientes restrictivos y están acompañadas de explicaciones que
se dan por hecho. Esta descripción concuerda con las metáforas que se
mencionan repetidamente en las discusiones -metáforas de estructuras o
reglas-o Estas imágenes incluyen simultáneamente la potencialidad y la
restricción contextuales y lo dado por hecho.

Ejemplos de conceptualizaciones de los términos institucionales


discutiblemente menos productivos

He argumentado que la institucionalización se representa mejor como un


estado o propiedad particular de un patrón social. Ahora necesito distinguir,
brevemente, esta conceptualización de otras descripciones actuales.
Algunos analistas presentan la institucionalización como una idea de
"propiedad", como yo lo hago aquí, pero la asocian con las propiedades de le-
gitimidad, organización formal o contextualidad. Cada una de estas asocia-
ciones parece mal orientada. La legitimidad puede ser resultado de la insti-
tucionalización o puede contribuir a ella, pero está claro que hay elementos
ilegítimos que pueden institucionalizarse (el crimen organizado, la corrup-
ción política, el fraude, etc.j.t! De manera similar, aunque quisiéramos
considerar la organización formal una institución, o argumentar que la
organización formal puede incluir o generar instituciones (por ejemplo,
Zucker, 1987), o que algunas organizaciones se han convertido en institucio-
nes (la Cruz Roja), es arbitrario identificar la institucionalización con la
organización formal. Tenemos buenas razones para considerar el votar y el
matrimonio instituciones, por ejemplo, y no son organizaciones formales.
Además, mientras algunos analistas consideran los efectos contextuales
o ambientales iguales a los institucionales, analíticamente son muy dife-
rentes. Como ya lo hemos observado, todos los efectos institucionales
tienen cualidades contextuales (la cualidad de externo, objetivo, restricti-
vo), pero no todos los efectos contextuales son institucionales.t- Por ejem-
11 Walter Buckley es categórico al insistir en que se debe distinguir la institucionalización de
la legitimación: algunos "problemas sociales", dice, "son tan penetrantes, estables y difíciles
de suprimir precisamente porque están 'institucionalizados'. Es decir, conllevan cadenas de
expectativas, comunicaciones, interpretaciones normativas, intereses y creencias interperso-
nales complejos y a menudo altamente organizados, incorporados en la misma matriz socio-
cultural en que esbin las estructuras 'legitimadas'" (1967, p. 161; también pp. 145, 129 Y 130).
u Es decir, los efectos contextuales a menudo se refieren a los efectos de la distribución
202 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

plo, muchos efectos contextuales tienen un carácter totalizador en vez de


institucional. Podemos considerar que ciertos efectos del mercado interna-
cional en las economías nacionales son efectos contextuales; si bien esos
mercados tienen fundamentos institucionales, no acostumbramos consi-
derar sus efectos inmediata o aproximadamente institucionales.
El contexto invoca un contraste espacial: externo, difundido o global con-
tra local. Algunos analistas usan la institucionalización no para invocar el
contexto, sino para delimitar un nivel particular de análisis, con más fre-
cuencia un macronivel.
Lo macro, como lo contextual, puede especificar un amplio lapso de tiem-
po y espacio, o, por otro lado -en lo que creo que es un uso más estricto-,
puede recurrir a una comparación jerárquica: mucho más organizado con-
tra mucho menos organizado.P En cualquier caso, la identificación de la
institución con un nivel determinado de análisis también es engañosa. Al-
gunos efectos institucionales no están macroorganizados -por ejemplo,
algunos de los "rituales de interacción" que registró Goffman-. Estos
modelos pueden estar difundidos y por tanto tener cualidades contextua-
les, pero están institucionalizados en submacroórdenes de organización.
{En una sección posterior volveré a estas cuestiones.)14
Una tercera categoría de definiciones diferencia las instituciones al aso-
ciarlas con dominios o controles sociales particulares. Especialmente en el
análisis organizacional, muchos comentaristas asocian las instituciones, de
una manera u otra, con la "cultura", es decir, con efectos normativos, ideas,
conceptos, "entendimientos preconscientes", mitos, ritual, ideología, teorías
o explicaciones. Esta conceptualización confunde en gran medida la dis-
cusión y el desarrollo de argumentos institucionales, porque cualquiera de
las diversas estructuras de control social puede estar más o menos institu-
cionalizada; ninguna por sí misma contiene la institucionalización. La
"cultura" -representada normalmente como esas formas de "conciencia"
con efectos socialmente coordinadores- puede estar más o menos institu-
cionalizada. (Por ejemplo, se podría considerar a los padres solteros un
modelo cultural significativo y, sin embargo, no desear representar tal
paternidad, por lo menos no todavía, como muy institucionalizada.) Todas
proporcional de los individuos en los grupos dentro de una colectividad, o a las tasas de inter-
acción entre los individuos en localidades sociales diferentes. Véase, por ejemplo, Przeworski
(1974). Para ejemplos de tales argumentos, véase Blau (1977).
13 Lo macro se puede referir a una gran extensión espacial o a grandes números, pero tam-'
bién a un alto orden de organización dentro de una estructura que tiene múltiples órdenes de
organización (un alto orden es un conjunto de órdenes más bajos: los capítulos son, en parte,
conjuntos de párrafos, que a su vez son organizaciones de oraciones). Por tanto, lo macro se
puede referir a los efectos de un "centro" colectivo o de sistema, en relación con la periferia,
así como a los efectos (extensos) globales sobre una localidad. Con frecuencia ambos usos se
combinan.
14 Observe el uso ambiguo de ambiente en la bibliografia organizacional. Algunas veces el
término evoca imágenes contextuales (digamos, campos de organizaciones), otras veces ma-
croimágenes -ordenamiento jerárquico- (por ejemplo, las referencias a la ley), o a veces
ambas (por ejemplo, "el ambiente institucional"). Esto produce confusión.
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 203

las instituciones incorporan fundamentos o explicaciones sociales, pero ello


no es razón para identificar las instituciones con la clase de fundamentos o
explicaciones. Puede ser que, por una razón histórica, los analistas tiendan
a igualar la institucionalización con la cultura: en la nación-Estado moder-
no, gran parte de la institucionalización se lleva a cabo mediante reglas
culturales (como se argumenta, por ejemplo, en Meyer, Boli y Thomas,
1987).15 Pero es mejor dejar la institucionalización como una propiedad
abstracta que puede caracterizar muchas formas de coordinación social.!»

FORMAS y GRADOS DE INSTITUCIONALIZACIÓN

Formas de institucionalización

Se pueden delimitar tres portadores primarios de la institucionalización:


la organización formal, los regímenes y la cultura. Quizá la mayor parte de la
discusión se ha concentrado en los efectos institucionales que surgen de la or-
ganización formal, por ejemplo, los estudios de los efectos de la organi-
zación del trabajo en la conformidad individual (Kohn, 1969).
Existen entonces dos tipos primarios de institucionalización informal-
mente organizada. Señalo el primero con el término regímenes, que se refiere
a la institucionalización en algún sistema de autoridad central -es decir, en
reglas y sanciones explícitamente codificadas-, sin una incorporación pri-
maria en un aparato organizacional formal. Un sistema legal o constitu-
cional puede funcionar como un régimen en este sentido, pero también lo
puede hacer, por ejemplo, una profesión (o, en este caso, un sindicato
criminal). En relación con los regímenes, las expectativas se concentran en
el control y sanción mediante alguna forma de "centro" colectivo, diferen-
ciado.í?
La institucionalización también se puede llevar a cabo por medio de la
"cultura": en este caso, simplemente por las reglas, procedimientos y metas
sin representación primaria en la organización formal y sin el control y la
sanción por parte de alguna autoridad "central". Más bien, estas reglas son
15 De hecho, varios autores, entre ellos los citados, pueden confundir estos argumentos
históricos con los conceptuales. Esta combinación fue realmente uno de los problemas cen-
trales de la teoría de Parsons.
16 Es dificil categorizar y evaluar la discusión de Stinchcombe sobre la institucionalización
--en términos aproximados, el proceso de vincular el poder a un valor (1968, en especial pp.
181-188)-. Para él, una institución es mejor considerarla una estructura en la que personas
poderosas están comprometidas con algún valor (p. 107), o con los valores y normas que
tienen altas correlaciones con el poder. Estas imágenes son evocadoras, pero no me parece
que sean suficientes para fines conceptuales, por dos razones: las imágenes vinculan muy
estrechamente la institución con dos conceptos relativamente inestables (poder y valor); tam-
bién hacen que nos concentremos indebidamente en las instituciones formalmente organi-
zadas (como en los ejemplos de Stinchcombe). En la reseña reciente de un libro, Stinchcombe
emplea una conceptualización que se acerca más a la que se recomienda aquí (1986a).
17 Centro en el sentido de Shils (1975) o Eisenstadt (1968), no en un sentido geográfico.
204 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

de carácter habitual o convencional. La institucionalización en la cultura


produce expectativas sobre las propiedades, orientaciones y comporta-
miento de los individuos, como restrictiva de "otros" (Mead) en el ambiente
social.
Al decir que las instituciones se pueden llevar a cabo de maneras dife-
rentes, he distinguido entre los distintos tipos de estructura de reglas o de
control (organización, régimen, culturaj.If Las instituciones ciertamente
pueden tener una incorporación compleja: tanto en el régimen como en la
cultura, por ejemplo (la ciudadanía). Pero, por varias razones, requerimos de
algunas de esas distinciones. Primero, nos obligan a mantener separada la
institucionalización, como una propiedad, de tipos particulares de estruc-
turas de reglas o control. Asimismo, las instituciones que tienen portadores
primarios diferentes (por ejemplo, el saludo de mano en la "cultura") pueden
funcionar de manera diferente. Además, tal vez queremos distinguir colec-
tividades, o periodos históricos, por su dependencia relativa respecto de dis-
tintas formas de institucionalización. Por ejemplo, considérese la afirmación
de que la historia del mundo occidental moderno está guiada, particular-
mente por instituciones "que se transfirieron de una cultura histórica, uni-
versalista y dominante" (Meyer, Boli y Thomas, 1987, p. 27).

Grados de institucionalización

¿Se puede obtener una medida aproximada de institucionalización? Por


ejemplo, ¿cómo podríamos comparar la institucionalización relativa de las
siguientes instituciones en la sociedad estadunidense contemporánea: el
estado liberal, la discriminación racial, la corporación, el sexismo? 19 Este
tema representa un punto débil constante en la discusión institucional, y
en este momento, lejos de delimitar la cuestión, puedo hacer muy poco
para remediar el problema.s?

18 Estas distinciones no tienen el propósito de representar niveles diferentes de análisis u


organización.
19 Uno no se puede ocupar propiamente de la comparación holística de la instituciona-
lización; la pregunta: ¿cuál es la institucionalización relativa en el Reino Unido y la Francia
actuales? Como detalles históricos, no se presta a seguimiento. Parece más legítimo (yen prin-
cipio más productivo) comparar la institucionalización relativa de las instituciones dentro de
las colectividades, o los tipos de instituciones en las sociedades, o los tipos analíticos de órde-
nes sociales. Por ejemplo, se puede comparar el grado en que los tipos de regímenes políticos
están institucionalizados en sociedades comparables (como muchos lo hacen con frecuencia;
Huntington [1968] aborda ampliamente este tema). O se puede tratar de comparar la institu-
cionalízacíón relativa de diversos tipos de sociedades "no modernas" (por ejemplo, tribal. feu-
dal) con las "modernas" (por ejemplo, racionalizadas, ricas, individualistas).
20 La bibliografía sobre este tema en su mayor parte lo ha tratado en forma implícita, o, si
lo hace en forma explícita, de una manera informal y superficial. Parsons (1982) discute el
tema somera e informalmente; también Eisenstadt (1968). Meyer, Boli y Thomas (1987) pro-
porcionan una discusión estimulante, pero de un solo párrafo. Huntington (1968) nos ofrece
un tratamiento amplio de los grados de institucionalización polítíoe. Él asocia una mayor
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 205

Podemos reunir algunos indicios clave sobre la forma de proceder a par-


tir de la bibliografía al respecto. Las instituciones "totales" de Goffman son
estructuras que abarcan mucho, muy segregadas de los ambientes y que
integran estrechamente varios aspectos de la vida en tomo a un plan singu-
lar (Goffman, 1961). Berger y Luckmann proporcionan imágenes más ge-
nerales cuando sugieren que la institucionalización total es, arquetípica-
mente, liturgia -la ausencia total de "acción"-. Todos los "problemas" son
comunes; todas las "soluciones" se construyen y materializan socialmente;
todas las expectativas son comunes y públicamente hegemónicas (Berger y
Luckmann, 1967, p. 80).21 Con la institucionalización total, "la única con-
tribución distintiva que un individuo puede hacer está en la habilidad y el
estilo de ejecución" (Shibutani, 1986, p. 16).
Estas imágenes sugieren que quizás sea posible concebir mejor los gra-
dos de institucionalización en términos de una vulnerabilidad relativa a la
intervención social. Una institución está altamente institucionalizada si
presenta un umbral de acción colectivo casi insuperable, un problema de
acción colectiva muy grande debe ser enfrentado antes de permitir la inter-
vención en, y la obstrucción de, los procesos reproductores.
Es menos probable que una institución determinada sea vulnerable a la
intervención si se halla más incorporada en una estructura de institu-
ciones. Se halla más incorporada si ha estado instituida por largo tiempo
(de manera que otras prácticas se han adaptado a ella) o está establecida
más centralmente dentro de una estructura (de manera que está muy arrai-
gada). Se halla más incorporada si está integrada dentro de una estructura
por medio de explicaciones unificadoras basadas en principios y reglas co-
munes. Además, cuanto mayor sea el vínculo de esta institución con las
restricciones concebidas para ser socialmente exógenas -es decir, ya sea a
una autoridad moral (trascendental) socialmente" exógena o a las supuestas
leyes de la naturaleza- menor será la vulnerabilidad a la intervención.P
El grado de institucionalización depende también de la forma en que se da
institucionalización con una mayor adaptación, complejidad, diferenciación, aislamiento y
unificación. También dice cómo hacer operativas estas ideas, para comparar la institucionali-
zación de los regímenes gubernamentales. Welfling (1973) usa el trabajo de Huntington en un
estudio empírico de la institucionalización en los sistemas de partido en África. Las ideas de
Huntington pueden tener una utilidad más amplia, pero parecen requerir mayor ajuste y
generalidad. Wuthnow (1987), capítulo 8, discute la institucionalización de la ciencia en el
siglo XVII y la asocia con la autonomía organizacional, la obtención de una base de recursos,
el desarrollo de un sistema interno de comunicación y organización y la legitimación externa.
Shefter y Ginsberg (1985) proporcionan una discusión perspicaz, pero completamente infor-
mal, de la "institucionalización del régimen de Reagan", asociando la institucionalización con
una coalición de recursos segura, desempeño exitoso, control de la agenda, ideología legitima-
dora y políticas que beneficiaban a sus partidarios. (Sin embargo, como ocurre con muchos
que tratan este problema. tienden a confundir la institucionalización con la supervivencia.)
21 Compare: "Cuando todo está institucionalizado, no se necesita ninguna historia u otros
mecanismos de conservación: 'La institución lo dice todo" (Schotter, 1981, p. 139).
22 Compare con lo que dice Mary Douglas (1986, pp. 46 ss., yo parafraseo): una convención
está institucionalizada si cualquier pregunta sobre la misma recibe una respuesta que discute
la naturaleza del universo.
206 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

por hecho. Si los miembros de una colectividad dan por hecho una institu-
ción porque no están conscientes de ésta y por tanto no la cuestionan, o
porque se ha interrumpido cualquier propensión a ponerla en tela de juicio
debido a la eliminación de instituciones o principios alternativos (por ejem-
plo, al quitarles legitimidad mediante referencias a la ley natural o espiri-
tual), la institución será sin duda menos vulnerable al reto y la intervención
y tendrá más probabilidad de permanecer institucíonalizada.O

EL CAMBIO INSTITUCIONAL

Existen distintos tipos y procesos de cambio institucional. Si recordamos el


principio de que cada entrada es una salida de algún otro lugar, se pueden
distinguir cuatro tipos importantes de cambio institucional: la formación
institucional, el desarrollo institucional, la desinstitucionalización y la
reinstítucionalizacíón.éé
La formación institucional es una salida de la entropía social, o de patro-
nes de comportamiento no reproductores, o de patrones reproductores
basados en la "acción". Ejemplos de estas tres salidas, respectivamente,
podrían ser la institucionalización del ego, ya que se diferencia de la natu-
raleza y de los dioses (por ejemplo, en el periodo griego [Snell, 1960]), de la
sexualidad (como lo discuten Foucault, 1978, o Elias, 1978) y del conflicto
de clases (Dahrendorf, 1964).
El desarrollo institucional (o la elaboración) representa la continuación
institucional más que una salida -un cambio dentro de una forma institu-
cional-. Un ejemplo podría ser la expansión de la ciudadanía, tal como la
estudia Marshall (1964).
La desinstitucionalización representa una salida de la institucionaliza-
ción hacia la reproducción por medio de la acción recurrente, o de patro-
nes no reproductores, o de entropía social. Ejemplos de ésta son las crecientes
desinstitucionalizaciones de género, o de las estructuras corporativas de la
comunidad, como medios socioorganizacionales centrales.
La reinstitucionalización representa la salida de una institucionalización
y la entrada a otra forma institucional, organizada en tomo a diferentes
principios o reglas. Un ejemplo de la reinstitucionalización de una fuerza
social persistente es la larga transformación de la religión en las sociedades
occidentales, registrada en las discusiones sobre la secularización..
Existen formas distintas en que las instituciones, una vez establecidas,
pueden cambiar (por ejemplo, desarrollarse, desinstitucionalizarse, reinsti-
tucionalizarse) (véase la discusión general de Eísenstadt, 1968, pp. 418-420).
Las instituciones pueden desarrollar contradicciones con sus ambientes (tal
como se describe en el pensamiento ecológico), con otras instituciones (como
23 Meyer, Boli y Thomas (1987), p. 37, discuten la eliminación de alternativas.
24 DiMaggio (1988a) proporciona una lista similar.
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 207

lo describe Marx) o con el comportamiento social elemental (descrito por


Homans, 1961, capítulo 16; véanse también Friedland y Alford, capítulo IX
de este libro). Estas contradicciones o, en forma separada, los choques am-
bientales exógenos pueden forzar el cambio institucional al obstaculizar la
activación de los procedimientos reproductores o al obstruir la termi-
nación exitosa de los mismos, y de esta manera modificar o destruir la
institución. Las instituciones pueden incorporar también un cambio en-
dógeno: por ejemplo, la racionalidad procesal, como institución social en sí,
impulsa al cambio social al hacerlo rutinario.

Los EFECTOS INSTITUCIONALES Y EL INSTITUCIONALISMO

Los efectos institucionales son los que presentan a las instituciones como
causas. Los efectos institucionales imaginados pueden ser sobre las institu-
ciones, como variables dependientes (pongamos por caso los efectos del
Estado en la ciencia), o sobre variables dependientes que no están repre-
sentadas en sí mismas como instituciones (por ejemplo, los efectos de los
cambios en el sistema educativo sobre las opciones del consumidor). De
esta manera se pueden identificar dos clases importantes de efectos institu-
cionales.
Las explicaciones institucionales son las que describen efectos institu-
cionales, o que ponderan altamente los efectos institucionales en relación
con otros efectos, o que separan las características institucionalmente cau-
sadas de un objeto analítico. Por tanto, las teortas institucionales son las
que incluyen las explicaciones institucionales. El institucionalismo es una
estrategia teórica que incluye las teorías institucionales y busca desarro-
llarlas y aplicarlas.
Tal vez se entienda mejor el institucionalismo por su contraste con otras
líneas de teoría. Una manera de diferenciar los argumentos sociológicos es
observar el grado en que representan las unidades como socialmente cons-
truidas y por los niveles de análisis que emplean con más frecuencia en
sus proposiciones causales. La dimensión de "niveles" distingue, más o
menos, entre las imágenes metodológicamente estructuralistas y las indi-
vidualistas; la dimensión de "construcción" distingue entre las concep-
ciones fenomenológicas y las realistas de las unidades y los procesos causa-
les. Estas dos dimensiones permiten un cuadro sencillo de líneas de teoría
(véase figura V.l).25 El institucionalismo considera las instituciones causas,
de manera que necesariamente hace hincapié en la alta construcción social
yen los efectos de orden más alto. Así, en los nombres que se emplean en
esta sección, el institucionalismo tiende a ser tanto "fenomenológico" como
"estructuralista". Trato en primer lugar estas dos dimensiones en forma

25 En la preparación de esta figura, me he servido de conversaciones con John W. Meyer.


208 REFINAMIENTO DE LATEORíA INSTITUCIONAL

Niveles de análisis considerados


Grado en que las
unidades se construyen Orden bajo Orden alto
socialmente (individualista) (estructuralista)

1 2
Construcción alta "Cultura organízacional": Institucionalismo
(fenomenológica) interacción simbólica

3 4
Construcción baja Actor y/o tentativas de reduc- Ecologia social; dependencia
(realista) ción funcional; economia de los recursos; alguna
neoclásica; psicología de la teoría de redes
conducta; casi toda la
economia neoinstitucional;
alguna teoría de redes

FIGURA V.l. Linea de teoría en el análisis de la organización.

abstracta y después explico cada celdilla de la figura con ejemplos; hago un


desarrollo completo de la celdilla del institucionalismo.
Las unidades altamente construidas de manera social se oponen a las
supuestamente naturales o no contextuales. Es decir, una construcción alta
denota que se considera a los objetos sociales que se están investigando pro-
ductos sociales complejos que reflejan reglas e interacciones específicas de
contexto. En las imágenes de construcción baja (en este texto, "realistas"),
las unidades pueden entrar en las relaciones sociales que influyen en su
comportamiento, pero las unidades en sí están socialmente predetermina-
das, son autóctonas. 26 En las imágenes de construcción alta (en este texto
"fenomenológicas"), la existencia de las unidades en sí es una creación so-
cial de estructura específica --en el lenguaje fenomenológico, las unidades
están "constituidas"-. Por tanto, a estas unidades también las pueden
influir por separado las relaciones socíales.s? En las imágenes de construc-
ción alta, no se pueden aislar los "fundamentos" de la subunidad de la or-

26 No estoy satisfecho con el calificativo "realista", pero no tengo una mejor alternativa. "El
realismo" ha tomado las connotaciones que deseo sugerir. De hecho, hay dos formas distintas
de realismo. La primera, un realismo naturalista, ejemplificado en los argumentos de tipo de
selección racional, que ve las unidades como si tuvieran una alta autonomia social y las re-
presenta como bloques de construcción primordiales de la estructura social. La segunda, el
realismo estructural social, que considera que las unidades están muy restringidas por las
posiciones que ocupan dentro de las redes de estatus y funciones (por ejemplo, White,
Boorman y Breiger, 1976). Pero estos últimos argumentos siguen siendo una variante del
realismo porque no ven las unidades mismas (o las redes) como resultados de la construcción
social o de los procesos de constitución. Consideran que las redes representan patrones "con-
cretos" de interacciones (una palabra común que indica imágenes realistas); las unidades
vinculadas por estas redes de infraestructura son exógenas a la teoría,
27 Los argumentos fenomenológicos permiten dos tipos diferentes de efectos instituciona-
les: las instituciones pueden actuar como reglas o instrucciones que generan y definen objetos
sociales; pueden actuar en forma independiente como reguladores de los procesos sociales.
Compare con la obra de Fararo y Skvoretz (1986. p. 243).
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 209

ganización social; más bien, se buscan reglas profundas o centrales. Las


imágenes causales son muy diferentes: una base natural, una superes-
tructura social en líneas realistas; en las fenomenológicas, un sistema esta-
blecido en programas sociales. Las distinciones idealista/materialista o
estructura/agencia convencionales (y dudosas) no registran esta diferencia
fundamental. 28
Por niveles de análisis, la segunda dimensión, me refiero a los niveles de
organización social considerados con más frecuencia en las proposiciones
causales, es decir, órdenes de organización más altos contra más bajos. Esta
dimensión trata de las diferencias sobre la forma en que ocurren la influen-
cia social o los procesos de construcción. Las líneas metodológicamente in-
dividualistas tratan de recurrir sólo a órdenes bajos de organización social
en sus explicaciones y de esta manera buscan explicaciones de un solo nivel;
por tanto, relativamente dan primacía causal a microórdenes sobre más
macroórdenes de organización. Las líneas estructuralistas permiten efectos
independientes e inmediatos de múltiples órdenes de organización y, a me-
nudo, aunque no necesariamente, perciben los órdenes más altos como si
tuvieran un mayor potencial causal que los órdenes más bajos.I?
La figura v.i se puede usar en forma muy general, pero aquí sus celdillas
presentan ejemplos a partir del análisis organizacional. Considérense los
conceptos de las celdillas tendencias típicas ideales. Por ejemplo, las líneas
de teoría representadas en la celdilla 3 -construcción baja y orden bajo:
individualista/realista- tratan de reducir las propiedades organizacionales
directamente a unidades primitivamente sociales (construcción baja),
vinculadas principalmente por interacciones dentro de un solo orden de
organización, por lo general bajo. Con valores bajos en ambas dimensio-
nes, los conceptos de las celdillas, lo que no es sorprendente, tienden a venir
de fuera de la sociología -estas líneas de razonamiento, en extremo (por

28 Así, esta dimensión de "construcción" no se debería concebir como si representara las


diferencias de "dónde trazar la línea de lo exógeno/endógeno" o dónde detenerse en la expli-
cación. La dimensión registra diferencias mucho más importantes: las diferencias sobre lo
que es la exogeneidad. En líneas "realistas", el campo exógeno (de las variables explicativas)
no es social -formado de estados psicológicos no sociales o elementos dados por la natu-
raleza (véase Langlois, 1986, capítulo 10, sobre las aspiraciones de exogeneidad en la teoría
general del equilibrio)-. Los argumentos "fenomenológicos" difieren porque dudan empírica-
mente del supuesto carácter no social de las variables exógenas del realista y, de esta manera,
restringen en gran medida la gama de las variables exógenas no sociales. En los argumentos
fenomenológicos, las variables exógenas que dan lugar a variables endógenas sociales tam-
bién pueden ser sociales -pero están representadas en un nivel diferente de organización
social, o reflejan alguna dimensión distinta de la sociabilidad, de la reflejada por las variables
sociales endógenas--.
29 El estructuralísmo niega que la microtraducción (Collíns, 1981) de un efecto estructural
sea equivalente a un conjunto de variables macroorganizadas vinculadas por una micro-
rrelación mediadora (y de esta manera negaría la forma en que Coleman [1986] trata los efec-
tos estructurales). La diferencia entre este estructuralismo metodológico y el individualismo
se centra, por consiguiente, en el número y la interpretación adecuada de los efectos de com-
posición en los órdenes sociales. (Véase Mayhew, 19lW, para una peculiar polémica en favor
del estructuraJismo metodológico.)
210 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

ejemplo, en la teoría neoclásica de la empresa), no admiten contenido ni


estructura sociales-o De manera que las empresas en esta línea de razona-
miento se representan como unidades que muestran poca construcción
social (en el caso extremo, como "cajas negras"), que se influyen principal-
mente entre sí (unidades homogéneas) y que están unidas por procesos
causales que actúan a través de órdenes de organización bajos (en el caso
extremo, por medio de mercados concebidos como contenedores de agre-
gados sin gran estructuraj.P
Las líneas de razonamiento en la celdilla 4 (niveles más altos, construc-
ción baja: estructuralista/realista) difieren de la celdilla 3 principalmente
porque introducen en sus imágenes causales órdenes de organización adi-
cionales y más altos. En estas líneas, las empresas pueden ser la contraparte
organizacional de las "moscas de la fruta" -es decir, en gran medida, enti-
dades naturales-, pero se enfrentan a ambientes con importante estructura
y heterogeneidad (por ejemplo, múltiples tipos de restricciones de recursos y
selección, representados en órdenes de organización diferentes -cómo en la
dependencia respecto de los recursos y las ideas ecológicas-). Los lazos de
interacción pueden ser redes que vinculan unidades heterogéneas (por ejem-
plo, empresas con individuos o Estados, así como con otras empresas).
Las líneas de razonamiento en la celdilla 1 difieren, de otra manera, de
las de la celdilla 3. En estas líneas de razonamiento individualista/fenome-
nológicas, en vez de agregar niveles y considerar efectos causales de orden
más alto, las ideas de la celdilla 1 se apartan de las imágenes de la "caja
negra". Aquí las empresas pueden ser historias o culturas. En las psicolo-
gías sociales inspiradas fenomenológicamente, por ejemplo -como en las
ideas de Weick (1969) o en la investigación de la "cultura organizacio-
nal"- , las entidades vinculadas entre sí están altamente construidas: por
ejemplo, identidades o funciones con historias locales complejas y con
carácter específico. Sin embargo, en la dimensión de "niveles", las ideas de
la celdilla 1 son paralelas a las de la celdilla 3. Las imágenes causales típi-
camente recurren al análisis de nivel individual y no al de varios niveles, y
las fuerzas causales primarias que se mencionan parecen actuar en un nivel
relativamente local, vinculado a un conjunto de unidades muy homogéneas
(pongamos por caso, la negociación local de identidades o los efectos de la
cultura organizacional pasada sobre la presente).
La celdilla 2 representa el institucionalismo (orden alto y construcción alta:
estructuralista/fenomenológica), que se aparta de las tentativas de reducción
de la celdilla 3 en ambas dimensiones. En las imágenes institucionalistas,
las empresas pueden estar, entre otras cosas, incorporadas en teorías cid-
turales de la organización. (March y Simon, 1958, pp. 2-4; Stinchcombe,
1973; Meyer y Rowan, capítulo 1 en este libro). Algunos ejemplos del ins-
30 La economía neoinstitucional, tal como la representa, por ejemplo, Williamson, comien-
za a apartarse de la celdilla 3 a lo largo de la dimensión de "construcción", pero permanece en
gran medida dentro de esta celdilla.
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 211

titucionalismo pueden ayudar a aclarar sus características. Comienzo con


algunos ejemplos de fuera del análisis organizacional y después sugiero al-
gunos dentro del mismo.
En la sociología histórica, el institucionalismo es manifiesto en la investi-
gación recientemente retomada de la formación y desarrollo del capitalismo,
el individualismo y la democracia. Por ejemplo, son característicamente
institucionalistas los argumentos de que el individualismo surge como
parte de marcos políticos y religiosos colectivos (yen parte de contenidos
sustantivos de la doctrina cristiana), más que de agregaciones de las reac-
ciones de las personas a las experiencias sociales inmediatas al micronivel.
También lo son los argumentos que sostienen que el cristianismo es una
fuerza impulsora en el desarrollo del capitalismo occidental, no sólo por-
que "pacifica" las relaciones sociales al proporcionar un marco normativo
(Mann, 1986), sino por la construcción y el estímulo de relaciones económi-
cas por medio de principios culturales institucionalizados específicos
(Meyer, 1988a). Los argumentos institucionalistas se manifiestan en las
descripciones de la "modernización" como la incorporación de un paquete
ideológico de instituciones y explicaciones, en vez de un efecto de umbral
de las experiencias y reacciones acumuladas (Inkeles y Smith, 1974). En la
psicología social, Swanson, Goffman y Berger y Luckmann desarrollaron
líneas institucionalistas al hacer hincapié en cómo la variación en los tipos
de colectividad puede constituir formas diferentes del ego (por ejemplo,
Swanson, 1986; Goffman, 1974; Berger, Berger y Kellner, 1973). Son mani-
fiestos también argumentos institucionalistas diferentes en el estudio de las
instituciones mismas, como la educación o la familia. Obsérvese el argu-
mento de que la educación afecta la sociedad no sólo en forma indirecta
por medio de la socialización o el acreditamiento de los individuos, sino
también directamente por los efectos de la educación (orden y construcción
social más altos) sobre otras instituciones, por ejemplo, por medio de la
creación de una sociedad instruida, las teorías del personal y una "política
científica" (Habermas, 1970; véase también Meyer, 1977).
Este libro proporciona varios ejemplos de argumentación institucionalis-
ta en el análisis organizacional (y Scott, en el capítulo VI de este libro, clasi-
fica una serie de mecanismos causales institucionalistas). La atención
institucionalista sobre la construcción y sobre los efectos de orden alto se
manifiesta en su repetida insistencia en la dependencia de la organización
formal respecto de las condiciones institucionales especiales (por ejemplo,
Stinchcombe, 1965; Meyer y Rowan, capítulo 1 de este libro); en argumen-
tos acerca de la incorporación de prácticas organizacionales que provienen
de los ambientes en vez de la generación intraorganizacional de esas prác-
ticas (Tolbert y Zucker, 1983); en la insistencia institucionalista sobre el
significado de los nexos sociales y ecológicos entre las organizaciones (por
ejemplo, DiMaggio y Powell,: capítulo n de este libro; quizás también White,
1981); en el argumento de que las diferencias entre las empresas de las na-
212 REFINAMIENTO DE LA TEORíA INSTITUCIONAL

ciones-Estado pueden representar ejemplos de formas de organización más


amplias específicas para los tipos de organizaciones políticas (Jepperson y
Meyer, capítulo VIII de este libro); en la sugerencia de que si bien en las
sociedades contemporáneas pueden abundar las organizaciones, y de que,
si bien la organización formal puede ser una institución dentro de las mis-
mas, lo mejor no es considerar a estas sociedades "sociedades de organiza-
ciones" (Jepperson y Meyer, capítulo VIII de este libro).
Estos argumentos institucionalistas por lo general no sólo hacen hin-
capié en la cualidad estructuradora de las reglas o las estructuras; también
asignan una importancia causal a los contenidos sustantivos especiales de
las reglas empleadas -los marcos son no sólo estructuras formales-o
Fararo y Skvoretz distinguen ventajosamente la teoría institucional de la
de redes al indicar que los argumentos institucionales son estructurales y
también "[preservan] el contenido de la acción y la interacción sociales";
"las relaciones sociales son estructuras de control llenas de contenido"
(Fararo y Skvoretz, 1986, pp. 242, 230). Por ejemplo, se puede observar la
importancia que se asigna a la historia social de elementos; en la práctica,
esto puede equivaler a tomar variables retrasadas dependientes como cau-
sas. Además, la insistencia en la construcción hace que se preste atención a
la reflexión social de suyo como una fuente independiente de estructu-
ración social, es decir, el funcionamiento del análisis social públicamente
notable de los procesos sociales y a la disertación sobre los mismos, como
si fueran, por sí mismos, una fuerza de estructuración potencial.U En esta
dimensión (grado de construcción), los argumentos institucionalistas
difieren notablemente de aquellos que postulan unidades con experiencias,
reflexiones, elecciones, preferencias y acciones que surgen naturalmente y
son en gran medida autónomas -tanto al poner en duda la autonomía y el
inevitable surgimiento, como al cuestionar y restringir, independiente-
mente, la potencialidad causal de estos elementos no (o menos) construi-
dos-o No se consideran primordiales el actor ni la actividad; por tanto,
hay muy poca tendencia a considerarlos fundamentales en la estructura
social. En las imágenes institucionalistas, las reglas o los marcos son los
elementos básicos de la estructura social y no una clase de subunidades
asociales.
En su insistencia sobre las relaciones causales a multinivel y sobre los
efectos altos o de macroorden, el institucionalismo difiere de los argumen-
tos que dependen principalmente de los procesos globales (por ejemplo, la
colectividad en gran medida como un resultado adicional de los estados de
micronivel), de las descripciones "demográficas" de la estructura (caracterís-

31 Así, las proposiciones institucionales incluyen (pero no se limitan a) las "teorías de los
efectos de la teorización" (Bourdieu, 1977, p. 178). Por ejemplo, Pfeffer, en su texto sobre el
análisis organizacional, siguiendo a Zucker, da varios ejemplos de los efectos institucionales
que ocurren porque los rpiembros de la organización consideran un proceso como si estuviera
institucionalizado en l~tructura formal (Pfeffer, 1982, pp. 241, 242, 244).
INSTITUCIONES, EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 213

ticas estructurales que reflejan partes relativas de conjuntos de subunidades


[Stinchcombe, 1968, capítulo 3]) Yde los modelos causales que presentan
en gran medida explicaciones en un solo nivel (pongamos por caso los re-
sultados a micronivel asociados con causas a micronivel). Los efectos de
un orden más alto pueden funcionar de manera contextual o ambiental o
como un efecto estrictamente colectivo, es decir, como en los 'efectos de un
"centro" o núcleo de un sistema, representado como un orden de organi-
zación más alto, sobre una periferia del sistema.

EL INSTITUCIONALISMO y LOS ACTORES

Esta discusión ha procurado explicar el carácter distintivo del institucio-


nalismo en el análisis organizacional y relacionar estas propiedades con un
institucionalismo general en la ciencia social. Obsérvese que no he tratado
de evaluar los méritos relativos o el éxito explicativo del institucionalismo en
comparación con las otras líneas de razonamiento representadas en la fi-
gura v.i (aunque he sugerido algunas distinciones que deberían tener utili-
dad inmediata para evaluar la condición lógica de varios argumentos).
Tampoco he tratado de evaluar el alcance de las relaciones de las diversas
líneas, es decir, determinar si las líneas de teoría compiten directamente, o
tienen diferentes explicaciones, o revelan complementariedades. Sin em-
bargo, por lo menos, la discusión anterior debería generar fuertes sospe-
chas sobre las oposiciones comunes a los argumentos institucionales y a
los del "actor" o del "interés". Este contraste puede hacer confundir diver-
sas cuestiones muy distintas.
Considérense los argumentos institucionales y de "elección racional"; a
menudo se dice que existen bajo una clara oposición. Pero obsérvese que los
argumentos de elección racional autopromulgados con frecuencia incluyen
restricciones institucionales (en relación con los costos de oportunidad)
como causas centrales (Friedman y Hechter, 1988; Elster, 1986), Ylos argu-
mentos institucionales frecuentemente recurren a respuestas que se adap-
tan al cambio en las condiciones institucionales (véase Scott, capítulo VI en
este libro). ¿Estas dos líneas de razonamiento equivalen realmente a para-
digmas competitivos? Por otro lado, para mencionar sólo dos alternativas,
pueden representar formas competitivas para indicar efectos institucio-
nales, o reflejar desacuerdos sobre los microfundamentos adecuados de los
macroefectos. Las obras sobre el tema no lo aclaran.
Algunas cuestiones parecen claras. El institucionalismo, como cualquier
conjunto de argumentos causales, debe ser capaz de proporcionar una
"microtraduccíón" (Collins, 1981) de sus proposiciones, es decir, muestras
de procesos en un nivel más bajo incorporados en los efectos de un orden
más alto (de hecho, enunciados acerca de las actividades o conductas de
las personas). Algunas líneas institucionalistas de razonamiento -en par-
214 REFINAMIENTO DE LATEORíA INSTITUCIONAL

ticular el institucionalismo temprano de, por ejemplo, Durkheim, o los


argumentos institucionalistas de Parsons, o el institucionalismo primitivo
de los estudios de "cultura y personalidad" descuidaron en gran medida la
microtraducción o no pasaron su prueba (por ejemplo, los argumentos de
socialización de la niñez de los primeros estudios de la cultura/personali-
dad). Pero los nuevos institucionalismos no parecen menos capaces de pro-
porcionar microtraducciones que los argumentos no institucionalistas,
aunque podrian proporcionar algunas diferentes. El institucionalismo puede
no proponer argumentos convencionales sobre los "actores" o la "acción"
(me referiré a esto más adelante), pero esas convenciones de ninguna ma-
nera definen la totalidad de los argumentos causales legítímos.V De modo
similar, las tentativas exitosas de influencia de un "actor" delimitado, que
tiene un "interés" específico, representan sólo una categoría de las posibles
explicaciones del cambio social y no es necesario que los argumentos exito-
sos de cambio se limiten a ella. El institucionalismo también aporta un
conjunto distintivo de ideas a la clase de argumentos de cambio (por ejem-
plo, la idea de la contradicción institucional, en Marx, o en Friedland y
Alford, capítulo IX de este libro). (Véase la sinopsis de los mecanismos cau-
sales institucionalistas que presenta Scott en el capítulo VI de este libro.)
La conceptualización sugerida en la sección 1 anterior opuso la institu-
cionalización, en parte, a la "acción" -en el sentido específico ahí defi-
nido--, pero no a los actores. Los argumentos institucionales no necesitan
estar directamente en contraste con las explicaciones del actor y del in-
terés; más bien, representan, en parte, una línea distinta de razonamiento
sobre los actores y los intereses. Las explicaciones institucionales argu-
mentan, como se discutió antes, que no se pueden representar los actores
como elementos fundamentales de la estructura socíal.U Sugieren, de
modo recurrente, que los orígenes y el funcionamiento de los actores y los
intereses son altamente institucionales y, además, que en las formas de
organización política modernas a menudo son ellos mismos instituciones
construidas (por ejemplo, en Jepperson y Meyer, capítulo VIII de este libro).
El institucionalismo sugiere que los sistemas sociales varían en la medida
en que los actores llevan a cabo la "acción", en el sentido canónico de los
32 Necesito reiterar que la microtraducción se debe distinguir claramente de la mícrorre-
ducción. La capacidad para esa traducción es un requisito para una teoría causal Yuna pro-
tección contra la ofuscación; la reducción, en contraste, representa quizás una aspiración
teórica final, pero no es un requisito para una adecuación teórica. Además, proporcionar
microtraducciones no requiere la existencia de mícrofundamentos, si se toma este término li-
teralmente. Los fundamentos pueden ser una metáfora engañosa para la ciencia social. Los
cimientos de un edificio pueden existir sin una superestructura; en el mundo social, sin em-
bargo, los "fundamentos" típicos imaginados no tienen la capacidad para subsistir libremen-
te. Este punto subyace en la crítica mordaz de Marx al razonamiento' de "Robinson Crusoe"
en la economía clásica y detrás del recordatorio de Durkheim de que no habría un "individuo"
moderno sin el "culto" (colectivo) del individualismo.
33 Cabe señalar que las personas son los únicos elementos ontológicos de la estructura so-
cial-a menos que,;'POr supuesto, sigamos a Hegel-. Pero éste es un asunto completamente
aparte de las cuestiones epistemológicas y metodológicas que estamos discutiendo.
INSTITUCIONES. EFECTOS INSTITUCIONALES E INSTITUCIONALISMO 215

egoístas racionales autónomos, que actúan en capacidad privada. En los


sistemas modernos, agentes colectivos autorizados de una u otra clase lle-
van a cabo gran parte de la acción. Los sistemas también pueden variar en
la cantidad de "acción" que sustentan y en el grado en que la reproducción
social depende de la acción, en relación, por ejemplo, con los procesos
institucionales.
A menudo las referencias a la acción se convierten en la analogía teórica
social de la invocación automática (y no explicativa) del economista a las
preferencias y la utilidad. En respuesta, el institucionalismo ha tendido a
"desenfocar" intencionalmente a los actores (DiMaggio, 1988a), porque
parece que el enfoque indebido en los actores ha perjudicado la produc-
ción de la sociología. Pero esta discusión todavía no está bien desarrollada
por los que se hallan dentro ni por lo que se hallan fuera del instituciona-
lismo, de manera que el debate de estos asuntos ha sido superficial.

RECAPITULACIÓN

Las instituciones y los efectos institucionales son la parte central de la socio-


logía general, en vez de ser periféricos o de competir con ella. Los efectos
institucionales no deben asociarse estrechamente con las explicaciones de
estabilidad ni se debe creer que son irrelevantes para el cambio; las ins-
tituciones pueden ser fuentes poderosas de estabilidad y cambio. y aunque
la institucionalización se puede oponer, en parte, a la "acción", no se distin-
gue bien de los efectos del actor o del interés.
En esto hay ironías. Quizás la discusión de las instituciones y la acción
no ha sido suficientemente desarrollada debido a los procesos institucio-
nales. La materialización de la acción que durante muchos años ha des-
arrollado la sociología estadunidense (Münch, 1986), arraigada en la matriz
institucional más amplia de la sociedad de los Estados Unidos, ha fomen-
tado que se dé por hecho a la acción y simultáneamente ha obstaculizado la
percepción de los efectos institucionales por parte de los especialistas.

RECONOCIMIENTOS

Este capítulo refleja la discusión o correspondencia del autor con Elaine


Backman, Randall Collins, Carol Conell, Walter W. Powell, John W. Meyer,
David Strang y Morris Zelditch, Jr. También se benefició de los comenta-
rios escritos de Carol Conell, Paul J. DiMaggio y Francisco Ramírez sobre
una versión anterior. En el texto se proporcionan reconocimientos más
específicos.

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