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Sinopsis

Deseos Secretos

Todo el mundo tiene deseos secretos,


especialmente el lobo Leyland Summers. Sueña con
dos compañeros sexys para animar todas su
fantasías. Cuando se encuentra con un vaquero sexy
que quiere llevarle a dar un paseo salvaje, ¿qué dice?
¡Diablos, sí!

Viniendo al rancho para un reportaje de


fotografía, Leyland se sorprendió encontrar no uno,
sino dos compañeros. Siendo un tri-omega, siempre
había sabido que tendría a dos compañeros. Nunca
había esperado encontrarlos en el mismo lugar. O
descubrir que han sido amantes durante años.

Tener dos compañeros no es gran cosa para


Leyland. Creció con dos padres. Pero tener dos
compañeros que ya se amaban es algo diferente para
todos. ¿Cómo se suponía que iba a compartir a Lucas
con Jake ... o a Jake con Lucas? Y ¿dónde le deja eso
a él?
DEDICATORIA

Para mi amor, gracias por darme esta oportunidad.

Gracias a todos mis hijos por aguantarme a mí, y al


portátil pegado a mi cadera. Su amor y su apoyo han
significado mucho para mí.
Leyland golpeó una mano contra el volante y giró la
llave del encendido con la otra. No oyó nada venir de su
coche, sino el lento disminuir wwwrrrr del sonido de su
motor morir.

—Por favor, bebé, no me hagas esto, hoy no. Arranca


por papá, vamos, bebé, —gritó desesperadamente, girando
la llave una y otra vez. Nada. Leyland dejó caer la cabeza
contra el volante, golpeando allí varias veces.

Levantó la cabeza, miró a su alrededor. Realmente no


había nada que pudiera ver. Amplios campos abiertos,
vallas, vacas, caballos y algunas montañas nevadas en la
distancia. Simplemente no era justo. Estaba atrapado en
medio de la nada, su coche muerto, y su maldito teléfono
móvil sin ningún tipo de cobertura. Se sentía condenado.

Leyland ni siquiera estaba seguro de que hubiera


torres de teléfonos móviles aquí, dondequiera que
estuviera. BFE1, si le preguntaban. Todavía no podía creer
que estuviera de acuerdo en venir aquí para una sesión
fotográfica ante la insistencia de su agente. Sabía que
debería haberse quedado en la gran ciudad.

Sólo quería tomar fotos. Estaba casi obsesionado con


las fotos. Pero había un límite, y él había llegado al suyo.
Sin embargo...

Leyland rápidamente agarró su cámara desde el


asiento del pasajero y tiró la tapa de la lente cuando
alcanzó la manija de la puerta. Bajando de su brillante
verde neón escarabajo Volkswagen, miró a su alrededor al
campo, que se extendía ante él.

1
Abreviatura de Bum Fuck, Egypt, o estar en medio de la nada.
Había algo acerca de todo tan pacífico. Con la
excepción del ave ocasional, reinaba el silencio. Era
espeluznante. Leyland se subió al techo de su coche
pequeño, y se quedó de pie.

Sus manos picaban. Antes de que lo supiera, tenía su


cámara en el ojo, tomando fotos a la lejanía. De vez en
cuando levantaba la cabeza para cambiar la distancia en la
lente o mirar a su alrededor para fotografiar más
escenarios.

Mirando a una colina en particular en la distancia, su


aliento quedó atrapado en su garganta cuando vio a un
jinete solitario cabalgando sobre la cresta cubierta de
hierba. Leyland no podía distinguir ninguna de sus
facciones. Estaba demasiado lejos.

Eso acababa de hacer la escena de antes toda más


atractiva. Un jinete solitario, su ligeramente coloreado
sombrero de vaquero colgando a baja altura sobre la cara.
El blanco de su camisa reflejando la luz del sol brillando
sobre él. La estrechez de sus desteñidos pantalones
vaqueros azules contrastaba con el color marrón claro del
caballo debajo de él. ¡Perfecto!

Leyland hizo clic a la lejanía, cuando el jinete


cabalgaba cada vez más cerca de su posición, maravillado
por la piel oscura curtida y los ondulantes músculos que
podía ver cuanto más cerca cabalgaba. Era magnífico.
Leyland no quería nada más que seguir tomando fotos a la
lejanía hasta que se quedara sin película.

Ni siquiera se dio cuenta que el hombre había


cabalgado hacia él hasta que estuvo justo delante de él. El
hombre se acercó y empujó el ala de su sombrero hacia
atrás, despejando la cara de las sombras de su sombrero.

Leyland inhaló cuando redujo su lente a su fuerte cara


cuadrada. Incluso a través de la lente pudo ver que el
hombre era impresionante. Tenía una fuerte mirada robusta
sobre él, su mandíbula y pómulos cincelados en piedra. El
indicio de una sombra de barba de las cinco en el rostro,
acentuaba sus labios carnosos.

Leyland bajó lentamente la cámara, absorbiendo su


poderoso cuerpo, anchos hombros, un toque de pelo
castaño que mostraba a través de la abertura de su camisa
y fuertes muslos apretados. Oh, sí, este chico era caliente,
con mayúsculas. ¡CALIENTE!

—Hola, guapo, —sonrió Leyland, tratando de dar al


hombre su más sexy mirada. Se estropeó totalmente el
efecto cuando dio un pequeño paso hacia el hombre y sus
pies se deslizaron por el borde del techo del coche. Leyland
dejó escapar un pequeño grito cuando empezó a bajar.
Podía ver el suelo debajo venir rápidamente a reunirse con
él. Rápidamente cerró los ojos, temiendo lo peor.

Entonces, de repente, se detuvo en seco. Pudo sentir


fuertes brazos musculosos envolviéndose a su alrededor.
Leyland abrió los ojos y miró a los más sexys ojos
profundos color cobre que jamás había visto. Llegó con su
mano para tocar ligeramente el lado de la cara del hombre
por sus ojos.

—No creo que jamás haya visto ese tono particular de


café antes. Es hermoso, —susurró. De repente se dio
cuenta de lo que estaba haciendo cuando el gran hombre
comenzó a reírse. Su rostro pasó del asombro con rapidez a
la vergüenza, le ardía la cara.

Trató de incorporarse, pero los grandes brazos del


hombre todavía estaban envueltos a su alrededor. No
parecía que tuviera la intención de dejar ir a Leyland en un
corto plazo, tampoco. Sintiendo su cara enrojecer aún más,
Leyland se volvió a mirarle.

—Um, ¿podrías soltarme?

El hombre se echó a reír, con su voz profunda y ronca


cuando habló. —No creo que quieras que te deje ir por el
momento. Te sientes muy bien justo donde estás.

¡¡¡Malditamente caliente!!!
—Um, de acuerdo. Pero va a ser muy duro conseguir
que arregle mi coche sentado en tus brazos.

—Todavía no veo el problema aquí, —se rió de nuevo,


tomando la cámara de Leyland y colocándola dentro de su
coche a través de la ventana bajada.

—Escucha, vaquero, —comenzó Leyland, tocando al


agradable hombre en el duro pecho que tenía. Leyland
sabía que iba a empezar a babear de un momento a otro—.
Yo...

—Jake.

—¿Qué? —Leyland le miró, confundido.

—Mi nombre es Jake, Jake McAlester. Por supuesto, si


quieres llamarme cariño o querido, me conformaría con eso
también. Y aunque me gusta la forma en que dices
vaquero, amante sería aún mejor.

Los ojos de Leyland se ampliaron cuando Jake casi


gruñó la última parte. ¿Este gran vaquero sexy fuerte
estaba ligando con él? ¡Aleluya! Leyland quería moverse
alrededor y saltar de alegría. No podía estar más de
acuerdo. Quería a este hombre, y en extremo.

—¿Y qué si me gusta vaquero mejor?

—Entonces es vaquero. —Bueno, ¿no era él el único


alegre?—. Pero sigo esperando que amante esté en alguna
parte.

Leyland se quedó mirando a Jake, medio divertido,


medio en estado de shock. —Ciertamente no te andas con
rodeos, ¿verdad?

Todo el cuerpo de Leyland se meneó cuando Jake se


encogió de hombros. —No hay necesidad. Yo sé lo que
quiero. Cuando veo algo que quiero, ¿cuál es el punto en
fingir que no? Y te quiero, bebé.

—¿Bebé?
—Bueno, sexo en barra2 me pareció demasiado largo
de pronunciar, así que, sí, bebé.

La sonrisa en su rostro era tan grande que Leyland no


pudo evitar reírse. —Bueno, en verdad, mi nombre es
Leyland, pero creo que sexo en barra no es tan malo
tampoco. No estoy tan seguro sobre bebé, sin embargo.

Jake bajó a Leyland al suelo hasta que estuvo de pie


junto a él, la parte más alta de la cabeza de Leyland estaba
al nivel donde los pezones del hombre estarían.

Bien, entonces, su vaquero era más grande que él,


mucho más grande. No era como si no hubiera llegado a
tener eso antes. Sólo medía 1,73. La mayoría de la gente
era más alto que él.

Alzó los ojos lentamente hasta el pecho de Jake, más


allá de su garganta, en su cara.

Tenía que inclinar su cabeza casi todo el camino de


regreso para mirar arriba hacia el hombre.

Bueno, podía ver lo de bebé ahora. Se consideraría un


pequeño ácaro en comparación con Jake.

—Está bien, entonces es bebé.

—Si realmente no te gusta bebé, te llamaré otra cosa,


—le aseguró Jake.

—No, bebé estará bien. —Leyland le dio una palmada


en el pecho, una vez más sorprendido por lo fuerte y duro
que se sentía. Su mano se quedó en el pecho de Jake,
sintiendo la firmeza de sus músculos tensos.

—¡Wow! Eres sólo, sólo así —susurró en voz baja


Leyland.

—¿Te gusta?

2
Sex on a stick: Expresión muy típica en USA que significa que una persona es sexualmente atractiva o
más bien el sexo personificado.
¿Era la imaginación salvaje de Leyland o la voz de
Jake había llegado a ser solo más profunda, más ronca? Le
miró a través de sus pestañas. Oh, infierno, los ojos de
Jake estaban medio cerrados, sus labios se abrieron, su
rostro sonrojado.

Si esto es lo que parecía Leyland sólo por tocar el


pecho, Leyland sabía que tenía un gran problema. Observar
las reacciones de Jake a su toque lo estaba volviendo loco.
¿Qué le parecería a Jake si él realmente hiciera algo?

—¿Te gustaría besarme?

—Haré cualquier cosa que quieras que haga, bebé, —


replicó Jake mientras lentamente bajaba la cabeza y
capturó los labios de Leyland con los suyos. Sus labios
humedecieron los de Leyland, pidiendo en silencio acceso.
Cuando Leyland abrió los labios, la lengua de Jake se movió
dentro para explorar, para colmar, robando el último
aliento del cuerpo de Leyland, hasta que se hundieron
contra los más grandes de Jake.

Las manos de Leyland se apoderaron de la camisa de


Jake, tratando de levantársela, cuando gimió
profundamente en la boca de Jake. Había oído hablar de
besos como este tipo, largos de tornillo, besos que hacen
que tus ojos-rueden-hasta-la-parte-de-atrás-de-tu-cabeza.
Sólo que nunca pensó experimentar uno él mismo.

Apenas registró el gemido que oyó que venía de él


cuando Jake fue a levantar su cabeza. No quería que el
beso terminara, incluso si no podía respirar más. La
respiración estaba sobrevalorada realmente, de todos
modos. ¡Necesitaba ese beso más de lo que necesitaba
aire, de verdad!

Cuando Jake finalmente levantó la cabeza, Leyland


intentó bajarla de nuevo.

—No, no te detengas, —suplicó en un susurro.

Jake se rió mientras se inclinaba hacia abajo, no para


capturar los labios fruncidos de Leyland, sino para lamer un
lado de su cuello. Leyland se quejó, con sus ojos
cerrándose a medida que sus piernas temblorosas,
finalmente, se agotaron esta vez. Si Jake no hubiera tenido
su brazos alrededor de él, se habría golpeado en el suelo.

—¿Alguna vez has montado a caballo? —Jake susurró


en el oído de Leyland antes de pellizcar los bordes con
suavidad.

Leyland negó con la cabeza.

—¿Quieres hacerlo? Te puedo garantizar que lo


disfrutarás.

Leyland abrió los ojos para mirar la sonrisa de la cara


de Jake, tragando antes de lentamente asentir con la
cabeza. —Está bien.

No lo creía posible, pero la hermosa sonrisa de Jake se


hizo aún más grande.

Rápidamente levantó a Leyland en sus brazos y lo


puso en la parte posterior de su caballo. Jake comenzó a
subirse a su caballo, cuando Leyland recordó su cámara.

—Espera, mi cámara —dijo Leyland rápidamente.

—¿Es importante para ti? —preguntó Jake, mirando


hacia abajo en la ventana del coche a la cámara.

—Sí, soy fotógrafo. Además del hecho de que me llevó


casi dos años ahorrar para la maldita cosa, así es como me
gano la vida.

—Si es importante para ti, entonces es importante


para mí, —replicó Jake mientras se inclinaba hacia la
ventana y sacaba la cámara de Leyland fuera. Con cuidado
la puso en su alforja, apretando la bolsa para cerrarla.

Jake se subió a la silla detrás de Leyland, sus cuerpos


presionados juntos. Tomó las riendas con una mano, la otra
envolviendo la cintura de Leyland, acercándole aún más
contra su cuerpo.
Leyland podía sentir la presión de la erección de Jake
en su espalda.

Se preguntó cuán grande era en realidad, porque se


sentía enorme.

—Pon tus brazos alrededor de mi cuello y mantenlos


allí, —ordenó Jake cuando empezó a mordisquear el cuello
de Leyland.

Rápido a obedecer, Leyland levantó los brazos y los


envolvió en torno al cuello de Jake. Tan alto como Jake era,
las manos de Leyland apenas se juntaron. Pensó que iba a
desmayarse cuando la mano de Jake se movió hacia arriba
bajo su camisa a su anillo del pezón, tirando de él con
suavidad.

—Oh, me gusta esto, bebé. ¿Tienes más? —Jake gruñó


al oído.

—Otro, en el otro —gritó Leyland cuando Jake rodó el


pequeño nudo apretado entre sus dedos, tirando un poco
más duro.

—¿El otro? ¿Tienes los dos pezones perforados, bebé?


Eso es muy sexy.

Jake murmuró mientras su mano se movía a través


del pecho de Leyland al otro pezón, tirando del pequeño
anillo de plata allí. —No puedo esperar para tener mi
lengua en éstos. ¿Te gustaría eso, bebé, mi lengua en tus
pequeños calientes pezones?

—¡Oh, infiernos, sí, por favor! —Sabía que estaba


rogando, pero ¿qué diablos? Este hombre le había atado
con nudos que no sabía si volvería a averiguar cómo
deshacerlos. No podía recordar estar tan encendido.

—Si te gusta eso, bebé, te va a encantar esto.

Los ojos de Leyland crecieron enormes cuando Jake se


agachó y desabrochó el pantalón y los empujó fuera del
camino, liberando la furiosa erección de Leyland. Nunca
había estado tan agradecido que hubiera ido de comando
como lo estaba cuando la mano de Jake se envolvió
alrededor de él.

Jake le acarició un par de veces y luego se echó a reír.


—Aguanta, bebé. Va a ser un camino difícil.

Leyland no tenía ni idea de lo que quería decir hasta


que Jake espoleó su caballo a un medio galope suave, y
luego a todo galope. Cada movimiento del caballo tenía a
su mano moviéndose hacia arriba y hacia abajo en la polla
de Leyland. Cuanto más rápido iba el caballo, más rápido
Jake lo acariciaba hasta que Leyland empezó a volverse
loco de deseo.

Después de haber vivido toda su vida en la ciudad,


Leyland nunca había estado en un caballo con una persona
antes, pero podría llegar a ser un gran fan muy
rápidamente. Ciertamente parecían tener sus usos. ¿Tal vez
debería comprar un caballo, o un rancho, o un vaquero?

La estimulación que Jake creó en su cuerpo era


demasiada. Sus labios y dientes estaban en el cuello de
Leyland, con una mano tirando de su anillo en el pezón, y
con la otra envuelta alrededor de su polla dolorida.

—Vente por mí, bebé, —ordenó Jake en un gruñido


profundo.

Si Leyland no supiera mejor, pensaría que su polla


había sido entrenada para obedecer a Jake. En el momento
en que las palabras de Jake salieron de su boca, Leyland
gritó, haciendo erupción en toda la mano de Jake, su
cuerpo trenzado salvajemente bajo las sus expertas manos,
antes de colapsar frente a Jake.

—¿Tienes más pantalones en tu coche, bebé?

—¿Eh, qué? —preguntó Leyland, todavía aturdido.

—¿Estás particularmente conectado a estos


pantalones? —preguntó Jake.

—En realidad no, ¿por qué? —¿Por qué quería saber


acerca de sus pantalones?
Leyland se sacudió con el suave desgarrón de sus
pantalones, el suave golpe de aire en contra de su culo. —
Uh, ¿Jake?

—Inclínate hacia adelante, bebé, —ordenó Jake


mientras empujaba suavemente en la espalda de Leyland,
empujándolo contra el cuello del caballo. Jake agarró sus
piernas y las retrocedió de nuevo para apoyarlas contra los
flancos del caballo.

Agarrándole por la cintura, Jake le levantó un poco.


Leyland estaba un poco desconcertado con el culo
expuesto, pero Jake se frotaba la mano ligeramente por
encima de cada globo redondeado mientras le encantaba el
tacto sedoso de su piel.

—Jake, ¿qué? —Leyland comenzó a preguntar cuando


giró la cabeza para volver a mirar a Jake. Pero antes de
que pudiera volver la cabeza todo el camino, sintió la gran
mano de Jake bajar en su culo—. ¡Hey!

—¿No te gusta eso, bebé?

—Bueno, no dije exactamente eso. —Dios, estaba tan


avergonzado. Nunca había dicho a ninguno de sus amantes
de su secreto deseo de ser azotado y dominado
sexualmente. Simplemente es que siempre le parecía
demasiado embarazoso.

—Bien, —respondió Jake, aterrizando otro manotazo


en el culo de Leyland, frotando suavemente la carne
enrojecida antes de golpearle una y otra vez hasta que
Leyland empezó a gemir—. Ah, bebé, el culo se ve tan
bonito, todo agradable y rojo para mí.

Leyland estaba allí tumbado, gimiendo en el increíble


placer que estaba recibiendo de Jake, un hombre al que ni
siquiera conocía. Eso debería molestarlo, sabía eso.
Simplemente no parecía importarle cuando el dedo de Jake
bajó a frotarse en contra de su entrada arrugada.

—Tan bonito como se ve tu culo, mi polla se va a ver


mucho mejor enterrada en tu pequeño culo apretado.
¿Quieres eso, bebé? ¿Mi polla enterrada en tu pequeño culo
apretado?

Joder, la voz de Jake parecía tan profunda y ronca que


Leyland pensó que podía venirse de oírle hablar. No podía
creer lo que acababa de tener hace unos minutos y su polla
ya estaba dura otra vez.

—Jake, —susurró, levantando sus caderas hacia


arriba, en silencio rogando por más.

Vagamente escuchó el sonido de una tapa abriéndose


y algo siendo rociado antes de que los dedos lubricados de
Jake volvieran a su ávido agujero.

Pensó que iba a volverse loco cuando Jake empujó dos


dedos en la entrada. Hubo un leve mordisco de dolor, pero
el placer que Jake le dio mientras movía sus dedos, lo
compensó más.

Leyland agarró el borde de la silla de montar y trató


de hacerle retroceder en los dedos de Jake, queriendo
empalarse a sí mismo. Necesitaba más.

—Jake, por favor, más, necesito más, —rogó Leyland,


con la voz entrecortada.

—¿Necesitas más, bebé? Voy a tener que meter por lo


menos cuatro en ti antes de que puedas tomarme. No soy
un tipo pequeño, bebé. ¿Seguro que quieres más?

—Sí, por favor.

Sin previo aviso Jake empujó dos dedos más,


sumándose a los dos que ya estaban ahí. La cabeza de
Leyland se dejó caer, cuando mordió su labio. No había
estado preparado para dos dedos más y le había dolido,
pero no tan terriblemente. Estaba mortificado de que Jake
se diera cuenta de que en realidad le gustaba la picadura
ocasional del dolor con su amante.

—Joder, bebé, estás tan apretado, no estoy siquiera


seguro de que cuatro dedos vayan a aflojarte lo suficiente
para mí. No quiero hacerte daño.
Leyland no podía dejar de sonreír contra el cuero de la
silla. Si solo Jake supiera. ¡Espera! ¿Qué grande era?
Leyland levantó la cabeza y comenzó a dar la vuelta, pero
otro golpe a su culo se lo impidió.

—No recuerdo que te dijera que te dieras la vuelta,


bebé.

—Jake, sólo ¿cómo eres de grande? —Comenzó,


vacilante.

Un escalofrío recorrió la espalda de Leyland cuando


Jake se reía, sacando sus dedos del culo de Leyland. —Te lo
mostraré, bebé.

Leyland no pudo contener su leve grito cuando la


cabeza de la polla de Jake comenzó a presionar dentro de
él. ¡Dulce infierno! Se sentía enorme, mucho más grande
que cualquier cosa que Leyland hubiera tomado nunca.
Cuando Jake se abrió paso entre el primer anillo de
músculos, Leyland pensó que su culo podría explotar.

—Está bien, bebé. Puedes tomarme. Sé que puedes.


Tu culo se hizo para mi polla. Sólo un poco más, bebé, te lo
prometo, —Jake animó cuando empujó más adentro.

Leyland no estaba seguro de cuánto más podría


tomar. Su culo ya le dolía. Dio un respingo al sentir a Jake
agarrar cada una de sus mejillas del culo y apartarlas,
permitiendo más acceso. Quería decirle a Jake que se diera
prisa y terminara de una vez.

—Casi ahí, bebé, casi ahí —le susurró Jake otra vez.

¿Casi ahí? En el momento en que terminara, Leyland


se partiría en dos.

Comenzó a protestar, a decirle a Jake que no podía


hacer esto, cuando Jake deslizó el último camino dentro. El
largo gemido que Jake sacó y el fuerte agarrón que tenía
en las caderas de Leyland le detuvieron.

—Joder, bebé, te siento tan bien. Sabía que me podías


tomar. Sabía que estabas hecho para mí.
Leyland sabía que Jake no se estaba moviendo para
darle tiempo a adaptarse a su gran tamaño, pero no creía
que cualquier cantidad de tiempo le hiciera estar listo.

Jake era demasiado grande para sentirse cómodo.

—Jake, solo... —Gracias por hacerme correr, ¿ahora


puedes simplemente darte prisa y terminar? Tu polla en mi
culo me está matando. Sí, eso estaría bien. Leyland se
mordió los labios otra vez para mantener las palabras en su
boca.

—Está bien, bebé, aquí vamos —dijo Jake mientras


retrocedía a Leyland contra él y empezó el caballo a
moverse más rápido.

Leyland no pensaba que pudiera manejarlo, pero en el


momento que Jake comenzó a moverse dentro de él, con
cada único empuje dentro y fuera, se frotaba contra la
próstata de Leyland.

Jake llenó hasta el último centímetro de él, y algo


más. Era increíble.

Las manos de Leyland se apretaron en la silla cuando


Jake aumentó la velocidad del caballo, casi hasta chocar
contra él. El placer era tan intenso que podía sentir su dura
polla goteando en contra de su estómago.

—Jake, necesito, necesito —gritó. No sabía muy bien


lo que necesitaba. Sólo sabía que lo necesitaba ahora—.
Jake, por favor.

—¿Te gusta esto, bebé? ¿Te gusta mi polla en tu culo?


—Gruñó Jake.

—¡Sí! Joder, sí, —se quejó Leyland cuando Jake


empujó en él una y otra vez.

—¿Quieres que te tome una y otra vez? ¿Quieres mi


polla dentro de tu culo de nuevo, bebé? —preguntó con
dureza.

—Sí, —murmuró Leyland.


—Dime, bebé, dime que quieres que te reclame, para
hacerte mío. Quiero que me lo digas, —exigió Jake.

—Sí, tómame. Hazme tuyo, Jake, por favor, —rogó


Leyland.

—¿Estás seguro, bebé? Una vez que te reclame, nunca


te dejaré ir. Mi polla será la única en tu culo por el resto de
tu vida.

—¡Sí! —Gritó Leyland cuando la mano de Jake se posó


en su culo de nuevo.

—Entonces, siéntate, bebé, para que así pueda tomar


el camino correcto.

Confundido y un poco aturdido, Leyland se recostó


sobre el pecho de Jake, sintiendo los brazos de Jake
envolverse a su alrededor. Gimió cuando Jake levantó la
mano y comenzó a tirar de su anillo en el pezón. Su otro
brazo sujetándolo firmemente a través de su pecho.

Leyland podía sentir sus bolas subiendo apretadas


contra su cuerpo. Sabía que estaba a segundos de correrse
y Jake ni siquiera le había tocado allí desde la última vez. A
Leyland nunca le había ocurrido eso antes.

—Jake, voy a... Oh, joder, voy a —gritó, su cabeza


volviendo a caer contra Jake.

La mano que le sostenía a través de su pecho, se


movía hacia arriba para agarrar la barbilla de Leyland,
inclinando la cabeza hacia un lado. Leyland sintió la lengua
de Jake contra la suave piel en el lado de su cuello, donde
el hombro y la garganta se reunían.

—Yo sabía que ibas a ser perfecto para mí el momento


en que te vi, bebé. —Jake le susurró en voz baja al oído de
Leyland—. Ahora, vente para mí, Leyland.

Leyland se habría asombrado de que se corriera de


nuevo a la orden de Jake si no hubiera estado tan ocupado
en salirse de su mente. Gritó en voz alta, cuando su polla
estalló de nuevo, lanzando chorros de esperma por todo su
estómago y la silla debajo de él.

—Joder, eso es, bebé, —se quejó Jake justo antes de


que hundiera sus dientes en el cuello de Leyland. La
sensación de Jake mordiendo en su cuello junto con la gran
polla en su culo golpeando envió a Leyland a una barrena
de placer distinto a todo lo que había experimentado alguna
vez.

Su último pensamiento antes que la oscuridad lo


reclamara, fue que cada mordisco de incomodidad que
había experimentado por tomar la gran polla de Jake había
valido la pena. Lo quería una y otra vez, al igual que Jake le
había prometido.

Los ojos de Jake casi se cruzaron cuando los músculos


de Leyland se cerraron sobre su polla como una tenaza,
enviándolo a su propia espiral orgásmica cuando éste se
vació a sí mismo dentro de Leyland.

Cuando el caballo finalmente llegó a paralizarse, Jake


estaba sin aliento, sus brazos apenas colgando sobre el
cuerpo inerte de Leyland. Con suavidad, sacó sus largos
caninos de él, deslizando la lengua por la herida suave para
cerrarla, colocando suavemente un beso sobre ella.

Sacando su polla ablandada de Leyland, levantó al


hombre inconsciente completamente en sus brazos y
levantó una pierna sobre el caballo para caer al suelo.

Con mucho cuidado puso su precioso paquete en el


suelo y luego alcanzó sus alforjas, sacando un trapo limpio.

Se arrodilló junto a Leyland y suavemente lo limpió


antes de volver a poner su polla flácida en los pantalones y
cerrar su cremallera. Definitivamente tendría que volver al
coche de Leyland antes de llevarlo a casa.
Agarró otro paño, Jake se limpió antes de arreglar su
propia ropa. Envolvió los paños en otro limpio y los volvió a
colocar en sus alforjas antes de levantar en sus brazos a
Leyland y subir de nuevo a su caballo, no era una tarea
fácil cuando tenía a un hombre bien crecido en sus brazos.

Envolvió un brazo con cuidado alrededor de Leyland,


con la cabeza apoyada contra el pecho de Jake. La otra
mano agarró las riendas, llevando al caballo de vuelta hacia
el detestablemente coloreado coche de Leyland. Jake se
echó a reír cuando se dio cuenta que necesitaba que
remolcaran el coche Leyland de vuelta al rancho. Dios, esa
cosa era fea.
El paseo de vuelta al racho se llevó un rato, pero Jake
disfrutó de cada segundo de él. Su amado Leyland estaba
seguro envuelto en sus brazos, e incluso inconsciente, se
veía hermoso. Había sabido desde el momento en que lo
había visto hace unos meses que Leyland era el único, su
compañero.

Le había echado un vistazo durante una entrevista que


había estado ofreciendo acerca de su trabajo de fotografía y
le había conocido. Leyland le pertenecía.

Sólo el sonido de su voz le había dado a Jake una


erección que le había llevado a masturbarse dos veces para
hacerle bajar lo suficiente para que pudiera caminar sin
dolor.

Tener a Leyland aquí, finalmente en sus brazos, era un


sueño hecho realidad. Los meses entre encontrarlo y
conseguir que llegara aquí habían sido los más largos, los
más difíciles de su vida. Habían sido aún más difíciles que
la lucha por la posición de Alfa de su manada.

Sin embargo, su amado compañero estaba por fin


aquí. Jake tenía que convencerlo de que se quedara aquí.
Ahora que había reclamado al pequeño hombre, sabía que
convencerle para que se quedara, no sería tan difícil.
Leyland era de la manada ahora. Experimentaría el
verdadero significado de esa frase en su primer turno
durante la próxima luna llena.

No iba a ser tan fácil convencer a Leyland de que Jake


era su compañero, su Alfa. Tenía la sospecha de que su
pequeño compañero, mientras que era un sumiso sexual,
iba a ser un infierno sobre ruedas fuera de la habitación.
Sólo sabía que su pequeño hombre sería un problema
desde el momento en que lo había visto en la televisión.

Él ni siquiera sabía que Leyland era un Omega.


Mientras que muchas personas podrían ver eso como un
problema, Jake lo veía como una ventaja. Por supuesto,
que nunca había oído hablar de un Alfa estar acoplado a un
Omega antes. Podría abrir una lata de gusanos que no
esperaba.

Los Omegas ocupaban un lugar especial en las


manadas de lobos. Ellos mantenían la armonía entre los
miembros de la manada. Actuaban como fuerzas de paz y
diplomáticos, las voces de la razón para la manada. Los
miembros de la manada iban al Omega por comodidad y
afecto. Leyland era perfecto para ese trabajo. Sería un
Omega maravilloso.

Jake no se consideraba estúpido. Había investigado un


montón sobre Leyland antes de convencer a su agente que
le enviara hasta el rancho por una sesión de fotos. Sabía
que Leyland tenía un carácter bondadoso y era
exactamente lo que la pequeña manada de Jake
necesitaba.

Los Omegas eran de naturaleza sumisa, lo cual


funcionaba a la perfección para la muy dominante
personalidad Alfa de Jake. Sabía que Leyland revelaría toda
su posesividad, todos sus instintos de protección.

Una vez que se había asegurado de la personalidad de


su compañero, había dispuesto para que viniera a su
pequeño valle para una sesión fotográfica. Le había costado
un montón de dinero, pero por Leyland valió la pena cada
centavo.

Jake bajó de su caballo, balanceando a Leyland contra


él para tenerle de forma más segura en sus brazos. Atando
las riendas de su caballo a la barandilla del porche, entró en
la casa. Pateó la puerta cerrada con el pie, dirigiéndose a
mirar a los rostros ansiosos antes que él.
—¿Es él? —Preguntó Lucas, asintiendo hacia el hombre
inconsciente que sostenían con cuidado los brazos de Jake.

Jake asintió, con la esperanza de que su manada


aceptara a su compañero. Ellos no tenían mucha elección,
pero aún así, sería bueno si aceptaban a Leyland, sin que
Jake forzara el tema. Quería que a ellos les gustara tanto
como a él lo hacía.

Se quedó muy quieto, cuando los cinco miembros de


su manada se adelantaron, oliendo a su compañero. No
tenía una manada grande, sólo seis de ellos todos juntos. Y
todos ellos venían de diferentes manadas. Pero todos ellos
tenían una cosa en común, todos habían sido condenados al
ostracismo por sus manadas de nacimiento, ya que eran
gays.

Jake había encontrado a Lucas apenas unos días


después de que el padre de Jake, el Alfa de su manada de
nacimiento, había declarado su caza. Se había topado con
Lucas durante su huida, y juntos habían formado su propia
pequeña manada hasta que se había encontrado con los
otros que se les habían unido.

Eso había sido hace casi diez años. Juntos, habían


formado una manada de la que cualquier Alfa estaría
orgulloso. Y, como Alfa de su manada, Jake estaba muy
orgulloso. Aún no había descubierto la manera en la que
había terminado siendo alfa por encima de Lucas.

Lucas era tan fuerte y poderoso como Jake. Pero Lucas


había sido categórico en que no quería la responsabilidad
de ser alfa y había sometido la posición a Jake. Nunca
había desafiado a Jake o le hizo sentir amenazado en su
posición, en lugar de convertirse en su beta y mano
derecha. Jake confiaba en Lucas con su vida, y la de
Leyland.

Jake observaba cuidadosamente cómo Lucas se


inclinaba y olía el cuello de Leyland.

Hizo una mueca al ver el dolor en los ojos de Lucas


antes de que Lucas diera un paso atrás. Él sabía que Lucas
podía oler que había tenido sexo con Leyland y ya le había
reclamado.

—Estoy feliz por ti, Jake. —Jake podía ver a Lucas


tratando de sonreír por él, pero el dolor era evidente en sus
pálidos ojos azules. El corazón de Jake dolía mientras
observaba a Lucas cuidadosamente enmascarar su dolor
antes de asentirle, y darse la vuelta.

Antes de Leyland, antes de que Jake hubiera


encontrado a su compañero, él y Lucas habían tenido una
relación de algún tipo. Ninguno de ellos había pensado en
tener una compañera. Esa que podría proporcionar los
cachorros que tenían los compañeros, no lobos
homosexuales.

Creyendo que, Jake y Lucas habían llegado a ser muy


cercanos con los años, proporcionándose comodidad y
afecto el uno al otro, así como también satisfacer las
imperiosas necesidades sexuales de un hombre lobo. Había
sido una mutua relación beneficiosa, incluso una de amor.

Pero en el momento en que Jake había visto a


Leyland, había sabido que tenía un compañero. Había
terminado de inmediato su relación con Lucas. Saber la
alegría que podría tener cuando encontrara a su
compañero, Lucas se había quedado graciosamente a un
lado. Pero eso no evitó el dolor en sus ojos.

Jake estaba agradecido por el sacrificio de Lucas, pero


todavía se preocupaba por él y le dolía saber que su
felicidad causaba a su ex amante tanto dolor. Haría
cualquier cosa si pudiera tenerles a ambos, pero el destino
elegía sólo un compañero para cada uno de ellos y Leyland
era el suyo.

—¿Lucas?

Lucas negó tristemente con la cabeza. —Sólo se feliz,


Jake. Eso es todo lo que pido. —Sus ojos rogaban a Jake
que no siguiera adelante con sus pensamientos, para
dejarlo pasar. Jake vio a Lucas durante unos instantes
antes de finalmente asentir con la cabeza en el acuerdo. Él
lo dejaría pasar, por ahora.

—¿Jake? —Ryland, el más joven y el más inexperto de


su manada, preguntó en voz baja—. ¿Él va a… va a
quedarse?

Jake sonrió por encima de Ryland. —Espero que sí,


Ryland.

—¿Le reclamaste?

Jake asintió.

—Entonces querrá quedarse, ¿no? Nos pertenece


ahora. No puede salir.

Jake sonrió a Ryland, con ganas de tranquilizarlo.


Ryland, el más joven de ellos con tan sólo diecinueve años,
había estado con ellos desde que su manada lo había
golpeado y lo dejó por muerto. En ese momento, ni siquiera
sabían que era gay, sólo que apareció pequeño y débil.

En los seis años que había sido parte de la manada de


Jake había crecido en tamaño y se volvió mucho más
fuerte, pero seguía siendo el más pequeño y más débil de
todos ellos. Jake tenía la sospecha de que Ryland era
también un Omega, como Leyland.

Desafortunadamente, no sería capaz de demostrar


eso, hasta que Ryland encontrara a su compañero. Los
rasgos que venían naturalmente a los Omegas, la bondad y
la diplomacia, por lo general se quedaban dormidos hasta
que su compañero los reclamaba y pasaban por su primer
cambio acoplados.

—Espero que decida quedarse con nosotros, Ryland.


Pero necesitas recordar que es humano. Y no puede ser
feliz aquí. No querrías que se quedara, si no fuera feliz,
¿verdad?

Ryland se encogió de hombros. —No. Supongo que no.


Pero me gusta. Me gusta la forma en que huele.
—A mí también, Ryland. Ahora, ¿por qué no vas a
abrir la puerta de mi dormitorio y retirar las mantas? Estoy
seguro de que Leyland puede aprovecharse de un poco de
sueño. Ha tenido un muy largo día.

Jake fue recompensado con una gran sonrisa de


Ryland, por haberle dado un deber que cumplir para
ambos, el Alfa y su compañero, antes de que Ryland
huyera para hacer lo que Jake le pidió. Que el Alfa de la
manada le pidiera un deber específico que hacer, era un
privilegio para alguien que estaba en la manada de Ryland,
especialmente cuando se trataba del compañero del Alfa.

Vio a Gregory, Thomas, y Daniel riéndose del


entusiasmo de Ryland antes de girar para enfrentarse al
resto de su manada, a la espera de sus reacciones a su
nuevo compañero.

Thomas y Daniel asintieron respetuosamente. Los ojos


de Gregory se quedaron en la forma de Ryland alejándose.
Jake sabía que Gregory tenía sentimientos por Ryland pero
no actuaría sobre ellos hasta que Ryland tuviera unos
cuantos años más de experiencia. Sin embargo, se
compadecía de él.

—¿Gregory?

Gregory volvió a mirar a Jake, asintiendo. —Si él es


realmente tu compañero, Jake, ya sabes que no hay duda.
Yo acepto tu decisión.

—Gracias, a todos. Significa mucho para mí que lo


aceptes. No va a ser fácil para él y estoy esperando que
hagas todo lo posible para hacer que esté cómodo.

—Por supuesto, Jake. Lo que quiera que necesites,


estamos aquí para ti.

Jake asintió. Sólo esperaba que fuera así de fácil. —


Voy a ir a tumbarle para que pueda dormir y tomar una
ducha rápida. ¿Por qué no vas a empezar a la cena? Vuelvo
en unos minutos.
Gregory asintió mientras seguía a Daniel y Thomas en
la cocina mientras Jake llevaba a Leyland a su dormitorio.
Con mucho cuidado lo estableció en la cama, esperando
que Ryland saliera de la habitación antes de quitar el resto
de la ropa de Leyland y meterlo en la cama.

Se sentó a su lado, observando el suave ascenso


progresivo y la caída del pecho de Leyland. Era tan
condenadamente sexy. Jake solo quería meterse en la
cama junto a él y despertarlo, pero sabía que Leyland
necesitaba su sueño. Anteriormente había sido muy duro
con su pequeño hombre. Necesitaba su descanso.

Levantándose, Jake se dirigió al cuarto de baño para


una ducha rápida. Sabía que olía a sexo. No había ninguna
razón para torturar a Lucas, incluso más de la que ya tenía.

Unos minutos más tarde, Jake se secó rápidamente y


caminó de nuevo a la habitación para secarse. Agarró unos
vaqueros limpios y una camisa, poniéndoselos antes de
arrojar la toalla mojada en la ropa sucia.

Caminando de regreso hacia Leyland, Jake se inclinó y


le besó suavemente en la frente antes de pararse con la
espalda recta, volviéndose a salir de la habitación. Apagó la
luz y en silencio cerró la puerta trás él. Cuando se volvió
para ir a la cocina, vio a Lucas entrar en la oficina.

Tomando una respiración profunda se dirigió a la


oficina, caminando detrás de él.

Vio a Lucas servirse un trago, rápidamente


engulléndolo. Podía ver la tensión en los hombros de Lucas.

—Lucas, lo siento. —Nunca quiso hacer daño a Lucas.


Si hubiera sabido que encontraría a su compañero nunca
habría comenzado una relación con él.

Pero él no lo sabía. Y había comenzado una relación


con él. Habían estado juntos durante casi diez años.
—No hay nada que podamos hacer al respecto, Jake.
Él es tu compañero. Le necesitas tanto como el resto de la
manada lo hace. Lo acepto.

—Nunca quise hacerte daño, Lucas. Espero que creas


eso.

Lucas volvió a sonreír a Jake. —Oh, cariño, ya lo sé.


No pensaste que tendrías un compañero. Ninguno de
nosotros lo hacía. Los compañeros son para aquellos que
pueden proporcionar cachorros a la manada, no para gente
como nosotros. Me imagino que él fue toda una sorpresa.

—Sí. —Jake asintió con la cabeza—. Lo fue.

Jake vio a Lucas mirar fijamente el vaso, agitando el


líquido ámbar alrededor del cristal. —Es muy hermoso,
Jake. Podría haber sido peor.

—Lucas, —Jake comenzó sólo para ser interrumpido


por la sonrisa resignada de Lucas.

—Está bien, Jake, de verdad. Tienes todo mi apoyo, y


Leyland también lo tendrá. Es lo que necesitas, es tu otra
mitad. No estarás completo sin él. —Sus ojos se llenaron de
dolor, miró a Jake—. No puedo dejar de amarte de la noche
a la mañana, Jake, pero no voy a dejar que eso afecte mi
lealtad hacia ti o a tu compañero. Haré lo que quieras que
necesites que haga.

—Lucas, si esto se convierte en demasiado para ti…

—¿Tratando de deshacerte de mí ya, Jake? —Lucas se


echó a reír, pero Jake podía percibir la duda en su voz.

—Dios, no, Lucas. Esta es tu casa. Ya lo sabes. —Jake


corrió un agitada mano por el pelo—. Yo sólo… duele verte
con dolor, Lucas. No importa lo que pienses, encontrar a mi
compañero no borra de forma automática los últimos diez
años. Tú siempre has estado ahí para mí, pase lo que pase.
No puedo olvidar eso. No lo olvidaré.

Lucas se acercó y acarició el lado de la cara de Jake,


sus ojos empañados.
—Tienes que hacerlo, Jake. Siempre vamos a tener
nuestros recuerdos juntos, pero lo que tuvimos, se ha
terminado. Tienes un compañero ahora, alguien con quien
hacer nuevos recuerdos.

Jake sintió mirada de Lucas viajar por su rostro una


vez más antes de que diera media vuelta y caminara hacia
la puerta. Hizo una pausa breve, sus hombros caídos.

—No te das cuenta de lo que te ha sido dado, Jake.


Eres uno de los afortunados. Has encontrado el significado
para ti. No la cagues en esto o tendré que patearte el culo.

Jake vio a Lucas salir del estudio, sintiéndose menos


afortunado de lo que él tenía ya antes de encontrar esa
mañana a Leyland. No podía creer que tuviera que
renunciar a Lucas solo porque hubiera encontrado a su
compañero.

Por otro lado, no podía imaginar algún día estar sin


Leyland de nuevo. Estaba básicamente jodido, si lo hacía, y
jodido si no lo hacía. De una forma u otra, iba a herir a
uno de los dos hombres que le importaban.

Los ojos de Leyland se abrieron lentamente, la


oscuridad de la habitación casi le cegó. No podía ver nada.
Sus ojos comenzaron a adaptarse, poco a poco la sala entró
en su foco. Bueno, él estaba en una habitación de algún
tipo.

Retiró la colcha, con rapidez observando su cuerpo


desnudo, y se sentó.

Se deslizó hasta el borde de la cama, haciendo una


mueca por los músculos doloridos en el culo. Oh sí, el culo.
De pronto recordó lo que había estado haciendo para hacer
que su culo doliera.
Así que, ¿dónde estaba su vaquero rebelde? Leyland
se puso de pie y encendió la lámpara de la mesita de
noche. La habitación se inundó de luz suave. Hey, al
menos, era una agradable habitación, sonrió para sí mismo.

Había estado durmiendo en la cama más grande que


jamás había visto, cubierta por un gran edredón blanco. La
cabecera era de fuerte pino natural macizo. A cada lado de
la cama había mesitas de noche de pino.

Justo al otro lado de la cama había una gran chimenea


de piedra de río, con dos grandes sillones mullidos color
canela enfrentándola. Dos aparadores grandes de pino se
asentaban frente a otra pared. Entre los dos aparadores
había una puerta que conducía a un gran baño principal.

El tamaño del cuarto de baño asombró a Leyland.


Parecía más grande que su cuarto de la parte de atrás de
su casa. Disfrutaba de una consola de dos lavabos, gran
bañera jardín, y un ducha lo suficientemente grande como
para mantener, posiblemente, cinco personas.

Por lo tanto, se trataba de un buen conjunto. ¿A quién


le pertenecía? ¿A su vaquero? Leyland volvió a entrar en el
dormitorio y empezó a sacar los cajones de la cómoda
hasta que encontró algo que ponerse, porque sus ropas
habían desaparecido.

Agarró una gran camiseta, que le bajaba casi hasta las


rodillas. También encontró un par de pantalones de chándal
y se los puso. Rodó los ojos cuando tuvo que enrrollar la
parte de abajo de los pantalones de chándal hacia arriba,
en varias ocasiones.

Abriendo la puerta del dormitorio se asomó. No podía


ver a nadie pero podía oír las voces. Leyland cerró la puerta
detrás de él y comenzó a caminar hacia las voces, con la
esperanza de que uno de ellos fuera su vaquero.

Al doblar una esquina dudó, al ver a varias personas


sentadas alrededor de una mesa grande de madera
comedor, su vaquero era uno de ellos. Leyland se quedó
allí, sin saber qué hacer cuando la cabeza de Jake de
repente surgió y giró sus ojos al instante estrechándolos en
Leyland.

Sin decir una palabra a nadie, se levantó y caminó a


través de la habitación hacia Leyland, lo agarró por la
cintura y lo levantó hasta otro de esos grandes, besos de
tornillo.

En el momento que Jake levantó los labios, la cabeza


de Leyland le daba vueltas, sus piernas temblando. Si Jake
no hubiera tenido un apoyo en él, se habría caído de culo
seguro. Leyland tuvo que aferrarse a Jake simplemente
para mantenerse temblando.

—Oye, bebé, ¿has tenido una buena siesta? —Jake le


susurró.

—Hey, vaquero, —susurró Leyland de vuelta con una


tonta sonrisa.

—Te ves bien con mis ropas, —dijo Jake mientras


tomaba la larga camiseta y enrollaba los pantalones de
deporte de Leyland.

—Así que, ¿era tu dormitorio en el que estaba?

—¿Por qué habría de ponerte en la habitación de


alguien más? — Preguntó Jake, con una ceja levantada por
la sorpresa—. Yo no soy conocido por mis capacidades de
compartir. No juego bien con los demás.

Leyland se rió en voz baja. —Yo no estoy seguro de


estar de acuerdo con eso. Parece que juegas muy bien para
mí.

Miraba con fascinación cuando los ojos cobre de Jake


se volvieron más claros hasta que se tornaron de oro y
llenos de lujuria, manchas pequeñas de luz brillando en
ellos. Llegó con su mano a acariciar suavemente a lo largo
de los bordes de sus pestañas.

—¿Cómo haces eso? —preguntó con asombro.


—¿Hacer qué? —Susurró Jake con una respiración
suave.

—¿Hacer que tus ojos sean todo de oro y brillantes de


esa manera? Es como si en realidad tuviera pequeñas luces
en ellos. Nunca he visto nada igual.

—¿Tú ves luces en mis ojos? —preguntó Jake, su voz


vacilante.

—Sí. Es genial, también. Nunca he sido capaz de hacer


eso. No conozco a nadie que pueda. Y ese bonito color oro
hermoso, hago fotos para vivir y tengo que decirte que
nunca he visto a nadie con ese color antes. Es
impresionante.

—¿Jake? —dijo una voz al lado de ellos. Leyland volvió


la cabeza para ver a un hombre alto, de pelo arenoso de
pie junto a ellos. Se ruborizó un poco cuando se dio cuenta
de que Jake le seguía sosteniendo por encima del suelo.

—Eh, Jake, puedes bajarme ahora, —se inclinó y le


susurró en su oído, provocando una risita de ambos, Jake y
el hombre de pie junto a ellos. Jake bajó lentamente a
Leyland al suelo, pero mantuvo su brazo alrededor de él y
se volvió hacia el hombre junto a ellos.

—Bebé, este es Gregory. Es parte de mi familia. Los


otros brutos sentados a la mesa forman el resto de mi
familia. Me gustaría presentártelos.

—Oh, está bien. —Leyland se sentía un poco


confundido. ¿Por qué Jake quería presentarle a su familia?
No era como que estuvieran saliendo ni nada.

Habían tenido sexo. Por supuesto, había sido el mejor


sexo de su vida, pero aún así, había sido sólo sexo, ¿O no?

Leyland siguió a Jake a la mesa. Estaba un poco


intimidado por la magnitud de cada uno de los hombres que
se sentaban alrededor de la mesa. Eran enormes.

Le hizo sentir a Leyland aún más pequeño que sus


1,73. Parecía una quisquilla en comparación con ellos.
—Ya has conocido a Gregory.

Leyland asintió con la cabeza hacia Gregory.

—Al lado de Gregory está Daniel, a continuación,


Thomas. El más joven de aquí es Ryland. Y este es Lucas,
mi mano derecha.

Leyland se volvió a ver al hombre que Jake señaló, el


aliento salía de su cuerpo con apresuramiento. Era una
preciosidad. Casi tan hermoso como Jake, y construido así
también. Era sólo unos cinco centímetros más bajo que
Jake, sin embargo, y su cabello castaño arenoso con
tonalidades más claras.

Sin embargo, a diferencia de Jake, sus ojos eran de


color azul de la espuma del mar ¿o eran verdes? Leyland no
podía decirlo. Parecían estar cambiando de color, al igual
que los de Jake. Incluso tenía las mismas brillantes luces en
ellos.

—Maldita sea, ¿es eso un rasgo de la familia? —


preguntó mientras tomaba un paso hacia Lucas.

Jake inclinó la cabeza hacia un lado, la confusión


evidente en su voz. —¿Qué es un rasgo de la familia?

—Esa cosa de la chispa de luz. —Se volvió para volver


a mirar hacia Jake, curioso—. ¿Pueden todos en tu familia
hacer eso?

—Leyland, ¿ves destellos de luz en los ojos de Lucas?


¿Al igual que los que ves en mis ojos?

—Sí. —Leyland podía sentir la tensión repentina en la


habitación. ¿Había dicho algo equivocado? ¿No se suponía
que mencionara las luces brillantes?

—Jake, —se preguntó, a la vez muy nervioso. Todo el


mundo lo estaba mirando—. ¿Dije algo malo?

—No, por supuesto que no, bebé. Es sorprendente,


eso es todo. Nadie se ha dado cuenta alguna vez de los
destellos en nuestros ojos antes. Tal vez sea porque eres
un fotógrafo. ¿Ves el mismo brillo en los ojos de otra
persona? —Jake hizo un gesto a los otros para llegar hasta
Leyland para que pudiera ver dentro de sus ojos. Leyland
alejó su mirada preocupada de Jake y miró a cada uno en
sus ojos cuando se paraban frente a él, uno por uno.

Por último, se volvió a mirar hacia atrás a Jake,


entonces a Lucas, y sacudió la cabeza.

—No.

—¿Pero ves destellos de luz en mis ojos? —preguntó


Jake—. ¿Todavía puedes verlos?

Leyland asintió con la cabeza.

—¿Y a Lucas?

Leyland se volvió para mirar a Lucas durante varios


minutos antes de volver a Jake, asintiendo con la cabeza.
—Sí, todavía veo la luz brillante en ambos, de vuestros
ojos. ¿Jake? ¿Qué está pasando? ¿He dicho algo malo? ¿No
debería haber visto las luces?

—No, bebé, está bien que las vieras. De hecho, es


bueno que lo hicieras. Sólo alguien muy especial podía ver
los pequeños destellos en nuestros ojos. Se trata de algo
genético en nuestra familia, pero no mucha gente los ve.
No te quiero preocupar por ello.

—¿Entonces por qué está todo el mundo mirándome?

Jake se reía. —Debe ser porque eres tan


condenadamente guapo. Ahora, ¿por qué no te sientas a la
mesa y vamos a conseguir algo para comer? —Hizo un
gesto hacia Gregory, quien asintió—. Tengo que hablar con
Lucas un momento. Luego me vuelvo a unir a ti.

Leyland asintió mientras caminaba hacia la mesa. Se


sentó, volviendo la cabeza para ver a Jake y a Lucas salir
de la habitación. Todo el mundo se sentó alrededor de la
mesa y continuaban mirándolo durante unos instantes
antes de bajar sus cabezas.
Estaba más confuso de lo que había estado cuando
entró por primera vez en la habitación. Todos ellos
actuaron muy sumisos hacia él, casi con reverencia sus
cabezas a él. A Leyland le dio escalofríos.

Algo parecía estar pasando y realmente quería saber


qué era. Tal vez sólo necesitaba salir. Por supuesto, él no
quería dejar a Jake sin llegar a conocerlo mejor, pero las
cosas estaban volviéndose muy extrañas.

—¿Alguien sabe dónde está mi coche? —preguntó,


rompiendo el grueso silencio en la habitación.

Gregory rápidamente levantó la vista de donde se


encontraba en la cocina.

—Jake dijo que uno de nosotros lo remolcaría hasta el


rancho por la mañana. Está demasiado oscuro para hacerlo
esta noche. ¿Necesitas algo de tu coche?

—No, pero me parece que no puedo encontrar la ropa


y esta no se ajusta exactamente, —respondió, mientras
señalaba a los pantalones de chándal enrollados en su
mitad inferior—. Además, tengo una sesión de fotos a la
que necesito llegar. No quiero ir demasiado tarde.

—Sesión de fotos para el rancho Wolfrik, ¿verdad? —


preguntó Daniel.

—Sí. ¿Cómo lo sabes? —preguntó Leyland, volviendo


la cabeza para mirar a Daniel, confundido por su sonrisa
repentina.

—Bienvenido a Wolfrik Ranch, Leyland.


Lucas se dejó caer en la silla en la que se había
sentado, pasando su mano ásperamente por el pelo. Miró a
Jake caminar a la licorera y verter dos copas de whisky,
entregándole una.

La bebió de un trago, el suave líquido ámbar


quemando su garganta. No le importaba. Quería otra. Se
puso de pie y caminó al mueble del licor y cogió la botella
de whisky.

—Eso no va a ayudar, Lucas.

Lucas cerró la licorera de cristal el líquido salpicando


alrededor del interior de la botella. —Entonces, ¿qué diablos
se supone que debo hacer? —Volvió la cabeza para mirar a
través de la habitación a Jake—. Espero que tengas una
idea porque yo me he quedado en blanco.

Jake negó con la cabeza. —Para ser totalmente


honesto, no tengo ni idea. Nunca he oído hablar de alguien
que tenga dos compañeros antes. ¿Y tú?

—¿Estamos realmente seguros de qué es lo que está


pasando? ¿Podría estar Leyland mintiendo?

Tenía que haber algún tipo de explicación a todo esto.


Era demasiado increíble para ser verdad.

—No. Leyland no está mintiendo. Él no tiene la menor


idea de lo que está pasando aquí. No le he dicho nada. No
hubo tiempo entre el momento en que lo reclamé y ahora.

Lucas podía sentir sus pelos del cuello comenzar a


subir ante la mención de Jake reclamando a Leyland.
Bueno, eso era raro. Pensó que sería más molesto que
Leyland tuviera sexo con Jake que a la inversa.
—Jake…

—Lo sé, bebé. No es fácil para ti.

La voz de Lucas se llenó de tensión cuando contestó a


Jake. —¿Cómo se supone que haga esto, Jake? ¿Cómo
puedo lidiar con esto? Me había preparado para renunciar a
ti porque has encontrado a tu compañero. ¿Ahora
encuentro que el mismo hombre que tú reclamaste es mi
compañero también? ¿Cómo se supone que debo lidiar con
esto?

—No tengo ninguna respuesta en este momento,


Lucas. Sé que no puedo renunciar a él. Yo ya le he
reclamado.

—Entonces, ¿qué significa eso para mí?

—Lucas, —dijo Jake en voz baja.

—Tendré que irme. No hay otra manera. Sólo tendré


que marcharme, —Lucas susurró.

—No, Lucas. Marcharte no es la respuesta. Ya se nos


ocurrirá algo. —Jake se acercó y agarró a Lucas por el
hombro—. Bebé, no te vayas, por favor. Ya se nos ocurrirá
algo.

—¿Qué, Jake? ¿Qué se nos ocurrirá? ¿Cómo


compartirlo? Tú sabes que no va a funcionar. Ya lo
reclamaste. Yo no lo he hecho. Lo mejor es que me vaya. Él
nunca tiene que saber acerca de mí.

—Lucas, no es una opción. Además, una vez que le


explique cómo sé que es mi compañero, comprenderá que
tú lo eres también. No es estúpido, Lucas.

—Jake, no soy lo suficientemente fuerte como para


renunciar a ambos. Simplemente no puedo hacerlo. Es mi
compañero y yo, te amo. Si me quedo, no puedo hacerlo,
Jake. Por favor, no me lo pidas tampoco.

Jake inclinó la cabeza hacia abajo y la apoyó contra la


de Lucas. —No estoy pidiendo que renuncies a ambos,
Lucas. Sólo dame algo de tiempo para resolver esto. Por
favor.

Lucas se quedó en silencio durante unos momentos


antes de asentir con la cabeza. —Sólo… no seas cariñoso
con él delante de mí. A pesar de que eres mi Alfa y te amo,
no sé cuánto tiempo puedo mantenerme bajo control.

Jake rodeó con sus brazos a Lucas y le acercó a sus


brazos.

—Está bien, bebé. Sólo no te vayas. No puedo


perderte.

—No me vas a perder, Jake. Sólo es que no veo cómo


podemos resolver esto. Estamos emparejados a la misma
persona. Cosas como ésta no suceden. Yo nunca he oído
hablar de que esto ocurriera antes. Diablos, estaba
sorprendido de que incluso tuviéramos compañeros.

Jake asintió. —Lo sé. Sin referir esto a nuestros


mayores, no sé cómo alguna vez resolver esto, pero lo
haremos. Sólo dame algo de tiempo.

Lucas se apartó de la calidez de los brazos de Jake. —


Sólo date prisa, de acuerdo. No estoy seguro de cuánto
tiempo pueda mantenerme bajo control. Mis dientes ya
duelen para marcarle como mío.

—Sólo no… no hagas nada sin hablar conmigo primero,


¿de acuerdo? No quiero que esto se interponga entre
nosotros, Lucas.

Lucas miró a Jake, riéndose amargamente. —Ya lo ha


hecho, Jake.

Jake vio a Lucas salir de la oficina, a sabiendas de que


iba a correr a la luz de la luna. Siempre lo hacía cuando
estaba molesto o cuando necesitaba aclarar su cabeza. Y en
este momento, Jake sabía que Lucas tenía muchas cosas en
la cabeza.

Aún no podía creer que estuvieran emparejados con el


mismo hombre. Sólo parecía tan irreal. Había sido bastante
difícil cuando tuvo que renunciar a Lucas por Leyland.
Ahora podría perder a Leyland también. No sabía qué
hacer.

No podía perder a ambos. Sin Lucas y Leyland, sabía


que no sería capaz de ser el alfa. Necesitaba su apoyo, su
fuerza, y su amor. Simplemente no podía hacerlo sin ellos,
ambos.

No podía renunciar a Leyland. Ya le había reclamado.


Pero no quería renunciar a Lucas tampoco. Su principal
problema es que no sabía si podrían compartir. Por extraño
que pareciera, la idea de Lucas y Leyland en su cama
juntos era una con la que había fantaseado con frecuencia.

Pero compartir a su compañero, dejando que otra


persona reclamara a su compañero, eso era otra historia.
Había una veta posesiva en los lobos, sobre todo alfas, que
hacía casi imposible para ellos compartir a sus compañeros.

Si no llegaban a una solución, podría perder a los dos,


y él ni siquiera había cimentado el lugar de Leyland en su
vida todavía. Los ojos de Jake se desviaron en la botella de
whisky, colocada en el gabinete del licor. Tal vez Lucas
tuviera una buena idea. Él se puso de pie y se dirigió al
gabinete, cuando escuchó un golpe en la puerta. ¡Maldita
sea!

—Entra, —gritó, volviéndose para mirar a la puerta,


sus facciones se suavizaron cuando vio a Leyland en la
puerta, mirando vacilante—. Hey, bebé. ¿Conseguiste algo
de comer?

Leyland asintió mientras entraba a la habitación,


cerrando la puerta con suavidad detrás de él. Se acercó a
Jake y se apoyó en él, trazando un profundo suspiro. Jake
observaba, fascinado la sonrisa de satisfacción que se
apoderó de la cara de Leyland.

—Hueles realmente bien, —murmuró Leyland.

Jake alzó una ceja mientras miraba hacia abajo a la


mirada de satisfacción en la cara de Leyland. —¿Oh? ¿Y a
qué puedo oler, bebé?

Leyland extendió la mano y frotó sus manos sobre el


pecho de Jake, sus ojos siguiéndole. —Mmmm... todo como
almizcle y amaderado. Muy masculino y totalmente
delicioso.

Jake se rió. Leyland prácticamente ronroneaba


mientras se frotaba contra el cuerpo de Jake. El olor de su
excitación empezó a penetrar en la habitación. Jake sabía
que la polla de Leyland tenía que estar tan dura como la
suya rápidamente llegaba a estar.

—¿Delicioso? No estoy seguro de que haya sido


mencionado alguna vez como delicioso. ¿Qué significa eso
exactamente?

—¿Delicioso? Significa que quiero comerte, —ronroneó


Leyland, sus pestañas revoloteando mientras levantaba su
rostro hacia el de Jake—. ¿Puedo comerte, vaquero?

Oh, muchacho, él podría. Jake agarró a Leyland


alrededor de la cintura y le levantó hasta él. —Puedes
tomar cualquier cosa de mí que quieras, bebé, —gruñó
mientras molía sus caderas contra la suya—. Incluso puede
que tenga alguna sugerencia para ti.

Los labios de Leyland se torcieron en una pequeña


mueca. —Y aquí estaba yo, con la esperanza de hacer mi
propia investigación. ¿Quizás haga una pequeña
exploración?

—Está lejos de mí impedirte investigar, bebé, —Jake


se rió de nuevo cuando se acercó a una de las sillas y se
sentó, Leyland se mantuvo firme en su regazo. Extendió
sus brazos—. Explora, por favor.
Leyland estaba resultando ser bastante sorpresivo. Su
pequeño compañero parecía no tener ningún problema en
explorar el lado sexual de su nueva relación. Jake sólo
esperaba que fuera tan comprensivo y ansioso, una vez que
se enterase de todo lo que su relación implicaba.

Miró con anticipación cómo Leyland lentamente se


desabrochaba la camisa y la empujaba fuera del camino. Su
anticipación terminó cuando Leyland acarició las manos
sobre el pecho desnudo de Jake.

—Esto es agradable, —susurró mientras Leyland


arremolinaba sus dedos a través del cabello castaño oscuro.

—Al igual que eso, ¿verdad? —Jake se echó a reír,


amando la sensación de las manos de Leyland sobre él.

—Oh, sí. Eso me mantendrá agradable y cálido este


invierno. No puedo esperar.

Sí, mantendrá a Leyland agradable y cálido… ¿este


invierno? El invierno estaba más allá de cuatro meses.
¿Significaba eso que Leyland ya estaba planeando quedarse
allí? Ellos ni siquiera lo habían discutido todavía. Tal vez
esto no sería tan difícil como pensaba. Sin embargo...

—¿Tiene ganas de abrazarme este invierno, Leyland?


—Jake preguntó tentativamente.

—No puedo esperar, tú, yo, el calor del fuego


agradable. Va a ser genial. Tenéis nieve por aquí, ¿no? Me
encanta acurrucarme en días de nieve. No hay nada mejor.
Yo creo que es por eso que el invierno siempre ha sido mi
época favorita del año. No te me malinterpretes, el verano
es muy agradable también, sobre todo cuando te desnudes
todo el tiempo. Pero el invierno, todo el mundo parece
estar mucho más tierno durante la época de invierno.

Jake se sorprendió ante la mirada triste en el rostro de


Leyland, como si estuviera realmente contemplándoles
abrazarse juntos en un día frío de nieve. Por supuesto, la
idea de Leyland corriendo desnudo durante el verano sólo
podría hacer eso su época favorita del año.
—Sí, tenemos un montón de nieve aquí en el invierno,
a veces todo el camino hasta arriba en las ventanas.

Leyland sonrió hasta a Jake. —Perfecto.

Los ojos de Jake comenzaron a rodar de nuevo en la


cabeza cuando los dedos de Leyland se movieron para
golpear sus pezones. Oh, maldita sea, eso se sintió tan
bien. No podía mantener el bajo gemido en su garganta de
escaparse.

—¿Te gusta eso, vaquero?

Jake asintió con vehemencia. No podía esperar para


ver qué más quería Leyland explorar.

—Entonces te va a encantar esto. —Leyland se inclinó


hacia abajo y tomó uno de los pezones de Jake en su boca,
rápidamente frotando su lengua sobre el pequeño apretado
nudo. Sus manos se apoderaron de un lado de la silla, con
las uñas mordiendo el suave cuero.

—Los dientes, bebé, vigila los dientes, —recordó Jake


a Leyland cuando sus dientes descartaron su piel. Leyland
simplemente se reía contra la piel de Jake y su boca se
movió más abajo en el pecho. Se deslizó fuera del regazo
primera Jake y se arrodilló entre sus piernas, sus brazos
apoyados en cada uno de los muslos rígidos de Jake.

—Vamos a tener que hacer algo acerca de estos, —


dijo Leyland con firmeza al llegar a los botones de los
pantalones vaqueros de Jake. La respiración de Jake
atrapada en su garganta al ver a Leyland lentamente
desabrochar cada botón de su agujero, liberando su dura
erección.

—Bueno, hola, —se rió Leyland, cuando la polla de


Jake rebotó para golpearle en la barbilla. Alzó y envolvió su
mano alrededor de la gran base, riendo—. Creo que tú y yo
vamos a ser grandes amigos.

Jake no pudo contener la risa. Leyland era tal sorpresa


para él. Era precioso, divertido, cariñoso, y maldita sea
caliente en la cama. Básicamente, ¡perfecto! Jake sabía que
no podía pedir un mejor compañero que Leyland.

A excepción quizá de Lucas, el pensamiento triste llegó


rápidamente a él. Cuando los labios de Leyland se posaron
sobre la cabeza palpitante de su polla, rápidamente empujó
esos pensamientos lejos de su mente. Tener a Lucas ya no
era una opción.

Leyland era su compañero ahora.

Jake miró a Leyland, su mente empezando a estar en


blanco, cuando Leyland tomó cada centímetro de su polla
enorme en la boca. ¡Maldita sea! Eso nunca había ocurrido
antes. No había tenido toneladas de amantes en su vida,
pero incluso los que había tenido nunca pudieron tomar
todo de él.

Leyland, por otro lado, se prodigaba como un experto.


Su lengua lentamente trazando cada centímetro de su polla
desde la pequeña ranura en la parte superior, a las
inflamadas glándulas debajo, y todo el camino hasta la
base. No se perdió nada de ello.

—Leyland, —Jake gimió cuando Leyland comenzó


expertamente a tomar la totalidad de su longitud, hasta
que pudo sentir la cabeza de su polla golpear la parte
trasera de la garganta de Leyland—. Joder, bebé, eso…
nadie nunca,

Cuando la mano de Leyland bajó para masajear


suavemente su saco, sabía que no iba a durar mucho más
tiempo. El placer era demasiado exquisito. Trató de formar
las palabras para dejar que Leyland supiera que estaba
cerca, pero nada excepto un largo gemido alargado, salía
de su boca.

Los dedos ágiles que empujaban contra su ávido


agujero le enviaron al borde. La cabeza de Jake volvió a
caer contra la silla mientras cargaba sus caderas contra la
boca de Leyland y luego hacia abajo contra los dedos en su
culo.
Brevemente se preguntó cómo Leyland podría tener
una mano alrededor de su pene, otra mano acariciando su
saco, y otra mano en su culo antes de que todo saliera de
su pensamiento en la cabeza y se centrara en un solo
punto, el relámpago disparando a través de su polla.

—Leyland, —rugió mientras erupcionaba, lanzando en


la boca de Leyland, llenándolo con su liberación. Maldita
sea si Leyland no se tragó hasta la última gota.

A medida que el aire empezó a llenar los pulmones de


Jake le sonrió a la cara de satisfacción de Leyland. Su mano
temblaba cuando se agachó para acariciar los suave rizos
castaños Leyland. —Nadie había hecho eso por mí antes —
dijo en voz baja.

—¿Darte una mamada? —preguntó Leyland, incrédulo.

—No, —Jake se reía—. Tomarme todo completo. Puede


que lo hayas notado, pero no soy un hombre pequeño.

—Recuerdo, —se rió Leyland mientras subía de nuevo


en el regazo de Jake, sus piernas arrastrándose por las más
grandes de Jake—. Bueno, vas a tener que acostumbrarte.
Me encanta chupar la polla.

—Va a ser un sacrificio, pero estoy seguro que lo


manejaré, de alguna manera.

—Apuesto a que lo harás.

Los ojos de Jake recorrían a Leyland. —Ahora, ¿qué


puedo hacer por ti?

Él se sorprendió, pero el profundo sonrojo llenó la cara


de Leyland. —¿Qué?

—Yo como que… ya, bueno, tú eras solo tan… y


entonces yo… bueno, no pude evitarlo.

—¿Evitar qué, Leyland? —Jake estaba totalmente


confundido por el rubor avergonzado en la cara de
Leyland, la forma en que sus ojos no se unían a los de
Jake. Jake se acercó y levantó la barbilla de Leyland—.
¿Qué, bebé?

—Yo ya me corrí. Ya te dije que me gusta chupar la


polla. Lo dije en serio. Me gusta realmente chupar la polla.

—¿Significa eso que tengo más mamadas como esta


esperando?

Jake se rió, sin poder creer que pudiera tener esta


maldita suerte. ¿Su compañero podía tomar todo de él y le
gustaba hacerlo tanto que se corría sin ningún tipo de
estimulación? ¡Malditamente caliente!

Leyland se echó a reír alegremente. —¿No te importa?

—¿Estás loco? Estoy encantado. Por favor, siéntete


libre para darme una mamada en cualquier momento que
desees. Considérame tu propia y personal muñeca de
mamadas.

—Sí, bueno, hay un inconveniente. Realmente necesito


unos pantalones limpios ahora. Estos están poniéndose
todo fríos y pegajosos. ¿Cuál es tu suministro de
pantalones de deporte?

—Creo que voy a tener que comprar más, —Jake se


reía mientras levantaba a Leyland en sus brazos y comenzó
a caminar fuera del estudio hacia su dormitorio. A medida
que caminó por la sala vio a Lucas rápidamente saliendo de
la puerta de al lado.

¡Maldita sea! Había prometido mantener las cosas bajo


llave con Leyland, hasta que pudiera entender todo esto de
la doble cosa de la pareja. Había decepcionado a Lucas de
nuevo.

Brevemente pensó en seguir a Lucas y tratar de hablar


con él, pero comprendió que probablemente necesitaba un
poco de espacio en estos momentos.

Jake sabía que no sería tan comprensivo como Lucas


si sus posiciones se invirtieran. Él reclamaría a su
compañero, y todos los demás podían irse a la mierda. Sólo
esperaba que Lucas le diera el tiempo necesario para
arreglar todo esto.

Jake pateó la puerta del dormitorio para cerrar y sentó


a Leyland abajo en sus pies, señalando el cuarto de baño.
—¿Por qué no vas a asearte, mientras encuentro algo que
te puedas poner?

—Está bien, —respondió Leyland cuando se dirigía


hacia el cuarto de baño. Jake lo vio alejarse, con los ojos
apuntando directamente a su pequeño culo apretado.
Quería volver de regreso allí tanto que podía sentir su polla
empezando a endurecerse de nuevo sólo en el
pensamiento.

Infierno, él no había venido para nada más que diez


minutos y estaba listo para empezar de nuevo. Esto no
augura nada bueno para mantener las cosas bajo llave. A él
le gustaría probar y conocer a su pequeño compañero sin
su polla interfirendo, por lo menos durante unos pocos
minutos.

Jake extendió algo de ropa para Leyland y luego se


cambió a un par de pantalones de chándal antes de que se
instalara en una de las grandes sillas del salón frente a la
chimenea, esperando a que Leyland saliera del cuarto de
baño.

Sus ojos se dirigieron inmediatamente a la puerta del


baño cuando se abrió y un muy desnudo Leyland salió.
¡Dulce infierno! Mantener las manos fuera de él iba a ser
mucho más difícil de lo que pensaba. Leyland era
impresionante.

Su cuerpo estaba perfectamente proporcionado con


piernas largas y atléticas, caderas pequeñas, un abdomen
plano casi perfecto, y sólo los músculos suficientes en su
pecho sin pelo para darle un poco de definición. Incluso los
huesos prominentes en sus hombros y el cuello eran
excitantes.

La piel suave y sin vello que cubría todo su cuerpo, era


erótico como el infierno.
No había ni siquiera un pelo en la ingle. Jake
brevemente pensaba que Leyland debía depilarse. Se echó
a reír cuando se dio cuenta de que no lo había notado
antes.

—¿De qué te ríes? —Preguntó Leyland mientras


sacaba una de las grandes camisas de algodón de Jake
sobre su cabeza. Renunciando a los pantalones de chándal,
caminó a través del cuarto y se subió al regazo de Jake, su
brazo rodeando el hombro de Jake, el otro brazo
descansando cómodamente contra su vientre plano.

—Sólo me di cuenta de que nunca noté antes que te


afeitabas, o depilabas, o lo que sea que quiera que hagas
para deshacerse de todo ese pelo alrededor de tu bonita
polla, —Jake se rió cuando llegó para palmear la polla de
Leyland a través de la tela de su camisa.

—Yo me depilo. Me encanta la sensación de una piel


suave, especialmente cuando alguien está tocándome. Sólo
hace que sea mucho más, justo más. Puedo obtener una
mayor estimulación de ese modo. ¿Es eso un problema?

—No, para nada, bebé. Creo que es más caliente que


el infierno. No puedo esperar a llevar mi lengua allí a
explorar un poco por mi cuenta.

—Creo que podría ir tras eso, —se rió Leyland.

—Prefieriría ir detrás de ti, —gruñó Jake— y dentro de


ti, sobre ti, debajo de ti.

—Suena como que podría estar aquí un buen rato.

¡Dios, espero que sí! Jake pensó mientras envolvía sus


brazos alrededor de Leyland.

Simplemente no estaba seguro de cómo responder a


Leyland sin sonar como un completo dominante idiota.
Vaya, ¿espero que te guste vivir en un rancho, porque
ahora me perteneces y nunca voy a dejarte ir? Ah, por
cierto, yo soy el lobo Alfa de mi propia manada. Sí, eso
funcionaría bien.
Jake sólo podía imaginar la reacción de Leyland si
dijera eso. Probablemente, saldría corriendo de la casa. Y
entonces el lobo dominante en él iba a reaccionar,
persiguiéndolo hasta reclamarle de nuevo, bla, bla, bla.
¡Maldita sea!

Leyland apoyó la cabeza contra el hombro de Jake, su


mano ausente acariciando a través de los largos rizos
suaves en la nuca del cuello de Jake. —Así que, dime sobre
Lucas.

—¿Lucas? —Jake casi gritó—. ¿Por qué quieres saber


sobre Lucas?

—Bueno, si tú eres mi compañero y Lucas es mi


compañero, ¿no crees que debería saber un poco más
acerca de él, tanto como de ti?
Leyland sabía en el momento en que las palabras
salieron de su boca que probablemente no debería haberlas
soltado sobre Jake así como lo había hecho. Tenía previsto
comenzar a trabajar en ello, no dejar caer una bomba
sobre Jake. ¡Oops!

Jake se quedó tan quieto que pudo haber sido un


pedazo de madera. Leyland ni siquiera estaba seguro de
que aún respiraba. Parecía aturdido. —¿Jake?

—¿Lo sabes?

—¡Bueno, obvio! —Leyland de repente se echó a reír.


Por supuesto que sabía—. Yo sabía en el momento en que
te vi, y a Lucas también, por supuesto.

—Por supuesto, —repitió Jake en voz baja.

Leyland empezó a preocuparse cuando Jake le levantó


y le puso sobre sus pies, quedándose allí en sus propios
pies para comenzar a dar vueltas por la habitación. Se
quedó observando a Jake, a sabiendas de que estaba
agitado y confuso.

—¿Lo sabías? —Jake preguntó cuando de repente se


detuvo y miró a través de la habitación a Leyland. Sus ojos
se llenaron de incredulidad—.¿Cómo pudiste saber?

Leyland se encogió de hombros. —Soy un Omega. —


¡Obvio!

—¿QUÉ? —Gritó Jake, dando un paso hacia Leyland.


Sonaba tan indignado.
—Seguro que ya sabías eso, —dijo Leyland,
comenzando a estar un poco preocupado. Jake tenía que
haber sabido que él era un Omega, ¿no?—. Jake…

—Por supuesto que sabía que eras un Omega,


Leyland, pero ¿cómo lo sabías tu?

—Yo nací Omega al igual que tú naciste Alfa. —


Leyland estaba confundido. ¿Jake no sabía cómo eran estas
cosas? Incluso si no lo hacía, habría olido el Omega en él.

—¿Naciste Omega?

—Sí.

—Pero no eres un lobo.

—Técnicamente, eso no es cierto, Jake. Soy un lobo.


Yo no he tenido mi cambio todavía. Ahora que tú y yo nos
hemos acoplado, y una vez que me acople con Lucas, seré
capaz de cambiar.

—¿Una vez que te hayas acoplado con Lucas? —Uh oh,


estaba ese sonido indignado en la voz de Jake otra vez.

Jake miró Leyland durante tanto tiempo que Leyland


comenzó a inquietarse.

No podría decir si Jake estaba enojado, molesto, o


ambas cosas. Por lo general, Leyland sabía leer el
sentimiento de alguien por el olor que les rodeaba. Todos
los lobos podían. Pero los sentimientos de Jake eran tan
fríos y duros que Leyland no podía pasar a través de ellos.

Sin decir nada, Jake se volvió de repente y salió del


cuarto, golpeando la puerta para cerrarla detrás de él. Los
hombros de Leyland se desplomaron.

Bueno, infierno. Esto no era como las cosas se suponía


que debían ir.

Caminando hacia el lado de la cama, se sentó y cogió


el teléfono, marcando el hogar de su madre.
—Hola, —respondió la dulce voz de su madre.

—Oye, mamá, soy Leyland.

—Bueno, por supuesto que eres tú, Leyland. Nadie


más me llama Mamá.

—Sí, supongo que eso es cierto, —bromeó Leyland


cuando se deslizó de nuevo en la cama para apoyarse en la
cabecera. Se acercó y sacó el edredón sobre sus piernas,
sintiéndose frío y solo.

—Entonces, ¿cómo te va la sesión de fotos?

—No es tan caliente. El dueño del rancho es en


realidad el Alfa de su propia manada y resulta que él, junto
con su mano derecha y Beta, son mis compañeros. Me he
acoplado al Alfa, Jake, pero no al Beta, Lucas, porque
ninguno de ellos sabía que yo sabía que era un Omega y
ahora Jake está loco conmigo y ya no me habla porque yo
sabía que Lucas me faltaba y…

—Leyland, cariño , reduce la velocidad. Estás hablando


a mil por hora y no puedo entender todo lo que estás
diciendo. Ahora, empieza desde el principio y ve despacio.

Leyland respiró hondo y empezó a decirle a su madre


sus problemas.

—El dueño del rancho es el Alfa de su propia manada.


Él, junto con su Beta, son mis compañeros.

—Oh, cariño, has encontrado a tus compañeros. Tus


padres van a ser tan felices. ¿Y son el Alfa y el Beta de su
propia manada? Eso es maravilloso.

—Sí, supongo.

—No pareces muy feliz al respecto.

—No sabían que yo sabía.

—¿Sabías qué, cariño?


—Que yo era un Omega, o incluso que yo era un lobo.
Es toda esta mierda confidencial que continúa. Imagino que
no se suponía que supiera que yo era su compañero o un
Omega, hasta que me lo dijeran o alguna mierda así. No
se. Jake está enojado conmigo y yo ni siquiera he sido
capaz de hablar dos palabras a Lucas.

—¿Te han reclamado?

—Jake lo hizo, pero Lucas no. No estoy seguro de que


planearan compartirme. Estoy empezando a tener la
sensación de que ellos no saben nada acerca del tipo de
Omega que soy o lo que eso implica.

—¿Cómo pueden no saberlo?

—Su manada no es una manada normal, Mamá.


Ninguno de ellos está emparentado en la manada. Todos
ellos han sido expulsados de sus propias manadas, ya que
son gays. Durante años formaron de manera natural su
propia manada con Jake como Alfa y Lucas como Beta.

—Oh, eso podría ser un problema.

—Dímelo a mí. Esto apesta, Mamá. Nunca me dijiste


que sería así de difícil. —Leyland podía sentir el inicio de las
lágrimas picando en las esquinas de sus ojos. Empezó a
preguntarse si esto del acoplamiento realmente valía la
pena.

—Oh, cariño, lo siento. Yo no sabía que sería así de


duro. Tus padres, ambos, sabían lo que estar acoplados a
mí significaba. Nunca cuestionaron el lado de compartir las
cosas. Simplemente lo aceptaron.

—¿Realmente vale la pena, mamá, tener a dos


compañeros? Simplemente parece que ahora tengo a dos
hombres obstinados y testarudos para hacer frente en lugar
de uno. No me malinterpretes, me encanta la sensación de
estar acoplado, ¿pero con ambos?

—No es fácil, Leyland, —se rió—. Pero, sí, vale la


pena. No estarás completo hasta que te acoples a los dos.
Además, necesitas la extra protección. Ya lo sabes. Si
alguien consigue poner tus manos sobre ti, ahora que tus
habilidades se van a fortalecer…

—Mamá, ya que has dicho que soy uno de los más


fuertes omegas que ha nacido en más de un siglo. ¿Cuánto
más fuertes pueden ser?

—Cuidado con mis palabras, Leyland, pueden llegar a


ser mucho más fuertes. Vas a necesitar a dos hombres
fuertes para mantenerte arraigado y a salvo. Pase lo que
pase, debes acoplarte a ambos. Cariño, no puedo subrayar
esto lo suficiente. Tienes que acoplarte a los dos.

—¿Por qué? Jake es fuerte. Es un Alfa. Él puede


mantenerme a salvo.

—Leyland, no se trata sólo de garantizar tu seguridad.


Te mantienen establecido. Les necesitas para mantener tus
habilidades bajo control. Antes de que te acoplaras estabas
bien, pero ahora que lo has hecho, tus habilidades van a
crecer. Sin ambos de tus compañeros, puedes morir.

—¡Bueno, mierda!

—Leyland, no jures —se rió.

—Lo siento, Mamá. —Leyland pasó la mano por el


pelo, exhalando una respiración profunda—. Mira, mamá,
tengo que irme. Necesito comprender todo esto.

—Leyland, recuerda que eres un omega. No estás


incapacitado. Si no te escuchan a ti, haz que lo hagan. Si
no saben nada acerca de qué tipo de omega eres, entonces
probablemente no saben nada acerca de tus habilidades
tampoco. Ahora, ¿por qué no vas a sacudir su mundo un
poco?

Leyland se echó a reír. Su madre tenía toda la razón.


Jake y Lucas parecín no saber nada acerca de los tri-
omegas y eso significaba que no tenían ni idea de lo que él
podía hacer. Esto sería muy divertido.
—Gracias, mamá. Siempre sabes qué decir para
hacerme sentir mejor.

—Eso es para lo que las madres están, cariño. Ahora,


ve a pasar un buen rato y llámame más tarde y quiero
saber cómo ha ido todo. Tus padres se mueren por saber
más sobre tus compañeros.

—Bueno, adiós, Mamá. —Leyland seguía riendo


cuando colgó el teléfono y se deslizó hasta el borde de la
cama. Rápidamente buscó alrededor hasta que encontró un
par limpio de pantalones de chandal de Jake y se los puso.

Tomando una profunda respiración purificadora, se


acercó a la puerta de la habitación, la abrió, y entró en la
sala de estar. Vio a Gregory, Thomas, Daniel, y Ryland
sentados a la mesa del comedor. Jake y Lucas no estaban a
la vista.

—¿Has visto a Jake o a Lucas? —se preguntó mientras


se acercaba a la mesa.

—Yo creo que Lucas salió corriendo y Jake está en el


estudio, —Gregory respondió con un encogimiento de
hombros.

—¿Hay alguna manera de que puedas ponerte en


contacto con Lucas y le pidas que vuelva a casa? Tengo que
hablar con él.

—Lo haré, —respondió Ryland.

—Un poquito ansioso, ¿no? —Bromeó Leyland cuando


Ryland saltó a sus pies y salió corriendo por la puerta para
seguir a Lucas—. ¿Dijiste que Jake está en el estudio?

Gregory asintió con la cabeza, con una pequeña


mueca en su cara. —Es posible que quieras dejarle estar,
Leyland. No está en un estado de ánimo muy bueno ahora.

—¡Mala suerte mierda! —Respondió Leyland,


consiguiendo una risa de los hombres que dejó sentados a
la mesa. Él los ignoró, caminando hacia el estudio y
abriendo la puerta. Sus ojos se encontraron al instante,
Jake sentado en la silla que había estado sentado
anteriormente, con una copa en la mano.

—¿Eres alcohólico?

—¿Qué? —preguntó Jake, volviéndose para mirar a


Leyland por la sorpresa.

—Cada vez que te veo en tu estudio tienes una copa


en la mano. Quería saber si eres un alcohólico. ¿Bebes
mucho? —preguntó Leyland mientras cerraba la puerta
detrás de él y entró para sentarse al otro lado de Jake.

—Diablos no, no soy un alcohólico. Casi nunca bebo.

—Podría haberme engañado.

—Sí, bueno, bienvenido al club. Parece que hay mucho


de eso en el ambiente —Jake respondió, el sarcasmo
goteando de su voz.

—Bueno, ¿de qué estás tan cabreado? ¿Es porque yo


ya sabía que eres un lobo alfa antes de que pudieras
darme la noticia a mí? ¿O es porque soy un omega?

—No, —gruñó Jake.

—Entonces tiene que ser que estoy emparejado a


ambos, tu y Lucas, ¿verdad?

—¡Yo no comparto!

—¡Qué chorrada!

Las cejas de Jake se levantaron como si quisiera decir


¡tú no acabas de decirme eso a mí, el macho alfa!

—¿Crees que no sé que has estado imaginando a los


tres juntos desde que llegué aquí? Puedo olerlo todo sobre
ti y a tí en él. Si pensabas que ibas a ocultarme eso a mí,
tengo noticias para ti. No lo hiciste.

Jake miró a Leyland, con la boca abierta en estado de


shock. —¿Lo sabes?
—Pareces decir mucho a eso. ¿De verdad crees que
soy tan estúpido? ¿Es eso lo que esperabas cuando me
encontraste? Un compañero tan tonto que miraría hacia un
lado mientras tenías a Lucas en el otro lado?

—No, no, por supuesto que no. Yo no iba a… —Jake


trató de razonar.

—Corta el rollo, Jake. Si no tenías intención de


continuar tu relación con Lucas una vez que nos acoplamos,
lo habrías enviado en su camino.

—Eso no es cierto…

—Entonces deberías haber sabido que no ibas a cuidar


de mí como un compañero debería. Quizá sea eso, Jake,
tal vez tú…

Leyland repente dejó de hablar, sus ojos llenos de


lágrimas. Podía ver la respuesta en el rostro de Jake, la
culpa. Jake no tenía ninguna intención de cuidarle de la
forma en que sus padres cuidaban a su madre. El amaba a
Lucas.

Leyland se puso en pie y se acercó a mirar por la


ventana, sin ver nada en la oscuridad más allá del cristal.
Jake no tenía ninguna intención de amarle porque él ya
amaba a Lucas. Tan seguro como estaba Leyland de eso,
estaba seguro de que Lucas quería a Jake también. Eso no
dejaba mucho espacio para Leyland.

—¿Lo amas?, —preguntó en voz baja.

—Leyland…

—Dime la verdad, Jake, y no creas que puedes


mentirme, porque no puedes. Lo sabré.

Leyland esperaba que Jake respondiera. Cuanto más


tiempo Jake se tomaba, más acertado estaba Leyland de su
respuesta.

—Leyland, no esperaba encontrarte. Las parejas son


para la producción de cachorros para la manada. Al ser
gay, yo nunca pensé que tendría un compañero. Lucas y
yo, ambos pensábamos eso, bueno, nunca pensé tener
compañeros.

—Eso no responde a mi pregunta, Jake.

—¡Sí, maldita sea! Lo amo. ¿Feliz ahora? —gritó Jake.

En realidad no, Leyland pensó, cerrando sus ojos en la


tristeza. Sin embargo, respondió a su pregunta y le dijo
dónde se encontraba con ambos Jake y Lucas. Leyland
respiró hondo, llegando rápidamente a limpiar las lágrimas
de sus ojos antes de volverse para hacer frente a Jake.

—Me voy a la cama, solo, —dijo Leyland cuando se


dirigía a la puerta.

—Leyland…

—Buenas noches, Jake.

—¡Leyland, maldita sea. Leyland!

Leyland ignoró a Jake y siguió caminando hasta que


llegó al dormitorio de Jake, cerrando la puerta detrás de él.
Sus ojos se volvieron hacia la cama grande en el centro de
la habitación, y sabía que no podía dormir allí.

Mirando alrededor del cuarto, curiosamente, empezó a


notar lo que no había visto antes, los elementos que
faltaban. Había dos aparadores, pero solo uno estaba lleno
de ropa. Los cuadros habían sido retirados de la pared. Esta
había sido la habitación de Lucas también.

Leyland rápidamente agarró el edredón de la cama y


caminó hacia las puertas dobles que daban al porche. Había
visto en el porche un balancín y unas pocas sillas fuera
antes. Ahí, por desgracia, sería donde durmiera esta noche.

Envolviendo la manta sobre los hombros, se acurrucó


en la mecedora del porche y miró hacia la oscuridad. Sabía
que la angustia le golpearía en algún momento, pero ahora
se sentía entumecido.
Daría cualquier cosa por volver a casa con su madre y
sus dos padres, donde en verdad era querido en lugar de
venir aquí entre dos personas que se amaban mutuamente
y, obviamente no le necesitaban, o no le querían.

Leyland estaba tan perdido en sus pensamientos que


casi perdió la oscura sombra que salió al porche y caminó
hacia él. Tenía miedo de repente.

No fue hasta que la luz golpeó la alta figura que se dio


cuenta que era Lucas. Era obvio por la forma en que pasó
que Lucas no le había visto a él.

—¿Lo quieres? —Las palabras surgieron de su boca


antes de que pudiera detenerlas.

La cabeza de Lucas rápidamente se volvió a la suya


cuando se dejó caer en una postura defensiva. Leyland
podía ver los músculos en el cuerpo de Lucas relajarse
cuando lo vio sentado allí.

—¿Qué estás haciendo aquí solo, Leyland? ¿Dónde


está Jake?

—¿Amas a Jake?, —se preguntó de nuevo. Sabía que


no debía preguntar. Sabía que la respuesta que Lucas le
daría lo más probable es que doliera. Pero aún así tenía que
preguntar.

—¿Qué?

—Ya me has oído, Lucas.

—Leyland, —comenzó Lucas.

—Mira, ya sé acerca de los dos así que no trates de


ocultarlo de mí. Sé que eres amante de Jake. También sé
que Jake todavía te ama. Quiero saber si tú lo amas.

—Sí, —respondió Lucas sin dudarlo.

Leyland asintió, sintiendo amargura por dentro cuando


una pequeña sonrisa jugó a través de sus labios. —Está en
el estudio. Creo que te necesita en este momento.
—Leyland…

—Sólo ve, Lucas. Jake te necesita.

Lucas se quedó mirando a Leyland durante varios


momentos de silencio antes de asintir con la cabeza y
caminar hacia la casa. Leyland cerró los ojos, atrapando las
lágrimas detrás de ellos, al oír el suave sonido de la puerta
cerrarse.

Al abrir los ojos, miró hacia atrás en la oscuridad. No


parecía haber muchas razones para quedarse ahora. Jake
amaba a Lucas. Lucas quería a Jake. Y ninguno de ellos
quería a Leyland. Ni siquiera lo necesitaban.

Dejando caer el edredón alrededor de sus hombros,


Leyland bajó del porche y entró en la oscuridad.

Lucas abrió lentamente la puerta del estudio, sin saber


qué iba a encontrar cuando lo hizo. No estaba seguro de
qué exactamente había sucedido entre Jake y Leyland, pero
algo obviamente había sucedido.

Leyland parecía apenado. Incluso en la oscuridad no


había sido capaz de ocultar las lágrimas en los ojos. Lucas
había querido desesperadamente consolar al pequeño
hombre, pero sabía que necesitaba saber lo que había
sucedido en primer lugar. Había prometido no hacer nada
sin hablar con Jake de antemano.

—¿Jake?, —dijo en voz baja mientras cerraba la


puerta detrás de él y observó hacia donde Jake se quedó
mirando por la ventana.

—Él lo sabe, Lucas. Lo sabe todo. Sabe que somos


lobos, que soy un alfa, que eres mi beta, que él es un
omega, que los dos estamos acoplados a él. Incluso sabe
que somos amantes.
—Sí, yo supe todo eso cuando me arrinconó en el
porche y preguntó si yo te amaba. Pero yo pensaba que
íbamos a comunicárselo con suavidad.

—Yo no se lo dije. ¿Lo hiciste tú?, —preguntó Jake


cuando se giró para mirar a Lucas, sus cejas levantándose
en la pregunta.

Lucas negó con la cabeza. —Por supuesto que no. Pero


si no se lo dije y tú no lo hiciste, ¿quién lo hizo? Estoy
seguro de que los chicos no dijeron nada.

—Él dice que nació omega igual que yo nací alfa, pero
que no podía cambiar hasta que ambos nos hayamos
acoplado a él.

Lucas no podía dejar de silbar. —¡Wow! Apuesto a que


te dejó helado.

—No tienes ni idea, —Jake se rió. Pero dejó de reír un


momento más tarde, su rostro llegando a ser muy serio—.
Aquí estaba yo tan preocupado por la forma en que llevaría
todo esto y él ya lo sabía.

—Así que, si él ya sabía, ¿cuál es el problema?

—Él confía plenamente en acoplarse contigo también,


—respondió Jake, el tono de su voz sonaba demasiado
asombrado.

—¿Y?

—¿Y? Él quiere acoplarse con los dos, Lucas.

Lucas se encogió de hombros. —Jake, se me hace


difícil ver el problema aquí. Si se acopla a ambos y todavía
nos amamos mutuamente, parece que vamos a tener lo
mejor de ambos mundos, nuestro compañero y el uno al
otro.

—Bueno, solo que no está hecho. El alfa no comparte


su compañero con nadie, no importa quién sea él.
Lucas se echó a reír. —Eso es un montón de mierda.
Me sorprende que incluso esas palabras salgan de tu boca.

Jake lo miró desde el otro lado de la habitación


durante unos instantes antes de que él también se echara a
reír. —¿Demasiado?

—Sí, sólo un poco, —coincidió Lucas.

—Bueno, parece que lo único que tenemos que hacer


ahora es dejar que nuestro pequeño compañero sepa que él
ahora tiene dos compañeros.

—¿De verdad crees que va a estar bien con esto?


Quiero decir, él no tiene la intención de que nosotros no
estemos el uno con el otro, ¿verdad?, —cuestionó Lucas, de
repente con miedo de que Leyland planeara acoplarse a
ambos, pero no compartir.

—Yo creo que no. En realidad nunca habló sobre una


parte de las cosas, pero por lo que he visto, es más o
menos abierto a cualquier cosa. —Jake se rió, recordando
la fabulosa mamada que había conseguido antes.

Lucas mentalmente cruzó los dedos. Nunca había


considerado la posibilidad de contar con su compañero y
Jake antes de ahora. Bueno, eso no era totalmente cierto,
lo había imaginado mucho desde que Jake hubiera
encontrado Leyland. Él sólo nunca había pensado que fuera
a suceder.

Tenía miedo de que quisiera demasiado y acabara


siendo decepcionado. No sabía casi nada acerca de Leyland,
después de haber decidido quedarse lejos de él, por respeto
a Jake.

Ahora, tenía un compañero que necesitaba reclamar.


Jake agarró a Lucas de la mano y lo arrastró fuera del
estudio hacia su dormitorio. Esperaba que Lucas pronto se
trasladara de nuevo al dormitorio que habían compartido
durante varios años.

Se sentía un poco indeciso sobre lo que Leyland


querría. Realmente no lo habían discutido. Tendrían que
hacerse cargo de ese pequeño problema de inmediato, tan
pronto como él y Lucas reclamaran a su compañero.

Como alfa, debería estar gruñendo y refunfuñando


ante la idea de compartir su compañero con alguien, pero
la idea de compartir a Leyland con Lucas o Lucas con
Leyland, le ponía más caliente que el infierno.

Ya podía sentir su polla endurecerse y frotarse contra


la suave tela de sus pantalones deportivos. Sabía que si
miraba hacia abajo habría una gran tienda de campaña en
sus pantalones.

Por la aceleración de la respiración de Lucas, también


sabía que su excitación había comenzado a llenar el aire a
su alrededor y que Lucas estaba teniendo su propia
erección. No podía esperar a ver la cara de Leyland cuando
viera a su dos compañeros calientes.

Abriendo la puerta del dormitorio se sorprendió al ver


la cama vacía.

—¿Leyland?

—Estaba en el patio cuando llegué, —añadió Lucas,


caminando rápidamente hacia las puertas dobles que daban
al exterior.
Jake corrió directamente hacia él en cuando él se
detuvo de repente. —¿Lucas?

—No está aquí.

—¿Qué? —preguntó Jake, empujando más allá de


Lucas para buscar. Todo lo que encontró fue el edredón
colocado en la mecedora del porche. No podía ver a Leyland
en cualquier otro lugar.

—Tal vez entró en la casa para conseguir algo de


comer, o fue a dar un paseo, o algo, —dijo Lucas con
ansiedad.

Jake levantó la colcha y lo acercó a la nariz, inhalando


profundamente. Se llenó los sentidos con el aroma dulce de
Leyland antes de girar en torno a un círculo total,
olfateando el aire.

—Fue por ese camino, —dijo mientras señalaba hacia


la noche oscura, lejos de la casa.

—Ve detrás de él. Llamaré a los chicos para ponerles


al tanto.

Jake asintió, cambiando en forma de lobo cuando saltó


del porche, corriendo en la oscuridad detrás de Leyland. El
corazón latía en su pecho mientras pensaba en todos los
peligros que esperaban a su compañero fuera del rancho.

Pensó que Leyland debía estar loco para andar libre


por ahí solo. Si lo que decía era cierto, ni siquiera podía
cambiar hasta que se acoplara con Lucas. Eso significaba
que estaba ahí fuera solo, prácticamente indefenso.

Cualquier cosa podría sucederle.

Sólo la idea, tenía a Jake corriendo más rápido, yendo


más lento ocasionalmente para inhalar el aire del aroma de
Leyland. Se sorprendió por la cantidad de terreno que
Leyland había cubierto, cuanto más corría. Debe de haber
viajado por lo menos dos millas en la pequeña cantidad de
tiempo que él y Lucas habían estado hablando.
Si su nariz no le estaba engañando, Leyland estaba en
algún lugar por el lago. El fuerte olor de Leyland venía de
esa dirección. Se estaba haciendo más fuerte con cada paso
que Jake tomaba. Tal vez acababa de dar un paseo.

A medida que se acercaba a la orilla del lago, Jake


aminoró la marcha y comenzó a mirar alrededor. Sus ojos
caninos de inmediato divisaron a Leyland sentado en un
tronco junto a la orilla.

Cambió de nuevo a humano y caminó lentamente


hacia él, para no asustarlo. No podría haber estado más
sorprendido cuando Leyland comenzó a hablarle sin
siquiera volver la cabeza para reconocerlo.

—¿Qué quieres, Jake?

—He venido para ver si estabas bien, —respondió Jake


mientras se sentaba en el tronco al lado de Leyland.

—Define bien, —se rió Leyland.

—¿Por qué te fuiste de la casa, Leyland?, —preguntó


Jake después de unos pocos minutos, sin saber
exactamente cómo responder a Leyland. Sonaba tan triste.

Jake quería hacerlo mejor, pero no sabía cómo


hacerlo.

—¿Había algún motivo para quedarse? —Susurró


Leyland tan suavemente que Jake casi no atrapó sus
palabras.

—Por supuesto que lo hay, bebé. Tú eres mi


compañero. Eres el compañero de Lucas. Nos
pertenecemos mutuamente.

—No, vosotros os tenéis entre sí. No me necesitáis.

—Eso es ridículo, Leyland, —replicó Lucas detrás de


ellos. Jake se volvió a verlo de pie a sólo unos pocos metros
detrás de ellos. Podía ver al resto de la manada volver
hacia la casa, ahora que habían encontrado a Leyland.
Leyland no dijo ninguna otra respuesta cuando Lucas
se acercó y se sentó junto a él en el lado opuesto de Jake.
Jake observó a Leyland con cuidado. No quería mirar a
cualquiera de ellos a los ojos. Ni siquiera volvería la cabeza
para mirarlos.

—¿Leyland? —Susurró en voz baja.

Leyland había olido a Jake y a Lucas, así como al resto


de la manada, incluso antes de que se hubieran mostrado.
Había pensado en caminar de regreso a su coche pero
cuando llegó al lago se acordó de que realmente no tenía
idea de dónde estaba su coche en realidad.

A sabiendas de que Jake y / o Lucas lo encontrarían,


se había sentado a disfrutar de la tranquilidad que rodeaba
al lago azul y profundo. Realmente era un hermoso lugar.

Podía imaginar correr aquí en forma de lobo, los


olores, los paisajes, la alegría de correr con su propia
manada. Era una hermosa fantasía.

—Leyland, —preguntó Jake otra vez.

—Mi madre solía hablarme de eso, algún día, algún día


iba a encontrar a mis compañeros justo como ella hizo y lo
hizo mi abuela, y todos los omegas antes que nosotros.
Todos tenemos dos compañeros. Es simplemente la manera
en que las cosas siempre han sido.

—¿Cómo es que nunca hemos oído hablar de esto?, —


preguntó Lucas.

Leyland se encogió de hombros. —Mi madre dice que


somos una raza especial de omegas llamada tri-omegas.
Sólo hay un nacimiento cada generación. Mi madre fue la
única de su generación. Yo soy el único de nuestra
generación. Mi cachorro será el único para la próxima
generación.

—¿Tu cachorro? ¿Cómo puedes tener un cachorro si


estás acoplado a nosotros? —Jake parecía sorprendido y un
poco enfadado.

—Mamá ya ha dispuesto eso. Ni siquiera voy a conocer


a la chica. Una vez que mi cachorro nazca, a ella se le
pagará y el cachorro volverá a mí para cuidarle. Pero tengo
que producir la próxima generación o no habrá más
omegas como yo.

—¿Qué hay tan especial en ti, quiero decir, además de


lo obvio? Eres un omega, seguro, pero hay otros omegas.

Leyland se echó a reír por la forma en que Jake


tropezó con su lengua. —Oh, somos omegas bien. Sólo
tenemos algunos rasgos adicionales que nos hacen únicos.

—¿Rasgos? ¿Qué tipo de rasgos? —preguntó Jake.

Leyland sabía por la sonrisa en el rostro de Jake que


estaba pensando en la mamada que le había dado antes.

—No ese tipo de rasgos, Jake, —se reía.

Leyland sabía que Jake y Lucas estaban observándole


cuidadosamente cuando levantó la mano y la extendió a las
pequeñas rocas que estaban colocadas más allá de su pies.
Escuchó sus rápidas respiraciones, cuando las rocas sin
esfuerzo se levantaron en el aire y flotaron en su mano.

—Cada uno de nosotros es diferente. Algunos de


nosotros somos sanadores. Algunos podemos leer la mente.
Otros pueden mover cosas con nuestras mentes. Todos
estos rasgos especiales están más o menos latentes hasta
que nos acoplamos, entonces nuestras capacidades reales
entran en juego.

—¿Puedes mover cosas con tu mente?

—Puedo hacer un montón de cosas, —respondió


Leyland mentalmente a cada uno de ellos.
—Leyland, está hablando con nosotros en nuestras
mentes, —susurró Lucas.

—Bienvenidos a mi mundo, —dijo Leyland.

—Leyland…

—Dije que puedo hacer un montón de cosas, Lucas. Si


me acoplo contigo como lo hice con Jake, mis habilidades
serán aún más de lo que lo son ahora, —dijo Leyland,
respondiendo a la pregunta de Lucas antes de que pudiera
preguntarla.

—Bueno, eso era un poco raro, —bromeó Lucas.

¿Demasiado raro? Leyland se preguntó, moviendo


tristemente la cabeza. Había soñado encontrar a sus
compañeros ya que él sabía lo que implicaba tener a un
compañero.

Nunca pensó que estaría en esta posición cuando


soñaba sobre quiénes serían sus compañeros.

Por alguna estúpida razón, había pensado que estarían


tan emocionados por encontrarle como lo había estado él
por encontrarlos a ellos. Se había equivocado. Ellos no le
querían, y no lo necesitaban, y desde luego no lo amaban.
Para colmo, pensaban que era un monstruo. ¡Sencillamente
maravilloso!

—Leyland, ¿por qué los tri-omegas tienen dos


compañeros en lugar de uno? —Jake preguntó, sus
palabras interrumpiendo los pensamientos depresivos de
Leyland.

Se encogió de hombros. —No estoy muy seguro. No


entiendo muy bien yo mismo, pero mi madre dice que
necesito dos compañeros para me mantengan bien
establecido y a salvo. Creo que un montón de otros alfas
tratarían de capturarme y utilizar mi habilidades para sus
propios usos.

—¿Y tu mamá tiene dos compañeros? ¿Tienes dos


padres?
—Sí, John y Brian. Nunca he entendido exactamente
cual es mi padre biológico. No me importa. Ambos han
estado ahí para mí cuando yo estaba creciendo y ambos
aman a mi madre. Simplemente he tenido el doble en amor
y en atención que todos los demás.

—¿Y todos se llevan bien?

—Bueno, es igual que cualquier otra pareja, supongo.


Sólo es que son tres en lugar de dos.

—¿Y cómo es eso?, —preguntó Jake.

Leyland se encogió de hombros otra vez. ¿Cómo iba a


saber cómo funcionaba? Sólo lo hacía. Sabía que sus
padres discutían en ocasiones, pero de lejos parecían
felices con sus relaciones en general.

Sabía que su madre amaba a cada uno de sus padres


tanto como ellos la amaban a ella. Eso es lo que quería con
sus compañeros--una relación amorosa, cariñosa.

No le importaba que Lucas y Jake hubieran sido


amantes antes de que él hubiera venido. De hecho, vio eso
como un plus.

Si todos ellos compartían entre sí, no habría celos


entre ellos.

Él no tendría que dividir su tiempo entre dos


compañeros diferentes, pero podría compartirlos juntos.

Al menos, ese había sido su pensamiento cuando se


había dado cuenta de que Lucas y Jake habían sido
amantes antes de su llegada. Ahora, se preguntaba si
incluso tendrían tiempo para él si se acoplaba a los dos. Se
preguntó dónde encajaba o si lo hacía de alguna manera.

Jake parecía quererlo como un compañero, pero no


quería compartirle con Lucas. Sin embargo, no quería
renunciar a Lucas tampoco. Lucas quería a Jake, pero no
había hecho un solo movimiento hacia Leyland.
Tal vez ese era todo el problema. Tal vez Lucas no lo
quería. Tal vez no lo deseaba sexualmente. Tal vez, sólo
quería a Jake. Leyland se sentía como si se golpeara en la
cabeza. Eso tenía que ser.

Se preguntó si sería capaz de compartir a Jake con


Lucas y no tener al propio Lucas. Ya la unión de
acoplamiento que tenía con Jake le hacía difícil contemplar
la posibilidad de renunciar a él. Sería aún más difícil si se
acoplara a Lucas también. Pero no podía interponerse entre
ellos. Se amaban.

Leyland finalmente reconoció el hecho de que no se


iría. Se quedaría y tomaría todo lo que pudiera de los dos.
Si Jake era su único su compañero, que así fuera. Si Lucas
no podía ser un amigo, que así fuera. Si tenía que
observarles, sabiendo que se amaban y él no estaba
incluido, que así fuera.

—¿Podemos ir a casa ahora? Tengo frío, —susurró en


voz baja Leyland, frotándose los brazos.

—Por supuesto, bebé, —dijo Jake, rápidamente


poniéndose en pie. Lucas se puso de pie y se unió a Jake,
ambos volviéndose hacia Leyland.

Leyland miró arriba a los dos, admirando qué


rudamente atractivos ambos eran. —Sabes que yo nunca
me interpondré entre vosotros dos, ¿no? Entiendo que os
amáis, y estoy de acuerdo con eso. No espero que cambieis
eso porque yo esté aquí.

Leyland no esperó su respuesta, sólo se volvió y


comenzó el largo camino de vuelta a casa. Unos momentos
más tarde les oyó caminar detrás de él, ninguno de ellos
tocándole, pero no obstante allí.

Fue un largo caminar lleno de tensión de regreso a la


casa, ninguno de ellos dispuesto a romper el silencio que
los rodeaba. En el momento en que regresaron al rancho,
Leyland se sentía exhausto. Sólo quería meterse en la cama
y dormir durante una semana.
Cuando Jake comenzó a llevarle hacia su dormitorio,
Leyland le detuvo. —Esta habitación os pertenece a ti y a
Lucas. Él debería estar allí contigo, no yo. Voy a dormir en
la habitación de invitados.

Jake miró a Lucas brevemente antes de asentir con la


cabeza. —Está bien, si eso es lo que quieres, Leyland.

Leyland siguió a Jake y Lucas por el pasillo a un


dormitorio más pequeño. Se sentó a un lado de la cama
mientras que Jake encendía la lámpara en la mesilla de
noche y a continuación retiró la colcha.

—¿Necesitas algo, bebé?

Leyland movió la cabeza mientras subía bajo las


mantas. —No, sólo estoy cansado. —Subió las mantas
sobre los hombros y se volvió para alejar a Jake y a Lucas,
esperando que atraparan la indirecta y se fueran.
Necesitaba algún tiempo para sí mismo para curar el dolor
en su corazón.

—Buenas noches, Leyland, —dijo Jake mientras


apagaba la luz. Leyland le oyó hacer salir a Lucas fuera de
la habitación y cerró la puerta en silencio. Unos pocos
momentos después oyó la puerta de la habitación abrirse y
cerrarse.

No sabía cuánto tiempo se quedó allí antes de darse la


vuelta y recoger el teléfono en la mesita de noche y marcar
a casa.

—¿Mamá?, —preguntó cuando la persona en el otro


extremo lo recogió.

Jake se metió en la cama junto a Lucas, disfrutando de


la sensación del cuerpo de Lucas junto al suyo, cuando se
abrazaron juntos. Había pensado que nunca lo sentiría de
nuevo. Ahora, sólo la sensación de Lucas junto a él casi lo
llevó a las lágrimas.

—Yo también te extrañé, Lucas, —susurró entre besos


contra su piel.— Echaba de menos esto. Echaba de menos
estar contigo, tocarte cada vez que quiero, amarte. Yo
simplemente te eché de menos.

—Yo también te extrañé demasiado, amor, —volvió a


susurrar Lucas. Sus manos con impaciencia comenzaron a
explorar la carne que no habían tocado desde que Jake
había descubierto a Leyland.

—No puedo creer que hayas vuelto. No creía que


alguna vez fuera capaz de tocarte así otra vez, Lucas.

Jake gimió cuando Lucas se deslizó por debajo de las


sábanas y tomó su polla en la boca. Leyland pudo haber
sido muy bueno en chupar la polla, pero había algo que
decir acerca de cómo obtener una mamada de un amante
que lo conocía.

Lucas sabía que jamás bajaría a la cresta de su polla


dura, justo para succionar más duro, justo donde utilizar su
lengua, todo para conseguir a Jake cerca de un orgasmo en
pocos segundos. Y Lucas tenía casi diez años de experiencia
en chupar la polla de Jake.

—Oh, dios, eché de menos esto, Lucas. Tu pequeña


boca caliente en mi polla. Eres tan bueno en esto. Oh,
mierda, me voy a venir si no paras eso, —gemía cuando
Lucas empezó a jugar con el saco de seda por debajo de su
pene.

Oyó una risa profunda venir de debajo de las sábanas


cuando Lucas empezó besando a su camino de vuelta arriba
al cuerpo de Jake, hasta que estaba tumbado sobre su
pecho, mordisqueando en su cuello y su mandíbula.

—Bueno, no querríamos eso, ¿verdad? Correrse en mi


boca está bien y elegante, pero yo preferiría que te
corrieras en mi culo. He echado de menos tu gran polla.
—Oh, sí, a la mierda con el juego previo. Consigue el
lubricante y prepárate, —Jake exigió al llegar entre ellos y
comenzó a acariciar la polla de Lucas.

Lucas comenzó a alcanzar el lubricante que mantenían


en el cajón de la mesilla, deteniéndose de repente y riendo
a Jake cuando hizo un gesto a su polla.

—Oh, Jake, cariño, voy a necesitar que alcances el


lubricante.

—Eres ingenioso. Estoy seguro de que encontrarás


algo, —Jake se echó a reír, negándose a dejar ir la polla de
Lucas.

—Bien. —Lucas rodó sobre su espalda y llegó sus


brazos sobre su cabeza para tirar del cajón para abrir y
coger el lubricante. Se volvió a empujar arriba en una
posición sentada sobre la parte superior de Jake y mantuvo
la botella de lubricante fuera como un premio.

—Ves, —Jake se rió— te dije que tenías recursos.

—Sabelotodo, —se rió Lucas mientras abría la tapa


superior y apretó algo de lubricante en sus manos—. Sólo
por eso, no llegarás a ver.

Jake casi comenzó a hacer pucheros cuando Lucas


llegó detrás de él y comenzó a prepararse. Mirar a Lucas
prepararse era casi tan bueno como hacerlo él mismo. Pero
a Jake también le encantaba ver a Lucas hacerlo. La polla
de Lucas comenzaría a sacudirse cuando él estaba
entusiasmándose realmente, el pre-semen goteaba de la
cabeza.

La visión de Lucas gimiendo mientras cabalgaba los


dedos en su culo recordó a Jake cuánto tiempo había
pasado en realidad desde que había hecho el amor con él.
Parecía una eternidad, pero en realidad habían sido sólo un
par de semanas.

Esperaba ahora que Leyland supiera, y no parecía


importarle, que pudiera tener a Lucas de nuevo cada vez
que quisiera. Hacer el amor con Leyland había sido
extraordinario. Era tan diferente de Lucas. Pero hacer el
amor con Lucas era sólo tan maravilloso. Jake simplemente
esperaba que tendría la oportunidad de hacer el amor con
los dos al mismo tiempo. Eso sería el verdadero paraíso.

—Lucas, bebé, suficiente, —gruñó Jake, soltando su


polla y alcanzando sus caderas para acercarlo más.—
Ahora, bebé, ha sido demasiado tiempo.

Lucas se limitó a asentir con la cabeza, más allá del


discurso en este punto. Agarró la polla de Jake y la puso en
contra de su entrada, bajándose poco a poco a sí mismo
sobre ella. Jake podía ver sus ojos cerrados apretar cuando
finalmente alcanzó el fondo.

—Jake, Jake, joder, amor, ha pasado tanto tiempo. Es


como volver a casa, —gimió cuando comenzó a montar la
polla de Jake tan duro y tan rápido como pudo.

Jake agarró la polla de Lucas y empezó a acariciarla


con cada embestida de las caderas de Lucas contra las
suyas. Sabía que después de una larga ausencia mutua, no
llevaría mucho tiempo para cualquiera de ellos.

Lucas estaba en lo cierto. Estar dentro de él, sentirle


envuelto alrededor de su polla dura, se sentía como si
hubiera vuelto a casa. No podía creer que hubiera
contemplado jamás renunciar a esto. Debe de haber estado
loco.

—Me voy a correr, Jake, —se quejó Lucas cuando sus


movimientos se hicieron frenéticos.

—Oh sí, bebé, córrete para mí, —Jake dijo cuando


apretó su apoyo en la polla de Lucas. Lucas, acariciándolo
con mayor rapidez—. Eres tan hermoso cuando te corres.

Justo cuando Lucas comenzó a alcanzar su punto


máximo pellizcó ligeramente uno de sus pezones, enviando
a Lucas derecho a la cima.
Lucas echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un
fuerte gemido cuando disparó sobre el pecho de Jake, sus
músculos internos tensándose contra Jake hasta que casi
no podía moverse. Con un último empuje de sus caderas,
se desplomó en el pecho de Jake.

Jake rodeó con sus brazos alrededor de la forma inerte


de Lucas y le acarició el sudor de la espalda, de vez en
cuando bombeando sus caderas contra Lucas. Finalmente,
Lucas levantó la la cabeza y sonrió a Jake.

—¿Cómo me quieres, grandote? —Preguntó Lucas.

—En tu espalda, bebé, —Jake gruñó mientras


golpeaba a Lucas en el culo, moviéndole de un tirón sobre
su espalda, presionando sus rodillas hasta el pecho.
Agarrando su cadera, Jake comenzó a empujarse dentro de
Lucas, más rápido y más duro.

Lucas agarró las piernas por los tobillos y se apartó


para que Jake pudiera colocarse entre ellos. Una vez que
Jake se estableció contra su pecho, cubrió sus piernas
alrededor de él, tirando de sus tobillos hacia arriba junto a
la cabeza de Jake, manteniéndolas allí.

Jake sonrió abajo a Lucas cuando vio sus tobillos fuera


de las esquinas de sus ojos. Lucas era flexible como el
infierno, una de las numerosas razones por las que se había
enamorado de él. Lucas podía moverse a posiciones que
Jake no estaba seguro que un instructor de yoga pudiera.

Jake podía sentir sus bolas apretando contra su cuerpo


y sabía que estaba a pocos momentos de un orgasmo. Miró
abajo al hombre que había amado durante casi diez años,
la mitad de su corazón, y sabía que tenía que acabar.

—Es hora de que te reclame como mío, Lucas, —dijo


con firmeza, tomando a Lucas de forma inesperada.

Lucas miró a Jake, la conmoción y la sorpresa


mostrándose en su rostro.

—¿Jake?
—¿No quieres que te reclame, bebé?

—Sí, ¿puedes?

—Mírame, —gruñó Jake mientras se agachaba y


hundía sus colmillos profundamente en la suave carne entre
el cuello y el hombro de Lucas. ¡Oh joder! Sabía tan bueno.
Jake sabía que podía vivir allí para siempre.

Sus dientes se incrustaron en el cuello de Lucas, con


las manos agarrando sus caderas, Jake se empujó dentro
de Lucas por última vez. Con un gruñido profundo, se
corrió, su polla palpitaba mientras llenaba a Lucas con su
liberación.

Uno, dos, más tres empujes más y Jake finalmente se


acomodó contra el cuerpo de Lucas, gastado y más
contento de lo que recordaba estar. Sacó los dientes de
Lucas, lamiendo la herida suave en su cuello antes de
enterrar su cara allí.

Podía sentir a Lucas enhebrar los dedos por el pelo


rizado en la nuca de su cuello, escuchar la respiración
agitada que venía de su boca, el pesado ruido sordo de su
corazón debajo de su pecho. Era perfecto.

—Jake, —susurró Lucas: —Te reclamo como mío


también.

Jake no tuvo ninguna advertencia, pero Lucas susurró


suavemente las palabras antes de que hundiera sus
colmillos profundamente en la piel entre su cuello y el
hombro, reclamándole como suyo. Hubo una breve mordida
de dolor y luego el placer disparó a través de su cuerpo, al
igual que otro orgasmo.

En el momento en que Lucas levantó la cabeza, Jake


estaba respirando con fuerza de nuevo, su palpitante polla
profundamente dentro del cuerpo ajustado de Lucas. Jake
sonrió hacia abajo en la cara de sorpresa de Lucas mientras
se apoyaba en sus brazos, sus caderas comenzando a
empujar en él de nuevo.
—Ahora, ve lo que empezaste. —Él se reía mientras
tomaba a Lucas una vez más.
Leyland estaba preocupado cuando entró en el
comedor la siguiente mañana. No sabía qué tipo de
recepción recibiría. Sabía que Jake y Lucas se habían
reclamado el uno al otro como compañeros la noche
anterior.

Lo había sentido en el interior cuando la conexión se


había realizado. Se preguntó si realmente lo necesitaban
ahora que se habían acoplado. Sentía que tal vez había
servido a su propósito en la medida que a ellos les
afectaba. Todavía estaban juntos y acoplados.

Además, pensaban que era un bicho raro. Sabía que


mostrarles sus habilidades había sido una mala elección,
pero no creía que los compañeros se suponía que yacieran
uno con el otro. Una mentira por omisión seguía siendo una
mentira.

Su madre le había dicho la noche anterior en el


teléfono que estaba siendo ridículo, haciendo una montaña
de un grano de arena, y que tenía que reclamar a ambos
de sus compañeros, no sólo a Jake.

Leyland simplemente no vio que esto sucediera. Ahora


que Lucas y Jake se habían acoplado, sin embargo, se
preguntó hasta qué punto su acoplamiento con Jake
significaría para él. Por lo menos con Lucas, Jake tenía una
conexión emocional.

En el comedor se encontró con Jake hablando con


Gregory y Daniel.

Ryland estaba en la cocina, cocinando. Thomas y


Lucas estaban en ninguna parte alrededor. Leyland entró y
se sentó junto a Jake, esperando ver qué haría.
Dio un salto sorprendido cuando Jake se acercó y lo
levantó, y lo sentó en su regazo, un brazo alrededor de él
cuando continuó hablando con Gregory. Apoyó la cabeza
contra Jake, aspirando el olor fuerte de él.

Abrió los ojos y miró a la carne magullada en el cuello


cuando atrapó un fuerte olor a Lucas. La marca de
apareamiento. Leyland lentamente sacó su lengua y la pasó
a través de la suave piel allí.

Oh, maldita sea, podía saborear a ambos a Jake y a


Lucas. El sabor dulce le excitó tanto que temía venirse allí
mismo, en la mesa del comedor.

Leyland cerró rápidamente los ojos y hundió más el


rostro en el pecho de Jake, tratando desesperadamente de
ocultar su rostro.

Tratar de ocultar su excitación de una manada de


lobos era ridículo. Ellos podía olerlo. Así que solo ese
pensamiento tenía Leyland tan avergonzado que deseaba
que pudiera hundirse en el suelo.

Se sintió más allá de avergonzado cuando Jake se


echó a reír. Jake no podía pasar por alto el olor de su
excitación o la tienda de campaña en sus pantalones de
chandal. Tenía que haber sentido la lengua de Leyland
contra su piel.

Con los ojos hacia abajo, la cabeza inclinada, trató de


ponerse de pie y quitarse del regazo de Jake. Quería correr
y esconderse en su habitación y fingir que nada de esto
había pasado alguna vez.

No importa lo que su madre dijera, sabía que esto


nunca iba a funcionar. A él no le importaba si el no
acoplarse con sus dos compañeros significaba que iba a
morir. Cualquier cosa tenía que ser mejor que esto.

Leyland trató de alejarse de Jake, pero él no le


permitía nada de eso. Por cada movimiento que Leyland
hacía para alejarse de Jake, Jake respondía con uno para
mantenerle en su regazo.
Por último, Leyland se desplomó contra Jake, sabiendo
que no iba a conseguir alejarse. Era una tortura.

—Por favor, déjame ir, Jake, —susurró en silencio en


su mente. Rodó sus ojos cuando Jake se rió, moviendo la
cabeza. ¡Idiota!

Leyland trató de zafarse de las manos de Jake,


aullando ligeramente cuando Jake se puso de pie, llevando
a Leyland con él. Se agarró de la camisa de Jake,
aguantando cuando Jake se lo llevó fuera del comedor y
del pasillo a su dormitorio.

Soltó otro grito cuando Jake se sentó en el lado de la


cama y se volcó sobre él hasta que estuvo acostado en su
regazo, su cabeza señalando abajo en el suelo y su culo
apuntando hacia arriba.

Se resistió brevemente con Jake cuando sus


pantalones fueron bajados, dejando al descubierto su culo a
la mirada de Jake.

—Jake, qué… ¡ay!, —Gritó cuando la mano de Jake


cayó encima de su culo—. ¿Qué demonios estás haciendo?
—¡Eso había escocido! Jake no parecía estar jugando esta
vez. Estaba realmente azotándole.

—De alguna manera has olvidado quién es el alfa en


esta manada, y no eres tú, bebé.

¡Otra bofetada!

—Pareces creer que tú estableces las reglas.

¡Otra bofetada!

—Pareces creer que puedes comportarte de la forma


que quieras y sólo alejarte de las consecuencias. No creas
que me he olvidado que escapaste la pasada noche,
Leyland, porque no lo he hecho.

¡Otra bofetada!
Leyland sabía que su culo tenía que estar rojo brillante
en estos momentos. Se sentía lo suficientemente blando.
Se apoyó en una de las piernas de Jake cuando otra
bofetada bajó en su culo, esta un poco más dura que la
anterior.

—Jake, —gritó de nuevo.

Sabía que su cara debía estar tan roja como el culo


mientras sentía su palpitante polla entre las piernas de
Jake. Estaba tan excitado que podría haber golpeado el
acero.

Sólo sabía que Jake iba a descubrir su erección y


entonces estaría aún más humillado que lo había estado
antes.

Mordiéndose los labios para mantener sus gritos, o tal


vez sus gemidos, de escapar, oró para que esto terminara
pronto. Sabía que no iba a conseguir su deseo cuando la
puerta se abrió y se cerró. Algunos momentos más tarde
vio un conjunto de grandes pies entrar en su visión.

—¿Hora del juego ya, Jake?, —Dijo la voz desde


arriba.

—Sí. ¿No es la más bonita la vista que alguna vez


hayas visto? —Preguntó Jake a quienquiera que se paró
frente a él.

Leyland volvió ligeramente la cabeza cuando oyó al


hombre arrodillarse junto a él. ¡Oh, mierda, Lucas!

—Tengo que estar de acuerdo, Jake. Esa es una vista


bonita. Pero esto podría ser mejor, —Lucas arrastró las
palabras cuando llegó bajo el cuerpo de Leyland y agarró la
polla tiesa. Leyland no pudo mantener su gemido cuando
Lucas comenzó a acariciarle.

—Creo que le gusta eso, Lucas.

Leyland oyó un pequeña ruido sorbiendo, sentía los


dedos mojados suavemente abrir una brecha en su
apretado agujero. Mientras tanto, Lucas continuó
masturbándole.

—Tal vez no deberíamos iniciarle en la hora del juego.


Todavía no estoy seguro de que haya aprendido la lección.

¡Oh, Dios, no!

Cuando Leyland sintió la mano de Jake bajar en el culo


de nuevo, Lucas acariciando su dolorida polla, y los dedos
de Jake bombeando en su culo, no podía controlarse ya
más. Abrió la boca para decir que se detuvieran, rogarles
que pararan, pero todo lo que salió fue un largo gemido
cuando estalló en el más largo, el más duro orgasmo que
jamás había experimentado.

—Joder, bebé, mírale, —susurró Lucas con asombro


cuando Leyland disparó cuerdas de leche por toda su mano
y el suelo, sacudiendo su cuerpo con espasmos de placer.

—Hermoso, ¿no? —Jake se rió, con los dedos, tres de


ellos ahora, todavía empujando en el agujero ávido de
Leyland.

—Impresionante.

—Él incluso mejora. Espera hasta que veas que te


envuelve alrededor de tu polla.

¿Qué? ¿Lucas iba a joderle? Leyland comenzó a girar y


preguntar qué diablos estaba pasando cuando de repente
Lucas se movió en torno frente a él y lo agarró por el pelo
en la parte posterior de la cabeza, tirando de su rostro
hacia arriba al suyo.

—¿Tu culo va a verse bien envuelto alrededor de mi


polla, Leyland? ¿O tus labios se verán mejor?, —preguntó
Lucas, con sus ojos verdes llenos de humo. Las pequeñas
luces en sus ojos comenzaron a brillar. Joder, eso era sexy.

—¡Lucas!

La voz de Leyland murió mientras veía a Lucas


alcanzar con una mano y tirar del cordón que sostenía sus
pantalones de pijama. Un tirón y los pantalones cayeron al
suelo, la polla de Lucas flotando justo en frente de la cara
de Leyland.

Oh, maldita sea, qué hermosa polla. Larga y gruesa,


era casi tan grande como la de Jake, tal vez cinco cms. más
corta. Leyland no pudo evitarlo.

Lucas era su compañero y se sintió atraído de forma


natural a él.

Llegando con su mano, agarró la polla de Lucas y tiró


de él hacia su boca, su lengua rozando en la cabeza
gruesa, incluso cuando sus ojos se cerraron en éxtasis en el
dulce sabor de la fuga del pre-semen que goteaba de allí.

—Maldita sea, eso es bueno, —se quejó Lucas, sus


manos apretando en los ligeros rizos castaños de Leyland.

—Oh, se pone mejor, —Jake se rió.

—¿Mejor? —Gruñó Lucas, follando sus caderas contra


Leyland.

—Él puede tomarme, Lucas, todo entero.

Leyland sonrió alrededor de la polla de Lucas, cuando


el alto hombre se detuvo en el movimiento, con la mirada
sorprendida moviéndose a Jake. —¿Todo? Maldita sea,
tengo que ver eso. ¿Leyland?

Leyland sacó la boca de la polla de Lucas con un pop


fuerte, mirándole hacia arriba con una enorme sonrisa. Se
deslizó hasta el suelo, gimiendo al sentir los dedos de Jake
dejar su culo, y se arrodilló entre las piernas de Jake.

Tenía los pantalones de Jake abiertos y fuera de su


cuerpo en cuestión de momentos. Arrastrándose a cuatro
patas se movía hacia adelante y tomó a Jake en la boca,
prodigándose en la cabeza con su lengua antes de hundirse
lentamente hasta que su nariz se machacó contra el vello
púbico de Jake.
—¡No me jodas! Lo está haciendo, —susurró Lucas,
asombrado.

—Te lo dije. —La risa de Jake se convirtió rápidamente


en un gemido cuando Leyland comenzó a lamer y chupar su
longitud. Él utilizó su lengua, labios, boca y garganta de
una manera que Jake nunca había imaginado. Dijo que le
gustaba chupar la polla y él era muy, muy bueno en eso.

Leyland casi pierde el ritmo en el que había entrado,


subiendo y bajando en la la polla de Jake, cuando sintió las
manos de Lucas en su culo, levantándolo de su la posición
de rodillas entre las piernas de Jake.

—¿Listo para mí, bebé? —Preguntó Lucas, golpeando


el culo de Leyland. Leyland sabía que Lucas le estaba dando
la opción de decir que no. Le respondió ampliando sus
piernas y sacando el culo en el aire.

—Buen chico, —se rió Lucas, golpeando el culo de


nuevo.

Los ojos Leyland se humedecieron cuando Lucas se


sumergió en el culo en un empuje, las bolas de Lucas
golpeando contra su culo. Pero él gemía en torno a la polla
de Jake momentos más tarde cuando Lucas comenzó
empujando dentro de él.

¡Oh demonios, sí! Estaba obteniendo lo mejor de


ambos mundos. Tenía a Jake en su boca y a Lucas en su
culo. No creía que consiguiera algo mejor que esto. A
medida que sentía la mano de Lucas venir abajo en el culo
de nuevo, se dio cuenta de que estaba equivocado.
Consiguió mejorar.

Sintiéndose empezar a alcanzar el punto máximo,


Leyland movió el culo a Lucas.

¡Una vez más, Lucas, de nuevo, por favor! Le rogó en


silencio a la cabeza de Lucas, recompensado por el rápido
aterrizaje de la mano de Lucas en su culo. ¡Sí!
Leyland dejó caer la polla de Jake de su boca mientras
echó atrás la cabeza, apretando las manos contra los
muslos de Jake, cuando gritó su liberación.

Disparo tras disparo de crema blanca salió a


borbotones de su polla palpitante, por todo el piso.

Justo cuando pensaba que no podía correrse más,


Lucas se inclinó hacia adelante y hundió sus colmillos
profundamente en el cuello en el lado opuesto de donde
Jake le había reclamado. Choques relámpagueantes de
placer atravesaron su cuerpo una y otra vez y otra.

Estaba tan perdido en un torbellino de placer que no


sintió a Jake deslizarse fuera de la cama y recogerle en sus
brazos hasta que los dientes de Jake se hundieron en el al
otro lado de su cuello. Tenía un brazo alrededor de los
hombros de Leyland, el otro envuelto alrededor de su pene.

Jake mordiéndole a un lado, Lucas, en el otro, ambos


de sus compañeros reclamándole al mismo tiempo. Era más
de lo que el pequeño cuerpo de Leyland podía tomar. Con
un pequeño gemido, Leyland se entregó a la oscuridadad
atrayéndole.

Lo último que oyó fue el alto rugido de sus


compañeros, cuando cedieron al placer que el cuerpo
Leyland les dio.

Jake apoyó la cabeza de espaldas contra la cama, con


los brazos sosteniendo el cuerpo inconsciente de Leyland
cerca del suyo. Abrió los ojos para mirar hacia abajo a la
forma de Lucas agitándose.

No podía dejar de reír. Lucas se dejó caer sobre la


espalda de Leyland, con la cabeza apoyada contra el cuello
de Leyland. Sus hombros se agitaban con cada respiración
profunda que trazaba en sus pulmones. Cuando por fin
levantó la cabeza, miró a Jake.

—¿Qué?

—Podrías haberme dicho, —Lucas soltó cuando él


mismo salió de Leyland y se levantó para coger una toalla,
limpiándoles a ambos.

—¿Decirte qué exactamente? —Preguntó Jake, aunque


ya sabía la respuesta. Que reclamar a tu compañero
destinado era diferente a cualquier sentimiento en el
mundo. Era mejor que el sexo, pero no mucho. Conectarte
a otro ser, mental, física, emocional y espiritualmente.

Jake había sabido en el momento que reclamó a


Leyland que nunca renunciaría a él, no importa lo que
pasara. Había sido lo mismo cuando había reclamado a
Lucas como compañero, sólo que no tan fuerte.

Pero ahora que Lucas había reclamado a Leyland


también, podía sentir la triple unión entre ellos. Y era
incluso más fuerte que los lazos individuales entre
cualquiera de ellos. Se unió a Lucas justo cuando lo había
hecho con Leyland.

Lucas se agachó y levantó a Leyland en la cama


cuando Jake retiró las mantas, cada uno de ellos
subiéndose y colocándose con Leyland abrazado entre ellos.

—Sabes qué, Jake McAlester, no trates de jugar al


inocente comigo.

Jake se rió, rodando a su lado enfrentando a Lucas


mientras descansaba la cabeza apoyada en su mano. —Te
dije que era especial. ¿Qué más necesitabas saber?

Lucas rodó los ojos. —Oh, estás en muchos


problemas.

—¿Ah, sí? ¿Qué vas a hacerme, y voy a disfrutar de


ello? —Jake preguntó, moviendo las cejas a Lucas hasta
que se echó a reír.
—Eres un idiota.

—Pero me amas de todos modos.

—Sí, te amo de todos modos, —se rió Lucas,


inclinándose sobre Leyland y colocando un pequeño beso
en los labios de Jake. Sentado hacia atrás, hizo un gesto
hacia el hombre que dormía entre ellos.

—¿Alguna idea de cómo podemos convencer a nuestro


bebé que lo amamos también? —Jake preguntó. Estaba tan
condenadamente preocupado de que nunca pudiera
convencer a Leyland que se quedara con ellos.

Sabía que Leyland tenia dudas sobre estar con ellos


considerando su situación particular. Amaba a Lucas y sabía
que Lucas lo amaba a él. Eso no quería decir que no tuviera
ningún amor de sobra para Leyland. Sólo tenían que
convencerlo de eso.

—Podrías empezar por contarme, —le susurró una voz


suave entre Jake y Lucas. Ambos miraron hacia abajo,
sorprendidos al encontrar los hermosos ojos verdes de
Leyland volviendo a mirarles.

—Leyland, ¿cómo te sientes? —Lucas rápidamente


preguntó, frotando con la mano el rostro de Leyland.

—Estoy bien, pero…

—¿No te duele en ningún sitio? —Preguntó Lucas.

—No, pero…

—¿Necesitas algo? —Preguntó Jake.

—No, gracias. Ahora…

—Estábamos preocupados cuando te desmayaste, —


dijo Lucas.

—Estoy bien. Dijiste…


Leyland rodó los ojos cuando Jake y Lucas continuaron
haciéndole preguntas y expresando sus preocupaciones por
su bienestar. A pesar de que estaba bien que se sintieran
preocupados, quería oírles decir que le amaban, si
realmente lo hacían.

Finalmente harto de la forma en que esquivaban todo,


Leyland extendió las manos y cubrió ambas bocas,
impidiéndoles a media frase.

—Mirad, estoy bien. No me duele en ningún sitio y no


necesito nada. agradezco vuestra preocupación. Sin
embargo, estabais diciendo ¿algo sobre que me amabais?
Realmente me gustaría saber un poco más sobre eso.
Leyland observaba divertido cómo Jake y Lucas
discutían sobre quién iba a tenerlo en su regazo en la mesa
del comedor. Ambos querían sostenerlo. Rodó los ojos,
cuando comenzaron a llegar a nariz contra nariz.

—Chicos...

Bueno, esto se estaba poniendo ridículo. Gregory


Thomas, Daniel, y Ryland se sentaron en el otro extremo
de la mesa mirando a Jake y Lucas cómo se habían vuelto
absolutamente locos.

—Si no paráis no me sentaré con ninguno de los dos.


—Leyland habló en voz baja a la sala pero consiguió tal
reacción que pudo haberles gritado.

Jake y Lucas dejaron de discutir tan de repente que


casi cayó al suelo.

Leyland se echó a reír cuando ambas cabezas se


volvieron al mismo tiempo a mirar por encima de él. No
creía que ninguno de ellos supiera lo mucho que realmente
se parecían.

Cada uno de ellos igualaba en el ceño fruncido de sus


caras, bultos en sus pantalones vaqueros, y sus manos en
sus caderas. Era realmente lindo. Tan grandes como eran,
ambos en altura y masa corporal, que probablemente
deberían haber sido mucho más intimidantes.

Leyland, sin embargo, no tenía miedo de ellos ni un


poco. Sabía que en el fondo nunca le haría daño ni a un
pelo de su cabeza. Ahora su misión en la vida era mirar por
su felicidad y bienestar.
Ciertamente, habían hecho todo lo posible para ver a
ambos de ellos más temprano. Leyland ya no pensaba más
que no lo querían. De hecho, él era positivo en que ambos
lo hacían. Y no alejó nada del amor que tenían el uno para
con el otro.

Ambos Jake y Lucas habían pasado horas


convenciéndole de que le amaban, le necesitaban y le
querían hasta que ya no lo dudara por más tiempo. Por
supuesto, caminaba un poco raro ahora, pero ayudó a
recordarle que había sido ampliamente amado por ambos
hombres.

—Hay mucho de mí, por ahí circulando. Podéis tomar


turnos o simplemente sentarse juntos y compartir.

Leyland trató muy duro de mantener su risa. Se sentía


como si estuviera arbitrando entre dos niños pequeños.
Desde luego actuaban en parte, justo hasta los mismos
pucheros de niño en sus labios.

Leyland sólo volvió a mirarles, una ceja levantada, casi


en un desafío, como si fuera a preguntarles qué iban a
hacer. Se echó a reír cuando ambos hombres se volvieron
ligeramente rojos y rápidamente se sentaron, moviendo sus
sillas más cerca juntos. Se sentaron tan cerca que sus
muslos y sus hombros presionaron juntos.

Riendo, Leyland se sentó entre ellos, con una pierna


echada sobre cada una de las suyas. Inmediatamente sintió
dos brazos envolviéndose alrededor de su estómago, dos
manos suavemente acariciando su muslo a través de sus
pantalones vaqueros. Esta posición tenía posibilidades.

—Ahora, ¿no es eso mucho mejor? —Se rió,


inclinándose para besar primero a Jake, luego a Lucas. No
podía haber sido más feliz cuando ambos hombres luego se
besaron entre sí. Parece que esta cosa de la unión de tres
podría funcionar después de todo.
Jake negó con la cabeza. Su propia risa se unió a la de
Leyland. Su bebé estaba en lo cierto. Él y Lucas tenían que
aprender a compartir. Esperaba que con la experiencia de
Leyland de tener tres padres, podía enseñarles cómo
hacerlo.

—Lo siento, bebé, —se inclinó hacia abajo y le susurró


al oído de Leyland.

—Vamos a hacer que esto sea todo el tiempo


compartido. Sólo tendrás que tolerar nuestra conducta
posesiva hasta entonces.

—Comportamiento posesivo, mi culo. —Leyland estalló


en carcajadas, consiguiendo la atención de todos.— Más
bien como comportamiento juvenil.

—¡Leyland! —Jake advirtió. Leyland no parecía dejarse


intimidar por su tamaño o su status de alfa de su manada
ni un poco. Era casi refrescante.

Trataba a Jake más como un compañero que como un


miembro de la manada de más alto rango.

—Oh, por favor, tú y Lucas os estáis peleando por mí


como un perro con un hueso. Sé que soy lindo, pero hay
un límite.

También era un poco molesto. Leyland podría reducir


su ego con apenas unas pocas palabras habladas.

—Sabes, Jake, es bueno verte con tu compañero. No


sé sobre el resto de la manada, pero siempre he pensado
que nada podía encrespar tu piel. Tu pequeño compañero
allí no parece hacer nada más sino eso, —bromeó Gregory.

Jake volvió a mirar a Gregory, las cejas fruncidas


juntas mientras le miraba. —Gregory, —gruñó.
—Se agradable, Gregory, o literalmente echa a
Leyland sobre ti, —dijo Lucas, enviando a Leyland a un
ataque de risa.

—Oh sí, me gustaría ver eso, —se rió Gregory,


hinchando su pecho.— Creo que podría tomar al pequeño
mequetrefe.

Leyland sabía que Gregory estaba bromeando, pero


también sabía que necesitaba sacar la totalidad de la cosa
Soy Tri-Omega del camino. Todo el mundo en la manada
necesitaba saber. En primer lugar, para que no hubiera
sorpresas.

En segundo lugar, para que conocieran el peligro en el


que Leyland estaba ahora.

—Gregory, —comenzaron tanto Jake como Lucas, al


mismo tiempo. Leyland le puso una mano en cada una de
sus piernas, calmándoles antes de que pudieran continuar.
Estaba lleno de un sentido de anticipación mientras sonreía
en la mesa a Gregory.

—Oh, estás en lo cierto, Gregory, —respondió Leyland


cuando movió sus dedos, abriendo la puerta de la nevera y
sacando una lata de refresco. Podía ver el asombro de
todos, cuando el refresco flotaba por la habitación para
aterrizar ante Leyland sobre la mesa.— Estoy seguro de
que un gran lobo fuerte como tú, posiblemente no podría
ser vencido por un pequeño raro como yo. —Alcanzó y
abrió la parte superior del refresco, vertiendo algo en su
vaso antes de menear los dedos de nuevo.

La lata de refresco se levantó en el aire otra vez, y


flotaba en la mesa para aterrizar ante Gregory. —¿Tienes
sed? —Preguntó inocentemente Leyland, como si una lata
de refresco justo no flotara por la habitación—. ¿Puedo
conseguirte cualquier otra cosa?, —preguntó después de
unos minutos de desconcertado silencio. Gregory, Daniel,
Thomas y Ryland levantaron sus conmocionadas caras a las
de Leyland, y luego a Lucas y a Jake.

—¿Sabías acerca de esto?, —preguntó Gregory.


Jake y Lucas asintieron. —Tiene un montón de trucos
bajo la manga, de ahí los dos compañeros. Al parecer,
necesita dos compañeros para mantenerlo establecido y
seguro. Uno, como puedes imaginar, no es suficiente.

—No estoy seguro que dos sean suficientes, —dijo


Gregory, su cara todavía mirando aturdida. —¿Qué otra
cosa sabe hacer?

—Como dije a mis compañeros, puedo hacer un


montón de cosas, Gregory, —Leyland se reía con Gregory—
. ¿Te gustaría ver qué puedo hacer?

Gregory se quedó mirando a Leyland durante varios


momentos antes de sacudir la cabeza. —No, creo que sería
mejor que me lo digas. No estoy seguro de cuántas
sacudidas más pueda tomar en el día de hoy.

—Bueno, para ser honesto, ni siquiera estoy seguro de


todo lo que puedo hacer. Sé que puedo mover cosas con mi
mente y puedo hablar telepáticamente. También puedo
decir si alguien está mintiendo.

Echó un vistazo a sus dos compañeros. —Recordad


eso, —se rió.

Jake y Lucas ambos rodaron sus ojos. —Bueno,


mierda. Eso va a hacer nuestras vidas interesantes.

Leyland se rió de nuevo. —Al igual que vuestras vidas


serían otra cosa, incluso si no pudiera decir si estábais
mintiendo. Ambos estais acoplados a dos hombres
diferentes. Es lo mismo que agarrarse y disfrutar del paseo,
porque os prometo, que aburrido no va a ser.

—¿Qué quieres decir que no sabes todo que puedes


hacer? —Ryland preguntó.

Leyland sonrió por encima de él. Ryland era un


omega, un Tri-Omega, al igual que él. Sólo que no lo sabía.
Se preguntaba si Jake y Lucas lo sabían. Una vez que
Gregory y su otro compañero, quienquiera que fuera, le
reclamara, sus poderes se manifestarían.
Era un poco curioso, sin embargo, nunca había oído
hablar de dos omegas en la misma manada antes. Tendría
que preguntarle a su madre acerca de eso la próxima vez
que hablara con ella. Con suerte, ella tendría las
respuestas.

—Ambos os dais cuenta de que Ryland es como yo,


¿no? —Preguntó en silencio a sus dos compañeros.

—He sospechado por algún tiempo que es un omega,


—respondió Jake.

—No, vaquero, es como yo, un tri-omega. Una vez que


Gregory y su otro compañero lo reclamen, tendrá
habilidades como yo.

Leyland pudo ver a ambas cabezas de Jake y Lucas


girar rápidamente hacia él, y luego a la mesa donde
estaban sentados Gregory y Ryland.

—Pensé que habías dicho que sólo un Tri-Omega nace


cada generación, —preguntó Jake.

—Eso es lo que me dijo mi madre, pero al parecer,


estaba equivocada. Puedo sentir la energía contenida
dentro de Ryland. Será tan fuerte como yo llegaré a ser, e
incluso yo soy raro. La mayoría de los omegas no suelen
tener las habilidades que yo tendré.

—¿Quién es su otro compañero?, —preguntó Lucas,


buscando entre Daniel y Thomas.

—No lo sé. No se trata de Thomas o Daniel. Tiene que


ser alguien que no ha conocido todavía. Sólo el tiempo lo
dirá. Sólo espero que Gregory sea más comprensivo de lo
que parece ser en estos momentos. No creo que quiera
compartir a Ryland con nadie.

—Bueno, tal vez si le mostramos lo maravilloso que


una unión de tres puede ser, aceptará cuando llegue el
momento, —añadió Lucas.
—Será mejor. Si ambos de sus compañeros no lo
reclaman, podría matarle. Él tiene que estar establecido y a
salvo, o sus habilidades podrían consumirle.

—¿Leyland?, —preguntó Ryland, cuando él no


respondió de inmediato.

—Lo siento, Ryland, sólo advirtiendo a los hombres


grandes de lo que tienen que esperar en adelante, —
Leyland se rió—. No sé todo lo que puedo hacer, porque no
todas mis habilidades se han manifestado todavía. Eso sólo
sucede después de haber sido reclamado por ambos de mis
compañeros.

—Genial, deja que empiecen los fuegos artificiales, —


Gregory arrastró las palabras sarcásticamente.

—Gregory, yo no pedí nacer de esta manera más de lo


que tu pediste nacer por debajo del rango de alfa. Hemos
nacido para ser quienes somos, y nada puede cambiar eso.
Nuestra única opción es la forma en que utilizamos lo que
se nos ha dado.

—¿Y cómo utilizarías la capacidad de flotar las latas de


refrescos en la habitación? ¿Montando una fiesta de té?

—Gregory, no faltarás el respeto a mi compañero, —


gruñó Jake enojado, poniéndose de pie.

Leyland rápidamente se puso en pie y agarró la mano.


—Está bien, vaquero. Tiene derecho a hacer estas
preguntas, aunque sea escéptico. ¿Me habrías creído si no
lo hubieras visto con tus propios ojos?

Empujó a Jake hacia atrás hasta que se sentó en su


silla.

—Mira, todo el mundo nace con cierta habilidad. Tú,


como alfa, tienes la capacidad de gobernar esta manada.
Lucas, como tu beta, es la voz de la razón para ti, seamos
sinceros, vaquero, tienes temperamento.

Lucas se echó a reír. —Asi que, te ha calado.


Jake gruñó a Lucas.

—Gregory tiene su propia habilidad. No cree en cosas


que no puede ver o tocar. Mientras que eso puede ser una
bendición, porque nadie es capaz de engañarlo, también
puede ser un obstáculo. No cree en nada que no sea
tangible.

—¿Cómo el Conejo de Pascua o Santa Claus? —


Bromeó Gregory.

—¿Y? —Preguntó Jake, ignorando a Gregory cuando su


temperamento comenzó a disminuir.

—Sólo espera, vaquero, —bromeó Leyland cuando le


dio una palmada en el brazo, y luego se dirigió a la mesa
para estar detrás Gregory, cada una de sus manos colocada
firmemente sobre los hombros de Gregory.

—Como te dije antes, Gregory, hay un montón de


cosas que puedo hacer, —Leyland le susurró al oído—. Por
ejemplo... te puedo decir cuánto te ama tu pequeño
compañero, Ryland, y desea que le reclames, —terminó
mentalmente solamente en la mente de Gregory.

Leyland podía sentir la tensión en los hombros de


Gregory ante la mención del nombre de Ryland.

—Él piensa que no te preocupas por él, porque no le


reclamarás, ya que estás indignado por su juventud y su
ansiedad. Ansiedad que utilizas para ocultar el hecho de
que está tratando de complacerte, para que te fijes en él,
—Leyland continuó cuando llegó a poner su mano sobre el
hombro de Ryland.

—¿Puedes escuchar lo que está en su corazón? Yo


puedo. Está llorando por ti, desanimado, porque puede
sentir la unión de acoplamiento, pero no piensa que jamás
le ames de la forma en que él te ama a ti. ¿No lo oyes,
Gregory?

Leyland soltó el hombro de Ryland y agarró su mano,


haciéndole enfrentarse con el de Gregory, envolviendo sus
propias manos en torno a ellos, reduciendo la brecha
mental entre los dos.

El silencio en la habitación era ensordecedor.


Entonces, de repente Ryland, con lágrimas en los ojos, se
puso de pie y salió corriendo de la habitación. Gregory le
miraba ir, con el pecho agitado. Leyland podía ver el dolor
que sentía por su compañero en sus ojos.

—Él es tu compañero, Gregory, y es hora de que lo


reclames. Pero sólo si estás dispuesto a aceptar todo lo que
conlleva. Es igual que yo, Gregory, y si no puedes aceptar
eso, déjalo ir. Si puedes, entonces está esperando por ti.

Gregory se puso en pie y salió corriendo de la


habitación detrás de Ryland tan rápido que Leyland terminó
con su culo en el suelo. Jake y Lucas inmediatamente se
acercaron para ayudarlo a ponerse de pie, con miradas
confundidas en sus rostros.

—¿Qué diablos le has dicho?, —preguntó Jake


mientras subía a Leyland del suelo.

—Le dije que era hora de reclamar a Ryland. —Leyland


se echó a reír, sacudiéndose el culo—. Supongo que estaba
de acuerdo conmigo.

—Oh, sabía que iba a haber problemas en el momento


que te vi, —Jake rió mientras envolvía sus brazos alrededor
de Leyland.

Leyland miró a Jake mientras envolvía sus brazos


alrededor de él. —Prometí amaros a ambos como mis
compañeros y seguir a Jake como mi alfa. No dije nada
sobre que fuera fácil para ninguno de vosotros.

—Me suena como que tiene que ser castigado de


nuevo, Jake, —dijo Lucas, su voz dejándose caer más bajo
cuando se acercó para presionar su cuerpo contra el de
Leyland, intercalándole entre los dos hombres grandes.

Leyland movió su cuerpo entre ellos, excitado más allá


de las palabras. La última vez que lo habían castigado se
había desmayado de placer que ambos le habían dado.
Castigarle de nuevo, sonaba como un infierno de plan.

—Oh sí, he sido malo, realmente, muy, malo, —


susurró Leyland, presionándose a sí mismo más
firmemente contra Jake. Sabía que Jake no podía pasar por
alto el duro bulto presionando contra él. La polla de Leyland
había llegado a estar tan dura por la mención del castigo,
que ya goteaba pre-semen.

No podía creer que su deseo secreto de ser dominado,


ser azotado, se estuviera realizando, y sus compañeros no
pensaran que fuera un monstruo. Había pasado tantos años
anhelando a alguien que aceptara este lado suyo, que había
acabado cediendo a la esperanza. Ahora tenía a dos.

Jake se agachó y levantó a Leyland sobre su hombro


antes de salir rápidamente hacia su dormitorio. Al pasar por
la puerta de la habitación, Lucas le seguía los talones,
Leyland se maravilló de que esta ahora fuera su habitación
y no sólo la de Jake y de Lucas.

Aún le sorprendía la diferencia que podrían hacer


cuarenta y ocho horas. En ese pequeño tiempo, había
pasado de un solo hombre, sin un lugar real para llamar
hogar a excepción de la casa de sus padres, a estar
acoplado, y ser amado por, dos fuertes hombres con un
hogar y una manada propia. Ciertamente, la vida podría
cambiar rápidamente, pero era un cambio.

Leyland gritó cuando Jake le derribó sobre la cama,


balanceándose varias veces antes de que Jake y Lucas
empezaran a sacar sus ropas rápidamente de su cuerpo.
Antes de que pudiera darse la vuelta, ya estaba desnudo.

Jake y Lucas, sus hambrientos ojos llenos de lujuria


nunca dejaron el cuerpo de Leyland, rápidamente se
quitaron su propia ropa y se unieron a él en la cama, otra
vez poniendo a Leyland en el centro.

—Creo que es hora de los juegos, Lucas, ¿no? —Jake


se rió.
—Me gusta la hora de los juegos, —se rió Leyland.

—Es probable que te guste esto más, —bromeó Lucas


cuando llegó por encima de él y ligeramente tiró de sus
pezones de tonos café. Era incluso mejor cuando Jake
reflejaba el movimiento, tomando su otro pezón. Oh sí, lo
hizo así.

Se puso mejor cuando ambos reemplazaron sus dedos


con los labios, mordisqueando suavemente sus pezones. A
medida que sus manos se movían abajo por el cuerpo de
Leyland hacia su dolorida polla, empezó a retorcerse.

Se sentía tan bueno, casi demasiado bueno. Leyland


no sabía cuánto tiempo sería capaz de resistir con ambos
de sus compañeros complaciéndole al mismo tiempo. Fue
increíble. Cuanto más le tocaban, más cerca estaba de
correrse.

—Jake, Lucas, no puedo… no puedo… voy a...

—A mí no me suena como que esté muy arrepentido,


Lucas, —Jake se rió.

—Tal vez no estemos haciendo esto bien.

—No, no, lo estáis haciendo muy bien, —se quejó


Leyland cuando Lucas bajó sus labios a la cabeza de la
polla que goteaba de Leyland. Trató desesperadamente de
levantar sus caderas y empujar su polla más rápido en la
boca de Lucas, pero Jake estaba sujetando sus caderas en
la cama.

Eso era. Iban a torturarle hasta la muerte. Leyland lo


imaginó justo cuando empezaron a llegar, y Lucas levantó
la cabeza. Leyland se quejó, sintiendo su liberación sólo con
una pequeña lamida o chupada.

Bueno, dos, eh, tres podrían jugar a este juego.


Leyland apenas podía contener su risita malvada cuando se
agachó y agarró a ambos, Lucas y Jake por sus pollas.
Cerró los ojos, abriendo el puente entre ellos.
La fuerte respiración vino de sus dos compañeros que
le dijeron que sus emociones, su excitación, se había
extendido a ellos. Ambos estaban como rígidas baquetas,
sus pollas poniéndose duras como piedras.

—La venganza es una perra, mis amores, —Leyland se


rió de sus fuertes jadeos.

—No me jodas, ¿No puedes hacer eso de otra manera?


—Jake murmuró con asombro, su voz temblorosa.

Leyland levantó la cabeza para mirar por encima de él.


—Sí, ¿por qué?

La sonrisa diabólica que cruzó por los labios de Jake


hizo que Leyland se pusiera muy nervioso. Estaban
planeando algo y Leyland no sabía si sobreviviría a ello.

Jake se puso de rodillas y se deslizó hasta el final de la


cama. Dio una palmada a Leyland en la cadera. —Vamos,
bebé, en tus manos y rodillas. Todavía puedes permanecer
en el medio.

Leyland se mostró escéptico, pero se dio la vuelta en


sus manos y rodillas, cuando Lucas se deslizó para echarse
sobre su espalda, una pierna a cada lado de Leyland.

Alcanzó la mano, sorprendiendo a Leyland con la


botella de lubricante que sostenía.

Leyland tomó la botella, levantando una ceja a la cara


sonriente de Lucas.

—¿Y qué se supone que debo hacer con esto?

—Prepárame, bebé, luego entregas la botella a Jake


para que pueda prepararte.

—Eh, Lucas, nunca he hecho esto antes, —dijo Leyland


con ansiedad cuando miró de Lucas a la botella en la mano.

—¿Nunca has hecho qué? ¿Lubricar?


—No. Nunca eh, bueno, yo siempre he estado en el
extremo receptor de las cosas. Nunca he…

La cara de Leyland ardía mientras miraba a los ojos de


Lucas ampliados de asombro. —¿Tú nunca? ¿En serio?

Leyland movió lentamente la cabeza, más


avergonzado de lo que podía imaginar. No, él nunca había
montado, estado arriba, dado, encendido la mecha, como
quisiera llamarlo, nunca lo había hecho.

—Entonces, te encontrarás con una sorpresa, bebé, —


se rió Jake detrás de él, alcanzando el lubricante en la
mano de Leyland. Roció un poco en su mano y luego le
volvió a entregar la botella a Leyland.

—Prepárale, bebé. Sé que sabes cómo hacer eso, —


Jake se reía cuando comenzó a estirar a Leyland.

Leyland rodó los ojos. ¡Bueno, obvio! Roció un poco de


lubricante en sus propios dedos y comenzó a preparar a
Lucas. En realidad parecía un poco extraño. Nunca había
preparado a nadie a excepción de él mismo.

Por otro lado, después de haber recibido toda su vida,


sabía exactamente qué puntos golpear para que Lucas
realmente consiguiera marchar. En unos momentos, tenía a
Lucas lo suficientemente extendido y gimiendo en la cama.

—Maldita sea, Jake. Será mejor que te des prisa.


Nuestro bebé sabe exactamente qué está haciendo y no sé
cuánto tiempo más puedo aguantar, —se quejó Lucas
cuando Leyland le acarició la próstata de nuevo.

Jake se reía mientras se arrodillaba detrás de Leyland.


—¿Listo para mí, bebé?

Leyland asintió, apoyándose con un brazo a cada lado


de Lucas. Sus ojos se movieron hacia arriba para conectar
con Lucas cuando Jake lentamente se hundió en él,
ampliándose ligeramente con la plenitud de la enorme polla
de Jake.
—Se siente como un jodido dos por cuatro ¿no? —
Lucas se echó a reír cuando vio a Leyland.

Leyland asintió rápidamente.

—No te hago daño, ¿verdad, Leyland? —Jake le


preguntó, la preocupación en su voz se mezclaba con su
excitación.

Leyland negó con la cabeza, incapaz de formar una


palabra. Jake llenaba cada centímetro de él, sus lentos
movimientos tortuosos. Se había retirado y y todavía
rozaba contra el punto dulce de Leyland.

—Está bien, bebé, ahora es tu turno.

Leyland dejó escapar el aliento que había estado


conteniendo y alcanzó a empujar las piernas de Lucas
arriba contra su pecho. Cuando Lucas se hizo cargo de
sostener sus piernas, Leyland alineó su polla con su
entrada, sus ojos enfrentando a Lucas mientras empujaba
dentro.

Dios, tenían razón. La sensación de Lucas


envolviéndose apretado a su alrededor era increíble. Sus
ojos casi se cruzaron en el momento en que se hundió todo
el camino dentro, sintiendo el culo de Lucas rozar en contra
de su saco.

Se arrodilló allí, enterrado en el interior hasta la


empuñadura de Lucas, Jake enterrado profundamente
dentro de él. Leyland no podía hacer otra cosa que
arrodillarse y sentir. No podía moverse, no podía pensar. Ni
siquiera estaba seguro de que estuviera respirando.

—Leyland, —Jake le susurró al oído—. Es hora de


hacer esa cosa que haces, bebé.

¿Eh? Leyland volvió la cabeza para mirar a la cara


expectante de Jake. Sabía que parecía totalmente
confundido cuando Jake empezó a reírse en voz baja.

—¿Qué cosa?
—Leyland, eres adorable, —se rió Lucas por debajo de
él—. Jake está hablando de eso que hiciste antes. Ya sabes,
lo de la venganza, que insinuaste.

Oh... esa cosa. La sonrisa de Leyland adquirió una


cualidad salvaje cuando se volvió para inclinarse sobre
Lucas, sus caderas empezando a moverse. Gimió en voz
alta cuando Jake se unió a él. Le llevó unos minutos pero
pronto se estaban moviendo juntos.

Podía ver la erección de Lucas golpeando contra su


estómago con cada empuje de sus caderas. Podía sentir a
Jake moviéndose dentro de él, su gran polla frotándose
contra su próstata con cada golpe.

Todo era tan perfecto. Leyland llegó a la espalda y


agarró las manos de Jake, colocándolas en la parte superior
de Lucas y cubriéndolas con la suya. Cerrando sus ojos,
permitió que el puente entre ellos se formara.

Dejó que todo lo que sentía en él fluyera dentro de sus


compañeros antes de crear un lazo entre todos ellos.
Estaba abrumado repentinamente al sentir las emociones y
la excitación de sus compañeros volver a rebotar en él.

Leyland sentía todo lo que ellos experimentaban y


ellos sentían todo lo que él experimentó. Se construyó con
tanta rapidez que Leyland sabía que todos iban a explotar
como un barril de dinamita.

—Vamos, mis amores, venid conmigo, —susurró


Leyland cuando echó hacia atrás la cabeza y dejó escapar
un fuerte grito, liberándose a sí mismo en el interior de
Lucas.

Podía sentir la humedad de la liberación de Lucas


chapotear entre ellos cuando Jake rugió, uniéndose a ellos.

Leyland se derrumbó contra Lucas, aterrizando su


cabeza en medio de su pecho. Sentía la cabeza de Jake
presionar contra su espalda. Leyland no sabía si alguna vez
iba a ser capaz de moverse. Sentía como si todos sus
huesos se hubieran derretido.
—¿Estás vivo? —Murmuró Jake contra la espalda de
Leyland.

—No lo estaré si vosotros dos no os quitáis de mí, —


bromeó Lucas desde la parte inferior de la torre de
personas. Leyland empujó hacia arriba, dejando ir las
piernas de Lucas y dejándolas caer de nuevo a la cama.

Esperó a que Jake se retirara antes de retirarse él


mismo y rodar fuera de la cama para ir al baño.
Rápidamente se limpió y a continuación tomó otros dos
paños limpios para sus compañeros.

—Aquí, —dijo mientras volvía a la habitación y les


arrojó las toallas—. Ambos sois un desastre.

Jake arqueó una ceja cuando atrapó las toallas,


entregándole una a Lucas. —Creo que tenemos que
cambiar nuestra estrategia, Lucas.

—¿Oh?

—En vez de castigarlo cuando ha sido malo, tal vez


deberíamos retener el sexo con él. Está sonriendo
demasiado para alguien que sólo ha sido castigado. ¿Cómo
se supone que mantenga la manada en línea si no puedo ni
siquiera mantener a mi omega firme?

Lucas terminó de limpiar, arrojando la toalla a través


de la puerta cuarto del baño. Leyland rodó los ojos,
caminando hacia el baño para recoger la toalla y ponerla en
el cesto de la ropa. Él volvió a salir y mantuvo su mano
fuera de la de Jake, dejándola caer demasiado.

—Al igual que tú, sería capaz de pasarme sin sexo el


tiempo suficiente para castigarme —bromeó mientras se
subía a la cama para establecerse entre sus dos grandes
compañeros.

—Bueno, yo siempre tengo a Lucas.

—Así que, ¿soy el compañero de reserva?, —Se rió


Lucas.
—No, yo no he dicho eso. Pero, —Jake trató de decir.

Lucas se acercó y golpeó con suavidad a Jake en el


brazo. —Cierra la boca, mientras tengas ventaja, grandote.
Te estás cavando un agujero que podrías no ser capaz de
salir de él, —se rió mientras se acomodaba al lado de
Leyland, llevando una mano para sostener la de Jake.

—Yo no entiendo esto. Se supone que debo ser el alfa


aquí. Yo soy el hombre a cargo, el gobernante. ¿Cómo es
que ninguno de mis compañeros me tiene ningún respeto?
¿Qué hice mal?, —dijo Jake a nadie en particular.

—No te preocupes, vaquero, todavía te amamos, —


dijo Leyland cuando plantó un rápido beso en los labios de
Jake antes de ahuecarlos en los suyos y en los brazos de
Lucas.

—¿Y eso se supone que haga que todo sea mejor?

—Sí, lo hace, —Leyland se echó a reír.


—Hey, Lucas, ¿has visto mis pantalones vaqueros
cortos? Ya sabes, los que llevaba en el lago la semana
pasada, —preguntó Leyland cuando salió del cuarto de
baño, las manos sujetando una toalla blanca alrededor de
su cintura.

—No, ¿has preguntado a Jake? Lo más probable es


que los haya enmarcado y colgado en la pared de su
oficina. Eran unos shorts grandiosos, bebé, —Lucas se rió
desde su posición acostado en la cama.

—Ni siquiera he visto a Jake desde la noche anterior,


cuando nos fuimos a dormir.

—¿En serio? Todavía estaba en la cama contigo


cuando fui a correr esta mañana. —Lucas rápidamente se
incorporó y miró a Leyland.

—Bueno, él se había ido ya en el momento en que me


levanté, —dijo Leyland mientras hurgaba en su armario por
sus pantalones cortos. Finalmente se dio por vencido, cogió
un par de pantalones vaqueros y se los puso, añadiendo
una sencilla camisa blanca de algodón.

—Sabes, no tienes que vestirte por mi. Podrías


simplemente andar desnudo todo el día. Estoy seguro de
que Jake estaría de acuerdo conmigo, —dijo Lucas mientras
miraba el cuerpo sexy de Leyland.

—¿Estoy de acuerdo contigo acerca de qué?, —


preguntó Jake cuando entró en la habitación.

—¿Dónde has estado? —Exigió Leyland, con las manos


en las caderas.
—Trabajando. Ya sabes, esa cosa que se hace todos
los días para traer un cheque de pago y mantener un techo
sobre tu cabeza, comida en tu estómago, y lubricante en tu
culo. —Jake sonrió mientras agarraba a Leyland por la
cintura y lo levantaba, alcanzando sus labios con los suyos.

Leyland rodó los ojos incluso cuando su cuerpo estaba


dócil en contra del de Jake.

—¡Eres un cachondo vaquero!

—¿Estás diciendo que no me echas de menos? —Dijo


Jake mientras se llevaba a Leyland a la cama, derribándolo
y sentándolo en el regazo de Lucas—. Sé que te he echado
de menos… ¿qué demonios es ese ruido?

Jake se dirigió a la puerta de la habitación cuando


Leyland y Lucas saltaron a su pies y le siguieron. Un fuerte
golpe y un montón de gritos venían de la sala de estar.
Lucas agarró a Leyland en el último segundo y lo empujó
detrás de él y Jake.

Leyland se asomó alrededor de Lucas tratando de


averiguar qué estaba pasando.

Podía ver a Gregory en la puerta, gritando a alguien


de pie allí, tratando de abrirse paso dentro.

Daniel y Thomas se habían cambiado a forma de lobo


y se agacharon justo detrás de Gregory. Ryland se quedó
fuera a un lado, con un gesto de preocupación en su rostro.

Vio cómo Jake dio un paso al frente, la mano sobre el


hombro de Gregory.

—¿Gregory? ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es este?

—Yo estaba… —Gregory comenzó sólo para ser


interrumpido por una voz gritando sobre los dos.

—¿Dónde diablos está mi hijo?

—¿Papá? —Chilló Leyland, saliendo de detrás de Lucas


y pegando un brinco hacia la puerta.
—¿Leyland? —Oyó a su padre, John, gritar justo
cuando Lucas le agarró del brazo y tiró de él hacia atrás.
Trató de luchar contra las manos de Lucas, pero se vio
obstaculizado tratando de mantener sus ojos en la puerta
de entrada.

—Lucas, detén eso. Ese es mi padre.

—Leyland, quédate donde estás, —ordenó Jake,


poniéndose al frente de Gregory para enfrentar al padre de
Leyland—. Ahora, veamos aquí…

—¡Quiero ver a mi hijo! —Gritó John de nuevo,


tratando de empujar más allá de Jake.

Leyland pudo ver a su padre, Brian, de pie detrás de


John, lo que significaba que su madre no se quedó atrás.
Nunca dejaban a su madre sin que al menos uno de ellos la
protegiera.

Cuando su padre, John, dio un giro a Jake, Leyland


sabía que las cosas estaban empezando a salirse de las
manos. Tenía que intervenir y detenerles antes de que
alguien resultara herido.

—¡Muy bien, eso es suficiente! —Gritó Leyland,


extendiendo los brazos. El silencio en la habitación era
ensordecedor, todos congelados en su lugar, incapaces de
moverse. Leyland sacó el brazo del agarrón de Lucas y
caminó hacia la puerta de entrada.

Dejando de lado a Jake, lo retiró con cuidado y


entonces dejó a su padre fuera del camino. —¿Mamá?

—Sí, Leyland, —se oyó una voz exasperada desde


detrás de su padre Brian.

—¿Quieres entrar? ¿Tal vez un poco de té?

—Eso sería encantador, querido. —Leyland podía oír la


risa suave en su voz cuando movió a sus congelados padres
y compañero fuera del camino para hacer espacio para su
madre. Le tendió la mano, atrayéndola a la casa.
—Ryland, ¿Pondrías un poco de agua para el té, por
favor? —Leyland preguntó, liberándolo de su estado de
congelación. Ryland, con los ojos llenos sorpresa,
prácticamente salió corriendo de la habitación.

Cuando Leyland pasó a Jake, se inclinó y le besó en la


mejilla. —Estaré de vuelta, vaquero. Yo sólo voy a
sentarme con mi madre en la sala del comedor, entonces
así podéis golpearos mutuamente con sangre todo lo que
queráis.

Podía ver la furia en los ojos de Jake y sabía que no


iba a librarse con un simple castigo esta vez. Jake se puso
lívido. Lucas no estaba mucho mejor. Con un pequeño
encogimiento de hombros, Leyland condujo a su madre a la
sala del comedor.

Le dio un rápido abrazo antes de sentarse. —Ryland,


¿por qué no sigues acompañando a mi madre mientras voy
a soltar a los hombres de las cavernas?

Ryland asintió, los ojos todavía amplios, con asombro,


pero rápidamente se sentó junto a la madre de Leyland, y
le tendió la mano, presentándose a sí mismo.

—Mamá, ¿por qué no explicas todo el asunto sobre los


tri-omega a Ryland? Creo que ambos encontraréis una
conversación interesante. Voy a estar un poco ocupado en
los próximos momentos.

—Leyland, no te hará daño, ¿verdad?

—¿Jake? Dios, no. Él no haría daño ni a un pelo de mi


cabeza. Eso no quiere decir que no se cabree conmigo
durante un rato. No creo que Lucas vaya a ser mucho
mejor. Pero ninguno de ellos jamás me haría daño. Me
quieren, Mamá.

—¿Está seguro? —Susurró en voz baja.

—¿Que me aman o que no me harán daño?

—¿Cualquiera? ¿Ambos?
—Sí, estoy seguro. Pero gracias por estar interesada.
—Alzó un poco la voz para que los otros que escuchaban a
escondidas en la sala no pudieran oirle.— Habría estado
bien si todos en mi vida hubieran estado tan preocupados
por mi bienestar en lugar de actuar como animales, pero
¿qué puedes tú hacer, eh?

Leyland le sonrió a su madre y regresó a la sala. Se


quedó allí directamente entre Jake y su padre, John,
mirando a los dos.

—Ahora, ¿estamos todos dispuestos a actuar como


adultos? —Leyland miraba de sus padres a sus
compañeros, a los miembros de su manada. Con un
movimiento de su mano los liberó a todos ellos, esperando
las reprimendas que sabía que iban a venir.

Jake empujó inmediatamente a Leyland detrás de él


mientras miraba a John, y luego a Brian durante varios
minutos. Finalmente, tomando una respiración profunda, le
tendió la mano.

—Jake McAlester.

—John Summers, —respondió John, llegando a


estrechar la mano de Jake.

—Este es mi beta y mi y compañero y el de Leyland,


Lucas, —dijo Jake, señalando a Lucas.

—Mi compañero, Brian, —dijo John, apuntando al otro


padre de Leyland, Brian.

—Habéis visto a nuestra compañera, Lilla.

—Sí. Mi entendimiento era que Leyland es un omega.


¿No se supone que sean tranquilos y pacíficos?

Brian rápidamente dio un paso adelante para estrechar


la mano de Jake. —¿Has conocido a la madre de Leyland?
La calma y la tranquilidad no está en su vocabulario.

—He oído eso, —vino una voz suave desde el


comedor.
John y Brian asintieron, ambos haciendo un gesto
hacia el comedor al mismo tiempo. —¿Ves? —John se echó
a reír.

Jake cruzó los brazos sobre su pecho antes de dar la


vuelta para mirar hacia Leyland. —No parece estar en el
vocabulario de Leyland tampoco, —dijo, levantando una
ceja interrogante.

Leyland se removió brevemente antes de decidir que


no había hecho nada malo. Puso sus manos en las caderas
y miró directo hacia él. —Si querías paz y tranquilidad, no
deberías haber sobornado a mi agente fotográfico para
traerme hasta aquí.

—Leyland, —gruñó Lucas detrás de él.

Leyland alzó los brazos en el aire. —¿Sabes qué? Yo


no voy a jugar a este juego machista con vosotros. Os
equivocasteis, todos vosotros, y lo sabéis. Mis padres
deberían haber mostrado más respeto al entrar en la casa
de mi alfa en vez de gritar y tratar de forzar su entrada

John y Brian tuvieron la gracia de mirar un poco


avergonzados de su comportamiento, pero no mucho.

—Y mis compañeros, mis compañeros no deberían


haberme retenido de ver a mis padres. Son mis padres. Si
están aquí, hay una buena razón y en lugar de saltar sobre
ellos, deberíais haber descubierto por qué estaban aquí.

Jake y Lucas se volvieron a inclinar un poco más atrás


en sus pies. Leyland tenía razón y todos lo sabían. Sin
embargo, eso no significaba que no estuviera en
problemas.

—Leyland… —Jake comenzó.

—Sí, sí, lo sé. No debería haber hecho lo que hice. Tú


eres el alfa de esta manada y tengo que aplazar todas las
decisiones para ti. Lo entiendo. Pero no puedo quedarme de
brazos cruzados mientras se hiere a alguien a quien amo.
Si sientes que necesitas castigarme por eso, que así sea.
Estaré en el comedor tomando el té con mi madre.

Leyland se volvió y salió de la sala de estar, con la


cabeza bien alta.

Jake observó a su pequeño compañero alejarse,


ambos orgullosos de él y enojados con él. Leyland tenía
razón. Ninguna de ellos había manejado la situación bien.

Sin embargo, cuando llegó hasta él, seguía siendo el


alfa de su manada y su palabra era ley.

Era un poco inquietante saber que su compañero podía


congelarle en sus zapatos. ¿Cómo mantendrá a su
compañero seguro si Leyland podía dejarle inmóvil? Miró a
John y a Brian con curiosidad. —Tenemos que hablar.

Leyland sudaba todo el tiempo que Jake y Lucas


hablaron con su padres. Sabía que estaban hablando de él
y lo que había hecho. Podía sentir el roce ocasional de sus
pensamientos en su cabeza como si estuvieran pensando
en él.

Sólo esperaba que se lo perdonaran. Se había ido hace


más de dos horas y cada minuto parecía estar marcando
tan lentamente. Estaba listo para gritar de frustración en el
momento en que la puerta principal se abrió.

Apenas podía mantenerse sentado en su silla. Quería


correr hacia ellos y pedirles que lo perdonaran. Por otro
lado, quería salir corriendo de la puerta y dejar escapar su
ira.
—Leyland, ¿vendrías conmigo, por favor? —Dijo Jake
desde el borde del comedor.

Oh, demonios, aquí viene, pensó mientras lentamente


se puso de pie y le siguió fuera del comedor. Estaba tan
nervioso que casi se pegó un susto de muerte cuando Lucas
caminaba detrás de él.

—Vamos, Leyland, —dijo Lucas, agarrando su brazo y


acompañándole destrás de Jake a su dormitorio.

En el momento en que llegaron a la habitación,


Leyland estaba tan molesto que sentía náuseas. Sabía que
ni Jake ni Lucas jamás le harían daño, pero eso no
significaba que no lo castigaran. No sabía lo que tenían
planeado.

Jake cerró cuidadosamente la puerta después de que


Lucas lo acompañó dentro, volviéndose para mirarle. Lucas
soltó el brazo de Leyland y fue a pararse junto a Jake,
ambos mirando fijamente a Leyland, con los brazos
cruzados sobre sus pechos.

—Sabes que lo que hiciste no estuvo bien cuando lo


hiciste, Leyland. Yo soy el alfa de esta manada, Lucas el
beta. También somos tus compañeros. Es nuestro deber
protegerte de cualquier amenaza que veamos, tanto si
estás de acuerdo con ello como si no.

Leyland asintió tristemente. Ya sabía esto. Había


estado martirizándose por ello durante las dos últimas
horas.

Lucas le miró, añadiendo su granito de arena a la


conversación.

—Sabes que hemos jugado un poco con el castigo


contigo varias veces. Pero eso no era un castigo de verdad.
Y si bien creemos que eres un hombre adulto y que estás
por encima del castigo, es necesario que comprendas que
lo que hiciste no está bien.
—Como tal, —Jake agregó— tu castigo va a ser el de
permanecer en esta habitación donde nosotros sabremos
que estás seguro, hasta que digamos que puedes salir. No
vas a poner un pie fuera de esta puerta, pase lo que pase.
¿Está claro?

Leyland se quedó mirando a Jake, la boca abierta en


estado de shock. ¿Estaban castigándole en su cuarto? ¿Iban
en serio? No tenía diez años. Era un adulto. No podían
castigarle sin salir de su habitación.

—Leyland, como tu alfa y tu compañero, te estoy


ordenando que permanezcas en esta habitación. Espero ser
obedecido. Si quieres probarme que puedes seguir mis
órdenes y hacer lo que digo cuando necesito para
mantenerte a salvo, entonces no saldrás de esta
habitación.

—Prométenoslo, Leyland. Prométenos que no vas a


salir de esta habitación, —Lucas demandó.

—¿Al menos se me permite ir al baño?

—Por supuesto, siempre y cuando no salgas por esta


puerta.

—¡Muy bien! Lo prometo. No voy a salir de esta


habitación hasta que me lo digas también. ¿Feliz ahora? —
escupió Leyland, pisoteando hacia la cama—. Así que no
esperes venir aquí para una línea caliente si estoy
castigado.

—Ahora ve, eso es parte de tu castigo, Leyland. Ni


Lucas ni yo dormiremos aquí contigo durante el tiempo que
estés castigado. Tampoco vendremos para una línea
caliente. Estás aislado.

Leyland se dejó caer sobre la cama, su respiración


resoplando fuera de su pecho.

—Como si quisiera tener sexo con vosotros ahora


mismo de todos modos.
No podía creer que Jake y Lucas estuvieran riéndose
cuando salieron, cerrando la puerta detrás de ellos.
Parecían casi alegres. Leyland se sentía tan enojado con
ellos que podía escupir. ¿Cómo se atreven a tratarle como a
un niño?

¡Muy bien! Querían jugar a este pequeño juego con él,


entonces iban a jugar.

Podía quedarse en su habitación por un par de días.


Había sido castigado en su habitación durante más tiempo
cuando había sido un niño, que aparentemente era lo que
pensaban de él.

Leyland se puso en pie y se dirigió hacia el cuarto de


baño. Necesitaba una ducha y luego una siesta. No había
televisión en esta habitación, ni radio, y ni libros para leer.
Si no hacía algo iba a volverse loco.

No tenía idea de cuánto tiempo Jake y Lucas


planeaban dejarlo en la habitación a solas, pero esperaba
que no fuera demasiado largo. Siempre había odiado que lo
dejaran solo, lo que le decía que habían hablado
probablemente con su padres. Ellos siempre le habían
castigado en su habitación cuando había sido malo.

Leyland rápidamente tomó una ducha, luego se secó él


mismo. Se puso un par de pantalones de pijama y fue a
sentarse en el suelo por las puertas dobles que conducían
al porche trasero. Se acercó y abrió las puertas,
empujándolas para abrirlas. Al menos, podría tomar algo de
aire fresco.

No sabía cuánto tiempo se quedó sentado mirando


hacia el patio trasero. Todo esto era tan ridículo. No podía
creer que hubiera accedido a ello. Cuanto más lo pensaba,
más enojado estaba.

Él no era un niño, y se resentía ser tratado como tal.


¿Se suponía que simplemente se quedara de pie y dejara
que alguien se preocupara por salir lastimado, sin hacer
nada? ¿O simplemente esperara hasta que Jake y Lucas
dijeran que podría ayudar?
Como si eso fuera a suceder. Tan grandes y tan
fuertes como eran, Leyland sabía que lo consideraban débil,
necesitado de protección. Él había cuidado de si mismo de
alguna manera desde hace varios años, pero ahora nadie
pensaba en eso, ¿verdad?

—¿No estás castigado en tu habitación, Leyland?

Leyland saltó, levantando los ojos al ver a Gregory de


pie justo fuera de las puertas dobles. A medida que le
miraba, Leyland sentía como si hubiera sido atrapado con la
mano en el tarro de las galletas.

—Aún estoy dentro de la habitación.

—De alguna manera, no creo que esto sea lo que Jake


y Lucas quisieran decir cuando te castigaron a tu
habitación. ¿verdad?

—¿Por qué todos vosotros persistís en tratarme como


a un niño? —Gruñó él mientras se ponía de pie.

—¿Debido a que estás actuando como tal? —Gregory


arrastró las palabras, su diversión sangrando a través de su
voz.

—¡No lo estoy!

Gregory sólo levantó una ceja a Leyland, la pregunta


clara en la mirada en su rostro. Sí, sí, así que él estaba
actuando como un niño. Pero tenía razón también. Había
sido castigado a su habitación.

Leyland rodó los ojos agarrando las puertas y


cerrándolas.

Muy bien, así que no podía tener las puertas abiertas


porque podría ser una violación del acuerdo, o lo que sea.
Vio como Gregory se echó a reír cuando se marchó antes
de cerrar las cortinas. ¡Gilipollas!

Volvió a la cama y se sentó, preguntándose qué se


suponía que hiciera ahora. ¿Mirar fijamente a las baldosas
del techo? Se deslizó contra las almohadas y se echó hacia
atrás, mirando al techo. ¡Mierda! No había baldosas en el
techo.

Leyland abrió los ojos y miró alrededor de la


habitación. ¿Qué le había despertado? Podía ver una
bandeja de desayuno con comida en ella situada junto a la
puerta del dormitorio. Eso no explicaba lo que le había
despertado.

Un ruido fuerte golpeando procedente de las puertas


del patio llamó su atención.

Saltó de la cama y corrió hacia las puertas dobles,


apartando las cortinas.

¡No! Estaban clavando madera a lo largo de las


puertas dobles. Gregory debía haberse chivado.

Sacudió las puertas para abrir y comenzó a golpear en


la madera. No podía creer que lo clavaran dentro. ¿No
comprendían que se encontraba dentro aquí? ¿Era un
prisionero ahora? ¿Qué pasaba si la casa se incendiaba o
algo así? ¡No sería capaz de escapar!

Tal vez ése era el punto. Tal vez se suponía que no iba
a escapar. Con los hombros hundiéndose, Leyland hizo su
camino de regreso a la cama y se acurrucó, tirando de las
sábanas por encima de sus hombros. Esto por confiar en él
para cumplir su palabra.

Ellos no confiaban en él. Era así de simple. Sus


compañeros, sus colegas miembros de la manada, no
confiaban en él para mantener su promesa de permanecer
en la habitación. Lo había prometido y no le creían.

¿Era esta la forma en que siempre iba a ser? ¿Siempre


sería tratado como un niño sin la posibilidad de expresar su
opinión? ¿Dejó que todo el mundo tomara las decisiones
por él, porque no podía tomarlas él mismo? ¿Es así como
sus compañeros lo veían?

Leyland sabía que su madre le había dicho que


necesitaba dos compañeros para mantenerse a salvo, para
mantenerle establecido. Ella no quería decir esto, ¿verdad?
Nunca recordó que sus padres trataran a su madre así.

Nunca la castigaron, la aislaron del resto de la


manada. Ellos no taparon con tablas las puertas y las
ventanas para evitar que se escapara. Ellos no la hicieron
prometer algo para luego no creer que ella mantuviera esa
promesa.

Tal vez era sólo él. Tal vez sus compañeros no


confiaban en él. ¿Qué había hecho para ser tan malo? ¿En
serio? ¿Había sido irrespetuoso? ¿O era porque había usado
sus poderes contra todos?

No había pensado que hubiera hecho nada malo


cuando lo hizo. Estaba tratando de evitar que todo el
mundo saliera herido. Bueno, ¿qué había hecho
exactamente que había sido tan terrible?

Todas las diferentes posibilidades, pensamientos,


sentimientos giraban alrededor del cerebro de Leyland
para hacer que le doliera la cabeza. Apretó los ojos
cerrados para contener las lágrimas en ellos y no se
derramaran, deseando que sólo pudiera dormir en los
próximos días hasta que Jake y Lucas lo dejaran salir.

—Jake, yo no sé cuánto más de esto puedo tomar, —


dijo Lucas mientras entraba en el despacho y se dejaba
caer en una silla—. Ha estado allí durante casi cuatro días.
¿Cuánto tiempo más vas a castigarle?

Jake dejó la pluma que había estado sosteniendo y


miró a Lucas. Miró cansado, tres días con la barba crecida
cubriendo su rostro. Jake alzó y se frotó el puente de la
nariz mientras se reclinaba en su silla.

—No lo sé. Sus padres dijeron castigarle durante una


semana, pero no estoy seguro de cuánto más de esto
pueda soportar tampoco. Me está matando estar lejos de
él. Yo nunca pensé que sería así de duro.

—¿Estamos haciendo lo correcto?

—¿Qué quieres decir?

Lucas se inclinó hacia adelante, apoyando los codos


sobre sus rodillas. —Seamos realistas, Jake, él es un
hombre adulto. ¿Realmente tienes el derecho de castigarle
en su habitación? ¿Es esta realmente la manera de lidiar
con esto?

Jake negó con la cabeza con pesar. —No lo sé. Yo


nunca he tenido que reprender a mi compañero antes.
Tenemos que demostrarle que no puede usar sus poderes
contra nosotros. Tú y yo sabemos que azotarle sólo lo
enciende. Pero si tienes otra idea, soy todo oídos.

Lucas se quedó en silencio mientras trataba de pensar


en otra forma de castigar a Leyland. Después de unos
momentos de quietud negó con la cabeza. —Supongo que
no. Sólo es que no me parece bien, sin embargo. Él es
nuestro compañero, no nuestro hijo.

—Lo sé, pero sus padres dijeron que separarle de


todos los demás era la mejor manera de castigarlo sin
hacerle daño. Yo no tengo fuerzas para hacerle daño de
alguna manera, Lucas. ¿Puedes tú?

—No, pero esto me está volviendo loco.

Jake asintió. —Mira, tal vez sólo necesite algún tiempo


de inactividad. ¿Por qué no vamos a la ciudad para cenar?
Tal vez podamos conseguir una habitación de hotel y pasar
la la noche, sólo nosotros dos. Gregory puede mantener un
ojo en Leyland. Tal vez alejarse por un tiempo le ayude.
—No estoy seguro de que nada realmente le vaya a
ayudar, pero lo que sea.

—Yo sé, bebé. Pero no puedo imaginar ninguna otra


manera de llegar a que Leyland entienda que no importa lo
poderoso que sea, yo soy el alfa aquí, no él. Es mi deber
protegerlo. No puede usar sus habilidades contra mí.

—Sí, te escucho. Pero no me tiene que gustar.

—No, no lo hace. Pero tienes que apoyarlo. Tengo que


ser capaz de tomar las decisiones para esta manada sin
tener que preocuparme si tú o Leyland usarán algo contra
mí. Es por eso que yo soy alfa.

Lucas se puso de pie. —Está bien. Voy a dejar que


Gregory sepa que vamos a salir. Nos encontraremos fuera
en el coche. Ah, y deja tu teléfono móvil aquí. Si esta va a
ser nuestra noche fuera, no quiero ningún tipo de
interrupciones.

Jake sacudió con la cabeza mientras veía a Lucas salir


del estudio. ¡Maldita sea!

Esta cosa de compañeros alfa y omega realmente


apestaba a veces. A veces se preguntaba si valía la pena.
—Estoy tan jodidamente contento de estar en casa, —
dijo Lucas mientras empujaba la puerta frontal para abrirla
y entró en la casa, Jake le siguió dentro.

—Sí, yo también. Pero fue agradable alojarse en la


ciudad durante toda la noche. Si nos hubiéramos quedado
en el rancho, sabes que habríamos cedido finalmente y
habríamos permitido a Leyland salir antes de que el tiempo
hubiera terminado, —replicó Jake.

—Lo sé. Pero han pasado casi cinco días desde que le
castigamos y le echo de menos. Estoy seguro que siente lo
que hizo y ha aprendido la lección. Creo que puedo dejarlo
salir con seguridad, ¿no?

Jake sonrió. —Déjame hablar con Gregory en primer


lugar. Quiero asegurarme de que Leyland siguió las reglas y
no salió de su habitación antes que nosotros le dijéramos
que podía salir.

—Hablando de Gregory, ¿dónde están todos? Está


terriblemente tranquilo por aquí. No crees que algo pasara,
¿verdad? —Dijo Lucas mientras entraba en la sala de estar.
Estaba confundido cuando se volvió para volver a mirar a
Jake.

—No, estoy seguro de que todo está bien. Estoy


seguro de que Gregory nos habría llamado, si algo pasara,
pero dejé mi teléfono móvil en mi oficina como solicitaste,
¿recuerdas? Si se tratara de una emergencia extrema,
Gregory nos habría localizado. Lo más probable es que
estén fuera a correr o algo así. Déjame ir a comprobar el
estudio. Tal vez Gregory me dejara una nota.

—Bueno, voy a ir a ver a Leyland.


A la ceja levantada de Jake, levantó las manos. —Lo
sé, lo sé. No lo dejaré salir. Sólo quiero comprobarle y
asegurarme de que está bien. No lo he visto en casi una
semana. Necesito saber que está bien.

Jake asintió tristemente. —¿Él no te habla tampoco?

Lucas miró a Jake, sorprendido. —No, pero pensé que


era sólo a mí. Paró de comunicarse conmigo después del
primer día. He estado en realidad más o menos solo sin él
en mi cabeza.

—Creo que todavía está enojado con nosotros, —Jake


se reía.

—Bueno, —dijo Lucas, con una pequeña sonrisa


lasciva en su rostro—. Si Gregory dice que ha sido bueno,
puedo pensar en algunas maneras de recompensarle. No se
necesita hablar.

Jake se echó a reír, señalando hacia el dormitorio. —


Ve a comprobar a nuestro bebé. Estaré ahí tan pronto como
localice a Gregory.

Lucas se apresuró a cruzar el comedor hacia la puerta


del dormitorio. Abrió la puerta, sorprendido al encontrar su
interior tan oscuro. Y olió un leve indicio de humedad
también.

Rápidamente encendió la luz que buscó a su


alrededor, viendo la cabeza de Leyland sobresalir por
encima de las mantas. Por lo tanto, su pequeño compañero
estaba durmiendo. No podía pensar en las maneras
interesantes de despertarlo.

En silencio, caminó por la habitación, Lucas se sentó


en el borde de la cama y suavemente retiró las mantas de
la cabeza de Leyland. Sonrió al pequeño murmullo que
Leyland dejó escapar.

—Oye, bebé, estamos en casa. ¿Nos echaste de


menos? —Sus cejas se juntaron en la confusión cuando
Leyland no le respondió—. ¿Leyland?
Extendió la mano y agarró el hombro de Leyland y tiró
de él sobre su espalda. Dejó escapar un grito de angustia
ante lo que vio delante de él.

—¡Jake!

Jake dejó en su despacho y se dirigió hacia su


escritorio. Pasó varios momentos buscando una nota de
Gregory pero no encontró ninguna. Enncontró su teléfono
móvil, sin embargo.

Lo recogió y lo abrió de un tirón, vio que tenía seis


mensajes. Golpeó rápidamente los botones de los mensajes
y comenzó a escuchar sus mensajes.

Los dos primeros mensajes tenían que ver con el


negocio del rancho. Nada que no pudiera manejar más
adelante.

El tercer mensaje lo tenía preocupado, sin embargo.


Venía de Gregory diciendo que Ryland había tenido un
accidente. Él y Daniel le llevaban a un sanador. Llamarían
tan pronto como supieran algo y para que él no se
preocupara porque Thomas estaba en la casa con Leyland.
Eso fue temprano esta mañana.

El cuarto mensaje era de Thomas diciendo que


pensaba que Leyland podría estar enfermo y que por favor
Jake llamara a casa cuando recibiera este mensaje.

El mensaje número cinco era también de Thomas.


Parecía desesperado cuando exigió que Jake y Lucas
volvieran a casa. Estaba muy preocupado por Leyland y
pensó que necesitaba ver a un sanador.

El último mensaje era de Thomas afirmando que


Leyland estaba muy enfermo y Thomas no había sido capaz
de llegar a cualquiera de su manada por teléfono. Iba a
buscar a un sanador y si Jake recibía este mensaje,
necesitaba que volviera a casa inmediatamente. Ese
mensaje había sido dejado hace dos horas.

Jake comenzó a correr hacia su habitación. Estaba a


medio camino en la sala de estar, cuando oyó a Lucas gritar
su nombre. Pensó que su corazón podría dejar de latir,
cuando entró en la habitación y encontró a Lucas acunando
a Leyland en sus brazos, las lágrimas corrían por su rostro.

Se acercó a la orilla de la cama, con miedo de tocar a


Leyland. Parecía tan frágil. El color alrededor de sus ojos
vidriosos era todo azul grisáceo, su piel pálida. Parecía casi
como si se estuviera consumiendo.

¿Cuándo fue la última vez que había comido algo? Por


su mirada a Leyland, Jake hubiera jurado que habían sido
unos días. Pero eso era imposible. Había traído comida a
Leyland justo ayer por la mañana.

Se dejó caer de rodillas, con las manos llegando a


acariciar suavemente el lado de la cara de Leyland. —
¿Leyland? ¿Bebé? ¿Puedes abrir los ojos para mí? —
susurró.

Le llevó varios intentos, pero Leyland lentamente abrió


los ojos, parpadeando varias veces a la luz brillante en la
habitación. Sus ojos poco a poco encontraron los de Jake,
un pequeña sonrisa formándose en sus labios.

—Jake, regresaste. ¿Dónde está Lucas?

—Estoy aquí, bebé, —le susurró Lucas a través del


nudo atascado en su garganta.

Leyland volvió los ojos para mirar a Lucas, tratando de


levantar la mano en la cara de Lucas. Consiguió la mitad
del camino antes de que cayera de nuevo a la cama.

Lucas rápidamente se agachó y agarró su mano y la


llevó a la mejilla.

—Lucas, —susurró Leyland.


—Hey, bebé.

—¿Leyland? —Jake llamó en voz baja. Le sonrió


cuando volvió sus ojos hacia atrás para mirarlo—. ¿Cuánto
tiempo llevas enfermo?

Las cejas de Leyland se juntaron en un profundo


pensamiento. Se quedó en silencio varios momentos. —No
lo sé, pero no me duele ya más, —les aseguró.

—¿No duele… no duele ya más? —Lucas se ahogaba,


sus afligidos ojos elevándose a los de Jake.

—Fuí bueno, Jake. No salí de la habitación como


prometí. Hice lo que me dijiste que hiciera.

—Lo sé, bebé. Lo has hecho muy bien. —Jake sintió


que su corazón latía dolorosamente en su pecho mientras
tomó cuidadosamente a Leyland de Lucas. Lo acunó cerca
en su pecho mientras caminaba hacia el cuarto de baño,
asintiendo con su cabeza para que Lucas encendiera el
agua en la bañera.

—¿Puedo salir de mi habitación ahora, Jake? Puedes


confiar en mí. Hice lo que me dijiste. Te prometo que no
usaré mis poderes más. Seré bueno. ¿Por favor, Jake? —
Leyland declaró.

—Sí, Leyland, puedes salir ahora. Has sido realmente


bueno, —Jake dijo en voz baja a través de sus lágrimas.
Tan pronto como Lucas tuvo la bañera llena,
cuidadosamente quitó la parte inferior del pijama de
Leyland y lo bajó en la bañera.

Le temblaban las manos cuando empezó suavemente


a lavar el cuerpo de Leyland, abarcando cada centímetro
frágil. Era todo lo que podía hacer para evitar llorar cuando
lavaba cada hueco hundido, cada hueso que sobresalía.
Leyland parecía que se estaba muriendo de hambre.

—Lucas, ¿por qué no vas a cambiar las sábanas?, —


preguntó a Lucas, cuando silenciosas lágrimas caían por sus
mejillas. Sabía que Lucas necesitaba algo que hacer o se
vendría abajo.

Levantando a Leyland para sacarlo de la bañera, le


puso en su regazo mientras le secaba.

Envolviendo una toalla limpia y seca alrededor de él,


Jake se lo llevó de vuelta al dormitorio. Lo acunó en su
pecho mientras esperaba a que Lucas terminara de cambiar
las sábanas.

Una vez que las sábanas estaban cambiadas, Jake se


acercó a la cama, y cuidadosamente dejó a Leyland abajo,
tirando de las sábanas por encima de él, metiéndolas
alrededor de su hombros.

—¿Puedo salir fuera, Jake? O tal vez puedas abrir las


puertas del patio. No saldré fuera si no quieres que lo haga,
te lo prometo. Puedes confiar en mí, Jake, te juro que
puedes. Sólo quiero ver fuera. ¿Por favor, Jake?

Justo cuando Jake comenzó a responder a Leyland,


oyó un gran estruendo. Al volver la cabeza rápidamente vio
que Lucas había abierto las puertas del patio, pateando las
tablas de madera contrachapada con los pies.

Los hombros de Lucas estaban temblando con sus


sollozos cuando dio una patada a la madera. Se estrelló
contra el suelo con un ruido fuerte, haciendo que Jake
saltara en el sonido. Notó que Leyland ni siquiera parecía
escuchar el fuerte ruido.

—Vamos, bebé, vamos a tomar algo de aire fresco, —


dijo Jake mientras recogía a Leyland, envolviendo el
edredón con fuerza alrededor de él y llevándole a las
puertas del patio a la mecedora del porche.

Se sentó, acunando a Leyland cerca en su pecho,


asegurándose de que estuviera cubierto desde el cuello
hasta los pies. Empujó un poco con sus pies de modo que
el balancín comenzó a moverse.
Sintió a Lucas sentarse a su lado, así que cambió a
Leyland para estar mitad en su regazo, mitad en el de
Lucas. Sabía que Lucas necesitaba tocar a Leyland tanto
como lo hacía él. Parecía más imperativo que respirar.

—Estoy cansado, Jake. ¿Puedo irme a dormir ahora?


—Murmuró Leyland en voz baja contra el pecho de Jake.

Jake miró a Leyland, llegando a acariciar el lado de su


cara.

—Sí, bebé, puedes ir a dormir. Pero me tienes que


prometer que sólo vas a dormir un rato. Lucas y yo
queremos cenar contigo esta noche. Te echamos de menos.

Estaba preocupado profundamente por Leyland, casi


con miedo de dejarlo ir a dormir por si acaso nunca
despertara. Pero a partir de hoy, sabía que si Leyland le
hacía una promesa, iba a hacer todo lo posible para
mantenerla.

—Está bien, te lo prometo, —dijo Leyland, una


pequeña sonrisa cubriendo sus labios cuando su ojos se
disponían a cerrarse. En unos momentos, Jake pudo ver el
ascenso progresivo y la caída de su respiración moviéndose
en el pecho. Gracias a Dios, que sólo estaba durmiendo.

Jake siguió meciendo a Leyland mientras miraba el


paisaje. No sabía qué hacer. Estaba enfurecido pensando
acerca de Leyland estando dentro de ese espacio durante
tantos días solo. ¿Cuánto tiempo había estado solo?

¿Qué le estaba poniendo enfermo? ¿Por qué no había


ido a buscar ayuda a alguien?

¿Y dónde diablos estaba todo el mundo? Había dejado


a Gregory al cargo.

¿No debería estar aquí cuidando a Leyland? Si no


podía cuidar de Leyland debido a que su compañero,
Ryland, había sido herido, todavía quedaban Thomas o
Daniel para atender a Leyland. ¿Dónde estaban?
¿Por qué habían dejado solo a Leyland? Todo lo que
Jake podía hacer era no empezar a gritar de rabia y
frustración. Si ponía sus manos en los miembros de su
manada en un corto plazo, no sabía qué haría.

Mayormente, sin embargo, estaba enojado consigo


mismo. Leyland era su compañero, su responsabilidad, y le
había defraudado. Se suponía que debían proteger a
Leyland, todos ellos. Y aquí estaba tumbado, enfermo, sin
ningún cuidado por él.

¿Cómo había sucedido esto?

La respuesta parecía simple para Jake. Había fallado a


Leyland. Todos ellos le habían fallado. Cada uno de ellos
había tratado de pasar la responsabilidad de cuidar de
Leyland de uno al otro hasta que no había nadie para
cuidarle. Y ahora Leyland estaba sufriendo por ello.

—¿Jake?

—¿Sí, Lucas?, —replicó sin apartar la cara de mirar a


Leyland.

—¿Cómo sucedió esto?

—No sé, Lucas, pero todos le fallamos. Hemos tratado


de demostrarle que que éramos los fuertes, los que están
a cargo. Se supone que debemos protegerle. Y todo lo que
demostramos es que no podemos.

—Nunca va a perdonarnos, Jake. No podemos


esperarle demasiado.

Jake se acercó y agarró la mano de Lucas, dándole un


pequeño apretón.

—Él nos perdonará, cariño. Tiene que hacerlo. No


podemos vivir sin él.
Jake estaba sentado a su escritorio y se quedó
mirando el teléfono. Sabía que tenía que hacer esta
llamada telefónica, pero había estado evitándola. No quería
admitir a John y a Brian que había sido incapaz de cuidar
de su compañero.

La única razón por la que consideró hacer la llamada


telefónica se debió a que Leyland seguía empeorando y
nada de lo que él o Lucas hicieron, parecía estar
funcionando. Leyland estaba dentro y fuera de la
conciencia, apenas sin comer nada.

Jake estaba en el extremo de sus fuerzas.

Agarrando el teléfono marcó el número de los padres


de Leyland. Confiaba en que tuvieran una idea porque él
estaba en blanco.

—¿Hola?

—Oh, hola. Soy Jake. ¿Están John o Brian por ahí?

—Hey Jake, soy Brian. ¿En qué tipo de problemas está


mi hijo ahora? —Brian se echó a reír.

—Mira, yo normalmente no llamaría, pero Leyland está


bastante enfermo y he hecho casi todo lo que se pueda
imaginar. Nada funciona. Sigue cada vez peor. Me esta
empezando a preocupar. Tenía la esperanza de que podrías
saber algo.

—¿Cuánto tiempo lleva enfermo?

—No estoy muy seguro. Le castigamos en su


habitación como tú y John sugerísteis. Después de unos
tres días, Lucas y yo decidimos ir a la ciudad. Era
demasiado duro estar aquí y no estar con él, ¿sabes?

—Sí, puedo ver que eso sería un problema. John y yo


siempre teníamos que largarnos cuando le castigábamos.
Leyland tiene ese asunto de la culpa que lo hace como una
forma de arte. Es sólo la manera en que te mira.
—Sí. Bueno, nos fuimos por esa noche y la mayor
parte del día siguiente. Cuando llegamos a casa nos
encontramos a Leyland casi letárgico. Sus ojos estaban
todo como vidriosos, parece que ha perdido peso, y ahora a
duras penas come. ¿Qué debo hacer?

—¿Sabes qué? Déjame ir a preguntarle a Lilla. Ella


sabe más acerca de estas cosas que yo. Tal vez pueda
ayudar. Estaré de vuelta.

—Gracias, Brian.

El tiempo que le llevó a Brian ir a buscar a Lilla y


explicarle la situación le pareció un millón de años a Jake.
Dejó escapar un gran suspiro de alivio cuando ella
finalmente estaba en línea.

—¿Jake? Tu y Lucas ambos habéis reclamado a


Leyland como vuestro compañero, ¿correcto? ¿En la usual
manera de hombre lobo?

—Sí, —respondió Jake, preguntándose por qué


demonios morder a Leyland tenía que ver con que Leyland
estuviera enfermo.— Mira, Lilla…

—Jake, tienes que escucharme y hacer exactamente lo


que diga. La vida de Leyland está en juego aquí.

—Muy bien, —respondió Jake, tratando de tragar todo


el nudo en su garganta.

—¿Cuánto tiempo ha pasado desde que tú y Lucas


habéis reclamado a Leyland?

—¿Desde el principio? —Bueno, esto era un poco


embarazoso.

—No, de ninguna manera. ¿Cuánto tiempo ha pasado


desde que cualquiera de vosotros o ambos le habéis
mordido?

—Bueno, desde el día en que todo llegó. Cinco o seis


días, supongo. ¿Por qué?
¡Genial! Ahora estaba hablando de su vida sexual con
su suegra.

—Leyland os dijo que él es especial, ¿verdad? ¿Un tri-


omega?

—Sí.

—¿Os dijo que necesitaba dos compañeros para


mantenerlo establecido y a salvo?

—Sí, pero qué…

—Parte de ser un tri-omega es su necesidad de dos


compañeros. Hay un aditivo genético en la saliva que se
introduce en el sistema de Leyland la primera vez que lo
reclaman. Como tri-omega, su cuerpo no lo produce. Es
parte de lo que hace tu vínculo de acoplamiento.

—¿Un aditivo genético? ¿En mi saliva? —Jake sabía


que si alguien hubiera entrado y visto su cara en ese
momento, se podría pensar que había perdido el juicio. Él
no estaba tan seguro de que estuviera equivocado.

—Sí. Uno de vosotros, preferentemente ambos,


necesita reclamar a Leyland de forma regular. Necesita ese
aditivo reintroducido en su sistema de forma regular o
morirá. Ese es el lado negativo de ser un tri-omega.

—¿Él podría morir? —Jake se atragantó.

—Escucha, Jake, con cada acoplamiento, hay una


necesidad de cada compañero de reclamar y ser reclamado,
incluso después de la unión inicial. Eso es lo que esto hace.
Pero por lo general se manifiesta como un calor en el
acoplamiento. Es lo que mantiene a los compañeros juntos.

—Pero nunca he oído hablar de que los compañeros


mueran porque ellos no se acoplen.

—Eso es porque nunca has tratado con un tri-omega


antes. Con Leyland necesitando a dos compañeros, el
efecto se multiplica. Si no te acoplas, morirá.
Jake pasó la mano temblorosa por el pelo. —No
entiendo, Lilla. ¿Por qué no ha ocurrido esto antes? Sólo
hemos estado acoplados por un rato. ¿Por qué ahora?

—Porque no le habías reclamado antes. Hasta que le


mordiste primero, el aditivo no se había introducido en su
sistema. Ahora que se ha hecho, él no puede vivir sin él.

—Así que, todo este tiempo cuando nosotros le


castigamos en su habitación, mientras estábamos tratando
de mantenernos alejados de él, ¿lo estábamos matando?
Dios, Lilla, ¿por qué no nos lo dijiste antes? ¿Por qué no lo
hiciste a Leyland?

—No estoy seguro de que él lo supiera. He tratado de


explicarle lo que tener a dos compañeros significaría, pero
no estoy realmente segura de que lo comprendiera.

—¿Pero qué hay de John y Brian? Sugirieron que


castigáramos a Leyland a su habitación. ¿No lo sabían?
¿Cómo pudieron decirnos que le castigáramos en su
habitación si sabían que esto iba a suceder?

—No creo que ellos pensaran que permaneceríais


alejados de él, Jake.

—¿No es eso lo que significa ser castigado en su


habitación?

—Por lo general yo diría que sí, pero no en el caso de


Leyland. Claro, puedes castigarle a su habitación, pero tu
todavía tienes que entrar y…

—Consegir una línea caliente, —Jake arrastró las


palabras, rodando los ojos. No podía creer esto. Era como
una película de terror.

—Sí, —se rió de Lilla— algo así.

—Gracias, Lilla. Uno de estos días tú y yo realmente


necesitamos sentarnos y hablar acerca de este asunto de
los tri-omega. No quiero que le pase algo a Leyland porque
no tengo el conocimiento.
—Está bien. Llámame si tienes más problemas o si
Leyland no mejora. Si tú y Lucas ambos lo reclamáis,
debería mejorar en un par de días.

Jake colgó el teléfono y dejó caer la cabeza entre las


manos. Esto era irreal. Su compañero estaba en el
dormitorio, posiblemente muriendo, porque no había follado
con él en casi una semana. ¿Cómo la había cagado tanto?

Y si él, y Lucas, no lo reclamaban de manera regular,


iba a morir.

Hablando acerca de su vínculo de apareamiento. Los


ojos de Jake se ampliaron y su rostro se puso blanco
cuando las implicaciones de su vínculo con Leyland de
repente vinieron a la mente.

Si ellos se separaran, o si uno de ellos muriera, ¿qué


pasaría con Leyland? ¿Se moriría? ¿Viviría sólo la mitad?
Jake pronto se dio cuenta de que él y Lucas tenían que
cuidar mucho mejor de sí mismos para asegurarse de
quedarse alrededor para Leyland durante un largo, largo
tiempo.

Poniéndose de pie, Jake se dirigió hacia el dormitorio.


Hora de reclamar a su compañero, de nuevo.
Lucas levantó la vista de su posición al lado de Leyland
cuando Jake caminó en la habitación. Su ceja levantada
cuestionando en la mirada pensativa de la cara de Jake. Vio
a Jake caminar al lado de la cama y empezar a quitarse sus
ropas.

—Jake, —le susurró— ¿Realmente crees que ahora es


el momento para eso?

No podía creer que Jake estuviera cachondo cuando su


bebé estaba postrado en su cama, probablemente
muriendo. ¿Cómo podía ser tan desconsiderado?

—¡Jake! —Gruñó mientras se sentaba para mirarle.

—Acabo de hablar por teléfono con la madre de


Leyland, —dijo Jake mientras se bajaba los pantalones al
suelo.

—¿Y? ¿Qué te dijo? ¿Sabe qué le pasa a Leyland?

Jake asintió, levantando las mantas y subiendo a la


cama junto a Leyland. —Oh, sí. Resulta que este completo
asunto con la enfermedad de Leyland es nuestra culpa.

—¿Nuestra culpa? ¿Qué diablos significa eso? No


hemos hecho nada.

—No, no lo hicimos y ese es el punto. Según Lilla,


cuando reclamamos la primera vez a Leyland y lo
mordimos, introdujimos un aditivo genético sin el que
Leyland no puede vivir. Si no lo reclamamos con
regularidad, o le mordemos, como sea, se enferma.

Lucas miró a Jake con horror. —Así que ¿realmente


hicimos que enfermara?
—Sí, —respondió Jake cuando se deslizó por debajo de
las sábanas y sacó el cuerpo pálido de Leyland al lado del
suyo—. También me dijo que al menos uno de nosotros,
preferiblemente ambos, tenemos que reclamarlo en forma
regular de aquí en adelante.

—¿O qué? —Lucas estaba bastante seguro de que él


ya sabía la respuesta pero sólo tenía que oírlo.

—O morirá. Todo esto es parte de la cosa de tri-


omega.

—¿Por qué nadie nos dijo esto? —Preguntó Lucas


mientras se movía hacia el lado de la cama para empezar a
quitarse sus propias ropas.

—Le pregunté a Lilla esa misma cosa. Parece que no


muchas personas saben al respecto y no demasiada gente
sabe sobre tri-omegas. Cuando John y Brian sugirieron que
castigáramos a Leyland a su habitación, no sabían que
dejaríamos de reclamarle como parte de su castigo.

Lucas dejó caer la camisa al suelo, haciendo una


pausa para girar y mirar hacia atrás a su hombro a Jake, su
consternación escrita por toda la cara. —Jake,tu sabes lo
que esto significa, ¿no?

—Sí, no podemos castigar a Leyland a su habitación


más.

—¡No! ¿Qué hay si le pasa algo a uno de nosotros?


¿Qué pasa con Leyland entonces?

—Me pregunté eso yo mismo. Supongo que tendremos


que ser extracuidadosos en el futuro, tanto con nuestro
bebé como con nosotros mismos. Le dije a Lilla que
necesitamos sentarnos y tener una pequeña discusión
acerca de esta cosa de tri-omega. No quiero estar atrapado
en una situación como esta otra vez, porque no sabíamos
nada.

Lucas asintió, subiendo a la cama al lado de Leyland,


correteando cerca de él.
Puso una mano con cuidado sobre el estómago de
Leyland, apoyado en la otra.

Su mirada se llenó de afecto y preocupación al ver el


ligero aumento y caída del pecho de Leyland.

—Entonces, ¿qué debemos hacer?

—Reclamarle de nuevo.

Lucas levantó la mirada hacia Jake. —Jake, no creo


que Leyland esté en cualquier condición para el sexo en
estos momentos. Además, cuando le castigamos, él más o
menos nos cortó la comunicación.

—No importa. No creo que realmente tengamos que


tener sexo con él. Al menos, yo no-oh infierno, espera.

Lucas vio cuando Jake se dio la vuelta y agarró el


teléfono, marcando de forma rápida un número.

—Oye, Lilla, soy Jake. Tengo que aclarar algo muy


rápido. Cuando dijiste que Lucas y yo necesitábamos
reclamar a Leyland de nuevo para que mejorara, ¿quisiste
decir sólo morderle, o reclamarle?

—Morderle ayudará, pero si realmente deseas


conseguir que el aditivo entre rápido en su sistema,
morderlo durante el sexo es mejor. Las endorfinas que tu
cuerpo crea naturalmente cuando tenéis relaciones
sexuales aumentan la potencia de la adicción.

—Por tanto, ¿sexo y morder sería mejor?

—Sí. —Lucas podía oír a Lilla reír a través del teléfono.

Con su cara roja, Jake agradeció a Lilla y colgó el


teléfono antes de volver a enfrentar a Lucas. —¿Lo has
oído?

—Sí, al parecer, esto funciona mejor si tenemos


relaciones sexuales y luego le mordemos. Simplemente
genial. Apenas puede levantar la cabeza tal como está.
¿Cómo va a ser capaz de tener sexo con nosotros?
—Bebé, tiene dos compañeros, ya sabes. Nada dice
que tenga que tener sexo con nosotros, sólo que tenemos
que estar encendidos para crear un más potente aditivo.
Ahora, ¡tu culo aquí!.

Lucas rodó los ojos mientras subía por encima de


Leyland para establecerse entre las piernas de Jake. Apoyó
las manos sobre el pecho de Jake mientras miraba hacia
sus ojos. —Así que, ¿cómo quieres hacer esto?

—Podrías empezar por besarme.

—Puedo hacer eso, —sonrió Lucas mientras se


inclinaba para besar a Jake. Le encantaba besar a Jake.
Consiguió encenderles a ambos rápidamente. Lucas se
preguntó brevemente si Leyland sentía lo mismo cuando
besaba a uno de ellos antes de que el beso hiciera que su
mente se volviera líquida.

Como sentía a Jake empezar a endurecerse en contra


de su estómago, Lucas movió sus piernas sobre él a
horcajadas, con una pierna a cada lado de la suya, hasta
que la erección cada vez mayor de Jake se deslizó en
contra de la grieta de su culo, embistiendo contra sus
huevos.

Gimió suavemente. Con tan grande como era Jake, a


Lucas le encantaba frotarse contra él. Por supuesto, se
sentía como un bate de béisbol entre las mejillas de su
culo, pero era un cálido y sedoso, bate de béisbol. La
cabeza sola, frotando contra la base de su propia polla, casi
le hizo estallar su carga.

—Jake, —se lamentó una vez más cuando Jake movió


sus manos hacia arriba para tirar de sus pezones. Se
levantó en sus brazos, exponiendo su pecho a los labios
ansiosos de Jake, gimiendo cuando Jake aceptó la
invitación, sus labios sujetos alrededor de uno de los
pezones de Lucas.

—Jake, —se quejó de nuevo—. Si no paras me voy a


venir.
Su declaración fue recibida con una carcajada
profunda de Jake cuando llegó y sacó el lubricante de la
mesita de noche. Jake levantó la botella del lubricante para
Lucas, su sonrisa maliciosa.

—Entonces prepárate para mí.

Lucas agarró con impaciencia el lubricante, chorreando


algo en sus dedos. Él se arrodilló de nuevo en sus piernas
antes de llegar detrás de sí mismo para empezar a estirarse
a sí mismo para la polla gigantesca de Jake.

Una vez que se estiró, y significativamente se excitó


más, agarró a Jake le entregó una toallita y limpió su mano
antes de sonreir a su amante. —Así que, grandote, ¿cómo
me quieres?

Jake miró a Lucas, luego a Leyland, tratando de


averiguar la logística de la situación. Tenía que hacer el
amor con Lucas, pero también tenía que ser capaz de
morder a Leyland. ¿Cuál sería la mejor posición posible?

—Mantente en tu espalda. Vas a sostener a Leyland


mientras te follo. De esa manera, cuando lo necesitemos,
podemos llegar a Leyland. ¿Qué te parece?

—Complicado, pero que diablos, —se rió Lucas


mientras se movía para rodar sobre su espalda. Levantó
sus brazos cuando Jake levantó a Leyland en ellos,
colocándole en su espalda contra su pecho.

—¿Y ahora qué? —Preguntó, mirando más allá de


Leyland a Jake.

—Ahora, es tiempo de juego. —Jake se reía mientras


se movía para arrodillarse entre las piernas de Lucas.
Agarró las piernas de Leyland y los puso en el exterior de
las de Lucas antes de llegar para agarrar las piernas de
Lucas.

—¿Crees que puedes mantener éstas, bebé?

Lucas asintió con la cabeza, extendiendo los muslos,


tirando de ellos hasta muy cerca de su pecho. Era
interesante tratar de maniobrar mientras equilibraba a
Leyland en el pecho al mismo tiempo.

—¿Crees que deberíamos despertarlo para esto?

Jake negó con la cabeza. —No, sólo déjale dormir por


ahora. Si esto funciona, va a despertarse muy pronto.

Lucas cerró los ojos en éxtasis cuando Jake comenzó a


empujar lentamente hacia él.

No había nada igual en el mundo, excepto tal vez


deslizarse dentro de Leyland. Era un verdadero cara o cruz
sobre cuál le gustaba más.

Abrió los ojos y miró a Jake con sorpresa cuando oyó


un suave gemido. Pensó que era Jake haciendo ruido, pero
por la expresión conmocionada del rostro de Jake mientras
miraba hacia abajo en Leyland, adivinó que no lo era.

No podría haberse sorprendido más cuando Leyland


levantó los brazos y se envolvió en torno a Jake, tirando de
su cabeza hacia abajo por un beso. Leyland estaba
despierto y respondiendo a su amor.

—¿Leyland? —Le susurró al oído.

Leyland tiró de los labios de Jake y dejó caer la cabeza


hacia atrás, girando para rozar suavemente contra la
barbilla de Lucas. —Parece que empezásteis sin mí.

—Leyland, —comenzó Lucas, tratando de mantener


fuera de su voz las abrumadoras emociones que le
llenaban, o al menos un poco atenuadas.

—¿Es esto una fiesta para dos personas o puedo


participar?

Lucas se quedó mirando con asombro a Leyland.


¿Quería unirse a sus relaciones sexuales? Había estado
prácticamente inconsciente en el último par de días y de
repente ¿quería hacer el tonto?

—¡Consigue el lubricante, Jake!


Lucas bajó los muslos y llevó sus brazos alrededor de
Leyland para empezar a jugar con sus pezones. Él sabía
que Jake estaba listo para Leyland cuando comenzó a hacer
pequeños ruidos maullando.

Sabía por experiencia que esos sonidos significaban


que Leyland estaba bastante excitado. No sabía si alguna
vez había oído nada tan hermoso, excepto tal vez cuando
Leyland gritaba su liberación.

—Ahora, Lucas, te necesito ahora.

Lo que su bebé quería, su bebé lo tenía. —Gírate,


bebé. Vas a montarme.

Tan débil como estaba, les tomó a ambos a Jake y a


Lucas ayudar a Leyland a girarse otra vez hasta el frente de
Lucas. Leyland tenía una gran sonrisa en su rostro cuando
se bajó él mismo en la dura polla de Lucas, sus piernas a
horcajadas en las caderas de Lucas.

Lucas bajó a Leyland por un rápido beso antes de


agarrar sus caderas y empujar arriba dentro de él. Tan
pronto como su dolorida polla fue enterrada hasta el fondo
en el interior de Leyland, sintió a Jake empujar en él,
añadiendo a su placer.

Él estaba de espaldas en el interior de Leyland.


Leyland estaba a horcajadas, montando su polla. Podía ver
a Jake arrodillado detrás de Leyland, empujando
profundamente dentro del estrecho alcance de Lucas. Era
perfecto.

—Está bien, bebé, aquí vamos, —se rió Jake en el oído


de Leyland cuando empezó empujando dentro de Lucas,
Lucas dentro de Leyland.

Lucas se sintió tan abrumado con las emociones, con


el deseo, que no le llevó mucho tiempo llegar a la cima,
sólo unos cuantos empujones. Agarró a Leyland por el pelo
y echó la cabeza hacia un lado, sus largos caninos
hundiéndose profundamente en la carne blanda entre su
cuello y el hombro.
Cuando la sangre de Leyland entró en su boca, gruñó
su liberación, llenando a Leyland justo cuando la sangre
dulce de Leyland le llenó. Oyó en la distancia a Jake rugir
su propia liberación, inclinándose para hundir sus colmillos
en el lado opuesto del cuello de Leyland.

Lucas continuó empujando dentro de Leyland cuando


Jake llegó a su alrededor y agarró su polla, acariciándolo
justo cuando Lucas siguió bombeando dentro de él.

Los dos hombres siguieron bebiendo de las


mordeduras que habían hecho a la carne de Leyland.

De repente, Leyland dejó escapar un fuerte grito,


arqueando la espalda mientras se acercaba sobre todo el
estómago de Lucas. Jake y Lucas sacaron los dientes del
cuello de Leyland, cuando se desplomó sobre el pecho de
Lucas.

Lucas se acercó y acarició con los dedos el pelo de


Leyland, viendo cómo su piel se volvió de un blanco pálido
a un color más claro de color rosa. Oh gracias a Dios, que
había funcionado. Mientras miraba, Leyland comenzó a
parecer mejor.

Alzó los ojos llenos de lágrimas a los de Jake,


buscando llenarlo con sus propias lágrimas. Extendió la
mano para acariciar el lado de la cara de Jake, Jake se
volvió en el suave tacto para besar su mano.

—Te extrañé, —le susurró Leyland en sus mentes, por


primera vez en días, dando un suspiro de alivio tanto de
Jake como de Lucas.

Jake tiró de Lucas cuando dio una palmada en el culo


de Leyland. —Vamos, hay una ducha en el baño con
nuestro nombre en ella, —se rió mientras se trasladó para
quedarse al lado de la cama, sosteniendo su mano para
Leyland.

Lucas vio que Leyland se reía, tomando la mano de


Jake. —¿Esa ducha incluye azotes?
¿Azotes? Había sido castigado, confinado en su
habitación, a punto de morir debido a la negligencia de
Jake y de Lucas, y ¿ahora quería saber si podía recibir un
azote?

—Puedo garantizarlo, Leyland, —se rió entre dientes


mientras Leyland seguía a Lucas desde el lado de la cama.
Se agachó y abrió a Leyland en sus brazos.

—Has sido un niño muy malo, bebé.

—Bueno, ya sabes, lo intento. —Se rió Leyland cuando


Lucas lo llevó a Jake a la ducha que esperaba.
Jake levantó la mirada de su escritorio mientras oía la
puerta frontal abrirse. Podía oír la voz profunda de Gregory
haciendo sombra a la risita de Ryland. Odiaba arruinar lo
que era, obviamente, un momento de buen humor, pero
tenía unas cuantas cosas que decir a los miembros de su
manada.

Al salir de su oficina pudo ver a Gregory y Daniel


ayudar a Ryland al sofá. Esperó hasta que estuvo todo
acomodado antes de despejar ruidosamente la garganta,
inmediatamente captando su atención.

—¿Ryland? ¿Cómo estás? —Preguntó Jake.

—Oh, estoy bien, sólo un esguince en el tobillo y una


conmoción cerebral leve. Nada que no se cure con un par
de días de descanso a mis pies, —se rió Ryland.

—¿Qué pasó?, —preguntó Jake mientras cruzaba los


brazos sobre el pecho.

—Mi caballo me tiró. Fue una estupidez realmente. Se


asustó y se largó, entonces ¡zas! me fui abajo. El doctor
dice que voy a estar como nuevo en un par de días.

—Eso es bueno. Me alegro de que vayas a estar bien,


—dijo Jake mientras levantaba los ojos para mirar por
encima de Gregory.— ¿Alguna idea de dónde está Thomas?

—No, —dijo Gregory, mirando confundido—. ¿No está


aquí?

—No, en realidad no ha habido nadie aquí, desde que


Lucas y yo regresamos la última noche. Sé que es una
locura, pero dado que te di una orden, yo esperaba
encontrarte aquí, Gregory.
—Jake, Ryland estaba herido. Tuve que llevarlo al
sanador. Él es mi compañero. ¿Seguro que lo entiendes? Tú
habrías hecho lo mismo por Leyland si hubiera sido herido.
Además, me fui y dejé a Thomas aquí.

—Yo no le di esa orden a Thomas. Te la di a ti. Y ya


que estás preguntando, entiendo, por completo. No te
imaginas lo mucho que entiendo.

Jake vio drenarse el color de la cara de Gregory. Sabía


que estaba empezando a darse cuenta de que no todo
estaba bien en su pequeño hogar. Esperó, sabiendo que
Gregory llegaría a la conclusión correcta.

—¿Está bien? —Gregory susurró.

—Ahora, sí. Cuando llegamos a casa, no.

—¿Qué pasó?

—Estuvo a punto de morir, Gregory, porque no estuvo


apropiadamente cuidado. Oh, no te preocupes, la culpa va
por todos alrededor. Todos tenemos una parte en esto.

—Jake, yo no imaginé que esto sucediera. Yo sólo…

—Sé exactamente lo que estabas tratando de hacer,


Gregory. Créeme, comprendo la necesidad de cuidar a tu
compañero, pero aún así me desobedeciste. Te di una
orden directa y se la entregaste a otra persona.

—Jake, yo no sabía que esto pasaría, pero Ryland


estaba herido, —dijo Gregory mientras se acercaba a Jake.

Jake sabía que él estaba tratando de llegar a


comprender por qué había hecho lo que había hecho. Y
Jake lo entendía. Eso todavía no quería decir que estuviera
bien, con uno de su manada desobedeciendo sus órdenes.

Era casi la misma razón por la que Leyland había sido


castigado a su habitación en primer lugar. Jake necesitaba
saber que, como alfa de su manada, su palabra era
definitiva.
—Gregory, lo que no pareces entender es que yo soy
el alfa aquí. Yo hago las reglas. Incluso si no estás de
acuerdo con lo que digo, todavía necesitas seguirlas. Eso es
lo que ser alfa significa.

—¿Incluso por encima de mi compañero?

—¡Sí! ¡Incluso por encima de tu compañero!, —gritó


Jake.

—Estás loco, —volvió a gritar Gregory.

—¿Quieres el trabajo? Bien, ¡desafíame por él! —Gritó


Jake, descruzando sus brazos para apretujarlos en las
caderas.

—¡Oh, Dios mío! El nivel de testosterona aquí está


engrosando a los hombres. ¿Crees que podríais bajar el
tono un poco?

Jake y Gregory se volvieron para ver a Leyland


apoyado en la puerta del dormitorio. Tenía una mirada en
su cara que le dijo a Jake que su pequeño compañero
estaba harto y le iba a poner a él y a Gregory en su lugar.

—Leyland, —Jake gruñó fuera de entre sus dientes.

—Oh, por favor, tienes que bajar de tu caballo y


Gregory tiene que pedir disculpas por fastidiarla. A
continuación, deberíamos ir todos al lago para un baño y un
picnic, —dijo Leyland cuando se acercó para estar al lado
de Jake.

—¿Cómo puedes tomar esto tan a la ligera? ¡Casi


mueres!, —le gritó Jake.

—Bueno, no lo hice. Estoy bien. Fue un terrible


accidente en el que todos tuvimos parte, no sólo cada uno
de nosotros. No deberías arrojar toda tu ira sobre Gregory.

—Leyland, —Jake intentó de nuevo, un poco más


tranquilo esta vez.
—Piensa en ello, Jake. Si hubieras pensado en
aprender todo acerca de los tri-omegas, hubiéramos sabido
acerca de la cláusula de reclamo. Si tú y Lucas…

—¿Cláusula de reclamo? ¿Así es como se llama? ¿La


cláusula de reclamo?

Leyland se encogió de hombros. —¿Tienes un nombre


mejor para ello?

Cuando Jake no respondió, Leyland continuó. —Como


iba diciendo, si tú y Lucas os hubiérais molestado en saber
más acerca de acoplarse a una tri-omega, habríais sabido
sobre la cláusula de reclamo.

—¿Cláusula de reclamo?, —preguntó Ryland desde el


sofá.

—Es una larga historia, Ryland. Te la diré más tarde,


—dijo Leyland.

—No estoy seguro de que quiera saber.

—Sí, lo estás, pero ese no es el punto. El punto es…

—¿Cual es exactamente el punto, Leyland?, —


preguntó Jake, cruzando los brazos sobre el pecho otra vez
mientras miraba hacia abajo a su compañero.

—El punto es que todos la cagásteis, pero


inocentemente. No teníamos toda la información. Gregory
se fue con su compañero lesionado creyendo que Thomas
estaba allí para cuidar de mí. Tú y Lucas os fuisteis a la
ciudad creyendo que Gregory estaba aquí al cuidado de mí.
En cuanto a Thomas, no tengo ni idea de dónde se fue.

—¿Dónde se fue Thomas?, —preguntó Jake, arrugando


las cejas en el pensamiento.

—¡Me fue a buscarte a ti, imbécil!

Jake se volvió para ver de pie en la puerta a Thomas,


a un Thomas de aspecto muy sucio.
—¿Qué diablos te pasó?

—No contestabas el teléfono, Gregory y Daniel no


respondían a los suyos. Lucas no tiene ninguno. No pude
conseguir a nadie que viniera a ayudarme con Leyland.

Thomas se volvió para mirar a Leyland. —Me alegro de


verte arriba y por ahí alrededor, a propósito. No parecías
tan alegre cuando me fui. De hecho, pensé que estabas a
las puertas de la muerte.

—Estaba, —Leyland se echó a reír—. Estoy mejor


ahora.

—Obviamente, —Thomas bromeó mientras cojeaba


por la sala de estar y cayó en una silla.

—¿Qué te sucedió?, —preguntó Leyland ya que


rápidamente se acercó a mirar hacia Thomas.

—Bueno, ya que nadie contestaba el teléfono, decidí


que necesitaba ir a la ciudad y encontrar a Jake y a Lucas.
No hay muchos hoteles en la ciudad. Me imaginé que tenían
que estar en uno de ellos.

—Eso no explica lo que te pasó, Thomas, o por qué te


llevó tanto tiempo llegar a casa. Lucas y yo hemos estado
en casa desde ayer por la noche. ¿Dónde has estado?

—Saltando para llegar a casa, —respondió Thomas


secamente.

—¿Qué?, —exclamó Jake.

—Me caí de mi bicicleta alrededor de un kilómetro


fuera de la ciudad. Pasé la mayor parte de la noche,
tropezando de vuelta aquí. No tenía sentido ir a la ciudad
porque no había nadie aquí para responder a mi llamada y
no pude encontrar a nadie más. Así que, me imagino que lo
mejor que podía hacer era volver a casa y cuidar de
Leyland.

—Ahora veo, —dijo Leyland cuando puso sus manos


en las caderas y fulminó con la mirada a Jake— eso ahora
demuestra mi punto. Thomas se marchó para ir a buscar
ayuda, pero se estrelló con su bicicleta. Estaba tratando de
hacer lo correcto. Así fue para Gregory. Así fue para ti y
Lucas. Todo el mundo estaba tratando de hacer lo correcto.
Simplemente no todo resultó de esa manera.

Jake rodó los ojos cuando se acercó y puso a Leyland


en sus brazos.

Él sabía cuándo estaba siendo golpeado. Además de


ser totalmente adorable, Leyland tenía una manera de
hacer el loco que parecía plausible.

—Está bien, bebé, voy a dejar que todos se salven,


pero con una condición. Todo el mundo tiene un teléfono
móvil y nadie, y quiero decir nadie, lo apaga. ¿Entendido?

—¿Incluso tú mismo?, —preguntó Leyland, inclinando


la cabeza hacia atrás para mirar a Jake.

—Sí, incluso yo mismo. ¿Te sientes mejor?

—Puede ser que si encuentras a Lucas y te unes a mí


en el lago para darte un baño, un picnic, tal vez…

—¿Tal vez qué?, —preguntó Jake, sintiendo su polla


empezar a hincharse en la mirada lasciva en los ojos de
Leyland.

—Encuentra a nuestro compañero, reúnete conmigo


en el lago y yo podría decirte. Demonios, incluso podría
mostrártelo.
—¿Estás seguro de esto? —Preguntó Leyland mientras
miraba a Jake y a Lucas.

—Sí, bebé, estoy seguro. Simplemente visualízate con


pelo y cambiarás. Una vez que lo hayas hecho, serás capaz
de cambiar cada vez que quieras.

—La primera vez siempre es la más difícil, bebé, —


añadió Lucas.

—Además, una vez que cambies, todos podemos


correr hacia el lago y jugar.

Leyland pensó que estaban locos. ¿Todo lo que tenía


que hacer era visualizarse con pelo y cambiaría? Sonaba
ridículo para él. Pero había echado de menos ir al lago
durante los últimos días.

Con un pequeño encogimiento de hombros, Leyland


trató de visualizarse a sí mismo cubierto de pelo. Sintió
ganas de reír, pero sabía que se trataba de una situación
seria. Era su primer cambio. Una ocasión memorable. Pero
aún se sentía con ganas de reír.

La respiración de Leyland se quedó atrapada en su


garganta cuando sintió una pequeña brisa de aire pasar por
encima de él, rodeándole. De repente sintió algo que sólo
podría ser descrito como una descarga eléctrica pasar a
través de su cuerpo.

Se sorprendió aún más cuando abrió los ojos y se dio


cuenta de que miraba a través de ojos lupinos. Lo había
hecho. Había cambiado. Era un lobo. Levantando la nariz al
aire, respiró hondo.
Oh sí, eso es lo que él había estado buscando, el olor
era de almizcle, bosques, y todo macho, sus compañeros.
Volvió la cabeza para ver a dos hermosas lobos negros de
pie delante de él, uno más grande que el otro.

Dejó escapar un poco de yupi y corrió a su alrededor


en círculos antes de rodar sobre su espalda para el lobo
negro mayor, mostrando su vientre. No movió un músculo
cuando el gran lobo suavemente le mordió en la garganta
antes de lamer, donde sus caninos había estado.

Rodarndo sobre él, se arrastró a cuatro patas hacia el


pequeño lobo negro, rodando sobre su espalda una vez
más, mostrando su sumisión a su otro compañero.

Sabía que sólo necesitaba mostrar su sumisión a Jake,


pero quería que Lucas supiera lo mucho que significaba
para él también.

Apenas podía contener su meneo de la cola cuando


Lucas también mordió su garganta antes de lamerle. Una
vez que había soltado a Leyland, se puso en pie y dio varios
pasos hacia el lago.

Se detuvo para mirar por encima de su hombro, su


alegría por el momento de gloria brillando en sus ojos. —
Vamos, amores, vamos a jugar, —les susurró antes de
despegar hacia el lago en una carrera completa.

Podía oír las suaves risas de lupino de sus


compañeros, cuando le alcanzaron y corrieron a su lado, el
resto de su manada corriendo detrás de ellos. Cuando Jake
ganó terreno y le pasó, Leyland dejó escapar un aullido
feliz. La vida era perfecta.

Leyland llegó al lago, justo detrás de Jake, Lucas vino


a pararse detrás de él. Observó con anticipación cómo Jake
cambió de nuevo a forma humana. Rápidamente cambió de
nuevo él mismo. Podía ver a Lucas cambiar por el rabillo
del ojo.

Aun sabiendo que Lucas iba a venir, Leyland aún se


sobresaltaba un poco cuando Lucas caminaba detrás de él,
agarrándolo por los brazos. Sintiendo la carne dura
presionar contra su frente, se volvió para ver a Jake en pie
delante de él.

—Uh, ¿Jake? Pensé que vinimos hasta el lago ¿para


jugar?

—Oh, bebé, y vamos a jugar, —se rió Jake mientras


levantaba a Leyland por encima del hombro.

Leyland dejó escapar un grito fuerte cuando una mano


cayó sobre su culo, y luego otra y otra. Oh, diablos, se
estaban turnando para azotarle. Sabía por la risa suave que
venía de Jake, que podía sentir la polla de Leyland
endurecerse contra él.

—Ahora, Leyland, quiero que te apoyes en esa rama


sobre tu cabeza y esperes. No importa qué pase, no
sueltes. ¿Está claro? —Jake ordenó cuando puso a Leyland
abajo en sus pies.

¿Qué? Leyland levantó la vista para ver una rama


trazando un pequeño camino encima de su cabeza. Trató
de llegar a ella, pero estaba fuera de su alcance. —Um,
¿Jake? Yo no puedo.

¡Oh! De repente, la rama colgaba justo en frente de él


cuando Jake lo levantó. Bueno, está bien. Leyland se agarró
a la rama, sintiendo su cuerpo colgar un poquito cuando
Jake le soltó antes de que se dejara caer y sus pies tocaran
el suelo. ¿Y ahora qué?

—Ahora, vamos a jugar, Leyland, —gruñó Jake en su


oído.

Leyland casi pierde su apoyo en la rama cuando Lucas


se arrodilló entre sus pies y se inclinó para engullir su polla
en un profundo trago. Oh, sí, jugar era bueno.

Sus ojos casi rodaron atrás en su cabeza cuando un


azote aterrizó en su culo seguido rápidamente por otro y
otro. ¡Malditamente caliente! Lucas le estaba dando una
mamada y Jake le estaba azotando. Estaba echando de
menos una cosa.

¡Oh, joder, no, él no estaba! Leyland no pudo contener


su gemido cuando Jake empujó un dedo en el culo y lo
movió a su alrededor hasta que le estaba acariciando en
contra de su próstata. Luego empezó a azotar el culo de
Leyland de nuevo.

La combinación de estimulantes llegó a ser


rápidamente más de lo que Leyland podía tomar. En unos
momentos estaba gritando cuando llegó a su clímax, su
cuerpo sacudiéndose cuando perdió su apoyo en la rama
del árbol.

Cuatro manos fuertes lo atraparon antes de que


pudiera chocar con el suelo, sujetándole suavemente
cuando le bajaron al suelo. Las mismas cuatro fuertes
manos lo acariciaban con suavidad, mientras su aliento se
escapaba en su pecho.

Abriendo los ojos, Leyland miró a los ojos amorosos de


sus dos compañeros. —Estoy empezando a ver las ventajas
de tener dos compañeros.

—¿Ah, sí? —Jake se reía mientras acariciaba el pelo de


Leyland—. ¿Por qué?

—Porque todos mis secretos deseos se están haciendo


realidad.

Fin
Coordinador del proyecto:
Perversa
TRADUCCIÓN:
Paqui
CORRECCIÓN:
Cinty
Portada y edición:
LadySlytherin

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