Está en la página 1de 3

Qué es la Economía Naranja

Una maldición china dice: «Que vivas en tiempos interesantes» y los que nos ha tocado
vivir, sin duda lo son. En este contexto, vamos a ver en qué consiste y qué posibilidades
tiene la economía naranja. También, cómo podemos formar parte de ella y cómo encaja
en una economía global. Es un concepto que ha puesto de relevancia el presidente de
Colombia, Ivan Duque, y que intenta aplicar los conceptos que recogía el libro que
coescribió en 2013. Aunque su origen se remonta a los 2000 con el concepto de
industrias creativas. ¿Por qué naranja? Hay muchas referencias a por qué se denomina
«naranja», desde el color de las vestimentas de los monjes, referencias al antiguo Egipto
o el color del fuego. Sin duda, es un sector que debe tener un componente de pasión
para llevarlo a cabo. Quizás venga de ahí. El tema de los colores no es más que una
convención para diferenciarlo de otras, como la economía gris que es la que no está
regulada, la «silver economy» que hace referencia a bienes y servicios diseñados para la
tercera edad o, por ejemplo, la economía azul con todo lo relacionado a los océanos.
¿Quién sabe? Quizás es porque hay que sacarle todo el jugo, como si de una naranja se
tratase. Estos son los principales elementos que definen la economía naranja. Lo
importante es el talento. Es deslocalizada, el mercado es global, y no es necesaria una
gran inversión para entrar en ella. Empecemos con el talento. Por muchos guionistas,
músicos, ilustradores o diseñadores que pongas a trabajar, es posible que no encuentren
una idea tan buena como la de esa persona con talento que trabaja sola, en un lugar,
quizás, no tan conocido. Personas creativas que tienen un universo propio, definido por
su entorno, sus vivencias, sus pasiones y sus recuerdos que las hacen especiales y hacen
que sus historias, canciones, películas o cualquier otro trabajo que desarrollen sea
inimitable. Por muchos recursos que tengas. Evidentemente, la producción es
importante pero el mundo de las ideas es eminentemente solitario. No podrás crear algo
de tanto valor, como ellos, solo con dinero. Otra de las características que te mencioné
de la economía naranja es que el talento no tiene un sitio fijo. Es cierto que lugares
como Milán, París, Nueva York o Silicon Valley multiplica las oportunidades laborales
en cuanto a contactos, eventos, etc., pero el talento está deslocalizado. Existen culturas
más creativas y, sin duda, toda la parte sur del continente americano es conocida por
ello. Hay color, hay música, hay ritos y costumbres, hay fuertes relaciones sociales,
intercambios entre niños, jóvenes y mayores, y todo ello hace que, aunque el desarrollo
de las ideas sea una tarea personal, esté lleno de influencias y apoyos. Lo interesante es
todo el impacto que provoca la cultura propia, tanto la música como las costumbres, los
colores, los objetos, eso no se puede crear de la nada. Aunque sí se puede aprovechar
por quien la conozca bien para crear obras de impacto. Universos como el de Frida
Kahlo, el arte precolombino, la gastronomía, los paisajes, la zona de Amazonas... Muy
cerca de mi casa vive un diseñador que trabaja directamente para Silicon Valley, a miles
de kilómetros, y en un pueblo cercano, un ilustrador se encarga de la edición de cómics
de Batman. Ya no es importante el lugar en el que vives, sino lo que seas capaz de
transmitir con tu talento. Sin duda, vivimos en un mundo en que el mercado es global.
Hay cientos de ejemplos. Una de las mayores empresas de complementos para
WordPress está en una recóndita ciudad europea y de ahí vende a todo el mundo. Una
de las compañías líderes en software para comercio electrónico tiene su sede en Canadá,
y aún más allá. Uno de los equipos de computación cuántica más avanzados del planeta
trabaja en remoto, con algunos de sus miembros en las Islas Canarias. Ya no hay
fronteras para los productos. Lamentablemente, sí para las personas, pero podemos
aspirar a vender y rentabilizar nuestras creaciones desde cualquier lugar. La logística es
importante, pero lo es mucho más hacer algo innovador que ayude a las personas y
resuelva un problema. No debemos olvidar que no tenemos que crear nosotros mismos
los bienes que vendemos. Podemos crear una ilustración y que se imprima localmente
en la misma calle que el comprador. O como hace la plataforma Opendesk.cc que vende
el diseño de un mueble, y es un productor local con madera de cercanía el que lo hace
realidad. Podríamos pensar que competir requiere una gran inversión, pero, en realidad,
no es necesario. La vida se encarece, la tecnología toma el camino contrario. Tenemos
ordenadores relativamente económicos, que hubiesen sido una fantasía hace pocos años.
Así que con esta inversión, que no gasto porque vamos a rentabilizarlo creando riqueza,
una buena conexión a Internet, formación y talento, estamos en disposición de crear un
producto o servicio competitivo a nivel global. El camino será duro pero la economía
naranja supone una enorme oportunidad para países y personas con talento. Hay poco
que arriesgar y muchísimo que ganar.

Oportunidades de la Economía Naranja

Dicen que el tiempo es oro, pero ¿y si las ideas fuesen dinero? pues, de eso trata la
economía naranja, el proceso de transformar ideas en bienes y servicios culturales que
son rentables. Pero las épocas de cambio, como las crisis o las de crecimiento traen
también incertidumbre. Vamos a ver qué oportunidades pueden surgir tanto para los
profesionales, como para los países o regiones. ¿Qué profesiones componen la
Economía Naranja? Sería muy largo, si tardas aquí, pero por poner un ejemplo, si hasta
hace poco en el sector del diseño, teníamos diseñadores web y diseñadores gráficos,
ahora se ha complicado todo por la cantidad de conocimientos necesarios y la
especialización. Esto que podría suponer un problema para el profesional que intenta
hacerlo todo es una enorme oportunidad para obtener mejores salarios, trabajar en
proyectos más grandes a través de tener un perfil más específico y menos reemplazable.
En el sector de diseño tenemos perfiles como diseñadores de experiencia usuario, UX,
diseñadores de interfaz, UI, Content Strategist, UX writers, diseñadores de experiencias
mixtas, realidad virtual, realidad aumentada, diseñadores sonoros y sensoriales
relacionados con «branding» Business designers, Design Obs UX Engineers etc. Si
ampliamos nuestro punto de vista sobre la disciplina, entramos en un área que va a tener
cada vez más repercusión en las empresas, CX, experiencia de cliente. Esta disciplina
engloba la parte de usuario, pero añade otros campos de especialización, como la
atención al cliente, la calidad, etc. Esta es solo una de las áreas de la Economía Naranja,
si hiciésemos el mismo ejercicio, y te invito a que lo hagas en tu área de conocimiento,
las posibilidades se multiplicarían de manera exponencial. ¿Qué implica para tu región?
En España tenemos un problema de centralización, que quiero que afecta a muchos
otros países. En nuestro caso, Barcelona y, sobre todo, Madrid absorben la mayor parte
de la inversión y atraen en consecuencia el talento de los mejores profesionales. Esto
provoca múltiples problemas: envejecimiento de la población en muchas áreas, subida
de precio de los alquileres, saturación de los servicios, etc. Apostar por las áreas de la
Economía Naranja puede ser parte de la solución de la despoblación de las áreas rurales
que son lugares con gran calidad y bajo coste de vida, retención del talento en sus
lugares de origen con salarios altos y mantener la cohesión de las familias. Los jóvenes
ya no tienen que emigrar por obligación buscando un futuro mejor, sino que sería una
opción más. Además, mejora la vida de las personas mayores que pueden ver a sus
nietos crecer a su lado y recibir cuidados cuando los necesiten. Resumiendo, se trata de
una sociedad más humana, pero todo esto cómo se logra, con un nuevo modelo
productivo. Hace un tiempo surgió una noticia bastante chistosa sobre un programador
que llevaba seis años sin necesidad de trabajar para el puesto, para el que fue
contratado, porque automatizó los procesos durante los primeros meses, le despidieron,
pero hay una lección que debemos aprender. Hay que cambiar la manera en la que
trabajamos. Especialmente, en Sudamérica es muy común trabajar muchas horas, no
tener un horario de salida y seamos sinceros, las personas no somos máquinas ni
podemos mantener nuestra productividad durante un tiempo ilimitado. necesitamos
descanso, tiempo libre, ¿Por qué no intentar automatizar los procesos o al menos
optimizarlos? De esta forma, podemos dedicar la mayor parte del tiempo posible a lo
importante. Lo que estás haciendo ahora, pensar. De ahí surgen las ideas de negocio de
producto y esas ideas son las que generan impacto. Si alguna de las grandes compañías
tecnológicas deja un tiempo definido para proyectos propios a sus empleados, es por
algo, porque de ahí saldrán muchas de las innovaciones que les han hecho ser empresas
multimillonarias. Hagámoslo, aunque sea a menor escala, formemos a los trabajadores,
dejemos espacio para la innovación, eliminemos los hilos entre departamentos,
promovamos el intraemprendizaje y seamos serios con los horarios, si hace falta, como
en España, dictando una ley que controle las horas extra.

0 notificaciones en total