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BOLIVIA Y EL ESTADO

ESTACIONARIO, ENTRE 1825 Y


COMIENZOS DE LA DÉCADA DE 1860

Mario Napoleón Pacheco Torrico*

La Paz, agosto de 2019

*
Economista, catedrático en las Carreras de Economía y Ciencia Política de la Universidad Mayor de San
Andrés de La Paz. Correo electrónico: napoeco@yahoo.com
2

CONTENIDO

CAPÍTULO I: GEOGRAFÍA ADVERSA, PAÍS SIN CAMINOS Y POBLACIÓN


ESTANCADA

CAPÍTULO II: LA LIBERTAD NO TIENE PRECIO

CAPÍTULO III: LA MINERÍA ARGENTÍFERA DE POTOSÍ: UNA PERSPECTIVA


DE LARGO PLAZO

CAPÍTULO IV: LA ESTRUCTURA ECONÓMICA

CAPÍTULO V: EL SISTEMA MONETARIO Y LA EMISIÓN DE MONEDA FEBLE

CAPÍTULO VI: LAS FINANZAS PÚBLICAS EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA


REPÚBLICA (1825-1831)

CAPÍTULO VII: LAS FINANZAS PÚBLICAS DE 1831 HASTA INICIOS DE LA


DÉCADA DE 1860 Y LOS DÉFICITS RECURRENTES
3

CAPÍTULO I

GEOGRAFÍA ADVERSA, PAÍS SIN CAMINOS Y


POBLACIÓN ESTANCADA

En este acápite se intenta ofrecer un cuadro de conjunto sobre los factores geográficos,
infraestructura física y la población, así como respecto al carácter de la institucionalidad
legado de la colonia. El objetivo es brindar una visión sobre las condiciones
prevalecientes, en el momento de la fundación hasta inicios de la década de 1860.

Bolivia se erigió sobre la base jurídica, geográfica y administrativa de la Real Audiencia de


Charcas, una institución judicial creada en 1559 por las autoridades coloniales y
dependiente del Virreinato del Perú (1543), debido a que la gran extensión de su territorio
no le permitía al virrey, asentado en Lima, ejercer su autoridad. Como hace notar Arze
Cuadros, existían cuatro Audiencias en el Virreinato del Perú, fueron ampliando sus
atribuciones, en razón a que en las provincias de su jurisdicción no solamente impartían
justicia, sino también realizaban labores administrativas, de hacienda y policíaca. 1 De
acuerdo con el anterior autor, debe remarcarse que la verdadera causa para la creación
de la Real Audiencia de Charcas fue el impacto de la explotación del Cerro Rico de
Potosí, que comenzó en 1545, y que generó lo que Carlos S. Assadourian llamó el
“espacio económico integrado”, es decir, la articulación de un ámbito económico
compuesto por varias economías de exportación que satisfacen la demanda potosina de
insumos mineros, bienes de consumo y alimentos, a cambio reciben plata en forma de
moneda.2

El historiador Tulio Halperín comparte esta visión sobre la importancia de Potosí y la


articulación del espacio regional en el Alto Perú. Sostiene que la minería potosina fue el
eje del Alto Perú, considerando que la agricultura y la actividad textil artesanal dependen
de ella. La Paz, típicamente comercial, era el vínculo entre el Bajo Perú y Potosí. “El Alto
Perú ha sido lo bastante rico como para crear una ciudad de puro consumo: Chuquisaca,
donde hallan estancia más grata los más ricos mineros de Potosí y Oruro, es además
sede de una Audiencia y de una Universidad”.3

Cuando se transfirió la Audiencia de Charcas al Virreinato del Río de la Plata en 1776, se


determinó que el área de jurisdicción de ésta comprendía las intendencias de La Plata, La
Paz, Potosí, que incluía a Tarija y Cochabamba, que a su vez englobaba a Santa Cruz y a
las gobernaciones de Moxos y Chiquitos.4 De este modo, “La génesis territorial de…

1
Arze Cuadros (2000), 202-203.
2
Assadourian (1982).
3
Halperín (2008), 42.
4
Arze Cuadros (2000), 226-227.
4

Bolivia… estuvo en… las bases pertenecientes a la unidad administrativa de la antigua


Real Audiencia de Charcas, conformada dos siglos y medio antes”.5 Según J. Valery
Fifer, geógrafa británica, que elaboró un brillante análisis sobre la geografía y la evolución
de las fronteras internacionales de Bolivia con sus vecinos, el área territorial de Bolivia se
basaba en el uti possidetis de jure 1810, comprendiendo “una extensa e irregular
superficie de aproximadamente 850.000 millas cuadradas…2.201.500 Km2]… casi
exactamente el doble de lo que es la república actual”.6

Geografía

Las implicaciones de la geografía en la vida de las sociedades son de una enorme


gravitación. Como afirma David S. Landes, la geografía “enuncia una verdad
desagradable, esto es, que la naturaleza, como la vida, es injusta, desigual en sus dones;
aún más, que la injusticia de la naturaleza no tiene fácil remedio”.7

Un estudio importante sobre la geografía en América Latina, parte sosteniendo que


“localización, clima y terreno sí hacen una diferencia. ¿Son los únicos factores que
importan para el desarrollo? Claro que no. ¿Marca la geografía el destino de los pueblos?
Quizá, sí se ignora su importancia”.8 Los autores afirman que la geografía tiene varias
dimensiones, esto significa que impacta en el desarrollo a través de un conjunto de
canales, de los cuales los más importantes son los físicos y los humanos. Los primeros
son, por ejemplo, productividad de la tierra, pluviosidad o temperatura y, los segundos, se
refieren a la ubicación de las poblaciones en relación a las costas o a centros urbanos.9

En opinión de Jeffrey Sachs, “la geografía desempeña un importante papel en el éxito


económico de los países. Sachs afirmó que las regiones templadas o las que tienen
acceso al comercio marítimo poseen una ventaja considerable frente a las regiones que
son tropicales o que carecen de litoral.”10 No obstante de haberse cuestionado la
influencia de la geografía sobre el crecimiento, se han realizado varias pruebas
econométricas que muestran un grado muy pequeño de impacto de la geografía sobre los
ingresos,11 es un tema que está en debate y que no se debería descartar en el análisis, en
especial respecto a Bolivia.

Los estudios sobre la geografía boliviana dividen el territorio nacional en tres regiones: la
andina, subandina y las tierras bajas. La primera tiene una altitud media de 3.970 metros
sobre el nivel del mar (msnm), con una temperatura media de 15,0 grados centígrados y
abarca el 28 % del territorio, región donde se ha concentrado la mayoría de la población.
La región subandina tiene una altitud media de 2.150 msnm, una temperatura promedio

5
Ibíd., 327.
6
Fifer (1976), 25.
7
Landes (2003), 20.
8
Luke, et al. (2003), xv.
9
Ibíd., xvi.
10
Citado por Helpman (2004), 149.
11
Rodrick (2011), 269.
5

de 21,8 grados centígrados y se extiende en el 13 % del territorio. Finalmente, las tierras


bajas o llanos, alcanzan una altitud de 291 msnm, 27,3 grados de temperatura promedio y
abarcan el 81,1 % del territorio.12

Caminos, distancias y fletes de transporte

Cuando se creó Bolivia el estado de la comunicación terrestre era desastroso. No existían


vías de comunicación para carretas y la carga se transportaba sobre animales. El
observador británico Joseph B. Pentland, enviado por su gobierno para realizar un estudio
sobre las posibilidades económicas de la República Bolívar en 1826, realizó una
descripción dramática al respecto: “Los caminos a través de Bolivia se adaptan solamente
para mulas y llamas; un camino para carretas o carros no existe en ninguna parte de la
República, y con la excepción de uno o dos carruajes usados en ceremonias religiosas en
Chuquisaca, un vehículo con ruedas no existe en ninguna parte de Bolivia. Por lo tanto
todo se transporta en mulas, asnos y llamas, estas últimas las más comunes y útiles
bestias de carga que posee la población aborigen”.13 En cuanto a la acción del Estado,
Pentland comenta que el Congreso le dio atribuciones especiales al Poder Ejecutivo para
construir caminos y que se esperaba asignar una parte de los ingresos fiscales para dicho
objetivo.14 Sin embargo, la realidad evidenciaba que se hizo muy poco o nada.

La particular conformación geográfica de Bolivia y las diferencias de altitud explican los


costos elevados de construcción, mantenimiento y transporte. En la actualidad, la
construcción de carreteras tiene costos altos en las regiones andina y subandina por la
topografía montañosa. Mientras que en las tierras bajas, la superficie blanda y las
continuas lluvias implican costos elevados en el mantenimiento.15

También la ubicación geográfica de las principales ciudades fundadas en el periodo


colonial, ubicadas lejos de las costas y de las ciudades importantes, determinaba la
existencia de grandes distancias. Por ejemplo, el historiador Eduardo Cavieres, en base a
un informe oficial de 1760, muestra las enormes distancias entre Lima y las principales
ciudades de la Audiencia de Charcas:16

DISTANCIAS DESDE LIMA A LAS PRINCIPALES CIUDADES DE LA


AUDIENCIA DE CHARCAS
DESTINO LEGUAS KILÒMETROS
(aproximado)
A la ciudad de Chuquisaca 449 2.502
A la ciudad de Potosí 425 2.368
A la ciudad de Oruro 360 2.006
A la ciudad de La Paz 315 1.755

12
Luke, et al. (2003), 78.
13
Pentland [1826] (1975), 112.
14
Ibíd., 113.
15
Luke (2003), 83.
16
Cavieres (2007), 21.
6

No sin razón, Fifer sostiene que la capital, Chuquisaca, “estaba no solo mal ubicada en
relación a La Paz y a los puertos del Pacífico, sino que era además extremadamente
difícil de alcanzar desde otros centros desparramados en las montañas y en los
contrafuertes de las sierras del Alto Perú, como Cochabamba, Tarija y Santa Cruz”.17

Esta situación en un ámbito geográfico difícil, donde cruzan grandes y pequeños ríos, con
las ciudades alejadas de la costa y con ausencia de recursos para construir o reparar los
pésimos caminos, repercutía en los fletes elevados de transporte. También Pentland nos
ofrece información al respecto para 1826.

FLETES DE TRANSPORTE DE Y HACIA LA COSTA EN 1826


(En pesos/100 libras)
CIUDAD DE DESTINO DE BUENOS AIRES A DE ARICA A
Potosí 16,4 16,4
Chuquisaca (Sucre) 19,0 16,4
Oruro 22,0 13,4
Cochabamba 25,0 13,4
La Paz 26,0 7,0

Como puede observarse, los fletes altos corresponden a los tramos más largos como eran
los que se originaban en Buenos Aires. Los fletes menores correspondían a las rutas con
Arica. Internamente, debido a la inexistencia de caminos para carretas, el transporte
empleando llamas demoraba considerablemente; por ejemplo, 22 días entre Chuquisaca y
Santa Cruz, 16 días, 13 días de Oruro a Chuquisaca entre La Paz y Potosí y entre
Cochabamba y Potosí 14 días.18

Esta situación no ha cambiado en la actualidad debido a las características de la


geografía boliviana, que tiene, entre otros accidentes topográficos, altas pendientes, que
ocasionan costos operativos altos. Por ejemplo, los fletes de transporte carretero entre La
Paz y Arica, son de 0,13 dólares por Km/Tonelada métrica, mientras que entre Arica e
Iquique, tramo plano, es de dólares 0,096 por Km/Tonelada métrica. La diferencia es de
35,4 %.19

A estos fletes elevados habrá que añadir los costos por el uso de los puertos, debido a
que desterrado el poder colonial y constituidas las repúblicas, Chile, Perú y Argentina
cobran. Al respecto, Pentland ofrecía información sobre los montos pagados por Bolivia
por el empleo de los puertos en las importaciones, entre 1825 y 1826. Al Bajo Perú,
820.000 pesos y a Buenos, Aires 300.000 pesos.20 En este contexto el esfuerzo por
habilitar el puerto de Cobija en el litoral boliviano “fue una pobre compensación para estas
nuevas barreras mercantiles pues incluso en su mejoramiento sólo un tercio del comercio
exterior boliviano pasaba por sus muelles y todos los servicios de transporte quedaban

17
Fifer (1976), 35.
18
Mitre (1981), 161.
19
Manzano (2012), 32.
20
Pentland [1826] (1975), 110.
7

bajo control de extranjeros”.21 En la opinión de Cavieres, “desde los tiempos coloniales de


la Audiencia de Charcas, sus lazos fueron siempre débiles y costosos; los del Atlántico,
ligando Potosí-Buenos Aires; los del Pacífico, siempre ligados al sur peruano. Cuando
surge Cobija, ello supuso una penosa y costosa travesía por el desierto de Atacama para
alcanzar Potosí, Chuquisaca, Tupiza y Tarija, razón por la cual su uso marítimo siempre
fue muy inferior al entonces puerto peruano de Arica”.22

Hacia fines de la década de 1840, la casi inexistencia de caminos no había cambiado. El


economista y director del censo de 1846, José María Dalence, informaba que no había
ningún avance en su construcción, sostenía que, “nuestros caminos son malísimos; es
preciso portearlo todo a lomo de bestia, sin cargarlas de mucho peso y los fletes de éstas
suben el valor de los frutos, sin que pueda aminorarlo la feracidad natural del terreno”.23

FLETES DE TRANSPORTE DE UNA TONELADA


DE BIENES PROVENIENTE DE LONDRES A:24
CIUDAD DE DESTINO LIBRAS ESTERLINAS
Sucre 26,6
Santiago 6,58
Lima 5,12
Buenos Aires y Montevideo 2,0

Como se advierte, el flete desde Londres hasta la ciudad de Sucre era cuatro veces más
alto en relación al que se cobraba hasta Santiago y cinco veces mayor en comparación al
de Londres-Lima. Comparando con el costo entre Londres y Buenos Aires, la diferencia
llegaba a 13,3 veces.

En 1861, Manuel José Cortéz, abogado e historiador contemporáneo, comentaba sobre


las consecuencias de la falta de caminos, sosteniendo que las importaciones que
procedían de Buenos Aires, debían recorrer 500 leguas (aproximadamente 2.850 Km),
para llegar a Potosí. Los productos se llevaban en carretas hasta Salta y luego en mulas,
de la misma manera que se transportan desde Cobija o Arica, concluía afirmando que “La
consecuencia de esta clase de tráfico es subir un 250 % el precio de las mercaderías”.25

Avelino Aramayo, empresario minero, en 1871 sostuvo que “Hasta hoy, no tenemos en
Bolivia, otros caminos ni de herradura, que los que abrieron en la época del Coloniaje y
que se conservan, porque es costumbre establecida que nuestros indios salgan á
repararlos cada año voluntariamente ó por la fuerza, luego que pasa la estación de lluvias
ó bien extraordinariamente, cada que tiene que pasar un presidente”.26

21
Klein (2011), 121.
22
Cavieres (2007), 30.
23
Dalence (1975), 237.
24
Bértola y Ocampo (2013), 99.
25
Cortés [1861] (1981), 315.
26
Aramayo (1871), 23.
8

Con razón Bieber sostiene que “el transporte de personas y mercaderías así como la
transmisión de mensajes y noticias, tanto en el interior de Bolivia como entre el país y el
mundo exterior seguía realizándose con los medios rudimentarios de la época colonial”.27

Una consecuencia de la inexistencia de vías de comunicación adecuadas al exterior fue,


en la interpretación del historiador peruano Heraclio Bonilla, que “la vinculación de Bolivia
con el mundo externo era muy débil, posibilitada sólo por el mantenimiento de dos tenues
nexos de origen colonial. Hacia el Atlántico, la ruta tradicional que ligaba a Potosí con
Buenos Aires. Hacia el Pacífico, probablemente la apertura externa más importante, el
acceso al puerto de Cobija era posible después de una penosa travesía del desierto de
Atacama”.28 Otra secuela de la ubicación geográfica de Bolivia fue su “fragmentación
impuesta por su orografía y por su ubicación en el Pacífico”.29 Y, con seguridad, la
ubicación geográfica, la inexistencia de vías de comunicación no solamente en el siglo
XIX sino en gran parte del siglo XX, determinaron que el Estado boliviano no pueda
ejercer soberanía en el conjunto de su territorio, situación que se complica si tomamos en
cuenta la debilidad económica estructural del Estado. Podría afirmase que el Estado
existía en las ciudades principales y posiblemente en los alrededores de estas. Más allá
solamente había un territorio sin Estado.

Población

Como hacen notar Luke et al, “históricamente la población de Bolivia se ha concentrado


de manera desproporcionada en la región andina, seguida de las regiones subandina y de
tierras bajas”.30 Según las estimaciones de Pentland para 1826, el departamento de La
Paz concentraba la mayor parte de la población, y en razón a su excelente ubicación
geográfica que la convertía en el centro comercial del altiplano, la ciudad de La Paz tenía
la mayor cantidad de habitantes. Fernando Cajías afirma que esta ciudad fue la que
resultó mejor beneficiada con la creación de Bolivia, debido a que para el transporte de
productos de y hacia Bolivia, se reemplazó la ruta que se originaba en el Atlántico por el
del Pacífico. Además que la liberalización comercial en los inicios de la república también
favoreció a La Paz, pues se convirtió en la ciudad más dinámica. Sostiene también que
“Por razones fundamentalmente geográficas y de distancia, los comerciantes de La Paz
prefirieron utilizar Arica”.31

Klein afirma que la disminución de los habitantes en los departamentos mineros, Potosí y
Oruro, expresaba la severa contracción de la actividad minera, mientras que el
crecimiento poblacional de La Paz era un efecto, en gran medida, de la creciente
importancia del comercio. Aun considerando la disminución de la población en las
regiones mineras, se advierte que en 1826 el 93,5 % de la población vivía en el occidente
del país y en 1846 el 90,5 %. Esto significaba que la población que se encontraba en el

27
Bieber (1989), 343.
28
Bonilla (1980), 110.
29
Safford y Jacobsen (2003), 35.
30
Luke et al. (2003), 79.
31
Cajías (1997), 135.
9

oriente, Santa Cruz y Beni, era marginal. En ese sentido, el desequilibrio poblacional
constituía un serio problema debido a que el occidente; es decir, las regiones, andina y
subandina, solamente abarcaban el 28 % del territorio, entonces el 72 % del mismo
prácticamente se encontraba deshabitado. Asimismo, se advierte que en Bolivia en 1826
y 1846, sólo el 9.1 % de la población era citadina. En América Latina, durante el siglo XIX,
el predominio de lo rural sobre lo urbano fue una de las características de la población.

En 1846 el departamento de La Paz confirmaba su liderato con un crecimiento poblacional


del 10 % y Potosí continuó perdiendo población. La ciudad de Sucre, en 1826 y 1846,
capital política, fue la tercera en comparación con el resto de ciudades

POBLACION POR REGIONES Y CAPITALES DE DEPARTAMENTO: 1826, 1846


DEPARTA- POBLACIÓN POBLACIÓN EN LA POBLACIÓN POBLACIÓN EN LA
MENTOS TOTAL CAPITAL TOTAL CAPITAL
1826 DEPARTAMENTAL 1846 DEPARTAMENTAL
1826 1846
Habitantes % Habitantes % Habitantes % Habitantes %
La Paz 375.000 32,5 40.000 38,2 412.867 29,9 42.849 34,0
Cochabamba 148.000 12,8 30.000 28,7 279.048 20,2 30.396 24,1
Potosí 245.000 21,2 9.000 8,6 243.269 17,6 16.711 13,3
Chuquisaca 145.000 12,6 12.000 11,5 156.041 11,3 19.235 15,2
Oruro 115.000 10,0 4.600 4,4 95.324 6,9 5.687 4,5
Santa Cruz 75.000 6,5 9.000 8,6 78.581 5,7 6.005 4,8
Tarija 50.713 4,4 --- --- 63.800 4,6 5.129 4,1
Beni --- --- --- --- 48.406 3,5 3.194 ---
Litoral --- --- --- --- 4.520 0,3 --- ---
TOTAL 1.153.713 100,0 104.600 100,0 1.381.856 100,0 129.206 (a) 100,0
NACIONAL

La información disponible muestra que entre 1826 y 1846, la población boliviana aumentó
en 228.143 habitantes y la tasa de crecimiento poblacional por año estimada por Pérez
Brignoli, de 1,08 % (según Bértola y Ocampo, el aumento de la población de 1820 a 1850,
de 274.000 habitantes y la tasa de crecimiento poblacional de 0,74 %32). Pérez Brignoli
muestra que la población peruana de 1835 a 1843, creció a un ritmo de 1,81 % (según
Bértola y Ocampo, de 1820 a 1850, el aumento fue de 1,40 %), y la chilena, de 1830 a
1850, tuvo un aumento de 1,84 % (según Bértola y Ocampo, de 1820 a 1850, este
indicador fue de 2,03 %).

Las cifras de Pérez Brignoli y Bértola y Ocampo, evidencian que el crecimiento


poblacional en Bolivia fue menor, no solamente en relación al Perú y Chile, sino también
en comparación al promedio latinoamericano. Según Pérez Brignoli, la población en
América Latina, de 1830 a 1850, subió en promedio en 1,42 % (entre 1820-1850 para
Bértola y Ocampo el aumento de la población en la región fue de 1,33 %). Esther Aillón,
plantea una hipótesis para explicar el bajo crecimiento poblacional boliviano. Sostiene que
una de las causas podría ser el impacto demográfico de los conflictos bélicos, además del
desenvolvimiento de las ciudades importantes y sus poblaciones respectivas.33

32
Bértola y Ocampo. (2013), Cuadro II.1, 76.
33
Aillón (2007), 69.
10

Para realizar las comparaciones con la población de algunos países vecinos, disponemos
de los trabajos de Pérez Brignoli34 y de Bértola y Ocampo.35 Sin embargo, debemos
aclarar que la periodicidad de la información no es la misma en relación a Bolivia, de
manera que los cotejos deben tomarse como referenciales.

Según los datos de Pérez Brignoli, en 1830, la población peruana alcanzó a 1,45 millones,
nivel superior a la población boliviana en 1826. La comparación con Chile cuya población
en 1830 fue de 0,92 millones, muestra que cuatro años antes la cantidad total de
habitantes en Bolivia era mayor. La población boliviana en 1846, 1,38 millones de
habitantes, ligeramente superior a la chilena que en 1850 fue de 1,33 millones (según
Bértola y Ocampo: 1,41 millones), pero menor a la peruana que para el mismo año
llegaba a 2,00 millones.

34
Pérez Brignoli (2007), 274-294.
35
Bértola y Ocampo (2013), 76.
11

CAPÍTULO II

LA LIBERTAD NO TIENE PRECIO

En este punto se examinarán algunos aspectos referentes al impacto económico


de la guerra de la independencia, enfatizando en la destrucción de capital y en la
inestabilidad política posterior a la independencia.

El costo económico de la independencia

En América Latina, en unos países más que en otros, una de las consecuencias
de la guerra por la independencia fue en América Latina, en unos países más que
en otros, la devastación económica de las fuentes productivas, por lo menos en
algunos sectores de la economía, incluso cuando no hubo destrucción, éstas se
dañaron seriamente. Para Halperín habrá que “recordar que no sólo se
destruyeron los recursos (desde el ganado consumido por los ejércitos
combatientes, hasta la inundación de las minas o la sustracción de bienes públicos
o privados) sino también un sistema completo de relaciones económicas, jurídicas
y sociales”.36

Bértola y Ocampo ofrecen una síntesis de la destrucción ocasionada por las


luchas por la independencia, sosteniendo que el “saldo…fue]… una gran
destrucción de recursos humanos y materiales. Los humanos poco menos de
800.000 muertos en un continente de poco menos de 20 millones de habitantes.
Los materiales: los ganados utilizados para abastecer y alimentar los ejércitos, las
minas abandonadas e inundadas, el sistema impositivo al servicio de la guerra, las
elites tomando parte por uno u otro bando viendo destruirse parte de sus riquezas
en esas empresas, y la desorganización en muchas partes del sistema
esclavista”.37

Además de la destrucción material y la significativa pérdida de vidas, otro costo


fue el quiebre institucional de la colonia, si bien es cierto que en varios ámbitos
hubo continuidad de las instituciones, por otro lado, los problemas emergentes de
la nueva institucionalidad que comenzaba a construirse y, además, de la anarquía
política reinante. La bibliografía especializada muestra que cuanto más extensa

36
Halperin (2002), 17.
37
Bértola y Ocampo (2013), 72.
12

fue la lucha por la independencia, la pérdida fue mayor y, en consecuencia, los


problemas económicos resultantes muy significativos. Como sostiene John H.
Coastworth, “Tras unas guerras de independencia más o menos prolongadas, las
nueve repúblicas hispano-americanas se hallaron más pobres de lo que habían
sido uno o dos decenios antes bajo dominio español”.38 Victor Bulmer-Thomas
también afirma que por efecto de la prolongada guerra de la independencia y los
desórdenes económicos, puede suponerse que “los niveles de vida bajaron en
forma notoria”.39

Ese fue el caso de Bolivia, donde el proceso duró 15 años, de 1809 a 1824. Al
respecto Klein afirma que hacia 1816 “… muchas de las ciudades de Charcas
habían padecido saqueo repetidas veces… Lo que no fue destruido en los
conflictos urbanos lo destruyeron las rebeliones rurales. Las haciendas fueron
arrasadas, las minas fueron destruidas y la economía de la región quedó en
ruinas”.40

Las exacciones, las fugas y exilios de los mineros potosinos fueron recurrentes,
tanto por parte de los realistas como de los patriotas. Rose Marie Buechler nos da
a conocer varios casos. Por ejemplo, en 1810, el minero potosino Felipe de
Lizarazu que se había sumado a las tropas coloniales, fue exilado cuando estas
perdieron en una batalla. Cuando regresó en 1811 halló “sumamente destrozados
sus ingenios, casas y otras pertenencias que durante su ausencia habían sido
embargados por los patriotas”.41 Otro minero en Potosí, Francisco de Paula
Trigosa, luego de su deportación y encarcelamiento en 1811, comprobó que sus
ingenios y haciendas sufrieron destrozos evaluados en 200.000 pesos.

El historiador Alberto Crespo Rodas al evaluar esta lucha, sostiene que ambas
fuerzas, patriotas y realistas, aplicaron “La táctica de la tierra arrasada, límite
extremo de la guerra de recursos”.42

También deben tomarse en cuenta las pérdidas de la Casa de Moneda de Potosí y


del Banco de San Carlos ocurridas durante el conflicto. Por ejemplo, en los
intentos de Buenos Aires por recuperar el control político, económico y territorial
de la Audiencia de Charcas (debe considerase que las Provincias Unidas de la
Plata [Argentina], lograron su independencia en 1810, y que la Audiencia de
Charcas fue parte del Virreinato de la Plata entre 1776 y 1809 y luego nuevamente
pasó a formar parte del Virreinato de Lima), aún bajo control español, se mandó
cuatro expediciones a Charcas.
38
Coastwotth (1993), 17.
39
Bulmer-Thomas (2010), 37.
40
Klein [1982] (2010), 115-128.
41
Buechler (1989), Vol. II, 464.
42
Crespo Rodas [1978] (2010), 261.
13

En 1811 cuando el Primer Ejército Auxiliar Argentino, de los cuatro que mandó
Buenos Aires a Charcas, comandado por Juan José Castelli, al ocupar Potosí,
envió a Buenos Aires 200.000 pesos y notificaba que ya se estaban mandando
300.000 pesos.43 Con razón Klein sostiene que “… cada ejército rioplatense que
se retiraba había dejado vacía la Casa de la Moneda de Potosí”.44 En 1822,
después de un triunfo efímero de las fuerzas independentistas, los realistas
tomaron la ciudad de Potosí y su jefe, brigadier Antonio María Álvarez, “… tomó la
Casa de la Moneda y el Banco de San Carlos los cuales hicieron préstamos al
ejército español”.45 De 1818 a 1824 el Banco de San Carlos había proporcionado
préstamos forzosos a realistas y patriotas por un monto de 531.335 pesos.46 En el
momento del tránsito de la colonia a la república, en 1824, las deudas al Banco de
San Carlos alcanzaban a 112.000 pesos y a la Casa de Moneda 284.073 pesos,
396.213 pesos en total. Comparando esta suma con el valor de la plata comprada
por el Banco de San Carlos, en el mismo año, que fue de 1.231.260 pesos,
significó el 32,2 %.47

Un economista boliviano anónimo, llamado Aldeano, en 1830 hizo comentarios


dramáticos en base a sus propias observaciones. Describe que la destrucción de
capital también ocurrió en la agricultura y la ganadería. Sostuvo que “Haciendas
ha habido que de diez a doce mil cabezas de ganado lanar al fin de la revolución
han venido a reunir una sexta u octava parte. Yo había visto que en las
inmediaciones de Sica Sica tenía un indígena particular doce mil cabezas del
mismo ganado,… Pregunten ¿en qué estado se halla este ganado? Me han
asegurado que no existen dos mil cabezas. A esta proporción han sido los
estragos entre todos los hacendados e indígenas particulares y esta misma ha
sido la medida que ha reglado la disminución del ganado de asta y de las
anticipaciones necesarias al cultivo y todo lo demás”.48

Casto Rojas, en 1915, estimó el costo económico de la Guerra de la


Independencia en 100 millones de pesos, calculados en base a los presupuestos
anuales, además de “los empréstitos, confiscaciones, cupos, rescates, donativos,
etc., etc. Esta suma representa en su totalidad pequeños capitales destruidos por
la guerra y arrebatados a una población económicamente miserable”.49 Con
seguridad esta estimación puede ser objeto de muchas críticas por la forma

43
Roca (2007), 213.
44
Klein [1982] (2011), 115.
45
Witman (1975), 22.
46
Buechler (1989), Vol. II, 465-468.
47
Witman (1975), 139, 126.
48
Anónimo [1830] (1994), p. 29.
49
Rojas [1916] (1977), 57.
14

discutible y muy general de cálculo que podría haber determinado sobre o sub
estimación del impacto económico de la independencia; sin embargo, es la única
que se dispone para aproximarnos al problema y tener una idea del costo.

Considerando que en 1825, el tipo de cambio del peso boliviano respecto a la libra
esterlina estimado por Pacheco fue de: 1 £ = 4,8 pesos bolivianos50 la suma
establecida por Rojas sería igual a 20,8 millones de £ corrientes. Comparando
esta cifra con las exportaciones de Bolivia en 1825, calculada por Pentland, de
3.615.750 pesos, incluyendo las exportaciones de monedas de plata, (iguales a
753.281 £), esta cifra solamente representaba el 3,6 % del valor del capital
perdido. Suponiendo que el nivel de las exportaciones no habría cambiado en los
siguientes años, se hubieran necesitado casi 28 años de exportaciones para
reponer el valor de los capitales perdidos. Ahora si se comparan estas pérdidas
con el valor de la producción de la economía boliviana calculada por Dalence en
1846, que fue de 19,8 millones de pesos, la destrucción alcanzó un valor cinco
veces mayor en relación a dicha producción.

Si bien desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, la economía de Charcas o
Alto Perú ya estaba en proceso de estancamiento, debido a los rendimientos
decrecientes de la minería potosina, la guerra de la independencia lo profundizó.
De manera que, como Klein sostiene, con un territorio asolado por la guerra el
nuevo país desde su nacimiento experimentó un estancamiento económico que se
extendería hasta inicios de la década de 1850. Por otra parte, “la independencia
destruyó, sino limitó gravemente la mayoría de los lazos económicos tradicionales
de Charcas y arrinconó todavía más la economía hacia un nivel de subsistencia”.51

El estancamiento económico, puede ser asimilado a concepción del economista


clásico David Ricardo, de estado estacionario, que es una situación en la que no
hay, en esencia, “toda acumulación”.52 Es decir, que no existe crecimiento
económico debido a que las inversiones se han paralizado en razón a que los
beneficios, que son el incentivo vital para la inversión, no existen o son muy bajos,
cercanos a cero. En Bolivia el estado estacionario se impulsó por el extenso
conflicto y su secuela de destrucción económica, y se expresaría en un descenso
marcado del producto global y del producto per cápita, sin posibilidades de
recuperación. Cuando afirmamos que el estado estacionario fue inducido por los
efectos económicos negativos de la guerra independentista, significa que su

50
Pacheco (1985), Anexo No. 2.
51
Klein [1982] (2011), 121.
52
Ricardo (1973), 92. Para Ricardo el estado estacionario emerge por la caída de la tasa de beneficio en la
agricultura que, a su vez, es impulsada por los rendimientos decrecientes de la tierra. El estado estacionario
puede retrasarse por el progreso tecnológico que aumenta la productividad del trabajo.
15

origen fue anterior. En nuestra perspectiva comenzó con la declinación de la


minería argentífera potosina mucho antes del inicio del conflicto bélico interno.

Esta situación implicaba la profundización y extensión de la pobreza. Sin embargo,


como Rojas afirmaba: “la libertad no tiene precio”.53

La inestabilidad política

Para Marcello Carmagnani, la figura política que emerge en América Latina


independiente, es la del caudillo, militar o civil, generalmente miembro de la elite.54
Caudillos que en sus luchas originarán una aguda inestabilidad política. Para
Marta Irurozqui, el caudillismo: “[…] aparece allí donde el ordenamiento estatal es
débil o incipiente y donde la sociedad civil tiene una predisposición a
desenvolverse al margen de la esfera pública”.55

Por ejemplo, en el caso del Perú, en el que el proceso de independencia se


extendió de 1814 a 1821, también existió un “vacío de poder solo cubierto por
poderes locales percibidos a través de una constante y cruenta sucesión de
caudillos”.56 Javier Tantaleán, considera que la etapa caudillista en su país se
extendió de 1821 a 1845 y se caracteriza como un periodo de: “[…]
confrontaciones violentas entre caudillos”.57

Bolivia desde agosto de 1825 hasta 1828 “había sufrido dos revoluciones, el
asesinato de un presidente y una invasión extranjera. El militarismo, producto de
16 años de guerra crecía rápidamente”.58 En opinión de Alfonso Crespo, “La única
característica que la diferencia… [a Bolivia]… del extinguido Alto Perú son los
motines y cuartelazos incesantes…. Y no hay militar que no sueñe con la
presidencia de la República”.59

De agosto de 1825 a 1861, que es el periodo de estudio, se sucedieron 16


presidentes, con un promedio de 2,2 años por cada uno. Los mandatos más
extensos llegaron a cuatro y tuvieron un promedio de 6,7 años:

- Mariscal Andrés de Santa Cruz: mayo de 1829 a febrero de 1839.60

53
Rojas [1916] (1977), 57.
54
Carmagnani (2004), 189.
55
Irurozqui (1994), 18.
56
Chiaramonte (2007), 186.
57
Tantaleán (2011), 34.
58
Parkenson (1984), 44.
59
Crespo (2005), 97.
60
En la opinión de Klein “El logro fundamental del régimen de Santa Cruz fue la creación de un orden
económico, político y social estables. Después de casi un cuarto de siglo de guerras e invasiones
ininterrumpidas, pudo garantizar en Bolivia algo parecido a diez años de paz”. Klein, [1982] (2011), 130.
16

- Mariscal José Ballivián: septiembre de 1841 a diciembre de 1847;


- General Manuel Isidoro Belzu: diciembre de 1848 a agosto de 1855;61
- José María Linares (primer presidente civil elegido constitucionalmente, luego de
un golpe de Estado): septiembre de 1857 a enero de 1861.

Los presidentes con periodos de gobierno más cortos, entre 5 días y 11 meses,
fueron 9. El promedio de sus administraciones fue de 106 días, es decir, 3,5
meses.

Otra expresión de la inestabilidad política fue el interminable ejercicio de motines,


sublevaciones militares, civiles y golpes de Estado. Un antiguo estudio sobre este
tema fue realizado por Nicanor Aranzaes, quien contabilizó 121 hechos de esta
naturaleza, entre 1825 y 1861,62 cifra que representa un promedio anual de 3,4
acontecimientos.

Esta aguda inestabilidad generó un desorden constante en la sociedad y en


particular en la economía, minando de este modo el requisito clave del
crecimiento. En la opinión de North, Summerhill y Weingast, “crear orden
constituye una tarea central para establecer los fundamentos del crecimiento
económico a largo plazo”.63 Como este requisito estuvo ausente en el periodo que
abarca este estudio, el desempeño económico debió estar afectado
significativamente.

El historiador Crespo Rodas sostenía que el origen de la inestabilidad política


estuvo en la guerra de la independencia “tan larga y encarnizada…[que]… fue la
que desató la propensión a la violencia y a las ambiciones políticas”64. José Luis
Roca explica la inestabilidad política como resultado de la lucha entre las
diferentes regiones que conforman Bolivia. Afirma que “El uso de la fuerza ha sido
un pre-requisito esencial para que los distintos núcleos de poder regional acaten y
legitimen la autoridad de un poder central…. De ahí se deduce que el impulso
dialéctico de la sociedad boliviana hay que buscarlo en el conflicto regional”.65
Hipótesis discutible, pero que, sin duda, se asienta en un buen respaldo histórico y
constituye un punto de vista importante que ayuda a entender el complejo
entramado socioeconómico y político de Bolivia, inclusive en el presente.

61
No obstante, este presidente fue el que enfrentó el mayor número de motines e intentos de golpes de
Estado, solamente “el apoyo popular fanático permitió a Belzu quedarse en el gobierno durante un tiempo
récord para la época”. Medinaceli (2002), 47.
62
Aranzaes (1918), 1-196.
63
North, Summerhill y Weingast, (2002), 10.
64
Crespo Rodas (1997), 146.
65
Roca (2007), p. 27.
17

CAPÍTULO III

LA MINERÍA ARGENTÍFERA DE POTOSÍ:


UNA PERSPECTIVA DE LARGO PLAZO

Evolución de la producción de plata del área de Potosí

Habiendo comenzado la explotación del Cerro Rico de Potosí en 1545 no dejó de


producir, prácticamente hasta hoy (año 2020. Ahora interesa identificar la
evolución de la producción hasta 1824 y la identificación de sus fases.

PRODUCCIÓN ESTIMADA DE PLATA DEL ÁREA DE POTOSÍ, 1549-1824


250 (TMF)

FASE II
FASE I 204
200 187 FASE IV

150 149
FASE FASE V

FASE VI FASE
120
100 95 93
87
76
73
73
50 46
38

31 41 39 34
26
32
0
1545

1558

1568

1578

1588

1598

1608

1618

1628

1638

1648

1658

1668

1678

1688

1698

1708

1718

1728

1738

1748

1758

1768

1778

1788

1798

1808

1818
18

FASES DE LA PRODUCCIÓN DE PLATA DEL ÁREA DE POTOSÍ, 1545-1824


FASES AÑOS EXTEN- PRODU- PRODU- TASA CARACTERÍSTICAS
SIÓN CCIÓN CCIÓN DE CAMBIO PRINCIPALES
(Años) MÁXIMA PROMEDIO DE LA
(TM) (TM) PRODU-
CCIÓN
PROMEDIO
(Porcentaje)
I): 1545 a 6 1550: 87 57,7 --- Explotación intensa del mineral
Inicio y 1ª 1550 superficial de alta ley. Fundición
expansión mediante las guayras.
II): 1551 a 22 1551 54,8 -5,0 Agotamiento de las depósitos
Contracción 1572 75 superficiales. Fundición
mediante las guayras.
III): Nueva técnica de fundición,
Expansión 1573 a 33 1592: 157,8 188,0 empleando el mercurio, que
máxima 1605 204 permite fundir mineral de baja
ley, disminuir el tiempo de
fundición y bajar los costos.
Implantación de la mita.
IV): Inexistencia de innovaciones
Desacele- 1606 a 54 1606: 133,0 -15,7 tecnológicas importantes e inicio
ración 1659 182 de la caída de la ley del mineral,
moderada por el agotamiento de los
yacimientos.
V): Inexistencia de innovaciones
Contracción 1660 a 64 1683: 63,5 -52,2 tecnológicas y profundización
Fuerte 1723 95 en la caída de la ley del mineral.
VI): 1780, Recuperación principalmente en
Recupera- 1724 a 77 1783,1796: 62,1 - 2,2 base a la disminución de
ción 1800 93 impuestos
moderada
VII): 1801: Disminución en la provisión de
Contracción 1801 a 24 85 56,5 -9,0 mercurio, sequía entre 1800 y
1824 1802 e impacto negativo de la
Guerra por la Independencia

En la primera fase (1545 - 1550), inicio de la explotación, la característica


esencial fue el aprovechamiento intensivo del mineral ubicado casi en la superficie
del Cerro Rico y que fue de alta ley. La característica central fue, siguiendo a
Bakewell, el hecho de que la extraordinaria riqueza del mineral, sus numerosas
vetas extendidas y, sobre todo, que estaban “concentradas densamente en la
cumbre de la formación…[de manera que]… el fácil acceso a las menas del Cerro
Rico… [determinó el inicio rápido de la explotación, pero también]… provocó su
rápido agotamiento”.66

En la segunda (1551 - 1572), la producción se contrajo por 22 años debido al


rápido agotamiento del mineral superficial. La producción máxima y la promedio
bajaron en comparación a la 1ª fase.

66
Bakewell (1991), 63.
19

Es importante anotar que en estas dos fases la mano de obra fue indígena dividida
entre yanaconas mineros e indios de encomienda. Los yanaconas podían estar
sujetos a un vínculo de dependencia personal con algunos españoles, mientas
que otros eran libres debido a una determinación de las autoridades coloniales de
1550.67 En opinión de Assadourian, “componen un grupo estable de mineros
profesionales… [mientras que]… la fuerza de trabajo impulsada a las minas por
mecanismos que afloran a partir de la renta de encomienda… […]… se trataría de
una masa de campesinos, con un tránsito ocasional y de corta duración por las
minas… [además de este grupo]… sale una nueva masa de mineros
profesionales”.68

Para entender el significado de los indios de encomienda primero debemos


examinar sucintamente las encomiendas. La encomienda fue una institución
española que los conquistadores trajeron a América para asignar a un español “el
derecho de recaudar el tributo de una o más comunidades nativas y de quien se
esperaba, a cambio, que se ocupara del bienestar de los habitantes”. 69 Es decir
que se asignaban tierras e indios a españoles, con la finalidad de que se
establezcan, impulsen la economía y conviertan a los indígenas en creyentes
católicos. Esto significaba que una o varias comunidades indígenas debían
entregar su tributo en especie o en trabajo, a un español, el encomendero, y este
debía proteger a los comunarios asignados, evangelizarlos e instruirlos en los
hábitos españoles.70 Entonces el segundo tipo de mano de obra empleada en la
minería potosina fue el de los indios de encomienda, que ya constituyeron
tempranamente mano de obra forzada.

A partir de la explotación de la plata por parte de los españoles hasta inicios de la


década de 1570, la fundición del mineral se realizaba por medio del procedimiento
andino de la guayra o huayra. Esta fue una técnica andina de fundición, que
“exigía mineral excepcionalmente rico… [y que]… cuando la calidad de las vetas
decreció y no se contó con un correspondiente avance tecnológico que paliara el
empobrecimiento de la materia prima, automáticamente quedaron sin fundir
cantidades mayores de menas”.71 Esta limitación se convirtió en un cuello de
botella que impedía el incremento de la producción. Durante la primera fase de

67
Los yanaconas o yanakunas tenían origen precolonial y eran indígenas que como no formaban parte de
ningún ayllu realizaban diversos trabajos. Una vez que se produjo la conquista sirvieron a los españoles
recibiendo a cambio “una parcela, compensación monetaria, comida, vestido y protección”.
68
Assadourian (1987), 242.
69
Larson (1992), 397.
70
Bakewell (1989), 202.
71
Barnadas (1973), 364. Este historiador utiliza el término wayra en lugar de guayra empleado por la mayoría
de los autores.
20

explotación Cañete sostiene que se contaban “más de 6.000 guairas funcionando


en el Cerro”.72

La tercera fase (1573 – 1605), en la que se alcanzaron los registros más altos de
la producción del Cerro Rico, alcanzó 33 años y se caracteriza por haberse
alcanzado los niveles de producción más altos en toda la historia del Cerro Rico.
La producción fue de 204 TM en 1592 y el promedio anual en el periodo llegó a
157,8 TM. Este desempeño extraordinario se originó en la introducción de la
innovación fundamental que fue la amalgamación mediante el mercurio para fundir
la plata y el establecimiento de la mita. Empero, como el mineral que se
encontraba casi en la superficie y en la cumbre del cerro se había agotado, en
1582 el mineral extraído se originaba en vetas localizadas en profundidades
menores, pero también en vetas ubicadas en mayores profundidades.

La cuarta fase (1606 – 1659) de desaceleración moderada, se extendió por 54


años y significó el inicio de los rendimientos decrecientes en la producción de
plata. En esta fase la producción máxima llegó a 182 TM, que significó una caída
de 10,4 % en relación al nivel de la tercera fase. La producción promedio fue 17,7
% menos también en relación a la anterior fase. Las causas de esta declinación se
encuentran en la inexistencia de innovaciones tecnológicas relevantes y la
disminución en la ley del mineral por el agotamiento de los yacimientos. De 1607 a
1660 las transferencias de Potosí al virreinato de Lima alcanzaron en promedio el
62,9 % de los ingresos totales de Lima.73

La quinta fase (1660 - 1723), se extendió 64 años y los rendimientos decrecientes


fueron más pronunciados. La producción máxima fue notoriamente inferior en
relación a los registros de la cuarta fase y en comparación a la quinta fase la caída
más pronunciada. El promedio de la producción fue menor en 52,2 % respecto a la
cuarta fase y -59,8 % respecto a la tercera fase que fue de expansión.
Nuevamente las causas estuvieron en la ausencia de innovaciones tecnológicas y
en la caída de la ley del mineral más pronunciada. Las transferencias de Potosí al
virreinato de Lima en promedio fueron de 12,3 % y 5 % de 1681 a 1690.74

En la sexta fase (1724 – 1800), que se extendió por 77 años, la producción


alcanzó una recuperación moderada, debido principalmente a la disminución de
los impuestos, del 20 % al 10 % y por la implantación de un nuevo sistema de
trabajo en la minería potosina que fue la realización del trabajo mediante cuotas
asignadas a cada trabajador mitayo. No obstante, las cifras de la producción

72
Cañete [1791] (1952), 50.
73
Kenneth Andrien J. Crisis y decadencia. op, cit., p. 89 (cuadro 5).
74
Ibíd., p. 89 (cuadro 5).
21

máxima y el promedio anual, fueron ligeramente inferiores en relación a las


logradas en la quinta fase. Los rendimientos decrecientes son más notorios si la
comparación se realiza con la tercera fase.

Finalmente la séptima fase (1801 – 1824), abarcó 24 años nuevamente registra


una contracción de la producción. La producción máxima fue 8,6 % menor en
relación al periodo anterior y producción promedio por año fue menor en 56,5 %.
Los problemas en el aprovisionamiento de mercurio, la fuerte sequía entre 1800 y
1805 , que ocasionó pestes y en consecuencia pérdida de trabajadores, y la
destrucción material como la inundación de minas, la paralización de los ingenios,
y en varias ocasiones la destrucción de estas unidades de fundición en la Guerra
de la Independencia, explican dicha situación.

La innovación tecnológica de la amalgamación

Fue el virrey Francisco de Toledo (1569-1581) que tenía como sede de sus
funciones la ciudad de Lima, Potosí dependía del Virreinato del Perú, luego de
haber hecho un reconocimiento del territorio que gobernaba entre octubre de 1570
y noviembre de 1575, llegó a conocer “como pocos, el corazón del Perú colonial
en los Andes centrales, donde yacían las principales ciudades y fuentes de
riqueza”75, impulsó la utilización del mercurio, denominado también azogue, como
el insumo clave para el empleo de un nuevo procedimiento de fundición, conocido
como la amalgamación, que posibilitaba fundir mineral de baja ley. 76 Sin duda este
nuevo procedimiento constituyó una innovación tecnológica schumpeteriana que,
junto a la implantación de la mita como sistema de captación obligatoria de mano
de obra indígena para Potosí, determinó el aumento significativo de la producción
que alcanzó, como se afirmó anteriormente, los niveles más altos de la historia
potosina.

El empleo del mercurio en Potosí fue posible debido a que en el sur del Perú
existía el yacimiento de Huancavelica que ya era explotado muy limitadamente por
los incas.77 Fue 1564 cuando los españoles lo descubrieron y empezaron su
explotación enviando el mineral inclusive a México. 78 Es importante anotar que en
cumplimento de una disposición de 1559, el yacimiento de Huancavelica se
estatizó en 1572, esto implicaba que nadie podía comercializar el mineral sin

75
Bakewell (1989), 73.
76
Plata de baja ley significa una menor cantidad de plata respecto al 100 %. Capriles (1977), 232.
Cobb 1947] (1977), 33-34. Esta historiadora sostiene que antes de la llegada de los españoles los incas ya
77

conocían el yacimiento de Huancavelica y utilizaban el “pigmento de bermellón” para pintar el rostro de las
mujeres nobles y de sus ídolos en “ocasiones festivas”.
Cobb 1947] (1977), 33, 48-49.
78
22

autorización del Rey.79 En Potosí las primeras pruebas empleando el mercurio en


la fundición de plata se realizaron entre 1564 y 156880 y empezó a utilizarse recién
entre 1573 y 1575.81 En la óptica de Bakewell en los años de 1570 las guayras
fueron desplazadas como la principal técnica de fundición y la amalgamación se
“transformó en la tecnología dominante del purificado y continuó como tal el resto
de la época colonial y también después”.82

La ventaja de la innovación introducida mediante el procedimiento de la amalgama


fue determinante frente a la guayra, “el mercurio extraía la plata del mineral en
unos cinco o seis días; en cambio, sin calor, la absorción de la plata tomaba unos
veinticinco días”.83 Por otra parte, facultaba la ampliación considerable en la
escala de operaciones de la fundición, debido a que permitía, como se comentó
anteriormente, la fundición de mineral pobre, es decir de baja ley. Como afirma
Bakewell “la crucial superioridad de la amalgamación se comprueba en el hecho
de que fue precisamente la ganga de los veinticinco años previos de extracción,
descartada como muy pobre para la fundición, la materia prima de los primeros
molinos de amalgamación”.84 El resultado fue la disminución significativa de los
costos de operación.

El empleo del mercurio determinó, además, una ampliación importante en la


escala de operaciones desde la extracción y “un aumento de las normas y las
especializaciones de los trabajadores nativos en cada fase de la producción de
plata…[y]… un crecimiento rápido de la fuerza de trabajo nativa”. 85. Por otra parte
se construyeron establecimientos metalúrgicos denominados ingenios. Un ingenio
es “un molino de purificación”86, compuesto “generalmente… [por]… dos cabezas
que funcionaban a ambos lados de la rueda”.87 Estos molinos, en los que se
trituraba el mineral, funcionaban impulsados por energía, humana, animal y
principalmente agua.88 A fines de la centuria de 1600 los más grandes y casi el
conjunto de los ingenios funcionaban aprovechando la fuerza hidráulica. Para esto
se erigió un sistema de provisión de agua, mediante la construcción de presas y
acueductos en Potosí y en los alrededores.89 En 1585 se contabilizaron siete

Cobb 1947] (1977), 35-36. 41.


79

Cobb 1947] (1977), 35.


80
81
Assadourian (1987), 228.
82
Bakewell (1989), 32.
83
Ibíd., 36.
84
Ibid., 34.
85
Ibíd., 203.
86
Ibíd., 203.
87
Buechler (1989), v. II, 495.
88
Según Cañete fue el virrey Toledo quien ordenó la construcción de 18 lagunas, Ver Cañete [1791] (1952),
89, 91.
Bakewell (1989), 34; Cobb 1947] (1977), 90-93.
89
23

presas y 32 en 1621 “el efecto fue el abastecimiento de agua almacenada


suficiente para hacer funcionar las refinerías todo el año”.90

A partir de la introducción del mercurio, empezó a funcionar una red entre la


extracción de plata, los ingenios y su circuito de molienda, lavado, hornos y el
beneficio del mineral y, como se afirmó anteriormente, la provisión de energía
hidráulica para los ingenios desde las lagunas. En conjunto constituyó un sistema
que bien puede caracterizárselo como “un precoz parque industrial”. 91

El número de ingenios alcanzó un máximo en 1577 e inclusive en 1590 se registró


una cantidad apreciable. En la medida en que la producción declinaba los
establecimientos metalúrgicos disminuyeron, llegándose solamente a 17 entre
1692 y 1693, años que corresponden a la quinta fase de contracción fuerte. La
recuperación entre 1725 y 1799 fue acompañada por el aumento de los ingenios,
empero ya no se llegó a los niveles de la fase de máxima expansión. En la última
fase de contracción, 1800 a 1824, la cantidad de unidades en funcionamiento
solamente fue de siete.

La mita

Como se afirmó anteriormente, el segundo factor esencial en la expansión


productiva de Potosí fue la introducción de la mita, por parte del virrey Toledo,
como mecanismo coercitivo de captación masiva de mano de obra para la minería
de Potosí. Bakewell sostiene que el empleo exitoso del mercurio y su rápida
difusión, impulsaron en Toledo la implementación de la mita: “quizá Toledo fue lo
suficientemente perspicaz para ver que esta conquista tecnológica podía ser
explotada plenamente sólo si se contaba con mano de obra abundante”.92

Para el historiador Alberto Crespo, la mita “fue originalmente una institución


implantada por el colectivista imperio Incaico y que estaba destinada a movilizar y
utilizar mano de obra para trabajos de interés general…[…]… estaba basada en el
concepto de la obligatoriedad del trabajo y éste era una compulsión que nadie
podía eludir”93 Durante la colonia significó “un régimen de trabajo forzoso
implantado por los españoles….[que implicaba]… turno, relevo… [con]… una
remuneración simbólica”.94 Este sistema de trabajo compulsivo obligatorio y por
turnos significó la provisión de un flujo numeroso de mano de obra barata que

90
Bakewell (1989), 28.
91
Patricio, 22.
92
Bakewell (1989), 76.
93
Crespo Rodas [1970] (2010), 79.
94
Crespo Rodas [1958] (2010), 59.
24

contribuyó, sin duda, a disminuir los costos laborales totales y, en consecuencia,


los costos de producción.

Sus características generales fueron las siguientes:95

 Todo indígena tributario originario, entre los 18 y 50 años, debía cumplir con
la mita
 Están obligadas a cumplir con la mita 16 provincias que debían mandar a
Potosí la séptima parte de los tributarios
 Un indígena debía cumplir con la mita cada siete años (entonces un
indígena, teóricamente, era enrolado en la mita entre cuatro y cinco veces
en su vida activa)
 Los mineros españoles estimaron que necesitaban 4.500 trabajadores. En
base a esta cifra Toledo calculó un total de 13.500 por año, con la finalidad
de que trabajen en tres turnos en grupos de 4.500. Cada grupo debía
trabajar una semana y descansar dos. Es decir, trabajarían cuatro meses al
año y descansarían ocho meses.
 Recibían un salario por día diferenciado en función de la labor que
realizaban.

De este modo se logró movilizar un excepcional flujo de trabajadores forzosos


hacia Potosí que entre 1575 y 1591, llegó a los picos más elevados en la historia
minera potosina. Posteriormente el número de mitayos fue descendiendo
gradualmente hasta llegar en 1802 a un nivel menor en 6,1 veces menor en
relación a 1578.

Otra peculiaridad fue que el viaje de los mitayos desde sus localidades hasta
Potosí. Tomando en cuenta que una parte significativa de las provincias que
debían proveer de mitayos estaban alejadas de Potosí, los indígenas viajaban con
sus familias recorriendo extensas distancias. Crespo Rodas estima que, por
ejemplo, desde las orillas del lago Titicaca hasta Potosí la distancia era de 200
leguas,96 aproximadamente entre 1.114,4 Km y 835,8 Km. Una vez que cumplían
con el servicio de la mita en Potosí los mitayos debían retornar a sus
comunidades, entonces los recorridos eran de ida y vuelta. Assadourian estima
que en los dos trayectos en promedio los mitayos recorrían 235 leguas (de 1.309,4
Km a 982,1 Km). Además llevaban las provisiones que debían consumir en el
camino. Afirma que los “indígenas con sus familias, seguidos de sus animales en

95
Crespo Rodas [1958] (2010), 62-63.
96
Crespo Rodas [1958] (2010), 64.
25

los que >>llevan sus comidas de maíz y chuño, sus mantas para dormir, esterillas
para defenderse del frío<<”97

Para el viaje de ida las autoridades establecieron un viático total de cinco pesos,
“pero desde un primer momento se estableció que sus gastos durante… [ese]…
tiempo llegaban por lo menos a nueve pesos”.98 Crespo Rodas señala que
aproximadamente en 1630 los mineros españoles dejaron de pagar este viático.
Frente a esta situación el Rey Felipe IV ordenó que se pague el 50 % de sus
jornales durante todo el tiempo que se extendía el viaje de ida y retorno.
Posteriores disposiciones, en 1692, 1697 y 1732, determinaron un reajuste en el
viático con base al recorrido diario de los mitayos que según estimaciones iniciales
fue de cinco leguas por día, entonces debían pagar cinco reales por día, recorrido
que luego fue disminuido a cuatro leguas con un viático diario de dos reales.99

Si bien existieron normas que establecieron el pago de los salarios y de los


viáticos, varios historiadores que han examinado la documentación colonial
siempre dudan respecto al cumplimiento de las disposiciones. Barnadas en su
trabajo Charcas, se refiere a la “Ineficacia de la ley”100, cuando encuentra
recurrentes casos en los que diferentes normas no se aplicaron. Hechos que
siempre dieron lugar a una “>>inflación<< legalista que se aprecia en la
administración indiana… […]… en virtud de un curioso mecanismo, ante cualquier
anormalidad se enviaba por una nueva ley en España”.101 Por otra parte, Buechler
afirma que luego de examinar las normas que favorecían a los mitayos, encontró
“ciento cincuenta años de desobediencia abierta de los potosinos … [se refiere a
los mineros]… a toda reglamentación que favorecía al mitayo”.102 La historiadora
López Beltrán concluye que después de estudiar la documentación colonial minera
que no obstante que las autoridades, en Madrid y localmente, desplegaron
esfuerzos para proteger al mitayo “La máxima >>se acata pero no se cumple<<
sigue siendo de práctica consuetudinaria en esta época”.103

97
Assadourian (1987), 264.
98
Crespo Rodas [1970] (2010), 91.
99
Ibíd., 91-92.
100
Barnadas (1973), 314.
101
Barnadas (1973), 320.
102
Buechler (1989), v. I, 80.
103
López Beltrán (1988), 145.
26

CAPÍTULO IV

LA ESTRUCTURA ECONÓMICA

El estado de la economía previamente a la creación de Bolivia: las sequías


de 1800-1805 y 1824-1925

A comienzos del siglo XIX, la Audiencia de Charcas experimentó una depresión de


magnitud debido a que entre 1803 y 1805 ocurrieron sequías, que tuvieron como
secuelas malas cosechas y epidemias.104 Enrique Tandeter sostiene que en el Alto
Perú se sucedieron varios años secos, entre 1800 a 1805, que afectaron inclusive
al Virreinato del Río de la Plata y al Perú. “La sequía afectó a cosechas y ganados
eliminando excedentes comercializables y generando múltiples hambrunas
locales”.105

Tandeter hace notar que la sequía originó una aguda y persistente escasez de
bienes de primera necesidad,106 significando un incremento en los precios de
varios productos de origen agrario. Entre 1800 y 1805, en Potosí, la quinua
experimentó el mayor aumento, 91,4 %, después estuvo el maíz blanco, de 1799 a
1805, en 66,9 % y la papa, de 1801 a 1805, en 60,0 %. El índice general de
precios de productos agrarios en Potosí, construido por Tandeter y Wachtel, entre
1800 y 1805, subió en 69,1 puntos porcentuales.

104
Klein [1982] (2011), 106.
105
Tandeter (1992), 265 (subrayado en el original)
106
Tandeter y Wachtel (1983), Cuadro 4, 49. (1770-1779=100).
27

SEQUÍA ENTRE 1800 Y 1805: EFECTOS EN LOS PRECIOS DE PRODUCTOS


AGRARIOS REGIONALES (POTOSÍ).
PRODUCTOS 1799-1805 1800-1805 1801-1805 1800-1807 1800 1805
Aumento Variación Aumento Variación Aumento Variación Aumento Variación --- ---
(%) (%) (%) (%)
Maíz 23,9 a 66,9 --- --- --- --- --- --- --- ---
blanco 39,9
(reales/carga)
Maíz morocho --- --- 21,9 a 36,5 --- --- --- --- --- ---
(reales/carga) 29,9
Papas --- --- --- --- 10,0 a 60,0 --- --- --- ---
(reales/carga) 16,0
Chuño --- --- --- --- --- --- 20,1 a 58,7
(reales/carga) 31,9
Quinua --- --- 19,9 a 91,4 --- --- --- --- --- ---
(reales/carga) 38,1
Carne de --- --- 12,9 a 54,3 --- --- ---- --- --- ---
vaca 19,9
(reales/cuarto)
Índice general --- --- --- --- --- --- --- --- 80,6 149,7
de productos
regionales
agrarios
Base:
1770-1779

Brooke Larson, en un importante estudio sobre Cochabamba para el siglo XVIII,


sostiene que de 1800 a 1804, la sequía elevó el precio del trigo, de 32 a 132
reales por fanega. (312,5 %) y el precio del maíz de 24 a 112 reales por fanega
(366 %).107 Estas cifras permiten suponer que resultó más intensa en
Cochabamba que en Potosí, en razón a que el aumento de precios, por lo menos
en el caso del trigo, fue más elevado en comparación al incremento registrado en
Potosí.

Como se afirmó anteriormente, la sequía también originó hambrunas que luego


dieron lugar a epidemias entre fines de 1804 y abril de 1805. Esta epidemia afectó
principalmente a los segmentos de la población más pobre, ocasionando
innumerables muertes especialmente en Potosí y entre los mitayos.108 La
epidemia fue principalmente de viruela.109

Nicolás Sánchez-Albornoz refiere que en el mes de mayo de 1803, en La Paz, el


responsable de la intendencia sostenía en un informe que, “Cientos de indígenas
caían víctimas de una gravísima epidemia, mientras los sobrevivientes huían en
busca de salvación, propagando la infección. Los indios de Santiago de Machaca

107
Larson (1982), 98-99.
108
Tandeter (1992), 266-267.
109
Balcázar (1956), 122.
28

marcharon unos a los valles y otros con rumbo opuesto, hacia la costa de
Moquegua, en el Bajo Perú. Además la sequía forzó a otros a dejar sus tierras
tanto en el altiplano como en los valles”.110

La sequía, las epidemias y la pérdida de vidas, especialmente de trabajadores


mineros, junto a la escasez de mercurio, impactaron seriamente a la minería del
Cerro Rico que paralizó los trabajos de mayo de 1804 a enero de 1805.111

Una vez expulsado el poder español e instituida la República Bolívar, el historiador


William Lofstrom, en su monumental trabajo sobre las reformas del Mariscal
Sucre, muestra que nuevamente la sequía asolaba a Potosí. Sostiene que “el
departamento de Potosí había sufrido dos veranos muy secos,…[y]… se padecía
gran escasez de agua en la Villa Imperial en 1825”. 112 El fenómeno impactó
negativamente en la actividad minera, considerando que el agua constituía un
insumo importante para la refinación de la plata, razón por la cual se construyeron
las lagunas alrededor de la ciudad de Potosí.

El efecto de la sequía de 1825 fue la reducción de la producción agraria y el


deterioro de la producción de plata en Potosí. Tibor Wittman afirma que en 1824 el
Banco de San Carlos compró 39 TM de plata, que puede considerase como la
producción de Potosí y, en 1825, Pentland estimaba la producción potosina en 34
TM, mientras que en 1826 la producción recuperó registrándose 41 TM. En
consecuencia, la pérdida en la producción, entre 1824 y 1825, habría llegado a
13,2 %. Si bien los rendimientos decrecientes continúan explicando en gran
medida la retracción, también se debe considerar que el caos administrativo, entre
1824 y 1825, producto de la huida o renuncia de las autoridades coloniales y la
lenta posesión de los nuevos responsables de la administración, podrían explicar
deficiencias en los registros. No obstante, el impacto de la sequía fue importante.

La minería argentífera entre 1825 y los años siguientes

El panorama que describe Pentland, entre 1826 y 1827, es desolador. En Oruro y


Potosí observó que la producción argentífera resultaba en su mayoría del trabajo
en los desmontes, que en centros mineros importantes, como Portugalete, Lípez y
Moromoro, la producción es bajísima y que en los demás distritos las minas
estaban abandonadas.113

110
Sánchez-Albornoz (1978), 59.
111
Tandeter (1992), 266-267.
112
Lofstrom (1983), 281.
113
Pentland [1826] (1975), 69-82.
29

Otro indicador que expresaba la severa depresión minera es el número de


ingenios, ya que en la ciudad de Potosí, en 1826 trabajaban solamente 12,
mientras que anteriormente operaban 90.114 Otro observador como Leandro Ozio
informaba que el número de ingenios en Potosí habían disminuido de 45 a 16
entre 1810 y 1830.

Como se constató anteriormente, la lucha por la independencia también impactó


negativamente sobre la minería. Respecto al efecto sobre la minería orureña, la
historiadora Soux afirma que los trabajadores y varios empresarios migraron hacia
los valles, además que la incorporación obligatoria de jóvenes a las fuerzas
realistas forzaba a los de los pueblos y comunidades a huir, se entorpeció la
provisión de mercurio y patriotas y realistas exigían contribuciones
permanentemente imposibilitando la reinversión.115

Los primeros gobernantes de Bolivia, Bolívar y Sucre, estaban conscientes de la


crisis minera y, en criterio de Lofstrom, concibieron y ejecutaron un plan que
lamentablemente no alcanzó los objetivos propuestos. La primera medida fue la
reorganización de la Casa de Moneda y la creación de Bancos de Rescate, en
sustitución del Banco Real de San Carlos, en varias ciudades del país. En 1826,
se instituyó un Directorio de Minas y se establecieron escuelas de minería para
impulsar la introducción de mejoras técnicas. También se favoreció la restauración
y mantenimiento de las lagunas de Potosí, que no solamente alimentaban de agua
a los ingenios sino que también proveían de agua a la ciudad, a la vez que se
favoreció la contratación de mano de obra y la provisión de mercurio.

Los Libertadores, asumieron que sin inversión no habría posibilidades de reactivar


a la minería y procuraron generar las condiciones para impulsar la captación de
inversiones, sin embargo, previamente fue necesario afirmar el control del Estado
sobre los recursos mineros. En esta línea Bolívar, el 2 de agosto de 1825,
mediante un decreto firmado en Pucara, Perú, dispuso que las minas cedidas en
concesión y que desde la independencia se encontraban abandonadas, inundadas
y derrumbadas, pasarían al poder del Estado. En Bolivia se aplicó esta medida
mediante la Resolución de 29 de agosto de 1825, en la que, además, se afirmó la
intención gubernamental de arrendar o vender, mediante subasta pública, las
minas revertidas al Estado.

En 1825 con la finalidad de captar directamente inversión extranjera para reactivar


la minería potosina, Bolívar intentó aprovechar el auge de inversiones mineras en
Londres, con esta finalidad mandó a José Mariano Serrano, Presidente de la
Asamblea General de 1825, a Londres para ofertar las minas bolivianas inclusive
114
Tandeter (1978), 136.
115
Soux (2009), 539.
30

Sucre colaboró en la redacción de las instrucciones que debería llevar Serrano.116


Lamentablemente la crisis financiera que comenzó en Londres en diciembre de
1825 echó por tierra las intenciones de los primeros gobernantes.

Además de los factores nombrados, ¿cuáles fueron los problemas que


obstaculizaban el desenvolvimiento de la minería argentífera?

En 1825, el elemento de fondo fue el monopsonio estatal y, a partir de 1830, se


agregará la emisión de moneda feble, empero habían otros de rango menor, pero
no menos importantes, identificados por Pentland:117

 carencia de fuerza de trabajo;


 insuficiente abastecimiento de mercurio;
 técnica rudimentaria; y
 alta carga impositiva

La escasez de mano de obra fue un problema que emergió ya en los últimos años
de la colonia, motivando el empleo de mano de obra asalariada en mayor
proporción debido a la imposibilidad de regularizar el flujo de mitayos. Como
sostiene Rodríguez Ostria, la lucha por la independencia y la supresión de la mita
“provocaron en los albores de la Bolivia Republicana, una dramática
desarticulación de los sistemas tradicionales de provisión de mano de obra
minera. Esta actividad pasó a depender de los escasos trabajadores „libres‟
establecidos en los pueblos mineros y de los campesinos indígenas que
ocasionalmente vendían su fuerza de trabajo”.118

Frente a esta situación, y respondiendo a las demandas de los empresarios


mineros en octubre de 1829 se estableció la “mita voluntaria”, como un
mecanismo de captación de mano de obra que determinaba el pago obligatorio, de
parte de dueños de minas y de ingenios, de los gastos de viaje, el 50 % de un
jornal por cada día de viaje y la imposibilidad de forzar a los trabajadores a
quedarse más tiempo del acordado. Esta medida tuvo un impacto positivo
reducido y transitorio.119 Asimismo, la escasez de mano de obra fue enfrentada
por los mineros con el pago por adelantado (denominado como alanoca) a los
trabajadores para retenerlos. Otro mecanismo fue la aplicación de prácticas
monopólicas en las minas, ya que se prohibía la venta libre de productos, sólo los
propietarios de las minas tenían el derecho de vender a sus trabajadores y a
precios más altos, situación que perduró hasta la década de 1850.120 También, se

116
Ibíd., 26.
117
Pentland [1826] (1975), 69-83.
118
Rodríguez (1991), 24.
119
Mitre (1981), 142.
120
Mitre (1981), 138-144.
31

practicaba la costumbre colonial del kajcheo de fin de semana en las minas; es


decir, se aceptaba que los trabajadores produzcan, sin control, para sí mismos
entre el sábado y el domingo. Esta práctica se mantuvo hasta la primera mitad del
siglo XIX.

En cuanto al mercurio, su precio, como en Bolivia no se producía este mineral,


insumo fundamental para las operaciones de los ingenios, las autoridades
firmaban contratos con proveedores para su compra que era distribuido por medio
de los Bancos de Rescate, empero, hasta la primera mitad del siglo XIX, su precio
continuó siendo alto. Posteriormente, el descubrimiento de los yacimientos de
California, determinó una baja significativa en el precio.121

En cuanto a la tecnología, la máquina de vapor, elemento imprescindible para


desaguar las minas inundadas y para la extracción del mineral, no existía (llegó
recién a partir de la década de 1850. Pentland explica que en 1826, el empleo de
maquinaria en las labores de extracción era muy raro, de manera que eran
manuales. Para responder a esta situación la administración de Sucre creó dos
escuelas de minas, localizadas en Potosí y en La Paz. Esta situación cambiaría a
partir de la década de 1850, cuando un nuevo grupo de empresarios se hizo cargo
de las minas al realizar inversiones importantes que permitieron la modernización
de las labores de extracción y refinación.

En cuanto a los impuestos, el observador británico sostenía que eran muy altos y
constituían “una causa general y muy justa de quejas entre los propietarios de
minas”.122 Mostraba que la carga tributaria sobre un marco de plata se dividía en:

 Impuesto sobre la producción: 10 %


 Impuesto denominado Derecho de Cobos: 1.5 %
 Impuesto sobre la acuñación: 4 reales/marco (alcanzaban
aproximadamente a 7 %)
________________________________________________________
Total: 18,5 % por marco de plata

El mensaje que trasmite Pentland, es que la alta carga impositiva dificultaba la


realización de inversiones. Estas condiciones impositivas se modificaron en el
gobierno de Santa Cruz, quien bajó los impuestos sobre la producción de plata del
en 1829 del 11,5 % al 8,5 % y 1832 al 5,0 %.123

El valor de la producción sectorial


121
Ibíd., 118.
122
Pentland [1826] (1975), 86.
123
Parkenson [1826] (1976), 156-157.
32

El economista José María Dalence nos ha dejado un análisis importante y un


conjunto de cifras claves de la economía boliviana para 1846. Gracias a su trabajo
tenemos un estudio completo sobre el estado de la situación de la economía
boliviana hacia mediados del siglo XIX, en el que, en lo que ahora interesa, se
identifica la existencia de cuatro sectores y se identifica su contribución a la
producción en términos de una aproximación al valor bruto de producción en
valores corrientes.

16,8 BOLIVIA: VALOR BRUTO DE LA PRODUCCIÓN EN 1846:


millones de Ps. (Millones de pesos y porcentaje)
20 62,0 %
15
4,5
10 millones de Ps. 3,5 millones de Ps. 2,3 millones de Ps.
16,6 % 12,9 % 8,5 %
5

0
AGRICULTURA Y GANADERÍA COMERCIO ACTIVIDAD MANUFACTURERA MINERÍA

La preeminencia de la agricultura hasta la primera mitad del siglo XIX, como la


actividad esencial generadora de excedentes, y el último lugar que ocupaba la
minería en la generación del valor de la producción, evidenciaba la crisis de la
minería argentífera, hecho preocupante teniendo en cuenta que en la colonia la
actividad hegemónica fue la minería. Por otra parte, no menos importante, es el
segundo lugar que ocupa la actividad comercial que expresa el estancamiento o
declinación de la manufactura y de la minería que no ofrecen oportunidades de
inversión, especialmente en la manufactura.

La agricultura

La información de Dalence permite advertir que este sector estuvo constituido por
dos tipos de unidades productivas, las haciendas y las comunidades indígenas.
Las primeras alcanzaban a 6.133 unidades y estaban valoradas aproximadamente
en 20,1 millones de pesos. Las comunidades llegaban a 4.204 unidades y
alcanzaban un valor estimado de 5,9 millones de pesos.124

La mayor importancia de las haciendas respecto a las comunidades se debía a


que las primeras se encontraban en tierras más fértiles y cercanas a los
mercados, de modo que constituían el subsector relevante y de la economía en su

124
Dalence [1851] (1975), 241.
33

conjunto. La disponibilidad de mano de obra gratuita, los colonos, permitía a los


hacendados operar con costos bajos y generar un excedente importante. La
distribución de las obligaciones laborales de los colonos en el departamento de La
Paz era casi uniforme y no variaba significativamente en otras regiones. “Las
tierras del dueño –por lo general una pequeña parte de toda la propiedad- eran
usualmente trabajadas por las familias de peones o yanaconas, o por adultos
solteros, entre tres y cuatro días a la semana, a cambio de montos variables de
tierras en usufructo para su uso propio”.125

El empleo de mano de obra de forma coercitiva determinaba que los hacendados


no modernizaran las técnicas de producción. Como afirma Rodríguez, si el
hacendado necesitaba incrementar la producción, simplemente extendía la
jornada de trabajo.126

En las comunidades indígenas la mano de obra se distribuía en base al vínculo de


los indios tributarios con la tierra. Los originarios con tierras; los agregados y
forasteros con tierras, pero que “a menudo trabajaban para los originarios con
tierra como jornaleros”.127. Por otra parte, en las comunidades indígenas ubicadas
en tierras de menor calidad empleaban una tecnología también atrasada. Dalence
sostiene al respecto que: “Nuestros labradores usan hasta hoy el mismo arado
que los Pizarro mandaron fabricar toscamente”.128 En este aspecto parece haber
un cierto grado de conformismo en la sociedad. Percibimos esta forma de pensar
cuando Miguel María Aguirre sostenía en 1863 que los indígenas son “como
máquinas de nuestra agricultura con más pan y menos azares, abastecen mejor
nuestras despensas”.129

A diferencia de las haciendas que dirigían su producción a los mercados de las


ciudades y centros mineros, la producción de las comunidades se destinaba en
primer lugar para el autoconsumo y luego al comercio, por medio del trueque. El
intercambio se realizaba principalmente entre regiones de pisos ecológicos
distintos, por ejemplo, los habitantes del valle a cambio de sal y carne ofrecían
granos.130 Dalence informaba que de diferentes regiones se llevaban a los valles
vasijas de barro que “se permuta allí por tanto grano, sea de trigo, o de maíz,
cuanto cabe en ella”.131 Sin embargo, cuando se generaban excedentes se
dirigían a los mercados. Respecto al nexo de haciendas y comunidades con el
mercado, en criterio de Klein, ambas unidades productivas en el departamento de

125
Klein (1995), 178.
126
Rodríguez (1978), 119-123.
127
Klein (1995), 127.
128
Dalence (1975), 325.
129
Aguirre (1863), 25.
130
Aramayo (1863), 55.
131
Dalence [1851] (1975), 257.
34

La Paz y en otras regiones, estuvieron estrechamente vinculadas al mercado, de


modo que respondían a los impulsos de éste. En consecuencia, no fueron
unidades productivas pasivas, sino más bien muy activas.132

En 1846, los principales rubros de producción fueron:

 cereales: 59,0 %
 coca: 19,5 %
 carnes, huevos, pieles, lanas, frutas y otros: 19,0 %
 vegetales: 2,5 %.

En 1826, según la estimación de Pentland, en la agricultura se concentraba el 73


% de la población y en 1848, el 89,2 %. Es muy posible que este último dato
refleje con mayor veracidad la cantidad de personas que vivía en el área rural y,
en consecuencia, se dedicaba a la agricultura.

La minería

El valor de la producción minera fue estimado por Pentland (para 1825 y 1826) y
Dalence (para 1846), cálculos que deben tomarse con cautela, empero sirven para
tener una idea de su estructura y situación.

Un elemento de partida es la constatación de que no solamente se producía plata,


sino también oro, estaño y cobre. En la comparación se advierte que el valor total
de la producción en 1846, fue menor en 33,0 % respecto a 1826. Esta caída se
debía fundamentalmente a la contracción de la minería argentífera en más del 25
%, cifra que evidencia la crisis en la explotación de plata. Por otra parte, si bien los
otros minerales son complementarios a la plata, en 1826, sobresale el oro, pero la
estimación de Pentland debe tomarse con precaución. Un aspecto importante es
el surgimiento de la minería del cobre que en 1846, llegó a aportar con el 11,3 %
del valor total.

Minería de la plata

El análisis de la explotación de la plata comenzará con el contexto externo y más


adelante nos referiremos a los aspectos internos relevantes.

Creada Bolivia una de las primeras medidas de Simón Bolívar, el 29 de agosto de


1825, fue extender la vigencia del decreto del 2 de agosto de 1825 tomada en la
localidad peruana de Pucará. La medida determinaba que las minas
abandonadas, derrumbadas e inundadas pasen a propiedad del Estado y sean

132
Klein (1995), 141-142, 197.
35

alquiladas o vendidas. En octubre de 1826 el Mariscal Antonio José de Sucre,


reiteró la disposición anterior, empero la medida no tuvo ningún efecto.

Sin embargo, en Bolivia no existía un nuevo marco legal que norme la actividad
minera y el presidente Santa Cruz, fue quien ordenó, en octubre de 1829, la
vigencia de las Ordenanzas de Nueva España.133 El mismo presidente ordenó la
elaboración de una nueva norma que se concretó en el primer Código Minero,
promulgado mediante Ley el 5 de noviembre de 1834, aplicada brevemente,
debido a varias deficiencias que motivaron reclamos.134 Posteriormente, en 1839,
en el tercer gobierno de José Miguel de Velasco (1839 – 1841), se reafirmó la
vigencia de la legislación española. Desde el Código de Santa Cruz, se esperó 16
años para que se aprobara el segundo Código de Minería en octubre de 1852,
durante el gobierno de Belzu, norma vigente hasta 1880 y que mantuvo el principio
del derecho “regalista”.135

Estos cambios en el marco legal hasta 1852 evidenciaban, en gran medida, una
inestabilidad legal y ausencia de precisión en muchos ámbitos que debió afectar al
empresariado, en razón a que no solamente había incertidumbre, sino que
aumentaban los costos de transacción. Una vez que se aprobó el segundo Código
de Minería, en 1852, se constituyó en el marco legal bajo el que emergió una
nueva elite empresarial, que empezará a realizar inversiones importantes. No
obstante, la camisa de fuerza, el monopsonio estatal y la emisión de moneda,
continuaron vigentes hasta inicios de 1872 y entrabaron el desarrollo minero.

Evolución de la producción y los precios externos

A partir de la década de 1830 la inversión doméstica se fue recuperando


lentamente en base a capitales nacionales, originados en la renta de la tierra y en
la actividad mercantil. Emergieron empresas organizadas que con pequeñas
inversiones, llevaron la minería a una lenta y dificultosa recuperación, aumentando
las minas en actividad. Mitre señala que el origen de estos capitales estuvo en el
comercio de importación y de exportación, que a raíz de la independencia cobró
un fuerte impulso, especialmente en lo concerniente a las importaciones que
saturaron los reducidos mercados urbanos con productos extranjeros. El resultado
de esta sobreoferta de bienes importados fue el descenso de las ganancias y la
necesidad de buscar otras oportunidades de inversión, que en ese momento
estaban en la minería argentífera. No obstante, la producción continuó inmersa en
una situación de estado estacionario, es decir, sin crecimiento significativo.

133
Peñaloza (1983), 230.
134
Ibíd., 230-231.
135
Capriles (1977), 108-109.
36

Posteriormente, en la década de 1850, este proceso siguió y en la década de


1860, el mapa empresarial mostraba una mayor cantidad de empresas que
operaban con capitales más grandes bajo la modalidad de sociedades por
acciones, en las que había nuevos empresarios. De manera que hacia 1860, los
principales yacimientos estaban bajo control de la nueva elite minera. Aniceto Arce
tenía el dominio de la Cía. Huanchaca, Gregorio Pacheco de Portugalete y la
familia Aramayo controlaba las empresas del Real Socavón, Antequera y
Carguaicollo.

Desde los años cincuenta, el nuevo grupo empresarial minero que controlaba las
principales minas fue realizando inversiones que permitieron la renovación de las
técnicas y un mejoramiento en la gestión, lográndose la recuperación de la
producción. Sin embargo, la expansión del sector ocurrirá a partir de 1872, cuando
se anuló el monopsonio estatal y se dejó de acuñar moneda feble. En otras
palabras, cuando las principales instituciones económicas habían sintonizado con
la Constitución Política del Estado. Estos factores explican que la nueva elite
empresarial, principalmente Aniceto Arce, logró captar capital extranjero, en la
empresa Huanchaca, posibilitando, a partir de la década de 1870, introducir
innovación tecnológica y modernizando, además, la gestión empresarial.

El resultado fue que la producción ingresó a una fase expansiva que se


prolongaría hasta 1895. En base a Mitre y nuestras estimaciones, se ha logrado
identificar las tendencias importantes de la producción, con los siguientes
promedios:

AÑOS PRODUCCIÓN
(Millones de onzas troy)
1825-1830 1,78
1931-1850 1,80
1851-1872 2,13

PLATA: PRECIOS INTERNACIONALES Y ESTIMACIÓN DE LA


PRODUCCIÓN NACIONAL, 1825-1880

70 9

8
60
Producción: millones de OT

7
Precio: peniques/OT

50
6
40 5

30 4

3
20
2
10
1

0 0
1825
1827
1829
1831
1833
1835
1837
1839
1841
1843
1845
1847
1849
1851
1853
1855
1857
1859
1861
1863
1865
1867
1869
1871
1873
1875
1877
1879

Precio internacional: peniques/OT Producción: Millones de OT


37

El precio en Londres, se mantuvo constante entre 1826 y 1833, descendió en


1834 y luego recuperó; empero, ya no alcanzó el nivel de 1826-1832. En 1865, fue
menor en 3,9 % en relación a 1825.
ÍNDICE DEL PRECIO INTERNACIONAL DE LA PLATA, 1825-1865
(1825=100)

104.0
101.6
102.0

100.0

98.0
96.1
96.0 95.0
94.2 93.9
94.0

92.0
90.5
90.0

88.0

86.0

84.0
1825

1827

1829

1831

1833

1835

1837

1839

1841

1843

1845

1847

1849

1851

1853

1855

1857

1859

1861

1863

1865
La explotación de oro

En los primeros años de vida independiente, además de las frustradas inversiones


en la minería de la plata existieron otras, posiblemente estimuladas por el auge
especulativo londinense, dirigidas para explotar oro y cobre. En cuanto al primero,
en Tipuani, localidad situada en el norte de La Paz, la firma Beeg y Cía., con sede
en Lima y Arica, adquirió una propiedad donde efectivamente producía oro y otra a
los pies del Illimani en La Paz.136 Por otra parte, Pentland, en su reporte sobre
Bolivia, describe que una joyería de Londres en 1826, compró lavaderos de oro en
el río de Tipuani, a través del británico Robert Page. Este personaje, que
representaba a un grupo de empresarios de la misma nacionalidad, hizo llegar una
oferta al gobierno para adquirir por 2,5 millones de pesos la totalidad de las minas
improductivas, propuesta que se rechazó, ya que esperaba ofertas más
favorables.137 Tomando en cuenta el valor de la producción del oro en 1846, que
fue de 4,2 %, en relación al valor de la producción minera, este mineral precioso
era marginal.

Minería del cobre

Respecto al cobre, su producción estaba ligada a la acuñación de monedas de


plata desde la colonia, en consecuencia su explotación no fue nueva. Sin
embargo, uno de los destinos importantes fue la exportación. La demanda externa
de este mineral respondía al uso en la conducción de energía eléctrica desde

136
Pentland [1826] (1975), 67, 95-97.
137
Lofstrom (1982), 22.
38

mediados del siglo XIX, en telegrafía desde 1860 y la fabricación de clavos,


alfileres, agujas, paraguas y tela metálica.138

Según Iván R. Jiménez, la explotación de las minas de Corocoro había


comenzado en el siglo XVII, pero los levantamientos indígenas de 1781, obligaron
el cierre de las operaciones.139 El ciclo republicano del cobre comenzó en 1830,
cuando incursionaron varios empresarios extranjeros junto a empresarios
nacionales. Las inversiones realizadas en Corocoro en 1846, permitieron que se
apliquen modernas técnicas de extracción como, por ejemplo, la construcción de
galerías y socavones en forma regular, además del tendido de líneas decauville,
de hierro y de madera, con el empleo de carriles.140 Sin embargo, no será hasta
1873, al ingresar la Compañía Corocoro de Bolivia, de capitales chilenos, que la
producción aumentó significativamente.141

La información disponible permite apreciar que a partir de 1845 se comenzó a


exportar cantidades algo importantes. Por ejemplo, en ese año, 1.072 TMF, en
1846: 2.068 TMF y en 1847: 1.339 TMF.

Minería del estaño

Este mineral se utilizaba en el estañado de chapas de hierro, con la finalidad de


fabricar hojalata para envases de conservas, y en aleación con el plomo para
soldar. Estos usos comenzaron en el siglo XVII y, en 1810, se instaló la primera
fábrica de conservas en Gran Bretaña, acontecimiento que impulsó la demanda.
Posteriormente, entre 1861 y 1865, la Guerra de Secesión en Estados Unidos la
estimuló debido a la necesidad de abastecimientos alimenticios enlatados.
Finalmente, en 1866, en Gran Bretaña, una epidemia de consideración atacó al
ganado vacuno, produciendo escasez de carne fresca, lo que estimuló el empleo
de carne enlatada. Este último hecho constituyó un incentivo importante para el
mejoramiento en las técnicas de producción de estos alimentos.142

La explotación del estaño en Bolivia se realizaba anteriormente a la colonia. Sin


embargo, hacia mediados del siglo XVII, solamente se explotaba una mina que
satisfacía la demanda peruana para fundir artillería y campanas. En la medida en
que el interés fundamental de los españoles era la explotación de la plata, la
minería del estaño era marginal. Empero, en muchas minas argentíferas también
existía este mineral, de manera que junto a la producción de la plata también se

138
Derry y Williams (1979), v. II, 727; v. III, 909-112.
139
Jiménez (1997), 439.
140
de la Ribette (1846), 3
141
Blanco (1910), 358.
142
Derry y Williams (1979), Vol. I., pp. 206; Vol. III., 1009-1027.
39

obtenía estaño, que luego en el proceso de refinación era descartado,


formándose, con el tiempo, amplios depósitos de desmontes y relaves.

De 1800 a 1840/1850, Pentland describe que había una actividad manufacturera


en Oruro que producía objetos por un valor de 10.000 pesos y una cantidad de 50
toneladas. Los precios externos altos establecidos constituyeron un fuerte impulso
para la explotación en Bolivia. En Tacna había una gran demanda del estaño para
producir cañones y campanas. Sin embargo, como en gran parte, la producción se
originaba en los relaves de la plata, el estaño estaba mezclado con cobre,
impureza que lo convertía en un mineral pobre y de inferior calidad en relación a la
producción que se originaba en Huanuni.

Un periódico de La Paz informaba en 1833 que, de 1808 a 1818 se exportaron por


año 120.000 qq.143 (Calculamos aproximadamente 240 toneladas finas de estaño
considerando 65 % de ley), cifra que parece exagerada. Pentland había calculado
que de 1819 a 1824 se había exportado anualmente 400 toneladas 144, cantidad
que también parece sobreestimada. Sin embargo, el mismo observador británico
advertía que en 1826 las minas de Huanuni se habían abandonado y que la
producción se originaba en los relaves de Oruro. Asimismo, comentaba que
algunos mineros alemanes redescubrieron las minas de Ocurí, pero que había
escasez de combustible y la distancia enorme entre esta mina y la costa,
determinaban que la minería estañífera tenía poco futuro. En 1833, el científico
d‟Orbigny encontró que gran parte de las minas de Oruro estaban abandonadas, a
excepción de Huanuni, donde se reanudó la explotación. Para este ilustre
visitante, era una de las minas con mayor potencial en el mundo, pero su
desarrollo dependía del abaratamiento de los fletes de transporte.

El estaño ocupó un lugar marginal debido a dos limitaciones. Una fue la baja ley
del mineral en razón a que estaba mezclado con wólfram, lo que implicaba un
castigo en el precio de cerca de 25 £/tonelada. La otra provenía del movimiento de
los precios externos ya que en las coyunturas de precios bajos la exportación
disminuía.

143
El Iris. La Paz. (12 de mayo, 1833): 2.
144
Pentland [1826] (1975), 72, 124.
40

EXPORTACIONES DE ESTAÑO, 1822-1844


(toneladas de 1.016 Kg.)
1500 1.050 1.070
1000
410 540
500
30
0
1822-1824 1825-1829 1830-1834 1835-1839 1840-1844

La quina

La planta de quina o cascarilla, fue el insumo fundamental para extraer la quinina


empleada como medicamento contra el paludismo o malaria; se conocía en el
periodo precolonial, fue redescubierta por los españoles en 1629, fue explotada
casi exclusivamente en el Alto Perú.145 A partir de la década de 1820, la demanda
externa proveniente de Europa, además de la India y África, subió los precios y
Bolivia fue el único exportador de este recurso, registrándose un auge exportador
relativo que transcurrió entre las décadas de 1830 y 1840.146

En 1826, el registro de la balanza comercial disponible muestra que este producto


significó el 8,4 % de las exportaciones y, en 1846, contribuyó con el 26,1 %, en
ambos años el porcentaje corresponde a las exportaciones sin monedas de plata

La producción se originaba en las provincias del norte de La Paz (Apolobamba,


Larecaja, Muñecas y en los Yungas), y en algunas regiones de Santa Cruz (Mojos
y Chiquitos) y de Chuquisaca (en la provincia de Azero).147 Su importancia
creciente atraía a muchas personas, inclusive a aquellas que no estaban
trabajando en el rubro. A comienzos de 1826 el precio en Arica bajó de 36 reales a
28 reales el quintal.148 En la década de 1830, nuevamente se activó la producción,
ya que el gobierno de Santa Cruz estableció el monopsonio estatal sobre la base
de una sociedad comercial que debía tener un capital de 300.000 pesos y pagar al
Estado una regalía de cinco pesos por quintal exportado, medida que no llegó a
concretarse. Sin embargo, una vez más con los precios altos, la producción
aumentó y los precios bajaron. La reacción de las autoridades fue ordenar la
suspensión del corte por cinco años. Luego, en 1840, se restableció la exportación
libre, previo el pago de regalías diferenciadas para el producto originado en La
Paz y en Santa Cruz.149
145
Peñaloza (1984 b), 217-219.
146
Schelchkov (2011), 39.
147
Dalence [1851] (1975), 230.
148
Lofstrom (1982), 74-75.
149
Peñaloza (1984 b), 218.
41

En el gobierno de Ballivián, en La Paz, en 1844, se dispuso la creación de un


Banco de Rescate de quina, se licitó el cobro del impuesto de exportación y se
repuso el monopsonio estatal, al que los productores se resistieron demandando
el comercio libre.150 También en La Paz los empresarios de la cascarilla apoyaron
a Belzu en las insurrecciones contra Ballivián. Una vez que Belzu llegó a la
presidencia, en 1848, ordenó el libre comercio de este recurso.

El guano151

Humbold, en 1804, llevó a Europa este recurso natural que era utilizado como
abono en la agricultura, pero ya conocido antes de la conquista española; se le
atribuye a este científico su difusión. En nuestra opinión, la causa de fondo fue el
aumento de la demanda de alimentos en Europa, que estimuló el empleo de este
abono debido al incremento de la población, que se elevó de 187,0 millones en
1800 a 266,0 millones en 1850 (42,2 %). En algunos países el aumente de la
población fue mayor, como en Gran Bretaña, 95 % y Alemania 45, %.152

Su explotación comenzó en la década de 1840 en unas islas situadas frente a las


costas del sur peruano, siendo la principal la Chinchas, además de la costa
boliviana. La importancia económica de este producto creció considerablemente
entre las décadas de 1850 y 1860.

Fue en 1840, cuando un comerciante peruano firmó un contrato para la


explotación de guano iniciándose las operaciones y las primeras exportaciones
peruanas a Gran Bretaña en 1841.153 Según E. Hobsbawm, “en los primeros siete
años de la década de 1840 la importación de guano del Perú se elevó virtualmente
desde cero a más de 200.000 toneladas”.154 A partir de este acontecimiento el
territorio costero boliviano fue objeto de interés que antes no existió. El cónsul
francés en Cobija en noviembre de 1841, sostenía que “desde el año pasado el
guano de este litoral ha adquirido mucha importancia, al igual que el del Perú”.155
También el vicecónsul británico, en marzo de 1842, afirmaba que existían algunas
islas frente a la costa boliviana que podrían tener guano, razón por la cual una

150
Benavides (1955), 28-29.
151
Este abono se originó en el excremento de millones de aves marinas depositado “durante más de un millón
de años… [cubriéndose] ...islas, islotes y promontorios con una gruesa capa que en algunos lugares llegó a
tener un espesor de más de 20 metros…. La máxima acumulación ocurrió en las costas del Perú, por ser
superior a esa altura la abundancia de anchoveta y, por lo tanto, la cantidad de aves”. Querejazu (2009), 25.
152
Cameron y Neal (2009), 217.
153
Levin (1964), 53-58.
154
Hobsbawm (1977), 102.
155
Querejazu (2009), 27.
42

empresa franco-inglesa trataba de obtener una concesión motivada por las


grandes utilidades que podrían obtenerse.156

Perú fue el principal proveedor de este recurso natural y según el criterio de


Halperín, “gozó a lo largo de este periodo de un monopolio virtual en la oferta del
producto”.157 En consecuencia, la producción de Bolivia fue muy reducida en
comparación a la peruana.

En Bolivia, en febrero de 1842, Myers Bland y Cía. y Dulley y Barroilhet, firmaban


un contrato de seis años con el gobierno boliviano, mediante el cual obtenían el
monopolio de la explotación y comercialización del producto, a cambio de hacer
una sociedad y adelantarle 300.000 pesos a cuenta de utilidades.158

Cuando finalizó el contrato, el Estado debía a los concesionarios 97.897 pesos,


razón que llevó a la firma de un nuevo contrato con Myers Bland y Cía. y Guillermo
Gibbs y Cía. en julio de 1848.159 En 1849 se firmó un tercer contrato sólo con
Myers Bland y Cía, para exportar 14.000 toneladas a un precio de 5
pesos/tonelada, que (a un tipo de cambio de 1£=6,93 pesos) representaba 0,72
£/tonelada. El argumento para esta disminución del precio respecto al segundo
contrato fue que el guano de la isla de Paquica, en la cual debían explotarlo, era
de calidad inferior.160 En 1849, el precio del guano en Londres llegaba a 11
£/tonelada.161. Debe tomarse en cuenta que el guano boliviano, situado a 36 millas
al norte de Cobija, como era de menor calidad en comparación al peruano, a fines
de los años de 1840, se cotizaba en menores precios.162

En el caso boliviano, la anticipación de 1842 llegó a representar el 10 % de los


ingresos fiscales, llegando a constituir la recaudación más alta hasta 1862. En el
resto de los años para los cuales existe información, se advierte que la renta
guanera no fue un rubro importante de los ingresos fiscales y se utilizó en el pago
de gastos del ejército.

La débil actividad manufacturera

Cuando se examina este sector, tal vez es más apropiado llamarlo como artesanal
en lugar de manufacturero y mucho menos industrial, debido a que la organización
de la producción era típicamente artesanal y las técnicas empleadas eran
156
Fifer (1976), 80.
157
Halperin (2002), 29.
158
Memoria de Hacienda (1843), 17.
159
Memoria de Hacienda (1848), 7. .
160
Memoria de Hacienda (1851), 47-49.
161
Levin (1964), 72.
162
Fifer (1976), 82.
43

atrasadas. Como ha expuesto Guillermo Lora, en su trabajo sobre el movimiento


obrero en Bolivia, la organización de los gremios evidencia la existencia de trabajo
artesanal desarrollado en unidades productivas pequeñas, donde, por ejemplo, en
el ramo de la carpintería, “el maestro era la cabeza del taller, el encargado del
buen trabajo y el único que podía relacionarse con los consumidores… tenía la
obligación de velar por la buena calidad del producto y porque fuese entregado en
el plazo convenido… [más adelante agrega que las labores en las factorías se
realizaban en base]… al trabajo manual con herramientas rudimentarias y una
técnica antiquísima”.163

La producción elaborada por 9.000 personas, en 1846, fue valoraba en 3,9


millones de pesos. Los rubros más relevantes y su contribución al valor total de
producción fueron:164
ARTESANÍAS BEBIDAS JABÓN Y TEJIDOS ALFARERÍA CIGARROS MATERIALES AZÚCAR PRODUCTOS OTROS TOTAL
ALCOHÓ- ALMIDÓN DE LANA, DE HOJA Y DE CONS- Y MIEL DE LOZA Y
LICAS Y ALGODÓN PAPEL TRUCCIÓN VIDRIO
CHICHA Y PIELES
CURTIDAS
31,1 23,9 5,5 4,8 3,5 3,0 2,4 1,7 1,1 23,0 100

Hacia comienzos de la década de 1870, la composición de las manufacturas, no


había cambiado, ya que la oferta se dividía esencialmente en telas de algodón y
lana, pieles curtidas, jabón, alfarería y bebidas alcohólicas.165

La situación de este sector era de completo retroceso debido no solamente a la


apertura comercial, sino también a su estancamiento tecnológico. El ingreso de
productos extranjeros, principalmente británicos, comenzó con el deterioro del
control español en un periodo colonial tardío. Posteriormente, en el contexto de la
guerra por la independencia el problema se agudizó, de manera que posiblemente
la apertura comercial establecida por Sucre fue la legalización de un hecho en
curso. El resultado derivó en que la producción nacional en los bienes similares a
los importados fue desplazada, debido a su débil o ninguna competitividad.

Los criterios de los economistas y observadores de los primeros veinte a treinta


años de la República fueron unánimes cuando afirman que la manufactura local
había sido prácticamente desplazada por la extranjera, incluida la peruana, en
una magnitud tan grande que en varios rubros ya no existía producción nacional.
Para todos ellos el origen estaba en la competencia extranjera y no reparaban en
las consecuencias del atraso tecnológico que generaba una productividad
bajísima.

163
Lora (1967), 304, 312.
164
Dalence [1851] (1975), 254.
165
Sotomayor (1874), 514.
44

Pentland sostenía en 1826 que la ciudad de La Paz, principal centro comercial de


Bolivia, era abastecida “con abundantes importaciones europeas”.166 Estos
productos se importaban desde Arica donde existían nueve sucursales de firmas
británicas, con centrales en Valparaíso y Lima; una compañía francesa, otra
alemana, dos argentinas, que posiblemente representaban intereses británicos, y
dos estadounidenses. Los negocios británicos representaban el 60 % del comercio
exportador de Arica y el 70 % de las importaciones bolivianas.167

A fines de 1825 Bolívar, en respuesta a las presiones de los comerciantes, bajó


drásticamente los aranceles en 50 %, determinando un aumento significativo de
las importaciones de productos británicos y franceses. Lofstrom sostiene que “Esta
inundación de productos importados contribuyó a la modernización del Alto Perú.
En Potosí, por ejemplo, los vidrios empezaron a sustituir a las cortinas de algodón
o lino. Los vinos y licores europeos y la sidra, cerveza y cristalería importada
ayudaron a que los potosinos se convirtieran, en las palabras del General
Guillermo Miller, en adeptos entusiastas del champan”.168

En diciembre de 1826, el mercado potosino se encontraba totalmente saturado.


“Todo el mundo se volvió comerciante, y cada casa que tenía habitaciones con
acceso a la calle se llenó de mercancías europeas que se compraba, en una
época, literalmente, tan barata como en los mercados más baratos de Europa”.169

El comercio exterior y las balanzas comerciales en 1826 y 1846

Lamentablemente no se dispone de cifras continuas sobre el comercio exterior


boliviano y en la primera mitad de los años cincuenta sólo se tiene información
para 1826, estimadas por el enviado británico Pentland. Para 1846 se disponen de
los cálculos del economista contemporáneo Dalence. En ambos casos la
información debe ser tomada con cautela, ya que podrían contener errores; no
obstante, es lo único de que se dispone y que permite acercarse al conocimiento
de la composición de las exportaciones e importaciones, los montos, países de
destino de las exportaciones y el origen de las importaciones.

El registro de la balanza comercial que elaboró Pentland en 1826, revela que la


estructura de las exportaciones estuvo centrada en las materias primas que en
conjunto aportaron con el 96,9 % al total de las exportaciones, de las cuales las
mineras contribuyeron con el 87,0 %, mientras que las exportaciones de
manufacturas y semimanufacturas apenas alcanzaban al 3,0 %. Las importaciones

166
Lofstrom (1983), 52.
167
Pentland [1826] (1975), 110-111, 121.
168
Lofstrom (1983), 326-327.
169
Lofstrom (1982), 75.
45

de productos acabados llegaron al 91,8 % y dentro de las materias primas e


insumos destacaban las destinadas a la minería argentífera.

ESTIMACIÓN DE LA BALANZA COMERCIAL EN 1826


RUBROS PESOS PORCENTAJE
EXPORTACIONES: 995.750 100,0
Materias primas mineras: 866.750 87,0
- Oro 800.000 80,3
- Estaño 66.750 6,7
Materias primas agropecuarias: 99.000 9,9
- Cascarilla (quina) 84.000 8,4
- Lanas de alpaca y vicuña 15.000 1,5
Manufacturas y semimanufacturas: 30.000 3,0
- Vainilla y otras drogas 10.000 1,0
- Peletería y géneros varios 20.000 2,0
IMPORTACIONES: 3.187.036 100,0
Manufacturas: 2.927.036 91,8
- De algodón, lana, seda, calcetería, linos, cuchillería, 2.927.036 91,8
vidrios, alfarería, talabartería y vinos
Materias primas e insumos: 260.000 8,2
- Hierros y materiales para la minería 70.000 2,2
- Mercurio (Azogue) 190.000 6,0
SALDO - 2.191.286 ---
Financiamiento del saldo negativo: 2.620.000 ---
- Exportación de monedas de plata 2.620.000
SALDO FINAL 428.714 ---
TOTAL DEL COMERCIO EXTERIOR: 6.802.786 ---
Exportaciones + importaciones + financiamiento del saldo
negativo
Otro aspecto relevante es el significativo déficit comercial que estaba financiado
con la exportación de monedas de plata, que por su gran cantidad incluso
generaron superávit. El financiamiento del saldo negativo de estas cuentas
externas mediante la exportación de plata amonedada, es decir, de medio
circulante, no solamente fue un fenómeno boliviano. Como explica Halperín, a
partir de la independencia el tradicional superávit comercial de la región existente
en la colonia se transformó en negativo debido al crecimiento de las exportaciones
británicas a América Latina desde 1808. “La mayor parte del desequilibrio
comercial desde luego se cubría con la exportación de metales preciosos que en
el periodo colonial siempre había sido el principal producto exportado de la
América española”.170

En 1846, 20 años más tarde, como afirmamos anteriormente, Dalence nos ofrece
información valiosa. Nuevamente se destaca la concentración en las
exportaciones de materias primas mineras y agropecuarias, que en total
alcanzaron al 80,1 %, mientras que las manufacturas y las semimanufacturas
apenas llegaron al 11,0 %. Respecto a las importaciones, éstas se centraban en

170
Halperín (2002), 15.
46

los productos manufacturados y semimanufacturados que alcanzaron el 74,3 % y


los bienes de consumo al 20,6 %.

ESTIMACIÓN DE LA BALANZA COMERCIAL EN 1846


RUBROS PESOS PORCENTAJE
EXPORTACIONES: 612.767 100,0
Materias primas mineras: 258.000 42,1
- Estaño 18.000 2,9
- Cobre 240.000 39,2
Materias primas agropecuarias: 232.576 38,0
- Cascarilla (quina) 160.000 26,1
- Lanas de alpaca y vicuña 3.500 0,6
- Coca 55.120 9,0
- Otros 13.956 2,3
Manufacturas y semimanufacturas: 67.152 11,0
- Harinas de trigo y de maíz 34.200 5,6
- Jabón 19.000 3,1
- Cigarrillos y tabaco 8.768 1,4
- Pieles de vicuña y Chinchilla 4.000 0,7
- Chocolate y café 1.184 0,2
Otros: 55.039 8,9
- Otros 55.039 8,9
IMPORTACIONES: 3.772.881 100,0
Manufacturas: 2.506.781 66,4
- Géneros ultramarinos 2.457.781 65,1
- Jabón y tabaco 49.000 1,3
Materias primas e insumos: 300.000 7,9
- Mercurio (Azogue) 300.000 7,9
Bienes de consumo 779.100 20,6
- Bebidas alcohólicas 316.000 8,3
- Azúcar, ají, carne, papas, chuño y otros 463.100 12,2
Otros 186.400 4,9
SALDO -3.160.114 ---
Financiamiento del saldo negativo: 3.160.114 100,0
- Exportación de monedas de plata 2.532.911 80,2
- Exportación de monedas de oro 627.203 19,8
TOTAL DEL COMERCIO EXTERIOR: 7.545.762 ---
Exportaciones + importaciones + financiamiento del
saldo negativo

De la misma forma que en 1826, el déficit comercial es alto y se salda mediante la


exportación de monedas de oro, 19.8 %, y principalmente de plata, 80.2 %. Esta
situación, como se hizo notar, fue el común denominador en América Latina
después de la independencia, incluso se prolongó hasta la década de 1830.171 No
obstante, en el caso boliviano el fenómeno se extendió mucho más, posiblemente
hasta la liberalización de las exportaciones de plata y la expansión de la minería
argentífera a partir de 1872.

171
En: Halperín (2002), 14.
47

Se infiere, comparando ambas estimaciones de la balanza comercial, que la


economía boliviana continuaba con la especialización emergente en la colonia de
exportar mayoritariamente materias primas e importar productos manufacturados y
semimanufacturados. Por otra parte, el recurrente déficit comercial evidenciaba la
debilidad de la economía boliviana para aumentar sus ventas externas y disminuir
la dependencia de los productos extranjeros. El financiamiento del déficit con la
exportación de monedas de plata principalmente, constituye otro hecho relevante
que tenía varias consecuencias que las explicaremos más adelante. Finalmente,
cuando se relaciona las cifras totales del movimiento comercial externo entre 1826
y 1846, se advierte que en 20 años la magnitud de las transacciones apenas había
crecido en 10.9 %, es decir, un promedio anual de 0.5 %. Esta cifra expresa el
estado estacionario de la economía, es decir el pronunciado estancamiento
económico, que se extendió hasta fines de la década de 1860. Situación común en
Latinoamérica, Halperin señala que “en casi todas partes los niveles de comercio
internacional de 1850 no exceden demasiado a los de 1810”.172

Dalence realiza una estimación sobre el movimiento del comercio exterior, por
quinquenios, de 1825 a 1846, encontrando que las exportaciones si bien subieron
y las importaciones disminuyeron, los saldos negativos permanecieron, como se
mostró anteriormente, se cubrían mediante la exportación de plata amonedada. La
suma total del monto de monedas de plata que salían del país llegó a 16,30
millones de pesos. Al respecto el autor afirma que, “la enorme cantidad de
14.316.148 pesos [la suma está equivocada] que se han exportado de la república
desde 1825 a 1846; no como producto que han rendido las minas, sino del capital
nacional. He aquí lo que nos revela claramente las causas que han hecho
desaparecer las inmensas cantidades de oro y plata que antes poseíamos ya
sellada ya labrada”.173 En síntesis, en la primera mitad del siglo XIX, la balanza
comercial fue estructuralmente negativa y saldada con la exportación de monedas
de plata que determinaba una constante desmonetización.

172
Halperín (2008), 159.
173
Dalence [1851] (1975), 270.
48

CAPÍTULO V

EL SISTEMA MONETARIO Y LA EMISIÓN DE MONEDA FEBLE

Emisión de moneda de plata feble

En 1830, se inició en Bolivia un problema que perdurará hasta fines de la década


de 1860 y que se constituyó en un factor distorsionador importante del
funcionamiento de la economía boliviana, este fue la emisión de moneda feble. El
sistema monetario en Bolivia como parte de la herencia colonial, se fundamentó
en la plata acuñándose monedas de plata y también de oro, no obstante el
principal circulante estuvo constituido por monedas de plata que cumplían las
funciones clásicas del dinero: medio de cambio, unidad de cuenta y reserva de
valor. La acuñación de monedas de oro fue esporádica y en pequeñas cantidades.

Las monedas de plata tenían una cantidad de plata pura que definía la capacidad
de compra de las monedas y un porcentaje en cada moneda fue el cobre. La
proporción de plata pura fue modificada en el inicio de la presidencia de Andrés de
Santa Cruz (1829-1839), que decidió el 10/Oct/1829, disminuir el contenido de
plata pura en las monedas. La reducción fue de 10 dineros 20 granos (902,7
milésimos) a 8 dineros (666,66 milésimos). En medidas modernas la disminución
del contenido de plata pura en cada moneda fue de 24,45 gramos a 18,05 gramos,
es decir en 6,40 gramos, que significaba el -26,2 por ciento174 de pérdida de
capacidad adquisitiva y a esta moneda se le llamó feble, que significa débil, o
pesos febles. Entonces a partir de 1830 se emitió este tipo de moneda y también
moneda que no sufrió la diminución del contenido de plata fina, denominándola
moneda fuerte o pesos fuertes.
El economista e historiador Prado Robles ha realizado el estudio más importante y
completo de este tema. Sostiene que “el objetivo del decreto era atenuar la
escasez de plata menuda… [es decir moneda fraccionaria]… que se sentía en
aquella época en la economía nacional. Aunque la medida no tenía carácter
permanente --y, en principio, solo afectaría a una proporción pequeña del total
acuñado-- la práctica de la adulteración monetaria se prolongó por cuatro décadas

174
Benavides (1972), 34, 39.
49

y, con el tiempo, terminó afectando a casi toda la plata que se acuñaba


anualmente en la Casa Nacional de Moneda”.175

Observando la relación entre la acuñación de monedas fuertes y febles se


evidencia que entre 1830 y 1834, los pesos febles solamente alcanzaron al 14 %
del total emitido y a partir de 1835-1839 aumentaron constantemente hasta llegar
al 98 % entre 1855 y 1859.

ACUÑACIÓN DE MONEDAS FUERTES Y FEBLES:


PROMEDIOS QUINQUENALES, 1830-1869
(Miles de Pesos) 98%
2.500
81% 2.314 2.194

2.000 1.945
1.622 1.671
1.500 52%
1.357
41% 50%
939 1.008 1.086
1.000 885 896
20%
14%
500 415 460
269
37 0
0
1830-1834 1835-1839 1840-1844 1845-1849 1850-1854 1855-1859 1860-1864 1865-1869
PESOS FUERTES PESOS FEBLES

En el primer quinquenio de la década de 1860, debido a los permanentes


reclamos del Perú, la moneda boliviana circulaba en el Perú junto a las peruanas,
y los reclamos de los ciudadanos bolivianos, el gobierno de José María Achá
(1861-1864), siguiendo la línea del gobierno de José María Linares (1857-1861),
realizó esfuerzos por recoger las monedas febles y suspender su acuñación. Sin
embargo, en la administración de Mariano Melgarejo (1864-1871), en enero de
1866, se determinó una segunda disminución del contenido de plata de las
monedas bolivianas y se emitieron los “pesos Melgarejo,” que en julio del mismo
año se suspendió. A juicio de un economista de esos años, fue una “cínica i
escandalosa falsificación…[que causó]…La alza de todos los precios de los
productos”.176

En 1871 se dispuso que cada moneda de plata contenga 23,0 gramos (gm) de
plata fina, es decir recuperó, en gran medida, la capacidad adquisitiva que tenía
antes del gobierno de Santa Cruz (24,45 gm) y en 1872 el contenido fino se elevó
a 25 gm.177 Entonces gradualmente la acuñación de moneda feble dejó de ser un

175
Prado Robles. (1995), 27-28.
176
Santivañez. (1871), 40.
177
Rojas. (1977), 184, 212, 268-269.
50

problema y se dejó de acuñarla desde 1870. Un año antes se comenzó a emitir


billetes a cargo de bancos privados que fueron instalándose a partir de 1869.

Sí nos preguntamos por qué se acuñó la moneda feble inclusive después del
gobierno de Santa Cruz y crecientemente, Prado Robles afirma que el incremento
en la acuñación de pesos febles desde la década de 1840 se debe a la
subordinación de la política monetaria a la política fiscal en la medida en que el
objetivo fue aumentar los ingresos fiscales, mediante el incremento de las
utilidades provenientes de la acuñación, en razón del permanente déficit fiscal.178

Ahora bien, tomando en cuenta la teoría cuantitativa del dinero suponemos que
todo aumento de la acuñación de monedas y más aún de monedas de plata
febles, generaba una presión sobre los precios, no obstante como el mismo Prado
Robles ha demostrado, que gran parte de la plata acuñada salía de la economía
boliviana debido a que los déficit constantes de la balanza de comercial se
saldaban con la exportación de monedas de plata que circulaban en gran
proporción en el sur del Perú y también en Argentina.179

178
Prado Robles (1995), 38.
179
Ibíd, p. 48.
51

CAPÍTULO VI

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA


REPÚBLICA (1825-1831)

Desde la teoría económica, entendemos a las finanzas públicas como la totalidad


de factores que deben tomarse en cuenta en las recaudaciones de recursos por
parte del Estado, y su administración por medio de los gastos. Con este marco, en
este capítulo examinaremos el estado del fisco en la fundación de la república, la
composición de los ingresos y gastos, además de los esfuerzos frustrados por
modernizar la estructura de captación de recursos.

La frustrada reforma fiscal de Antonio José de Sucre

Las reformas tributarias fueron parte de un conjunto de reformas liberales que


implementó Sucre cuando ocupó la presidencia de Bolivia (29/dic./1825 a
18/abr./1820). Las otras reformas dos fueron la eclesiástica y la educativa. El
conjunto de las modificaciones fueron muy bien estudiadas por Lofstrom.180 En la
reforma eclesiástica Sucre se había inspirado en los cambios que introdujo
Rivadavia en Buenos Aires (1821-1824) y en las reformas colombianas
promulgadas en Cúcuta (1821).

La Iglesia, hacia 1825, tenía un fuerte poder económico, en razón a que era
propietaria no solamente de conventos o iglesias, sino también de propiedades
urbanas y rurales que generaban ingresos importantes. Sus recursos acumulados
en el tiempo habían sido invertidos en préstamos a cambio de hipotecas, recibían
donaciones y, además, cobraban por la administración de los sacramentos. El
resultado era que “un pequeño número de religiosos controlaba gran parte de la
propiedad urbana, edificios apropiados en muchos casos para escuelas, cuarteles,
orfanatos… poseían propiedades de renta como beneficiarios de muchos bienes
entregados a terceros con hipotecas”.181 Estos bienes e ingresos permitían llevar
una vida cómoda a un pequeño número de religiosos, pero su aporte a la sociedad
era seriamente cuestionado.

En el contexto regional después de la guerra de la independencia, la iglesia se


encontraba debilitada, debido al apoyo de la jerarquía eclesiástica a la causa

180
Lofstrom (1983)
181
Ibíd., 113.
52

realista; por otra parte, había división económica y social entre los sacerdotes de
parroquias y la jerarquía.182 En este escenario era natural que en Bolivia se
expropiaran sus bienes para utilizarlos como base de las instituciones públicas. En
la perspectiva de Klein, la reforma de Sucre constituyó un “ataque… [a la iglesia
que]… fue uno de los más radicales de América Latina en el siglo XIX,
sorprendentemente también fue su acción de gobierno más afortunada”.183

Económicamente, esta reforma determinó que los diezmos (ingreso que captaba
la iglesia para su mantenimiento), pasen al Estado, lo que significó, en 1827, un
aporte del 12.6 % a los ingresos totales y, de 1831 a 1855, en promedio, el 9,3 %.
También, expropió el conjunto de censos, capellanías y obras pías. 184 Asimismo,
ordenó la clausura de monasterios y conventos, disminuyendo su número
significativamente, y expropió las propiedades urbanas y rurales. Klein estima que
por estas medidas pasaron al control del Estado propiedades por un valor entre
ocho a diez millones de pesos,185

Si bien se destruyó la base económica del poder eclesiástico, la reforma no


ocasionó una expansión financiera. Solamente “… dio al Estado un respiro
temporal, pero la mayor parte de sus ingresos o fueron absorbidos por el
mantenimiento del personal eclesiástico o se dedicaron a iniciar un sistema de
educación gratuita o al pago de las deudas militares pendientes”.186

Uno de los actos administrativos relevantes del gobierno de Sucre fue la reforma
fiscal en el marco de la implementación de varias determinaciones que adoptó
Simón Bolívar, en la dura tarea de organizar administrativamente el nuevo país, y
del cumplimiento de obligaciones como la cancelación de sueldos atrasados, por
julio, agosto y septiembre, a los empleados públicos, el pago del socorro a los
soldados del Ejército y el pago a proveedores. Lofstrom explica que su primer
requerimiento, una vez posesionado como Presidente, fue pedir información sobre

182
Bethell (2000). 204-205.
183
Klein (2011), 127.
184
Las obras pías “proveían fondos para crear hospitales, conventos y monasterios y para financiar capillas,
dotes para muchachas pobres y fondos para entierros. Una donación para obra pía podía tomar la forma de
donación en efectivo,…de bienes raíces (tierras, fábricas, ingenios) o de un gravamen sobre ciertos bienes
raíces. Los cleros secular y regular fueron los beneficiarios y administradores de las obras pías”. Millington
(1995), 45.
185
Klein [1982] (2011), 127. Muchos conventos y monasterios fueron expropiados con la finalidad de crear
escuelas, colegios y otros centros de enseñanza. El 29 de marzo Sucre dispuso en Chuquisaca la clausura de
los conventos de: San Agustín, la Recoleta, La Merced y San Juan de Dios; en Potosí: Santo Domingo, San
Agustín y San Juan de Dios; en Mizque. San Francisco, Santo Domingo y La Merced. En cuanto a la creación
de instituciones educativas, por ejemplo, en Potosí se creó el colegio de ciencias y artes que debía en el
hospital de la orden de los Padres Belthemitas; en La Paz, también el colegio de ciencias y artes que funcionó
en el local de seminario de Santo Domingo; en Chuquisaca, es decir la ciudad de Sucre, se creó en colegio de
huérfanos que funcionó en el convento de los Agustinos, en la misma ciudad en el beaterio de Santa Rita
debía establecerse el hospicio de pobres. Ver: López (1965) ,145-148.
186
Klein [1982] (2011), 128.
53

la situación de las cajas departamentales y en el primer año y medio de


administración procedió a aplicar un conjunto de medidas orientadas a cambiar el
sistema impositivo.187 El análisis del contenido de las medidas revela que la
orientación ideológica de esta reforma fiscal fue el liberalismo económico y, en un
plano concreto, la equidad en la tributación y la modernización de las finanzas
públicas. Para Lofstrom los objetivos concretos fueron “aliviar la pesada carga
impositiva creada por la guerra, gratificar a los patriotas altoperuanos y a la vez
consolidar el apoyo popular para el gobierno independiente”.188

Eliminación del tributo de indígenas o contribución indigenal y su reposición

El tributo de indígenas o la contribución indígenal, fue un impuesto que se


introdujo en el periodo colonial que gravaba exclusivamente a los indígenas y,
particularmente a los que vivían en las comunidades, por el usufructo de la tierra.
Se cobraba dos veces al año, en junio y en diciembre, y era recaudado por
personas contratadas, individuos o los gobernadores de las provincias, que
recibían como remuneración el 4 % de la recaudación. El cobro se realizaba en
base a padrones de contribuyentes que las autoridades actualizaban
periódicamente.

El antecedente de la eliminación de este tributo estuvo en la actitud de los


libertadores San Martín, Bolívar y Sucre que intentaron “infundir un sentimiento de
identidad nacional en Perú proclamando la abolición de la categoría jurídica y
fiscal colonial de „indio‟ y reemplazándola por una identificación común como
„peruanos‟, esto es, „ciudadanos‟ de una República”.189

Bolívar suprimió este impuesto en el Cusco, el 4 de julio de 1825, sin embargo,


como sostiene Sánchez-Albornoz, la medida no se extendió al Alto Perú.190 Fue
recién el 22 de diciembre de 1825 que, mediante decreto, Bolívar abolió dicho
impuesto y lo remplazó por contribuciones directas, que debían tener una duración
de un año. Al mismo tiempo que se eliminó el tributo también se suprimieron la
alcabala (impuesto sobre las ventas) y la sisa.191

Los impuestos creados fueron sobre los ingresos y la riqueza:

 La contribución personal: impuesto proporcional y progresivo sobre


los ingresos o utilidades que debían pagar las personas entre los 18
y 60 años, que practicaban una profesión libre (Ej. abogados,
187
Lofstrom (1983), 323-324.
188
Ibíd., 324.
189
Hamnett (2007), 127.
190
Sánchez-Albornoz (1978), nota 7, 190-191.
191
La sisa fue un impuesto indirecto de origen español que se pagaba por las compras de bienes de
consumo. Generalmente las recaudaciones fueron bajas. Barnadas (2002), Vol. II, 915.
54

médicos, boticarios) o tenían una actividad privada (Ej. comerciantes,


almaceneros, tenderos, artesanos) y empleados públicos (a
excepción de militares activos, sacerdotes en claustro e inválidos)
 Impuesto sobre la riqueza: sobre la propiedad de bienes inmuebles y
propiedades agrarias, de acuerdo a escalas determinadas.

Los indios tributarios, si bien quedaron exceptuados del pago del tributo, estaban
obligados a pagar la contribución personal. En esta circunstancia “el indio ganaba
una rebaja a menos de la mitad de cuanto pagaba la generalidad antes. En
cambio blancos y mestizos recibieron el nuevo gravamen como indeseable”.192

Las reacciones a la anulación del tributo indígenal y a la creación de los impuestos


directos al ingreso y a la riqueza fueron muchísimas e intensas. Lofstrom da
cuenta, en base a un comentario en el periódico gubernamental “El Cóndor de
Bolivia”, que había una “oposición a la contribución directa de parte de individuos
que nunca antes habían pagado impuestos y que se quejaron de que la nueva ley
les hacía tributarios al igual que los indios”.193

Por otra parte, existían serios problemas en relación a las tareas necesarias del
empadronamiento para aplicar los nuevos impuestos directos. Había resistencia
por parte de los potenciales contribuyentes en las principales ciudades y regiones
del país. En Cochabamba, el prefecto informaba que pese a los esfuerzos que se
realizaron en el empadronamiento, los ciudadanos “desaparecieron, ocultaron a
sus hijos y cambiaron sus nombres… [y como no se pudo recaudar los nuevos
impuestos y el tesoro no tenía recursos para cumplir con sus obligaciones
planteaba que]… se proceda inmediatamente con la recaudación -de la
contribución indígenal correspondiente al primer semestre- antes de que fuese
muy tarde”.194 Es decir, la autoridad departamental solicitaba permiso para
recaudar el tributo indígenal por el primer semestre de 1826 con la finalidad de
financiar los gastos. En Oruro y Potosí sucedió lo mismo; empero, el presidente
Sucre, consciente de los problemas relativos al empadronamiento y a la valuación
de las propiedades, hacia junio de 1826 “estaba todavía convencido de la justicia y
de la utilidad de la reforma”.195

Existía otro problema que era la doble tributación. Como hace notar Rojas, todos
los contribuyentes, como por ejemplo los almaceneros o los artesanos, debían
pagarla; por una parte, la contribución personal, tres pesos/año y, por otra, la

192
Sánchez-Albornoz (1978), 191.
193
Lofstrom (1983), 337.
194
Ibíd., 339-340.
195
Ibíd., 341.
55

contribución sobre las rentas anuales, con cuatro pesos/año. Situación que
determinaba el rechazo a su pago. El mismo autor sostiene que en el país no
existían las condiciones para aplicar la reforma tributaria, especialmente el
impuesto directo sobre la renta, que implica “siempre un grado superior de cultura
política y un relativo perfeccionamiento del utillaje económico”.196 Es decir, en el
nuevo país las condiciones económicas aún no estaban dadas para aplicar una
reforma tributaria moderna; por otra parte, las actitudes de los ciudadanos
apegadas a prácticas propias de la colonia, no permitían su aplicación. En
consecuencia, se produjo una resistencia importante que se tradujo en una
oposición política a los libertadores y en graves dificultades en el cobro de los
nuevos impuestos.

En el Congreso en 1826, se continuó debatiendo la aplicación de la reforma en


base a un informe del Ministro de Hacienda sobre la situación del nuevo sistema
impositivo. El debate mostraba una aguda desconfianza y rechazo. “Un diputado
dijo que la contribución directa era una „innovación peligrosa‟; otro que […] el
tributo era sacrílego e inhumano”.197 Sucre, que seguía el debate, mandó al
Congreso un proyecto de ley que restauraba el sistema tributario anterior a 1825,
en la interpretación de Lofstrom, con la perspectiva de que fuera rechazado. Sin
embargo, este hecho expresaba un signo de flaqueza de Sucre respecto al
mantenimiento de la reforma.

Frente a estas dificultades y por las bajas recaudaciones logradas con el nuevo
sistema impositivo, mediante Ley del 2 de agosto de 1826, se dispuso que los
impuestos llamados indirectos que aún se cobraban sigan percibiéndose por el
resto del año. También se determinaba que la contribución de indígenas se
continuara recaudando durante 1826. En lo sustantivo, esta Ley significaba la
reposición del tributo indigenal, para Jorge A. Ovando, la resistencia a la medida
obligó a dictar esta Ley.198

Lofstrom comenta que la oposición a la reforma en el Congreso fue tenaz, debido


a que la elite altoperuana, no estaba dispuesta a renunciar a los privilegios
heredados de la colonia. En la opinión de Gustavo Prado “La elite altoperuana
opuso firme resistencia a la reforma tributaria, pues no estaba dispuesta a
renunciar a los privilegios de casta que había disfrutado en el antiguo régimen”.199
La permanente oposición causaba la molestia y el enfado de Sucre que pensaba
renunciar a mediados de1826.200 Sin embargo, no solamente se opuso la elite,
sino también los caciques indígenas y los indios ricos, en razón a que, entre otros
196
Rojas [1916] (1977), 73.
197
Lofstrom (1983), 342.
198
Ovando (1985), 27.
199
Prado (2008 b), 70.
200
Lofstrom (1983), 345.
56

factores, era más económico pagar el tributo indígenal de 8 pesos al año que
tributar 3 pesos como impuesto personal, además de pagar el impuesto sobre la
propiedad de las tierras.201

Las recaudaciones obtenidas en el nuevo sistema tributario fueron bajas y las


autoridades se encontraban en serias dificultades para financiar los gastos, aún
con la reposición del tributo indígenal decretada el 2 de agosto de 1826. Por
ejemplo, de enero a junio de 1826, se debía recaudar un monto mayor a un millón
de pesos, empero solamente se obtuvieron 714.146 pesos. Durante el mismo año
la recaudación de los nuevos impuestos no alcanzó a los 100.000 pesos, mientras
que la disminución de los gravámenes suprimidos llegaba a 400.000 pesos. “Lo
que rescató al gobierno de la bancarrota absoluta fue la restauración del tributo,
que fue recaudado para ambos semestres de 1826”.202 No obstante, el total
recaudado en 1826 (1.54 millones de pesos) fue menor al monto de 1825 (1,60
millones de pesos) y mucho más reducido en comparación al de 1823 (1,79
millones de pesos).

En este contexto extremadamente difícil para las finanzas públicas, el 26 de


diciembre de 1826, se aprobaba una nueva Ley que anulaba los impuestos
directos sobre los ingresos (la capitación), y establecía las cargas tributarias de
estos sobre la riqueza, forma de cálculo y los periodos de pago.

Estructura y evolución de los ingresos fiscales de 1826 a 1831

Una vez que fracasó la reforma tributaria de Sucre, la composición de los ingresos
del Estado, entre 1826 y 1831, fue la misma que estuvo vigente en los últimos
cinco años del dominio colonial. El tributo de indígenas disminuyó entre 1826 y
1827, debido a la marcha y contramarcha del cambio tributario que implementó
Sucre, empero, fracasada ésta, en 1831 aumentó. No obstante esta recuperación,
la recaudación aún estaba por debajo del nivel obtenido en 1822 (Ver cuadro 7) en
2,6 %. Aun así, se constituía en el principal ingreso, llegando en los años
considerados a un promedio de 39,6 % de los ingresos totales. Las recaudaciones
provenientes de las aduanas, interiores y las ubicadas en las fronteras se
constituyeron en la segunda fuente generadora de ingresos. Los ingresos
aduaneros se contrajeron en 1827, como efecto de las disminuciones y
supresiones en varias alcabalas y el incremento logrado en 1831, debido al
aumento en las importaciones, estuvo por debajo del nivel de 1826. En promedio
aportaron con el 21,5 %.

201
Peñaloza (1983), 70.
202
Lofstrom (1983), 347.
57

INGRESOS FISCALES, 1826, 1827, 1831


(En pesos)
CONCEPTO 1826 1827 1831
Pesos % Pesos % Pesos %
Tributo de indígenas 624.656 40,5 621.113 39,5 650.119 38,8
Ingresos de aduanas 413.289 26,8 281.978 17,9 330.656 19,8
Impuestos sobre la
producción de plata y de la 129.529 8,4 173.174 11,0 146.603 8,7
Acuñación
Diezmos 81.382 5,3 198.864 12,6 188.728 11,2
Papel sellado 14.233 0,9 23.854 1,5 26.384 1,6
Impuestos directos (1826) y
patentes ---- --- 98.885 6,3 --- ---
Utilidades de la Casa de Moneda --- --- --- --- 110.194 6,6
Utilidades de los Bancos de Rescate --- --- --- --- 64.417 3,8
Otros 280.478 18,1 175.633 11,2 159.191 9,5
TOTAL 1.543.567 100,0 1.573.501 100,0 1.676.292 100,0

El tercer rubro en importancia fueron los ingresos originados en los diezmos, que
en 1827 subieron en 144,4 %, incremento que representaba sólo una recuperación
parcial de los niveles previos a la guerra de la independencia, en cuyo lapso se
redujo sustancialmente debido a la destrucción de las cosechas y del ganado.203
La media de las recaudaciones en 1826, 1827 y 1831, fue de 9,7 %.

En cuarto lugar se encontraban los impuestos que gravaban la producción de plata


que subieron en 1827, pero cayeron en 1831. La media de la recaudación
respecto a los ingresos totales fue del 9,4 %.

Las utilidades de los Bancos de Rescate, que se originaban en el monopsonio


estatal sobre la plata y que le permitía a la Casa de Moneda acuñar las monedas
y, a su vez, generar utilidades de acuñación, constituían una renta a favor del
Estado, que en 1831 en conjunto aportaron con el 10,4 % a los ingresos totales.

Los ingresos totales aumentaron en 1,9 % en 1827 y, en 6,5 % en 1831, en


relación a 1830. No obstante, el promedio de 1,60 millones entre 1826 y 1831, fue
menor en relación al promedio obtenido de 1820 a 1823 que fue de 2,5 millones
de pesos. La recaudación obtenida en 1831 subió, pero fue menor en
comparación al nivel de 1823.

203
Lofstrom (1983), 104. Este impuesto gravaba con el 10 %, o algo menos en algunas localidades, la
producción de “… todos los granos, vegetales y frutas; la producción de sal, azúcar, miel, chocolate, algodón,
lino, lana, cera, leche, huevos, mantequilla y queso… [y]… el incremento anual del ganado y aves de corral”.
Lofstrom (1983), nota 23, 484.
58

Los gastos fiscales y su composición de 1826 a 1831

La estructura de los gastos fiscales muestra el enorme peso del aparato militar
que entre 1826 y 1827, absorbió el 61,4 % y el 59,2 % de los gastos totales
respectivamente. Esta situación se explicaba por el abultado número de efectivos
del ejército nacional y del Ejército Unido Libertador, conformado en su mayoría por
efectivos colombianos y peruanos, que permaneció en el país a solicitud de la
Asamblea Constituyente debido a los temores que existían sobre las actitudes
adversas de los gobiernos del Perú y la Argentina en relación a la independencia
de Bolivia. La cantidad total de efectivos llegaba, en 1825, a un poco más de
10.000, dentro de los cuales las tropas bolivianas alcanzaban a 2.700.204 A pesar
de que en el primer año de vida de Bolivia, el Perú colaboró financieramente al
sostenimiento del ejército, los gastos en el mantenimiento fueron muy elevados.205
Si bien en 1826, los efectivos militares se redujeron a 4.350, aún el presupuesto
militar representaba el 54 % de los gastos departamentales.206 Hubo reducciones
posteriores, por ejemplo en 1828, el presidente Sucre disminuyó la fuerza militar a
2.700 hombres, este hecho posiblemente explique la relativa disminución de estos
gastos en 1831. Sin embargo, a partir de las campañas de la Confederación Perú-
Boliviana, nuevamente aumentó la cantidad de efectivos a 4.500.207

PRESUPUESTOS DE GASTOS, 1826-1827, 1831


(En pesos)
CONCEPTO 1826-1827 1831
Pesos % Pesos %
Pago de sueldos y gastos del Estado --- --- 258.313 12,4
Pago de sueldos y gastos de Hacienda --- --- 84.031 4,0
Congreso: pago de haberes y viáticos 50.000 2,3 --- ---
Gobierno: pago de haberes 72.000 3,4 --- ---
Corte Suprema de Justicia: pago de haberes 34.000 1,6 --- ---
Servicio exterior 52.000 2,4 --- ---
Gastos departamentales 323.675 15,1
Ejército 1.314.000 61,4 1.230.465 59,2
Beneficencia y enseñanza 185.958 8,7 --- ---
Otros 108.000 5,0 506.063 24,4
TOTAL 2.139.633 100,0 2.078.872 100,0

204
Lofstrom (1983), capítulo 11, nota 3, 552.
205
El monto total de la cooperación peruana en junio de 1826 fue evaluado en 521.940 pesos, de los cuales
se pagó el 39,7 %, quedando una deuda de 314.273 pesos. Lofstrom (1983), 363.
206
Lofstrom (1983), 363, 369.
207
Dunkerley (2003), 17.
59

El segundo rubro en importancia estaba constituido por el pago de haberes a los


funcionarios del Estado, que entre 1826-1827 llegó al 9,7 %, si agregamos los
gastos departamentales, que con seguridad en su mayoría se destinaban al pago
de haberes, tendríamos 24,8 %. Sumando el gasto militar y los sueldos de la
burocracia se alcanzaba el 86,2 % sobre el total. Quedaba solamente el 8.7 %
para los gastos en educación y beneficencia. En 1831 el segundo rubro importante
también fue la cancelación de sueldos que alcanzaban al 16,4 % del total.
Sumando los gastos en el ejército se llega al 75,6 %.

El saldo fiscal

No obstante que los gastos totales presupuestados bajaron en 2,8 % de 1826-


1827 a 1831, la información disponible permite constatar que en los tres años
considerados existieron déficits importantes que, si bien se redujeron, llegaron en
promedio a 521.592 pesos, que significaron el 32,6 % del promedio de los
ingresos.

BALANCE FISCAL, 1826, 1827, 1831


(pesos)

2500000

2000000

1500000

1000000

500000

0
1826 1827 1831
-500000
-402.580
-596.066 -566.132
-1000000

Ingresos Gastos Saldo

El desbalance fiscal no fue un problema solamente boliviano. También en otros


países de América Latina, después de crearse las repúblicas, los ingresos se
habían derrumbado y las obligaciones emergentes eran inaplazables. Se tenía que
pagar los gastos militares, a los veteranos de las guerras de independencia y
cumplir con el pago de las demandas por los daños ocasionados por la guerra.208

208
Bulmer-Thomas [1998] (2010), 48.
60

CAPÍTULO VII

LAS FINANZAS PÚBLICAS DE 1831 HASTA INICIOS DE LA


DÉCADA DE 1860 Y LOS DÉFICITS RECURRENTES

En primer lugar examinaremos la estructura y evolución de los ingresos


deteniéndonos en los rubros relevantes, procederemos de la misma forma con los
gastos, luego con el balance fiscal y cerraremos el capítulo con el estudio de las
formas de financiar los déficits.

Composición de los ingresos

El examen de la composición de los ingresos muestra que los rubros relevantes


fueron la contribución indígenal, que hasta 1855 aportó en promedio con el 36,1 %
a los ingresos totales; sin embargo, a comienzos de la década de los sesenta ya
declinada su importancia. La segunda fuente de recaudaciones fue la de los
ingresos provenientes de las aduanas interiores y la de las fronteras, que
aportaron en promedio con el 18,8 %. Luego estuvieron las utilidades de
acuñación y los diezmos. En conjunto estos rubros representaban en promedio el
74,7 %.

ESTRUCTURA DE LOS INGRESOS FISCALES, 1831 – 1862


(En porcentaje)
RUBROS/AÑOS 1831 1835 1841 1845 1850 1855 PROMEDIO 1862
Contribución 37,0 34,3 29,2 36,2 46,5 33,2 36,1 25,2
Indigenal
Aduanas 17,4 14,4 11,4 21,4 27,9 20,1 18,8 11,2
Utilidades de 5,7 10,3 11,1 6,1 10,1 19,8 10,5 12,3
acuñación
Diezmos 15,0 9,3 7,1 7,3 8,3 8,6 9,3 8,9
Imp. sobre la 7,9 4,4 4,2 3,7 Nd Nd 5,0 Nd
producción de
plata
Utilidades de los 3,3 1,8 Nd Nd 0,5 Nd 1,9 1,1
Bancos de
Rescate
Imp. sobre la --- --- --- --- Nd 2,2 --- Nd
producción de
quina
Imp. sobre la --- --- --- --- 1,0 0,6 0,8 3,6
producción de
guano
Otros 13,7 25,5 37,0 25,3 5,7 18,3 20,9 37,7
TOTAL:
Porcentaje 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 --- 100,0
Millones de pesos 1.934,7 2.167,6 2.467,3 2.276,0 1.976,2 2.688,0 2.251,6 2.780,2
61

Agrupando los ingresos en función de su origen, destacan los que emergían de la


agricultura (la contribución indígenal, pagada por los indígenas y los diezmos), que
representaban en conjunto el 45,4 % que fueron la columna vertebral de las
finanzas públicas. Los rubros mineros (las utilidades de acuñación, los impuestos
sobre la producción de plata y las utilidades de los Bancos de Rescate), llegaban
al 17,4 %.

La contribución indigenal, el impuesto de origen colonial que gravaba a los


indígenas por el usufructo de la tierra en las comunidades, haciendas e inclusive
en las ciudades, tuvo un marco legal que se mantuvo hasta 1883, cuando pasó a
la categoría de ingreso departamental, ya que el ataque del presidente Mariano
Melgarejo (1864-1871) a las comunidades entre 1866 y 1869, no anuló la
percepción del tributo.209

Para Klein el fuerte impacto de este tributo en los ingresos estatales “obligó al
gobierno boliviano a proteger las comunidades de la amenaza blanca y chola. Los
congresos bolivianos ratificaron la vigente legitimidad del gobierno comunario y de
los títulos de propiedad de la tierra, a pesar que la legislación oficial bolivariana
que había puesto en duda su mismo derecho de existir”.210

Hans Huber señala que el diezmo también estuvo sujeto a la misma legislación de
origen colonial, a pesar de los intentos por reemplazarlo fracasaron, ya que no se
pudo elaborar un censo y un catastro. Es posible que detrás de estos fracasos
estuviera la oposición de la elite criolla, sin que esto signifique no tomar en cuenta
la complejidad técnica de una reforma y la falta constante de recursos para
financiarla.

Como se afirmó, este impuesto se recaudaba por medio del remate; es decir, que
el Estado remataba su cobro a los mejores postores. Empero, este mecanismo no
estaba exento de problemas. Uno de ellos era el vínculo entre los recaudadores o
diezmeros y las autoridades locales, que al parecer los protegían o eran sus
agentes, lo que se reflejaba en fraudes permanentes al fisco. Otro era el
compromiso muchas veces incumplido del diezmero para pagar, en los plazos
acordados, al Estado el monto comprometido. Una Circular gubernamental del 18
de septiembre de 1835 describía que algunos diezmeros, luego de otorgar un
adelanto de la recaudación, desaparecían dejando las haciendas dadas en
garantía al Estado, que al rematarse no atraían postores y se quedaban en poder
del diezmero. Para superar este problema, la referida Circular establecía que se

209
Sánchez-Albornoz (1978), 207-208.
210
Klein [1982] (2011), 124.
62

adjudique a la persona que al ofrecer el pago al contado, se le rebaje el 12 % del


monto total.211

Si bien la norma básica era el pago del 10 % de la producción agropecuaria, en


varias localidades se observaban las costumbres, las medidas y los productos
típicos del lugar. Finalmente, como hace notar Huber, eran los indígenas de las
comunidades y los hacendados, quienes además cobraban el diezmo de sus
colonos, los que pagaban este impuesto. Empero, en las haciendas los que
verdaderamente generaban este impuesto era los indígenas adscritos a éstas. En
resumen, en última instancia, los indígenas pagaban el diezmo.

Para el examen de las recaudaciones provenientes de las aduanas, nos basamos


en otra investigación de Huber.212 Los ingresos se originaban en los cobros de los
aranceles realizados en las aduanas situadas en las fronteras, y en las interiores o
departamentales, en las que se procedía al cobro de nuevas tasas. Las interiores,
otro elemento de la herencia colonial, que permaneció una vez fundada la
república, en el curso del tiempo y de acuerdo a la orientación de los gobiernos,
experimentaron sucesivos cambios. Veamos algunos ejemplos. En 1837 Santa
Cruz las suprimió; sin embargo, en octubre de 1839, en el gobierno de Velasco, se
las repuso. En 1846, el gobierno de Ballivián liberó del pago de aranceles a las
importaciones registradas en la aduana de Oruro y suprimió la de Cochabamba;
empero, en 1847, se anuló esta liberalización. Posteriormente, en 1849, el
gobierno de Belzu repuso la aduana de Cochabamba y simultáneamente
disminuyó los aranceles, a cobrarse en las aduanas fronterizas e interiores, a las
importaciones ultramarinas.

Como enfatiza Huber, la existencia de aduanas en las fronteras y en el interior


posiblemente constituya otro de los factores que estimuló el contrabando para
eludir el pago doble de aranceles, de los cuales no existe diferencia en las cuentas
fiscales publicadas en las memorias e informes de los ministros de hacienda. Una
de las consecuencias de esta falta de separación de los ingresos de los dos tipos
de aduanas fue que en los ingresos se incluían los pagos por la comercialización
de la coca que se realizaban en las aduanas de los Yungas y de Caupolicán en La
Paz.

En cuanto a las utilidades de acuñación y las provenientes de los Bancos de


Rescate, ambas están ligadas a partir del monopsonio estatal sobre la plata. Las
utilidades de acuñación resultaban de la emisión que hacía la Casa de Moneda.

211
Bolivia. Colección Oficial de Leyes (1857), 18-20.
212
Huber (1997), 229-371.
63

Estas fueron aumentando en consonancia con el incremento en la emisión de


moneda feble, debido a que cada una requería una menor cantidad de plata fina.

La venta obligada de la plata al Estado determinaba la fijación de los precios de


compra que se pagaban a los productores que, como se mostró en el capítulo V,
inciso iv, eran inferiores en comparación a los vigentes en el mercado
internacional de la plata. Las compras se realizaban en los Bancos de Rescate de
plata de propiedad estatal, entonces por las operaciones de compra los bancos
generaban beneficios en la medida en que cada cantidad adquirida posiblemente
estaba sujeta a deducciones por impurezas del mineral, que podrían haber sido
relativamente importantes. Es posible que los beneficios de estos bancos fueran
mermando en el tiempo debido al incremento en los precios internos de compra
que redujeron las diferencias entre los precios internos y externos.213

Recuérdese que los impuestos sobre la producción de plata fueron disminuyendo


a partir de las medidas tomadas por Santa Cruz, del 11,5 al 5,0 %, de manera que
la menor carga tributaria explica las bajas recaudaciones, además del
estancamiento de la producción hasta la primera mitad del siglo XIX. Este rubro,
según las memorias e informes de los ministros de hacienda, solamente registran
recaudaciones entre 1831 y 1849.

Evolución de los ingresos entre 1825 y 1862

De 1825 a 1862, crecieron en 2,9 % por año. Como se constató anteriormente, la


reforma tributaria de Sucre, concretamente la supresión del tributo indigenal,
impactó negativamente en los ingresos totales. La reimplantación de este
impuesto y el aumento de las utilidades de acuñación desde 1830, debido al inicio
de moneda feble, permitieron subir tenuemente los ingresos. El crecimiento fue
claro en la primera mitad de los años cuarenta y más intenso desde la década de
1850, especialmente a fines de esta década y comienzos de los sesenta. El factor
que estaba impulsando este aumento fueron las utilidades obtenidas por la
emisión cada vez mayor de la moneda feble.

213
Mitre (1981), 47.
64

EVOLUCIÓN DE LOS INGRESOS FISCALES, 1825-1862


(Millones de pesos)
3.00 2.90
2.82
2.49 2.78
2.50
2.17 2.39
2.01 2.28
2.00
1.99 1.98
1.60 1.91
1.50
1.57 1.44

1.00

0.50

0.00
1825
1826
1827
1831
1832
1833
1835
1836
1838
1839
1841
1842
1843
1844
1845
1846
1847
1848
1850
1852
1853
1854
1855
1856
1862
Composición de los gastos entre 1825 y 1860

En cuanto a los gastos, de la misma manera que entre 1825 y 1831, los
destinados a los militares fueron significativos no obstante de los esfuerzos que
varios gobiernos hicieron para reducirlos. En promedio alcanzaron al 41,2 % del
total. Este fenómeno también se repetía en el resto de América Latina, situación
que Marichal caracteriza como la “militarización de la economía”, debido a la gran
demanda de bienes de consumo y de provisiones necesarias para las tropas que
tenían un impacto importante en muchas actividades económicas.214 El segundo
rubro en importancia fue el de la administración pública que llegó a un promedio
de 36,6 %. Ambos gastos llegaban al 77,8 %, quedando un reducido saldo para
los otros gastos.

ESTRUCTURA DE LOS GASTOS FISCALES, 1835 – 1860


(En porcentaje)
AÑOS/ 1835 1841 1845 1847 1848 1851 1860 PROMEDIO
RUBROS
Fuerzas Armadas 39,6 41,4 42,1 38,4 39,2 46,9 41,2 41,2
Administración pública 38,1 40,0 34,5 30,9 34,1 33,2 45,3 36,6
Iglesia 7,6 8,5 7,8 6,1 7,0 8,1 7,5 7,5
Servicio de la deuda 0,1 0,3 11,1 10,2 10,4 5,2 0,7 5.4
Beneficencia y educación 9,2 3,3 3,1 2,3 2,4 4,3 4,8 4,2
Obras públicas --- --- 0,0 (a) 0,4 0,4 2,3 0,0 (b) 0,6
Extraordinarios 5,3 6,1 1,0 0,9 --- --- 0,5 2,8
Otros --- --- --- 10,8 (c) 6,5 (d) --- --- ---
TOTAL:
Porcentaje 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Millones de pesos 1.891.4 1.810,2 2.076,5 2.293,9 2.247,7 1.919,9 2.339,7 2.082,7

El tercer gasto en importancia fueron los pagos de asignaciones al “personal” de la


iglesia, principalmente sacerdotes, que quedaron a cargo del Estado a partir de la

214
Marichal (2007), 410-411.
65

reforma eclesiástica de Sucre. Más adelante estuvo el servicio de la deuda. Los


gastos en educación y obras públicas, no llegaban ni al 5 % de los gastos totales.

Se hicieron esfuerzos por disminuir la fuerza militar, En 1828, en el gobierno de


Sucre, hubo 2.700 efectivos, durante la administración de Santa Cruz subieron a
4.500 debido a las guerras de la Confederación Perú-Boliviana y a 3.700 con
Ballivián, por la invasión peruana en 1841. Luego bajó a un máximo de 2.300
hombres en el gobierno de Belzu y en el de Mariano Melgarejo (1864-1871),
estuvieron entre 500 y 3.300.215

Siguiendo a Huber, fueron tres las causas para el crecido gasto militar: el excesivo
número de oficiales, el gasto elevado en pensiones a los jubilados y las guerras
internacionales. Respecto a la primera, aun después de la reducción que en 1843
implementó Ballivián, que implicó un ahorro inicial de 50.000 pesos, había 650
oficiales y 36 generales. En razón del fuerte gasto militar en 1846, Dalence, en su
extraordinario libro de información estadística de Bolivia, abrió un capítulo
especial, el noveno, para examinar este aspecto. Informa que el ejército se
componía de 2.669 hombres, destacándose fuertes desproporciones entre jefes y
soldados: había un general por cada 102 soldados, un jefe por 14 soldados y un
oficial por 6 soldados. El presupuesto de sueldos y de compra de material y
suministros alcanzaba a 1.079.460 pesos, cantidad a la que debe añadirse 37.688
pesos por concepto de pago de pensiones y a “oficiales sueltos” en cada una de
las ciudades del país. Nuestro autor calculaba que estos recursos representaban
el 50 % del gasto total del Estado.216

La segunda causa, el excesivo gasto en pensiones a los militares retirados y


jubilados, también representaba un gasto importante. El ahorro logrado por
Ballivián con el retiro y jubilación de muchos militares, apenas financiaba el 45 %
del gasto en pensiones, que fue de 112.145 pesos. En el gobierno de Melgarejo se
duplicó.217

Las guerras internacionales que sostuvo el país en 1828 (primera invasión


peruana), entre 1836 y 1839 (guerras de la Confederación Perú-Boliviana) y en
1841 (tercera invasión peruana y Batalla de Ingavi) constituyeron un pozo de
gastos fuertes. Además se debe añadir las continuas sublevaciones y motines
para derrocar presidentes que llegaron a 121 entre 1825 y 1861.

215
Dunkerley [1987] (2003), 17-18.
216
Dalence [1851] (1975), 303-307.
217
Dunkerley [1987] (2003), 18.
66

La impresión que tenemos es que los recortes que pudieron hacerse sirvieron, en
gran medida, para aumentar los gastos corrientes en la administración pública,
principalmente a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Los gastos en la administración pública, si bien cayeron en algunos años, en 1860


eran 7,2 puntos porcentuales, mayores que en 1835, en relación a los gastos
totales. La razón de este otro enorme peso en las finanzas públicas era el
constante aumento del número de empleados estatales. En la interpretación de
Víctor Peralta y Marta Irurozqui, este fenómeno comenzó en el gobierno de Santa
Cruz, quien concedió a las autoridades departamentales beneficios que les
permitieron crear una gran cantidad de empleos en sus localidades sin
fiscalización alguna. El problema fue reconocido por el mismo Santa Cruz que en
su mensaje al Congreso de 1833 se comprometía a solucionarlo, en razón a que
“la enorme lista de empleados públicos que no corresponde a su población, ni a
sus necesidades; y que fomenta la empleomanía y las aspiraciones a vivir sólo de
las rentas del Estado, defraudando a la ocupación y a la industria”.218 Las palabras
quedaron sólo en intenciones. En 1835, en el marco de un clima beligerante con el
Perú, formó la guardia nacional e instruyó que los empleados públicos debían
destinar una parte de su tiempo a la formación militar.

El crecimiento de la burocracia estatal fue denominado en gran parte del siglo XIX,
como “empleomanía” y los analistas contemporáneos sostenían que consumía
gran parte de los gastos fiscales. En 1861 Cortés señalaba que la “empleomanía”
era otro de los males del país, ya que no se conocían las formas de explotación de
las riquezas naturales que tenía Bolivia, de modo que lo único que quedaba para
muchas personas era conseguir un empleo y vivir de un sueldo del Estado.219
Hacia 1871, la situación no había cambiado, ya que junto a la empleomanía el
excesivo número de militares, según la observación sagaz de Aramayo, se habían
convertido en “el azote de nuestra sociedad”.220

En el análisis de Dalence, los fuertes gastos militares y burocráticos impidieron la


realización de obras públicas necesarias “a la prosperidad pública, habríamos
tenido hoy carreteras para el comercio, ríos y canales de navegación y riego; la
agricultura, la industria fabril y el comercio, habrían empezado a florecer; se habría
reanimado la moribunda minería”.221 En otras palabras el costo de oportunidad
para los recursos destinados al ejército y a la burocracia era la permanencia del

218
Citado por Peralta y Irurozqui (2000), 41.
219
Cortés (1991), 314-315.
220
Aramayo (1871), 77.
221
Dalence [1851] (1975), 305.
67

estado estacionario de la economía y la imposibilidad de romper las trabas que


impedían generar las condiciones para el crecimiento económico.

Una revisión cuidadosa realizada por Huber sugiere que los gastos reducidos en
obras públicas se dirigían a la construcción de edificios estatales, iglesias,
colegios, cárceles, plazas, hospitales, empedrados y alumbrados. Se esperaba
que la iglesia y los privados también realizaran obras públicas.

Con un presupuesto bajísimo, la educación también se encontraba en una


lamentable situación. Al referirse a este aspecto, Dalence sostenía “que se me cae
de la mano, al redactar este párrafo, porque va a exhibirse en él, de una manera
indudable el corto adelantamiento que en la adquisición de los conocimientos
humanos, hemos hecho”.222 Luego del esfuerzo de Sucre con la reforma
educativa, la creación de unidades educativas y su asignación presupuestaria, no
se hizo nada más. Dicho de otra manera, la inversión en capital humano fue casi
inexistente.

Evolución de los gastos entre 1825 y 1860

La información relativa a los gastos fiscales, es una de las que tienen más
problemas en términos de su consistencia e inexistencia para muchos años, de
manera que nos vemos obligados a recurrir a varias fuentes para su análisis. La
única investigación que se ha realizado hasta el momento, es la de Huber, la
misma que será complementada por otras fuentes. Este es uno de los ámbitos de
la historia económica boliviana en el que se requiere de más investigaciones.

Comencemos con la información que nos proporciona Huber, para quien, entre
1827 y 1848, los gastos están divididos en dos fases. La primera, que fue
contractiva, de 1827 a 1841 y, la segunda, de 1845 a 1848, de un aumento
pausado.

222
Dalence [1851] (1975), 214.
68

EVOLUCIÓN DE LOS GASTOS FISCALES, 1827-1848


(En millones de pesos)
Crecimiento lento: promedio
Contracción: promedio 2.21 millones de pesos
2.5 2.35 2.29 2.25
2,02 millones de pesos
2.08
2 1.89 1.81

1.5

0.5

0
1827 1835 1841 1845 1847 1848

La segunda fuente que examinamos es la de Peralta e Irurozqui, quienes lograron


construir una serie más extensa, en la cual también se advierte la existencia de
dos fases. La primera, de 1826 a 1840, de contracción y, una segunda, entre 1841
y 1861, de aumento lento.

EVOLUCIÓN DE LOS GASTOS FISCALES, 1826-1864


(En miilones de pesos)

3
2.35 2.39 2.44 2.50
2.5 2.29
2.08
2 2.34
2.14 2.03 1.99 2.08
1.5 1.92
1.75
1.54 1.54
1 Crecimiento lento: promedio
Contracción: promedio:
2,24 millones de pesos
0.5 1,92 millones de pesos
0
1826 1827 1830 1831 1832 1835 1840 1841 1843 1844 1845 1848 1850 1860 1864

El balance fiscal

Es difícil construir una serie coherente de ingresos y gastos estatales por los
problemas relativos a la información sumamente dispersa e incompleta de los
gastos. Para aproximarnos al examen de los resultados de las gestiones fiscales,
hemos recurrido a dos fuentes secundarias: Rojas y Peralta-Irurozqui.

Rojas contabiliza un total de nueve registros de 1825 a 1860, agrupando las cifras
en algunos años en los que encuentra cinco años con déficit, uno superavitario y
tres en equilibrio.
69

BALANCE FISCAL, 1833-1860


(Millones de pesos)

2.5 2.33
2.29 2.22
2.03 2.03 2.08 2.13 2.09
1.98 1.92
2 1.81 1.81

1.5

0.5
0.16 0.17
0.10
0
1833-1835 1840-1841 1845-1846 1847-1848 1850-1857 1860
-0.11
-0.5

Ingresos Gastos Saldo

Peralta e Irurozqui encuentran 11 años con déficit, de 1826 a 1864, tres con
superávit y uno con equilibrio.

BALANCE FISCAL, 1826-1864


(Millones de pesos)
3

2.5

1.5

0.5

0
1826 1827 1830 1831 1832 1835 1840 1841 1843 1844 1845 1848 1850 1860 1864

Ingresos Egresos

El común denominador entre Rojas, Peralta e Irurozqui es que el balance fiscal


registra más años con déficit que con superávit. En otras palabras, las cuentas en
rojo de la administración estatal fue un fenómeno de carácter estructural hasta
inicios del década de 1860. Recordemos que en la estructura de gastos que
examina Huber, en 1847 y 1848 (cuadro 16), hay cifras por concepto de déficit
acumulado, que no se encuentran en las cuentas de otros años, pero que
constituían, como se ha comprobado, el factor repetitivo y central de las finanzas
públicas en el periodo examinado.

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