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JOSÉ LEVY

José Levy nació en Melilla, España, 1958. Es un biólogo y periodista español. Desde 1989 se


destaca como Corresponsal Jefe de la cadena de noticias estadounidense CNN en Israel,
los Territorios Palestinos y el Medio Oriente. Levy también ha sido enviado especial en
sucesos como la caída del Muro de Berlín, la caída de la Unión Soviética, la llegada del siglo
XXI en Moscú, la muerte y la beatificación del Papa Juan Pablo II, como así también la
elección del Papa Francisco.

José Levy Benarroch nació en 1958 en Melilla, España. Es corresponsal


internacional principal y corresponsal jefe en el Medio Oriente de CNN en Español,
cadena para la que, desde 1989, ha cubierto también una gran parte de los eventos
globales, políticos, bélicos y, a la vez, los relacionados con la Santa Sede. Experto en
el fenómeno que ISIS representa, ha seguido a diario su evolución desde el Medio
Oriente y fue testigo directo de sus horrores en muchos de los lugares del mundo
golpeados por su terrorismo. Doctor en Filosofía de la Universidad Hebrea de
Jerusalén y Profesor Honorario de la Universidad de Santa María en Venezuela, fue
laureado con dos Emmy así como con el premio Sheffield por sus investigaciones
sobre el cáncer. Es autor del libro Testigo directo. Viviendo la noticia con CNN,
publicado también por Editorial Planeta y "Terror. Alerta ISIS" es el segundo libro de
José Levy en el que el corresponsal senior para Medio Oriente de CNN en Español
habla no solo del fenómeno ISIS como amenaza terrorista sino también de la común
concepción de que este fenómeno nace en el Islam. Levy dice que en su opinión, ISIS
no representa los valores de la religión musulmana.
Inicios y estudios
José Levy nació en 1958 en Melilla, ciudad autónoma española situada en el norte de
África. Con inicial vocación de dedicarse a la investigación en oncología, a los 17 años fue
a estudiar biología y medicina a la Universidad de Barcelona, donde vivió la transición de
la dictadura a la democracia en España. En 1978 obtuvo una beca para estudiar en Israel
donde tras completar su doctorado en biología en la Universidad Hebrea de Jerusalén fue
laureado con el premio Sheffield de Investigación de Cáncer.1
Periodismo
En 1983 comenzó a realizar trabajos periodísticos para medios de comunicación de
España y de los Estados Unidos.
Desde 1989 informa para la programación en español de CNN, de la cual fue designado
primero corresponsal jefe en el Medio Oriente y después corresponsal internacional
principal.
En 2009 fue nombrado profesor honorario de la Universidad Santa María en Venezuela,
un año antes, se suma al Equipo de Corresponsales que refuerza las programaciones de
CNN Chile, con notas desde Jerusalén.
Destacan sus coberturas de la enfermedad, fallecimiento y sepelio del Papa Juan Pablo II,
y la elección de su sucesor, Benedicto XVI.
Previamente, siguió a Juan Pablo II en su peregrinación a la Tierra Santa, en sus visitas a
Egipto y al Líbano, y estuvo presente en Roma durante el 25º aniversario de su
pontificado y en la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta.
Ha seguido con especial énfasis el complejo, largo y sangriento conflicto palestino-israelí,
los vuelcos políticos, así como el difícil proceso de paz y sus acuerdos. Se destaca
también su cobertura de la muerte y funerales del presidente Hafez al-Assad de Siria, del
rey Husein I de Jordania y del asesinado primer ministro israelí Isaac Rabin.
Otros eventos históricos que ha cubierto incluyen la caída del Muro de Berlín, el fin de la
Unión Soviética, los ataques terroristas en Londres, en Madrid y el posterior vuelco
electoral en España, los atentados en Turquía, Jordania y Egipto, las primeras elecciones
democráticas iraquíes, la tragedia del submarino nuclear ruso Kursk; las crisis militares,
políticas y económicas rusas, los terremotos en Turquía y Grecia, la crisis de refugiados
en Macedonia, el ascenso al poder de la extrema derecha en Austria y el proceso de
extradición de Augusto Pinochet.

Cubrió conferencias auspiciadas por las Naciones Unidas en El Cairo, Copenhague y


Roma. También ha informado desde la Conferencia de Paz para el Oriente Medio en
Madrid, desde la Cumbre Antiterrorista en Sharm el-Sheij, desde reuniones de la Liga
Árabe en El Cairo y desde el Foro Económico Mundial en Davos.

Levy logró la única entrevista concedida por el presidente cubano Fidel Castro el día de
su primer encuentro con el Papa Juan Pablo II en Roma.
Ha conversado con destacados cardenales como Jorge Medina, Alfonso López Trujillo,
Miguel Obando Bravo, Norberto Rivera y Javier Lozano-Barragán. Entre los líderes
políticos latinoamericanos dialogó con Alberto Fujimori, Alejandro Toledo Manrique, Alan
García, Violeta Chamorro, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas, Ernesto Samper,
Álvaro Uribe, Eduardo Frei, Sebastián Piñera, Óscar Arias, Laura Chinchilla, Porfirio Lobo,
Leonel Fernández, Fernando de la Rúa y Rafael Correa. Del Medio Oriente, ha
entrevistado a Yasser Arafat, Ariel Sharón, Isaac Rabin, Shimón Peres, Ehud Olmert,
Benjamín Netanyahu, Isaac Shamir y el fundador del grupo palestino Hamás, Ahmed
Yasín.
EL HOMBRE DETRÁS DE LA NOTICIA
Levy ha relatado los sucesos más notables de este siglo. Dejó la ciencia por el
periodismo. ¿Quién es el hombre detrás de las noticias?
En pleno trabajo

Entrevistando a Rafael Correa


Sigue cubriendo los sucesos más importantes de Oriente Medio

Trabajador, incansable. Hay coberturas periodísticas que apenas le permiten descansar.

Siguiendo los pasos del papa Francisco. Levy en la terraza del Hotel Cortez y de
fondo El Cristo. Fue su primera visita a Bolivia y se compró un abrigo de Beatriz Canedo
Patiño para combatir el frío de esos días
Admiración mutua
Con el papa Francisco, en su encuentro en el avión que lo trajo a Sudamérica.

A sus 57 años, 26 de los cuales ha sido el relator de los sucesos informativos más
importantes de la cadena de televisión CNN en Español, José Levy todavía se sigue
sorprendiendo de la popularidad que tiene cada vez que visita América Latina. Mientras
que en Jerusalén, ciudad que es su base y desde donde ha cubierto los sucesos de la
región desde 1989, puede salir a tomar un café o pasearse entre la gente como uno más
del montón, en Latinoamérica es casi una celebridad a la que saludan por la calle, le
demuestran su admiración y le piden sacarse fotos con él. Eso fue lo que ocurrió en julio,
cuando le tocó realizar la cobertura periodística de la visita del papa Francisco a Ecuador,
Bolivia y Paraguay.
Fue precisamente en su breve paso por Santa Cruz de la Sierra que gentilmente accedió
a conversar con nosotros. En medio de su atareada agenda y a pocos minutos de
entrevistar al presidente Evo Morales, el reportero de la CNN habló de sus inicios,
motivaciones y otros detalles de un oficio que lo apasiona y por el que dejó una
prometedora carrera dentro de las ciencias. Es que este espigado español, nacido en
Melilla, antes de ser un conocido cronista de la historia de este siglo estudió Biología y
Medicina en la Universidad Central de Barcelona y tiene un doctorado en Filosofía de la
Universidad de Jerusalén.
Levy es un testigo directo y privilegiado de sucesos como la caída del Muro de Berlín, del
conflicto palestino- israelí, los atentados terroristas en Europa, la sucesión de los tres
últimos papas y muchas otras noticias de gran importancia, pero además es de los pocos
que ha entrevistado a líderes políticos como Fidel Castro, Yasser Arafat, Isaac Rabin y de
los pocos que se pueden jactar de que el sumo pontífice demuestre admiración por su
trabajo periodístico y que se lo haya hecho conocer. 
Pese a todo ello, el periodista es una persona que no se jacta de sus logros e incluso se
muestra un tanto tímido a la hora de hablar de sí mismo. Indudablemente prefiere estar
del otro lado de la noticia antes que ser el protagonista.
_ ¿De cómo un biólogo que ha logrado reconocimientos importantes dentro de su
profesión lo dejó todo para dedicarse al periodismo?
Bueno, la verdad es que las noticias siempre me apasionaron, pero no pensaba que fuera
la carrera de mi vida o a lo que quería dedicar mi futuro. Lo que sí me atraía muchísimo
era ayudar a encontrar una solución a esa lacra que es el cáncer y que pese a que se ha
avanzado mucho, todavía sigue amenazando a los seres humanos. Eso me motivó a
estudiar Biología en Barcelona, pero luego surgió un problema para mí, que era el de
encontrar un lugar para desarrollarme como científico.
Era la época posfranquista y mis padres no tenían el dinero para enviarme a un centro de
investigación en Estados Unidos, Inglaterra o Francia. Pero por el hecho de ser judío me
dijeron que por qué no intentaba hacerlo en Israel. Así que lo intenté y me dieron una
beca, y eso me llevó a ese país.
Allí terminé el máster y cuando estaba en medio del doctorado se me ocurrió, para ganar
un dinero extra y poder llevar a mi mujer a tomar un café (risas), escribir en algunas
publicaciones en español. Entonces, lo que hice fue enviar cartas a varias publicaciones
españolas y una de ellas respondió afirmativamente. Luego fue un camino muy rápido,
porque pasé de un medio de comunicación a otro hasta que llegué a la CNN.
_ ¿Cómo fue la reacción de su familia cuando decidió cambiar de profesión?
Recuerdo todavía cuando le conté a mi padre que había pensado en escribir para algunas
publicaciones en España y me dijo: “¿Tú, periodista?…” con incredulidad (risas) 
Es que él siempre me había visto con la bata blanca y metido en un laboratorio.
En un principio no pensaban que eso fuera a cuajar, pero luego fueron viendo que podía
hacerlo y yo también fui adaptándome, aunque no tenía los conocimientos académicos,
pero fui aprendiendo sobre el terreno desde el comienzo y de esa forma fui afianzando
mis conocimientos en el mundo de las noticias, lo que me ha permitido cubrir eventos de
la historia reciente, no solo la caída del muro, sino también el fin de la Unión Soviética,
distintos eventos centrales del Vaticano, como el fallecimiento de Juan Pablo II hasta la
elección de Benedicto y posteriormente la de Francisco. En fin, constantemente hago el
camino entre Jerusalén y Roma, pero también muchas coberturas distintas.
_Lleva más de 20 años como periodista de CNN ¿Cómo nació su relación con la
cadena de noticias?
Soy corresponsal de CNN desde hace 26 años. Cuando la CNN todavía no tenía el
tamaño que tiene hoy. Recuerdo que me tocó hacer la cobertura periodística de la caída
del Muro de Berlín en 1989. Yo llegué a la puerta de Brandemburgo, donde todavía
estaba el muro, y vi los camiones enormes de los canales estadounidenses, sobre todo de
la CBS y NBC, y empecé a preguntar dónde estaba el camión de la CNN: “¿Camión? No,
es aquí”, me dijeron y me señalaron una carpa chiquitita que estaba en el suelo (risas).
En aquella época el informar todo el tiempo a todo el mundo era un concepto que no se
creía que fuera a tener éxito. Hoy en día se sabe que esa es la fórmula que a la gente le
gusta: saber no solo de lo que acaba de ocurrir, sino también de lo que está ocurriendo.
Durante la Guerra del Golfo, que yo también pude cubrir desde el Oriente Medio, se vio
que ese concepto de seguir la guerra desde los salones de los hogares era un concepto
muy atractivo. Ese fue el gran despegue de CNN que yo pude vivir desde adentro y que
realmente cambió la forma de hacer noticias.
_Ha conocido a tres papas distintos ¿Qué opina de Francisco?
Te voy a contar una anécdota. Cuando falleció Juan Pablo II, uno de los que seguía
nuestra transmisión era el cardenal Jorge Mario Bergoglio. Él tuvo la deferencia de decirle
a su portavoz, cuando ya se estaban preparando para el sepelio, que era unos días
después, que me buscara en la sala de prensa y me agradeciera por la cobertura que yo
había hecho de un suceso que para él era central en su vida. El mensaje era: “Dile dos
cosas: por un lado, que me emocionó su forma de transmitir este momento tan triste e
importante y, por otro lado, que me emocionó saber que era judío y siendo él judío pudo
transmitir tal tipo de sentimientos”. Esta anécdota para mí habla de la calidad humana del
papa Francisco.
_ ¿Ha tenido la oportunidad de conversar con él?
En varias ocasiones. La primera fue en la plaza de San Pedro, cuando realizaba una de
las coberturas en el Vaticano. De pronto él me vio y me dice: “¡José Levy!”. Era curioso
ver su cara de sorpresa al encontrarme allí (risas). Luego, en el avión papal que nos ha
traído aquí desde Roma a Ecuador y Bolivia conversamos algunos minutos, que eso ya es
mucho para él, que normalmente suele agradecer a los periodistas y cruzar pocas
palabras.
_ ¿De qué conversaron?
En esa conversación le pedí que me bendijera 30 rosarios que había traído de Jerusalén y
que son de madera de olivo de tierra santa. Le dije que era un regalo a todos los que
forman el equipo de CNN en español que cubrió su visita a Sudamérica. Me los bendijo,
pero el problema es que después todos los de CNN los querían (risas)
_ ¿Es usted una persona espiritual?
Yo soy un gran seguidor del acercamiento a través de la religión. Pienso que una de las
grandes asignaturas pendientes que tiene el mundo la vemos ahora en los conflictos del
Oriente Medio. En la historia tenemos momentos que han servido para dividir, para crear
odios para llevar al derramamiento de sangre y pienso que eso es una aberración, porque
la religión es amarás a tu prójimo. Entonces, siempre intento destacar ese denominador
común que tenemos los seres humanos. Entonces por qué destacar aquello que nos
divide, que nos lleva a separaciones.
Si no nos unimos, puede ser terrible. Tenemos amenazas como el Estado Islámico y las
salvajadas que pueden llegar a hacer y que son cada vez más crueles con el interés de
provocar pavor a su alrededor. 
Y efectivamente logran avanzar, logran imponerse en poblaciones enteras con
decapitaciones, niños a los que pillan comiendo en el Ramadán y los ejecutan o a mujeres
que las convierten en esclavas. Llegamos a unos niveles de inmoralidad que es
impensable y de personas que afirman ser religiosas. Eso lo hace aún más escalofriante. 
Creo que uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos es 
¿cómo hacer para que las religiones nos sirvan para que los seres humanos seamos
mejores y no peores?
_ ¿Es judío practicante?
Soy judío tradicionalista. Me gustan ciertas cosas tradicionalistas, como por ejemplo no
como cerdo (risas)
_ ¿Cómo lidia entre el tiempo que le dedica a su familia y la urgencia de dejarlo todo
para realizar una cobertura periodística?
Bueno, el principal inconveniente de esta profesión es no ser el dueño de tu tiempo.
Eso es algo que no es fácil de asimilar porque a veces te encuentras, vamos, en
situaciones familiares superbonitas, superbién y de pronto suena el teléfono y te dicen:
“Ha ocurrido esto… Tienes que desplazarte”. Eso es algo que a mí a veces me cuesta
asimilar. También se lo digo a quienes estudian periodismo: “No vais a ser dueños de
vuestro tiempo”. Ese es el gran inconveniente. Tiene muchísimas ventajas ser periodista.
Da satisfacciones enormes, como el poder estar donde ocurre la noticia, el poder vivirla…
Eso es muy bonito.
A la vez, si no vas a esos lugares a cubrir la noticia te sientes peor (risas). Me ha ocurrido
que estando de vacaciones hay un ‘breaking news’ y te imbuyes tanto en la noticia que
deseas estar allí. Es decir, te amargas las vacaciones de una manera o de otra (risas). Si
estás interrumpiendo tu descanso y si no vas te sientes frustrado por no estar cubriendo
algo tan central.
_ ¿Qué opina su esposa e hijos cuando ocurre esta situación?
Ellos ya tienen asimilado de que es la noticia la que impone nuestro ritmo. Por ejemplo:
una vez mi mujer, Rebeca, decidió hacerme un cumpleaños sorpresa. De pronto el
presidente de Siria, Hafez al-Asad, padre del actual, falleció. Me llamaron y me dijeron:
“Tienes que irte para Damasco”. Mi mujer y mis hijos se pusieron blancos, porque me
habían preparado una fiesta sorpresa. En fin, el que dio la sorpresa a los invitados
finalmente fui yo (risas)
_ ¿Ninguno de sus hijos le siguió los pasos en el periodismo?
Creo que las dificultades que ellos han visto y ven de que uno no es dueño de su tiempo
también les ha frustrado en muchos aspectos y quizás eso ha sido fundamental para
llevarlos a seguir otros rumbos. La mayor, Camila, es abogada; el segundo, Abraham, es
economista y la menor, Clara, es diseñadora de modas.
Ha relatado gran parte de la historia de este siglo. ¿Todavía le siguen sorprendiendo las
cosas que ocurren o ya no le sorprende nada?
Me da mucho miedo lo que ocurre en el mundo. Yo, desgraciadamente, no soy optimista.
Ahora mismo estamos hablando del terrorismo convencional, pero ¿qué va a ocurrir en el
futuro cercano cuando haya el terrorismo no convencional? Me refiero al terrorismo con
armas biológicas, químicas o nucleares. Pienso que es un peligro urgente que el mundo
debe abordar y tomar medidas importantes.
_ ¿Ha tenido la oportunidad de conversar con los principales líderes políticos y
religiosos del mundo ¿Cuál fue el más difícil de entrevistar?
No sé si el más difícil, pero con el líder del movimiento Hamás, el jeque Ahmed Yasín,
fundador de Hamás ocurrió algo singular. Llegué a Gasa para entrevistarlo y me dijeron
que no podía, que lo sentían, pero que estaba con 39 grados de fiebre. Este es el
escenario en el que tú dices no hay forma de negociar una nueva hora, pero luego el
guardaespaldas se me acercó y me dijo “le importaría hacer la entrevista con él en la
cama?”
Le dije que no tenía problemas. La verdad es que fue una entrevista un tanto surrealista.
Él estaba realmente enfermo, pero me dijo toda su ideología sin vacilar y de una forma.
Pero quizás la más importante para mí fue cuando pude entrevistar a Fidel Castro. Fue en
1996 y fue el día que se reunió por primera vez con Juan Pablo II. Según publicó el New
York Times, había 2.300 peticiones para entrevistarlo, pero de esas solicitudes solo
accedió a hablar con CNN en Español. Eso para mí fue en un logro periodístico
importante, porque yo estaba en el único medio que él aceptó dar una entrevista y darla
en español.
_ ¿No cree que también influyó la credibilidad que tiene su trabajo?
Puede ser… Yo pienso que la credibilidad es lo fundamental que debemos tener los
periodistas. Si uno pierde la credibilidad, lo pierde todo. O sea, aquel que no quiere
comprometerse con la credibilidad, con dar las distintas caras de las diversas realidades,
es mejor que no se haga periodista, que se haga político, relacionista público, cualquier
otra cosa, pero no periodista. Para el periodista hay un deber supremo que es el informar
por sobre todo y no limitarse a hacer propaganda de uno de los lados, si no realmente
presentar cuáles son las distintas opciones.
Si vemos, por ejemplo, el conflicto israelí–palestino muchos tienden a verlo en términos
de buenos y malos, de víctimas y verdugos, entre ángeles y demonios, pero creo que ahí
estamos hablando de dos pueblos que luchan por sobrevivir y cuando se lucha por
sobrevivir se llega a hacer cosas que para muchos son inexplicables. Por eso digo que en
ese conflicto quien quiera hablar de buenos y malos es porque simplemente no quiere
escuchar las razones del otro, porque los dos lados tienen sus razones.
_ ¿Cree que exista la posibilidad de una convivencia pacífica entre las religiones?
Mi infancia fue en una ciudad que se llama Melilla, que está en el norte de África, pero
pertenece a España. Son 13 kilómetros cuadrados su extensión, no es nada. Hasta los 17
años viví allí. Es un lugar en el que hay habitantes de cuatro religiones: musulmanes,
cristianos, judíos e hindúes. Resulta que allí tuvieron una idea genial. Que los días
principales de las tres religiones más numerosas sean respetados por todos los niños.
Entonces tenemos una situación única en la que los niños judíos no van a la escuela el
Día del Sacrificio Musulmán y los musulmanes no van a la escuela el Día del Perdón
Judío, y ninguno de ellos va en Navidad.
Pienso que es una idea que puede ser extendida por el mundo, porque es necesario
tomar medidas que permitan bajar tensiones, que permitan que cada una de las religiones
vea en la otra el lado bueno y no el lado terrible que generalmente se muestra

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