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MECANISMOS DE DEFENSA

(Otto Fenichel)
A. Sublimación: (defensa exitosa del Yo). Da lugar a la cesación
de lo que se rechaza.
B. Defensas Patógenas: (típicas en la neurosis obsesiva (defensa del
yo ineficaz). Evita la irrupción de los impulsos rechazados.

 SUBLIMACIÓN  : (DEFENSA NO
PATÓGENA)

La sublimación es una defensa exitosa, necesita de mucha libido.


Posee distintos mecanismos:
- Cambio de la pasividad de una actitud activa.
- Vuelta contra el sujeto.
- Transformación de un fin en el opuesto.
Los impulsos sublimados encuentran su forma de salida por una
vía artificial, el impulso originario desaparece, se le quita la energía en
beneficio de una catexia de su sustituto.
Las pulsiones pregenitales constituyen el objeto de la sublimación.
La sublimación se caracteriza por:
- Una inhibición del fin.
- Una desexualización.
- Una completa absorción de un instinto por sus secuelas.
- Por una alteración dentro del yo.
Según Freud, la sublimación se halla íntimamente relacionada con
la identificación, esta sublimación puede, con mayor o menor éxito,
combatir o anular impulsos infantiles destructivos pero de una manera
encubierta, pueden abrir camino a estos mismos impulsos destructivos.
La persona que ha sublimado hace lo que el instinto exige pero lo
hace luego de que este ha sido desexualizado.

 DEFENSAS PATÓGENAS  :

Forma de manejar los conflictos entre las exigencias instintivas y el


temor o los sentimientos de culpa. Las contracatexias contienen los
instintos, estos tratan de bloquear su descarga haciéndolas perder con ello
la conexión con el resto de la personalidad y mantenerse inalterado en el
inconciente.
Los instintos rechazados ejercen una constante presión hacia la
motilidad. Al no poderse descargar directamente, lo hacen de forma indirecta,
asociando su
energía a otro impulso que está vinculado, aumentándolo o alterando la
cualidad del efecto. Este impulso sustituto toma el nombre de derivado.
Todas las defensas patógenas tienen su raíz en la infancia, si las
defensas infantiles son abolidas, los impulsos rechazados recobran su
vinculación con la
 personalidad. Así las pulsiones infantiles se convierten en pulsiones adultas, las
que pueden ser descargadas.
En cuanto al remanente, puede quedar sujeto a un mecanismo de
sublimación u otro mecanismo.
La percepción y otras funciones del yo son bloqueadas o disminuidas
por 
 poderosas contracatexias. Estos tipos de defensas y su culminación pueden
ser considerados como el patrón de acuerdo con el cual se forman todas las
defensas patógenas.

1.  Negación:

La negación de una percepción puede ser un compromiso entre el


hecho de adquirir conciencia de los datos proporcionados por la
percepción y la tendencia a negar. Mientras el yo es débil, la tendencia
a la negación puede mantenerse en situación de relativa superioridad.
Algo de esta negación en la fantasía, sigue existiendo en el adulto
normal, el cual, a pesar de saber que la verdad sea desagradable, se
complace en sueños diurnos en que esa verdad sea negada.
Estos sueños diurnos son un refugio que tratan de proporcionar un
alivio de las cargas de la realidad, mientras que los juegos y las
negaciones de la infancia son de mucha importancia.
Un hecho displacentero puede ser reconocido y negado alternativamente,
es el caso del recuerdo encubridor. En esta situación puede ser ofrecida a
la
 percepción o a la memoria una especie de objeto sustituto, este será
aceptado, y la lucha se decidirá en favor a la represión.
Recuerdo encubridor: es de carácter retroactivo, el yo acude a los
recuerdos en busca de imágenes que pueda ofrecer en calidad de
sustitutos a su conciencia, también las percepciones reales son
examinadas por el yo para servir de imágenes sustitutivas. El yo
dispone de valencias libres para las experiencias encubridoras y se
siente aliviado una vez dado con ellas.

2. Proyección:

La proyección es una operación por medio de la cual el sujeto


expulsa de si y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos,
deseos, incluso "objetos", que no reconoce o que rechaza en si mismo.
(Laplanche)
El primer juicio del yo es establecer entre los objetos comibles y
no comibles: la primera forma de aceptar es tragar, y la de rechazar es
escupir. La
 proyección es un derivado de la primera negación (quiero poner distancia
entre esto y yo). Las emociones o excitaciones que el yo trata de
rechazar son "escupidas" y luego sentidas como cosa fuera del yo. El
impulso censurable, en lugar de ser percibido por el yo, es percibido por
otra persona.
Las reacciones arcaicas que en las primeras fases del desarrollo se
 producen automáticamente, son, mas tarde, amansadas por el yo y utilizadas
por este para sus fines de defensa.
En la paranoia, la proyección alcanza la mayor intensidad, ésta
fantasía alcanza su punto culminante en los delirios de persecución.
El eliminar un impulso, un objeto del propio cuerpo, como las
heces, constituye una fantasía sumamente frecuente.
En general el organismo prefiere sentir los peligros como amenazas
desde afuera y no desde adentro.
El animismo constituye el ejemplo de proyección mas importante
en el desarrollo normal del yo.

3. Introyección:

La introyección está próxima a la incorporación, que constituye el


 prototipo corporal de aquella, pero no implica necesariamente una referencia al
limite corporal. (Laplanche)
La idea de tragar un objeto es una expresión de afirmación, es el
prototipo de la satisfacción instintiva, no de la defensa contra los instintos.
En la etapa del yo de placer puro, todo lo que es placentero es
introyectado; o sea, en ultima instancia, todos los fines sexuales son
derivados de fines de incorporación.
La introyección es el prototipo de la recuperación de la omnipotencia
 previamente proyectada sobre los adultos, pero la incorporación, si bien es
una expresión de amor, destruye los objetos como tales cuando el yo
toma conciencia de esto, utiliza este mecanismo para fines hostiles.

4. Represión:

Esta consiste en el olvido (intencional) de impulsos internos o


hechos externos o un no darse cuenta de los mismos, los cuales
representan posibles tentaciones o castigos por causas o exigencias
instintivas censurables, o meras alusiones a tales exigencias. Este hecho de
olvidar tiene el propósito de aminorar sus efectos reales, así como el dolor
que implicaría hacerse consciente de los mismos.
En la represión propiamente dicha, lo reprimido mantiene su acción
desde lo inconciente.
El olvido de un nombre o de una intención se produce allí donde
los mismos encuentran la resistencia de un motivo previamente coartado, a
veces se recuerdan los hechos como tales, pero sus vinculaciones,
significación y valor emocional son reprimidos. Los conflictos siguen cuando
se producen experiencias nuevas, que tienen alguna vinculación con aquello
que habrá sido reprimido. Hay una tendencia a utilizar el nuevo
acontecimiento como vía de desahogo; transformado en un "derivado". A
veces este desahogo fracasa y se
 produce una tendencia a reprimir los derivados de la misma manera como antes
fue reprimida la exigencia originaria; a esto se llama represión secundaria.
Hay veces que lo derivado de lo reprimido que se descarga le es
impuesta a su vez la represión: como los sueños diurnos, estos pueden
llegar a alcanzar un alto índice emocional mientras, no sobrepasen cierto
límite. Pasado este, son olvidados en forma completa e instantánea.
La represión propiamente dicha es el mecanismo principal de la
histeria. Expresa una actitud en la cual la cosa censurable es tratada
simplemente como si no existiera.
Cuanto más exigente en el sentido de imponer prohibiciones, tanto más
es estimulada en los niños la represión (los educadores).
El motivo de la represión es la tendencia a contener, paralizar,
aquello que ha sido reprimido de la motilidad.
Puesto que lo reprimido sigue existiendo en el inconciente y crea
derivados, la represión no se efectúa nunca de una vez y para siempre.
El mantenimiento de esta, requiere un gasto de energía, ya que lo
reprimido trata de encontrar una vía de escape.

5. Formación reactiva:

Hay muchas actitudes neuróticas que constituyen evidentes tentativas a


negar o reprimir ciertos impulsos, o de defender a la persona de algún
peligro instintivo. Se trata de actitudes constreñidas y rígidas que estorban la
expresión de los impulsos opuestos, que, no obstante, se abre camino a
distintos modos. Estas actitudes opuestas de carácter secundario, toman el
nombre de formación reactiva.
Estas, parecen ser una consecuencia y una forma de
reaseguramiento de una represión ya establecida. Es un tipo de represión en
la cual la contracatexias es manifiesta y evitan las represiones secundarias
produciendo una modificación definitiva en la personalidad. La persona
que ha elaborado formaciones reactivas ha modificado esta estructura como
si el peligro estuviera siempre presente, en forma tal que pueda hallarse en
cualquier momento en el que el peligro aparezca.
Un neurótico obsesivo que crea una verdadera formación reactiva
contra el odio, se convierte en lo contrario; es decir, la formación reactiva
puede hacer uso de pulsiones cuyos fines son opuestos a los de la pulsión
originaria. (un conflicto entre un impulso instintivo y una ansiedad o un
sentimiento de culpa
 pueden ocultarse bajo la apariencia de un conflicto de instintos).

6. Anulación:

Mecanismo psicológico mediante el cual el sujeto se esfuerza en


hacer como si pensamientos, palabras, gestos o actos pasados no hubieran
ocurrido,
 para ello utiliza un pensamiento o un comportamiento dotado de una
significación opuesta. Se trata de una compulsión de tipo "mágica"
 particularmente característica de la neurosis obsesiva. (Laplanche)
La finalidad de la compulsión de repetición es repetir el mismo acto, pero
despojado de su secreto inconciente, o con un significado inconciente opuesto
al
 primero.
Tal como la formación reactiva, la anulación puede tener su origen
en el incremento de la fuerza de una pulsión instintiva que se opone a la
pulsión
 primitiva, con lo que la actitud de defensa se condensa con una actitud
instintiva que pugna por lograr un placer erógeno.
Un fracaso del mecanismo de anulación explica varios fenómenos
en la neurosis obsesiva como por ejemplo, el aumento en las repeticiones a
causa que ninguna de ellas le ofrece seguridad; o ciertas formas
compulsivas de contar, o dudas de carácter obsesivo, etc.

7. Aislamiento:

Este mecanismo es típico en las neurosis obsesivas consiste en aislar


un
 pensamiento o un comportamiento de tal forma que se rompan sus
conexiones con otros pensamientos o con el resto de la existencia del
sujeto. (Laplanche)
El paciente no ha olvidado sus traumas patógenos, pero ha perdido
la huella de sus conexiones y de su significado emocional. Lo que actúa
es una contracatexias; su acción consiste en mantener separado lo que en
realidad corresponde que este unido. Hay veces que estos pacientes necesitan
comenzar y finalizar su hora de análisis con ciertos rituales, que sirven
para aislar las sesiones analíticas de aquello que ocurre antes y después
de las mismas. También se conserva tranquilo al trazar los acontecimientos
más apasionantes
 pero luego, a propósito de un asunto diferente, despliega una emoción
incomprensible, sin darse cuenta de que esa emoción ha sido desplazada.
Un aislamiento frecuente: es el que se establece entre los impotentes
sex- uales y los de ternura de la sexualidad.
Muchos niños tratan de resolver conflictos aislando ciertas esferas
de la vida (escuela, hogar y/o vida social, secretos de su soledad, etc.)
Representan la libertad instintiva y la otra el buen comportamiento El niño
llega a desdoblar su
 personalidad (dos niños con distintos nombres, uno bueno y otro malo).
Otro tipo de aislamiento es el que representan los intentos de
resolver conflictos acerca de la ambivalencia. (Amando a una persona y
odiando a la otra - estos sentimientos no establecen contacto entre sí).
Desde el punto de vista genético, el mecanismo de aislamiento se
halla vinculando el antiguo tabú del contacto. Este tabú, puede ser
dirigido contra cualquier impulso instintivo. Hay impulsos no prohibidos ya
sean de carácter sensual, o bien agresivos o de ternura, cuya finalidad no
presupone el hecho de tocar el objeto.

8. Regresión:

Dentro de un proceso psíquico que comporta una trayectoria o un


desarrollo, se designa así, en retorno en sentido inverso, a partir de un
punto ya alcanzado, hasta otro situado anteriormente.
 En un sentido tópico: se efectuara a lo largo de una sucesión de sistemas
 psiquicos que la excitación recorre según una dirección determinada.
 En sentido temporal:  Supone una sucesión genética y retorna a fases
superadas.
 En sentido formal  : Designa el paso a modos de expresión y de
comporta- mientos de un nivel inferior. (Laplanche)
La regresión es algo que le ocurre al yo. En general, parece ser
puesta en marcha por los instintos, los cuales, al ser bloqueada la
satisfacción directa,
 buscan un sustituto.
El requisito para este mecanismo es una peculiar debilidad de la
organización del yo. Este mecanismo opera y es distinto a los demás.

 Hay dos tipos de regresión:


a. Regresión de formas adultas a formas infantiles de sexualidad
(esta regresión es el requisito previo de las neurosis). Todo desengaño o
amenaza que afecte la sexualidad adulta, puede hacer que una persona
vuelva a aquellos niveles de su sexualidad infantil a los que
inconscientemente se halla fijada. (o sea, a niveles que han sido
reprimidos y que se mantienen invariables en el inconciente).
 b. Regresión al narcisismo primario, o a la etapa de desarrollo
anterior a la diferenciación final del yo y el ello. Cuando se produce esta
regresión, se
 produce el bloqueo del yo.
 DEFENSAS CONTRA LOS AFECTOS:

Estas defensas tratan de evitar el dolor del pánico traumático o la


pérdida de la autoestima. En consecuencia, toda defensa es, en ultima
instancia una defensa contra los afectos.

1. Bloqueo (represión) de afectos:

Las tendencias inconcientes favorables al afecto, al ser bloqueadas


crean derivados, se delatan en sueños, síntomas, y otras formaciones
sustitutivas. Se delatan sencillamente en un estado general de debilidad,
causado por el consumo excesivo de energía. La formación del derivado
origina una inestabilidad afectiva general, como primera consecuencia de la
defensa contra los afectos mediante el bloqueo de la descarga.

2. Postergación de los afectos: (desplazamiento)

El desplazamiento en el tiempo con el simple resultado de una


aparición
 posterior de la reacción afectiva y el de evitar, de este modo, el
reconocimiento de la situación que ha dado motivo a este mecanismo, es
el caso de desplazamiento de un afecto.
La rabia puede ser soportada sin descarga por un corto tiempo, pero
después tiene que ser descargada, sea contra quien fuese.
El mecanismo de la postergación del afecto no se limita a la rabia
y la aflicción. Esta forma de postergación del miedo puede tener el efecto
de salvar la vida, por cuanto posibilita una acción voluntaria que de otro
modo podría ser 
 paralizada por el miedo.
La postergación es un caso de desplazamiento.
El desplazamiento del objeto se conoce debido al estudio de las
fobias a los animales.

3. Equivalentes de afectos:

Las inervaciones de descarga típica pueden producirse total o


 parcialmente, pero su significado psíquico se mantiene inconciente. Este es
el modo en que se originan los equivalentes de afecto.
Todos los afectos pueden ser reemplazados de igual manera,
por equivalentes de sensaciones románticas.
4. Formaciones reactivas contra los afectos:

Estamos habituados a ver la utilización de la vergüenza y el asco


como defensas sexuales, y nos sentimos inclinados por ello, a considerar una
conducta desvergonzada, o el recurso ostentoso a lo repugnante, mas como
una irrupción de los instintos sexuales infantiles que como una formación
reactiva contra los afectos.

5. Cambio de cualidad de los afectos: El yo modifica la cualidad


de las experiencias afectivas.

6. Aislamiento de 105 afectos: estos afectos pueden ser aislados de


sus conexiones psíquicas al precio de una contracatexis especial.

7. Proyección e introyección de afectos:

Los afectos pueden ser proyectados, o sea, percibidos en otra


persona,
 para evitar percibirlos en si. Por introyección "tragarse la propia
emoción". Como todas las defensas estas defensas contra los afectos
pueden fracasar. La ausencia de afectos puede convertirse en lo opuesto.

8. Defensa contra sentimientos de culpa:

El yo se ve obligado a establecer una doble contracatexis y a


luchar simultáneamente contra los deseos censurables del ello y las exigencias
del Super Yo. Los sentimientos de culpa pueden ser reprimidos.
Toda culpa puede ser sobrellevada mas fácilmente si algún otro ha
cometido el mismo hecho. El compartir la culpa, tiene también una gran
importancia.
El aislamiento de un afecto puede observarse en un neurótico
obsesivo.
La regresión como defensa contra sentimientos de culpa puede
observarse en el masoquismo moral.