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Introducción

Mucho se ha hablado respecto al conocimiento de la Inteligencia Emocional (IE). Los


primeros investigadores en establecer una definición fueron los doctores en psicología Jhon
Mayer y Peter Salovey, quienes puntualizaron que se trataba de la habilidad para supervisar
los sentimientos y emociones propios y ajenos, con el fin de lograr discriminarlos y utilizar
esta información en la orientación del pensamiento y el comportamiento propio.
Conforme se profundizaba sus estudios, la definición sería definida como la habilidad para
percibir y expresar con exactitud las emociones, tener acceso a las emociones ajenas o
generarlas cuando estas sean productivas para el pensamiento, entender la naturaleza de las
emociones, de manera que estemos en capacidad de regularlas con el fin de promover el
crecimiento tanto emocional como intelectual.
Paul IEM, psicólogo especialista, estructuró una definición simple y sencilla a partir de la
cual interpretó la inteligencia emocional como la habilidad para discernir sobre lo que se
siente bien o mal y la forma como podría transformarse un sentimiento negativo en uno
positivo.
Tras efectuar numerosos estudios en el campo de la educación, el neuropsicólogo Howard
Gardner, planteó la necesidad de construir un nuevo sistema de educación, y por lo tanto de
evaluación, en el cual se percibieran y se lograran desarrollar los talentos personales y
aplicarlos plenamente. Actualmente podemos decir que en la medida en que esto sea
posible, los niños podrán sentirse más plenos y satisfechos. Más adelante, Gardner definió
un modelo en el que incluyó el concepto inteligencias personales múltiples, que dividió en
dos categorías básicas de la inteligencia: la inteligencia interpersonal y la inteligencia
intrapersonal.
La primera está definida como la capacidad de entender a los demás, y en ello intervienen
factores como la motivación, la forma de funcionar y de trabajar en grupo. La segunda es la
capacidad de estructurar un modelo preciso y realista de uno mismo y de ser capaz de
utilizarlo de forma que logre desempeñarse efectivamente. Aunque este modelo se halla
definido como inteligencias múltiples, tiene muchos elementos que son considerados en las
definiciones de Inteligencia Emocional.
Definición de Inteligencia Intrapersonal
La inteligencia intrapersonal se refiere a la capacidad de autocomprensión. Se trata de uno
de los componentes de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, quien propuso la
existencia de múltiples tipos de inteligencia.
En este caso, la inteligencia intrapersonal está asociada al acceso a la propia vida emocional
y sentimental. Es, por lo tanto, la facultad de la persona para conocerse a sí misma. Al
identificar sus emociones, el sujeto puede interpretarlas y guiar su conducta. La meditación
y la reflexión están entre las vías que colaboran a aumentar el autoconocimiento y
desarrollar la inteligencia intrapersonal.
¿Qué competencias definen la Inteligencia Intrapersonal?
El correcto desarrollo de la Inteligencia Intrapersonal, lleva asociado el desarrollo de tres
competencias emocionales; Autoconocimiento emocional, Autorregulación y Motivación,
cada una de ellas con sus habilidades prácticas:
1. Autoconocimiento: Es la capacidad de saber que está pasando en nuestro cuerpo y
qué estamos sintiendo. Las habilidades prácticas que se desarrollan esta
competencia son:
 Conciencia emocional
 Autovaloración
 Confianza en uno mismo

2. Autorregulación: Capacidad para regular la manifestación de una emoción y/o


modificar un estado anímico y su exteriorización. Sus habilidades prácticas son:
 Autocontrol
 Confiabilidad
 Integridad
 Adaptabilidad
 Innovación

3. Motivación: Capacidad de motivarse y motivar a los demás. Las habilidades


prácticas de esta competencia son:
 Logro
 Compromiso
 Iniciativa
 Optimismo
La Inteligencia Intrapersonal se puede especificar como la capacidad de construir una
percepción precisa de uno mismo y de organizar la propia vida; aptitud de
autoconocimiento y de entenderse. De esta forma, la persona que tenga adecuadamente
desarrollada esta inteligencia, conoce los aspectos internos que conllevan su propia manera
de pensar, sentir y actuar.
Ejemplos de personas destacadas en la inteligencia intrapersonal

• Sigmund Freud
Médico, neurólogo y psicoanalista austríaco nacido en Freiberg (Moravia) Creador del
psicoanálisis, está considerado como uno de los psicólogos más influyentes no sólo de su
época, sino de toda la historia del pensamiento. Mencionado por el propio Gardner en la
Teoria de las inteligencias multiples A juicio de Gardner (2011), destacan en Freud la
inteligencia lingüística y la personal, lo que le convirtió en un líder desde joven, capaz de
crear vínculos afectivos y académicos sin perder por ello su autonomía intelectual e
intereses propios.
Freud un auténtico revolucionario en el campo de las ciencias, que hoy es reconocido como
tal y su influencia persiste en el Psicoanálisis, así como en otros campos de las ciencias
sociales, gracias a sus aportes sobre la represión, sus características, funciones y resultantes,
en los niveles individual y social. Otra de sus obras fundamentales fue El Malestar en la
Cultura, donde exploró las implicaciones sociales de la represión como “la piedra angular
sobre la que descansa toda la estructura del psicoanálisis” (Freud, citado en: Gardner, 2011,
p. 97).
• Carl ROGERS
psicólogo estadounidense es uno de los autores más conocidos del movimiento humanista.
Su método terapéutico terapia no directiva  parte de la hipótesis central de que el
individuo posee en sí mismo medios para la auto comprensión y para el cambio del
concepto de sí mismo, de las actitudes y del comportamiento auto dirigido.
Para Rogers el ser humano nace con una tendencia realizadora que, si la infancia no la
estropea, puede dar como resultado una persona plena: abierta a nuevas experiencias,
reflexiva, espontánea y que valora a otros y a sí mismo. La persona inadaptada tendría
rasgos opuestos: cerrada, rígida y despreciativa de sí mismo y de los demás.
Rogers insiste en la importancia que tienen las actitudes y cualidades del terapeuta para el
buen resultado de la terapia: las tres principales son la empatía, la autenticidad y
la congruencia.

Personajes de la Inteligencia interpersonal


• Virginia Woolf 
Fue una escritora británica del siglo XX. En sus escritos y ensayos destaca por el análisis
que realiza acerca de sus sentimientos y emociones, tanto en el presente como en el pasado.
Virginia realizaba inmersiones en su propio mundo interior con el objetivo de entenderse
mejor a sí misma y posteriormente reflejaba sus reflexiones y conclusiones por escrito.

• Carl Jung 
Fue un psicólogo y psiquiatra suizo nacido a finales del siglo XIX. Jung poseía una alta
capacidad para prestar atención y analizar sus propios sentimientos y emociones, lo que le
conducía a investigar acerca de ellos con profundidad y elaborar teorías finalmente. Parte
de su método se basaba en el autoconocimiento y análisis exhaustivo de su propia persona.
Fundó la escuela de psicología analítica y realizó grandes aportes al campo de la psicología
que continúan vigentes.

EJEMPLOS PRÁCTICOS DE INTELIGENCIA INTRAPERSONAL


 Por poner un ejemplo de este tipo de inteligencia, tenemos el caso de dos personas que
entran en una empresa al mismo tiempo. Se llamarían a y b. A es muy retraído, algo arisco
y no le gusta hablar con la gente. B, por otro lado, es extrovertido y es el “alma de la
fiesta”. Para el responsable de seleccionarlos, no le sorprendió demasiado cuando se enteró
de que a b le estaba siendo más fácil integrarse que a. A era bueno en su trabajo, pero
apenas lo tomaban en cuenta en algunas de las decisiones que se tomaban y algunos ni
siquiera se sabían su nombre, mientras que a b, aun pese a ser muy nuevo, ya le
preguntaban qué le parecía si tomaban tal o cual decisión.

PERSONAJES DE LA INTELIGENCIA INTERPERSONAL


 Los grandes líderes tienen una fuerte inteligencia interpersonal para bien o para mal. Martín
Luther King líder estadounidense de los derechos civiles, fue un orador estimulante que uso
sus habilidades para inspirar el cambio social radical.
 Martín Luther King quiso compartir su “sueño” con millones de personas. Eso fue posible
porque era un hombre —entre otras cosas— con una gran capacidad de empatía: creía en
los demás y sabía trabajar con ellos.

Inteligencia intrapersonal: actividades para jóvenes y adultos


Analiza tus emociones: dedica tiempo a pensar acerca de cómo te sientes o te ha sentido
en diferentes situaciones, a ponerle nombre a esas emociones y a intentar verbalizarlas
con otras personas. Este análisis favorece tanto la identificación tempranas de posibles
emociones, como la comprensión de las mismas en base a las circunstancias o situaciones.
Entenderte a ti mismo o misma y a tus emociones te empodera a la hora de tomar
decisiones en base a un conocimiento realista, y promueve que seas capaz de saber qué te
conviene evitar y qué buscar con determinadas emociones para un mayor bienestar.
Registra tus emociones y sentimientos: apuntar cómo nos hemos ido sintiendo, qué
creemos ha afectado a esas emociones y describir estas emociones de forma detallada
fomenta la autoconciencia. Escribir y registrar nuestros pensamientos y sentimientos nos
ayuda a reflexionar sobre ellos, así como analizar posteriormente todo el material junto
facilita la tarea de aprendizaje sobre la propia persona. Los registros y su análisis facilitan
que por ejemplo descubramos que realizar cierta acción nos hace sentir bien o mal,
cuando de otra manera no habríamos sido capaces de descifrar esta relación o conexión.
Dedicar un tiempo a examinar nuestra propia persona: es necesario dejar un espacio
para reflexionar acerca de nuestra persona, nuestros puntos fuertes y débiles, a reconocer
nuestras virtudes y pensar cómo podemos mejorar nuestras limitaciones. Realizar esta
tarea por escrito puede facilitar el proceso de autoconocimiento.
Revisa tus valores, prioridades y objetivos: nuestras metas en la vida van cambiando, al
igual que lo hace nuestra propia persona. Es por esto, que es necesario buscar y crear
momentos de reflexión acerca de qué es lo que queremos, cuáles son nuestras
necesidades y cómo han ido evolucionando estas a lo largo del tiempo. Se puede elaborar
una jerarquía de objetivos, valorar qué nos falta para conseguirlos y qué podríamos hacer
en relación con lo que nos falta. También es importante valorar aquellos objetivos que nos
marcamos en el pasado y ya hemos conseguido, valorar el aprendizaje, cómo nos hicieron
sentir etc.
Adelantarse a posibles situaciones difíciles: consiste en aplicar el conocimiento que
poseemos acerca de nuestras fortalezas y limitaciones para el afrontamiento de
situaciones futuras. Por ello, mediante la visualizacion y la imaginación podemos generar
una idea de la situación, en qué aspectos nos desenvolvemos adecuadamente y en cuáles
no tanto y nos gustaría poder trabajar en ellos para mejorarlos.