Está en la página 1de 4

FAMILIA MULTIESPECIE O INTERESPECIE EN COLOMBIA

La sociedad y la cultura han influenciado en que el concepto de familia no debe ni puede


ser limitado ni condicionado, en el entendido que dicho concepto es dinámico, pues está
sujeto a los constantes cambios que pueden surgir dentro de una población de acuerdo con
sus necesidades, intereses, deseos, gustos, principios e ideales. Es por ello, la necesidad de
analizar qué tan razonable es incluir la “familia multiespecie o interespecie” dentro de los
tipos de familia que se conforman en Colombia.

Al respecto, la Corte Constitucional ha señalado que (…) la doctrina ha puesto de relieve


que “la idea de la heterogeneidad de los modelos familiares permite pasar de una
percepción estática a una percepción dinámica y longitudinal de la familia, donde el
individuo, a lo largo de su vida, puede integrar distintas configuraciones con
funcionamientos propios.…El “carácter maleable de la familia” se corresponde con un
Estado multicultural y pluriétnico que justifica el derecho de las personas a establecer una
familia “de acuerdo a sus propias opciones de vida, siempre y cuando respeten los
derechos fundamentales”, pues, en razón de la variedad, “la familia puede tomar diversas
formas según los grupos culturalmente diferenciados”, por lo que “no es
constitucionalmente admisible el reproche y mucho menos el rechazo de las opciones que
libremente configuren las personas para establecer una familia”1

De acuerdo a las cifras, Miguel de la Torre, director de nuevos negocios de Kantar


Worldpanel reveló que “en Colombia existen más de 3’500.000 hogares con mascotas, de
los cuales el 67 % tienen perro, el 18 % gato y 16 % tienen ambos”, así mismo, la
Honorable Concejal María Clara Name R. (2018), en su artículo “cada día son más las
familias con integrantes de 4 patas” manifesto que el 72% de las familias en Bogotá, tienen
perros y la tendencia va en aumento, en unos años se duplicará el número de mascotas por
familia. Es así, como se evidencia que actualmente las familias colombianas adhieren a su
núcleo familiar a una mascota o animal de compañía.

Hay que mencionar, además, la relación que existe entre hombre – mascota o animales de
compañía, la Corte Constitucional se ha pronunciado al respecto, señalando que en mucho
de los casos suele existir más afecto hacia una mascota frente a un integrante de la familia o
de su entorno social, manifestando que “(..) Ahora bien, las desaveniencias producidas por
la tenencia de animales domésticos en los sitios de habitación y, más aún, si con ocasión
de la misma se invocan derechos fundamentales, como en los casos que plantean las
tutelas en estudio, se hace preciso analizar las posibles causas que dan lugar a la
convivencia “hombre-animal”. Dentro de una gran variedad de circunstancias posibles,
cabe destacar las siguientes modalidades: b. Aquella en la cual se refleja el propósito de
las personas de satisfacer el deseo de llevar a cabo una afición que puede concretarse en
la crianza, cuidado, educación, exposición de animales con fines de entretenimiento,
recreación, o por propósitos lucrativos o económicos, de carácter lícito y bajo condiciones
estrictas de protección del animal; c. Por último, se evidencia otra situación relacionada
específicamente con el comportamiento afectivo de los seres humanos, en donde el animal
se convierte en un objeto de cariño y compañía en grado quizás igual o superior a una

1
Corte Constitucional (26 de julio de 2011) Sentencia C-577/11. [MP. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo]
persona integrante de la familia o de su núcleo social, al cual se le destina atención
especial, cuidado y amor. En este evento, se pueden observar situaciones extremas, en
donde se pretende reemplazar con el animal la carencia de apoyo afectivo, el cual
adquiere niveles importantes de afectación en la salud mental de los individuos, generando
tendencias depresivas causadas por la soledad o el rechazo del mundo exterior y que se
ven retribuidas y aliviadas por la compañía, el cariño y la confianza que se obtiene del
animal. (…) Con fundamento en las anteriores premisas, para la Sala no hay duda sobre el
estrecho vínculo que presenta la tenencia de un animal doméstico con el ejercicio de
derechos por parte de su propietario o tenedor, los cuales deben ser objeto de protección y
garantía jurídica. En primer término, bajo el presupuesto de que los derechos
fundamentales son aquellos que pertenecen a toda persona en razón a su dignidad
humana, son inherentes al ser humano, tienen un carácter inalienable y su definición
depende no sólo de la naturaleza del derecho sino también de las circunstancias
particulares del caso en estudio, se concluye que frente a la situación de la tenencia de
animales domésticos, los derechos fundamentales que en forma diáfana se relacionan con
la definición descrita son los relativos al libre desarrollo de la personalidad.”2

Así mismo, la Corte ha señalado qué “(..) La tenencia de un animal doméstico en el lugar
de residencia es una decisión personal y familiar que obedece a diferentes necesidades y
proyectos de vida, y que por lo tanto en principio debe ser respetada y protegida por el
Estado. Desde sus inicios esta Corporación ha sostenido que las personas cuentan con el
derecho a tener animales domésticos, en tanto se trata del ejercicio de varios derechos
fundamentales entre los que se han mencionado el libre desarrollo de la personalidad y la
intimidad personal y familiar. Con relación al primero, la jurisprudencia constitucional ha
destacado que es un derecho de status activo que “exige el despliegue de las capacidades
individuales, sin restricciones ajenas no autorizadas por el ordenamiento jurídico. Se
configura una vulneración de este derecho cuando a la persona se le impide, de forma
arbitraria, alcanzar o perseguir aspiraciones legítimas de vida o valorar y escoger
libremente las circunstancias que dan sentido a su existencia.”3

Es así, como la Corte Constitucional en multiples ocasiones ha descrito la relación estrecha


y amorosa que existe entre el hombre – mascota o animales de compañía, que en muchas
ocasiones se vuelve una relación necesaria para el proyecto de vida de un hombre y su
relación en está. Como también, mucho de los colombianos han tomado la decisión de estar
solteros y tener de compañía una mascota a la que le brindan los cuidados, atenciones y
amor; o las parejas que toman la decisión de no tener hijos y en consideración, tener una
mascota; o en otras situaciones, las parejas han decidido tener sus hijos y sus animales de
compañía, en cualquiera de las formas planteadas las mascotas las hacer parte o las
convierten miembros de la familia.

Un estudio de la Pontificia Universidad Javeriana, el autor en su monografía busca


demostrar que hoy en día en Colombia y en el resto de mundo, los animales de compañía o
mascotas, han sido considerados por el hombre parte de su núcleo de familia, tanto así, que
se vuelven dependientes de ellos, ya que ellos hacen parte de su diario vivir y en

2
Corte Constitucional (30 de enero de 1997) Sentencia T-035/97. [MP. Hernando Herrera Vergara]
3
Corte Constitucional (02 de marzo de 2012) Sentencia T-155/12. [MP. María Victoria Calle Correa]
cosencuencia de su plan de vida, incluyendolos a ésta como sus fieles compañeros o en
mucho de los casos como sus hijos.4

En cuanto aquellas posiciones, que señalan que en Colombia No es posible incluir en el


ordenamiento jurídico a la familia multiespecie o interespecie, toda vez que en un núcleo
familiar deben existir derechos y obligaciones recíprocas, como la ayuda mutua, el socorro,
el auxilio, el cuidado o el derecho a entrar en el orden sucesoral como heredero legítimo,
consideran absurdo que una animal de compañía o mascota cumplan con las obligaciones o
derechos que tiene un ser humano dentro de la familia.

Desde mi punto de vista, no se trata de humanizar a una mascota o que adquiera derechos
fundamentales, como lo ha manifestado la Corte los animales no son sujetos de derechos
fundamentales; lo relaciono con el hecho de los derechos fundamentales que se tiene como
ciudadano colombiano para conformar una familia, el derechos a la libre personalidad, la
intimidad personal y familiar, como se evidencia en el caso ocurrido en un pueblo de
Antioquia en el que se acerca una pareja en proceso de separación a una comisaría,
solicitando conciliación de alimentos de su mascota, ya que ellos no la consideran un bien
mueble sino un miembro de la familia que requiere de cuidados. Como también, puede
llegar a suceder que se acerquen a conciliar lo concerniente a la “custodia” de la mascota o
regular el tema de las visitas.

En definitiva, el Estado debe garantizar y proteger el derecho a conformar una familia y


ésta no puede ser limitada, en el entendido que se hace necesario regular e incorporar
dentro del ordenamiento jurídico la familia multiespecie o interespecie, ya que basta la
voluntad de conformarla y de que manera lo hago, siempre y cuando no viole derechos
fundamentales de otros. Cabe resaltar, que la Corte Constitucional protege y garantiza los
dos elementos fundamentales para conformar este tipo de familia, primero, el dinamismo
del concepto de familia ya que no se puede hablar de un concepto general debido a sus
cambios culturales, por ultimo la Corte protege y garantiza la relación que existe entre el
hombre – el animal de compañía. Así que, al garantizar dos elementos fundamentales para
conformarla, es razonable que la Corte proteja e incluya la familia multiespecie o
interespecie dentro del ordenamiento jurídico colombiano.

4
Arias, R. (2018) Responsabilidad civil por el daño derivado de la lesión o muerte de animales de compañía. (Monografía de Grado,
Pontificia Universidad Javeriana). Recuperado de
https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/40531/Trabajo%20de%20Grado%20Responsabilidad.pdf?
sequence=4&isAllowed=y
REFERENCIAS

Arias, R. (2018) Responsabilidad civil por el daño derivado de la lesión o muerte de


animales de compañía. (Monografía de Grado, Pontificia Universidad Javeriana).
Recuperado de:
https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/40531/Trabajo%20de
%20Grado%20Responsabilidad.pdf?sequence=4&isAllowed=y

Corte Constitucional (30 de enero de 1997) Sentencia T-035/97. [MP. Hernando Herrera
Vergara]

Corte Constitucional (26 de julio de 2011) Sentencia C-577/11. [MP. Gabriel Eduardo
Mendoza Martelo]

Corte Constitucional (02 de marzo de 2012) Sentencia T-155/12. [MP. María Victoria Calle
Correa]

También podría gustarte