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La humilde flor

Cuando Dios creó el mundo, dió nombre y color todas las Flores.

Y sucedió que una florecita, pequeña le suplicó repetidamente con voz temblorosa:

¡Nomeolvides¡ ¡Nomeolvides!

Como su voz era tan fina, Dios no la oía. Por fin, cuando terminó el Creador hubo terminado
su tarea, pudo escuchar aquella vocecilla y se volvió a la planta. Más todos los nombres ya
estaban dados. La plantita no cesaba de llorar y el Señor la consoló así: No tengo nombre
para ti, pero te llamarás “Nomeolvides” Y por colores te daré el azul del cielo y el rojo de la
sangre. Consolarás a los vivos y acompañarás a los muertos.
Así nació el “Nomeolvides” o miosota, pequeña florecilla de color azul y rojo.
La gata encantada

Erase un príncipe muy admirado en un reino. Todos los jóvenes casaderos


deseaban tenerle como esposo. Pero él no se fijaba en ninguna y pasaba su
tiempo jugando con Zapaquilda, una preciosa gatita, junto a las llamas del hogar, u
n día dijo en voz alta.

Eres tan cariñosa y adorable, si fueras mujer me casaría contigo, dijo:

En el mismo instante apreció en la estancia, el hada de los imposibles que dijo:


Príncipe tus deseos se han cumplido.

El joven deslumbrado, descubrió junto a él a Zapaquilda, convertida en una


bellísima muchacha.

Al día siguiente se celebraban las bodas y todos los nobles y pobres deel reino
que acudieron al banquete se extasiaron ante la hermosa y dulce novia. Pero, de
pronto, vieron a la joven lanzarse sobre un ratoncillo que zizagueaba por el salón y
zarpárselo en cuanto lo hubo atrapado.

El príncipe empezó entonces a llamar al Hada de los imposibles para que


convirtiera a su esposa en la gatita que había sido. Pero el hada no acudió y nadie
nos ha contado si tuvo que pasarse la vida contemplando como su esposa se
daba cuenta de todos los ratones del palacio.
El ojitto

Esta es la historia de una niña llamada Saulis. Un dia común, Saulis se despertó y
salió corriendo.

¡mami! ¡mami! Dijo gritando Saulis,

¿Qué pasa nena? Contestó la mai de Suaulis.

¿Qué cosas dices Saulis? Respondió su mami.

La mamá salió a ver qué pasaba fura, mientras Saulis estaba agitada e
impresionada.

¡oh no! ¡Saulis corre!! Gritó su mamá.

Saulis corriendo se escondió bajo su cama, la mamá pensó que Saulis mentía
pero en realidad Saulis había visto a los abogados de su padre, los cuales venían
a buscar a la pequeña Saulis para que se fueran con ellos.

Finalmente, todo quedó en un susto y todos siguieron viviendo felices.


La flor y el sapo
Había una vez una rosa muy bonita que estaba en el jardín, de repente llego un sapito vio
la flor y le dijo: eres muy bonita eres fragante quiero ser tu amigo, pero la flor por su
belleza tenia orgullo y le dijo: Uy para que te quiero yo, eres feo, eres panzón yo no te
quiero le dijo; el sapito se fue triste y llorando, después de haberse ido el sapito llegaron
unas hormigas con la flor y la empezaron a picar y entonces la flor empezó a gritar
ayúdenme ayúdenme, entonces regreso el sapo y le dijo: así quieres porque yo te iba a
cuidar pero tú te burlaste de mí y me despreciaste, entonces la flor le pidió perdón y se
hicieron amigos por siempre y muy felices.

El gatito feo

Habra una vez un gato llamado Blu, él era un gato carey con muchos colores,
como el negro, el amarillo, etc.; como una noche de muchos pero muchísimos
colores. Un día salió con sus hermanos a unas casas. Cada vez había menos
gatitos porque los estaban regalando.

Hasta que llegó el final del día y nadie quería llevarse a Blu. Pasaron semanas y
meses, pero nadie había querido llevárselo, hasta que la señora de la casa se
hartó con el gatito y lo echó a la calle Él tenía frío y hambre, hasta que llegó una
niña con una florecita en la cabeza se lo llevó y lo cuido mucho, tuvo mucha
atención con él, no se separó de él en ningún momento. Tan pronto la mamá llegó
y vio al gatito lo abrazó y no lo soltó hasta la mañana siguiente.

– No entiendo como un gatito tan pequeño podría vivir en


las calles. – Dijo la madre de la niña.

Pero ya no importa eso, ya tenemos una mascota y nos


hace felices, debemos conservarlo, no debemos
maltratarlo ni dejarlo en las calles porque es un ser vivo;
además, va a ser un miembro más de la familia, le
daremos mucho cariño y viviremos todos muy contentos.