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ODS 4: GARANTIZAR UNA EDUCACIÓN INCLUSIVA, EQUITATIVA Y DE

CALIDAD PARA PROMOVER OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE


DURANTE TODA LA VIDA PARA TODOS
Conseguir una educación inclusiva y de calidad para todos necesitará de mayores
esfuerzos, especialmente en países como África subsahariana y el sudeste asiático, como
también para poblaciones vulnerables, incluyendo personas con discapacidad, poblaciones
indígenas y niños refugiados o viviendo en comunidades rurales pobres. A pesar de los
avances considerables en los últimos 15 años, muchos niños y niñas aun no tienen las
habilidades básicas de aprendizaje como lo son lectura y matemáticas.
Y algo que siempre formará parte de un gran reto es la equidad dentro de los países.
Este objetivo busca garantizar que todos los niños y niñas cursen una educación primaria y
secundaria gratuita para el 2030, como también busca proveer igualdad de acceso a la
formación profesional, eliminar desigualdades de género y riqueza y lograr acceso
universal a una educación superior de calidad.

ANÁLISIS DE LA DECLARACIÓN DE LA UNESCO EN EL DESARROLLO DEL


ODS 4
El año 2015 es de gran relevancia para la política educativa. Es el año en el que la
tradición del marco de acción de la UNESCO de Educación para todos se integra
plenamente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de
Naciones Unidas (ONU). Esto siendo cada vez más común y, sobre todo, beneficiosa para
los Estados miembros que forman parte de cada vez más y más organizaciones
internacionales.
En este sentido, el que la ONU y su oficina para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) confluyan en un mismo marco (el ODS número 4) aumenta el nivel de eficacia
en la determinación de acciones para la mejora de la calidad educativa a nivel mundial.
Por todo ello, se plantea un triple objetivo. En primer lugar, abordar los antecedentes
de ONU y UNESCO en materia de educación que serán los Objetivos de Milenio del año
2000 y Educación para todos de 1990 y 2000, respectivamente. Por otro lado, valorar la
prospectiva que está por venir desde el momento actual hasta la finalización del periodo
otorgado (2030) para el desarrollo del conjunto de los ODS, en general, y del dedicado a la
Educación, en particular.
Es muy importante conocer también cómo los diferentes países han participado en la
definición y diseño del ODS 4 así como también están tomando decisiones para adaptar y
cumplir los objetivos propuestos dentro de sus gobiernos. Las situaciones de las que unos y
otros Estados parten son tan distintas como las posibilidades y recursos que tienen para
conseguirlos.
Es por ello que la discusión entorno a las políticas educativas y las realidades
particulares, se puede tomar como una relevancia indudable en el momento actual en el que
las agendas globales (también en materia de educación) tienen tal relevancia que pueden
pasarse por alto situaciones, circunstancias, intereses, tradiciones o culturas de países y
regiones concretas.

¿CUÁLES SON LAS IMPLICACIONES PARA EL FINANCIAMIENTO DE ESTE


OBJETIVO?
El financiamiento de la traducción e implementación de los compromisos del ODS 4
no solo requerirá un nivel más elevado de financiación continua, sino además un uso más
eficiente y equitativo de estos fondos. Como se indica en el Marco de Acción de Educación
2030 (párrafo 106), los recursos nacionales siguen siendo la fuente principal de
financiación de la educación. Por esta razón, los gobiernos se deben comprometer
claramente a proporcionar una financiación equitativa acorde con las prioridades,
necesidades y capacidades nacionales de educación para avanzar en la realización del
derecho a la educación y de esta forma aumentar y mejorar la financiación nacional para la
educación.
Los países tendrán que:
Aumentar la financiación pública para la educación: para ello es necesario ampliar la
base fiscal, prevenir la evasión fiscal y aumentar la proporción del presupuesto nacional
asignado a la educación. Los indicadores de referencia internacionales recomiendan la
asignación de un 15-20% del gasto público a la educación y un 4 – 6 % del PIB.
Aumentar la rendición de cuentas: mientras que la financiación nacional para la
educación debe incrementarse, es necesario utilizar más eficientemente los recursos
existentes. Mejorar la gobernanza y la rendición de cuentas puede aumentar la eficiencia y
hacer más eficaz el uso de los recursos existentes.
Dar siempre prioridad a los más necesitados: por último, los recursos asignados a la
educación deben ser utilizados de manera más equitativa. Los niños, jóvenes y adultos
desfavorecidos, así como las mujeres y niñas y las personas en las zonas afectadas por el
conflicto, por lo general tienen las mayores necesidades de educación y por lo tanto la
financiación debe dirigirse a ellos.