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Amantes Legendarios (L.

S) (AP)
by billy_larrystylinson

Talvez el amor entre ellos nunca acabo...

#861 in Adolescentes (23/12/14)


#839 in Adolescentes (25/12/14)
#720 in Adolescentes (26/12/14)
#723 in Adolescentes (27/12/14)
#764 in Adolescentes (30/12/14)
#651 in Adolescentes (03/01/15)

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Prólogo

Talvez el amor entre ellos nunca acabo, y siempre será eterno.


Harry Styles el chico que practica magia y Louis Tomlinson el universitario, ¿que pasará si todo
ese amor que alguna vez la pareja del pasado tuvo se reencarnara en ellos?

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01.

-Niall ¿Estás seguro de que es por aquí?

-Sí...casi seguro -respondió Niall de lo más tranquilo.


-¡Casi! - Louis abrió los ojos descomunalmente.

-Vamos, Louis...¿de qué te preocupas?

-Liam, ya está oscureciendo -el joven de ojos azules que conducía el coche, no entendía la
pasividad de su amigo.

-Se está oscureciendo y llueve a cántaros -agregó Zayn- ¿te parece poco Liam?

-Bah! ¡son unos miedosos! Yo lo estoy tomando con humor, nos propusimos llegar al lago The
Serpentine, disfrutar de la pesca y desconectarnos del mundo, eso debemos hacer.

-¡Claro! No puede ser que se nos pierda un lago -señaló Niall, gesticulando con las manos
exageradamente.

-OK. De acuerdo, pero puede ser que nosotros nos perdamos del lago.

La lluvia golpeaba intensamente el parabrisas del vehículo, y los chicos podían observar a los
árboles cómo se inclinaban ante el viento. A Louis esto le preocupaba de verdad.

-Vaya día que se nos ocurre elegir para pescar en un lago que no conocemos ni tampoco la
región donde queda.

-Louis, pasaremos la noche en la cabaña junto al lago, y mañana verás el sol.


-Lo malo es que no he visto el letrero de la ruta para llegar a Londres.

-Sí, recuerda que debemos tomar la 158 antes.

-Niall, ¡no he

visto que estemos en la maldita ruta que dices! -exclamó con menos paciencia, Louis

El rubio extendió sobre sus piernas el mapa. Zayn se asomó por detrás del respaldo del asiento
de Niall, observando como este indicaba con su dedo una línea roja.

-Por aquí...sí, Louis debes doblar a la derecha en el siguiente cruce.

Zayn asintió, confirmando la observación hecha por el rubio, y luego agregó, mientras observaba
el mapa -Sí, estoy de acuerdo, es por ahí.

-Bien, bien, así lo haremos.

Niall, sentado detrás de Louis, prefirió cruzarse de brazos y cerrar sus ojos.

-No te hagas el dormido Niall -el moreno acercó su rostro al rubio, y con voz muy aguda lo llamó -
¡Nialler! ¡Nialler!- mientras le pasaba un dedo por los labios, que provocó una sonrisa en este
último -¡Ahhhh! ¿ves? Te haces el indiferente y no te queda.
-Zayn, ¿acaso no es preferible callar antes que decir algo que no tomarán en cuenta?-el moreno
lo miró extrañado, frunciendo el ceño.

-¿Sobre qué?

-¡Que estamos perdidos! Eso.

-¡Estás loco! Es imposible -refutó Zayn.

-Yo opino lo mismo que Niall -dijo fuerte Louis, para que no quedaran dudas. Mantenía la mirada
fija en la carretera, cada vez más oscura. Luego de unos momentos llegaron al cruce y Louis
tomó la ruta de la derecha, siguiendo las recomendaciones dadas por Liam y Zayn.

Después de conducir por un lapso relativamente breve de tiempo, Louis, con el corazón encogido,
debió reconocer lo inevitable.

-¡Chicos! Esta no es la ruta.

-¿Cómo que no? -Liam extendió una vez más el mapa sobre sus piernas -Pero si aquí dice que
esta es... la... ruta... -su voz fue haciéndose cada vez más tenue, terminando en un susurro.

-No me digas Liam. Te equivocaste al mirar el mapa -Louis lo miró por un instante, queriendo
darle un golpe al castaño, pero luego se calmó.
Zayn otra vez se reclinó sobre el respaldo del asiento de Liam, intentando ver algo de lo que
miraba Liam. Mientras Niall movía su cabeza de lado a lado.

-Yo sabía, lo sabía... ¡estamos perdidos!

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02.

-Bajemos -dijo Liam, intentando mostrarse seguro de lo que hacía.

-¡Estás loco! -gritó desesperado el moreno - ¿Y si aparece el de la sierra?

-¡Zayn! ¡Pareces una niñata! -rió el rubio.

-¡Estoy cagado de miedo y no me da vergüenza admitirlo!

-Está bien ¡Liam!, ¡Zayn! Vamos a ver si alguien en esa casa nos puede orientar...yo no sé por
qué no trajimos GPS -Louis comenzó a bajar de su vehículo.

-¡Bah! Yo no confío en esos aparatos. Sólo creo en los mapas, por algo voy a ser un geólogo
como los antiguos, esos de verdad.

-¡Cállate Liam! -a Niall ya no le quedaba paciencia. Se bajó del coche, y los cuatro corrieron los
pocos metros que separaban del carro con el porche de entrada. Liam tocó el timbre y se
quedaron esperando. Zayn intentó en vano mantener su cabello en orden, pero a merced del
viento, éste se convirtió en una maraña sobre su cara, provocando la risa de Niall.

-Sí te ríes otra vez, te vas a acordar de mí más rato -A Niall, esta promesa de Zayn, le pareció
seria porque dejó de reír al instante.

Liam volvió a tocar el timbre, y esperaron... nada. En ese instante, un relámpago y un trueno los
hizo saltar del susto.

-¡Mierda! -exclamó Zayn provocando las risas nerviosas de sus amigos, risas que se congelaron
porque la gran puerta comenzó a abrirse, sola.

-¿Quién abrió?

-preguntó Zayn temeroso.

-Tal vez cuando dijiste "mierda" se accionó un dispositivo. Puede que sea la palabra clave.

-¡Ya cierra el pico Niall! -el de rubio rió.

Louis asomó medio cuerpo por la puerta y llamó.


-¡Hola! ¿Hay alguien? -silencio

-Esto no me gusta...en serio chicos -Louis sentía que algo le oprimía el pecho, que su corazón iba
a salir corriendo por su boca, se iba a montar en el cohe y los iba dejar ahí tirado. Con su mano
derecha empujó la puerta abriéndola totalmente. Los jóvenes se quedan mirando, sin moverse,
hasta que al fin se atrevieron a avanzar, y entraron.

Era un inmenso hall, con una gran lámpara de lágrimas que colgaba del cielo que debía tener
unos cinco metros de altura. Al fondo, la amplia escalera, cubierta de una alfombra roja lisa,
terminaba en un descanso que tenía un enorme ventanal con un vitral, en el cual se reconocía la
figura de un caballero en su caballo.

Abajo en el hall, otra alfombra roja, pero esta vez con flores de lis en dorado cubría parte del piso
de mármol. Al centro, una pequeña mesa redonda con tres patas, y sobre ella un hermoso jarrón,
que seguramente era de porcelana, y que contenía un arreglo floral, que lucía fresco como si
fuera del día.

-Hola! -repitió Louis el llamado, y otra vez nada.

A ambos costados del hall habían dos puertas, y otras dos más angostas a cada lado de la
escalera, hacia

el fondo del hall. Las paredes estaban revestidas con finas láminas de roble, dándole un aspecto
acogedor y oscuro al mismo tiempo.

Liam se atrevió a encaminar sus pasos hacia la primera puerta a la izquierda, todos le siguieron,
menos Zayn que se distrajo con un pequeño espejo que colgaba en la pared derecha, para
arreglarse el cabello, cuando se dio cuenta que estaba solo, se apresuró en alcanzar a sus
amigos, justo en el momento que otro trueno lo hizo dar un respingo.
Ingresaron a un gran salón. Habían varios sillones y sofás, por lo menos cuatro mesitas de centro
y seis mesas laterales, sobre ellas distintos objetos decorativos de cristal, porcelana, e incluso
marfil, figuras de damas o de caballeros, caballos , leones, jarrones con sus arreglos florales,
varias lámparas y candelabros con sus respectivas velas. Una mesa redonda con cuatro sillas se
destacaba junto al ventanal, y sobre ella un juego de naipes.

-Esta casa está sola, abandonada -habló pensativo Liam, mientras observaba detenidamente una
de las figuras de cristal.

-No creo Liam -respondió Louis -la chimenea está encendida y las flores son frescas.

-Tengo miedo... -susurró el moreno que no había dejado de temblar.

Se acercaron a la chimenea buscando su calor, mientras Liam encendía las pequeñas farolas que
estaban sobre ella. Recién entonces pudieron apreciar el cuadro que colgaba de la pared. El
cuadro debía medir aproximadamente un metro y medio de altura y un metro de ancho.

-¿Quién

será? -Liam observó el cuadro, y luego miró a Louis que parecía ensimismado en la figura que
aparecía ante sus ojos.

Era la imagen de un joven de más o menos la misma edad que ellos, de cabellos oscuros y
rizados, algo alborotados por la brisa; estaba en cuclillas, sobre una columna o tarima, mostrando
sólo su lado izquierdo. Se veía algo triste, como observando o esperando algo a la distancia, muy
sombrío, detrás de él un cielo encapotado, oscuro.

Tenía un perfil perfecto, era realmente hermoso.


En el marco, al pie del cuadro se leía con letras góticas "Harry (1864)"

- ¿Será el antiguo dueño? -preguntó el rubio, mirando a Louis que al fin pestañeó.

-Puede ser, pero no es el típico retrato de la época -para Louis, el semi perfil de aquel joven era
como el paisaje añorado. Ese paisaje de la infancia que quedó grabado en la memoria y se
extraña toda la vida sin saberlo; hasta que se vuelve a estar consciente de el por los azares de la
vida. La imagen reaparece frente a los ojos en alguna fotografía o en algún cuadro, llenando el
corazón de nostalgia. Sí, Louis sentía nostalgia de algo que no lograba definir. Sin entender el
porqué de sus emociones, se sintió triste y se le llenaron los ojos de lágrimas «Odiosa
melancolía», pensó.

Un relámpago seguido de un trueno los hizo sobresaltar, al mismo tiempo que las luces se
apagaron. Niall sacó su encendedor y ayudado por las luces de los relámpagos dio con un
candelabro sobre una de las mesas. Encendió las velas.

-¡¡¡Looouuuiiisss!!!!

- ¿Qué?

- ¿Qué de qué? -contestó Liam.

- ¡Tú me llamaste!

-Yo no te llamé. ¿Fuiste tú Zayn? -El moreno medio encogido, cerca de Niall, se alzó de hombros.
- ¿De qué?

- ¿Tú me llamaste? -le interrogó Louis.

-No -contestó extrañado Zayn, sin entender nada -Yo no he sido.

-¡¡¡Loooouuuiiiissss!!!! -esta vez la voz llenó el espacio, sonando aún más que los truenos, el
viento y la lluvia. Era una voz ronca, masculina, casi un susurro, pero al mismo tiempo firme e
intensa.

- ¡Yo no fui! -exclamó Niall, algo inquieto.

-Yo tampoco... -y el moreno se apegó aún más al rubio, buscando algo de protección.

-Si no hemos sido nosotros ¿Quién fue? -el rubio por primera vez sintió temor. Louis, al darse
cuenta de que sus amigos se estaban asustando, decidió restarle importancia a la situación.

-Debe haber sido el viento, y como estamos algo asustados...


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03.

-Sí, seguro que fue eso -aseveró Liam, intentando calmarse - Emm. ¿Por qué no vemos las otras
habitaciones?

- ¿Estás seguro? -el moreno temblaba como gelatina - Está todo oscuro, puede ser peligroso -en
ese instante regresó la luz.

- ¿Ves? No hay problema. Vamos... tengo hambre, busquemos comida -los tres jóvenes siguieron
a Liam.

Cruzaron el hall y se decidieron a entrar por la primera puerta que estaba a la derecha de la
entrada principal. Llegaron hasta otro gran salón, justo cuando la luz se volvía a ir.

- ¡Mierda! -exclamaron tres de ellos, y Niall volvió a su tarea de ubicar otro candelabro para
encender las velas. Cuando lo hizo, se percataron de que estaban en una especie de estudio-
biblioteca de gran tamaño, con estantes empotrados desde el suelo hasta el cielo de la
habitación, llenos de libros de todos los tamaños y colores, algunos de ellos realmente antiguos.

Estaban concentrados en observar cada detalle, pero los distrajo un fuerte rugido de viento que
azotó el ventanal abriéndolo de par en par.

- ¡Mierda! -volvió a exclamar Zayn.


La ráfaga de viento los hizo estremecer. Liam cerró las ventanas, mientras Louis sujetaba las
cortinas para que la tarea resultara más fácil.

Niall volvió a encender las velas, y vio sobre la chimenea un cuadro de proporciones similares al
que había en el gran salón. Pero éste, a diferencia del otro, estaba cubierto por una especie de
sábana blanca. Niall se acercó

e intentó mirar por debajo de la tela levantándola por una esquina, pero sin éxito.

- ¡Hey! Aquí hay otro cuadro -llamó. Liam se acercó hasta la chimenea y con un fuerte tirón quitó
la tela. En ese momento las luces se encendieron otra vez.

Observaron la imagen con la boca abierta, en el cuadro estaba la figura de un hombre joven,
también de semi perfil de cabellos largos y rubios.

- ¡¡¡Louis!!! Eres tú...pero rubio -dijo Liam. En el marco del cuadro, se leía también con letras
góticas "Louis (1863)".

Louis, sorprendido y sin poder articular palabra alguna, con los ojos casi desorbitados no podía
dar crédito a lo que tenía frente a él. Se sintió invadido por emociones que no había sentido en su
vida. El corazón se le había vuelto loco, y sus ojos se ponían vidriosos una vez más.

-Louis, si no fueses castaño, juraría que es un retrato tuyo. ¡Tiene hasta tu nombre!

-Yo soy rubio -respondió en un susurro a Liam -. Yo soy rubio.


- ¿Rubio? Entonces... ¿te tiñes el pelo? -Louis afirmó con su cabeza - ¡Vaya! Te conozco hace
dos años y nunca imaginé que tu cabello fuera de otro color -Liam estaba pensativo. Los cuatro
se quedaron en silencio, los únicos sonidos en el ambiente eran causados por un clima furioso
afuera.

- ¿Qué haces en ese cuadro Louis? -preguntó por fin Niall.

-No sé... no entiendo -la voz de Louis era un susurro apenas audible. Zayn lo observaba y
pensando

en una posible explicación, al fin se atrevió a decir algo.

-Puede ser que alguna vez te retratara algún artista callejero.

-Sí... podría ser... pero, ¿y el año? -silencio entre todos, escuchaban atentamente cada palabra
de Louis -. Aunque estoy loco, y la universidad me ha quemado las neuronas, recordaría haber
posado para algún pintor. Y además hace tantos años que me tiño... desde los quince años para
ser exactos, en esa época mis facciones era más infantiles de lo que se aprecia en este cuadro,
que parece tener mi edad.

-Veintidós años -dijo el rubio buscando en su mente una explicación lógica -Creo que esto es
cada vez más extraño.

Se quedaron una vez más en silencio, escuchando la lluvia y el viento.

- ¡¡¡Looouuuiiiissss!!!!
-Yo lo oí, lo escuché -el grito de Zayn los hizo sobresaltarse.

-Zayn, ya dijimos que es efecto del viento -le recordó el castaño.

-Entonces si es el viento, ¿por qué dice Looouuuiiisss y no dice Liiiaaamm?

El castaño lo miró con intenciones de contestarle con una palabrota, pero en ese instante un
fuerte portazo se escuchó desde el salón principal.

-Vamos... tal vez es el dueño -dijo Louis comenzando a caminar.

Al salir al hall no vieron nada extraño, pero otro fuerte golpe los sorprendió. Este venía

de la puerta derecha que estaba a un costado de la escalera.

- ¡Hola! -llamó Liam, pero otra vez nadie respondió.

Avanzaron en dirección de esa puerta. La abrieron y tras de ella había un pasillo ancho y bastante
largo que conducía hacia otras puertas y una escalera. Comprendieron que se trataba del área de
servicio.

Caminaron a través del pasillo hacia la puerta abierta de la cual salía luz. Los cuatro avanzaron
con cierto sigilo y con todos sus sentidos alertas al máximo. Liam y Louis iban a la vanguardia,
mientras Niall iba al final, dejando a Zayn al medio.
Un aroma característico golpeó sus olfatos haciendo accionar sus jugos gástricos.

- ¡Comida! -dijo el rubio que ya no daba más de hambre.

Al aparecer en la puerta, vieron una enorme cocina. Al fondo de ésta, ventanales llenaban la
pared de un extremo a otro. Bajo las ventanas, y empotrados a la pared, una serie de estantes
con cajones, y un lavaplatos. En el costado izquierdo, una inmensa estufa a leña y sobre ella dos
ollas hervían lentamente. Al centro de la habitación, una mesa larga de madera oscura y
desgastada. Hacia el costado derecho, un gran refrigerador, un microondas y un horno eléctrico,
desentonaban con el aspecto antiguo del resto de la cocina. En ese mismo lado, un poco más
hacia el centro había una puerta.

Liam, sin pensarlo dos veces, se acercó a la estufa para averiguar qué había en esas ollas que
olía tan bien.

Mientras, Louis investigaba hacia dónde conducía

aquella puerta de la derecha; era batiente, y al otro lado de ella había una pequeña habitación
con más estantes donde había varios tipos de vajilla, dos mesas grandes y una pequeña mesa
con ruedas seguramente para trasladar los platos o fuentes servidas.

Justo al frente de la puerta batiente había otra, que Louis averiguó era el acceso a un magnífico
comedor con cortinajes rojos y una lámpara de lágrimas colgando al centro. La mesa era
hermosa. Louis calculó que allí cabían cerca de veinticinco personas. Era realmente espléndida.
Había una fuente de porcelana era el centro de mesa, y Louis no quiso ni calcular el valor que
tendría.

De pronto, un escalofrío recorrió su espina dorsal, se sintió observado, y los cortinajes se


movieron suavemente como si una brisa pasara por ellos. En ese instante decidió volver con los
demás a la cocina, donde sus tres amigos habían decidido servirse sendos platos de una comida
que él no supo reconocer.

Tenía hambre, así que se sirvió sin importar lo que fuera aquello que olía sabroso. Parecía
comida demasiado rústica para esa mansión. La probó con algo de desconfianza, pero aunque
tenía un aspecto extraño sabía delicioso. Mientras comían hicieron miles de conjeturas sobre la
mansión y sobre los personajes de los retratos. Decían que el dueño estaba durmiendo feliz en su
alcoba, en el segundo piso, o que estaba en otro sector de la casa y no se había percatado de la
presencia de los cuatro jóvenes, o bien que era un museo y que por las noches no tenía más
moradores que su

cuidador, y que éste andaba en el techo tapando los agujeros por donde se colaba el agua...

-O bien al dueño lo mataron, y está en algún lado de la casa en un charco de sangre -los tres
jóvenes dejaron de masticar su alimento y miraron a Liam que seguía comiendo de lo más
tranquilo después de soltar tremenda hipótesis.

-Liam... ¿Estás loco? ¿O nos quieres matar de un susto? -habló por fin Louis, después de tragar
con dificultad.

- ¡Muerto! -exclamó el moreno que sufría de efecto retardado -Si está muerto nos acusarán de
asesinato.

-No creo que sea eso -trató de tranquilizarlo Niall -Puede que el dueño o el que vive acá sea un
vampiro, y esté esperando que bajemos la guardia.

- ¡Tú!, todo el día has estado molestándome -bufó el moreno -. No has sido capaz de decirme
algo en serio -dejó el plato a un lado y se cruzó de brazos.
A Louis todo eso le hacía mucha gracia, miró a Niall y rieron por lo bajo. Liam recogió los platos
ya vacíos y los dejó en el lavavajillas.

-Creo que podríamos ver qué hay en el segundo piso. Tal vez podríamos dormir aquí -Liam los
observó esperando sus reacciones.

Después de unos instantes Louis le respondió -: Bueno, con esta tormenta no podemos ir al
coche para dormir en él, amaneceríamos entumidos y adoloridos.

-De

acuerdo -señaló Niall sin más.

A través del pasillo salieron hacia la escalera interna que ya habían visto, y que supuestamente
los conduciría al segundo piso. Niall estaba sintiendo el imperioso llamado de la naturaleza.

-Necesito un baño ya -comentó.

Al llegar al segundo piso, un pasillo amplio con una larga alfombra roja los recibía mostrando
puertas a ambos lados. Niall, urgido por la necesidad de orinar, como un desesperado entró al
primer dormitorio que estaba a su izquierda.

Al ingresar en él, lo primero que vio fue el color rosa, matizado con blancos, pero el rosa era el
color que más se repetía. Era una habitación acogedora, y muy femenina. Tenía una cama de
estilo romántico con dosel y dos mesitas de noche a cada lado. Cerca de la ventana una toilette
con un espejo. Y sobre esta una cajita musical, dos cajas más forradas en raso, y unos frascos de
perfume, o al menos eso parecían. Hacia el lado derecho había dos sillones con un tapiz
magnífico junto a una mesita redonda con un jarrón lleno de flores. En la pared, sobre la mesa, un
retrato de una chica rubia, hermosa, de peinado alto y bucles cayendo alrededor del rostro, tenía
ojos de un azul intenso, que hicieron temblar a Niall.

Frente a la cama había una puerta. El chico se dirigió hacia ella, y tal como lo había pensado, ahí
se encontraba el baño. Con gran alivio descargó lo que lo atormentaba, sin embargo no estuvo
tranquilo, todo el tiempo se sintió observado. Así que prefirió salir del baño lo más rápido posible.
Pero al pasar por la habitación, no pudo evitar la tentación de acercarse a la toilette y ver lo que
contenían las cajitas. La más grande, la azul, contenía pétalos de azahar, y al abrirla el aroma se
esparció por todo el cuarto. La otra caja era rosada, y dentro de ella había un camafeo realmente
hermoso, de plata envejecida y marfil. En el momento que lo tomó y lo puso en la palma de su
mano para apreciarlo mejor, una presencia tras él se hizo notoria. Alzó su vista y a través del
espejo vio la figura de una melena rubia con bucles, con ojos azules intensos que le sonrieron.
Niall vio todo negro y no supo más.

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04.

Mientras tanto, Louis, Liam y Zayn habían entrado a una suite muy hermosa. Y sobre un atril, un
libro dentro de una caja de cristal. Louis se acercó y leyó en voz alta.

"Harry Styles, único dueño de la villa Liz Garten, ha fallecido ayer 01 de Febrero de 1864,
después de una larga agonía.

Su hermano Louis, hace exactamente un año, falleció producto de una caída de su caballo.
Desde entonces la salud del Amo Harry fue desmejorando paulatinamente. Había dejado de
comer, y su corazón simplemente dejó de latir, justo el día su veinteavo cumpleaños.

Qué el Señor lo tenga en su Gloria."

Louis sintió que un cuchillo atravesaba su corazón, pero no dijo nada. Un nudo en su estómago le
impedía respirar con normalidad.

-Bueno... ya sabemos quiénes eran y qué les pasó -Liam se volvió a mirar a su amigo y se asustó
al ver que le corrían las lágrimas por sus mejillas -. Louis ¿estás bien?

El chico negó sin poder hablar, los sollozos se le ahogaban en la garganta. Tomó un poco de aire,
intentando controlarse, tratando de reponerse y luego habló con voz entrecortada.

-Lo siento... no, no... no sé qué me pasa. Esta sensación ha ido creciendo y no entiendo... por,
por qué.

- ¿Estarás asustado?

-No, no. No tengo miedo, es otra cosa.

Liam lo miró con ansiedad, y le puso una mano en su hombro para reconfortarlo. Zayn, que
estaba más callado que nunca, se atrevió a preguntar - Entonces, ¿qué sientes?
Louis pensó por un instante, tratando de ordenar sus ideas, y así diferenciar y definir sus
emociones.

-Melancolía... eso, melancolía.

-Bueno, este ambiente no es de lo más alegre -dijo Liam mientras le palmoteaba la espalda.

Zayn se acercó para apoyar a su amigo -Bueno, este ambientes es más bien lúgubre -dijo justo
cuando se apagaban las luces una vez más -. ¡Oh mierda! ¿Y Niall?

-Creo que estaba buscando un baño en otra habitación -un fuerte trueno interrumpió las palabras
de Liam, había sido muy fuerte e hizo estremecer todo en la habitación. Pero las luces regresaron
de inmediato y con ello algo de tranquilidad.

En ese momento apareció Niall muy sonriente.

- ¡Te demoraste! -le reclamó el moreno. Niall lo miró intensamente y se acercó. Con un dedo
recorrió su vientre por encima del suéter, mientras que con sus ojos seguía el movimiento de
éste. Tenía una media sonrisa en el rostro que a Zayn le pareció insinuante.

Niall subió la vista hasta encontrar la mirada del moreno y sin dejar de sonreír le dijo en un tono
meloso -: ¿Me extrañaste? -Zayn tragó saliva.

La ventana se abrió y las cortinas flotaron libres en la habitación, dando vueltas un florero y
esparciendo por la alfombra las flores y el agua que contenía. El viento entraba sin dificultad
alborotándolo todo.
Una voz suave se dejó sentir una vez más.

-¡¡¡Looouuuuiiiissss!!!!

Zayn escuchó aquel susurro y casi se abalanzó sobre Niall instintivamente. Ni siquiera se detuvo
a pensar en lo extraña y tragicómica que era la situación. En otras condiciones, jamás habría
reaccionado así. Casi abrazaba al rubio. Y en ese instante se percató de ese detalle.

-Georg, ven conmigo -le dijo al oído -. Encontré una habitación donde te sentirás mejor. Ven. - Lo
tomó de la mano y el castaño, perplejo no pudo hacer nada más que seguirlo. Al llegar a la
habitación rosa, Zayn seguía sin articular palabra. Quiso decir algo, lo intentó, pero unos labios
suaves se posaron sobre los suyos, comenzando un beso húmedo apenas se cerró la puerta tras
él.

***********************************************************

- ¿Dónde están esos dos? -acababan de cerrar la ventana. Louis había corrido una vez más
intentando detener la cortina que había dado vuelta el jarrón y las flores. Liam había comenzado a
recogerlas, y no se dieron cuenta cuando Niall y Zayn salieron de allí.

- ¿Sabes? De verdad, yo tampoco me creo que sea el viento. Eso de la voz.

-Liam, ni se te ocurra decirlo en voz alta delante de Zayn.


- ¿Dónde estarán?

-Deben haber ido a buscar una habitación para dormir.

-Sí. Yo haré lo mismo. Louis, ¿dónde dormirás?

-Acá, en esta habitación. Me

resulta agradable. Creo que ya ha sido suficiente por hoy. Sólo espero que esos dos no se metan
en problemas.

Liam se rió, pensando en que "esos dos" eran más tranquilos que una foto. Terminaron de
recoger todo y de secar el piso.

-De acuerdo, entonces me iré a la alcoba de enfrente. Ya sabes, cualquier cosa me llamas. -Louis
asintió y vio salir a su amigo, mientras se sentaba a los pies de la cama. Necesitaba pensar.

El dormitorio que Liam había elegido, quedaba al lado de la habitación rosa. Se sentó en la cama
y se quitó los zapatos. Llovía torrencialmente y el viento aullaba, pero a él le parecía que además
se podían escuchar otros sonidos, que aunque eran amortiguados por la tormenta, de todas
maneras eran audibles. Juraría que eran golpes, constantes y rítmicos, pero prefirió no pensar en
ello, ya era suficiente susto por una noche, así que se metió a la cama sin desvestirse totalmente.

En la alcoba de enfrente; Louis ingresó al baño, probó si la ducha funcionaba, y fue una sorpresa
grata descubrir que salía agua caliente. Se desvistió y se metió bajo la ducha. Cuando el agua
corría por su cuerpo, un leve susurro lo puso en alerta, afinó su oído, cerró el grifo del agua y
esperó conteniendo la respiración... nada. Abrió la llave otra vez, intentando tranquilizarse, pero
luego de unos momentos aquella voz llenó el espacio.
-Vuelve a mi.

Louis tragó saliva, mientras los latidos de su corazón incrementaban su velocidad.

- ¿Quién es? -sabía que esperar respuesta

era tan bizarro como todo lo que les había sucedido esa noche. Se secó, se puso los bóxer y
mirando para todos lados se metió a la cama. Pensó por un instante ir a la habitación de Liam,
pero no quería parecer una nena.

Por ahora, su mayor esfuerzo sería intentar calmarse y dormir. Se puso de lado, vuelto hacia la
ventana. Definitivamente, aquel día había sido de lo más extraño. Peculiar en todo sentido, se
perdieron y llegaron a esa hermosa casa que a Louis le parecía triste, tan diferente a los lugares
que conocía y al mismo tiempo tan familiar. De algún modo, nada en ella le parecía desconocido.
Desde que habían salido de Doncaster, un sentimiento de deja vú, no le había abandonado en
ningún momento.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por algo que no resultaba para nada normal. Un leve
murmullo, el sonido suave de algo que parecía un roce de ropa a sus espaldas, lo hizo tensarse al
máximo. El golpeteo constante de las ráfagas de lluvia que el viento provocaba, le despertaban
más inquietud porque le impedía escuchar con claridad. Volvió a escuchar ese ruido, pero más
cerca aún. Pum, pum, pum, su corazón comenzó a latir otra vez como loco y le zumbaban los
oídos, por un lado quería volverse y ver lo que se estaba acercando, o tal vez salir corriendo,
arriesgándose a accidentarse o chocar con "eso".

Por otro lado, su cuerpo se negaba a moverse. Esa presencia detrás de él le llenaba de pavor, y
el miedo le paralizaba.

De pronto sintió el peso de un cuerpo sobre la cama, a

sus espaldas, que avanzaba sigiloso hasta él. Louis creía que moriría de un instante a otro de un
infarto. El aire se volvió frío y espeso. Afuera la lluvia golpeaba furiosamente la ventana, y un
relámpago iluminó la habitación por un instante. Louis, haciendo un esfuerzo sobrehumano,
intentó mover un brazo para encender la lámpara junto a su cama, pero no se movió ni un
centímetro. Ni siquiera podía respirar normalmente, lo único que deseaba era ser invisible a lo
que fuera que estuviera detrás de él, acercándose lentamente.

Las lágrimas casi saltaban de sus ojos, y un sollozo ahogado le rompía la garganta, que a su
boca llegaba como un leve gemido trémulo en su respiración, cada vez más descompasada y
acelerada. Sentía que de pronto perdería el conocimiento, y en cierto modo lo deseaba con todo
su ser. Quería volver a la comodidad de su hogar, de su habitación. Pero como siempre, la
realidad pasmosa le impedía cumplir su anhelo.

Sus ojos aguados dejaron escapar una lágrima cuando sintió una respiración que no era la suya,
cerca de su oído.

Un aliento helado rosó su cuello, y Louis creyó que en ese segundo su alma dejaría su cuerpo,
presa del terror.

-Por fin has vuelto...te he esperado tanto.

- ¡Ahhhhhh! -El grito de Louis fue ahogada por los truenos, y de un salto llegó junto a la ventana,
con la respiración cortada, jadeante.

Sin quitar la vista de la cama, donde yacía una sombra, alargó su mano hasta el interruptor para
encender las luces, rogando para que los relámpagos no hubiesen cortado la energía. Cuando al
fin las luces se encendieron, el tiempo se detuvo para Louis, ya no había tormenta, ni truenos, ni
relámpagos, ni lluvia, ni viento. Todo era silencio como de muerte, pero a la vez tan apacible.

*************************************************************
Al otro lado del pasillo, Liam escuchó un grito que le hizo dar un sobresalto. Se sentó en la cama
«Mierda, no debimos separarnos», pensó. Caminó hasta la puerta para partir a la habitación de
Louis, lugar de donde vino el grito, pero ésta no abrió. Tironeó de ella, la pateó, gritó llamando a
Louis, Niall y Zayn, pero nada pasó. Sólo había lluvia, relámpagos y truenos, pero extrañamente,
cuando los truenos se silenciaban, y el viento no golpeaba las ventanas, le era posible escuchar
algunos gemidos y golpes rítmicos.

Aquello le desconcertaba, pero por ahora se sentía atemorizado pensando en lo que podría
estarle pasando a su amigo, ¿y si su vida corría peligro? Nada más podía hacer por ahora, así
que volvió a la cama y se sentó en ella, tapado hasta la cintura por las mantas, esperando algo,
sin saber qué exactamente. Mientras, su pensamiento viajó hasta sus otros amigos.

-Espero que estén bien. -fue su ruego.

=================

05.

Cuando Niall dejó de besar a Zayn, éste intentó hablar.

-Niall, creo que...

- ¡A quién le importa Niall! -cortó Nialler. El moreno sentía sus labios en el cuello, y eso le estaba
empezando a excitar. Así y todo, aún le quedaban pensamientos coherentes.

- ¿Cómo que a quién le importa?... Tú eres Niall, y yo tu mejor amigo. Esto no está bien. -Niall lo
dejó de besar en el cuello, y volvió a su boca, dándole pequeñas mordidas.

- ¡Vamos!, mi hermoso moreno de mirada transparente, dime que no te gusta sentirme -la
respiración de Zayn se agitó y comenzó a jadear, en el momento en que sintió la mano de su
amigo en su entrepiernas.

-Claro que te gusta, ¿ves? Tanto que protestas y ahora estás deseoso... ¿Qué tanto eso de que
eres mi mejor amigo? Yo te quiero de otra forma -Niall le hablaba en un susurro, intercalando las
palabras con besos húmedos, en sus labios y barbilla, sin dejar de acariciar su sexo. El moreno
sabía que estaba perdiendo el combate, escuchaba a los lejos la lluvia, y el miedo se había ido,
hasta le parecía romántico el ambiente a media luz con la bulla de la naturaleza allá afuera, y el
sonido de sus propias naturalezas dentro de la habitación. Así y todo, algo de su cordura le
impedía rendirse.

-Niall ¿qué te está pasando?

-Deja de llamarme Niall -y lo siguiente que supo el moreno era que él estaba sobre la cama y su
amigo encima de él, mientras

se sacaba la ropa y de paso desvestía a un moreno semi paralizado, estupefacto y excitado -.


Llevo más de un siglo esperando este momento, ahora eres mío.

Zayn no entendía nada, pero se negó a analizar la situación porque no quería romper el encanto.
Se dejó hacer. Lo que alguna vez habían sido sus húmedas fantasías, ahora eran tan reales, con
un halo de irrealidad, un sueño del que no quería despertar.

El calor llenó el aire de la habitación. En la penumbra, el moreno tendido en la cama y el otro


cuerpo sobre él, sentado, se movía al ritmo de sus jadeos y gemidos, el miembro de Zayn dentro
de las entrañas de Niall, estimulaba su punto de placer, haciéndole emitir sonidos de gusto, sin
pudor alguno.
-Así quería tenerte Nialler -la respiración de Zayn era entrecortada.

-Así... muévete. Así... ah... ah... ah -Niall se deshacía en gemidos. Sudoroso y feliz. En su cara se
dibujaba el éxtasis.

-Oh amor, te deseaba tanto. -el moreno se había rendido ya hace un tiempo, reconocerlo era otra
cosa, ahora no había vuelta atrás. Dejó su corazón libre mientras veía a su amante mecerse
sobre él, sudado, con el rictus del placer en su rostro. No quería despertar, quería que ese
momento fuera eterno.

La cama y el dosel se cimbraban ante tales movimientos, pero los jóvenes ni se enteraban,
excitados, y felices.

En la habitación vecina, un Liam desconcertado y

asustado, se hacía miles de preguntas, mientras seguía escuchando aquel golpe rítmico. Sabía
exactamente en qué circunstancias tales ruidos se originaban, pero sabiendo que los que estaban
en ese mismo piso eran sus amigos y compañeros de universidad, tal explicación, o sea sexo, le
parecía imposible. Sin embargo, Liam ni sospechaba que una escena más surrealista se
desarrollaba en la habitación que quedaba cruzando el pasillo.

***************************************************************

En la alcoba que ocupaba Louis, la luz no ayudaba a darle más claridad y realismo al cuadro que
se desarrollaba. Junto a la ventana, un Louis asustado, con la respiración entrecortada, al borde
del colapso, casi empotrado a la pared, queriendo estamparse en ella para no ser visto, casi
desnudo, con los brazos ligeramente abiertos, con las palmas de las manos puestas en la
muralla. Su pecho se levantaba fuertemente con cada respiración. Sus ojos muy abiertos y la
boca semi cerrada, secándosele por el cúmulo de emociones, miedo, fascinación, curiosidad y
atracción sexual.

Louis escuchaba sólo los latidos de su corazón, y sus ojos no podían ver nada más que aquella
imagen. Los cabellos llenos de rizos y negros, esos ojos brillantes color verde de mirada
penetrante que traspasaban su alma y le quitaban el aliento. Todo parecía ser parte de un sueño,
tal vez soñaba con el cuadro del salón... tal vez era una visión que al pestañear desaparecería,

y eso hizo repetidas veces, pero esa figura seguía mirándole desde la cama. En ese instante
aquella cara de ángel sonrió, y la habitación se volvió luminosa y cálida. El miedo desapareció.
Era la sonrisa más hermosa que Louis había visto.

-No tengas miedo, LOouis. Jamás te haría daño.

- ¿Quién eres? -La voz del chico era ronca y temblaba.

-Ya lo sabes. ¿Por qué preguntas? -aquel hermoso rostro sonriente hablaba con tanta suavidad y
dulzura, envolviendo a Louis en una sensación de bienestar, dónde ni el frío, ni la melancolía
tenían cabida ya. Se destensó, relajando sus músculos, y pausando su respiración -Ven acá junto
a mí... ven.

-Pero tú estás muerto....

-Estoy tan vivo como tú.

-T-tú tú eres el del cuadro -la calma que Louis había recuperado hacía unos segundos,
amenazaba con huir junto con su alma, y su voz era un hilillo casi inaudible. El sentimiento de
supervivencia no le permitía sentirse como una nena temerosa, también era de hombres tener
miedo.

La figura sobre la cama, vestía de negro. Un delgado pantalón de lino y un suéter de hilo, ceñido
a su cuerpo. Louis pensó si tal vez los muertos vestían así, o acaso deberían andar desnudos, o
si deberían ser transparentes. «Creo que no sé mucho de fantasmas», pensó.

-Ven conmigo, ya verás que todo estará bien.

La voz del de rizos de mirada profunda era seductora y suave, aunque de un timbre más bien
ronca, bajo ningún punto

de vista desagradable. Louis aún pegado a la pared lo miraba sintiendo, a pesar de la hermosa
visión ante sus ojos, que debía guardar las distancias. Después de todo, juraba que no había
visto entrar a tan extraño personaje, y que su aparición dentro de la alcoba era por lo menos
extraña. Pero al mismo tiempo de él emanaba esa sensación de familiaridad, de estar frente a
alguien que debería ser parte de su vida de algún modo. Y a pesar de estar medio asustado y
medio embobado por esos ojos y labios hermosos, una pregunta revoloteaba en sus
pensamientos, en aquella parte de su mente que aún era capaz de construir ideas coherentes.

- ¿Estás? -sin embargo, tembló al pensar que si preguntaba provocaría en aquel ser alguna
reacción violenta, y detuvo la pregunta. Pero la duda y la curiosidad eran más fuertes. Miró hacia
la ventana, pensando en la distancia que había entre él y aquella, y sobre cuánto demoraría en
traspasarla si necesitaba salir huyendo de ahí. Una vez hecho los cálculos, continuó dubitativo -
¿Estás muerto?

El de ojos penetrantes lo miró sin cambiar la expresión. Y Louis no supo si interpretar ese detalle
como de peligro o no. Los labios carnosos del bello joven se abrieron lentamente, dejando salir un
suspiro, y habló pausadamente.
- ¿Quién está vivo?, ¿Quién está muerto, Louis? -esa figura sobre la cama se movió un poco
hacia la orilla, provocando más inquietud en el joven -. ¿Estoy muerto yo?, ¿o

estás muerto tú? ¿Quién vive realmente, el que respira tu aire pero no recuerda nada?, ¿o el que
recuerda todo y busca incansablemente al que ama?

- ¿Me podrías responder sólo con un sí o un no? -Louis tragó saliva -. Lo único que me faltaba era
encontrarme con un fantasma filósofo.

-Desde mi punto de vista estoy tan vivo como tú -el chico de cabellos rizados se bajó de la cama y
avanzó lentamente hacia Louis.

- ¡No te muevas! -gritó Louis a toda voz, casi desgarrándose la garganta -. ¡No te muevas! -ahora
con voz suplicante.

El joven de ojos verdes se detuvo, y con una sonrisa suave, llena de ternura, lo miró. Louis quiso
interpretar lo que esa mirada le transmitía, pero el miedo le permitía reconocer nada más que un
peligro latente, el cual dada la situación parecía lo más obvio.

-Yo sólo quiero demostrarte cuán vivo estoy Louis.

-N-No no. Me basta con tu palabra -Louis no sabía si ponerse a llorar o gritar como enfermo
enloquecido. O si lo mejor era salir por la ventana ya; hacia la lluvia, hacia el balcón, y enfrentarse
a la altitud del piso que se encontraba, como el gran obstáculo para poder alcanzar su coche.

-Estás temblando bebé.


-Yo no soy tu bebé.

El de mirada penetrante dio un paso más, sin dejar de sonreír. Louis al mirarle no podía

dejar de sentirse cautivado por esa expresión en un rostro tan perfecto. Todo en aquel joven lo
invitaba al acercamiento, aunque el miedo revivía a instantes, había ciertos momentos en que
Louis se sentía a gusto con él. Si le hubiera encontrado por ahí, en otras circunstancias, se habría
acercado a él y nadie en el mundo lo separaría jamás. Y al dejar fluir esa idea por su mente, por
fin Louis estuvo consciente de que se sentía atraído por esa esbelta figura, que volvía a dar un
paso hacia él. Un paso más de ese ser perfecto.

-Déjame estar contigo Louis

- ¿Cómo sabes mi nombre?, ¿Cómo lo sabes?

-Porque lo llevo grabado en mi alma.

-Sí, que bien. Pues yo no sé el tuyo, y me parece que estoy en desventaja -replicó Louis,
pensando que si lo hacía hablar dejaría de avanzar hacia él como lo hacía, de forma lenta pero
constante.

-Ya lo sabes. Mi nombre es Harry. Está en el cuadro. Lo viste.

Louis volvió a tragar saliva, o eso intentó, pero sólo logró rasparla, pues su boca estaba
totalmente seca. Y el joven de tez blanca volvió a dar el siguiente paso, cada vez más cerca de
Louis.
Louis estaba aún paralizado, imaginando lleno de horror que ese hermoso joven, cuando
estuviera cerca de su cuello abriría su boca llena de afilados dientes puntiagudos, y sin más le
arrancaría un trozo de carne.

-No tengas miedo -seguía diciendo mientras se acercaba lentamente - No te haré daño -Louis de
manera instintiva entró su estómago, intentando

infructuosamente de hacerse tan delgado como el papel tapiz de las paredes. El joven de negro
se acercó y Louis giró su cara hacia su derecha, esperando lo peor. El chico de cabello rizado fue
aproximando su cuerpo hasta que su aliento rosó la piel del de joven de ojos azules.

Louis sintió que la piel de su cuello se erizaba al sentir ese aliento que ahora le parecía menos
frío que hace un rato cuando estaba en la cama. Respiraba aceleradamente, hiperventilando.
Comenzó a sentirse mareado, y su corazón ya se le arrancaba del pecho.

-Shshshshsh, calma -esa voz suave junto a su oído le provocó escalofríos por la espalda -. No te
haré daño, jamás lo haría, amor.

¿Amor? ¿Dijo amor? Un fantasma le llamaba amor. Que si lo contaba al día siguiente nadie le iba
a creer. Mientras pensaba en eso el joven de cabello rizado, le seguía hablando calladamente al
oído, mientras pegaba su cuerpo al de Louis. Y al escucharlo, su respiración se hacía más lenta y
pausada, una vez más. En todo este rato el miedo y la ansiedad habían estado sobre una
montaña rusa, subiendo y bajando de intensidad. Ahora volvían a bajar, y en su lugar renacía con
fuerza un deseo desconocido hasta este día.

-Te he esperado tanto, te extrañé. Dos vidas no alcanzan para amarte como te amo, Louis. Si
debo buscarte en la última galaxia lo haré porque no puedo vivir, ni morir sin ti.
-Um...-Louis ya no articulaba palabra, sólo era capaz de percibir el aliento de ese joven, y sentir
ese cuerpo junto al suyo, que a través de las ropas delgadas se podía apreciar

con todo detalle. «Este de fantasma... nada», pensó. Y con sólo esa idea en su cabeza, dejó de
temerle a ese ser pegado a él, porque se sentía tan real, tan de carne y hueso. Y si no era un
espectro, ¿qué era? Sus pensamientos fueron interrumpidos por nuevas sensaciones. Sí, la de
los labios de Harry rosando con delicadeza la piel del cuello y el mentón hasta llegar a sus labios.
Mientras el rizado apretaba las formas de Louis con su cuerpo. Para Louis las imágenes
terroríficas de hace un momento ya se habían esfumado.

- ¿Quién eres? -Louis ya lo sabía, pero necesitaba creer que esto no era un sueño, ¿o sí lo era?
Aún temblaba un poco por el frío, un poco por los nervios y tantas emociones.

-Soy yo hermanito. Soy Harry, tu amor... ya sabes quién soy.

A Louis tal aclaración no pareció afectarle, porque la verdad era que ese roce, ese aliento, ese
cuerpo le estaba comenzando a excitar. Tal cual los relámpagos allá afuera, en su mente
aparecían flashes de imágenes eróticas, recuerdos de cuerpos sudorosos de dos hombres
amándose a media luz. Esos dos hombres eran como ellos, pero Louis sabía que no eran
recuerdos propios, pues él jamás estuvo con un hombre antes, sin embargo, no se sentían
ajenos, se sentían tan suyos, tan reales como los recuerdos de su vida.

El aliento de Harry rosó los labios de Louis, y él abrió su boca para recibir esa otra que anhelaba.
Sintió los labios suaves y frescos de Harry primero, luego su lengua, dejándole

paso libre dentro, devolviéndole el beso con la misma intensidad. Un beso cálido, húmedo y
sensual. Las manos de Harry recorrían el cuerpo de Louis, y la respiración se hacía agitada. El
chico de ojos azules sintió los dedos fríos del rizado meterse por debajo de su bóxer, haciendo
estremecer su cuerpo. Pero no siguió más allá, pues los dedos se devolvieron hasta su ombligo,
los sintió acariciando suavemente su vientre, luego en su pecho y sus pezones. Louis se
abandonó a las sensaciones que sentía, todas nuevas porque todo era distinto, tan extraño, tan
embriagador. La adrenalina era intoxicante.
Un suspiro le ganó a su voluntad cuando supo que esos dedos comenzaban a bajar otra vez
hasta el límite donde empezaba su bóxer. No quería que se detuviera, no quería que retornara a
su vientre sin darle atención a cierta parte del cuerpo que muy a su pesar no sabía ni de miedos
ni de orgullos. Su miembro palpitaba deseoso contra su razón. La razón que le decía que aquello
estaba fuera de toda normalidad, pero ésta había perdido la batalla en cuanto esos ojos verdes,
grandes y hermosos se posaron sobre él con un amor que no llegaba a comprender.

Y Louis supo sin duda alguna que aquello que le estaba sucediendo cambiaría su vida para
siempre, y que pasara lo que pasara no había otro lugar en el mundo donde quisiera estar. Ya no
tenía miedo, pero no quería ceder tan fácilmente, que aunque su miembro no tuviera orgullo, él sí
lo tenía. Y se haría de rogar, sólo para no sentirse presa fácil, aunque lo fuera.

Mientras los dedos del joven de rizos, se paseaban sobre el bulto por encima de los bóxers. Louis
entrecerró sus ojos y buscó la boca del otro chico.

-Tócame, Louis, tócame -y esta vez este se permitió a sí mismo tocar el otro cuerpo, vivir el
momento con toda intensidad.

Deslizó sus manos por debajo del suéter del joven de rizos, y sintió su piel suave, algo fría.

-Dame calor -le susurró jadeante aquel muchacho en su oído, y lo abrazó. Por un momento dejó
de ser erótico y fue sólo amor, puro, casto. Se fundieron en ese abrazo quieto, estrecho y cálido.
Louis percibió el sentimiento de bienestar de Harry, la sensación de que el dolor y la soledad se
habían esfumado muy lejos de allí. Louis lo soltó suavemente, tomó su mano, y dejó de
cuestionarse si era real o no todo lo que allí ocurría. Prefería cuestionarse el asunto al día
siguiente tal vez, pero ahora quería vivir esa pasión totalmente. Sin importarle ahora que aquel
que tenía a su lado era un hombre, del cual ni siquiera sabía si estaba vivo o si era producto de
su mente. Ahora no importaba nada. Posiblemente mañana se arrepentiría.
Pero las imágenes de esa otra pasión lo envolvía a cada instante fundiéndose con sus propias
sensaciones de deseo. Eran demasiado intensas para ignorarlas. Y decidió que quería vivirlas,
esa noche. Se tendió en la cama y se quitó los bóxers. Harry al ver aquello, se relamió los labios.

-Házmelo Harry, házmelo todo -el de rizos sonrió satisfecho.

Extasiado Louis contempló a Harry quitarse la ropa sin dejar de mirarlo, los ojos del rizado lo
absorbían, lo llevaban a otras dimensiones. Lo llenaban de deseo. La piel tan blanca de Harry, su
cuerpo fuerte y fibroso, sus formas perfectas. Su sexo crecido por la excitación. Era un hermoso
paisaje todo su cuerpo. Todo él. Su nariz perfecta, su boca carnosa, sus ojos verdes, su mirada
penetrante, su expresión sensual.

-Eres perfecto -y Louis no supo qué más decir.

Harry se subió a la cama, se hincó y apoyó cada pierna a los costados de Louis. El rizado apoyó
sus nalgas sobre la pelvis de Louis haciéndole estremecer. Bajó su cabeza hasta dejar sus labios
a la altura del pecho del muchacho de ojos azules, y comenzó a dejar en su piel besos húmedos y
sonoros, saboreando la piel de su amante, su cabellera rizada y oscura, rosaba el pecho de
Louis. Este suspiró, y pensó que era la experiencia más deliciosa que había vivido hasta ese
momento, y eso que aún no empezaba realmente.

El de rizos iba dejando besos lentos, sin prisa, haciendo sonrojar la piel de su amado.

-Oh Louis, sigues siendo tan hermoso.

Harry acercó su boca hasta los labios del de ojos azules, y esta vez lo besó con pasión, con
desesperación y urgencia. Dejó sus labios y con la punta de su lengua comenzó a recorrer su
mentón, bajó por su cuello hasta la clavícula. Siguió hasta los pezones, y le dio suaves
mordiscos. La respiración agitada de Louis y sus gemidos cada vez más intensos, denotaban que
no podría esperar demasiado. El joven acariciaba

los hombros y la cabellera de Harry. Creía que iba a morir de placer, y Harry aún no había tocado
su zona sensible, esa que estaba en su entrepierna, orgullosamente erecta, esperando ser
atendida de alguna forma. Se dio cuenta que Harry estaba igual, su pene estaba duro y grueso. Y
Louis ardió en deseos. Quería que Harry hiciera algo ya, o sino enloquecería.

Si es que era un sueño, era sin duda el más delicioso que había tenido en sus 22 años. Pero ya
no le bastaba, quería más, quería todo menos despertar. Harry bajó con su lengua hasta su
ombligo, haciendo círculos, humedeciendo esa área. Provocando calambres que llegaba hasta la
punta de su pene, que rosaba el pecho y el cuello del rizado. Louis se mordía los labios, dejando
escapar quejidos de placer.

-Harry, más, oh más -El de ojos azules se retorcía de deseo, de gusto.

El rizado siguió más allá, hasta su ingle derecha, y lentamente, en un trayecto que a Louis le
pareció una torturante eternidad, siguió con su lengua hasta el pene, que ya humedecía su glande
con el líquido pre seminal. Harry pasó su aliento por él sin tocarlo, desde la base hasta la punta, y
de allí regreso hasta abajo.

- ¿Qué haces? Ah, por favor, tócala -Harry sonrió con malicia -. Hazlo ya, lo que quieras hacer,
¡hazlo!, ¡ahhh! -Harry soplaba sobre el pene de Louis, y sabía que era el momento adecuado -.
Harry, ya no aguanto.

El rizado sonrió y avanzó hacia adelante, posicionando sus caderas a la altura de la pelvis de
Louis otra vez. Con una mano condujo el

miembro de su amante hasta su entrada, y luego bajo su pelvis, haciendo que todo el pene
entrara en un movimiento. Harry dejó escapar un quejido, que Louis no supo interpretar si era de
dolor o de placer. Se quedaron quietos por un instante, con las respiraciones entrecortadas, el
rizado lo miró sonriente, y se pasó la lengua por sus labios.

- ¿Así te gusta? -y comenzó a mover su cadera rítmicamente, provocando que el miembro de


Louis entrara y saliera, quien sentía que iba a morir de placer y de excitación, provocándole
temblores. Harry era tan estrecho, tan deliciosamente suave y tibio.

-Eso, así, así. Muévete así -Louis jadeaba mirando al joven sobre él, que se mecía
deliciosamente sobre sus caderas. Harry gemía despacio al ritmo de sus movimientos. Louis
mientras lo sostenía de las caderas.

- ¿O prefieres así? -le dijo el rizado comenzando a moverse en círculos.

Las oleadas de placer y del orgasmo aumentaban, provocando gritos en Louis, a quien ya le era
difícil fijar su vista. Sus ojos se entrecerraron llevándolos hacia atrás, poniéndolos blancos. Sus
gemidos eran casi sollozos, incapaz de coordinar pensamientos coherentes, balbuceaba palabras
a medio pronunciar, convirtiéndose en una letanía incomprensible. Sabía que el orgasmo debería
llegar, ya que para su mente, tal placer era indescriptible y no era posible que durara más allá y
aun así conservara su cordura. Alcanzar el clímax sería casi un alivio para tal tortura. Pero su
cuerpo se debatía en seguir sumido en aquel placer, o alcanzar el cielo y tocarlo con sus manos.
No duraría

mucho más, era todo lo que sabía.

El rizado se seguía moviendo, absolutamente concentrado en ello. Respiraba, jadeaba, se mecía,


gemía, sudaba, se lamía los labios buscando humedad. Calmaba sus movimientos y luego volvía
a su incesante ritmo. Mientras Harry se movía frenéticamente, Louis no dejaba de gritar.

- ¡Harry, Harry! Delici... delicioso... ahh rico -su voz quejumbrosa, no era capaz de emitir ninguna
palabra más. En ese instante siente su pene explotar dentro de Harry en medio de estertores de
placer. Los brazos de Louis se relajaron. Su respiración agitada aún acusaba al orgasmo que se
negaba a morir. Harry levantó sus caderas apoyándose en sus manos, para liberar el miembro de
Louis. Louis se percató de que el miembro de Harry seguía duro y se sintió culpable.

-Lo siento, discúlpame, sólo pensé en mí.

-Sh sh sh, aún no termina cariño, la noche es joven. -dijo el rizado mientras dejaba caer saliva
entre las nalgas de Louis.

Harry empezó a acariciar el vientre de Louis. Haciendo círculos con sus dedos. Subiendo hasta
los abdominales. Harry seguía de rodillas pero entre las piernas de Louis. Le acarició las ingles,
bajando una mano hasta sus testículos, y con la otra comenzó a masturbarle, una y otra vez,
mientras besaba la parte interna de los muslos de Louis, siguiendo una línea imaginaria desde la
rodilla hasta rozar su nariz con la entrepierna del otro.

El de ojos azules comenzó a jadear, su deseo empezaba a subir nuevamente. Con sorpresa,
Louis descubrió

que su miembro se llenaba otra vez. La erección crecía. El de rizos pasó la punta de su pene a lo
largo del miembro de su amante, suavemente bajando y volviendo a subir hasta el glande de
Louis, haciendo gemidos agudos que lo excitaban. Éste volvió a recorrer los testículos de Louis
con una de sus manos, y con la otra lo volvía a masturbar. Dejó otro poco de saliva entre las
nalgas del chico. Con un movimiento suave le hizo subir las piernas. Louis adivinó lo que venía y
no tenía miedo. Pues si ese sueño iba a ser así de intenso, él lo quería todo.

Su morbo aumentó cuando sintió los dedos de Harry jugueteando en su entrada. Otro poco de
saliva, y comenzó a introducir un dedo. La sensación era extraña pero no desagradable, Louis
estaba tan excitado que quería todas las sensaciones, y contrario a lo que siempre creyó, sentir
allí esos dedos le encendían más aún.

Mientras Harry sacaba y metía ya dos dedos, con la otra mano masturbaba a Louis.
El de ojos azules se abandonó a su "fantasma" quien comenzó a abrir los dedos dentro de sus
entrañas, provocando jadeos en él, que lleno de excitación movía sus caderas. El de ojos verdes
observó el movimiento que hacía y pasó su lengua por los labios, acercando la punta de su pene
que no había dejado de chorrear el líquido

pre seminal a esa entrada que ya estaba dilatada y húmeda con los fluidos de Louis. Expectante y
ansioso Louis esperó a que su amante hiciera algo, y contempló su rostro. Los ojos del de rizos
estaban fijos en aquella parte íntima suya, se veía tan hermoso, y a Louis le parecía que
definitivamente ese hombre era real, y no producto de su imaginación. Tampoco podía ser
fantasma, pues los fantasmas no tienen fluidos, ni sudan, ni sus besos saben tan bien, aunque él
no tuviera ni la más mínima idea de cómo besaba un fantasma, pero este hombre, que estaba a
punto de llevarse su virginidad trasera, era de carne y hueso... «Definitivamente es real», pensó.
Y esa idea lo hizo feliz.

El rizado levantó sus ojos y miró intensamente a los de Louis, quién sintió que se derretía con
sólo tener esas pupilas sobre él. Elrostro sudado del misterioso joven, era lo más sensual que
Louis había visto. Tenía algunos rizos de su cabello pegados en su rostro, sus ojos verdes
estaban entrecerrados, su boca carnosa entreabierta, formando una leve sonrisa. Harry
humedeció sus labios, y su lengua apareció apenas dándole más erotismo a su gesto.

-Voy a entrar, cariño.

Louis asintió, incapaz de decir nada. Eran nervios, excitación, deseo desenfrenado, erotismo y
ansiedad. Demasiado para un corazón tan joven e inexperto. Había tenido tantas novias de
meses, de días, pero nadie había impactado en él como lo hacía este chico tan bello. Porque
hasta ahora jamás había sentido tantas emociones al mismo tiempo. Todo llegaba

de pronto a su vida, y no sabía si estaba preparado para procesarlo debidamente.

Harry comenzó a entrar suavemente. La penetración era lenta y constante. Dolía, dolía. Sin
embargo, eso a Louis no le desagradaba, estaba sorprendido realmente porque jamás pensó que
el dolor también fuera algo placentero.

- ¡Oh Louis! -y la voz del rizado se confundió con el viento -. Estás... Louis, Louis -Harry echó la
cabeza hacia atrás, suspirando con fuerza, abriendo su boca y cerrando fuertemente los ojos.
Luego volvió su rostro sudado, hacia el frente otra vez y abrió sus ojos, sonriendo.

Cuando terminó de entrar, Harry se quedó quieto, mirando a su amado, dándole tiempo para
acostumbrarse a su miembro.

Louis cerró los ojos, respirando de manera superficial, aguantando el dolor, pensó que aquello no
podría soportarlo más. Y sintió la mano de Harry en su miembro una vez más, con unos de sus
dedos recorrió su glande, y la pequeña abertura de su punta. Louis no pudo, ni quiso evitar el
largo gemido que de su garganta salió en respuesta. La sensación embriagadora del placer en su
pene le envolvió, haciendo mitigar el dolor de su entrada.

El rizado comenzó a embestir suavemente, sin dejar de acariciar el pene de Louis, quien no
dejaba de gemir. El dolor era aún intenso y se mezclaba con las
placenteras sensaciones en su pene. No quería que fuera así, no quería sentir dolor. Decidió
ignorarlo, y ser consciente del momento que vivía, porque no quería olvidar nada, deseaba
disfrutarlo todo. Abrió los ojos, contemplando al maravilloso hombre que lo penetraba, y decidió
gozar junto a él.

Grande fue su sorpresa al darse cuenta que el dolor ya no estaba, había desaparecido, y sonrió.
Harry lo supo y comenzó a aumentar la fuerza de sus estocadas, tomando las caderas de Louis,
profundizando así la penetración. Fue en ese instante que el pene del rizado tocó cierta parte en
sus entrañas, provocando un placer jamás sentido antes, que recorrió su cuerpo como una
descarga eléctrica, cortando su respiración, y provocando en Louis un grito.
Harry se detuvo preocupado. El de ojos azules le sonrió otra vez.

-Sigue Harry -el rizado obedientemente volvió a embestir con la misma fuerza provocando en
Louis la misma respuesta -ahí, ahí, más... más... sigue -decía al borde del llanto. No era pena, ni
tristeza, ni dolor. Era placer y felicidad, como nunca lo había vivido.

El rizado aumentó la velocidad de sus estocadas. Acercó su rostro al de su amado y lo besó con
ansiedad, con hambre, con pasión. Louis con sus piernas asió a Harry por las caderas, mientras
envolvía sus manos con sus rizos. Cada embestida, era un golpe de placer, tan intenso que casi
parecía una tortura, porque no sabía de qué manera expresar

tal cúmulo de sensaciones. Creía que su cuerpo le abandonaría, y su espíritu saldría flotando
hacia otras esferas de la conciencia, ya que nadie en este mundo es capaz de soportar tanto
placer y vivirlo sin perder la cordura. Cada estocada de Harry era una corriente de gozo que nacía
en su próstata y terminaba en la punta de su pene, y de allí se expandía por todo su cuerpo. El
tormento de felicidad aumentaba con la mano de Harry masajeando con frenesí su miembro,
aumentando aún más su disfrute.

- ¡Ah qué rico! ¡Tan rico! Más... más -y volvía a besarlo -. ¡Oh Harry!

- ¡Um!, Louis. Eres mío otra vez... al fin.

-No me dejes ir, Harry.

Las embestidas eran más intensas, y más deliciosas para ambos. Y cuando creían que el placer
y el gozo no podían ser más intensos y totales, Harry llegó el orgasmo, impidiéndole hablar,
pensar. Sólo sentir. Louis percibió la humedad del rizado en su interior, y él estaba a punto de
acabar. Harry lo masturbó otra vez y le dio una última embestida. En medio de estertores y
gemidos, llegó al clímax segundos después, derramándose en su vientre y en la mano de Harry.

Cansados, pero felices, se abrazaron, intentando recuperar el ritmo normal de su respiración. Un


sopor de satisfacción y relajo llenó sus cuerpos, dejando una intensa sensación de paz que Louis
no quería que se acabara. Mantenía los ojos cerrados, sintiendo elaliento cálido de Harry en su
cuello. La sensación de somnolencia lo mantenía en una agradable quietud que fue interrumpida
por la ronca voz del que estaba aún sobre él.

-No te dejaré ir nunca más amor -Louis se sintió pleno de dicha, y sonrió una vez más.

-Ahora duerme -la voz del rizado se apagó con un trueno, y la luz se fue. Louis sintió que lo
cubría con las mantas, y se dejó ir porel sueño mientras disfrutaba del calor de ese otro cuerpo,
de su olor, de sus caricias. La tormenta arreciaba allá afuera, pero Louis se sentía tan protegido.
Ya no estaba aquella melancolía que tanto le atormentó momentos atrás. Se sentía completo.
Dejándose embargar por todas esas agradables emociones. Se durmió. Mientras, el rizado
dibujaba su perfecto perfil con un dedo.

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06.

La lluvia y el viento fue la canción de cuna para algunos pero no para Liam, que atrapado en su
habitación, y sin entender lo que sucedía, se había desvelado hasta el amanecer.

Durmió un par de horas hasta que un repentino miedo lo hizo despertar, sobresaltado. La luz de
un rayo de sol que daba en su cara terminó de quitarle el sopor de ese sueño esquivo y que
ahora necesitaba recuperar, pero que no tomaría en cuenta ya que había otro asunto más
urgente que atender. Bajó de la cama y fue hasta la puerta que se abrió esta vez fácilmente. Sin
detenerse a pensar en ese gran detalle, se dirigió hasta el cuarto que ocupó Louis. Aún estaba
muy preocupado por el grito de Louis durante la noche.

Abrió la puerta de golpe, imaginando una escena dantesca, no obstante sólo vio a su amigo
cubierto por las mantas profundamente dormido, dejando a la vista parte de su pecho desnudo.

- ¡Louis! ¡Louis! -Este con los ojos semi cerrados miró extrañado a quien le llamaba.

- ¿Qué ocurre?

- ¿Estás bien?
-S-s-sí...

-Anoche te oí gritar

Entonces Louis recordó, se quedó pensativo por un par de segundos y buscó con la mirada... no
estaba. Se bajó de la cama y sin preocuparse por estar desnudo, se fue al baño, tampoco estaba
ahí.

- ¿Dónde está?

- ¿Qué cosa?

- ¿Dónde se fue? -Louis miró hacia todos lados, provocando el susto

en Liam, que aún no terminaba de tranquilizarse -, ¿se fue?

- ¿Quién Louis?

-Se fue... -dijo Louis al borde del llanto, su voz sonaba aguda -... se fue -repitió en un susurro,
con la voz quejumbrosa.

-Louis, me asustas amigo.

-Estuvo aquí -dijo, apoyándose en la pared, junto al baño. Las lágrimas comenzaron a brotar.

-A ver, repite con calma, que yo te pueda entender sin colapsar antes.

-Harry estuvo aquí.

-Harry -repitió Andreas como un eco -. Harry ¿Cuál Harry?

-Harry, el del cuadro del salón...no está.

- ¡El del cuadro!

-Sí Liam, el del cuadro.

-Louis amigo, soñaste, si supieras las de cosas que escuché anoch...-

-Harry estuvo conmigo anoche.

-Debe haber sido un sueño Louis -A Liam le estaba exasperando la situación. Se preocupaba por
lo perturbado que se veía Louis.

- ¡No! -el grito de Louis, dejó a Liam casi en un paro cardiaco -. No, no, no... era real, todo era
real -Comenzó a sollozar. Liam se acercó a Louis, angustiado sin saber cómo ayudar a su amigo.

-Anda Louis, vístete.

-Quiero que vuelva. Le pedí que no me dejara...-Liam se acercó con una manta, y se la puso en
los hombros.

-Amigo, cálmate y cuéntame -Liam lo tomó de los hombros con la intención de llevarlo hasta la
cama para que se sentara, pero Louis

no se quiso mover.

-Estuvo anoche, aquí. Era tan hermoso. Parecía un ángel. Su cabello rizado y negros, sus ojos
verdes de mirada intensa, sus labios suaves y carnosos.

- ¿Labios suaves y carnosos?

-Hicimos el amor.

- ¡¿Hicieron qué?! -Liam tenía desencajada la mandíbula, y no se percató de la mirada de fastidio


de su amigo.

-Estuve con Harry anoche, aquí. Hicimos el amor, ¿lo entiendes?

- ¿Anoche, hicieron el amor?

- ¡Quieres dejar de repetir lo que digo!

-Pero, pero debe haber sido...

-Si dices una vez más que fue un sueño, te parto la cara. -Se acercó al fin a la cama para
sentarse y cuando lo intentó un fuerte dolor se lo impidió. Al intentar evitar la punzada, se volvió a
levantar, y dándose cuenta que había dejado una pequeña mancha de sangre oscura.

-Eso es... ¿sangre? -los ojos de Liam estaban desorbitados.

Louis pasó su mano por entre sus nalgas, y un poco de sangre con semen salió entre sus dedos.
La cara del castaño era de horror y asco.
- ¿Qué te pasó Louis?

-Exactamente lo que te he dicho, y esta es la prueba. -Louis secó sus lágrimas - ¡No fue un
sueño!

- ¡Tienes sangre! ¡Sangre con, con...!

-Debe andar por aquí Liam, tal vez bajó a la cocina. No sé, pero anda por aquí -Louis se metió al
baño para darse una ducha, mientras Liam intentaba articular palabra, mirando

la mancha de sangre dejada por su amigo en la cama.

Louis se duchó rápido. Estaba feliz aunque ansioso por salir a buscar a Harry, ansioso de verlo.

********

En la habitación rosa ya todo estaba en calma. Niall descansaba en el pecho de Zayn, que
dormía plácidamente. La noche ya había llegado a su fin y la tormenta se había ido, dándole paso
a un brillante sol. Niall apenas los rayos del sol le dieron claridad a la habitación comenzó a
despertar. Se desperezó, se estiró, siendo consciente de varias cosas a la vez. Detalles que lo
confundieron.

Primero, no recordaba en qué momento se había acostado. Segundo, le dolía todo el cuerpo,
especialmente el trasero. Tercero, no estaba solo en la cama, y no se atrevía a girar su cara para
confirmar sus sospechas de quién era la persona que yacía junto a él. Pero la curiosidad mató al
gato. Lentamente, se giró para mirar a ese alguien. Al moverse se dio cuenta que estaba
desnudo, y que Zayn también lo estaba.

- ¡Zayn!

- ¡Ah, ah¡ ¡¿Qué?! -el moreno, del susto dio tremendo salto.

- ¡Zayn! -esta vez el grito del rubio no era de sorpresa sino de consternación.

- ¡Ah Niall! Casi me matas.

- ¡¿Qué haces aquí acostado conmigo Zayn?!

- ¡¿Cómo que qué hago contigo?!

- ¡Pues explícamelo!
- ¡A ver, a ver, un momento! Tú me seduces, me traes hasta

acá, te montas sobre mí, ¿y tú me pides explicaciones?

- ¿Ah? Pff... pl... yo... no, no ¡¿Que yo qué?! -los ojos de Niall eran dos grandes discos en su
rostro desencajado.

-Pues eso. Lo hicimos anoche, y no fui yo quién empecé.

- ¿Lo, lo ,lo?

-Y estuvo bueno -continuó Zayn en un puchero.

- ¡Lo-lo hicimos! ¿Hicimos qué? -el rubio había amanecido más lento que de costumbre. Sentía
que el moreno hablaba, pero era incapaz de procesar debidamente la información en tan pocos
segundos.

- ¿Cómo que qué? "Eso", hicimos "eso".

- ¡Pero si somos hombres y somos amigos!

-Sí, somos hombres, pero no sé qué tan amigos. Tal vez nosotros... -Zayn detuvo sus palabras al
ver la cara de desagrado de Niall, y se sintió herido por ese gesto.

-Zayn, dime que es mentira -el rubio, se cubrió con una sábana y se alejó de la cama sin saber
qué hacer.

- ¡Qué tanto te cubres! ¡Anoche te lo vi todo! -el moreno lo miró fijamente y Niall se sonrojó -, ¿No
recuerdas nada?

Niall pensó un instante y luego calladamente movió su cabeza negando. Se hizo una pausa que
pareció una eternidad.

-Lo siento Zayn, pero no recuerdo nada -la voz de Niall era un leve susurro. Sabía que con su
respuesta estaba lastimando a su amigo-amante. Zayn se sentó en la cama, con los codos en las
rodillas, sentía ganas de llorar, pero se tragó

las lágrimas. Aún le quedaba orgullo y dignidad. Se cubrió el rostro con ambas manos, y tomó
aire para relajar el nudo que tenía en su garganta.

- ¡Qué cagada! -lo peor para Zayn es que lo había disfrutado realmente, y no podría hacer ahora
como si nada. Ya nada sería igual otra vez con su amigo.
Luego de unos segundos de silencio, se atrevió a preguntar.

- ¿Qué pasó entonces? -observó con ansiedad al rubio, y volvió a repetir la pregunta, pues su
amigo no hacía intentos de responder -. Dime Niall, ¿qué pasó?

Niall, al ver el pesar de su amigo, se acercó y se sentó en la orilla de la cama.

-Sólo recuerdo que vine al baño, y me quedé mirando unas cajas allí -dijo indicando el mueble
junto a la ventana -. Y de pronto, una chica de ojos azul claro detrás de mí, me sorprendió.

- ¿Una chica? -la cara de sorpresa de Zayn era evidente -. ¿Cuál chica? No había chicas ayer.

-Sí la había... era como ella -refutó señalando el cuadro en la pared, desde donde los mismos
ojos cristalinos les observaban.

- ¿Ella? ¿Pero no es una antigua?, o sea, ella ya no existe.

-No dije que fuera ella, dije que era como ella. -le respondió Niall, quien hizo una pausa y
continuó -Después de eso, ya no recuerdo más.

Zayn se miraba las manos, temeroso de ver a los ojos de espanto de su amigo. Su corazón
sangraba

lentamente, pero no quería demostrar que estaba sufriendo.

- ¿Zayn?

- ¿Ajam?

El rubio hizo una pausa. Tragó saliva y tomó un poco de aire. El moreno comprendió que esto era
igual de difícil para Niall.

- ¿Dime... ya no soy? -tomó aire de nuevo y continuó -. ¿Ya no soy virgen de ahí?

Zayn sintió que el calor se le subía a la cara y luego hasta las orejas. Se sintió culpable, tal vez
era injusto sentirse así, pero pensaba que debió darse cuenta que Niall estaba extraño, que su
comportamiento no era normal. Él era el cuerdo en ese instante y no se comportó con la lealtad
que le debía a su amigo. ¿Por qué? Porque sus sentimientos lo traicionaron, esos sentimientos
que tenía secretamente por Niall y que de fraternales no tenían nada. Llevaba mucho tiempo
enamorado de él. Mucho tiempo guardando ese amor sin esperanzas, y ahora quizás había
comenzado a perder su amistad también.
-Lo siento Niall, pero no. Aunque fue la experiencia más... -se silenció.

-Y-y-y, ¡¿por qué te dejaste seducir?! -Zayn absolutamente sonrojado, bajó la mirada y sintió
deseos de llorar.

-Porque tú me gustas -se hizo un pesado silencio -. Niall, creo que estoy enamorado de ti.

La mandíbula inferior de Niall casi llegaba al suelo. Una especie de remolino dio vueltas en sus
entrañas, como si sus tripas se retorcieran provocando una sensación molesta y dolorosa. Su
pulso se aceleró, comprendiendo que esa confesión lo alteraba más que la idea de haberse
acostado con el moreno. Dejando una interrogante en su corazón. Un eco lejano que su mente no
alcanzaba a comprender. Una vocecilla que persistentemente le advertía de algo que su cerebro
se negaba a escuchar. Logró salir de su estupefacción, y como si de un trance viniera saliendo, la
voz de Zayn se hizo más real cada vez, hasta comprender que no era parte de un sueño.

-Pensé, al principio, que era producto de nuestra vieja amistad, de nuestra cercanía. -continuó el
moreno con voz ronca y temblorosa.

Niall percibió la emoción en la voz de su amigo, y bajó la mirada para no hacerlo sentirse
invadido. No ahora, que seguro estaba viviendo el momento más difícil de su historia en común.
El rubio se miró las manos, e intentó concentrarse en ellas para no ponerse más nervioso de lo
que estaba, y no hacer sufrir a Zayn innecesariamente.

-Hace unos meses lo confirmé - el moreno suspiró y hundió su cabeza entre los brazos -cuando
te vi tan entusiasmado con esa rubia de pechos grandes, y sentí celos. Me dije, es que ahora ya
no tendrás a tu amigo de fiesta contigo, es sólo eso. Pero los celos me mataban, y lo acepté.
Estaba enamorado de ti. Yo quería estar en el lugar de esa rubia.

El rubio permaneció cabizbajo, en silencio, sin saber qué decir.

-Lo siento Zayn -su voz sonaba lastimera. Luego, se hizo el silencio una vez más.
-No lo sientas. No quiero tu lástima -el moreno se levantó de la cama, tomó su ropa, y se metió al
baño.

Niall permaneció estático, con el corazón en llamas, sin entender en absoluto lo que le sucedía.

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07.

Louis había salido de la ducha, había comenzado a vestirse. Liam lo observaba sin poder articular
aún ningún sonido. De todos modos, qué podría decir. Intentar hacer recapacitar a Louis era inútil,
pero además era posible que alguien más, fuera de ellos cuatro, hubiera pasado la noche ahí.

-Debe estar abajo Liam -y renglón seguido abrió la puerta y salió por ella, antes de que Liam
hiciera el más leve movimiento.

Resuelto a seguirlo, Liam fue tras él.

La búsqueda frenética del muchacho hizo a Liam recorrer la mansión, tras los pasos de un Louis,
que a ojos de su amigo, parecía un enajenado.
Louis había bajado al área de servicio, pensando que Harry estaría ahí, buscando algo de comer.
Después fue a los salones, al gran comedor, al sector de huéspedes en el ala contraria a donde
ellos durmieron. Harry no estaba. El entusiasmo del joven decayó, y regresó al sector de los
dormitorios que ocuparon, buscando dentro de ellos al desaparecido.

El de ojos azules tomó la manija de la primera puerta a su izquierda, y la abrió.

-¡Niall! -Este se sobresaltó, y luego observó por un instante el semblante sombrío de su amigo -
Aquí estabas ¡Qué cara amigo!

-No mejor que la tuya -replicó el rubio.

-¿Estás bien? ¿Y Zayn?

-Estoy bien, y Zayn está en el baño. -dijo sin más, casi sin

expresión en la voz.

-Bien -fue la lacónica respuesta de Louis.

Liam que aún seguía detrás suyo, estaba realmente preocupado por su amigo.

-Louis no busques más. No está.


-¡Debe estar en los jardines! -el rostro se le iluminó.

-¡Louis, él no está! ¡No lo vas a encontrar!

-¡Déjame en paz Liam! ¡Déjame solo!

El chico salió del pasillo, en busca de la escalera que lo conduciría hasta la planta baja. Liam
sintiéndose fuera de lugar, dudó en entrar a la habitación que ocupó en la noche durante unos
segundos, hasta que decidió que era mejor ordenar las camas que estaban desarmadas, a
quedarse en el pasillo.

Se acercó a la puerta de "su" habitación, y recién recordó el hecho de que hacía unas horas no
pudo abrirla. Revisó el mecanismo de la cerradura. Y le causó extrañeza comprobar que ésta
estaba en buen estado, y que además no tenía cierre de seguridad. Siendo así, no se explicaba
cómo fue posible que la puerta permaneciera cerrada, a pesar de sus esfuerzos para abrirla.

Intentando buscar una explicación lógica, finalmente concluyó que con seguridad estaba algo
dormido, y que creyó que había tratado de abrir la puerta, pero no fue así.

Una vez que la explicación le pareció satisfactoria, se concentró en ordenar lo mejor posible las
habitaciones.

Ignoró lo mejor que pudo las manchas de semen y sangre, en la

ropa de cama de la habitación de Louis. La tomó y la llevó a la zona de servicio, donde


seguramente había lavandería.
Louis regresó a la cocina, pensativo y cabizbajo. Tenía necesidad de un buen café.

Justo en ese momento aparecieron Zayn y Niall. Pero el hecho de que los cuatro volvieran a
reunirse no provocó la distensión del ambiente. El silencio era sepulcral. Liam no quería ser más
inoportuno, el moreno y el rubio no querían ni mirarse por sentirse incómodos y avergonzados el
uno con el otro. Y Louis... Louis estaba lleno de tristeza y decepción. Se sentía burlado, utilizado,
casi violentado. ¿Dónde estaba ese ángel ahora? ¿Dónde estaban las promesas? Mientras tanto
escondía su pesar detrás de oscuras gafas.

Liam esperaba que el agua hirviera, se sentía realmente incómodo. De él había surgido la idea de
olvidarse de la universidad y relajarse junto a un lago, pescando y bañándose en él. Y ahora
todos tenían caras largas; si no se hubiese equivocado al momento de señalar la ruta, pues otra
sería la historia.

-Bueno, al fin iremos al lago. -Dijo, esperando distender el ambiente.

-Mm -contestaron los demás a modo de comentario. Luego de eso, sólo usaban monosílabos
para responder las preguntas de Liam, que infructuosamente intentaba iniciar una conversación
entre todos, pero aquello cada vez se parecía más a un monólogo.

Después de beber sus cafés, se dispusieron a irse.

-Ok es hora de irse...al fin, al fin. -todos miraron a Liam con desagrado, sin entender los motivos
de su

alegría.

-Creo que es mejor que nos vayamos ya. Podríamos tener problemas legales por estar aquí sin
autorización -señaló Niall.
-Estoy de acuerdo -señaló Liam, que le empezaba a preocupar el poco ánimo de sus amigos por
marcharse de ese lugar.

Salieron al pasillo, que al no tener acceso directo a ventanas, se veía bastante oscuro. Niall
miraba de reojo a Zayn, que a su vez miraba al rubio cuando éste se daba vuelta. Ambos morían
por restablecer la comunicación, pero eran demasiados orgullosos para hacerlo. De hecho, el
moreno había sido quién ignoró a Niall, luego de que saliera del baño. El rubio, intentó varias
veces encontrar la mirada de su amigo, ya no tan amigo, y éste, en cambio, permanecía como
niña despechada, ignorándolo a propósito.

Al llegar a la puerta que los comunicaría al hall, Liam hace el intento de abrirla. Justo en ese
instante la puerta se abrió de golpe y una silueta oscura apareció en el umbral de la puerta. Los
cuatro jóvenes gritaron al mismo tiempo, sobresaltados. La figura era una sombra recortada
contra el brillo de la luminosidad del hall, que encandilaba a los chicos, y no permitía distinguir
nada de aquella persona que estaba frente a ellos, cortándoles la salida.

Luego, durante unos segundos, nadie dijo nada. Ellos conteniendo la respiración. Y esa silueta
mirándolos, sin moverse.

-¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Qué hacen

aquí?!

-Em, nos perdimos.

-¡No somos ladrones!


-¡No, no, no vaya a pensar eso!

-Nos perdimos y llegamos a esta casa.

-¡Silencio! -los cuatro jóvenes habían hablado al mismo tiempo, provocando al desconocido. El
grito ronco del hombre los enmudeció -Ahora van a hablar de a uno, no todos a la vez.

Los chicos dudaron y miraron a Louis, eligiéndolo tácitamente como el vocero.

-Disculpe por las molestias. Somos cuatro estudiantes universitarios. Nos dirigíamos al lago
Serpentine, y ayer en medio de la tormenta nos desviamos de nuestra ruta. Nos equivocamos de
camino y terminamos aquí.

Louis guardó silencio, esperando no haber empeorado las cosas.

-¿Pero cómo entraron aquí?

-Señor, estaba todo abierto...

-¡¿Abierto?! ¡Eso es imposible, yo dejé todo cerrado!

-Disculpe, otra vez, pero es que de verdad estaba todo abierto.


El hombre se retrocedió sobre sus pasos, sin darles la espalda a los jóvenes.

-Vengan para acá.

Al llegar al hall, la luz les permitió a los chicos ver que se trataba de un hombre de mediana edad,
de cabellos castaños y ojos claros. No se veía para nada feroz, al contrario, su rostro parecía
amable, a pesar de que los observaba con cierta severidad.

Louis sentía que ese hombre aún no estaba satisfecho con la explicación dada, entonces decidió
ser más categórico.

-No forzamos nada, lo juramos.

Louis ya estaba pensando que pasarían el resto del fin de semana en la cárcel. Intentando darle
credibilidad a sus palabras se quitó las gafas oscuras, y así establecer contacto visual con el
hombre.

-Es la verdad, señor.

El hombre se le quedó mirando con la boca abierta, y se le acercó a Louis, quien retrocedió un
par de pasos, sin entender la actitud del otro. Los amigos se sobresaltaron también pensando que
a su amigo se le venía una paliza. El hombre dándose cuenta de su reacción se detuvo, y cambió
el gesto de su cara.
-¿Cómo te llamas hijo?

-Louis Tomlinson, señor

=================

08.

-¡Louis! ¡Pero qué coincidencia!

-En esta casa, le van a gastar el nombre a Louis -dijo el moreno al oído del rubio.

-¿Coincidencia? -preguntó extrañado Louis.

-Pues sí, son dos en realidad -el hombre se encaminó hacia el estudio-biblioteca -Una es el
nombre, otra es el extraordinario parecido -dijo señalando el cuadro del Louis del siglo XIX.

-Sí, ayer nos hicimos un montón de preguntas por este motivo -agregó el rubio.
El hombre de pronto se mostraba más relajado, y eso provocó un respiro de alivio entre los
jóvenes.

-Me presento, soy Markus Frank, el cuidador de esta mansión, que además es un museo que
pertenece al Hyde Park de los Jardines del Palacio de Kensingtonal.

-¿Es un museo entonces? Ah, perdón, le presento a mis amigos, Liam, Niall y Zayn -señalando el
chico de ojos azules a sus amigos.

-Mucho gusto. Sí, es un museo, pero no en el sentido tradicional, esta es una casa antigua que
está dentro de un recorrido turístico de la zona, que es para recordar cómo era la vida de los
terratenientes en la era de los emperadores. La idea es conservar el decorado y todo tal cual
como lo dejaron los dueños originales.

-Que fueron los hermanos. ¿Verdad? -la voz de Louis evidenció su nerviosismo, y eso le dio
rabia.

-No, no. -Markus dio media vuelta y se dirigió al salón.

Los jóvenes le siguieron -Harry fue el penúltimo dueño -el hombre se situó frente al cuadro de
Harry. Louis no quiso mirar -Luego de su muerte, llegó un tío de los hermanos Styles a hacerse
cargo de la propiedad, que también murió trágicamente.

-¿Qué pasó? -preguntó nervioso el moreno, que empezaba a tener los arranques de pánico otra
vez, pero ahora no podría cobijarse bajo la seguridad de Niall.

-Pues que sorprendió a su hija con un sirviente de la casa, ya saben... ¡y cómo eran los antiguos!.
El padre los mató a los dos, a ella y al sirviente. Pero ahí no terminó la historia, pues al día
siguiente al padre de la chica lo encontraron flotando boca abajo en la laguna de los jardines de
esta mansión.

Los cuatro chicos tragaron saliva, y el hombre ajeno a su nerviosismo continuó.

-¿Qué le pasó? Nadie sabe. De hecho, estas son las historias que entusiasman a los visitantes,
pues dicen que aquí hay fantasmas, pero bueno, yo no creo en eso. A mí nunca me han
molestado -dijo riéndose y levantándose de hombros.

-¿En serio? -los ojos de Louis estaban tan abiertos por la emoción, negándose siquiera a dirigirle
una sola mirada a ese cuadro otra vez.

El hombre sin tomar en cuenta la pregunta de Louis, se dirigió hasta el fondo del salón en
silencio, pensando que no era precisamente una consulta. Al llegar allá, se paró enfrente del
cuadro de Harry, frunció el ceño

pensativo, y preguntó.

-Chicos, em ¿Cómo lo hicieron para ingresar hasta acá con el vehículo? Porque ese es de
ustedes ¿verdad?

-Sí, es mío -contestó Louis -El portón sólo se abrió, y pudimos llegar hasta acá.

El hombre se giró hacia Louis sorprendido.

-Eso es algo que no me encaja. El portón ese, es electrónico, no se abre a menos que se active
desde acá.

Se hizo el silencio, hasta que Niall, que nada había comentado, habló.

-La respuesta puede estar en los continuos cortes de la energía eléctrica debido a la tormenta, y
tal vez eso activó o desactivó el sistema para abrir el portón.

-Sí, me parece una explicación razonable.

-¿Pero usted no estaba aquí?

-No. Quedé aislado, a unos cuantos kilómetros de aquí, mi vehículo no quiso avanzar más, quedó
atrapado en el fango... de verdad, no es tan malo que ustedes llegaran anoche y se quedaran
aquí. La cocina no me preocupaba, sabía que la leña de la estufa se acabaría tarde o temprano.
Fue error mío salir anoche en medio de la tormenta... Creo que estuvo bien que vinieran. ¿Se
imaginan el descalabro con las ventanas abiertas, todo por el suelo y mojado?

Louis se atrevió a mirar el cuadro de Harry. Su corazón se apretó de rabia y dolor. No podía evitar
quedar como hipnotizado por esa imagen. Y de cómo los recuerdos de hace unas horas

le volvían a llenar de emoción, y se sintió estúpido. Aún nada tenía sentido para él.

-¿Y hay alguien más en la mansión aparte de usted?

-No, para nada, sólo el personal administrativo y de mantención pero que aprovechando que la
mansión entra en reparaciones en estos días, a todos se les dio el fin de semana libre, así que
estoy solo. -Louis lo miró quedamente, pensando en su mala suerte. - Muchacho, es increíble tu
parecido a Louis Styles. ¿Sabías que existen ciertas leyendas sobre los hermanos?

Louis negó con la cabeza, sintiendo un nudo en la garganta, latiéndole el corazón a mil por
segundo.

-Dicen que eran amantes, siendo hermanos -dijo en un susurro Markus, como si alguien más
pudiera oírlo -Todos sabían en la casa, toda la servidumbre. Pero tenían dinero, influencias, así
que nadie los molestaba. En esa época los sirvientes eran casi unos esclavos, nadie jamás se
atrevería contrariar a sus amos.

Louis tragó saliva, intentando suavizar los músculos de su garganta. El hombre continuó.

-Así que cuando Louis murió en esa caída de caballo, Harry enloqueció, dejó de comer,
paulatinamente. Constantemente se le oía hablarle al aire, diciendo que era su hermano. Los
sirvientes ya no sabían qué hacer, y en esa época, los problemas sicológicos eran tema tabú,
bueno ni siquiera tenían conciencia de que había cura para esos males. Muy triste.

Markus se quedó mirando a su alrededor, buscando algo.

-Hay por ahí unas fotos. Ustedes saben, en esos tiempos la fotografía era algo muy extraño.
Lujos de ricos. Vamos a ver.

Y salió raudo hacia el estudio.

-Me estoy empezando a marear -le confidenció una vez más el moreno a Niall.
Una vez allí, miró el cuadro, miró a Louis y le sonrió. Se acercó al escritorio, y abrió el cajón
izquierdo. De allí extrajo una caja de madera labrada con una flor de lis.

-La flor de lis era el principal símbolo del escudo de armas de la familia. Ese escudo está en una
bóveda de seguridad, por las piedras y metales preciosos en que está hecho.

-Todo esto es demasiado lujoso -el rubio tenía sus ojos clavados en la caja que Markus
comenzaba a abrir.

Dentro de él habían fotografías en un papel tan grueso que casi parecía cartón. Markus le pasó
dos de ellas a Louis.

-Mira Louis, los hermanos Styles.

=================

09.

El de ojos azules sintió que sus piernas no serían capaces de sostenerlo mucho más.

-Impresionante ¿verdad? -Markus miró con especial atención el rostro de Louis, quien intentaba
lucir relajado a toda costa.
Louis observó la primera foto en silencio. No se sentía capaz de decir nada. No podía creer que
ese que estaba ahí no fuera él. La tenida que usaba Louis Styles era de cazador, cargando una
escopeta. Con un gorro que cubría toda su cabellera, dejando a la vista sólo sus facciones,
idénticas a las suyas.

-Ese era Louis, y la otra que tienes de bajo es la de Harry. -Louis miró a Markus, dudando si
devolverle o no las fotografías. ¿Cómo podría mirar a Harry sin quebrarse?

Tomo una bocanada de aire que a nadie dejó indiferente, y se atrevió a mirar ese rostro, rogando
que fuera poco nítida, para no morir.

Lentamente corrió la fotografía de Louis y se la entregó a Liam, dejando expuesta a sus ojos la
imagen del rizado, que desde otro siglo lo miraba como le miró en la noche. Se odió al sentir que
sus ojos se humedecían, y que un calor extraño subía por sus mejillas. Se veía ahí tan cerca y tan
lejos.

Sintió el deseo de tenerlo junto a él, sentir su aroma, su pelo rosando su cara, el aliento fresco de
su boca, esos labios recorriendo sus muslos, el peso de Harry sobre sus caderas, de cómo se
movía sobre él, de cómo gemía luego entre sus piernas, de cómo su pene grueso y duro lo
penetraba, haciéndole alcanzar el paraíso, de cómo lo embestía... Sí, sentía ansias de él,

de devorarle una vez más, quería hacer camino por su cuerpo, quería estampar sobre esa piel tan
blanca sus propias huellas para siempre...

-¡Louis! -sobresaltado y sintiéndose culpable de los pensamientos que tenía, reparó en que su
cuerpo había empezado a reaccionar. Disimuló lo mejor que pudo, con las mejillas sonrojadas.

-Son iguales ese Louis y tú. -La voz de Liam le parecía tan lejana. Markus revisó algunas
fotografías más, y sonrió.
-Miren aquí encontré la fotografía de Marianne, la chica asesinada por su padre.

Se la entregó a Liam y a Zayn se asomó por el costado para mirar la fotografía.

-¡Hey! Es la rubia del cuarto rosa. -dijo Zayn, y Niall palideció. Se acercó para comprobar si era
así. Liam le pasó la foto, y creyó morir. No dijo nada, sólo tragó saliva. -Ahora entiendo -agregó el
moreno. Los demás, excepto Niall, no entendieron a qué se refería Zayn, pero por razones de
salud mental decidieron no preguntar nada.

-Pues señor Frank, gracias por comprendernos. Debemos irnos, a ver si por fin llegamos al lago. -
señaló el rubio.

-Pero verán, debo revisar que todo esté en orden primero.

El castaño abrió los ojos descomunalmente.

-Le aseguro, le aseguro que yo no fui el primero en sacar la comida, y además de que Niall es el
culpable de que dejáramos

la cama así...

-Ya la arreglé, tonto.

Markus, Louis y Liam miraron con ojos de plato a Zayn y Niall, que tenían pintadas sus caras de
color rojo granate.

-¿Perdón? -dijo El hombre, que no creyó haber entendido correctamente. El moreno soltó una
risita nerviosa. Y Liam sospechando lo que en verdad ocurrió, salió en auxilio de sus amigos.

-Mire señor Frank, anoche con la tormenta se abrieron algunas ventanas, y cayeron algunos
jarrones, pero nada se rompió, y luego... ejem... debimos usar algunas habitaciones para dormir.

-Lo extraño del viento y las ventanas era que estas se abrían sólo donde estaba Louis, y no
paraba de llamarlo -cortó el moreno. Louis lo miró sin saber si su amigo estaba arriesgando su
vida a propósito o era ignorancia pura. Como fuera, el de ojos azules tenía unas ganas inmensas
de apretar ese cuellito hasta ponerle la cara azul.

-Bueno, ordenamos todo el desorden que hicimos -agregó el rubio, aun visiblemente
avergonzado. Liam recordó la comida otra vez.

-En cuanto a la comida...

-Así, ¿Se la comieron? -interrogó Markus.

-Sí -respondió conciso Niall.

-Pero dejamos todo en el lavavajillas -remató el moreno.


-De acuerdo, jóvenes, eso estuvo muy bien. Gracias. Se pueden ir, pero me dejan la matrícula del
coche, y sus nombres.

-Pues claro -y Louis le entregó en

una hoja, que Markus le extendía, los datos requeridos. -Si nota que algo falta, pues me llama,
ahí está el teléfono.

-Ok, muchacho. No dejes de volver, hay tanto que ver en este lugar -Markus mira para todos
lados y agrega en un susurro -Falta ver la laguna, y el mausoleo.

Ninguno lo quiso reconocer, pero a todos se les erizaron lo vellos de la piel. Los cuatro se
despidieron, y Louis tuvo la esperanza que su vida tendría nuevamente un orden y sentido
lógicos. Volvía a ser el chico corriente que estudiaba Diseño Gráfico, y que buscaba conquistas,
femeninas todas, y que nada de lo que cree que pasó, sucedió realmente.

Al salir, el sol se veía tan brillante, y el olor a tierra húmeda embriagaba los sentidos. Se subieron
al coche en silencio.

Cuando por fin, 10 minutos después, tomaron la ruta correcta, Louis dio un suspiro.

-Si sigues suspirando así, nos vas a dejar sin oxígeno -Liam le sonreía, pero a Louis no le hizo
gracia, mostrándole los dientes en una mueca.

-Tanto escándalo por un suspiro Louis.

-El tercero.
-¿El tercero? ¡Estás loco! ¡Es el primero!

-¿Primero? Mis narices.

-Cállense, necesito silencio -el moreno, estaba sentado lo más alejado posible de Niall, en el
asiento trasero, con lo anteojos para el sol puestos, vuelto hacia la ventana.

-Sí señor -respondió irónico Louis.

El resto del camino transcurrió en silencio.

El coche, hizo su ingreso al lago Serpentine, cuando la mañana estaba en su apogeo. Hacía
media hora que el rubio había recuperado su natural locuacidad. El día radiante en el lago de
verdad era una maravilla. No podía ser más perfecto.

Todo era perfecto allá afuera, menos el ambiente dentro del vehículo. Con caras largas, y
semblantes sombríos.

=================
10.

Louis no podía entender y menos aceptar que el extraño suceso le persiguiera en sus recuerdos
más allá de los límites de la mansión. Pero lo que más le costaba aceptar era que no volvería a
ver al hermoso joven que estuvo entre sus brazos, y que por más que buscara una explicación
coherente, no la había.

Zayn por su parte se sentía estafado, pues había entregado todo el corazón a un fantasma en el
cuerpo del chico que amaba, su amigo, y que éste no pretendía sentirse halagado, por el
contrario. Zayn sentía que a Niall todo lo relacionado con la noche de pasión vivida le daba asco,
y ese sólo pensamiento le rompía el corazón.

Decidieron ir de inmediato en busca de su cabaña, cuando localizaron el lote donde estaba, Liam
dejó su coche bajo la sombra de un inmenso pino, cerca de la cabaña.

El aire era fresco, aunque no hacía frío. Sus amigos se bajaron, y Liam ya comenzaba a darles
órdenes a los otros dos para que descargaran todo del maletero. Luego de descargar irían a pie
hasta el restaurant para tomar un desayuno como se debe.

Louis, después de un momento se decidió a salir del vehículo. Sus amigos estaban camino a la
cabaña cargando todos los elementos que habían traído, incluyendo cosas innecesarias para la
ocasión, como el peluche de Niall. En el instante que Louis pone los pies sobre la gravilla, el
viento parece cobrar personalidad.

-¡Loooouuuiiissss!

El de ojos azules sintió que un nudo se le formaba en el estómago, un poco de nervios, otro de
emoción, de felicidad, de desesperación. Aunque

en su mente la imagen de Harry quería adueñarse de cada idea y recuerdo, no quería permitirse
esa obsesión, más aún cuando obsesionarse así no tenía razón de ser. Debía borrarlo de su
mente, a toda costa.

Apartó de su mente aquel pensamiento, pero la sensación seguía ahí en su cuerpo, en su pecho,
en sus tripas, como un presentimiento. Sus amigos volvieron de bastante mejor ánimo.

-¿Listos para ir a desayunar? -dijo un Liam rebosante de felicidad a Louis.

-Listos -respondió.

Caminar por el camino de gravilla se veía una tarea agradable, no eran más de 500 metros hasta
el restaurant, y el aire lleno de olores de pinos, hacía el ambiente tan agradable, con un día tan
soleado.

-Luego iremos a meternos al agua. Nos hacen falta unas buenas zambullidas. -Liam buscó la
aprobación de sus amigos, y todos respondieron afirmativamente con una sonrisa.

Desde una de las curvas del camino, se veía la magnífica vista del lago. Cerca de la orilla se
veían los senderos que conducían hacia otros lados. Había mucha gente. Era un día muy alegre,
de verdad. Los yates y lanchas en el agua. Los destellos de sol en las pequeñas olas, parecían
diamantes, miles de ellas. Todo era espléndido. Louis miró otra vez hacia la gente que con sus
ropas veraniegas, se dirigían hacia la orilla del lago.

De pronto entre decenas de cabeza, un cabello lleno de rizos se hizo visible a no mucha
distancia. La figura estilizada era inconfundible. Louis sintió que su corazón dejaba de latir

por unos instantes, y luego cuando la falta de oxígeno lo iba a hacer perder el sentido, su corazón
comenzó a dar saltos dentro de su pecho, provocándole sudoración en las manos y mucho dolor.
-¡Allá está! -gritó repentinamente, provocando un sobresalto en sus amigos.

-¿Quién? -dijeron casi al unísono los demás.

-¡En ese camino hacia el bosque! -la voz quebrada de Louis, mostraba su emoción y su
desesperación. Hecho que puso en alerta a sus amigos.

-¿Quién Louis? -preguntó el rubio, curioso y preocupado de lo que le ocurría a su amigo.

-¡Es él! ¡él! -acto seguido, Louis comenzó a correr rápido por el sendero que bajaba hacia la
marina, y hacia la zona de picnic en el bosque. Tras los pasos de aquel que extrañaba tanto.

Sus amigos se quedaron observándolo con asombro, sin entender en absoluto sobre qué hablaba
su amigo, quién era ese "él". Lo vieron alejarse raudo por el camino serpenteante en la misma
dirección que llevaba toda la gente que se desplazaba, o hacia la marina o bien hacia la zona de
picnic.

Sabiendo que la espera sería infructuosa, se decidieron seguir su camino al restaurant y


esperarlo allá. Cómo las acciones de Louis no tenían lógica para los tres, tampoco hicieron el
intento de hacer conjeturas. Ya les contaría él mismo más tarde.

******

La gente le obstaculizaba la visión a Louis aumentando su ansiedad. Entre tantas cabezas


alcanzó a distinguir una cabeza llena de rizos. Estaba aún demasiado lejos para

llamarle, así que comenzó a correr para darle alcance. El rizado siguió su camino hacia la zona
de picnic, en el bosque. Louis intentaba avanzar lo más rápido posible sin perderle la pista,
tropezando un par de veces con la gente, se disculpaba lo más rápido posible y seguía
avanzando. En una de esas veces, cuando después de pedir disculpas a un señor regordete, el
de ojos azules se giró otra vez para avanzar, el rizado ya no era visible. Louis se detuvo con la
respiración agitada, sus pupilas dilatadas, y su mente trabajando posibles alternativas para
encontrarlo.

Justo en ese momento, logró ver esa cabellera con rizos. El rizado se dio la media vuelta,
mirando hacia donde estaba Louis y este juró que lo miraba a él. Éste contuvo la respiración,
esperando alguna señal, pero aquel joven, luego de un breve instante, se volvió a girar y continuó
su marcha por el sendero.

-¡Mierda! -exclamó Louis y retomó la carrera.

Después de unos minutos, que al de ojos azules le parecieron horas, llegó hasta el límite del
bosque con el corazón que ya se le salía de la boca -necesito más ejercicio aeróbico -pensó. Los
centenarios arces, abetos, pinos, hayas, avellanos, píceas y fresnos, le daban al aire un aroma
embriagador. Entre las sombras que daban los magníficos árboles, mesas y asientos bastantes
rústicos, hechos de troncos muertos, se esparcían aquí y allá. El mar de follaje y ramas, se
confundían con la gran cantidad de turistas. Familias completas con ropas coloridas y alegres
conversaban animadamente mientras compartían sus alimentos. El deseo casi desesperado por
distinguir entre la gente a aquel que se había vuelto su obsesión, no le permitía pensar con
claridad. Se quedó allí mirando con la mayor detención que pudo. Los innumerables caminos
dentro del bosque, le confundían aún más.

-¿Dónde estás? -dijo calladamente, casi como una plegaria -No juegues conmigo.

En ese mismo segundo, la esbelta figura cruzó entre dos grupos de gente, a unos 300 metros
más allá, siguiendo uno de los senderos que doblaba hacia la derecha. Antes de desaparecer
entre los árboles, se detuvo y miró a Louis, quién ya, seguro de que no era sólo una coincidencia,
avanzó de prisa hacia aquel camino.
El de rizos ya no estaba a su vista, y temeroso de perderle el rastro, apuró el paso. Al llegar a
aquella curva, las ramas de los árboles se cerraban sobre él, haciendo más sombrío el paisaje. A
lo lejos las voces de la gente parecían un murmullo incesante que se confundía con otro de agua,
que corría hacia alguna parte.

A medida que se adentraba hacia la profundidad del bosque y del cerro, el sonido de las voces de
la gente se iba haciendo más apagado e inaudible. Esas voces eran reemplazadas por el suave
viento entre las ramas, y el sonido incesante del riachuelo que bajaba cantarín por las quebradas
hasta el lago. Louis sin estar seguro de nada, seguía el camino, pensando en no equivocarse y
extraviar el sendero que lo conduciría hasta Harry.

-¡Looouuuiiiissss! ¡Veeeennn!

=================

11.

El de ojos azules sintió el llanto subir por la garganta -No es el viento ¿verdad? ¿o es mi
imaginación? -pensó, sintiéndose estúpido por no contener sus emociones, por dejarse dominar
por ellos. Si lo pensaba detenidamente, era una verdadera locura lo que estaba haciendo, seguir
a alguien que no se conoce hacia las profundidades de un bosque, eso sólo podía ser producto
de un calentón demasiado irracional. Pero al mismo tiempo sabía que era mucho más porque su
corazón le decía otra cosa. Le decía que de alguna forma siempre había esperado conocer a
alguien como Harry. Su corazón le decía que no se equivocaba.

Mientras avanzaba, el recuerdo del sabor de la boca del de rizos se hacía más intenso. El brillo
de esos ojos hermosos que lo volvieron loco, y traspasaron su corazón, volviéndolo su esclavo. El
esclavo de Harry.
Ahora el único pensamiento coherente que tenía en su mente, era estar con él. Estar de nuevo
junto a su cuerpo, sobre su cuerpo, debajo de él, abrazado a él.

-Harry ¿Dónde estás?

Unos pasos entre delgadas ramas quebradizas, que crujieron debido al peso que soportaban,
fueron la pista que esperaba. Sin embargo, ese sonido lo obligaba a separarse del sendero y
adentrarse entre los árboles. Tomó un poco de aire para darse ánimos, y luego exhaló.

Avanzó entre los árboles, haciendo a un lado las ramas que se interponían en su camino.
Segundos más tardes, con algo de rabia se dio cuenta que un sendero más estrecho corría a

su lado en la misma dirección.

-¡Qué bruto que soy!

Sin pensarlo dos veces, encaminó sus pasos por el sendero, que le permitiría avanzar más
rápido.

El sonido chispeante de alguna pequeña cascada se acercaba cada vez más. Los ojos de Louis
contemplaban el exuberante paisaje, lleno de distintos matices de verdes. Los aromas dulces y
ácidos de los distintos árboles lo envolvían. Y sus oídos se llenaban de los sonidos del agua y de
la brisa allá arriba.

Las sombras del intenso follaje y las ramas tupidas, se hacían cada vez más tenues, hasta llegar
a un claro donde había una mesa con asientos de troncos y unos pasos más allá una hornilla
para las barbacoas. Había también una pequeña pileta con un grifo para lavar utensilios de
cocina. Todo dispuesto para hacer un hermoso picnic, lejos de todo.

Miró expectante a su alrededor buscando una pista. Una muralla de árboles lo rodeaba y ya no le
quedaban ideas.

Apoyó su cuerpo en la orilla de la mesa y cerró sus ojos, frustrado. Este juego le estaba volviendo
loco, y se sentía derrotado y tonto. Tal vez después de todo, era sólo una jugarreta de su mente,
producto del stress vivido meses antes por las exigencias de la universidad. Era un hecho, la
facultad lo estaba volviendo loco.

Así y todo, resignado como parecía, su corazón se resistía al vacío que le dejaba el espacio
alrededor de su cuerpo, la ausencia de Harry. Lo añoraba, era más que un simple deseo

de estar junto a él. Cada fibra de su ser tenía necesidad del tacto, del aroma, de la pasión de su
rizado. Y no quería perder la luz de esperanza que palpitaba en su mente. Quería estar con Harry
tanto, tanto que dolía.

-He estado esperándote por tanto tiempo -esa voz no venía de su mente, no era su pensamiento
que se había materializado. Era su voz, la misma que en la noche lo había seducido.

Louis escuchó aquellas palabras, y cada célula de su cuerpo exudó alegría. Pero no abrió los
ojos. No quería romper el hechizo, no quería abrirlos y ver que no estaba ahí. Tensó su cuerpo
otra vez, tenía miedo. Pero ahora sentía un miedo muy distinto al vivido horas antes. Ahora su
miedo era despertar y ver que todo era un sueño.

Apretó sus puños y contuvo el aire esperando algo. El sonido de unos pasos acercándose lo
llenaron de ansiedad. Quería que fuera él. Quería a Harry.
-¿Harry?

Fue entonces que un aliento conocido tocó su boca.

-Aquí estoy amor, por fin. ¿Por qué has tardado tanto?

Harry, apenas rosaba la piel de Louis, recorriendo su cuello, su cara, su boca, sus ojos, oliéndolo,
llenándose de su aroma. Su nariz tocaba apenas la piel de Louis, aspirando y soltando luego el
aliento cálido, haciendo erizársele los diminutos vellos de la piel, provocando corrientes de
electricidad por la espalda de Louis, que bajaban irremediablemente hasta su sexo. El de ojos
azules le oyó suspirar de satisfacción, y el palpitar

en su miembro se hizo intenso. ¿Cómo podía volverlo loco de esa manera?

Louis abrió sus ojos encontrando frente a los suyos aquellos ojos verdes tan hermosos que lo
conquistaron, que lo enamoraron perdidamente. Nada le turbaba, nada le distraía de la emoción
de verlo y sentirlo. Sentir otra vez ese cuerpo, contemplar una vez más ese rostro tan bello.

Sus ojos se llenaron de él, y los volvió a cerrar.

-Anoche soñé contigo, Harry -dijo casi en un suspiro, mientras una lágrima caía por su mejilla. El
rizado pasó su pulgar para quitarla de ese rostro tan lindo, y lo besó allí suavemente.

-No llores amor, no fue un sueño. Yo estuve ahí contigo. Te fui a buscar. -el rizado interrumpió
sus propias palabras para besar con ternura el contorno de los labios de Louis, quien ya se sentía
flotando entre nubes. Abrazó a Harry, apretándolo contra su cuerpo. Su miembro ya estaba duro,
y no le importaba quedar en evidencia ante el de rizos.

-¿Me fuiste a buscar?

-Sí -Harry no dejaba de besar a su amado, hilando las palabras entre beso y beso -Estuve ahí
contigo, una parte de mí siempre ha estado a tu lado.

-No entiendo.

La mente de Louis lo que menos quería era procesar las palabras del rizado, pues todas sus
energías estaban en la creciente excitación que se hacía más difícil de contener.

-Ya lo entenderás -las manos del rizado recorrían el contorno del cinturón de Louis, rosando
apenas la piel con sus dedos. Subió las yemas de los dedos por su vientre, por debajo de la ropa.
Para el de ojos azules era difícil articular sus ideas, el deseo de tener a Harry como hace unas
horas ardía en su vientre, en su miembro. Su respiración agitada, sólo por sentir el roce del
rizado, lo delataba una vez más. Hace unas horas se había prometido no dejarse seducir tan
rápido, pero a los pocos segundos ya se había olvidado de su propia promesa. Ahora no
pretendía engañarse, ya estaba rendido a los pies de Harry, pero sentía que necesitaba algo de
amor propio en esto. Después de todo, ¿cuánto sabía de este joven? Casi nada, apenas su
primer nombre.

¿Pero de qué amor propio estaba hablando? Si ahora todo lo que quería era sentir a Harry.
Quería llenarse de él, como si le hubiese extrañado siglos. Volvió a abrir los ojos, y se concentró
en aquellos de color verde intenso. Harry sonrió y acercó su rostro, lo besó con fuerza, con
pasión, penetrando su boca con la lengua, dulce, húmeda. Louis hizo lo mismo, correspondiendo
con la misma intensidad. Apartó un poco su rostro para comprobar que sus ojos no le estuvieran
engañando. Lo miró en silencio. Sí. Era él. También era su olor, y ese roce tan característico que
daban sus labios y su piel. Sencillamente no era posible que existiese alguien más como Harry,
alguien que se pareciese tanto, y de tantas maneras. No. No era posible.
-¿Eres real Harry?

-Tanto como tú, precioso -le besó -igual que tú.

-No quiero que te vayas -Louis tragó saliva -cuando hoy desperté, te busq...

-¡Sh sh sh! No me iré, siempre estaré contigo.

=================

12.

-Te busqué -el de ojos azules dio un largo suspiro.

-No me iré de tu lado, y no te dejaré ir.

-Yo no quiero estar sin ti.

-¡Ven! -Harry lo tomó de la mano y corriendo lo llevó por entre los árboles. Louis con su mano
libre hacía a un lado las hojas y las ramas.
Bajaron hacia una quebrada, aún más oscura por el follaje y la profundidad. Se detuvieron al
llegar hasta la orilla del riachuelo que desembocaba en un pequeño salto de agua, provocando
una chispeante y pequeña cascada. Abajo una laguna, una fuente natural, no muy grande, ni muy
pequeña. El agua era cristalina. De un verde esmeralda. Los pocos rayos de luz, provocaban
chispitas brillantes, que juguetonas aparecían y desaparecían según el movimiento del agua.
Hacia el extremo contrario de la cascada una pequeña cueva, dándole más sombra al agua.
Haciendo el paisaje aún más misterioso. Harry se volvió a Louis y le sonrió, mientras se quitaba la
ropa. El de ojos azules, sintiéndose algo avergonzado, bajó la mirada, sabiendo que sus mejillas
se habían enrojecido. Harry se dio cuenta de esto, se acercó, lo besó brevemente y se lanzó al
agua.

Desde el centro se quedó mirando a Louis, y haciendo el gesto con la mano lo invitó a entrar al
agua también.

-¡Qué diablos! -dijo por lo bajo, y se desvistió, lanzándose al agua. Louis nadó las pocas brazadas
que había que recorrer hasta el rizado.

Se miraban y no se decían nada, ¿Qué podrían decir? Harry era el misterio mismo, y

Louis estaba embobado. Pero también sentía miedo de la verdad. Entonces prefería no hablar.
Por ahora, no haría más preguntas, las haría más tarde, quizás otro día. O tal vez se atreviera, ¿A
qué le temía?

Como fuera, esas dos esferas verdes que le miraban intensamente, le quitaban voluntad,
impidiéndole a Louis tomar cualquier otra decisión que no fuera estar junto a Harry. Se acercó
hasta rozar su nariz con aquella tan hermosa que dividía de manera tan proporcionada el rostro
del rizado. Y éste como si le leyera el pensamiento le dijo.

-Soy quien te he dicho ser.


Louis pestañeó seguido varias veces, y quiso hablar, y decir que no tenía lógica la forma en que
le conoció, la forma en que se enamoró de él, pero calló, de su boca salió apenas un suspiro
cuando Harry pasó sus manos heladas por su vientre. Sentir las manos de su amado en su
cuerpo, era el elixir que nunca pensó desear con tanta fuerza. Esas manos, también ansiosas,
recorrían cada centímetro de su piel bajo el agua, provocándole espasmos de placer al rosar su
miembro, al tocar sin pudor sus testículos. Las mejillas de Louis se encendieron, y sus labios
húmedos y su boca acuosa acusaban su excitación. Harry no le dejaba de mirar, con la boca
entreabierta, sus ojos almendrados que parecían de fuego. Pasó su lengua por los labios,
humedeciéndolos, y luego soltó un jadeo que transportó al de ojos azules hasta el mismo cielo.
Era maravilloso sentirse así deseado, deseado por un hombre tan hermoso. Louis se dejó

llevar y comenzó a flotar de espaldas, mientras Harry recorría su cuerpo con su mano derecha,
mientras con la izquierda lo sujetaba de su cabeza. El rizado lo besó una vez más, pero ahora su
beso era suave y erótico, moviendo su lengua lentamente, atrapando el labio inferior del otro con
los suyos. Mientras su mano masturbaba al de ojos azules.

A pesar que el agua estaba algo fría, Louis sentía que su cuerpo estaba en ebullición, parecía
como si el agua depositada en su vientre comenzaba a evaporarse. Harry pasaba su lengua, por
su mentón y volvía a subir hasta los labios. Soltó su pene, y con esa mano empujó su vientre
hacia abajo. Nadó hacia la orilla y se volvió a mirar a Louis, quien no tenía otra opción más que
seguirle. Porque era todo perfecto, ese hombre frente a él que le invitaba a estar con él, y ese
sentimiento que le embargaba el alma. Casi daba miedo, tan surrealista, tan verdadero.

Se recostaron sobre millares de hojas, caídas por la tormenta de la noche anterior. Louis sobre él,
tomando el mando. Esta vez se saciaría de su rizado. Sin dejar de acariciar su cabello, Louis
miraba a su amado, contemplando sus ojos, acariciando su frente con el pulgar mientras el resto
de sus dedos jugueteaba entre sus cabellos. El aroma de Harry se mezclaba con el de las hojas,
y sus ojos verdes se teñían de los verdes del follaje de los árboles allá arriba. Lo besó,
lentamente, pero con pasión, saboreando su lengua y sus labios.

Ahora era él quién recorría

el cuerpo del otro con su lengua, él saboreaba la piel del rizado. A diferencia de Harry, Louis era
impaciente, y su miembro duro hacía ya varios minutos que ansiaba su atención, así que frenético
bajó hasta los genitales de Harry, mientras sus manos jugueteaban con los testículos, provocando
los gemidos del otro, y los jadeos en él. Veía ese pene erecto, tan grande tan grueso, y deseó con
ansias tenerlo dentro de él. Pero no, por ahora él le daría placer a su amado.

Sin pensarlo dos veces metió todo ese miembro en su boca, casi con brusquedad, con ansiedad,
con hambre. Succionando con fuerza. El rizado levantaba su cabeza para mirar la boca de Louis
en su pene, de cómo éste bajaba y subía, sacando y metiendo su miembro en él. Las gotas de
sudor en las frentes de ambos afloraban y comenzaban a correr libres por la piel de cada cual.

Louis se sintió en las nubes al escuchar los gemidos de su amado, y su propio deseo ya le estaba
trastornando, ya no podía aguantar más. Quería sentir las entrañas de Harry, pero sin saber qué
hacer, cómo hacerlo, se paralizó pues no quería lastimarlo. El de ojos verdes, leyó su mente, y
ante la sorpresa de Louis, él mismo se salivó los dedos y se los metió en su entrada. Era la
escena más erótica vista por sus ojos.

Ahí estaba él, con sus piernas abiertas, con su pene erecto, con sus testículos a la vista,
metiendo y sacando sus dedos. Louis medio enloquecido, se acercó más a él, y coló dos

dedos en esa entrada que le parecía tan apetitosa. Harry sacó los suyos y sin reprimirse en nada,
se quejaba y gemía, moviendo su pelvis deseoso.

-Penétrame Louis. Mételo todo.

El pene de Louis, con la punta ya humedecida, con su glande enrojecido, dolía de tan lleno, las
venas se marcaban y parecían querer explotar. Temblando de excitación, con la respiración
cortada, acercó su sexo a esa pequeña entrada que lo volvía loco. Un gemido agudo y trémulo
salió de su garganta cuando, sin impedimentos su miembro entró, llenando esa cavidad.
Haciendo un esfuerzo supremo por evitar los movimientos involuntarios de su pelvis.

Con lentitud, pero sin detenerse, comenzó las embestidas, los gemidos de ambos salían al ritmo
de sus movimientos. El rizado empujó aún más sus caderas hacia las de Louis, provocándose
gritos cortos de placer. Los movimientos de ambos eran salvajes, sin pretender ahogar sus
gemidos, sin pensar en ser escuchados por alguien, les importaba muy poco. Sólo querían
disfrutarse mutuamente, con decisión, con energía.
Louis, de rodillas, entre las piernas de Harry, y éste con sus caderas levantadas apoyadas en los
muslos del otro. El de ojos azules masajeaba el pene de su amado, acariciaba su vientre, y luego
volvía a sujetar las caderas del rizado. Sabían que el momento de terminar llegaría, pero
intentaban aplazarlo, esforzándose en no explotar en el otro todavía. Gimiendo sin cesar, sin
dejar

de mirarse a los ojos, con sus bocas húmedas y abiertas, con sus caras y cuerpos sudorosos que
se enfriaban y conseguían alivio gracias a la brisa que bajaba por entre los árboles.

-¡Oh Louis! Ya no... - el rizado sentía que su pene se hinchaba entre los dedos de Louis, dejando
salir su semilla en medio de espasmos tan intensos que casi le provocaban sufrimiento.

Louis no había acabado, seguía fascinado en las sensaciones que le daban los espasmos de
Harry en su miembro, gimiendo con la boca abierta y su cara hacia el cielo, sintiendo la boca
seca.

Harry observaba la cara de su amado, desencajada por el placer, excitándole una vez más lo
suficiente para aceptar de buena gana los movimientos fuertes y continuos de la pelvis de Louis.

Las manos del de ojos azules se crisparon, enterrando los dedos en las caderas del rizado en el
momento en que el placer llegaba a su cúspide, dejando salir los últimos quejidos entre
respiraciones entrecortadas. El fluido llenó la cavidad de Harry, y Louis se apoyó en sus talones
cansado, rendido. Sacó lentamente su pene, Harry le extendió un brazo, y el de ojos azules
avanzó hasta él para recostarse en el hombro del rizado. El de ojos verdes miraba hacia arriba,
veía bailar las hojas en la brisa, giró su cara un poco y besó a Louis en la frente. Éste sonrió.

No hablaron nada, necesitaban reponer sus fuerzas, y que el calor se evaporara junto con el
sudor. Louis quiso cerrar los ojos, pero no quería perderse de nada, así que permaneció con ellos
entreabiertos, ganándole al cansancio y la sensación embriagante de estar satisfecho. Pero luego
los cerró, estaba agotado.

Pequeñas gotitas bajaban desde su frente hasta su rostro, abrió sus ojos, se sentía observado.
Percibió un movimiento entre los árboles, y levantó su cabeza. Alcanzó a distinguir el movimiento
de una tela oscura, una capa tal vez, de alguien, al parecer un hombre, que había estado
observando quizás desde cuándo. Harry se dio cuenta al mismo tiempo que él. Louis le miró
porque no vio ninguna reacción suya. Louis en cambio quería saber quién era.

-¡Hey! -fue su llamado de atención, pero ese hombre ya escapaba por entre los árboles. -
¡Heeeeyyy!

-Louis, Louis -los ojos de Harry estaban fijos en los suyos buscando su atención -déjalo.

-¡Pero, estaba espiando!

-Ya se fue.

A Louis le supo mal. Una punzada en su estómago, le advertía que aquello no era tan sencillo
como lo advertía Harry. Y un dolor en el pecho, como un presentimiento se alojó en él, oprimiendo
su corazón.

-Escucha amor, me debo ir -los ojos verdes de Harry, le seguían traspasando el alma, pero en su
voz había algo de tensión -Ven al bosque en la medianoche, no vengas antes. Estaré allá, en el
claro donde nos encontramos. Pero no vengas antes. Después de la medianoche.
=================

13.

Louis sólo asintió en silencio. Lo observó mientras se vestía, se acercó para besarlo y lo vio
alejarse por la misma dirección en que aquel hombre huyó. Él terminó de vestirse rápido, e intentó
seguirlo, pero a los pocos pasos ya no pudo continuar, el terreno era escarpado, y la maraña de
troncos y ramas lo hacía muy intransitable. Louis se preguntó que cómo Harry y aquel hombre
podrían desplazarse por allí. Se quedó pensando y resignado decidió volver.

Se detuvo un instante en el claro donde Harry lo encontró, y quiso observar los detalles del
camino de regreso para así llegar sano y salvo a su cita nocturna. Se sentía y parecía colegiala
que se escaparía de la residencia estudiantil para reunirse con su novio, esas eran las palabras
que describían su sensación, pero por otro lado estaba aquella inquietud, por saber qué había
debajo de la dulzura de Harry. Creía en él, quería creer, lo necesitaba, y de pronto moría de
miedo. No quería sentirse así, porque no sabía si era injusto para Harry o no.

De todos modos, el instinto de supervivencia le decía que fuera cauto. ¿Y no era muy tarde para
ello? Porque ahora que se había convencido que lo vivido en la noche, no era producto de su
imaginación, ni de una violación fantasmagórica, no quería descubrir que a pesar de ser real, los
sentimientos que demostraba el pelinegro hacia él no eran del todo ciertos.

En estas horas había idealizado hasta lo indecible a un desconocido, y Louis con sus pequeñas
alitas se había atrevido a volar tan alto, ahora tenía miedo que Harry lo dejara caer

y que lo condenara a la agonía del olvido ¿Por qué tenía miedo? ¿Cuál era ese sentimiento que
se agarraba de sus entrañas y le estrujaba el corazón? Oh sí, eso era lo duro y difícil de esto,
reconocer que estaba enamorado de alguien que apenas conocía.
-Me enamoré, ¡qué remedio! -pensó.

En eso, la sombra aquella, entre los árboles le sacó de su ensimismamiento. No le vio la cara,
pero sintió sus ojos clavarle dos puñales en su pecho. Vio flotar su capa negra entre el follaje.

-¡Heeeeyyy! -el grito de Louis voló por el bosque. La sombra se había esfumado.

Louis se detuvo. No le iba a seguir, ya eran demasiadas cosas extrañas en qué pensar, ahora
necesitaba comer urgentemente y decidió volver a encontrarse con sus amigos.

-Looouuuiiisss

El viento volvía a susurrar su nombre a sus espaldas y sintió un ligero escalofríos. Aceleró el
paso.

-Loooouuuiiiissss

-Hasta la medianoche, amor -le respondió al viento -espérame.

Cuando el de ojos azules llegó al restaurant, el ambiente no era precisamente el más festivo,
aunque Liam hacía un gran intento por cambiarlo. Pero las bromas se perdían porque no obtenían
el eco esperado. Por último se quedó en silencio también y sólo agregó ya resignado después de
un rato, en medio de un suspiro.

-Así no más... -dijo.


Los tres amigos lo miraron y se pusieron a reír por fin.

-Les diré que no hay nada más triste que hablar solo.

-agregó aliviado de que sus amigos a pesar de todo, estuvieran pendientes de sus palabras.

-Lo siento Liam, no he sido buena compañía, mi mente está en otro lado ahora.

El castaño observó al de ojos azules. Desde que regresó de donde haya ido, con el cabello
húmedo, Liam se moría de ganas de preguntar, pero Louis apenas ingresó al restaurant advirtió -
Sin preguntas- Todos lo miraron y se mordieron la lengua. Pero ahora él mismo daba pie para ser
interrogado de manera indirecta, casi inocente. El moreno se le quedó mirando y ya sin poder
contenerse se atrevió a hablarle.

-Mira, Louis. Voy a ser diplomático, para que no te sientas...emm invadido.

-Ok, Zayn.

-Sí, emm... ¿Quién era ese al que seguiste?

Liam que justo en ese instante le daba un sorbo a su café, casi se ahogó soltando una ruidosa
toz. Niall le da unas palmadas en la espalda, mirando al moreno con cierto reproche.

-Menos mal que eres diplomático Zayn -le reclamó el rubio.


-¡Pero es que no entiendo nada! -refutó el moreno, algo molesto.

-Bien, ustedes son mis amigos, y merecen una explicación de mi comportamiento.

Louis tomó un sorbo de su café, haciendo un silencio en el grupo que indicaba la expectación que
causaba el escuchar sus palabras.

-Anoche tuve una visita en

mi habitación de un joven que era la viva imagen de Harry, el del cuadro.

-¿Cómo? ¿Estaba en la casa?

-¿Harry...el del cuadro?

-Déjenme terminar Zayn, Niall. Esto no es fácil para mí, así que lo diré de corrido y sin tomar aire.

Los amigos asintieron esperando con ansiedad contenida.

-Él es tan hermoso. No sé cómo apareció allí, ni cómo se fue. Sólo sé que me enamoré en cuanto
le vi. Y eso ya para mí es algo tan difícil de asumir porque, como ustedes saben, yo nunca he
creído en el amor a primera vista, y nunca pensé enamorarme así nada más. Pero anoche
muchas de mis creencias y maneras de pensar fueron barridas por él. Ha sido la experiencia más
hermosa que he vivido. Nunca me sentí tan completo y en paz, jamás, hasta estar con él...
hicimos el amor, y lo disfruté. Esa es otra cosa que para mí fue insospechada. Yo siempre he sido
heterosexual...hasta anoche. Esta mañana al despertar, ya no estaba. Lo busqué por todas partes
y no estaba... -Louis dio un largo suspiro y continuó, mientras los amigos esperaban el resto de la
historia con la boca abierta, Niall y Zayn con algo de rubor en sus mejillas. El relato de Louis les
recordaba su propia historia.

-Ya saben lo que nos dijo el Sr. Frank, que aparte de él y nosotros no había nadie más, y eso no
me ha ayudado para entender todo lo que pasó. Porque algo es indiscutible, ese chico que estuvo
conmigo es idéntico al del cuadro y tiene su mismo nombre. Pensé que era un fantasma -Louis
sonríe moviendo la cabeza - Ahora sé que no...o sí? No sé...Como sea, hoy lo vi, lo alcancé a
distinguir, y lo seguí hasta el bosque. Me detuve en un claro donde había un espacio para picnic,
y él llegó, tan bello y sensual como anoche. Él rompe todas mis defensas, ayer y hoy pensé darle
cabida a mi orgullo, pero apenas lo pensaba, la idea se esfumaba al ver sus ojos.

-¿Y pasó algo hoy, ahí en el bosque? -interrumpió una vez más el moreno, provocando la mirada
de amonestación de Niall nuevamente. -¡Qué! - le replicó Zayn.

-Hoy fue como anoche. Hoy volví a recordar lo que es sentirse feliz junto a alguien... Pero se fue
otra vez dejándome con tantas preguntas.

-¿Por qué no lo seguiste?

-Lo intenté Liam, pero el terreno por donde se fue era muy complicado, escarpado, muy irregular.
Yo no sé cómo él pudo...
=================

14.

El moreno con el ceño fruncido no terminaba de entender nada.

-Esperen, esperen ¿Pero quién era él? ¿Por qué no lo vimos? Debe haber una explicación lógica.

-Sí es posible que se colara también buscando refugio de la tormenta. Pero eso no explica el
hecho de que no se acercara a nosotros. -señaló el rubio.

-Um, tal vez era tímido.

-Zayn y sus intervenciones brillantes - el moreno miró con rabia al rubio, quién continuó sin
perturbarse por eso -Bien extraño es todo lo que nos cuentas -Niall miró de reojo a Zayn y
continuó -bueno, últimamente nos han estado sucediendo cosas extrañas a todos.

-A ustedes, a mí no-agregó el castaño -¡Hey no! Esperen, algo extraño me sucedió anoche.
¿Saben? No pude abrir la puerta, escuché gritar a Louis, entre otras cosas -y les dio una mirada
acusadora a Niall y a Zayn, que avergonzados miraron para otro lado sonrojándose -Intenté
abrirla para ir a ver qué sucedía, pero no pude. Hasta la pateé, y nada.

-Tal vez le pusiste el seguro.

-Louis, hoy la revisé, no tenía seguro, incluso el mecanismo de cerrado era muy simple, como de
casa antigua. La explicación que más me acomoda sin embargo, es que yo, como estaba medio
dormido, creí que hacía el esfuerzo suficiente para abrirla pero al parecer nunca usé todas mis
fuerzas como pensé.

-Y

¿Qué fue lo que les pasó a ustedes? Porque deben admitir que han estado medio raros.

La pregunta de Louis les movió el piso, tanto el moreno como al rubio bajaron la mirada. Se hizo
un silencio espeso que sólo Niall se atrevió a romper.

-No-Nosotros, Zayn, anoche, es que sabes la tormenta, esa casa, y bueno, hay cosas que no
tienen explicación, como tú acabas de decir.

-¡Niall! -le reprendió Zayn. No eran necesarias más palabras. Sin embargo agregó -Déjalo así.
¿Ok? Louis, amigo, más tarde te cuento lo que me pasó.

-Está bien.

Para Louis la actitud de sus amigos no era poca cosa, ellos no actuaban así. No le cabían dudas
de que algo extraño sucedía entre ellos.

Cuando dieron por terminado el desayuno, salieron de allí. Niall sabía que no podía hacer como si
nada hubiese sucedido. Pero lo peor era que, aunque forzara su mente, ningún recuerdo de la
lujuriosa noche vivida, venía a su memoria. Eso le frustraba, porque entendía que aquello era
doloroso para Zayn.
Dejó que Louis y Liam se adelantaran y tomó del brazo al moreno.

-Zayn, hablemos.

-Ok, ¿De qué sería? -preguntó con gesto irónico.

-No seas pesado, esto es tan difícil para mí como para ti.

-Pues, para ser tan difícil como tú dices, lo estás enfrentando de lo más bien.

-Zayn, entiende mi posición. Me despierto hoy en la mañana, en la cama con mi mejor amigo,
desnudo, con el trasero adolorido, y sin recordar absolutamente nada. ¿Estarías feliz?

-Créeme. Yo no estoy feliz. Y yo lo recuerdo todo, pero con un sabor amargo porque todo lo que
disfruté era una mentira.

-Hazme recordar entonces, Zayn. -el moreno no sabía si estaba entiendo bien, entonces el rubio
repitió presintiendo la confusión y sorpresa de su amigo -Ayúdame a recordar.

-¿Có-cómo podría...? -el moreno tartamudeó.

-No sé, no sé.


Para Zayn, el mundo se movía vertiginoso a su alrededor, mientras ellos iban en cámara lenta.
Las palabras de Gustav bajaron desde un sueño hasta su realidad. Y sin meditarlo y sólo
impulsado por la memoria de su cuerpo, se aferró a los labios del rubio, y éste le correspondió por
un instante, dejando entrar la lengua de Zayn y respondiéndole con la suya. Un beso que al
moreno le supo condenadamente delicioso.

Louis no sabiendo el motivo de que sus amigos se quedasen rezagados, se dio vuelta y los buscó
con la mirada. En ese momento sus ojos se cruzaron con dos figuras conocidas ¡besándose!
Liam se dio la vuelta también y vio la expresión de su amigo, que con la mandíbula desencajada y
los ojos desorbitados observaba algo. El castaño miró en aquella dirección, y de su garganta se
escapó

un pequeño grito.

-¡Louis, veo alucinaciones!

-Yo veo lo mismo...

Y volviéndose a girar, comenzó a caminar en dirección de la cabaña. Ambos se sentían culpables


de ver algo tan íntimo. Se quedaron en silencio, y luego de unos segundos comenzaron una risita
nerviosa.

-Vaya, vaya. Entonces fue verdad -dijo lacónico Liam.

-¿Verdad?
-Pues que tú no fuiste el único que tuvo sexo anoche.

-¡Ah! -a Louis se le congeló la risa. No sabía por qué, pero no podía sentirse del todo feliz, algo le
molestaba mucho en su historia. O más bien lo sabía pero era difícil enfrentarse al hecho que el
objeto de su amor pudiera ser un fraude y un libertino cualquiera.

Niall, al sentir invadida su boca, sintió el deseo de corresponder, y lo hizo por un instante, pero
luego se sintió extraño, ofendido y ridículo en aquella escena. Con las palmas de sus manos
puestas en los hombros del moreno lo empujó hacia atrás, separándolo con cierta brusquedad.

-¡No vuelvas a hacer eso! ¿Qué imaginas que soy? ¿Un sodomita, un asqueroso maricón? -Niall
comenzó a caminar. -¡Eres un sucio pervertido!, ¡Un desviado!

Zayn sintió que su cara hervía. Estaba avergonzado. Había sido rechazado otra vez en la misma
mañana. Era demasiado para su corazón. Se le humedecieron los ojos, y sólo pudo contemplar
cómo Niall,

con paso acelerado, pasaba a Louis y a Liam, quienes se volvieron a mirar a Zayn. El moreno dio
vuelta la cara, para que no vieran su vergüenza. Sólo atinó a dirigirse a un asiento de madera
cerca de los jardines del restaurant, y sentarse allí. Apoyó sus codos en las rodillas y hundió su
rostro entre las manos para ponerse a llorar.

Louis intentó ir hasta donde él, pero Liam lo detuvo, tomándolo del brazo.

-Déjalo, si vas ahora descargará su rabia y frustración en ti, y tú no necesitas eso ahora, ya
bastante tienes con tu propio drama -Louis asintió -Más tarde hablaré yo con él.

-De acuerdo, y yo hablaré con Niall.


-Ahora veamos si tienen ganas de ir a nadar.

-Yo ya nadé -y soltó una risita Louis -pero lo haré encantado de nuevo.

Después de negociar con un Zayn y un Niall de mal humor, Liam y Louis lograron convencerlos
de ir con ellos hasta el lago. El disfrutar de la naturaleza, del agua fresca, les permitió a todos
calmar sus temperamentos, y de paso avivar el apetito. Así que luego de un par de horas en el
lago decidieron ir a almorzar al restaurant.

Para Louis la hora de la noche se veía tan lejana, y de sólo pensar en ese encuentro su estómago
se le llenaba de mariposas que revoloteaban ansiosas.

-Niall dime ¿qué pasó? -Era el momento de conversar.

Niall bufó, haciendo una mueca de dolor.

-Si lo tuyo de anoche y hoy fue extraño, lo mío no fue menos.

-Te escucho.

Incluso

el paso lento hacia el restaurant hacía difícil conversar el tema. Así que Niall se acercó hacia un
pequeño tronco tumbado, ambos se acomodaron allí.

-Anoche cuando fui al baño, la rubia de los bucles, la de la fotografía, se me apareció.

-¿Qué?

-Te digo lo mismo que nos dijiste esta mañana. Esto es difícil para mí así que no interrumpas, y lo
diré todo de corrido.

-Ok, ok.

-Yo me acerqué a un mueble para ver unas cajitas. Yo, por curioso, no me salí luego de esa
habitación, a pesar de que apenas entre en ella sentí algo extraño. Me sentí vigilado, incluso
mientras meaba. Bueno, estaba mirando yo un camafeo, y siento la presencia de alguien detrás
de mí. Miré a través del espejo, y era ella, la chica de la fotografía, la que el padre asesinó. Sólo
recuerdo esos ojos azules, intensos, y nada más. El resto es oscuridad, hasta hoy en la mañana
que desperté confundido, desnudo, junto a mi amigo, y con el trasero que me punzaba de una
manera que no cabían muchas alternativas para la causa posible. Esa es la prueba de que lo que
dijo Zayn que sucedió, fue real y no algo imaginado por él. En fin, no era yo anoche, yo creo que
era ella, Marianne, que se posesionó de mis sentidos, y pasó lo que pasó.

-¡Oh Niall! Esto sí que es bizarro, lo que me sucedió a mí, destiñe al lado de lo tuyo.

-Lo peor fue darme cuenta que para Zayn fue importante, me confesó que estaba enamorado de
mi desde el tiempo que anduve con Frida, ¿la recuerdas?
-Sí, sí , la de la delantera generosa.

-Exacto. -Niall tomó aire y miró hacia las lejanas figuras del moreno con Liam -Sería más sencillo
si Zayn olvidará el tema como un incidente pasajero, pero no, tenía que complicarlo todo.

-¿Y tú qué sientes por él?

-Somos amigos.

-Eso ya lo sé, y tú y yo también lo somos, pero dime con la mano en el corazón, ¿Sientes lo
mismo por él que lo que sientes por Liam y por mí?

El rubio miró sorprendido a Louis. No se había hecho ese cuestionamiento, y ahora descubría que
la respuesta no era tan simple, ni fácil de decir.

-No, sí...no sé -y bajó su cabeza avergonzado de ser incapaz de decir que Zayn era un amigo
como cualquier otro. Él mismo había renegado hace unas horas de la posibilidad de sentir algo
por otro hombre y no pensar que era algo abominable.

=================

15.
-Hoy le dije cosas horribles a Zayn, después de que me besó. Sé que lo hice sentir como el
hombre más sucio de la Tierra. Y yo no creo que él lo sea. Al contrario, creo que es la persona
con el corazón más generoso que haya conocido, y yo debería sentirme por lo menos halagado
de ser aquel de quien él está enamorado.

-Entonces debo deducir que tú no sientes lo mismo por él que lo que sientes por los demás,
incluyéndonos a nosotros.

-Creo que no, pero no creo que sea amor, Louis.

-¿Te has enamorado alguna vez?

-No

-Entonces, ¿cómo sabes que no es amor?

-Bueno sí, puede ser amor, pero de amistad, no romántico, ni erótico.

-Ok, está bien. Pero independiente de eso, nuestro amigo merece una disculpa, y una
explicación.

-Sí, lo sé. Hablaré con él.


-Qué bien. Ahora vamos a comer, que muero de hambre ¿y tú?

-Pues fíjate, que acabo de recuperar el apetito. Gracias amigo.

Ya con los ánimos más tranquilos, se permitieron compartir con alegría el estar ahí los cuatro
juntos, y Louis hizo el intento de no pensar en "él", para que así le entrara en provecho lo que
comía. Si no, su estómago se apretaba quitándole el apetito.

Las horas de la tarde las mataron durmiendo una buena siesta, el cansancio de una noche "mal"
dormida, dependiendo del punto de vista, les había agotado toda la energía. Louis prefería

pasar el resto de las horas hasta la noche en estado de inconsciencia, no quería pensar en lo que
venía. Dormir era lo mejor.

***********

Estaba intentando dormir, aún. Se escuchaban los ronquidos de sus amigos en las otras literas,
pero a él, el tal Morfeo ese, lo estaba ignorando de manera ya ofensiva. Por más que trataba,
nada ocurría, así que optó por estar así, a medio camino del sueño. Dormitando, para descansar
un poco. Y había pasado una hora de infructuosos esfuerzos, pero nada. Simplemente no podía
dormir. De pronto el roce de algo que no supo definir lo alertó. Abrió los ojos, pero no vio nada,
pensando que seguramente era la cortina que se movía con el viento. Cerró los ojos nuevamente.
Pero esta vez, el roce de ese algo se escuchó a su lado. Abrió otra vez los ojos, y ahí estaba
aquel que le volvía loco.

Descubrió a Harry junto a él. Sus ojos eran dos fuentes verdes de las cuales brotaban cascadas
de amor. Lo miraba con tanta ternura que de sólo ver esa expresión en esos hermosos ojos, sintió
que su corazón se derretía.

-Shsh, no hables -le dijo poniendo su dedo en su boca en ademán de silencio.


-Has venido.

Harry se sentó en la cama, se apoyó en sus brazos y besó a Louis con dulzura, depositando
lentamente la punta de la lengua dentro de la boca de su amado. Los labios suaves y turgentes
del rizado acariciaron los suyos, provocando descargas de energía

por su cuerpo.

Louis creyó que aquel beso lo iba a matar de emoción. Pero a tiempo, el de rizos se separó.
Acarició con sus dedos la frente del de ojos azules, le cerró los ojos, pasando con suavidad sus
yemas por los párpados.

-Duerme, amor. Yo velaré tu sueño.

Louis dio un suspiro. Qué bien se sentía estar a su lado. Junto a él todo era perfecto. Se sintió
seguro, amado, protegido, y se durmió.

***********

-¡Hey Louis!

La voz profunda de Liam lo sacó del sueño más profundo. Qué bien se sentía. Abrió los ojos y
recordó a Harry.

-Estuvo aquí otra vez.


-No me digas -la voz del castaño detrás del moreno le indicó que él era el único que dormía
todavía. Miró por la ventana y ya estaba oscuro.

-¿Qué hora es?

-Son las 8 -respondió otra vez Liam.

-Ok. Estuvo aquí. No podía dormir.

-¿En serio? ¿Llamó a la puerta?

-No, sólo apareció de pronto en la habitación. Ustedes roncaban, yo tenía sueño, pero no podía
dormir. Y él vino, me tranquilizó, y me dijo que durmiera. Saberlo junto a mí, me hizo sentir paz,
me relajé y me dormí. Acarició mis párpados mientras me dormía.

-Te creo, ¿sabes? De verdad, pero sólo tengo una pregunta -El semblante serio del castaño
molestaba a Louis quien se sentía tan feliz, y odiaba que el resto no compartiera su alegría.

-Bien te escucho Liam.

-La puerta no está forzada, las ventanas tampoco. ¿Cómo entró entonces?
-Ok, no me digas más. Tu conclusión es que lo soñé. Últimamente todo lo explicas a través del
sueño. No te voy a discutir. Ya sé...

-No es necesario que te alteres Louis...

-¡Ya sé! Ya sé que es extraño, que no es lógico, Sr. Futuro Geólogo. Pero yo también sé que no
lo soñé. Créelo o no, me da los mismo. Por ahora me voy a duchar. Más tarde tengo una cita.
Necesito comer algo antes, eso es todo, muchas gracias por la atención prestada, con su
permiso.

A renglón seguido Louis se levantó de la cama y se dirigió al baño, con una toalla en el hombro.

A la media hora después Louis salía con la toalla en la cintura. Se vistió. Recién ahí se enteró que
sus amigos habían pedido la cena, y ya tenían todo dispuesto para comer.

Ya todos instalados a la mesa, reían haciendo broma de cualquier cosa, menos de "esos temas
delicados", y que ponía a todos sensibles y susceptibles. Así entre broma y broma, con la sed y el
hambre saciados, se pasaron los minutos y ya eran alrededor de las diez de la noche.

Louis se levantó de la mesa, disculpándose pues tenía un compromiso.

-Louis -la voz de Liam lo detuvo por un instante -¿Irás sólo en medio de la noche?

Está oscuro, podrías tener un accidente.


-Estaré bien, no se preocupen.

-¿No prefieres que te acompañemos?

-¡No! Gracias por el ofrecimiento, pero no voy a necesitar chaperonas- el silencio de sus amigos
le dijo que no les había caído bien el comentario -Lo siento -fue su escueta disculpa. - ¿A qué
hora saldremos mañana a pescar?

-Al amanecer, así que llega antes de esa hora, ¿ok? No olvides tu teléfono, tú sabes, por
cualquier cosa.

-Sí, Zayn. Lo llevaré. Y les recuerdo a ustedes dos que tienen una conversación pendiente.

Los jóvenes bajaron la cabeza, acusando que el tema sí estaba en sus mentes, pero que de
todas formas le habían rehuido a esa plática, sintiéndose aún sin fuerzas para enfrentarse a los
sentimientos de cada cual.

Louis se cepilló sus dientes, observó que su cabello estuviera bien, se miró al espejo una vez
más, sintiendo que exageraba con el tema -Bueno, en la noche todos los gatos son negros - dijo
en voz baja riéndose de su propia vanidad. Aún faltaba un poco menos de dos horas para
medianoche, pero quería estar allá y esperar a Harry.

De entre los elementos que llevaron a este paseo, como las cañas de pescar, chalecos
salvavidas, extrajo una linterna que utilizaría para alumbrar el camino en medio del bosque.
Revisó que su teléfono estuviera cargado y en condiciones y salió haciendo un ademán de
despedida a sus amigos.
Afuera una leve brisa refrescaba el aire, y una magnífica luna llena alumbraba

el paisaje como si fuese de día. De verdad las vistas eran espectaculares, y no era el único que
pensaba de esa manera porque había varias parejas sentadas en diferentes puntos observando
la noche iluminada. Una noche plateada.

Se encaminó hacia aquellos senderos recorridos hace unas horas con el corazón apretado igual
que ahora.

Caminó con cierta calma y lentitud. No quería lastimarse y echar a perder la cita. La luna dejaba
caer sus tenues rayos por entre los árboles, y las luciérnagas semejaban pequeñas hadas
danzarinas entre el follaje. Los grillos y el croar de unas ranas enamoradas le daban el fondo
musical junto al sonido de los árboles, mecidos por la brisa allá arriba. Un búho a lo lejos le
recordaba que el bosque le pertenecía a los habitantes de la noche, y que él era apenas un
visitante que ingresó sin pedir permiso.

Al saber que estaba cada vez más cerca al punto de encuentro, un nudo se asentó en la boca de
su estómago, acelerando su corazón. Louis interpretó esa sensación como miedo, y se preguntó
que a qué le temía tanto. Intentó calmarse e ignorar el proceso químico que su cuerpo
desarrollaba advirtiéndole de algo. De pronto la noche dulce, misteriosa y romántica, se le volvía
oscura y tenebrosa.

-Eres un cobarde Tomlinson -se dijo en voz baja.

A los pocos metros del claro de su cita, advirtió cierta claridad que no venía de la suave luz de la
luna. El murmullo de una voz le hizo ponerse en guardia y hacer sus pasos más sigilosos. Se
acercó lentamente, pisando cuidadosamente para no provocar mucho ruido con el follaje y hojas
que crujían bajo sus pies. Se aproximó más todavía, tratando de contener su respiración agitada,
hasta llegar al límite del claro. Apartó unas ramas que estorbaban su visión. Y ante sus ojos
apareció una escena que parecía sacada de alguna película de Hollywood.
Había cuatro antorchas enterradas en el suelo, puestas en cuatro puntos diferentes, formando
una especie de cuadrado imaginario. Al centro un mantel puesto en el suelo con unas velas
frutas, unas varas, flores, y copas. Frente al mantel y justo donde un rayo de luna caía, un
hombre alto con una capa negra con la caperuza puesta, cubriéndole la cabeza, estaba de pie.
Tomó una de las copas y una daga alzándolas al cielo, y su voz sonó fuerte y clara.

-¡He aquí la unión...!

-¡Harry!

El rizado se giró quedándose estupefacto. Louis salió de su escondite completamente y comenzó


a avanzar hacia a aquel cuadrado.

-¡Harry qué haces!

-Louis no te acerques, quédate ahí.

-¡¿Qué haces?!

=================
16.

-Déjame explicarte, esto es una ceremonia.

-¡¿Ceremonia?! ¡¿Qué clase de freaky eres tú?!

-Louis déjame explicarte, pero debo terminar esto, primero. Por favor espérame.

-Por eso no querías que llegara antes. ¿Qué tenías preparado para cuándo viniese? ¿Algún tipo
de sacrificio?

-¡¿Qué?! Louis estás mal interpretando todo.

-No. Me queda más que claro que no eres de fiar.

-¡Louis no te vayas! Déjame explicarte. ¡Louis!

Louis se dio media vuelta y se metió al bosque otra vez. Miró hacia atrás y alcanzó a ver a Harry,
de pie, con los brazos colgando a su costado, mirando hacia abajo. Se volvió a girar. Y enfrente
de él estaba Harry. Un grito de terror salió de su garganta. Sus ojos desorbitados y su corazón
galopante. Pum, pum, pum.

-¡Harry!
-¡No te vayas, Louis!

Louis volvió a mirar hacia el claro y allá estaba el rizado, aún en la misma posición de pie con los
brazos caídos, y su cabeza baja. Se volvió a mirar hacia adelante y la imagen de Harry, que
recién se le había aparecido ya no estaba.

-Pe-pero, pero...

Sólo supo que debía correr. Y corrió. De pronto el viento se hizo intenso, llamando su nombre.

-¡Looouuuiiisss!, ¡Looouuuiiisss!

Las hojas del suelo se elevaban en extraños remolinos, interponiéndose en su camino. Sintió el
miedo y el llanto subir desde sus entrañas hasta su garganta. Una rama se interpuso en sus pies,
provocando su caída. Sólo pudo quedarse ahí y llorar. Pero quedaba poco para salir del bosque,
debía escapar de ahí.

-¡Looouuuuiiiisss!, ¡Looouuuuiiiissss! ¡No te vayas!

El viento seguía susurrando en sus oídos. Se puso de pie decidido a avanzar. En ese instante,
una figura oscura interrumpió su camino. La capa negra se le hacía conocida. No era Harry. Era
ese hombre.
-Creo que debes dejar de revolotear por estos lados, y llevar tu linda carita y trasero muy lejos de
aquí.

Louis se quedó paralizado intentando comprender la situación.

-¿Quién eres?

-Soy Dark. Y te estoy pidiendo que te vayas y no regreses nunca aquí.

-Niall, necesito hablar contigo.

-Yo también. Pero me da temor enfrentarme a tus sentimientos.

-¿A los míos? ¿Te asustan mis sentimientos?

El moreno se pasó la mano por sus cabellos, en un gesto evidente de ansiedad. Realmente no le
estaba gustando el giro que tomaba esa conversación que acabada de empezar.

-Zayn, somos amigos. No me pidas por ahora que te vea de manera distinta. No me pidas ese
sacrificio.

-¿Sacrificio? En resumen, mis sentimientos te asustan, y

luego consideras un sacrificio enfrentarte a mí, así como soy, de verdad. ¡Qué buen comienzo!
-No me mal intérpretes. Sólo necesito algo de tiempo.

Zayn bajó su cabeza, y entrelazó sus manos sobre sus piernas. Ambos hombres sentados uno al
lado del otro en un pequeño sofá. El rubio, jugaba con un pequeño hilo entre sus dedos,
enrollándolo y desenrollándolo en el índice, una y otra vez. Ninguno se miraba.

El moreno dio un largo suspiro.

-Yo estoy esperando una disculpa, hoy me hiciste sentir el peor de todos los seres humanos, el
más degenerado de todos.

-Lo-lo siento. No quise herirte así. Fui un estúpido, un mal amigo, un prejuicioso intolerante.

-Sí, estoy de acuerdo. La peor escoria humana -y soltó una risita apenas audible.

-Ya. No sigas, ¿eh?

Zayn se giró un poco para mirar a los ojos de Niall.

-Sólo te pido que trates con respeto mis sentimientos, y por mi parte prometo no volver a insistir
en el asunto.

-¡¿Prometes qué?! -la cara de sorpresa de Niall era más que evidente - ¡¿Que acaso no vas a
insistir?!

-¡Hey chicos! Me preocupa Louis. Tengo un mal presentimiento. -el castaño entró
intempestivamente a la pequeña sala de estar interrumpiéndolos.

-¡Liam! Zayn y yo conversábamos algo importante.

-Lo sé, pero...

-Está bien Niall, más tarde u otro día conversamos el tema tú y yo, ahora Liam tiene razón.

-Pero quiero saber ¿por qué no vas a insistir? -interrogó Niall mirando al moreno que ya se había
puesto de pie.

-Se los juro, estaba allá afuera y sentí que Louis no estaba bien. -continuó el castaño sin prestarle
atención a las palabras del rubio.

-La noche está clara, menos mal -continuó el moreno, mientras Niall intentaba balbucear algo,
pero de sus labios no salía nada. Visiblemente contrariado se puso de pie también, manos en
caderas, con la esperanza perdida de seguir la conversación que tenía hasta hace unos instantes
con Zayn.

-Pero, pero... ¡Zayn!.


-Mira Niall, esto es más importante por ahora.

-Yo creo que exageran. -replicó molesto Niall. Ambos amigos lo miraron con sorpresa, sin
entender su actitud. -Pues claro, se supone que el encuentro sería a medianoche....y aún no es
esa hora. Por mi parte yo me voy a acostar, si mañana pretendemos madrugar... Si ocurre algo
serio me avisan, pero no creo que sea buena idea interrumpir las citas de nadie, así como
tampoco es sano interrumpir las conversaciones de la gente que podrían ser importantes.

Se dio media vuelta y se metió al dormitorio que compartía con Liam.

-Emm lo siento -dijo el castaño, miró a Zayn y se subió de hombros.

=================

17.

La cara de espanto de Louis se teñía de las sombras de la noche. Se alegraba de no estar así
expuesto ante ese extraño, de no ser evidente ante esos ojos el terror que le causaba su
presencia en medio de un bosque en plena noche. Recogió su linterna lentamente, esperando
que esa sombra no saltase sobre él. Intentó encenderla, pero al caer se había dañado y ya no le
serviría.

El movimiento de las ramas movidas por la brisa intensa, interrumpía los rayos de luna
provocando sombras amorfas y fantasmagóricas. El extraño viento y las hojas enloquecidas a su
alrededor aumentaban sus miedos. Definitivamente esa no estaba siendo la noche soñada.
-¡No pretendas que no me has oído! No te quiero en este lugar, ni cerca. Te quiero bien lejos. -la
sombra habló otra vez. Tenía la voz ronca, y su timbre denotaba rabia contenida.

-¡Dark!¡Déjalo en paz!

Louis se giró para ver a Harry unos metros más allá, su capa negra se mecía al viento,
enredándose en algunas ramas junto a él, sus ojos llameaban mirando al sujeto que bloqueaba el
camino de su amado. Louis al momento percibió unos pasos que se alejaban, el de ojos azules se
volvió y alcanzó a ver la capa del sujeto que se perdía en la espesura del bosque y en las
sombras de la noche.

A Louis le volvía un poco la vida al cuerpo. Se quedó estático, sin saber si era mejor mirar hacia
aquel que ya era parte de sus sueños, o si seguía su camino dándole la espalda

sin volver atrás.

-Louis, amor, déjame explicarte.

La voz ronca y aterciopelada que venía de la esbelta figura parada más allá entre los árboles le
envolvía los sentidos, haciéndole recordar momentos lejanos perdidos en el tiempo, de otro siglo,
llenos de pasión y de un amor que le quitaban el aliento. Quería creer que todo estaba bien,
quería creer que de todo aquello saldría una historia de amor más convencional. Ya suficiente
trabajo era reconocer que lo volvía loco otro hombre, como para pretender que eran
absolutamente normales las circunstancias de sus encuentros.

El viento fuerte cesó tornándose en la misma suave brisa que acompañó a Louis en su salida de
la cabaña. Por entre los árboles una pequeñas esferas de luces doradas se paseaban, y flotaban
silentes. Louis sin poder abstraerse de aquellas visiones, se quedó observándolas para
asegurarse si necesitaba escapar ya, sin intentar responder al rizado cuyos ojos furiosos de hace
un instante habían desaparecido, para volverse sólo ternura al mirarle a él.
-Louis.

La voz de Harry, ahora tan suave, lo hizo retornar a la realidad en que estaba. Observó la amada
figura frente a él con los ojos vidriosos por el esfuerzo de ver en las sombras del bosque, y por las
emociones que se agolpaban a su garganta.

Debía decirlo, debía ser fuerte. No sería juguete de nadie, no quería locos, ni extraños en su vida.
Se merecía una historia más normal, más real. Y no una que parecía extracto de una historieta de
ficción.

-No quiero saber nada de ti... No quiero escucharte.

-Louis, por favor.

-No quiero saber de ti, ni de qué clase de ser o persona eres. No quiero saber por qué haces lo
que haces.

-Estás mal interpretando todo.

-No... No me interesa entenderte -un ligero sollozo se asomó entre sus palabras, y Louis se odió
por eso, no quería que esos hermosos ojos que le miraban desde las penumbras tan
intensamente, advirtieran su dolor, porque entonces se volvería débil -No quiero a gente extraña
como tú cerca de mí, quiero una historia normal, y no de experiencias vividas en noches de
tormentas y en medio de un bosque.
-Louis -la voz de Harry, suplicante y llorosa, era más difícil de soportar para el de ojos azules que
su propio llanto que luchaba por escapar de su garganta.

-Aléjate de mí, tú me das miedo. -la voz callada de Louis se mezclaba con el sonido de las hojas
mecidas por la brisa. El rizado se acercó extendiendo sus manos.

-Louis.

-No -fue la cortante respuesta del de ojos azules. Tomó una bocanada de aire y luego agregó -No
te acerques. No quiero volver a verte nunca más.

=================

18.

Luego un pesado silencio. Las hojas no se movían, el bosque enmudeció. Como si el tiempo se
hubiese congelado. Una sensación de frío comenzó a subirle a Louis por la espalda. La
sensaciones de duelo, de muerte, de distancia, melancolía y sufrimiento, se agolparon en su
pecho. Luego de una eternidad, con voz ronca y trémula, Harry respondió resignado.

-Será como tú quieras.


-¡Louis! ¡Louis!

Los gritos de dos voces conocidas, le devolvieron a Louis la seguridad.

-¡Acá! -respondió con otro grito. Pero se silenció al instante cuando se dio cuenta que su amado
rizado ya no estaba ahí.

Dudó por un instante. Una parte de él le decía a gritos que se equivocaba, y deseó regresar a la
espesura del bosque y buscar a Harry y decirle que aunque estuviera así de negativo, lleno de
miedos a lo desconocido, necesitaba que lo convenciera, que le dijera que todo estaría bien, que
ese amor que crecía a pasos agigantados, valía la pena, y hacía que todo lo demás tuviera
sentido después de todo. Pero su otro yo le decía que hacía lo correcto, que no había de qué
arrepentirse, que era hora de regresar con sus amigos.

-¡Louis! ¡Espera no te muevas!

Los gritos de sus amigos tomaron la decisión por él. Y obedeciendo la recomendación se quedó
allí. La brisa era calma, y las extrañas esferas de luces ya no estaban. Después de unos minutos
sus amigos llegaron.

-¿Qué eran esa luces Louis? ¿Las viste? -la pregunta de Zayn descolocó a Louis, que

todo el tiempo pensó que eran alucinaciones suyas.

-Emm yo creí que las imaginaba... -Se sintió vacío, un dolor difícil de definir y de ignorar que le
quemaba las entrañas, e irónicamente sus amigos estaban preocupados por las luces aquellas.
¿Qué importaban aquellas esferas, el viento, o la luna, cuando él sentía que algo más
fundamental e imprescindible para vivir se había ido?
-Pensamos que tal vez era linternas o farolas, pero se movían de manera extraña -continuó el
moreno, ajeno a la tormenta que azotaba las entrañas de Louis.

-¡Jah! Yo también las vi Louis -el castaño se rio y eso le pareció una burla al de ojos azules.

-¡No veo el chiste! ¡Vámonos! Mi linterna se estropeó.

-Algo resultó mal ¿verdad? -al moreno le preocupó la actitud de Louis. No era la actitud feliz de
alguien que tuvo una cita.

-No quiero hablar ahora.

-Drama -le susurró el moreno a Liam.

La caminata de regreso fue otra vez con un Louis mudo, Liam el expresivo, hablando de la pesca
matutina que tendrían, y Zayn quejándose de que las ramas de los árboles se le interponían o
que las ranas que se escuchaban croar a cierta distancia eran seguro duendes disfrazados.

Al llegar al sector de las cabañas, la luz de la luna, que ya estaba en el cenit del cielo, alumbraba
todo el paisaje como si fuera el mediodía de otro planeta, en alguna galaxia lejana.

La cabaña estaba a oscuras, tal cual Zayn y Liam la dejaron al salir. Los tres amigos ingresaron a
ella, intentando no despertar a Niall, quien respiraba de manera pausada, casi en silencio, en su
habitación.

Liam dejó las llaves sobre la mesa y se detuvo brevemente desde el umbral de la habitación
donde dormía el rubio.

-Es hora de dormir, prometo despertarlos a todos antes del amanecer.

El de ojos azules y el moreno sólo asintieron. Zayn se dirigió al único baño de la cabaña. Mientras
Louis entró a la habitación que compartía con el moreno.

La oscuridad del dormitorio quedaba resumida a los rincones, gracias a la luz de la luna que
entraba sin dificultad a través de la ventana.

Sin encender las luces, se acercó hasta su cama. Ahora solo y en silencio podía sentir el peso de
lo ocurrido hacía unos instantes en el bosque. Se sentía ridículo, estúpido, y enamorado de
manera irremediable de alguien que no era lo suficientemente normal y real para insertarlo en su
mundo de un joven común y corriente que estudiaba Diseño Gráfico en una universidad en
Doncaster.

Esperaba poder entender a aquel que se había convertido en su obsesión, pero al mismo tiempo
no sabía cómo hacer para desprenderse de ese sentimiento que le envolvía el alma.

Tal vez después de todo había exagerado. Tal vez se había comportado como un niño pequeño.
O quizás de verdad tenía razón al actuar así. Ese chico era todo un freaky, un loco

salido de un hospital siquiátrico, o tal vez era un demonio adorando a otro. Como fuera,
necesitaba dormir, y olvidar por unas horas si era posible.
No, no, no, también necesitaba a Harry y su beso de buenas noches. Un par de lágrimas que
lentas descendían por su rostro, le recordaron que después de todo sus sentimientos estaban allí
por más que quisiera ignorarlos.

Se inclinó hacia su cama para recostarse boca abajo. Justo a tiempo, se dio cuenta de que algo
oscuro había sobre su almohada. Encendió la lámpara que estaba sobre la mesita de noche, y
pudo observar una flor, una delicada flor escarlata. Y se alegró de no haberla aplastado.

Sus pétalos rojos, de un rojo oscuro, potente, eran tan delicados que Louis ni siquiera se atrevió a
tocarlos. Con la mayor delicadeza posible, tomó la flor por el tallo, y salió de su habitación para
preguntarles a los demás.

-¡Hey! ¡Liam, Zayn!

El castaño se asomó, después de unos segundos, con cara adormilada e interrogante por la
puerta entreabierta, al mismo tiempo que Zayn ya salía del baño.

-¿Quién dejó esta flor sobre mi almohada?

Sus amigos sólo se subieron de hombros.

-¿Niall? -preguntó otra vez Louis.

-Niall estaba durmiendo cuando salimos a buscarte -replicó el moreno, molesto de que insinuara
que aquel muchacho, que era la razón de sus afectos, tuviera un gesto romántico hacia otra
persona. -Es una flor de lis, es hermosa. -agregó Zayn ya más calmado.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque mi madre las ama, es una fanática de esta flor. Y además estaba en todos lados en la
mansión de anoche, Liam. ¿No te diste cuenta?

-Sí tienes razón -respondió el castaño.

-Por supuesto -continuó el de ojos azules, sabiendo que la idea que ahora se asomaba a su
mente, les sonaría más extraña -Entonces fue Harry.

-A ver, concentrémonos. -como siempre Liam tomó esa actitud de pequeño sabelotodo, escéptico
y pragmático, que a veces molestaba a sus amigos con sus conclusiones y que no daba lugar a
segundas opciones -Dejamos todo cerrado. Tu Harry no puede entrar con las puertas y ventanas
cerradas, a menos que se transforme en un mosquito. ¡Como lo de hoy en la tarde Louis! ¡Que
creiste ver a Harry acá, pero eso es muy difícil!

-¡Hoy en la tarde estuvo aquí! -El de ojos azules suspiró, y repitió casi en un susurro -Estuvo aquí,
yo sé que sí. Y sé que ahora él me dejó esta flor en mi cama.

Se dio media vuelta, abrió la puerta, y salió. Se detuvo en el pequeño porche, sosteniendo la flor
en sus manos.
-¡Harry! No quiero que te vayas.

=================

19.

La noche plateada y hermosa, respondió con silencio. Louis escrutó las sombras con la
esperanza puesta en que de ellas surgiría a aquel que había rechazado. Pero nada ocurrió.

Louis se dio la vuelta para entrar a la cabaña, sorprendiéndose de ver en el umbral a sus amigos
que lo miraban con ojos de pregunta.

-Supongo que por ahora no nos contarás nada -el castaño se acercó al de ojos azules.

-Supones bien... Tal vez mañana.

-De acuerdo amigo. Mañana hablaremos. -Liam lo abrazó por los hombros y los tres amigos
terminaron de ingresar una vez más a la cabaña.

Louis entró a su habitación, dejó la flor en la mesita.

-Harry, dime ¿qué voy a hacer ahora?

Se metió en la cama y después de un rato se durmió.


*********************************

Luego de dormirse algo lo hizo sobresaltarse y eso provocó que se despertara. De pronto percibió
ese roce conocido dentro de la habitación, ese leve sonido. Abrió lo más que pudo sus ojos pero
no podía distinguir muy bien. El sueño interrumpido no le permitía aclarar sus sentidos. Pero en
su corazón sabía, sabía lo que era ese ruido tan breve, tan leve.

De las sombras de la habitación surgió aquella silueta, su rostro perfecto perfilado suavemente
por la luz de la luna que entraba por la ventana. Sus ojos almendrados que le sonreían.

-¡Oh Harry! No me has hecho caso... Harry has vuelto -y Louis le alargó los brazos, invitándolo a
su regazo. El rizado se acercó a la cama dejándose abrazar por Louis.

Era realmente tan delicioso sentir el aliento de su amado en su cuello.

-Harry, Harry, no te has ido... Creí que ya no te volvería a ver. -el de ojos azules se sintió en
éxtasis. Su amor estaba ahí entre sus brazos. No le había dejado solo, había vuelto. Ahora sentía
cuánto le amaba. Ya no podía vivir sin él -Perdóname Harry, soy un imbécil, casi te pierdo por mi
estupidez.

-Louis -la voz del rizado sonó rasposa -Louis.

-¡Louis! ¡Louis!
El de ojos azules sentía que era remecido con cierta aspereza. Y la voz de Harry se volvía menos
suave cada vez.

-¡Louis!, ¿Louis? -la voz, que no era la de Harry, lo sacó del lejano mundo en que se encontraba -
Despierta amigo. Hora de levantarse.

Louis abrió lentamente los ojos descubriendo que la lámpara estaba encendida. Se llevó ambas
manos a la cara. Se sintió devastado.

-¿Soñabas? -la pregunta de Liam lo enfrentó a su ingrata realidad.

No, no era posible. Se había sentido tan real. ¿Dónde estaba ese suave aliento en su cuello?
¿Dónde estaba el cálido abrazo que recién lo había llenado de felicidad?

Había sido sólo un sueño... Sólo era un sueño. Sintió rabia, ganas de llorar, ganas de gritar, de

salir corriendo y llamar su nombre. Ganas de ir al bosque y buscarlo. Pero no lo hizo.

Sólo se levantó, arrastrando su cuerpo hasta el baño.

Minutos más tarde iban tres jóvenes bajo un cielo aún estrellado, junto a ellos iba un fantasma.
Los cuatro sujetos bajaban hacia la marina donde tomarían un bote, cruzarían el lago hasta el
otro extremo, se internarían a uno de los pequeños ríos que bajaban del lago Serpentina, lago
que alimenta con sus aguas al Hyde Park. Las truchas los esperaban, era hora de la pesca con
mosca.
Al llegar allá los jóvenes ya habían hecho todas las bromas posibles, se habían reído de todo y de
todos, menos el fantasma, que en su silencio dejaba vagar su alma, pensando en aquel que dejó
escapar, en aquel que despreció sólo por tener miedo a lo desconocido, por temerle a aquello que
no lograba comprender. Preguntándose en dónde estaría ahora. Miraba a los cerros y montes
tapados de bosque, ansiando que él estuviera allí de algún modo. Se escuchaban los búhos en
su canto a la noche, y tuvo la ilusión por un breve instante que él lo contemplaba desde las
sombras.

Sacaron sus cañas con las carnadas de mosca preparadas. De verdad les encantaba este
deporte, siendo lo más apetecido por los cuatro chicos el momento de retorno de los peces al
agua. Las carnadas de moscas falsas no dañaban a los peces, y era un reto engañarlos con esas
inofensivas carnadas. Tener al pez por un breve instante en las manos para luego retornarlo a las
aguas, era una

gran experiencia.

Habían dejado el bote a buen resguardo en la orilla del río, y los jóvenes se internaron en las
aguas que bajaban tranquilas hasta que les llegaran a la altura de los muslos. Allí se quedaron en
silencio para no espantar a sus amigos acuáticos. Y dejaron pasar los minutos practicando la
paciencia.

El fantasma había lanzado su caña de pescar, pero poca atención le había puesto. Sumido en
sus pensamientos, no dejaba de preguntarse ahora qué era aquello que Harry le hubiese
explicado si él se lo hubiera permitido.

-Louis -la voz de Niall lo sacó del más allá -un pez picó.

Louis rebobinó su caña, tomó a la trucha y con cuidado le quitó el anzuelo, la pequeña mosca
colorida había sido un éxito. Miró al pez por un breve instante, y con cuidado lo volvió a introducir
al agua.
-¡Eh! ¡Bien Louis! ¡El primero! -Niall le sonreía pero el fantasma no sentía ganas de sonreír.

Los minutos pasaron desde entonces, mientras el día se iba aclarando, el cielo plateado del
amanecer se volvía de a poco en un celeste claro, luego índigo, hasta el azul de la mañana.

El sol ya se asomaba por entre los montes, y ellos ya llevaban allí un par de horas. Habían tenido
éxito en su pesca, y se sentían jubilosos. Menos el fantasma, cuya melancolía se hacía más
enorme cada vez

Luego de un rato más decidieron que era hora de beber algo caliente, un café les vendría bien,
junto a los sándwiches que habían traído.

Se acercaron al bote,

se quitaron la ropa especial de pesca, y se vistieron con ropa más convencional. Se acomodaron
entre pequeñas rocas, y con satisfacción bebieron sus cafés calientes.

-Deja ese sentimiento Louis.

Louis al escuchar la voz de Liam suspiró. ¿Qué sabe él de nada? Pero después de todo no era
justo para ellos tampoco. Su pesar era solo suyo, y ellos no tenían la culpa en absoluto, más
ahora que no les había contado lo que había ocurrido.

-Sí, y merecen que les cuente lo que pasó ayer.


-Ok. Te aseguro que somos todo oídos, igual que ayer.

-Bien, cuando llegué Harry ya estaba ahí, vestía de negro, tenía una capa, que le cubría hasta los
pies, habían una antorchas alrededor, y en el suelo tenía una mantilla con frutas, velas y flores y
no sé qué más. Él estaba de pie enfrente de este mantel con una copa, emm como un cáliz -el de
ojos azules tomó un sorbo de su café, momento que el moreno aprovechó para preguntar.

-¿Por qué piensas que era un cáliz más que una copa?

-Por la forma en que la tenía levantada a la altura de los ojos, me recordó a los curas en las
iglesias cuando hacen misa, pero además tenía una daga sobre la copa. Yo lo vi y me recordó a
esas escenas de películas freaky del cine norteamericano. Él dijo algo sobre la unión, y yo le
hablé. Él se dio vuelta, yo quería saber qué hacía y me quise acercar, él me lo prohibió, y sentí
rabia, me di cuenta que en su mundo ocurren cosas que no entiendo. Ahora creo que exageré. Ni
siquiera estoy

seguro de todo lo que vi.

-Tengo mi teoría -la voz del moreno dejó a todos en vilo.

-¿Tú?

-Sí Niall, tengo una teoría pero necesito que Louis cuente más hasta que llegamos hasta donde él
estaba.

-Ok, disculpa.
-Lo más raro es lo que ocurrió inmediatamente después de la atrocidad que le dije -Louis levantó
su cara y arrugando el ceño observó los rayos del sol que se desplazaban quietos por las laderas
de los montes, mientras en su mente se repetían las dolorosas palabras dichas a quien amaba. -
Le llamé freaky. Le dije que si acaso estaba esperando que yo llegara para hacer alguna cosa
extraña... Si lo pienso ahora cuidadosamente me doy cuenta de mi error.

-¿Por qué? A mí me parece freaky igual, un tipo con capa con una daga, las antorchas, las velas,
se me viene a la mente la palabra pacto.

-Liam, la cuestión es que insinué que él pretendía hacer algo conmigo ¡jaja! Soy tan estúpido. Si
él hubiese querido involucrarme en aquello, lo que haya sido, me hubiera pedido que llegara a
esa hora, pero no, fui yo el que se adelantó. Luego al sorprenderlo, él mismo me pidió que no me
acercara, y ahora lo veo más como una advertencia de peligro, yo creo que quiso protegerme.

-Creo que estás en lo correcto -el moreno le miraba atentamente -pero continúa, apuesto que
pasó algo más.

-Sí, cuando me volví para regresar a la cabaña,

miré hacia atrás y él estaba mirando hacia el suelo, o tal vez tenía los ojos cerrados, no sé, sus
brazos extendidos a los costados, quieto, como en trance. Luego me giré de nuevo para continuar
en mi camino y ahí estaba él, se los juro, era él frente a mí y me habló.

-¿Seguro que no te fumaste nada antes?

-No seas pesado Niall, hablo en serio. De hecho cuando lo vi frente a mí, mi primera reacción fue
mirar hacia atrás si es que estaba allá todavía o qué -con su mano derecha sobre su pecho Louis
suspiró -Miré hacia el claro donde se supone debería haber estado, y efectivamente allí estaba, y
sentí pánico. Corrí, pero ese viento extraño me llamaba, levantaba las hojas, luego tropecé, y
apareció ese tipo que vi en la laguna. Me dijo que se llamaba Dark, y que me fuera de aquí. Tenía
puesto el mismo tipo de capa de Harry. De repente apareció detrás de mí.

-¿Ese Dark?

-No Liam, Harry. Y le dijo a Dark que me dejara en paz. Y se fue. Y mi pobre niño se quedó ahí
rogándome que lo entendiera, que podía explicarme todo. Y aparecieron esas esferas.

-¡Ajam! A ese detalle quería que llegaras, pero sigue, sigue. -Zayn, se acomodó en su rocoso
asiento, realmente entusiasmado con la historia.

-¡Vaya! Realmente te diviertes con todo esto. Pues sí, aparecieron esas esferas extrañas, creí
que eran parte de mi delirio, pero como ustedes dijeron verlas, me convencí de que no eran
producto de mi imaginación. En fin, le dije que me dejara en paz. ¿Cuál es tu teoría Zayn? ¡Por
favor dime algo coherente!

-¡Gracias amigo por tu voto de confianza! ¡¿Cuándo he dicho incoherencias yo?!

-Ya Zayn, basta. -la voz de Niall, a pesar de todo, sonó más suave de lo que pretendía.

-Bueno, ¿hablo o no hablo?

-¡Siiiii! -fue la respuesta a coro.


-Ok. Querido Louis, tu amado Harry es un místico.

=================

20.

-¿Místico?

-¿Místico? ¡Zayn, qué le dices al pobre de Louis, eso es ridículo!

Las voces de Liam y Louis casi se opacaron una a la otra.

-Miren, hace dos años conocí a Kamlek, ese era su seudónimo. En realidad, ese es el nombre de
un Elfo, el Señor de los Bosques. Él me invitó a pertenecer a un grupo, yo pensé hacerlo pero
luego supe que ese no era mi camino.

-Hey cariño, tú sí que eres una caja de sorpresas.

-Pues claro, qué creías Liam. Lo que sí les puedo afirmar es que aprendí mucho de ellos. Era una
Orden Hermética, y se dedican en ella a aprender sobre su espiritualidad.

-¿Una religión?
-No. Louis, es algo que va más allá de las religiones, ellos creen que toda la energía del Universo
surge de la Fuente que la gente llama Dios, y que todos podemos usar esa energía si queremos.
Anoche había luna llena, y ellos suelen honrar los ciclos de la naturaleza, y entre esos ciclos
están las fases de la luna. Y lo que viste anoche era una sencilla ceremonia donde Harry
celebraba a la naturaleza en su ciclo de la luna en todo su esplendor. No te dejó acercarte Louis
porque el espacio ese estaba consagrado, como si fuera un altar, y tú no podías traspasar ese
espacio así nada más. Lo que querías hacer era lo mismo que ir a interrumpirle al sacerdote, en
medio de sus rezos. Incluso peor, porque el viento y las esferas me muestran

que ese Harry tiene la capacidad de manejar ciertos rangos de la naturaleza.

-¿Me dices que lo que hacía era una simple ceremonia esotérica?

-Sí, Louis, algo así. Y te decía que si él puede manejar el viento y las esferas de luces, pues la
energía que estaba allí entre las antorchas te hubiese lastimado de alguna forma que no puedo
precisar. Él te prohibió acercarte para protegerte. Y el otro sujeto debe ser de la misma Orden, y
entre ellos hay jerarquía, así que seguro ahí es Harry quién tiene la voz de mando, pues eso
explica que se haya ido cuando le dijo que te dejara tranquilo.

-¿Sabes? -la voz de Niall ahora demostraba que el tema le estaba interesando también -me
recuerda a ciertas cosas que leí en El Código Da Vinci. Allí hablaban de ciertas Órdenes
Herméticas, que creían en Dios de una manera distinta, que hacían unos rituales, y que había
entre ellos una jerarquía, pero creí que era parte de la fantasía de Dan Brown.

-Pues no todo es fantasía, esas Órdenes existen.

-A ver, a ver, un poco más lento Zayn, que me está doliendo la cabeza. Me dices que Harry es
seguro un místico que hace cosas con el viento, o sea que tiene poderes, ¿como si fuera un brujo
o algo así?.
-No son brujos, se llaman Magos Ceremoniales, como el mítico Merlín. Louis, yo creo que has
escuchado de él. -su amigo asintió. -Me alegro por lo que te ha pasado, se ha enganchado

contigo alguien muy especial, nada convencional. Y eso explica que lo vieras al mismo tiempo en
dos partes, ellos pueden hacer viajes astrales, se desdoblan y pueden ir donde quieran, y si es
joven y ya hace eso, no quiero ni pensar en lo que podrá hacer cuando sea viejo. Pero debe ser
bueno, un joven bueno, porque es fácil usar esas capacidades para lo negativo, y él no lo ha
hecho, aparte de seducirte.

-¡Ah gracias! No sabes cómo me alegras después de que le dije que me dejara en paz, que ya no
lo quería ver más.

-¿Y qué te dijo?

-Ohh Niall. Eso es lo que me hace sufrir -Louis suspiró otra vez, recordando con dolor que si
ahora estaba solo era porque así se lo pidió -me dijo que se haría tal y como yo quería.

-¿Ves?

-Veo qué Zayn.

-Que él pudo usar sus capacidades para obligarte, pero te respeta. Pudo convencerte de mil
maneras. Pero prefirió respetar tus decisiones. Es un buen mago. Una buena persona.

-Sí, y eso me hace sufrir ahora, porque no quiero estar sin él. Y creo que él cumplirá con su
palabra. Y ya no me buscará.
De pronto el teléfono de Louis, que estaba en el bote, interrumpió el silencio que se hizo entre los
cuatro. La música de Coldplay flotaba en el aire, hasta que Louis le dio aceptar.

-¿Louis?

-Sí, con él. ¿Quién habla?

-Markus Frank, de la mansión.

-¡Señor Frank! ¿Sucede algo malo?

-Sí, es decir no, bueno, no sé. Encontré algo que tiene que ver con usted, mientras se hacían las
reparaciones, se descubrió algo en un compartimento secreto. Necesito que venga lo antes
posible.

-De acuerdo, ¿pero me podría decir de qué se trata?

-No. Prefiero que sea en persona, es largo de explicar.

-Ya, entonces iré hoy si es posible.


-Ah ¡Qué bien! Lo espero. Adiós.

Las caras de sus amigos eran todo un cuadro sacado de un algún comics.

-Algo encontraron en la mansión que tiene que ver conmigo. Debo ir hoy.

Durante la mañana se dedicaron a descansar en las pequeñas playas del lago. Habían logrado
relajarse y distender las relaciones entre ellos, aunque Louis no dejaba de preguntarse sobre la
llamada recibida en la mañana muy temprano. Para que Markus se atreviera llamarlo a esa hora,
era porque realmente sucedía algo importante en esa mansión, ¿Pero con él?, ¿Algo con
respecto a él?. La incertidumbre lo mataba, y moría de ganas por saber, pero no quería
arruinarles el descanso a sus amigos, y tampoco quería reconocer que no le apetecía volver a
esa casa solo.

Lo que Louis no sabía era que sus amigos, sumidos en el silencio de sus propios pensamientos,
se hacían las mismas preguntas que él, y aunque todos sentían cierta resistencia a volver allá, a
esa mansión, la verdad es que la curiosidad era más fuerte.

El primero en romper el silencio en cuanto al tema fue Niall, quien después de todo necesitaba
volver y entender

lo que le había ocurrido, aquello que había arruinado la buena amistad que había tenido por largo
tiempo con Zayn.

-Yo quiero ir Louis, quiero ir a esa casa contigo.

La aseveración de su amigo sorprendió al de ojos azules que estaba seguro que nadie más
querría volver a Liz Garten.
-¿Estás seguro?

-Sí, muy seguro. Necesito aclarar algunas cosas, y siento que sólo allá podré hacerlo.

-¿Liam, Zayn? ¿Y ustedes?

La pregunta de Louis recibió como respuesta un silencio, que aunque breve, fue más que
evidente. Liam que permanecía con los ojos cerrados sobre su reposera, levantó su cabeza, y
mirando con sus ojos cafés hacia el lago, hizo una mueca con la boca, dejando ver su indecisión.

-No me seduce la idea ¿Sabes? Desde que fuimos a ese lugar hemos cambiado, ya no somos los
mismos. Y por ese sólo hecho, me asusta. Si volvemos ¿qué más puede pasar?

-Yo quiero volver por las mismas razones de Niall.

El rubio se quedó mirando a Zayn, sintiendo una leve presión en su estómago. Durante algunas
horas había olvidado que aquello que le sucedió involucró a su mejor amigo. Esa presión
aumentó al recordar los labios y la lengua del moreno en su boca. Jamás había sentido aquella
sensación y algo parecido a la vergüenza le embargó, haciendo sonrojar sus mejillas, debiendo
cambiar la mirada, porque supo que no podría soportar los ojos de Zayn sobre su cara.
Definitivamente algo no andaba bien. Se quedó mirando hacia el lado opuesto de donde estaba el
moreno, fingiendo observar la rivera norte del lago, como si estuviera absorto en ello. Pero todo
su cuerpo estaba pendiente de lo que sucedía ahí, y supo que Zayn le miraba, sentía en su nuca
la fuerza de sus ojos, aumentando esa extraña sensación en su vientre. La adrenalina recorrió su
sangre, y una extraña sensación de felicidad sin motivo aparente hizo que su corazón se
acelerara. Entonces se dio cuenta que había extrañado la atención de su amigo. Había extrañado
su mirada sobre él, sus bromas, el sentirlo cerca. Había extrañado a Zayn, y ahora que sentía esa
mirada, su corazón saltaba de una felicidad que racionalmente no tenía justificación alguna. -¡Es
es sólo mi amigo, por Dios! -pensó, odiándose por sentir "eso", que lo perturbaba pero que no
tenía idea cómo llamarle.

-De acuerdo -agregó Liam ajeno a las convulsas emociones de sus amigos -Si ustedes van, yo
iré, no tiene gracia quedarme solo aquí haciéndome preguntas de si estarán bien o no. Además
me necesitan para tomar las decisiones inteligentes, sin mí van a andar más confundidos todavía
-

=================

21.

Una toalla proveniente de la mano de Louis cayó sobre la cabeza del castaño mientras éste se
reía.

-¡¿Decisiones inteligentes?-Louis se reía de la petulancia de su amigo -Pero antes de ir debo


hacer algo. Luego almorzamos y vamos ¿Sí?

-Ya. Te esperamos aquí para almorzar.

-Ten cuidado con el sol Liam, si no luego parecerás camarón cocido. No sé por qué no aceptaste
el bloqueador.

-Presiento que ya es tarde para tu advertencia, Louis, siento un leve ardor en mi piel. Mejor me
voy a nadar.
Louis comenzó a caminar en dirección contraria a la de Liam, para tomar un camino ya conocido,
aquel que conducía hasta la zona de picnic. Tenía una pequeña esperanza de que Harry
estuviera cerca, pero algo en su corazón le advertía que él cumpliría con su palabra.

El bosque bullía de vida, había más personas que ayer compartiendo en algunas de las mesas
con sus familias y amigos, y los pajarillos tenían su propio quehacer por allá arriba entre las
ramas más altas de los árboles. El mismo follaje creaba algo parecido a una bóveda que
provocaba una especie de eco en el canto de las aves. La suave brisa hacía susurrar a las ramas
palabras que no entendía. -Supongo que los árboles están conversando -pensó, y se rió de su
propio pensamiento.

Luego de unos minutos llegó a aquel lugar, el claro más escondido del bosque, cerca de la
laguna. Por alguna razón afortunada, a la gente no le gustaba ir para allá.

Encendió un cigarrillo, y se sentó en una de las bancas junto a la mesa.

-Te amo -dijo, y se dio cuenta de que Harry no lo sabía. Tal vez era demasiado tarde para los
dos, todo por su maldito orgullo.

Cerró los ojos rememorando lo que hace un día había vivido allí mismo. Su aliento, sus ojos, su
piel tan blanca, esos ojos que lo atrapaban, y que lo hacían sentirse amado deseado, añorado.

-Harry, ahora soy yo el que te pide que vuelvas a mí. Estaba equivocado.
Abrió sus ojos buscando entre los árboles la silueta de Harry, pero no estaba allí. Aspiró el aire
intentando repetir la sensación que dejaba el aroma de la piel y del cabello de Harry, pero no
estaba tampoco.

Sentía en su pecho un dolor indescriptible, como si una roca le aplastase. Sentía el miedo de no
volverle a ver carcomer sus entrañas. Por sus amigos sonreía y hablaba aparentando estar bien,
pero no era verdad.

-Soy sólo un estúpido, un inmaduro, un egoísta que sólo piensa en sí mismo. Vuelve, si me
escuchas vuelve.

Esperó para escuchar el viento, pero éste nada decía. Apagó su cigarro. Y se quedó allí unos
instantes más. Se paró del asiento de troncos y se fue en dirección de la laguna, con la
esperanza de ver allí a Harry o a ese otro sujeto Dark, o como se llamase. Si lo veía le
preguntaría por su rizado.

Llegó hasta la orilla, y se sentó sobre una piedra grande, cruzó sus manos por delante de las
rodillas, y se quedó en silencio, escuchando a los habitantes del bosque vivir el esplendor

del mediodía. Con sus ojos azules escudriñaba cada sector entre los árboles, y mientras más
observaba menos veía, confundida su mente de tanto verde, de tanta hoja y rama en movimiento.
Esperó en vano algo, esperaba que de entre los árboles un joven espigado y hermoso viniera
para abrazarlo, para hacerle el amor otra vez como ayer junto a la laguna. Pero nada ocurrió. Ni
una señal.

Se paró de allí dando un suspiro. Era hora de regresar.

Unos metros más allá, un joven alto, de cabellos rizados y negros, lo miraba desde el otro lado de
la laguna, la capa verde que llevaba le permitía mimetizarse con los árboles. Sus ojos verdes,
estaban húmedos, y una lágrima corría en silencio por su mejilla, y mientras todo su ser quería
correr hacia aquel que le había rechazado, el recuerdo de su promesa lo detenía. Por eso no se
movió y dejó que se alejara.

Al cabo de una hora Louis estaba junto a sus amigos otra vez, dispuestos a hacer lo que tenían
planeado. Fueron a almorzar, y se decidieron por una buena lasaña. Louis hacía mucho esfuerzo
para no sentirse abatido frente a sus amigos, pero necesitaba conversar. Sentir ese dolor en el
pecho y no contarlo era una tortura.

-Fui a buscarlo.

-¿Y lo encontraste?

-No Liam, no estaba.

-Y no va a estar.

Todos miraron al moreno.

-Pues claro, si de verdad es un Mago Ceremonial, y te dijo que no iba a insistir más, de seguro
así será.

-Gracias Zayn, con eso acabas de subirle el ánimo

a Louis. Eres tan dulce.


-Mira Niall si tienes algún problema conmigo dímelo, yo por lo menos he sido franco y honesto
contigo.

-Disculpa, disculpa. Ya sé que soy un torpe. Perdóname.

El rubio se sentía cada vez peor, la relación con Zayn no estaba mejorando. Éste estaba muy
distante y él sólo lo alejaba con su actitud. Disculparse continuamente por cada bobada que decía
no iba a ayudar mucho.

-Está bien -le respondió el moreno en esa media sonrisa que volvía locas a las chicas de la
facultad, pero que a Niall nunca le había producido nada por razones que a él le parecían obvias,
hasta ahora, cuando los ojos claros de Zayn brillaron en miles de luces verdosas, y el rubio sintió
que el estómago daba un brinco provocándole un calambre que terminó en su entrepierna. Algo
raro le estaba sucediendo, y eso le asustaba.

Niall, como único modo de defensa y encubrimiento, se arregló nerviosamente su cabello al


mismo tiempo que fingía ahogarse con el jugo que bebía, para disimular así el enrojecimiento de
su cara. Sin aguantar la presión de la mirada inquisitiva de sus amigos, se paró raudo y partió al
baño para mojarse la cara y pensar.

Una vez allí aprovechó la soledad del baño para amonestarse duramente por ser tan débil.

-Mírate ¡Qué ridículo eres, mierda! ¡Es tu amigo, tu amigo! Se supone que él siente cosas por ti,
no tú por él.

Se volvió a mojar la cara, y sintió abrirse la puerta del baño. El cabello claro de su amigo, y esos
ojos luminosos hicieron
que se le encogiera el corazón. Eso no iba para mejor.

-¿Estás bien?

La voz ronca de Zayn llenó el espacio dentro del baño. Mientras Niall se repetía en silencio -
Serénate, serénate.

-Sí claro, tal vez me hizo algo mal tomar tanto sol, y me duele un poco la cabeza.

-¿A ver? -dijo el moreno, acercándose a su amigo con la intención de comprobarle la temperatura

-Esto no está bien, no está bien, control, control -Se repetía mentalmente Niall.

El moreno puso su mano derecha en la frente de su amigo, y con la izquierda sujetaba su cabeza
por la nuca. El rubio quedó a tan pocos centímetros del rostro de Zayn, que podía sentir su aliento
sobre su cara. Contempló sus ojos, que a la luz de la ventana, le parecieron los más bellos del
mundo. ¿Cómo era posible que su amigo siendo tan hermoso, pudiendo tener a sus pies a cuanta
chica él quisiera, se haya fijado por un instante en él? ¿Él que no se consideraba ni el más sexy,
ni el más bello de todos sus amigos? Por el contrario, siempre se asombraba de tener la atención
de alguna chica, y el mismo Zayn le había aclarado que el rubio era un tipo encantador, capaz de
seducir a cualquiera sólo con ser así como era, sin pretenderlo siquiera. Entonces lo supo, era
eso lo que le había gustado de él a Zayn. Y sintió que su miembro se llenaba de sangre, pero
esta vez no podía culpar a una fantasma, era su cuerpo que reaccionaba a la cercanía de su
amigo, al calor de su cuerpo. Y comenzó a sudar, mientras se llenaba su boca de saliva,
obligándole a tragar

fuerte. La respiración se le agitó, y por un momento creyó que no podría contenerse. Sintió su
pene endurecerse bajo el pantalón, y deseó con todas sus fuerzas que Zayn lo tomara, e hiciera
con él lo que quisiera.
-¿Estás bien?

-Ya me preguntaste eso Zayn -respondió el rubio con la voz agitada.

-Sí, pero ahora estás más raro todavía... -el moreno guardó silencio y luego abrió mucho los ojos
agregando -¡Ahh, ya sé qué es!

-¿Lo sabes? -preguntó incrédulo Niall.

-Sí -y el moreno se separó -Lo siento, no quise ofenderte ni perturbarte, olvidé que te molesta mi
cercanía. Perdóname.

El moreno se dio media vuelta y salió del baño. Dejando a un Niall perplejo.

-No te vayas... Vuelve aquí -dijo el rubio en un susurro, mirando hacia el vacío que dejó Zayn al
salir del baño.

Más tarde el rubio regresó hasta su lugar en la mesa. Los demás habían continuado con su
almuerzo sin problemas, mientras él sentía que el tiempo se había detenido. Parecía que hasta
Zayn podía seguir sin problemas con su vida ahora, en cambio una parte de Niall se quedó allá en
el baño contemplando los ojos risueños y luminosos de su amigo.
Se sentó sintiendo la mirada de Louis que sin decir palabras le preguntaba todo.

-Estoy bien. -fue su respuesta para el de ojos azules, mientras por el rabillo

del ojo pudo ver los ojos de Zayn, que se hacía de seguro las mismas preguntas. Pero no le iba a
mirar. No iba a doblegar su orgullo. Todo lo que sentía era sólo una etapa, estaba confundido, y
luego ya se le aclararía todo. -Eso es Niall. Digno hasta el final -se repetía mentalmente, mientras
intentaba retomar el almuerzo fingiendo una normalidad que no tenía.

************

El fin de semana se estaba haciendo demasiado largo de soportar a ratos. Todos habían
cambiado de algún modo. Sus interacciones ya no eran las mismas. Incluso Liam, que desde que
llegaron a la mansión, en varias ocasiones tomó la actitud de juez-árbitro-moderador. El chico
pragmático que buscaba a todo una explicación lógica, cuestionando a veces las percepciones de
sus amigos, intentando imponerles una visión más objetiva del asunto. Definitivamente, para él
todos los sucesos y fenómenos, incluso los aparentemente más bizarros e incongruentes, tenían
una explicación lógica. Para él, Louis era un soñador, un romántico empedernido sin posibilidades
de rehabilitación, que se había enamorado de alguien a quien nadie más había visto, excepto
Louis. ¡Oh sí! Dark también había visto a Harry. El único problema era, que a su vez, sólo Harry y
Louis habían visto a Dark, así que el círculo se cerraba con sólo tres personas como testigos, de
las cuáles la única que Liam tenía el cien por ciento de seguridad de que existiera era Louis. Y
debía hacerlo, pues dudar de aquello sería dudar de incluso él mismo, Liam el futuro geólogo,
existiera en realidad.

-¡Estás pensativo Liam! -la voz de su amigo Louis, que le habló sin apartar los ojos de la carretera
mientras conducía, lo sacó de su diálogo interior.

Liam miraba los abetos que cortaban el paisaje, intentando parecer tranquilo con la certeza de
que necesitaba sincerarse con el de ojos azules. Miró hacia los asientos traseros. Zayn y Niall
dormían plácidamente. Entonces se decidió a hablar, justo en el instante en que el coche
ingresaba a aquel camino más angosto, que hacía dos días habían recorrido en medio de una
tormenta.
-¿Sabes Louis? No quiero discutir, pero debo decirte algo.

-De acuerdo, continúa.

-¿Prometes no pelear?

-Prometo no asesinarte después.

-Ok. Es suficiente para mí.

-¡Ajam!

-¡Ajam!

-¡Habla, de una vez!

-De acuerdo, de acuerdo. ¡Dios, qué genio! -el castaño tomó aire y continuó -Louis,
definitivamente creo que tú sólo te imaginaste a Harry y a Dark.

El chirrido de los neumáticos contra el pavimento, y el frenazo brusco impulsó violentamente los
cuerpos hacia delante.
-¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Chocamos? -preguntó un despistado Zayn, mientras se ordenaba el
cabello que se le había venido a la cara con la frenada.

-¡Mi mejor amigo! ¡Mi mejor amigo me dice que soy un sicótico esquizofrénico! ¡Con amigos como
tú no necesito enemigos! -Louis vociferaba gesticulando con las manos.

-¿Alguien me puede contar el capítulo anterior por favor? Que no estoy entendiendo nada -el
rubio miró a Louis con el ceño fruncido, y luego se dio vuelta hacia Zayn para preguntarle, ya que
Louis le ignoró y seguía reclamando algo a Liam -¿Qué pasó?

-No sé, yo creí que habíamos chocado, pero parece que hay drama.

-Louis, me prometiste no enojarte.

-Te prometí no asesinarte, y esa promesa la estoy cumpliendo. Explícame ahora ¿Cómo es que
llegaste a esa brillante idea?

-Pues que yo no lo he visto, nadie más ha visto a Harry, sólo tú.

-Ya, linda conclusión después de tremendo análisis. O sea, que como tú nunca has visto a mi tía
Francis, pues lo más probable es que no exista y sólo sea producto de mi mente enferma.

-Lo siento Louis. Es que me puse a pensar y no encontré mejor explicación que esa.
-Y tú crees que para mí es fácil todo esto ¿No? ¿Te has puesto a pensar cómo he quedado yo al
ver a Harry en dos sitios a la vez, mientras flotaban por el aire esas esferas de luz, y el viento
decía mi nombre?

-¿Cuáles esferas de luz? -la pregunta de Niall no obtuvo respuesta, porque Louis seguía
reclamando a Liam. Miró al moreno otra vez y en un susurro, le repitió a él la pregunta -¿Cuáles
esferas de luz?

Pero Zayn le calló con un ¡shhhhh! Mientras que con la mano le negaba. El rubio dio un suspiro, y
de pronto recordó la conversación de la mañana, donde Louis narraba el encuentro-desencuentro

con Harry, y mencionó las esferas como unos de los detalles sin explicación. Y ya más ubicado
en la historia sólo dijo -¡Ahhh!

-¡Ahhh Qué! -Louis se volvió casi convertido en un energúmeno hacia Niall.

-Nada, nada.

-Louis -la voz del castaño era tranquila buscando sosegar el ánimo exaltado de su amigo -No
quise sonar insensible, grosero. Lo siento, es que lo que te ha pasado me queda grande de
entender.

-Pues no necesito demostrarte nada, somos amigos, mi palabra debería bastarte.

-Lo siento -volvió a repetir Liam -No debí mencionarte nada, fui un estúpido.
-Está bien, tienes derecho a pensar lo que quieras. Pero debo decirte que todo esto me está
haciendo desvariar. Y ya es difícil asumirlo -Echó a andar el coche otra vez -Lo peor que me
podría suceder es que esté enamorado de una imagen de mi mente, imagen sacada de un cuadro
pintado hace 145 años. Tenme paciencia Liam.

-Sí amigo. Lo tendré.

-Asunto arreglado. Por lo menos algunos pueden comprenderse al conversar -dijo el moreno
mirando de medio lado al rubio.

-¿A qué te refieres?

-A nada Niall. Olvídalo -dicho esto Zayn se volvió un poco hacia su ventana y cerró los ojos.

El rubio se quedó mirando el perfil de su amigo. Definitivamente el moreno era hermoso. Pero
pensar en eso no era necesariamente indicio de que le gustara -No, para nada -se repitió
mentalmente, para convencerse.

A los pocos minutos llegaron al ya conocido portón de hierro forjado decorado con flores de lis
que se veían hermosas entrelazadas con hojas estilizadas. Las farolas lucían magníficas en el
tope de las columnas. Ahora a la luz del día se alcanzaba a ver el citófono. Louis se bajó del
coche, y se acercó para pulsar el botón. Una voz masculina le respondió y de inmediato se
empezó a abrir el portón.
Louis subió a su vehículo, y comenzó a avanzar por el largo camino que conducía a la mansión.
Los pinos que rodeaban al camino le daban un aire de misterio. Louis sintió que su estómago se
encogía, la misma sensación que tenía Zayn en ese instante. A Niall el corazón se le aceleraba, y
Liam intentaba ponerse en la situación que estaban sus amigos, preguntándose si estarían
nerviosos, o si sólo simulaban que estar allí era de lo más cotidiano.

Al llegar al amplio patio de entrada a la mansión, vieron a Markus que estaba parado frente a la
puerta. Louis detuvo su coche. Se iba a bajar pero Markus se acercó al vehículo, en su mano
llevaba una hoja que al parecer tenía algo escrito.

-Qué bueno que ha venido Louis.

-Señor Frank.

-Vamos Louis, vamos en tu coche.

-¿A dónde?

Markus abrió la puerta trasera, y obligó a Zayn acercarse a Niall para él sentarse en ese lado.

La sensación de la pierna del moreno rozando la del rubio, provocaba en Niall un torbellino en su
vientre. Intentando disimular se dio vuelta para la ventana ocultando su ansiedad de los ojos de
Zayn. Pero para el moreno este gesto de su amigo fue otra muestra de su desprecio -Ya ni me
soporta cerca -pensó, sintiendo un dolor punzante en su pecho, y una tristeza enorme depositarse
en su corazón.

-¿Y a dónde vamos señor FranK? -preguntó otra vez Louis mirando por el espejo retrovisor.
-Al panteón familiar -respondió

=================

22.

-¡¿Dónde?! -el moreno abrió sus ojos como platos -¿Y tiene que ser ahora?

-Pues es mejor aprovechar la luz del día, ¿O prefiere ir de noche?

-No gracias. Ahora es perfecto.

-O tal vez prefieres quedarte en la mansión mientras volvemos... Emmm...

-Zayn, mi nombre es Zayn. Y no. Prefiero acompañarlos -dijo fingiendo una sonrisa.

-Eres un miedoso.

-Ha hablado Niall, señores. Pues yo que tú, tendría más miedo, porque no fue a mí a quien se le
apareció la ricitos de oro.
El rubio tragó saliva, y con la cara roja se volvió otra vez hacia la ventanilla.

El camino semi circular de gravilla estaba rodeado por amplios jardines, que a su vez circundaban
una hermosa laguna, dentro la cual se alcanzaban a ver uno que otro pato, y unos hermosos
cisnes de cuello blanco. Tras unos espesos árboles apareció el mausoleo de estilo más bien
neoclásico. Unas hermosas columnas enfrentaban la laguna, y dos figuras religiosas, ubicadas
dentro de nichos en ambas paredes laterales, recordaban que ese hermoso edificio no era una
mansión ni un palacio, sino que era el lugar donde los muertos de esa mansión descansaban.

Al estacionar el coche, una brisa repentina provocó que la hoja que Markus había dejado sobre el
asiento mientras se acomodaba una de las botas saliera volando hacia el lado que iba

Niall, que ya habia comenzado a salir del coche.

-¡Agarren el papel!

Al escuchar el grito de Markus, el rubio se dio vuelta sin entender de lo que hablaba.

-¡El papel! -volvió a gritar, algo desesperado al ver que la hoja salía libremente hacia el césped
que estaba más allá. Zayn corrió tras el papel, pero cuando estaba a punto de atraparlo, éste
volvía a escaparse como si estuviera jugando. Con espanto el señor Frank vio que se acercaba a
la laguna.

-¡Atrápalo! ¡Atrápalo!
Y cuando parecía que ya no lo alcanzaba, el rubio logró asirlo con los dedos, haciendo un
esfuerzo supremo por equilibrarse para no caer al agua.

-¡Vaya! Esa hojita es importante en todo esto -dijo el hombre, pasando una mano por su frente.

-¿Cómo así? -habló al fin Liam, quien después de la discusión con su amigo había optado por el
silencio.

-Vengan conmigo.

En ese momento se percataron de que había alguien más en la puerta de acceso al mausoleo.
Un hombre delgado de nariz afilada. Tenía unas marcadas ojeras, bajo unos ojos pequeños y
demasiado juntos, que le daban un aspecto poco agraciado. Pero contrario de lo que su
apariencia mostraba, éste sonrió feliz al ver acercarse al grupo de hombres, demostrando ser
muy amable y de gesto agradable después de todo.

-Les presento al historiador y curador de este museo, el señor Anton Berg.

-Mucho gusto -responden los jóvenes extendiendo sus manos.

-Ustedes

son Louis, Liam, Zayn y Niall, ¿No es así? -mientras los nombraba les estrechaba la mano a cada
uno.

-Es una habilidad de Anton que yo no tengo, recordar los nombres con facilidad.
-Necesidades del oficio mi amigo. Es imposible ser historiador o curador de nada si no se pueden
recordar nombres -rió el hombre.

-Pasemos -Markus hizo el ademán invitándolos a pasar.

La bóveda era increíblemente hermosa. Y el piso no era menos. Todo era en mármol. En el hall
habían varios atriles de la misma piedra que terminaban en grandes jarrones para colocar flores.
En las paredes habían varios frescos con escenas religiosas. Frente a la puerta de entrada hacia
el fondo había otro umbral sin puertas que daba a una escalera. Sobre el dintel del umbral se leía
"El Señor es mi pastor, nada me faltará".

-Por estas escaleras, por favor. Ustedes recordarán que les había dicho que se haría reparación a
la mansión en estos días, ¿Verdad?

-Sí claro, usted nos lo contó.

-Bien Louis, resulta que nuestro amigo Anton, además de ser buen historiador, es un gran
investigador.

-Sí, bueno, hace tres días, estaba en el museo histórico y descubrí por casualidad que se
comentaba que en los periódicos de aquella época, que Harry Styles fue sepultado, por expresa
orden manifestada en su testamento, junto a un manuscrito. Entonces me

fui a buscar al testamento, que se guarda en las bóvedas, y pues que era cierto. Sólo que en el
testamento especificaba que el manuscrito estaría en un pequeño nicho junto a la sepultura de
Harry y de emm... Louis.
Llegaron a un gran espacio con distintas sepulturas empotradas en la pared. Todas
pertenecientes a la familia Styles. Louis hizo como si allí no hubiera nada, aunque su corazón
latía de prisa. Para Zayn era más que evidente lo que se encontraba detrás de esas lápidas de
mármol. Pensó apegarse a Niall buscando protección pero recordó que ahora el rubio no quería
sentirlo cerca, así que simplemente se cruzó de brazos, y suspiró. Niall sabía lo que estaba
sintiendo, y le miró de reojo, pero no hizo el menor intento de acercarse y reconfortarlo. Debía ser
fuerte, y no caer en la tentación que se había transformado el moreno para él.

-¿Y encontró el manuscrito?

-Sí señor Louis....

-Louis Tomlinson.

-Lo encontramos Markus y yo ayer. Está bastante bien conservado, pero aún no hemos hecho el
retiro del documento, pues estamos esperando que vengan del Museo con el equipo necesario,
para que no tenga contacto con el aire húmedo de esta zona. Necesita aislarse. Estuvo alrededor
de 145 años en perfectas condiciones, debido a que ese espacio quedó con muy poco oxígeno, y
sacarlo ahora sería un crimen. Pero con usted hemos hecho una excepción.

-¿Por qué? ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo?

-Por lo siguiente.

Markus y Anton se acercaron a una de las paredes. Usando el papel que llevaba el señor Frank,
comenzaron a seguir con cuidado y con los dedos una serie de palabras escritas en un alfabeto
extraño.

-Verán, no fue fácil dar con la combinación de letras. El testamento daba pistas sobre la clave,
pero no la explicitaba. Y aún no la aprendemos de memoria. Debo reconocer que de este alfabeto
no sabía mucho.

-¿Cuál es ese alfabeto, señor Berg?

-Alfabeto Tebano, Liam, es de origen desconocido, muy antiguo, y usado con frecuencia por los
Herméticos y paganos, especialmente en la brujería.

Después de pulsar dos veces unos de esos símbolos, un sonido leve se hizo sentir dentro de la
muralla. Sólo ahí corrieron el trozo de mármol que tapaba el nicho. Dentro de este había una caja
de hierro, al parecer bastante pesada, pues los dos hombres debieron tomarla para sacarla de
allí. Dentro de la caja estaba el libro y lo sacaron. Era un inmenso libro de cuero café. Aton abrió
la tapa, y en la segunda hoja se leía en una hermosa caligrafía Oráculos.

-¿Qué cosa es oráculos? -preguntó Louis, aún sin entender.

-Es conocimiento que viene de otros niveles espirituales, de divinidades, o incluso de


antepasados

muertos. -respondió con extraña calma el moreno. El rubio le miró sorprendido, y aunque supo
que se arrepentiría de preguntar, la curiosidad era más fuerte.
-¿Y tú cómo sabes eso?

-Tal parece que no escuchaste mi relato de hoy en la mañana.

-¡Ah! Tu amigo el mago te enseñó lo que era un oráculo, ¿verdad?

-Sí, Niall. Zayn tiene razón -Anton tomó el libro y comenzó a buscar algo en sus páginas.

-O sea, es espiritismo.

-No, Louis. No es espiritismo. La práctica del oráculo conlleva un conocimiento mucho más
elevado sobre la espiritualidad que lo que poseen muchos médium y gente que le gusta hacer ese
tipo de cosas. No, definitivamente esto es más complejo que eso. Por lo que vemos en el libro,
varios miembros de la familia Styles, entre ellos los hermanos, era perteneciente a una Orden
Hermética, que acá nombran como Orden de Lis de Plata.

-¿Ven? El misterio de toda esta historia tiene que ver con eso -interrumpió el moreno, satisfecho
de estar en lo correcto.

-Pero nosotros queremos que lea esto, Louis. Por esto es que lo hicimos venir.

Louis tomó el pesado libro entre sus manos, y comenzó a leer.

''25 de Mayo de 1863. Mansión Liz Garten


Oráculo de Horus dada a los Hermanos Styles.

El día vendrá que el camino que divide la vida de la muerte ambos cruzaréis, pero separados,
uno antes que el otro.

Siglos después el amor, vuelto a nacer, se encontrará a sí mismo, uno de ellos se reconocerá, el
otro no querrá verlo de inmediato.

Serán los mismos nombres, serán las mismas caras, serán los mismos corazones, será el mismo
amor dormido en el sueño de la muerte, que igual que los ciclos de la naturaleza, renacerá otra
vez a la memoria viva de la carne y del sentimiento.

Uno vivirá en estos mismos parajes, el otro vendrá a su encuentro en medio de una tormenta, y
sus ojos se cruzarán de nuevo. Uno llegará con el viento, el otro vendrá en un carruaje negro que
no necesitará caballos, y él mismo será su cochero. Llegarán con él los otros, cuyos lazos con
Lisz Garten, serán muy antiguos para su época.

Harry será su nombre, Louis será el otro, sólo apellidos diferentes, cuyos rostros se mirarán en
los cuadros de las paredes como quien se mira al espejo.

Cuidado del Oscuro que persigue el amor del primero, cuidado que sus trampas puedan atrapar
el sensible corazón del otro.

La advertencia está hecha, el Oráculo ha hablado.

El de capa será el baluarte y la defensa, el joven de mirada lejana y ojos azules será protegido si
la advertencia es oída.

La palabra ha sido dicha...''


=================

23.

Después de leer el párrafo un largo silencio llenó el espacio. Louis sintió humedecer sus ojos.

-¿Cómo pudieron saber hace más de un siglo que vendríamos, Louis?

-No sé Liam. -respondió el de ojos azules con una voz apenas audible -Tengo ganas de vomitar.

-Lo siento Louis -Markus observaba con atención el rostro de Louis, cuyas ganas de llorar eran
difícilmente disimuladas -Pero pensamos que debías saberlo.

-Sí, y se los agradezco.

-Según lo que el libro dice, usted conocería aquí a alguien de nombre Harry.

Las lágrimas corrieron libres por el rostro compungido de Louis.

-Sí señor Berg. Ya lo conocí, y le juro que era idéntico al del cuadro del salón.

-¡¿De verdad?! -Louis afirmó con un movimiento de cabeza y Berg no podía más de su sorpresa -
¡Uff! Todo esto es muy fuerte.
Las luces titilaron brevemente, llamando la atención de todos. En ese momento un fuerte golpe
seguido por el sonido incesante de la alarma del auto de Louis sobresaltó a todos, provocando la
carrera frenética de los hombres hacia la entrada del mausoleo.

Al salir del panteón Louis alcanzó a ver a alguien esconderse tras los árboles que daban hacia el
bosque entre los cerros. Una capa negra flotando al viento hizo que su corazón diera un brinco.

-¡Hey! -el sonido destemplado de su garganta no surtió ningún efecto en aquel que escapaba. La
silueta del hombre que corría se había perdido entre los árboles.

Louis sin pensarlo dos veces corrió en aquella dirección. Mientras los otros hombres se
desesperaban al no saber qué era lo que había ocurrido.

La voz de Liam, que vociferaba con angustia, llamando a su amigo se confundía con las de los
otros que hablaban de seguirlos, y llamar a la policía por violación de morada.

-¡Louis! ¡Ven! -Liam colocó sus manos haciendo una especie de bocina alrededor de su boca
para gritar más fuerte -¡Veeen! ¡Puede ser peligroso!

Louis corrió en la dirección que vio irse al hombre, mientras miles de preguntas se agolpaban a su
mente -¿Sería Harry?, ¿Era él? -pensaba mientras corría. La esperanza de verlo otra vez no le
permitía advertir el peligro que corría.

Luego de varios minutos comprendió que era inútil su loca carrera, así que calmó el ritmo de su
paso, y decidió observar con más cuidado. Ya comenzaba a oscurecer, y él no andaba con
linterna. De pronto cayó en la cuenta que no tenía ni la más mínima idea de en qué dirección
debía regresar. Todos los puntos cardinales se veían iguales, árboles, árboles, árboles, ramas,
ramas, y más árboles.

Se detuvo del todo y colocó sus manos en las caderas. El viento tomaba fuerzas aun cuando no
era tan intenso. Cerró los ojos y se quedó pensando en lo que se acababa de enterar.

Estaba convencido ahora que Harry apareció en su vida porque así tenía que ser. Y en su
corazón un temor se asomaba, el temor de no volverlo a ver.

Aspiró con

fuerza abriendo los ojos. De pronto, llegó hasta él un aroma conocido, se concentró en sentirlo y
relacionarlo con algo. Era Harry. Su aroma estaba allí.

-¡Harry vuelve a mí!

-¿No crees que pides demasiado? -unos ojos le miraban intensamente. De entre los árboles
apareció aquella figura que ya conocía y la desilusión se dibujó en el rostro de Louis.

El día comenzaba a oscurecerse, la noche se acercaba a pasos agigantados. Ni un sólo ruido


más que sus dos respiraciones. Dos pares de ojos que se miraban sin darse tregua. La brisa se
hizo tenue, y sólo unos pocos grillos comenzaban su concierto amoroso. Demasiado quieto todo
para el corazón agitado de Louis, demasiado quieto y silencioso para la tormenta que se
desataba incontrolable en aquellos ojos oscuros que le miraban. Ahora con más luz podía
distinguir su cara. Un hombre joven, no tendría más de 24 o 25 años. Tenía una barba muy bien
cortada sus cabellos eran oscuros y largos. La capa que llevaba era de terciopelo negro. Debajo
de ella, su ropa era oscura. Vestía un suéter y un pantalón negros. Era bastante alto pero no tanto
como Harry o él. Su estatura más bien se asemejaba a la de Zayn.

-Hay dos cosas que no entiendo... Miento, son más, pero por ahora te daré a conocer sólo dos
dudas qué tengo -la voz de Louis sonó rotunda, categórica, sin atisbo de temor alguno. La verdad
es que se moría de miedo, pero no iba a demostrarlo. -La primera duda, ¿Te conozco? Porque
según yo recuerdo, nadie nos ha presentado, y no entiendo entonces la familiaridad con la que
me

hablas o me das órdenes. Segunda, ¿Por qué te importa lo que ocurra entre Harry y yo? -Louis se
adelantó hacia el hombre que inmóvil lo miraba -¡Habla!

-Eres tú el invasor. Nadie te ha llamado a este lugar. No quiero que estés cerca de nosotros. No
quiero que hagas amistades con ninguno de nosotros. Te quiero lejos...

-Tú, tú y tú...¿No será que el que pide demasiado eres tú?

-Harry llegará a ser el mejor Gran Maestre, y tú lo único que haces es desconcentrarlo. Son
muchos años de sacrificio para arriesgarlo todo por un niño entrometido.

-Pues lamento desilusionarte, pero no fui yo quién busco a Harry, ni fui yo quien llegó a este lugar
la primera vez por voluntad propia.

-A Harry no le interesas, eres una distracción. En unos días se olvidará de ti cuando las
obligaciones y los deberes le recuerden quién es.

Silencio. Louis tragó saliva.

De acuerdo, eso fue un golpe bajo, y dolió. La rabia se le empezó a subir al pecho, y unas ganas
enormes de golpear a ese desdichado le comía las manos. Apretó los puños, y tensó todos sus
músculos.
-¡Mientes! ¡No es verdad!

¿O tal vez sí?, tal vez había sido una distracción para él, por eso Harry se había alejado tan
fácilmente. Los ojos se le llenaron de lágrimas. Pero no iba a llorar.

-Claro que sí, ¿Lo has visto? - La voz del hombre sonó sarcástica. Louis guardó silencio, pues
desde el encuentro fallido de la noche anterior, nada más había sabido de él

-¿Ves? ¿Acaso creíste que él volvería por ti, a rogarte? Despierta de tu sueño niño, él ya no
vendrá. Olvídate de él.

Un enorme agujero sintió en su pecho, Louis sentía que un dolor parecido al de la muerte le
tragaba el alma. No era posible. No lo era. Harry volvería. Porque se amaban. -Harry ¿Dónde
estás? -En su mente repetía el mantra, una y otra vez mientras su corazón se negaba al rechazo-
¡Harry, vuelve a mí! -Quería que su pensamiento viajara por el aire hasta llegar a su amado.

-Mientes -Repitió bajito -Él vendrá, me buscará.

-Pues, te harás viejo esperando.

-¡No! ¡Tú no sabes nada! ¡Él y yo estamos destinados a estar juntos! ¡Juntos como hace más de
un siglo!

-¿Cómo? ¿De qué hablas? -El de la capa entrecerró el cejo pensando que había entendido mal.
-¡Louis! ¡Louis!

Los gritos de sus amigos llegaron hasta él, tal como lo hicieron en la noche anterior.

-¡Estoy aquí!

-¡Sigue hablando para localizarte!

El hombre se quedó en silencio escuchando los gritos, y luego añadió.

-Ya nos veremos, niño bonito.

-Estaré esperando esa charla, Dark, o mejor ¿Por qué no te quedas y te presento a mis amigos?

El hombre se volvió y le

sonrió sardónico.

-¡Dark, eres un cobarde! -La sonrisa del hombre se borró y algo parecido al odio apareció en sus
ojos. Louis lo observó marcharse sin expresión. Luego volvió a llamar a sus amigos -¡Por acá!
¡Acá estoy!

-¡Sí, ya sabemos la dirección! ¡Quédate ahí!


En ese instante ese aroma que le ponía los vellos de puntas llegó hasta sus narices. Louis aspiró
fuerte y sólo dijo calladamente -Harry, te amo. No me dejes. -Los ojos acuosos por las lágrimas
contenidas, le picaban. Tenía la garganta tensa, por el esfuerzo de no llorar, y le dolía mucho.

Sentía en su pecho ese dolor que a cada instante aumentaba, comiéndole las entrañas,
retorciéndole las tripas con la angustia. No era verdad, no lo era. Harry no le habría mentido. Pero
después de todo ¿Qué sabía de él?. Nada, casi nada. La mayoría de los detalles eran simples
presunciones. Necesitaba verlo, hablar con él, estar con él, aunque fuera sólo para verle una vez
más.

De pronto sus amigos ya estaban allí junto a él.

-¿Quién era? -Preguntó un preocupado y fatigado Markus.

-Un tipo loco, con una capa, que se hace llamar Dark.

-¿Dark? ¿Qué clase de nombre es ese?

-No lo sé. No sé quién será después de todo. Lo que sí sé, es que no me quiere aquí.

-Por

Harry, apuesto -Agregó el moreno.

-Ok, ok. Esto se pone cada vez más extraño -Anton observó la espesura alumbrando con su
linterna. La noche ya había caído completamente, y estaba todo demasiado oscuro. -¿Qué les
parece si volvemos a la mansión, bebemos algo caliente, comemos algún sándwich y nos cuentas
todo?

-De acuerdo -Respondieron.

Al llegar a su vehículo, Louis revisó si tenía golpes pero no vio nada. Los cuatro jóvenes se
subieron al coche, mientras que Markus y Anton se subieron al Jeep de este último.

-¿Y vendrá la policía? -Preguntó Louis a Liam.

-Sí, dijeron que ya venían.

-¡Vaya! Menos mal que no fue una emergencia. -Continuó el de ojos azules.

-Sí -Agregó el moreno mientras intentaba distinguir algo más allá de las luces del vehículo -Menos
mal que no asesinaron a nadie.

-Zayn ¿Eres un idiota? -El rubio lo miraba preguntándose si el moreno tenía algún sentido de la
prudencia escondido en algún lado.

-Está bien Niall. No hay problema. Creo que ese Dark no es capaz de matar ni una mosca. Creo
que él es capaz de hacer otro tipo de daño, y a eso sí le temo.

-¿A qué te refieres? -Interrogó el rubio.


Louis acercó su vehículo hacia la entrada principal de la mansión. Suspiró y continuó.

-Que es del tipo cizañero. Creo que es de los que miente y engaña para conseguir cosas que le
favorezcan.

-¿Como en qué? -El rubio no creía que ese fuera el interés de aquel hombre.

-Bueno, me dijo algo que yo sé que el único fin era alejarme de aquí y que me olvide de todo. -
Louis guardó silencio -Me dijo que Harry sólo...-tragó saliva -se había entretenido con todo esto.
Que no volvería -La voz débil de Louis demostraba lo mucho que le afectaba.

=================

24.

-Bueno, es posible que eso sea cier...

-¡No lo digas Liam! ¡Hazlo por nuestra amistad!

-Pero es que te puedes estar enga...

-¡Oye Liam! -La voz del moreno interrumpió -Respeta un poco los sentimientos ajenos.
-Si lo digo es porque soy su amigo. Louis, intenta ver las cosas en perspectiva.

-Eso hago. Pero mi corazón no quiere perder las esperanzas.

-Cuando hay amor debe haber esperanzas, ilusión. Sin eso, el amor no sobrevive.

La voz más tranquila de Zayn, hizo silenciar a todo el mundo. Por un instante se volvió hacia Niall
pero este seguía mirando hacia afuera por su ventanilla. Como si allí dentro del coche no se
estuviera hablando de nada importante. Eso hizo enojar al moreno quien ya estaba harto de la
actitud de Niall. Ya no sabía qué hacer al respecto. Si alejarse o seguir intentando un
acercamiento.

Louis terminó de estacionarse y se bajaron. Los hombres se habían adelantado y ya estaban en


la mansión.

Los cuatro chicos sintieron cierto nerviosismo de entrar a la mansión, pero esta vez el panorama
se veía menos lúgubre y ahora podían apreciar el esplendor de aquel palacio. De verdad era
magnífico.

********************************************

Luego de conversar dos horas y hacer miles de conjeturas, de interrogar a Louis en todo lo que
pudieron, y éste evadir lo mejor que podía las partes

más comprometedoras de su historia, los hombres decidieron ir a dormir.

El sector de los dormitorios que usarían estaba en el ala opuesta de la mansión a la que ocuparon
los chicos la primera vez, hacía ya dos noches. A Louis le parecía que había pasado un siglo. -
Qué irónico -Pensó. La sensación de Harry en su cuerpo era un recuerdo intenso aún, pero sentía
que algo jalaba su memoria hacia nuevos caminos donde su rizado no estaba. -No quiero
olvidarte -su plegaria interior era un canto monótono y continuo, acrecentando su pena.

Tenía ganas de aire fresco y de un cigarro -¡Vaya contradicción! -Se dijo. Así que decidió salir,
dejó las pocas pertenencias que llevaba en la habitación que compartiría con Liam.

Zayn y Niall a regañadientes habían aceptado dormir en la otra recámara.

Bajó sin avisar a nadie, no quería compañía, aun cuando supo que Liam le alcanzó a ver cuando
éste salía del baño. Salió por la puerta de servicio que colindaba con uno de los caminos de
acceso al bosque y los cerros del fondo. Sacó su cigarrillo y lo encendió, aspiró fuertemente y
entrecerró los ojos. Intentó dejar su mente en blanco para descansar.

La luna era un hermoso disco plateado. El cielo dejaba ver sus estrellas. Las constelaciones
semejaban caminos de humo entre las pequeñas luces titilantes. Era una noche hermosa. La de
anoche lo hubiera sido más si tan sólo... Pero no fue. Quizás después de todo era mejor así, se
decía para encontrar conformidad.

Mientras miraba al cielo contemplando la luna,

dejó reposar su cuerpo en la muralla. De vez en cuando dejaba escapar bocanadas de humo.

Pero algo lo distrajo. Algo llamó su atención.

Una pequeña esfera de luz se movía entre los árboles, o eso parecía. Louis abrió sus ojos casi
desorbitándolos tratando de distinguir algo más que la luz plateada de la luna. Pero luego ya no
veía nada.

-Imaginaciones tuyas, Louis. Déjate de boberías -Dijo callado por si alguien oía.

Pero en ese mismo instante otra luz más intensa, quizás más cerca que la anterior se dejó ver
entre la espesura.

-¡Mierda!

Lanzó su cigarro al suelo, y corrió hacia donde veía brillar la esfera.

Ésta se movía, y no era fácil distinguir entre las ramas gruesas y el pasto silvestre. La noche
luminosa ayudaba mucho. Este bosque no era tan cerrado como el del parque, así que la luz
lunar llegaba a casi todos los rincones, pero casi no había color. Todo se veía plateado o gris
oscuro, o claro, y de igual manera el paisaje se veía confuso. Haciendo un gran esfuerzo, avanzó
lo más rápido que pudo entre los árboles. Un par de veces se tropezó, y la tercera se cayó de
rodillas. Pero no se rindió. No pensaba hacerlo. Siguió avanzando aunque no supiera hacia dónde
lo hacía, ni si habrían peligros más adelante.

Luego otra esfera más apareció hacia su derecha. Y no supo qué hacer, hacia qué punto ir. Si
seguir a la esfera que avanzaba hacia delante o bien seguir la otra hacia la derecha. Ya

habían pasado varios minutos de frenética y accidentada persecución. Sentía la boca seca. Se
quedó allí en medio del bosque, y se puso las manos en las caderas intentando recuperar el
aliento. Se dio la vuelta para mirar hacia la mansión, y ésta se veía lejos, quizás a un par de
kilómetros ya. Sólo se apreciaban las luces. Era difícil calcular la distancia.

Una suave brisa rozó sus orejas.


-Dime que me has extrañado tanto como yo a ti.

Louis se giró lo más veloz que pudo al escuchar esa voz.

-¡Harry!

-¡Dímelo!

******************************************

Mientras tanto, en un dormitorio del ala izquierda de la mansión, un ambiente tenso no daba
tregua. Niall había apagado las luces cuando Zayn entró al baño. Intentando dormir vuelto hacia
la ventana y no pensar que su amigo estaría en la cama contigua. Cuando el moreno salió del
baño y encendió las luces otra vez, el rubio se dio vuelta para reclamarle su atrevimiento ¿Acaso
no era capaz de pensar en las necesidades ajenas? Pero en el momento que dirigió sus ojos
hacia el moreno, Niall supo que había sido una mala idea.

Zayn lucía hermoso, era hermoso. Le cubría apenas una toalla desde las caderas hasta los
muslos. Tenía una musculatura perfecta. Una piel bronceada, aterciopelada, casi sin marcas.
Parecía un ángel. Su cabello húmedo cubría parte de su cara, mientras intentaba desenredar la
camiseta que usaría para dormir, ¿De la ropa interior? Ni idea.

-¡¿Qué?! -El

moreno le miró interrogante.


Niall sintió su cara arder y el corazón latirle como un loco dentro del pecho. Se volvió otra vez
para el lado contrario sintiéndose morir.

-Nada, nada. -Respondió cortado.

-Buenas noches -Dijo Zayn, en un tono que al rubio le sonó muy sugerente.

-Ajam.

Se apagaron las luces por fin, pero Niall simplemente no sentía sueño ¿Podría alguien dormir en
semejante situación?. Sabía que Zayn estaba tan consciente como él de cada segundo que
transcurría, y veía muy lejana la posibilidad de quedarse dormido en los próximos minutos. El
sueño era su salvación, debía dormir antes que la desesperación lo transformara y luego se
arrepintiera de alguna imprudencia. Pero el recuerdo de ese cuerpo perfecto le estaba volviendo
loco. Sentía que su pene se endurecía más cada vez, y no era aceptable bajo ningún punto de
vista que su amigo, un hombre, le excitara de esa manera. No... No, no era una simple excitación
y eso era lo que más le asustaba. Necesitaba distraerse y así esperar que Zayn se durmiera.
Recordó haber visto un jarro con leche en la cocina, así que se levantó y con paso sigiloso salió
hacia el pasillo y luego bajó por la escalera de servicio.

La necesidad de relajarse y olvidar ese cuerpo musculoso en su dormitorio era más fuerte que el
miedo que le pudiera dar la oscuridad, o más bien, cualquiera que pudiera estar acechando en la
oscuridad. Encendió la luz de la cocina y se acercó al refrigerador, de su interior sacó un jarro con
leche y se sirvió un poco en un vaso que encontró sobre la mesa.

Se dedicó a beber el blanco líquido con calma, aún no era tiempo de subir a su cuarto, era muy
pronto. Demasiado peligroso para su corazón y su voluntad.
Sintió un leve aroma a azahares, y se preguntó en dónde había sentido antes ese olor. Dejó el
vaso vacío encima de la mesa, sintiendo ese aroma que se hacía más fuerte cada vez. Intentó
recordar en vano el lugar y el momento en que había sentido ese aroma. Su mente divagaba por
diferentes espacios y momentos intentando relacionarlos con el azahar. Nada. Sin embargo, algo
en el fondo de su mente le decía que debía hacer el esfuerzo por recordar, pues era
absolutamente necesario. No. Más que eso. Era urgente que recordara.

Apagó las luces de la cocina y salió al pasillo. Unas pequeñas farolas estaban encendidas cada
ciertos pasos, y le daban una tenue luminosidad al corredor. Niall iba tan concentrado tratando de
recordar que no se percató de un leve movimiento a su lado, pero le extrañó oír un roce leve de
ropa que no era la suya. Instintivamente se giró hacia la fuente de aquel sonido y un grito se
congeló en su garganta cuando unos ojos muy azules e intensos lo miraron de cerca. Alcanzó a
distinguir sus bucles rubios. Y todo se hizo oscuro, negro, negro.

=================

25.

El moreno estaba extrañado del comportamiento errático de su amigo. Definitivamente no era el


mismo desde que llegaron a dormir a esa casa hacía dos noches. Tal vez debió mentirle, decirle
cualquier cosa, pero no, a él se le tenía que salir la veta romántica. La del enamorado que como
en las películas para románticos terminan en finales cursis de un "yo también te quiero".

Debió guardarse su secreto. Hasta entonces todos habían vivido felices con eso guardado bajo
diez llaves, y él había sobrevivido, resignado a su suerte.

Unos pasos en el pasillo le alertaron e intentó hacerse el dormido. La puerta se abrió lentamente.
Al moreno le pareció como si su amigo le hubiese puesto el seguro a la puerta y luego sintió los
pies de Niall deslizarse hacia la cama... Del moreno. Sintió el peso de su cuerpo caer suavemente
sobre ella. Y Zayn sin entender qué pasaba alargó su mano para encender la luz de la lámpara.

El rubio le sonreía de manera que no le parecía propia de su amigo.

-¿Prefieres con luz encendida cariño?

-¿Qué cosa?

-Ya sabes, por lo que te mueres de ganas. Lo que ansías tener otra vez.

-No-no-no entiendo.

-Vamos moreno hermoso, yo sé que lo deseas tanto como yo.

Niall se inclinó y atrapó con ansias los labios de un moreno perplejo, paralizado. Antes de que
pudiera reaccionar, sintió la mano de su amigo meterse debajo de la ropa de cama y buscar

algo hasta llegar a su sexo y rozárselo con fuerza.

-Vamos, muñequín, ¡Hora de trabajar! -Dijo Niall sin dejar de masajearle el pene frenéticamente.

El moreno sintió las descargas de placer. Hizo su cabeza para atrás soltando un gemido
contenido con dificultad. Mientras su amigo-amante le besaba el cuello con voracidad. -No es
Niall, yo sé que no es Niall -Se repetía mentalmente, usando la poca cordura y voluntad que le
quedaba.

-¡No! -Gritó, tomando al rubio por los hombros y apartándolo con fuerzas de él. -¡Para! ¡Tú no
eres Niall!

-Claro que sí, ¿No me ves?

-¡No me vengas con historias! ¡Tú eres la ricitos de oro!

***************************************

-¿Eres tú verdad?

-Respóndeme -Harry se acercó hasta Louis, su voz era suave pero categórica. Se veía imponente
todo vestido de negro sin capa alguna -Dime.

-Te he extrañado tanto que duele.

Harry abrazó a Louis por la cintura, hundiendo su cara en el cuello de Louis. Un suspiro de alivio
salió de sus labios, correspondiendo ese abrazo con todas las fuerzas que podía. Miles de
mariposas revolotearon en su estómago y un calambre placentero sintió en su vientre cuando los
labios de Harry comenzaron a rozar su piel, dejando besos en su cuello, haciéndole estremecer.

-Ven -Dijo Harry y le tomó de la mano, conduciéndolo con precisión por entre los árboles, tan
distinto a los tumbos que dio él mismo, corriendo tras las esferas.

Iban a un paso algo acelerado, y aun así no tropezó nunca. Después de caminar unos metros
salieron a un claro donde había un caballo. Era hermoso, un hermoso caballo negro. Harry de un
salto se montó en él, y luego estiró su mano invitando a Louis a hacer lo mismo.

-Sube -Fue su instrucción -Apoya tu pie en el estribo, y te sientas detrás de mí.

El de ojos azules obedeció y con el impulso dado por el rizado subió con bastante facilidad.

-Sujétate con fuerza. Abrázame por la cintura. ¡Vamos a galopaaaar!

Y el caballo comenzó su galope. Esa noche era perfecta, perfecta. Para Louis no había felicidad
más grande, ni noche más maravillosa. La brisa era fresca, pero no helaba, había una
esplendorosa luna llena. Y él iba al galope abrazado a su amor. El cabello de Harry rozaba su
cara haciéndole cosquillas. Pero lo que más le cautivaba de todo era sentir ese cuerpo pegado al
suyo. El calor de su amado entre sus brazos era algo parecido al paraíso. El aroma silvestre del
rizado le envolvía completamente.

Después de un tiempo de galopar, que Louis perdido el encanto del rizado no supo precisar.
Llegaron a un camino aún más cerrado.

-Ten cuidado Louis, agacha la cabeza.

Unas ramas se interponían en su camino, dejando espacio casi para que sólo cupiera el caballo.
Se agacharon a la vez, y pasaron por debajo. El caballo ya no galopaba. Avanzaron unos

metros más allá, tal vez unos cien metros. Y si distinguió la silueta de una cabaña, rodeada de
abetos. La cabaña estaba construida de troncos. Era pequeña. Y a Louis le pareció casi como
salida de unos de los cuentos de hadas

Cuando se bajaron del caballo, Harry lo ató de unos maderos y avanzaron hacia la entrada.

-¿Harry, en dónde escondes a Blanca Nieves y los siete enanitos?

-Tú eres mi Blanca Nieves, Louis -Y Louis se puso rojo como tomate. -Y los 7 enanitos soy yo
disfrazado, aunque podría ser la bruja mala del bosque -Louis se rió intentando aparentar que tal
comentario no le ponía más nervioso.

-¿Tú hiciste esta cabaña?

-No. Mi tío, que fue como mi padre.

Era una cabaña acogedora, que por dentro estaba revestida de láminas de madera de nogal.
Tenía muebles que parecían algo antiguos, pero muy bien cuidados. Era una habitación pequeña
que era usada como sala de estar, mientras el siguiente sector de ella era el comedor-cocina.
Tenía una estufa a leña, parecida a la que había en la mansión... ¡La mansión!... Seguro ya se
habían dado cuenta que no estaba ahí.

-¿Tienes teléfono? Necesito hacer una llamada.


-No, no tengo. No lo necesito.

-Oh -Dijo Louis contrariado -Por supuesto.

Harry había colocado un par de tazones sobre la mesa y dejó caer el agua caliente dentro de
ellos. Al ver la expresión de decepción y preocupación de Louis, se acercó a él y le acarició la
mejilla

izquierda con su pulgar.

-¿Estás preocupado por algo?

-No... Bueno, sí. Me deben andar buscando ahora.

-No te preocupes -Se acercó aún más a Louis, y suavemente le besó -Todo estará bien.

**********************************************

Al cabo de una hora de no saber noticias de Louis, Liam había bajado al sector de servicio de la
mansión. Le extrañó no verlo. No le había dicho que saldría a fumar pero lo vio tomar un cigarrillo
y salir, y no era necesario ser adivino para saber a lo que iría. Pero luego de eso, ya no se supo
más de su amigo.

El castaño se debatía en si era necesario avisarle a los demás que no sabía dónde estaba Louis,
o no.

Luego de buscar por aquí y por allá, se decidió informarle a los otros, porque no se sentía capaz
de buscarle solo en esa mansión de noche y a oscuras.

Volvió a subir y se dirigió a la habitación que ocupaban Markus y Anton.

-¡Señor Frank! ¡Señor Frank! -Repitió fuerte Liam, mientras golpeaba la puerta.

Al cabo de unos segundos un soñoliento Markus abría con cara de pocos amigos.

-¿Qué sucede?

-No sé dónde está Louis. Sé que bajó a fumar hace más de una hora, y no regresó. Salí a
buscarlo y no di con él.

-¿Louis? -Preguntó Markus que al fin terminaba de despertarse.

-Sí señor Frank.

-Espera -Markus se volvió hacia dentro y llamó

con fuerza -¡Anton! -Y espero un par de segundos -¡Anton! ¡Despierte!


-¿Qué pasó?

-Hay que salir a buscar a Louis, No se sabe dónde está.

Liam apenas alcanzaba a escuchar fragmentos de lo que hablaban, pero pudo darse cuenta que
Markus Frank le contaba lo que el castaño le había dicho ya a su vez .

Salieron ambos hombres de la habitación.

-¿Será necesario avisarles a los chicos? -Preguntó Liam, indicando hacia la habitación de sus
amigos, que estaba a la vuelta del pasillo.

-No, no. Déjalos dormir. -Le respondió un adormilado Anton.

-Miren, haremos lo siguiente, uno de nosotros busca en el ala derecha de la mansión, otro en la
izquierda , y el tercero en la planta baja.

Liam no se sentía muy cómodo con el escaso conocimiento de la casa como para arriesgarse con
un sector muy grande.

-Como la otra noche dormí en el otro sector de la mansión, prefiero buscar allá.
-De acuerdo, entonces Liam busca en ese lado, Anton busca en éste y yo busco en la planta baja,
que la conozco como la palma de mi mano.

-Me parece correcto, Markus, y aprovechas de accionar las luces así no perdemos tiempo en
encender nada. -Anton se quedó pensando por un segundo y continuó -Reunámonos en la cocina
dentro de 15 minutos, nos esperamos quince minutos más, y si no regresa alguno de nosotros,
saldremos a buscarnos.

-Sí señor Berg -Afirmó el castaño y cada uno comenzó

su búsqueda.

Liam caminó rápido intentado no chocar con nada, la casa estaba bastante oscura a pesar de
haber una que otra luz de algún apliqué encendido. Así que cuando las luces se encendieron
completamente fue mucho más fácil avanzar.

Al llegar a aquel pasillo, vinieron a su mente los ruidos extraños, el viento, la lluvia, el grito de
Louis en la noche... No pudo evitar sentir un frío recorrerle por la espalda.

-Eres un tonto Liam, ¿Ahora Zayn te ha contagiado lo miedoso acaso? -Se dijo, intentando
calmarse.

Avanzó por el pasillo abriendo cada puerta, ingresando a las habitaciones una a una, hasta los
baños. Se decidió a buscar incluso por debajo de las camas... -Por si acaso... -Pensó. Dentro de
los roperos. En todas partes.

Llevaba unos minutos de búsqueda y no quería atrasarse para no hacer esperar a los otros
hombres en la cocina.
Luego un murmullo...

Se detuvo, intentando escuchar, pero nada.

Continuó caminando por el pasillo. Se dirigía hacia la habitación rosa. Y otra vez el murmullo.
Esta vez le pareció más claro, lo suficiente para saber que era la voz de un hombre. Tuvo la
certeza que era alguien hablando en esa habitación. Seguramente era Louis o ese supuesto
Harry. Posiblemente alguien hablando por teléfono.

Luego se detuvo en seco. Tal vez no era Harry, ni su amigo Louis. ¿Y si era Dark? ¿Debía llamar
a Anton o Markus? ¿Era necesario? -Eres un mamón Liam ¿De qué tienes miedo?

Así que decidido, caminó hacia la puerta, era estúpido sentir miedo. La abrió y extrañamente era
la única que no tenía encendida la luz del techo. Sólo estaba la luz de la pequeña lámpara, en la
mesita de noche, la que quedaba cerca de la toilette. Al estar la habitación en penumbras, al rubio
le costó acostumbrar su vista a la nueva luminosidad, o más bien a la falta de ella. Sus sentidos
estaban alertas, era la escasa luz, unido al murmullo que a ratos apenas escuchaba, que nacía
en esa habitación, pero sin saber de dónde exactamente.

El murmullo se hizo más fuerte. Luego se dio cuenta que esa persona parecía estar sollozando.
Intentó encender la luz de arriba pero no lo logró. El dosel de la cama daba más sombra, aguzó
su visión para distinguir mejor la fuente de ese lamento, hasta que alcanzó a distinguir a alguien
junto a la cama, tal vez sentado en el suelo. Era un bulto amorfo que estaba vuelto hacia la
ventana junto a la lámpara encendida. Lentamente, el castaño avanzó para no asustar a la
persona que se encontraba allí. Y lo más suave que pudo lo habló.
-Disculpe -hizo una pausa esperando alguna reacción -Soy Liam, busco a mi amigo.

Sin embargo, aquella persona no pareció inmutarse por la voz del castaño. Al acercarse Liam,
pudo escuchar más claramente lo que decía en medio de un sollozo callado, con voz ronca.

-Perdóname, perdóname, perdóname, perdóname...

En una frase interminable.

Liam no podía distinguir si conocía o no esa voz, pero algo le hacía pensar que le era familiar de
algún modo. El castaño siguió caminado a paso muy lento, aunque más seguro ahora que sabía
que aquel hombre no saldría huyendo al estar a su lado.

Rodeó la cama, sigiloso. Y se acercó lentamente. Ahí se dio cuenta que vestía una capa negra,
tal como describía Louis cuando se refería a ese tal Dark y a Harry. Así que eso le convenció de
que era uno de esos dos que estaba allí escondido por alguna razón.

Con más cuidado que antes se acercó para tocarle el hombro y así poder hablar con él.

- Perdóname, perdóname, perdóname, perdóname...

=================
26.

La letanía del hombre no cesaba.

-Señor ¿está usted bien?

Le tocó el hombro, y le pareció que estaba mojado, frío. Esa sensación en sus dedos
extrañamente le dio cierta repulsión. Le volvió a tocar suavemente, pero no se movía.

Liam, expectante se quedó inmóvil, esperando. El hombre se había silenciado. Su respiración


fuerte, rasposa, y exagerada como si estuviera enfermo de asma o algo así, resultaba
desagradable.

El bulto comenzó a moverse lentamente, sacando sus manos que tenía dentro de su ropa. De
pronto, de debajo de la capucha, apareció un rostro plomizo. Esa cara lleno de surcos, que
formaban pliegues profundos y oscuros, con ojos saltones, rojos, con una pupila blanca brillante,
que parecían los ojos de un predador, resultaba horripilante, amenazante. Abrió su boca en una
sonrisa macabra mostrando unos dientes afilados y largos, con una lengua morada que terminaba
en una punta, sus labios eran dos líneas de piel oscura y agrietada. De las mangas caían gotas
gruesas de agua, y por fin vio sus manos igualmente grises con uñas negras, largas y
puntiagudas. La boca se le abrió completamente y se rió con una carcajada que luego se convirtió
en un grito, un lamento tenebroso, aterrador, agudo y ensordecedor.

En ese momento, que no debió durar más que una fracción de segundos el castaño percibió el
olor a aguas podridas que comenzaron a llenar el aire. El agua que escurría del cuerpo

comenzó a correr por el piso mojando la alfombra. Iba dejando restos de musgo y barro mezclado
con el insoportable olor a agua estancada, mientras ese ser, en medio de ese chillido, se iba
poniendo de pie lentamente, alargando una de sus huesudas manos con garras hacia él.
Liam dio un sobresalto.

-¡Noooo! - Gritó a todo pulmón y se giró para salir huyendo. Pero aterrorizado no calculó bien las
distancias y al darse vueltas chocó con la columna del dosel, provocando que se tambaleara. Se
golpeó fuertemente la frente y trató de equilibrarse, sin mucho éxito, trastabillando un par de
veces. Justo antes de salir por la puerta vio con horror que lo que fuera aquello, avanzaba hacia
la salida también, hacia él.

-¡Maaaaarkus! -Su grito de horror, en un llanto histérico, retumbó en el pasillo. Liam sentía que
corría pero sus pies no avanzaban.

Escuchó la voz de esa cosa detrás suyo que le decía con voz gutural...

-Ayúdame...

Se habían encendido las luces de la lámpara que colgaba del cielo raso. Mientras en la cama un
encuentro entre dos hombres se desarrollaba quebrantando la conciencia de uno de ellos.

El moreno había intentado en vano quitarse de encima a su amigo poseído. Pero aquella mano
en su sexo le hacían débil y fácil.

-¡Mierda! -se dijo, sabiendo que a su pesar lo estaba disfrutando.

Zayn sólo pudo suspirar, y ver como su amigo acercaba la boca a su pene. ¡Ah! Sí. Era una
delicia ver como Niall succionaba con avidez su punta.

Se sacaba el miembro de su boca, y lengüeteaba toda la extensión, saboreándose luego. Oh,


¡Cómo podía ser tan obsceno y erótico a la vez!

Niall pasó la lengua por la ingle del moreno, y succionó suavemente con sus labios. Subió hasta
su ombligo, y su lengua rodeó el contorno del pequeño agujero de su vientre. Con una mano lo
masturbaba, haciéndolo jadear y gemir. Sin dejar de besarlo subió lentamente hasta llegar a sus
pezones, dándole pequeños tirones con los dientes, en el límite justo del placer y el dolor.

La mano enérgica de su amante le hacía ver las estrellas, y ya sin control alguno tomó el rostro
del rubio y le besó con ganas, metiendo su lengua hasta el fondo de esa boca, apretando los
labios, moviendo los suyos con energía, suspirando con placer dentro de su boca.

El miembro de Niall estaba tan erecto y duro como el suyo. Podía ver el bulto en su pantaloncillo
del pijama. Sin pensarlo otra vez, y guiándose por su deseo, buscó la abertura que tenía adelante
para sacar ese pene que le parecía tan delicioso. Comenzó a masturbarle también. El rubio
gimoteaba trémulamente, jadeando en medio de palabras que resultaban irreconocibles e
incoherentes. El moreno tapó su boca con la suya, besándolo con pasión. Con la mano que le
quedaba libre le acariciaba las nalgas. Niall estaba de rodillas sobre Zayn, y éste permanecía
semi sentado apoyado en el respaldo de su cama.

-Nialler, te necesitaba tanto -el moreno sudaba, y podía ver las gotitas de sudor en la frente de su
amante.

De pronto unos gritos despavoridos se escucharon

a lo lejos. Alguien, que parecía ser Liam, llamaba a Markus desde algún lugar de la mansión.
Luego, unos pasos que corrían. Zayn detuvo su beso, pero su amigo poseído no parecía ni
enterarse de nada más que no fuera el cuerpo del moreno y continuó besándolo. Zayn escuchó a
alguien bajar despavorido unas escaleras. Luego otros pasos, se dirigían veloces hacia el pasillo
donde se encontraba su habitación, y unos golpes que sonaban desesperados retumbaron en la
habitación.

-¡Zayn!¡Niall! ¡Despierten! -la voz algo histérica de Anton alertó al moreno -¡Es una emergencia!
El moreno se sobresaltó e intentó incorporarse. Pero al hacerlo, hizo que Niall, ajeno a todo lo
que ocurría más allá de sus sentidos, perdiera el equilibrio cayendo estrepitosamente al suelo,
estrellando su cabeza en la mesa de noche. El moreno abrió sus ojos casi saliéndose de sus
órbitas.

-¡Ya vamos! -le respondió a Berg -¡Mierda!

Observó a Niall que de a poco recuperaba el sentido, con su pene aún erecto saliendo orgulloso
por la abertura de su pijama. El moreno tragó saliva, sabiendo que ya era tarde para arreglar ese
detalle que el rubio no demoraría en ver. Sabía que Niall se "despertaría" con ese golpe.

-¿Qué pasó?

-Debemos ir con los otros, algo pasó -intentó sonar normal.

-¡Aaahhh! -el grito de Niall le hizo dar un respingo -¡¿Qué-qué

me pasó?! ¡¿Por qué estoy así?!

-Luego hablamos de eso.

-¡Me estabas violando!


-¡¿Violándote?! ¡¿Yo a ti?!

-¿Entonces qué hago con esto así, a tu lado? ¡¿Y en el suelo?!

-Te puedo asegurar que no fue como tú crees.

-¡Pues me vas a explicar ahora!

-Que no. Que algo pasó y debemos salir de la habitación ya.

-¡Que sí!

-¡No! ¡Te arreglas y bajas ahora! -dicho esto Zayn se bajó de la cama y comenzó a ponerse los
pantalones que había dejado sobre la silla. Niall se terminó de acomodar lo mejor que pudo el
pequeño gran problema, tratando de recomponer su dignidad.

Zayn salió de la habitación, y el rubio le siguió en silencio.

**************************************

-Hazme el amor.

Harry no le respondió, sólo le miró y sonrió, volviendo a besar sus labios suavemente.
-Hazme el amor, Harry, hazme tuyo.

-Dejamos el té servido -sonrió el rizado.

-El té puede esperar, no se irá a ninguna parte. -Louis le correspondió la sonrisa, mientras le
tomaba la mano y se la acariciaba con su pulgar.

Harry le volvió a sonreír, y se apartó de él para sacar algo del pequeño refrigerador que estaba al
lado del lavaplatos. Louis no entendía lo que Harry estaba haciendo, y pensó

que el rizado no sentía el mismo deseo. E intentando disimular su decepción se esforzó en


sonreírle, aunque no hubiera necesidad de ello. El joven de rizos le sonrió con picardía y le hizo
un guiño mientras buscaba algo. El de ojos azules no entendía los gestos de Harry, sólo sabía
que le volvía loco cada uno de ellos. De adentro sacó un tazón.

-Esto necesitamos.

El de ojos azules sin comprender, pero lleno de curiosidad se acercó a mirar lo que contenía ese
tazón.

-¿Mantequilla? -preguntó Louis, sin ocultar su decepción -Maravilloso, yo quiero que me la meta,
y él sólo piensa en comer pan con mantequilla -pensó algo irritado.

-Sí, mantequilla, nuestro lubricante natural.


Y el de ojos azules tragó saliva, sintiendo que su cara ardía.

-Ah -dijo aparentando una calma que no sentía.

-Te ves tan adorable cuando te avergüenzas. Me dan ganas de comerte a bocados, Louis.

El de ojos azules soltó una risita nerviosa, mientras se frotaba las manos con ansiedad. Y sólo
pudo quedarse estático cuando el rizado se abalanzó a sus labios.

-¿Acaso no te das cuenta, tontito, que me vuelves loco, que estoy loco por ti? -los dientes del
rizado mordisqueaban sus labios, mientras hablaba sobre su boca.

Harry dejó el tazón sobre la mesa, y agarró las nalgas de Louis con fuerza, enterrando sus dedos
en ellas con desesperación, haciendo frotar su pelvis contra la de él. El de ojos azules gemía

muy despacio, mientras se besaban con frenesí.

-Vamos, Louis. Gime, libérate.

Louis se apartó un poco y le sonrió. Se sacó las camisetas que llevaba y las arrojó lejos. El rizado
miró extasiado ese cuerpo perfecto, y acarició ansiosamente esos músculos sin dejar de
relamerse los labios.

-Tú me robas los sentidos, Louis. A veces creo que estoy sólo soñando.
-Harry, poséeme. Llena mi vacío.

Sin preámbulos, el rizado desabrochó los pantalones de su amado, y éste ayudó con la ropa
interior, mientras Harry se deshacía de su propia ropa.

El de ojos azules sentía que toda la sangre no sólo había bajado hasta su miembro, sino que
también a su zona anal. Quería ser penetrado de una forma tan desesperante que no le permitía
pensar con claridad. Su cuerpo temblaba de deseo mientras contemplaba el pene grueso y duro
de su amante. Pero contrario a lo que su apetito demandaba, el rizado se dedicó a besar sus
pezones, sin dejar de acariciar sus nalgas. Él instintivamente abrió sus piernas, intentando
mostrarle que necesitaba sus dedos ahí, que ansiaba ser dilatado si es que no lo estaba un poco
ya. Harry lo entendió y sin dejar de besar y succionar sus pezones, llevó sus dedos hasta la
entrada de Louis y dejó escapar gemidos agudos y trémulos.

El rizado jugueteaba con su ano, provocando escalofríos en Louis, erizándole la piel. Se estaba
volviendo loco de deseo, mientras la ansiosa boca de Harry subía hasta su cuello. La

respiración descompasada del rizado, que dejaba escapar gemidos roncos le embriagaban,
mientras Louis, con sus manos, hurgaba, palpaba, estrujaba, apretaba el sexo de su amado, y
Harry gemía en respuesta.

El de ojos azules sacó un poco de mantequilla con sus manos y lo comenzó a esparcir por toda la
extensión del pene del rizado, que se derretía con el calor del miembro, estaba tan caliente. Harry
hizo lo mismo para untar un poco en sus dedos y en la entrada de Louis, hundiendo dos de ellos.

Un grito de placer rompió el jadeo de Louis, que al percibir la invasión tan deseada dentro suyo,
sintió descargas de goce que recorrían su espaldas y su vientre hasta llegar a la punta de su
pene.
La excitación que los embargaba haría todo más fácil esta vez. Louis ya estaba lo suficientemente
dilatado. Él lo sabía. Besó los labios de su amante y se dio la vuelta apoyando sus manos en la
mesa. Abrió las piernas y levantó su trasero para facilitar la penetración.

Harry tembloroso, lleno de ganas, dirigió la punta de su miembro lubricado, hasta esa entrada ya
lista y dispuesta. Con cierta lentitud introdujo su pene, para luego penetrar con más fuerza.
Cuando terminó de entrar se quedó quieto, mientras apretaba sus labios y cerraba con fuerzas
sus ojos, luego soltó el aire dando un suspiro.

-Louis, Louis, me estás volviendo loco.

-Muévete -fue la orden de Louis, mientras el movía su pelvis para provocar el roce dentro suyo.

Harry gemía, jadeaba ¿Cómo era posible conservar la cordura con tal placer? No lo sabía. Lo
único más o menos cuerdo que podía pensar era que el amor de su vida estaba unido a él de una
manera literal, que no era un sueño.

Louis dejó que su cuerpo se manifestara libremente. Los gemidos habían dejado de ser tímidos
sonidos salidos de su garganta. Ahora dejaba que los gritos producidos por la delicia que sentía,
salieran libremente. ¿Qué más daba lo que él fue antes? Ahora estaba enamorado, y su amado le
hacía el amor. Él, un hombre, que estaba siendo penetrado, que quería serlo, seguía siendo un
hombre después de eso.

Aquel punto del placer que escapaba a un nombre, donde los sentidos de Louis dejaron de ser de
este mundo, en ese punto en que la cabaña no estaba, no era de noche ni de día, no era en este
planeta, ni en el mundo de los vivos. Ese punto del goce que lo hacía estar consciente sólo del
éxtasis que llenaba cada célula de su cuerpo cada vez que el pene de Harry embestía en ese
preciso lugar dentro de su esfínter; aquel punto de placer lo estaba llevando a la locura -Me voy a
morir de placer -pensó. Intentó decirlo, pero sólo salían balbuceos sin sentido de su boca. No
podía hablar. De vez en cuando alguna palabra lograba ser dicha, pero inconexa de todo y
apenas pronunciada, se perdía en el mar de gemidos, jadeos y gritos. No sabía si quería llorar o
seguir gritando. Sus ojos cerrados, su boca entreabierta, haciendo la cabeza hacia atrás,
cayéndole a veces hacia adelante, con su cuerpo lleno de sudor, de nada de eso era consciente.
Sólo sentía que Harry golpeaba ese

punto una y otra vez, si descanso, sin tregua, sintiendo el miembro grueso y duro que llenaba
cada milímetro de su entrada. El placer le había llevado a la desesperación, y por primera vez
supo lo que era tener más de un orgasmo.

-Por favor, por favor -logró susurrar, pero ni él mismo supo si era porque pedía más, o porque
necesitaba terminar ya.

Harry concentrado en su propio placer, concentrado en la deliciosa estrechez de Louis, la manera


en que su carne le apretaba el pene, ni siquiera percibió la súplica de su amado. No quería
terminar, era demasiado perfecto para que acabara. Sin embargo supo, que después de un
tiempo imposible de calcular, el momento del orgasmo había llegado. Masajeaba el miembro de
Louis, y este se movía dejando su cuerpo a merced de los calambres que le producía el placer.

-Amor, amor, amor -repetía Harry en su oído, y Louis supo al fin lo que era la felicidad.

El pene del de ojos azules explotó en la mano del rizado, y éste, que aún no había llegado al final,
en medio de los estertores del orgasmo hizo más intensas sus embestidas, hasta vaciar su
semen dentro de las entrañas de su amado.

Se quedaron allí un rato sin hablar, mojados, agotados. El de ojos azules, ahí se dio cuenta que le
habían salido lágrimas de sus ojos, y se los enjugó. Harry alcanzó a darse cuenta de ese gesto de
Louis.
-¿Amor estás bien?

-Sí, agotado, eso sí

El rizado buscó su rostro preocupado.

-¿Te lastimé?

-No, no, Harry estoy bien, ¿Y Tú?

-Perfecto -le sonrió y acarició sus mejillas llenas de sudor -vamos a descansar, ven, que me
tiemblan las piernas -y se rieron.

Se dirigieron al cuarto de la cabaña. Era pequeño, aunque la cama era grande. Harry se tendió en
ella y con su mano extendida dio pequeños golpecitos sobre la superficie de la cama invitando a
Louis a hacer lo mismo. Se recostó de costado y Harry le imitó, quedando ambos de frente.

Se miraron sin hablar, sumergidos en la mutua contemplación, estudiando el rostro sudoroso del
otro, sintiéndose felices por sólo poder mirarse. Harry acariciaba el brazo de Louis, mientras éste
se concentraba en separar los rizos de su frente húmeda.

-Creí que no volvería a verte ¿sabes? Pensé que no me querías ver ya.
-Yo te dije que se haría como tú quisieras.

-Yo te juzgué mal, vi algo que no entendía y pensé que eras un loco. Tuve miedo y te aparté de
mí, pero casi en el mismo segundo que te fuiste supe que había sido un error. Harry yo te amo.

Los ojos del rizado se humedecieron, y una lágrima bajó por su mejilla cayendo luego a la cama.

-Yo te he amado desde que tengo memoria. Desde antes de esta vida que te amo, y te seguiré
amando después de mi muerte. Te he esperado tanto tiempo. Pude ir a buscarte antes, pero
entonces no me hubieras entendido, no me hubieras aceptado, y no te habrías vuelto a enamorar
de mí. Así que esperé pacientemente toda mi vida hasta este momento. Cuando me dijiste que no
querías verme más, seguí esperando hasta que tú decidieras estar a mi lado otra vez. Escuche
cada palabra tuya, aunque estuviera lejos, el viento me llevaba el sonido de tu voz.

Louis acariciaba ese rostro hermoso, cuyos ojos destilaban amor por él.

-No quiero estar sin ti Harry, nunca más. Pero Dark...

=================

27.

-Todo lo que te contó Zayn es cierto. Él tenía razón.


-¿Cómo sabes lo que Zayn me ha dicho? ¿Estuviste allí, junto al río esa mañana?

-Desde el amanecer. He estado tanto como he podido a tu lado. Los observé mientras pescaban,
y vi cuando atrapaste la primera trucha y luego con suavidad la pusiste en el agua y la dejaste ir.

El de ojos azules se rio.

-Fue mi primera trucha -luego se quedó pensativo -¿estuviste ahí cerca de mí, cuando hablé con
Dark en el bosque?

-Sí, estaba cerca. Sólo iba a intervenir en caso de que necesitaras ayuda, pero tú puedes
enfrentar solo a Dark. Él es un frater de mi orden, no te hará daño, le falta por aprender.

-¿Cómo hiciste para que te viera en dos partes a la vez?

Harry se rió, y lo miró con ternura.

-Se llama proyección astral.

-¿Me enseñas?

-Tal vez más adelante.


-¿Tú haces ese efecto de las esferas de luces? -Harry asintió -¿Me enseñas a hacer eso
también?

-No, no puedo.

Louis hizo un pequeño puchero.

-Eres malo.

Harry se rio, de pronto su sonrisa se congeló.

-Debemos irnos, hay problemas.

-¿Problemas? -y vió como Harry entraba al baño y le llamaba con la mano -¿Qué clase de
problemas? ¿Viene Dark?

-Olvida a Dark, ocurre algo en la mansión.

-¿Cómo sabes?
-Lo sé -lo besó -lo sentí.

Se ducharon rápido, pues Harry logró traspasarle el sentimiento de urgencia al de ojos azules. Se
terminaron de vestir, y el rizado sacó su capa de terciopelo que tenía guardada en un baúl. Del
mismo baúl sacó una daga y una pequeña bolsa de terciopelo negro también.

-¿Para qué es esa daga?

-No es una daga en estricto rigor. Es un athame. Vamos -y salió por la puerta. Louis le siguió.

-¿Qué es un ata...qué?

**********************************************

En la cocina un hiperventilado Liam sollozaba intentando beber agua de un vaso que Markus le
había dado. Tenía una compresa con hielo en su frente.

-¿Qué sucedió? -preguntó el moreno apenas vio la escena de su amigo tan alterado y lastimado.
Para que Liam estuviera así, debió pasar algo grave.

-Dice que vio una especie de monstruo, que estilaba agua en la habitación rosa. -le respondió
Markus. -y al escapar se golpeó la cabeza.

-¿Un monstruo? -el moreno sintió que un aire frío recorría su espalda y toda su piel se erizó. -
¿Có-cómo que un monstruo?
-Es lo que dice.

-Es... Es... Es la ver-verdad señor Fr-Frank -reafirmaba el castaño en medio de un sollozo


entrecortado.

-Tal vez creíste ver algo, producto de tu angustia, de las sombras

de la noche...

Pero Zayn y Niall sabían que Liam era un escéptico, que para él todos esos fenómenos
paranormales eran producto de engaños mentales, y jamás lo habían visto así de alterado, más
aterrado.

-¡Y me siguió! Salió detrás de mí.

-Señor Frank, le puedo asegurar que Liam es cualquier cosa menos un miedoso y un
supersticioso.

-Está bien, iremos a investigar -Anton se dirigió a una pequeña bodega que estaba contigua a la
cocina, y sacó una linterna juntó con un madero bastante grande pero fácil de manipular. -
¿Alguien quiere ir con nosotros?

-¡No, no! ¡No me dejen solo! - gritó desesperado Liam.


-Está bien, nos quedaremos con él -dijo Niall.

Los dos hombres subieron al segundo piso, a buscar lo que fuere que vio Liam. Buscaron
especialmente en el dormitorio rosa, pero no vieron nada. Sólo un desagradable olor se hacía
notorio. Anton se acercó hacia el balcón, abrió la ventana y no había nada. Pero al devolverse vio
el piso mojado con restos de baro y musgo en descomposición.

-Ya sabemos cuál es la fuente del mal olor. -indicó hacia el piso, junto a la mesa de noche y la
cama.

Markus examinó detenidamente los restos malolientes, y miró a Anton.

-Aquí sí hubo alguien.

-Y nada que la policía aparece.

Decidieron que lo mejor era bajar y estar todos juntos, de todos modos nadie podría

dormir con todo lo que había pasado. Además de Louis no se sabía nada todavía.

Zayn había puesto a hervir agua, y estaba preparando cafés bien cargados.

Se habían sentado alrededor de la mesa a hacer especulaciones. Unos más, otros menos, pero
todos tenían un sentimiento de inseguridad. No sabían qué era esa cosa que Liam había visto,
aunque Anton se inclinaba por la teoría de que era Dark.
-Yo no recuerdo que Louis haya dicho que ese tal Dark fuera tan feo -refutó el castaño, quien
había ignorado su café servido, y aún sujetaba la compresa helada sobre su frente.

-Sí es verdad -confirmó Niall -No creo que sea Dark, creo que es alguien más, y ya ni especular
quiero porque luego la realidad me supera.

El silencio se hizo presente cavilando si debían buscar respuestas por ellos mismos o seguir
esperando a la policía.

De pronto un galope alertó a todos. Este se hacía más intenso anunciando su acercamiento.
Anton tomó el palo que había llevado durante la búsqueda. Y les hizo un gesto de que nadie se
moviera.

El caballo se detuvo y unos pasos que corrían hacia la puerta los tensó aun más. Abrieron la
puerta e ingresaron al pequeño pasillo contiguo que daba al patio de servicio. La puerta batiente
de la cocina se abrió.

-¡Louis! -el nombre dicho casi al unísono por los cinco hombres retumbó en la cocina.

-¡¿Dónde has estado?! ¡¿Si supieras lo que he pasado por salir

a buscarte?!

Liam vociferaba histéricamente, gesticulando con sus brazos, haciendo que la compresa cayera
al suelo, apareciendo en su frente las marcas rojas y el edema dejados por el golpe.
-¡Y yo preguntándome si estabas bien o mal!

-Lo siento -contestó un Louis algo incómodo. -¿Qué te pasó en la frente? -ya más preocupado
que avergonzado.

-¡Que qué te pasó en la frente! ¡Qué te pasó!, ¡puff, la pregunta! -replicó el castaño mientras
recogía la compresa desde el suelo.

Pero en ese instante la puerta batiente se abrió otra vez y un profundo silencio se hizo. Todos
miraron expectante hacia allá.

La espigada figura de Harry, de negro, con su capa de terciopelo, su cabello rizado, también
negro. Sí, ese rostro como el del cuadro, hermoso, sereno. Apareció en el umbral cortando las
respiraciones.

-Buenas noches -dijo amablemente.

Pero sólo Markus pudo articular palabra.

-¡Dios mío!

¿Por qué será que aquello que escapa a nuestra imaginación y no entendemos, nos produce
temor? ¿Es tan sólo por el hecho de no saber cómo enfrentar tal suceso? ¿O será que en el
fondo no nos interesa incluir en nuestras vidas nada que nos obligue a cuestionarla de algún
modo?

Comodidad, es el estado en que casi todos se mueven en este mundo. Es preferible aquello, a
hacer el esfuerzo y arriesgarse a perder conceptos y formas de vivir, y transformarlos por otros
y adaptarlos. Esto último puede ser muy incómodo, así que inconscientemente, las personas
alejan de sus vidas eso que les mueve el piso y que les obligaría a cambiar.

A los cinco hombres, que en ese instante miraban fijos y sin pestañar a aquella figura en el
umbral, era la tercera o cuarta vez en el mismo día con su noche que se les movía el piso. ¿Por
qué? Porque se suponía que ese rostro y ese cuerpo estaban sepultados en la cripta familiar a
varios metros de allí, porque ya debieron aceptar otras coincidencias imposibles de explicar de
manera lógica, y debieron enfrentar sus ideas a nuevas hipótesis difíciles de aceptar. Porque en
esa mansión, el tiempo y el espacio no se comportaban de la misma manera que en todas partes.

-Buenas noches -repitió la estilizada figura en la puerta. Sus ojos verdes, miraban con franqueza
a los hombres que sorprendidos al borde del colapso estaban sumidos en un mutismo sepulcral,
incapaces de ordenar sus pensamientos, incapaces de pronunciar alguna palabra con
sentido..Sólo estaban ahí con las bocas abiertas y los ojos casi desorbitados. Ni siquiera Louis
lucía cómodo con la situación. Incluso para Harry se hacía algo complicado romper el hielo -Soy
Harry Cox.

Liam no podía dejar de mirar a aquel joven. Creyendo que tal visión era producto del golpe, y al
no estar seguro de sus percepciones, observó las reacciones de los demás, dándose cuenta que
él no era el único en estado de conmoción. Miró a Louis quién ansiosamente golpeaba sus
manos, dirigiendo su vista de manera alternada entre Harry y sus amigos.

El

castaño volvió la mirada hacia el rizado, sintiéndose culpable por las veces que dudó su
existencia y de su amigo, llegando a pensar que deliraba, y que posiblemente sufría de algún tipo
de psicosis.

El resto se debatía si era mejor creerle a sus ojos o no, si acaso su presencia era una amenaza o
por el contrario era inofensiva, incluso conveniente.
Sin embargo, a uno de ellos, ese joven le incomodaba desde todo punto de vista.

-Así que usted ha estado invadiendo propiedad privada -Anton miraba fijamente a Harry sin soltar
el madero.

-Disculpe si...

Louis extendió una mano hacia el rizado, indicándole que él tomaría la palabra.

-Señor Berg, mis amigos y yo también invadimos esta propiedad. Y le puedo asegurar que aquí el
problema no es Harry.

-Puede ser, pero creo que sería mejor si se retirara. No lo quiero merodeando la mansión.

El de ojos azules frunció el ceño sin entender la actitud de Anton Berg. Harry se había mantenido
en silencio sin apartarse del umbral de la puerta, y sólo habló luego de indicarle con la mirada a
Louis que él debía hacerlo.

-No ha sido mi intención molestarlos en nada. Sólo he venido por Louis. Ya sé que esa excusa no
me libera de mis responsabilidades penales, si las tuviera. Pero además, yo sé que algo no está
bien en esta mansión.

Anton dejó el madero sobre la mesa y avanzó desafiante hacia el rizado. Harry, en cambio,
permaneció impasible. Berg se paró frente al rizado,
manteniendo cierta distancia.

-Acá todo está muy bien, perfectamente.

-Al parecer, no para todos -replicó el mago tranquilamente indicando al castaño -Sólo deseo
ayudar, porque lo que enfrentó a Liam no es algo simple.

-Descuide, la policía estará a cargo de la investigación. Llegará en cualquier momento -rebatió


Berg.

-¡Señor Berg! La policía debió llegar hace horas -aclaró el moreno, quién no quitaba los ojos de
Harry, alucinando con esa imagen tan idéntica al cuadro.

Harry sonrió levemente, y sin perder la calma agregó categórico.

-La policía no llegará.

-¡Usted, qué sabe! -la voz y la expresión del historiador era cada vez menos amistosa. Anton
tenía un leve tono rojizo en la piel de su cuello, las venas se le marcaban notoriamente. Se había
acercado al mago, bloqueando cualquier intento de éste por terminar de ingresar a la cocina.

Markus, se había mantenido aparentemente neutral, pero advirtió que la agresividad de su amigo
hacia Harry era algo desmedida.
-¡Anton, déjelo! Estoy seguro que si él quisiera molestarnos o perjudicarnos de algún modo, ya lo
habría hecho sin necesidad de acercarse.

Louis se volvió interrogante hacia Harry.

-¿Puedes?

El rizado sólo lo miró intensamente, y el de ojos azules supo que Markus tenía razón.

Así cómo el mago podía controlar el viento y generar esferas luminosas, también podría hacer
otras cosas menos inofensivas que esas, si lo deseara.

Anton se apartó, dejando el camino libre a Harry, quien agradeció y se fue a sentar junto a Louis.

-¿Qué viste? -le preguntó directamente a Liam. Éste, sorprendido por la pregunta, balbuceó
tontamente por un segundo, hasta que su boca obedeció la orden de hablar correctamente.

-Vi un ser que destilaba agua podrida. -dio un suspiro, y se estremeció por un instante. El canto
nocturno de un búho sobresaltó a casi todos. -Te-tenía uñas largas, afiladas, puntiagudas, igual
que sus dientes. Con ojos rojos pero en el centro, en vez de pupila normal tenía una pequeña
esfera luminosa -Liam volvió a temblar.

-¿Qué más?

El castaño miro a Harry, amasando compulsivamente la compresa helada con sus manos.
-Olía horrible. Repetía una especie de letanía -Liam tomó aire.

-Harry, tal vez no sea bueno forzar a Liam.

-Louis, necesitamos tener todos los detalles.

-Esa cosa decía "por favor", una y otra vez. Luego, salió tras de mí y me pidió ayuda.

-¿Te golpeaste tú? Es decir, ¿Fue un accidente?

-Sí, sí. Choqué al huir.

-La leyenda dice que uno de los fantasmas que se aparece

es el del tío de los hermanos Styles.

-¿En serio señor Frank?

-Sí, Liam. Es más, ya había visto esos restos de fango con agua podrida. Pero jamás lo relacioné
con ningún fantasma. Siempre culpaba a los funcionarios del museo, y su mala mantención.
-¡Markus, por favor! Usted y yo sabemos que aquí no hay ningún fantasma.

Anton se había puesto de pie, y se paseaba nervioso por la cocina.

-Fue un decir Anton. Aún no sabemos qué es. Posiblemente sea ese... ¿Cómo se llama Louis?

-¿Dark?. No creo señor Frank.

-El frater Dark no estuvo aquí esta noche. Tiene prohibido acercarse a la mansión.

Todos miraron a Harry, percibiendo en sus palabras don de mando. Todos, excepto Anton. Quien
intentó desacreditar a Harry.

-Que usted lo diga señor Harry Cox, no es suficiente garantía, ni mucho menos una prueba, o una
coartada.

El moreno había estado observando a Anton Berg con suma atención. Algo en él no le estaba
resultando muy agradable, además de su evidente antipatía por Harry.

-Señor Berg, si Harry lo dice, es así. Dark no puede desobedecer. O sea, podría si quisiera, pero
tendría que afrontar duras consecuencias.

-¡De pronto eres todo un experto Zayn!


Al moreno, definitivamente Anton le estaba colmando la paciencia. Y con su amor propio herido,
le respondió con severidad.

-Fui estudiante en una Orden Hermética por un tiempo breve. No diré nada más al respecto, sólo
que la lealtad y la obediencia son temas sagrados.

-Creo que con respecto a Dark, nadie debería estar preocupado. Las apariencias engañan. -la
voz calmada de Harry terminó por tranquilizar al de ojos azules, aun cuando no siempre entendía
sus palabras, como en esta ocasión. Harry tomó su mano, entrelazando los dedos. Louis se
sonrojó y una sonrisa tímida asomó a sus labios. Miles de mariposas jugaban en su estómago,
mientras sentía el pulgar de Harry acariciar el dorso de su mano. El rizado miró a los ojos de su
amado -Louis, pase lo que pase, recuerda que te amo. -un nudo se le hizo en el estómago ¿por
qué le decía eso ahora? Un presentimiento oscuro cayó sobre su mente quitándole la emoción del
momento, apretándole la garganta y acelerando su corazón.

Y se apagaron las luces, sumiendo a todos en la oscuridad...

=================

28.

-¡Nadie se mueva! ¡Buscaré una linterna! -exclamó Anton, y en ese instante Harry estrechó
fuertemente la mano de Louis. Luego se la soltó.

Anton encendió la linterna, y todos miraron expectante a su alrededor. Todos permanecían en sus
puestos, menos uno.
Harry ya no estaba.

-¡Ese maldito! -gritó con rabia Berg, y salió corriendo hacia el pasillo.

-¡Anton! ¡Nos deja sin luz! -vociferó Markus, buscando en medio de las penumbras su móvil para
usarlo como improvisada linterna. -¿Alguien tiene aquí su celular?

-Acá -dijo Liam, iluminando un poco la cocina con una tenue luz azulina.

-Vamos a la bodega por linternas -ordenó el señor Frank. Y salieron tras de él.

Louis se sentía confundido, ¿Dónde estaba Harry?, ¿A dónde fue?, ¿Por qué hacía algo como
aquello?, ¿Por qué no le advirtió nada antes sobre los planes que tuviera?. El de ojos azules
siguió a los otros con un dolor intenso en su vientre. Los pies le pesaban toneladas, y las ganas
de llorar le apretaban la garganta y le hacían picar los ojos. No entendía nada de lo que estaba
ocurriendo, tampoco escuchaba las voces frenéticas de sus amigos. Alguien, no supo quién, le
pasó una linterna. Él la tomó pero sin encenderla. Su mente estaba ordenando la información,
intentando encontrar las claves del comportamiento de Harry, y así entender las razones de ello, y
las intenciones que tenía. ¿Acaso le había estado utilizando? No quería saber. No era soportable
tal idea. Se

moriría si supiera que su amado le había mentido sólo por obtener algo más, y rogaba con todas
sus fuerzas que no fuera lo que sospechaba. Sin embargo, su lado racional le advertía que
aquello que intentaba no pensar, era posiblemente lo que ocurría. Harry le había mentido.

El de ojos azules siguió al grupo por el pasillo sólo por inercia, una fuerza movida más por la
esperanza que aún tenía de que estaba mal interpretando todo. Que si Harry no le había dicho
nada, era para protegerlo. Eso rogaba.

El grupo de hombres subió por la escalera de servicio. Subían Markus y Niall adelante, Louis y
Zayn al medio, quedando al final Liam.

-Un momento señor Frank, ¿Por qué subimos?

-Tengo un presentimiento, Niall. Creo que el libro de los Oráculos es el botín en esta batalla. Está
a buen resguardo en su escondite en el mausoleo, pero el papel con las claves estaban acá
arriba-Al oír esas palabras a Louis se le nubló la mente.

-¿Y quién querría ese libro? -Preguntó nuevamente el rubio.

-Harry, por ejemplo. Harry y su Orden.

-No, no, no lo creo -Replicó Louis visiblemente alterado -Harry no haría algo así, Harry no.

-Yo creo que te usó Louis , lamento decirlo así -Le rebatió el castaño. Louis se detuvo, y se giró a
hacia Liam.

-Liam, eres mi amigo y yo te quiero mucho,

pero creo que últimamente tus conclusiones no han sido las más acertadas. Cuando quieras
hacerme tus observaciones ten en cuenta mis sentimientos también, por favor. -El grupo se había
detenido, esperando que el conflicto no aumentara.
-Perdona. No diré nada otra vez al respecto, lo siento.

-Gracias Liam - Y continuaron su ascenso. De pronto el grito de Anton los alertó.

-¡Ahí estás! ¡Detente!

Los hombres corrieron escaleras arriba, tratando de no tropezar. Arrancaron hacia el ala derecha
de la mansión, lugar de procedencia de los gritos. Al aparecer en el pasillo, Anton blandía el
madero en alto, alumbrando con la linterna hacia la figura de Harry que permanecía de pie
algunos metros hacia el fondo. Luego en medio de un grito ensordecedor, Anton Berg se
abalanzó hacia Harry.

-¡Anton no! -Fue el grito de Louis, justo en el momento en que Berg atraviesa la figura de Harry,
estrellándose con la pared. Sin entender lo que había pasado, el historiador, se dio vuelta
mirando el espacio vacío, y al final del pasillo el grupo de hombres que con cara de espanto
contemplaba la escena.

Berg masculló unas palabras incomprensibles, sin comprender lo que estaba pasando.

-¡Aquí estaba! ¡Aquí estaba ese maldito ladrón! ¡No lo imaginé!

Louis sonrió. Se sentía aliviado, después de todo.

-¡¿Dónde se fue?! -El historiador estaba fuera de sí, gesticulando y mirando a su alrededor, como
si de pronto el mago

aparecería de debajo de la alfombra. -¡Se ha llevado el libro! ¡ A eso vino el maldito! ¡Y tú lo


trajiste! -Señaló a Louis, quien abrió sus ojos y boca por la sorpresa. Ahora faltaba que él fuera
considerado un sospechoso.

-¡Está equivocado! ¡¿Para qué querría yo ese libro?!

-Anton, Anton. Calmémonos y ordenemos las ideas.

-Sí, y mientras lo hacemos él sale huyendo con el libro en su poder. ¡Debemos seguirlo!

-¿Cómo sabes que él tiene el libro?

-Bueno, es mi sospecha, Markus.

-El libro se quedó en el mausoleo, guardado.

-Pero el papel con las claves ya no está. Lo dejamos en la mesita de noche en la alcoba que
compartimos, ya no está ahí. Y seguí al bastardo hasta acá. Lo alcancé a divisar, o eso creí.

-Yo creo que se equivoca. -Dijo Louis algo inseguro.

-Tú cállate -Le apuntó agresivo Anton -Eres uno de los que menos derecho tiene de hablar.
-¡Señor Berg, creo que se está pasando! -Dijo Liam tajante.

-Calmémonos ¿Sí? -Markus temía que la situación se saliera de las manos.

-De acuerdo -Fueron respondiendo todos. Louis sólo asintió con la cabeza. Se sentía culpable,
pero no estaba seguro de qué. Tal vez no debió dejar que Harry fuera hasta la mansión, sin
embargo supo con absoluta

seguridad, que no importara lo que le dijera, nadie hubiera impedido que el mago fuera hasta allí
esa noche.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por pasos que corrían escaleras abajo, las que bajaban
directamente al hall. Los hombres corrieron en la misma dirección. Mientras bajaban se sintieron
pasos de alguien que salía por el sector de servicio, y otros pasos que corrían por la entrada
principal.

Louis alcanzó a escuchar los cascos del caballo y luego el galope acelerado del mismo. Mientras
el sonido del motor de una motocicleta rompía el silencio de la noche con un rugido ensordecedor
hacia el otro lado de la mansión. Louis corrió por el patio de servicio y salió hacia el camino que
horas antes recorriera tras las esferas luminosas. Alcanzó a ver, gracias a la tenue luz de la luna,
la silueta borrosa de un caballo al galope con su jinete. Su capa volaba al viento, igual que el
corazón de Louis.

Sus piernas casi no eran capaces de sostenerlo. Él sólo podía sentir un puñal que atravesaba su
pecho, y le cortaba el aire. Dejó que las lágrimas corrieran libres por sus mejillas, aunque odiara
llorar.
-Harry... Harry... No te vayas... Vuelve -Sus sollozos eran silenciosos.

Unos pasos tras de él llamaron su atención.

-Louis... Louis -El moreno se acercó y le dio pequeños golpes en su hombro izquierdo para
reconfortarlo. El motor de otro vehículo se escuchó hacia la laguna. -Vamos amigo. Los demás
siguieron a alguien que huía en

moto. No sé si lo siguieron hacia el mausoleo. No estoy entendiendo nada ¿Sabes?

-Yo tampoco. Pero además yo tengo mi corazón roto.

-Vamos amigo, vamos en tu coche hacia el mausoleo. No creo que sea buena idea estar aquí
solos.

-De acuerdo, vamos. -Louis se secó las lágrimas, y caminaron rápido hacia su vehículo.

Minutos después estaban en el Panteón Styles. Habían encendido todas las linternas a la vez
para dar más luz al lugar. A Zayn no le hacía feliz estar allí, pero dadas las circunstancias, estar
en el mausoleo con los demás era mejor que quedarse solo en la mansión a oscuras.

Al bajar hasta el aposento mortuorio, se dieron cuenta que las sospechas de Anton y Markus eran
ciertas. Alguien había abierto el pequeño nicho que había contenido el libro, y evidentemente éste
ya no se encontraba ahí.

-¡Mierda! -Dijo el moreno para sí mismo. Sabía las implicancias que aquello tenía para Louis, más
que para cualquiera de los otros. El nombre del de ojos azules se encontraba en ese libro, y el
sospechoso principal del robo era el hombre que Louis amaba. El otro nombrado en el libro. Pero
además, el moreno supuso que el libro de los Oráculos, debía contener más información de
muchas cosas que les interesaban a varios de los presentes, incluyéndolo a él. -Louis, Louis -Le
habló en un susurro -Ese oráculo debe haber dicho cosas más importantes aún. Ese libro debe

tener información vital, no sólo para Harry o para ti.

-¿Por qué crees eso?

-Digamos que es una especie de corazonada. Espero no equivocarme. ¿Sabes? No creo que
Harry se haya llevado el libro. Yo creo que vino a la mansión por otra cosa.

-Pues sí. Las preguntas que le hizo a Liam no fueron por nada. Quiero creer que no me utilizó.

-¿Eso piensas? Yo creo que no, tengo muy claro en mi mente cuando te tomo de la mano y te dijo
que te amaba, y que no lo olvidaras pasara lo que pasara.

-Puede ser. Quiero creerlo, en serio.

-¡Ya ves! -Interrumpió Anton -¿Qué recibirás a cambio ahora? ¿No me digas que pensaste que
ese montón de huesos te quería o algo así? ¡Te prostituíste por nada, imbécil!

-¡Cállate! -Gritó Louis al mismo tiempo que se abalanzaba hacia Anton. Sin pensarlo siquiera vio
cómo su puño caía con toda su fuerza sobre el pómulo izquierdo del hombre que perdió el
equilibrio cayendo sentado. Éste se llevó una mano a la cara, con los ojos rojos de rabia.
-¡Basta! ¡Basta! -Los increpó Markus, mientras Zayn sujetaba a su amigo con cierta dificultad.
Louis respiraba agitadamente. El ambiente estaba tenso. -Por favor, necesitamos calmarnos. Así
no arreglaremos nada. -El señor Frank esperó un momento, para ver la reacción de los demás,
quienes asintieron luego de unos instantes. -Ok, vamos a la mansión y veamos que no

se hayan llevado nada más de allá. ¿Anton, está seguro que llamó a la policía?

-¿Qué insinúa? -Berg se arreglaba la ropa, intentando recuperar su orgullo herido. -¿Qué en
realidad no los llamé?, ¿Qué mentí?

-Está bien, está bien -Markus suspiró -Sería bueno llamarlos otra vez.

-Yo lo haré -Ofreció Liam, quien se puso inmediatamente a la tarea. -Vienen ya-Dijo luego de un
momento

Todos se dirigieron a los vehículos. Los cuatro chicos al coche y los otros dos hombres al Jeep.

Dentro del coche el silencio se podía cortar a cuadritos, así de espeso era. Liam que no se atrevía
a abrir la boca para no cagarla con un sonoro "Te dije". Zayn pensando en quién sería el
verdadero culpable del robo. Niall que, a pesar de todo el revuelo de las últimas horas, no dejaba
de pensar en el tiempo perdido de su memoria, pensando en las circunstancias en las que
terminó en el suelo y con el pene erecto junto a la cama del moreno. Al recordarlo, el rubor se
apoderó de sus mejillas, y agradeció que la oscuridad los envolviera a todos y así nadie pudiera
notarlo. Como fuera, el asunto era que se acordaba nítidamente de los ojos azul claro que lo
miraron en el pasillo en semi penumbras. Y luego nada. ¿Conclusión? Sus actos eran el fruto de
otro ser en su cuerpo. Sin embargo, había algo que le perturbaba más que ese hecho. Era ese
casi morboso

deseo de recordar lo que había vivido con Zayn... ¿Por qué?


Louis estaba sufriendo. Sentado detrás del volante de su coche, conducía por el oscuro camino
casi por inercia. Se sentía burlado, utilizado, tal vez era sólo su inseguridad la que provocaba
esas emociones, y por más que tratara de minimizar la importancia de lo sucedido, eso no
impedía que doliera. No entendía la actitud de Harry. No comprendía por qué salió huyendo sin
siquiera intentar darle alguna pista de lo que estaba ocurriendo, alguna explicación, lo que fuera,
pero no dejarlo así, con el corazón partido en dos. En estos pocos días que habían pasado desde
la primera vez que lo vio, Harry había hecho uso de un verdadero talento para elevarlo al cielo y
luego dejarlo caer a la dura realidad del vacío y la soledad. Y ese despertar de bruces en el dolor
después de terminado el encantamiento, había ocurrido después de cada vez que vio al rizado.

Al dar la vuelta por la laguna, y una vez que los árboles ya no tapaban con su follaje,
descubrieron con asombro que las luces de la mansión estaban todas encendidas. Se bajaron
todos rápidamente de los vehículos. Ingresaron a la mansión por la entrada principal y decidieron
esperar en el salón a la policía, que llegó unos minutos después.

-¡Vaya! ¡Qué eficiencia!. ¿Llegan con cuántas horas de retraso? -Reclamó Markus.

-Disculpe... ¿Horas? -Preguntó el policía que parecía tener el mayor

rango. Un hombre de barba copiosa y barriga de barril cervecero.

-Eso dije Teniente...

-Teniente Wendt, y él es el oficial Hansen. Es raro lo que nos reclama usted señor... -El policía
leyó una libreta en sus manos.

-Markus Frank.
-Eso. Frank. Le diré por qué es extraño -El barrigón jugaba con su lápiz, haciendo la pausa para
darle dramatismo al asunto -Nadie llamó sobre ningún problema en esta mansión, hasta hace
unos minutos atrás.

-¡Eso no es posible! ¡Yo llamé! -Vociferó Anton, con indignación fingida, que el policía no dejó de
notar.

-No se altere. Confirmaré con la estación de policía -Tomó su teléfono y pidió a la central
confirmar un llamado anterior desde la mansión.

-No señor -Respondió la voz femenina al otro lado -Tenemos registrado el llamado que hizo Liam
Payne, realizado a las 3 con 45 minutos de esta noche y nada más.

-Ajam -Respondió el regordete, meneando la nariz colorada de payaso, intentando rascársela y


contener la comezón. Pero al final el movimiento no hizo el efecto esperado y soltó un sonoro
estornudo, que seguramente dejó sin tímpano a la oficial al otro lado del auricular. -Bien, no hay
llamados registrados aparte del realizado por el señor Payne.

-¡¿Cómo?!, ¡Pero sí llamamos! -Alegó Anton exasperado.

-El tema no está en discusión -Le replicó el policía barrigón.

El moreno se acercó al oído de Louis.

-¿Ves? Algo raro hay aquí. -Y Louis asintió con la cabeza, mientras permanecía con los brazos
cruzados de pie, dándole la espalda al cuadro de Harry.
-Pero hoy anduvieron aquí dos sujetos raros merodeando la mansión -Relató el historiador -uno
de ellos se hacía llamar Dark y el otro Harry Cox.

-Harry no estaba merodeando la mansión, vino conmigo -Le interrumpió Louis.

-¡¿Ven?! Él seguramente estaba confabulado con ellos para hacer el robo.

-¡Señor Berg no sea injusto con Louis!

-¡Eso es mentira!

-¡Silencio! -Exclamó el policía.

-¡Louis no es un ladrón!

-¡Él fue amenazado por Dark!

-¡Silencio he dicho! -Al policía se le agitó la barriga con el esfuerzo de gritar.

-¡Además Harry es el amante de Louis! -Gritó el moreno con voz en cuello, en medio del silencio.
Y todos se quedaron mirando a Louis. El rojo parecía pálido comparado con el color que tomó su
cara.
=================

29.

El policía tomó aire inflando aún más, si se podía, su abultado vientre.

-Me van a contar todo, todo, desde el principio. ¡¿Entendido?!

-Sí teniente -Respondieron todos.

Mientras los de Criminalística tomaban las huellas, y examinaban cada palmo de la mansión y sus
alrededores, los seis hombres daban la información de los hechos tal cual los recordaban,
incluyendo los acontecido en el parque junto al lago.

-En fin, ¿Me pueden dar una descripción más acertada del tal Harry Cox y Dark sin apellido? -
preguntó por último el policía.

Todos callaron. Nadie se había referido al pequeño gran detalle.

-¿Y bien? Que no nos vamos sin esas descripciones.


Tímidamente Zayn levantó su dedo índice y apuntó hacia el cuadro. El policía se dio vuelta para
mirar el cuadro sin entender lo que debía ver.

-¿Y? -Preguntó conciso el barrigón.

-Es idéntico al Harry de ese cuadro, teniente Wendt. -Respondió Markus Frank.

-¿En serio? -Dijo el policía, sin esperar la confirmación y se acercó a ver el cuadro -¡Qué
interesante!

Luego dio algunas órdenes, y se marchó junto a sus hombres.

Al terminar con todo ya eran cerca de las 5 de la mañana. Los policías volverían dentro del día
pero nadie del grupo debía moverse del lugar. Entre los que volverían serían los dibujantes para
hacer un retrato hablado de los sospechosos.

Cuando Louis se fue a acostar, el día comenzaba

a aclarar. Apenas apoyó la cabeza en la almohada no supo más de este mundo. Hasta que un
sonido molesto proveniente del hall, le hizo salir de su estado de reposo. Algo golpeaba
incesantemente una superficie, y si no detenía ese ruido no se dormiría.

Abriendo apenas los ojos, sólo lo justo para no tropezar, salió de la habitación caminando como si
fuera un autómata. Bajó las escaleras, intentando concentrarse en sus movimientos para no caer
cual balón por los peldaños.
El sonido clap, clap, clap, martillaba sus oídos. Intentó reconocer el origen del molesto ruido hasta
que se dio cuenta de que procedía del estudio-biblioteca.

Abrió la puerta molesto, y con ganas de mandar al diablo a quien estuviera siendo tan inoportuno
tan temprano en la mañana cuando todos querían dormir.

-¿Puedes dejar de...? -Y se le congeló su reclamo en la boca.

-¡Louis! Mira logré abrir el baúl.

La habitación giró en 180 grados, y su estómago dio un brinco que casi le hizo vomitar de la
impresión.

-¿Te sucede algo Louis? ¡Estás pálido!

-Harry.

-Jajaja. Lo dices como si yo no debiera estar aquí. Eres mi hermano, te conozco como a mi alma.

Louis gesticuló con su boca, pero no logró articular sonido alguno.

-Mira, sabemos que nuestro tío tiene intenciones de quedarse con la mansión. Y sabemos que

tal vez lo logre. Pero no dejaremos que encuentre el Liebe. La llave de Lis la esconderemos en el
libro de los Oráculos.

La cara alegre de Harry era un regalo de la mañana. Mostraba en alto la llave como si fuese un
trofeo, sin dejar de sonreir.

La chaqueta estaba a un lado del baúl, dejada ahí de manera descuidada. Harry lucía su chaleco
negro de fina gabardina, y sobre la tapa del bolsillo, su reloj unido a una cadena de oro. Su
cabello rizado, bien cuidado, caía hacia la derecha de su frente. Era igual a su Harry. Y se veía
adorable.

-Harry.

El de ojos azules vio que el rizado tomaba el libro que ya conocía, y en un compartimento secreto
de la contratapa guardó la llave de Lis. Luego metió el libro en la caja que ya tenía dispuesta.

-No te preocupes amor. Sé que es duro de aceptar -Harry se acercó a Louis, lo abrazó y lo besó
tiernamente. -No queda otro camino. La única forma de que nuestro tío se quede con todo, es
asesinándonos.

Asesinándonos...asesinándonos... Y Louis lo comprendió.

-¡Nooo! -Gritó Louis. Se despertó sudando, asustado, pero por fin en su mente muchas cosas que
antes se veían confusas ahora estaban claras.

Liam se sobresaltó y casi quedó colgando de la lámpara.


-¡Louis, fue un sueño!

-Lo sé...-Y se quedó pensando en todo lo que percibió

más allá de las imágenes que vio - Asesinaron a los hermanos. Lo de Louis no fue un accidente.
Y ya sé por qué desean el libro.

-Louis, Louis ¡Louis!-Pero Louis no escuchaba, sólo tomó algo de ropa, se metió a la ducha, y
luego de pocos minutos salió de allí.

-No le digas a nadie -Le dijo al castaño -Debo hacer algo.

Salió de la mansión pensando en cuál sería la forma más expedita de llegar pronto. Se dirigió
hacia la antigua caballeriza, esperando que la fortuna le facilitara su tarea. Necesitaba un medio
de transporte pero su coche no le serviría. Buscó y buscó. No habían caballos, ni motocicletas.
De repente, entre varias cajas y bolsas grandes divisó el manubrio de una bicicleta -Que esté
buena, qué esté buena -Rogó. Se acercó a ella con el corazón palpitando como loco. La revisó y
grata fue su sorpresa ver, que aunque estaba sucia, no tenía problemas serios para funcionar.
Rechinaba un poco, pero era lo de menos.

Tomó la bicicleta, y siguió la huella que creía recordar. De vez en cuando, se detenía intentando
recordar los pocos rastros que su mente guardaba del camino recorrido. Por lo mismo, su avance
era lento, más de lo que deseaba.

Ya llevaba alrededor de una hora, o tal vez algo más de camino, y aunque intentaba comparar lo
que veía con el paisaje nocturno que tenía en su memoria, no lograba encontrar similitudes.
Llegó hasta un punto, donde las posibilidades de rumbos eran más de dos. Cerró los ojos y dejó
que su intuición le guiara. No tenía sentido usar la razón con tan pocas pistas. Esperó a ver si
sentía algo... Nada. Abrió los ojos otra vez, y vio una golondrina posarse sobre la copa de uno de
los árboles, no lo había notado, y le puso atención. Ese árbol le parecía familiar. Sobre la cresta
del árbol había una rama que sobresalía formando una V , y recordó esa rama cortando la silueta
de la luna, justo en el momento que el caballo doblaba hacia la derecha.

Ahora ya sabía por dónde ir.

Sonrió jubiloso. No se había perdido.

Echo a andar su bicicleta, y se internó entre esos árboles. Unos metros más allá advirtió que el
camino se cerraba por dos ramas gruesas. Se acordó de la advertencia de Harry de agacharse, y
supo que ya estaba cerca.

A cierta distancia observó la silenciosa cabaña. El caballo no se veía por ningún lado y eso le
llenó de pesar. Harry no estaba ahí.

Dejó la bicicleta afirmada en la pared junto a la puerta. Notó que la puerta no estaba totalmente
cerrada, y con cierto cuidado ingresó a la cabaña.

El ambiente adentro era cálido. Sobre la mesa había una taza. Louis la tocó y aún estaba tibia.
Junto a la taza había un libro en cuya portada se leía "Sonetos". Tomó el libro y leyó "El amor no
es amor...", lo volvió a colocar sobre la mesa, y se acercó hacia la entrada del cuarto.

Miró desde allí el interior del dormitorio. La cama estaba ordenada,


se alcanzaba a ver el baño por la puerta abierta. No estaba, Harry no estaba.

Detrás suyo percibió un leve movimiento, y con temor se giró rápidamente. Entonces vio a Harry
de pie junto a la mesa con el libro en su mano.

-"El amor no es amor si se altera cuando la alteración encuentra.

O se tuerce con la distancia del distanciado.

¡Oh no! Es una señal eterna y renovada que mira sobre las tempestades

y nunca se estremece"

Harry dejó a un lado el libro.

-Es un soneto de Shakespeare. -Lentamente se acercó al de ojos azules -Nuestro amor está en
medio de una tempestad ahora. ¿Se estremece tu amor al verla? Porque sólo el amor verdadero
permanece firme y estable en medio de las tormentas. ¿Así es tu amor por mí?

Los rayos del sol se colaban por la ventana. Tal vez sería cerca del mediodía, tal vez no. Si fuera
mediodía, el sol no daría por la ventana tan de frente. Seguro era más temprano, pero al caso que
ni importaba, era tan poco lo que había podido dormir. Su mente hasta en sueños no dejaba de
cuestionarse el cómo llegó a estar en las condiciones que estuvo, o sea, en el suelo con su
hombría afuera y orgullosamente erecta, al lado de la cama de su amigo. Se dio vuelta y le
observó mientras dormía. Era tan bello, tenía una piel hermosa, su nariz afilada, ese cabello
sedoso, brillante, que él cuidaba tanto, sus pestañas doradas, que adornaban sus párpados,
haciéndole ver tan adorable. Las sábanas apenas le cubrían el torso, permitiéndole contemplar
sus músculos con todo detalle.
Un nudo de mariposas que subía por su estómago, alojándose luego en el pecho, rebotaba como
bolita de pinball, haciendo sonar su corazón ting tang, para luego bajar a su entrepierna, y
encender luminosos avisos de peligro, game over...

¿Cómo era posible que ese hombre tan hermoso se fijara siquiera en este patito feo, o sea él? No
tenía respuesta. Ya había meditado sobre el tema, pero no lograba asimilarlo. No creía que Zayn
le hubiera intentado violar o algo por el estilo. Ni siquiera habrá sido abuso de su parte. Más bien
fue al revés, porque la zorra de esa fantasma, que bien fallecida estaba, ni la muerte le quitaba lo
zorra aunque estuviera bien flaca y cadavérica en uno de los nichos del mausoleo. A menos que
su obsesión por Zayn tuviera otra explicación. Porque si fuera tan puta la tal Marianne, pues ya
habría intentado tirarse a Liam o a Louis también, y eso no había sucedido. ¿Será que Zayn es
alguien de aquella época también? Sintió un escalofrío. Si alguien le hubiese comentado que
tales pensamientos le iban a quitar el sueño durante ese fin de semana, le habría creído un loco
exagerado. Pero ahora tales hipótesis, a la luz de todos los acontecimientos, no parecían para
nada fuera de lugar o descabellados.

Zayn dio un suspiro, y entreabrió suavemente sus labios. Niall recordó el sabor de su boca, la
suavidad de la piel de los labios, la lengua húmeda, tibia y dulce, y nuevamente la bolita del
pinball golpeó en la entrepierna anunciando el ganador ¡Ting! ¡Tang!. ¡Pene arriba!

¡Oh Dios! Por qué tenía que ser tan difícil. Sólo un beso, un pequeño beso para calmar

esa ansiedad.

Se bajó de la cama, y lentamente para no despertar al Bello Durmiente, se acercó hasta su cama.
Se arrodilló, poniendo su cara a escasos 15 centímetros del rostro apacible del moreno. Miró esos
párpados que escondía los ojos más hermosos que haya visto. ¡Cómo amaba la mirada
transparente y luminosa de Zayn! Pero el miedo a sus propios sentimientos, le había apartado de
esa mirada. Ahora añoraba tenerla sólo para sí.

Humedeció sus labios, y acercó aún más su rostro a Zayn. Era ahora o nunca. Sólo sería un
pequeño beso, sólo rozaría esos labios, sólo un poco de agua para calmar esta sed que lo
mataba. Niall era el beduino errante por el desierto, Zayn era su oasis, su fuente de vida.
Despacio, muy despacio, puso su boca sobre la del moreno. Sintió el aliento cálido salir
pausadamente desde su interior. Con sutileza movió su boca atrapando levemente la de Zayn.
Era tan delicioso sentir la textura suave de la piel de sus labios, y sin poder evitarlo, su beso
comenzó a tomar un ritmo más intenso. Sentía la sangre correr loca desde sus labios hasta su
miembro, dejando un calambre en el vientre, que no provocaba dolor, sólo más deseo. La bolita
de pinball, iba golpeando su corazón, luego su boca, luego su pene. Los avisos luminosos
anunciaban que ganaba el deseo. Y sin pensarlo siquiera, sólo guiado por su instinto, metió la
lengua, ansiosa de sensaciones húmedas y cálidas. La lengua de Zayn se movió en un acto
reflejo, un suspiro, salió por sus fosas nasales. El moreno comenzaba a salir de su sueño. Abrió
lentamente sus párpados, para descubrir que el rostro y el beso no eran parte de otra fantasía
húmeda.

Niall abrió sus ojos y se encontró con la mirada cristalina y sorprendida de Zayn. Separó su boca
de la de él. Y retrocedió espantado sabiendo que no tenía excusa para su acto. No podía, no
sabía fingir estar poseído.

-¿Qué haces Niall? ¿Eres tú o no?

El rubio no sabía qué responder.

-Lo siento -Masculló.

-¿Por qué me has besado? -Zayn salió de su cama mirando a Niall arrinconado, apoyado en la
pared, resignado a lo inevitable. Pensando en el golpe que se le venía encima, entrecerró los
ojos, listo para aguantar el dolor que se aproximaba.

-¡Así que te aprovechas de tu amigo dormido para besarlo! ¿eh?


-Lo siento, Zayn.

La voz suplicante de Niall provocó un tornado en el corazón de su amigo. Mientras la imponente


figura de Zayn, vestido sólo con boxers se acercaba inevitablemente.

-Lo siento, lo siento. -Dijo el moreno imitando el tono de Niall -Deja de quejarte y enfrenta las
consecuencias como un hombre -Acto seguido el moreno atrapó el rostro de Niall entre sus
manos, apresándole la boca con la suya...

=================

30.

El rubio estaba tenso, pero al sentir los labios de su amigo, se relajó y se dejó hacer.
Correspondió ansioso el beso, mientras con sus manos recorría su espalda. Zayn subió
lentamente su pierna para rozar con ella la entrepierna de Niall. Un gemido ronco escapó de su
boca. Zayn advirtió la erección de su amado, y la ola de deseo y apetito por tenerle otra vez se
había convertido en un volcán en erupción. Sentía que podía tocar el cielo con las manos, su
amado le había correspondido. Quería amarle. Sería la primera vez con Niall siendo él mismo.

Alborotado por ese simple pensamiento, bajó como lobo hambriento hasta el cuello de su amado,
mientras frotaba su pene tieso y duro con una de sus manos. Niall gemía y jadeaba, dejándose
llevar por el éxtasis.
¡Pum, pum, pum!

Los golpes en la puerta los sacaron de su trance. Casi como un resorte Niall se separó de Zayn.

-¡Niall!, ¡Zayn!

La voz de Liam les trajo de golpe a la realidad.

-¿Puedo entrar?

Mientras el rubio huía hacia el baño, Zayn con cara de pocos amigos se acercaba a la puerta para
abrirla.

-Liam, amigo, búscate una novia o novio para que dejes al resto del mundo mojar tranquilo.

-¿Cómo? -El castaño se quedó mirando sin entender una palabra dicha por el moreno, pero luego
recordó a qué iba -Como sea. Louis no está.

-Ya lo tengo decidido. Luego de matarte a ti lenta y dolorosamente, mataré a Louis.

-¡Pero qué genio nene!


-A Liam, deja a Louis en paz, él ya tiene mamá. En vez de estar tan ocupado pensando en él,
deberías buscar un agujerito donde dejar tu semillita, que es seguramente lo que fue a hacer
Louis.

-Mira querido e imbécil amigo, a quien la inteligencia se le acaba de ir a los testículos. Si mal no
recuerdas, anda la policía merodeando. ¿Y cuál fue la recomendación dada por el policía ese?

-Que no nos moviéramos de aquí.

-¿A dónde crees que fue Louis?

-Fue dónde Harry.

-¡Vaya! ¡Qué bien! Te acaba de regresar parte del cerebro a tu cabeza. Pues nene -Le dijo
socarrón y con manos en caderas -¿Cómo considera la policía a Harry?

-Como sospechoso.

-¡Cha chán cha chán! ¡Te acabas de ganar un premio!

-¡No seas pesado Liam! Además que tú me interrumpiste.

-¡¿Que interrumpí qué?!


-Olvídalo, ya no importa.

-¡El problema es que si Louis está con el sospechoso, pues él mismo se convierte en un
sospechoso, y de paso nosotros también! -El castaño gesticulaba para inyectarle más dramatismo
a sus palabras.

Zayn suspiró, y ya más tranquilo agregó.

-¿Y qué hacemos entonces?

-Salir a buscarlo

-¿Alguna idea de cómo vamos

a hacer eso?

-Pues no sé... Emmm -Puso su mano en el mentón -¿Te parece seguir sus huellas por el bosque?

-¿Por el bosque? Menos mal que fue a mí a quien se le fue la inteligencia a los testículos ¿Por
qué mejor no usamos un péndulo, y le preguntamos cómo llegar hasta Louis?

Liam hizo una mueca de indignación. ¡Vaya día!


*********************************************

Louis respiraba de manera entrecortada. Sólo era consciente de los labios de Harry que se
movían sugerentes a sus ojos.

-¿Es así tu amor por mí?

Louis no respondió.

Se abalanzó a los labios de Harry, mordiendo, apretando, succionando con avidez, con
desesperación. Con ansias descontroladas apretó el miembro del rizado, quien respondió con un
sonoro gemido.

-No me dejes solo con tantas preguntas otra vez -Louis agarró el rostro de Harry, y le hablaba
encima de su boca -Me prometiste no irte de mi lado ¿O me equivoco?

-No amor, no amor. Es verdad. Lo siento -Sin besarse recorrían los labios por el rostro del otro,
acariciando sus cuerpos con manos hambrientas.

Louis se quitó rápidamente la camiseta y los pantalones, equilibrándose mientras besaba la boca
del rizado.

Harry se quitó toda la ropa, quedando desnudo frente a Louis. El de ojos azules lo miró jadeante.
Observó ese cuerpo que se veía menos delgado de lo que aparentaba con ropa. Sus músculos
estilizados, le hacían ver tan atractivo, su piel blanca. Su pene tieso, erguido, viril lucía apetecible.
Con un dedo rozó la punta de él, recorriendo con suavidad el glande. Harry se mordió el labio
dejando salir un quejido intenso. Bajó la mano hasta sus testículos masajeándolos suavemente.
El rizado entreabrió su boca, y mientras gemía pasó la lengua por el labio superior, entrecerrando
los ojos debido a la excitación. Gotas de sudor asomaban por su frente. Era una visión tan
erótica.

Sin dudarlo un instante, Louis avanzó con su mano hasta la parte trasera, hasta ubicarse entre las
nalgas, tocando la entrada suavemente con las yemas de los dedos. Harry daba pequeños
grititos, abriendo las piernas para ayudar a Louis en la maniobra.

El de ojos azules se sacó los boxers, y con una media sonrisa, dejó que Harry lo mirara.

-¿Quieres que te prepare una ensalada?

-¿Ahh?

-¿Cómo quieres la ensalada Harry? Yo la prefiero con un poco de mayonesa -El de ojos azules
alargó su mano sacando de una repisa una botella verde y amarilla que decia Mayonesa con
aceite de oliva, dejando caer un poco del espeso líquido sobre su pene.

-Pensé que te gustaba la mantequilla. -Louis le sonrió de medio lado asomando su lengua por un
costado.

-Me encanta, pero esta vez deja que pruebe de tu mayonesa.


Dirigió con precisión los dedos humedecidos con ella hasta la entrada del rizado. Harry respondió
con un jadeo.

-Espera, aquí no. Ven -Le dijo el de rizos,

indicándole con un dedo que le siguiera hasta la alcoba. Una vez allí se subió a la cama, y se
puso en cuatro patas, mostrando su trasero en gloria y majestad, dejando ver su entrada ya
bastante dilatada, mirando a Louis por encima de su hombro, sonriendo, pasando su lengua por
los labios. Algunos rizos estaban pegados a su mejilla, sus labios rojos por el deseo, los hacían
más apetitosos. Sus ojos brillaban por las ansias acumuladas mirando con morbo el pene erecto
de Louis.

Louis salivaba del deseo. Y sin esperarlo introdujo dos dedos en ese lugar tan apetecido,
moviéndolos en círculos con energía pero sin violencia. Harry soltaba gemidos agudos al ritmo del
movimiento de sus dedos. El pene de Louis dolía de lo duro que estaba. Sudaba y el calor le
volvía más loco aún.

-Lou, Lou, por favor, ya.

No lo dudó. Se hincó entre las piernas de su rizado. Introdujo la punta de su miembro, y


empujando su pelvis, lo penetró. Harry hizo su cabeza hacia atrás gimiendo fuerte. Louis se
quedó quieto por un instante, escuchando la respiración de su amante. Luego movió la pelvis
hacia atrás y volvió a penetrar con nuevo impulso, lo hizo así repetidas veces, incontables veces,
mientras oía los gritos de éxtasis de Harry. Él mismo no estaba conscientes de sus propios
sonidos, sólo era capaz de pensar en la blanca espalda de su amado, sobre la cual dibujaba
indescifrables figuras con sus dedos. Era consciente del amor que le tenía, y de lo que significaba
en ese instante ser uno con él. Su alma gemela estaba ahí frente a su cuerpo,

dejándose poseer, entregado totalmente a sus requerimientos. Su miembro entraba, salía, volvía
a entrar. Harry pronunciaba palabras a medias, incapaz de decir nada coherente.
-Te amo. Te amo. Te amo

Logró articular hasta que su falta de aliento le impidió decir algo más.

-Lou, Lou!. -Respondía su amado.

El ritmo frenético los envolvía en una atmósfera de calor húmedo, haciéndoles hervir la sangre.
Así y todo, en medio del placer logró pensar en su otra mitad.

-Espera cariño, ya vengo. -Harry le miró extrañado. El de ojos azules salió por un instante de la
habitación y Harry escucho el leve golpe de una puerta. Sin demora, Louis regresó con una
amplia sonrisa. En sus manos traía un tazón y Harry sonrió.

-Pensé que sólo querías ensalada.

-Si pero ahora me dieron ganas de un buen sándwich-hotdog.

Harry se rió con ganas por la perspicacia de Louis.

El rizado permanecía de espaldas con las piernas abiertas, y su pene totalmente erecto, aún no
había sido atendido. Louis sacó un poco de mantequilla y lo esparció por el miembro de su
amante. Lo masajeó varias veces. Luego bajó hasta él y con la punta de su lengua comenzó a
recorrer cada centímetro, sacando la mantequilla con suma delicadeza.
-Cómetelo todo Louis.

Obediente, el de ojos azules succionó el pene con apetencia, abriendo toda su boca para recibirlo
dentro. Sacando el miembro y volviéndolo

a chupar. Haciendo ruiditos húmedos cada vez que el miembro de Harry entraba en su boca casi
por completo.

El sabor de la mantequilla se hacía más suave con cada succión.

Su rizado miraba con los ojos nublados, embelesado en la tarea de su amante. Jadeando, con la
excitación al máximo.

Louis sacó el miembro de Harry de su boca y le sonrió. Volvió a esparcir otro poco de mantequilla.
Luego se colocó sobre el rizado en cuatro pies, dejando su trasero frente a la cara de Harry, sin
soltarle el pene.

-Dilátame -El mago al escuchar el requerimiento de su amado se apresuró en sacar un poco de


mantequilla y metió el dedo medio dentro de la cavidad de Louis.

-¡Oh Dios! -La exclamación del de ojos azules le dio a entender que otro dedo podía entrar, y así
lo hizo, dando vueltas dentro suyo, abriendo su esfínter.

Louis, sin cambiar de posición, avanzó hasta colocarse sobre la pelvis de Harry, dándole la
espalda. Dejó que el rizado guiara su miembro, y luego bajó sus caderas para empalarse. El de
ojos azules subía sus caderas de manera rítmica, para luego bajar una y otra vez, permitiendo
que el miembro de Harry entrara por completo.
No había mayor placer para Louis que oír los gemidos de gozo de su amado, y a medida que el
roce en su próstata aumentaba, más se acrecentaban sus propios gemidos que ya no se
molestaba

en reprimir.

Louis se movía tan bien. Verle mover así sus caderas le iba a enloquecer. Cada movimiento
resultaba en un calambre interminable de placer para su amante, que luego se unía a un nuevo
calambre, a más placer, que parecía infinito, imposible de medir ni cuantificar. El rizado sabía que
no duraría mucho más, sin embargo no quería que terminara.

El de ojos azules adivinando su pensamiento, se quitó lentamente, y se apoyó en la cabecera de


la cama, invitando a Harry a ponerse sobre su miembro. El rizado accedió gustoso.

Dejándose penetrar una vez más, retomó el ritmo sin dificultad. Los músculos de sus entrañas
rodeaban el pene de Louis, exprimiéndolo lentamente. Era la tortura más deliciosa que se pudiera
vivir. Porque casi le mataba, le estaba dejando moribundo, pero no moría, no conseguía la
liberación de sus prisioneros. Lo dejaba al borde del alivio, casi tocando la luz maravillosa del
paraíso, pero al mismo tiempo no quería despegarse de ese anhelo, quería estar al límite por
siempre, deseaba estar entre la vida y la muerte, entre la razón y la locura, dibujando en sus
pensamientos la silueta del amor con forma de Harry, con la nariz de Harry, con sus manos, sus
músculos alargados y elegantes, brillante de mantequilla y aceite.

Placer, placer, placer.

Al borde del abismo. Louis quería dejarse caer, y al mismo tiempo quedar suspendido por
siempre, flotando, embebido de ese gozo sublime, el gozo de sentir las entrañas de su amado
que rodeaban su hombría, de ver ese rostro perfecto en medio del éxtasis, mientras los sonidos
guturales de sus quejidos escapaban de su boca entreabierta y deliciosa. Todo el Universo era
Harry. No existía nada más que él, y cada sensación que su cuerpo y su mente percibía era una
extensión de ese universo.

-Harry, te amo.

Las embestidas no cesaron hasta que Harry explotó, en medio de gemidos y jadeos de la
embriaguez más absoluta. Embriagados en placer cuya intensidad limitaba con el dolor.

Los estertores siguieron en Louis, terminando en gemidos largos.

Luego vino la calma. Sólo las respiraciones aún agitadas rompían el silencio. Estaban tan
cansados pero felices.

Harry se recostó de espaldas, al lado de Louis que todavía seguía sentado apoyado en el
respaldo de la cama. La quietud del día contrastaba con el volcán de sus corazones. La mañana,
allá afuera, se veía tan plácida.

De pronto, Louis saltó encima del rizado, quién sorprendido y sin comprender, sólo atinó a mirar
al de ojos azules con los ojos muy abiertos.

Louis comenzó a golpearlo en el pecho.


=================

31.

-¡Imbécil! ¡No sé si más tú que yo! ¡Maldito! ¡Me quedé mirándote como estúpido, mientras te ibas
sin pensar en mí!

-¡Louis!¡Louis! -El rizado intentó sujetar las manos de Louis, y comenzó a forcejear. En el intento,
ambos cayeron estrepitosamente al suelo junto a la cama. Harry encima de Louis.

Habían jadeos otra vez, pero ahora eran de rabia y frustración. Louis no dejaba de dar
manotazos, casi todos al aire, y Harry intentaba calmar a su amado, sin mucho éxito. Entre
manotazos que iban y venían el rizado logró agarrar de los cabellos de Louis y lo jaló hacia su
cara robándole un beso. Louis forcejeaba tratando de impedirlo, pero no lo logró. Luego al darse
cuenta de que sus intentos eran en vano, alcanzó a atrapar el labio de su rizado entre sus
dientes. Harry dio un grito de dolor. Louis sonrió. Y mientras el rizado se tomaba el labio
lastimado con una de sus manos, el de ojos azules contraatacó, siendo él quien esta vez
atrapaba con sus labios los de su otra mitad. Un beso brusco, carente de dulzura y romanticismo.

-¡Conmigo no se juega Harry! No quiero medios días, quiero días completos. No quiero vasos a
medio llenar, quiero la botella completa. ¡¿Puedes entender eso?!

-Louis, amor mío, escúchame -Hizo una pausa, mirando intensamente a los ojos furiosos de su
amado, de la manera en que sólo Harry podía hacerlo, obligándolo a corresponderle la mirada -
No

podía estar contigo anoche, no podía quedarme. Tampoco pude advertirte, no podía decirte nada,
porque estaba el enemigo ahí.

El de ojos azules se congeló.


-Anton ¿Verdad?

Harry asintió.

-¿Recuerdas lo que te dije cuando tomé tu mano?

-Que pasara lo que pasara nunca olvidara que tú me amabas.

-Y luego lo olvidaste.

-Pero es que...

-Cariño, por ahora todo lo que sucede a nuestro alrededor es confuso.

-Pero ¿Por qué saliste huyendo?

-¿Huyendo? No amor. Yo iba persiguiendo, si es que se puede decir así. Le seguía la pista a
alguien.

-¿Al ladrón?
-Sí -Harry por fin se quitó de encima de Louis, dándole la oportunidad de ponerse cómodo.

-¿Lo atrapaste? ¿Recuperaste el libro?

Harry suspiró mientras sacaba un cigarrillo.

-No pude. Mi caballo es rápido, pero no tanto. Dark debe indagar la pista que falta por verificar. Y
ya es tarde. Me debo preparar. -Dejó el cigarro a un lado sin llegar a encenderlo.

-Lamento haberte hecho retrasar.

-Soy feliz de que haya venido mi hermosa Blanca Nieves. -Louis se sonrojó -Ven -Le dijo Harry
invitándolo al baño.

-Harry. He visto lo que contiene ese libro.

************************************************** **

-Esto es lo más ridículo que hemos hecho.

-Deja de quejarte.
-Tengo calor Nialler. -El chico rubio se quedó mirando el cabello de su amigo, que poco a poco se
iba humedeciendo a causa del sudor.

-Si se callan un rato podremos avanzar más rápido.

-Liam, el policía descubrirá que no estamos en la mansión.

-Markus nos cubrirá.

A pesar de que los árboles del bosque les brindaban la necesaria sombra, la caminata intensa
con un día caluroso, no era una buena combinación de factores para mantener los cuerpos secos.

El moreno apartó el cabello de su frente húmeda.

-Tengo mucho calor, y sigo pensando que hacemos algo muy estúpido. Nos vamos a perd...

-Eres un exagerado Zayn.

-¡Nos vamos a perder! -Le repitió con brusquedad a Liam -Además desconfío de Anton. Él nos
puede dejar en evidencia frente a la policía.

-Anton no haría algo así -El castaño se detuvo a mirar a Zayn -Reconozco que el comportamiento
de Anton es algo errático, pero ¿Por qué lo haría?

-Porque necesita de un chivo expiatorio, y decir que su comportamiento sólo ha sido errático creo
que es bajarle el perfil a la importancia que tiene ese pequeño-gran detalle -Dijo el moreno
levantándose de hombros.

-Me pregunto -El rubio observó también inquisitivamente al moreno -Si acaso en tu mentecita
estará todo en orden últimamente.

Liam y Niall rieron con sorna

y sarcasmo. El moreno se sintió enfadado y dolido con las palabras y actitudes de sus amigos.

-Mira Niall, eres tú el que anda metiéndose en mi cama, y luego no recuerda nada. Eres tú el que
me besa con ansias y luego se avergüenza de ello. Creo que es tu cabecita la que necesita
revisión técnica, no la mía.

Se dio media vuelta con paso decidido haciendo el intento de regresar por el mismo camino. La
mirada de culpabilidad de Niall era visible hasta la China, y se sintió peor al percibir la de su
amigo Liam, quien tenía en su cara cierto aspecto de reproche.

-No me digas que han vuelto a ocurrir esos incidentes.

El rubio se alzó de hombros.

-Creo que sí.


-Mi Dios, ¿Por qué pasan estas cosas?. ¡Zayn! ¡No te vayas solo!

-¡Volvamos a la mansión! ¡Esa es la única manera de ayudar a Louis! -Le contestó Zayn.

Súbitamente, de entre los árboles surgió una figura oscura que se abalanzó sobre el moreno
haciéndole caer al suelo con violencia.

Zayn le miraba desde abajo con cara de espanto. Sentado sobre él, un hombre de cierta estatura,
no demasiado alto, fornido, que vestía de negro, llevaba en su rostro un pañuelo también negro,
dejando al descubierto los ojos solamente, y un gorro cubría su cabello, haciendo imposible
determinar muchas de sus facciones, atuendo que le daba cierto aspecto de ninja.

Un

objeto metálico y brillante se extendía de una de sus manos. El filo del arma rozaba la piel del
cuello del moreno, cuyo rostro se había puesto blanco como papel.

Los dos chicos más allá contemplaban la escena con pavor, incapaces de reaccionar a la altura
de las circunstancias.

-Zayn -susurró apenas el rubio, en una súplica infructuosa.

-¡Nadie se mueva! -Dijo el hombre -No le haré daño si me dicen dónde está la llave.
-¡¿Llave?! -Exclamaron al unísono los tres jóvenes. -¡¿Qué llave?!

-Dejen de cantar como coro , que si quisiera escuchar uno, preferiría a los Niños Cantores de
Viena. Fui bien claro ¡¿Dón-de-es-tá-la-llave?!

-Señor, no s-sa-sabemos de qué habla -Dijo Liam intentando ocultar su nerviosismo.

-¡Malditos chiquillos! -De repente el galope de un caballo los puso en alerta. El hombre abrió sus
ojos desmesuradamente -¡Mierda! -Dijo, y escapó por entre los árboles, justo en el momento en
que dos jinetes sobre un caballo negro aparecían por la huella que antes habían intentado seguir
los tres jóvenes.

-¡Louis! -Gritó Liam.

-¡Zayn! -Exclamó el rubio.

Los jóvenes, incluyendo a Louis que se bajó de un salto, se acercaron al moreno, que aún no era
capaz de decir palabra alguna.

Harry había seguido al sujeto al galope por entre los árboles, pero prefirió regresar para proteger
a los chicos.

A los pocos segundos unos pasos les llamaron la

atención. De entre el follaje apareció un rostro conocido para el de ojos azules.


-Harry, ya sabemos dónde esconden el libro -Dijo el joven de barba y melena.

-Para quienes no lo conocían, este es Dark -Dijo Harry, que no se había bajado del caballo -De
acuerdo, vámonos .

Louis observó a los dos jóvenes, y no pudo evitar sentir celos. Él quería ir con Harry, pero sabía
que más sería un estorbo para el rizado, y eso le molestaba. Louis quería ser el héroe de su
amado, el caballero de armadura que le rescataría si era necesario. Pero no, el de ojos azules era
casi la doncella del castillo que necesitaba ser protegida, y al pensar en eso se sintió humillado
por las circunstancias. ¡Qué injusta era la vida a veces! -Me siento toda una maricona -Pensó.

Dark se subió al caballo y se sentó donde mismo lo había hecho Louis antes, detrás de Harry.

El rizado forzó al caballo a quedarse quieto para poder hablarle a los jóvenes.

-Mi humilde opinión es que lo mejor sería que regresaran a la mansión. El policía los buscará y no
sería bueno que extrañase a ninguno. Digan todo lo que ha pasado...

-¿Será bueno decirlo tal cual? -Le interrumpió Niall.

-La verdad se sabe tarde o temprano, no es bueno que luego parezcan unos mentirosos.

-De acuerdo -Respondió el rubio.


-Louis -El rizado desvió su mirada hasta los ojos ansiosos de su amado. -Espérame.

-¿Vendrás a la mansión?

-Sí, cariño. Vendremos más tarde.

Louis se sonrojó. No se acostumbraba a los apelativos amorosos de su rizado delante de sus


amigos. Sabía que era una tontería sentir vergüenza por eso. Hace una semana sus amigos
hubieran muerto de un infarto, si hubiesen escuchado tales palabras, pero las cosas habían
cambiado tanto en tan pocos días.

El de ojos azules vio perderse a los dos hombres entre los árboles, y su corazón se fue detrás.

Minutos más tarde, los cuatro jóvenes ya habían contado el relato completo al Teniente Wendt.
Éste los había interrogado incesantemente, intentando provocar las supuestas contradicciones
que todo policía espera hallar en sus potenciales sospechosos. Pero tales contradicciones no
ocurrieron, y el policía barrigón comenzaba a creer que sus sospechas estaban mal orientadas.
Mientras meditaba el asunto, observaba los rostros de los chicos cuidadosamente, al mismo
tiempo que masajeaba su prominente barriga. Algo no estaba encajando del todo en la historia,
tomando en cuenta todos los detalles relatados por los diferentes protagonistas del caso. Los
cuatro jóvenes universitarios, el curador-historiador, el jefe administrativo, y los otros dos
personajes enigmáticos que aún no había podido localizar. Definitivamente, a este rompecabezas
le faltaban piezas. Esas piezas eran personas que no estaban identificadas y que por alguna
razón apetecían una llave antigua, hasta el punto de crear semejante barullo. Sin embargo, aún
no descartaba de su lista de sospechosos al tal Dark y sobretodo

a Harry. Esos eran demasiado extraños, su juego de señores del misterio no le terminaba de
convencer. Esto no era una novela de Dan Brown. Así que el misterio aquí no servía. Había
encendido un cigarrillo para concentrarse mejor, paseando de acá para allá.

Mientras cavilaba sus ideas, escuchó los pasos de otras personas. Todos habían permanecido en
el salón de la mansión. Así que con suma atención observó a los nuevos personajes que se unían
a la fiesta. Y cuando el policía vio entrar a Harry, se le cayó la mandíbula por la sorpresa, el
cigarrillo fue a dar al piso y Markus se apresuró en ir a recogerlo y apagarlo.

Markus Frank ya estaba al borde de la histeria. La policía, que lo había registrado todo, más de
algún destrozo había hecho. Su constante trajinar por todos lados, dejó rastros de mugre por los
pisos. Algún jarrón quebrado en una de las habitaciones, y basura por todos lados. Había que
sumarle al creciente estado de estrés de Markus, el hecho de tener que llamar a todos los
empleados para que evitaran ir a la mansión, a pesar de que las labores normales ya debían
recomenzar en dos días. El período de descanso para los empleados de la mansión
forzosamente debía ser alargado. Suerte para algunos, desastre para el pobre Markus.

El Teniente Wendt aún no recogía su quijada, mientras observaba casi divertido el rostro de
Harry, calcado al Harry del cuadro. Era realmente cómico ver cómo el policía barrigón,

alternadamente miraba a la pintura y al rizado.

-Dichosos mis ojos que lo ven por fin -Remató el teniente a su extraña reacción.

Luego de esa breve presentación, a los dos jóvenes magos les había tocado el turno del
interrogatorio. Incansable, el policía hacía y rehacía las mismas preguntas de diferentes formas,
intentando provocar la acusatoria equivocación de parte de los jóvenes.

-Así que usted vino a la mansión la noche de la tormenta, ¿No es así?


-Más o menos.

-¡¿Cómo que más o menos?! ¡¿Usted cree que yo soy un payaso aquí?!

Louis se rió por lo bajo, -Por la nariz colorada cualquiera se confunde -Pensó.

-Señor Tomlinson ¿Podría decirme qué le causó tanta gracia?

Harry al adivinar el pensamiento de Louis, debió morderse el labio para no reírse él también.

-Nada que tenga importancia Teniente.

-De acuerdo. Señor Cox, usted estuvo aquí la noche de la tormenta.

-Sí -Respondió conciso Harry.

-Es decir, que usted vino esa noche...

-Más o menos.

-¡Por la misma mierda! -La barriga del hombre casi dio botes con el esfuerzo de tomar aire. El
policía contó hasta 10 para no seguir explotando. -Señor Harry Cox ¡¿Podría usted explicarse
mejor, antes de que me dé un soponcio?!

-Esa noche estuve aquí pero no de manera física.

Silencio. Ni siquiera se oían grillos.

-Pe-pero ¿Entonces? -El semblante perturbado de Louis mostraba el impacto de tal afirmación del
rizado -Pero si tú y yo hicimos el amor ¿Verdad?

-¡Señor Tomlinson, por favor!. ¡No queremos saber tantas intimidades! -El barrigón se echaba aire
con su libreta -Responda Harry -Agregó.

Harry sonrió. Eran ocasiones como estas en que la inocencia de su amado le volvían loco, y unas
ganas casi incontrolables de besarlo le estaban comiendo la boca.

-Sí Louis, es verdad. Pero fue mi yo astral.

-¡¿Y tú Yo Astral me hizo sangrar?!

-Oh Dios mío, estos jóvenes de ahora. Las cosas que se entera uno -El policía se sentó, sin dejar
de darse viento con su libreta.

Niall y Zayn a duras penas controlaban la risa, y Liam junto a Anton y Markus intentaban
esconder el rostro, llenos de vergüenza ajena.

-OK, me rindo. Continuamos mañana. Por ahora los dejo en paz. ¿Recomendación? No
desaparecer. Los quiero aquí a todos mañana por la mañana. A todos sin excepción.

Harry se acercó a Louis y le susurró al oído.

-Necesitamos hablar, Louis. -Miró hacia donde estaba Anton, al mismo tiempo que intentaba
disimular -Tus amigos,

tú, Dark y yo. Tenemos un plan. Estaremos afuera.

-Ok. Yo les aviso.

-¡Ah! Cariño, trata de que ni Markus ni Anton se enteren.

-¿No confías en ellos?

-No -Le dijo y con un dedo le acarició los labios a Louis. Luego lo besó -Te amo, Louis.

-Aún me debes la taza de té ¿Recuerdas? -Louis bajó la mirada algo avergonzado -Ayer ni
siquiera le dimos un sorbo. -Harry rió levemente y lo miró con ternura.

-Es que ayer preferimos comer un buen sandwich con mantequilla -Le respondió el rizado -Y
estoy seguro de que eso te gustó más ¿Verdad?

El de ojos azules se esforzó en corresponderle la mirada, y por un instante lo logró. Pero el rubor
subió a sus mejillas otra vez, y sonrió resignado, mirando hacia el suelo.

-Debo confesar que la mayonesa estuvo igual de maravillosa. -confesó

Zayn permanecía sentado sobre una banca con madera barnizada y patas de fierro. En una mano
sostenía un vaso con algún tipo de jugo, y en la otra tenía un sándwich.

Vio acercarse al rubio, que acababa salir del patio de servicio. Niall caminaba lentamente,
dubitativo. El moreno quería correr a su brazos, y al mismo tiempo salir huyendo. Un dolor espeso
en el pecho no le dejaba respirar bien, el dolor de saberle tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

El rubio vestía una camiseta blanca y unos jeans negros, tenía las manos en los bolsillos, y
mientras se acercaba, no levantó la mirada del suelo ni una sola vez.

-¿Qué opinas?

-¿Ah?

-Que qué opinas.

El moreno sintió que un puño doloroso apretaba su corazón.


-¿Sobre?

-¡Zayn despierta! -Se sentó junto al moreno -Sobre lo que dijo Harry y ese Dark por supuesto.
¿De qué más iba a estar hablando? Además que ese Dark no me gusta, no me gusta nada. -El
moreno suspiró algo aliviado, pero sólo un poco.

-Bueno, ellos hoy no fueron muy explícitos, hay cosas que quedaron en la nebulosa, pero eso es
costumbre de Harry y del otro tipo al parecer. -Le dio otra mordida a su sándwich -En realidad,
sólo nos dijeron lo que nos compete a nosotros, y eso me hace sentir algo utilizado. Siento que de
todas maneras no nos dirían nada más porque no les conviene que sepamos tanto.

-Sí, es verdad. Y que Liam se ofreciera de voluntario fue un alivio.

Zayn le dio un sorbo a su jugo y una tremenda mordida a su sándwich una vez más.

-¿Qué comes?

-Un sándwich.

-Ya sé. -movió la cabeza haciendo un gesto de burla con su boca. - Puedo verlo. ¿Pero de qué?

-De poll- con pimentón. -contestó con la boca llena


-¿De polla con qué?

-¡¿Cómo que de polla?! Pollo, pollo -Tragó -con pimentón.

-Ah ok, por un momento me asustaste.

Zayn sin mirarlo, volvía a dar otra mordida a su emparedado.

-Zayn... Emmmm -El rubio se miró las manos. Mala señal -Discúlpame por lo del beso, no debí
hacerlo. Lo siento.

Y el moreno sintió que la garganta se le cerró. El trozo de pan quedó atrapado en su boca. Hizo
un esfuerzo mayúsculo y lo tragó, raspando su garganta.

-¡¿Lo sientes?! -Los ojos del moreno, casi siempre algo rasgados, almendrados, se abrieron
como plato. Un color blanco se apoderó de sus mejillas -¿Estas... Estás arrepentido? Por si lo
olvidaste, fue algo más que un beso. ¡Niall que ha sido más que un beso todo esto, cada
encuentro contigo ha sido más que un simple beso, aunque no lo recuerdes! -De pronto el sabor
del jugo y el sándwich se habían vuelto amargos en su boca.

-Bueno, es que hoy actué sin pensar y...

-¡Mierda Niall! ¡Deja de jugar conmigo! -Se paró y entró a la cocina dejando el resto del pan y el
vaso con jugo a medio terminar sobre la mesa. Pasó por el lado de Louis sin mirarlo siquiera.
El de ojos azules le quiso preguntar qué le pasaba, pero el tinte rojizo sobre las mejillas del
moreno le indicó que no estaba de humor para responder preguntas.

Al salir más allá del patio de servicio, supo inmediatamente que la razón del disgusto de su amigo
tenía que ver con el chico sentado sobre la banca, cabizbajo.

-¿Quieres hablar?

-Deberían llamarme Niall alias "La Mosca" porque donde me paro dejo mierda, donde me pongan
la cago.

Louis se rió ante la ocurrencia de su amigo.

-Niall, no creo que sea tan terrible.

-Sí lo es. Me he vuelto un especialista en herir a mi amigo. -Y rompió a llorar. Louis sin saber qué
hacer, intentó abrazar a su amigo, pero al final sólo pasó el brazo por su hombro, mientras le
daba pequeñas palmadas. -No sé qué me pasa. No entiendo nada. Hoy besé a Zayn mientras
dormía, se suponía que sólo sería un beso pequeño, pero mi cuerpo me traicionó y mi beso se
volvió más intenso y Zayn se despertó.

-¿En serio? ¿Eso fue en la mañana?


-Sí. Yo pensé que él se enojaría conmigo, me asusté y me alejé de él, pero se levantó y se acercó
a mí, y me besó con tanta pasión.

-¿Y tú qué hiciste?

-Le correspondí. Si Liam no hubiese llegado no sé qué más hubiera pasado. Yo me metí al baño,
me di una ducha fría -Rió mientras se mordía el labio -Y luego esperé a que ya no estuvieran en
la habitación para salir. Me escondí como un cobarde.

-¿Hablaron del tema más tarde?

-Sí, recién. Y la volví a cagar. Le dije que había actuado sin pensar. Que me disculpara, que lo
sentía.

-¿Que estabas arrepentido? -El rubio asintió con su cabeza -¿Y estás arrepentido?

Las lágrimas volvían a correr por las mejillas de Niall.

-No

sé -Dijo en un suspiro -No sé qué me pasa.

-¿Te doy mi diagnóstico? -El rubio volvió a asentir -Creo que te estás enamorando. -Niall se
quedó mirando al de ojos azules con la boca abierta.
-¡Pero si no soy gay! -Louis dio un suspiro de resignación.

-El amor no tiene condición sexual. Al amor no le importa si eres gay o hetero. El amor sólo
necesita un corazón para vivir.

Niall sonrió.

-Yo siempre creí ser hetero, bien hetero.

-Yo también. Y mírame ahora, ando feliz dándole por todos lados y me sigo sintiendo macho. -Los
dos se rieron.

-¿Tú lo amas?

-Más que a mi vida.

-¿No encuentras extraño haberte enamorado en tan pocos días?

-Es que yo creo que toda la vida esperé a alguien como él. Quizás lo he amado desde siempre.

El típico crepitar de los cascos de un caballo sobre la areniscas les distrajo. Sobre la montura un
jinete de intensos ojos verdes no hacía más que mirar al joven de ojos azules, que de sólo verlo
aparecer, sus mejillas se sonrojaron y una sonrisa boba se dibujó en sus labios.

Harry a modo de saludo meneó la cabeza hacia arriba.

-¿Quieres ir a dar un paseo? -Louis no lo pensó dos veces, y tomando la mano de su rizado se
subió al

caballo.

Partieron a galope suave.

Ah qué bien se sentía estar abrazado a Harry. Esa sensación de bienestar le quitaba toda razón.
No era posible estar así, enfermo de amor. Porque definitivamente aquello no podía ser otra cosa
más que locura. Quería estar con él todo el tiempo. Y si le llegase a romper el corazón podría
morir. Quitó ese último pensamiento de su mente, y se concentró en el momento. Sólo disfrutaría
de estar muy juntos los dos, sin cuestionarse nada.

La pequeña cascada, que seguramente, más abajo alimentaba a la laguna en medio del parque
de la mansión, parecía refrescante, y Louis no pudo evitar recordar esa otra cascada junto a una
laguna en medio de un bosque donde estuvieron juntos.

Ya no hacía calor. La tarde ya se rendía a las sombras de la noche. Y sintió el impulso de meter
sus pies en el agua. Pero al ver que Harry no insinuaba nada, decidió esperar.

Bajaron del caballo, y el rizado se sentó sobre la hierba junto al riachuelo. Como siempre, vestía
de un escrupuloso negro, un suéter ceñido, manga larga, con unos jeans ajustados. En los pies
llevaba unas botas casi sin taco, con caña, que subían hasta un poco más arriba de su tobillos.
Su cabello como siempre liso, le caía hacia el lado derecho, cubriéndole parte de su cara. Apoyó
sus manos en el suelo más atrás que sus caderas. Louis se puso a su lado pero con las piernas
cruzadas. Harry no había hablado, y eso le extrañaba. Quería preguntarle qué le ocurría, pero

sintió miedo. Decidió esperar aunque no le gustaba su silencio. Lo miró por un instante justo en el
momento en que el rizado mordía su labio inferior, y eso le puso más nervioso.

-Louis ¿Confías en mí, verdad? -Lou tragó saliva.

-¿A qué viene esa pregunta?

-No te puedo contar todo, una parte de mi quisiera, pero tengo voto de silencio para ciertas cosas.
-Movió la cabeza como queriendo espantar ciertos pensamientos y volvió a morderse el labio -Yo
te amo, siempre te lo digo, y también te he dicho que no lo olvides.

-Sí, lo sé, lo sé.

-Pero lo olvidas, y todo se tuerce en tu mente. Sé que no es tu culpa, pero quisiera que esta vez
lo tengas presente. Yo te amo y eso nunca, nada lo va a cambiar.

-¿Por qué no puede ser más fácil?, ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?

-Es necesario que en esta época resolvamos todo. Porque quiero pasar el resto de mi vida junto a
ti. Si no lo solucionamos ahora, tú y yo jamás podremos estar juntos.

-A veces no entiendo nada. Y sólo me dejo llevar por las circunstancias, esperando que ellas me
muestren lo que vendrá, pero la mayor parte del tiempo estoy perdido.
-Debes recordar Louis, para que entiendas todo... recuérdame.

-¿Y cómo puedo hacer eso?

Repentinamente una brisa sopló sobre los árboles donde estaban.

Harry hizo un ademán para que Louis guardase silencio, y se concentró en el viento.

-Debemos irnos. Debemos prepararnos para llevar a cabo lo que planeamos.

-¿Pero no íbamos a llevar a cabo el plan mañana?

-Algo ocurrió, me temo que será esta noche.

-¿Cómo lo sabes?

-Lo sé. No te puedo explicar ahora eso.

-Aún me debes explicación de muchas cosas Harry, como lo de tu "Yo Astral" en nuestra primera
vez juntos.
Harry se rió. Le encantaba Louis así, tan ingenuo, inocente e ignorante en metafísica. Louis se
avergonzó y llevó la mirada a sus pies.

-Las explicaciones te las daré cuando el peligro haya pasado, no ahora. Vamos debemos
preparar a Liam.

-Emm, no creo que Liam esté muy feliz. Una cosa es ser señuelo en el día, pero otra es ser
carnada en la noche en medio de un bosque. -Harry hizo un gesto de molestia -Harry ¿No
prefieres que sea yo? Total ya he andado por los bosques en la noche, medio perdido.

-¡No! No Louis, tú eres mi punto débil. No quiero sonar así, pero es la verdad. No sólo mi punto
débil, sino que además una parte importante de todo lo que quieren obtener. -Se puso de pie y
avanzó hacia el caballo, Louis le siguió. De repente Harry se dio media vuelta quedando de frente
al de ojos azules que no alcanzó a frenar chocando suavemente con el cuerpo del rizado.

Estaban cara a cara, con muy poca distancia entre ellos. El mago tomó el rostro de Louis entre
sus manos, lo besó, y con sus labios abrió los de su amado. Suavemente movía su boca
acariciando la otra, acariciando su lengua con la propia. Un beso sensual y calmado. Se
separaron con los ojos brillantes de emoción, sin decir palabra. Hubo sólo silencio, esta vez no
hacía falta nada más. Luego de un instante que les pareció eterno, Harry volvió a hablar -No
quiero que nada te pase. Louis, ya te perdí una vez, no dejaré que nadie nos vuelva a hacer
daño. -Un breve beso antes de subir a la cabalgadura, y se fueron.

Una vez que llegaron a la mansión, todo el mundo se revolucionó. Necesitaban reunirse los
cuatro estudiantes con los dos magos, pero Markus y Anton seguían merodeando. Así que
decidieron ir hasta las antiguas caballerizas, y uno a uno se fueron escapando de la casa para
juntarse en ese lugar y repasar los puntos claves. Harry tomó la palabra otra vez.

-Liam, debe adelantarse todo, mañana no nos sirve el plan. Debe ser hoy.
-¡¿Qué?! ¡Pero si ya casi es de noche! ¡Me voy a perder, me puedo accidentar!

-Si no lo quieres hacer entonces se lo pediremos a alguien más.

-¿Y Louis? Él ya ha andado por ahí solo.

-No puede, correría mucho peligro. Liam, a ti no te quieren.

-Gracias, el sentimiento es mutuo. -Harry rodó los ojos ante el comentario del castaño.

-Liam, no lo decía en ese sentido. Louis es una parte fundamental

en esto, y es peligroso para él. A ti no te harán daño.

-De acuerdo, está bien -Dijo el castaño resignado -Yo iré tal como dije.

-Resumen entonces -Intervino Dark -Liam va a pie hasta un supuesto punto secreto del bosque,
donde un mago dejará la llave, para entregarla a Louis . Debes procurar que Anton se entere por
casualidad.

-Sí, no será difícil hacerte el inoportuno y desubicado -Le dijo el moreno -¡Tienes un talento para
eso!

Liam miró al moreno con cara de pocos amigos.


-Luego debes esperar en el punto que ya dijimos hace unas horas. Y rogar que lleguen a quitarte
la llave. Entonces nosotros rescataremos el libro. Niall y Zayn deben estar pendientes de que su
amigo esté bien, y avisar en caso de emergencia a Louis por radio si es que hubiera algún
contratiempo. La idea es que ustedes dos se encuentren a cierta distancia, como lo tenemos
fijado, y Liam avisará luego por radio cuando se vayan y lo dejen en paz.

-¿Qué tal si los que me intercepten no estén felices de no encontrar nada, y las emprendan
conmigo por venganza?

-No será así, porque encontrarán lo que andan buscando -Dijo el rizado, mientras extendía una
llave en forma de flor de lis -No es la verdadera, es sólo una copia.

-Y sólo recuperaremos la verdadera llave de la flor de lis cuando tengamos en nuestro poder el
libro. -Concluyó el otro mago.

-Ok. ¿Hora de la misión?

-22 horas, Liam. Suerte para todos. Y no te sientas inútil Louis, por ahora debes estar en las
sombras.

Louis, sorprendido de ser tan transparente para Harry, le sonrió al rizado dándole entender que
aceptaba aquello, que comprendía sus razones, aunque fuera a medias.

-Harry y yo iremos ahora a esconder la llave donde dijimos. -Agregó Dark.


Volvieron a la mansión de manera separada, intentando no llamar la atención de Anton o Markus.
Todos estaban nerviosos, y Louis además se sentía algo frustrado.

Liam se preparó una ensalada de frutas, que bañó en yogurt de fresas. Los nervios no le
permitían ingerir alimento, pero sabía que necesitaba comer algo. Escuchar los pasos de Anton le
alteraron aún más. Esa sería la oportunidad.

-¿Te pasa algo?

-No, no. Emm Debo salir a un... Bueno debo hacer algo, y me preocupa el policía, por si viene y
no me encuentra. Es que debo hacer algo urgente hoy en la noche... -La verborrea del castaño
revelaba su nerviosismo.

-Calma, calma. ¿Necesitas un vehículo?

-No, no.

-¿Irás en el de Louis?

-No, sí, emm no sé, no creo. Me voy a pie.

-¡¿A pie?!, ¿Estás loco? Son muchos kilómetros hasta la autopista... ¿A dónde vas?
La cara de intriga de Anton confabulaba con la notoria intranquilidad del

castaño

-En realidad, voy en la dirección opuesta. -Dijo apuntando hacia el bosque - Es que se supone
que no debo decir nada a nadie más -Liam bajó la voz hasta llegar a un susurro -Es un secreto.

-Pues en mí puedes confiar, soy una tumba. No le diré nada a nadie. -El historiador acercó su
oído a la cara del castaño.

-Es que los de esa orden extraña nos dijeron que encontraron la llave de la flor de lis, y la dejarán
en un sector del bosque, para que podamos recuperarla y ellos quedar libres de sospecha.

-¿Markus lo sabe?

-No, pero por favor, no le diga a nadie más, se supone que es un secreto. ¿Podría distraerlo?

-No te preocupes, yo me encargo de eso. Conmigo ese secreto está a salvo. Necesitamos
recuperar esa llave. ¿A qué hora quedaste de encontrarte con ellos?

-A las 10 de la noche, iré solo. Los demás son unos miedosos. Pero según lo que sé es que no
veré a esos magos. Ellos sólo me señalaron el punto del escondite.

-Y... ¿Cuál es ese escondite?, ¿Dónde queda?


-Eso no lo voy a decir. Bueno, es mejor que me prepare, falta poco.

-Claro, anda, anda.

Anton vio salir a Liam de la cocina por el pasillo, y sacó su teléfono móvil.

-Hola. Cambio de planes.

********************************

-¿Se

lo creyó?

-Sí, es que casi todo lo que dije era verdad.

Louis movió su cabeza.

-Espero que no hayas hablado de más.

-¿Ven, lo ven? Yo les dije que éste era experto para ser inoportuno, y ahora boca floja.
-¡¿Qué te pasa a ti?! -Dijo el castaño molesto, avanzando hacia el moreno.

-¡Un momento! -Niall se interpuso en el camino del castaño -¡No vamos a echar a perder ésto
sólo por dos niños mal criados! -Aguardó en silencio que todos se calmaran -Ahora, Liam, ¿Qué
es lo que sabe Anton realmente?

-Que iré al bosque a las diez, y que en un lugar, que no especifiqué, los magos dejaron escondida
una llave para que la recogiera yo porque todos ustedes son unos miedosos.

-Gracias Liam, tan dulce tú -Dijo con sarcasmo el moreno.

-Ok, ok, shhhhh Zayn -El moreno cruzado de brazos se negaba a mirar a Niall -¿Zayn? -Repitió el
rubio.

-Está bien, está bien. -Le respondió Zayn, fijando su cristalina mirada en los ojos de Niall por
primera vez desde la discusión, provocando con ese simple acto toda una tormenta química en su
sangre. Así que desvió la mirada, porque la de su amigo le quemaba.

-Bien -Louis pensativo, parecía distante de toda la tensión que generaban los ánimos de sus
amigos. Se seguía sintiendo como la damisela que permanecía en el castillo resguardada

por un dragón, para que los malos no le hicieran daño, o no la fueran a raptar. Que era un
hombre, ¡Maldita sea! Como los demás, y no la preciada joya de un príncipe. Ese detalle le
estaba empezando a molestar de veras. Sin salir de esa apatía continuó hablando -Creo que todo
va como debería. -Miró su reloj, eran las 21 con 45 -Ya es hora.

Vestido de negro, Liam sólo era visible en la oscuridad por su cabellera. Ya la luna comenzaba a
menguar, así que su luz era menos brillante. Repasó mentalmente el camino ya ensayado hacía
varias horas durante la tarde. Y equipado con una linterna y su radio avanzó por la huella que se
internaba en el bosque.

-Ay mamacita, ¿Por qué me meto en estos líos? -Pensaba, mientras miraba hacia atrás cómo la
casa se iba perdiendo entre el follaje. A cierta distancia y por otro sector, Zayn y Niall se
disponían a partir al lugar que ellos tendrían como base. Ni cerca ni lejos de dónde debía llegar
Liam.

El corazón del castaño estaba en su boca, no en su pecho. Estaba a punto de salir despavorido
de tan rápido que le latía. Unas pequeñas gotas de sudor se asomaban en su frente, y sentía las
manos húmedas. De pronto, el silencio que sólo era cortado por sus pasos entre la hierba, fue
interrumpido por un buhú, buhú. Liam casi paralizado detuvo su marcha, y se quedó escuchando.
Buhú, buhú. Otra vez. Buhú, buhú. -Que no te das cuenta que es un búho, estúpido -Se regañó.

En cualquier momento aparecería ese tipo medio ninja, y a cada instante creía

verlo detrás de algún árbol.

Por eso apuró el paso. Quedaba poco. Sabía que lo más probable era que lo estuvieran
siguiendo, y no precisamente por sus amigos.

Al llegar al punto pactado, suspiró de alivio al comprobar que no había nadie más en el lugar.
Pero de pronto, el miedo asestó un golpe en su psiquis. -¿Y si nadie venía? Adiós plan maestro -
pensó.

Se quedó allí, parado, pensando, su cerebro intentaba coordinar todos los detalles, tratando de no
olvidar ninguno. -Debo disimular, debo hacer como que busco la maldita llave hasta que la
encuentre -Pensó, y comenzó a buscar, fingiendo andar medio perdido.
Buscaba y buscaba -Nadie viene -Pensaba nervioso. -Ok. Veamos si así aparece alguien. -Y se
acercó al lugar específico donde estaba la llave. La sacó mostrándola, o intentando hacer notoria
su presencia.

-Creo que eso es mío, guapo. -El castaño se giró, y sus ojos casi se salieron de sus órbitas
cuando ante sus ojos apareció una pelinegra, de cabellos largos, frondosos y ondulados, sus ojos
claros y almendrados brillaban bajo la tenue luz de la luna. Liam apuntó su linterna a esa imagen.
Era alta, y vestía una especie de túnica larga y oscura apegada al cuerpo, era abierta adelante
hacia el costado izquierdo, y un cinturón metálico le ceñía la tela a su cuerpo, para que no se le
abriera. Se veía su escote, sensual, hermoso, exuberante, y el castaño supo que no llevaba
sujetador.

Tragó saliva. Sobre su cabeza llevaba una especie de diadema, sujetando con ella algunos
mechones. Tenía unos labios carnosos, y una nariz pequeña, muy bien definida. Era hermosa.
Más que hermosa, era maravillosa. La túnica se le habría a la altura de la pelvis, dejando ver un
muslo terso y bien formado, sus pantorrillas estaban envueltas por las correas de sus sandalias.
Parecía una diosa romana. Más atrás aparecieron otras muejeres casi tan bellas como ella. -¿Me
lo das? Eres castaño, me encantan -Su voz sensual le ponía el corazón a mil. Con la mano
estirada se acercó a Liam, quien tieso como una momia, sólo era capaz de respirar con dificultad.

En el instante que le quitaba la llave de su mano, la mujer la lanzaba y la recibía otra de las
chicas que partieron corriendo, posiblemente a entregarla a alguien más. Liam absorto en esta
maniobra, no supo cómo quedó de espalda en el suelo.

-Mientras ella hacen su tarea, yo me divierto ¿Te parece?

-¡¿Qué?! -Y la mujer rozó su entrepierna con las uñas mientras se pasaba la lengua por los labios
-Señorita, por favor -Y las manos de la mujer se colocaron sobre su miembro apretándoselo con
firmeza pero sin brusquedad. -¡Ah! ¡Por favor no! -y le seguía masturbando por encima de la ropa.
-¡Pero este amiguito sí que lo quiere! Ya está despertando -La mujer, estaba encima de Liam,
algo más debajo de sus caderas, mientras le abría el pantalón. Él intentaba detener

sus hábiles manos, pero sin mucho resultado. De verdad se estaba sintiendo algo humillado.

-¡No tengo condón!

-¡Qué me importa! Hoy no lo vamos a necesitar -Abrió su túnica dejando a la vista su monte de
venus. No llevaba pantaletas ni nada parecido.

-Señorita, por favor-Y su pene estaba afuera, mientras ella lo masajeaba con energía. Adiós
voluntad. Con los ojos nublados, vio como ella rozaba con sus uñas la punta de su miembro. El
pene erecto del castaño se mostraba orgulloso a la tenue luz de la luna. Sintió el placer invadirle
cada poro de su cuerpo. Y el deseo le quitó el último vestigio de razón, cuando sintió la cálida
humedad de su lengua. La mujer gimió quedando evidente en su quejido el placer que le producía
aquello. Metió todo el miembro en su boca, y succionó hábilmente, un ronco gemido proveniente
de la seca boca del castaño irrumpió en el silencio de la noche. Luego de un breve instante ella
quitó su boca. Se sentó bien erguida, acercó su pelvis a la de Liam, y juntó la punta del pene con
su propio sexo, para provocar el roce. El castaño gemía a gusto.

Liam, no era capaz de pensar de manera coherente, y sólo podía contemplar los senos de la
mujer con los pezones erectos, mientras se balanceaba con su pene metido entre las piernas, sin
llegar a la penetración. Rozándole, frotándose con su miembro una y otra vez.

-No -Susurró el castaño jadeante.

-¿No qué? -Preguntó ella entre gemidos.


-¡Liam!, ¡¿Dónde estás amigo?!

La voz de su amigo Niall llegaba desde un planeta desconocido, porque Liam estaba en el de
Venus.

-¡Qué mala suerte! -Dijo la mujer -Tendremos que posponerlo querido -Lo beso brevemente,
mientras los gritos de sus amigos se escuchaban más cerca cada vez -Adiós guapo -Se levantó y
se fue en la misma dirección que el grupo de muchachas.

Casi al mismo tiempo, Niall y Zayn aparecieron en el lugar mientras Liam permanecía de
espaldas con el pantalón abierto y su pene afuera y erecto.

El moreno y el rubio abrieron la boca y los ojos al mismo tamaño.

-Liam. ¿Qué haces masturbándote en medio de la misión? ¡Eres un irresponsable y un pervertido!


-Le reprochó el moreno.

El castaño intentó arreglarse lo más rápido que pudo mientras se ponía de pie, todo avergonzado.

-No me estaba masturbando. Había una mujer, y sólo me sedujo y yo, y yo... -Y se puso a
lagrimear -Esto es lo más humillante que me ha pasado -Y se tapó el rostro con las manos.

-Vimos al grupo de mujeres, pero creímos que estabas sólo, herido y que sé yo, inconsciente
tirado en el suelo, pero no, ¡Estabas caliente tirado en el suelo! ¡Y que además no contestabas la
radio imbécil! -Le gritaba el rubio.
-¿La radio? -Dijo destapándose el rostro, extrañado -¿Me hablaron por radio? Pero si nunca se
escuchó nada. -La buscó con la mirada y con ayuda de las linternas, y ahí estaba

junto a una piedra un par de metros más allá. Niall la recogió y la observó.

-No está encendida.

-¿Había que encenderla?

-Liam, no eres más estúpido porque no te levantas más temprano -Reclamó el moreno, muy
enojado.

-Zayn, todo está bien -El rubio había bajado la voz para calmar la situación una vez más -Liam
¿Se llevaron la llave?

-Sniff, sí. Se la llevaron sniff las mujeres.

-De acuerdo, cálmate. Vamos a la mansión. Nuestra parte terminó.

En la mansión, Louis se paseaba en su habitación cada vez más nervioso. Ya había pasado casi
una hora sin saber nada. Miles de ideas llenaban su cabecita, pensando que todo había resultado
mal, que quizás su amigo Liam ya estuviera muerto o mal herido, o que se los habían raptado a
todos. Definitivamente no había nada peor que sentirse así de inútil. Luego se tranquilizaba
porque no había tenido ningún llamado por radio avisando de algún contratiempo... ¿Y si los
secuestraron antes de avisar por radio siquiera?
-No puedo seguir aquí esperando, mejor voy -Pensó dispuesto a salir a buscar a sus amigos. Bip,
bip, la radio -Adelante, aquí base-Respondió.

-Louis, -Era la voz de Zayn y el de ojos azules respiró aliviado -Vamos para allá. Todo resultó
bien, excepto de un pequeño percance que le ocurrió a Liam.

-¡Que a mí no me ocurrió

nada imbécil! -Se alcanzó a escuchar más lejos la voz del castaño.

-Bueno, bueno, allá te contamos, cambio -Continuó el moreno.

-Ok, los espero. Cambio y fuera.

Unos minutos más tarde llegaron sus tres amigos. Apenas entraron a la habitación Louis les llenó
de preguntas.

-¿Qué sucedió?

-Que se llevaron la llave. -Respondió breve el rubio.

-¿Cuántos hombres eran?


-No eran hombres -Habló bajito el castaño, hablando más para sí, que intentando responder -
Eran mujeres.

-¿Mujeres?, ¿cuántas?

-Como 5 o tal vez 6. -Mientras el castaño respondía algo incómodo, Louis se dio cuenta que Zayn
tenía esa media sonrisa tan típica en él cuando se moría de ganas por contar alguna anécdota.

-Ya Zayn, cuéntame, te mueres por contarme. ¿Algo pasó verdad? Algo inusual.

El moreno ya sin ocultar su risa, se liberó de las ansias de decirlo todo.

-Es que Liam, estaba en el suelo, con toda su -E hizo ademanes extraños, como dibujando algo
en el aire -Tú sabes, con toda su cosa fuera. -Liam sólo bajó su cabeza avergonzado -Y yo creí
que se estaba masturbando, pero no -El moreno seguía narrando entre risas -jiji, ¡una de las
féminas lo violó!.

-¡Fui seducido!. Era tan hermosa que si tú hubieras estado en mi lugar hasta lo maricón se te
quita -La risa de Zayn se congeló al instante.

-¡Yo lo mato!

-Exclamó arrojándose sobre el castaño, cayendo al piso -¡Muere! ¡Muere cabeza de orina! -El
moreno sobre el castaño intentaba atrapar su cuello para estrangularlo -¡Me has estado colmando
la paciencia y ya se acabó!
Los otros dos infructuosamente intentaban separarlos.

-¡Suelta Zayn!

-¡Déjalo! ¡Lo vas a matar!

-¡Eso quiero, eso quiero!

-¡Auxilio! ¡Sáquenme esta bestia de encima!

-¡Niall, agárralo del otro brazo!

-¡Ok! ¡Aah! -Un manotazo le llega en la cara. Pero sin prestarle más atención volvió a la carga
intentando quitar la mano del moreno que ya había alcanzado el cuello del castaño. -¡Para Zayn,
para, que somos amigos! ¡Zayn!

-¡¿Qué sucede aquí?! -La voz de Markus se perdió entre los gritos y los jadeos de los cuatro
jóvenes -¡Anton ayúdeme a separarlos!

Los dos hombres tomaron a Liam para quitarlo de debajo del cuerpo de Zayn, tomándolo de los
hombros y los brazos para arrastrarlo mientras el castaño se daba impulso con los pies y las
piernas. Al mismo tiempo, Louis y Niall tiraban del moreno cayendo los tres hacia la derecha.

La habitación era un concierto de respiraciones entrecortadas.


-¿Alguien me puede explicar lo que pasó? -La mirada escrutadora de Markus Frank era severa.

-Liam me ofendió -Le centelleaban los ojos al moreno.

-Lo siento, lo siento. Es que me molestó mucho que te burlaras de mí.

-De acuerdo chicos. Sólo les pido que arreglen sus diferencias mediante el diálogo. Y si quieren
matarse, pues háganlo afuera. No quiero que manchen la alfombra. La sangre no sale fácil.

Acto seguido Markus salió de la habitación algo molesto. Anton sin decir palabra miró al castaño y
le levantó un ceja y Liam le respondió con un guiño. Louis observó todo con disimulo. El
historiador salió también de la habitación en silencio, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Se lo ha creído. Anton cayó en la trampa -Dijo en un murmullo el rubio.

-Que bien -Pero el de ojos azules seguía pensando en aquel que estaba en la otra parte de la
misión. No había sabido nada y el corazón lo sentía cada vez más apretado.

Unos instantes después, bip, bip. El corazón de Louis dio un brinco....

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32.

-Adelante. Cambio.

-Louis, ¿Todo salió bien?. Cambio.

-Harry, estás bien... -Y su voz sonó esperanzada, llena de felicidad -Afirmativo, por acá todo bien,
em cambio -Pensó decirle algo más personal, quería saber si lo vería esa noche, pero se contuvo.
No quería parecer esa damisela del castillo, esperando a su caballero en un blanco corcel.

-Bien. Louis. Por favor no vengas mañana por la mañana. Estaré ocupado. En la tarde veremos lo
del libro. Cambio y fuera. -Y cortó antes de que el de ojos azules pudiera decir nada más.

¿Por qué no podría verlo por la mañana? Sintió celos, tenía celos y no sabía por qué. Le molestó
que fuera tan cortante, que sonara tan frío. -Son exageraciones mías -Pensó. Pero no falta el
"buen amigo" que siempre lo enfrenta a la cruda realidad.

-¿No se supone que te ama? -Preguntó Liam más repuesto.

-¿Por-por qué lo dices?

-Porque si alguien te ama, pues pienso que debería ser un poco más... ¿Tierno? Preguntar cómo
estás, por lo menos

-Posiblemente estaba ocupado, había más gente ¿Qué sé yo?


-O tal vez se avergüenza que sepan que se acuesta con otro hombre. -Como un puñal
atravesaron su corazón las palabras de Liam.

-¡Liam, puedes cerrar el pico! -El rubio miró al castaño tajante. -Es mejor que nos vayamos a
dormir.

-Podríamos comer algo antes -Sugirió el moreno.

-Buena idea.

-Sí, vamos.

Sólo el de ojos azules siguió en silencio, sin poder deshacerse del dolor que le causó la frialdad
de su amado.

Bajaron a la cocina donde Markus y Anton conversaban animadamente, mientras bebían café.
Los cuatro chicos hicieron lo mismo, acompañándolo con galletas de distintos sabores. Los temas
de conversación iban desde el clima hasta la vida universitaria del presente, tan distinta a los que
los hombres mayores debieron vivir. Louis pasaba de todos los temas, haciendo como que
escuchaba, pero sólo su cuerpo estaba ahí, porque su mente y su corazón estaban en una
cabaña en medio del bosque, muy cerca del Parque Hyde Park, pensando en qué estaría
haciendo un joven mago de rizos negros.

Cuando todos se dispusieron a dormir, ya eran pasada la media noche. Louis les siguió sin decir
palabra. Como un autómata dejó que sus pies lo llevaran a su recámara. Luego sin emitir palabra
se dirigió a la ducha, se puso una camiseta a modo de pijama, se metió en la cama y sólo espero
que su amigo Liam dejara de hablar de lo que fuera que tanto le conversaba, mientras él hacía
algún remedo de respuestas emitiendo gruñidos. Pero Liam parecía estar a cien, hiperventilado y
adrenalínico. -De verdad a este le hace falta sexo -Pensó.

Pensó que el sueño nunca llegaría, pero escuchando la cháchara del castaño dejó que su cuerpo
y su mente se relajaran y dejara de pensar en... Él.

............

Ya la mañana había llegado, no quería despertarse pero lo hizo. La cama de Liam estaba vacía. -
Vaya ¿Qué hora es? -Se preguntó. De todos modos, poco importaba porque Harry no quería
verlo esa mañana, y de nuevo su atormentada psiquis le apuñaló el corazón recordando la
distante voz de su amado. Decidió salir a investigar en qué estaban los otros, se puso los
pantalones del día anterior y salió de la habitación. Al ir avanzando por los pasillos y escaleras de
la casa no vio a nadie. Llegó a la cocina, y más extraño fue darse cuenta que faltaban algunos
muebles, y que en su lugar habían otros que parecían de estilo antiguo, sin embargo lucían
nuevos.

Salió más allá del área de servicio, y el sol le molestó, haciéndole lagrimear los ojos, que
entrecerró para poder mirar mejor -Debí traer mis gafas para el sol -Se dijo. Le extrañó mucho
más ver a un hombre trabajando en el jardín. -Se supone que no vendría el personal hasta que la
investigación termine -Pensó.

El hombre se quitó el sombrero y saludó -Buenos días, señor.

-Buenos días. ¿Sabe dónde están los otros?


-Me parece que hay gente en las caballerizas. Amo Louis.

Louis no comprendió la expresión usada por el hombre, pero la verdad es que aún tenía sueño.
Así que asintió y se dirigió hasta las caballerizas.

Al llegar

allá le sorprendió ver a tantos caballos ubicados cada uno en su cubículo. ¿Desde cuándo tenían
caballos en la Mansión-museo?

Avanzó en silencio, pero una voz femenina le llamó la atención. Comenzó a caminar con mayor
cuidado, intentando no hacer mucho ruido. Pero el corazón casi se le paralizó cuando esa voz
dejó escapar un gemido y jadeos que poco dejaban a la imaginación de lo que allí sucedía. Se
preguntó quién sería esa mujer, y con quién estaría. Recordó el grupo de mujeres que se habían
llevado la llave, y pensó que posiblemente se tratara de alguna de ellas con ¿Liam? Podría ser.

Se acercó hacia la bodega donde ayer se habían reunido los seis jóvenes a ver lo del plan de
rescate del libro, y no dudó en comprobar de quiénes se trataban esta vez.

Los gemidos y jadeos de la pareja lo hacían sentirse incómodo, como él si fuera un voyerista,
pero debía comprobar que nada irregular estuviera sucediendo allí.

Abrió la puerta sigilosamente.

-Ah, ah, ah, más Zayn, eso... Ah...


-¿Zayn? -Pensó alarmado -Qué rápido reemplazó a Niall.

-Más Zayn... Así.

-Sí nena... Te amo.

-¿Te amo? -Se repitió mentalmente el de ojos azules. Las palabras del hombre golpearon en su
cabeza. Louis ya no sabía que creer -Esto es peor de lo que pensé. No estoy entendiendo nada.

Terminó de abrir la puerta y grande fue su sorpresa cuando vió a una mujer rubia con la cabeza
llena de bucles, con un vestido largo recogido

hasta sus muslos, con los pechos al aire que eran mordisqueados por... ¡Zayn! Pero vestido de
forma extraña. Louis alcanzó a verle una camisa blanca de mangas aglobadas que terminaban en
un puño del cual salía un pequeño vuelo. La tenía abierta pero de igual forma se distinguía otro
vuelo que bajaba desde el cuello hasta el pecho. Tenía el cabello algo desordenado -Oh
Marianne... -Dijo en medio de un quejido.

-Cof, cof -Louis aparentó una repentina tos para llamar la atención de los amantes.

-¡Louis! -Dijo el moreno.

-¿Zayn qué haces aquí, con ella, y con esas fachas? -El gesto de indignación en la cara de Louis
era más que evidente -¡Qué rápido se te olvidó Niall!
-¡¿Niall?!, ¡¿Cuál Niall?! -Respondió incómodo Zayn, mientras intentaba ordenarse la camisa, y
cerrarse el pantalón.

-Primo Louis, por favor no le digas a nadie. No le digas a mi padre -Los ojos de un azul intenso de
la joven estaban llenos de lágrimas a punto de caer -Me matará si lo sabe -Y se puso a llorar -Y
yo lo amo, lo amo. Amo a Zayn.

Louis tragó saliva. De acuerdo, eso de seguro era un sueño, porque a su mente vinieron los
relatos de Markus sobre la desdichada prima de los Styles asesinada por su propio padre, y no
era posible entonces, que aquello fuera real.

-Está bien, cálmate. No diré nada. Pero no entiendo por qué el ... Mi tío no acepta su romance.

Los dos amantes pusieron cara de extrañeza.

-Louis ... Pero si usted sabe que yo soy un simple empleado de su tío, no puedo estar con su hija.
Eso todos lo saben. No está permitido. -Luego el castaño arrugó su entrecejo y preguntó -¿Está
usted bien? Está vestido muy extraño hoy. ¿Le puedo ayudar en algo?

-No, no te preocupes -Louis miraba a la hermosa chica que dificultosamente se enjugaba los ojos,
y sintió pena por ella. A pesar de su deseo, su futuro sería truncado por un loco.

-¡Marianne! -Un hombre al galope de su caballo venía a toda velocidad vociferando el nombre de
la joven.
-¡Mi padre! -Gritó alarmada.

-¡Escóndete Marianne! Yo lo distraeré.

-Yo me iré con ella para disimular.

-¡Gracias! -Respondió el moreno, y salió al encuentro del padre de Marianne, todo sonriente como
si nada hubiese pasado.

Mientras los dos primos salieron por la puerta trasera, y se fueron a pasear como si en ello
hubiesen estado todo el tiempo. Caminaron rápido un buen trecho en silencio, apartándose lo
más que pudieron de las caballerizas.

-Quería contarte algo, pero no me había atrevido -La joven miró a Louis con cariño -Pude
escuchar que mi padre le decía a un hombre, que no supe quién era, que en la mansión hay un
pasadizo secreto que ni ustedes conocen. Un pasadizo secreto que es tan antiguo como la
mansión. Averigua qué es. Creo que mi padre no anda en buenos pasos.

-De acuerdo,

lo conversaré con Harry.

-Y hablando del rey de Roma -Dijo la chica sonriente indicando al jinete que avanzaba cerca del
bosque hacia ellos.
Louis sintió su cabeza dar vueltas. Era tan igual a su Harry del futuro. Y su corazón se aceleraba
más a cada paso del caballo del rizado.

Venía riendo moviendo su cabeza como si negara algo. Se veía tan hermoso con su camisa
adornada con pequeños vuelos, y cuello alto. Su chaqueta larga abotonada, sus pantalones
ceñidos, blancos, y sus botas para cabalgar perfectamente lustradas.

-Louis, querido ¿Qué haces con esas ropas? No hay carnaval que yo sepa -Rio de buena gana.
Louis se sintió avergonzado. Pero ni siquiera intentaría explicar qué hacía vestido así, a la usanza
del siglo 21.

-Harry. ¿De dónde vienes?

-Luego te cuento -Y le guiñó un ojo mientras se bajaba del caballo y se acercaba hasta él sin
abandonar su sonrisa -No importa cómo andes vestido, siempre es una maravilla verte. Sólo
contigo sale el sol. -Y le acarició la mejilla, poniendo esta vez la mirada triste -No quiero que nos
separen

-No lo harán. No nos separarán -Le dijo. Y su corazón se ensombreció por la tristeza. Quería
contarle que un siglo y medio más tarde él seguiría amándolo de la misma manera -No nos
separarán -Repitió, y su voz se perdió entre las paredes de la habitación.

Abrió los ojos y dejó escapar una lágrima. Vio a su amigo Liam dormido plácidamente en

la otra cama.

La habitación apenas era alumbrada por las primera luces de la mañana. Y sintió necesidad de
hablar con Harry. Decirle que ya empezaba a recordar, que sabía del pasadizo secreto, y que si el
tío de los hermanos lo quería ocultar, era por alguna razón importante.

Decidido se levantó, y se duchó rápido. Se vistió con ropa cómoda, conociendo el largo camino
que le esperaba hasta llegar a la cabaña de Harry. Quería borrara además , de su mente aquella
sensación de vacío que la indiferente voz de su amado le había dejado todas esas horas.

Salió de la mansión con los primeros rayos del sol. Todos los demás aún dormían. Tomó la
bicicleta que ahora dejaba en el patio de servicio, y se marchó.

Ya se había habituado al bosque y ahora le parecía tan familiar que no le provocaba ninguna
dificultad andar por él. Por lo mismo, el trayecto se le hizo más corto que las veces anteriores.

Pasó por debajo de las ramas de los árboles y unos metros más allá divisó la cabaña de Harry.
Sintió su corazón reaccionar a la cercanía de su amado. Pensó que tal vez no estuviese allí. Era
posible. Si Harry no lo esperaba esa mañana, era posible que no estuviera.

En silencio dejó su bicicleta junto a la puerta, y descubrió que estaba entreabierta, iba a entrar
cuando un ligero murmullo más allá de los árboles que rodeaban la cabaña, le hizo

cambiar de opinión, y prefirió investigar qué era aquello.

Había aprendido en esos días, que lo mejor era acercarse en silencio y con sigilo cuando no se
tuviera claro lo que allí sucedía. Y así lo hizo.

A medida que se habría paso entre las ramas de los árboles lo más silencioso que podía. La
suave voz de una mujer llegaba a sus oídos, aunque no se entendía nada de lo que decía. Louis
se preguntó si sería algunas de esas mujeres del bosque, que atacaron a Liam. ¿Y si Harry
estaba en peligro? Sintió un sabor amargo subirle hasta su boca, y cómo ésta se le secaba. Pero
de pronto escucho la voz de Harry que hablaba muy suavemente, casi en un susurro, sin poder
entender sus palabras. Una manos fría y oscura le apretó el corazón. Y la angustia se fue
apoderando de su mente y de su alma, sin saber por qué. Las ramas tapaban y sólo alcanzaba a
ver varios caballos con algunas capas sobre las monturas y otras colgando de las ramas de los
árboles. Pero lo más extraño fue reconocer algunas prendas de vestir, dejadas sobre las ramas
aquí y allá.

Despacio, muy lentamente corrió las ramas que tapaban su visión. Y cuando pudo ver al fin,
deseó con toda su alma estar en su cama aún sumido en un sueño plácido del siglo 19.

Harry estaba unos seis metros más allá, cerca del angosto riachuelo que por allí pasaba, los
caballos y la ropa estaba al otro lado de éste. Harry estaba desnudo de la cintura para

arriba. Su piel blanca como la nieve contrastaba con el negro de sus pantalones. Algo decía,
incomprensible para los oídos de Louis pues su voz apenas era audible. Frente a él una mujer
hermosa, de cabellos oscuros, le decía algo a él también, en un susurro. Ella recorría con sus
dedos los pezones de Harry, y él cerraba sus ojos. El de ojos azules quería quedar ciego para no
ver aquello, pero era imposible, sus ojos ni pestañaban. Congelado en el tiempo, se quedó como
una estatua de barro secada al sol -Harry -sollozó en silencio -¿Qué haces?, ¿Qué haces?-Lo
quería gritar hasta romperse la garganta, pero ganó el silencio. Su voz quedó convertida en leves
gemidos de angustia, en medio del dolor que la traición de su amado le causaba, sintiendo como
lentamente y sin piedad, ni compasión, le rompía el alma y su corazón.

El aire dejó de entrarle en los pulmones cuando la mujer abrió el vestido que llevaba y lo dejó
caer al suelo, quedando a la vista de su amado unos pechos exuberantes, una piel hermosa y un
cuerpo deseable. Vio que la boca de ella se acercaba a esos labios que él mismo había besado
con lujuria, con amor, con pasión.

Louis soltó las ramas para que éstas ocultaran de sus humedecidos ojos castaños la escena
infame de la traición de su amante, de su amor, que ahora era nada, sólo un montón de burla y
engaño que se apilaba sobre las circunstancias, como si fueran basura. Basura como las
promesas dichas en medio de la pasión desatada de un hombre sin escrúpulos para mentir.
Caminó por inercia hasta
su bicicleta, sintiéndole temblar todo el cuerpo, sus piernas apenas le sostenían. Se subió a ella
con dificultad, y partió de allí con el corazón roto, dejando trozos de él regados por el camino.

De pronto, varios cientos de metros más allá, unas súbitas ganas de vomitar le hicieron
detenerse. Botó lo poco que aún tenía en su estómago, pero los espasmos, el reflejo del vómito
no cesaba, y a falta de más alimento que eliminar, comenzó a salir ese líquido amarillento
proveniente de su hígado. Sintió su cabeza arder. Estaba mareado. Los árboles allá arriba daban
vueltas y se sentó un momento a llorar, a calmar su cabeza que no dejaba de girar. Lloraba,
lloraba, sabiendo que no valía la pena.

"El amor no es amor si se altera cuando la alteración encuentra.

O se tuerce con la distancia del distanciado.

¡Oh no! Es una señal eterna y renovada que mira sobre las tempestades

y nunca se estremece"

-¿Por qué, Harry?, ¿Por qué? -Gritó al viento entre sollozos, pero nadie respondió.

-Ha llegado el momento -Dijo Marie muy bajito, mientras con un dedo recorría la aureola de los
pezones de Harry -La llama de la Tríada está a tu izquierda, y la fuente de la creación a tu
derecha -Harry repetía en un susurro las mismas palabras, sin dejar de mirar a la mujer.

Se quitó luego la túnica mientras hablaba calladamente.

-Vestidos de cielo, envueltos en la brisa. Somos simplemente nosotros, sin disfraces, ni caretas.
Tal como

llegamos al mundo. Honestos frente a la Divinidad. Sellando con un beso nuestra hermandad -Y
lo besó castamente. -Crucemos el agua a un nuevo amanecer.

Harry se quitó el resto de la ropa., y ambos, desnudos, cruzaron el riachuelo, y avanzaron más
allá de donde estaban los caballos, más allá de los árboles, hasta donde siete hombres y cuatro
mujeres los esperaban, igualmente desnudos, formando un círculo. Todos se besaron en los
labios, con besos cortos, apenas rozando sus bocas. La mujer de cabellos negros dirigió la
ceremonia, mientras los demás iban dejando ofrendas con frutas, semillas y flores sobre una
piedra rectangular.

Un hombre con una gran espada se acercó al rizado que ahora permanecía al centro del círculo.

-Harry ¿Cómo te llamas?. ¿Cómo hemos de conocerte desde aquí en adelante?

-Con el mismo nombre que usó Harry Styles, como Phantom.

-Pon una rodilla en el suelo -Harry obedeció y él hombre le extendió la espada -Phantom, te
entrego esta espada con la cual no derramarás ni una sola gota de sangre, ya sea de hombre o
de animal, ni siquiera cortarás una flor con ella. ¿Para qué usarás esta espada entonces?

-Para dirigir las energías y apartar el miedo. Para proteger, crear y transformar. Jamás para dañar
a nadie, ni a nada.

-Bendito seas por tus sabias palabras. Hecho está.

Y todos aplaudieron y se fueron acercando a Harry para felicitarlo.


-¡Avanzaste amigo! ¡Avanzaste de grado! -Le gritó Dark, abrazándolo efusivamente

-Algún día llegarás a la cúspide, ya lo verás.

Uno de los hombres trajo las capas y todos se las pusieron. Iban a comerse las frutas que dejaron
como ofrenda.

-Gracias Dark -Aunque sabía el rizado que el abrazo del mago no era del todo fraterno, aceptó
sus muestras de cariño.

-Felicidades Harry... Phantom... -La mujer rió -Estoy muy orgullosa de ti.

-Gracias Marie, estoy emocionado -Le dijo mientras se acomodaba la capa, aunque su corazón
parecía ahogarse sin entender la razón de aquello.

-Lástima que a tu amigo no le agradó vernos juntos al otro lado del riachuelo.

Harry abrió los ojos y el corazón se le detuvo.

-¡¿Amigo?!

-Sí, es una pena. Porque creo que si yo le dijera que no me gustan los hombres, ya no me creería
nada.
-¡Oh Marie! Era Louis -Se agarró la cabeza a dos manos, y la angustia se fue apoderando de su
cuerpo, debilitándole las piernas -Le dije que no viniera, pero nunca sigue las instrucciones.

-Debiste decirle de qué se trataba. Pudiste invitarlo. Como un simple invitado pudo haber estado
perfectamente entre nosotros. Recuerda que él también es de los nuestros aunque no lo
recuerde. ¡Anda!¡Ve con él!

-Sí, sí. Iré -Y partió. Se vistió al otro lado del riachuelo lo más rápido que pudo. Dejó la espada en
su cabaña, subió a su caballo y lo llamó con el viento -¡Louis!

***********************************

Louis llegó a la mansión sintiendo el cuerpo dividido en dos. Su cabeza aún daba vueltas. Ya no
lloraba, pero su cara había perdido todo color, hasta sus labios se veían descoloridos, dándole un
aspecto enfermo.

Llegó a su habitación y extrañamente sus tres amigos estaban en la misma habitación, pero sin
distraerse, por ese detalle, comenzó a arreglar sus pertenencias.

-¡Louis! Ya nos habíamos preocupado por ti. Si no fuera por la cosa extraña que les sucedió a
Niall y Zayn, ya hubiéramos salido a buscarte.

-Me voy de aquí, Liam, ¿Alguien se va conmigo?


-¿De veras Louis? -Dijo el moreno todo ilusionado -Pero ¿Y la policía?

-Llamo ahora mismo al teniente para preguntarle -Marcó un número que leía de una tarjeta -Con
el teniente Wendt por favor. Soy Louis Tomlinson... Ya me va a atender -Dijo a los jóvenes en un
susurro, y un par de segundos después -Buenos días señor, mire hemos estado aquí ya bastante
y me preguntaba si era posible irnos de acá, aún tenemos nuestras pertenencias en la cabaña del
parque, y necesitamos regularizar eso. Además debo volver a Doncaster, debo ver ciertos
asuntos relativos a mi universidad y ... Aha, sí claro, ... Sí, por supuesto. Muchas gracias. -terminó
la llamada miró a sus amigos haciendo una mueca, una especie de remedo de sonrisa -Nos
podemos ir de aquí chicos.

-¡Bieeen! -Dijo Zayn dando saltitos y haciendo palmas de alegría.

-Yo prefiero quedarme.

Silencio.

-¡Liam! ¿Por qué? -Preguntó extrañado el de ojos azules.

-Porque quiero saber algunas cosas, y si me voy me quedaré con la duda.

-De acuerdo -Respondió Louis, sin salir de su sorpresa.

El rubio se había quedado en silencio desde que llegó el de ojos azules, la mala cara que traía le
había inquietado sobremanera. Hasta que al fin se atrevió a comentarle respecto de su semblante
poco saludable.

-¿Louis?, ¿Estás bien? -Este negó con la cabeza.

-No, parece que algo me hizo mal al estómago. Estuve vomitando.

-Te ves enfermo -Agregó el moreno.

-Por eso me voy, quiero ver un médico -Sin planearlo había encontrado la excusa perfecta. -Pero
bueno, vamos ya. En la cabaña del parque se duchan y comen algo.

Dicho aquello sus amigos se arreglaron lo mejor que pudieron, reunieron sus cosas, sobre todo
Zayn que las tenía desperdigadas. Mientras, Louis había ido a hablar con Markus, contándole que
el teniente les había dejado en libertad de acción ya que ellos ya no formaban parte de la lista de
sospechosos. Los tres jóvenes se despidieron de su amigo y de los dos hombres y partieron.

Justo en el momento en que el de ojos azules se iba a subir a su coche, un fuerte viento los
envolvió.

-¡Looouuuuiiiiissss!

Su cuerpo se estremeció, pero estaba decidido a ignorarlo....

=================
33.

-Te llaman Louis -Dijo Zayn creyendo ser gracioso con su comentario. Pero en el instante que le
vio la expresión al de ojos azules se arrepintió de sus palabras. Al mismo tiempo que Niall le
propinaba un codazo. -¡ayy! ¡¿Qué?!

-Eres un estúpido -Le dijo el rubio entre dientes.

-¡Bah! A mí me parece una buena forma de ahorrarse llamadas telefónicas. ¡Auch! -Recibió otro
codazo de Niall.

-¡Ya cállate! -Le reclamó.

-¡Vamos chicos dejen de pelear! Y cuéntenme mientras volvemos al parque ¿Qué les pasó?,
¿Qué fue lo extraño?

Louis dirigía su coche por el camino rodeado de pinos y abetos, para llegar al gran portón de
hierro.

-Soñamos lo mismo, y contigo en el sueño -Dijo lacónico el rubio.

-¿Conmigo?

-Bueno soñamos que yo hacía el amor con una rubia con bucles.
-Sí, Zayn estaba con la fantasma aquella que se apodera de mí cuando me encuentra ¡brrrrr! -Un
escalofríos recorrió la espalda de Niall -Y lo estaban pasando muy bien. -Y se ruborizó con sus
propias palabras.

A Louis se le hizo un nudo en el estómago.

-Sí, yo estaba con la ricitos de oro hasta que llegaste tú, y me reprochaste lo pronto que había
olvidado a Niall, y yo no entendía nada.

Louis detuvo bruscamente su vehículo. El viento afuera hacía moverse a los árboles con
violencia, y él se empeñaba en ignorarlo.

-Pero, pero ¿Tú estabas dentro

del cuerpo de ese Zayn?, ¿O veías desde afuera?

-No, no. Yo estaba dentro del cuerpo de ese Zayn.

-¿Y tú Niall? -El rubio bajó la cabeza totalmente sonrojado.

-Yo estaba dentro del cuerpo de la rubiecita.

-¡Qué raro! -Dijo el de ojos azules, totalmente confundido -¿Y hasta dónde llegaron con el sueño?
Me refiero a si el sueño duró much...
-Llegó hasta el momento que se escuchó la voz del padre de la rubia y tú te marchabas con ella,
mientras yo iba a hablar con él para disimular.

Louis se quedó pensando, completamente sorprendido. Hasta la tristeza y la rabia se le habían


olvidado por un breve momento.

-¿Te cuento algo más extraño Zayn? -El moreno asintió, mientras el rubio casi ni respiraba de lo
concentrado que estaba -Yo también soñé lo mismo. -Los dos jóvenes abrieron sus bocas.

-¿Cómo puede suceder algo así? -El rubio estaba cada vez más sorprendido e impresionado.

Louis echó a andar su vehículo otra vez y traspasaron el portón.

-No sé. Yo a veces me digo "ahora voy a entender todo", pero luego sucede algo y todo vuelve a
cero. También por eso me quiero ir, si no terminaré loco.

El resto del camino se dedicaron a comprobar y comparar los detalles de los sueños, dándose
cuenta que casi no habían diferencias. Y las que habían era más bien de percepción, pero no de
hechos.

Cuando llegaron al parque se dirigieron inmediatamente a la administración para dejar constancia


de su regreso y de que todo estaba en regla.
Entraron a la cabaña, y vieron que todo estaba exactamente igual a como lo dejaron al irse a la
Mansión-museo. Comenzaron a recoger las objetos que estaban medios dispersos por las
habitaciones. Pero de repente, Louis se dio cuenta de un detalle.

-¡Mierda!

-¡¿Qué?! -Preguntaron alarmados sus dos amigos.

Louis con sus manos en las caderas, se limitó a suspirar.

-Que debemos ir a dejar las pertenencias de Liam a la mansión. No podemos irnos directamente
a Doncaster.

-Pues será desviarnos un poquito del camino, nada más -Le refutó el rubio.

-Sí, sí, pero es que yo no quería volv... -Suspiró otra vez Louis-No tiene importancia, así se hará. -
Dijo resignado.

**********************************************

Harry supo que no lo alcanzaría por mucho que le exigiera a su caballo. Se repetía lo imbécil que
había sido. Y más aún cuando había tenido el presentimiento toda tarde de ayer. Había hecho el
ayuno que necesitaba para estar listo para el amanecer. Se moría de ganas de estar con Louis,
pero con él al lado hubiera hecho de todo menos ayunar para estar limpio.
Intentó mostrarse algo indiferente cuando hablaron por radio, haciendo un esfuerzo sobrehumano
para no pedirle que aceptara su compañía esa noche. Pero al parecer eso había sido
contraproducente.

Había olvidado que si a Louis le pedía que no fuera a algún lado, él haría lo contrario. Llegó a la
mansión cuando los hombres estaban en la cocina desayunando. Necesitaba que le dijeran que
Louis estaba ahí.

La entrada intempestiva del rizado los sobresaltó, ya que ni siquiera habían escuchado el caballo.

-¿Louis?

-Se ha ido -Respondió Markus -Vuelve a Doncaster, pero creo que antes fue a recoger sus cosas
al parque.

Harry tragó saliva, y las lágrimas comenzaron a asomar a sus ojos. Hizo un esfuerzo por no
quedar en evidencia frente a ellos, tragándose las ganas de llorar.

-Bien, gracias. -Respondió en voz baja, comenzando a retroceder hacia la puerta.

-¿Pasó algo?

-No, no sé, no estoy seguro, gracias de nuevo -Y salió. Caminó de regreso a su caballo, y se
quedó allí un momento. Se concentró en el aire, en el viento, y dijo sin elevar la voz -Cuéntame
aire, dónde está, que hará.
El viento silbó desde lejos, trayendo el olor del lago. Las sucesivas imágenes de Louis en la
cabaña del parque, incluyendo de los amigos, y de Liam que aún permanecía en la mansión, le
dieron a Harry un esquema completo de lo que estaba sucediendo. Se subió al caballo y se fue
lentamente en dirección del portón de hierro. Iba con el corazón en la mano.

*********************************************

Louis venía molesto.-Rayos y centellas -Pensó -Que nunca me salen las cosas como deseo - El
silencio para sus

amigos era pura tormenta dentro de la cabeza de Louis. Pero sabía que era posible que Harry ni
le fuera a buscar, habían quedado que en la tarde verían lo del libro. Así que respiró más
tranquilo.

Sin darse cuenta, habían llegado de vuelta al pontón de hierro. Llamaron para que les abrieran y
avanzó con cierta celeridad.

De pronto un jinete se atravesó en su camino ¡hhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Frenazo. Y todos quedaron casi


estampados en el parabrisas.

La imagen de Harry sobre su caballo mirándolo fijamente, era la mezcla más extraña que podía
sentir de alegría y rabia.

-¡Quítate o te quito! -Louis parecía furioso.

-Louis amigo, ¿Qué te pasa? -Preguntó un preocupado Niall. Pero su amigo no parece oírlo.
-¡Que te quites! ¡Mierda!

-No, hasta que hablemos.

-¡Yo no tengo nada que hablar contigo! -El viento estaba formando pequeños remolinos alrededor
del vehículo.

-Louis -Dijo el moreno, ya bastante asustado -Yo que tú, no haría enojar a un mago.

-¡Fuera! -Volvió a gritarle Louis -¡Tus trucos de magia no me asustan!

Y avanzó a toda velocidad haciendo chirriar los neumáticos en la arenisca. Harry, por pocos
centímetros, alcanzó a esquivar al coche. Luego lo siguió a todo galope. Louis estacionó su
vehículo, se bajó y corrió a la mansión, dejando boquiabiertos a Niall y a Zayn que no entendían

nada de nada.

Cruzó corriendo a todo lo que pudo por la cocina donde los tres hombres, incluido Liam, aun
conversaban animadamente un café. Vieron pasar al de de ojos azules y las palabras se
enmudecieron en sus bocas. Detrás el rizado, siguiéndolo a poca distancia. Más atrás llegaron
Zayn y Niall.

-¡¿Qué pasa?! -Preguntó alarmado Markus.

-¡Ni idea! -El moreno siguió camino hacia el pasillo, y le siguió el rubio.
Los otros tres hombres sospechando que se venía una pelea de consideraciones partieron
escaleras arriba tras los pasos de los demás.

Louis corrió hasta la que había sido su habitación. Entro en ella y se encerró en el baño, algo
fatigado por la huida se sentó en el suelo apoyándose en la puerta del baño. No quería hablar con
Harry ni oír sus absurdas excusas. Ya estaba cansado de justificaciones, tal parecía que siempre
Louis se iba quedando relegado a un segundo plano en todo lo que acontecía en la vida de Harry,
y esa traición era el mismo infierno para el de ojos azules, ¿Qué excusa podría ser válida ahora?
Ninguna.

Escuchó cómo Harry llegaba hasta la puerta y golpeaba suavemente, aunque se le escuchara
agitado, tanto como estaba el de ojos azules.

-Louis, por favor, sé que estás ahí, ábreme. Yo te puedo explicar. -Ningún sonido salía desde el
otro lado de la puerta. Harry se apoyó en ella, pegando su frente. Intentando calmar su corazón. -
Lou -Repitió suavemente,

sin obtener respuesta.

Los demás habían llegado hasta la habitación y se tranquilizaron al ver que no se veía pelea
alguna.

-Louis, lo siento.

-No lo sientes, no seas mentiroso Harry -Respondió el de ojos azules con la voz quejumbrosa.
-Louis, amor. Yo...

-¡No me llames amor!

-¡Dios mío! ¡Que estos jóvenes no hayan superado la adolescencia todavía! -Reclamó Markus -
Dejémoslos solos, necesitan aclararse.

Los demás obedecieron, sabiendo que no estaban ayudando en nada.

-¡Louis, mi error fue no contarte lo que sucedería hoy!

-Bastante extraño es tu amor, ¿No crees? Así que pensabas contarme sobre tus experiencias
programadas para hoy. ¿A quién pensabas contarle sobre nuestro encuentros?

-Louis, debí invitarte, lo sé. Y no apartarte.

Se escuchó la manija, abriéndose la puerta de golpe.

-¿Quién te has imaginado que soy yo?, ¡¿Un degenerado?! -Y sin previo aviso el puño de Louis
surcó el aire hasta estrellarse en el pómulo de Harry. El rizado casi perdió el equilibrio totalmente
atónito. Entonces supo que su paciencia se había terminado. Su furia le hizo sacar fuerzas desde
el fondo de su alma. Ya era suficiente de niñerías.
Agarró a Louis del cabello, que en medio de un alarido fue a dar sobre una de las camas. Harry
se giró y extendió su mano hacia la puerta de la habitación, proyectando su energía

hacia ella, haciendo que se cerrara con violencia, movió ligeramente los dedos e hizo que sonara
la manija. Louis quedó sin respiración al ver que el rizado podía hacer eso sólo con hacer un
ademán con sus manos.

-¡Nunca hagas enojar a un mago! -Miró a Louis desafiante - ¡Y ahora me vas a escuchar, maldita
sea!, ¡Se supone que no debo maldecir, pero tú me sacas de mis casillas!

Louis se encogió pensando si había sido una buena idea salir del baño.

-No sé qué viste esta mañana exactamente, pero lo que te puedo decir es que hoy avancé en un
grado dentro de la Orden. Y si me viste sin ropa es porque debía ser en pelotas!, ¡Mierda!, ¡No
puedo creer que tenga que explicar esto! ¡Es ridículo! -Harry tomó aire intentando calmarse,
mientras Louis, encogido sobre la cama, apenas respiraba. -¡¿Acaso no te fijaste que no
estábamos solos?!

-¡Estabas con ella y nadie más, y era bonita! , y... Y...

-¿Y no te fijaste en los caballos? -Louis asintió -¿Y no viste la ropa colgada por todas partes?
Eran prendas de vestir Louis, de todos los que estaban allí, un poco más allá de los caballos. -El
de ojos azules se quedó pensando. Sí. Era verdad, Louis recordaba la ropa, las capas, los
caballos. Pero sintió tanta rabia y tantos celos que no pudo pensar con objetividad, y confundió
todo.

Buscando una excusa para sus celos recordó el beso que no quiso quedarse a mirar.
-Pero ella te besó. -El rizado se rió -No me parece gracioso Harry. Anda

¿Qué vas a decir al respecto? -El rizado suspiró.

-Louis, eres como un niño pequeño. Ese beso es parte del ceremonial, y no es ni con lengua ni
nada, no son como los besos que te doy a ti. Y si ahora me vas reclamar porque me tocó los
pezones, pues también era parte del ritual. Es parte de toda una simbología que sería muy largo
de explicarte.

-Um -Dijo Louis enderezándose, se sentó en la orilla de la cama. Le creía, pero su orgullo le
impedía reconocerlo. Y se quedó allí sentado, mirando el suelo mientras se frotaba las manos.

-¿Me crees? -Louis no dijo nada ni siquiera le miró -Ayer toda la tarde me sentí medio enfermo,
porque tenía el presentimiento. Incluso te lo dije ayer cuando salimos a pasear en el caballo. Te
dije que no dejaras de creer en mí. -Harry tragó saliva y en un hilito de voz continuó -Tengo tanto
miedo de perderte. Hoy creí que te perdía -Y una lágrima rebelde corrió por su mejilla,
desobediente del deseo de su amo que se negaba a llorar delante de su amado. Con rabia se la
secó.

Louis levantó su mirada y sintió dolor de ver así a su rizado. Se levantó y se acercó. Su corazón
estaba acongojado por haber sido tan estúpido.

-Louis, si quieres podemos hablar con Marie, ella te puede confirmar todo. Ella es una Jefe del
Templo, ella supo que estuviste ahí, pero me lo dijo al final de la ceremonia. No podía hacerlo
antes.

Louis continuó sin hablar, ya había lastimado mucho a su amado y lo besó con pasión, mientras
que con una de sus manos rozaba el miembro de Harry por encima del pantalón. Harry gimió de
gusto y sujetó la cabeza de Louis con sus dos manos.
-Harry, yo, yo... -Titubeó el de ojos azules -Lo siento pero me he sentido tan extraño, es todo tan
raro. Toda la vida me he sentido hetero, nunca fui gay, y estaba conforme y seguro de mi
preferencia sexual -rió -He tenido novias, algunas importantes, otras no. Nunca me enamoré de
ninguna de ellas, y siempre yo llevé el control de la relación. Yo decidía si quería ir por una pizza,
o si quería ir a follar al parque. Pero ahora, -Suspiró y se fue a sentar a la cama otra vez. Harry
hizo lo mismo -Ahora estoy enamorado de un hombre. Soy simplemente un hombre enamorado
de otro, y por primera vez siento que no tengo el control de nada, ni siquiera de mis emociones.
Me siento como la esposa sumisa que espera que su marido vuelva a casa después del trabajo -
Sonrió y miró a Harry -Como una princesa que espera en el castillo a su príncipe azul. Y no quiero
sentirme así. Sigo siendo un hombre, sigo siendo yo.

El rizado tomó la mano de su amado y entrelazó sus dedos.

-Louis, yo te amo. Y siento tanto no haber sido justo contigo. Estaba -Hizo una pausa -He estado
tan preocupado de protegernos. Porque no quiero perderte, quiero envejecer junto a ti, lo he
deseado desde siempre. Ya no pudimos una vez, y en mi empeño de cuidarnos, me olvidé de
preguntarte qué querías

tú, cuáles son tus deseos. Perdóname. Eres lo más importante para mí. Desde que nací, cada
aliento de vida ha sido por ti, por estar junto a ti otra vez. Y mi necesidad de estar contigo es tan
fuerte que no he aprendido a darte el espacio que corresponde. Por sentirme presionado por la
urgencia de alejar los peligros, no he escuchado tu corazón. Lo siento, Louis.

Dos golpes en la puerta les recordaron que no estaban solos.

-¡Louis!, ¡Harry! ¿Están bien? -La voz del poco oportuno del castaño les hizo sonreír.

-Liam es especialista en llegar al tiempo y lugar que no corresponde -Rió Louis.


Harry extendió su mano, moviendo su palma ligeramente y la puerta se abrió. El castaño,
haciéndose ahora el tímido, sonrió nervioso, siendo por fin consciente de que era inoportuno.

-Estaba preocupado. Vamos a comer. La esposa de Markus trajo un pastel delicioso.

Los dos jóvenes se pusieron de pie para seguir al castaño.

-Allá vamos -Le respondió el de ojos azules. El castaño se dio la media vuelta y se marchó -Dime
algo Harry.

-¿Sí?

-Tú hubieras podido entrar al baño sin dificultad, ¿Verdad? Tú podías abrir la puerta con sólo
desearlo -El mago asintió -¿Y por qué no lo hiciste Harry?, ¿Por qué no entraste así nada más
para verme?

-Porque tú no querías que yo entrara, no quería violentarte Louis. Siento haberte agarrado del
cabello. Espero no haberte lastimado.

-¿Y tú mejilla está bien? -El rizado volvió a asentir -Lo siento, fui un estúpido. -El de ojos azules
observó su mejilla y comprobó que estaba algo enrojecida pero nada más -Lo siento.
-Tengo tantas ganas de follarte, Louis...

=================

34.

-¿Y por qué no lo haces?

-Porque te mereces un castigo, sufrirás un poco antes de eso. -Y salió dejando a Louis
sorprendido y algo picado.

-¡Harry esto no se quedará así! -Y lo siguió por el pasillo. -¡Harry! -Alcanzó a escuchar la risita
floja del rizado mientras bajaba las escaleras a toda prisa.

Abajo en la cocina las cosas parecían más animadas. Rose, la mujer de Markus, parecía
encantada con los jóvenes presentes, mientras los dos hombres mayores fueron al mausoleo a
continuar con su trabajo. Rose les colmaba de preguntas, qué estudiaban, a qué habían venido,
que cómo habían llegado a la mansión, blah, blah, blah.

-¿Y qué pasó en la noche de tormenta? -Preguntó la mujer -¡Qué manera de llover!

-Pues no mucho -Dijo Louis, justo en el momento que dio un respingo cuando sintió la mano de
"alguien" que le tocaba el trasero con poco disimulo -En realidad estábamos algo complicados por
estar aquí y no saber nada del lugar. -Continuó intentando fingir que nada pasaba.

-No seas modesto Louis, esa noche recibiste una visita en tu cuarto -Harry le guiñó, riéndose para
sus adentros cuando vio sonrojarse al de ojos azules.
-¿Una visita? -Dijo la mujer sorprendida, extrañándose del comportamiento de los dos jóvenes,
sin entender nada.

-No, no, para nada. No tuve visitas. Son sólo bromas de Harry -Dijo un avergonzado Louis, quien
prefirió bajar la mirada cuando el rizado se pasó la lengua por los labios. De pronto,

Louis no sabía qué hacer con sus manos, que habían comenzado a sudarle. Harry no pretendía
quitarle el castigo a Louis, así que esta vez pasó un brazo por encima de su pelvis rozándole la
entrepierna, simulando querer alcanzar una servilleta que estaba a la izquierda de éste. El de ojos
azules se puso tenso, mientras Zayn no apartaba sus ojos de la escena, riéndose con sarcasmo,
disfrutando el sufrimiento de su amigo.

-¡Ahh pensé que uno de los fantasma de la mansión los había venido a ver! ¡Oh, a propósito!
Miren, acá tengo un video en mi ipod de una sombra que grabé en el salón hace un tiempo. -Rose
sacó su ipod y todos los jóvenes se agruparon para poder ver. Louis se sintió aliviado de alejarse
de las inquietas manos de su rizado. Pero poco duró su tranquilidad, porque con espanto vio que
Harry, caminando con parsimonia y algo de coquetería, se iba acercando peligrosamente hasta
ponerse detrás de él apegando su pelvis a las nalgas de Louis, y frotándolas un poco, levemente,
pero lo suficientemente intenso como para dejar sin dudas al de ojos azules de lo que hacía su
amado torturador. Harry acercó la boca al oído izquierdo de su amor, dándole un pequeño
lengüetazo en el lóbulo. Louis tragó saliva, sintiendo hervir sus mejillas. Le espantaba la idea que
sus amigos o la mujer se dieran cuenta de la escena erótica que ocurría en sus narices, pero
todos estaban demasiado concentrados en el video, menos Harry y Louis, y una intensa
taquicardia estaba a punto de causarle un ataque al de ojos azules. Harry volvió a frotar su
entrepierna en las nalgas de su amado, al mismo

tiempo que dejaba su cálido aliento en su nuca. Louis escuchó el sonido húmedo de la boca de
Harry, y toda su piel se erizó, justo en el momento en que su pene cobraba vida con mucha
fuerza.

Louis estaba tan concentrado en su creciente excitación que se sorprendió cuando el grupo se
deshizo y Harry ya había vuelto a su asiento, mirando a Louis con una media sonrisa, haciéndolo
enfurecer. Rogó que no se notara el problemita que tenía entre sus piernas, pero ni siquiera se
atrevía a mirar. Era la situación más bochornosa que le había tocado vivir.
-Te amo -Le susurró el rizado en el oído, no permitiéndole que su excitación bajara. Su
entrepierna dolía por la tensión en la piel y por estar allí con toda la sangre y sin nada que le
produjera el consuelo.

Era imposible para Louis continuar en esa situación, así que se decidió a pararse e ir a alguna
parte a fumar o darse una ducha fría. Pero en ese instante, Harry tomó su brazo, y poniendo cara
de inocente le dijo sarcástico.

-No te vayas -Y luego agregó en su oído -No te pares porque se nota lo que te pasó allá abajo. -
Louis creyó morir de vergüenza y se detuvo. Luego el rizado muy relajado anunció -¿Me permiten
un momento? -Y Louis pensaba -¡Qué haces, Qué haces! -Louis y yo tenemos que ocuparnos de
un asunto algo... Mmmm candente, pero para eso debemos buscar algunas cosas. -Acto seguido,
Harry se acercó al refrigerador y sacó la mantequilla. El de ojos azules creyó que se iba a
desmayar, justo en el momento que el rizado le tomaba de la mano, obligándole a seguirle. Louis

intentó en vano hacer algún movimiento que le permitiera ocultar al resto de los presentes su
inoportuna erección.

Sintiéndose morir en vida, pero al mismo tiempo incapaz de negarle nada a su amante, esperó
que luego de ese momento la tierra se lo tragara para no tener que volver a ver la cara de
espanto de Liam y de Rose, ni la cara de risa y burla de Niall y Zayn.

-Creo que habrá movimiento -Susurró el moreno al rubio en su oído, y una descarga de energía le
recorrió el cuerpo.

El de ojos azules se sorprendió cuando pasaron a la alacena. Dentro de una congeladora estaba
la verdura, y Harry la abrió y empezó a buscar entre ellas varias piezas, y Louis no entendía nada.

-¿Qué haces Harry?


-Shhhh -Y seguía buscando algo frenético -Ésta nos servirá -Dijo sacando una zanahoria de buen
tamaño. Louis calculó que medía alrededor de 20 centímetros de largo y se veía algo grueso.

-¿Para qué es eso Harry?

-Un consolador natural. Me encanta el arte culinario -Respondió Harry pasando su lengua por los
dientes, mientras Louis tragaba saliva.

Salió de allí pensando que irían al dormitorio, pero Harry continuó por el pasillo hasta la escalera.
Una puerta se escondía en el espacio que dejaba la base de la escala, casi imposible de
distinguir ya que seguía el mismo diseño de los paneles que formaban las paredes de ese sector
de la mansión. Harry la abrió encontrando que habían restos de muebles, lámparas y espejos
antiguos,

todo arrumbado en una habitación pequeña. En la pared contraria a la puerta había una pequeña
ventana, alta, casi en el límite con el cielo raso. Louis sin entender qué hacían en ese lugar, se
quedó estupefacto mirando todo lo que allí había. Louis se giró para mirar a Harry, y éste lo besó,
ardiente. El de ojos azules sintió que aumentaba el morbo, volviendo a punzar su sexo de ganas.
Se separó un poco de sus labios.

-¿Haremos el amor aquí?

-Sí amor, frente al espejo -Una risita ansiosa dejó escapar mientras comenzaba a quitarse la
ropa.
En la cocina, la repentina aparición del teniente Wendt junto con el agente Hansen puso el
ambiente algo tenso. La barriga del policía parecía más grande que antes, y el oficial que lo
acompañaba más callado si se podía.

-Buenos días, necesitamos a todos aquí. Aunque sé que el señor Tomlinson ya se ha ido.

-No -Dijo Liam -Él aún está aquí ¡Auch! -Recibió un codazo de parte de Niall.

-Okay, díganle que venga.

Liam marcó el número y llamó pero nadie respondió.

-Lo voy a buscar.

-Liam, debe estar ocupado. -Le dijo el rubio.

-No importa. El teniente lo necesita. Además, está con Harry.

En la bodega, Louis había escuchado la vibración de su móvil, pero poco le importó porque su

atención estaba en las acciones del rizado.

Había untado toda la zanahoria con mantequilla. Y se la mostró pícaro, moviéndola ante sus ojos
que se abrieron como plato.
-La usarás tú ¿Quieres? -Dijo con coquetería.

-¡Pero va a doler!

-¡Y cuando yo te la meto nada me dices de que te duela! -Y Louis se rió.

-¿Quieres? Yo te dilato -Y Harry le pasó la lengua por el mentón. ¿Cómo se podría negar?

-Espera... Si yo tengo metida la zanahoria ¿Tú qué harás? -El rizado bufó de impaciencia.

-¡Louis! ¿Que ahora tendré que hacerte un mapa acaso? ¡Louis, que me muero de ganas!

Y tomó un poco de mantequilla.

-Anda, quítate todo -Y Louis obedeció una vez más.

Liam bajó a la cocina con cara de interrogación.

-No están allá arriba.


-A buscarlos entonces -Dijo tajante el policía barrigón. -Tú y tú, en el piso de arriba -Indicando a
Niall y a Zayn -Liam y yo abajo. Oficial Hansen, usted espere aquí junto con la dama, ya vienen
los señores.

Liam salió al pasillo, y se internó al hall, mientras el moreno y el rubio continuaban su camino
hacia arriba.

-Esto es ridículo, sabemos en qué están ellos y debemos interrumpirlos, pobres -Señaló molesto
el moreno.

-¿Qué pasará ahora?, ¿Para qué nos necesitan a todos?

-Ni idea Nialler.

Louis se había quitado la ropa. Y escuchaba los pasos de personas subiendo las escaleras.

-Date la vuelta Lou -Éste lo hizo dejando escapar un gemido cuando sintió los dedos del rizado
recorrer su entrada untándolo todo con mantequilla. -Shhhh Lou, nos pueden oír. -Louis asintió
intentando no gemir cuando los dedos de Harry penetraron con avidez una y otra vez, al mismo
tiempo que le masturbaba, dejándole besos húmedos en su cuello y su espalda. Las
respiraciones descompasadas se hacían intensas. Louis sabía que estaba listo y Harry intuyendo
lo mismo le dijo con ternura -Ya bebé, ahora lo meteré. -Sin dejar de masajearle el pene, mientras
le daba besos en la espalda, fue introduciendo suavemente la zanahoria, hasta que entraron ¾
parte de ella. Louis hizo su cabeza hacia atrás y Harry supo que debía dejar de masturbarle.

-Detente Harry, es muy... ¡Oh Dios!


-Ven , apoya tu trasero acá -El rizado le mostró una mesita alta y Louis se sentó en ella
provocando que la zanahoria lo penetrara con mayor profundidad.

Harry tomó un gran espejo con pedestal, que parecía muy antiguo y lo puso delante de ellos,
hacia el costado derecho. Delante de Louis a un metro de distancia había un estante, alto,
macizo.

-Harry, hagámoslo ya, por favor... Harry -La voz de Louis era un jadeo suave, sintiéndose
invadido, lleno y con muchas ganas de acabar ya.

-¡Louis!... ¡Harry!

¿Dónde están?.-Harry se apresuró en asegurar muy bien la puerta. La voz de Liam anunciaba
que estaba en el pasillo. Se escuchaba que abrían y cerraban puertas.

-Harry, nos van a encontrar.

-No, amor. Vamos, úntame de mantequilla.

Louis sacó un poco de mantequilla y embetunó al rizado entre sus nalgas. Luego hizo lo mismo
con su miembro, estaba tan caliente que parecía afiebrado. Se concentró de nuevo en la entrada
de Harry, que comenzó a dilatar con cierta premura.

A través del espejo podía verse, y podía ver a Harry. Miraba ese rostro tan bello, contraerse de
placer y de morbo, viéndose a sí mismo con el miembro duro y firme, mientras Louis mantenía su
mano entre sus nalgas. Viendo como Louis lo acariciaba entre sus nalgas.

-Ya Louis, entra. Hazlo.

Louis agarró a Harry de las caderas y lo acercó a su miembro que entraba en la cavidad sin
dificultad. El rizado lleno de morbo observó como el de ojos azules lo penetraba con su pene
grueso y duro. Y gimió.

Mientras allá afuera, continuaba la búsqueda de la pareja. Se escuchaban los pasos de Liam
acercarse hacia el sector en que estaban, abriendo las puertas y volviéndolas a cerrar -¿Louis?,
¡Harry!

En el momento que el pene de Louis entró completamente un quejido se volvió a escapar de la


boca de Harry.

-¡Oh! ¡Louis!, que bien se siente. Muévete.

-Y el de ojos azules sin dejar el apoyo de la mesa comenzó a moverse haciendo que la zanahoria
se moviera a su vez dentro suyo, tocando repetidamente su próstata, mientras se extasiaba con
su pene al sentir la estrechez y calidez de Harry. Y sin poder reprimirse gimió repetidas veces.
Tomó entre sus dedos llenos de mantequillas el miembro del rizado.

-Lou, Lou. Nos van a escuchar. -Le dijo el rizado, pero en el fondo era una advertencia para sí
mismo, sabiendo que él tampoco podría aguantar mucho más sin gemir. El sonido deliciosamente
obsceno que hacían los genitales al rozarse, húmedos con la mantequilla, llenaba cada espacio
del pequeño cuarto. El rizado se apoyaba firmemente en el estante, para soportar las embestidas
de Louis.
-¡Louis! -Los pasos del castaño se detuvieron fuera de la puerta, junto a la escalera. Mientras
bajaban los otros desde el segundo piso.

-¿Los encontraron?

-No -Respondió el moreno.

Al mismo tiempo, tras la muralla Louis se mordía el labio para no gritar. Podía ver a través del
espejo que Harry contraía su rostro, poniendo los ojos en blanco. Unos gemiditos agudos y
callados se escapaba de su boca. Louis se movía constante hacia atrás y hacia delante, sintiendo
que el tubérculo le rozaba de manera repetida la zona de mayor placer. Sintiendo la tibieza de
Harry en su miembro. Dejaba escapar pequeños gemidos, intentando en vano reprimirse. Sabía
que Harry también se esforzaba, y le miró a través del espejo,

que estaba con la boca entreabierta, los ojos velados, mirando a un punto indeterminado. Parecía
ido. Él mismo no era capaz de comprender que sus amigos estaban allí junto a ellos, separados
por delgados paneles. Y mientras ellos conversaban, Louis y Harry eran un mar de sudores,
gemidos ahogados y respiraciones agitadas.

El morbo de sentirse a punto de ser descubierto en esas posturas tan poco inocentes con una
zanahoria enmantequillada metida en el trasero, mientras penetraba a su Harry, sin dejar de
masturbar su duro y perfecto pene, le provocaba mayor morbo aun aumentando su excitación.

-¡Ah! Harry, ¡Qué rico! -Escucho los pasos del grupo que se comenzaban a alejar. La voz del
policía se escuchó por el pasillo. Decía algo que Louis no era capaz de descifrar, sólo sabía que
en cualquier momento el orgasmo llegaría y que ya no podría acallar sus quejidos de placer.

-Lou, Lou. Dame más, más ... Ah, ah, ah -Los rizos de Harry se movía al ritmo de su cuerpo, y
cada movimiento era una punzada de placer que recorría ambos cuerpos.

Y sentía el roce del tubérculo en su próstata, placer, placer, placer. Mientras su pene era
estrujado por las paredes calientes de Harry. Sus piernas se debilitaban cada vez más,
igualmente temblaba el cuerpo de su amado. Escuchaba a los lejos las voces de los hombres.
Louis sólo sabía que estaba muriendo de placer, en una agonía lenta y deliciosa.

El calor aumentaba, subía

desde su próstata, hasta su espina dorsal dando latigazos de gozo, cruzando sus testículos y
llegando hasta la punta de su pene, que tocaba a su vez el punto de placer de Harry, y cuyo
éxtasis recorría sus entrañas hasta su miembro que latía desesperado entre las manos de Louis.
Era perfecto.

Sintió que el pene de Harry se hinchaba entre sus dedos, al mismo tiempo que sentía el suyo
lleno, a punto de explotar.

Sin aguantarse más, Harry dejó escapar los gemidos que su cuerpo había exigido liberar. Sin
pensar nada más que en su placer descargó su semilla entre las manos de Louis, entre
espasmos, que producían sonidos guturales en su garganta, con la respiración entrecortada.
Louis estaba a punto de terminar, dejando escapar gemidos, hundiendo su cabeza en la nuca del
rizado.

-¡Harry! ¡Harry! ¡Ah! -Y estalló dentro del cuerpo de su amado, rindiéndose poco a poco a la
flaccidez. Dejando que el aire entrara en sus pulmones, intentando calmar los latidos de su
corazón. Llegando el adormecimiento a sus miembros. Anhelando una cama para descansar su
cuerpo agitado y agotado. Harry se había apoyado sobre el mueble, y se sujetaba a él como si su
vida dependiera de ello. Sentía su cuerpo muy débil, incapaz de abrir los ojos. Incapaz de respirar
en forma normal.
-Casi nos morimos -Rió el de ojos azules, mientras lentamente sacaba el tubérculo de sus
entrañas.

Harry abrió los ojos y se dio la vuelta para mirarlo de frente.

-Estuvo demasiado... -Y se interrumpió.

-Sí lo sé, amor. -Louis acarició su rostro.

Y Harry lo besó, con ternura, con energía, con intensidad, con amor.

-¿Ahora cómo mierdas nos podremos limpiar? -Harry miró a Louis y se rió, comprendiendo que
no habían pensado en las condiciones que quedarían entre la mantequilla y el semen. -¿Por qué
elegiste este lugar?

-Porque aquí no nos encontrarían, y para hacerte sufrir -Rieron

ámenme.

=================

35.

-Ven subamos a escondidas al dormitorio -Abrió la puerta y se asomó con cuidado. Todos
estaban en la cocina. Le hizo una seña a Louis y los dos subieron, así desnudos como estaban,
llevando sus ropas y zapatos en las manos, y corrieron escaleras arriba, riendo traviesos.
Llegaron allá y entraron al baño para darse una ducha. Jugaban a llenarse de jabón,
aprovechando esa instancia para acariciar el cuerpo del otro. Se vistieron quince minutos
después de entrar al baño.

Sin más preámbulos bajaron hasta la cocina. Iban con el cabello húmedo. Louis saludó a todos,
como si no los hubiera visto.

-¿Dónde se encontraba señor Tomlinson? Lo hemos buscado por cielo, mar y tierra. Lo mismo
que al señor Cox.

-Estábamos ocupados -Respondió el de ojos azules y Harry se rió.

El teniente se quedó pensando unos instantes y luego cuando por fin entendió a qué se refería
Louis se sintió algo avergonzado.

-Está bien, joven, no me dé detalles. Ya sé de qué está hablando, cof, cof -Y tosió el policía
agitando su abultado vientre. -La razón de por qué me alegra de que estén aquí, es que debo
comunicar algunos importantes asuntos referentes a la investigación. Pero antes le rogaría a la
dama presente que nos dejara solos. No quiero involucrarla en estos turbios asuntos.

La mujer acarició el brazo de Markus y salió hacia el patio de servicio, y siguió más allá de sus
límites.

-Me alegra que el señor Tomlinson no haya alcanzado


a irse, pues lo que debo comunicarles le afecta a él directamente y a otras personas presentes -El
hombre agitaba su barriga con la carraspera que le daba -¿Podría alguien darme un vaso con
agua, por favor? Gracias. Continúo entonces -Niall le pasó un vaso y el hombre bebió con ganas -
Las líneas investigativas han seguido diversas hipótesis, con el fin de comprobarlas o
desmentirlas. Y hoy después de recibir el llamado del señor Tomlinson, confirmamos algunas
cosillas -Carraspeó para aclarar su voz, dándole más dramatismo a sus palabras -Primero, que
hay dos organizaciones secretas, antagonistas entre ellas al parecer, que pugnan por cierta
información que el dichoso libro robado contiene. ¿Qué beneficio les traería esa información?
Mmm, eso no lo sé aún. Segundo, que en este grupo de personas, presentes en esta mansión,
hay por lo menos tres que pertenecen a esos grupos. ¿Quiénes son todos ellos? Eso aún no lo
sabemos.

-¿Tres? -Preguntó extrañado el moreno.

-Tres o más, creo que más. Es decir que dentro de esta habitación hay enemigos. Enemigos
compartiendo el mismo techo, y una posible víctima, una potencial víctima de asesinato.

-¿Qué? -Preguntaron todos al unísono.

-¿Quién es esa persona, la posible víctima? -Preguntó Harry con el corazón apretado.

-Esa persona es Louis Tomlinson, y su posible asesino está en esta habitación.

-¡Esto es inaudito! Usted no puede venir aquí a sembrar la discordia y la sospecha entre nosotros.
Se supone que la

policía no hace eso. -El policía hace una mueca intentando mantenerse calmado.

-Señor Frank, sólo hemos venido a comunicar algunos hechos que están debidamente
comprobados, sólo nos falta saber algunos detalles. Sabemos que podrían ocurrir situaciones
delictivas o crímenes, y aún no podemos individualizar el nombre del sospechoso, en realidad hay
más de uno. -El teniente se masajea el vientre y no deja de mover la nariz colorada como si le
picara -Todo está bajo control... Bueno... Casi, sólo hay una cosa en este momento no podemos
controlar, y es el hecho de que no sabemos quién o quiénes de ustedes desean asesinar al señor
Tomlinson... Con certeza.

-Teniente Wendt -Interrumpió Louis -¡Qué bien que usted se haya molestado en comunicarnos
toda esta información! Pero... ¿No hubiera sido mejor que yo no supiera nada? -El de ojos azules
hacía esfuerzos por aparentar calma, pero el chico no se caracterizaba por ser muy paciente -
Cómo se supone que dormiré hoy, ¿Con un ojo abierto? O usted pondrá un policía en mi puerta,
o mejor ¿Por qué no me lleva a dormir hoy a la estación de policía?

-Tranquilícese Louis - El de ojos azules se subió de hombros y abrió sus brazos demostrando su
frustración -El o los asesinos en potencia acaban de ser advertidos y si son un poco inteligentes
pues no creo que intenten nada.

-Pero supongamos que para el asesino sea más valioso el resultado de su acción, aunque le
cueste su encarcelamiento -Dijo Harry mientras se acercaba más a Louis intentando reconfortarlo.

El policía miró a Harry extrañado, no entendía el punto de las palabras del rizado.

-Explíquese señor Cox.

-Si el asesino pertenece a una organización secreta, si es de una Orden Hermética, entonces
poco le importará la cárcel o la muerte. Para ese sujeto es más importante cumplir con su misión,
cueste lo que cueste.
-¿Y cómo sabe usted eso? -Preguntó el policía con suspicacia. El de rizos suspiró algo resignado.

-Usted dijo que hay dos organizaciones secretas enfrentadas por algo que el libro contiene. Usted
nos acaba de decir que acá hay al menos tres personas que pertenecen a una u otra de estas
organizaciones ¿Estoy en lo correcto? -El teniente asintió -Entonces es obvio que alguien de una
de esas organizaciones es el que quiere matar a Louis. Es lógico. Y como usted sabe bien o tiene
alguna pista de quién es esa persona -El policía resopló sintiéndose pillado -Por eso mismo usted
sabe que yo jamás le haría daño a Louis. Yo soy uno de los descartados de la lista de
sospechosos, ¿Verdad?

El teniente suspiró.

-Tiene razón. Usted no es uno de los sospechosos.

Entonces el resto del grupo comenzó a protestar. Todos vociferaban al mismo tiempo, sobre todo
Anton, alegando no tener motivos para asesinar a Louis.

-¡Esperen! ¡Esperen! -Interrumpió Markus a todos los que gritaban al mismo tiempo. -
¡Calmémonos! -Esperó unos segundos a que todos se tranquilizaran -Si está descartado

Harry y obviamente Louis, los que quedamos en esta lista somos: Liam, Zayn y Niall, Anton y yo.
Sólo cinco.

-¿Y Dark? -Preguntó Zayn.

-El asesino en potencia está en esta habitación -Dijo tajante el teniente -El señor Dark está
descartado de la lista por razones que aún no puedo comunicar. Son datos confidenciales. -Volvió
a carraspear, y dejó el vaso vacío sobre la mesa -Se quedarán en esta mansión dos policías, más
el oficial Hansen. Lo mejor será que el señor Tomlinson no se quede solo. En la noche, el señor
Cox y el señor Tomlinson dormirán en la misma habitación...

-¿No será mejor que Louis venga a dormir a mi residencia?

-Lo siento Harry, pero no. Necesito que estén bajo protección policial. Sería poco práctico separar
al grupo, en caso de emergencia va a ser más difícil de mantener el control. Esto es por la
seguridad de todos. -Concluyó el teniente Wendt. -Ahora me marcho, se queda con ustedes el
oficial, y regresaré a primera hora de la mañana.

El grupo, acongojado y en silencio, vio alejarse al policía.

-Esto es ridículo -Anton Berg pateó la silla que tenía enfrente -Ahora todos los demás somos
asesinos.

El moreno se sentó con aspecto abatido, y mirando con ojos sombríos le dijo a Louis -Yo creo que
aquí hay gato encerrado. ¿Estoy yo en la lista de sospechosos?, ¿Cómo alguien sería

capaz de decir que Liam, Niall o yo, podríamos hacer cualquier cosa que te dañara Louis? -Zayn
negó con su cabeza -Eso es imposible.

-Yo tampoco lo creo, no creo que tú o alguien más de ustedes quisiera mi muerte ¿Para qué? -
Harry, tal como lo hizo antes, entrelazó los dedos temblorosos de Louis -¡Además, ustedes son
mis amigos!, si no puedo confiar en mis amigos, entonces el mundo está al revés.

-Sí lo vemos así, quedamos como principales sospechosos Anton y yo -Dijo Markus cruzando sus
brazos, justo en el momento que su esposa entraba a la cocina y se sentaba a su lado.

El oficial Hansen no decía nada como siempre, sólo escuchaba y tomaba notas, llamando con
esto la atención de Anton.

-¡Oiga usted, oficial! Deje de tomar notas de lo que hablamos, que aquí no se está interrogando a
nadie -Indicando la salida agregó -Le rogaría que esperara afuera.

El hombre sonrió burlesco y salió, guardando la libreta en un bolsillo de su chaqueta. Harry


permaneció en silencio, sabiendo que no podía decir mucho, pero Louis sintió que su rizado
captaba más cosas que él, y estaba ansioso por conocer sus hipótesis.

-Pero hay otro detalle -Agregó Niall, que estaba sentado cruzado de brazos -Acá hay gente que
pertenece a Órdenes Herméticas, sabemos que Bill pertenece a una, y hay otras dos personas,
que también pertenecen a una Orden, y si Harry no los ha identificado como pertenecientes a su
grupo, es porque los otros son del grupo rival.

-¿Alguien me puede explicar

este enredo? ¡No entiendo nada! -Reclamaba Rose, que miraba a todos los hombres con cara de
pregunta.

-Cariño, luego te explico -Le susurró Markus a su esposa y ella bufó. Niall sin tomar en cuenta a
la mujer continuó.

-¡Y hasta pueden ser tres! -Todos se quedaron pensando en las palabras del rubio.
-No me imagino a Liam o a Niall como parte de una de esas organizaciones, y yo no pertenezco a
ninguna. Lo quise hace un par de años, pero nunca sucedió.

-Es decir, Zayn, nos vuelves a dejar como sospechosos. Yo no pertenezco a ninguna
organización de esas. -Reclamó enojado Markus.

-Un momento. Les pido silencio y algo de calma para pensar fríamente -Todos obedecieron al
mago, que con serenidad y aplomo continuó -No intentemos descubrir quién es y quién no es.
Son energías mal gastadas. No vale la pena. No lo sabremos. La solución está en permanecer
juntos la mayor parte del tiempo, y nos acompañaremos hasta para ir al baño. Será incómodo
pero es lo mejor.

-De acuerdo -Dijeron todos. Pero Harry supo que de esa manera se dificultaba la reunión para ver
el libro que habían rescatado. Y necesitaban verlo dentro de la mansión. Tendrían que hacerlo
todo a escondidas, en medio de la vigilancia policial.

**************************

Luego de almorzar, algo tarde, decidieron relajarse un poco. Anton y Markus debían ir a revisar el
mausoleo, y las otras dependencias de la propiedad.

Sin el personal de mantenimiento se volvía agotador cuidar de todo. Los acompañó la esposa de
Markus y el oficial Hansen, así que eso dejó tranquilos a los jóvenes que podrían al fin coordinar
lo del libro. Los policías se mantenían en el patio de servicio, guardando las distancias.

Dark no podía acercarse a la mansión, lo más cerca que podía estar era la caballeriza, ese había
sido su castigo por amenazar a Louis. Así que en la caballeriza él esperaría por Niall y Zayn, que
simularían una pelea para poder llegar hasta ese lugar. Luego traerían el libro escondido,
envolviéndolo con alguna ropa o bolsa. Durante la noche se reunirían en secreto para intentar
dilucidar el misterio de la llave, si alguien les interrumpía, Louis fingiría estar con un ataque de
pánico.
Los cinco jóvenes estaban sentados en las camas de la habitación de Louis, y conversaban
animadamente pero casi en susurro las distintas opciones que tenían.

-De acuerdo -Dijo Louis -Ahora falta avisarle a Dark. ¿Pero cómo?

-Yo le avisaré -Le respondió el rizado lleno de risa.

-¡Pero si no puedes salir!, se supone que me estás cuidando -Harry se rió ante las palabras de su
amado. Louis se odió así mismo mientras pensaba -"Y luego me quejo de que parezco princesa
cautiva"- Pero en un instante entendió y agregó -No me digas, tu YO ASTRAL.

-Sí amor, mi Yo Astral.

-Ahora me vas a responder algo Harry -El de ojos azules se sonrojó y bajó la mirada pero se
atrevió a preguntar -La primera noche, ¿Eras tú o tu Yo Astral?

Harry giró su cuerpo para quedar sentado de frente a Louis, dejando una pierna doblada sobre la
cama y la otra estirada apoyada en el suelo, y le sonrió. Los ojos del rizado quemaban,
quemaban, y el joven de ojos azules no era capaz de sostenerle la mirada, como niña enamorada
bajaba su rostro sonriendo y sonrojado.

-Era yo.
-Pero al policía le dijiste que....

-¿Acaso a él le iba a decir la verdad sólo porque sí? Sólo bromeaba.

-¿Y no pensaste que podría ser peligroso hacer una broma como esa?

-Lo que pasó esa noche es algo entre tú y yo. Nadie más.

Louis sonrió, mientras sus amigos estaban ahí haciendo como que no escuchaban, pero
evidentemente eso era imposible estando al lado de ellos.

-Ahora ya tengo una idea de cómo entraste esa noche con lo que vi hoy -Harry le miró con cara
de pregunta -Por esas cosas que hiciste con las puertas. Tú nos abriste las puertas ¿Verdad?

-Sí, yo las abrí.

-¿Por qué no te quedaste toda la noche y pasaste la tormenta junto a mí?

-Porque a mi cabaña se le entró el agua, se abrió una ventana y pues... -Todos rieron -jajaja, sí,
jajaja, no tuvo nada de gracioso jajaja. Luego te fuiste, y tuve que seguirte hasta el parque, y yo
maldiciendo por no haberte alcanzado. Me atrasé por culpa del agua que se entró a mi cabaña,
por eso no alcancé a volver -Seguían riéndose -Pero yo quería amanecer contigo -Dijo bajito
haciendo un mohín, y a Louis le dieron ganas de lanzarse encima de él, pero se controló.
=================

36.

-Y yo imaginando mil cosas. -Dijo el de ojos azules con una sonrisa llena de ternura para su
amado -Creyendo que ya nunca te volvería a ver.

-Tanto amor me va a hacer vomitar -Interrumpió el castaño, justo cuando recibía un nuevo codazo
-¡Auch! ¡Niall!

Harry dejó caer su mirada verde sobre los chicos. No era un reproche ni nada. Era comprensión.
Comprendía que para ellos él era algo así como un intruso, y que no creían en su amor por Louis.
Pero ignorando su pensamiento, y la insinuación de Liam, sólo se limitó a dar las últimas
instrucciones.

-Los que irán buscar el libro, deben aprovechar cuando empiece a oscurecer. Mientras los demás
fingimos estar complicados con Louis.

-Sí, últimamente no me está costando nada aparentar ser una damisela en problemas -Dijo el de
ojos azules mientras cruzaba sus brazos y dejaba escapar un suspiro con una sonrisa mordaz.

El rubio sonrió ante el comentario de su amigo, y haciéndose partícipe de aquella situación


incómoda para Louis respondió -Okay, te avisamos cuando vayamos a empezar el circo.

Harry entró al baño y una vez allí, se concentró. Su imagen atravesó la distancia. Su proyección
astral apareció ante Dark.
-Al caer la tarde, debes ir con el libro hasta la caballeriza. No vayas solo.

Dark, acostumbrado a esa forma de comunicarse le respondió tranquilo -Entendido Phantom, me


acompañarán Marie y Deva de los Bosques, adiós. -Harry vio que la imagen del otro mago

se hacía más difusa, hasta tener frente a sus ojos la pared del baño nuevamente, y salió.

El grupo de jóvenes comenzó a salir del dormitorio, y Louis se quedó mirando a Harry que
pensativo observaba la habitación.

-¿Ocurre algo?

-No, no. Baja, te sigo inmediatamente. -Cuando Louis cruzó la puerta, el rizado hurgó debajo de la
mesita de noche y descubrió que ahí había suficiente espacio para el escondite que necesitaba.

Bajaron todos a la cocina con la excusa de servirse un café justo en el momento en que Markus y
Anton regresaban de la revisión por la propiedad, seguidos del oficial Hansen, que decidió
acompañar a los policías en el vehículo, y apartarse un poco del grupo.

-Todo en calma -Dijo Markus

-¿Y todavía no han asesinado a nadie? -Todos miraron con cara de pocos amigos a Anton Berg,
pero nadie dijo nada.

-¿Y su esposa señor FranK?


-Gracias por preguntar Zayn, ella acaba de marcharse, es mejor que se aleje de este lugar, no
quiero que se involucre en nada.

-Pues claro -Respondió, y luego silencio. Un incómodo silencio. Los jóvenes querían hacer lo que
tenían planeado y los hombres notaban algo extraño pero no comentaban nada.

Los policías se mantenían dentro de su radio patrulla. Para ellos había sido un largo día y aún
quedaba toda la noche.

Algunos del grupo salieron a fumar al patio de servicio,

Louis, Markus y Liam, mientras les hacían compañía Harry y Anton. Intentaban con algún
esfuerzo sacar un tema de conversación neutro, para matar las horas. Ya la tarde comenzaba a
ceder a las sombras y la impaciencia comenzaba a causarle dolor de estómago al castaño y al de
ojos azules. Louis odiaba que Harry aparentara un total dominio de sus emociones. No se veía ni
preocupado ni nervioso. Tal vez de verdad, él no sentía nada de eso. Quizás nada le turbaba. Y
recordó que algo sí que lo había turbado, su posible lejanía. Sólo Louis podía perturbar su paz y
sacarlo de esa aparente tranquilidad.

El de ojos azules dejó escapar una sonrisa al pensar en eso, mientras los demás hablaban de
algo que nunca se llegó a enterar. El rizado lo observó todo el rato, sin que Louis estuviera
consciente de eso, y se acercó hasta ubicarse a su lado, pasó un brazo por detrás de su cintura,
dejando que una descarga de energía atrapara los dos cuerpos. Louis dio un suspiro y disfrutó de
la presencia de su amado tan pegado a él. Se sentía tan pleno, tan feliz.

Dentro de la cocina, los amantes-no amantes, se debatían en cómo hacer el teatro, en cómo fingir
la pelea.
-Es que ahora no estoy enojado contigo Nialler -Hizo un arrumaco el moreno -No se fingir una
pelea.

-Vamos Zayn que no se nos puede hacer de noche. Acá está la chaqueta con la cual cubriremos
el libro.

-Entonces nos falta sólo la pelea. Y yo no tengo ganas

ni de fingir una.

-¿Y desde cuándo tienes ganas de hacer algo tú? ¡Eres un perezoso por vocación!

-¡¿Yo?! ¿Yo un perezoso?

-Por eso que no me atraes en lo más mínimo, ¡Tienes poca energía para todo! -Niall tomó aire, se
sentía mal por lo que estaba haciendo pero era necesario por la misión que tenían.

-¡Explícate Niall! ¡Energía para qué!

-¡Poca energía además de tenerlo chico!

-¡¿Chico qué cosa?!


-¡Eso! -Le gritó el rubio apuntando la entrepierna -Chiquito como un fríjol -Mostrando con el dedo
índice y el pulgar como si sostuviera una pequeña legumbre entre sus dedos.

-¡Un fríjol será tu abuela! ¡Ya verás maldito! -Y salió corriendo tras Niall -¡Cuando te alcance!

El rubio pasó como un rayo por el patio de servicio y detrás de él iba Zayn -¡Ven acá!

-¿Qué pasó ahora? -Markus miraba a los dos que corrían como locos hacia las caballerizas. Louis
sabía que debía hacer su parte, le tocaba fingir un ataque de pánico. Pero justo en ese momento,
cuando Anton y Markus empezaban a caminar hacia las caballerizas, Liam vio una sombra oscura
que se asomaba a la puerta que daba hacia el sector de servicio.

-¡Hey! ¡¿Quién anda ahí?! -La cara de espanto de Liam hizo que todos dejaran de pensar en los
dos que corrían lejos ya. Los hombres se devolvieron y Harry se les adelantó aproximándose.

La cocina estaba a oscuras ya. Detrás de Harry se asomaron los otros hombres. Al dar el primer
paso dentro de la cocina, se escuchó el leve chapoteo de la planta de su zapato, supo que estaba
mojado, un olor desagradable inundó sus fosas nasales, olor a aguas podridas. Anton encendió
las luces.

-¡El fantasma! -Gritó Liam al ver los rastros de agua descompuesta, y Harry lamentó no tener su
espada ahí.

-¡Vamos a buscar a esa cosa! -Dijo Anton. El mago, Markus y Anton, siguieron las gotas y
pequeños charcos de agua, a través del pasillo. Harry se dio vuelta y vio que Louis no lo seguía.

-¡Louis! ¡Ven conmigo!


-¡Vamos Liam! Tenemos que ir con ellos.

-No Louis. No. Yo me quedo aquí, ustedes vayan a ver -La cara pálida del castaño denotaba su
terror.

-Bien, quédate aquí y no te muevas, nosotros volvemos luego.

El castaño, temblando observó cómo Louis desaparecía en el pasillo. El de ojos azules alcanzó a
los hombres en el descanso de la escalera, lugar donde el rastro de agua desaparecía.

En la cocina Liam, impaciente y asustado, esperaba que regresaran, de pronto la luz se fue -
¿Quién fue? -Preguntó con la voz temblorosa de miedo, escuchó que la puerta batiente que daba
al comedor se movía suavemente.

Un gemido profundo, gutural surgió de entre las sombras, mientras el clap clap de unos pies
mojados se acercaban -por favor, ayúdame -dijo la voz lúgubre, en el mismo instante que

el rubio alcanzó a distinguir una sombra más oscura que se abalanzaba hacia él. Aterrorizado
dejó escapar un grito desde lo profundo de su alma -¡Looouuuuiiiisss! ¡El fantasmaaaa! -sin saber
cómo, se vio así mismo corriendo en cualquier dirección, corrió como alma que se lleva el diablo,
salió hacia los jardines y se dirigió hacia el bosque. Se detuvo por un momento para mirar hacia
atrás, y con pánico comprobó que esa cosa lo seguía. Pudo distinguir sus garras y su capucha
mojada mientras una risa macabra salía de su boca oscura y llena de dientes afilados Otro grito
de terror se escapó de la garganta de Liam, y en medio de la desesperación sólo atinó a meterse
al bosque, con la esperanza de perderlo.

Los hombres al escuchar los gritos de Liam corrieron hacia la cocina. Los policías que habían
salido de su patrulla al escuchar los gritos de Liam, no alcanzaron a distinguir a quien le seguía.
Los hombres y los policías se quedaron mirando hacia el bosque pensando en qué era lo que
estaba ocurriendo.

-Si entramos al bosque no podremos ayudarlo. Ahí lo perderemos de todos modos -Dijo Anton.

-Mientras tanto -Dijo el oficial Hansen -Nuestra prioridad es proteger al señor Tomlinson, pues
todo esto puede ser una forma de distraernos. Así que lo mejor es que regresen a la mansión
conmigo mientras los dos policías lo buscan junto al señor Frank, quien conoce mejor estos
parajes.

************************************

A la caballeriza, Niall había llegado casi con la lengua afuera de tanto correr. El moreno le
alcanzó con ganas de matarlo, justo cuando Dark

se asomaba y les hacía una seña para que se acercaran. Entraron a la bodega, y casi se
desmayaron de la impresión de ver el lugar que antes habían presenciado en el sueño
compartido. Niall se sonrojó al recordar el orgasmo tan vivido que experimentó junto a Zayn. El
moreno lo miró y se sonrió. Pero ninguno de los dos dijo nada.

El mago no estaba solo. Junto a él había una mujer hermosa que denotaba autoridad, el otro
hombre era algo mayor y se quedó en silenció haciendo un breve movimiento con su cabeza a
modo de saludo. Sólo Dark habló.

-Acá está el libro, cuídenlo con su vida. La vida de su amigo y de Harry dependen de él.

-Lo haremos -Dijo Zayn convencido. En ese momento, unos gritos provenientes de la mansión los
alertaron. Se escuchó gente correr.

-Deben irse ya -La voz tajante del mago los hizo espabilarse. Los dos jóvenes asintieron. El rubio
envolvió el libro en su chaqueta y salieron, caminando con rapidez.

Mientras iban hacia la mansión, miles de preguntas se hacían sobre lo que estuviera sucediendo
allí. Pero luego a Zayn le colmó de curiosidad otro asunto.

-¿Entonces no lo decías en serio? -Preguntó Zayn mientras caminaba al lado de Niall.

-¿Sobre qué?

-¡Sobre el tamaño de mi cosita, Nialler!

-¡Ah! Eso... Pues no sabría decirlo. -A lo lejos en el bosque se oyó la voz

de Markus que llamaba a Liam.

El moreno abrió la boca para decir algo, pero el rubio le hizo una señal de silencio colocando su
dedo índice sobre su boca, la cercanía de la mansión les obligaba a tomar medidas para poder
entrar y no ser sorprendidos llevando el preciado libro.

-Yo entro y los distraigo mientras intento luego abrirte la entrada principal para que entres por
allá-Le indicó el moreno. Niall asintió y se devolvió hasta allá, lo más rápido que pudo.

Zayn ingresó a la cocina con cara expectante, aunque su semblante cambió al ver los rostros
preocupados de los que allí estaban. Hansen y Berg investigaban los restos de fango y agua que
aún estaban esparcidos por el piso. Louis y Harry estaban sentados uno al lado del otro tomados
de la mano.
-¿Y Niall? -Preguntó con ansiedad Louis.

-¡Ah! ¡Sí! Viene más atrás -Respondió el moreno mientras intentaba de hacerle señas a Louis
para que abriera la puerta principal, Louis arrugaba la frente preguntando ¿Qué?, haciendo la
mímica, y Zayn volvía indicar por lo bajo con mímica otra vez, haciendo como si abriera una
cerradura con la mano medio escondida por detrás de su muslo, y con la boca formando la
palabra puerta, pero sin sonido, intentando disimular. Harry que miraba la escena sólo sonrió y
salvando la situación dijo.

-Voy al baño -Salió rápidamente y se dirigió al Hall sigilosamente. El oficial ignoró al rizado y
continuó concentrado junto a Anton en las pistas encontradas, haciendo conjeturas.

El moreno ansioso preguntó al de ojos azules -¿Y Liam? - Louis movió la cabeza. No era buena
señal.

El rubio sintió mucho alivio cuando vio el rostro de Harry en el umbral de la puerta, le pasó el libro
y se dio la vuelta por fuera para entrar por la puerta de servicio. Mientras el mago iba hasta el
segundo piso para esconder el libro en el lugar que le pareció seguro, debajo de la mesita de
noche. Luego retornó a la cocina como si nada hubiese pasado.

****************************************

En el bosque en cambio, otra era la realidad.


Liam había corrido, se había agazapado detrás de los árboles, pero esa cosa parecía tener un
olfato casi animal, siempre le seguía los pasos, sin perderle la pista. La voz ronca y rasposa del
ente no se cansaba de repetir - por favor, por favor. Peccávi nimis cogitatione, verbo et ópere;
mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. - El castaño sentía el corazón a punto de explotar. A
cierta distancia escuchó la voz de Markus que le llamaba, pero no quiso responder porque
escuchaba el jadeo tétrico de esa cosa. Estaba demasiado cerca. Liam sentía que las piernas le
temblaban y tenía unas ganas casi incontenibles de vomitar a ratos, luego de orinar, sudaba y
sollozaba en silencio, intentando contener la respiración.

Sin evitar los temblores, su pie quebró una pequeña rama. El ente comenzó a reírse ronco y
burlesco. Liam salió detrás del árbol y vio de frente a ese ser, la imagen del infierno

reflejado en ese montón de carne oscura, de ojos rojos y boca negra, con sus dientes afilados,
con los labios formando pliegues de carne curtida, seca, a medio pudrirse. En una mueca
horrorosa dejó escapar la risa tenebrosa, alargando su mano llena de garras en vez de uñas,
hacia un paralizado Liam, al borde del colapso, rendido a su suerte.

Un grito llenó el bosque y la escasa luna se reflejó sobre una hoja de metal que cayó fulminante
sobre el ente desvaneciéndolo en el aire como si no hubiese estado allí. Liam alcanzó a ver a la
joven de cabellos largos y cuerpo perfecto que con espada en mano le miraba.

-No te iba a dejar solo guapo. Yo voy donde tu vayas -Y el castaño se desmayó. La mujer alcanzó
a sostenerle la cabeza para que no se golpeara. Se hincó y apoyó la cabeza de Liam en sus
piernas. A lo lejos se escuchaba el llamado de Markus.

-¡Por acá! -Gritó la mujer al escuchar nuevamente la voz.

Los policías y Markus llegaron hasta allá.

-¿Qué le pasó? -Preguntó uno de los policías.


-Se desmayó, estaba aterrorizado y no lo culpo.

-¿Quién es usted señorita?

-Me dicen la Dama del Lago.

-Eso no es un nombre -Refutó el policía.

-Es todo lo que le diré.

-Y ese... Ente o lo que fuera que lo seguía ¿Dónde está?

-Por ahora se ha ido, pero creo que volverá. Yo

no soy Mago, yo no puedo destruirlo.

Markus comenzó a golpear el rostro de Liam, mientras un policía le levantaba los pies para que la
sangre retornara rápido hacia el cerebro.

El castaño poco a poco volvió en sí. Entonces se dieron cuenta de que la mujer ya no estaba ahí.

-La mujer, la mujer lo destruyó.


-Shh. Liam.

-Con su espada, ella lo atravesó y se esfumó, se hizo nada -Relataba en susurros.

-Está bien, ya todo está bien.

-¿Y ella dónde está?

-Se fue.

***************************************

En la cocina los hombres estaban cada vez más nerviosos. Hasta que de pronto Harry habló.

-Liam está bien. Ya lo encontraron.

-¿Y la cosa esa que lo seguía? -Preguntó Louis.

-Alguien lo neutralizó, eso siento. Esperemos.

Sintiéndose algo frustrados, esperaron con litros de café hervido. Hasta que el ruido de personas
caminando por el patio de servicio los alertó a todos.
Louis salió a la puerta y se sorprendió de ver a Liam demacrado. Se sentó a la mesa, y le
sirvieron un té de manzanilla con bastante azúcar. Nadie le hacía preguntas, sólo Markus relataba
lo que ellos sabían.

-Estuvimos llamándolo pero no respondía, de pronto una voz de mujer nos dijo "Por acá", y
fuimos, y encontramos a Liam desmayado sobre el suelo con la cabeza en las piernas de

esta mujer que se hizo llamar la Dama del Lago.

Harry arrugó su frente -¿La Dama Del Lago?

-¿La conoce? -Preguntó el policía.

-No personalmente, pero sabía de su existencia, a través de otras personas que han hablado con
ella. Según sé ella pertenece a un grupo ocultista.

-¿Cómo así?

-Markus, los grupos ocultistas son varios, desde Ordenes Herméticas hasta grupos más ligados al
New Age. Por lo que sé, ella es una bruja.

-Las brujas no existen -Dijo Hansen


-Sí existen -Rebatió Anton -Según la información que tengo, jamás han dejado de existir, a pesar
de la persecución y la quema de brujas.

-Ella destruyó a esa cosa -Dijo Liam en un susurro. Markus negó con la cabeza.

-Ella dijo que sólo un Mago puede destruirlo. Que esa cosa volverá.

La cara de espanto de Liam parecía la de una ánima, sin color y algo desfigurada.

-Me voy entonces, me voy mañana mismo.

-Liam, aunque te vayas, esa cosa te va a seguir. Algo desea de ti y debemos descubrirlo. -Le dijo
Harry calmadamente.

-Algo decía en latín, a mí me sonó a latín, algo de "mea culpa"

-Esa frase es usada en una oración, en una plegaria me parece, no estoy seguro -Pensativo

Anton intentaba recordar -Hoy ingresaré a internet para averiguar.

-Gracias -Respondió compungido el castaño.

-Debemos dormir. Liam dormirá en la alcoba azul con el oficial Hansen.


-Bueno, señor Frank, yo no puedo dormir esta noche, pero con gusto le haré compañía al joven.

-Gracias. -Dijeron los demás. Harry y Louis supieron que Liam ya no podría participar de la
reunión secreta.

******************************************

Dijeron que iban a dormir pero en realidad iban a hacer tiempo hasta la hora del encuentro que
sería alrededor de la una de la madrugada.

Louis se recostó sobre el pecho de Harry, mientras éste jugaba con su cabello. Estaban así sin
hablar sólo disfrutando de la presencia del otro, de sentir el cuerpo del otro, el amor que se
tenían.

-Harry, la mujer que estaba contigo en la ceremonia ¿Quién es?

-Su nombre es Marie, es una Sacerdotisa, Jefe del Templo, amiga mía, mi maestra en las
Antiguas Artes, en la Magia Ceremonial y todo eso.

-Es hermosa -Harry se rió, sabía a dónde quería llegar Louis.

-Sí, es hermosa y lesbiana.

-¿Y la Dama del Lago?


-No sé mucho de ella, pero me parece que estuviera cooperando de algún modo con el grupo
adversario.

-¿Qué querrá ella con Liam?

-Espero que algo

placentero -Y se rieron.

Louis suspiró y se relajó, dejando que un sopor le inundara. Sin darse cuenta se fue quedando
dormido, escuchando el corazón de Harry.

El de ojos azules no se dio cuenta cuánto durmió, pero al despertar supo que había pasado su
buen rato porque Harry no estaba ahí, seguramente había ido a despertar a los otros para la
reunión. Pero un grito le llamó la atención. Se escuchaba a lo lejos, quizás venía de otra ala de la
mansión. Aguzó su oído y se quedó atento escuchando.

-¡Dejadme solo! -Era la voz de Harry. Asustado se levantó rápido -¡Dejadmeeeeee! -Los gritos
venían del primer piso, al parecer del Hall. Louis caminó rápido, bajó las escaleras, y sólo calmó
el paso en los últimos peldaños -¡Fueraaaaaaaa! -Gritaba enloquecido Harry, su voz salía del
salón, y en la puerta dos hombres desconocidos miraban hacia dentro intentando comprender -
¡Dejadme con él en paz! -Los hombres se fueron por la puerta principal. Luego se escucharon los
sollozos.

Louis se acercó en silencio, con el paso lento. Muy despacio se asomó a la puerta. Vio a Harry de
rodillas con la cabeza hundida en uno de los sillones, lloraba desconsoladamente, junto a él había
una urna, rodeada por cuatro cirios. Un hermoso arreglo floral estaba delante del ataúd. Louis
tenía el corazón apretado, sus manos habían comenzado a sudar. Una parte de él le decía

que no avanzara, que se fuera, pero la otra mitad rogaba que se acercara y que viera.

Silenciosamente caminó por el salón. Hasta llegar a los pies de la urna. Un presentimiento
amargo le estaba haciendo sangrar el corazón. Temblando de miedo avanzó por el lado derecho
hasta llegar a la altura de la cabecera, cerró los ojos, mientras escuchaba el llanto amargo de
Harry. Conteniendo el aire, decidió abrir los ojos. Dentro de la urna estaba él mismo, pero con
cabellos rubios. Parecía dormido. Era Louis Styles.

Sintió que un tubo lo aspiró, y el salón comenzó a darles vueltas. Se afirmó como pudo de uno de
los sillones haciendo crujir sus patas, arrastradas por el piso al ceder ante su peso.

Harry levantó su cabeza, con los ojos muy abiertos, y una sonrisa sombría se dibujó en su cara.

-¡Louis! ¡Louis! No me dejes solo aquí. Vuelve conmigo, o llévame a donde tú estás. Lou , mi alma
gemela, no pudo haberme dejado sólo. Estas aquí otra vez. -El llanto desgarrador del rizado
terminó por romper el corazón de Louis. Se quedó en silencio, sintiendo como sus lágrimas se
escapaban, intentaba decir algo pero su voz estaba congelada, su garganta estaba paralizada, y
su cuerpo se estremecía con ráfagas de dolor y de angustia. Como pudo se afirmó del sillón,
mientras la voz desgarradora del rizado traspasaba su alma debilitándole -He rogado por volverte
a ver, por sentir tu piel una vez más, por ver el brillo de tus ojos mirándome. ¿Qué haré

sin tu mirada?, ¿Qué haré sin tu cuerpo, sin tus caricias?, ¿Qué voy a hacer sin tu risa? No me
conformo a la idea que tu vida terminó, ni a vivir de recuerdos. Dime , dime ¿Qué puedo hacer si
ya no estás aquí?

-Harry, amor mío. No sufras. Estaremos juntos de nuevo algún día. Te lo prometo -Sollozaba el
de ojos azules.
-Pero ahora dime cómo viviré sin ti. La noche ha llegado a mi casa y no quiere irse. Ya nunca
brillará el sol, porque sólo tú haces que salga cada mañana. Tú haces que mi día amanezca.
Louis, vuelve conmigo, vuelve a mí. -Suplicaba Harry de rodillas, Louis se acercó y de rodillas
frente a él, acarició su mejilla llena de lágrimas. -¿Qué hago Louis con este corazón lleno de amor
por ti? Si tú no estás de nada me sirve ¡No lo quiero! Te quiero a ti, sólo a ti junto a mí.

-Harry, Harry -Louis lo abrazó dejando que llorara en su cuello, su propio llanto se escapaba de
sus pulmones, y no tenía intenciones de detenerlo.

-Fue asesinado. Las correas de su montura fueron gastadas para que se rompieran cuando fuera
cabalgando. Me asesinarán a mí también. Pero de nada les servirá. El karma no olvida nada, y
sus actos les perseguirán hasta el fin, y sufrirán el mismo dolor que han causado. -Harry se quedó
en silencio sin dejar de sollozar.

-Dime Harry quién asesinó a Louis -Le preguntó ansioso el de ojos azules.

De pronto Harry se apartó de él y comenzó a buscar con la mirada.

-¡Louis! ¡Louis! No te vayas, no me dejes en esta inmensa casa tan sola e infinita sin ti. ¡Louis!
¡Louis!

Sintió que alguien le sacudía y la voz de Harry le llamaba.

-¡Louis, despierta amor!


Abrió los ojos, y no podía dejar de llorar. Se abrazó al cuello de Harry, tal cual lo hiciera con el
Harry de hace 150 años.

-¿Qué pasó? -Escuchó la voz dulce de su amado -¿Fue un sueño?

-Estuve ahí en la noche de la muerte de Louis. Me vi a mi mismo en una urna, y Harry me vio -
Louis sollozaba otra vez -Y Harry no quería que me fuera, y yo no quería dejarlo solo. Fue tan
doloroso.

-Louis mírame, mírame amor -Louis obedeció -Estoy aquí, soy el mismo, y estoy aquí. No sufras,
ya sufrí bastante por los dos. Ya pasó. La muerte no venció nuestro amor. Hemos triunfado, y sé
que nada ni nadie nos va a separar.

Recién en ese momento se dio cuenta que sus amigos estaban allí, incluido Liam.

-Harry me dijo que Louis fue asesinado, que cortaron las cuerda de su montura, y que él pensaba
que también sería asesinado. ¿Fue así?

El rizado asintió -Fue envenenado.

-Pero ¿Por qué?

-Por lo que podamos descubrir hoy.


-Esto me da más miedo cada vez -Señaló Liam -Pero tú, Harry, ¿Acaso no recuerdas todo?

-No, hay cosas que no he podido recuperar de mis recuerdos. Sólo me quedan sensaciones como
corazonadas.

-¡Rayos!

-Debemos descifrar qué es el LIEBE, no creo que sea AMOR, creo que es una sigla de algo -
señaló el rizado -Pero antes debemos encontrar la llave. Debemos hacerlo nosotros, si lo hace
alguien más de nada servirá tanto esfuerzo, y nuestras vidas estarán acabadas.

-Veamos el libro entonces -Dijo el de ojos azules mientras se incorporaba de la cama -¿Cómo lo
hiciste Liam para evadir al policía?

-Jajaja, está durmiendo como un lirón. ¡Es muy buen vigilante! -Todos rieron.

De debajo de las ropas de cama, Harry sacó el libro, mientras Louis dormía lo había sacado de su
escondite. Todos expectantes esperaron a que Harry lo abriera.

-Harry Styles murió el día de su cumpleaños, así que debería haber algo escrito poco antes de
esa fecha. -El mago abrió el libro.

-¿Pero acaso no sería muy obvio?


-Niall tiene razón, sería muy obvio dejar las claves en las que serían sus últimas sesiones de lo
que sea que hacía -Agregó el castaño y el moreno meneó la cabeza.

-Oráculos Liam, oráculos.

-Cierto, Zayn, se llaman oráculos. -El mago se quedó pensando -Tienen razón en todo. Pero leer
cada una de estas páginas nos llevaría varios días, si no semanas. Necesitamos una pista. No
tenemos tanto tiempo.

-Recuerdo uno de mis sueños. Harry Styles estaba haciendo ruido con algo, me asomé al estudio
donde estaba y me dijo que el tío tenía intenciones de quedarse con la mansión. Y que

sabían que tal vez lo lograría. Pero que no iban a dejar que encontraran el Liebe. Y que la llave
de Lis la esconderían en el libro de los Oráculos. No se extrañó en verme, así que supongo que
eso ocurrió antes de la muerte de... Louis.

-Es una buena pista. Se supone que Louis murió en el verano de 1863. Busquemos en esos
meses -Dijo Harry entusiasmado. Fue pasando las hojas con alguna premura -Mayo, Junio.
Busquemos en Junio. -Pasaba su dedo lo más rápido que podía por las líneas, mientras Louis
asomaba su cabeza por el costado izquierdo del mago. Zayn por la derecha, y Niall junto a Liam
se habían puesto por detrás para poder leer. -Nada... Veamos Julio -Y volvió a recorrer las líneas
con sus dedos -¡Aquí está! -Exclamó.

-¡¿Harry?!, ¡¿Louis?! -La voz de Markus les hizo sobresaltarse. Harry dejó el libro debajo de la
cama, mientras Liam iba a abrir. Louis se sentó con las rodillas en alto apoyando la frente sobre
ellas, simulando estar mal. -¿Pasó algo? -Preguntó el administrador dirigiéndose al rizado.

-No, nada de qué preocuparse, señor Frank, sólo que Louis tuvo una pesadilla y...
-Y hemos venido a ver cómo estaba -Dijo a modo de explicación el rubio -Bueno todos vinimos.

-Ah, qué bien, entonces me puedo retirar tranquilo -Terminó de decir y se asomó el oficial
Hansen.

-¿Todo bien?

-Todo bien oficial.

-Okay, los dejo tranquilo. Vuelvo a mi habitación. -Liam se apresuró a cerrar la puerta
asegurándola. Harry sacó el libro mientras todos se apresuraron para tomar las ubicaciones que
tenían antes de la interrupción. Y procedieron a leer.

23 de Julio de 1863. Mansión Liz Garten.

"Listen to me.

I speak to you from the past.

Each step, seven from the gate.

Behind the door,

Enveloped, in shadows the K , is.


Last door,

In shadows too.

East no; South no; North no, so find it.

Built as a wall, it is that door.

Ego is inside, my Homeland."

-No entiendo nada -Dijo el moreno -¿Hablas inglés Harry?

-Sí, pero miren esto es un "acróstico". Son dos versos y cada verso, forman la palabra LIEBE.
Esperen, traduzco. Está algo confuso.

"Escúchame.

Hablo desde el pasado.

Cada paso, siete desde la entrada.

Detrás de la última puerta

Escondida en las sombras está la K.

La última puerta,

En sombras también.

Este no, Sur no, Norte no, así que encuéntrala.

Construida como la muralla, está esa puerta.

El ego está dentro, mi Tierra."


-Digamos que no nos aclara demasiado -Se quejó Louis -Ahora nos toca pensar.

-Sí, lo que más nos cuesta -Rió el rubio, y todos se rieron con él.

-Entonces debemos bajar ¿Están listas las linternas?- Todos asintieron, Harry sacó un lápiz de la
mesita de noche, mientras Louis hacía lo mismo con un papel cualquiera de su billetera y se lo
pasaba a Harry para que anotara. El rizado escribió el acróstico en ambos idiomas. Y luego les
dijo -Vamos a la zona de servicio. -Todos salieron, primero Niall y Zayn, luego Liam y Louis,
caminando lentamente, tratando de no hacer ruido. Harry escondió el libro bajo la mesita de
noche, y luego salió.

Llegaron abajo, sintiéndose confundidos porque no sabían a qué se refería el acróstico.

-Bien dice... -Leía Harry - Cada paso, siete desde la entrada. ¿Cuál entrada? ¡Mierda!

Louis lo miró emocionadamente, siempre se veía tan seguro, tan dueño de sí, que verlo ahora
medio perdido, hizo que todas las emociones le embargaran. Tuvo ganas de abrazarlo y colmarlo
de besos, pero la situación no estaba para gestos románticos y apasionados. Así que sólo se
dedicó a contemplar su perfecto perfil, y de cómo batía sus pestañas pensando en las pistas que
nadie entendía.

-Pero digamos que la entrada que nombra sea ésta -Zayn apuntó la puerta que da al hall -Luego
siete pasos... ¿Hacia dónde? -Miraron hacia la cocina y la despensa, no parecía una opción
viable.
-¿Será hacia allá? -Harry indicó hacia el otro lado donde el pasillo continuaba, más allá de la
escalera. Había varias puertas -Contemos -Dijo el rizado y comenzaron a caminar

contando los siete pasos. Pero llegaron a un punto que sólo había paredes. La puerta más
cercana quedaba a dos metros.

-Recuerda que la bodega donde estuvimos hoy, tenía la puerta escondida en la pared, Harry -
Todos miraron a Louis, recordando la infructuosa búsqueda que debieron hacer en la mañana. Al
darse cuenta de eso, Louis sólo se rió bajito. Se acercó hacia el muro que daba a su derecha,
contrario al hall, y empezó a buscar alguna ranura, en las uniones de las planchas de madera. De
pronto la pared cedió, dejando visible una puerta. La abrieron. Dentro de ella había un pequeño
corredor con cuatro puertas, una al Oeste y tres hacia el Este.

-Bien, veamos lo que dice luego -El mago se ayudaba de la linterna para leer el papel -Dice que
hacia el Este no, y tampoco hacia los otros puntos cardinales, pero no dice nada del Oeste,
entonces debe ser esa puerta que da al Oeste. Pero...

-Dice que es la última puerta, y acá no hay más que una sola a este lado. -Louis leía el papel
pegando su mejilla al hombro del rizado.

-Pero mira, dice que está construida como las murallas, en las sombras, dice en otro lado el
acróstico -Harry le pasó la linterna a Louis y comenzó a palpar la pared, más allá de la única
puerta visible a ese lado. Seguramente estaba escondida bajo paneles de madera.

El sonido característico de un panel que cede, les hizo sonreír. Todos sentían el corazón en la
boca cuando Harry abrió la puerta. Impacientes se asomaron, alumbrando el pequeño

cuarto. Había dos estantes llenos de cajas de madera. Entraron sigilosos, cerraron tras ellos, y
comenzaron a buscar.
-Esperen, esperen -Interrumpió Niall -¿Pero qué dice el acróstico sobre la llave?

-Tienes razón -Harry sacó el papel del bolsilo de su pantalón y volvió a leer -em, acá dice que
envueltas en las sombras esta la K. Puede ser K por Key, llave en inglés. Lo que queda claro es
que no está en un sitio evidente, está en las sombras -Harry bajó el papel, miró a su alrededor.
¿A qué se refería? Todo ahí estaba en las sombras. En ese momento Liam dio un paso, y el
suelo crujió de manera extraña. -Liam, ¿Dónde pisaste? -El castaño se quedó quieto, mientras
movía lentamente el pie izquierdo, todos apuntaron sus linternas hacia el suelo. Sacó lentamente
el pie, y Louis se agachó para quitar la vieja alfombra llena de polvo que cubría el piso. Debajo de
ella, una tabla estaba levemente separada.

-Necesito algo para hacer palanca - Dijo Louis alargando su mano.

-Esperemos que el lápiz sirva -Le respondió el mago sacando de su bolsillo trasero del pantalón
un bolígrafo.

Louis haciendo algún esfuerzo logró quitar la tabla, quedando a la vista el costado de lo que
parecía ser una caja de madera. Usando los dedos como el de ojos azules agarró la caja y la
sacó. Se puso de pie, y con la mirada expectante miró al mago, que tenía la misma expresión en
su cara. El resto también estaba impaciente.

-¡Ábrelo ya! -Le gritó el moreno.

Dando un suspiro la abrió. Dentro de ella estaba la llave, y debajo de ella una especie de carpeta
de hojas que se notaba muy antigua. Sobre la tapa se leía Testamento .

-¿Un testamento? Creí que sólo se trataba de una llave -La voz de Louis dejaba en evidencia su
ansiedad.

Harry tomó el testamento, y leyó.

....28 de Agosto de 1864 Mansión de Liz Garten

En el nombre de Dios y en completa capacidad mental, declaro que heredo mi propiedad Liz
Garten a Louis Tomlinson, quién nacerá el 24 de Diciembre de 1989. Este mandato no tiene fecha
de revocación. Es perpetuo.

Así sea por la Voluntad Divina.

Harry Styles...

=================

37.

-¡¿Qué?! -Exclamó Louis, sin entender nada. -¡¿Esta mansión es mía?!

-Miren, acá están los planos, los lindes de la propiedad, y las escrituras -Harry hojeaba las hojas
con rapidez.

-¿Soy dueño de todo?

-Mira Harry, el plano muestra algo extraño -Liam sujetó la linterna con sus dientes para tomar la
hoja que le llamó la atención.
-¿Yo, el dueño?

-Miren, es algo aquí -El rubio apuntó con su dedo índice en un lugar del plano, que a simple vista
parecían un montón de líneas rectas en distintas direcciones -Es parte de la casa, pero se accede
por acá ¿Ven?

-¡¿Qué a nadie le importa que ahí diga que yo soy el dueño?!

-¡Shhhhhh! -Le hicieron callar todos. Louis hizo un arrumaco, y se quedó callado.

-¡Es un subterráneo! -Exclamó el rubio -La entrada está por el estudio. Observen -Todos
acercaron sus rostros para ver mejor.

-Necesitamos averiguar qué hay en ese subterráneo, y tengo la sospecha de que la llave tiene
que ver con ese lugar -Dijo el rizado mientras cerraba la caja -Vamos, debemos regresar antes de
que se den cuenta que no estamos en las habitaciones.

-¡Esta propiedad es mía! -Susurró Louis maravillado. Los demás lo miraron con una sonrisa.

Con el mismo sigilo que bajaron, los jóvenes regresaron a las recámaras.

Justo cuando terminaban de entrar, una puerta se escuchó a cierta distancia. Harry retrocedió
hasta la puerta de su habitación y con mucho cuidado abrió lentamente su puerta lo necesario
para alcanzar a ver por una pequeña abertura. Vio que Anton salía de su cuarto mirando para
todos lados.
-¿Qué miras Harry?

Se acercó a Louis, quien ya se metía a la cama vistiendo sólo su boxer.

-Amor, necesito que guardes silencio. Anton acaba de salir, y su actitud era muy sospechosa.
Necesito concentrarme -El de ojos azules asintió. Observó cómo Harry se sentó en suelo con las
piernas cruzadas, parecida a la posición de la flor de loto, respiró profundamente. En cuatro
tiempos inhalaba, y en cuatro expulsaba el aire. Luego suavizó su respiración, y se quedó quieto.
Louis supo que parte de él no estaba en la habitación. Su cara lucía serena, con los ojos
cerrados, sin embargo se notaba que no dormía. Estaba sumergido en algún tipo de trance. Louis
sólo esperó.

************************

Anton había bajado a la cocina. Sabía que los policías estaban vigilando, excepto el inepto del
oficial Hansen que dormía como un lirón en su recámara. Salió hasta el patio de servicio y
escuchó algo parecido a un silbido a lo lejos. Él respondió con un chirrido parecido al de un grillo
que hizo con su boca. Asomó su cabeza por la puerta del patio entreabierta, que daba a los
jardines. La luz de una linterna se mecía desde el bosque dando la señal de alerta. -¡Mierda! -Se
dijo. Había sido todo un engaño. La llave era falsa.

Estaba tan concentrado que no vio la imagen del rizado detrás suyo. Sin embargo, se sintió
observado y se dio vuelta justo en el instante que la imagen del mago terminaba por desaparecer
sin alcanzar a verla.

En el bosque, un hombre y una mujer de negro, con aspecto parecido a ninjas, aún hacían señas,
pero un ruido los distrajo y los alertó. Ambos abrieron los ojos como platos cuando vieron la
esbelta figura vestido de negro.
-¡Un mago! -Gritó la mujer. El hombre sacó una daga y se la mostró al joven amenazante.

-¡Muy mago será pero a éste me lo cocino! -El hombre se abalanzó al rizado con la daga
empuñada, intentó atravesarlo, pero en ese preciso instante la imagen se desvaneció ante sus
ojos. El hombre, que no cabía en su sorpresa, miró a los alrededores, y descubrió al rizado unos
metros más allá a sus espaldas. Estaba aproximadamente a unos cuatro metros de distancia.

Un viento arremolinado comenzó a mover los árboles la mujer gritó de espanto, y salió huyendo.
El mago miró al hombre de frente con ojos de fuego.

-No quiero que vuelvas por acá. Si lo haces deberás enfrentarte a las consecuencias. -En un abrir
y cerrar de ojos la imagen del mago apareció a menos de un metro de distancia -Vete -Dijo
categórico. Y se esfumó en el aire. El hombre perplejo y asustado salió corriendo entre los
árboles.

******************************

En la habitación, Harry salió de su trance lentamente.

-¿Qué pasó Harry?

-Anton intentaba comunicarse

con sus cómplices, ya sabe que la llave era falsa, y seguramente le iban a decir que el libro
tampoco está en su poder, pero los interrumpí.

-¿Quiénes eran?
-No lo sé. Pero lo sabremos -Se sacó la ropa y se acostó al lado de Louis -Ahora duerme,
descansa, y trata de no soñar. -La cabeza de Louis se acomodó sobre el pecho de Harry,
mientras le acariciaba suavemente la espalda con las yemas de sus dedos. Louis suspiró y cerró
sus ojos. Estaba muy cansado. -Te amo -Dijo el mago, dejando que el sueño cerrara sus ojos.

De pronto Louis recordó algo y se puso tenso.

-Harry ¿Qué es eso de que soy dueño de Liz Garten? ¿Será verdad? -Alzó la cabeza y trató de
ver los ojos de Harry entre las sombras -¿Será legal?

El rizado sin dejar de acariciar la espalda de su amado, le respondió con calma -Eso lo veremos,
yo creo que es legal. Pero mañana averiguaremos más. Ahora relájate. Necesitas descansar. -
Louis volvió a recostarse sobre el pecho del mago, y está vez se dejó vencer por el sueño.

********************************

En la habitación contigua, los dos amigos hablaban a través de la oscuridad, cada uno en su
cama. El día había sido muy intenso, y la adrenalina no les permitía dormir, a pesar del
cansancio.

-Yo encuentro que este enredo de que el antiguo Harry sabía tantas cosas que sucederían en
esta época, que el Louis del pasado era el mismo de ahora, que parece que Harry es también

el mismo. Y hasta tú y yo vivimos en ese tiempo... Quizás.

-Pero sabes, aún no me puedo creer que Louis sea el dueño de todo esto. -El rubio se acomodó
mejor en su almohada. Sentía la respiración de Zayn desde la otra cama.
-No entiendo nada, cada día me siento más perdido con todo. De lo único que estoy seguro es de
lo que siento por ti -Niall sintió que su corazón se le salió del pecho y daba tumbos y saltitos por la
habitación al escuchar las palabras de Zayn. Se quedó conteniendo la respiración, sin saber qué
responder. Zayn al ver que su amigo no reaccionaba pensó que quizás se había ofendido, o bien
se había quedado dormido -Nialler ¿Estás despierto?

-Sí -Contesto el rubio casi de inmediato.

-Lo siento Nialler, no quise incomodarte. Pero... -Y el corazón de Niall volvió a dar botes por toda
la habitación. Zayn hizo una pausa que le pareció eterna, y en esa milésima de segundo, el rubio
se hizo miles de conjeturas ¿Le diría que ya lo dejaría en paz? No, no , no quería eso, ¿Que
respetaba sus sentimientos? No, no "por favor, Zayn fáltame el respeto", pensaba, mientras tanto
las palabras de su amigo rompían el inquietante silencio una vez más -Pero no puedo evitar sentir
esto Nialler, por más que trato de pensar en algo distinto, mis pensamientos vuelven a ti. Te amo
Nialler , te deseo -En ese instante el corazón de Niall quedó desparramado en el piso de la
habitación, y el calor comenzó

a latir en su sexo. Tragó saliva -Por favor Niall, dime algo. Dime que me odias, pero no me
ignores -Sollozó el moreno. Y Niall se rindió, "Al diablo con todo" pensó. Se levantó de la cama y
se lanzó a la cama de su amigo, que en medio de la oscuridad creyó que se había ganado unos
buenos golpes de parte de su amigo. Sin embargo, sólo escuchó la voz del rubio y su aliento
rozando su boca.

-Cállate Zayn. Que me vas a volver loco -Y lo besó con ganas, con el fuego palpitando en sus
labios. El moreno abrió su boca, y suspirando relajó sus músculos, envolviendo el cabello corto de
su amante con sus manos.

-Nialler... -Suspiró entre el beso. Con sus pies corrió la ropa de cama hacia atrás y dejó que el
cuerpo tibio de su amante se adaptara a sus formas.
Sentir la piel de Niall tan pegada a la suya le quitaba el aliento. Pero fue el segundo en que sintió
la humedad de su lengua recorriéndole el cuello y bajando luego por la clavícula hasta sus
pezones, lo que paralizó su corazón por un momento. La lengua de Niall era húmeda, cálida, algo
rasposa a veces, provocándole cosquillas y placer al mismo tiempo. Le hacían temblar. Su
miembro ya estaba duro, lleno de sangre caliente. El moreno restregó su pelvis en la de su
amante gimiendo gustoso. El rubio respondió con un quejido ronco.

-Quiero verte -Dijo jadeante el moreno y el rubio encendió la lámpara junto a la cama. Se sentó
sobre Zayn y se quedó allí. El moreno recorrió con sus manos su vientre, y subió

hasta su pecho, con los dedos acarició suavemente los pezones de su amado, y Niall cerró los
ojos dejándose llevar por la excitación. Debajo de sus boxers el pene duro y grueso demandaba
atención. Zayn miró el bulto que se formaba debajo de la tela, y bajó los boxers suavemente
hasta dejar al aire su miembro que lucía palpitante, rojo, grueso, con la pequeña abertura en la
punta dejando salir pequeñas gotitas del líquido preseminal.

Zayn estuvo seguro de lo que quería. Puso sus manos en ese miembro y lo acarició suavemente,
casi torturando a su dueño que dejó escapar un gemido de placer. Le soltó y alargó su mano
hacia su bolso que tenía junto a la cama.

-¿Qué haces?

-Busco algo -Luego de unos segundos el moreno sacó un tubo.

Adivinando de qué se trataba preguntó extrañado -Zayn ¿De dónde sacaste eso?

-Como un boyscout, "siempre listo" -Y se rieron -Pero quiero que me lo pongas a mí.
-¿Cómo?, ¿Para qué?

-Shhhh -Respondió el moreno. Se quitó los boxers dejando a la vista de Nialler su miembro
erecto.

-Bueno, reconozco que no es un frijol -Y ambos rieron más fuerte.

-Deja concentrarme Nialler, sino nos darán las 6 de la mañana aquí tratando de hacer algo -Reía
mientras se llevó dos dedos embetunados en ese gel hasta su propia entrada -Quiero que tú
entres - Al rubio la escena dibujada ante sus pupilas era irreal. Zayn estaba con sus piernas
abiertas

sus testículos lucían grandes, ostentosos, coronados por el pene tieso y rozagante. Contrario a lo
que pudo imaginar antes, no le dio ni asco ni vergüenza ajena, sólo pudo sentir deseo al ver cómo
además hacía esfuerzos por meter sus dedos.

El rubio dejó que sus ganas lo guiaran, y apartó con suavidad los dedos de Zayn e introdujo los
suyos lentamente, sintiendo el esfínter tibio, suave y estrecho del moreno, que entre quejidos se
dejaba hacer.

-¿Te duele? -Preguntó Niall preocupado.

-No -Y gimió otra vez -Sigue Nialler... Oh Niall. -El sudor comenzaba a aparecer en la piel de Niall,
que ya ansioso se quitó con una mano la prenda que tenía por las caderas, sin dejar de penetrar
al moreno con sus dedos. Poco a poco los músculos que rodean la entrada se fueron relajando,
abriéndose poco a poco.

-Hagámoslo Niall, ya quiero... -El rubio se acostó a su lado apoyando la espalda en la cabecera.
Acomodó la almohada y extendió su erección.

-Súbete -Le dijo y el moreno se puso sobre él mientras el rubio volvía a meter los dedos. Guió la
punta de su sexo a la pequeña abertura de Zayn y éste comenzó a bajar lentamente con algo de
miedo. El rubio tampoco quería lastimar a su amante -¿Te duele ahora? -Y el moreno negó con
su cabeza, dejó que entrara un poco más y cerró los ojos apretándolos con fuerza, mientras hacía
una mueca de desagrado

-¿Quieres detenerte?

-No, no -Dijo con la respiración entrecortada -Quiero seguir -Y tomando aire bajó con fuerzas sus
caderas empalándose en el miembro de Niall.

Se quedaron quietos, conteniendo el aire. Niall aguantándose de moverse para sentir el roce y la
estrechez de Zayn en su pene. Zayn aguantando el dolor y la sensación de extremo estiramiento
de la piel de su ano. Con lentitud el moreno acercó su rostro y besó al rubio -Te amo -Le dijo -No
podría dejar de amarte -Niall correspondió el beso lleno de excitación y siguiendo los dictámenes
de su cuerpo, tomó el miembro de su amado entre sus manos y lo comenzó a masajear. El
moreno comenzó a gemir renovándose en él, el deseo, y comenzó a moverse. La mixtura de
placer y dolor se volvían adictivos y quería más. Dejó que esa sensación dolorosamente deliciosa
llenara su cuerpo, al mismo tiempo que contemplaba el rostro de Niall que con ojos nublados y la
boca entreabierta dejaba salir gemidos y palabras incoherentes de placer. Decía su nombre en
medio de los susurros. Se dio cuenta que aquello que venía soñando dormido e incluso despierto,
estaba ocurriendo de verdad, y decidió disfrutarlo sin pensar en nada. Dejó hundir sus caderas
totalmente, obligando al miembro de Niall entrar por completo. Entonces tocó el cielo. La primera
sensación lo dejó sin aliento, y volvió a empalarse, y aquella sensación llenó su cuerpo y explotó
en cada célula extasiándolo. Un grito que ni siquiera pudo prevenir salió de su boca -Ah Nialler,
esto es... Esto...ah -Y volvió a subir

y bajar para provocarse el placer una y otra vez, mientras el glande de Niall tocaba su próstata,
llevándolo al borde de la locura. El rubio comenzó a mover su pelvis para facilitar la penetración.

Siguieron así sin dejar de moverse, intentando controlar los gemidos. Niall trataba decir algo con
sentido pero su boca no obedecía a su pensamientos ya dispersos y bloqueados por el placer.
-Más , más -Decía la jadeante boca de Zayn, mientras Niall dejaba subir su placer cada vez al
punto que supo que no podría aguantar más. Dejó su cuerpo flotar en el orgasmo que anunciaba
llenarlo por completo al mismo tiempo que su pene se engrosaba a punto de explotar, mientras
escuchaba los quejidos de su amante subir de intensidad también. Sin quitar sus manos sobre el
miembro del moreno dejó que éste se liberara a través de agudos grititos, en el momento que él
saboreaba el orgasmo ansiado, esperado, delirando con palabras rotas por el placer. La humedad
de su amado saltó hasta su vientre, y los estertores colmaron su cuerpo, desfalleciendo luego
sobre Niall, con la respiración aún enloquecida. -No te arrepientas de esto por favor, Niall -Dijo
con su voz quebrada, suplicante -No lo soportaría.

El rubio lo abrazó con fuerza y sin soltarlo buscó la boca del moreno llenándola con su lengua,
ansioso, desesperado aún por sentirlo ¿Cómo era posible sentirse así acabado el orgasmo?,
¿Acaso no debía estar lleno de hastío? ¿No se suponía que el deseo se acababa cuando
terminaba el orgasmo? Pero no, ahí estaba ansiando tener todavía a Zayn, y sin ganas de
soltarlo. Lo dejó de

besar, lo miró a los ojos y por primera vez en su vida sintiéndose en armonía con sus
sentimientos dijo -Te amo Zayn, ahora lo sé -Y sonrieron felices.

El moreno se fue deslizando lentamente hasta caer junto al cuerpo de Niall. Ambos habían
quedado llenos de sus propias humedades. Se acomodaron mejor sobre la única almohada y se
besaron sin prisa. Cerraron sus ojos, y así sintiéndose húmedos, pegajosos, pero no por eso
incómodos, se durmieron relajados al fin.

***********************************

Louis se había dormido profundamente, pero luego de un rato extrañó sentir el pecho de su
amado, y se despertó intentando abrir los ojos para buscarle con la mirada. No estaba. La
claridad de la ventana le anunciaba el amanecer. Miró su reloj y vio que eran algunos minutos
después de las seis. Aguzó su oído por si escuchaba a Harry en el baño, pero nada. Se levantó y
fue a buscarlo. Al abrir la puerta y ver el vacío, suspiró preguntándose en dónde estaba. Decidió
bajar. Se puso su camiseta, una chaqueta, los mismos pantalones del día anterior y salió de la
habitación.
-¿No estaré en unos de esos sueños otra vez? Harry me dijo que no soñara -Pensó mientras
sonreía -Como si uno pudiera evitar soñar. De acuerdo ¿Qué me quieres mostrar Harry Styles? -
Y se dejó llevar por el instinto.

Caminó por la casa sintiéndola silenciosa y vacía. Un halo de tristeza envolvía la atmósfera, y eso
no le gustó. Llegó hasta el patio de servicio, y no vio nada distinto -¿Qué

me quieres mostrar? -se repitió y el impulso le dijo que debía seguir hasta el mausoleo.

Caminó con prisa y dejó que la ansiedad acelerara sus movimientos y su respiración.

A unos cuantos metros del panteón se detuvo. Miró el cielo, aún coronado con algunas estrellas.
La luna menguante se iba escondiendo tras los montes que daban al Oeste. Para el Este, la luz
del día se anunciaba en todo su esplendor.

Acortó la distancia con el mausoleo y no le extrañó verlo abierto. Avanzó despacio, sin hacer
ruido. Un lastimero sollozo apretó su estómago y su corazón. Sabía quién era y sabía por quién
lloraba.

Al bajar los últimos peldaños de la escalera de mármol le vio. Estaba en posición fetal bajo la
tumba de su hermano. Vestía ropa oscura. Su cara estaba cubierta por sus manos, y sobre ellas
sus rizos negro.

El de ojos azules se quedó paralizado al ver esa escena tan sobrecogedora. ¿Qué podía decir?
-Harry, no llores.

-¡Louis! Lou -Y se abalanzó a los brazos del de ojos azules -Me he sentido tan solo -Dijo en medio
del llanto, y escondió su rostro en el cuello en Louis. El de ojos azules le abrazó con fuerzas y
besó sus cabellos.

-Estás helado Harry

-Como mi corazón desde que te fuiste de este mundo... Louis, quédate conmigo.

-Sabes que no puedo -Los ojos de

Louis comenzaron a humedecerse, miró el rostro de Harry. Lucía pálido, ojeroso, demacrado -
¿Estás consciente de lo que están haciendo contigo?, ¿Lo sabes? -Harry asintió y se separó un
poco -Entonces vete de este lugar. Terminarás muriéndote.

-Aquí está Louis, no me voy a ir. Este lugar es nuestro, no lo voy a ceder.

-Pero si mueres, igual lo perderás -Harry negó con su cabeza, con desesperación.

-¡No! No, ellos lo creerán así, pero no.

-Sé que escondiste el libro junto a tu tumba, así lo ordenaste, sé que ahí habías dejado la llave al
principio, pero antes de esconder el libro, cambiaste de opinión y la llave la ocultaste en un cuarto
escondido en el área de servicio, en un pasadizo secreto a siete pasos de la entrada. -Harry abrió
la boca con sorpresa.
-¿Por qué habría de hacer algo así yo?

-No lo sé, pero en mi tiempo robaron el libro desde este mausoleo, y si la llave no la hubieses
escondido en otro lugar, los del otro grupo, que no sé quiénes son, estarían en poder de la llave y
de las escrituras, de todo.

Harry se dio media vuelta mirando el espacio que su propio cuerpo marchito ocuparía en un
tiempo más.

-Entonces, deberé hacer algunos cambios. ¿Quién maneja mi propiedad?, ¿Alguien de la


familia?, ¿Los descendientes de Marianne?

Harry negó, bajando la mirada.

-Marianne morirá junto a su amante, y tu tío también pocas horas después. -Louis tragó saliva -Liz
Garten será administrada

como Museo por la Municipalidad y...

-¡¿Cómo museo?!,¡¿Un museo?! ¡Mi hogar, mi casa, el lugar que es testigo de mi vida, de mi
hermano!,¡De nuestro amor! -Y lloraba otra vez -¡No lo acepto! ¡No, no, no!

-Harry, tú dejaste un testamento breve con los planos de la propiedad junto a la llave.
-Sí -Dijo Harry deteniendo el sollozo, y mirando con ansiedad -Esa es la solución.

-¿Cuál?

-Dame tu fecha de nacimiento y tu nombre.

-Harry, no, no lo hagas. Yo no sé qué hacer con el peso de lo que me has dejado.

-¡Es la solución! ¿No te das cuenta?... ¿Louis? -Se acercó al de ojos azules y le tomó la cara
suavemente -Tú has nacido en esa época , y si lo has hecho es para reivindicar mi historia, la de
Louis, nuestro amor. Tú eres mi Louis. Cuánto quisiera yo que te quedaras conmigo. Pero mis
días se apagan y mi oportunidad se ha acabado. Pero tú no, dime ¿He nacido yo también en ese
siglo? -Louis asintió y las lágrimas comenzaron a correr por su mejillas -¿Somos hermanos?

-No, pero nos amamos, como tú amas a Louis, como Louis te amaba a ti, estoy seguro.

-¿Ves?, ¿Lo ves? Dame la oportunidad de hacer algo por nosotros, los de este tiempo y los del
futuro. Mi amado Louis yace frío tras esa pared de mármol, y pronto estaré a su lado, soñando
con la esperanza de renacer, de vivir otra vez, de amarnos como lo hemos hecho cada

día de nuestra vida. Déjame ayudarnos, a ustedes y a nosotros, que aunque nuestros cuerpos no
sean más que un breve recuerdo detrás de una lápida, nuestro aliento estará en sus bocas, mi
alma estará en el que tú amas en tu tiempo, y el alma de mi amado Louis estará en ti.

Louis asintió y Harry tomó su mano. Caminaron rápido hasta la mansión. Entraron al estudio,
Harry sacó un cuaderno empastado y una pluma de uno de los cajones.
-De acuerdo joven Louis. Dame tus datos.

-Louis Tomlinson, y nací el 24 de Diciembre del 1991.

-¿El mismo día que Louis, pero en otro siglo? -Dijo mientras terminaba de escribir -Y ¿Tu amado?

-Harry... No lo sé, no me lo ha dicho, sé que se llama Harry Cox.

-Está bien es lo de menos.

-¿Qué fecha es hoy? -El de ojos azules necesitaba ubicar en el tiempo lo que estaba viendo.

-Julio, 15 de Julio de 1864.

-¡¿Harry?! ¡¿Ya andas delirando niño?! -Ambos jóvenes se sobresaltaron al escuchar la voz
enfurecida de un hombre. -Deberé darte otra dosis de la medicina.

-Es mi tío, debes irte o esconderte. -Habló Harry en un susurro.

-¡Pero es que no sé cómo irme!


-¡Harry! ¡Maldito crío que no dejas dormir! ¡Deja de conversar con el aire!

-¡Louis por favor debes irte! -Dijo desesperado el joven de rizos -¡Si te ve, correrás peligro, y no
podré protegerte! ¡Louis, por favor, Louis! ¡Louis! -Y se despertó.

Harry lo miraba con algo de angustia.

-Ohh Louis, me asustaste. No dejabas de sollozar y no podía despertarte. -El de ojos azules se
cubrió la cara con sus manos, intentando ordenar sus ideas.

-Fue otro sueño. Estaba con Harry. Ahora sé por qué mi nombre estaba en ese testamento.

-Seguramente estaba algo desesperado.

-Y se angustió mucho más cuando le conté que su mansión sería un museo, que se robarían el
libro, entonces tomó decisiones a último momento.

-¿Qué época era?

-Espera, intento recordar.. era Julio de 1864, día... Día 15.

-Le quedaba poco de vida. Harry murió el 3 de Septiembre de 1864.


-Se veía muy mal. Aún era la amanecida y él estaba en el mausoleo. Se veía demacrado, mal.
Seguramente no dormía casi, y si además lo estaban envenenando... El tío venía gritando algo de
darle su medicina, que si acaso estaba delirando otra vez, y es porque nos escuchó hablar -Louis
se puso a llorar.

-Louis, amor, escúchame -El de ojos azules asintió y contuvo los sollozos -Eso ya pasó, eso ya
fue hace mucho tiempo. Ya no sufras más por eso. Yo estoy aquí ahora, y ya no tengo dolor en
mi alma, eso se fue. Desapareció hace más de un siglo. Lo único que quedó incólume es mi amor
por ti. Eso nunca cambiará. Ahora debemos pensar en el futuro. Debemos darnos la oportunidad
que nos quitaron entonces. La oportunidad de envejecer juntos, de vivir nuestro amor como nos
plazca.

-Harry te amo -Y atrapó sus labios con los suyos lamiendo y buscando su lengua. El rizado se
apoyó completamente sobre el cuerpo de Louis, suspirando en su boca. Y pensó que sin duda
alguna, era una buena forma de saludar el día.

Un grito y un estruendoso ruido de una puerta que se golpeó, los sacudió, y se escuchó gente
correr. Harry y Louis se levantaron poniéndose la ropa que tenían a mano. El de ojos azules
reconoció la voz de Liam. Decía algo sin sentido y lloraba a gritos.

En un par de segundos todos estaban en el pasillo. Aún no eran las siete de la mañana, según el
gran reloj antiguo ornamentado con dos sirenas, y varias quimeras y hojas talladas en madera,
que estaba en el corredor. Louis miró el reloj y sintió que el tiempo se detenía, una sensación
extraña le envolvía el alma. Veía a los otros gesticular y sus caras exaltadas, con semblantes
consternados, pero no escuchaba nada. De pronto una sola palabra lo sacó del encierro de sus
sentidos.

-¡Muerto! -Y la palabra dicha por Liam se repitió en su cerebro cual eco.


-¿Quién? -Preguntó angustiado Louis. Pero nadie respondía, seguramente todos hablaban en
algún idioma desconocido, porque no entendía cómo era que todos decían algo, pero ninguna
palabra era comprensible para Louis -¿Quién está muerto? -Repitió ya asustado.

-¡El oficial Hansen Louis! -Fue la categórica respuesta de Zayn que al fin logró comprender.

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38.

Harry ya estaba dentro de la habitación, y Louis se acercó a ella. El hombre estaba boca arriba
con la mandíbula y los ojos abiertos. Una sustancia entre verdosa y café tenía en el pecho y en el
cuello. El olor nauseabundo de aguas podridas llenó de golpe sus fosas nasales, ocasionándole
una arcada.

-No deben tocar nada -Dijo uno de los policías que acababa de subir -Ahora esto se vuelve más
complejo, porque nadie entró o salió de la mansión durante la noche, vigilamos cuidadosamente.

-¿Eso significa que Liam se convierte en el sospechoso número uno? -Preguntó preocupado el
rizado. El policía se giró a ver al joven castaño que lloraba hecho un ovillo de tan enroscado en sí
mismo sobre la alfombra del pasillo, mientras Niall intentaba darle consuelo. Luego se volvió a
mirar a Harry y asintió.

Louis bufó. Tal parecía como si esa mansión se empeñara en mantenerles en el lugar a toda
costa.

Anton estaba pálido, y Markus intentaba mantenerse calmado caminando de aquí para allá.
-¿Pero qué es esa cosa que tiene en el cuerpo? -Preguntó el moreno.

-Se parece a la sustancia que deja ese... Ese ente -Concluyó el señor Frank.

Se escuchó la llegada de las patrullas, con el Teniente Wendt al mando. Luego de unos segundos
estaba todo lleno de policías y de peritos criminalísticos vestidos con unos trajes ajustados
blancos

y mascarillas del mismo color. Sus cabezas iban cubiertas con gorros. Parecían personajes
sacados de la película Epidemia, y un escalofríos recorrió la espalda de los presentes. Hicieron
salir a todos, mientras la policía delimitaba el sitio del crimen con una cinta amarilla.

-Lo mejor es que esperen abajo. Acá será todo revisado, incluyendo sus pertenencias que
quedaron en los dormitorios. -Señaló el teniente.

-¡No puede hacer eso!

-Sí puedo, señor Berg. Y más le vale que se mantenga tranquilo y paciente, ¡Porque yo estoy a
punto de perder la mía!.¡Alguien asesinó a un policía y eso es grave! -La cara del teniente tomó
un color rojo, y su nariz ahora lucía casi morada. Tomó aire y se calmó -Ahora les pido, por favor,
que se vayan a la cocina y nos dejen trabajar.

Harry sintió que su estómago se apretaba. Las reliquias más importantes de su vida y de la de
Louis estaban escondidas bajo la mesita de noche. Debía actuar pronto. Debía encontrar la
solución. Y como si Louis le leyera el pensamiento, le dijo en un susurro -Harry, el libro, el
testamento Llos ojitos de espanto de su amado enternecieron el corazón del mago. Y solo le
respondió poniendo su dedo sobre la boca indicándole silencio.
Una vez en la cocina, cuál de todos tenía peor aspecto. Nadie había alcanzado a vestirse con
algo de formalidad, ni peinarse, ni ir al baño. Zayn y Niall aún tenían restos de semen

en sus cuerpos y tenían la sensación de que ese olor tan característico era olfateado por todos.

-Quiero ir al baño -Reclamó acongojado el moreno, y no fue poca su sorpresa cuando se dio
cuenta que los demás tenían la misma urgencia, aunque por diferentes razones. Todos habían
empezado a manifestar la necesidad de asearse o simplemente satisfacer sus necesidades
fisiológicas.

Harry supo que fingir una ida al baño era lo mejor para intentar algún movimiento y sacar los
documentos y la llave, antes de que la policía los encontrara. Pero en la cocina estaban también
Anton y Markus, y eso le impedía coordinarse con otro. Necesitaba un cómplice. Tampoco
facilitaba las cosas el policía de punto fijo junto a la puerta -¡Mierda! -pensó.

-¿Cómo lo harás? -Le susurró Louis. Una vez más había logrado meterse en sus pensamientos.

-Iré al baño y haré el desdoblamiento para distraer a los policías, mientras alguien más escala
hasta el balcón del dormitorio, saca todo debajo de la mesita de noche y...

-No. Es mejor de esta manera Harry -Louis miró a su alrededor y vio que Anton se preparaba un
café, Markus hablaba por teléfono con su esposa. Zayn y Niall extrañamente se hablaban al oído
muy juntitos, y Liam no dejaba de sollozar, mientras se tomaba un café -Tú haces como que
dormitas aquí, sentado ¿Puedes desdoblarte así? -Harry asintió -Bien, mientras tú haces eso,

yo iré al baño y me colaré hasta el dormitorio.

-No -Dijo Harry preocupado.


-Sí señor. Y no hay más que hablar -Se puso de pie y anunció -Voy al baño.

-Yo voy contigo -Dijo el moreno. Louis le sonrió y miró a Harry que suspiró resignado.

-De acuerdo, mientras yo dormitaré un momento -El rizado echó la cabeza hacia atrás, se
acomodó en el asiento y puso sus manos cruzadas sobre su regazo.

Llegaron a uno de los baños de servicio que daba justo debajo del balcón de la habitación que
habían ocupado Harry y Louis. El de ojos azules abrió la ventana y se asomó buscando la forma
de llegar hasta allá.

-¡No me digas!. Tú no pretendes orinar o algo por el estilo, ¿Verdad?

-Debemos rescatar el testamento, los planos, el libro, la llave ¡Todo! -El moreno se llevó una
mano a la boca, recordando asustado de que todo lo habían dejado allá arriba y podría ser
descubierto.

-Y yo que pensaba que la mayor preocupación era andar así, pegajoso. -Louis se dio vuelta a
mirarlo extrañado, viendo como el moreno se examinaba el vientre y no pudo evitar soltar una
ligera carcajada -No te rías, esto no es cómodo -Se quitó la camiseta y los pantalones y se
comenzó a lavar.

-Entonces ¿Llegaron a algún acuerdo?


-Creo que sí, y que conste que la iniciativa la tomó Niall.

-No abras la puerta por nada del mundo.

-Le susurró.

-Okay.

Louis salió por la estrecha ventana y se colgó del árbol hasta subir a las ramas más altas y que
pudieran sostener su peso. Zayn le observaba desde abajo conteniendo la respiración, y cerrando
los ojos cuando veía los esfuerzos de Louis por conservar el equilibrio. Desde allí el de ojos
azules se estiró lo más que pudo hasta alcanzar un pequeño balcón que correspondía a una
habitación de servicio en el entrepiso. Hasta ese momento no había resultado tan difícil, pero
ahora, para poder llegar al balcón de "su" habitación, que estaba unos dos metros más arriba,
debía arrastrarse por la cornisa, mientras se sujetaría de un borde más angosto que sobresalía y
que daba justo al balcón. Debía arrastrarse unos tres metros hacia el costado, hasta llegar a la
altura de donde debía subir.

Se asió firmemente, mientras Zayn allá abajo decía una pequeña oración al primer santo que
quisiera escucharlo.

Avanzó lentamente, pequeñas gotas de sudor asomaban por su frente, mientras se repetía
calladamente-No mires hacia abajo, no mires hacia abajo.-De todas formas, su cuerpo iba tan
pegado a la pared que no le daba espacio para mirar para ninguna parte más que hacia el
costado. Arrastraba los pies con cuidado para no resbalar. La cornisa no era muy ancha, y sus
pies cabían apenas. Después de avanzar lentamente por unos dos metros sus brazos se estaban

cansando y sentía que todo el cuerpo le temblaba por el esfuerzo. Aun le quedaba un eterno
metro hasta poder asirse a la baranda y se sentía desfallecer. Pero no podía fallar.
Cuando por fin su mano se sujetó al balcón, intentó calmar su respiración y su ritmo cardiaco.
Descansó por unos breves segundos, y tomó impulso para izarse sobre la barandilla. Había
logrado sujetarse por las axilas, pero uno de sus pies estaba en el aire mientras el otro seguía en
la cornisa, sin atreverse a sacarlo de ahí. La solución estaba en subir el pie sin apoyo hasta la
orilla del balcón y ponerlo entre las pequeñas columnas que formaban la balaustrada. Sabía que
no tenía otra opción, sus fuerzas le estaban abandonando y caer desde esa altura podría ser
mortal. Además, por una vez que hacía algo por el bien de la causa, no podía fracasar, su orgullo
y amor propio se lo negaban, pero más que nada, era por la esperanza que su amado rizado
tenía en ese instante de recuperar lo que tanto necesitaban conservar gracias a Louis.

Se dio impulso y a duras penas logró poner el pie en el balcón -Debí ser bailarín o gimnasta, así
no me dolería tanto entre las piernas por estirarme tanto -Pensó. Volvió a darse impulso y subió el
otro. Quedando en una extraña posición -El espía de Misión Imposible nunca quedó en una
posición tan ridícula como la mía, con el trasero parado. Mierda - Sin saber cómo sujetarse y así
poder erguirse, decidió lanzarse hacia dentro del balcón. Cayendo estrepitosamente cual largo
era , esperando que el ruido sólo hubiera sido intenso para él. Esperó unos segundos,

y como nadie vino a ver qué causó la bulla, se decidió a levantarse, abrir los ventanales y entrar.

Intentando no hacer ruido, se acercó a la mesa de noche, mientras afuera se escuchaba el ir y


venir de los peritos y de la policía. Sacó todo lo que Harry había dejado, las llaves, los
documentos, el libro. Sigiloso se devolvió hasta el balcón. Se asomó y miró a Zayn -Ptsss ... -Fue
todo el sonido que hizo mientras le mostraba lo que tenía en sus manos. El moreno le indicó
mediante señas que los lanzara y que él los recogería. De pronto se escuchó que manipulaban la
manija de la puerta. Louis miró hacia atrás, y su corazón dejó de latir. La puerta de la habitación
comenzaba a abrirse.

***********************************

El policía estaba dispuesto a abrir la puerta para comenzar con la revisión de las habitaciones.
Puso su mano sobre la manilla y alcanzó a abrirla levemente cuando por el rabillo del ojo vio que
alguien se asomaba por el pasillo. Alguien tal vez escondido detrás de una armadura de caballero
medieval. El policía soltó la puerta y se dirigió con curiosidad hacia la armadura. Uno de sus
compañeros, lo miró extrañado -¿Qué viste?
Le hizo una seña de guardar silencio y lentamente se acercó hasta la armadura. El otro policía le
siguió de cerca, sin hablar. Se asomó de improviso y no vio a nadie escondido. Se quedó
pensando -Juro que vi a alguien asomarse desde acá -Ambos hombres se quedaron observando
el espacio vacío entre la armadura y la pared.

-Dicen que acá hay fantasmas.

-Ah ¡Cállate!

De repente, a sus espaldas alguien hace -¡Buh! -Los policías se sobresaltan y se dan vuelta. No
había nadie. Nadie más que sus compañeros en el otro extremo del corredor. -¡Hey ustedes! -La
voz surgió del mismo rincón donde estaba la armadura. Se giraron y no vieron nada más que las
paredes.

-¿No lo ves? Son fantasmas

-No, debe ser que estamos medios asustados.

-Yo estoy asustado completito. -El primer policía se devolvió hacia la puerta de la habitación, y al
tomar la manilla una voz recorrió el espacio del corredor.

-¡Phantoooommmm!

Todos se quedaron quietos, incluso los que estaban más alejados de la habitación, mirándose
unos a otros, y preguntándose de dónde había venido ese susurro. Como nadie supo interpretar
lo que sucedía, continuaron en sus quehaceres.

El policía terminó de abrir la puerta y vio las ventanas del balcón abiertas. Las cortinas se movían
por la brisa.

-¿Ves? Era sólo el viento.

***********************************

Louis trabajosamente había terminado de bajar. Lastimándose una mano, raspándose un codo,
pero al fin llegando de una pieza al suelo. Se metió por la ventana, y se limpió un poco.

-¿Qué haremos con esto ahora? -Le preguntó el moreno, mostrándole los elementos rescatados
desde la habitación.

-¿Guardarlas en el pasadizo secreto?

-Buena idea.

Partieron rápidamente. Pero justo en el momento que iban a abrir, sintieron ruido de personas
que venían bajando por la escalera, seguramente policías. Louis agarró de la camiseta a Zayn y
se metió por el costado de la escalera, hundió sus dedos en la pared, se abrió la puerta
camuflada y entraron de sopetón a la pequeña bodega escondida que Louis ya conocía. Zayn se
quedó mirando el lugar sorprendido.
-¿Cómo sabías de este lugar?

-Ayer Harry me lo mostró.

Entonces Zayn se fijó en un elemento que parecía fuera de lugar.

-¿Para qué?¿Estuvieron comiendo zanahoria? -Y el de ojos azules se sonrojó hasta las orejas.

-No sé. ¡No! ¡Sí! ¡Quiero decir que no! -Dijo nervioso, mientras con dos dedos tomaba el tubérculo
y lo lanzaba lejos a un rincón. El moreno lo miró de reojo con cara maliciosa, quería averiguar qué
habían hecho en esa pequeña habitación que ponía a Louis tan nervioso y lo hacía sonrojarse,
pero justo en ese momento ya no habían moros en la costa y Louis le hizo señas de salir. Dejaron
la llave y los documentos ahí y salieron.

Llegaron a la cocina, donde Harry ya estaba "despierto". El de ojos azules apareció con una
sonrisa de oreja a oreja y el rizado al verlo se levantó, se abalanzó sobre él, lo abrazó y se aferró
a su boca con pasión. En un principio Louis se quedó con los brazos abiertos tomado por
sorpresa, pero luego se relajó y lo abrazó. De a poco se fueron soltando y Harry lo tomó de la

mano.

-¿Estás bien?

-Sí, lo estoy. Fui a dejar cierto elemento en la bodega escondida -Le susurró, ambos se sentaron,
pero la conversación se vio interrumpida al aparecer algunos de los peritos y el teniente con ellos.
-Teniente Wendt, qué nos puede decir.

-Señor Markus Frank, señor Berg, jóvenes -Comenzó diciendo el policía siempre con ese tono tan
ceremonioso, para darle dramatismo a sus palabras -El oficial Hansen murió asfixiado, esas
serían las conclusiones preliminares de la investigación in situ. Su boca y todas su vías
respiratorias estaban llenas de esos restos que al parecer serían fango, agua con elementos en
descomposición. Debo confesar que estoy algo confundido y extrañado. Tenía esa sustancia
sobre su cuerpo, y había algo de eso junto a su cama en el piso hacia el lado derecho también. El
asesino pisó sobre esta sustancia, pero sus huellas se pierden antes de llegar a la puerta.
Simplemente desaparecen.

Todos los presentes suspiraron e intentaron acomodarse en sus asientos. El policía le dio una
aspirada a su cigarro y continuó hablando con su frente arrugada.

-El oficial falleció entre las cuatro y cinco de la madrugada, y lamentablemente el único que no
tiene una coartada es el compañero de habitación, el señor Liam Payne, y estoy segu...

Las palabras del teniente fueron interrumpidas cuando la puerta que daba hacia el patio de
servicio, se abrió de improviso, y apareció ante todos una mujer de cabellos ondulados oscuros.

Vestía un vestido largo de hilo color vainilla que se ceñía a su figura perfecta. Tenía un escote
bien definido aunque extrañamente algo recatado. Llevaba unas botas de tacón bajo y de caña
larga hasta debajo de sus rodillas. Sus ojos verdes destacaban en su piel blanca y mejillas
sonrosadas. Sus labios carnosos sonrieron al instante pero su sonrisa se congeló cuando vio los
ojos llorosos del rubio.

-¿Qué te sucedió guapo? -Se acercó presurosa y se sentó junto a él, pasando el dedo pulgar por
sus mejillas para quitar la humedad que aún quedaba bajo sus ojos -¿Por qué llorabas? -Los ojos
de Liam eran dos cuencas cafés abiertas a su máxima capacidad, su boca hacía lo mismo.
El policía barrigón carraspeó con fuerza -Señorita ¿Nos haría el favor de decirnos quién diablos
es usted?

-Ah, disculpe oficial.

-Teniente Wendt.

-De acuerdo, teniente Wendt. Soy Alexa Haider -Dijo mientras se acercaba estirando la mano
hacia el policía. El policía casi dejó caer el cigarrillo que se sostenía apenas en su labio,
impactado con la sensual forma de caminar de la mujer -Aunque soy más conocida como La
Dama del Lago -El resto de los hombres, cuál de todos tenía los ojos más abiertos. -Y venía a
devolver algo que a mí... Bueno a Liam se le quedó en mi habitación esta madrugada. Y si hay
algún problema, pues verá oficial, es que sólo lo dejé regresar cerca de las siete de la mañana.
Es mi culpa

-Dijo haciendo un mohín.

-El problema señorita Haider, es que un oficial de policía fue asesinado en la habitación del señor
Liam Payne, y le repito soy el teniente.-La mujer puso cara de sorpresa y se volvió a hacia el
castaño, que aún no podía cerrar la boca por el desconcierto.

-¿Y mi guapo castaño es el principal sospechoso?

-Emm verá señorita...

-Teniente ¿Teniente verdad? -El policía rodó los ojos -Mire usted, no creo que mi nene pudiera
matar a nadie, porque quedó bastante cansado, le diré, con todo lo que le hice hacer -Los amigos
de Liam, incluyendo Harry hacían esfuerzo para aguantar la risa. El castaño abrió la boca para
decir algo, pero ella le apretó el muslo cerca de la ingle, y él sólo pudo dar un respingo.

-Sí, señorita, pero la verdad es que los policías que estaban de turno, haciendo guardia allá
afuera, no vieron ni entrar ni salir a nadie de la mansión.

-¡Pero si los policías estaban durmiendo! -Y se le cayó el cigarro al teniente.

-¡¿Qué dice?!

-Así es, se lo puedo dar firmado si quiere.

-Entonces, necesito hacer otras diligencias. En este momento, están sacando el cuerpo. Y sus
pertenencias les serán devueltas. Pero hoy en la noche deberán dormir en otra ala de la mansión.
Ese sector está clausurado por ahora.

-Era lo que faltaba -Bufó

Markus -Por lo menos podremos movernos con libertad por el resto de la propiedad, supongo.

-Sí -respondió el policía -Debo ir a la estación. Cualquier situación extraña me llaman.

-Bien, yo me debo ir. Aquí está el llavero que dejaste junto a mi cama nene. Y Teniente Wendt, si
necesita para dar alguna declaración me avisa a través de Liam -La mujer besó brevemente al
castaño -Adiós guapo, nos vemos. -Y salió.
Todos tomaron sus cosas, y se dirigieron a los baños para asearse. Harry estaba preocupado por
los documentos y la llave, y bajó a revisar que estuvieran en orden. Los escondió mejor detrás de
uno de los muebles y regresó a las habitaciones de arriba.

Estaban todos los jóvenes en el dormitorio Styles que quedaba cerca de la habitación rosa.

-Ya Liam, sincérate. ¿Pasaste la noche con ella? -Preguntó impaciente el moreno.

-Que ya les he dicho que no. Que luego de que todos subimos, yo me fui a mi cuarto, y la última
vez que miré al oficial casi me volaba de tanto roncar. Luego me dormí. Estaba cansado. Dormí
toda la noche hasta que ese olor me despertó. Entonces lo vi así, con esa expresión de horror en
su cara -Liam tembló y se envolvió con sus propios brazos.

-Es extraño entonces que la Dama del Lago viniera a darte una tabla de salvación por nada -Dijo
Harry -Algo más hay detrás de todo esto.

-Tal vez le gusta

Liam -Dijo el moreno sin más.

-Pero además Harry ¿Cómo supo ella que yo tenía problemas?

-Pudo saberlo, ella puede hacer eso.


-No entiendo.

-Mejor veamos los turnos para usar el baño -Dijo Niall -Liam tú primero, por si te necesitan para
algo, luego Harry y Louis, y al final Zayn y yo.

-¿Y por qué en parejas? -Reclamó el castaño -Si hubiera sabido, pues le habría dicho a la
castaña que se quedara conmigo.

-Es para economizar tiempo, Liam -Explicó el rubio. Harry y Louis sólo sonreían ante la discusión

-¡Ja! Estoy seguro que se van a demorar más así de a dos-El castaño agarró su toalla y se metió
en la ducha. Tras unos breves segundos se sintió correr el agua.

-¿Luego vamos a recorrer el bosque? Me gustaría llegar hasta la cabaña. Necesito ir a buscar
algo que dejé allá. -Louis sonrió y asintió entrelazando sus dedos a los del rizado.

De repente un golpe vino del baño, y los gritos de Liam llenos de pavor les hizo dar un salto a
todos. Corrieron hasta la puerta intentando abrirla, pero nada se podía hacer.

-¡Harry trata de abrirla! -Suplicó Louis intentando empujar la puerta en vano junto con sus amigos.
Mientras el castaño golpeaba desde el otro lado con desesperación, sin dejar de dar alaridos de
espanto. Un olor a descompuesto empezó a salir por debajo de la puerta del baño. Una voz
gutural repetía "por favor, por favor, por favor".

-Lo intentaré -Respondió


Harry -Apártense. -Extendió su mano hacia la puerta y se concentró. El mago visualizó la energía
del Cosmos pasando a través de sus chakras, para expulsarla luego por la palma de su mano y
proyectarla sobre la puerta. Una sensación de frío le recorrió el cuerpo, y abrió sus ojos al percibir
el peligro.

De pronto, la puerta se abrió de golpe, lanzando al castaño hacia la ducha, y arrojando el cuerpo
de Harry hacia la ventana que se estrelló con violencia en el ventanal, cayendo inerte sobre el
piso. Un hilillo de sangre corrió por su frente. Louis se abalanzó desesperado hasta su amado.

-¡Harry despierta! -Sollozó sosteniendo su cabeza en sus piernas. -¡Harry, amor!

Uno de los vidrios de la ventana se había quebrado, cayendo cientos de diminutos trozos de él
encima del cuerpo del mago.

-¡Harry! ¡No me asustes!

-Bebe, tengo la cabeza dura, pero no tanto -Respondió en un susurro el rizado. Louis sonrió
aliviado.

-¡Te heriste! -Y buscó en el cuero cabelludo de Harry la herida sangrante -Es una herida pequeña.
-Fue por uno de los vidrios rotos.

Niall y Zayn atendían a su amigo que yacía aún en el piso de la ducha. El golpe en la espalda era
lo que más le causaba dolor. Habían cortado el agua, cuya cascada les había alcanzado a mojar
sus ropas.

-¿Te sientes bien Liam? -El rubio le tomó de un brazo -Intenta ponerte de pie. ¿Estás mareado?
-No, sólo ayúdame a salir de aquí -Decía mientras

intentaba agarrar la toalla para cubrir su desnudez.

Ambos jóvenes se sentaron en la cama, algo adoloridos. Louis limpiaba de la frente de Harry los
restos de sangre con una toalla humedecida. En ese momento aparecieron tres policías junto a
Markus.

-¡¿Qué sucedió?!

-Apareció esa cosa en el baño mientras me duchaba. No sé si estaba ahí antes y no la vi.

-¿Alguien revisó el baño antes de entrar?

-No señor Frank. No nos imaginamos que podría haber alguien escondido ahí -respondió Louis.

-¿Y dónde está ahora? -Preguntó el policía mientras revisaba los restos nauseabundos en el
cuarto de baño -¿Escapó por la ventana?

-¡Sólo se esfumó! ¡Puff! -El castaño hizo un ademán gracioso con las manos -Se desvaneció
cuando se abrió la puerta de golpe. -El policía observó al joven con cara de lástima.

-Creo que necesitan descansar.


-¡¿Nos está llamando locos?! -Gritó el de ojos azules, exasperado con la actitud del policía.

-¡No, no! Lo extraño es que los restos encontrados son del mismo tipo, al parecer, que los de la
escena del crimen -Refutó el otro policía -Llamaré a los peritos para que tomen muestras. -Antes
de accionar su radio miró a los jóvenes -Es mejor que usen otro baño para ducharse. ¿Alguien
necesita atención médica?

Los jóvenes negaron con la cabeza y luego suspiraron resignados.

Markus, visiblemente preocupado, los observó.

-Chicos, definitivamente con ustedes aquí, esto ha sido cualquier cosa menos rutinario. Si no
hubiese ocurrido un homicidio hasta podría decir que ha sido emocionante -Los jóvenes lo
miraron extrañados , sin entender la rara actitud del administrador. Markus salió de la habitación
dejándolos a perplejos.

-Usemos la habitación que yo ocupé el otro día -Dijo el castaño sobándose un brazo adolorido.

-Cualquier lugar, menos la habitación rosa, por favor.

-¡Ay Niall! No te va pasar nada que no te haya sucedido ya. Aparezca la ricitos de oro o no -
Comentó el moreno sonriendo, mientras el rubio se sonrojaba.

Louis sonrió moviendo la cabeza -¡Vamos chicos! -Pero el rizado tenía otras preocupaciones y su
semblante pensativo hizo que el de ojos azules se quedará más atrás, esperándolo.
-Harry, ¿Te sientes bien?

-Sí amor, es otra cosa lo que me molesta, no el golpe.

-Dime, ¿Puedes decirme, verdad?

El mago asintió -"Esa cosa" Como le llaman ustedes es una especie de emm... , cómo explicarlo,
es una especie de zombie.

-¡Zombie!

-¡Shhh! -Harry manoteaba en el aire, intentando hacer callar a Louis desesperadamente -¡Calla!
Es un zombie pero no como muestran en las películas, es más bien una especie de fantasma,
pero que está siendo usado por alguien que está tan vivo como tú, como si fuera un esclavo.

-¿Es eso posible?

-Louis, yo no te mentiría.

-Lo sé, lo sé. Es que es tan difícil de creer que alguien tuviera ese poder.
-Eso es magia, pero usada para el mal.

-¿Quién querría matar al policía entonces?

-Tal vez no era el policía la víctima deseada. Tal vez eras tú...

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39.

-¡¿Yo?! ¡Harry no me digas eso! -Y le golpeaba el pecho suavemente -Porque capaz que me
mates tú del susto.

-Lo siento -Abrazó al de ojos azules -Mira, debo enviarlo al lugar de dónde vino. Y debemos
descubrir quién es capaz de hacer algo así... Louis, necesito mi espada.

-¿A quién vas a matar? -Lo miró preocupado el de ojos azules, y Harry rió -¡No le veo la gracia!

-La espada no es para matar Louis, es para usarla con las energías y contra entes del bajo astral.

-Okay, no intentes explicarme ahora. ¿Dónde tienes tu espada?, ¿En la cabaña? -Harry asintió -
¿Nos escapamos entonces?

-Vamos.
Salieron en silencio intentado pasar desapercibidos. Louis que ya se había aprendido el truco de
la ventana del baño, guio a Harry por ahí, y salieron sin ser vistos. Harry dio un silbido y un alegre
caballo apareció galopando suavemente desde el sector de la laguna. Se subieron a él, y
sigilosos se escondieron entre la espesura de los árboles. El caballo conocía el camino a la
perfección, y Harry relajadamente le conducía por el bosque. Louis disfrutaba de aquello, desde la
primera vez que el mago le invitó a irse con él sobre la montura. Sintiéndose feliz se apegaba a
su cuerpo, abrazándole por la cintura.

Llegaron a la cabaña. Al frente de ella, la figura impasible y orgullosa de Dark delante de la puerta
de entrada, indicaba que alguien por ahí estaba molesto.

-Creo

que dejas demasiado abandonada tu cabaña.

-Tiene la protección necesaria Michel.

-Sí, lo sé, pero creo que últimamente pasas demasiado tiempo pendiente de tu princesita -Harry
se bajó del caballo y caminó con paso firme hacia Dark. Al mago de barba le temblaron los
párpados, sabía que se había sobrepasado con sus palabras. El rizado se puso frente a él y con
mirada directa y categórica, le aclaró.

-Ten cuidado con lo que dices. Tengo paciencia, pero ésta tiene un límite -Lo apartó con el brazo
con cierta brusquedad, e ingresó a su cabaña. Dark se quedó masticando con rabia, palabras que
no llegó a decir.
Louis, en cambio, se sintió ofendido, tratado una vez más como si fuera una damisela que
necesitaba ser defendida por su príncipe azul. Así que disfrazando su coraje con una calma
aparente, se bajó del caballo, caminó los pasos que lo separaban de Dark, y cuando estuvo frente
a él descargó su puño con furia sobre el mentón, provocando su caída -¡Yo no tengo paciencia! -
Masculló, y entró a la cabaña seguido por la sorprendida mirada de Harry, quien no dijo nada. Se
tomó un vaso de agua para calmarse, mientras Dark se ponía de pie, y luego con el orgullo herido
se marchó.

-Lo siento -Dijo Louis arrepentido.

-Te comprendo. Dark nunca ha sido bueno guardando los límites.

-Lo llamaste de otra manera.

-Michel es su nombre. Pero deja de pensar en él. Ven conmigo -El mago agarró la mano de Louis
y lo jaló fuera de la cabaña. Cerraron la puerta, y lo llevó sin soltarlo a través de los árboles.

Llegaron hasta el lugar que el de ojos azules había visto a Harry con Marie. Cruzaron el riachuelo
y se internaron en el bosque que se hacía más espeso y oscuro. Harry empezó a quitarse la ropa,
y Louis no podía creer lo que veía.

-Louis, hacia la derecha hay una pequeña fuente. Vamos allá. Es tan relajante y hermoso -El de
ojos azules no podía responder ensimismado en la desnudez del rizado -¡Vamos Louis! Quítate la
ropa -Y comenzó a desvestirlo. Recién en ese momento el de ojos azules reaccionó y ayudó en la
tarea.
Una vez desnudos Harry pareció calmar su frenesí. Recorrió con las yemas de sus dedos el
cuerpo de su amado, dibujando sus músculos, llenado sus manos de la piel de Louis. El de ojos
azules sintió que le subía la temperatura, muriéndose por comerse los labios carnosos del mago.

-Eres tan hermoso Louis -Y lo besó por fin.

Sus cuerpos reaccionaron al cálido beso. Y sin sentir pudor, observaron sus erecciones
palpitantes.

-Ahora, encuéntrame jajaja -Dijo Harry con una burbujeante risa. Y corrió por entre los árboles.

-¿Harry? ¡Espérame! -Miró por entre los árboles, y no vio nada.

-Por aquí Louis jijiji -La risita de Harry rebotaba en los árboles. Louis siguió la voz.

-¡Harry! ¿Dónde estás?

-Jijiji -Y siguió por donde escuchó su risa -¡Por tu derecha Louis!.

-¡Mierda Harry! ¿Por qué juegas conmigo?

-¡Sigue! ¡Si es que quieres tu premio! -Dijo la voz del mago desde algún lugar -¡No te pierdas!
¡Ven acá!.
-¡Esto es ridículo Harry! Te comportas como un niño pequeño.

-¡Ven Louis! Te puedo asegurar que de pequeño no tengo nada jijiji -Louis rió ante la respuesta, y
la voz del rizado se escuchaba cada vez más cerca mezclada con el murmullo del agua. La
profundidad del bosque daba una penumbra verdosa, y Louis se sentía a gusto ahí -¡Ven por acá!
¡Ven con papi y te daré tu regalo!

Louis se rió otra vez ante las ocurrencias de Harry -¡Ya voy!

Esquivando unas ramas por fin vio el agua, y luego a Harry. Su piel blanca contrastaba con el
verde intenso de la hierba bajo su cuerpo. El rizado yacía ahí, tentador y tan sensual. El de ojos
azules suspiró al verlo así. El sexo del mago despierto y extendido, Harry lo tomó con sus dedos,
ostentándolo -¿Quieres? -Louis tragó saliva y tembló de ansias.

El de ojos azules se aproximó, y se puso de pie con las piernas abiertas sobre él. Luego bajó
hasta apoyar sus rodillas en el esponjoso suelo, y Harry se levantó hasta quedar sentado

-Deja prepararte, hoy no trajimos mantequilla -Y se rieron.

El rizado embadurnó sus dedos con saliva, y buscó entre las nalgas hasta abrir la entrada
estrecha de Louis. Jugueteó por unos minutos allí, mientras el de ojos azules gemía gustoso,
buscando desesperado la boca del mago. Su miembro tieso rozaba el vientre de Harry, dándole
placer y permitiendo dilatarse con cierta facilidad. El pelinegro sacó los dedos, y tomando las
caderas de Louis, le indicó que las bajara. Tomó su pene, y puso la punta en la entrada. El de
ojos azules suspiró al sentir el roce en su esfínter. Cerró sus ojos y echó la cabeza hacia atrás.
Cuando el miembro de Harry terminó de entrar, Louis soltó un gemido. Abrió sus ojos y miró a su
amado. No había otro tiempo o lugar donde quisiera estar, no otro que no fuera tener enfrente de
sus ojos la mirada intensa y verde de su Harry, sintiendo dentro de sus entrañas la hombría de su
amado. Eso era amor. No había duda.

Quedándose quietos los dos, se miraron sin hablar, sin emitir sonido alguno. Sólo dejando que
sus respiraciones agitadas hablaran por ellos. Louis arqueó sus labios levemente en una suave
sonrisa. Harry recorrió con su boca los labios de Louis, sin llegar a besarle. El viento tenue entre
los árboles sonaba cantarín, y el agua murmuraba sonidos incomprensibles. Todo era perfecto.
Louis no necesitaba nada más en este mundo. Y sin dejar de mirar el hermoso rostro de su mago
movió suavemente sus caderas. Un gemido suave y trémulo salió de la boca de Harry. Sus ojos
se entrecerraron

y sus pupilas se dilataron más aún. El de ojos azules se sentía dichoso de ver el placer que le
causaba a su rizado.

-Lou... Lou... -Y el de ojos azules no dejó de moverse, suavemente, provocando el roce de su


miembro con el vientre de Harry, haciendo que el pene del mago rozara a su vez su punto de
máximo placer en su interior.

No dejaba de mirar los gestos que hacía su amado, entregado a las sensaciones placenteras,
mientras él mismo sentía el éxtasis del orgasmo contenido, aguardando en la cumbre del gozo.

Lo demoraba a propósito. Aún no quería acabar. No quería dejar de ver a su amor disfrutando del
momento, al mismo tiempo que él sentía la dicha de estar así, gimiendo sobre el regazo de Harry,
poseído absolutamente por él, y no arrepintiéndose de nada.

La suave brisa refrescaba las sudorosas frentes, dando alivio al calor intenso que les embargaba.
Pero no era mucho, porque el calor estaba en el alma, en sus corazones. Se sentían jubilosos y
plenos.

El ritmo intenso de sus cuerpos se armonizaba . Eran el uno para el otro. Iguales y tan diferentes.
Complementados, necesitados uno del otro.

-Oh Harry... Harry -Susurraba el de ojos azules casi sin aire.


El temblor del final se cernía sobre ellos. Hasta que el orgasmo explotó en sus cuerpos y en sus
almas. Dejando el trazo de una leve melancolía que ocasionaba el abandonar el paraíso,

en el que habían estado. Volvieron lentamente a gobernar sus sentidos y estar conscientes de su
yo.

Mojados de sudor y llenos de un agradable cansancio, se separaron lentamente. Con el cuerpo


temblando todavía, Louis se recostó a un lado del rizado.

-Te amo Harry -Los ojos verdes del mago se humedecieron y le sonrió.

-Yo te amo, y no sé cómo decirlo sin que las palabras suenen tan breves y cotidianas. Mi amor
por ti no cabe en ellas porque te amo más de lo que puedo decir.

Tomó su mano y lo invitó a seguirlo. Se metieron en la fuente hasta que el agua les cubrió la
cintura.

-Este es mi regalo para ti -Dijo el rizado y cerró sus ojos. Louis lo miró sin comprender. De pronto,
de entre los árboles y del agua comenzaron a salir esferas luminosas de distinto tamaño que
parecían danzar en el aire. Harry abrió los ojos y sonrió al ver la asombrada mirada en los ojos de
Louis. Las contemplaba jubiloso con una sonrisa de felicidad en sus labios. El de ojos azules se
volvió a su amado.

-Harry esto es... Es tan maravilloso -La luz de las esferas se reflejaba en el agua y en los ojos
azules de Louis. Se le llenaron de lágrimas mientras veía las luces danzar a su alrededor. La
presencia de tan espléndida vista parecía irreal. En medio de ella estaba su amado, tan bello y
sereno que con ojos sonrientes no lo dejaba de mirar. El de ojos azules se preguntó el motivo de
por qué

era merecedor de vivir un amor así. ¿Por qué merecía ser amado por alguien como Harry? Era,
sin duda, el ser más afortunado sobre la faz de la Tierra por eso. Hacía una semana, no sabía lo
que era ser feliz. Ahora sí. Las lágrimas rodaron lentas por sus mejillas, y Harry, con manos
húmedas, se las acarició.

-No llores mi amor.

-No quiero que esto termine.

-No lo hará.

-Quiero vivir contigo toda mi vida, todas mis vidas. -Louis acercó sus labios temblorosos, y besó a
Harry con ardor. Se separó con desgano, no quería dejar de besarlo, mientras sentía las manos
heladas de su rizado que rozaban su cabeza y sus mejillas, él le mantenía sujeto por el mentón
con suavidad.

-Nunca nos separaremos Louis -El de ojos azules acercó sus labios una vez más. Un beso
húmedo y tibio era todo lo que podía darle a cambio.

-Tu amor es más de lo que podría desear, de lo que podría soñar, Louis. No te menosprecies -
Louis sonrió arrepentido de su pensamiento. Harry levantó las manos y dibujó algo en el aire. Las
esferas comenzaron a apagarse -Debemos irnos amor -El de ojos azules asintió.

Salieron del agua, buscaron sus ropas que dejaron abandonadas en el bosque, y volvieron a la
cabaña. Cansados pero felices.

********************************

En la mansión, las cosas no iban bien. La melancolía y la ansiedad de sus ocupantes se colaba
por las paredes, dándole un peso adicional al ambiente.
Niall y Zayn se habían organizado para preparar

unas deliciosas pastas con salsa y ensaladas con lo que había en la alacena. El castaño
permanecía sentado en un rincón de la cocina con la mirada perdida. Los pasos de alguien
llamaron su atención, y sus caras mostraron su sorpresa cuando vieron aparecer a la Dama del
Lago. Sonriente miró al castaño -¡Hola! -Dijo alegre, pero su expresión cambió apenas vio el
semblante sombrío

-¿Qué pasó? - Dijo y apenas entró, un escalofrío la hizo estremecerse -¿Estuvo ese monstruo
aquí verdad?

-Sí -Respondieron los jóvenes a coro -¿Cómo lo supiste? -Preguntó el castaño a la chica con los
ojos llenos de ilusión.

-Se siente Liam, en el aire. Yo no puedo hacerlo desaparecer nene -Dijo haciendo un mohín. -
Pero primero debemos averiguar qué quiere...

-¿Y cómo se puede hacer desaparecer esa cosa?

-Un mago puede. Yo no. Puedo... Más bien no debo.

-¿Por qué no debes?

-Es largo de explicar guapo.


-Entonces, Harry puede -Dijo entusiasmado el moreno.

-Pero hace un rato esa cosa lo lanzó lejos.

-Niall, esa cosa se desvaneció con "eso" que hizo Harry con las manos, lo que sea que haya
hecho.

-A ver morenito, explícate que me estoy mareando con tanto trabalengua -Pidió la chica.

-Liam se quedó atrapado en el baño.

-Yo me quedé con ese

monstruo ahí, encerrado snif.

Zayn asintió y siguió hablando -Liam gritaba y Louis le pidió a Harry que abriera la puerta,
nosotros no podíamos. Harry estiró la mano derecha y la puerta se abrió, pero la energía o algo
parecido los lanzó a los dos lejos.

-¿Él usó una espada?

-¿Espada? -Preguntaron al unísono, y luego negaron con la cabeza.


-Es la única herramienta que puede detener una de esas cosas. De verdad, si lo hizo a mano
desnuda, se arriesgó.

-Con razón fue lanzado lejos -Murmuró pensativo el rubio.

-Guapo, quiero quedarme contigo ¿Puedo? Quiero protegerte -El castaño se ruborizó.

-Pues por mí no hay problema. No sé si los demás se opondrán. La policía, Markus Frank...

-Entiendo ¿Y dónde está el mago ahora?

-Pensamos que anda con Louis -Le respondió el rubio.

-Seguramente lo fueron a pasar rico -Anunció el moreno, y Niall le dio un codazo suave.

De pronto los cascos de un caballo les advirtieron que los mencionados estaban llegando.

-Hablando del rey de Roma -Señaló el rubio.

Luego de unos momentos, apareció Louis y detrás de él el rizado con una espada en su mano.
Harry se quedó mirando a la mujer con tanto detenimiento que empezó a inquietar a Louis.
-Chicos ¿Dónde andaban? Markus y Anton preguntaron por ustedes, y los hemos encubierto con
evasivas.

-Gracias Niall, gracias amigos. -Dijo el de ojos azules.

-De acuerdo mago. Sé que te molesta mi presencia en esta casa, pero sólo vine por Liam, te lo
puedo asegurar -Todos los jóvenes se tensaron al oír las palabras de la chica. Todos menos
Harry que la seguía mirando con cierta dureza.

-Quiero que te quede claro lo siguiente. No aceptaré que te acerques a Louis, bajo ninguna
excusa, ni a sus pertenencias. Te estaré vigilando. No lo olvides bruja.

-¡Un momento Harry! No le hables así a la señorita. Ten más respeto.

-¡Tranquilo guapo! -Le replicó Alexa -Harry está en su derecho. Él está protegiendo lo que le
corresponde y... Y tiene razón, yo soy una bruja -Acercó sus labios a los del castaño -Pero una
buena para ti -Y lo besó brevemente. Harry rodó los ojos y movió la cabeza.

-¿Esa es la espada verdad? -Le preguntó el moreno.

Harry asintió -Es lo que necesito para enviar ese ente a donde pertenece -Hizo una pausa y se
quedó mirando al castaño -Pero necesitamos saber qué desea, y quién lo envió, y como al
parecer tú le caes muy bien, serías nuestra carnada Liam.

-¿Otra vez? ¡Pero, pero...! -La mirada de espanto de Liam se paseaba por los rostros de sus
amigos esperando que se unieran a sus protestas, pero todos lo observaban aguardando su
respuesta -¡Pero ya ven lo que me pasó la otra vez cuand...! -Y se detuvo de golpe, recordando
que la autora de aquel episodio sexoso estaba a su lado, y se sintió incómodo, pero no por sus
palabras,

su incomodidad se debía a que de sólo recordar la escena en el bosque con la bruja sobre su
regazo, su pene empezó a ponerse duro. Se puso rojo cual tomate y se odió por eso.

-Pues sería la ocasión perfecta para terminar lo que empezamos aquella vez, ¿No te parece? -Ñe
dijo Alexa con voz sensual, y Liam le pidió a la tierra que se abriera y se lo tragara entero, con
erección y todo, pero no sucedió. Así que tragó saliva e intentó responder algo coherente,
aparentando normalidad, sabiendo que su miembro duro estaba cubierto por la orilla del mantel
de la mesa. Sin embargo, sus amigos lo conocían bastante bien para saber exactamente lo que le
estaba pasando, y trataban de disimular sus risas.

-Está bien, sólo les pido que no me dejen solo.

-No te preocupes. Al parecer prefiere la noche, así que quedan varias horas para prepararse. La
idea es que usemos a alguien como médium, y la razón de por qué te busca es que debes tener
ese don aunque no sepas reconocerlo. Puede que me equivoque.

-¡¿Un médium yo?! Harry estás loco.

-No. Yo sólo estoy loco por Louis, en todos los demás aspectos de mi vida soy muy cuerdo -Harry
rió y el de ojos azules sonrió ruborizado, bajando la mirada -Liam, los fantasmas y espectros
suelen aparecerse ante aquellos que tienen la facilidad para comunicarse con ellos.

-Mm... Bueno, puede ser, eso explicaría que me busque todas las veces. -Suspiró -Pero lo
planeamos bien, ¿verdad? No dejemos nada al azar.
-Sí, luego del

almuerzo. Así podremos pensar mejor. ¿De acuerdo? -Dijo el mago, esperando la aprobación de
todos. Los demás asintieron conformes -okay, así será.

El almuerzo transcurrió tranquilo, pero debido al ir y venir de los policías, nunca pudieron relajarse
del todo, pues les recordaba a cada instante que un hombre que compartió con ellos estaba
muerto.

Aprovecharon las horas siguientes para compartir impresiones, ya que Anton y Markus
continuaban con su recorrido diario por la propiedad después de almorzar. Algunos de los jóvenes
se reunieron en el patio de servicio para fumar. Louis, Harry, Niall y Zayn. Comentaban distintas
ideas y teorías de lo que se le aparecía a Liam, y de por qué él lo veía y nadie más había tenido
la oportunidad.

-Creo que lo mejor es que actuemos como si nada. Con normalidad. Estoy seguro que esa cosa
se le va a aparecer a Liam otra vez.

-Tienes razón Louis. Como si no supiéramos nada. Luego a la primera señal de alarma apoyamos
a Liam. Intentamos resolver el enigma y lo expulso con la espada. Sólo me queda una duda.

-¿Cuál? -Preguntaron los jóvenes.

-¿Podrá Liam hacerle las preguntas sin sufrir un colapso? Ustedes lo conocen mejor.
Se quedaron pensando, temiendo que el castaño saliera huyendo como las otras veces.

-No sé si podrá mantener la sangre fría. ¡Oh Dios! Esto es complicado -Se lamentó el de ojos
azules.

-Bueno, lo que nos queda es que como su cabecita anda

medio revolucionada con la tal Alexa, pues esperemos que se ponga más valiente jajaja-Rió el
moreno.

-O más bien que se ponga más caliente y ni se entere de que se le aparece la cosa esa, y el ente
se devuelva a buscar a alguien más jajajaja -Se rió también el rubio, pero esta vez los demás no
se rieron con él. -¿Qué pasa? -Preguntó al ver las caras y el silencio en el que estaban.

-Que acabas de decir algo que olvidamos. -Dijo serio el mago.

Niall dejó de sonreír -¿Qué cosa?

-Que suponemos que busca a Liam para comunicarse, pero no sabemos si lo busca para matarlo,
o bien , es el medio que intenta usar para matar a alguien más.

-¡Auch! No lo había pensado -Niall aspiró por última vez su cigarrillo, y luego lo lanzó al suelo y lo
pisó -¿Y dónde está Liam ahora?

-¿Estará ocupado?
-No lo demos por sentado Louis -Dijo el mago -Vamos a buscarlo.

-Yo digo que mejor que no. No es bueno interrumpir a las parejas. Eso bien lo sabemos tú y yo
Harry.

-Nosotros también -Agregó el moreno -Pero en todo caso, si le hubiera pasado algo ya habríamos
escuchado sus gritos.

-Yo no me fío. Vamos a buscarle -Y todos siguieron al mago. -No lo llamen, sólo busquemos.

Comenzaron por la zona de servicio, abriendo todas las puertas visibles, obviando aquellas
camufladas tras los paneles de madera. Harry hizo señas al rubio y al castaño de que él y

Louis irían arriba a buscarlos. Niall y Zayn siguieron por el pasillo. Pensaron abandonar la
búsqueda por ahí, pero luego de unos instantes re aparecieron Harry y Louis, y continuaron sin
hablar hasta llegar a la puerta que daba al baño que unas horas antes habían ocupado Zayn y el
de ojos azules. Intentaron no emitir sonidos, pero otros provenientes del baño los alertaron una
vez más en el mismo día.

-¡¿Qué es ese ruido?!

-Shhhh Zayn -Le hizo callar el rubio.

-¿Qué es ese ruido? -Repitió otra vez en un susurro. Los cuatro chicos se quedaron en silencio
esperando saber qué pasaba ahí.
Unos gemidos entrecortados se hicieron evidentes.

-Es Liam-Dijo preocupado el moreno. E hizo ademán de abrir la puerta, pero Niall una vez más lo
contuvo... A tiempo.

-¡Ah! Alexa...sigue... -Y se oyeron los gemidos de la chica.

-¡Aaahhh! -Exclamó el castaño -Este se está dando el festín y nosotros preocupados por él -Y
todos rieron algo incómodos. Se dieron media vuelta para regresar a la cocina.

-¡Yo dije que no había que molestar a las parejas! Pero mi curioso bebé no pudo evitar seguir con
la búsqueda -Louis le dio un leve empujón a Harry que se rió con ganas.

-Es que yo pensé que podía estar sufriendo, que podía ser atacado.

-¡Sí! Por eso se quejaba tanto, Harry.

Dejaron de desesperarse por

Liam durante un buen rato. A lo lejos se escuchó el motor del jeep de Anton. Y esperaron a los
hombres sirviéndose un café.

-Mamá llamó hace unas horas, estaba algo preocupada porque no sabía nada de mí -Musitó,
pensativo el moreno.

-Yo le envié un par de mensajes a la mía, y me respondió tranquila -Añadió el de ojos azules.

-Sí, yo hice lo mismo -El rubio miró al mago que bebía su café sin levantar su mirada -¿Y tus
padres Harry?

-Están muertos - Se hizo el silencio. Todos tragaron saliva.

-Lo-lo siento -Respondió avergonzado el rubio.

-No te preocupes, yo era muy pequeño. Sus rostros están algo borrosos en mi memoria. Es
extraño, pero recuerdo más nítidamente la vida de Harry Styles que mi propia niñez. -Nadie fue
capaz de decir nada más.

El denso silencio se vio interrumpido de golpe por los pasos presurosos de dos hombres, que con
respiración entrecortada se asomaron a la puerta, pálidos.

-¡Chicos! -Habló Markus -Necesitamos a la policía... Debemos llamar al teniente.

-¿Qué pasó ahora?

-Algo extraño... Extraño -La cara blanca y desencajada de Anton, no eran suficiente distracción
para ignorar su aterrorizada mirada -En la revisión diaria no habíamos notado nada -el hombre se
sentó mientras Markus llamaba una vez más al teniente por teléfono -Juro que hoy en la mañana
estaba todo en orden.

-¡¿Dónde?! ¡¿Qué paso?! -Louis estaba preso de la ansiedad.

-¡Al final todos moriremos de un infarto, ya lo veo venir!

-Zayn, Louis, cállense -Fue la lacónica orden de Harry.

En la puerta que daba al pasillo aparecieron Liam y Alexa recién duchados -¿Por qué gritan
tanto? -Preguntó el castaño.

Niall ignoró a Liam y preguntó por su parte -Señor Berg, por favor, podría explicarnos con calma
para que podamos entender.

Alguien le había dado un vaso de agua a Berg, éste bebió un poco y continuó -Hoy en la mañana
revisamos todo, que estuviera en orden, que nada faltara. Después de almuerzo decidimos volver
a las caballerizas porque debíamos arreglar una puerta descentrada. Todo era normal. Hasta
unos momentos atrás que escuchamos un ruido muy fuerte que provino del mausoleo. Decidimos
ir a ver. Y extrañamente estaba cerrado. Entramos y parecía que no había nada distinto a lo de
siempre, hasta que llegamos a la zona de las tumbas -Un escalofríos recorrió a todo el grupo -No
sabemos qué pasó pero las urnas de los hermanos Styles estaban abiertas. Las lápidas yacían
en el suelo, como si las hubieran colocado con cuidado y en el piso había una especie de puerta
que estaba abierta, yo no sabía que existía...

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40.

-¿Los cuerpos de los Styles estaban ahí?

-Sí Harry. Alguien quiso profanar sus tumbas. Lo lograron en cierto modo. Lo que sea o quien sea
que hizo eso, se fue por ese pasadizo, dejando detrás de él esa cosa nauseabunda por el piso.

-Debemos ir.

-Harry, ya está oscureciendo. Esperemos a la policía.

-Debemos encontrar a ese ente antes de que se esconda otra vez.

-Lo más extraño es que esas lápidas pesan mucho ¡Es mármol! ¿Quién tiene la fuerza para
quitarlas así como así? Harry esperemos.

De pronto Markus llegó con cara de espanto.

-¿Alguien se había dado cuenta que ya no hay policías en la casa?

-¡¿Qué?! -Exclamaron todos.

-Revisé arriba, no hay nadie. Ni cintas, de estas amarillas, ¡Nada! ¡Como si nunca hubieran
estado!

-¿Ha llamado al teniente Wendt?

-¿Revisó si andan afuera?

-¡Hace un rato había algunos arriba!

-¿Qué será lo que ha pasado?

-¡Quizás hubo una emergencia!

Todos hablaban al mismo tiempo, intentando hacerse oír por sobre el otro.

-¡Silencio! -Gritó Markus -Por favor, silencio, para entendernos. Ya revisé, y mientras lo hacía
intenté llamar al teléfono que nos dejó el teniente Wendt y la compañía de teléfonos me dice que
ese número no existe. No entiendo

nada -Terminó en un susurro.

En ese mismo instante un estruendoso portazo se escuchó hacia el sector del estudio y el salón.
Un grito ronco y gutural rompió el aire. El aire se llenó de un desagradable olor a descompuesto.

La voz ronca dejó escapar una risa horrorosa y lúgubre -¡Liiiiaaaammm!


Todos se quedaron congelados.

Se escuchaban unos pies que se arrastraban, mientras una risa tenebrosa iba acompañada de un
gemido de ayuda.

-Por favor, por favor, por favor. Perdóname... Mea máxima culpa. ¡Uaah jajajajaja!
¡Ayúdame!¡Liiiaaamm!

-¡No, no, no! -Gritaba el castaño al borde del colapso -¡Me va a matar!¡Me va a matar!

-¡Liam! ¡Cálmate! -Harry lo sujetó por los hombros -Calma, yo estaré contigo, también los demás.
-El castaño sollozaba, mientras Alexa sujetaba su mano.

-Vamos guapo -Le dijo con voz dulce -Yo también estoy contigo -Ella sacó su daga ceremonial -
Con ésta lo mantendré alejado de ti.

El ente se acercaba lentamente sin dejar de reír y lanzar gritos. De vez en cuando llamaba a
Liam, en otras sólo pedía ayuda. El olor nauseabundo comenzó a invadir la cocina.

Se escuchó que cambió de dirección.

-Viene por el comedor -Dijo un pálido Anton. Respiraba con rapidez, casi hiperventilando.
-Okay,

estamos solos en esto. Harry dependemos de ti.

-Somos suficientes, señor Markus. -El mago miró al castaño -Liam, quiero que te pongas en la
puerta batiente que da hacia el comedor...

-No, no, no -Sollozaba Liam.

-Debes preguntarle... -Los ojos de espanto del rubio mostraba su nula capacidad para pensar con
coherencia -Liam, mírame -Le sacudió levemente su cara -Mírame -La mirada perdida del castaño
se enfocó en los ojos verdes de Harry -Debes preguntarle qué desea -El castaño comenzó a llorar
otra vez, mientras negaba con su cabeza -Debes hacerlo o si no, no podrás liberarte de él.

De un golpe la puerta batiente que daba al comedor se abrió y permaneció fija en su lugar como
si una mano invisible la sujetara.

Las piernas le temblaban, como les sucedía a varios en la habitación.

-Cúbranse, aléjense de la puerta -Ordenó Harry -Sólo Liam, Alexa y yo, estaremos cerca de la
puerta -Y Harry tomó su espada. Miró a los asustados ojitos de su amado Louis, y le sonrió a la
distancia para reconfortarlo -Te amo -Murmuró, y el de ojos azules sonrió levemente.

De pronto, la figura oscura y húmeda se asomó por el umbral. Los dientes oscuros y puntiagudos
que asomaban de una boca deforme y más oscura aún, le daban un aspecto monstruoso, un
hilillo de una saliva verde oscura corría desde el pliegue de lo que aparentaba ser un labio. Los
ojos rojos, de pupilas luminosas se enfocaron en el rostro blanco de Liam, y se rió, y al hacerlo su

lengua morada y en punta se alargó como la de un lagarto. Un ruido profundo llenaba el aire,
haciendo estremecer los estómagos de todos, era un rugido que salía desde la garganta del ente.
Alargó la mano hasta Liam, y éste con espanto pudo ver las uñas que asemejaban garras, que
nacían de dedos huesudos que estilaban agua espesa y podrida.

-Pregúntale Liam. Pregúntale qué desea. -El castaño miró sin comprender al mago -Vamos. Haz
la pregunta.

Liam miró aterrorizado al ente. Estaba consciente que los separaban dos escasos metros -¿Qué-
q-qué deseas?

La voz gutural y desagradable del ente salió de su asquerosa boca -Desea, desea... No todo es
desear ¡Aaahh jajajaja!

-¿Por-por qué me persigues?

-Porque te puedo alcanzar ¡Aahhh jajaja!

-Liam pregunta qué es lo que pretende y quién lo envía.

-¿Quién te envía?

-Un hombre oscuro de vientre grande, de hígado enfermo, de alma podrida.


Todos se estremecieron, y el moreno miró a Niall y le dijo entre dientes -Wendt.

-¿Para qué?, ¿qué debes hacer?

-Debo quitar la vida ¡Y no quieroooooooo! ¡Aaaaaaaaaahhhhh! -El grito era un lamento como de
alma perdida en el infierno -Mírameeeee -Dijo el ser en un susurro escalofriante.

Liam cerró sus ojos y cuando los abrió, estaba en medio de los jardines de la mansión. Vio a un
hombre a caballo, y supo que de alguna forma, incomprensible para él, ese hombre era

el mismo ente. Vio a un joven muy parecido a Zayn que estaba frente a él. Estaban discutiendo.

-¡¿Cómo has podido siquiera acercarte a mi hija?! -Y le pegó en la cara con la fusta.

-¡Nos amamos! ¡Yo la amo! -Otro golpe con la fusta cayó sobre su cabeza y oreja, un hilo de
sangre comenzó a correr por su mejilla.

-¡Maldito! ¡No tienes derecho! ¡Sabandijas como tú sólo merecen la muerte! -Sacó un arma de su
cinturón y le disparó a quemarropa, dos veces. El joven cayó moribundo al suelo.

De la mansión una chica rubia con bucles salió gritando. Corría alzando las manos al cielo. De la
misma forma que dos años antes su primo corrió al encuentro de su amado hermano muerto. El
mismo espanto, el mismo sufrimiento.
-¡Nooooooo! ¡No, no, no! -Se arrojó junto al cuerpo inerte -¡Mi padre es un asesino! ¡Asesino! -Le
gritó llorando.

Liam miraba la escena como si fuera una película, pero sabía bien que no lo era. Demasiado real
y dolorosa, sintiendo el olor de la sangre, sintiendo el olor a muerte. El hombre miraba desde su
caballo, estático, blanco, muriendo por dentro también. Aún tenía el arma en su mano, que
colgaba floja a un costado. La servidumbre se había acercado de a poco, pero sin atreverse a
intervenir, se quedaron a cierta distancia, contemplando el desgarrador llanto de la joven.

Marianne volvió su rostro mojado por las lágrimas hacia su padre, sus manos y su vestido
estaban llenos de la sangre de su amado, llenos de su muerte, de la vida que se le había
escapado.

Sin que nadie lo previese ella se levantó. Liam la miró como si se moviera en cámara lenta, cómo
su cabello dorado se agitaba al viento al pararse, se acercó a su padre y sin que éste alcanzara a
comprender lo que su hija hacía, la chica le quitó el arma, lo puso apuntando a su pecho ya
cubierto de sangre y sin llorar dijo -Adiós padre -Y se disparó. Su cuerpo cayó pesado sobre el de
su amor ya muerto.

-¡Noooo! -Gritó el padre, que se bajó del caballo, y la abrazó en un inútil intento por revivirla,
creyendo en vano que si la apegaba a su corazón, los latidos de éste la volverían a la vida.

Liam cerró sus ojos, llorando también, esperando no ver. Al abrirlos tuvo nuevamente ante sus
ojos la imagen horrible del ente, y sintió lástima por él.

-Fue un accidente, tú no quisiste eso, no lo deseaste -Y lloró -debes perdonarte.


-Tú debes perdonarme -Y volvió a extender su mano hacia el castaño. Este cerró sus ojos una
vez más.

Cuando los abrió era de noche, el hombre ahora lloraba con una botella en su mano. Liam vio en
las sombras a un joven castaño que intentaba consolarlo. Ambos hombres estaban junto a la
laguna.

-Padre por favor. Ven conmigo a la casa. No es bueno que estés aquí.

-¡No, no! ¡Ella está allá muerta por mi culpa!

-No es tu culpa,

padre -Sollozaba el chico -Por favor vuelve conmigo.

-¡No! No merezco estar cerca de ella otra vez ¿Tú me perdonas?

-Padre, yo no tengo nada por qué culparte. Espérame iré por ayuda. No te muevas de aquí. Yo ya
vengo.

El joven corrió de regreso a la mansión. Mientras el hombre bebía de su botella sin dejar de llorar.
Se volvió para mirar al joven que se alejaba.

-Perdóname hijo. Perdóname Liam. -Luego se escuchó un ruido viniendo desde el centro de la
laguna. -¡Marianne! ¡Hija! -Liam miró en esa dirección pero no se veía nada, sin embargo el
hombre extendía su mano hacia allá -¡Hija has vuelto! -Se lanzó a la laguna, y en el momento que
sintió el agua fría tocarle la piel, el hombre aspiró con dificultad y un quejido ronco salió de su
boca, mientras se llevó una mano al pecho, abrió su boca para decir algo pero la muerte llegó
antes de decir nada más. Cayó de bruces al agua, y su cuerpo quedó flotando boca abajo.

Liam quiso gritar, llamar al joven castaño que ya se había perdido en las sombras y había
reaparecido su silueta ante las luces de la mansión. Pero no pudo. Su garganta estaba cerrada,
lloró. Demasiada muerte, demasiada soledad. Cerró sus ojos, y escuchó el susurro suave de la
Dama del Lago.

-Vamos castaño, vamos guapo... Abre los ojos. -El castaño los abrió y se encontró de frente a ese
ser, a quien ya no temía. El ente abrió su boca, diría algo, pero se quedó

en silencio, sólo el desagradable resoplido de su respiración se seguía escuchando. Sus ojos se


volvieron oscuros, el rojo había desaparecido, y la pupila dejó de brillar.

-No te culpes, eso ya pasó, y todo fue mala suerte.

-Tengo culpa. Los hermanos sufrieron por mi causa. Yo no los maté, pero no los protegí, yo
quería esta tierra, pero él tampoco la pudo obtener.

-¿Quién es él?

El ente ignoró la pregunta de Liam y continuó con su lamento -Él quería tener el LIEBE, pero el
hermano lo escondió bien, nadie lo encontró. Ahora él está aquí y me ha convertido en un
monstruo, el oscuro... ¡Libérame, libérame! Dile al mago que levante su espada y me saque de
esta tortura. Yo no quiero matar, el que murió debía hacerlo. ¡Ayúdame Liam, hijo!

-¿Quién te obliga a matar? -Y el ente aulló, haciendo vibrar las ventanas.


-¡No me dejes en este infiernoooooooo! ¡Dile al mago! ¡Dile que me libere ya! Por favor, por favor,
por favor...

El mago miró al castaño asintiendo -Es mejor que todo termine, Liam dile que avance hasta el
centro de la cocina. Aparten la mesa por favor -Les dijo a los otros que obedecieron de inmediato.

-Acércate -Le dijo Liam al ente, y sorprendiendo a todos, le tendió la mano. Lo llevó al centro de la
cocina, pero sin llegar a tocarse en realidad. Los ojos del ente lucían mansos

mirando al castaño, su aspecto terrorífico había ido desapareciendo lentamente. Sus ojos
buscaron por la habitación y encontró los ojos de Niall, intentó sonreír pero en vez de sonrisa,
sólo fue capaz de formar una horrible mueca.

-Apártate Liam, hazlo lentamente. -El castaño cumplió la orden y retrocediendo, sin dejar de mirar
al ser, se alejó.

El mago se paró frente al ente y dijo con voz fuerte.

-¡Ateh, Malkut, Ve geburah, Ve gedulah! -Mientras hacía un símbolo en el aire. Luego se puso
hacia el Este, apuntando su espada hacia ese punto -En el nombre sagrado del Yo Soy, sello este
círculo -Y caminó en el sentido de las manecillas del reloj, hasta volver al punto del Este, levantó
su espada y gritó -¡Frente a mí Gabriel, detrás de mí Rafael, a mi derecha Miguel, a mi izquierda
Uriel! ¡Frente a mí llamea la protección! En el nombre de la Fuerza Creadora del Universo y de los
cuatro Arcángeles, pido la fuerza y el coraje para volver el alma de este hombre, hijo de esta
Tierra, para que regrese al lugar infinito de paz y amor donde pertenece. Así sea -Se volvió hacia
el ser y dibujo con su espada, un símbolo que no pudo ser definido por los demás, y luego la bajó
como si cortará el aire, una, dos, tres veces.
A la tercera vez, el ser comenzó a desaparecer lentamente, y su aspecto sombrío se hizo
luminoso, y antes de apagarse absolutamente susurró -Recuerda mi nombre Liam -y se fue.

De pronto el aire era más liviano y suave, dando un aspecto más luminoso al ambiente. Liam no
dejaba de llorar. El mago retrocedió deshaciendo el círculo con su espada siguiendo el sentido
contrario a las manecillas del reloj -Este círculo ha sido abierto.

Todos respiraron tranquilos, menos el castaño que seguía llorando.

De repente, detrás del mago una sombra oscura se formó. Nadie alcanzó a decir nada cuando de
una extremidad que asemejaba una mano se extendió algo brillante, la hoja de una daga. Harry
sintiendo la presencia detrás suyo, levantando su espada giró velozmente y la dejó caer en aquel
extraño espectro que desapareció al instante.

Todos ahogaron un grito.

-¿Qué fue eso? -Preguntó Markus aterrorizado.

-El que controlaba al ente...

-Al tío de los Styles, querrás decir -Interrumpió Liam a Harry -¿Cuál era su nombre señor Frank?

-¿Qué? ¿Cómo? -Dijo perturbado el administrador -¡Muchacho! Que mi cerebro no es capaz de


pensar todavía... Empezaba con... Algo con s... ¿Y si esa sombra regresa Harry?
-No lo hará, por lo menos no hoy. Debemos buscar el Liebe.

-¿Pero es que acaso ya no lo encontramos? -Preguntó inocentemente el moreno, mientras sus


amigos lo miraban con ganas de asesinarlo.

-¡¿Lo encontraron?! -Preguntó Anton con los ojos desorbitados.

-¡Ups! -Exclamó bajito Zayn, agachando la cabeza. Niall lo abrazó, besándole la mejilla

para confortarlo -Lo siento -Agregó bajito.

-Stein... Creo que sería Steff ¿Steff Styles? -Todos miraban extrañados a Markus que hablaba
sólo para sí -¡No! Stein... Stein Styles. ¡Ese es el nombre del tío!

-¡Vaya nombre! -Exclamó Louis -Okay hay algo que debemos hacer.

-¡Ustedes tienen información que Markus y yo desconocemos! -Reclamó el historiador -¡Exijo que
la enseñen!

Louis respiró hondo para no callarle la boca con el puño -Señor Berg, usted aún no me da
confianza y a mis amigos tampoco, sabemos que anoche usted salió a responder algún mensaje
que le daban desde el bosque, un hombre y una mujer. Así que no se venga a ser la blanca
paloma con nosotros. El señor Frank dijo que ahora estamos solos en esto. Y no sabemos contra
quienes nos enfrentamos realmente. Así que al final estamos en el mismo barco. Creo que a
usted sólo lo han utilizado, como a otros -Dijo mirando a Alexa -Ahora quiero que usted señorita,
nos explique por qué asaltó a Liam cuando fingimos lo de la llave. -El castaño se sorprendió, pero
no dijo nada, también quería saber.

-Mi círculo recibió la orden de nuestro Gran Maestre, a quién yo no conozco, las razones no las
sabíamos tampoco, no importaba el motivo, por lo menos no algo que a mí debía importarme,
sabíamos que era algo que otra persona deseaba, lo que jamás pensamos es que era un asunto
de vida o muerte. Ayer supimos que la llave era falsa.

-¿Supieron lo del libro?

-No Louis, nosotras nunca supimos nada de ningún libro. Tampoco tenemos nada que ver con la
gente que Anton contactó anoche.

-Eso es cierto -Afirmó el historiador -El grupo que debía recuperar la llave con el libro era distinto,
es lo que sé y no conozco a ninguno de ellos personalmente, me tenían informado a través del
teléfono, o mails, pero nunca se mostraron. La única vez que hablé personalmente con uno de
ellos, fue en el bosque, de noche. Se me prohibió encender linterna en ese momento.

-¿Qué te ofrecieron a cambio Anton? Porque intento comprender todo esto, y me siento
decepcionado -Preguntó Markus, visiblemente molesto.

Anton agachó la cabeza, y habló sin mirar a nadie -Me dijeron que conservaría mi puesto de
Curador del Museo, y que mi trabajo ya no correría peligro, que en realidad el nuevo dueño iba a
construir aquí un resort de lujo, que no le importaba la historia y las reliquias de este lugar, que
destruiría la Mansión, porque era muy costosa su mantención...

-Eso es mentira.
-El problema Louis, -Replicó Anton, intentando justificarse -Es que nadie sabe quién es el dueño.
Se supone que la llave nos llevaría al testamento original que dejó Harry Styles y no la versión
falsa que se conoce, y que nadie sabe quién escribió en realidad...

-Nosotros la tenemos -Dijo el de ojos azules concluyente. Anton abrió los ojos como discos.
Markus no podía decir nada, era demasiada información para su mente confusa. -Pero

en resumen -Se volvió hacia Harry -Aún no sabemos quién es nuestro enemigo.

-Louis, amor, eso lo sabremos pronto. Te lo puedo asegurar. Mientras tanto debemos decidir si
hacemos guardia, y quienes serían las parejas que se irían turnando cada dos horas o una hora y
media. Necesitamos dormir, mañana será un día largo.

-Lo sorteamos -Dijo Markus, y todos manifestaron estar de acuerdo.

-Yo escribo los nombres en trozos de papel -Se ofreció el moreno -Y luego vamos sacando los
papeles de una bolsa o recipiente para elegir las parejas.

-Sí, buena idea. -Dijo Louis -Necesitamos papel y hojas para escribir, yo voy a buscar. -Y salió de
la cocina.

-¡Louis! No debes ir solo -Harry se quedó a medio camino cerca de la puerta -¡Voy contigo!

El de ojos azules asintió -Vamos al estudio.


La mansión se había sumido en las oscuridad. La noche se había venido sin que nadie se diera
cuenta, y las sombras simulaban formas.

-Creo que todavía me parece ver cosas -Dijo Louis riéndose de su propio miedo.

-Es normal cariño -Y el mago le tomó la mano. Avanzaron por el hall y luego ingresaron al
estudio. Encendieron las lámparas.

-Harry, ¿Has visto los documentos y la llave? ¿Están a resguardo dónde están?

-Sí, están protegidas. No te preocupes -Harry empezó a ver una de las paredes,

que tenía empotrada la biblioteca. Cientos de libros se mantenían sólo en esa pared. Louis lo miró
extrañado -Estoy revisando. Necesito saber dónde está la puerta de entrada al corredizo secreto.
Con todo lo que ocurrió hoy no pudimos venir a revisar... -Respondió pensativo.

De pronto, una brisa suave movió las largas y pesadas cortinas de los ventanales, de una manera
que era totalmente ilógica dadas las condiciones ambientales. Las ventanas estaban cerradas y
Louis había hecho lo propio con la puerta.

-Dime que tú hiciste eso Harry, por favor.

-Lo siento amor, yo no soy.


Louis encontró una hoja con algunos rayones, y buscó un lápiz algo desesperado -Me pone
nervioso esto.

Harry se acercó a su amado y le acarició el rostro -No sientas miedo, no creo que sea algo
negativo. -Louis sonrió feliz de tener la protección del mago, y cuando encontró un lápiz, respiró
tranquilo.

-Prefiero que veamos lo del pasadizo secreto con luz de día, Harry -El mago asintió, y salieron de
allí. Cuando la puerta se cerró, una figura femenina se materializó. Sonreía.

Llegaron con la hoja y el lápiz a la cocina y Zayn se aprestó a hacer la lista con los nombres de
todos. Niall buscó, entre los varios elementos que habían en un cajón, alguna bolsa, y dio con una
no muy grande de tela. Doblaron los trozos de papel con los nombres y los doblaron varias veces
y los pusieron dentro de la bolsa.

-Okay -Dijo Zayn -Acá vamos

-Agitó la bolsa y se acercó a Markus -Saque un papel -Markus metió su mano en la bolsa y sacó
uno. Lo abrió y lo leyó.

-Anton Berg.

-Señor Berg a usted le toca elegir ahora -El historiador sacó un papel.

-Louis Tomlinson -El moreno se acercó a Louis, y este metió la mano a la bolsa.
-Zayn Malik -El moreno se rió y sacó un papel a su vez.

-Yo estaré con Harry Cox -Harry se acercó, sacó un nombre.

-Alexa Haider -Se acercó la chica y luego extendió el papel que sacó.

-Niall Horan.

Niall sacó un papel -Markus Frank -Leyó fuerte. Y el administrador hizo lo mismo.

-Liam Payne

-De acuerdo, ya son casi las 11, preparemos algo rápido de comer y nos vamos a dormir para
que los turnos empiecen de las doce más o menos -Pidió Markus, y todos estuvieron de acuerdo.
-Creo que lo mejor es que los turnos sean de una hora y media.

-Sí es lo mejor -Agregó Harry -Y que ocupemos el sector del ala Styles.

-Sí donde dormimos la primera vez, si es que dormir se llama a lo que vivimos todos esa vez -El
castaño se rió, y algunos como Louis y Niall, se sonrojaron.

Unas hamburguesas, con un buen café salvaron la noche del hambre. Uno de los chicos abrió un
envase de fruta en conservas, le agregaron crema de leche, y disfrutaron de un buen postre.
Parecían más animados, y se dieron el tiempo de reír de algunos malos chistes. Por un instante
se olvidaron de lo vivido durante el día. El mecanismo de evasión de la mente es tan poderoso, y
para ese grupo de personas, en cierta forma atrapadas en la mansión, era necesario pensar y
vivir una rutina lo más parecida a sus días normales, y así mantener la cordura. Nadie se
cuestionó nada. No era hora ya de ese esfuerzo mental y emocional. Sólo esperaban tener una
noche relativamente tranquila, como hacía varias que no tenían algunos.

-Zayn hablemos.

El moreno miró asombrado al rubio -Bien, habla ¿De qué quieres hablar?

-Acá no -Niall miró al grupo y señaló -Zayn y yo necesitamos hablar algo puntual, y nos gustaría
estar un rato a solas en el patio de servicio -Al moreno casi se le salieron los ojos cuando Niall
dijo aquello.

-¡Nialler! -Le reclamó sonrojado -¿Por qué no esperas a publicarlo mañana en el periódico?

-Vayan tranquilos -Le respondió Markus sonriente.

El moreno siguió al rubio queriéndose morir de la vergüenza, le costaba ser tan evidente todavía.

El patio estaba oscuro, y Zayn chocó contra Niall quien se había dado vuelta y lo abrazó. El
moreno se sorprendió de sentir los fuertes brazos del otro joven -Te extrañé -Le dijo al oído y el
moreno se estremeció -¿Y tú a mí? -Zayn no respondió, en cambio, buscó

su boca, y metió su lengua suavemente. Niall le correspondió al instante, gimiendo suavemente.


Se separaron lentamente dejándose pequeños besos -Quiero saber algo Zayn.
-Dime -El moreno acariciaba el cabello corto de Niall.

-¿Qué somos?, ¿Somos sólo amantes?, o ¿Somos amigos con ventaja?, o...

-¡Niall! Yo te amo, ¿Lo olvidaste?

-No, pero no me los has dicho últimamente y yo...

-Yo te amo -Y le volvía a besar los labios superficialmente varias veces, besos breves llenos de
ternura -Seamos novios.

-¿En serio?, ¿estás seguro?

-Sí, por supuesto que estoy seguro, ¿Acaso tú no?

El moreno percibió en las sombras que Niall sonreía -Yo quiero ser tu novio Zayn. Si emprendo
este proyecto de vida contigo, no es por menos, ambos sabemos a los contratiempos que nos
enfrentaremos, por no ser heteros, cuando se suponía que lo éramos... ¡Mierda! Va a ser duro de
explicarles a nuestras familias...

-Sí, pero no nos hagamos problemas por algo que aún no sucede. Disfrutemos el hecho de estar
juntos.
-Sí -Respondió en un susurro el rubio y se volvieron a besar.

Cuando regresaron a la cocina, los demás ya estaban organizando todo para ir a dormir. Zayn le
susurró en el oído a Louis -Ya somos novios- Y el de ojos azules sonrió.

Cansados,

más bien agotados, no dudaban de que apenas apoyaran la cabeza en la almohada, sus
conciencias irían a dar al onírico Reino de Morfeo.

-Repasemos las parejas de los turnos de guardia -Dijo Markus -Entonces son: Aton Berg y Louis
Tomlinson, de 12 a 1 y media, luego Zayn Malik y Harry Cox, de 1 y media hasta las 3; Alexa
Haider y Niall Horan, de 3 a 4 y media; y finalmente Liam Payne y quien les habla, de 4 y media a
6.

-Y esa es una buena hora para levantarnos... -Comenzaba a decir Harry.

-¡¿Tan temprano?! -Reclamó Zayn -Hoy nos despertaron temprano también, y este día ha sido de
locos...

-Zayn cariño, shhhh -Le dijo al oído Niall, y el moreno hizo un puchero.

-Mañana debemos tomar decisiones -Continuó el mago -Y eso significa que debemos despertar
temprano. La normalidad no existe por ahora, y debemos decidir si vamos a la policía, y qué
haremos con la información que tenemos. Y también necesitamos reglas para esta noche.

-¿Reglas? -Preguntaron todos.


-Nadie debe salir de las habitaciones, a menos que sea por una emergencia, y para montar
guardia obviamente. -Explicó el mago -La idea es que la guardia que montemos sólo vigile ese
pasillo, allá arriba. Sería demasiado además, pretender seguir al que salga para protegerlo o
cuidarse de él.

-Sí -Dijeron todos.

Rendidos al exasperante pedido del cuerpo por algo de descanso, subieron al segundo piso, y se
fueron instalando en los distintos dormitorios,

como lo habían pensado en la mañana. Algunos más que otros rogaban tener un sueño de
corrido, sin interrupciones fantasmagóricas, o de ladrones que no respetan las horas de sueño.

Louis se despidió con un beso de su amado rizado, y se quedó en el pasillo sentado en uno de
los sitiales junto a Berg. No podían fumar, y la idea era conversar bajito para no despertar a
nadie, hasta la una y media que sería el primer relevo. Louis se quedó mirando el reloj de madera
colgado en la pared, aquel que estaba decorado de sirenas, y quimeras. Marcaba las doce con 15
minutos, y de pronto retrocedió a doce con 14. Louis pestañeó, y se volvió a mirar a Anton.

-Te lo juro chico. Yo no quise hacerte daño, sí tenía mucho miedo de perder este lugar...

Louis dejó de escuchar al hombre y volvió su mirada al reloj... Doce con 13...

-De verdad, Louis, yo creí que los dueños verdaderos, destrozarían este lugar y...
Doce con 12 -Señor Berg, ¿Ve usted que el reloj está retrocediendo? -Anton se quedó mirando al
joven sin comprender.

-Son las doce con 12 minutos.

-Sí pero antes era las doce con 15 -El historiador frunció el ceño, preguntándose si tanta presión
de los últimos días no estaría afectando la salud emocional del chico.

Louis se quedó absorto en el reloj, y dejó de escuchar a Anton. De repente el reloj comenzó a
girar al revés de manera vertiginosa, y el de ojos azules sintió que una especie de remolino

gigante lo absorbía. Cerró los ojos para impedir que la sensación de vértigo le hiciera devolver la
comida que aún le quedaba en el estómago. Y cuando los abrió Anton ya no estaba. Supo que
había vuelto al pasado y buscó a Harry.

Su primer impulso fue ir a su dormitorio. Dios, qué delgado y demacrado estaba. Harry yacía en
su cama, y abrió sus ojos un instante y forzó su sonrisa, aparentando sentirse fuerte todavía. A
pesar de verse tan enfermo su belleza estaba intacta. Su hermosa nariz destacaba en su perfil,
sus labios lucían pálidos, algo resecos. Su mirada breve fue un puñal en el corazón de Louis, sus
ojos estaban algo hundidos, y una especie de telilla opaca le quitaba luz a su mirada.

-Louis -Dijo en un susurro.

-¡Harry, estás enfermo!

-Estoy muriendo.
-No, no ,no, por favor, te mereces una vida, mereces envejecer...

-No sin Louis. No sin mi amado. Estoy cansado, ha sido un año amargo y triste desde que él se
fue.

Louis sostuvo su cabeza en sus piernas mientras le acariciaba su mejilla, y su cabello rizado que
caía hacia un lado. Las lágrimas del joven de ojos azules caían cuales cascadas, sin hacer
esfuerzo alguno por detenerlas.

-Cómo es que alguien tan transparente y bueno como tú deba morir. No es justo. Harry. Nuestro
amor siempre estará en este mundo, en el tiempo, en el espacio, nunca morirá. Esta misma

casa recordará por siempre lo que hemos sido.

-Hemos sido esposos, hemos sido amantes, hemos sido hermanos, amigos, hemos sido todo...
Yo me voy feliz porque en la hora de mi muerte he conseguido lo que muy pocos tienen, morir en
los brazos de su amor, que regresa de otro tiempo sólo para acompañarme. Una vez que cierre
los ojos veré tu rostro una vez más.

-Shhhhhh, no hables, no hables de despedidas aún, habla de aquellas horas felices junto a Louis.

-Sí -Dijo el moribundo con la respiración entrecortada, hacía esfuerzos por seguir hablando -De
cuando me hacía bromas, o simplemente de cuando me besaba a propósito de nada, mientras yo
intentaba concentrarme en redactar documentos... -Se silenció por un momento -Nos volveremos
a ver, no llores, encarnaré otra vez y te encontraré. Volverás a mí como vuelve cada primavera
luego de un oscuro invierno. Ahora me sumerjo en sus sombras, para que mi día vuelva a brillar
bajo tus pupilas. Tu estrella me guiará y me dará fuerza para no desfallecer en los largos días sin
ti como intenté hacerlo en este horrible año.
-En esa época me encontrarás, yo volveré a este lugar. Y nos amaremos como si el tiempo no
existiera, como si los siglos no hubieran cambiado, como hace un año yo te amaba, te amaré en
el futuro. Dentro de 150 años mi amor por ti seguirá tan fuerte, como si nada hubiera pasado.

-Bésame -Dijo el rizado y Louis inclinó su rostro, y le besó, suavemente, y sus lágrimas mojaron
las pálidas mejillas de Harry -No llores. Este no es un adiós. Es un hasta

pronto mi amor. -Lentamente cerró sus ojos, como si un pesado sueño le estuviera ganando y
dejó de respirar. Louis lo abrazó y lloró sin reprimir su llanto. Qué importaba ya.

-¡Louis!, ¡Mierda Louis! -Anton intentaba reanimar al de ojos azules justo en el momento que
Harry salía de su dormitorio. El cuerpo de Louis yacía fláccido sobre el suelo. El golpe del cuerpo
de Louis en el suelo, y los gritos del historiador despertaron a todos.

Harry tomó entre sus manos el rostro de Louis que a pesar de que aparentaba estar inconsciente,
no dejaban de correrle las lágrimas. -Louis, amor. Despierta. Regresa vamos, y chasqueó los
dedos, cuatro veces mientras decía -Vuelve Louis -El de ojos azules comenzó a abrir los ojos. Y
apenas lo vio se abrazó a él con fuerza.

-Harry, Harry estás aquí.

-Les juró que no le hice nada, él sólo me dijo que el reloj había comenzado a retroceder, y luego
cerró los ojos, yo creí que estaba jugando a algo y... Y...

-Está bien Anton. Louis hizo un viaje a otro espacio-tiempo -Le respondió el rizado, sin soltarse de
Louis.
-Luego se cayó del asiento y ahí me di cuenta que no estaba dormitando o jugando como creí.

-¿Estás bien Louis? -Preguntó preocupado Liam -Tal vez sería bueno que alguien más tomara su
lugar para que vaya a dormir.

-¡No! ¡No quiero dormir!

¡No quiero ver morir a Harry otra vez!

-¡Morir! -Dijeron a coro.

-Me fui hasta el día en que Harry Styles murió sólo en su habitación -Y se cubrió el rostro para
llorar una vez más desconsoladamente.

-Shhhhhhhh amor. Mírame. Louis mírame. -Lou se quitó las manos de su cara, y le miró -¿Qué
ves Louis? Dime lo que ves cuando me miras.

-Veo al mismo Harry.

-Estoy aquí amor, estoy contigo. Eso ya pasó, y todo lo que hacemos ahora es para que no
volvamos a sufrir lo mismo. Lo lograremos.

Louis se abrazó a su cuello una vez más -Estabas tan solo amor, tan solo.
-No Louis. Tú estuviste conmigo, y mi último aliento lo di bajo tu rostro. Fue para ti. Ahora
estamos aquí juntos como lo prometimos. -Harry miró a sus compañeros y les dijo tranquilo -
Vuelvan a dormir. Él estará bien. -Los demás se volvieron a sus cuartos -Louis ¿Puedes seguir
con el turno?

-Sí, ve a descansar, aún quedan algunos minutos. -Harry lo besó con ternura y Louis se volvió a
sentar, mientras veía el rostro de Harry desaparecer detrás de la puerta dándole la última mirada,
antes de cerrarla por completo.

El resto de los turnos se siguieron en completa calma, y les sirvió para afianzar lazos entre
aquellos que no se conocían bien. Al llegar la mañana, descubrieron que después de todo,

entre ellos no estaba el enemigo, sólo eran un montón de desconfiados con ideas antagonistas
sobre los mismos temas.

Se levantaron a tomar desayuno. Un buen tazón de leche con café y tostadas con mantequilla.
Markus debió sacar un pote nuevo de mantequilla de la despensa porque el otro se había
extraviado -¿Dónde habrán dejado la mantequilla? -Preguntó al aire y Louis y Harry se miraron
sonriendo de medio lado. Y Zayn de pronto recordó un pote de mantequilla que vio cerca de una
zanahoria en la bodega escondida, y miró a Louis quien al ver los ojos de su amigo se sonrojó y
se concentró en su tazón, para no ver la cara de burla del moreno.

-Es hora que decidamos ciertas cosas -Dijo Markus

-Creo que nosotros debemos decidir ciertas cosas, que tienen que ver con nosotros, con Louis
principalmente. Creo que es él quien debe decidir si compartimos o no con las otras tres personas
la información que tenemos. -Señaló el mago sin dejar de mirar a Louis.

-Lo que tenemos que hacer hoy no podremos hacerlo a sus espaldas, por un tema de seguridad
para todos los que estamos aquí -Los otros cuatro chicos asintieron de buena gana -Diles Harry,
diles lo que hemos encontrado.

-De acuerdo. Nosotros tenemos la llave, el libro y el testamento original -Soltó de una vez el
mago, y los hombres se quedaron mudos. Uno de ellos porque no alcanzaba a dimensionar

la envergadura de tales declaraciones, el otro porque no daba crédito a lo que escuchaban sus
oídos y la chica entendiendo menos que Markus, se quedó igual de callada.

Anton salió de su sorpresa luego, y fue capaz de hablar -¡Ustedes! Y yo creyendo que alguien
más se había llevado la llave. ¡Esperen! ¡Ya saben quién es el heredero! ¿Verdad?

Los cinco jóvenes afirmaron con sus cabezas.

-¿Y podremos saber quién es? -Preguntó por fin Markus, ansioso.

-Louis -Respondió lacónico el mago.

Un extraño silencio se hizo en la cocina. ¿Desde cuándo el sonido se esfumaba y los


pensamientos se escuchaban por sobre los latidos del corazón? Porque eso pensaron los dos
hombres, consternados, choqueados, cuyas cabezas bullían de sonidos, porque el torrente de
pensamientos atropellados parecían una multitud en gritos.

-¡Es una broma!

-No lo es señor Berg, y además debemos resolver otro problema ahora.


-¡Dios! ¡Tienes razón! ¡El mausoleo! -Markus se tomó la cabeza a dos manos y los chicos
asintieron-Harry, Louis, ¿Nos acompañarían?

-Vamos -Dijo el rizado.

-Vayan ustedes y nosotros nos quedamos cuidando la cocina, digo la mansión -Sonrió
disculpándose el moreno. Los demás sonrieron.

-Claro, claro, vayan no más.

-Acá los esperamos.

-Es que hace algo de frío

Louis se rió -Son unos miedosos.

La mañana estaba algo gris, una extraña neblina rodeaba los jardines, cubriendo de bruma el
área del panteón. Estaba todo tan silencioso que inquietaba.

-¿Es idea mía o esto está raro? -Preguntó preocupado Anton mientras conducía su jeep.
-No es idea suya, yo también percibo algo extraño -Reafirmó el rizado. Provocando en Louis un
escalofríos. Si a Harry le preocupaba, a él seguro le llenaría de horror o sufrimiento. El problema
que hubiera acechándolos no era menor.

Llegaron al mausoleo, Markus sacó una inmensa llave y abrió el portal. Encendió las luces y los
cuatro hombres bajaron las escaleras. Las lápidas estaban colocadas en el suelo, tal como había
descrito Anton la tarde anterior. Las urnas estaban abiertas, pero los jóvenes se rehusaron a
mirar dentro de ellas.

-Buscaban algo desesperadamente -Se lamentó Markus -Es increíble que casi 150 años después,
aún no los dejen en paz.

-Lo que sea que buscaran no lo encontraron. Estoy seguro -Agregó Harry serio.

Markus y Anton cerraron las urnas, pero no pusieron las lápidas ya que pesaban mucho.
Necesitarían la ayuda de algunos hombres más, y tomaría su tiempo sellar todo.

-Bajemos por esa entrada -Anton señaló la abertura en el piso, de la cual surgía una escalera,
cuyos escalones se perdían en las sombras. Markus tomó dos grandes linternas que
permanecían

en un rincón, las cuales era usadas para emergencias, y bajaron.

Los escalones eran angostos, y costaba poner los pies en ellos. Louis calculó que serían unos 10
escalones, que luego llegaba a un estrecho pasillo, cuyas paredes vetustas mostraban soportes
de madera oscura, mezclada con la piedra bruta propia del terreno donde estaban inmersos.
-Esperemos que haya suficiente oxígeno.-Louis odió el comentario de Anton, pues lo puso más
nervioso todavía.

Adelante con la primera linterna iba el historiador, seguido de Markus, luego de Louis, y al final
iba Harry con la segunda linterna. Caminaron algunos metros hasta encontrarse con una puerta
de roble con la silueta de una flor de lis tallada sobre ella. Tenía una manilla de bronce, y al
parecer no tenía forma de abrirse, pues tampoco había cerradura.

-¿No les parece extraño que haya una puerta tan fina, tan costosa en este lugar tan escondido? -
Se preguntó Anton mientras recorría la puerta con su mano libre.

Markus se acercó preocupado y la palpó también -¿Y cómo se supone que vamos a entrar? No
hay cerradura, y si la hubiera no tenemos llave alguna. -Movió la manilla insistentemente, sin que
se produjeran cambios.

-Esperen -Dijo Harry. Le pasó la linterna a Louis, y se acercó hacia la puerta, pero en vez de
tocarla a ella, se puso a recorrer las paredes con su manos. Las toscas murallas, llenas de
piedras, no parecían dar luces de algún mecanismo extraño que pudiera ser presionado para
activar el cerrojo de la puerta. Después de insistir el mago se quedó pensando, mientras
observaba el piso. Éste era de tierra compacta por tanto tiempo de construcción, pero también era
notorio el uso que se le dio. Por allí transitaron muchas veces, muchas personas. -Debe haber
alguna forma de entrar.

-Harry, ni se te ocurra abrirla usando eso que usas tú... Tal vez sea mejor marcharnos.

-¿De veras quieres eso Louis? -El de ojos azules se subió de hombros, y miró a Harry resignado.
En realidad estaba algo asustado con lo que pudieran encontrar al otro lado de la puerta -Si lo
deseas nos vamos, y esperamos a que lleguen personas con las herramientas adecuadas para
abrirla.
Louis lo pensó, si se rendía así de fácil estaría traicionando los sueños de Harry y Louis. -No, no.
Debe haber alguna forma de entrar. -De pronto esa sensación molesta de vértigo se sobrevino
otra vez, pero contrario a la vez anterior, la imagen de su presente no desapareció. Un torbellino
que sacudió sus oídos, le ensordeció. Supo que Markus y Harry estaban hablando de algo, pero
no podía escucharlos. Sólo oía un murmullo como de una brisa lejana, que se acercaba de a
poco. En la brisa se escuchaba la voz de una mujer. -Es Horus Louis, Horus, Horus. -Y el
torbellino en sus oídos cesó repentinamente.

Y Louis guiado por el impulso repitió fuerte -¡Horus! -Y la puerta activó el cerrojo. Nadie vio
moverse nada, pero Anton supo que la manilla estaba lista para abrirse. Markus se le adelantó y
la giró como lo había hecho antes y la puerta se abrió suavemente.

-¿Cómo supiste Louis?..

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41.

-¿Cómo supiste Louis? -Preguntó extrañado el historiador.

-Una voz de mujer me lo dijo... -Markus y Anton habían entrado ya sin prestarle atención -okay,
no importa ahora -Harry se acercó a Louis y lo besó tiernamente. Luego entraron y cuando lo
hicieron se quedaron con la misma expresión que tenían los otros dos hombres. Era un salón
inmenso. Tenía sitiales forrados con terciopelo rojo, dispuestos a ambos lados del salón, en dos
corridas de diez por lado, formando un pasillo central adornado con una alfombra roja, con bordes
dorados. Hacia el frente de ellos, había una especie de proscenio donde se ubicaba una mesa
larga con cinco sillones muy finos, con respaldo acolchado, con terciopelo rojo igualmente, pero
coronados de un adorno algo barroco, tallado en la madera que sobresalía luego del respaldo,
destacando la figura de un ojo. -El Ojo de Horus -Dijo pensativo Louis. Al centro, a medio camino
de la gran mesa, había un pequeño pupitre rojo, rodeado de una especie de cojines. En cada
esquina había un candelabro
-Esto es un templo -Comentó Harry -miren las paredes -Tenía unos frescos magníficos con
imágenes de unos hombres que sostenían libros, el resto de las murallas estaban cubiertas con
cortinajes de terciopelo dorado, en pequeños nichos que asemejaban arcos.

-¿Por qué el profanador se escondería acá? -Preguntó Markus abrumado por tan magnífica
decoración.

-No creo que pudiera entrar. Se nota

que esto no ha sido tocado por años, quizás siglos, el encierro, y la poca luz han contribuido a
que todo se conserve. Esto es extraordinario. ¡Miren! -Anton indicó hacia una de las esquinas.
Arriba casi en el techo una rejilla cubría una abertura -Tiene sistema de ventilación. Esto es muy
interesante.

-Lo más seguro es que el tipo que vino se haya escondido en el pasadizo, confiando en su suerte
de que ustedes no entrarían.

-Lo extraño Louis es que había dejado ese rastro nauseabundo en el suelo junto a la escalera que
da a este lugar.

-¿Habrá sido el mismo tío de los Styles? -El de ojos azules miró a Anton, quién estaba fascinado
con los frescos en las paredes.

-No lo creo -Contestó Harry -Creo que fue alguien más, y de ese otro es que debemos cuidarnos.

-Es hora que nos vayamos, y dejemos este lugar en paz, hasta que lo estudiemos con los equipos
correspondientes, si es que el nuevo dueño lo permite -Sonrió Markus y el de ojos azules hizo lo
mismo.

Salieron del corredizo y luego cerraron la compuerta, recién ahí cayeron en la cuenta que siempre
estuvo cubierta por un inmenso pedestal que arriba contenía una jardinera con flores que
mantenían frescas y bien podadas. -¿Cómo es que nunca lo vimos? -Movía la cabeza Anton.
Corrieron entre todos el pedestal, y lo dejaron tal cual, debiendo admirarse cómo la pintura de la
compuerta

imitaba a la perfección las vetas del mármol.

Salieron del mausoleo y se subieron al jeep para regresar a la mansión. Pero en un momento en
que el vehículo giraba por la orilla de la laguna, una figura se divisó entre los jardines. Era un
hombre alto, vestido de negro. Harry lo vio, y dio un pequeño salto.

-Deténgase Anton, por favor -Cuando el jeep se detuvo Harryse bajó -Sigan ustedes, debo
conversar con él.

Louis y los dos hombres se quedaron perplejos -¿Quién será él?

-Puede ser alguien de su Orden,Louis. -le respondió Anton. A medida que avanzaba el vehículo,
el de ojos azules se giraba para no perder de vista la imagen de su amado. Tuvo una sensación
extraña en su estómago, y vio que Harryno sonreía. Sintió su tensión a pesar de la distancia, y
tuvo un extraño presentimiento.

Bajaron del jeep y entraron los hombres a la cocina, dispuestos a relatar todo lo que habían visto.
Sabían que los chicos les preguntarían de todo, y así fue.
Louisse quedó afuera. Se quedó observando como los dos hombres a lo lejos, aún conversaban,
y sin saber por qué, sintió ganas de llorar. Entró cabizbajo a la cocina, estaban todos tan
entusiasmado con el relato de Anton, como buen historiador sabía darle énfasis a los detalles de
la decoración del salón-templo. Pero Louis no oía, con el corazón en la mano, latiendo a toda
velocidad, esperaba a Harry

para preguntarle de qué hablaba con ese hombre, quién era, por qué parecían tan serios los dos,
o tal vez estaba imaginado todo y no ocurría nada extraño. Sólo quería que Harry entrara por esa
puerta y le dijera que todo estaba bien, que habían sido sólo ideas suyas, que no había problema
alguno, que no se preocupara por nada. Luego lo besaría, y él volvería a sentir que su mundo
giraba otra vez.

Los segundos se hicieron largos minutos, que a Louis le parecieron horas, hasta que vio la
estilizada silueta de su amado asomarse a la puerta, con los ojos brillantes. El de ojos azules
buscó desesperadamente la mirada amorosa de su amado, pero no la encontró. Harry sólo se
sentó a su lado sin mirarlo. Luego de un rato le tomó la mano y Louis sintió que su alma se hacía
pequeña ante la horrible certeza de que Harry estaba lejos de él a pesar de tener sujeta su mano,
con los dedos entrelazados. Su cuerpo estaba ahí, pero su mente estaba en otro sitio.

-¿Verdad Louis? -Una voz que le pareció que venía de una galaxia distante lo sacó de su
tormenta dolorosa.

-¿Perdón? No escuché. Disculpe Anton.

- Lo de Horus, que escuchaste la voz de una mujer.

-¡Ah sí, sí! -El nudo en la garganta y el torbellino en su mente, le impedía mantener una
conversación. Harry estaba cabizbajo, y aún no le había mirado.

-Debemos ver lo que nos falta por descubrir en la biblioteca.


-Tienes razónLiam. Debemos hacerlo hoy. Ya no hay más plazo -Respondió con voz ronca el
mago.

-Sí, pero es mejor que comamos algo antes. Anton y yo prepararemos el almuerzo, que debe ser
algo un poco más sustancioso que el desayuno. -Markus se puso de pie -¡Manos a la obra!
Ustedes pueden ordenar las habitaciones allá arriba.

-De acuerdo -Dijo el moreno, y todos se levantaron de sus asientos -¿Están bien ustedes dos?

-Sí, no te preocupes Zayn-Respondió el de ojos azules, sabiendo que no era verdad. Vio que sus
amigos partían por el pasillo, lo mismo que Anton y Markus que iban a la despensa. Se puso de
frente a Harry y usando toda la fortaleza de que poseía, lo encaró -Ahora tú me vas a explicar a
mí qué mierdas te pasa.

-Vamos afuera. -Harry comenzó a caminar en dirección al patio de servicio, pero no se detuvo
ahí, cruzó el portal y siguió más allá hasta internarse entre los jardines que daban hacia la laguna.
Louis no entendía que aquello que tuviera que decirle necesitara ser conversado a tantos metros
de la mansión. Harry se detuvo y se dio vuelta. Con los ojos apagados, sin brillo, lo miró -Me voy.

-¿Volverás más tarde? -Harry acarició el rostro preocupado de su hermoso amor. Hizo una pausa.

-No.

-¿No? -Los ojos de Louis brillaron de angustia. Seguro estaba entendiendo mal - ¿Cómo qué no?
-Me voy a Australia. -Louis se quedó mirando los ojos de Harry, esperando que un gesto le
indicara que aquello no era verdad. No podía ser verdad.

-Es una

broma. ¡Harry, tiene que ser una broma! ¡¿Australia?! -El rizado negó con su cabeza, su mirada
triste y dolida buscaba la comprensión en los ojos azules que habían comenzado a llorar -O sea,
¿Te vas así de fácil? Me prometiste... Me prometiste -El sollozo rebelde brotaba de la garganta de
Louis en contra de su voluntad. Su voz apenas era audible, y su susurro logró cruzar el espacio
para que un ingrato lo oyera -Me dijiste que estarías conmigo, que nunca me dejarías.

-Volveré.

-Mentira, mentira. -Repitió bajito -¿Sabías que Niall y Zayn son novios? -Y entre las lágrimas logró
sonreír -Tú me has dicho que me amas...

-Yo te amo.

-Me has dicho que me amas, y no somos nada -Las lágrimas de Harry no lograban darle el
consuelo, nada podía cuando su corazón estaba hecho pedazos -¿Qué somos?, ¿Qué fuimos? Y
luego de tantas promesas te vas. ¿Por qué esperaste hasta hoy para decírmelo?

-Hoy lo supe, te lo juro.

-¡No jures! Tus juramentos son en vano -Louis mantenía sus brazos rodeando su torso, como si
quisiera sostener su corazón dentro de su pecho -¿De qué me ha servido amarte como lo he
hecho? Si de igual forma me dejas.

-Es sólo que debo resolver algo allá. Por favor créeme -Harry alargó su mano para acariciar una
vez más el rostro húmedo de su amado, pero Louis retrocedió un paso. El rizado

dejó su manos suspendida en el aire, sintiendo sólo la brisa entre sus dedos, el resto era sólo
vacío -Volveré pronto... No sé cómo voy a hacer para vivir sin ti... En el tiempo que...

-¡Cuándo!

-¿Cómo?

-¿Cuándo vuelves? -Harry movió su cabeza, y bajó la mirada.

-No sé.

-¿No sabes? -Se giró y agitó los brazos, desesperado -¡No sabes! ¡¿Sabes por lo menos por qué
te debes ir?! -Harry negó con su cabeza.

-No me lo dijeron. Allá lo sabré.

-¡Podrías haberte negado! -Harry negó una vez más, y el de ojos azules se quedó helado -Eso... -
Y Louis bajó su voz a un murmullo -Eso quiere decir que aquello es más importante que tu amor
por mí.
-No, Louis. Sabes que no es así.

-Vete... Vete. -Louis se dio media vuelta otra vez, y se alejó rumbo a la laguna. Harry quería
detenerlo, pero sabía que sería inútil. De todos modos, él se iría. No tenía nada más que decir.

Harry se devolvió a la mansión, iba en busca de su espada. Se iba dejando su corazón. En su


pecho estaba el espacio vacío que dejaba la distancia que lo separaba cada vez más de Louis.

Seguramente había en algún lugar del Universo, Alguien con un humor muy negro, que disfrutaba
ver a Louis convertido en un alma en pena, en una marioneta movida por ese Alguien, que se reía
a su costa. La soledad

era una espina clavada en el corazón del Louis-marioneta, que suplicante rogaba por ser liberado
de tal tormento, pero Aquel que movía los hilos no le daría tal alivio, porque el espectáculo no
había concluido. Desde que Harry se marchó de la mansión, hacía unas pocas horas, su día se
había oscurecido, aunque la noche aún no llegara para el resto de la gente, para Louis ya estaba
ahí, como una sombra suspendida sobre su cabeza por donde fuera.

Cuando había entrado a la cocina, vio a Zayn sosteniendo en su pecho firmemente apretado los
documentos, el libro y la llave. Se los extendió.

-Esto te dejó Harry... ¿Qué pasó? -Louis sintió que sus ojos ardían, y su vista se nubló, hizo un
gesto desesperado con la mano al mismo tiempo que negaba con la cabeza. Su labio tembló y un
sollozo se escapó a su pesar. Sostuvo las cosas que su amigo le pasaba, y luego las dejó en la
mesa y se sentó a llorar echado sobre ella. Zayn se acercó mientras Niall se quedaba estático sin
atreverse a hacer nada. -Dime, ¿Qué pasó?

Louis intentó contener el llanto para poder hablar, y dificultosamente pudo entre los sollozos -Me-
me dijo que... Se va a Australia. Que debía hacerlo.
-Debe ser por la Orden.

-¡¿Esa Orden es más importante que yo?!

-Louis, él no puede negarse al mandato de uno de sus superiores.

-Hoy lo vi conversando con

alguien. Tal vez era uno de esos jefes que tiene.

-Tal vez el Gran Maestre o algo por el estilo. -El de ojos azules se quedó pensando, se limpió con
las palmas de sus manos las lágrimas de las mejillas y se secó los ojos.

-Zayn escondan esto por favor, donde sólo ustedes lo sepan, yo debo averiguar algo. ¿Cuántas
horas han pasado desde que se fue Harry?

El moreno miró a su novio intentando recordar -Tal vez unas cinco horas. Louis no has comido
nada.

-Luego, primero debo hacer algo importante. -Se levantó de su asiento y se fue, dejando a sus
amigos con cara de pregunta.

Recorrió en la bicicleta algo maltrecha pero aún útil para tales fines, el camino que ya se conocía
bien. No necesitaba mirar los árboles con detención para no sentirse perdido, la huella en el
camino ahora le parecía tan clara. No faltaba mucho para que oscureciera, pero Louis no veía la
diferencia entre estar con sol o a oscuras. Harry no estaba, y eso era suficiente para no ver la
claridad. Las primeras luciérnagas comenzaban su danza enamorada alrededor de los abetos, y
Louis sintió nostalgia de aquellas luces más grandes que su rizado le había obsequiado. Se
detuvo un instante mirando el hermoso paisaje del atardecer, contemplaba las pequeñas
lucecitas, mientras escuchaba el cantar de los grillos buscando amor. Una brisa tenue se dejó
sentir en la copa de los árboles, y en el aire un leve murmullo se escuchó -¡Looouuuiiiisss!

-El de ojos azules contuvo la respiración -¡¿Harry?! -Gritó al viento pero no hubo respuesta -¿Por
qué me haces esto?¿por qué te fuiste? -Lloriqueó. Retomó el pedaleo para llegar a su destino.

La noche implacable se cernía sobre el bosque ya sombrío. Los búhos habían despertado de su
largo sueño diurno, y su cantar calmo acompañaba a Louis en su trayecto.

Por fin divisó la pequeña cabaña. Estaba a oscuras. Eso llenó de desilusión a Louis, quien
esperaba que Harry aún estuviese ahí. Preferiría mil veces saber que Harry estaba ahí aunque no
quisiera verle, a saber con certeza que ya se había marchado, sin tener ni siquiera el consuelo de
su mirada, o de contemplar su hermoso perfil aunque fuera de lejos.

Dejó la bicicleta apoyada en la pared. Se acercó a la puerta y accionó el pomo. Para su sorpresa
la puerta se abrió. Encendió un par de luces. Estaba casi todo igual a como dejaron la cabaña el
día anterior cuando Harry llevó su espada. -La espada -Pensó. Buscó en el baúl y allí estaba.
Sobre la cama había una maleta a medio abrir, con un par de camisetas que no fueron
terminadas de guardar. Louis se quedó pensativo. Algo no estaba entendiendo, algo no estaba
encajando.

-Es peligroso que estés aquí -La mujer de ojos oscuros y penetrantes lo observaban desde la
puerta del dormitorio -Es mejor que te vayas... -Louis se sorprendió de ver a la

mujer que estuvo con Harry esa mañana del extraño ritual -Niño, entiende, debes irte ahora. Yo
no puedo protegerte si te llegan a ver.

-¿Marie?
-¡Vete! Ellos pueden venir en cualquier momento. ¡Vamos! -Le gritó con urgencia, indicándole la
salida, cuando Louis iba pasando junto a ella, le sujetó la mano -Debes volver a tu casa y buscar
lo que se supone debes encontrar. Debes hacerlo. Hazlo por Harry. Anda, vete ya. -Louis quiso
decir algo, pero leyó en los ojos de la mujer algo de miedo y angustia. Sintió que las advertencias
eran por su bien. Así que salió rápido, y se subió a la bicicleta -Confirma la hora de salida del
vuelo -Le dijo por último en un susurro la mujer.

Louis regresó a la mansión, con el presentimiento comiéndole los intestinos. Una angustia quieta
y sorda, pesada y lenta se posesionaba de sus huesos, haciéndole temblar -¡Loooouuuuiiiissss! -
detuvo violentamente la bicicleta, derrapando un poco. Sin respirar, y tragando en seco, afinó su
oído esperando escuchar -¡Looouuuuiiiiisssss! -Ahí estaba otra vez y supo que no lo había
imaginado. -Se supone que estás lejos, ¿Por qué me llamas? -La brisa movía los árboles de
formas extrañas. Era Harry -Dime amor, ¿Qué pasa?

Llegó a la mansión ya de noche, muerto de cansancio y de hambre. Entró a la cocina blanco


como papel, con los ojeras bajo sus ojos. Se sentó, se sentía abatido.

-Usted jovencito va a comer inmediatamente -Ordenó Markus mientras le servía un suculento


plato de comida -Y no quiero escuchar quejas de que es demasiado.

-Esto es muy raro. Tengo un presentimiento extraño.

-¿De veras? Cuéntanos -Dijo Markus mientras todo el grupo se acercaba y ponía atención.

-Fui a la cabaña de Harry.


-Lo supusimos. Preferimos pensar eso antes de creer que algo malo te había pasado.

-Lo siento señor Frank, amigos -Sonrió tristemente, y los demás le miraron con cordialidad. -Fui a
la cabaña, y noté varias cosas raras. Primero, escuché al viento llamarme...

-Era Harry -Interrumpió Zayn. Louis asintió.

-Tanto de ida como de regreso, su voz en el viento me llamó. Cuando llegué a la cabaña, las
cosas estaban casi iguales a como las dejamos ayer. Excepto por una maleta que dejó a medio
preparar con ropa. Me quedé perplejo, y justo apareció una de las mujeres importantes de su
orden. Me dijo que me viniera, que no podría protegerme, que ellos podrían llegar en cualquier
momento. Me dijo que confirmara la hora de salida de los vuelos.

-Esto es extraño de verdad -Dijo pensativo Anton.

-Me dijo que buscara lo que debo encontrar, que lo hiciera por Harry... ¿Saben? Tengo un mal
presentimiento.

-Espera -Dijo Markus quien salió de prisa de la habitación.

-Louis debemos organizarnos para entrar a ese lugar -Señaló Liam.

-¿Me

pueden explicar de qué hablan? -Todos, excepto Alexa que estaba igual de confundida que
Anton, miraron con extrañeza al historiador.

-El plano de la propiedad muestra un lugar secreto, donde se supone que está eso que llaman
Amor, Liebe. -Berg miró extrañado al castaño.

-Eso no es posible, nosotros conocemos al dedillo la propiedad, no existe algo como eso.

-¿Lo mismo que con el templo que está debajo del mausoleo, señor Berg? -refutó el de ojos
azules. Anton se rió nervioso.

-Bueno de ese lugar no teníamos idea... Pero...

-Es probable que el otro lugar que aparece en el plano, efectivamente exista... -Dijo categórico el
de ojos azules, la conversación fue interrumpida por Markus que llegó sonriente con su laptop.

-Okay, veamos en los vuelos que salieron hoy para Australia. Primero debemos saber si hay
vuelos directos o si tuvo que hacer escala en Singapur por ejemplo.

-¿Buscamos en todas las líneas aéreas?

-No Louis, enfoquémonos primero exclusivamente en los vuelos a Australia, y luego hacemos las
llamadas.

Comenzaron la búsqueda.
-Veamos British Airways. Tiene vuelos directos. Hubo uno hoy a las 8 desde Londres. Ahora
necesitamos llamar para confirmar si estaba en ese vuelo.

-Yo tengo una amiga, Karen. Ella trabaja en aduana, creo que nos podría dar esa información -
Zayn miró a Niall con cara de pocos amigos, sabía bien sobre cuál Karen estaba hablando.

-Gracias Niall, toma el teléfono -Dijo Anton pasándole el suyo.

-La llamo de inmediato - Tomó el black berry y marcó a su amiga -¿Karen? ¿Cómo estás?... Sí,
tanto tiempo. No querida, verás estoy algo complicado. ¿En serio? Jajaja... Pero qué bueno...
¡No! Quizás más adelante... -Zayn se cruzó de brazos delante de Niall con rostro adusto, no le
estaba cayendo en gracia la dichosa conversación -Ejem, mira, quería pedirte un favor, ¿Puedes
averiguar si Harry Cox tomó algún vuelo hoy? -Hizo una pausa -Gracias, eres muy amable -Zayn
le remedaba sin hacer ruidos, sólo haciendo morisquetas con la boca. -Está buscando la
información -El moreno rodó los ojos. Luego de un par de minutos... -¿En serio? -Louis se acercó
impaciente -Ya, eres muy amable, ya casi no hay amigas como tú -Y ayn le dio una palmada en el
hombro -Gracias, adiós. Okay -y cortó la llamada -Ningún Harry Cox tomó vuelo a ninguna parte. -
Todos se quedaron en silencio.

-Pero, pero -Louis se acercó a Niall, intentando comprender sus palabras -¿Entonces? -Se dio
vuelta mirando al resto, buscando alguna respuesta o idea -Entonces, si Harry no se ha ido,
¿Dónde está? -El de ojos azules comenzó a caminar por la habitación refregándose las manos -
¡¿Dónde está?! -De pronto se paró en seco -No se ha ido, aún está aquí.

-Bueno, tal vez... Louis, está alojando en algún hotel en la ciudad esperando otro vuelo...
-Señor Frank, ¿No se da cuenta? ¡La maleta de Harry estaba sobre

la cama a medio llenar! Vi camisetas suyas que no terminó de guardar.

-¿Acaso piensas que él está en problemas? -Los hombres estaban mudos esperando la
respuesta de Louis a la pregunta de Markus.

La Dama del Lago sospechaba de algo así -No sería de extrañar que la corrupción se filtrara en
esa Orden también. -Louis al escucharla se llenó de espanto.

-Debo ir a buscarlo -Hizo el intento de salir.

-¡Louis, Louis! -Lo sujetó Liam, mientras el de ojos azules forcejeaba.

-¡Déjame ir! -Gimoteó.

-Louis, amigo ahora no podrás hacer nada, está oscuro y correrías peligro. Harry te necesita bien,
sano y salvo. -El de ojos azules miró al castaño que lo sostenía de los hombros, y asintió. Se
tranquilizó, pero su voz sonó resuelta

-La mujer me dijo que debía buscar... Y lo que sea que debo encontrar lo haré ahora. Necesito
linternas y los planos ¿Zayn? -El moreno se dio media vuelta y se perdió en el pasillo. -Necesito
de su ayuda, algunos conmigo adentro del pasadizo, y otros afuera vigilando.

-De acuerdo -Respondió Markus -Tú elige a los que te acompañen.


-Somos siete, quiero dos voluntarios que me acompañen.

El moreno justo iba entrando con los preciados elementos en sus manos -Yo -Dijo resuelto -con
Niall -Agregó. El rubio asintió, y los demás estuvieron de acuerdo.

-Los demás nos quedamos

afuera esperando y vigilando. Acá están las linternas, y necesitamos algo con qué defendernos,
Anton.

-Maderos, como bats de béisbol. Hay algo como eso en la bodega que está acá al lado, y
llevemos herramientas por si acaso debemos romper algo. -El historiador se dirigió hacia allá
junto a Liam.

-Bien, vamos entonces. -Ordenó Louis.

El grupo ingresó a la biblioteca. El de ojos azules extendió el plano sobre el escritorio. Cuando al
fin se ubicaron dentro de la gráfica sobre el amarillento papel, pusieron atención en los detalles
que los cientos de líneas mostraban.

-Se supone que esto es la pared contraria a los ventanales -Louis indicó la pared que el rizado
estuvo observando la noche anterior -Harry estuvo revisando allí anoche, pero no lo dejé
continuar porque sentimos una presencia.

-¡¿Una presencia?! -Exclamaron a coro Liam y Zayn.


-Harry dijo que no era algo malo, o eso creo. -El moreno miró nervioso alrededor suyo.

-Pues más vale que así sea, porque si no, de seguro que esta vez me meo de susto-Zayn ya
temblaba.

-Busquemos en la tercera repisa contando desde la puerta -Dijo Anton.

-¿Pero no se supone que al otro lado de la pared está el comedor?

-Niall tiene razón Louis -Dijo el moreno reafirmando al del rubio.

-Se

supone, pero hay escaleras, así que debe ser todo bajo tierra.

Louis sintió un escalofríos recorrer su espina dorsal, sabía que había algo más ahí y no le
gustaba. Se quedó quieto por un instante, intentando comprender la razón de aquella molesta
sensación. Para los demás esto no pasó desapercibido.

-¿Sucede algo Louis? -Preguntó algo preocupado Markus.

-No, no. No pasa nada -Pero Alexa se le quedó mirando a los ojos, y Louis no pudo esquivarla. La
Dama del Lago seguramente había sentido lo mismo, el de ojos azules lo creyó así, pero nada le
dijo. Louis prefirió retomar la búsqueda donde Harry lo había hecho un día antes -Tal vez detrás
de los libros podamos ver algo -Y comenzó a quitarlos.

-Pero de haber algo, ya lo hubiéramos visto, cualquiera del personal de mantención. Los que
realizan los arreglos al sistema eléctrico por ejemplo. Me resulta difícil de creer Louis.

-Lo sé señor Frank, pero debo intentarlo. Lo hago por Harry y por mí -Al quedar la pared desnuda
no parecía haber nada fuera de lo cotidiano, eso desanimó a Louis por un instante. De pronto se
fijó en una pequeña grieta en la pared que no tendría más de un milímetro de espesor. Parecía
una pequeña línea dibujada, fácil de confundir con la beta de la madera. -Pásenme una linterna, o
que alguien alumbre por mí -Zayn se acercó con ella dando más luz a la pared. Al mirarla con
atención Louis se dio cuenta que esa pequeña cicatriz en la madera la recorría de arriba

abajo. Recordando cómo el rizado lo había hecho con otras falsas paredes, empujó con fuerza
uno de los lados, sin resultados, entonces lo intentó en el lado izquierdo, y la madera crujió. El de
ojos azules presionó con más fuerza ayudado por Liam y Niall y la pared cedió. -Ahora veamos
cómo quitamos los estantes.

-Eso es fácil, es sólo soltar los pernos que están por acá -Señalo Markus dirigiéndose hacia la
izquierda de Louis a unos dos metros, Anton le pasó un destornillador, y entre los dos
comenzaron a desmontar las repisas. Markus le pasó otro destornillador a Niall -Inténtenlo unos
dos metros hacia allá -Indicó hacia la derecha, y así lo hicieron. No fue difícil para ellos encontrar
las uniones y comenzar a desmantelarlas. A los pocos minutos habían sacado todo el estante que
en su largo total tendría unos cuatro metros. La apoyaron con cuidado en la pared donde estaba
la puerta de entrada al estudio, y de esa forma aprovecharon de bloquear el ingreso a cualquiera
que quisiera hacerlo.

-Okay, entremos -Dijo Louis dando un suspiro. Estaba asustado aunque hacía esfuerzos por
demostrar que no era así.

-Vayan, nosotros estaremos vigilantes por cualquier cosa que pudiera pasar -Los tres chicos
asintieron e ingresaron.
El pasadizo estaba oscuro. Aunque pusieran sus manos frente a su rostro no podían verlas. Louis
encendió las linternas y los demás hicieron lo mismo.

Comenzaron

a bajar cuidadosamente las escaleras. A diferencia de las del túnel bajo el mausoleo, éstas
estaban bien terminadas. Estaban construidas en piedra pulida. Algo resbalosas. Las paredes
parecían estar talladas en la misma roca. Louis calculaba que debían estar unos dos metros bajo
tierra y esa idea le hizo estremecerse.

El túnel seguía recto por unos diez metros pero luego doblaba en 90 grados. Caminaron en
silencio hasta llegar a ese punto. Louis dirigió el haz de luz hacia el nuevo pasadizo. Aunque no
veía con claridad, parecía distinguirse el final del túnel.

-Este es más largo -Señaló Louis.

-¿Es una puerta lo que se ve allá al fondo?

-No lo sé Niall. Es hora de comprobarlo.

Caminaron con cierta celeridad, pero sin descuidar por donde pisaban. Al llegar a la puerta, el de
ojos azules notó la característica flor de lis tallada de igual forma que en la puerta del otro túnel
bajo el panteón.

-¿Y ahora qué?


-Pásame la llave Zayn -Louis tomó la llave que el moreno le pasó -Ahora sabremos si esta llave
que nos ha costado tanto recuperar es para esta puerta o no -Metió la llave en el cerrojo, la giró y
la puerta cedió lentamente.

-¡Sí era! -Exclamó feliz el moreno.

Era un enorme sótano. Había cientos de cosas allí guardadas. Cuadros, muebles, lámparas,
baúles, y un sinfín de otros

elementos difíciles de distinguir en la oscuridad. Niall buscó en vano algún interruptor -¿Qué
haces? -Le dijo su novio.

-Busco luces.

-Bebe, en la época aquella aún no existía el uso de la electricidad, era todo experimental. Estas
lámparas son de aceite, o algo así. -Le rebatió el moreno.

-A mí me preocupa que acá hayan demasiadas cosas como para saber qué es lo que buscamos
en realidad -El de ojos azules suspiró otra vez -Miremos el plano -El papel amarillento mostraba el
punto exacto donde estaban. Louis acercó la linterna y observó con detenimiento una pequeña
flor de lis dibujada hacia la esquina izquierda del sótano mirando desde la puerta -¿Qué
representa esa flor en este lugar?

-Estoy seguro que algo importante -Le respondió el moreno, apuntando con su linterna hacia ese
sector -Vamos allá -Se acercaron con cierta dificultad debido a los múltiples elementos puestos
en desorden -Si se fijan bien, se darán cuenta que todos estos objetos parecen que fueran de
mucho valor -Comentó Zayn al pasar.
Cuando llegaron a esa esquina, vieron dos grandes baúles, uno más pequeño que el otro, de
maderas muy gruesas, macizas. Levantaron la tapa del baúl de menor tamaño, que media unos
cincuenta centímetros de alto con algo más de un metro de largo. Era un poco angosto. Al abrirlo,
se extrañaron de encontrar infinidad de libros y documentos al parecer relacionados con la Orden
a la

cual pertenecían los Styles. Los miraron con rapidez y superficialidad.

-Louis, esto hay que revisarlo con detenimiento más tarde o mañana.

-Sí, tienes razón -Le respondió al rubio.

Al llegar al fondo, se sintieron algo desilusionados. Louis dejó escapar el aire con fuerza. -Si sólo
tuviera una idea de lo que buscamos... -Hizo una pausa, tomó aliento otra vez, necesitaba darse
ánimos -Veamos el otro baúl -Aquel tendría unos setenta centímetros de alto con dos metros de
largo. Eso lo hacía bastante grande, y levantar la tapa ya era un problema, pero a esto había que
agregarle un tremendo candado. Louis lo observó y se dio cuenta que la llave le quedaría muy
pequeña, además era la que habían usado en la puerta. Niall acercó la linterna y estudió la ranura
por donde debía entrar la llave.

-¿Y si lo intentas con la llave al revés?

-¿Al revés? -Louis estaba confundido.

-Sí, mira la forma. Estoy seguro que coincide el ancho de la ranura con la forma de flor de la llave
¡Inténtalo! -Louis medio incrédulo introdujo la parte ancha de la llave, la que cualquiera
consideraría sólo como parte del mango. Sus ojos brillaron felices cuando el candado se abrió
apenas la giró.
-¿Viste? Yo tenía razón -Se felicitó el rubio.

-Eres un genio Niall -Y el moreno no pudo más que estar orgulloso por las palabras de elogio de
Louis.

El de ojos azules retiró con cuidado el candado. Luego entre los tres se dieron a la tarea de
levantar la tapa.

-¡Esto pesa! -Dijo Zayn.

-Sí, ten cuidado de quebrarte una uña ¡Zayn, no está tan pesado! -Se burló el rubio. El moreno lo
miró con desdén.

-A veces Tú, eres un pesado -Refunfuñó Zayn. Louis y Niall se reían por lo bajo.

Cuando el baúl estuvo abierto, encontraron una serie de capas negras y rojas, todas de
terciopelo. Zayn sacó una y se la puso -Parezco un brujooooooooooo -Dijo mientras levantaba las
manos como garras. Justo en ese momento algo en el sótano se cayó y rodó por el piso hasta
chocar con otra cosa. Niall alumbró en esa dirección y no había nadie.

-¡Deja de jugar con eso Zayn que despiertas a los magos muertos!
-¡¿Qué?! ¡¿Magos muertos?! -Exclamó con horror el moreno.

-¡Ustedes dos me están haciendo arrepentirme de haberlos traído!

-Lo siento Louis -Hizo un puchero Zayn.

-Lo siento -Dijo el otro chico también.

Continuaron sacando distintos utensilios, unas dagas como las que usaba Harry y Alexa, unas
espadas, copas muy hermosas, bandejas de plata, candelabros. Cuadros de distintas personas,
todos ellos hombres. De pronto Zayn tomo un cuadro, y con cara de ver un fantasma dijo apenas
-Louis, mira esto -El de ojos azules se acercó y vio a los hermanos Styles abrazados, sonriendo,
vistiendo cada uno una capa negra con forro rojo. Se veían tan felices, por

su aspecto Louis calculó que el retrato fue pintado unos meses antes de la muerte de Louis.

-Este cuadro no debería estar escondido, aunque creo que esto fue guardado aquí por el mismo
Harry.

-Vamos Louis, sigamos buscando. -Le dijo el rubio dándole una palmada en el hombro.

Al fondo del baúl, habían decenas de túnicas y mientras las sacaban, Louis iba perdiendo la
esperanza y la paciencia -¡Esto es inútil! ¡¿Cómo todo esto me va ayudar a saber qué sucede con
Harry?!

-¡Louis, Louis! Algo hay aquí -Dijo Niall palpando el fondo del baúl, se alumbraba con su linterna,
pero era obvio que necesitaba ayuda. Louis se abalanzó y se puso a alumbrar también.

-¿Qué es?

-Es una manija de hierro, pero la tiro hacia arriba y no se mueve.

-¿Es una puerta? -Preguntó Zayn alumbrando con su linterna también. Y de pronto algo volvió a
caer y rodar hacia la pared cerca de la puerta. Los tres contuvieron la respiración, dirigieron las
luces de sus linternas, pero igual que la vez anterior no se veía nada -¿Será que estamos
imaginando cosas? -El moreno tenía mucho miedo ya.

-Eso espero -Respondió Louis -Veamos cómo es esto. -Observaron la puerta, que tenía en él un
gran pentáculo con una sentencia: "El que cruce esta puerta con un corazón oscuro será
maldecido y destruido. Ninguna oscuridad entrará a las sombras que protegen al Amor ". El de
ojos azules leyó las palabras, pero no entendió a qué se referían. Empujó el fondo y este

se abrió dejando expuesto un pozo más oscuro aún -¿No hay escaleras?

-Sí, mira, como esas de incendio -Niall hizo correr la escalera y ésta se fue deslizando y
desdoblando hasta hacerse una larga -¡Hora de bajar!

-Yo no quiero ser ni el primero ni el último -Advirtió el moreno.

-Vamos princesita, vas después de mí -Le dijo Louis sintiéndose feliz de no ser él la princesa
consentida esta vez.
Bajaron la escalera que se tambaleaba con el peso de los jóvenes, sobre todo cuando bajaba
Niall -¡Deberías bajar de peso Niall! -Le gritó Louis.

-Sí, eso voy a hacer. Con tanto polvo que me voy a echar con Zayn -Cayó pesado al piso -¿Cierto
que bajaré de peso mi amor? -El moreno no pudo responder porque una repentina tos le impidió
hablar. Louis se rió.

-¡Ustedes son unos payasos! Veamos qué hay acá -La luz de la linterna dejó al descubierto una
habitación desnuda con una puerta al fondo que a diferencia de la otra, era muy rústica, hecha de
tablas sin pulir. Niall se acercó y la abrió viendo que al frente de ellos, se divisaba otra puerta más
maciza e imponente. Dio el paso para llegar hasta allá y de pronto se perdió de vista. Su grito
ensordecedor paralizó por un segundo a los otros dos.

-¡Louis! ¡Zayn! -Niall colgaba apenas de un brazo sujetándose con dificultad -¡Ayúdenme! -
chillaba. El de ojos azules y el moreno se acercaron. Louis lo agarró de un brazo mientras Zayn lo
tiraba hacia arriba sujetándolo de la ropa y el cinturón para subirlo. Usaron todas sus fuerzas, y
Niall intentaba impulsarse buscando en vano un apoyo para sus pies. Luego de varios segundos
de esfuerzos, lograron subirlo hasta la orilla, cansados como si hubieran corrido el maratón -Casi
me muero -Dijo el rubio en un suspiro. Zayn lo abrazó y lo besó tiernamente.

-No me vuelvas a asustar así, por favor -Le dijo el moreno mientras le acariciaba su cabeza. Louis
intentó ver el final de aquel agujero, pero era imposible.

-¿Niall, tu linterna? -Preguntó Louis mientras intentaba ver algo en el fondo.

-Se me cayó a ese foso.

-Pero no se ve ¿Se habrá roto al caer y por eso no la veo?, ¿O es tan profundo que la luz no
alcanza a llegar hasta acá? -Los otros dos jóvenes aún abrazados no dijeron nada.
Louis se concentró en la puerta y en el foso -Se puede saltar, debemos saltar si queremos llegar
allá.

-Hazlo tú, yo no voy -Dijo tajante el moreno -Lo siento Louis, pero esta es tu lucha.

-Niall ¿tú?

-No Louis, me quedo acá. Ese foso tiene dos metros o más de ancho. Yo que tú no salto
tampoco. -Louis se quedó pensando "Pero Harry lo haría por mí".

-Okay, voy a lanzar la linterna primero y luego salto yo -Se guardó la llave e uno de sus bolsillos y
pasó el plano por debajo del cinturón de su pantalón. Lanzó la linterna y ésta chocó con la puerta
sin dañarse. Luego retrocedió un poco para el impulso, contó mentalmente hasta tres, y pensando
en su rizado saltó.

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42.

Los cuatro allá arriba se paseaban sin lograr relajarse. Alexa sin decirle nada a nadie vigilaba las
energías que estaban en movimiento, señal de que no estaban solos. Se amonestaba a sí misma
por no llevar su espada. La necesitaría, era lo más probable, y sin ella no era mucho lo que podía
hacer.

-Esto es peor que estar en una sala de espera -Refunfuñó Markus -Sólo quiero que los chicos
estén bien.
-Por más que pongo oído no logro escuchar nada -Dijo Anton mientras se asomaba a la puerta
por enésima vez -Debe ser muy profundo donde están.

-Ojalá no hayan trampas. -Y todos callaron con las palabras del castaño.

-No creo que hayan -Replicó después de unos segundos Anton en un esfuerzo por tranquilizarse.
-De seguro están entretenidos mirando tanta cosa que debe estar guardada. -El historiador
observó el semblante serio de la chica, y no se pudo contener de preguntar -¿Le preocupa algo?

La chica sonrió apenas -No traje mi espada. Debí ir a buscarla.

-¿Eso es importante?

-Espero que no -Anton calló al ver que para Alexa no era un mero detalle, y prefirió no ahondar en
el asunto por temor a desatar la histeria colectiva. Supuestamente no habían razones para temer
nada, la entrada estaba asegurada, nadie podría ingresar al estudio.

-Pues aprovechemos de leer libros -Dijo el castaño intentando distender el ambiente. Se acomodó
en uno de los sillones y sacó un libro casi al azar, pretendiendo que la lectura

estaba muy emocionante y así aislarse de la preocupación que le apretaba el corazón. Pero la
calma no duró mucho. Un leve quejido les hizo ponerse en alerta. -¿Qué fue eso? -preguntó
dejando el libro a un lado.

-¿Un gato? -Respondió Alexa, intentando tranquilizarlo.


-¡Un gato en el hall! Eso no es posible -Rebatió Markus. El gemido volvió a repetirse, seguido por
un tenue sollozo.

-Alguien está llorando -Markus se acercó lo más que pudo a la puerta de entrada.

-Señor Frank, venga para acá -Le ordenó categórica la Dama del Lago. El hombre obedeció -
acérquense -Dijo y todos se pusieron a su lado. Ella sacó su daga y comenzó a caminar en
círculos alrededor de ellos. Algo murmuraba al caminar... "Caminando hacia el centro de mi ser
construyo este círculo..." y sus palabras se perdían al mismo tiempo que el llanto aumentaba de
volumen allá afuera. La bruja dio tres veces la vuelta. Luego se puso al centro y sentenció -Como
es arriba es abajo, este círculo está sellado. -se volvió hacia los hombres -Debemos permanecer
acá adentro, por favor, no importan lo que vean, ni lo que crean ver, no se muevan de donde
están. Lo que sea que está allá afuera, la puerta no lo va a detener, pero este círculo sí. Acá
estamos a salvo.

-¿Y los otros?

-No sé guapo -Alexa miró los ojitos cafés y asustados de Liam -Espero que nada los dañe.

Y las luces

se apagaron. Anton aún conservaba una de las linternas y la encendió. De pronto hacía mucho
frío, y podían ver sus alientos salir de sus bocas. Los cuatro se sobresaltaron al sentir el llanto
dentro del estudio.
-¡¿Quién es?! -Gritó desesperado Markus. Una forma oscura se perfiló lentamente bajo el haz de
luz de la linterna, difícil de definir y de entender. Se alcanzaba a distinguir una túnica larga oscura,
y asomaban bajo la capucha sus cabellos negros y largos hasta la cintura. Era una figura
femenina.

-Él está solo. -Dijo el espectro.

-¿Solo?, ¿quién? -Preguntó Alexa con voz calmada.

-Está sufriendo -De pronto volvió la luz, y ya no había nada.

-¿Qué fue eso?

-Espere -Dijo Alexa, porque Anton hizo el intento de moverse -Debo deshacer el círculo.

-¿Y si vuelve?

-No, ya se fue -Dijo la Dama del Lago, y comenzó a caminar en círculos otra vez, pero en sentido
inverso, apuntando su daga hacia fuera. Cuando terminó dijo quedamente -Listo, pueden
moverse por la habitación.

-¿Alguien tiene alguna hipótesis sobre quién hablaba? -Preguntó el castaño.

-¿Será Harry? -Respondió Alexa y los tres hombres se silenciaron.


-Es mejor que no le digamos nada a Louis, además ni idea tenemos de quién era esa aparición
¿Era un fantasma?

-Puede ser señor Frank, tenía todas las características.

-La chica se sentó junto a Liam y le acarició la mejilla -¿Estás asustado?

-Un poco. Demasiadas cosas que no podemos controlar ni prever con exactitud -Él le tomó la
mano y se la besó. Ella sonrió satisfecha.

***********************************

Louis logró hilvanar tantas ideas mientras volaba hacia el otro lado, por un instante logró ver el
rostro de su amado, demacrado y triste. Y antes de sentir angustia por ello, su pies aterrizaron
con fuerza cerca de la majestuosa puerta. Sus amigos habían contenido el aire esperando lo que
parecía una eternidad hasta que Louis llegó sano y salvo a ese lado. Sus corazones volvieron a
palpitar. El diámetro del foso tal vez no era tanto, pero la oscuridad en la que estaban inmersos
hacía todo más difícil y estresante.

-Ahora recen para que pueda abrir esta puerta, ¿Será que la llave servirá una vez más? -Louis no
esperó respuesta, sus amigos aún en shock balbucearon algo pero no les escuchó, sólo se dio
media vuelta y miró la puerta con cuidado. Estaba llena de símbolos y letras extrañas, le recordó
las letras del nicho donde se guardaba el libro en el mausoleo. -Alfabeto tebano - pensó -¿Pero
qué dirá? -se dijo en voz baja. La puerta no tenía manija, ni pomo, nada. Sólo dibujos, letras y
símbolos. En el centro había un pequeño círculo que parecía tener un borde, lo levantó con
cuidado usando una uña y éste cedió quedando unido de una orilla a la puerta, dentro del círculo
se veía un pequeño agujero que Louis reconoció como una cerradura. Temblando de emoción

introdujo la única llave de que disponía, rezando para que ésta sirviera una vez más. Cuando
escuchó el clic, le pareció la música más bella para sus oídos. Empujó la puerta con cierto
esfuerzo debido a su espesor y tamaño, y se quedó observando, esperando que no hubiesen más
trampas. No sabía qué esperar, sin embargo sintió algo de desilusión al alcanzar a distinguir más
baúles. Esto le estaba comenzando a desesperar. -Que alguien me diga lo que debo encontrar -
dijo cual plegaria.

Ingresó con cuidado

-Louis observa bien todo, por favor, si algo te pasa estamos algo lejos de ti, no alcanzaremos a
llegar -Le advirtió preocupado el rubio.

-¡Shhhh! -Fue todo el comentario de Louis mientras les hacía un gesto de silencio. Avanzó
lentamente y se alegró de ver que los baúles no tenían candado ni cerrojo alguno -Es evidente
que no pensaron que alguien llegara hasta aquí... Excepto yo -Dijo calladamente. Vio una tabla
ornamentada asemejando un cuadro, pero en vez de cuadro había algo escrito. Louis dirigió la luz
de su linterna y leyó. Sus ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo rompió el silencio del sótano y
el túnel.

-¡Louis no nos asustes! ¡¿Qué pasa?! -Gritó angustiado el moreno.

-E-estoy bien -Respondió el de ojos azules sin dejar de llorar, aspiró el rancio aire con ganas y se
concentró para poder leer.

"Amado Louis,

Cuando leas esto, ya habrán pasado cientos de años de nuestra despedida, sin embargo para
ambos será
como si fuera ayer que nos dejamos de ver. Esto es para ti, y para mí. Es el Amor a la tierra
donde pertenecemos, es el amor entre nosotros que no sabe ni de tiempo, ni espacio, ni de
muerte. Mis huesos viejos descansan en la cripta, mi cuerpo nuevo está cerca de ti. Aunque mi
hermoso Louis está en mi presente sepultado y frío, yo sé que en esa época donde Tú estás, mis
manos volverán a acariciarte, y mi boca ahora casi marchita, volverá a besarte con pasión. Yo te
he amado toda la vida, y mi vida no basta para amarte, por eso he de amarte más allá de mi
muerte, hasta encontrarte otra vez, en otra vida, en tu tiempo. Nuestro tiempo.

Todo lo que está aquí te pertenece, nadie podrá quitártelo, por un mandato perpetuo. Y
mantendrá nuestras vidas y la tierra de Liz Garten a salvo de depredadores.

Te amo por siempre y para siempre.

Harry Styles

Agosto de 1864"

Louis se enjugó las lágrimas, y descubrió otro testamento que determinaba que todo lo que se
hallaba en los baúles era de Louis Tomlinson, luego venía una lista de 21 páginas con el detalle
de lo que allí había, lingotes de oro, diamantes, joyas, piedras preciosas de distinto tipo, perlas
blancas y negras, monedas de plata y de oro. Louis sin dar crédito a lo que leía abrió uno de los
baúles y casi se fue de espalda al ver que todo estaba allí, contó los baúles, eran siete. -¿Esto
era el Liebe? -Preguntó. Leyó una vez más las palabras de Harry: Esto es para ti, y para mí. Es el
Amor a la tierra donde pertenecemos, es el amor entre nosotros que no sabe ni de

tiempo, ni espacio, ni de muerte.

-Sí, lamentablemente la riqueza es lo único que nos asegura el conservar esta mansión como tú
lo querías Harry. -pensó.
-¡¿Louis?! ¿Estás bien? -La voz de Niall lo sacó de su pensamiento.

El de ojos azules se asomó a la puerta -Chicos, hay siete baúles con piedras preciosas, oro,
plata, diamantes, y Harry Styles las dejó a mi nombre.

-¡¿Bromeas?!

-No amigos.

-¿Y cómo te ayudará eso con Harry? A menos que esté secuestrado. -Louis se quedó mudo al
escuchar las palabras de Zayn, y una corriente fría le recorrió el cuerpo haciéndole sufrir.

**********************************

La oscuridad hacía doler los ojos que se esforzaban por distinguir algo, lo que fuera. El sopor en
que lo mantenían no le permitía concentrarse y así decirle a Louis a la distancia que estaba
retenido y atado en algún lugar que él mismo no había podido reconocer. Intentó en vano
desdoblarse para poder ver el sitio donde estaba. Se sentía muy cansado. Necesitaba con
urgencia comida y agua, la sed lo estaba matando, y cuando le daban algo de beber, el agua
llevaba esta sustancia medio amarga que le provocaba ese sueño extraño, que sin embargo no le
permitía dormir tampoco. Estaba enojado consigo mismo por no prever el peligro. Los golpes
recibidos dolían aún con intensidad. Es probable que tuviera una costilla rota. Sus manos estaban

atadas arriba de su cabeza, y sus hombros dolían una enormidad, su cabeza estaba cubierta por
una especie de bolsa de genero oscuro que apenas dejaba que pasara algo de aire. -Louis -
murmuraba, sabiendo en su semi-inconciencia que no le escucharía.

Oyó la voz de un hombre, pero no logró entender sus palabras.


-Pronto nos comunicaremos, mientras tanto debemos mantenerlo así. No dejes que te convenza,
un mago sin ataduras en su manos y bien despierto sería peligroso para nuestros planes.

-¿Y él vendrá?

-Ya vino, y dejó las órdenes. A mí no me importa mucho todo esto, sólo quiero mi parte.

-Dile a Wendt que me releven pronto.

-¡Cállate! No debes nombrar a nadie imbécil.

-Lo-lo siento. -Se cerró una puerta, y se oyó cómo se alejaban unos pasos.

El mago escuchó la conversación, y por fin comprendía lo que pasaba. Esperaría que el sopor se
le pasara, no volvería a pedir agua. Entonces podría pedir ayuda.

Moría de ganas de saber dónde estaba. Por los sonidos que alcanzaba a captar, suponía que el
lugar era una construcción sólida y lejos de los lugares que frecuentaba. De vez en cuando sentía
que todo se estremecía, así que calculó que cerca de ahí pasaban vehículos.

Estaba intentando pensar con lucidez, pero ese adormecimiento extraño le impedía mantenerse
atento. Finalmente, contrario a sus deseos, el sueño lo venció absolutamente, quedándose

profundamente dormido. Harry dejó caer un poco su cuerpo, estirando aún más las dolorosas
articulaciones de sus hombros. Los brazos forzados a permanecer en una incómoda y poco
natural posición, habían comenzado a adormecerse, señal de que la irrigación sanguínea ya era
muy lenta. La piel de sus manos atadas sobre su cabeza comenzaban a perder la tonalidad y sus
dedos lentamente se iban poniendo azules.

********************************

En la mansión, los tres jóvenes salieron a la luz de la biblioteca. El repentino resplandor les
provocó un leve encandilamiento.

Atropelladamente todos hacían preguntas y respondían, hablando todos al mismo tiempo, sin
olvidar detalle ni tampoco sobre la extraña aparición. Los chicos habían llevado con ellos los
documentos encontrados, el cuadro de los hermanos, y una muestra del tesoro para que el
curador los viera. El señor Berg, miraba con ojos alucinados, sin poder asimilar que un tesoro tan
enorme hubiese estado literalmente bajo sus pies.

-Así que esto es lo que todos desean. Y por esto estamos aquí casi atrapados en esta mansión -
Dijo pensativo el curador. Se daba cuenta que su miedo le había hecho tomar decisiones
equivocadas -Aunque no lo crean, nunca imaginé que esto fuera el motivo de todo. A esa gente
no le interesa el pedazo de historia que hay en este lugar, le interesa sólo la riqueza que puedan
obtener, sino pudieron de una manera, lo intentarán de otra. Lo que me asusta es que sus
métodos son cada vez más violentos.

-Yo tengo una teoría.

-Lo escuchamos

señor Frank -Louis se desparramó en uno de los sillones, señal de lo cansado que estaba. Los
demás se acomodaron igualmente agotados.

-Primero, los policías nunca fueron policías, todos estamos claros en eso, ¿Verdad? -Todos
asintieron -Yo creo que ellos son parte de esa otra organización que se habló al principio.

-Además, creo que lo más seguro es que todo lo que nos dijeron, o estaba tergiversado o era
mentira, como el asunto ese de que querían matarme. ¿Y el muerto, el tal oficial Hansen? ¿Murió
de verdad?

-Yo lo vi bien muerto, Louis -Afirmó el castaño.

-Segundo -Continuó Markus -Lo más probable es que gente cercana a Harry esté involucrada y
tengan que ver con su desaparición. Es decir, tal como lo dijo Alexa, su orden está corrompida.
Eso me lleva a otro asunto, que es probable que a través de esa Orden haya llegado a algún
escrito o documento que hablase de la teoría de un tesoro escondido en este lugar, y de ahí
surgió este extraño plan.

-¿Pero cómo sabían que yo vendría?

-Yo creo Louis, que no lo sabían y llegaste para alterar sus planes.

-Sólo Harry lo sabía -El de ojos azules de pronto se volvió melancólico -Y es posible que vigilaran
a Harry constantemente. Pero vuelvo a lo del oficial Hansen, si realmente murió, fue una de las
situaciones que no pudieron

prever.

-Yo creo que fue planeado, y para eso necesitaron la ayuda de un brujo poderoso que pudiera
manejar a un ente como el que todos vimos para asesinar a ese hombre.
-¿Con qué fin Alexa?, ¿Para qué matar a uno de los suyos?

-¿Y qué importa si era uno de los suyos? Ahora es uno menos a quien repartirle la riqueza.
Necesitaban un nuevo motivo para meterse todos aquí a buscar... Lo que no pudieron encontrar.

-Porque ahí entra en juego otra vez la única pieza que no previeron, que Louis estuviera aquí y
escondiera los documentos y la llave. -El moreno sonrió -Incluyendo sus peripecias para subir al
balcón.

-Tampoco pudieron controlar a Harry

-Louis, no te pongas triste ahora. -Markus hizo una pausa y continuó -El tercer punto es que como
profanar las tumbas de los Styles, o intentar obtener la llave a través del asalto, no les dio
resultado. Entonces la solución es volverse más confrontacionales, y ahora pretenden que Louis
caiga en la trampa para obtener lo que desean. Y como el resto del mundo no conoce los
documentos que tienes en tu poder Louis, es fácil hacer como si no existieran. Así que lo primero
que hará mañana usted jovencito, es presentar todos los documentos en Bienes Nacionales y en
el Municipio, además de contratar un buen abogado. Nosotros ahora pondremos los estantes
como estaban, y aquí no ha pasado nada. Sólo Harry y nosotros

sabemos la existencia de este tesoro. Y de aquí no saldrá ningún comentario.

-Luego podremos traer personal y peritos para acarrear todo lo que está en el sótano -Señaló
Anton.

-Por ahora tengo sueño, sólo quiero dormir, aunque lo sienta injusto, porque no sé dónde está
Harry, o si está bien realmente. -Louis bufó -Pero si no duermo, no podré hacer mucho por él
mañana. Quizás, después de todo, él sólo está feliz en algún hotel esperando un vuelo a
Australia.
-Louis, yo creo que te equivocas... La aparic... -Louis, alterado, interrumpió a Alexa.

-¡No me importa lo que creas! ¡Tú no tienes nada que decir sobre nada, mucho menos de mí! -El
de ojos azules se puso frente a la chica que lo miraba sin perturbarse -¡En esto no tienes derecho
a opinar!¡Nadie te pidió que vinieras!

-¡Hey Louis! No tienes derecho a tratarla así. Ella a ti no te ha hecho nada.

-Lo siento Liam, pero esto me supera. Lo siento Alexa -Se dio media vuelta, y esperó unos
segundos a que Anton y Markus sacaran la repisa que aún estaba apoyada sobre la puerta.
Apenas se pudo abrir, salió rumbo al segundo piso.

Se tendió en la cama, arrojando todos los documentos sobre el piso. Sollozó suavemente,
sintiéndose sólo y estúpido. No era posible que se hubiera enamorado, sólo debió haber sido lo
particular de la situación. Tal vez cuando regrese a su cómoda realidad en Doncaster, se dé
cuenta que todo fue un espejismo y que lo que creyó sentir por Harry, no era más que una
excitación

pasajera provocada por la adrenalina, gatillada por las circunstancias extrañas y estresantes.
Total, Harry se había ido, y por lo visto no fue difícil abandonarlo. -Maldito Harry -pensó.

Se quedó dormido, sin siquiera quitarse la ropa. El cansancio pudo más.

El resto del grupo se fue repartiendo por las habitaciones. Todos estaban estresados. Ya llevaban
casi una semana de peripecias, y sus cuerpos simplemente estaban agotados, casi tanto como
sus mentes. Habían dejado la biblioteca lo más parecida a cómo debía estar normalmente. Y
decidieron repartirse las tareas que llevarían a cabo al día siguiente.
Por fortuna para todos, la noche estuvo tranquila. Y mientras el planeta giraba hasta dejar un cielo
color plateado hacia el Este, señal obvia de que el amanecer se acercaba.

Louis abrió los ojos y se dio cuenta que ya no estaba en la mansión. El lugar era oscuro y
húmedo. Se preguntó si había llegado a otro sótano de la mansión, pues al parecer también había
descubierto que era sonámbulo además de gay. Se rió de sus tontos pensamientos, y caminó por
el sombrío y lúgubre pasillo. Las murallas eran de concreto y por una de ellas se escurría un poco
de agua, producto seguramente de alguna filtración. Cada ciertos metros había un foco
empotrado en la pared, en el límite con el cielo de concreto liso y plomizo tal como las paredes.

A lo lejos se escuchó un carillón con un melodioso ding-dong-ding-dong-dong-dong, seguramente


de la torre de alguna iglesia, o del Ayuntamiento. Se escuchaban los vehículos sobre su

cabeza ¿Sería posible?

Caminó lentamente, aunque en su pecho latía un "date prisa". Hasta distinguir en la semi
penumbra una puerta metálica. No estaba cerrada completamente, alargó su mano, y sintió que
por más que estiraba su brazo nunca alcanzaba la manija, y se angustió. Se concentró, hizo el
esfuerzo, y sus dedos temblaron al contacto con el frío del metal. La abrió.

Adentro estaba todo en penumbras. El cuartucho no tenía ventanas y la poca luz que había era
de una lamparilla que permanecía en un rincón, arriba en la pared se alcanzaba a ver un ducto de
ventilación, y había una mesita, sobre la cual sólo se encontraba una botella a medio llenar con
un líquido marrón claro. Un hombre permanecía sentado sobre una butaca con respaldo,
durmiendo, con la cabeza colgando, con la boca abierta, mientras un hilillo de saliva escurría de
su labio hasta su mentón. Roncaba con suavidad.

Louis dejó de prestarle atención al hombre, y se concentró en el entorno. A su derecha, a unos


tres metros, había un colchón viejo, y sobre él un bulto oscuro. El de ojos azules intentó ver de
qué se trataba pero no alcanzaba a distinguir. Se acercó, con el corazón a mil, con su respiración
entrecortada. Todo le dolía, su cuerpo, su mente, su alma, su corazón. Y sólo era capaz de
pensar en una sola cosa -Harry-dijo apenas, con el cuerpo temblándole. Él estaba en posición
fetal, encogido, en un rictus tenebroso. Su cuerpo delgado convertido en un ovillo inmóvil,

como muerto.

Se acercó rápido, sigiloso, angustiado, lleno de temor. Vio con horror que sus manos estaban
atadas, las cuerdas que las sujetaban parecían no estar tan apretadas pero en sus muñecas
habían marcas de que en algún momento, esas cuerdas estuvieron enterradas en su piel. Las
marcas rojizas y moradas eran señal del trauma, y viendo la posición incómoda y forzada de sus
manos tras la espalda supuso el sufrimiento de su amado en todas esas horas. Ese pensamiento
provocó un dolor punzante en su estómago -Harry-dijo nuevamente. El de la capucha subió su
rostro cubierto, y con dificultad en su hablar, con la respiración rasposa respondió en un susurro.

-Louis, sácame de aquí, por favor -Sollozó, y Louis lloró de igual forma al verle tan pequeño, tan
expuesto y débil -Louis, por favor.

-¡Quién habla! -Gritó el guardia.

Y Louis se despertó. Estaba sudado, llorando. Debía hacer algo ya, debía hacerlo.

Recién amanecía pero eso no le iba a impedir una vez más buscar a Harry de algún modo. Lo
primero era ir a su cabaña, y buscar pistas, intentar encontrar a alguien, a Dark, de quien nada
sabía en los últimos dos días, o a Marie, esa mujer extraña que lo encontró en la casa de Harry.
Pensaba en cómo llegar rápido hasta allá, no era corto el trecho, y no había mucho tiempo.

Apenas se vistió salió al patio de servicio, y encontró allí la bicicleta que tanto le había servido en
ocasiones anteriores. La tomó, pero al instante notó algo extraño. Tenía
una rueda desinflada, Louis la revisó, y descubrió la tremenda rajadura que tenía. Eso no era
producto de un accidente, eso era intencionado -Aún intentan hacerme caer de mi montura. 150
años después, las cosas no han cambiado mucho -Pensó. Puso sus manos en las caderas y
resopló -Mierda -dijo bajito -piensa Louis, piensa. Y se quedó quieto, concentrado, buscando las
alternativas. ¿A pie? Imposible, tendría que invertir mucho tiempo. Y de pronto recordó -El caballo
de Harry-Sabía que su rizado lo llamaba con un silbido característico, y de seguro andaba por ahí.
Recordó no haberlo visto en la cabaña, y seguramente el animal ha de haber creído que su amo
estaba en la mansión -Nada se pierde con intentar -Salió hacia los jardines y silbó tratando de
imitar a su amado. Esperó y no sucedió nada. Una vez más y esperó... Nada. Un tercer silbido...
Y escuchó el galopar del caballo. Louis se sintió feliz, por lo menos avanzaba en algo en su
búsqueda, lo primero había sido resuelto, ahora faltaba el resto.

Sumido en sus pensamientos ni se enteró de cómo llegó a destino. Bajó de su montura, y se


acercó a la puerta que esta vez estaba cerrada. Una corazonada le hizo retroceder e internarse
en el bosque en una dirección conocida. A su mente vinieron los recuerdos de Harry en el agua,
desnudo, después de hacerle el amor, las esferas luminosas flotando a su alrededor, y los ojos de
su amado, su hermoso rostro... Todo ese paisaje de tantos verdes estaban impregnados de su
imagen, de su esencia. Sintió el dolor y la tristeza subir a su garganta. Había sido tan estúpido,
como siempre al momento

de despedirse, sólo se le había ocurrido culpar a su amado, acusarlo de algo que al final no era
culpa de ninguno de los dos, olvidaba que Harry era tan víctima como él de la crueldad y
ambición de algunos. Sólo estaba dolido porque se quedaba solo, carente de la fuerza de su
mago. Él ahora debía ser fuerte, él debía salvarlo, y demostrar que su amor era más constante
que el odio y la maldad que les rodeaba. Su amor por Harry era imperecedero.

Llegó al claro, luego de cruzar el riachuelo, y vio a la mujer, con sus cabellos largos, sentada
mientras recogía del suelo restos de velas. Ella no levantó su cara, no hizo ningún gesto, y siguió
metiendo en una bolsa de tela las cosas que recogía.

-Deberías estar buscando a Harry-Dijo escueta.

-Eso hago. - Louis se paró en frente de ella. Marie levantó su mirada y lentamente se puso de pie.
-Por lo menos ya has descubierto tu don.

-¿Don? ¿qué don?... -Marie no respondió, y siguió interesada en revisar lo que estaba dentro de
la bolsa.

-Oiga, debo encontrar a Harry.

-Entonces estás en el lugar equivocado -Louis bufó.

-¿Podría dejar de jugar a los misterios y decirme algo que me ayude a encontrarlo?

-¿No has tenido sueños, acaso?

-S-sí -Louis frunció el ceño, ¿cómo sabía eso ella?

-Ahí está lo que necesitas saber, en tus sueños -La

mujer se dio media vuelta y comenzó a marcharse.

-¡Marie, por favor! ¿Por qué no me ayuda?

-Anoche ya lo hice. Te protegí mientras estabas en el sótano...


-¡¿Cómo?!

-Alguien pretendía entrar. Llegar hasta ti, y decidí desdoblarme. Lamento si asusté a tus amigos.
Pero debí fingir ser un espectro, un fantasma. Necesitaba llenar el espacio de mi energía sin que
él la reconociera. Lo siento.

-¿Él? -La mujer no respondió y comenzaba a caminar, pero se detuvo en cuanto el de ojos azules
volvió a hablar -Así que como tu energía estaba ahí, el responsable de todas estas
maquinaciones siniestras no pudo hacer nada. -Marie asintió -Te lo agradezco, pero ¿No te
importa Harry, saber cómo está?

La mujer se acercó furibunda -¡Harry es casi mi hijo! ¡No tienes derecho a juzgarme! Yo he estado
con él desde que Des lo crió como su sobrino. Su hermana lo había adoptado, pero luego ella
murió, y Des lo cuidó y lo amó como si fuera su propio hijo, yo también...

-¿Harry es adoptado? -El de ojos azules intentaba ordenar sus ideas y se dio cuenta de lo poco
que sabían el uno del otro -Adoptado -Repitió en un susurro.

-Sigue tus instintos Louis. Él es parte de ti, de tus células. Así como tú eres parte de él. Sigue lo
que tu intuición te dice. Tienes un don, úsalo. Usa la conexión que tienes con él.

-Quiero que me digas dónde puedo encontrar al hombre con el que habló Harry ayer.

-¡Es el Gran Maestre! ¡No puedes! -Dijo mientras se marchaba.


-¡Sí puedo! -Louis comenzó a seguirla.

-¡No puedes ni debes!

-¡Me importa un comino!

-Bueno, como quieras, pero aquí no está. Busca a Harry. -La mujer avanzó hacia los árboles,
perdiéndose entre ellos.

Louis regresó lo más rápido que pudo a la mansión. Aún era temprano y por eso mismo le
sorprendió encontrarlos a todos ya levantados, desayunado y organizándose. Se arrellanó en una
de las sillas, algo abatido y confundido.

-Okay ¿dónde debo ir? -A pesar de su actitud poco alegre, estaba determinado, y miró a Markus
resuelto.

-Vamos a ir Anton , tú y yo a realizar las gestiones correspondientes. Ya contacté al abogado. Tú


decides si lo aceptas -El de ojos azules afirmó con su cabeza -Y bueno, el departamento jurídico
del Municipio también tiene ingerencia en todo esto. -Louis volvió a asentir mientras bebía su café
caliente. Todo eso era necesario, vital, pero para el de trenzas todo perdía importancia y urgencia
ante un solo pensamiento.

-¿Dónde estará Harry? Hoy lo vi en un sueño atado, atormentado. Vi que en su cabeza tenía una
especie de cambucha o bolsa de tela, sus muñecas tenían marcas, heridas. Sentí que
estaba en un subterráneo oscuro...

-¿Subterráneo? ¿Sabes de dónde?.

-No señor Berg, no tengo idea, incluso pensé que podría ser aquí en la mansión, pero me pareció
escuchar ruido de vehículos pasando por encima o cerca de lo que se supone era el techo.

-Podríamos averiguar -Respondió entusiasmado el moreno.

-¡Uff! Difícil. Debido a las guerras mundiales, lo normal es que casi todas las edificaciones y casas
tengan sótanos. Podría ser cualquiera. Podría estar en otra ciudad o en Westminster, ni siquiera
Kennington. -Anton guardó silencio unos instantes -Debes recordar los detalles, sonidos, aromas,
no sé. Tu sueño es la única pista que tenemos.

-Tal vez deberíamos empezar en Holborn.

-Pues para allá vamos primero, Louis. Luego es posible que tengamos que ir al centro de
Londres.

Todos se quedaron callados, Louis bebió su café, pero éste raspaba su garganta, apretada de
tanta tensión. Todo su cuerpo estaba tenso. La desesperación era tan grande que ni llorar podía.

Minutos más tarde iba conduciendo su coche rumbo a Westminster. La ciudad, que tiene de
población 236.000.
-¿Kennington es más grande? -Preguntó sin descuidar la carretera por donde conducía.

-Sí, bastante más

La intuición de Louis le decía que no era ese el camino que lo llevaría a Harry.

Llegaron al municipio, y en recepción

les recibieron, guiándolos desde allí hasta la oficina del Jefe del Departamento Jurídico.

Los dos hombres se presentaron y entregaron la documentación. Louis saludó al hombre detrás
del escritorio con poco entusiasmo. Era rubio y colorado, parecía un hombre amable. Mientras
Markus y Anton hacían el largo relato de cómo se habían descubierto uno a uno los documentos,
Louis divagaba pensando en su sueño. Recorría mentalmente cada uno de los pasos dados por
él en el oscuro subterráneo.

El abogado, les explicó que desde ahora deberían esperar con paciencia todos los trámites
legales que vendrían, hasta poder inscribir la propiedad al nombre que correspondía. Que el
avalúo, que abogados, que escrituras frente a un Juez que garantizara la validez de los
traspasos, etc, etc. Louis escuchaba la mitad, su mente estaba lejos.

-Y bueno, ahora debemos ver los hombres que irán a sacar del sótano todas las pertenencias del
señor Tomlinson -le sonrió el señor al de ojos azules, pero Louis sólo correspondió con una tímida
sonrisa -¿Sería problema que se hiciera mañana?

-No, es perfecto así. Nos da tiempo para coordinarnos, y debemos resolver algo antes.
-Muy bien, Markus. Estaremos en contacto entonces. Yo comienzo inmediatamente a realizar las
gestiones necesarias.

-Bien, hasta luego. -Los hombres se despidieron, y luego de un par de minutos salieron a las
calles de la ciudad. En ese momento el carillón de una pequeña torre marcaba las 10 de

la mañana, pero su melodía no era como la que escuchó en su sueño.

-¿Existe otro carillón acá?

-No, Louis. ¿Por qué preguntas? -Interrogó a su vez Anton.

-Porque en mi sueño escuché uno.

-¿Podría ser en Kennington? -Dudó el historiador.

************************************

En la mansión, los que se quedaron intentaban resolver sus propios conflictos y esclarecer sus
dudas.

Alexa y Liam caminaban por los alrededores de los jardines.

-Quiero que seas franca conmigo. Tú me gustas y mucho -La chica algo nerviosa, ponía un
mechón de su cabello tras de su oreja, mientras hacía esfuerzos por escuchar sin mostrar
ansiedad -Y no quiero entusiasmarme contigo si luego tú... -Liam no terminó la frase, se
acobardó.

-Yo estoy aquí contigo porque quiero estarlo y contra la opinión de algunos de mis amigos. No me
importa ¿Sabes? -Ella jugaba con la punta de su pie, haciendo dibujos en la arenisca, había
cruzado las manos por detrás, apoyadas en sus glúteos -A mí me importas tú ¿Tú crees en el
amor a primera vista? -Liam levantó ligeramente sus hombros. No estaba seguro. Tenía las
manos en los bolsillos de sus vaqueros, y cargaba su cuerpo en la pierna derecha mientras
mantenía levantada la punta del otro pié con el talón en el suelo. Se balanceaba suavemente,
intentando relajarse.

La chica siguió algo confundida -Yo sí creo... Yo me enamoré de ti en cuanto te vi, tan hermoso,
con tus cabellos castaños, yo- yo siempre imagine a alguien como tu... ¿Estás enamorado de mí?
-Preguntó por fin de sopetón.

El castaño se paralizó por un instante, y respondió con semblante serio -No Alexa -Y se quedaron
en silencio. La Dama del Lago, sin cambiar de postura, bajó su cabeza totalmente sonrojada,
sintiéndose estúpida. El castaño se dio cuenta que había lastimado a la chica -No me
malentiendas, me gustas mucho, pero no más que eso... Lo- lo siento.

-No te preocupes, no tienes que sentirte culpable de algo que es involuntario. ¿Volvemos donde
los chicos?

-Alexa... Yo...

-¡Vamos! -Y la chica comenzó a caminar sin esperarlo. Liam se quedó estático sin comprender
del todo su reacción, pero luego corrió un poco para alcanzarla. Ella no volvió a hablar, él
mencionó algo sobre los jardines, pero ella no escuchó, sólo se repetía mentalmente -Estúpida,
estúpida, estúpida.
Niall y Zayn permanecían abrazados sobre su cama. Niall acariciaba los cabellos del moreno,
mientras éste permanecía apoyado sobre el pecho de su novio. El moreno se sentía perdido a
veces con la ambivalente atención que recibía de parte de Niall, durante todas las horas que
habían transcurrido desde que se habían decidido a formalizar su relación. En su mente imaginó
que fuera

distinto, pero las circunstancias eran extrañas, no las normales que se podrían esperar.

-Lamento no ser más demostrativo Zayn.

-Yo no te culpo, estamos en un lugar extraño, con situaciones extrañas. Y yo soy un inseguro.
Porque no es posible que nos hagamos novios y al día siguiente ya no quieras nada de mí,
¿verdad?

Niall sonrió, tomó el mentón de su moreno, acercó su cara y lo besó suavemente -Me conoces
bien. Tengo un genio de los mil demonios, pero nunca mentiría sobre mis sentimientos. Yo te
amo. Y este amor no nació en esta semana como si fuera de generación espontánea. Sabes que
te amo desde hace mucho, más tiempo del que pudiera comprender.

De repente escucharon los pasos presurosos de Liam por el pasillo. Tocó un par de veces. Zayn
caminaba cansinamente hacia la puerta.

-¿Qué pasa? -Liam miró hacia atrás comprobando que nadie más estuviera en el pasillo.

-Creo que la cagué.

-¡¿Cómo?!
-Eso, que mi bocota estúpida habló de más o de menos, depende del punto de vista. -El moreno
había regresado con cierta prisa al acogedor abrazo del rubio. -Y lo arruiné

-¿Puedes hablar más claramente por favor? -Interrogó el rubio.

Liam se sentó en la cama de frente a sus amigos, fleccionando una pierna, y dejando caer la

otra por el costado de la cama -Alexa me dijo que estaba enamorada de mí, que fue amor a
primera vista. Y me preguntó si estaba enamorado de ella.

-¿Y? -El moreno hizo un gesto con la mano incentivando a su amigo a que siguiera con su relato.

-Yo le dije la verdad -Liam jugaba con sus manos, nerviosamente, cruzando sus dedos -Le dije
que no.

-¿Y qué respondió? -El castaño miró al moreno subiéndose de hombros.

-Ella bajó su cabeza, yo creo que se sintió mal. Se sonrojó. Se veía tan dulce. Y me sentí tan
imbécil, le pedí disculpas, le aseguré que ella me gusta mucho, pero...

-Vamos afróntalo -Le invitó Zayn.

-Pero creo que ella esperaba más.


-¿Y dónde está ella ahora? -Quiso saber el rubio.

-En el baño.

-Liam, si tú has dicho la verdad, has sido sincero ¿De qué tienes miedo?

-De que ella no lo entienda, y crea que me aproveché de las circunstancias ¡Y juro que no fue así!
Y además -El castaño se cruzó de brazos -No sé en realidad lo que siento por ella, yo digo que
me gusta mucho, pero en realidad no sé...

-¡Uff! Puede que te hayas apresurado al decirle las cosas así -El moreno se levantó deshaciendo
el agradable contacto con su amado. Tomó a Liam de los hombros y lo instó -Anda

a aclarar las cosas con ella. -Liam sonrió y se paró. Caminó hacia la puerta, dudando un poco,
luego ya decidido, salió de la habitación.

-Es lo que pasa cuando uno no sabe reconocer al amor.

-¡Ah Zayn! Eres un romántico empedernido. -El moreno volvió a su posición original sobre el
pecho de Niall.

-No, sólo soy intuitivo.


-Intuitivo mis calcetines.

Liam cruzó el pasillo hacia la habitación que ocupó con la chica. Al entrar descubrió el lugar vacío,
golpeó la puerta del baño -¡Alexa! -nadie respondió, y se dio cuenta que la puerta no estaba
totalmente cerrada. La empujó. No había nadie. Bajó rápidamente a la cocina, tampoco estaba
allí, miró en el patio de servicio, luego los jardines. Buscó hasta en la biblioteca, luego se fue al
área de servicio, al baño que estaba en el fondo. No estaba. Alexa se había ido.

Sintiéndose extrañamente derrotado y dolido, regresó a la habitación de sus amigos: Quería


desahogarse, la Dama del Lago se había ido, necesitaba contarle a alguien lo idiota que había
sido, lo idiota que se sentía. Cuando llegó hasta ahí, no se molestó en llamar, y al abrir la puerta,
vio a Zayn sin ropa de la cintura para arriba, montado sobre Niall, mientras éste, sentado,
sosteniendo el cuerpo del moreno, le acariciaba su espalda y besaba su cuello. El castaño se
paralizó en el umbral, y totalmente cortado sólo atinó a decir -Luego hablamos.

**********************************

-¡¿Por qué le soltaste las amarras?!

-No se las solté, aún está atado.

-Pero no es esa la posición en la cual lo dejó el jefe. Se supone que debería estar con las manos
arriba de su cabeza.

-Sus manos estaban algo moradas, y ya tenía heridas en las muñecas. ¡Hey se supone que
estamos aquí para cuidarlo, no para maltratarlo!
-Tenerlo aquí contra su voluntad, atado, con esa cambucha sobre su cara , sin alimentación, ni
agua, ni paseos al baño ya es suficiente maltrato. Así que tu discurso de lo humanitario que
pretendes ser, queda en nada, cero. Llevémoslo al baño, supongo que podrá beber algo de agua.
No quiero que se muera. ¿Sabes quién es?

-No, ni siquiera le he visto la cara. -El hombre corpulento se acercó a Harry, seguido por otro más
delgado pero alto. Lo tomaron entre los dos. El mago trastabillaba totalmente desorientado. Sus
ojos escondidos tras la tela se habían acostumbrado a la oscuridad y ya era capaz de distinguir
por entre el tejido de la tela algunos contornos, que aunque amorfos, le daban algo de sentido a
su entorno.

-¿Qué día es hoy? -Preguntó entre jadeos.

-Viernes. Y que eso sea todo lo que preguntes. -Respondió el hombre corpulento.

Abrieron la puerta y caminaron hasta el fondo del pasillo, donde se encontraba un pequeño baño
sin ventanas.

-¿Y cómo lo hacemos ahora? -Preguntó el más delgado.

-¿Hacer de qué?

-¡Está atado, y necesita orinar! ¿Tú le vas a sostener la cosita mientras?

-¡Mierda! No podemos desatarlo.


-No podemos desatarlo -Lo remedó el delgado. -Eso es obvio -Observó a Harry que estaba medio
apoyado en la pared, aún atontado con la sedación. Pensó en una solución, pero no se atrevía a
comunicársela en voz alta a su compañero, porque el prisionero iba a escucharla. Entonces con
señas, empezó a indicarle al corpulento que le soltaran las manos al rizado, pero sin sacarle la
capucha, y luego le ataban las manos por delante para que pudiera orinar. El delgado mostraba la
cambucha y le hacía señas de "no" con la mano, y luego él mostraba sus manos cruzadas por la
espalda, y cambiaba sus manos cruzadas por delante haciendo la mímica de estar sujetándose el
pene para orinar. La cara del corpulento era todo un poema, se sentía como en ese juego de
"adivina la película". Cada vez fruncía más el ceño, y habría más su boca, mientras miraba a su
compañero hacer esos gestos raros con su entrepierna.

-¡¿Quéee?! -Preguntó desconcertado el corpulento.

-¿Qué de qué? -Respondió el otro, y en ese momento el cuerpo de Harry comenzó a resbalar por
la pared hacia la izquierda, siendo alcanzado justo a tiempo por el delgado que lo agarró de su
suéter -Fíjate -Puso a Harry lo más erguido posible y después le volvió a explicar con gestos.

Y esta vez la explicación fue acompañado por un sonoro -¡Ahhhhh! -Del corpulento, dando a
entender que por fin había comprendido. Entonces procedieron a desatarlo, para posteriormente
cruzar sus manos por delante volviéndolas a atar. -Saquemos la cambucha para que vea, no sea
que nos orine encima -El delgado obedeció y le soltó la cambucha y el cabello rizado de Harry
apareció. Aunque el rostro del rizado lucía demacrado con los labios resecos, aun así seguía
siendo hermoso. -Pero qué chico lindo

-Cállate, no tiene armas. No entiendo tantas precauciones. Si de acá es bastante difícil escapar.
La puerta sólo es posible abrirla con la contraseña. Yo, a éste, no lo veo nada peligroso -Dijo el
delgado. Harry estaba apenas equilibrándose parado frente al sanitario y el rizado con su
miembro al aire no era capaz de concentrarse en orinar -¡Hey, mea pronto! No tengo todo el día. -
Después de unos segundos el hombre pudo escuchar cómo caía la orina.
Al terminar Harry murmuró arrastrando las sílabas -Tengoooo seeed.

-Acércate al grifo y bebe. -Harry lentamente obedeció, bebió un buen rato y luego se secó con el
dorso de la mano los restos de agua. El corpulento le puso la capucha una vez más. -
Regresemos, ya fue suficiente.

********************************

Luego de un par de horas habían llegado a Kennington. El entorno era hermoso, pero esto no le
quitaba a Louis la asfixiante sensación de estar

atrapado.

Se estacionaron cerca de un pintoresco parque, con una hermosa fuente al centro. El parque era
un centro social, lugar donde los habitantes y visitantes de la ciudad suelen pasear, luego de
recorrer los diferentes spas, la especialidad turística de la ciudad.

Markus encendió un cigarro, y ofreció otros a sus acompañantes. Aspiró un poco de humo
dejando que sus pulmones se llenaran de él. Estaba algo perdido. En cierta forma se sentía
responsable por lo sucedido, por el sufrimiento de los muchachos, por no prever el peligro que los
acechaba. Y ahora estaban en la búsqueda de Harry y no tenía ni las más mínima idea de lo que
debían hacer. ¿Acudir a la policía? Podría ser, pero ¿Era de confiar? Y si confiaban en ella ¿Qué
dirían?, ¿Que gracias al sueño del novio del desaparecido, sospechaban que éste estaba
secuestrado en esa ciudad? Lo más seguro, es que les obligarían volver y acudir a la policía de
esa jurisdicción que era la que correspondía al lugar del supuesto rapto. Entonces, si no acudían
a la policía ¿Qué quedaba por hacer? No mucho, sólo arreglárselas por sí mismos.

-Quiero oír el carillón -Dijo el de ojos azules, interrumpiendo el pensamiento de los hombres.
-Okay, caminemos por la calle que está al sur del parque, hacia la derecha. El antiguo
Ayuntamiento tiene un carillón -Los tres hombres caminaron en la dirección que Markus señaló.
Lo hicieron en silencio, dando bocanadas de humo de vez en cuando.

-Me parece que también existe uno en uno de los Antiguos Museos de la sal. -Agregó Anton.

-¿Sal?

-Sí, Louis. Acá habían minas de sal. -Y detuvieron su marcha, menos Louis que siguió
caminando, y se dio la vuelta para mirar extrañado la repentina reacción de los hombres.

-¿Qué pasa?

-¡Las minas de sal! -Exclamó Markus -¿Por qué no lo pensamos antes?

-¡Ah! Somos unos imbéciles, Markus.

-¿Las minas de sal?

-Hay acá una antigua refinería de sal, que ahora es un hermoso museo. ¡Vamos! Si nos
apuramos, alcanzamos a llegar antes de que cierren.
Los tres hombres se devolvieron al vehículo corriendo. Louis lanzó lejos su cigarrillo, y alcanzó la
puerta del piloto. Mientras conducía, Anton y Markus lo guiaron hasta llegar a una especie de
palacete construido en ladrillo rojo y piedra de tono gris claro. Tenía una entrada perfecta de
gravilla gris también, y cuadrados de césped de un verde intenso. Por detrás, más allá del techo y
la torreta, se distinguían las copas de los árboles aún verdes, negándose a darle credibilidad al
otoño que permanecía al acecho. Algún edificio antiguo se dejaba ver por detrás de los árboles,
desde ese sobrio y bello antejardín.

Al estacionar su todo carro en una de las calles adyacentes, habían permitido que su llegada
pasara desapercibida. Se acercaron y vieron que estaba cerrado por reparaciones.

-¡Qué coincidente el hecho de que este museo también esté en reparaciones en plena temporada
alta! Yo nunca entendí el deseo del señor alcalde por hacer mantención en la mansión en la
temporada de mayor afluencia de visitantes...

-Creo que estamos paranoicos Markus. Desconfiamos de todo.

Louis ignorando la conversación, los instó a actuar -Bien, qué hacemos ahora suponiendo que
Harry esté aquí... -Justo en ese instante el reloj marcó las 11 de la mañana, y luego de las
campanadas, el carillón comenzó con su característico ding-dong-ding-dong-dong-dong -¡Es ese!
-Exclamó eufórico el de ojos azules.

-¡Shhh! No armes escándalo, no queremos que nos vean. Aún podemos confundirnos con las
pocas personas que hay -Le hizo callar Anton. Efectivamente, algunos turistas, imposibilitados de
ingresar al museo, se conformaban con sacar fotografías del frontis del palacete, y de sus
jardines. -Es hora de sacar el actor que llevamos dentro -El historiador señaló una camioneta
estacionada a unos metros de ahí. Un hombre había sacado unas herramientas y unos trajes de
seguridad quedaron a la vista. El hombre confiado, no había cerrado totalmente la puerta.
Markus, medio agachado, se deslizó suavemente primero aparentando estar sacando fotografías,
luego sin más disimulo se acercó al vehículo y sacó tres trajes de seguridad de un amarillo
intenso.
-¿Nos pondremos eso? -Se escandalizó Louis -Te digo Anton que ese color no combina con el
tono de mi piel. -El historiador rodó los ojos, mientras Louis reía resignado.

Markus llegó y pasó de largo -Vamos a tu auto, debemos cambiarnos.

*****************************

En el subterráneo, Harry había fingido a la perfección su estado de somnolencia, y luego al haber


bebido suficiente agua, se sentía más animado. Nada más esperaba quedarse solo, mientras se
hacía el dormido. Escuchaba cada palabra de los hombres intentando retener información
importante. Su mayor temor era no saber si, aprovechando que él no estaba para proteger a
Louis, le habían hecho algo a su amado. La rabia consigo mismo no se calmaba con nada -
¡¿Cómo pude ser tan estúpido?! ¡Tan idiota! -Pensaba.

Los hombres ajenos a esto relajadamente conversaban.

-Este enredo de túneles me vuelve loco ¿sabes? ¿No pudieron elegir un lugar más complicado
para alguien como yo que tiene problemas de orientación? Si me pides que vaya hacia donde
sale el sol, lo más probable es que termine en Escocia.

El corpulento se reía y movía la cabeza -Eres un fenómeno. Recuerda, debes salir por el túnel
éste, ¿te ubicas?

-Sólo tengo problemas de orientación, no soy un retrasado -respondió algo cabreado el


delgaducho.

-Entonces sigues más allá de la puerta del baño, llegas hasta el fondo y luego doblas a la derecha
y apareces en un túnel breve que desemboca en uno más largo, luego dobla hacia

la izquierda -mientras el fornido explicaba el trayecto, el delgado repetía en voz baja y dibujaba en
el aire las diferentes direcciones que le indicaba el otro -Y verás dos túneles, pero sólo uno te
sirve para salir ¿te has fijado en uno que es cortito y que dobla hacia una escalera?

-Sí, sí -dijo entusiasmado el delgado.

-Okay, bueno, por ese no. -el flaco rodó los ojos y se cruzó de brazos algo molesto.

-Entonces debo ir por el largo.

-Y luego llegarás a una nueva división, ahora sí que debes subir por la escalera larga, que te
llevará a la puerta que tiene el cierre electrónico, la abres y llegas al salón de las ruedas gigantes.

-Sí, ahora recuerdo bien.

-Okay, me debo ir, llegará gente a reemplazarte dentro de dos horas.

El corpulento salió, y se escucharon alejarse sus pasos por el pasillo.


-Ha llegado mi hora del sueño -dijo bajito el guardia, acomodándose en su silla.

Harry esperó impaciente. Se escuchó a cierta distancia el cantarín sonido del carillón. Por las
campanadas supuso que eran las 11, posiblemente de la mañana. Esperó unos momentos, y
cuando la respiración del hombre se volvió más pausada con pequeños ronquidos, Harry se
levantó y usando ambas manos atadas se quitó la capucha. Luego soltando lentamente el nudo
con los dientes, terminó por liberar sus adoloridas manos. La adrenalina hizo que sus músculos
se tensaran y su cuerpo ya estuvo dispuesto a la lucha.

Intentando recordar cada instrucción que el otro hombre le había dado a su vigilante, siguió a
través de los túneles. Sus pies descalzos, se adherían al frío piso. Todavía se sentía mareado, y
las paredes a veces hacían un extraño movimiento ondulante.

Ante sus ojos apareció la escalera larga, y supo que la puerta que lo conduciría a la libertad
estaba cerca. Su respiración agitada no le permitía escuchar. Por un momento le pareció sentir
ruidos que venían desde los túneles inferiores, tragó saliva. Incluso su corazón pareció detenerse
a la expectativa de oír algún ruido sospechoso. Pero no se oyó nada.

Subió casi corriendo hasta llegar a un túnel más corto. Al fondo de éste, una puerta negra de
hierro o plomo se interponía entre él y el siguiente salón. La puerta se veía maciza, pesada. -
Inténtalo Harry -Se dijo, mientras cerraba sus ojos y contenía en la palma de su mano toda la
energía que pudo reunir. Se concentró en el tablero con números junto a la puerta negra, debía
encontrar la clave. Extendió la palma de su mano sobre el tablero, esperando ansioso que cada
dígito fuera conectándose al visor hasta completar una cifra determinada. Cada uno iba
apareciendo hasta formarse una de seis dígitos, justo en ese momento un sordo clic sonó en la
puerta. Harry asió la manija, la bajó y abrió lentamente, pero justo cuando iba a abrir totalmente
unos pasos que venían del otro lado lo alertaron...

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43.

Algo asustado buscó la manera de ocultarse. No había nada, sólo otro túnel que estaba
perpendicular al que se encontraba. Apuró sus pasos y se escondió casi en la orilla. Esta vez
tendría que luchar. Era la única posibilidad. La sorpresa era su punto a favor. Unos pasos
descendieron lentamente los dos peldaños que bajaban de la puerta. Harry sentía que su corazón
latía como un loco. Una sensación de vértigo sacudió su estómago, pero al mismo tiempo era una
extraña sensación de comodidad. Dejó de pensar en eso un instante, por ahora sólo debía
concentrarse en dar un certero golpe en el rostro a su nuevo captor, el reemplazante del que
dormía allá abajo.

Los pasos se acercaban sigilosamente. Lo más seguro es que al notar la compuerta abierta, el
captor supiera que era obvio que algo no andaba en orden.

BUM, BUM ,BUM, BUM, latía su corazón. Ese que se acercaba, se estaba arrimando
peligrosamente hacia su lado, y en cuanto sintió su presencia física, supo con certeza que la
única solución era dar él mismo el primer golpe. Levantó su brazo, y con el codo le propinó un
certero golpe en la frente. El individuo cayó estrepitosamente al suelo, y él se abalanzó sobre el
de traje amarillo que permanecía inmóvil en el suelo. Pero sus ojos casi se salieron de sus órbitas
apenas reconoció las facciones.

-¡Louis! -Exclamó casi desfalleciente.

De pie en la escalera los otros dos hombres miraban atónitos y sólo pudieron gritar al unísono -
¡Harry!

El

día estaba radiante, el lugar no podía ser más perfecto. La playa se extendía infinita y dorada. El
mar parecía tan calmo, tan azul, con miles de destellos debido al impacto de millones de rayos de
sol sobre el agua, rebotando luego y llegando de golpe a los ojos de Louis, que los entrecerraba
para no encandilarse. Cerró sus ojos por un instante para concentrarse en la placentera
sensación que le dejaba la suave brisa marina, y el sentir la calidez del sol sobre su rostro. Luego
esa calidez fue opacada por la tibia sensación de una mano envolviendo la suya. Sonrió con los
ojos cerrados, abrió levemente sus labios y en un susurro dijo -Harry, bésame -Sintió el aliento de
su amado cerca de su boca. Los labios del rizado, suaves y tibios, eran la misma expresión del
paraíso. Sin timidez, penetró suavemente con su lengua la boca que tanto anhelaba. El beso
ardoroso se hizo intenso, pero no por eso menos dulce, menos romántico. Disfrutó del íntimo
contacto sin abrir los ojos, sólo quería escuchar el mar, sentir la brisa, el calor del sol, el olor de la
piel de Harry y sus besos.

-Estoy muerto... -Dijo la voz de Anton -Este chico es delgado, pero no es peso pluma.

-Creo que quedamos con calambres en los brazos y me duele la zona lumbar -Louis pudo
reconocer la voz de Markus. No era posible que también estuvieran en la playa.

-Cómo odio mis sueños a veces -Pensó el de ojos azules -Era tan perfecto, es tan perfecto -
Siguió pensando, mientras los labios de Harry dejaban pequeños besos húmedos en

su boca. No quería abrir sus ojos, se sentía tan bien al lado de su amado Harry, y si los abría su
presencia se esfumaría, y volvería a la cruel realidad de no saber dónde se encontraba su rizado.
Jamás había tenido un sueño tan largo antes. En su sueño había hablado con Marie, luego había
ido junto a Markus y a Anton a las dos ciudades ansiando escuchar el carillón, la única pista para
encontrar a Harry. Demasiado extenso, demasiado detalles... De verdad un sueño extraño. Pero
era mejor pensarlo como eso y no como la triste realidad que había experimentado.

No, no quería esa realidad, prefería este sueño donde los besos de Harry no cesaban.

-¡Vamos Harry! Deja de besar a Louis y preocúpate de que ese chico vuelva en sí -Era la voz de
Markus otra vez. ¿Quién debía volver en sí? Sinceramente Louis no estaba entendiendo nada y
sólo quería disfrutar de Harry. Sentía su cuerpo pegado al suyo, y quería más. Atrapó la boca de
su amado y asió con fuerzas sus caderas, apegándolo más todavía a su cuerpo.
-Yo creo que ya volvió en sí -Replicó Anton con picardía y riéndose -Ya es hora de irnos, de todas
maneras Louis necesita ver un médico. Ese golpe, que le diste Harry en su cabeza, no estuvo
nada suave. Y ahora pretendes librarte de tus culpas con besos, y tú también necesitas ver
médico, deja de besarlo ya y bebe el chocolate caliente -Anton rió una vez más y Louis

comenzó a unir las ideas. Golpe, golpe, culpa, beso, beso, Harry. De pronto la brisa del mar cesó
y vino a su memoria el frío de una sala amplia de triple altura con una especie de aros gigantes y
oscuros, que no le permitían entender de qué manera se relacionaban esas estructuras con la
refinación de la sal. Luego un pasillo frío, una puerta oscura entreabierta. Sus pies bajando la
breve escalera para luego avanzar apegado a la derecha del pasillo, después de eso, negro,
negro... Su frente dolía, su cabeza dolía, y a pesar de estar ahora consciente de sus malestares,
los besos de Harry no cesaban, ¡Entonces los besos eran reales!. Abrió sus ojos sorprendido y
sólo pudo ver los hermosos párpados de su amado, sus cejas perfectas, su cabello rizado.
Separó su boca provocando un pequeño y sonoro chasquido.

-¡Harry! -Harry vio a sus ojos, sonriendo apenas. Se veía demacrado, y aunque sus ojos estaban
enmarcados con sendas ojeras, su mirada estaba llena de amor. Sentía el amoroso tacto de los
dedos de Harry sobre su frente, sobre sus párpados -Harry, no hay nada que te quite la belleza -
Louis lo abrazó, hundiendo su rostro en el cuello de su amado, llenándose de su aroma.
Volviendo a sentirse pleno, y feliz -No sé vivir sin ti. Ya no. No vuelvas a dejarme solo.

Harry, que no había hablado en absoluto, dejando sus pocas energías para darle amor a Louis,
abrió sus labios en una esplendorosa sonrisa -No iba a dejarte, no te he dejado. Tampoco

puedo vivir sin ti. Yo vivo por ti. -Ambos jóvenes iban en el asiento trasero del coche. Harry casi
sobre Louis.

-¡Ejem! -Carraspeó Anton -Recuerden que acá vamos menores de edad. No den esos
espectáculos chicos. ¿No pueden esperar hasta llegar a Liz Garten?

-Primero vamos al médico -Cortó Markus.


-Okay -Respondió sin ánimo el mago, sintiendo el cansancio luego del esfuerzo que hizo por
escapar. El costado izquierdo de su pecho dolía, lo más probable es que tuviera alguna costilla
rota. Louis acarició su cabello, besando su frente, y por primera vez él hizo descansar la cabeza
de Harry sobre su pecho. Y se quedaron dormidos.

Markus había decidido llevarlos a un médico que era su amigo, y alguien en quien podían confiar.
El camino de fue tranquilo, sintiendo la calma que daba el haber encontrado a Harry, y además
con toda la tramitación de la propiedad andando. El día había sido perfecto hasta ese momento.

Anton había llamado a la mansión, dándoles tranquilidad a los jóvenes, aunque Liam no sonó
particularmente feliz.

El vaso de chocolate caliente colocado en la bandeja comenzaba a enfriarse, mientras los dos
jóvenes se sumían en un apacible sueño. Sólo se sentían en calma y completos cuando estaban
juntos.

Al llegar, Harry tuvo que ser ayudado para bajarse del vehículo. La radiografía mostraba una
costilla rota.

-Pero más me preocupa su deshidratación, señor Cox.

Así que guardará reposo por un momento y le pondremos suero para que se recupere. -Dijo el
médico.

Mientras Harry recibía el vital líquido por sus venas, el médico le hacía pequeñas pruebas a Louis
para comprobar su equilibrio y motricidad.
-Sólo tiene una pequeña conmoción. ¿Siente nauseas? -El de ojos azules negó con la cabeza -
Entonces llegará a casa y se va a acostar, si siente deseos de vomitar me llama inmediatamente,
porque eso sería síntoma de un trauma más complicado -Louis asintió.-El señor Cox deberá llevar
un vendaje alrededor de las costillas, eso también le ayudará a respirar, además deberá asistir a
fisioterapia, para recuperar la movilidad del brazo y el hombro izquierdo, además de que eso
evitará que sufra de neumonía -Le extendió una receta con los medicamentos para la inflamación
y el dolor -Y luego de que terminemos con lo del suero, pondremos el vendaje y de paso aprende
a hacerlo usted mismo ¿Quién desea aprender para que le ayude al señor Cox?

-Yo -Respondió seguro el de ojos azules.

-¿Es su hermano?

-¿Hermano? Mi nombre es Louis Tomlinson.

-¡Oh sí! Lo siento. Me confundí por el parecido que tienen ambos. -Louis alzó una ceja, y miró a
Harry sonriendo burlesco, pero Harry bajó la mirada y cerró los ojos.

-¿Estás bien Harry? -El rizado abrió sus ojos y le sonrió a Louis esta vez.

-Sí cariño. Estoy bien.

Luego de un par de horas, ya estaban

listos para volver a "casa".


Durante el regreso, Harry permaneció entre la vigilia y la somnolencia, así que apenas llegaron a
la mansión fue llevado hasta la habitación que Louis ocupara la noche anterior. El de ojos azules
lo ayudo haciendo que Harry cargara su peso sobre el hombro de Louis, pasando su brazo menos
adolorido por detrás del cuello del de ojos azules.

Una vez en la cama, el rizado se sumió en un profundo sueño. Louis se recostó a su lado y cerró
sus ojos, esperando que su dolor de cabeza pasara pronto.

Mientras tanto, Liam se había rendido, y ya no buscaba a Alexa por los alrededores. Se conveció
que ella se había marchado y recién entonces descubría que no sabía nada de ella, nada de
dónde vivía, de los lugares que frecuentaba, ningún teléfono al cual llamar. No tenía nada. Sólo la
débil esperanza de que regresaría.

-¿Cuándo dejaré de ser un boca floja, y un inoportuno y desubicado egoísta?

-Liam, esos son tus talentos naturales. Nadie lo hace mejor que tú -rió Zayn.

-Gracias amigo por tu consuelo.

-Más bien deberías aprovechar esta instancia para entender tus sentimientos en vez de culparte.

-¿Entender qué?

-¿Te asusta la idea de que esa chica no vuelva?


Liam dejó su mirada detenida en el suelo, y luego de unos segundos, respondió con un gesto
sombrío -Sí, tengo

miedo de que no regrese.

-¿Por qué?

-¿Cómo que por qué?, ¿Qué pregunta es esa?

-Una que deberías hacerte -Liam iba a responder molesto, pero luego su expresión pasó del
enojo a la melancolía.

-Porque la extraño, porque me parece la mujer más peculiar y fascinante que haya conocido -
Guardó silencio un instante, sin embargo Zayn supo que no había terminado -Extraño el olor de
su cabello, su suave piel, sus ojos de gata que cuando me miran me hipnotizan... ¡Hey! -Se
interrumpió -¡Se supone que la conozco de hace ... Nada! ¡No puede provocar estas emociones
en mí!... No es justo.

-Obviamente ya pudo, ya lo sientes. Ahora dale un nombre a esas emociones.

-Me niego, porque además si pretendes decirme que estoy medio enamorado ¿De qué me sirve
si ella no vuelve?

El moreno se subió de hombros -Porque el amor no existe para servirle a alguien, y tampoco
depende de si la persona amada está cerca o lejos. El amor sólo llega y ya está. No hay nada
más que hacer.
-¡Zayn! -Llamó desde el patio el rubio.

-¡Voy!

-Oye ¿Cómo que amor? Yo no estoy enamorado, ni siquiera un poco -Pero el moreno ya había
salido de la cocina -Yo no estoy enamorado -Repitió el castaño en un susurro.

La tarde ya avanzaba. Louis bajó a la cocina y regresaba a la habitación con una bandeja con
sendos platos con ensaladas, arroz, hamburguesas vegetarianas, dos vasos con jugo de naranja,

y dos porciones de ensalada de fruta como postre. Puso la bandeja sobre la mesa que estaba
junto a la ventana. Se sentó en la cama, cerca de la cabecera, y contempló el rostro sereno de su
amado aún dormido.

Recorrió con la yema de sus dedos las cejas y las sienes del rizado. Éste suspiró para luego
volver a la respiración pausada, señal de que estaba lejos de despertar por sí mismo.

-Amor despierta -Dijo el de ojos azules, acercando sus labios a los del bello durmiente,
depositando besos suaves... Nada. Harry seguía absolutamente dormido -No me queda más
remedio que sacrificarme -Acto seguido volvió a besarlo, pero esta vez abrió su boca, y metió su
lengua, provocando la reacción instintiva de Harry, que en medio de su sueño intentó separarse,
pero cuando su mente recordó de quién eran los labios que lo besaban, salió de las
profundidades de su adormecimiento para corresponder gustoso, y su lengua entró con facilidad a
la de Louis. Con un brazo rodeó el cuello del de ojos azules, y puso su mano en la nuca para que
el beso fuese más penetrante. Luego de unos instantes, se separaron -Harry, debes comer -
Ayudó al rizado a sentarse, y luego depositó la bandeja en sus piernas. -¿Te sientes mejor?

El rizado asintió -¿Y tú? Lo siento. No fue mi intención lastimarte.


-Ya lo sé, tonto. Seguro pensaste que yo era uno de tus secuestradores.

-No me refiero sólo al golpe.

-Oh -Louis acomodó sus piernas algo nervioso.

-Siempre olvido ser más explícito contigo. Debí decirte todo de una forma diferente. Debí decirte
que yo me sentía igual de frustrado. Que la sola idea de irme lejos y dejarte me estaba matando,
pero no lo hice. Siempre te hago sufrir de una manera u otra.

-Y yo debería confiar más en ti. Si lo ves bajo cierta perspectiva, mi falta es más grave que la
tuya.

-Louis-El rizado dejó el tenedor a un costado de la bandeja. Hizo un ligero movimiento buscando
acomodarse, y un gesto de dolor se dibujó en su cara, luego con su brazo derecho que estaba
menos adolorido, comenzó a jugar con el tenedor, demostrando cierto nerviosismo. Louis lo
miraba impaciente, hasta había dejado de masticar, medio paralizado -Nunca me has dicho qué
piensas so... - Dejó de hablar dibujando en su mirada algo que Louis pensó por un momento que
era miedo.

-Dime, ¿Pasa algo? -Harry negó y bajó su mirada.

-No es nada importante.


Louis se quedó meditando el asunto, intentando saber qué era aquello que perturbaba a su
amado.

-Sólo tenía una duda, pero no es importante -Sonrió Harry melancólicamente. Louis sintió deseos
de llorar, de pronto el miedo flotaba en el aire y él se lo había tragado todo. Pero simuló no
entender nada.

-Toma tus medicinas, ya es hora.

-Me harán dormir, los analgésicos dan sueño.

-Tu cuerpo necesita

dormir para recuperarse. Descansa, llevo la bandeja a la cocina y ya vengo.

Cuando Louis salió de la habitación, una lágrima rodó por la mejilla de Harry. Y otra salía del
corazón de Louis.

Con rostro alegre Markus recibió al de ojos azules en la cocina.

-Mi amigo del Departamento Jurídico me llamó hace unos instantes. Ya está listo el personal que
vendrá a ver el tesoro encontrado en el sótano, y todo lo que necesitan para sacarlos de allí...
Emm también está listo el asunto de las bóvedas donde se guardará todo.
-Qué bien, un problema menos. Ahora falta que Harry se recupere, el lunes irá a fisioterapia...

-No, no. Eso también está resuelto. Mañana viene un kinesiólogo, y le harán la evaluación aquí.
Primero deben ver si está en condiciones de comenzar, no sacan nada con hacerlo sufrir.

-¿Usted confía en la persona que vendrá? No olvide que mañana estaremos algo expuestos.

-Para serte sincero, no confío en nadie. Pero es mejor así, a salir de aquí y exponer a Harry más
todavía -Markus negó con la cabeza -Es innecesario por ahora...

En el umbral de la puerta apareció la familiar figura de Marie. Su larga melena caía en cascada
que caía por sus hombros y pecho. Su semblante era serio. Louis adivinó a qué venía.

-Veo que le interesa saber de su estado.

-Sabes bien que sí -Respondió la mujer.

-Markus, ella es de fiar, o eso creo. Viene a ver a

Harry -El hombre asintió.

-No la pierdas de vista.

-No lo haré.
Markus miró a los ojos de Marie en una clara señal de advertencia. La mujer le respondió la
mirada de manera serena, queriendo convencerlo de que con ella no era la guerra.

Al llegar Marie a la habitación, se le iluminó su rostro al verle. Se acercó sin mediar palabra y con
suavidad abrazó al rizado -Hijo, estuve tan angustiada. -Harry respondió emocionado al abrazo de
la mujer que más se había asemejado a una madre.

-Louis, estoy bien. Déjame a solas con ella, por favor -Louis asintió, sintiéndose extrañamente
desplazado. Salió de la habitación con un presentimiento. Aunque siendo sincero consigo mismo,
era algo que venía percibiendo hacía ya varias horas, no era nuevo, ni había surgido al ver allí a
Marie. Era algo más que un simple suceso, o seguidilla de sucesos lo que lo mantenía intranquilo.
Era algo más profundo e inquietante, algo que palpitaba en su vientre, como una garra que
apretaba sus entrañas. Ahora esperaba dormir en una horas y obtener pistas a través de sus
sueños. Mientras tanto, preferiría tener el poder del oído biónico para poder escuchar la
conversación que ellos dos tenían al otro lado de la puerta.

Algo parecido a la rabia comenzaba a carcomerle los sentidos. Hacía nada, sólo unos minutos
que Harry le había dicho que debería confiar más en él, y ahí estaba siendo apartado,

negándole un espacio dentro de una intimidad a la cual no tenía derecho, como si fuera un simple
invitado a una fiesta, no un invitado vip precisamente, siendo obligado a permanecer en los
salones calurosos, poco ventilados y abarrotados de gente rara, mientras su amado permanecía
siendo atendido en salones de lujo, con camarero privado e invitados igualmente privilegiados. No
pudo evitar sentirse utilizado, como si él fuera bueno sólo para cuando su amado necesitaba de
breves servicios de compañía. Movió su cabeza intentando apartar los horrorosos pensamientos,
obligándose a creer que estaba siendo monstruosamente injusto con Harry. Y sin embargo, se
seguía sintiendo como si fuera uno de los NO privilegiados -Otra vez estoy desconfiando de él -
Se reprochó el de ojos azules.

En la escalera Louis se encontró con el semblante preocupado de Liam.


-Parece que tampoco andamos muy alegres -Dijo sardónico el castaño.

-Por lo menos yo encontré a quien estaba buscando.

-No seas pesado Lou. Yo estoy preocupado. Ya han pasado muchas horas sin saber de Alexa.

-Vamos a fumarnos un cigarro -El castaño se devolvió sobre sus pasos, feliz de poder compartir
con su amigo. Cruzaron por la cocina buscando cerrillos para encender los cigarros, encontrando
a los ahora novios, abrazados, semi sentados en la mesa -Vamos afuera a fumar y chismear un
poco, lo necesitamos -Y siguieron a Louis y a Liam. Por fin los cuatro juntos, sin que hubiese
alguien más.

Intentaron durante algunos minutos volver a sus triviales conversaciones, tan frecuentes en ellos
antes de llegar a Liz Garten, pero sin poder evitarlo, al cabo de tentativas infructuosas volvieron a
aquellos pensamientos que los mantenían intranquilos.

-Esta noche se cumple una semana de que llegamos a esta casa. Una semana de que conozco a
Harry.

-Y presiento que no habrá celebración o no? -Louis miró a Zayn con resignación.

-¿Celebración? Así como está Harry, me conformaré con un buenas noches -El rostro serio de
Liam preocupaba al de ojos azules -Dinos Liam, reconoce lo que te pasa.
-Bah, como si eso fuera a cambiar las cosas. Ya se me va a pasar -Se subió de hombros,
haciendo un gesto de desdén -Total hay mujeres de sobra en el mundo, no me voy a morir por
una. -Sus amigos ríen levemente -Y yo no desentono para nada, ninguno está de ánimo para
fiestas.

-¿No sienten como si hubiesen pasado más tiempo que una semana? Yo he sentido que cada día
dura una semana.

-Sí Niall. Es más, siento que hemos envejecido.

-Tú estarás más viejo Zayn, de hecho lo eres. Ya tienes 22 años. Nosotros aún somos unos
bebés -Le replicó el rubio haciendo pucheros.

En ese momento vieron salir a la mujer de la mansión. Se detuvo un segundo y miró fijamente a
Louis. Los cuatro jóvenes tragaron saliva, una extraña sensación invadió el cuerpo de Louis.
Seguía sintiendo que algo no

estaba bien.

Zayn fue la voz del grupo -Ella me da escalofríos. Como si ocultara algo.

-Lo mismo siento -Dijo pensativo el de ojos azules -Y si oculta algo, no es nada bueno. No he
podido deshacerme de una corazonada. Sólo espero que sean mis neuras, nada más. -
Observaron como la mujer se marchaba, se subía a su caballo, para luego perderse en el bosque.
-Iré a ver a Harry.

Los metros que separaban a ambos jóvenes, pesaban en el corazón y el cuerpo de Louis. Cada
paso era un suplicio, y lo que más perturbaba al de ojos azules, era que no sabía comprender a
qué se debía aquello, no tenía mayores teorías. Sin embargo, no podía negar que esa garra que
apretaba sus entrañas seguía allí haciéndole sufrir. Pero no le diría nada a su rizado. Esta vez
disimularía, porque por primera vez Louis sentía que Harry le ocultaba algo más que simples
técnicas de la Magia Ceremonial o cuestiones de su Orden. Esto era más inquietante, y más
trascendental.

Cuando llegó a la habitación, abrió la puerta dibujando su mejor sonrisa. Harry abrió sus ojos y le
sonrió de igual forma. Definitivamente algo no andaba bien. Se recostó a su lado, permitiendo que
su rizado regresara al mundo de los sueños, mientras él le miraba dormir, tratando de leer su
mente, queriendo adivinar eso que mantenía a Harry lejos de él más allá de sus dolencias físicas.

Esa noche, durante la cena Louis volvió a hablar sobre sus preocupaciones.

-Hijo, Harry fue torturado. No esperes que esté normal. No le pidas tanto. Sigue siendo

sólo un chico. -Louis asintió a las tranquilizadoras palabras de Anton. Tenía razón. Y decidió no
torturarse a su vez con ideas que no tenían asidero. Su rizado estaba enfermo por culpa de unos
insanos mentales, y cualquiera estaría peor que él.

Luego de cenar, cada uno fue hasta su habitación. Durante la tarde habían trasladado una cama
pequeña a la de Louis para que éste durmiera sin tener que molestar el descanso que Harry
necesitaba para evitar los dolores propios de su fractura. El mago dormía plácidamente en la
cama amplia y cómoda. Louis dormiría en la más angosta. Y vigilaría el sueño de su amado. Se
sentía feliz de hacerlo.

-Harry, amor. Buenas noches -Dijo besando suavemente sus labios. Harry no se movió, su
respiración era serena y sus párpados permanecieron cerrados.

Louis se acostó en su cama, sin poder evitar volver a sus cavilaciones que le estaban torturando.
Deseó dormir con todas sus fuerzas y olvidar, pues su cabeza dolía tratando de adivinar lo que
podría estar sucediendo. Cerró sus ojos y se dejó llevar al mundo onírico.

De pronto escuchó las voces, una de ellas era una voz ronca, la otra más clara, que le recordó a
la del vigilante del sueño anterior. Era extraña esta sensación de estar inmerso en un sueño,
sabiendo que lo era. El lugar ya no estaba tan oscuro y pudo distinguir la tenue luz que se filtraba
por la puerta entreabierta. Reconocía el túnel que ya había visto, era el lugar del

secuestro. Sabía que era algo que había sucedido durante la captura de Harry, también supo que
si estaba ahí, era trascendental, así que puso atención a todos los detalles. Miró hacia adentro, se
veía la espalda de un hombre alto, pero nada más. Acercó su oído.

-Como sea, este chico estúpido se atreve a creer que nos vencerá. Es mucho dinero para darnos
por vencido. -Dijo la voz ronca.

-Jefe, ¿Pedirán rescate mañana?

-No, ese no es el plan, y no es algo que te incumba a ti. ¿Cierto Harry? ¿Ahora cómo lo harás
para dejar a tu lindo noviecito sin romperle el corazón? ¿Cómo lo harás para seguirle negando la
verdad, maldito pervertido? Porque si no se lo dices tú, se lo diré yo, y de la peor manera. Deja
solo a Louis Tomlinson, aléjate de su lado, ya no lo puedes defender. Le romperás el corazón,
pero por lo menos no sabrá la verdad, que es peor.

Se despertó. El corazón desbocado casi se le salió del pecho, se sentó en la cama intentando
calmarse. El día ya despuntaba y este sueño le confirmaba sus peores sospechas. Más tarde
intentaría disimular, pero por ahora dejaba que las lágrimas cayeran libres por su cara. ¿Harry iba
a dejarlo? ¿Cómo era posible que aquella verdad pudiera ser más dolorosa que vivir lejos de
Harry? Ahora entendía la distante melancolía de su amado. Seguramente llevaba horas luchando
con sus pensamientos, tal y como él mismo lo había hecho y seguiría haciéndolo durante el día.

Esta vez
Louis no salió en busca de nadie, porque nadie más le daría respuestas, sabía perfectamente que
Harry terminaría confesando aquello que le mortificaba tanto. Sólo era cosa de esperar y no morir
en el intento.

Se levantó más temprano que los demás y salió a fumar a los jardines. Estaba consciente que en
los últimos días se había vuelto en un hábito frecuente, más de lo que era antes de llegar a la
mansión. Fumar le quitaba por unos instantes la ansiedad. Luego de unos minutos Anton salió a
hacerle compañía.

-¿Estás nervioso?

-Sí, y el cigarro me calma sólo un poco. Hoy será un día de locos.

-Igual que ayer.

-Igual que antes de ayer -Rieron.

-Ya parecen siglos.

-Cierto. Es hora del desayuno.

Louis subió minutos más tarde con otra bandeja, con una par de tazas con leche caliente y
tostadas. Al abrir la puerta se sorprendió de ver a Harry ya despierto, mirando hacia la ventana.
-Esto es incómodo ¿Sabes? -Dijo a modo de saludo.

-¿Cómo estás amor?

-Mejor, más descansado. Sólo duele la costilla rota -Y el corazón, pensó.

-¿Compartimos el desayuno?

-De acuerdo. -Pero luego cesaron las palabras y un doloroso silencio se apoderó de la habitación.
Louis trataba de aclarar su mente

para decir algo coherente y que alejara el mutismo que embargaba a Harry. Sin embargo, no
encontraba nada neutral para amenizar el desayuno.

-¿Me vas a decir qué te pasa?

-¿A mí?

-No Harry, le hablo a la almohada.

-No me pasa nada, sólo estoy adolorido.

-Es más que eso y lo sabes.


-¡No es nada!

-Ayer...

-¡No es nada!

-¡Ayer me dijiste que debías ser más explícito conmigo! Y ahora estás actuando todo lo contrario,
y yo... Y yo estoy angustiado...

-Louis siempre te quejas de todo.

-¡¿Yo me quejo?!

-Con esa actitud tuya no lograrás nada -El de ojos azules se quedó paralizado por las palabras de
Harry, de cómo éste se alteraba por nada, de cómo le esquivaba la mirada. Así no era Harry.

-Harry mírame -Dijo, aparentando estar más tranquilo -Dime que no tienes nada que decirme.

-Estoy cansado, eso es todo.

-Bien ¿No vas a desayunar más? -Harry negó con su cabeza. El de ojos azules tomó la bandeja
conteniendo las lágrimas. Salió de la habitación sintiéndose derrotado. Cuando llegó a la cocina
lanzó la bandeja sobre la mesa. Y luego se sentó a llorar.

Zayn llegó a su lado, se sentó y pasó un brazo por su espalda.

-Si no quieres contarme nada, no lo hagas, pero yo estoy aquí para lo que necesites -Los demás

comenzaron a llegar y angustiados por el llanto de Louis se reunieron en torno a la mesa.

Louis alzó su rostro y se secó las lágrimas, intentando reprimir los sollozos -Anoche -Dijo entre
hipos -Más bien, esta mañana tuve un sueño -Alguien le pasó un pañuelo y se limpió los ojos y la
nariz -Soñé que estaba otra vez en el lugar donde tuvieron secuestrado a Harry. La puerta estaba
entreabierta, nada más un poco, pude mirar hacia adentro, había un hombre alto, vi su espalda...
-Se volvió a limpiar la nariz -Pero escuché dos voces, y le decían a Harry que si no me dejaba, yo
me enteraría de una terrible verdad, que me haría sufrir más que su abandono. Que nunca fue
intención de esos hombres pedir rescate. Ellos buscaban otra cosa.

-¿Qué pretendían? -Preguntó Markus.

-No lo sé... No sé. Hoy en el desayuno intenté presionar a Harry, para que me dijera algo, está tan
silencioso. Tan distante. Se enojó, no quiere decirme nada y yo... Y yo... -Louis se puso a llorar
otra vez -Yo tengo este presentimiento. Él me va a dejar, por protegerme, en vez de confiar en mí.
Se rendirá, eso siento, y si lo hace me dejará vacío. Yo pensé que sus promesas valían más que
la vida misma, y no es así. Y aquí estoy ahora, convertido en un marica llorón... Y absolutamente
enamorado.

-Louis, pequeño, eres tan joven -Le consoló Markus -Ahora te parece el mundo entero tu amor
por Harry, pero podrás salir adelante, le olvidarás. Todos tenemos un amor juvenil

que dejamos atrás, aunque en aquellos días creemos que nos moriríamos de amor.
-¡Vaya consuelo! -Refutó el rubio.

-El tiempo lo cura todo. -Sentenció Anton -Ahora lo importante es lo que pretenden esos hombres,
y poder saber quiénes son, quién los dirige. Anda Louis, lávate la carita, y que Harry no te vea
así.

El de ojos azules asintió, se dirigió al baño de servicio, y se puso compresas heladas para bajar la
hinchazón de los ojos. Anton tenía razón, no pensaba mostrarle a Harry lo débil que se sentía.
Unos golpes en la puerta le alertaron.

-¡Louis! Llegaron los tipos de la municipalidad, vienen a ver el sótano. Debemos estar todos.

-Okay, ya voy.

Todos estaban en la biblioteca, todos excepto Harry, que estaba aún en su dormitorio. Decidieron
que Anton, Markus y Louis bajarían junto con los peritos a revisar todo el contenido de los
sótanos, para luego subirlo hasta la biblioteca. Varios camiones blindados esperaban afuera.
Sería un largo día de trabajo.

Las horas pasaban rápidamente, luego del incidente del desayuno, Louis no regresó a la
habitación con Harry, y la excusa de estar pendiente de sus millonarias pertenencias, le venía
como anillo al dedo. Harry se resintió con esta soledad con la cual fue castigado, pero su
condición física no le permitía mayores desplazamientos, sino sólo las dolorosas travesías al
baño. Respirar

era doloroso, recostarse era doloroso, levantarse lo era también, y pensar en Louis aumentaba su
sufrimiento. Decidió levantarse, qué más daba, estar en cama era peor.
Bajó lentamente y llegó al hall, donde vio el continuo ir y venir de los hombres cargando cosas,
subiéndolos a los camiones con custodia municipal. Vio a Louis salir con cosas, entrar luego con
las manos vacías y volver a salir momentos después con otra caja. No lo miró ni una sola vez.
Uno de los hombres se dirigió a él con cierta confianza, cotejaban una lista o algo por el estilo.
Harry se dirigió hacia ellos, pero Louis seguía concentrado revisando la lista con el hombre. Lo
estaba ignorando, sus ojos azules estaban esquivos y Harry supo que se lo merecía. Para suerte
suya, el hombre se dirigió hacia los camiones, y Louis hizo amago de ir hacia la biblioteca.

-¡Hey! -Lo detuvo con su voz anhelante el rizado -Estás muy ocupado por lo que veo.

-Y tú te has levantado, olvidando el reposo que debes guardar -Harry sonrió lastimeramente,
sintiéndose como un imbécil, después de haberse comportado con Louis como lo hizo -Vuelve a
la cama. -El de ojos azuless regresó a la biblioteca con el corazón en la mano, pero no se iba a
doblegar. Que si Harry pensaba dejarlo, lo hiciera ya, si es que tenía los huevos para hacerlo. El
rizado se quedó con la sonrisa congelada, convirtiéndose en una mueca. Tragó saliva, había
comenzado su calvario. Regresó con su orgullo herido a la habitación.

Louis mientras cotejaba aún que todo fuera en orden, y que nada se quedara en el camino.

-Señor Tomlinson -Louis totalmente concentrado no escuchó que le llamaban -Señor Tomlinson -
Dijo nuevamente la voz mientras una mano le tocaba el hombro. Entonces el de ojos azules se
giró para ver a aquel que le hablaba. Era un joven alto, tanto como él, de unos 20 años o más,
pero no mucho más, de unos grandes ojos verdes enmarcados por espesas pestañas, lucía una
piel bronceada, seguramente fruto de sus recientes vacaciones, con un cabello levemente
ondulado, corto, castaño con mechones que caían hacia la frente, su nariz bien perfilada y algo
respingona coronaban unos labios carnosos, su rostro tenía un mentón firme, muy masculino. Era
apuesto. No, era hermoso. -Mi nombre es Steffan, el kinesiólogo que viene a ver a... -Miró una
agenda -A Harry Cox.
-Lo que me faltaba.

-¿Perdón?

-Em no, está en su habitación, creo. Lo llevo hasta allá -Un kinesiólogo apuesto, era lo que le
faltaba para hacer de su día más desagradable. Pensar que Harry estaría con ese bombón días
tras día no le hacía feliz.

Cuando llegaron al dormitorio, Harry estaba recostado sobre su cama, leyendo algo. -Harry, él es
kinesiólogo...

-Steffan -Terminó el joven, con una amplia sonrisa. Harry le correspondió -Lo vengo a evaluar
para saber si podemos empezar con el tratamiento de luces por lo menos.

-Claro -Respondió animoso el mago. -Louis estaré bien, puedes retirarte. Tú estás muy ocupado
hoy, no necesitas perder el tiempo conmigo -Dijo con una sonrisa falsa. Louis

sintió que sus entrañas hervían. Eran celos, sí, celos. Esta historia iba de mal en peor.

Steffan, le miró con una sonrisa, y Louis lo odió.

Una vez abajo, Louis gastó varios minutos paseándose como león enjaulado. Necesitaba una
excusa para subir, quería ver. Si esto hubiese sucedido unos tres días atrás, pues él estaría junto
a Harry, vigilando cada movimiento.

-¿Sucede algo? -Preguntó Liam, quien venía con Zayn.


-Pues que llegó el kinesiólogo, y Harry no quiere que lo acompañe.

-Pues es mejor así, tú tienes que estar aquí para supervisar que todo vaya en orden.

-Sí pero, pero... -Y el de ojos azules volvió con su paseíto, mirando insistentemente hacia la
escalera.

-¿Qué Louis? Me pones nervioso -Reclamó el moreno.

Louis se detuvo y suspiró -Es que es muy guapo el tipo ese, parece modelo -Y sus amigos
rompieron a carcajadas -No le veo la gracia.

-Estás celoso -Reía Zayn.

-Sí, a ver si te ríes igual cuando Niall lo conozca -Y a Zayn se le congeló la sonrisa. -Necesito una
excusa para volver allá.

-Louis, necesitamos el testamento -Le interrumpió Markus. El de ojos azules sonrió, acababa de
surgir la excusa perfecta.

-Lo tengo allá arriba, en el dormitorio, ya vengo. -Y subió como un rayo.


Al llegar frente a la puerta golpeó, pero sin esperar respuesta abrió. Al parecer

la revisión ya había concluido, Harry iba camino del baño -El lunes traeré la maquinaria e
instrumental para hacerle todo el tratamiento acá mismo -Le señaló el joven -Según sé por el
Señor Frank, usted pagará el tratamiento completo.

-Sí, eso está claro.

-¿Usted es familiar del señor Cox? -Le preguntó el chico, mientras anotaba algo en una libreta.

-No, soy su novio, o eso creo.

-Ah, de acuerdo, lo siento, es que Harry no me dijo que usted fuera el novio -Sonrió Steffan. Louis
tomó un bolso café.

-Permiso, necesito llevar esto. -Dijo Louis, reprimiendo su instinto asesino.

-Sí por supuesto, yo ya voy bajando también.

Louis salió de la habitación, y Harry hacía lo mismo del baño.

-Ya quedó todo arreglado con tu novio, Harry. No me contaste que tenías uno.
-No lo creí importante.

-Sí claro, es algo personal. Nos vemos el lunes. Cuídate. Y realiza los ejercicios que te enseñé,
pero no más que eso. -De pronto Louis volvía a entrar a la habitación, alcanzando a escuchar las
últimas indicaciones.

-¿Eso quiere decir que nada de sexo? -Preguntó Louis, muy relajado. Mientras Harry abría su
boca por la sorpresa, ruborizándose por primera vez frente a Louis -¿o acaso una que otra
mamada es inofensiva?

-¡Louis! -Exclamó el rizado, esperando que la tierra se lo tragara.

El joven castaño balbuceó cortado absolutamente -ahm,

em. -Luego se rió nervioso para finalmente decir -Sólo que su tórax permanezca lo más quieto
posible... Em.. Eso.

-Okay -Remató el de ojos azules, recogió algo más de la mesita de noche y salió sin mirar a
ninguno de los jóvenes.

Una vez en el hall, Louis no dejaba de mirar la escalera, esperando que el niño bonito bajara. Se
concentró luego en los datos que el curador del Ayuntamiento anotaba en su cuadernillo. Quitó su
vista de las notas que el hombre registraba porque sintió en la nuca esa sensación típica de
cuando se es observado. Buscó con la mirada la fuente de esa sensación, y descubrió los ojos
felinos que le miraban.

-Señor Tomlinson, el vendaje de Harry quedó listo.


-Gracias pero agradecería mucho más si se demorase otro poquito en hablar y llamara a mi
novio, señor Cox. -Louis estaba tan ofuscado que no reparó en la presencia del rizado.

-En realidad, yo nunca le he pedido a Louis que sea mi novio oficialmente -Louis sintió que el
mundo se congelaba a su alrededor y sólo la mirada de lástima que se dibujó en los ojos gatunos
del kinesiólogo que eran los únicos que parecían tener vida en ese momento -A mí no me molesta
que me trates de Harry, a secas, Steffan -El joven de ojos verdes sonrió satisfecho, y luego hizo
un leve ademán de despedida, y se marchó.

Louis, mientras, no podía salir de su estupor. Harry dejó una mirada al de ojos azules que éste
interpretó como de desdén, se dio media vuelta y desapareció por la puerta que daba

a la zona de servicio. Louis lo siguió.

En la cocina alcanzó al mago -¿Me puedes decir qué te ocurre? Creo que merezco una
explicación. -El de ojos azules sentía el miedo corroerle el alma, su corazón agónico quería huir
de su cuerpo. Presentía el peligro.

-Sí, la mereces -La mano de Harry jugaba a dibujar extrañas figuras sobre la superficie de la
mesa -Creo que es mejor que dejemos nuestra relación hasta aquí -Imperceptiblemente sus
dedos temblaron, aunque sus ojos permanecieron impávidos, fríos, distantes. Su voz sonaba
ausente. Louis sintió que sus entrañas eran esparcidas por el suelo, un escalofrío subió por sus
piernas hasta alojarse en su pecho, congelando sus palpitaciones. De pronto, todo estaba en
silencio. El mundo se había detenido, el tiempo ya no existía.

El de ojos azules abrió y cerró sus labios repetidas veces, intentando decir algo, pero su cuerdas
vocales se habían paralizado junto con el resto de su ser. Sólo su mente pudo gritar, dejando que
el silencio ganara -No hables Harry -Pero su propia boca era la que seguía muda. Y a pesar de su
intento, el mago seguía ajeno a la silente súplica de su amado, y continuó.
-Es mejor que sigamos siendo amigos, y no quiero que insistas en saber las razones, sólo te diré
que ha sido una semana maravillosa dentro de todas las vicisitudes vividas, pero... no se volverá
a repetir.

-No sigas Harry -Susurró Louis en un hilo de voz. Harry sumergido en su propio calvario, no
escuchó.

-Tampoco habrá una segunda oportunidad, lo que vivimos

quedará en el recuerdo si te place, pero sólo será eso... Además tus escenas de celos ya me
estaban cansando. Me estaba sintiendo ahogado con tu actitud -Harry miraba a un punto
indeterminado, y Louis dejaba que sus lágrimas cayeran por sus mejillas. Extrañamente, no
sollozaba, y cuando habló, su voz sonó serena.

-Yo sé que lo que me dices no es verdad, yo sé que has sido obligado por algún motivo poderoso
a dejarme. Esta mañana me besabas... Me besaste -Dijo en un susurro.

-Louis ¿De dónde has sacado la idea de que me han obligado a terminar esta relación que
teníamos? Y los besos, bueno, me gustan tus besos, no puedo negarlo.

-Yo sé que te obligaron, lo soñé, ¡Yo lo vi en mi sueño! Tú me amas...

-Lou, Lou. No todo lo que sueñas es real. Eso no sucedió, no fui obligado a nada. Tú mismo me
reprochaste que no éramos novios ¿Recuerdas? Nuestra relación ha sido muy informal, por
llamarlo de alguna manera. Yo... Estaba confundido, yo no te amo.
-Por favor, amor no me dejes -Las palabras querían salir, cruzar el espacio y anidarse en el
corazón helado de Harry, pero Louis no dijo nada, los ruegos seguían viviendo sólo en la
atribulada mente del ojos azules.

-Y bueno, se acabó, así de simple. -Harry tragó saliva, su garganta estaba seca, sentía temblarle
las piernas, quería detenerse, pero ya se había lanzado al vacío, su cuerpo

ya iba en caída libre, y sólo esperaba poder estrellarse al final para morir. -De hecho, este
momento que estamos viviendo ahora es una exageración, teniendo en cuenta lo breve de
nuestra historia, y lo superficial en cuanto a compromisos. Lo siento, si dejé que imaginaras más
de lo que era en realidad. Y ahora disculpa, necesito ir a descansar. Yo ocuparé otra habitación.
No es conveniente, ni sano para ti que nos quedemos en el mismo dormitorio. Permiso. -Dijo
Harry, y se devolvió por el pasillo hacia alguna parte de la mansión. El rizado no sentía sus
propios pasos, no sentía su cuerpo. Era un muerto en vida, era más bien un vivo en medio de la
muerte. Por el pasillo, invisible a los ojos de cualquiera, iban quedando las marcas de la sangre
que su corazón derramaba, agonizante, pero sin el consuelo de la muerte para alcanzar el alivio.
Su cuerpo se movía por inercia.

Louis se quedó convertido en una estatua. Era tal su dolor que ya no sentía, se había
adormecido. De pronto sus lágrimas cesaron, y su sufrimiento se quedó aprisionado en su
cuerpo, sin escapatoria, inmovilizando sus emociones, y dejando en su pecho un gran vacío, en
vez del corazón que el rizado se había llevado, enredado entre sus dedos temblorosos. Contrario
a lo que cualquiera pudiera sospechar, Louis regresó a su faena de vigilar que todo fuera en
orden en el almacenamiento en los camiones blindados. Partiría luego con Markus y Anton, junto
a la carga preciosa, para ver cómo

eran depositado en unas bóvedas ya reservadas. Una parte de él que aún palpitaba, era lo que lo
hacía moverse y aparentar que estaba vivo.

Al momento de salir de la mansión, el mago lo vio marcharse, sintiendo el desgarro doloroso de la


mutilación que le significaba apartar de esa manera a su amado Louis. Se había auto-mutilado, y
ahora era la mitad del Harry que todos conocían. Lloró por fin, muriendo sin morir, hundiéndose
poco a poco en un infierno personal, al cual debía condenarse por decisión propia.
El resto del día siguió envuelto en una rara melancolía. Liam vagaba por los alrededores
esperando que de entre los árboles surgiera la seductora fisonomía de la Dama del Lago. Louis,
después de regresar, subía y bajaba las escaleras guardando documentos, cotejando otros,
aparentando tranquilidad, mientras la tormenta en su corazón destruía todo a su paso, dejando
sólo ruinas. Harry se había enclaustrado en su nueva habitación, aunque durante algunos
momentos en la cena se había atrevido a bajar y compartir con los demás, fingiendo una
normalidad que nadie sentía. Para todos, el día se había transformado en un suceso extraño,
coronándolo una noche húmeda. La tenue lluvia no sorprendió a nadie, parecía hasta obvio. Los
ánimos se habían contagiado de esa nostalgia por algo querido, sin llegar a definirse qué era
aquello. Sólo los sufrientes tenían claro cuál era la causa. Louis ignoraba a Harry, como si allí no
estuviera, Harry lo miraba a veces, intentando

no hacerlo, reprochándose cada vez que lo hacía, odiándose porque su sangre hervía al sentir el
aroma de Louis, al escuchar su voz, al verle caminar, al contemplar su hermoso perfil, lo amaba.
Por un momento, por un segundo, quiso retractarse y decirle que había mentido, que se moría de
sólo pensar en que no lo besaría otra vez, pero de la misma manera que Louis guardó sus ruegos
para sí, Harry ocultó su agonía. Mientras, igual que hacía una semana, el viento había
comenzado a golpear las ventanas y a rugir por entre las copas de los árboles. El sector techado
del patio de servicio permitió a los fumadores guarecerse mientras desahogaban la adicción con
un cigarrillo. La noche había llegado, pero no la Dama del Lago, ni el arrepentimiento de Harry. Y
aunque el mago estaba allí, para Louis no lo estaba. Todos los demás ya se habían dado cuenta
del drástico cambio de los noviecitos, sin embargo ninguno sospechaba que fuera algo más que
una simple pelea que luego pasaría con una cuota de pasión. Liam estaba alerta a cualquier ruido
que escuchaba, pero siempre era el viento y las hojas de los árboles, nunca era ella con su
perfecta belleza. Demasiada soledad flotaba en el aire lluvioso, los únicos que parecían ignorarlo
eran Niall y Zayn, que en medio de la supuestamente amena conversación, ellos eran el oasis de
romance y dulzura, acariciándose y besándose sin cesar.

-Ese amor de ustedes es un insulto para algunos de nosotros -Reprendió el castaño -Deberían
tener consideración -Harry bajó la mirada ante las palabras de Liam. Louis hizo

como si no hubiese escuchado nada. Hacía ya varias horas que el de ojos azules no dejaba que
sus pupilas se clavaran en la estilizada figura de su amado, a diferencia de Harry, que no podía
frenar sus ojos de irse hacia su amado. Pero Louis no se daba por aludido. Sería una larga
noche.

Una vez en su cuarto, Louis pudo al fin llorar. La lluvia golpeaba incesante los cristales, y no
podía evitar comparar esa noche con aquella, cuando conoció a Harry. Secretamente esperaba
sentir abrirse su puerta y ver los ojos brillantes de Harry desdibujarse en las sombras. Imaginaba
que le diría que lo amaba, que sólo se había comportado como un idiota, y luego le haría el amor,
hasta hastiarse . Dos cuartos más allá, el rizado buscaba alguna solución a sus problemas, que
se resumían a sólo una palabra... Louis.

Pero las soluciones no llegaron.

Louis esperaba soñar y poder entender a Harry... No soñó.

La noche transcurrió extraña entre el viento y la lluvia. Y por primera vez, al de ojos azules le
pareció una ironía, ahora que Harry le había despreciado.

Con la lluvia y el viento Harry llegó a su vida, con la lluvia y el viento, una semana más tarde se
alejaba.

Como si fuera una burla, el sol despuntaba en todo su esplendor tras las montañas alpinas. Louis
se asomó al balcón. Miles de gotitas de lluvia se mostraban orgullosas entre el césped, las hojas
y el follaje de las plantas y los árboles. Parecían danzar

al compás de la suave brisa. El olor a tierra húmeda flotaba en el aire. Cualquiera diría "tras la
tormenta llega la calma", pero a Louis le parecía un insulto, porque a pesar de que todo brillaba y
resplandecía a su alrededor, nunca un paisaje le pareció más sombrío. Louis estaba triste hasta
la médula de los huesos. Una tristeza que traspasaba los límites de su humanidad tangible y
visible. Ésta llegaba hasta los límites del Universo, creando constelaciones oscuras que se
cernían sobre el planeta para hacer de su día algo más opresivo aún.

En la aplastante quietud, un elemento produjo el quiebre en el entorno. Algo que no debería


aparecer allí. Sacó a Louis de su retrospección, y lo obligó a ponerse alerta.
Un mercedes negro.

Apareció de repente por el camino entre los abetos.. Louis sorprendido, se preguntó sobre la real
seguridad que prestaba el imponente portón electrónico.

Expectante, Louis esperó a que se detuviera. Y lo hizo justo debajo de su balcón. Era tan
temprano, todos dormían, supuestamente, y llegaba alguien, un desconocido, a una propiedad
que aparentemente no ingresaba cualquiera. Demasiado extraño como para no alarmarse.

La puerta trasera del vehículo se abrió. Bajó un hombre vestido con un abrigo negro, llevaba
puestos guantes en el mismo tono, y gafas para el sol.

-Señor Tomlinson, debemos hablar de negocios. Le invito a hacerme compañía.

Louis reconoció esa voz, y eso era motivo suficiente para aceptar su invitación. La voz ronca de
su último sueño era

la de ese hombre que lo miraba desde abajo. Entonces no dudó.

-De acuerdo. Espere un segundo que me visto más apropiadamente y salgo.

Una barba incipiente le hacía una leve sombra en el rostro, pero ahora no tenía tiempo para
aquello. Vistió sus ropas acostumbradas, sus pantalones anchos con camisetas holgadas. La
pinta de un rapero que él no era, pero así le gustaba, así se vestía. Puso un pañuelo blanco sobre
su cabeza y bajó.
La puerta abierta del mercedes le invitaba a subir.

-¿Cómo entró a la mansión?, ¿Cómo pudo abrir el portón?

-¡Vaya! Estás tomando muy en serio tu rol de nuevo propietario. Todo un prodigio a tus 22 años.

-Veinte -Le replicó el chico. El hombre hizo un gesto de desdén quitándole importancia al dato. -
Usted me dijo que quería hablar de negocios -Agregó el de ojos azules.

-Pero no aquí -Dándole una orden con la mano a su chofer de avanzar. Recorrieron el camino por
los abetos hacia la salida. Cuando al cabo de unos minutos, llegaron al portón, con estupor Louis
observó cómo el hombre extendía su mano, y el mecanismo del engañosamente seguro portón se
activó, abriéndolo sin problemas.

-¡Eres un mago! -Exclamó atónito el de ojos azules. Lo observó cuidadosamente, mientras el


hombre sonreía satisfecho -Tú estuviste hablando con Harry, el día que desapareció.

¡Tú eres el Gran Maestre!

-¡Buen observador!

Y luego con el semblante más duro, Louis agregó señalándolo -¡Y tú eras el que estaba con Harry
en el lugar de su cautiverio! -El hombre frunció el ceño, y su boca se abrió por la sorpresa -Y le
dijiste algo sobre un secreto que yo no debo saber.

-¿Harry te lo dijo?
-No. Lo soñé -El hombre observó detenidamente al joven.

-¿Siempre tienes ese tipo de sueños?

-Desde que llegué aquí, lo hago casi todas las noches. Y no son sueños, son visiones.

-No debería sorprenderme.

-¿Por qué secuestraste a Harry?, ¿Por qué lo has hecho sufrir? -El hombre no respondió -¿Qué
clase de persona eres tú?

-Dije que habláramos de negocios. Y eso es lo que haremos. -El hombre giró levemente su
cuerpo hacia Louis. Quería mirarlo de frente -¿Tienes idea de cuántos millones vale el tesoro que
encontraste en el sótano de la mansión? -Louis negó con su cabeza -Los suficientes como para
que tú y tus descendientes, por tres generaciones, vivan sin trabajar un solo día, durante toda su
vida.

-¡Así que todo se resume a dinero! ¡Qué poco vales tú! -El hombre seguía impávido -¿Cómo
sabes algo que el curador de Bienes Nacionales aún no sabe? Demorará varios días en tener los
resultados del valor monetario actual del tesoro.

-Lo sé... Lo sabemos por otros documentos guardados por dos asistentes de los Styles.

-Los
enemigos en las sombras ¿Por qué no eres honesto por una vez y me dices aquello que Harry no
quiere confesar?

-Aunque me consideres un hombre torcido, ruin y corrupto, soy ante todo un hombre de negocios.
Y cumpliré con mi parte del trato. El cumplió con la suya, y el mundo está en orden y en paz.

-¡Qué cómoda y mezquina es tu posición! Y a mí que me parta un rayo. ¡Hagamos leña del
estúpido Louis Tomlinson!

-Te puedo asegurar que es lo mejor que te podría pasar. No abras la caja de pandora. Si lo
haces, después aunque llores y clames para que alguien la cierre, nadie podrá ayudarte -El
hombre acercó su rostro al de Louis -Quédate así, en la ignorancia. Por lo menos, no te matará.
Te pido la fortuna, me la cedes con todos los documentos en regla, y te juro que no volverás a
saber de mí.

-De Harry tampoco. Y me quedaré sin nada, y no estoy hablando del tesoro, sin el cual he podido
vivir, sin problemas, por veinte años, y podré hacerlo por otros veinte más. No me hace falta. Si lo
quiero conservar es porque Harry y Louis Styles dieron su vida por Liz Garten. Por lo que
representaba para ellos.

El hombre movió su cabeza -Eres un sentimental.

-No es tu problema... Mi respuesta es no. Puedes asesinarme ahora mismo si quieres. Ya no me


importa, pero no cederé.

-Se suponía que estar sin Harry te haría más débil y susceptible.
-Y esa inteligente conclusión ¿De quién es? -El hombre hizo una mueca de molestia -Si

Harry lo pensó, es porque en realidad no me conoce nada, y eso me entristece más todavía. Sin
embargo, aunque Harry Cox no me ame como yo creí que lo hacía, sí sé con absoluta seguridad
que Harry Styles me amó más que a su vida, y eso es suficiente para cumplir con mi promesa.

-Niño tonto. Deja de engañarte con tus ideas locas. Han sido sólo estúpidos cuentos que Harry te
contó para seducirte.

-Harry Cox no me ha dicho nada al respecto. Lo que sé, es por mis propios medios. -El vehículo
se detuvo -Por lo visto no me vas a asesinar. Seguramente no te conviene. Y tomaré ventaja de
ello.

-¿Acaso crees que ensuciaría mi auto con tu sangre? No soy estúpido -Y el hombre le guiñó el
ojo, sonriendo con sorna. Louis sintió miedo, pero disimuló.

Bajó del vehículo. Lo vio marcharse por la autopista. Louis se quedó en la berma, en un lugar que
no conocía. Era hora de hacer uso de su pulgar. Alguien se apiadaría y lo llevaría de vuelta a "su
hogar".

Luego de unos eternos quince minutos, un pequeño auto deportivo japonés se detenía para
llevarlo, corrió los metros que lo separaban del vehículo, se acercó a la ventanilla y unos ojos
verdes, gatunos, risueños le miraron desde adentro.

-¡Señor Tomlinson! ¡¿Qué hace aquí, en medio de la carretera, tan temprano?! -El kinesiólogo no
podía dejar de sonreír medio sarcástico.
-¡Estoy jodido!

-Se lamentó Louis para sus adentros.

¿Sería que había pisado caca de perro? Dicen que eso trae mala suerte, pero otros han dicho
que por el contrario, da mucha suerte. Si daba buena suerte, entonces era imposible, porque en
el amor su suerte era menos cero. ¿Sería que fue meado por un gato?, eso también caía en la
categoría de fatalidades y de que la persona meada sufriera calamidad tras calamidad, tal cual le
ocurría a él. Seguramente fue lo último, aunque no había visto gato alguno rondando por ninguna
parte, nada más, aparte los ojos gatunos del kinesiólogo, que mientras conducía no dejaban de
mirarle, ni cesaba de hablarle, como si de un paseo se tratase. Por otro lado, Louis no recordaba
haber pisado pupu de perro en la última semana, su calzado se lo habría comunicado con el
agradable aroma que hubiese despedido. Como fuera, por la razón que fuera, ahí estaba, en el
asiento del copiloto, escuchando, pero no oyendo nada. Lo único que sentía era rabia, de sólo
recordar a Harry dejándolo en ridículo ante Steff, de cómo el chico lindo sonreía burlón ante la
terrible declaración del rizado. Recordaba los minutos que el kinesiólogo estuvo a solas con su
amado, mientras él era enviado al exilio en el hall, fuera de la habitación que ocupaban ambos
hasta ese momento. Desde que esos hermosos ojos verdes (como los de su amado) habían
aparecido todo había andado peor que nunca. Su lindo amor le había dicho que todo terminaba,
que nada había sido real. Y ahora sólo era capaz de sentir celos, sí, muchos celos. Rabia, rabia,
rabia, maldito niño lindo -pensaba al

mirar al castañito de ojos verdes.

De pronto, se abalanzó sobre él, sus manos se cerraron sobre el cuello de Steffan, enterrando
sus dedos y uñas en la piel y músculos, mientras sus ojos verdes y hermosos se desorbitaban por
el esfuerzo inútil de obtener aire, Louis seguía estrangulándole. Toda la rabia contenida hacia
alguien que resultaba el indicado para desquitarse, el vehículo comenzó a zigzaguear, y sin
remedio alguno, se precipitaba a toda velocidad hacia un muro de contención... -Muere, muere,
maldito -pensaba, mientras le arrancaba la vida y la suya seguramente estaba a punto de acabar
en aquel muro.

-¿No lo cree así señor Tomlinson? -Louis pestañeó varias veces seguidas, miró hacia el frente y
ahí estaba la autopista, por un momento no entendió nada, luego con cierto pesar, se dio cuenta
que todo había sido fruto de su imaginación, Steffan seguía conduciendo sin problemas, aunque
sus deseos de apretarle el cuello siguieran intactos.
-Ajam -Dijo a modo de respuesta, porque no tenía ni la más mínima idea de lo que ese joven
estaba hablando.

Luego de eso, el castañito sólo callaba para tomar aire y seguir hablando. Louis sólo pensaba que
seguramente estaba pagando algunos pecados, porque de otro modo no entendía tanto castigo.

-¿Seguro que no desea que lo vaya a dejar adentro? En vehículo no parece mucho, pero a pie es
otra cosa.

-No Steffan, estaré bien, me hará mejor aún caminar.

Déjame aquí. Gracias por traerme.

-De acuerdo -Dijo el joven algo desilusionado. Louis se plantó frente al portón y llamó por el
citófono un sorprendido Markus le abrió el portón desde la mansión. Una vez abierto, pasó hacia
la propiedad, caminando cansinamente. Luego de unos pasos, recordó que no había escuchado
el motor del vehículo alejarse. Se giró levemente, y se sorprendió de ver el deportivo todavía
estacionado donde mismo, de ver la figura de Steffan pendiente de él. Louis frunció el ceño, y sin
poder evitarlo le hizo un suave gesto de despedida. Y sólo ahí el joven se marchó. -Qué raro -Se
dijo.

En la mansión, todos estaban en la cocina desayunando. Sintió la mirada ansiosa de Harry, pero
pasó de sus ojos. Aunque se le fuera la vida en ello, no le iba a mirar. Ya era suficiente
humillación tenerle cerca como si nada. Pero no pudo quedarse al margen del interrogatorio de
sus amigos.

-¿De dónde vienes?


-No sabría decirlo, Zayn.

-¿Cómo qué no? No te hagas el interesante.

Louis sonrió por fin -Yo soy interesante sin tener que esforzarme.

-¡Ya dinos! -Exigió el rubio.

-Más tarde, ahora tengo hambre.

-Por la pantalla del monitor, pude ver el vehículo deportivo que te trajo, ¿De quién era? -Se unió
al interrogatorio Markus.

El de ojos azules suspiró con una tenue sonrisa -Nadie importante -Dijo, y no mentía, según su
punto de vista.

Harry, escuchaba cada palabra, y en silencio se desesperaba por saber, hubiera querido colmarlo
de preguntas, pero debía asumir su papel de indiferente y distante ex amante. Pero la verdad era
que en su pecho, una daga se había clavado desde que al levantarse se había dado cuenta que
Louis no estaba en la mansión. Un miedo visceral de no verlo nunca más se había alojado en sus
entrañas, el momentáneo alivio de verlo allí otra vez, no evitaba que ahora el ácido ardiente de
los celos le carcomiera la poca paciencia que le quedaba. ¿Quién le trajo?, ¿Y por qué no decía
nada? Seguramente Louis no quería que lo escuchara, y recordar que fue él quien lo apartó, no
ayudaba a sentirse mejor. Sintió su garganta escocer, igual que sus ojos. Era el llanto que exigía
ser liberado. Más ahora que se daba cuenta que ni siquiera podría conformarse con su amistad.
Había sido un tonto al pensar que Louis, luego del horrendo desprecio, podría comportarse con él
como si ser amigos resultara de lo más natural. La verdad era que ninguno de los dos sabrían ser
amigos. En resumen, Harry se debía conformar con verlo y escuchar su voz, nada más. ¿Pero
por cuánto tiempo?, ¿Cuántas horas o días quedaban para que Louis se alejara de todo aquello y
ya no pudiera verlo nunca más?. Aprovechando la coyuntura de que no estaba en buenas
condiciones físicas, se disculpó y se retiró a su habitación. En realidad, Harry ya no aguantaba las
ganas de llorar. Una vez allá, y después de llorar un rato, se dio cuenta que lo único que quería
era estar cerca de su amado, tanto como le fuera posible.

Salió de su habitación, y por impulso, sus ojos observaron la puerta de la recámara de Louis.
Estaba entreabierta. Se acercó sigiloso, nervioso y temeroso de ser descubierto. No se veía a
nadie en los alrededores de la cama, y el sonido típico de la ducha, le explicó el por qué Louis no
estaba visible. Guiado por el deseo incontenible de ver a su amor, Harry entró, y sin dudarlo, se
acercó a la puerta del baño, también entreabierta. El vapor del agua caliente, nublaba algo la
visión , pero no lo suficiente como para poder evitarle contemplar el hermoso cuerpo desnudo a
través de las puertas semi transparentes de la ducha. Tan cerca y tan lejos. Parecían siglos de la
última vez que hicieron el amor. Qué doloroso era pensar que en ningún instante estuvo
consciente de que aquella vez fue la última. Si hubiera sabido, ¿Habría actuado distinto?, ¿Qué
habría hecho? No sabía. Ingenuamente pensó que la verdad nunca lo alcanzaría, y que podría
amar a Louis, a salvo del chantaje del mundo, a salvo del dolor gracias a su identidad y origen
escondidos. Pero sólo había sido un juego de niños creer que aquello fuera posible.

Ahora era un alma en pena, un lobo hambriento mirando su presa, pero sin poder tocarla, y su
cuerpo hervía en fiebre de sólo ver la piel y el contorno de la figura varonil y hermosa de su Lou.
Su sexo tembló de deseo, y la sangre lujuriosa llenaba los cuerpos cavernosos de su pene que se
iba poniendo más erecto cada vez, de sólo recordar lo maravilloso que se sentía al tacto la

piel de su amor, de la calidez de sus entrañas, de cómo en medios de los estertores del clímax,
sus paredes se estrechaban haciéndole delirar de placer, de su boca húmeda y tibia que dejaba
surcos de saliva por su piel, de su pene grande y duro entrando en su cuerpo y llevándole al
éxtasis -Lou -Dijo trémulo, al borde del desvanecimiento. Era peor que el infierno estar así, era
peor que morir. - Lou - Dijo de nuevo en un lastimero susurro, dejando una vez más que las
lágrimas bajaran de sus ojos. Derrotado salió de habitación de Louis, y volvió a entrar a la suya.
No tenía ganas de nada, ni de respirar. Aseguró su puerta. No quería ver a nadie más. Si no
podía ver a Louis, si no podía estar con él, no quería nada más.
Louis, luego de la ducha, se tendió en la cama sólo con unos boxers puestos. Estaba cansado.
Se sentía aturdido. Aún no podía asimilar todo lo que aquel hombre le había dicho. De algo
estaba seguro, y era de que no entregaría Liz Garten, de que amaba a Harry, de que en el fondo
de su ser algo le decía que aquella extraña ruptura había sido un horrible sacrificio de su rizado,
¿Equivocado? Tal vez. Si algo podría reprocharle luego, era de que su mago no había confiado
en su amor, lo mismo que le había reprochado a Louis un par de veces. Lo haría sufrir. Claro que
lo haría. Así aprendería a confiar más en él. Pero no descansaría hasta saber exactamente lo que
sucedía, aquello que ese hombre estaba usando como arma para separarlos, porque juntos eran
invencibles. Ni

la muerte pudo derrotarlos. Una vez que lo supiese todo, ese hombre se quedaría sin recursos
para atormentarlos nunca más. Con las decisiones ya tomadas en su corazón, se quedó dormido.

De repente Louis se vio detrás de una columna, era bueno soñar otra vez. Estaba oportunamente
escondido, no conocía el lugar, pero era bastante parecido al templo bajo el mausoleo, sólo que
algo más moderno. Alcanzó a distinguir al hombre alto, al Gran Maestre, frente a él estaba Dark
con semblante serio.

-Ese mocoso se niega a entregarme Liz Garten. Debí decirle que se llevara el tesoro, no lo
necesito. Yo quiero esa mansión y lo que ella esconde. Tal vez habría cedido si le hubiera pedido
sólo la mansión, pero habría sospechado, prefiero que crea que sólo me interesa el dinero, la
riqueza.

-¿Y qué piensa hacer?

-Bueno, tu ex noviecito se ha apartado del mocoso, así que es todo tuyo otra vez.

Dark hizo una mueca de desagrado -Oiga, usted es una persona muy ima...
-Por ahora, me interesa bajar hasta el sótano, pero hay demasiada gente allí. Necesito la ayuda
de alguien...

-Gran Maestre, si no lo conociera, si no fuera usted mi tío, creería que está loco. Aunque no me
importe para nada todo este asunto que tanto le obsesiona. A mí lo único que me importa es que
Harry no salga lastimado. Hoy al llegar de Sutton,

pasé a su cabaña y no estaba allá, obviamente está en la mansión. No intente acercarse a la


mansión o habrá guerra.

-Necesito bajar al sótano -Repitió el Gran Maestre, absorto, sin escuchar nada de lo que Dark
había dicho. -El último recurso que me queda es decirle a ese niño la verdad.

Louis se despertó asombrado -¿Qué queda en el sótano? No puede ser que aún no hayamos
encontrado lo que verdaderamente Harry Styles llamaba LIEBE -pensó.

Se vistió, y salió apresuradamente de la habitación. Por la escalera iba Harry, bajando con cierto
cuidado de no lastimarse más su costilla, y Louis lo pasó como si no hubiera nadie. De todos
modos le urgía algo más. Llegó a la cocina, acelerado, ansioso.

-Necesito un voluntario para que me acompañe al sótano.

-Yo no -Dijo el castaño mientras pelaba unas verduras para el almuerzo -Lo siento amigo, pero ya
he pasado bastante susto. ¿Y por qué quieres bajar ahora?

-No lo sé aún, pero tiene que ver con un sueño.


-Yo puedo acompañarte si lo deseas.

-Gracias señor Frank -En ese instante llegó Harry a la cocina. Louis sintió su presencia cerca de
su cuerpo. ¿Cuánto le extrañaba? Hubiera renunciado a su orgullo, y no le habría importado la
humillación con tal de besarlo otra vez, pero no. Se había prometido hacer las cosas de manera
distinta, además la ansiedad de saber lo que realmente ocultaba esa mansión, le ayudaba a
concentrarse y a no sucumbir a su deseo. El rizado casi alarga

sus brazos para abrazarle y decirle cuánto le extrañaba, pero la vida no era tan fácil.

-Pues, veamos. Las linternas están aquí -Dijo Markus, señalando un pequeño cajón debajo de la
mesa -Niall y Anton podrían aguardar en la biblioteca.

A Louis se le encogió el corazón al ver los ojitos llenos de preguntas de su hermoso rizado,
seguramente no entendía nada y si a eso se le agregaba la sistemática indiferencia de Louis, que
le mantenía ajeno a todo, cuando en realidad, ansiaba estar al mando otra vez, pues el resultado
era un joven mago al borde de un ataque de nervios. Pero más aún le hacía sufrir el hecho de
que no podía apoyar y proteger a Louis.

-Sí claro -Respondió el rubio.

Liam había estado concentrado en desgranar algunas arvejas, y no intentó excusarse por su falta
de interés en ayudar en esta misión-Yo iré a dar una vuelta por los jardines. Me llaman si es que
me necesitan. -Acto seguido dejó la cocina y salió.

Louis llegó a la biblioteca junto a los otros. Markus le pasó una linterna al de ojos azules y se
internaron en la escalera que bajaba al túnel.
-Este será un buen paseo para las visitas, pondremos aquí algunos objetos para la exposición, y
si agregamos el templo que está bajo el mausoleo pues este lugar tendrá cientos o miles de
visitas más.

-Señor Frank, en verdad no creo que sea eso lo que quisiera Harry Styles, yo deseo que este siga
siendo un hogar y no sólo un museo, y sobre lo del templo, creo que lo mejor será

hacer una entrada independiente a ese lugar sin tener que molestar a los difuntos que descansan
en el mausoleo.

-De acuerdo, eso hay que conversarlo y planificarlo muy bien. Pero tú tienes la última palabra, tú
eres el dueño ahora.

-Por ahora, estoy igual que la primera vez que bajé a este lugar.

-¿Cómo?

-Perdido, sin saber qué debo buscar exactamente.

-Tómalo con calma, y sólo observemos -Estaban en el primer sótano, ese donde encontraron los
primeros baúles. Las paredes estaban desnudas. Markus encendió las luces alimentadas por un
generador. No había nada fuera de lugar, palparon las paredes, buscando algún mecanismo
secreto, pero no encontraron nada.

La puerta en el piso les invitaba a explorar el resto de los túneles. Bajaron no sin cierta dificultad.
-Vaya, que fue difícil subir los baúles y la carga preciosa que contenían -Comentó el
administrador. Llegaron al siguiente túnel, pero esta vez había una especie de puente sobre el
foso, así que lo cruzaron sin mayores problemas. En breves segundos alcanzaron el último
sótano. El que ahora estuviera iluminado, permitía que la perspectiva de la habitación luciera más
grande de lo que le pareció a Louis la primera vez. Pero al final era lo mismo que el sótano de
más arriba, paredes desnudas, nada que ver, nada que encontrar. Los dos hombres en silencio
miraban cada rincón, pero no había nada que les llamara la atención. Sin embargo, cuando Louis

iba arrendirse y dar por finalizada la inspección, algo llamó su atención. Era una pequeña esferita
brillante en una de las esquinas que daba a la pared del fondo, al acercarse comprobó que no era
una de las joyas o piedras preciosas que se había caído. Sino que era un pequeño botón
metálico. Estaba lo suficientemente apegado a la pared como para no toparlo antes y no ser visto,
a menos que el sótano estuviera desnudo, como ahora. Con su pie presionó el botón,
conteniendo el aire. Markus que se había quedado mirando el accionar del joven, se quedó
quieto, expectante.

Con un fuerte ruido la muralla completa comenzó a subir, hasta esconderse totalmente en el cielo
del sótano. Louis creía que su corazón saldría a galope tendido. Miró a Markus lleno de emoción.
El administrador estaba con la boca abierta, incapaz de articular palabra -Santo Dios, esta
mansión no deja de sorprenderme -Dijo luego casi sin aire. Frente a ellos, se extendía otro túnel,
pero tan ancho como el sótano mismo. Las paredes eran de concreto, y lucía tan antiguo como el
resto del subterráneo.

-No entiendo, señor Frank, la obsesión de los antiguos por los túneles.

-Apropiados para las épocas de guerras.

-Si decidimos cruzar, podría ser que la pared bajara nuevamente, y nos quedásemos atrapados, y
nadie nunca sabría qué fue de nosotros.
-Una idea bien poco atractiva.

Louis se asomó con precaución, y pudo ver que del otro lado en la pared había un botón similar al
que había accionado. -Hay

cómo salir luego, mire allí.

-Okay, entonces, atrevámonos.

La oscuridad del túnel no parecía tan amenazante bajo las linternas de los hombres, más las
luces del sótano cuyos haces llegaban varios metros más adentro. Daban suficiente claridad
como para no sentirse amenazados por el poco amigable entorno.

Como casi todos los túneles que habían visto, éste también doblaba en un punto a varios metros
desde su entrada. Pero al doblar, el siguiente túnel estaba en la más profunda oscuridad. Las
linternas eran sólo capaces de alumbrar unos pocos metros, más allá existía la negrura más
abismante. En silencio, recorrieron cada metro, un poco por seguridad, un poco por miedo. Sin
entender del todo, algo confundidos. Los metro pasaban, los minutos pasaban y nada sucedía,
sólo murallas, murallas, concreto y más concreto, oscuridad sobre oscuridad.

-Señor Frank, creo que me estoy empezando a desesperar, cada vez me falta más el aire.

-A ver Louis, tranquilízate. Respira, cuenta hasta cuatro y sueltas el aire lentamente -Louis
obedeció -otra vez... Otra vez -Hasta que Louis normalizó su respiración -No aceleres tu
respiración, y haz que el aire llene tus pulmones. Ya sé que esto es estar al límite. Tampoco sé
qué nos espera, pero debemos tener calma.
Louis asintió -Sigamos, ya estoy mejor ¿Cuánto llevamos caminando?

-Como media hora, y aún no se ve el final del túnel.

-¿No será

que estamos muertos y cuando lleguemos al final del túnel sea el Paraíso Celestial?

-¡Louis! -Fue el reproche que hizo eco en el túnel.

******************************

En la cocina, Harry se había quedado sentado, jugando con unas migas de pan. El moreno,
curioso cómo era él se venía haciendo miles de preguntas que sin resultados positivos le había
hecho a su novio rubio. Ahora era su oportunidad.

-Soy amigo de Louis, y por eso mismo tú me vas a responder algunas preguntas -Dijo sin
preámbulos. Harry sintiéndose sorprendido, bajó su cabeza, dejando de manifiesto que no estaba
bien.

Suspiró, y resignado, dio su consentimiento -okay, dispara.

-Lo obvio, ¿Qué pasó entre tú y Louis? Él no nos ha dicho nada, pero ni falta le hace, anda con
una cara de funeral, que sólo se la gana la tuya.
Sonrió ante las palabras del castaño -Terminamos. No, más bien, yo terminé con él.

-¿Por qué?

-No lo entenderías.

-Pruébame, no soy tan tonto como parezco.

-Zayn, no es eso. No lo tomes a mal. Digamos que alejarme de él es lo mejor que podría pasarle
a Louis.

-¿Y quién decidió eso?, ¿Tú o él? -Harry se mordió los labios, estaba entre la espada y la pared.

-Yo -dijo en un hilo de voz casi inaudible.

-Disculpa, parece que no oí bien. ¿Dijiste yo? -Harry carraspeó y asintió levemente, sin mirar al
castaño.

-¿Desde cuándo tú tomas decisiones por él? Sobre todo teniendo en cuenta que estamos
hablando de sentimientos, y no de cuántas cucharadas de azúcar le pone al café.

-Te dije que no entenderías.


-Pues no, debo confesar que me dejas perplejo. A menos que -hizo una pausa, Harry lo miró de
reojo sintiéndose expuesto -A menos que tú sepas algo que haría sufrir a Louis, más de lo que la
ruptura de ustedes dos lo haría. ¿Es eso? -Harry asintió otra vez -¿A qué le temes más?, ¿Al
sufrimiento de Louis, o a su rechazo luego de saber lo que tú ocultas?

Dos quietas lágrimas rodaron por las mejillas del rizado, que lentas se unían a otras que les
seguían. -Ambas -dijo con la voz temblorosa -Pero preferí decirle que no lo amo.

-¡Pero tú lo amas! Mira nada más cómo estás. ¿Qué puede ser peor que sufrir por amor? Eso que
sabes y que te empeñas en ocultar no puede ser peor que eso.

-La verdad, es que nunca fui franco y honesto con Louis. Pensé que no habría peligro de que lo
supiera nunca, creí que podría burlar el destino.

-Pero por lo visto no puede ser algo tan malo, porque tú has estado con él sabiéndolo, lo que sea
de qué estemos hablando.

-Yo lo he sabido desde siempre, lo he asumido a lo largo de mis casi veinte años. Pero él no. Y
no quiero poner su mundo de cabeza, no quiero que se sienta un enfermo, una especie de
leproso. No quiero. Fue hermoso mientras duró.

Y he pensado que será mejor que apenas recupere mi movilidad, me marche para siempre. Será
más fácil si no lo veo más.

-¿No será muy egoísta de tu parte todo esto? Creo que lo que fuere que escondes, debes
decírselo. Él se lo merece. Piénsalo, él te ama. -Harry volvió a asentir, pero lo hizo sólo para
tranquilizar a Zayn.
*******************************

En el túnel, los minutos ya habían transcurrido presurosos. Casi una hora de caminata en medio
de la oscuridad, estaba a punto de enloquecerlos. Cuando creían que aquello los sepultaría, en
las sombras y sin oxígeno. El túnel acabó en una escalinata ancha.

-Veamos a qué lugar conduce esto -dijo Markus, casi sin aliento

-Ojalá que a un lugar donde haya aire fresco. -Subieron los escalones, hasta llegar a un descanso
que daba a una inmensa puerta de hierro. Ésta tenía un sistema de cierre como el que usan las
compuertas de los submarinos y los barcos. Louis se acercó y ayudado por Markus comenzaron a
girar la rueda hasta que el seguro cedió y gatillaron el cerrojo y la compuerta se abrió.

La luz cegadora hizo que instintivamente taparan sus ojos con los brazos y las manos. Al mismo
tiempo que sus pulmones se llenaban de aire fresco, siendo lo más placentero que había sentido
en su vida... Después del sexo. De a poco descubrieron sus ojos, y ante ellos apareció la imagen
más bizarra y hermosa que nadie podría imaginar.

Un jardín, un hermoso

jardín ¿Liz Garten? Los hermosos y altos árboles, añosos, majestuosos, la cantidad infinita de
flores, en un jardín que no era extremadamente grande, tal vez del tamaño de un parque
promedio. El sol del mediodía, alumbraba en todo su esplendor. Detrás de los árboles se
apreciaban las escarpadas montañas, verdaderas murallas de rocas lisas y filudas, que
mantenían a salvo de curiosos al pequeño paraíso.

-¿Estaremos muertos? Capaz que ésta sea la causa de la luz al final del túnel de la que todos
hablan.
-Louis, cállate. -Markus fue el primero en salir. Bajaron por las escalinatas esculpidas en la misma
roca. Al caminar unos pasos, giraron para ver desde cierta distancia la entrada o salida del túnel,
que estaba incrustada en la roca de la montaña, sobre ella más roca hasta el cielo. Esa paredes
debían tener unos 500 metros o más. Difícil calcular, como fuera, se sentían pequeños.

-Por la altura de las paredes, al parecer el sol alumbra este paisaje sólo al mediodía, la mayor
parte del tiempo debe ser más bien sombrío -Analizó el administrador, la cantidad de enredaderas
y helechos que habían, demostraban que un microclima húmedo y de poca luz era el que
predominaba en el jardín.

Al caminar algunos metros descubrieron bancas y asientos en hierro, ya muy envejecido, habían
varios asientos que habían sucumbido al oxido o estaban a punto de hacerlo.

Pero más allá había algo que Louis no supo calificar ni clasificar, era una especie de disco, hecho
en un metal extraño que se asemejaba al aluminio, pero sin mucho brillo, colocado
horizontalmente, como una especie de mesa redonda, como un gran lente, que se parecía mucho
a los utilizados por los centros astronómicos. Estaba sujeto por cuatro patas enterradas en el
suelo, y estaba a un metro del suelo. Tendría un diámetro de cuatro metros más o menos.
Pequeño no era.

Louis acercó lentamente su mano y rozó su superficie plateada, y en ese instante un zumbido
penetrante envolvió el aire, con un sonido muy parecido al que producen los cuencos tibetanos.

-¡Markus venga! -El hombre corrió hasta donde estaba Louis tras los árboles, extrañado del
sonido que escuchó -¡¿Qué es esto?!
=================

44.

El rubio asomó su rostro desencajado por la puerta que daba al pasillo.

-Hace una hora que bajaron, y no sabemos nada de ellos. Entramos hasta el primer sótano, los
hemos llamado, hemos gritado sus nombres, pero nada.

-¿Qué les habrá pasado? -Dijo alarmado el moreno.

-No sé, pero Anton y yo queremos ir más allá hasta el siguiente sótano.

-¿Y si se cayeron al foso? -Tembló Zayn.

-Llama a Liam, debe andar cerca de la mansión. -Dijo Harry, el rubio asintió y salió a los jardines
vociferando el nombre del castaño. Zayn y Harry partieron hacia la biblioteca.

Anton tenía en sus manos un par de linternas y otra puesta a modo de cintillo sobre su frente,
parecida a las que usan los mineros. Detrás de Harry y de Zayn aparecieron Niall y Liam.

-Okay, estamos todos. Niall y yo vamos a bajar. Niall se conoce bien todo el camino, y necesito
que ustedes permanezcan aquí por si necesitamos apoyo.

-Yo quiero ir con ustedes -Dijo el rizado suplicante.


-Estás loco Harry, aún estás recuperándote, no fue poco lo que te pasó a ti. Es mejor que ustedes
se queden -Replicó Anton y todos asintieron resignados, y los dos hombres bajaron.

Se quedaron en silencio, a ellos les restaba esperar. No se atrevían a decir nada, no tenían ganas
de nada. Harry sentado, cruzado de manos, fingiendo tranquilidad, pensando en dónde

estaría Louis. Sintiéndose inútil, y lejos, tan lejos de él.

Diez minutos.

Quince minutos.

Treinta minutos.

Cuarenta y cinco minutos.

La espera era agobiante, y Harry no se cansaba de mirar su reloj que parecía burlarse de él. Las
conversaciones entre el castaño y el moreno giraban en torno a lo mismo, y en los cientos de
conjeturas que la imaginación les permitía.

-Yo lo veo por el lado positivo -Señaló el moreno -Si hubieran muerto o estuvieran malheridos, ya
lo sabríamos hace un buen rato. Para mí que algo los tiene muy entretenidos allá abajo y muero
por saber qué es.

-Tienes razón -Afirmó el rizado.

-Yo siempre tengo razón, incluyendo lo que conversamos en la cocina -Harry guardó silencio, no
tenía argumento contra eso. Un leve roce en la madera de la puerta de entrada los distrajo, y los
tres jóvenes miraron alertados hacia allá.

Lentamente la figura curvilínea de Alexa asomó en el umbral, su cabello caía frondoso por sus
hombros. Su rostro lucía libre de maquillaje, y eso la hacía lucir más joven que en ocasiones
anteriores. Vestía unos vaqueros ajustados, botas y una chaqueta vaquera con aplicaciones de
cuero. Sonrió levemente y saludó en general -Hola -Los tres que la miraban respondieron, sin
reaccionar más que eso. Entonces Zayn tomó por los hombros a Liam, y lo empujó, obligándole a
pararse. El castaño, tímido, y sintiéndose estúpido, se levantó, y caminó hacia la puerta, mientras

ella salía, regresando al hall.

-¡Que tenga que ser celestina de todo el mundo! -Se lamentó el moreno -¿Que acaso nadie
valora el amor? Es tan difícil encontrarlo, el amor nunca está a la vuelta de la esquina. Yo a ti no
te dejaré en paz hasta que aclares todo con mi amigo y una vez...

-Esa no es la mejor solución -Interrumpió el mago.

-Y una vez que él escuche todo, y tenga toda la información, dejarás que él decida si quiere o no
seguir contigo -Harry bufó.

-Eres muy terco ¿Sabías?

-Si no lo fuera jamás habría conquistado a Niall, aunque recibí harta ayuda de una fantasmita,
que me pregunto qué se habrá hecho.

-Ya consiguió lo que quería, ya se fue. -Zayn suspiró, mientras el rizado jugaba con uno de los
anillos de su dedo anular.
En el hall, la muchacha se apoyaba en la baranda de la escalera, mientras Liam permanecía
sentado en el segundo escalón cerca de ella.

-Así que aproveché de hacer varias cosas que tenía pendiente. Mi tía se estaba preguntando por
mí, y yo había estado alejada por mil y un motivos diferentes. Simples excusas según ella -Hizo
una pausa y continuó algo nerviosa -¿Y cómo has estado? -Liam se puso de pie y la miró. Los
ojos verdes de la chica se veían incluso más bellos sin maquillaje. Ella bajó la mirada con un leve
sonrojo en sus mejillas.

-No muy bien... Te fuiste, y no me diste tiempo para remediar la estupidez que dije.

Ella frunció el ceño y lo miró extrañada

-¿Estupidez?

-De verdad siento por ti mucho más de lo que manifesté y de lo que sé decir, nunca lo había
experimentado, y este sentimiento me sorprendió como si fuera una emboscada, y me paralicé.
Te dije que me gustabas, y no es eso exactamente. Lo sé más ahora que cuando te lo dije,
porque desde que te fuiste no he dejado de extrañarte, me he recorrido ese jardín miles de veces
esperando verte aparecer. Con espanto me di cuenta que no sé mucho de ti, porque he bebido de
tu belleza, creyendo que siempre estarías cerca, como si el tiempo y la distancia fuera cosa de
otra gente, y que si te ibas, mi mundo seguiría igual. Pero no fue así -Delicadamente tomó su
mejilla y la besó con ansiedad -Estoy enamorado de ti. No te vayas. Quédate conmigo.

Ella sonrió feliz, con los ojos cristalizados. Se sujetó de su cuello y lo besó con pasión.

De la biblioteca las voces de los hombres llamaron su atención.


-Cuenten, por favor. ¿Qué les pasó? -Preguntó al borde de un ataque el moreno.

-Creo que por fin encontramos lo que los Styles llamaban el LIEBE -Respondió el de ojos azules.
A su lado estaba Harry, que lo miraba expectante, aliviado. Estaba feliz de ver a Louis sano y
salvo.

-¿Pero es que acaso no era el tremendo tesoro que hallaste allá abajo?

-No Zayn -Respondió Markus -Es algo mejor.

-Encontramos un

jardín secreto, a una hora de distancia caminado, fuimos por un túnel que estaba pasado el muro
del último sótano. Creímos que moriríamos en ese túnel.

-Pero lo más espectacular -Continuó Markus -Es lo que había en el jardín, una especie de disco o
platillo, que al tocarlo sonaba.

-Te hacía vibrar las entrañas, era asombroso. Y cuando el sonido aumentaba, comenzaba a brillar
de un color índigo, hermoso. -Agregó el de ojos azules.

-Entonces Louis quería saber qué ocurriría si con una pequeña piedra provocaba sonidos más
agudos al centro del disco...
-Y lancé la piedra... -Y los dos hombres se quedaron en silencio abruptamente, todos los de la
habitación tenían los ojos casi desorbitados, por la expectación que sus palabras causaban.

-¡¿Qué?! -Gritaron todos, al borde del colapso.

-Desapareció, la piedra despareció -Señaló escueto el de ojos azules.

-De hecho ni siquiera llegó a tocar el disco. Creímos que era producto de nuestra imaginación, así
que yo lo intenté de nuevo con una piedra de mayor tamaño, al querer lanzarla al centro, topé por
casualidad el disco y volvió a sonar y a ponerse de ese tono azulado. Lancé la piedra, y lo mismo
que la anterior desapareció sin llegar a tocar la superficie del disco.

-Entonces decidimos venirnos y contarles.

-Pero yo me conozco el bosque en toda su extensión, y casi todas las montañas ¿Cómo es
posible que existiera algo

así sin que lo viera jamás? -Preguntó el rizado. Louis lo miró a los ojos, por primera vez en
muchas horas.

-No creo que lo vieras. Está escondido en medio de las montañas. De hecho el jardín está
rodeado por estas paredes de roca filosa, carente de vegetación que calculamos de unos 500
metros de altura. Sus paredes son totalmente verticales. Ni siquiera sé si del aire pudiera verse,
porque la extensión del jardín no es mucha. Tiene el tamaño de un parque de ciudad. Tal vez una
cuadra de perímetro, si le añadimos la profundidad, se debe ver como un agujero oscuro, nada
más, y la única forma de acceder es por el túnel del sótano.
-Todo es de una construcción colosal. En realidad estoy admirado. Creo que lo que descubrimos
es lo más importante para la Humanidad, aún no sabemos en qué consiste ese disco, para qué lo
usaron. Pero eso vale toda la fortuna del mundo.

-Ahora entiendo mi sueño, ahora lo entiendo -Dijo pensativo el de ojos azules -Y ahora menos
que antes dejaré que alguien más tenga a Liz Garten. Es mía y la defenderé con mi vida.

La cara de sorpresa de Harry al escuchar la sentencia de su amado, no tenía nombre. Se suponía


que no resultarían así las cosas, no era así como las tenía planeadas el Gran Maestre, y sonrió
feliz. Tuvo el casi incontrolable impulso de abrazarlo y besarlo, pero Louis ya iba saliendo de la
biblioteca.

*****************************

Sabía que iría tras él. Había salido antes de cualquier reacción del rizado -Ahora, amor mío, soy
yo quién asumo el control -Pensó Louis

mientras caminaba hacia las caballerizas.

Sabía que iría tras él. Había salido antes de cualquier reacción del rizado -Ahora, amor mío, soy
yo quién asumo el control -Pensó Louis mientras caminaba hacia las caballerizas.

Justo antes de entrar, miró de reojo hacia el costado, y tal como lo había previsto, Harry se
acercaba...

El de ojos azules entró a la bodega, la misma donde en un sueño vio a los dos amantes del
pasado, a Marianne y a Zayn.

Se sentó sobre una pila de cajas que soportaban su peso bastante bien. Escuchó los pasos
lentos y algo vacilantes de Harry, que estaba cada vez más cerca.
El mago, en silencio, miraba con atención cada rincón de los cobertizos, buscando a Louis.
Durante un instante dudó en seguir. Se detuvo. Las mariposas inquietas revoloteaban en su
estómago, sus manos sudaban y su corazón la tía a mil -Dios, qué difícil es todo esto -Se repetía,
intentando convencerse de que lo mejor era regresar sobre sus pasos. Sus piernas temblaban.
Su alma temblaba. Tenía miedo. Era más fácil decir "no te amo", que escucharlo de quien se
amaba. Y le tenía terror a escuchar de la hermosa boca de su amado aquellas tres palabras que
destruirían sus sueños. El miedo visceral que esa idea le causaba hacía aflorar lo peor de él. Era
egoísta, lo sabía. Le era más fácil infligir el sufrimiento, que recibirlo del ser amado. No obstante,
siguió caminando, arrastrado por ese

sentimiento que llevaba grabado en cada célula, y que le ganaba al miedo.

Se quedó de frente a la puerta entreabierta de la bodega. Dudó otra vez. Pero a pesar de eso,
alargó su mano y con suavidad empujó la puerta.

Louis lo estaba esperando, eso era evidente, y lo miraba desde su posición, con determinación. El
mago, sintiéndose más débil que nunca, no era capaz de sostenerle la mirada. Sentía culpa. Los
remordimientos le estaban matando, siempre lo habían acosado, pero ahora con la amenaza de
ser descubierto por la persona que más amaba, por la única que daría la vida, se había vuelto en
el sabor amargo de cada momento, aunque estuviera dormido, pues su subconsciente lo seguía
recordando. Culpa, culpa, de no decir la verdad, por no hacerlo antes, a tiempo, ahora era tan
tarde ya... ¿lo era? Culpa de no ser honesto, de sacar ventaja de la situación, por seducirlo, por
ser inmoral según algunos, sólo por estar con él, sólo por amarlo como lo hacía desde que tenía
uso de razón, desde antes de nacer, desde antes de morir, desde antes de volver a nacer. Ahora
prefería morir, o vivir en el infierno como lo estaba haciendo, para no hacerlo sufrir... A él, a Louis,
a la luz de sus ojos.

-Dime la verdad -Dijo directo el de ojos azules.

-Ya la conoces.
-¿A eso has venido?, ¿a reafirmar tus excusas absurdas?

-No son absurdas. Te dije que...

-Sé bien lo que me dijiste, pero también sé que no es la verdad. Ahora dímelo.

-No tengo nada que decir -La voz

de los dos jóvenes era un susurro tenue. Se podría cortar el silencio en trozos, a parte de sus
voces, el resto del universo estaba mudo.

-Entonces no sé a qué has venido.

-Yo... -Harry cerró su boca, en un esfuerzo supremo por no gritarlo todo, y ser libre, pero estaba
seguro que luego de eso, su hermoso amor le apartaría sin remedio. Por lo menos así, como
estaban ahora, podrían salvar algo -Seamos amigos -Y su voz sonó más a una condena que a
una invitación.

-Yo no puedo ser tu amigo Harry. Porque yo estoy enamorado de ti, y eso no va a cambiar.

-Seamos amigos, luego de un tiempo, ese sentimiento se habrá muerto. Yo te puedo ayudar.

-¿Lo crees realmente?, ¿podrías ser mi amigo como si nada hubiera pasado entre nosotros? -
Louis se puso de pie -No quiero tu ayuda para olvidarte. No quiero olvidarte.
-Es lo mejor.

-¿Para quién?

-Para ti, para los dos.

-Mi amor por ti sigue aquí -Louis puso la mano en su pecho -Y no voy a rendirme. Tú volverás a
ser mío. Es tiempo perdido cada segundo que intentas convencerme de lo contrario.

-No volveremos a estar juntos. Yo no... -Harry tragó saliva, y luego tomó una bocanada de aire -
Yo no te amo Louis.

-Mientes -Louis comenzó a acercarse -Porque cuando lo dices tus ojos me evitan. Si nuestra
historia naufraga, yo no voy a abandonar este barco. Me hundiré con él. Prefiero eso, a huir de mi
propia historia -Harry retrocedió un par

de pasos ante la cercanía del de ojos azules, hasta chocar con la puerta que se cerró con el
impulso. Se sentía vulnerable, y más enamorado que nunca -Así que no me pidas que sólo
seamos amigos -Louis apegó su cuerpo al del rizado, y su aliento acarició los labios de Harry -No
podemos ser amigos, porque cada vez que me mires y que me hables, cada vez que sienta tu
cuerpo cerca del mío, yo estaré pensando en tus besos, en tu piel suave, en tu sensualidad, en tu
sexo ardiente y grueso haciéndome delirar -Harry respiraba agitadamente, lo quería, lo deseaba
todo -Puedes rechazarme mil veces, y las mil veces te comeré la boca y te haré mío -Atrapó sus
labios con furia, con frenesí, con la desesperación de quién se aferra a la vida estando al borde
del abismo. Y sus besos y sus caricias no quedaron en el vacío, porque Harry lo besaba y lo
acariciaba con la misma intensidad y arrebato.
-Lou, Lou -Murmuraba extasiado. La ropa sobraba. Sobraba todo aquello que pusiera una barrera
entre las pieles que ardían. Sin saber cómo, ni qué acto mágico produjo que en un abrir y cerrar
de ojos estuvieran desnudos. Y dejaron de besarse, para contemplarse, para deleitar sus ojos con
la impresionante visión del otro, con sus cuerpos sudorosos, con sus labios hinchados por los
besos violentos, con sus ojos brillosos por la excitación, con sus miembros palpitantes. Restaron
los pocos centímetros de distancia dejando que sus sexos duros y anhelantes se rozaran
provocando

toda una tormenta de energías, que recorrieron sus cuerpos, para escapar por sus gargantas con
gemidos quejumbrosos y eróticos. Señal de la delicia que significaba, y del placer que cada uno
estaba experimentando.

Harry se dejó hacer, quería disfrutar del tacto de su amado con los ojos cerrados, olvidando por
un momento aquello que temía. Ambos estaban de pie, el rizado seguía pegado a la puerta. El de
ojos azules comenzaba a recorrer su cuerpo con su lengua tibia. Louis bajaba y subía por los
músculos estilizados de su amado, marcando cada rincón de su piel. Ninguno decía nada, sólo
disfrutaban de ese momento suave y cálido.

Louis se detuvo en la entrepierna de Harry, provocándole temblores en el cuerpo y en la


respiración. Suavemente llevó su mano hasta recorrer apenas con las yemas de los dedos la piel
caliente del escroto. Con delicadeza según Louis, con cruel lentitud según Harry, el de ojos azules
movía los testículos con los dedos, acariciando con las palmas de sus manos ambos testículos,
subió luego sus juguetones dedos hasta la base del pene, dibujando con ellos el contorno del
miembro erecto de Harry. Éste acercó sus labios hasta la boca entreabierta de Louis, bebió de su
aliento para después besarlo sin prisa, pero intensamente. Con su lengua acarició los carnosos
labios que lo volvían loco, con sus dientes atrapó levemente la piel del labio inferior. Su sabor era
un verdadero manjar de los dioses. Louis lo abrazó y lo obligó a avanzar sin soltarse, sin dejar de
besarse, hasta unas plataformas con restos de paja. Harry se recostó de espaldas, dejando
expuestas sus partes íntimas.

Su racimo de pene y testículos tensos y duros por la excitación -Métemela Louis. Fóllame con
ganas -Dijo entre jadeos, con la voz ronca.

-Deja prepararte.
-No, no. Hazlo así.

-No quiero lastimarte.

-Shh hazlo Louis, hazlo ya. -Y el de ojos azules puso la punta de su miembro, dudando si hacerlo
así, en seco. El rizado al ver a su amado tan dubitativo, agarró su pene y se lo introdujo, al mismo
tiempo que él desplazaba las caderas para empalarse, acercando su pelvis hasta las caderas de
Louis, que permanecía de pie mientras el rizado mantenía las piernas a cada lado del cuerpo del
otro. El miembro del de ojos azules entró completo, pero luego no se movió.

-¡Vamos Louis! Me vas a volver loco. Muévete... -Dijo exasperado.

-Dime que me amas.

-No.

-¿No? -Y comenzó a salir del esfínter de Harry.

-¡No, no! No te salgas. No me vayas a dejar así.

-Pero si tú me dejaste primero Harry.

-¡Maldito Louis! No me refería a eso.


-Sé a qué te refieres. Dímelo -Y volvió a entrar lentamente, mientras Harry gemía entre el éxtasis
y la desesperación -Dime que me amas -Y con cierta energía lo embistió una vez tocando su
centro de placer. El rizado gimió con ganas esta vez, al mismo tiempo que se lamía los labios.
Pero Louis volvió a interrumpirse, y se quedó allí, inmóvil.

-¡Louis, por

favor! Muévete -Y Harry movía sus caderas, en un vano intento por darse placer. Louis sujetó sus
piernas, llevando los pies de Harry sobre sus hombros, sujetando sus muslos, impidiéndole
moverse. El rizado sollozó -Me vas a matar.

-Dime que me amas -El rizado sollozaba con los ojos cerrados, apretando sus labios -¡Dilo!

-Te amo Louis, tú lo sabes -Y Louis lo embistió, una vez, lento, luego dos veces, aumentando el
ritmo, y luego otra y otra y otra. Las lágrimas de Harry se detuvieron, y sus lamentos fueron
reemplazados por jadeos y gemidos. El pene de Harry era masajeado, apretujado, estrujado por
las manos de Louis. Y los gemidos fueron reemplazados paulatinamente por gritos de placer -Así
Lou, así ahh qué delicia. -La punta roja e inflamada del sexo de Harry, dejaba caer gotas
esporádicas de semen. Cada gota era provocado por la continua estimulación de su próstata.
Cada onda de placer era tocar el cielo. Entre gemidos y estocadas llegó un orgasmo, o algo
parecido a eso, pero sin eyaculación. No supo entender las reacciones de su cuerpo, una
corriente de éxtasis atravesó sus entrañas, pero en vez de acabar luego en espasmos
vertiginosos hasta lograr la recompensa de la satisfacción y la calma, nada de eso pasó. La
excitación llegó casi a las nubes, colmó todo su cuerpo, hasta la última célula, pero luego en vez
de la anhelada relajación, sólo vino más deseo, y más excitación. El placer recorría un sinuoso
camino más parecido a una montaña rusa, a veces quedaba suspendido al borde de una caída
mortal, luego bajaba rápido, y volvía remontar con violencia.

Y el clímax llegaba, arrasaba con su cordura y se iba por un momento, sólo por un instante, la
suficiente para tomar conciencia de su cuerpo y del cuerpo de Louis, de sus embestidas, y de su
mano apretando su sexo, masturbándole con energía inusitada, de sus gemidos y su respiración
desordenada, de su sexo duro y grande penetrándole con fuerza, de su boca entreabierta, su
cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados. Luego los abría, lo miraba lascivo, le decía algo erótico y
morboso, luego sólo seguía gimiendo. Decía su nombre -Harry, Harry, ahh Hazza... Te amo, yo te
amo -Y volvía a los gimoteos, diciendo palabras incomprensibles, a medio pronunciar, a medio
terminar, a medio empezar, deliraba, su Lou deliraba, igual que él. Estaban en el límite, donde la
extensión de sus cuerpos se hacía tan grande como el espacio. Él y Louis eran estrellas de un
universo que se les hacía estrecho, necesitaban más. Más sexo, más tiempo, más espacio, más
paciencia, pero no más amor, porque el universo no podría contenerlo.

Luego del intenso vaivén de sus cuerpos, el orgasmo definitivo llegó quemándoles. Y ellos
hervían, muriendo lentamente en ese sublime estremecimiento que dejaba la pasión más
primitiva, y al mismo tiempo tan excelsa. Ahora dejaban el espacio sideral para volver al pequeño
mundo que cobijaba esa bodega, donde se sentían tan únicos, y tan pequeños.

Louis dejó caer su cuerpo sobre el de Harry, temblando todavía de tanta emoción. El de ojos
azules depositó besos húmedos en el pecho palpitante del otro.<