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Nombre: Daniela Jhoselyn Paredes Pampa

1. ¿Qué entiende el autor por vocación matrimonial?

Una llamada personal y singular de Dios que da al sujeto de esa llamada


una misión concreta o le ofrece un proyecto de vida. No importa que esa
misión no sea única e irrepetible, no importa que Dios llame a otros
muchos a esa misión o a esa condición de vida.
Lo que trata de enfatizar es que este llamado a la vida matrimonial se da
de modo singular. Es decir, incluso si una pareja contrae matrimonio, la
vocación y su modo de vivirla será diferente en cada uno de los cónyuges.
Lo importante es saber entender y distinguir si realmente se tiene vocación
matrimonial, que implica aptitudes y el modo de vida que lleva cada uno.

2. ¿ En la vocación al matrimonio podemos entender que Dios llama?

Sí se puede entender que Dios llama, pero no como un conjunto, sino de


manera singular y particular a cada uno de nosotros. Si bien todos
nosotros al recibir el bautismo también tenemos una vocación, esto no
implica que todos tengamos el mismo llamado, e incluso si fuera una
inclinación similar (en este caso, el matrimonio), no podrá ser igual al de
la persona que está a mi lado. El problema es cuando se malinterpreta el
sentido de vocación como un “no me queda más” al no sentir inclinación
hacia el celibato apostólico o al observar que sus aptitudes o vidas no
tienen concordancia con estos tipos de vocación y, en consecuencia, el
único camino libre es el matrimonio, sin tener en consideración si hay una
verdadera inclinación a este. Es importante entonces entender que Dios
llama por la vocación (sea cual sea), pero está en cada uno descubrirla y
vivir de acuerdo a ella. No solamente entenderla como la última opción o
un “bueno, creo que sería bonito”. La vocación matrimonial adquiere un
sentido más trascendental, ya que al ser vocación implica sentido de vida
y misión de vida. Si esto no se comprende ni se vive, se habla de alguien
que no va direccionado y que se perderá muy fácilmente en su confusión.

3. ¿Se puede decir que un matrimonio que termina en divorcio es


porque no hubo vocación?

Pienso que se puede decir que en realidad hubo una malinterpretación de


esta vocación, quizás reduciéndola a ciertos aspectos, tanto físicos
(sexualidad y procreación), como económicos (estabilidad o construir una
casa). Probablemente había una ligera inclinación, aunque no analizada
a profundidad y, en consecuencia, mal vivida por falta de discernimiento
ante la elección del rumbo. Quizás también por una malinterpretación de
lo que es el amor conyugal, confundiéndolo con la pasión o el simple
sentimiento romántico, propio del enamoramiento o ilusión. Entonces, se
debería entender primeramente qué es lo que uno quiere, si está
realmente llamado al matrimonio (incluso si no siente un llamado a la vida
consagrada) y comprender qué implica estar casado y qué sentido y cosas
se deben hacer y en qué se debe trabajar una vez hecho el compromiso
de vida. Al haber toda esta confusión y probablemente dar más
importancia a detalles superfluos (boda en una gran iglesia, una gran
celebración, muchos invitados, uso del mejor vestido o traje, carro nuevo
cada año, etc.), hace posible una desvirtualización del verdadero sentido
y del verdadero amor que debe rondar en esta vocación.