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Capítulo IV

Aprender a tolerar la frustración

En los niños más pequeños, este es un comportamiento normal, algo que no resulta extraño
si tenemos en cuenta que los deseos de los bebés están relacionados con necesidades
fisiológicas básicas, como alimentarse, dormir, etcétera.
Los niños se van a frustrar muchas veces, y no debemos evitarlo, ni esconderlo, ni
eliminarlo, sino que deben expresar su frustración de forma socialmente aceptable. Deben
aprender a tolerar la frustración y hacer frente a las circunstancias que se les presenten a lo
largo de su vida.
A medida que crecen aprenden, en mayor o menor medida, a tolerar la frustración al mismo
tiempo que van adquiriendo mayor autonomía y capacidad para manejar el entorno que les
rodea y contribuir por sí mismos a la satisfacción de sus deseos en vez de esperar
pasivamente a que otros lo hagan por ellos.
Con frecuencia se sienten de mal humor, agitados, ansiosos, tristes, resentidos, humillados
o enfadados con el mundo que debería estar ahí para satisfacer todos sus deseos. Por
supuesto, esos sentimientos horribles e insoportables han de ser evitados a toda costa.
Como educadores debemos enseñar a los alumnos a enfrentarse a aquellas situaciones en
las que se han equivocado y aquellas en las que no se consigue lo que desean, a veces
tratamos de evadir las frustraciones, pero estamos equivocados, si impedimos todo esto en
su momento, llegará el día en el que tendrán que enfrentarse a esto y simplemente por más
sencillo que sea no podrán hacerlo porque no poseerán los recursos emocionales.

¿De qué sirve desarrollar la inteligencia si no pueden resolver problemas


cotidianos en forma correcta?

Hoy, más que nunca, nuestra sociedad requiere personas con carácter y que posean valores.
Los jóvenes estudiantes están acostumbrados a obtener placer en forma inmediata. Sin
embargo, el sacrificio y el esfuerzo son fundamentales para el éxito en la vida.
Muchos estudiantes que han sido brillantes en su desempeño académico, en su vida adulta
son mediocres en su desempeño emocional y profesional en su vida adulta. La clave no es
ser inteligente sino usar la inteligencia inteligentemente para enfrentar y resolver con éxito
los desafíos de la vida diaria en todos los campos: personal, social, emocional, profesional
y familiar.
El rendimiento académico es, al parecer, cada vez más bajo. Muchos estudiantes
universitarios muestran cada vez menos compromiso en su papel de estudiantes, pues no
están dispuestos a obtener logros mediante el esfuerzo y el sacrificio académico.
En los últimos años, los adultos hemos perdido la autoridad sobre los niños y hemos
olvidado educarlos con carácter, voluntad, disciplina y con una inteligencia inteligente. Es
tiempo de formar una generación de niños y jóvenes con mayor fortaleza, que enfrenten
con éxito un mundo en donde los distractores y los comportamientos destructivos son los
comunes.
El fracaso del desarrollo de una inteligencia frontal es causa de muchos de los problemas en
la vida social.

HIJOS SIN CONTROL Y AUTORIDAD

Los niños crecen sin la autoridad de los adultos y sin asumir responsabilidades, lo cual
dificulta enormemente su vida futura. La crisis de autoridad y exceso de permisividad de
los padres provoca mayor impulsividad y falta de autocontrol de los hijos.
El autocontrol es una capacidad inteligente que permite regular los deseos e impulsos
inmediatos para obtener mejores beneficios futuros. El mundo de hoy nos enseña que
satisfacer los caprichos inmediatos es lo natural. Lo cierto es que los niños que pueden
autocontrolarse toman mejores decisiones y evitan conductas autodestructivas.
Algunas habilidades de autocontrol que se aprenden son: pensar antes de actuar, controlar
impulsos, medir las consecuencias y tomar decisiones sanas y aceptadas. La paciencia y la
tolerancia son habilidades fundamentales para estimular el autocontrol y la autodisciplina.

NIÑOS FRÁGILES EN UN MUNDO PELIGROSO

El proyecto de la modernidad plantea la necesidad de lograr el progreso técnico científico,


el cual nos debería encaminar a una mejor vida. Sin embargo, el proyecto de la modernidad
fracasó en sus ideales y el pensamiento posmoderno hace algunas críticas, pues el ser
humano vive en condiciones psicológicas y sociales deplorables.
Ahora nos enfrentamos a una generación de niños más inteligentes y con más posibilidades
de ser estimulados, libres, felices, confiados y llenos de tecnología y privilegios. Pero
también, de niños más desafiantes con los adultos, poco tolerantes a las frustraciones,
tienen mucha libertad y son expuestos, a edades muy tempranas, a riesgos que pueden
implicar su autodestrucción.
la mayoría de los padres, suelen fallar a la hora de poner límites y los niños crecen en un
ambiente de indulgencia, sobreprotección y permisividad. A edades muy tempranas
manejan la Internet, pero sin supervisión paterna, y se enfrentan al alcohol y a la
pornografía sin que aún hayan desarrollado la capacidad de autocontrol.
Estamos creando una nueva generación, que es una especie de homo sapiens-brutus.
El Homo sapiens-brutus se define aquí como a la persona inteligente para resolver
problemas que necesitan la lógica, pero con una inteligencia estúpida para resolver
problemas cotidianos en forma efectiva y correcta. Son personas racionales que no usa la
inteligencia en forma inteligente- Según Amaya Guerra.
Son incapaces de adaptarse a la realidad y para comprender lo que pasa; no saben elegir
conductas con prioridad moral ni solucionar problemas cotidianos afectivos, sociales y
humanos, y tienen metas e irreales. Son personas que viven una realidad virtual: sin
compromisos y sin responsabilidad para cumplir sus obligaciones.
La mayoría de los estudiantes son multitask1, es decir que, por ejemplo, mientras realizan
sus tareas escolares están conectados a la computadora con Facebook, Twitter, Messenger,
iTunes, Google y Wikipedia. Sin embargo, para poder enfrentar y Navegar en este mundo
los niños necesitan focalizar, es decir, determinar lo que es importante, poner atención en lo
esencial y minimizar los distractores.
Estos también demandan desarrollar la capacidad de inhibir los impulsos. Esta capacidad se
define como la habilidad de resistir o postergar impulsos inmediatos para elegir cuál es el
más adecuado.
Necesitamos la inhibición para superar la frustración que nos provoca el fracaso. por
ejemplo:
• Poner atención, a pesar de tener muchos distractores.
• Terminar una tarea, aunque sea difícil y aburrida.
• Detenerse y reflexionar antes de actuar.
• Actuar correctamente, aunque mi temperamento me obligue a actuar en forma impulsiva.
En conclusión, una inteligencia inteligente es capaz de dirigir el comportamiento de una
persona de manera correcta y saludable.

QUÉ ESTRATEGIAS PODEMOS DESARROLLAR EN EL AULA


PARA APRENDER A TOLERAR LA FRUSTRACIÓN

Carole Deweck ha desarrollado una interesante teoría sobre la capacidad de perseverancia, es


decir la habilidad para sobreponerse a los “fracasos” y seguir intentando aquello que perseguimos
hasta alcanzar nuestro objetivo. Nos habla de dos tipos de mentalidades: la mentalidad fija
(fixedmindset) y la mentalidad de crecimiento (growthmindset).
Las personas que poseen una mentalidad de crecimiento son personas que perseveran en la
búsqueda de sus objetivos y que al final los consiguen obteniendo el éxito en aquello que se
proponen.

Entendamos qué es la mentalidad de crecimiento para ver cómo podemos fomentarla: La


habilidad para aprender no es fija, sino que cambia según nuestro esfuerzo, por tanto, el
fracaso no es una condición permanente sino una condición temporal.

Las personas con Mentalidad de Crecimiento entienden que:


• Los retos pueden conseguirse siempre que nos esforcemos lo suficiente.
• Los obstáculos son oportunidades de aprendizaje para alcanzar nuestros objetivos.
• El esfuerzo es la base para alcanzar los objetivos.
• Las críticas son oportunidades de mejora y de aprendizaje.
• El éxito de los demás es inspirador (porque si otros lo consiguen yo también puedo).
Debemos ver la frustración y los errores como parte de la vida, y por lo tanto es nuestra
responsabilidad hacer que los más pequeños estén preparados, enseñarles a aprender de sus
errores.

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