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Introducción a la Filosofía

1. Facultades y actitudes inherentes al ser humano para filosofar.

Introducción a la Filosofía

Introducción a la Filosofía

Etimología de la Filosofía

La filosofía es una palabra de origen griego:


(filos)=amor. (sofia) = sabiduría.
Filia. Es el segundo grado del amor en el vocabulario del griego clásico, está constituida por
la amistad, la empatía, incluso el latín filius refiere a la misma significación hermano -
hermandad. La filia es el horizonte del equilibrio. Es así que para la cultura griega “la amistad
es posible solo entre iguales”. La amistad del pudiente con el mísero no es posible, es amor
erótico, porque es condicionado, ya sea por la necesidad del mísero o la utilidad del
pudiente. La filia es “la amistad que si no se cuida y se alimenta desaparece”, es la búsqueda
de un equilibrio constante y exige reciprocidad.
Introducción a la Filosofía

La segunda palabra constituyente de filosofía es: sofia, ara los griegos era sabiduría propia
de los dioses. Por eso en contra posición a los sofistas surge la denominación filósofos es
decir los hombres solo podían ser amantes de la sabiduría, pues la identidad de la sofía es:
(Continua revelación), revelación que no se puede poseer en su totalidad.

El sentido de la Filosofía

Estimado estudiante tenga presente que la filosofía es una práctica teórica (pero no es
ciencia), así mismo tiene por objeto de teorización la realidad en su totalidad y para ello usa
la razón como medio; y la sabiduría como objetivo. Sobre esto César Tejedor (1992)
puntualiza:

a) La filosofía no es una ciencia: Tampoco un conocimiento más, es una reflexión sobre los
conocimientos disponibles, es por eso como decía Kant “no se puede aprender la filosofía,
sino, solamente a filosofar”, quien resumía la dedicación de la filosofía en cuatro preguntas,
hoy clásicas: “¿qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me está permitido esperar?” Estas
tres que se resumen en: “¿Qué es el hombre?” Hasta el punto que sería suficiente definir
¿Cómo vivir?

b) La filosofía es una respuesta inteligente: Cada vez que intentemos responder


inteligentemente a esta
pregunta, estamos haciendo filosofía, poco o mucho, bien o mal. Y como no podemos evitar
deponérnosla, podríamos concluir que escapamos a la filosofía solo por animalidad u
obscurantismo, como decía Pascal “esta misma capacidad racional de preguntarnos es
nuestra grandeza y miseria”, pues si la obviamos no somos lo que somos: hombres.

c) La filosofía es pensar la vida: Es pensarla donde ella está, en la sociedad, en la historia, en


el mundo. La vida no es el centro pero sí el efecto, y vivir el pensamiento es actuar, cuanto
podamos y cuanto debamos, porque si no es así o padecemos o soñamos la acción, pues la
filosofía es una actividad en el pensamiento que desemboca en una vida más activa, más
feliz, más lucida, más libre y sabia.

Naturaleza de la filosofía.

Estimado estudiante cabe enfatizar el hecho de que es el ser humano quien filosofa, pero
¿cómo empezamos a filosofar? El ser humano es un ser concreto en este mundo, es parte de
la realidad, de la naturaleza pero no se queda diluido como si fuera un animal más, sino que
en su calidad de individuo pero también en su interhumanidad manifiesta un “plus valor”, es
decir una característica por lo cual puede trascender su finitud existencial.

El ser humano pese a sus condicionamientos que lo limitan; véase limitaciones físicas,
orgánicas, socioeconómicas, etc. ejercita ese plus valor a través de la pregunta, el cuestionar;
al interpelar la realidad accede a ésta y la concibe volviéndola alcanzable y comprensible.
Introducción a la Filosofía

La naturaleza o esencia de la filosofía se identifica con la acción primera y constante de


preguntar, interpelar o cuestionar y que sólo un ser racional lo puede hacer. De la pregunta,
se genera la actitud crítica que permite al hombre abarcar la totalidad de la realidad.
El primer origen del filosofar se encuentra ligada al asombro. El asombro del ser humano por
lo que lo rodea y por ello se esfuerza a justificar de manera racional una explicación
fundamentada; se pregunta por la realidad y trata de conocerla pero en este proceso el ser
humano advierte que su conocimiento es imperfecto, falible y relativo.
Esto conlleva al segundo origen del filosofar: El dudar. La duda nos impulsa a nuevamente
cuestionar lo que se tiene por obvio sobre la realidad, de este modo se continúa evaluando
lo que nos rodea, tratando de develarla en su fundamento último, busca una certeza. Pero
esta duda se puede volver radical y arrastraría al ser humano a una nueva situación que nos
desestabiliza, una situación límite.
Finalmente, el tercer origen del filosofar se encuentra ligada a la vivencia de situaciones
límites. El ser humano encuentra en los límites de su finitud, el querer comprender el porqué
de esta realidad, es acaso el nacimiento de un ser, la vida, la muerte, lo trágico de algo
inesperado, etc. Estas situaciones muestran nuestros límites y con ello nos hacen más
conscientes de nuestra condición humana.