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APUNTES SOBRE EL PROCESO PENAL PERUANO

1. Consideraciones preliminares
El proceso penal ordinario, regulado por el Código de Procedimientos Penales de
1940, fue el proceso penal rector aplicable a todos los delitos contenidos en el
Código Penal de 1924, estuvo compuesto por 2 etapas procesales: la instrucción y
el juicio oral, sin embargo, con los cambios lógicamente ocurridos en más de
medio siglo de vigencia, actualmente no podemos afirmar que el proceso penal
siga siendo el proceso rector en el Perú, y que siga compuesto por 2 etapas. Sin
duda, que, a la fecha, se han introducido importantes reformas, pero a pesar de
ello, la influencia del sistema inquisitivo sigue siendo fuerte, y en algunos casos,
tiende a desnaturalizar la garantía del debido proceso.
Consiguientemente, interesa evaluar si el proceso penal ordinario peruano vigente,
es compatible con los principios constitucionales que rigen el proceso penal. Para
ello, vamos a dividir el estudio del proceso penal ordinario en 5 fases procesales
claramente identificadas, para que de esa manera podamos identificar los puntos
de contacto entre el proceso penal y la norma constitucional. Estas fases son: la
investigación preliminar, la instrucción judicial, la fase intermedia, el juicio oral, y la
fase impugnativa.
2. La etapa de investigación del delito
La investigación del delito es un presupuesto ineludible del juicio penal, pues ella
contribuye, mediante los actos de investigación, a reunir los elementos probatorios
que puedan fundar y cimentar la acusación fiscal, y con ello dar lugar al Juicio
penal. Dicha investigación es un momento procesal único, que por mandato del
art. 159º de la Constitución, le corresponde al Ministerio Público.
Efectivamente, el inciso 4º del referido artículo señala que le corresponde al
Ministerio Público "Conducir desde el inicio la investigación del delito"; y,
seguidamente el inciso 5º agrega de manera enfática, que le corresponde al
Ministerio Público "ejercitar la acción penal de oficio o a petición de parte". Al decir
del profesor ORE GUARDIA, "todas estas facultades garantizan el cumplimiento
de la función persecutoria del Estado, la cual consiste en buscar, analizar y
presentar las pruebas que acrediten responsabilidad o irresponsabilidad de los
imputados...".
Sin embargo, según nuestra legislación procesa penal vigente, la fase de
investigación del delito atraviesa por 2 momentos: la investigación preliminar y la
instrucción judicial, la primera bajo la dirección del Ministerio Público, y la
segunda, bajo la dirección del Juez Penal. En la primera no hay problema, pues es
el MP quien dirige dicha investigación preliminar, lo cual es acorde con la
Constitución. En cambio, en la fase de instrucción judicial, quien lo dirige es el
Juez Penal, conforme lo dispone el art. 49 del Código de Procedimientos Penales,
de lo que se desprende un primer conflicto entre la norma procesal y la
Constitución vigente, pues la potestad de investigar el delito, según la Carta
Fundamental, le está confiada al Ministerio Público, y no al Juez Penal.
Además, dicha contradicción genera dentro del diseño constitucional del proceso
penal, la violación del principio acusatorio, y por ende del debido proceso penal.
Recordemos que, según la doctrina procesal, el ejercicio de la acción penal es el
conjunto de actos procesales que realiza el MP con la finalizar de ejercer la
función de persecución penal. Comprende la investigación del delito, la
formalización de la denuncia, la acusación, y la defensa de la acusación en juicio.
Sin embargo, la función investigadora, que es expresión de la titularidad del
ejercicio de la acción penal, le es mutilada al Fiscal, durante la instrucción judicial,
en donde es el Juez el director de la prueba y de la investigación del delito,
surgiendo así una grave violación constitucional, pues hasta donde se conoce, el
Juez Penal no debe ni puede sustituir al Fiscal, en el ejercicio de la acción penal.
Y es justamente, eso lo que sucede en nuestro vigente proceso penal durante la
fase de instrucción judicial.
De otro lado, como es sabido, la investigación del delito se inicia por lo general, a
partir de la denuncia o noticia del delito. La denuncia puede ser, denuncia de parte
cuando la denuncia lo realiza el propio agraviado, su apoderado o representante
legal; denuncia por acción popular, cuando la denuncia la practica una persona
que no es agraviada, pero como el delito es de ejercicio público se admite la
denuncia por cualquier ciudadano. Otra forma de tomar conocimiento del delito es
mediante la actuación de oficio del MP o de la PNP.