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Generalidad de Muros estructurales

Muros estructurales de concreto armado

Existen diferentes sistemas de muros estructurales, cuyo


comportamiento depende de su relación de esbeltez, de la distribución de sus
rigideces en planta y en altura y de la magnitud de las cargas laterales y de
gravedad que estos deben soportar (Ver figura II.1).
Estos sistemas pueden usarse como muros aislados los cuales pueden
estar ubicados en la zona exterior de los edificios o formando núcleos rígidos,
como muros acoplados mediante vigas de gran peralte con respecto a su
longitud (dinteles), o bien interactuando con pórticos como sistemas duales.

Figura II 1 Acciones sobre un Muro


Fuente: Pablo Zuñiga M. 2005.

Los muros estructurales, también conocidos como pantallas o de pared


delgada, son elementos verticales que se caracterizan por su reducido espesor
y grandes alturas. Son conocidos como muros de cortante porque resisten
cargas laterales paralelas a la cara del muro y la fuerza cortante horizontal que
se transfiere a estas estructuras.
Los muros estructurales se caracterizan por una elevada rigidez que les
permite resistir de forma muy eficiente la variación de la fuerza cortante en la
altura (la cual es máxima en la base) y la variación del momento flexionante
(el cual produce compresión en un extremo y tracción en el otro) originados
por las cargas laterales, así como la compresión axial producida por las cargas
gravitacionales.

El desplazamiento de un edificio se ve controlado cuando se colocan


muros de concreto armado convenientemente dispuestos para
resistir las cargas laterales, no solo proporcionan seguridad
estructural adecuada, sino que también permiten controlar el daño
no estructural resultante de la acción de sismos de moderada
magnitud (Fratelli, 1999).

De acuerdo con el comentario del Capítulo 14 de la Norma Venezolana


Fondonorma 1753:2006 “Proyecto y Construcción de Obras en Concreto
Estructural” se conoce que una de las variables que determina el
comportamiento de los muros es su relación de aspecto definida como el
cociente entre la altura del muro y la mayor dimensión del muro en la base
(altura/anchura); cuando esta es menor a 1,5 se considera que su
comportamiento será predominantemente por corte (Muros bajos) y cuando es
mayor a dos (2), su comportamiento será a flexión, por lo que se comporta
como una viga en voladizo (Muros esbeltos o Altos) . Según el caso, se
aplicaran métodos de análisis y detallado diferentes. Estos muros están
comprendidos en una categoría de muros aislados, (Ver figura II.2).

Figura II. 2 Muros Aislados.

Cuando los muros se rigen principalmente por los efectos de cortante, la


resistencia y rigidez a cargas laterales son muy elevadas, pero el
comportamiento tiende a ser frágil. Con un refuerzo horizontal y vertical
abundante se limita el deterioro de la capacidad ante cargas repetidas. El
comportamiento mejora si el muro está rodeado por un marco robusto de
concreto y actúa como diafragma de este.
Por otra parte, cuando los muros están regidos por flexión, como se
menciono anteriormente, estos actúan principalmente como vigas empotradas
en voladizo y la carga axial sobre ellos es generalmente pequeña. Para evitar
el pandeo y el aplastamiento del concreto en el extremo comprimido del muro,
es necesario confinar el refuerzo longitudinal formando elementos de borde
con abundancia de ligaduras. En estas circunstancias se llega a obtener un
comportamiento muy favorable ante cargas repetidas. Para ello hay que
sobreproteger al muro ante fallas por cortante sea por tracción diagonal o por
deslizamiento sobre la base.
Las aberturas que con frecuencia es necesario dejar en los muros por
razones de funcionamiento de los edificios, constituyen zonas
alrededor de las cuales se concentran grandes esfuerzos y que
requieren extremadas precauciones en su refuerzo para limitar el
deterioro (Bazán & Meli, 2007).