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Análisis de Continuidad de los parques para evadirse. Este es un lector que no sirve, para Cortázar.

Este
autor, adhiriéndose a la idea de Umberto Eco de “obra abierta”
El tema de esta obra se presenta ya en el título, dado que espera que el lector sea activo, sea un co-autor, y que construya
“continuidad de los parques” es precisamente el planteo del punto con él la historia. La lectura de evasión no involucra al lector, y
de fuga. Existen, para Cortázar, mundos paralelos que no éste debe saber que se juega la vida en cada lectura, sino es así,
podemos verificar, pero como también existen fisuras de esos el leer no tiene sentido.
mundo, a veces logramos ver algún aspecto de ellos. Esta
continuidad de los parques es el punto de fuga, el punto por el Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó
que se pasa de una ficción a otra. La comunicación de estas por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren
ficciones son los parques, uno el del lector de la novela y el otro a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el
es un bosque donde está la cabaña en que se reúnen los dibujo de los personajes.
amantes. Ambas ficciones se juntan, porque estamos ante la
literatura fantástica. Este concepto implica la aparición de un Este es un lector de ocasión, lee cuando tiene tiempo, su vida no
ambiente cotidiano donde aparecen elementos raros, hasta que está en la lectura, sino en sus negocios, que le importan mucho
en esta atmósfera irrumpe un elemento fantástico, inexplicable, más. Por eso interrumpe la misma, son más urgentes sus
sobrenatural, que amenaza a los personajes. negocios que se oponen al vuelo de la literatura. Los negocios
dan de comer, la literatura no, por lo menos en apariencias. El
Para Cortázar, la literatura es un juego, en el que el lector debe problema es que el hombre no sólo es comida y trabajo, sino
ser partícipe, sino éste no tiene sentido, ni el juego, ni la mucho más que eso. Él tiene la voluntad de ir leyendo, de no
literatura, ni el hombre mismo, ya que él lo define como abandonar la novela, pero lo que importa es la forma de leer, lee
“homoludens”. para escapar de los negocios, para divertirse, y no hay entre la
lectura y él una lucha, sino más bien un “dejarse interesar por la
Este texto se podría dividir en dos partes, desde el aspecto formal trama”. Desde el principio, la lectura gana la partida que él ni
y desde el contenido. Desde el punto de vista formal vemos que siquiera se da cuenta que está jugando. La trama son los
hay dos párrafos, y si miramos atentamente el contenido de esos acontecimientos de la historia, ordenados por el narrador. Ni si
párrafos, veremos que se corresponden con las dos ficciones y quiera hay de parte de él una construcción de la historia, la
con su unión. El primer párrafo contiene la ficción del cuento y la consume digerida. La metáfora que apoya esta idea es “por el
de la novela, que conocemos desde el punto de vista del lector, dibujo de los personajes”: él no mira la profundidad de los
pero siempre desde un narrador omnisciente y exterior. Y el personajes sino su parte exterior. Todo personaje, como toda
segundo párrafo habla de la fusión de estas dos ficciones. En persona, es mucho más que sus apariencias, tiene sus
este juego planteado por Cortázar, se reitera el número dos, y la contradicciones y sus propósitos, que no siempre son claros, ni
matemáticas no juega con las reglas conocidas, ya que uno más siquiera para él mismo. Si miramos el dibujo de los personajes y
uno, no será dos, sino tres. Lo mismo pasa con estos mundos de las personas, sólo vemos lo obvio y exterior, perdiéndonos de
que tampoco juegan con las reglas conocidas: hay una ficción un riquísimo mundo que se esconde en el interior.
que se mezcla con otra aunque eso sea imposible.
Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y
En la primera parte vemos la presentación del lector de la novela. discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al
Este es un lector hembra, es decir un lector pasivo, que no se libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de
compromete con la lectura, que se deja llevar por ella, y que lee los robles.
forma de disfrutar de dónde está, y como para no dejarse llevar
Complementando la visión de este lector hembra, vemos también totalmente por la ficción.
que él es rico. Lo tiene todo. Una mansión, un apoderado que se
dedique a sus negocios, un mayordomo, un parque para él sólo, Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de
una biblioteca. Todo esto no le sirve frente a lo que va a suceder, los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida.
porque quien tiene todo, no necesita de la literatura, porque no Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea
puede reconocer sus vacíos. Este hombre potentado lee para de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba
evadirse porque no tiene vacíos, sino que quiere jugar a meterse cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos
en un mundo diferente, sólo que este mundo se meterá en el seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales
suyo y lo amenazará. danzaba el aire del atardecer bajo los robles.

Es un hombre mezquino: discute con un subalterno una “cuestión Aquí se platea el juego entre el lector y la novela, este juego es
de aparcerías”. Si a él le sobra, qué necesidad hay de discutir agónico, y si el lector fuera otro, podría manejarse de otra
sobre cosas tan mínimas. Esto nos muestra que él no puede manera. Este lector no hace un esfuerzo para leer, porque retiene
separarse de la plata, de lo material, de los negocios, por eso lo que necesita para entender lo que pasa superficialmente: los
tampoco puede disfrutar de la literatura. Sólo después de resolver nombres y las imágenes. Esto no quiere decir que realmente
lo de su mundo, y encontrar todo en orden, puede sentarse a leer entienda lo que lee. Ve y no ve. Los protagonistas de la novela
frente al parque de robles. Y la idea de parque no es casual, dado están planeando su crimen, y él ve y no entiende realmente qué
que un parque es un lugar inofensivo con árboles ordenados. pasa.
Este lector necesita orden y tranquilidad para poder leer. Un
lector verdaderamente comprometido y apasionado por la lectura, Entre la ilusión novelesca y él se produce un juego de seducción,
no necesita nada para comenzar esa lucha. Lo hace con placer, la ilusión lo gana en seguida, él se deja seducir, y eso implica
en cualquier lugar que se le proponga y en cualquier forma que perder el poder de manejar la situación. Esta relación
esta lucha aparezca: así es un lector macho. lector/novela, empieza a parecerse a la relación sexual,
hombre/mujer. A través de las palabras “gozaba del placer casi
Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo perverso”, podemos encontrar esta relación. Este juego erótico
hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, genera un placer, y la perversión está en ese irse dejando llevar
dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo por la ficción de la novela y a su vez tocar el terciopelo verde para
verde y se puso a leer los últimos capítulos. recordarse dónde está. Y este recordatorio se refuerza con la
confirmación de su entorno: los cigarrillos y el parque más allá de
Necesita de toda la comodidad, un sillón favorito, que no lo los ventanales. La metáfora “irse desgajando línea a línea” nos
interrumpan, porque eso lo “irrita”. Es interesante ver que esta adelanta también el final. El personaje se irá perdiendo en cada
mención a la irrupción será como una especie de anticipo del línea que lee, va dejando parte de sí sin saberlo, ese es
final, ya que el lector será interrumpido, por la misma ficción que precisamente el peligro. Este peligro también se ve en la
está leyendo, y será ingenuo al no verlo. Otro dato importante personificación del viento: “danzaba el aire del atardecer bajo los
que anticipa el final y lo explica es la mención al terciopelo verde robles”. El aire tiene vida propia y le da vida al parque, por donde
del sillón. Es este dato, entre otros, que empieza a revelarnos lo vendrá el peligro que el mismo lector ignora. La referencia al
que realmente está pasando. El lector acaricia el terciopelo como atardecer será otro dato que nos explique la correspondencia
entre el mundo de la novela y el del cuento. Mientras en el cuento temerosa, desconfiada. Se siente observada, y lo está. Pero
atardece, en la novela “empezaba a anochecer”. quien lo hace no sabe qué está viendo en realidad. Si fuera un
lector macho, ambos estarían perdidos, porque el lector no sería
Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los un testigo, sino o un cómplice o un estorbo para sus planes.
héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y
adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en Es interesante ver que ese parque que se continúa, ahora es el
la cabaña del monte. bosque que oculta la cabaña y lastima al amante. Mientras el
parque da tranquilidad al lector, por su orden y porque lo mira de
Éste es el final de la primera ficción. En este enunciado podemos lejos, en la novela, el bosque tiene otro desorden, es agresivo
ver cómo se da este juego. Cada expresión pertenece a una de con los amantes, pero también los oculta.
las ficciones: “palabra a palabra, absorbido” esta expresión
pertenece a la ficción del cuento, es el lector quien se encuentra Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él
absorbido; “por la sórdida disyuntiva de los héroes” se refiere a la rechazaba las caricias, no había venido para repetir las
ficción de la novela. Este diálogo por el cual el lector se siente ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de
absorbido es sórdido, oscuro, traicionero. Es interesante reparar hojas secas y senderos furtivos.
en la palabra “disyuntiva” que sugiere otra vez el número dos.
Estos personajes de la novela tienen dos alternativas y están Entre ellos no sólo hay una relación de amantes, sino que
tomando una decisión. La expresión “dejándose ir hacia las también hay una relación vampiresca. Ella besa a su amante y
imágenes” vuelve a mezclarse en el enunciado y mira una vez limpia con ellos la sangre de la herida. La unión de ellos es por la
más a la condición pasiva del lector del cuento; “que se sangre, por lo tanto están unidos por la pasión absorvente e
concertaban y adquirían color y movimiento” ahora vuelve a la inseparable, y a su vez están unidos por el proyecto de matar.
novela que empieza a tomar vida propia, así lo ve el lector, estos Esta es una unión mucho más profunda que la simple relación de
personajes empiezan a moverse por sí solos y el lector no ve el amantes. La sangre es símbolo tanto de vida como de muerte, y
anticipo de esta situación, sino que lo siente como algo divertido. en los dos aspectos están unidos.
Es el final de este enunciado que muestra la sumisión absoluta
del lector, que ahora es testigo del encuentro de estos amantes. Pero este encuentro es diferente a todos los demás, por eso él
Ser testigo implica no involucrase, sino ver, pero este lector que rechaza las caricias. La relación entre ellos tiene otra
se encuentra en peligro no ve cuánto está involucrado en él. característica que es la de ritual. Su encuentro es una
“ceremonia”, algo sagrado, pero que siempre se repite de igual
Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, manera. Esta vez será diferente porque hay un proyecto que
lastimada la cara por el chicotazo de una rama. supone una esperanza de libertad. Su encuentro es secreto,
porque son amantes, sin embargo nada hace suponer que sean
Vemos que entramos en la segunda parte porque cambia el ritmo amantes porque exista una relación de infidelidad. En ningún
de la historia, y cambia el punto de vista del narrador. Ahora éste momento se dice que el lector de la novela sea casado, y por lo
se mete en la cabeza del lector de la novela y desde ahí cuenta lo tanto nada nos hace suponer que la mujer sea su mujer. Si
que está leyendo. A su vez la narración se vuelve explicáramos el texto así, lo banalizaríamos y perdería su
cinematográfica, porque predominan las imágenes. Se presentan característica de fantástico.
a los protagonistas de la novela: la mujer y el amante, y todo se
hace vertiginoso. La mujer está “recelosa”, es decir se siente Sin embargo, ellos están escondidos, y ese bosque que era
agresivo para el amante, también es cómplice de ellos... oculta la cumplirse, y del que no se puede evitar. Es esta expresión la que
cabaña. La expresión “protegida por un mundo de hojas secas y marca la necesidad de la muerte del lector, porque no se puede
senderos furtivos” se vuelve polisémica (muchos sentidos) en matar al autor, quien los creó. Y a causa de la falta de acción del
este contexto. Las hojas secas del bosque y los senderos ocultos, lector, los personajes quedan atrapados por ese ritual que creó el
protegen la cabaña, pero también podríamos pensar en las hojas autor, y que ya no quieren vivir más.
secas de la novela. Secas porque el lector es incapaz de darle
vida, y menos aún de descubrir los senderos ocultos que lo llevan Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como
a su propia muerte. queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la
figura de otro cuerpo que era necesario destruir.
El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad
agazapada. El mismo narrador omnisciente, desde el punto de vista del lector
de la novela afirma que “era necesario destruir”, pero el lector no
Esta expresión encierra el propósito de este encuentro que rompe comprende esa expresión, no es lo suficientemente competente
con la ritualidad de los amantes. Hay entre ellos un puñal que para darse cuenta que es su vida la que es necesario destruir.
comienza a entibiarse, es decir, comienza a cobrar vida, porque Hay intentos de evitar lo que es inevitable en las caricia de uno
la idea de matar también cobra vida, como para el lector, estos de los personajes, pero en cada intento se dibuja la figura del
amantes cobraron vida gracias a su imaginación (“dejándose ir lector que él no ve. El peligro para estos amantes es mucho, si el
hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y lector los descubriera, la libertad no podría concretarse.
movimiento”). Es el anhelo de los amantes, el pecho de ellos que
dan vida al puñal, sus pasiones, sus deseos, van alimentando la Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A
idea de matar. Ahora la libertad está animalizada, late, al unísono partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente
con el corazón de los amantes. Esta libertad es como un animal, atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para
esperando el momento para atacar. De la misma forma están los que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
amantes. Así la libertad, el puñal y los amantes se transforman en
uno solo. Pero no existe la posibilidad de evitar el futuro, porque cada vez
más se enredan en lo que se debe hacer. A esto sigue una
Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de enumeración de planificaciones que denotan el crimen
serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. (“coartadas”). Todo está planeado con absoluta perfección, este
es un crimen motivado por la pasión, pero frío en su resolución.
Otra vez aparecen las páginas como recuerdos de la presencia Es minucioso y no hay pérdidas de tiempo, cada minuto estaba
del lector, que se remite a ser testigo. El diálogo “anhelante perfectamente asignado en el plan.
corría”, lo que nos muestras una personificación del diálogo. Éste
cobra vida, y el narrador, desde el punto de vista del lector, Es interesante ver que este es un “doble repaso”, no olvidemos
compara ese diálogo con un arroyo de serpientes. Esta que son dos mundos muy diferentes los que se van a juntar. Y
comparación, a su vez encierra una metáfora. El diálogo corre una pista de esa unión es la hora de la novela “empezaba a
como un arroyo, rápido, profundo, imparable, pero este arroyo no anochecer”, mientras que en el cuento era el atardecer. Son la
es de agua sino de serpientes, es decir hay referencia al mal, al misma hora del día, pero dicho de manera diferente.
veneno y a la traición. Si todo estaba decidido desde siempre,
entonces la muerte del lector es parte de un destino que debe Comienza luego la tercera parte de este texto. Es en realidad el
segundo párrafo, el primero se ocupaba de la ficción del cuento y
de la novela, presentaba ambas ficciones, ahora se presenta la Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no
mezcla, donde lo imposible sucede. estaría a esa hora, y no estaba.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, El narrador utiliza en este caso un recurso literario que cobra
se separaron en la puerta de la cabaña. sentido en este doble mundo. Este recurso es un paralelismo
sinonímico, esto es cuando se utiliza la misma estructura
Esta última parte comienza con una separación, ya no necesitan gramatical y sus contenidos son casi sinónimos. Así el
estar unidos físicamente para estarlo, lo están desde la sangre, paralelismo muestra los dos mundos, en el de la novela y el del
desde la tarea en común, están unidos por la muerte para la vida cuento, y se repite dos veces, la primera oración responde al
de ellos mismos. Por eso el narrador utiliza la metáfora “atados mundo de la novela que se coordina con la “y” con el del cuento.
rígidamente”, junto con la antítesis “se separaron”. La unión de Y esta fórmula se repite en el segundo enunciado. Así, dos
ellos no es visible. Ella hablará con él a través de la sangre, enunciados, y cada uno dos oraciones, siempre dos mundos,
aunque él no esté presente. unidos, continuados.

Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda Subió los tres peldaños del porche y entró.
opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo
suelto. Ahora son “tres peldaños”, dos mundos y el tercer mundo que es
donde es posible que las realidades se junten. Las referencias
La imagen de ella corriendo con el pelo suelto es una aliciente numéricas en este cuento se hacen cada vez más visibles, y
para el amante que ve la libertad de ella y se motiva a empiezan a ser una huella de lo fantástico que está ocurriendo.
conseguirla definitivamente. Es una forma de tomar ánimos para Una huella que sólo un lector prevenido puede ver.
la tarea que debe realizar, una tarea en la que se encuentra en
peligro de ser descubierto. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras
de la mujer:
Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta
distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que Ella no está presente pero lo está. Esta paradoja se da a través
llevaba a la casa. de la sangre que fluye ahora en él, y que le habla de lo que
encontrará. No olvidemos que están unidos por la sangre, con
Es en esta parte que empezamos a ver indicios que refieren a la todas las connotaciones que esa palabra conlleva. La mujer
primera ficción, sin embargo, a no ser que nosotros seamos conoce la casa, esto ha servido a muchos para decir que ella es
lectores muy atentos (como no lo es el lector de la novela) no nos la esposa del lector, pero recordemos que nunca se ha
daríamos cuenta de ellos. Los árboles, los setos, la alameda de la mencionado que él estuviera casado, y que eso rompería la
casa son la casa del lector, pero presentados de una manera magia de lo fantástico.
confusa, envuelto en la “bruma malva del crepúsculo” que le da al
paisaje una especie de atmósfera onírica, o extraña, y que sirve Esa sangre “galopa” y esta metáfora sirve para sugerirnos la
para encubrir al asesino. libertad esperada y la pasión desenfrenada que mueve a estos
amantes a buscarlas a través de la muerte. Pasión que no deja
de ser controlada por lo racional.
Otro mas corto.
primero una sala azul, después una galería, una escalera
alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera “Continuidad de los parques” es un microrelato de tipo surrealista,
habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces muy abundante en la literatura cortazariana, y uno de los más
el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de valorados por la crítica y los lectores. Nos ocuparemos más tarde
un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón de su hilo narrativo para analizar primero el argumento. En él
leyendo una novela. intervienen dos realidades, dos planos diferentes aunque
paralelos: uno, el de un hombre leyendo la novela (de ahora en
A partir de este momento, la narración se vuelve vertiginosa. más “el lector”); otro, el de la novela. Cada cual es independiente
Todo se sucede rápidamente en imágenes, como si una cámara y sólo se comunican a través de la lectura.
de cine entrara en la casa, desde los ojos del asesino, que va
Cortázar comienza por sumergirnos en la realidad del
viendo cada cosa que encontrará. Es presumible que al sentir esa
lector que se dispone a retomar una novela y luego, al iniciar la
rapidez en la narración, supongamos que existen muchos verbos,
lectura, pasa a describir la realidad novelesca de los amantes en
ya que los verbos son los que mueven la acción. En este caso el
la cabaña, urdiendo un plan no del todo definible. Hasta este
narrador demuestra lo contrario. No utiliza verbos. La acción se
punto, ambas realidades se han conectado de un modo
precipita por la imágenes.
puramente convencional. Pero al finalizar el cuento, en autor nos
Una última apreciación que podríamos hacer es que el hombre no
insinúa sutil pero indudablemente lo que ha sucedido. Las dos
se encuentra ni en la primera, ni en la segunda habitación, sino
realidades se han convertido en una, o sea que ya no sólo están
en la puerta del salón. Si recordamos las referencias numéricas
conectadas sino que han convergido para formar un único
del cuento, es claro que no se encuentre en ninguna de las dos.
universo.
Una podría presentar uno de los mundos y la otra el otro, él se
encuentra en esa zona peligrosa donde las ficciones se juntan. Ahora sí, repasemos brevemente el hilo narrativo para
entender en qué punto del relato ocurre la transgresión: el lector
Y es la referencia al sillón de terciopelo verde lo que nos da la se encuentra en su casa, frente a los ventanales con vista al
pauta de lo que está pasando realmente. Es allí donde parque. Está sentado en un sillón de terciopelo verde y muy
comprendemos que se ha producido, hace rato, el hecho interesado en su libro. Entonces lee el encuentro de los amantes
fantástico, pero como lectores, el cuento cierra cuando vuelve al en la cabaña, la pasión que los une, la necesidad que tienen de
comienzo y vemos que quien muere es el lector que está llevar a cabo un crimen. Luego se separan fuera de la cabaña, y
“leyendo una novela”, siendo “leyendo” una forma no personal del la atención se concentra en la aventura del personaje masculino,
verbo, un gerundio que muestra la pasividad de la acción que el cual corre a través de lo que parece ser un parque. Al terminar
continúa plácidamente hasta ese presente en el que no el recorrido llega a una casa, entra y se dirige sin vacilar a donde
conocemos un final acabado. El hecho de que el final sea abierto su amante le ha indicado ir. Finalmente, en las últimas tres líneas
invita a nosotros lectores a que reflexionemos sobre nuestra del cuento nos damos cuenta de que la misión del personaje es
propia forma de leer. ¿Somos lectores comprometidos? apuñalar al lector.
¿Pudimos ver lo que sucedía? ¿Debemos entonces morir, por no
haber podido ser co-autores? ¿Qué significa leer para nosotros? Este recurso –con diferentes matices es utilizado por
Trabajo realizado por la profesora Paola De Nigris Cortázar en otros cuentos como “La noche boca arriba”, de Final
del juego, y “El otro cielo”, de Todos los fuegos, el fuego. En
todos esos relatos podemos distinguir algunos factores comunes.
Los principales son: la coexistencia de dos realidades distantes
ya sea por causas cronológicas, geográficas, etc.; y la
convergencia mágica de esas dos realidades en un punto
determinado. En el caso de “Continuidad...” se fusionan en el
parque, que actúa como frontera entre las dos realidades y le da
significado al título del cuento. Esto representa una ruptura de lo
racional, un atentado a lo que consideramos a través de la lógica
como la Realidad. Una vez más, Cortázar juega con las leyes que
rigen nuestro mundo para decirnos que nada es absoluto ni
definitivo.