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Ensayo Cuarta Sinfonía Ludwig Van Beethoven

Flavio Garrido Videla

Quiero señalar primero que el artículo de Stravinsky me llamó la


atención cuando dice que se siente un novato con respecto a su
propia obra. Nos señala que debe practicar mucho y
“desentumecer sus dedos”. Tuve siempre la idea pueril de
pensar que los compositores se sabían de “memoria” sus
propias obras, pero muchas veces esto es imposible. Stravinsky
es muy estimulante con sus reflexiones porque hace un poco
una radiografía de la música de su tiempo, cuando por ejemplo
nos dice que está cansado del pintarrajeo orquestal y las
sonoridades “pesadas” que provocan una especie de
deformación del elemento instrumental y lo transforma en “cosa
en sí”. A veces pienso que hay música que levanta una muralla
de sonidos pero que no se escucha la música atrás. En ésta
época Stravinsky iba a estrenar un Concerto para piano y
orquesta y después de terminarla y practicar se puso a
componer una Sonata para piano, pero la Sonata no en la forma
clásica condicionada por el Allegro, y nos dice que la Sonata
viene de sonare en oposición a cantare que deriva la Cantata,
quería componer música instrumental, liberada de toda
exigencia escénica, seguramente se refiere aquí Stravinsky a
sus colaboraciones con los ballets rusos de Serguéi Dhiáguilev
y otros artistas. Éste interés renovado por el piano le hizo
reflexionar sobre Beethoven y la pésima forma en que le habían
enseñado sus pedagogos rusos centrado en su tragedia
personal, etc. Lo que Stravinsky nos dice sobre cómo divide dos
tipos de compositores unos “ para el piano “ y otros “de piano”.
A Beethoven lo sitúa en el “De piano” y concuerdo con él en el
sentido de que Beethoven componía desde el piano, ese era su
sustancia, su base, su materia musical la sacaba desde el piano
y no “Para el piano”, se notaba en Beethoven que era el piano
su instrumento preferido porque era el vehículo o medio en
dónde podía expresar con mayor “plenitud” sus intuiciones
musicales, sus ritmos, sus adagios y porque no decirlo sus
emociones y sentimientos al estilo de los poetas románticos
alemanes del Sturm und Drang, hijos de la Revolución
Francesa, con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad.
Quiero señalar además que el genio de Beethoven o en general
de cualquier compositor pienso que no está en las “ideas”
intelectuales, sino en las “ideas” musicales, en la creación de
nuevas sonoridades que completen una experiencia “plena” que
nos llame a una respuesta, que en definitiva nos cambie. El
talento y el genio de Beethoven está en sus capacidades
“constructivas”, en dónde los instrumentos aislados están
claramente determinados con una anotación cuidada, la
orquestación también preparada con esmero y nos hace
entender que Beethoven sabía exactamente y con toda
seguridad cada uno de los detalles, el cómo debía ser tocada la
nota y se expresa finalmente en una orquestación sobria pero
igualmente rica en matices.
Bueno, después de éste préambulo pasaré a analizar
brevemente la sinfonía N° 4 en Si Bemol Mayor, escrita en 1806
y la cual me sorprendió gratamente, pensé antes de escucharla
que sería al estilo “heroico” de la Tercera Sinfonía, sin embargo
¡oh, qué es esto!, es una obra con espíritu sereno, el incipit del
primer movimiento es una adagio-Allegro vivace, tiene una
forma sonata, con una atmósfera llena de misterio y en
crescendo de la orquesta con movimientos largos y cortes
bruscos para pasar al Allegro vivace que se distingue
claramente. El tema comienza con violines y maderas y luego
con toda la orquesta. El movimiento es muy rítmico y termina
con una ornamentada y equilibrada coda. No pasaré a analizar
la partitura ya que no sé leer música en partituras, soy un
diletante o aficionado no más. Sin embargo, me impresionó la
cantidad de anotaciones y detalles específicos en casi todos los
compases, me hace pensar en el compositor, en su forma de
componer, es bastante racional y “arquitectónica” su forma de
componer y eso encuentro que es un poco raro. Pasar del
“espacio” arquitectónico al “espacio” temporal que es la música
por definición. El Segundo movimiento es un Adagio, en forma
de Sonata, muy bella melodía de los violines que expresan una
emoción “sublime”, pero no la “belleza terrible” de la tempestad,
sino de “ver en lontananza” como aquellos paisajes de las
pinturas de Caspar David Friedrich, una figura de espaldas
contempla un paisaje fabuloso y sereno en la campiña Renana
y podemos vislumbrar que ese paisaje de tranquilidad y serena
plenitud es uno mismo interiormente en ese momentum, cuando
ya pasó la tempestad. Me gusta la calma después de la tormenta
también. Primero sección violines luego el tema viene con
sección de clarinetes con solos para un clarinete. Tercer
movimiento Allegro vivace-Trio-un poco meno allegro, es un
Scherzo, pero es un trio, aunque no logro identificar bien a que
se refiere, hay una repetición en la melodía, es un movimiento
enérgico y alegre con sobriedad. Por último el Cuarto
movimiento y final es un Allegro ma non troppo, tiene una forma
Sonata, con un tempo acelerado ya distintivos en Beethoven con
quiebres serenos y rápidos y enérgicos giros que nos llevan a
una atmósfera de felicidad “plena” sin nubarrones en el
horizonte, el Finale no es de una felicidad escandalosa sino
austera, pero vivaz y “madura” en cierto sentido.