Está en la página 1de 3

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Diplomado en Coaching Gerencial


Angélica María Guarín Hernández

¿PUEDEN SER POSITIVOS LOS MODELOS MENTALES EN UNA ORGANIZACIÓN?

En las empresas, existen paradigmas que pueden limitar que se avance hacia nuevas ideas, dificultar
la creatividad y con esto, incluso impedir el cumplimiento de la visión que se han trazado. Las
personas poseen ideologías que comparten en el ambiente laboral, que muchas veces ni siquiera
han sido de su propia creación. Aunque provienen de diferentes ambientes, educaciones, culturas
y formación, se acostumbran a no cuestionar puntos de vista, que pueden ser obsoletos y
arraigados, y que reflejan una perspectiva del mundo que comparten con una mayoría. Los cambios
rutinarios que se suceden en la empresa a corto plazo, a medida que pasa el tiempo se mudan en
“políticas” de largo plazo, extremadamente arraizadas en la cultura organizacional. Estos
paradigmas, prejuicios y políticas, ¿son modelos mentales?

Un modelo mental es un concepto creado por Kenneth Craik, un psicólogo de origen escocés, en la
década de los años 40, quien lo consideró como “Un mecanismo a escala del pensamiento mediante
el cual un ser humano, intenta explicar cómo funciona el mundo real. Es un tipo de representación
de la realidad externa”. Uno de los conceptos más conocidos es el de Philipe Johnson-Laird, quien
en 1994 lo definió como una imagen o representación sistemática de algo que es significativo para
razonar, decidir y actuar, desde la formación de conceptos hasta el razonamiento deductivo.1

Se puede decir que un modelo mental es la representación que cada persona hace de la misma
realidad externa, que puede o no concordar con la de otros, y que incluye diferentes conceptos,
identidades, estereotipos y perspectivas del mundo. Como están basados en lo que cada persona
cree que es real o no, un modelo mental puede no ser preciso ni objetivo, y va evolucionando a
través del tiempo, acorde con la sucesión de las experiencias que haya vivido. Es decir, una persona
puede proceder de cierta manera sin saber conscientemente por qué lo está haciendo.2

Por lo tanto, por sus modelos mentales, es habitual que en las empresas “jefes y subordinados
perciban las cosas de distinta forma porque sus modelos mentales —sus mecanismos de análisis y
percepción de las realidades, sus deducciones o inferencias— se nutren normalmente de distintas
vivencias e informaciones”.3

1
Medina Vásquez, J. Visión Compartida del Mundo. Universidad del Valle, 2003.
2
Gardel, M y otros. Modelos Mentales en las Organizaciones. Recuperado de
https://repositorio.uade.edu.ar/xmlui/bitstream/handle/123456789/2432/Gardel.pdf?sequence=1&isAllow
ed=y.
3
Capella Riera, J. Los modelos mentales. Recuperado de http://jorgecapellariera.com/wp/wp-
content/uploads/2013/02/Blog-2-Los-modelos-mentales.doc
Pero, ¿pueden los modelos mentales en realidad afectar negativamente la evolución, y en general,
el desempeño de una empresa? ¿Minimizar los modelos mentales asegurará su sostenibilidad? Es
cierto que cualquier decisión puede verse menoscabada al basarse en los supuestos: “Nuestras
creencias son la verdad. La verdad es evidente. Nuestras creencias se basan en datos reales. Los
datos que seleccionamos son los datos reales”.4

En el entorno empresarial, es indispensable asegurarse de que las acciones se fundamenten en la


objetividad. El inconveniente de un modelo mental no se basa en que este sea correcto o
equivocado. Surge cuando este modelo se cimienta en un supuesto. Por esto, cuando se toman
decisiones, cuando se acepta o se desafía las determinaciones de otros, es preciso asegurarse de
que estos razonamientos están basados sólidamente en hechos casi que incuestionables. Una
decisión visceral, unilateral, basada en prejuicios, sesgada, sin conocer su impacto en la
organización, puede llevar al fracaso.

El uso consciente de la escalera de inferencia puede convertirse en una gran herramienta que limita
concluir apresuradamente sin razonar sobre la base de hechos reales. Permite conocer cómo los
modelos mentales se forman inconscientemente, facilita examinar hechos imparcialmente, no
juzgar demasiado pronto y utilizar las convicciones y experiencias de forma categórica, tomar
conciencia de los pensamientos propios, que otros puedan comprender este proceso y comprender
el de los demás. Es decir, la escalera de inferencia se clasifica como un modelo mental, porque
representa un proceso en el que una persona advierte una situación, saca conclusiones y actúa en
consecuencia, pero podría convertirse en un modelo mental positivo, si se emplea de una forma
reflexiva.

En una organización, estrategias como la escalera de inferencia, la contabilidad de doble ciclo, la


columna izquierda, entre otras que Peter Senge describe en los Modelos Mentales, pueden
promover o inhibir las creencias sobre hechos que realmente están sucediendo, permitiendo
obtener mejores soluciones basadas en hechos verdaderos y objetivos. Validar o retar las
conclusiones de otros, analizar datos o probar afirmaciones serán procesos más imparciales,
permitiendo llegar a decisiones compartidas sin conflictos.

Por esto, es valioso para la organización que las personas conozcan las herramientas con las cuales
pueden modificar sus modelos mentales negativos. A través de la reflexión, es posible que se
apropie un mejor raciocinio de los pensamientos, hacer que por medio del alegato manifiesten
claramente sus opiniones y consideraciones a los otros y que examinen y busquen comprender los
razonamientos de los demás, haciendo uso de la indagación. Este tipo de instrumentos facilitan,
entre otros, la comunicación en los equipos de trabajo, el entendimiento y apropiación del mapa
estratégico, comprendiendo la razón de ser de las políticas establecidas y llevando incluso a mejorar
cuestiones como el clima organizacional, la sostenibilidad y el rendimiento financiero de la empresa.

4
Senge, P. La Quinta Disciplina en la Práctica. Ediciones Granica S.A., 2005.
Es posible concluir que, una clave para asegurar el éxito de una organización se basa en cambiar los
modelos mentales inconscientes profundamente enraizados: razonamientos, prejuicios, valores,
mentalidades y creencias negativas e inflexibles que determinan la forma en que las personas
piensan y actúan, pueden extinguir la creatividad, la objetividad y la comunicación asertiva, entre
otras. Es necesario disminuir la resistencia al cambio, desafiar o aclarar supuestos y alentar a las
personas a replantearse sus conceptos, a través de modelos mentales conscientes y salubres. Los
líderes deben aprenden a usar estas herramientas para esclarecer sus modelos mentales y desafiar
las suposiciones de los demás para construir una visión empresarial compartida.

BIBLIOGRAFÍA

Aplicación Tributaria S.A. eLe-Ve. "Los empresarios Pymes toman decisiones sin un proceso
sistemático y racional que las sustenten". Recuperado de https://www.ele-ve.com.ar/Los-
empresarios-Pymes-toman-decisiones-sin-un-proceso-sistematico-y-racional-que-las-
sustenten.html

Capella Riera, J. Los modelos mentales. Recuperado de http://jorgecapellariera.com/wp/wp-


content/uploads/2013/02/Blog-2-Los-modelos-mentales.doc

Gardel, M y otros. Modelos Mentales en las Organizaciones. Recuperado de


https://repositorio.uade.edu.ar/xmlui/bitstream/handle/123456789/2432/Gardel.pdf?sequence=
1&isAllowed=y.

Medina Vásquez, J. Visión Compartida del Mundo. Universidad del Valle, 2003.

Senge, P. La Quinta Disciplina en la Práctica. Ediciones Granica S.A., 2005.

World Bank. Thinking with mental models, World Development Report 2015: Mind, Society, and
Behavior. Recuperado de http://pubdocs.worldbank.org/en/504271482349886430/Chapter-3.pdf