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En el nombre del Padre y del

Hijo y del Espíritu Santo +


Acto de Contrición Pésame,
Dios mío, y me arrepiento
de todo corazón de haberos
ofendido.
Pésame por el Infierno que
merecí y por el Cielo que
perdí; pero mucho más me
pesa, porque pecando
ofendí a un Dios tan bueno
y tan grande como Vos.
Antes querría haber muerto
que haberos ofendido,
y propongo firmemente no
pecar más, y evitar todas
las ocasiones próximas de
pecado. Amén.
Oración introductoria
Te rogamos Padre Dios que
nos ayudes a enamorarnos
de la vida y enfrentar toda
adversidad confiando en tu
divina providencia, a
ejemplo de San José,
hombre Justo y piadoso, que
supo asumir las
contrariedades de la vida y
las enfrentó desde tu ayuda
divina. Que en esta novena
San José nos ayude e
ilumine para poder alabarte
siempre con nuestras vidas
y gozar plenamente de ti en
la muerte. Te lo pedimos
por Jesucristo, tu Hijo en
unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria.
Por los siglos de los siglos.
Amén
“San José. padre de las
vocaciones”
En muchos seminarios San
José es el Patrono. Pues es
una gran figura para los
futuros sacerdotes, como
para los sacerdotes ya que
muestra que la vocación se
asume con madurez y
humildad, dejando de lado
la victimización y el miedo.
claro que todo llamado es
difícil. Pero hoy reflexiona
en lo profundo de tu
corazón si estás asumiendo
la vocación que te propone
con humildad y alegría o
con pesar y victimización
que hasta incluso lo
muestras en la cara. Al
hablar de vocación también
vale mencionar a los padres
de familia, San José asumió
el desafío de lo que es
formar una familia y asumir
un hijo. La paternidad tanto
espiritual como carnal
implica renuncia y entrega.
Pidamos en este primer día
a San José la gracia de tener
un corazón abierto y
generoso en que sepa decir
“si” al plan de Dios, aun
cuando no podamos
entenderlo.
P. Luis Zazano
Silencio, meditación, escribir
el favor o recordatorio

Oración Final
Oh Glorioso Patriarca San
José, esposo de la Virgen
María, dispénsanos de tu
protección paterna.
Te lo suplicamos por el
Sagrado Corazón de nuestro
Señor Jesucristo.
Tú, cuya protección se
extiende a todas las
necesidades
y sabe hacer posibles las
cosas más imposibles dirige
tu mirada de padre sobre
los intereses de tus hijos.
Recurrimos a ti con la
confianza en las angustias y
penas que nos oprimen;
dígnate tomar bajo tu
caritativa protección este
asunto importante y difícil
que es causa de nuestras
inquietudes: (repite con
gran fe tu petición).
Haz que su feliz desenlace
sea para gloria de Dios y
bien de sus amantes
siervos”.
Así sea.