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Universidad Autónoma de Santo Domingo

UASD San Juan de La Maguana

Materia:
Historia de la cultura universal

Tema:
La Filosofía Política Y Jurídica De Juan Pablo Duarte

Profesor:
Juan De La Cruz

Sección:
02
Nombre:
Floranny Dirocie Castillo

Matricula:
100398484
INDICE

Introducción....................................................................................................2

Capítulo I

Concepción De Duarte Sobre La Filosofía Y La Política................................3

Capítulo II

La Filosofía Política De Duarte.......................................................................5

Capitulo III

Duarte, Pueblo Haitiano Y Unidad Nacional.................................................12

Capítulo IV

El Antiimperialismo Radical De Duarte.........................................................15

Opinion Personal..........................................................................................17
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se estará hablando de lo que fueron las intenciones y
los logros de Duarte, su amor y su devoción al servicio de su patria, sus
viajes, sus proyectos de ley y de la influencia que tuvo la política y la
filosofía ilustre y romántica en el fundador de nuestra patria.

Este ensayo recoge desde los inicios del fundador de la patria hasta el fin
de sus días. Con este ensayo el señor de la cruz aclara todo aquello a lo
que se llama filosofía política y jurídica del fundador de la Republica
Dominicana.

La filosofía política y jurídica de Juan Pablo Duarte nos abre una ventana al
pasadizo de las ideas y proyectos de Duarte.
CAPÍTULO I
CONCEPCIÓN DE DUARTE SOBRE LA FILOSOFÍA Y LA POLÍTICA
El concepto de filosofía para el fundador de la republica era muy amplio ya
que sus ideales de filosofía pretendían que la filosofía debería ocupar el
lugar más altos de la ciencia ya que con ella se alcanza el éxito en cuanto al
desarrollo mental se refiere, por otro lado, la filosofía política en Juan Pablo
Duarte se vio influenciada por los filósofos más grandes de Grecia, Platón y
Aristóteles.

La política debe de ser la Ciencia suprema y directiva de todas las demás,


orientada al logro del bienestar de los seres humanos, del Estado y de la
comunidad, el primero; o la Ciencia más pura y la más digna, después de la
Filosofía.

Platón sostenía que “El Estado que haya de alcanzar la más elevada forma
de gobierno debe contar con la comunidad de las mujeres, la con la
comunidad de sus hijos, y la educación íntegra debe ser común, del mismo
modo que las ocupaciones en común, tanto en la guerra como en la paz, y
sus reyes han de ser los que se hayan acreditado como los mejores
respecto de la filosofía y respecto de la guerra” (Platón, 2008: 378).

Mientras que Aristóteles sostenía que “Parecería que ha de ser la suprema


y directiva en grado sumo. Ésta es, manifiestamente, la política. En efecto,
ella es la que regula qué ciencias son necesarias en las ciudades y cuáles
ha de aprender cada uno y hasta qué extremo. Vemos, además, que las
facultades más estimadas le están subordinadas, como la estrategia, la
economía, la retórica. Y puesto que la política se sirve de las demás
ciencias y prescribe, además, qué se ha de hacer y qué se ha de evitar, el
fin de ella incluirá los fines de las demás ciencias, de modo que constituirá
el bien del hombre. Pues aunque sea el mismo el bien del individuo y el de
la ciudad, es evidente que es mucho más grande y más perfecto alcanzar y
salvaguardar el de la ciudad; porque procurar el bien de una persona es
algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y
para ciudades” (Aristóteles, 2003: 132-133)

La filosofía política liberal del Estado Nación moderno, que a su vez es


resultado de la revolución industrial, la ilustración y las grandes revoluciones
políticas del capitalismo moderno de los siglos XVIII y XIX. Así como
también, sus pensamientos políticos.

Duarte al igual que esto dos grandes pensadores y otros pensadores


filósofos de la historia coincidió con ellos, con sus planteamientos políticos y
filosóficos, y es a partir de estas ideas y de otras ideas ilustradoras,
renacentistas, políticas liberales de la época del periodo ilustres y del
renacentista que Duarte tomo como referencias cuando formo la sociedad
secreta La trinitaria y o para luego fundar lo que hoy conocemos como La
República Dominicana

La idea de contrato social, como influencia de Rousseau, es evidente en el


pensamiento de Duarte. Dice: “Puesto que el Gobierno se establece para el
bien general de la asociación y de los asociados, el de la Nación
dominicana deberá ser siempre y ante todo, propio y jamás ni nunca de
imposición extraña”. Aquí resalta la actitud nacionalista y anticolonial

Ideas contenidas en La Filosofía Política de Duarte son relativas a la libertad


personal, civil e individual y el derecho de propiedad.
CAPÍTULO II

LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE DUARTE


La práctica política de Duarte siempre estuvo aguijoneada por los aspectos
más avanzados de las filosofías políticas y jurídicas en boga tanto en los
Estados Unidos como en la Europa de los siglos XVIII y XIX: aquellas
relacionadas con el movimiento romántico francés, inglés y español, con la
ilustración francesa, con el liberalismo político inglés y norteamericano y con
el municipalismo de Cataluña.

Las huellas Románticas


Durante el período que va desde 1828 hasta 1831, y acaso durante todo el
trayecto de su vida, el patricio Juan Pablo Duarte estuvo influido por la
abrazadora perspectiva romántica, la cual tuvo su impronta en la filosofía,
en la cultura, en la música y en la política de las últimas décadas del siglo
XVIII y primeras décadas del siglo XIX.

En el romanticismo europeo el precursor que destaco más fue Juan


Jacques Rousseau y al Poeta Henri Heine.

Sobre el influjo que tuvo el movimiento romántico en Duarte, durante su


estadía en Barcelona, Emilio Rodríguez Demorizi (1976: 105-106) nos dice:

“Duarte se halló así en la vorágine, en el centro hispano de mayor ebullición


romántica. Basta decir que fue la revista barcelonesa El Europeo la
introductora del romanticismo en toda la Península Ibérica; de la
embriaguez de la naturaleza moral, como lo llama Madama el stael.

Durante sus viajes de conocimientos y aprendizajes duarte pudo apreciar


muchas obras teatrales, espectáculos musicales y poéticos que le servirían
como inspiración para formar la sociedad secreta la trinitaria y convertiste
en el fundador de la Republica Dominicana.
José de Espronceda, poeta romántico español que más influyó en Duarte.

Barcelona hacia el año 1828, esta ciudad era el mayor centro hispánico del
romanticismo en las primeras décadas del siglo XIX, momentos célebres en
que predominaban las reuniones juveniles en asambleas, consejos,
sociedades y academias que estimulaban los buenos estudios, la lucha por
la nacionalidad y el desarrollo cultural y político individual y colectivo.

Espronceda, de quien es muy probable el Patricio tomara la idea de la


Sociedad Secreta La Trinitaria que fundara el 16 de julio de 1838. Decimos
esto porque hacia el año 1823 Espronceda había fundado la Sociedad
Secreta Los Numantinos, organización revolucionaria que estuvo entre los
factores que desencadenaron la persecución y posterior exilio del bardo
español.

En las composiciones poéticas de Espronceda como en las de Duarte, se


descubren las íntimas rebeldías con que los espíritus nobles reaccionan
frente a las iniquidades e injusticias de que está constituida la sociedad
individualista de los hombres. De igual manera, la lírica de ambos poetas se
compenetra con el inmenso acervo de las angustias humanas y armoniza,
en el muro de las lamentaciones su propio dolor con el dolor de los demás.

Duarte está allá, junto al azul Mediterráneo, cuando se producen las más
estruendosas explosiones del liberalismo catalán, de 1820 a 1833, es decir,
en un período que sobrepasaba su estada en Barcelona, y estas
manifestaciones del romanticismo activo de tal modo influyen en él que de
regreso en sus lares, al preguntarle el Dr. Valverde qué había sido lo que
más le había llamado la atención en sus viajes, respondió vivamente: ‘los
fueros y libertades de Barcelona, fueros y libertades que espero demos
nosotros un día a nuestra Patria.
El influjo Ilustre
La concepción ilustrada de Duarte se pone de manifiesto en todo el
contenido político-jurídico de su Proyecto de Ley Fundamental, el cual fue
elaborado en el año 1844 tras su regreso al país al ser proclamada la
Independencia Nacional. En ese Proyecto, el patricio postula el principio de
la primacía de la ley ante todos los actos tanto de gobernantes como de
gobernados, el principio de la soberanía nacional como ley fundamental que
debe regir a la República Dominicana como Nación libre e independiente, el
principio de la soberanía popular tanto en el origen del gobierno como en su
forma de elección, el sistema de gobierno a establecer, su esencia y la
manera de actuar.

El literario romántico francés Víctor Hugo tuvo una gran influencia en las
ideas filosóficas, sociales y políticas del patricio Juan Pablo Duarte, donde
los sueños de justicia, libertad, entusiasmo, fe, ternura, amor y felicidad para
todos los seres humanos, se convirtieron en los paradigmas más
importantes del romanticismo social de que se imbuyo en el proceso de
construcción de la patria dominicana.

Las ideas democráticas en Duarte fueron influenciadas a través de una


corriente de hombres ilustrados que por todo su recorrido por Europa
renacentista libre y por sus viajes por Norteamérica y toda Latinoamérica y
es por ello que en Duarte también nace la idea de nación libre y soberana
de toda potencia extranjera y libre de caudillismo o un gobierno
antidemocrático y la idea también de una Latinoamérica libre.

El Imperativo de la Ley en Duarte


Para duarte la ley era algo muy sagrado lo cual debe de cumplirse a
cabalidad. Ley en Duarte Veamos lo que nos dice Duarte desde la
perspectiva de su amplia concepción jurídica sobre el imperativo de la ley
en todos los actos de la vida de los individuos y en las ejecutorias de
quienes detentan el poder del Estado, así como la consignación de la
Independencia Nacional como la fuente y garantía de las libertades patrias y
Ley Suprema del Pueblo dominicano, en sus primeras partes fundamental,
la cual lleva título constitucional.

Art. 1.- Ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos, así los
gobernados como los gobernantes”.

Art. 2.- Para que esta regla merezca el nombre de Ley Dominicana y deba,
por tanto, ser acatada y obedecida como tal, es necesario que, en la forma
que esta Constitución prescriba, sea: 1ro. Propuesta por autoridad a que
ella acuerde este derecho; 2do. Discutida, adoptada y decretada por el
Congreso Nacional (de que se hablará más adelante) como se explicará en
su lugar; y 3ro. Sancionada y promulgada por el Poder Ejecutivo, según y
cómo se establece en esta misma Ley Fundamental”.

Art. 3.- Los tratados internacionales para que deban ser tenidos por Ley
internacional deben, además, y antes de su sanción y promulgación por el
Poder Ejecutivo, ser ratificados por el Gran Consejo Nacional de que se
hablará después”.

Art. 4.- Las ordenanzas municipales para que tengan fuerza de ley, en sus
respectivos grandes Municipios, deben ser aprobadas por el Congreso
Nacional, cual se dirá en la segunda parte de esta Constitución cuando se
trate del Fuero Municipal”.

Sin duda alguna, el patricio Juan Pablo Duarte tenía un muy elevado
concepto de la ley entendía que nadie por más poder que tuviera podía ni
bebía estar por encima de la ley.

El fundador de la Republica Dominicana asume una postura claramente


ilustrada cuando establece que toda ley para ser legítima debe agotar todos
los procedimientos que le acuerda la constitución, para que se precie de ser
legislación como tal y sea acatada y obedecida por todos.

Duarte en su proyecto de ley se inspiró en los tratados de ley de


Montesquieu y Rousseau.

La ley Según Montesquieu:


Es cierto que en las democracias parece que el pueblo hace lo que quiere;
pero la libertad política no consiste en hacer lo que uno quiera. En un
Estado, es decir, en una sociedad en las que hay leyes, la libertad sólo
puede consistir en poder hacer lo que se debe querer y en no estar obligado
a hacer lo que no se debe querer. Hay que tomar conciencia de lo que es la
independencia y de lo que es la libertad. La libertad es el derecho de hacer
todo lo que las leyes permiten, de modo que, si un ciudadano pudiera hacer
lo que las leyes prohíben, ya no habría libertad, pues los demás tendrían
igualmente esta facultad”.

La soberanía nacional y la soberanía popular


Para Duarte la soberanía nacional y la soberanía popular estaban
estrechamente entrelazadas, razón por la cual, en el acápite Del Gobierno,
expresa:

“Puesto que el Gobierno se establece para el bien general de la asociación


y de los asociados, el de la Nación dominicana es y deberá ser siempre y
ante todo, propio y jamás ni nunca de imposición extraña bien sea ésta
directa, indirecta, próxima o remotamente; es y deberá ser siempre popular
en cuanto a su origen, electivo en cuanto al modo de organizarle,
representativo en cuanto al sistema, republicano en su esencia y
responsable en cuanto a sus actos. Una ley especial determinará su forma”.
Duarte y los poderes del estado
Duarte reafirma de forma definitiva su gran adhesión a los principios de la
filosofía política ilustrada, al tiempo que la trasciende al agregar el Poder
Municipal como el primer poder del Estado, es cuando escribe en su
Proyecto de Ley Fundamental que el Estado dominicano:

“Para la mejor y más pronta expedición de los negocios públicos se


distribuye en Poder Municipal, Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder
Ejecutivo… Estos poderes llámense constitucionales porque son y habrán
siempre de ser constituidos, so pena de ilegitimidad, con arreglo a la
Constitución y no de otra manera”.

El Liberalismo Progresivo de Duarte


Las ideas liberales que profesó Juan Pablo Duarte estaban estrechamente
relacionadas con las ideas románticas e ilustradas que sustentó durante
gran parte de su vida, a través de las cuales siempre abogó por el
establecimiento de una República Dominicana libre e independiente de toda
dominación extranjera, donde primara el Estado de Derecho en beneficio de
todas las personas que la habitan, para que sin distinción social, económica,
cultural o de raza o de religión sean considerados como iguales ante la ley.

Una vez de promulgada la ley en los lugares respectivos se supone sabida


de todos y es, por tanto, obligatoria para todos.

Se prohíbe recompensar al delator y al traidor por más que agrade la


traición y aun cuando haya justos motivos para agradecer la delación.

La ley, salvo las restricciones del derecho, debe ser conservadora y


protectora de la vida, libertad, honor y propiedades del individuo.

Cuando por efecto de una ley de reconocida utilidad pública, le redundare a


un tercero daño o perjuicio, la equidad natural ordena que se le acuerde y
se le acordará una indemnización que recompense el daño redundado.
Ninguno podrá ser juzgado en causas civiles ni criminales por ninguna
comisión, sino por el tribunal competente determinado con anterioridad por
la ley.

Ningún poder de la tierra es ilimitado, etc., ni el de la ley tampoco.

Todo poder dominicano está y deberá estar siempre limitado por la ley y
ésta por la justicia, la cual consiste en dar a cada uno lo que en derecho le
pertenezca”.

Toda ley supone una autoridad de donde emana y la causa eficiente y


radical de ésta es, por derecho inherente esencial al pueblo e
imprescriptible de su soberanía, en virtud de cuyos poderes sus Delegados
reunidos en Congreso o Asamblea Legislativa establecen la regla que viene
a llamarse ley.

Duarte fue también un hombre cristiano católico sus ideas en cuanto el buen
trato a las personas su sentido humano, su honestidad y toda la bondad y el
carácter de patriotismo en el pecho de Duarte, también se vieron
influenciados por un toque de cristiandad y sentido común.
CAPITULO III

DUARTE, PUEBLO HAITIANO Y UNIDAD NACIONAL


Para duarte era necesario que ambas partes de la isla tuvieran en claro que,
por la gran desigualdad cultural, y desigualdad que no podía ni podrá ser
nunca compatible no podía darse una unión o fusión entre las dos partes de
la isla de manera que no hubo ningún grado de racismo en la manera en
que expreso esta verdad irrevocable.

“Entre los dominicanos y los haitianos no es posible una fusión. Yo admiro


al pueblo haitiano desde el momento en que, recorriendo las páginas de su
historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes
excesivamente superiores, y veo cómo los vence y cómo sale de la triste
condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente.

Para difundir sus ideas revolucionarias y antiimperialistas, el Patricio


desarrolló una prolífica labor pedagógica y de concienciación entre la
juventud inquieta de la época para dotarle de una amplia cultura universal,
latinoamericana y nacional; la realización de actividades culturales abiertas
con las poblaciones de la ciudad de Santo Domingo y el interior del país; la
presentación al público de obras teatrales de contenido enteramente
revolucionario; la práctica de la esgrima como deporte, el que le permitía
desarrollar grandes destrezas y cualidades de buen guerrero; su integración
al ejército haitiano y la de varios trinitarios para aprender el arte de la guerra
en pos de sus propósitos independentistas, logrando algunos, entre ellos
Juan Pablo Duarte y Ramón Matías Mella, el grado de oficiales; la
coordinación con los reformistas haitianos para derrocar a Boyer del poder
en ambas partes de la Isla de Santo Domingo y el establecimiento de Juntas
Populares en Santo Domingo, Bayaguana, Los Llanos, Hato Mayor, El
Seybo y otros municipios del país, en función de la causa independentista
nacional.
La actividad antiimperialista desarrollada por Duarte le acarreó persecución
política, acusaciones malvadas y falaces, destierro a perpetuidad e incluso
la muerte, acciones propiciadas tanto por los gobernantes haitianos de turno
como por los gobernantes criollos entreguistas y traidores de la época post-
independentista y post-restauradora, entre los que destacan Tomás
Bobadilla, Pedro Santana, Buenaventura Báez y José María Cabral, entre
otros.

Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor la libertad y el


valor; pero los dominicanos que en tantas ocasiones han vertido
gloriosamente su sangre, ¿lo habrán hecho sólo para sellar la afrenta de
que en premio de sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de
besarles las manos? ¡No más humillación! Si los españoles tienen su
monarquía española, y Francia la suya francesa, si hasta los haitianos han
construido la República Haitiana, por qué han de estar los dominicanos
sometidos, ya a la Francia, ya a España, ya a los mismos haitianos, ¿sin
pensar en constituirnos como los demás? ¡No, mil veces! ¡No más
dominación! ¡Viva la República Dominicana!”.

Para Duarte el racismo Provenía de blancos, negros, mulatos y cobrizos,


constituía una aberración y una disminución de la condición humana. El
Patricio entendía que el color de piel no determina la calidad de las
personas ni el aporte individual o social que se está en capacidad de hacer;
muy al contrario, era del parecer que lo que sí distingue a una persona con
respecto las demás es su cualificación ético moral y su amor al prójimo, su
entrega total a la patria y a la justicia y su preocupación por la
intelectualidad.

“Los blancos, morenos, cobrizos, cruzados, marchando serenos, unidos y


osados, la Patria salvemos de viles tiranos, y al mundo mostremos que
somos hermanos”
(Duarte 1999,290)

La esclavitud ha desaparecido para siempre del territorio de la República


Dominicana, y que el que propague lo contrario será considerado
delincuente, perseguido y castigado si hubiera lugar”

(Emilio Rodríguez Demorizi, 1957: 46-47)

La Primera Constitución de la República Dominicana, votada en San


Cristóbal el 6 de noviembre de 1844, sigue en lo esencial la visión de los
fundadores de la nacionalidad dominicana, muy a pesar de haber sido
desterrados a perpetuidad y declarados traidores a la Patria por el dictador
Pedro Santana, al establecer en el Capítulo II, sobre el Derecho Público de
los dominicanos, artículo 14, que:

“Los dominicanos nacen, y pertenecen libres e iguales en derecho, y todos


son admisibles a los empleos públicos, estando para siempre abolida la
esclavitud” (Emilio Rodríguez Demorizi, 1980:166).
CAPÍTULO IV

EL ANTIIMPERIALISMO RADICAL DE DUARTE


Las ideas antiimperialistas de duarte nacieron al ver que nuestra patria se
encontraba bajo el jugo de dominación haitiana de manera que esto lo
intruso por llevar nuestra patria a una liberación y formar una patria libre e
independiente de toda potencia extranjera, así que, después del 27 de
febrero de 1844 ya establecida la primera república libre e independiente
Duarte fue traicionados y exiliado del país por un sin número de traidores
conservadores que no creían en la soberanía de la república e intentaron
anexarla o a España o a Francia y o a estados unidos por tanto Duarte se
vio obligado a abandonar su patria amada y querida por la que tanto había
luchado para la que tanto se había estado preparando para gobernar, y en
última instancia enferma y muere lejos de su patria.

Para duarte es y será maldito dodo aquel que ocasionare la desgracia de la


patria.

El 27 de febrero junto a los sectores conservadores hateros, comerciantes e


intelectuales, que se unieron a la causa separatista a última hora, llevaron a
cabo el golpe militar trinitario contra el gobierno haitiano, lo que evidenció la
justeza del ideal antiimperialista y junto a los separista de Duarte.

Para difundir sus ideas revolucionarias y antiimperialistas, el Patricio


desarrolló una prolífica labor pedagógica y de concienciación entre la
juventud inquieta de la época para dotarle de una amplia cultura universal,
latinoamericana y nacional; la realización de actividades culturales abiertas
con las poblaciones de la ciudad de Santo Domingo y el interior del país; la
presentación al público de obras teatrales de contenido enteramente
revolucionario; la práctica de la esgrima como deporte, el que le permitía
desarrollar grandes destrezas y cualidades de buen guerrero; su integración
al ejército haitiano y la de varios trinitarios para aprender el arte de la guerra
en pos de sus propósitos independentistas, logrando algunos, entre ellos
Juan Pablo Duarte y Ramón Matías Mella, el grado de oficiales; la
coordinación con los reformistas haitianos para derrocar a Boyer del poder
en ambas partes de la Isla de Santo Domingo y el establecimiento de Juntas
Populares en Santo Domingo, Bayaguana, Los Llanos, Hato Mayor, El
Seybo y otros municipios del país, en función de la causa independentista
nacional.

La actividad antiimperialista desarrollada por Duarte le acarreó persecución


política, acusaciones malvadas y falaces, destierro a perpetuidad e incluso
la muerte, acciones propiciadas tanto por los gobernantes haitianos de turno
como por los gobernantes criollos entreguistas y traidores de la época post-
independentista y post-restauradora, entre los que destacan Tomás
Bobadilla, Pedro Santana, Buenaventura Báez y José María Cabral, entre
otros.

Encontrándose en el exilio, Duarte continuó su orientación antiimperialista


por medio de las cartas que enviaba a sus compañeros de ideal e hizo
gestiones en Curazao y Venezuela para conseguir pertrechos militares para
la conspiración patriótica, sin lograr su propósito. Ante esa realidad, no le
quedaba otra alternativa que dirigir una comunicación a su querida madre
Manuela Diez Vda.
OPINION PERSONAL
La filosofía política y jurídica de Juan Pablo Duarte es una reflexión
que desencadena los sucesos inconclusos y que nunca fueron
aclarados de la forma en que el señor de la Cruz lo hizo, en este
ensayo pudimos ver la entrega, amor, devoción, y patriotismo de un
libertador que se preparó para servir a su patria de todo corazón puso
toda su esencia se entregó lo dio todo por su patria, pero el destino se
la jugo de una forma inesperada, cuando fue exiliado, enviado lejos de
su patria.

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