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UNIVERSIDAD DE CIENCIAS Y ARTES DE CHIAPAS

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIAPAS

Ensayo Final: Guerra


y paz en América
Central. Alain
Rouquié

Presenta:
Lic. Luis Antonio Ruiz Trejo

Maestro de Historia de Centro América:


Dr. Sergio Nicolás

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2019-2020


Alguien había lanzado la pregunta: ¿Debe intervenir la creación en los
escritos históricos? Uno de los maestros contestó: “No, porque la historia es
ciencia de lo real”. Otro repuso: “Sí, porque la historia es género literario”.
Un tercero dijo: “La historia es ciencia y arte, verdad y ficción”. Al primero
se le llamó positivista; al segundo, idealista, y al último, ecléctico. (p.71)
Luis Gonzales, El oficio del historiador

En esta intervención me refiero al proceso de estado beligerante permanente en


América Central resultando en diálogos para la paz para hacer frente a las
problemáticas sociales, en función de construir un proyecto liberador y de
autonomía.
Ciento setenta mil muertos, de dos a tres millones de personas desplazadas
de sus lugares de residencia y economías desgastadas son el resultado de las guerras
intestinas que se han desatado en El Salvador, Nicaragua y Guatemala desde fines
del decenio de 1970.
¿La causa? Rouquié señala algunas causas la desigualdad del crecimiento
económico, la intervención de Estados Unidos y las guerrillas leninistas. Para unos,
la injerencia soviético-cubana; para otros, la miseria y la tiranía. Se sabe, sin
embargo, que unas y otras responden a diversas intenciones e intereses. El autor no
duda en señalarlos. Éstas son algunas de sus tesis: la insurrección en la zona estalló
como consecuencia de la desigualdad en el crecimiento económico; el gobierno de
los Estados Unidos contribuyó en gran medida a la victoria sandinista; las guerrillas
leninistas lograron, finalmente, implantar la democracia. Si bien es cierto que la
historia no confiesa, tampoco duda en revelar sus secretos a quien sabe analizar sin
prejuicio a hombres y contextos. Las responsabilidades pueden, así, delimitarse.

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El enfrentamiento de estadunidenses y soviéticos en la Guerra Fría se
intensificó en la década de los 70 en Centroamérica, con resultados mortíferos, en
ciudades repletas. Aproximadamente un millón desaparecieron y murieron, ya
fueran de insurgencia o de la contra insurgencia enfrentados.
Las guerras indirectas sus síntomas aún se resienten hoy en los debates sobre la
migración desde esa zona, la violencia de bandas de crimen organizado y hasta las
discusiones intervención de Estados Unidos.
En un planeta en colapso de su sistema político-económico como a la vez
también de sus instituciones para mantener el Statu quo. Al pasar del siglo XX
China y la India entran a las principales potencias capitalistas del mundo con un
gran contraste entre su opulencia y miseria.
Sin embargo en Centroamérica nos muestra una región donde reina el caos y
la miseria es predominante. Un Macondo grande en palabras del autor. Los vestigios
de la guerra civil son visibles al día de hoy con nuevas reivindicaciones dejando
atrás el choque ideológico de la Guerra Fría.
Desde Sandino hasta la actualidad la presencia del vecino incomodo del
continente los Estados Unidos, ha injerido una fuerte presencia desde los sectores
económicos y políticos para llegar hasta las fuerzas armadas en la zona en pro de
sus intereses.

Un molino azucarero en la provincia de Huehuetenango, Guatemala, 1983

La década de los setentas en Centroamérica fue tan invisibilizada como


brutal. Costa Rica y Nicaragua fueron las menos afectadas, las demás sufrieron de

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una guerrilla que parecía nunca terminar y al día de hoy hay grupos en pie de lucha
que nunca tomaron el armisticio.
Una desconfianza total al extranjero, al político, al metropolitano o al
vecino. Las dictaduras militares y su represión en estos países recuerdan a los otros
países latinoamericanos con paralelismo de su situación. Actualmente Haití,
Nicaragua, Ecuador, Chile y Bolivia están en pie de protestas y manifestaciones
masivas ante la falta de oportunidades y de calidad de vida.
Siglo XXI y seguimos acarreando los problemas de nuestros padres, abuelos
y ancestros. Seguimos repitiendo los mismos males del pasado sin revisar nuestro
propio pasado reciente. Hay todavía sobreviviente de esta época tan violenta que no
quiere que vuelva a pasar de nuevo esa desgracia.
No obstante la historia se repite. La historia no se repite pero bien que rima.
El espacio-tiempo es diferente, aun así, la desigualdad, el nepotismo, la corrupción
y la miseria siguen muy presentes. Nuestro avance tecnológico no hay servido para
acortar la brecha entre pobres y ricos, sino, al contrario, al igual que con las
revoluciones industriales, solo ha servido para acrecentar el poder de adquisición de
capital de unos pocos.
Revisar las causas y consecuencias del contexto de la guerra y la paz en
Centroamérica nos ayudara a entender el fracaso de nuestro mundo civilizado. Las
nuevas propuestas como el Neoliberalismo no han dado respuesta a las millones del
alma en búsqueda de una mejor calidad de vida.
Los doctrinarios liberalista han cambiado el designo divino del antiguo
régimen por designio de capital. Acrecentando la desigualdad en favor del beneficio
de una clase financiera o empresarial. El Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional han funcionado con el ideal perfecto de cliente. Los estados del tercer
mundo se les puede prestar el dinero que pidan con muchos intereses, el que firma
el acuerdo le importa poco ya que al final se lleva su tajada del arreglo. Los que
terminan pagando la gigantesca deuda es la nación que como formación de un
estado no pueden desaparecer al igual que su deuda. El autor intenta resolver y
profundizar en la crisis de Centroamérica que llevo a una de las guerras más crueles
del siglo XX.

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1. Presentación del autor:

Guerras y paz en América Central es un libro de historia, política, religión y filosofía


de política del autor franceses nombrado Caballero de la Legión de Honor Rouquié,
Alain editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en el año 1996.
Alain Rouquié es politólogo, posee un máster de investigación en Ciencia
Política y en 1978 obtuvo un doctorado en Literatura y Ciencias Humanas en el
Institut d’Ètudes Politiques de París. Es director de investigación emérito de la
Fondation Nationale des Sciences Politiques y desde 2003 es presidente de la Maison
de l’Amerique Latine en Francia. Se ha desempeñado como director de estudios del
Institut des Hautes Ètudes de l’Amérique Latine y director de investigaciones en el
Centre d’Ètudes et de Recherches Internationales. Entre 1981 y 1985 fue consultor
permanente del Centro de Análisis y Previsión del Ministerio de Relaciones
Exteriores francés y luego embajador en distintos países, entre ellos, Brasil y México.
En Francia recibió el Laureado de la Academia de Ciencias Morales y
Políticas (1981) y fue nombrado Caballero de la Legión de Honor (1999), y en
Argentina la Universidad de Buenos Aires lo designó doctor honoris causa (2010).
Entre sus obras se destacan: Poder militar y sociedad política en la Argentina (1981);
El Estado militar en América Latina (1984); ¿Cómo renacen las democracias? (1985)
y América Latina. Introducción al Extremo occidente (1989).
El Fondo de Cultura Económica ha publicado Guerras y paz en América
Central (1994), Las fuerzas políticas en América Central (coordinador, 1994) y A la
sombra de las dictaduras. La democracia en América Latina (2011). Estos libros nos
muestras el alma crítica del autor y reflexión sobre América Latina.
En 1964, el politólogo francés llegó por primera vez fascinado por una
democracia a modo sustentada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Para
analizar cómo cambiaba la escena política mexicana. Profundizó sobre la relación
con Estados Unidos y publicó México, un Estado norteamericano (Gedisa, 2017).
En su reciente entrevista en El País sobre el Posneoliberalismo podemos
observar su opinión sobre Latinoamérica actualmente:

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En este momento de crisis en América Latina no hay líder. Todos los movimientos,
procesos de aproximación, de alianza, de unidad continental están parados, no funcionan. En
una situación como esta, que el Gobierno mexicano vuelva a la tradición de no injerencia, no
intervención, que es la tradición mexicana, es un regreso a una posición tradicional que para
un país tan cerca de Estados Unidos es una posición respetable y tal vez la única posible en
este momento. La prudencia del gobierno en la política exterior no me parece mal. Lo que sí
me temo es un desinterés del gobierno por el mundo exterior. Un repliegue puede ser
peligroso para los intereses de México, que son tener una buena relación con Estados Unidos
y tener buenas relaciones con otros países que son posible mercado. Hacia América Latina
tal vez sea positivo mantenerse al margen, hacia el resto del mundo quizá no tanto.

La relación de México con Estados Unidos siempre ha sido de vasallaje y


actualmente de bajar la cara ante los insultos xenófobos del presidente Trump. Sin
embargo la actitud de agacho no se le puede reprochar del todo como dice Alain si
tenemos en cuenta el poderío mortal que cuenta la principal potencia militar del
mundo.

2. Contexto histórico en el que se inscribe el autor y la obra


El libro nos va introducir en el capítulo I a la historia y geopolítica de Centroamérica
en medio de rivalidades imperiales. En la relaciones de Ciudades Estado y su
permeabilidad en el espacio a través del tiempo aun por dar reivindicaciones a los
individuos aun no absorbidos en su totalidad por la cultura occidental. El poder de la
Agroexportación de monocultivo afectando ecológicamente las regiones de cultivos
y explotando por salario prácticamente simbólico a los cultivadores.
El capítulo dos nos va hablar de los diferentes sistemas de organización de las
oligarquías locales, el Estado de la familia Somoza claro ejemplo del nepotismo y lo
sangriento de la dictadura de derecha financiada y con el visto bueno de las compañías
estadunidenses. El Salvador una república cafetalera donde el salario precario
pareciera simbólico ante la miseria de sus trabajadores. Guatemala y dos contrastes
entre la opulencia y la pobreza. Honduras y Costa Rica una excepción al caos reinante
en Centroamérica. Uno demasiado pobre para objetar algo a los designios yanquis y
el oasis costarricense mostrando un contraste de bienestar a comparación a sus
vecinos.

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En el capítulo tres vamos a encontrar sobre la modernización y conflictos
armados. El crecimiento económico y cambio social. Mercado común,
industrialización y nuevas capas sociales. El boom" de la Agroexportación y la
pauperización rural. De la edad de oro de la exportación agropecuaria a la explosión
revolucionaria como consecuencia de la explotación, la desigualdad y la miseria
provocado por sus políticas socio políticas económicas.
El cuarto hace un esbozo de sus facetas de redición y revolución como los
Marxistas y teólogos estuvieron presentes en el conflicto ideológico. Iglesia y
concientización sobre la maldad y el peligro de los marxistas y leninistas. Una guerra
de religiones Sugiere el autor, una verdadera cruzada para llevar la ideología
verdadera.
El quinto nos aproxima a la política de las armas y como reaccionaron los
diversos sectores de la sociedad. Organizaciones de masas y ejércitos revolucionarios.
Militarización seguida de una guerra civil que al parecer no iba a tener fin, todos con
el afán de llevar su doctrina verdadera.
Ni Cuba ni Vietnam el capítulo sexto habla de cómo estos contextos opacaron
alrededor del mundo la situación que vivió Centro América en la década de los
setentas. La política de Carter y la sorpresa sandinista de la injerencia y necedad
imperialista. Norteamérica ha vuelto y una prueba es salvador. Moscú y La Habana
la gran Guerra Fría pero una cosa era la teoría y otra muy diferente la práctica.
Ya en el capítulo séptimo Cartago y el "pequeño garrote". La contrarrevolución en
marcha. Cercos y "chapucería intervencionista" La estrategia del "pequeño garrote"
y la "guerra de baja intensidad". Especifica la contrainsurgencia como se usó para
acabar con los focos de rebelión y volver al Statu quo.
En el octavo hablara de los fraudes. Fusiles y urnas. La paz indeseable. Elecciones de
"baja intensidad" Diálogos engañosos. La cruzada democrática del presidente
Reagan. Democracias sospechosas. Todo girando alrededor de los intereses de la
esfera de influencia estadunidense.
En el penúltimo capitulo se acercara al proceso bélico y más duro del conflicto. Las
batallas de la paz que costaron miles de vida y la angustia de los vacíos que dejaron.
Amigos, tíos, primos, padres, hijos, hermanas o incluso madres. El acuerdo

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Esquipulas busco poner orden ante tanto caos, los resultados son contrastantes
dependiendo en cada región.
Ya en el último capítulo esbozara su visión de la concertación centroamericana a la
hora del nuevo orden mundial. La larga marcha sobre las cumbres donde pareciera
que la causa justa no llega. La caída del dominó sandinista y la paradoja de Salvar a
el Salvador por medio del diálogo, un diálogo para la simetría. Realmente sirvió
Esquipulas, llegaron agentes de estado pero ni un insurgente o revolucionario en pie
de lucha. Desde donde se firmó y para quienes se firmó terminaría concluyendo el
autor.

3. Aporte historiográfico de la obra en el momento de la publicación


Alain Rouquié es politólogo no estudio alguna carrera de historia por lo que no tiene
el rigor que pide la propia academia de historiadores. No obstante su trabajo para
hacer una historia socio económica política es bastante enriquecedor. Su visión de
europeo le da otra perspectiva a los conflictos en el sur de América.
Le podríamos considerar un experto en estudios latinoamericanos. No solo por
su teoría o sus libros, si no, también por su visitas prácticamente de carácter
antropólogo cuando fue embajador de su país varios estados naciones de
Latinoamérica.
Narrar el pasado, como narrar el presente, solo puede tener un componente
político. Bien lo sabían los cronistas antiguos, medievales y modernos y sus señores
y mecenas, reyes, emperadores y papas. Desde que el oficio de contarnos devino la
disciplina de la Historia, es decir, el conjunto de instituciones que definen el marco
en el que hacen su labor los historiadores profesionales, la Historia con mayúsculas
se vistió con gusto, o creyó o pretendió vestirse, los ropajes de la razón, la ciencia y
el estado-nación.
Escribir, hacer historia, siguió teniendo una vertiente política de la que es
testigo la conciencia y el compromiso de algunos de sus principales nombres en el
pasado reciente. Ahí están los ejemplos de Marc Bloch y Otto Brunner por recordar
dos historiadores con posiciones políticas y de naciones distintas dentro de los

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especialistas en siglos tempranos o Eric Hobsbawn y Joachim Fest entre los
contemporaneistas.
Desde mediados del siglo XX, excepto los historiadores marxistas, y con más
nitidez desde el final de las grandes utopías de la década de los sesenta, los
historiadores han ido abandonando un ágora pública que se removía con demasiados
planteamientos nuevos para refugiarse en sus departamentos, en sus áreas de
especialización, en sus anaqueles, bibliotecas y ordenadores.
Buscaron el pedestal de la academia, la protección de la objetividad para dejar
una escena, que comenzaba a cuestionar los paradigmas de la Modernidad y se
lanzaba a la crítica del discurso y del monopolio del experto, a periodistas,
politólogos, economistas, sociólogos y historiadores.

4. Aporte historiográfico de la obra en la actualidad


Parece que al interesarse por el desarrollo científico, el historiador tiene dos tareas
principales. Según Thomas S. Khun, por una parte, debe determinar quién y en qué
momento se descubrió o inventó cada hecho, ley o teoría científica contemporánea y;
por otra, debe describir y explicar el conjunto de errores, mitos y supersticiones que
impidieron una acumulación más rápida de los componentes del caudal científico
moderno.
El desarrollo de los estudios sobre la historia de la ciencia política en América
Latina, entendiendo a estos como un campo de reflexión interdisciplinario, pero
también cual una sub área que se ha ido constituyendo dentro de los propios cultores
de la disciplina. Es por lo tanto una reflexión sobre la propia práctica de los
politólogos que intentan analizar su quehacer cotidiano en un sentido histórico.
Nuestra propia visión sobre este campo se asemeja más a un poliedro de múltiples
caras que a una esfera; las ideas de diversidad, pluralidad y complejidad cimientan
nuestra concepción de la disciplina.
Los estudios que intentan reflexionar acerca de la historia de las ciencias
sociales en América Latina comenzaron a realizarse en forma sistemática en los años
cuarenta, aunque centrados principalmente en la sociología, la que tendrá un gran
desarrollo durante las tres décadas siguientes.

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El desarrollo de las visiones críticas, muchas de ellas vinculadas con el
marxismo latinoamericano o con concepciones reactivas a la sociología de la
modernización van a ir trazando nuevos interrogantes acerca de las ciencias sociales
en la región, permitiendo agudas reflexiones sobre el papel social de la ciencia, su
función en el cambio sociedad y principalmente acerca el rol del intelectual y su
compromiso con la sociedad.
Durante los últimos treinta años se ha registrado un crecimiento sostenido de
la ciencia política en la región, con las diferencias propias de la heterogeneidad de los
países que la integran. Los principales indicadores cuantitativos lo demuestran en
varios estudios mencionados: aumento de carreras de pregrado y posgrado;
incremento de investigadores reconocidos y financiados por agencias
gubernamentales y entidades de la sociedad civil; nuevas revistas científicas
especializadas muchas de ellas logrando indexaciones importantes en los sistemas
internacionales de evaluación; creación de asociaciones científicas nacionales y
específicas de ciertas áreas; realización de eventos y congresos cada vez más
concurridos y con un incremento en la circulación de participantes de diferentes
países; aparición de nuevas carreras en regiones menos desarrolladas y una amplia
participación en asesorías y actividades vinculadas a la gestión de políticas públicas
y a las campañas electorales.
Querer dar cuenta de la historia y el desarrollo disciplinar nos lleva por los
meandros del tiempo, donde funcionan relojes cronometrados en formas diferentes,
obligándonos a atender a los silencios de las geografías distantes y al especial
discernimiento que es necesario para la comprensión humilde y parcial de la barroca
complejidad de nuestras sociedades.
Sin caer en reduccionismos sería conveniente preguntarnos acerca de la
“colonialidad del saber” subyacente en la ciencia política latinoamericana sin
reivindicaciones telúricas y manteniendo un espíritu crítico que no es monopolio de
ninguna tradición teórica y que siempre debe estar presente en esta maravillosa
aventura que es crear conocimiento sobre nosotros mismos, o sea animarnos a vernos
en el espejo.

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5. Revisión crítica de la obra (revisión de otros autores y otros estudios afines al tema
de la obra y comparación con sus visiones y aportes)
Se ha escrito mucho sobre la problemática latinoamericana, y sobre sus aspectos
históricos, especialmente en relación con Estados Unidos, y sobre las políticas que
este país ha ido aplicando históricamente en sus sucesivos períodos de gobierno, hacia
América Latina. Sin embargo, no se ha hecho un estudio profundo sobre el sistema
político latinoamericano. Al menos sobre la existencia de un sistema político
específico en América Latina que la caracterice desde ese punto de vista. Siempre se
han utilizado las tipologías políticas europeas para caracterizar al continente
suramericano, siendo que se trata de sociedades y culturas políticas diferentes.
Es cierto que existe una “geografía” llamada América Latina; lo que no
necesariamente coincide con la existencia de un sistema político que abarque esa
región. Lo más peculiar es que, lo que era considerado como la “verdad” en la
América Latina de los cuarentas, cincuentas, sesentas, e incluso hasta los ochentas;
luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la URSS en 1991,
paso a ser lo errado. Se procura mostrar el hilo conductor del comportamiento de los
sistemas políticos latinoamericanos.
América Latina se ha caracterizado por tener continuos cambios de gobierno,
la inestabilidad de los mismos, y la tendencia a conservar determinadas pautas de
mando político por un lado, frente a la intención frecuentemente fallida de cambio de
signo -ideología- en el gobierno por el otro, lo que ha sido la constante noticia y
comentario desde la década de los años treinta en todos los Estados latinoamericanos.
Lo más significativo del caso es que los países latinoamericanos, en vez de
lograr un consenso regional para fortalecer su capacidad de desempeño y
negociación, alcanzar objetivos propios de desarrollo y de resolución de sus propios
problemas desde su propia perspectiva, giran, de manera desintegrada, alrededor de
un consenso impuesto por EUA y administrado por el BM, el FMI que se ha
transformado en una “calificadora pública de riesgo internacional”, toda vez que
perdió la capacidad para prevenir crisis u operar de manera eficiente en el rescate de
aquellos Estados que tienen problemas monetarios, en el orden hemisférico, por el
BID. De esta manera, se observa que las fuerzas armadas perdieron capacidad de

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poder, aunque en algunos casos conservan una buena porción, pero particularmente
para no ser juzgadas por lo actuado durante su intervención de facto en el gobierno.
Ahora son los gobiernos “civiles” los que prestan total apoyo a los sectores
neoliberales, tanto empresarios como banca.

El neoliberalismo usado frecuentemente en nuestra cotidianidad global, sus usos y


conceptualizaciones son diversos variando desde el espacio y tiempo hasta la misma línea de
pensamiento del propio individuo o de la sociedad, tiene diferentes matices. ¿Qué
entendemos del vocablo libertad en nuestro colectivo mundial actual?

David Harvey (2015) en su libro “Breve historia del neoliberalismo” aborda este
cuestionamiento sobre la liberad y el uso que le podemos dar en el planeta:

“En una sociedad compleja, observo, el significado de la libertad se convierte en algo


contradictorio… libertades para explotar a los iguales, la libertad para obtener
ganancias desmesuradas sin prestar servicio conmensurable a la comunidad, la
libertad de impedir que las innovaciones tecnológicas sean utilizas con finalidad
publica o la libertad de beneficiarse de calamidades publicas tramadas secretamente
para obtener una ventaja privada” (p.43)

Nuestro libre albedrio nos lleva a ser los amos y artífices de nuestro propio destino. En
las ciudades se busca una vida confortable, vivir con nuestras propias reglas sin afectar el
orden o la ley del estado. El éxodo del campo a la ciudad no ha parado desde hace siglos.

La ciudad es atrayente como cautivadora, la promesa de una vida confortable en palabras


de Adam Smith en su libro “Riquezas de las naciones” condena lo que hoy sería el tercer
mundo y sus múltiples sociedades al hablar sobre las ventajas de vivir en una su civilización
moderna: “… un trabajador, incluso de la clase más baja y pobre, si es frugal y laborioso,
puede disfrutar de una cantidad de cosas necesarias y cómodas para la vida mucho mayor de
la que pueda conseguir cualquier salvaje” (p.28)

Diserto de la idea de un trabajador sumiso explotado por un insignificante salario en


comparación a lo generado por sus brazos de producción en palabras de Smith. Dócil y pasivo

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ante una sociedad que permite explotarlo para el beneficio de quienes viven la utopía
capitalista a costa de la distopía capitalista de otros.

El trabajador ideal de Smith base de la economía moderna puede si se esfuerza y


ahorra llegar a tener la vida soñada en el mundo libre capitalista. Libre de trabajar donde
quieras aunque no haya igual oportunidad para todos, libre para escoger donde vivir en base
de sus recursos, libre para gastar donde guste de los diverso establecimientos cada vez más
trasnacionales, libre de comer donde guste dependiendo si es quincena, libre de viajar por el
mundo hasta donde alcance la cartera, libre de entretenerse con lo que les plazca mientras
puedan pagarlo y libre opinión de expresar sus ideas mientras no afecte a un político o
empresario de lo contrario como el caso de los periodistas muertos en Chiapas y México en
pleno siglo XXI.

El habitante de la ciudad tiene tiempo libre pero no aspiraciones así que convierte el
consumismo en su lista de objetivo y cuando lo ha llenado todo y tiene la casa de sus sueños,
necesita una nueva meta, algo que lo mantenga en movimiento pero ¿Qué? Su vida ya esta
tan preestablecida como para que renuncie al fruto de su trabajo. Lo que poses acabara
poseyéndolo. No somos el coche que tenemos, no somos el contenido de nuestra cartera, no
somos nuestra ropa, no somos nuestras casas, somos seres humanos en este mundo luchando
por sobrevivir como todos.

La era de oro del capitalismo del siglo XX dio un entorno seguro. Tenía que demostrar
su fuerza ante el fantasma del comunismo que recorría el mundo no obstante en pleno siglo
XXI las batallas ideológicas por el papel hegemónico mundial parecen distorsionarse entre
los intereses políticos y económicos.

En un mundo de tantas libertades pareciera haber tantas como pensamos. No tenemos


la libertad de cambiar la miseria y el caos reinante entrando a la década veinte del
siglo XXI. La humanidad tiene escasa elecciones en el supuesto gran abanicos de
opciones del mundo neoliberalisado, el que no debe ser nombrado el tercer mundo
opta por migra al primer mundo en busca de mejores oportunidades al no tener otra
vía alternativa para mejorar su calidad de vida en su región de origen, provocado por
las diversas contradicciones e insostenibilidad de nuestro propio sistema regente
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mundial basado en la producción infinita de capital. Si hay libertad para todo igual
para destruir el planeta tierra en pos del enriquecimiento de privados.
Alain Rouquié nos da su visión de politólogo, sociólogo, científico social,
embajador y europeo sobre los procesos del siglo XX en la región de Centroamérica
sin tapujos de mostrar la realidad de los horrores en contra de la humanidad
encontrada y ejercida en esta región.
Desde la causa que llevo al conflicto hasta la pacificación. Rouquié

6. Bibliografía:
Rouquié, A. (1995). Guerras y paz en América Central. México D.F: Fondo de Cultura
Enconómica.
Malamud, C. (2011). América Latina, siglo XX: La búsqueda de la democracia. Madrid:
Síntesis.
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Población y recursos en Centroamérica: "el desafío del siglo XX.". Ciudad Universitaria
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Nudelman, R. (2001). Diccionario de política latinoamericana del siglo XX. México:
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Nicaragua y Centroamérica, Universidad Centroamericana.
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Harvey, D. (2012). El enigma del capital y las crisis del capitalismo. Madrid: Akal.
Harvey, D., & Varela, M. A. (2015). Breve historia del neoliberalismo. Madrid (España:
Ediciones Akal.

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