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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular de Economía y Finanzas.


Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública – IUT.
CIU Sección “K” Turno Nocturno
PNF:

INFORME

Lic. Raiza Suarez Daniel court

C.I.V. 18.154.829
“Si yo fuera diputado” (1951) es la vigésimo séptima película del intér

prete Mario Fortino Alfonso Reyes Moreno, o mejor conocido internacionalmente como
“Cantinflas”.
 
En “Si yo fuera diputado” Cantinflas interpreta a un humilde barbero que tiene de cliente un
anciano abogado con el cual intercambia cortes de cabello por lecciones de leyes. El anciano,
al ver que ya no puede seguir llevando los casos del pueblo, empieza a meter a Cantinflas al
mundo de los abogados y la defensa de juicios, teniendo de base las simples lecciones que él
le dio y claro, con la picardía inconfundible del personaje principal. Cantinflas después de
combatir algunos juicios, será lanzado como diputado del pueblo, dónde tendrá que contender
en contra de Don Próculo y sus artimañas para quitarle la diputación del pueblo.
 
Es una película que está basada en la corrupción y cliché del gobierno mexicano, donde todo
se arregla con acuerdos por debajo de la mesa, sobornos y violencia pero claro, sin dejar
atrás el humor que caracterizaba al legendario pícaro y sus películas.
 
Durante la película, Cantinflas hace sátira a lo que es el político mexicano. Esto lo podemos
comprobar notablemente comenzando por la forma en que se expresa cuando ayuda a una
mujer de unos gendarmes que están a punto de embargarla. El pícaro al llegar a escena,
comienza a dar un discurso de leyes totalmente inventadas y sin bases existentes. Es un
lenguaje completamente inculto y popular que al ser dicho en un tono autoritario, crea alusión
a que es real.
 
“Cantinflas, de manera astuta e inventiva se vale de la exageración del lenguaje para
deconstruir el discurso elaborado del poder. Este tramposo del lenguaje utiliza,
picarescamente, varios artificios para mostrar lo hueco del lenguaje. Lo hiperbólico, lo
hinchado, lo incoherente y lo irracional del lenguaje de Cantinflas enfatizan el menosprecio a
la lógica cartesiana europea del discurso racional, sistemático y coherente. Su discurso se
organiza a través del palabreo, encubriendo el sentido en vez de desvelarlo.” [1]
 
En México, los discursos políticos se basan en las mismas reglas que las del pícaro, donde no
importa si lo que se dice tiene sentido o no, si tienen bases o cifras que los comprueben, basta
con que suene convincente para el pueblo, que pinte una esperanza y que sea entonado
majestuosamente para darle veracidad. Puedo citar a Miguel Ríos cuando dice: “Es como si
Cantinflas fuera, más que nadie, el dictador mexicano del optimismo. Coquetea con la política
como si fuera el político más experimentado. Se convierte en líder y proletariado con sólo
cambiarse el sombrero o una frase”.[2] Este tipo de comportamiento, lo podemos encontrar
sobretodo en los políticos de izquierda, quienes se rebajan al nivel del pueblo, y se vuelven
sus amigos a la hora de hablar, usando una jerga coloquial y una falta de vocabulario
profesional.
 
No sólo Cantinflas usa la retórica, sino también las costumbres típicas que se presentan en la
política mexicana. Como ejemplo perfecto tenemos la escena donde Cantinflas defiende a una
mujer que es acusada de asesinar a su amante. En esta escena aparecen diferentes
personajes, teniendo cada uno su significado.
Por un lado tenemos al Juez, quien es la máxima autoridad y está representada como un
hombre perezoso, morboso y coscolino.
Tenemos también al abogado que estará en contra de Cantinflas. En este caso, el abogado
representa la verdad y la justicia ya que es el único que se apega a las leyes al margen de la
letra, sin violarlas ni una sola vez. Es la justicia real e ideal.
El caso gira en torno de Fátima, la bella y seductora prostituta que ha sido acusada de
asesinato. Fátima representa el crimen y lo ilícito.
Para terminar, está Cantinflas, quién es el abogado defensor, lleno de picardía, falta de
educación y saltándose todos los artículos y leyes como el pelado que representa en el cine.
 
Podemos empezar por la parte donde el juez, quién es la máxima autoridad, está dormido y
sin tomarle importancia alguna al juicio. Aquí observamos una metáfora en la cual se traduce
en como la máxima autoridad nunca le toma importancia a cosas que no son de su interés al
menos que le beneficien. Esto lo comprobamos más adelante cuando Cantinflas le ofrece una
cita al juez con la acusada y una amiga suya y así, el juez termina interesado en el asunto y
declarando inocente a la acusada.
 
Después tenemos la parte donde el mismo Cantinflas intenta sonsacar al jurado alardeando
de la belleza y el físico de la acusada. Enseguida aparece el abogado que está en contra de
Cantinflas, pidiendo “objeción por sugestionar al jurado con armas insinuantes”, lo cual está
completamente correcto, pero Cantinflas con su picardía termina por sobornar al mismo juez
de nuevo con la belleza que la acusada posee y le es otorgada la orden de continuar, aunque
esté violando las mismas leyes. Después, Cantinflas termina cometiendo una violación mayor,
cuando comienza a insinuarse sexualmente a la acusada, frente a todo el jurado y poder de la
ley sin tener ninguna falta ni castigo por esto. Al final, Cantinflas soborna al juez con una cita
entre la acusada Fátima y una amiga suya, y así, declaran totalmente inocente a esta y
Cantinflas termina ganando el juicio. Escribe Robert Merton acerca de esta actitud:
 
“La reacción del malandro-picaresco adquiere un carácter de anomia que puede ser definida
como la ausencia de normas de comportamiento en una sociedad inestable. Es el resultado
de la exageración cultural que conduce al hombre a obtener éxito de cualquier manera,
despreciando el apoyo de las normas y valiéndose de la violencia, de la agilidad, de la astucia,
o hasta de la sensualidad”[3]
 
Cantinflas, al ser un pícaro, podemos ver que desprecia el apoyo de las normas, se vale de la
astucia y de la sensualidad de la mujer para poder llevar el caso.
 
Esta escena es un clásico retrato hacía la realidad en la política mexicana,  en donde aunque
sepamos que los mismos políticos son los que actúan de una forma ilegal, sucia y sin
escrúpulos, siempre terminan teniendo la razón, no obstante se tengan todas las pruebas de
lo contrario.
Aunque Cantinflas sea el héroe de la película no podemos dejar pasar el hecho de que
consigue lo que quiere por medio de la corrupción y la picardía, esto se debe, según María
Casas de Faunce:
 
“La filosofía picaresca se ríe de la sociedad, de sus prejuicios y, en ocasiones, de lo que
considera sus mitos (amor, honor, patriotismo, trabajo, virtud…). Con amable sonrisa o
punzante sarcasmo penetra en la sustancia de la realidad para liberarla reflexivamente de lo
superfluo y presentarla al desnudo, como una serie de valores puros y universales
desprovistos de artificio” [4]
 
Para terminar, la parte que completa este reflejo sociocultural es cuando Cantinflas está a
punto de dar su discurso para lanzarse como candidato para diputado del pueblo y uno de sus
compañeros le dice “Échele dialéctica”. Esta frase en la cultura mexicana se refiere al uso
exagerado de palabras, a hablar de más con tal de que el público se sorprenda más que con
lo que dices, con cuánto lo dices. Carlos Monsiváis dice: “Todos los diálogos de Cantinflas lo
que intentan es rendir al interlocutor que, ante la incomprensión, acaba fatigado, desmayado y
dispuesto a aceptar lo que el otro le diga.”[5]
 
Cantinflas tenía esa genialidad de captar al Mexicano que siente que no está lo
suficientemente documentado ni tiene una cultura muy vasta, sin embargo, su forma de hablar
lo lleva a querer dar la apariencia de que sabe, cuando realmente no sabe nada.
 
Dice Gregorio Luke: “Entender a Cantinflas, es entender lo que ha pasado en México en todo
el siglo pasado”. Y es en esta misma película donde este gran actor, nos regala un cuadro
perfecto de lo que son nuestros diputados y nos pone en cara las bases mínimas y escasas
que se necesitan para llegar al poder.
 
Analizando esta peculiar forma de dialecto y discurso podemos darnos cuenta del gran legado
que el señor Mario Moreno ha dejado en la cultura habla hispana. Gran prueba está con saber
que “Cantinflada”, “cantinflas”, “cantinflear”, cantinflesco” y “acantinflado” son vocablos ya
incorporados al DRAE. Dice Fernando Díez Losada: “El hombre del dislate verbal, del
discurso deslavazado e incongruente, ha dejado, paradójicamente, una huella indeleble en el
léxico oficial de nuestro idioma.”[6]
 
 
 
CITAS
[1]  REIS PINHEIRO, Suely. Cantinflas: La parodia del lenguaje picaresco en el
cine. Ponencia en el Congreso de Zacatecas, 1997.
[2] RÍOS, Miguel. Cantinflas, humor eterno. El informador. Guadalajara, Jalisco, 2011
[3] MERTON, Robert K. Estructura social e anomia. Sociología; teoría e estrutura. Sao Paulo:
Mestre Jou, 1968.
[4] CASAS DE FAUNCE, María. La novela picaresca latinoamericana. Madrid: Cupsa, 1977.
Página 10.
[5] MONSIVÁIS, Carlos. <<Ahí está el detalle>>: El habla y el cine de México. Ponencia en el
Congreso de Zacatecas, 1997.
[6] DÍEZ LOSADA, Fernando. La tribuna del idioma. Editorial Tecnología de Costa Rica, 2004.
Página 45.

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