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ERNESTO FORERO VARGAS

Magistrado ponente

SL2509-2019
Radicación n.° 66483
Acta 21

Bogotá, D. C., tres (3) de julio de dos mil diecinueve


(2019).

Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por


DANIEL AUGUSTO CRUZ MENESES contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 3 de octubre de
2013, en el proceso ordinario laboral que instauró el
recurrente contra el DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO
NACIONAL DE ESTADÍSTICA – DANE.

I. ANTECEDENTES

Daniel Augusto Cruz Meneses llamó a juicio al


Departamento Administrativo Nacional de Estadística
DANE, con el fin de que se declarara que entre las partes
existió un contrato de trabajo a término indefinido, vigente

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desde el 27 de marzo de 2006 hasta el 19 de mayo de 2006,


que el mismo fue finalizado por parte del empleador sin
mediar una justa causa. En consecuencia, solicita el pago
de: i) los salarios dejados de percibir y la indemnización que
da lugar por la no cancelación de estos; ii) las horas extras,
los dominicales y los festivos; iii) las cesantías, los intereses
y su indemnización; iv) la sanción por el despido sin justa
causa; v) todo lo que resulte probado ultra y extrapetita; vi)
la indexación de los valores anteriormente descritos; y vii)
que en subsidió se deje sin efectos el despido.

En respaldo de sus pretensiones refirió que ingresó a


trabajar para la demandada el 27 de marzo de 2006, en el
cargo de «Digitador Censo 2.005»; que entre sus funciones se
encontraban las de «digitar formularios análogos al
Dispositivo Móvil de Captura, Computador»; que su
vinculación se dio de manera verbal mediante contrato
laboral; que inicialmente se le ofreció una remuneración de
$975.000 y luego, dicho valor, fue reducido a $924.000
mensuales; que cumplía un horario de trabajo de 12 horas
diarias, de 6:00 a. m. a 6:00 p. m.; que no fue afiliado a
seguridad social, ni le fueron reconocidas las horas extras,
recargos dominicales y festivos y, las cesantías
correspondientes al tiempo laborado; que el 19 de mayo de
2006 le notificaron la terminación del contrato, sin haberle
cancelado la indemnización por el despido injusto; que
presentó reclamación el 11 de mayo de 2009 vía fax; y que
la misma fue contestada mediante comunicaciones del 8 y
13 de junio de 2009.

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Al dar respuesta a la demanda, la parte accionada se


opuso al éxito de las pretensiones y, en cuanto a los
hechos, dio como cierto únicamente que el actor a través de
escrito adiado el 7 de mayo de 2009 presentó reclamación y
que el DANE le dio respuesta de forma negativa mediante
comunicación adiada el 8 de junio de 2009.

Propuso como excepciones previas las de falta de


jurisdicción y competencia las cuales fueron negadas en la
primera audiencia de trámite (f. os 130 a 135). Asimismo,
formuló como perentorias las de inexistencia de la
obligación o falta de causa para demandar y falta de
legitimación por pasiva; en subsidio formuló la de
inexistencia de mala fe y temeridad.

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Sexto Laboral de Descongestión del


Circuito de Bogotá, mediante sentencia del 28 de junio de
2013, absolvió al Departamento Administrativo Nacional de
Estadística de todas y cada una de las pretensiones
incoadas en su contra; condenó en costas al demandante; y
ordenó que se surtiera el grado jurisdiccional de consulta
en caso de que no fuera apelada la decisión.

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

La Sala Laboral de Descongestión del Tribunal


Superior del Distrito Judicial de Bogotá, mediante sentencia

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adiada el 3 de octubre de 2013, al desatar el recurso de


apelación interpuesto por el demandante, confirmó
integralmente la providencia impugnada y se abstuvo de
imponer costas en la alzada.

En lo que interesa al recurso extraordinario, el


Tribunal comenzó por exponer que, de acuerdo con el
artículo 66 A del CPTSS, el estudio de la alzada se
fundamentaría única y exclusivamente en relación con los
puntos objeto de inconformidad por parte del apelante
frente a la decisión de primer grado.

Conforme a lo precedente, advierte que al revisar el


recurso de apelación (f.os 158-159), el actor no presentó
queja frente a los argumentos expuestos por el a quo, los
cuales puntualmente consistieron en que el demandante no
demostró la existencia de la relación laboral, ni de «ningún
otro tipo de vínculo con las pruebas allegadas al proceso»,
que tampoco había certeza frente a los extremos temporales
del nexo, «dejando a la deriva y sin material probatorio que
permita enmarcar al operador judicial en las normas que se
invocan», por lo que encontró «razones suficientes para
desestimar todas las pretensiones invocadas».

Itera que en la apelación, la parte actora se ocupó


únicamente de hacer mención «a las pruebas que según el
inconforme no se practicaron pero no argumenta su
descontento con la decisión»; desconociendo las
consideraciones y conclusiones que tuvo el juzgado, las

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cuales reitera, versan en la inexistencia de la relación


laboral, siéndole exigible al actor «advertir en su apelación
los presuntos errores de interpretación, aplicación normativa
y de apreciación probatoria en que pudo incurrir el Juez,
relacionados y encaminados a determinar la existencia del
contrato de trabajo entre las partes», siendo evidente para el
Tribunal que no se realizó una debida sustentación del
recurso.

Seguidamente, apoyó su decir en las sentencias CSJ


SL, 10 ag. 2010, rad. 34215 y CSJ SL, 3 ag. 2010, rad.
46174, para luego exponer que «en el aparte que se acaba
de transcribir, permite concluir la obligatoriedad de sustentar
de manera puntual, los motivos de inconformidad con
respecto a la sentencia apelada, lo que en últimas da
competencia al Tribunal para el conocimiento del recurso de
apelación conforme lo dispone el artículo 66 A del C.P.T.,
modificado por el artículo 35 de la Ley 712 de 2001».

Sin embargo, el apelante se abstuvo de tal obligación,


al enumerar medios probatorios, pero sin argumento
alguno, distanciándose de exponer los motivos de por qué
se aparta del fallo del juez de primera instancia; lo que
condujo a que no se quebrantaran las razones que llevaron
al a quo a proferir tal decisión y que esta sea confirmada en
su integridad.

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por la parte actora, concedido por el

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Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende el recurrente que la Corte case la sentencia


impugnada, para que, en sede de instancia, revoque en su
totalidad la providencia del a quo, y en su lugar, acceda a
las pretensiones de la demanda.

Con tal propósito formula un cargo, el cual no


presenta réplica.

VI. CARGO ÚNICO

La censura formula la acusación así:

La sentencia acusada viola por infracción directa, por falta de


aplicación del Art. 66 A del CPLySS (sic), pues no analizó lo
dispuesto por la sentencia 070 de 2010 de la Corte
Constitucional, al declarar que es exequible la expresión “deberá
estar en consonancia con las materias objeto del recurso de
apelación”, bajo el entendido de que las materias objeto del
recurso de apelación, incluyen, siempre, los derechos
laborales mínimos irrenunciables del trabajador”, y los
artículos 22, 24, 64, 65, 66, 127, 149, 157, 158, 159, 160, 161,
164, 186, 238, 239, 249 y 306 del Código Sustantivo del
Trabajo; el art. 99 de la Ley 50 de 1990; el art. 8 de la Ley 153
de 1887.

Como desarrollo del cargo argumenta:

Al confirmar en todas sus partes la sentencia de primera


instancia, el Honorable Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, Sala de Descongestión, hace suyos los pronunciamientos
del Juzgado Sexto Laboral de Descongestión del Distrito Judicial
de Bogotá D.C., atenta contra el debido proceso y prohíja sus

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equivocadas consideraciones, porque proclama una absoluta


orfandad probatoria desconociendo así las siguientes pruebas:
Las CONFESIONES del apoderado del DANE. Fueron confesiones
espontáneas, hechas sin presión por parte del juzgado o por el
apoderado del demandante, y por lo tanto son plenas pruebas.

La presunción de ser ciertos los hechos de la demanda por la


inasistencia del DANE a la Audiencia Obligatoria de Conciliación.
Nunca la entidad demandada dio una explicación de su no
asistencia a esa audiencia, ni pidió nueva oportunidad. Esa
contumacia es plena prueba nunca controvertida.

La sanción por no contestar el Representante Legal, el


interrogatorio de parte habiendo recibido el cuestionario
respectivo. Nunca la entidad demandada dio una explicación por
no acudir a esta prueba, que resulta así ser, absolutamente,
irrefutable

No dio por probados los hechos de la demanda, estándolo. Si


hubiera atendido a las pruebas evidentes que se acaban de
citar, hubiera condenado a la institución demandada a pagar
todas las pretensiones de la demanda.

VII. CONSIDERACIONES

Sea lo primero señalar que, tal y como se ha


establecido, para la consecución del objeto de la casación,
la demanda debe reunir no solo los requisitos formales
previstos en el artículo 90 del CPTSS, sino que la
impugnación debe ser lógica, ajustada a los requisitos
mínimos de orden técnico, clara en su planteamiento,
completa en su desarrollo y eficaz en el objetivo perseguido
(CSJ SL5268-2017).

Con el fin de desatar el cargo, se hace necesario traer


a colación las consideraciones en que el ad quem soportó su
decisión, así:

[…] inicia el estudio del recurso de apelación […], señalando al

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respecto que conforme al artículo 66A del C.P.TyS.S., tal


actividad se fundará única y exclusivamente, con respecto a los
puntos objeto de inconformidad con la sentencia de primer grado.

[…] la Sala observa que el escrito de apelación visible a folios


158 y 159, no presenta ninguna inconformidad en lo que tiene
que ver con los argumentos que expuso el Juez de primera
instancia en la sentencia de fecha 28 de junio de 2013 obrante a
folios 150-157, por las siguientes razones:

En un primer nivel de análisis, el juez de conocimiento concluyó


que la parte demandante no demostró la existencia de la relación
laboral, con la accionada ni ningún otro tipo de vínculo con las
pruebas allegadas al proceso, tampoco hay certeza de las fechas
de inicio y terminación del nexo, dejando a la deriva y sin
material probatorio que permita enmarcar al operador judicial en
las normas que se invocan.

Conforme lo indicado, el a quo encontró razones suficientes para


desestimar todas las pretensiones invocadas por el activo
DANIEL ARTURO CRUZ MENESES, circunstancia por la que
absolvió a la demandada DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO
NACIONAL DE ESTADÍSTICA DANE, pues las condenas
solicitadas devenían del reconocimiento del vínculo laboral, el
cual cómo se señaló en precedencia no se comprobó en el sub
lite.

Pese a ello, el apelante, en la sustentación del recurso, no


planteó inconformidad alguna en contra de las razones que
expuso el a quo para absolver a la pasiva, pues en su recurso se
limitó únicamente a referirse a las pruebas que según el
inconforme no se practicaron pero no argumenta su descontento
con la decisión.

Itera el Tribunal que:

Como puede apreciarse, el recurrente desconoció completamente


los argumentos y conclusiones expuestos por el Juzgado Sexto
Laboral de Descongestión del Circuito de Bogotá en la sentencia
de fecha 28 de junio de 2013, reiterando que la decisión de
primer grado se fundó en la inexistencia de la relación laboral,
por lo que le correspondía al apoderado de la parte demandante
advertir en su apelación los presuntos errores de interpretación,
aplicación normativa y de apreciación probatoria en que pudo
incurrir el Juez, relacionados y encaminados a determinar la
existencia del contrato de trabajo entre las partes, circunstancia
que no aconteció en el asunto bajo estudio, resultando evidente
que no se realizó la debida sustentación del recurso, al no
exponerse inconformidad alguna, en cuanto a las
consideraciones expuestas por el juez de primer grado, que

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lleven a la Sala al estudio de la decisión.

Finalmente, luego de citar las sentencias CSJ SL 10


ag. 2010, rad. 34215 y la CSJ SL 3 ag. 2010, rad. 46174, el
juez de alzada concluyó que:

Lo expresado por la Corte Suprema de Justicia, en el aparte que


se acaba de transcribir, permite concluir la obligatoriedad de
sustentar de manera puntual, los motivos de inconformidad con
respecto a la sentencia apelada, lo que en últimas da
competencia al Tribunal para o el conocimiento del recurso de
apelación, conforme lo dispone el artículo 66 A del C.P.T.,
modificado por el artículo 35 de la Ley 712 de 2001, sin embargo
en el presente caso, el apelante se apartó de tal obligación, al
enumerar medios probatorios pero sin argumento alguno del
porqué de su desacuerdo.

Ahora bien, en el sub lite, conforme se desprende de lo


planteado en el cargo, el error que la parte recurrente le
endilga al juez de apelaciones se encuentra dirigido a
demostrar, básicamente, que el fallador de segundo grado
se equivocó «al no dar por probados los hechos de la
demanda», para lo cual, denuncia la ausencia de valoración
de las siguientes pruebas: i) «confesiones del apoderado del
DANE, hechas sin precisión por parte del juzgado o por el
apoderado del demandante, y por lo tanto son plenas
pruebas»; ii) «la presunción de ser ciertos los hechos de la
demanda por la inasistencia del DANE a la Audiencia
Obligatoria de Conciliación»; y iii) la sanción al representante
legal por la no contestación del interrogatorio de parte.

Precisado lo anterior, encuentra la Sala que la


sustentación del recurso adolece de algunos desatinos que
comprometen su prosperidad, los cuales no son

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susceptibles de corregir por virtud del carácter dispositivo


que rige al recurso extraordinario, tal como se señala a
continuación:

i) El casacionista omite señalar si el cargo está


encauzado por la vía directa (conocida como vía de puro
derecho) o la indirecta (distinguida como la vía de los
hechos). Sin embargo, la Corte entiende que el ataque se
dirige por la senda indirecta, en atención a que en su
desarrollo se controvierten los supuestos fácticos y se le
atribuye al juez de alzada la comisión de un error de hecho
con venero en la falta de apreciación de distintas
probanzas, lo que permite, razonablemente entender que,
en realidad, el quebranto denunciado es la violación
indirecta.

ii) De otro lado, en cuanto al sub motivo, también


encuentra esta Sala que, si bien, en la proposición jurídica
se indica la «infracción directa, por falta de aplicación» de las
normas enunciadas, es claro que esta modalidad de
violación, a saber, infracción directa de la norma, es un
concepto de vulneración propio de la vía directa; ya que esa
clase de trasgresión implica forzosamente el
desconocimiento por parte del fallador de los preceptos que
regulan la materia o franca rebeldía contra ellos, y en esas
circunstancias el reproche de un ejercicio judicial de tal
naturaleza debe efectuarse al margen de toda cuestión
probatoria; ahora bien, la jurisprudencia laboral ha
aceptado en asuntos excepcionalísimos que por la vía
indirecta se pueda acusar la sentencia por «falta de

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aplicación» de un precepto, como modalidad de aplicación


indebida, pero sólo cuando el error ostensible de hecho,
conlleva a que se inaplique la disposición legal que convenía
al caso. Sin embargo, la excepción que antecede no encaja
dentro del sub lite, puesto que no es de recibo sostener que
el juez de apelaciones dejó de aplicar el artículo 66 A del
CPLSS, precepto que consagra el principio de consonancia,
porque en realidad dicha norma sí fue tenida en cuenta por
el ad quem, ya que dio por establecido, a través del recurso
de apelación visible a folios 158 y 159, que el apelante se
apartó de la obligación de sustentar los motivos de
inconformidad con respecto a la sentencia fustigada,
estando la competencia del juez de alzada circunscrita a lo
expuesto en la impugnación tal y como lo señala la norma
en comento.

iii) Constituye criterio inveterado de la Sala que


cuando se acusa la infracción indirecta de la ley es
absolutamente indispensable señalar específicamente los
errores de hecho en que pudo haber incurrido el Tribunal,
singularizar los medios de convicción que supuestamente
fueron apreciadas de manera errónea y las dejadas de
valorar, precisando respecto de cada una, con total
claridad, lo que ellas prueban y cómo el juez extrajo
conclusiones fácticas contrarias a lo que objetivamente
cada medio probatorio acredita, es decir, el impugnante
frente a las probanzas que enlista, debe explicar lo que cada
una dice, la equivocación en que incurrió el fallador y la
incidencia del error en las conclusiones fácticas
fundamentales de la sentencia.

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Se dice lo anterior por cuanto en el cargo no se


especifica respecto de cada prueba qué es lo que acredita,
qué fue lo que de ella dedujo el administrador de justicia y
cuál es la incidencia de su inferencia en la decisión final.
Además, como en reiteradas oportunidades lo ha dicho la
Sala, señalar la prueba que se considera mal valorada o
dejada de apreciar por parte del juez, únicamente indica o
identifica la causa del posible yerro, pero no lo demuestra.

En el sub lite la censura no cumple con la carga


procesal descrita, como quiera que su labor se contrae a
realizar una serie de afirmaciones genéricas y
desarticuladas, distantes de explicitar de manera clara y
concreta las razones por las cuales considera que ad quem
se equivocó en el análisis de las pruebas en las que soportó
su decisión, pues simplemente se limita a afirmar que, el
Tribunal «al confirmar en todas sus partes la sentencia de
primera instancia, atenta contra el debido proceso y prohíja
sus equivocadas consideraciones, porque proclama una
absoluta orfandad probatoria».

Lo anterior deja en evidencia que el censor no hizo el


menor esfuerzo por señalar respecto de cada uno de los
medios de convicción, qué fue lo que de ellos infirió el juez
de apelaciones y qué es lo que en verdad acreditan, es decir,
que no realizó el discernimiento requerido para poner en
evidencia el supuesto yerro que cometido el administrador
de justicia de segundo grado. Al efecto, se trae a colación la
providencia CSJ AL2787-2018, que dice:

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[…] la censura omite puntualizar los yerros fácticos cometidos


por el ad quem, así como el análisis razonado y crítico de los
eventuales desaciertos, debidamente relacionados con los
medios de convicción calificados que denuncia como mal
valorados o dejados de apreciar, pues hace alusión a que «todas
las pruebas documentales resaltadas» se analizaron con error y
«otras no se tuvieron en cuenta».

En tal medida, incumple la carga ineludible de individualizar con


precisión las equivocaciones que habría cometido el Tribunal en
el terreno netamente fáctico, al examinar las pruebas calificadas
recaudadas en el curso del debate probatorio; explicar por qué
dichas falencias tendrían las características de un error de hecho
protuberante y manifiesto; así como identificar los raciocinios que
habrían propiciado un yerro de esa naturaleza, y cuál habría
sido su incidencia en la confección de la decisión recurrida.

iv) Observa la Sala que el casacionista no cumple con


la carga ineludible propia de este tipo de acusación,
consistente, en controvertir los verdaderos soportes sobre
los que fincó el Tribunal su decisión que, se iteran,
consistieron en que «el apelante, en la sustentación del
recurso, no planteó inconformidad alguna en contra de las
razones que expuso el a quo para absolver a la pasiva pues
en su recurso se limitó únicamente a referirse a las pruebas
que según el inconforme no se practicaron pero no argumenta
su descontento con la decisión», siendo obligación de este
indicar «los presuntos errores de interpretación, aplicación
normativa y de apreciación probatoria en que pudo incurrir el
juez, relacionados y encaminados a determinar la existencia
del contrato de trabajo entre las partes», y, por ende, deja
libre de cuestionamiento el argumento del ad quem para
absolver a la entidad demandada, omisión que, impediría el
quiebre del fallo impugnado, pues es sabido que es deber
imperativo del recurrente en casación desquiciar todos los
sustentos fácticos, probatorios y jurídicos de la sentencia,

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ya que con uno solo de ellos que quede indemne, éste debe
mantenerse en razón de la presunción de acierto y legalidad
que lo cobija frente al medio de impugnación que se decide.
Al efecto, se memora la sentencia CSJ SL. 18 jun. 2010,
rad. 42072:

El fallo, entonces, tiene la vocación de mantenerse inalterable,


merced a la presunción de acierto y legalidad de la que viene
precedido al estadio procesal de la casación.

Recuérdese que las acusaciones exiguas, precarias o parciales


carecen de la virtualidad suficiente en el horizonte de la
aniquilación de una sentencia en el, de por sí estrecho, ámbito de
la casación del trabajo y de la seguridad social, en cuanto dejen
subsistiendo sus fundamentos sustanciales, pues nada
conseguirá el impugnante si se ocupa de combatir razones
distintas de las aducidas por el juzgador o de no combatirlas
todas, porque, en tal caso, así tenga razón en la crítica que
formula, la decisión seguirá apoyada en las restantes que dejó
libres de ataque.

Por manera que le corresponde a quien pretenda la anulación de


la sentencia que impugna destruir todos los argumentos de
hecho o de derecho que le hayan servido de base al juzgador
para adoptarla, lo que significa que aquellos pilares del fallo que
permanezcan libres de crítica, seguirán sirviendo de puntal a la
decisión atacada.

No se olvide que el recurso extraordinario de casación no otorga


a la Corte competencia para juzgar el juicio, en la perspectiva de
resolver a cuál de los contendientes judiciales le acompaña la
razón, desde luego que su misión, a condición de que el
recurrente sepa plantear bien la acusación, se circunscribe a
enjuiciar la sentencia gravada a los efectos de establecer si el
juez, al pronunciarla, observó las normas jurídicas que debía
aplicar para definir rectamente la controversia jurídica llevada a
su examen.

v) Evidencia la Sala que la forma como se desarrolla la


acusación corresponde más a un alegato de instancia que a
los requerimientos propios del recurso extraordinario,
habida cuenta que éste no solo debe cumplir con los
requisitos meramente formales que permitan su admisión,

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sino que necesita de un planteamiento y desarrollo lógicos,


que se muestren acordes con lo propuesto en el recurso, el
cual, por la seriedad de los fines que persigue, exige que el
recurrente cumpla cabalmente con la carga de demostrar la
ilegalidad de la sentencia impugnada. Al efecto en sentencia
CSJ SL, 2 mar. 2001, rad. 15026, se señala:

Debe la Corte recordar el carácter extraordinario, rigoroso y


formalista del recurso de casación, y reiterar que este medio de
impugnación no le otorga competencia para juzgar el pleito a fin
de resolver a cuál de los litigantes le asiste razón, pues su labor,
siempre que el recurrente sepa plantear la acusación, se limita a
enjuiciar la sentencia para así establecer si al dictarla el juez
observó las normas jurídicas que estaba obligado a aplicar para
rectamente solucionar el conflicto y mantener el imperio de la ley.
Por ello se ha dicho que en el recurso de casación se enfrentan la
ley y la sentencia, no quienes actuaron como contrapartes en las
instancias.

A fin de lograr que se cumpla el objeto del recurso extraordinario,


la demanda de casación no puede plantearse aduciendo razones
a lo sumo admisibles en un alegato de instancia, en el cual es
posible argüirlas libremente, y es por eso que dicha demanda
debe reunir no sólo los requisitos meramente formales que
permiten su admisión, sino que requiere de un planteamiento y
desarrollo lógicos, que se muestren acordes con lo propuesto por
quien hace valer el recurso, el cual, por la seriedad de los fines
que persigue, exige que el recurrente cumpla cabalmente.

Al margen de lo anterior, en cuanto a lo manifestado


por el censor frente a «la presunción de ser ciertos los hechos
de la demanda por la inasistencia del DANE a la audiencia
obligatoria de conciliación»; de llegarse a estudiar el recurso,
tampoco procedería, en razón a que de acuerdo con el
criterio que ha fijado la Corte, para que se configure la
confesión es necesario que el juez indique los hechos
sujetos de confesión; se memora la sentencia CSJ SL17063-
2017:

Si se dejara de lado lo anterior, el ataque tampoco puede salir

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triunfante, dado que la confesión ficta que se dice no fue tenida


en cuenta por el tribunal, en manera alguna tiene valor
probatorio, ya que no basta con la simple constancia dejada por
el Juzgado de conocimiento en relación a la incomparecencia del
representante legal de la demandada a la audiencia de
conciliación obligatoria, o la aplicación de las previsiones
contenidas en el artículo 77 del CPTSS bajo la simple
aseveración de que se declara confesa a la accionada «sobre los
hechos de la demanda» (folio 211 del cuaderno del juzgado);
porque para su validez se requiere de la declaración del juez
instructor, en la que se exprese adecuadamente y en forma
concreta sobre cuáles hechos recaerá dicha confesión , sin que
sea de recibo una alusión general e imprecisa de ellos, actividad
que en el sub lite como se observa no se cumplió, lo cual no
mereció reparo de la parte actora en la audiencia de trámite, y en
consecuencia, no es factible como se pretende en sede de
casación, que frente a los puntos ahora en discusión, se le dé los
efectos de la confesión ficta o presunta, la cual se repite no fue
debidamente estructurada como lo exige la ley procesal.

Al respecto se puede consultar, entre otros pronunciamientos, las


sentencias de la CSJ SL, 6 sep. 2012 rad. 39506 y SL 6 feb.
2013 rad. 40498 (Resaltado por la Sala).

Por lo anterior, revisadas las diligencias, no le merece


a la Sala ningún reproche frente a la circunstancia de que
el Tribunal no le hubiera hecho producir ningún efecto a la
declaratoria de confesó aplicada en la primera instancia al
representante legal de la demandada, por la no
comparecencia a la audiencia de conciliación obligatoria, en
la medida que al momento de imponerse esa consecuencia
no se cumplió con determinar de manera particularizada
sobre qué hechos recaía tal prueba, puesto que el a quo se
limitó a decir «en la decisión de fondo que se haya de tomar
se tendrán en cuenta las implicaciones previstas en el art. 77
del CPTSS» (folio 56), exigencia que necesariamente también
ha de observarse para que se estructure esta figura
jurídica.

Así las cosas, los dislates técnicos puestos en evidencia

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impiden el quiebre de la sentencia impugnada, motivo por el


cual el fallo impugnado se conserva incólume y se desestima
la acusación.
No se imponen costas ante la ausencia de réplica.

VIII. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia dictada la Sala Laboral de Descongestión
el 3 de octubre de 2013 por el Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario laboral
seguido por DANIEL ARTURO CRUZ MENESES contra el
DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO NACIONAL DE
ESTADÍSTICA - DANE.

Costas como se indicó en la parte motiva.

Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el


expediente al tribunal de origen.

MARTÍN EMILIO BELTRÁN QUINTERO

DOLLY AMPARO CAGUASANGO VILLOTA

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