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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL COMAHUE

FACULTAD DE HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE HISTORIA

Asignatura: TEORÍA DE LA HISTORIA

Año: 2017

Primer Cuatrimestre

Localización: Bariloche

Profesor: Ariel Petruccelli

Fundamentación

El oficio del historiador es y ha sido una tarea compleja. Cierto es que este concepto, el de
complejidad, ha adquirido en los últimos años un uso tan habitual y a veces superfluo que pretende
designar demasiadas cosas, y como suele suceder en estos casos, termina no aclarando mucho. Sin
embargo, la complejidad a la que hago referencia tiene que ver con la emergencia nuevas
problemáticas y/o con nuevos enfoques a viejos problemas.
Si nos adentramos un poco en la historia de la historiografía, vemos que a través del tiempo
se han ido construyendo diferentes acuerdos respecto a problemáticas que no han sido exclusivas de
la historia, sino que han atravesado a todas las denominadas ciencias del hombre, pero que han
tenido sus peculiaridades en nuestra disciplina.

Como consecuencia de estas re-definiciones, que fueron transformaciones, se comienza a


poner en cuestionamiento los métodos apropiados para analizar al hombre que en sociedad
construye su pasado en el devenir histórico. Así, surgirán debates tempranos, ya a principios y
mediados del siglo xx, donde se pone en cuestión que el método científico sea el más apropiado
para esta tarea, cayéndose en algunos casos en escepticismo respecto a la cientificidad de la historia.
Pero también se comienzan a debatir otras problemáticas. ¿Cuál es la función de la historia, explicar
o comprender? ¿Hasta que punto puede haber objetividad? ¿La sociedad funciona como una
estructura en la cuál los sujetos serían meras marionetas de su contexto, o bien la estructura no
existe y el hombre no esta sujeto más que a su propia voluntad? ¿debe acercarse la historia a las
ciencias sociales, o bien a las humanidades? Estos debates prontamente sobrepasaron los límites de
la historiografía y se (con) fundieron con los debates de otras disciplinas. El diálogo que se generó
entre las diferentes ciencias sociales pronto mostró que el problema era más grande de lo que se
suponía, ya que no solamente se habían puesto en duda las tradicionales formas de concebir los
métodos y objetos de estudio, sino que se comenzaba a cuestionar en profundidad una forma de
pensamiento que había sido producto de una época histórica.

Para la década de los 70-80, si bien era muy fuerte la impronta marxista que había en algunos
campos del saber científico-social, también comenzaba a haber atisbos de una crisis que se veía más
amplia. Toda una batería de cambios culturales, políticos y económicos se conjugaron para dar
lugar a una crisis profunda del pensamiento: las nuevas tecnologías de la comunicación y las nuevas
teorías que fueron necesarias para explicar las mismas, los avances científicos dentro de las ciencias
naturales (donde comenzaba a comprenderse las implicancias de lo que significaba la teoría de la
relatividad, entre otras cuestiones), el descubrimiento, gracias a las nuevas herramientas de
observación, que el átomo tiene un funcionamiento tan complejo como el universo, el desarrollo de
la Física Cuántica, la influencia del cuarto poder en los procesos sociales, los diversos regímenes
represivos que pretendían imponer a la fuerza las ideas predominantes de un capitalismo que se
pretendía recuperado y golpeaba con todas sus fuerzas las resistencias que quedaban a esa barbarie
social, la caída del muro de Berlín, la disolución de la Unión Soviética, los traumas sociales todavía
no vislumbrados en profundidad de lo que había significado las dos grandes guerras y el nazismo
europeo, un movimiento estudiantil que se alzaba para decirse por sí mismo e impugnar a la
generación que les precedía y que se vivió a escala mundial, los crecientes problemas ecológicos,
por nombrar solo algunos de los cambios acaecidos en este período.

Dentro del campo historiográfico las problemáticas se diversifican. Se afianza la convicción


de que la construcción historiográfica no es ajena a los posicionamientos políticos ni a los
fundamentos filosóficos que la sostienen, pero se desarrolla también el escepticismo respecto de los
“grandes relatos” (intentando con esto romper con las filosofías sustantivas de la historia y la
teleología que en explícita o implícitamente les es consustancial), así como una creciente conciencia
respecto al carácter escritural de la historiografía, la dimensión performativa del lenguaje y la
relatividad conceptual; todo lo cual ha dado lugar a importantes debates sobre el realismo, la
representación y la objetividad históricas.

En estos tiempos de desasosiego y confusión, se hace imprescindible debatir sobre la teoría


de la historia. Repensar a partir de las nuevas problemáticas y cuestionamientos, cuál es la forma
más adecuada para construir los acuerdos epistémicos que nos permitan sobrepasar los límites con
que aparentemente nos hemos encontrado. Centrarnos en nuestro presente para reflexionar acerca
de las construcciones teóricas que han dado forma a diferentes construcciones históricas es la tarea
que se está realizando, aunque desde lugares muchas veces antagónicos.

Fundamentación metodológica
 
A la luz de cooperar en el proceso de transformación y aprehensión de diferentes
conocimientos de los futuros profesores, y teniendo en cuenta las peculiaridades del cursado de la
carrera de historia en San Carlos de Bariloche (reducción de la cantidad de horas reales,
concentración de las horas en encuentros espaciados, etc.) entiendo que la manera más propicia y
productiva para desenvolver la cursada es que se asemeje lo más posible a un Taller. 
Para ello, veo la necesidad de especificar primero como entiendo el trabajo en un aula-taller.
Según Andrade y Muñoz1, la definición primaria de Taller sería que el mismo “indica un lugar
1 Martha Cecilia Andrade Calderón y Clarena Muñoz Dagua, El taller crótico: una propuesta de trabajo interactivo,
Bogotá, Tabula Rasa, N° 2, enero –diciembre 2004. Versión digital extraída de : http://www.revistatabularasa.
donde se trabaja, se labora y se transforma algo. Si se toma su acepción para aplicarla a la
pedagogía, el alcance es el mismo; el taller es una manera de enseñar y, sobre todo de aprender,
mediante la realización de algo, que se lleva conjuntamente, mediado por una intención: la
autoformación”. Siguiendo el lineamiento de autores como Piaget, Vygotsky, Bruner, y Freire,
entre otros, considero que la construcción del conocimiento debe surgir desde la experiencia
individual pero creada en un contexto social. “Desde esta perspectiva, el modelo pedagógico del
aula como taller favorece un ambiente que propicia la construcción tanto individual como social
del conocimiento”.2 Esta modalidad, permite una relación interactiva entre los roles de los sujetos
que se encuentran  en el espacio áulico, poniendo énfasis en las relaciones que se generan entre los
estos y procurando que esas relaciones se generen en un ir y venir de reflexiones, de aportación de
ideas, en un espacio horizontal dentro del aula, pero ordenado en relación a los roles que
corresponden a cada sujeto que interactúa en el espacio.
El taller consiste en la reunión de un grupo de personas que desarrollan funciones o papeles
similares, para estudiar y analizar problemas y producir reflexiones, conclusiones o soluciones de
conjunto. El conocimiento en forma de palabra, de idea, de teoría, es el fruto de una
traducción/reconstrucción mediada por el lenguaje y el pensamiento, por lo tanto, la construcción de
conocimiento se hará a partir del debate y las reflexiones que se generen en el aula, lo cual implica
que el/la docente combina actividades tales como trabajo de grupo, sesiones generales, elaboración
y presentación de actas e informes, organización y ejecución de trabajos en comisiones,
investigaciones y preparación de documentos. “El adjetivo crítico que se vincula a la palabra
taller, alude a uno de los objetivos rectores de la educación y es el de lograr que los estudiantes
desarrollen un pensamiento capaz de cuestionar, evaluar y valorar para construir nuevos sentidos
en el proceso de aprendizaje, de tal manera que en su ejercicio se promueva la capacidad de
reflexionar sobre la validez del trabajo en equipo, el respeto por los puntos de vista de los otros a
la luz del conocimiento y del aprender a ser y construir saber, haciendo”.3

Metodología de trabajo

Las clases serán teórico-prácticas, incluyendo instancias de exposición teórica a cargo del
docente, trabajos grupales, plenarios de puesta en común de lo trabajado en grupo e instancias de
elaboración escrita. Los estudiantes deberán redactar cuatro (4) informes de trabajo práctico, dos (2)
de carácter grupal (no más de tres miembros) y dos (2) de carácter individual. Estos informes
corresponden a las cuatro primeras unidades de la asignatura, y están estructurados en torno a
debates y controversias intelectuales reales.
Se procurará que los estudiantes manejen y desarrollen el lenguaje teórico, como así también
que ejerciten el pensamiento problematizador y crítico sobre los textos y sobre las realidades extra-
textuales. Se pondrá especial énfasis en la capacidad para relacionar temas y problemáticas, tanto
como a ligar lo específicamente histórico con lo político, con lo social, y con las restantes ciencias
sociales.
Se intentará favorecer la capacidad de trabajo grupal y la participación en clase. De tal suerte,
los trabajos prácticos están pensados de tal modo que son o implican una polémica teórica entre
corrientes diferentes o antagónicas.

2 Evangelina Diaz Obando y Marta Eugenia Sánchez González, Desarrollo profesional en la universidad nacional:
construcción de un modelo para los talleres pedagógicos, Artículo digital extraído de:
dialnet.unirioja.es/descarga/4781183.pdf
3 Martha Cecilia Andrade Calderón y Clarena Muñoz Dagua, El taller crótico: una propuesta de trabajo interactivo,
Bogotá, Tabula Rasa, N° 2, enero –diciembre 2004. Versión digital extraída de : http://www.revistatabularasa.
Condiciones para aprobar el cursado de la materia en condiciones regulares

– Aprobación de los cuatro trabajos prácticos trabajos prácticos con cuatro (4) puntos como
mínimo.

– Aprobación de un coloquio final integrador de carácter oral, con cuatro (4) puntos como mínimo.

Condiciones para promocionar la materia

– Aprobación de los trabajos prácticos con siete (7) puntos como mínimo.

– Aprobación de un coloquio final integrador de carácter oral, con siete (7) puntos como mínimo.
Unidad I
Cuestiones de método

Historia y ciencias sociales. Historia de una crisis y crisis de una historia. Teoría y filosofía de la
historia. Historiografía: entre las ciencias y las humanidades. Historicismo y naturalismo. Holismo e
individualismo metodológico. Explicar, comprender, predecir.

Bibliografía obligatoria

Wallerstein, Immanuel, Las incertidumbres del saber, Barcelona, Gedisa, 2005 (2004), cap. 7 “La
historia en busca de la ciencia” y cap. 11 “La antropología, la sociología y otras disciplinas
dudosas”, pp. 97-108 y 141-158.

Arthur Danto, Narración y conocimiento, Buenos Aires, Prometeo, 2014, cap. 1 “Filosofía de la
historia analítica y substantiva”, pp. 29-48.

Bunge, Mario, Las ciencias sociales en discusión. Una perspectiva filosófica, Bs. As.,
Sudamericana, 1999, cap. 6 “Historia”, pp. 281-322.

Hobsbawm, Eric, «Partidismo», en Sobre la historia, Barcelona, Crítica, 1990, pp. 133-147.

Stern, Alfred, La filosofía de la historia y el problema de los valores, Buenos Aires, Eudeba,
1970 (1963), cap. VI “El historicismo, el derecho natural y los valores” y VII “Los límites del
historicismo”, pp. 161-211.

Popper, Karl, La miseria del historicismo, Barcelona, Paidós, 1961, Prólogo e Introducción, pp.
11-18.

Taylor Wilkins, Burleigh, ¿Tiene la historia algún sentido? Una crítica a la filosofía de la
historia de Popper, México, FCE, 1983, Introducción y cap. I, pp. 11-35.

Trabajo Práctico Nº I

Aron, Raymond: Lecciones sobre la historia. Cursos del Collège de France, México, FCE, 1996
(189), cap. VIII “La explicación histórica” y cap. IX “Explicación histórica y comprensión”, pp.
135-163.

Pereyra, Carlos: El sujeto de la historia, México, Alianza, 1996 (1988), cap. 2 “La
insuficiencia de la explicación intencionalista” y 3 “La necesidad en la historia” .

Unidad II
Teoría de la historia e historiografía en el siglo XX

Marx y el manantial marxista. Determinismo tecnológico y lucha de clases. Gramsci y la


Hegemonía. El debate Thompson – Anderson. La tradición de Annales. Historia problema.
Innovaciones metodológicas. ¿Un paradigma común?

Bibliografía obligatoria
Marx, Karl: Contribución a la crítica de la Economía Política, “Prefacio”, Buenos Aires,
Estudio, 1974 (1859).

Marx, Karl y Engels Friedrich: Correspondencia, Buenos Aires, Cartago, 1989, selección de
cartas.

Chibber, Vivek, “Qué vive y qué ha muerto de la teoría marxista de la historia”, Políticas de la
memoria, Nro 13, verano 2012/2013, pp. 225-237.

Petrucelli, Ariel, Materialismo histórico: intrpretaciones y controversias, Buenos Aires,


Prometeo, 2010, cap “La primacía de las fuerzas productivas: una crítica” y “Primacía de las
relaciones de producción: una defensa”, pp. 25-103 y 133-150.

Aguirre Rojas, Carlos Antonio: «Convergencias y divergencias entre los Annales de 1929 a 1968 y
el marxismo. Ensayo de balance global», Historia Social, Nº 16, 1993, pág. 115-141.

Burke, Peter, La revolución historiográfica francesa, Barcelona, Gedisa, 1999 (1990), cap. 1, 2, 3
y 4, pp. 15-93.

Ricoeur, Paul, Tiempo y narración. Vol. I, Configuración del tiempo en el relato histórico,
Madrid, Siglo XXI, 1995, cap. “El eclipse de la narración”, pp. 169-208.

Trabajo Práctico Nº II

Thompson, Edward: Miseria de la teoría, Barcelona, Crítica, 1989 (1978), cap. 5 “Althusser (y
Popper) contra la historia como ciencia”, cap. 7 “La lógica de la historia”, cap. 10 “Estructura y
proceso”.

Anderson, Perry: Teoría, política e historia. Un debate con E. P. Thompson, Madrid, Siglo XXI,
1985 (1980), cap. 1 “Historiografía” y cap. 2 “La acción”, pp. 5-64.

Unidad III
El “Giro Lingüístico” y la crisis de la historiografía.

¿Qué es esa cosa llamada “Giro Lingüístico”? Posmodernidad y posmodernismo. Hayden Withe y
la nueva filosofía de la historia. Historia y literatura. Historia y filosofía.

Bibliografía

Fontana, Josep, La historia de los hombres: el siglo XX, Barcelona, Crítica, 2002, cap. “El giro
cultural”, pp. 117-141.

White, Hayden: Metahistoria, Bs. As., FCE, 1998 (1973), “Introducción: la poética de la historia”,
pp. 13-51.

Ankersmit, Frank, «Seis tesis sobre la filosofía narrativista de la historia», en su Historia y


Tropología, México, FCE, 2003, pp. 71-90.
Trabajo Práctico Nº III

Pérez Zagorín, «Historia, referente y narración: reflexiones sobre el postmodernismo hoy»,


Historia Social, Nº 50, 2004.

Jenkins, Keith, «Una respuesta postmoderna a Perez Zagorín», Historia Social, Nº 50, 2004.

Cabrera, Miguel, «El debate postmoderno sobre el conocimiento histórico y su repercusión en


España», Historia Social, Nº 50, 2004.

Unidad IV
Sociología Histórica

¿Qué es la sociología histórica? Modelos teóricos e historia comparada. Influencias marxistas y


Weberianas. Michael Mann y las fuentes del poder social. Sociología histórica y materialismo
histórico.

Bibliografía

Zeitling, Irving, Ideología y teoría sociológica, Bs. As., Amorrortu, 1973 (1968), cap.11 “Max
Weber”, pp. 127-180.

Paramio, Ludolfo. «Defensa e ilustración de la sociología histórica», Zona Abierta, Madrid, Nº 38,
1986, pág. 1-18.

Skocpol, Theda, «Estrategias recientes y nuevas agendas en sociología histórica», en Ansaldi,


Waldo, Historia / Sociología / sociología histórica, Bs. As., CEAL, 1994.

Trabajo Práctico Nº IV

Anderson, Perry: «La sociología del poder de Michael Mann» (1986), en su Campos de batalla,
Barcelona, Anagrama, 1998 (1992), pp. 117-130.

Mann, Michael: Las fuentes del poder social, vol. I, Madrid, Alianza, 1995. “Las sociedades como
redes organizadas de poder”, pp. 13-58.

------ «El poder autónomo del Estado: sus orígenes, mecanismos y resultados», Zona Abierta, Nº
57/58, 1991, pp. 15-50.

Sánchez León, Pablo: «La lógica del Estado: autonomía política y naturaleza social», Zona
Abierta, Nº 61-62, 1992, pp. 29-81.

Unidad V
Exploraciones historiográficas

Historia y género. Micro-historia. Historia contrafactual. Historia del tiempo presente. ¿El regreso
de la narrativa? Avizorando el futuro.
Bibliografía

Fraser, Nancy: «¿De la redistribución al reconocimiento?», NLR¸ Nº 0, 2000., pp. 126-155.

Scott, Joan, Las mujeres y los derechos del hombre, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, cap. “Releer
la historia del feminismo”, pp. 17-38.

Aróstegui, Julio, La investigación histórica: teoría y método, Barcelona, Crítica, 2001, cap. 3 “La
crisis de la historiografía y las perspectiva en el cambio de siglo”, pp. 134-194.

Ginzburg, Carlo: «Microhistoria: dos o tres cosas que sé de ella», Entrepasados, año 5, Nº 8, 1995.