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Resumen Rapoport Completo

Historia Argentina (Universidad de Buenos Aires)

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Resumen Rapoport

Capitulo I

El modelo agro-exportador (1880-1914)

1.1.- La economía mundial y el rol de Gran Bretaña.


La Argentina se incorpora al mercado mundial hacia 1880 basado en los principios del libre cambio. Había
dos polos, de los cuales, uno era Gran Bretaña (líder del libre cambio), siendo ésta la principal potencia
exportadora de manufacturas y centro financiero mundial junto a los demás países industrializados y, en
segundo lugar, los países periféricos, los cuales eran proveedores de materias primas y alimentos.
El reinado del libre cambio alcanzo un pleno desarrollo entre la abolición de las leyes inglesas de granos,
que eliminaron el proteccionismo británico, en 1846, y la gran crisis que sacudió la economía europea
hacia 1873, originando una gran depresión entre 1873-1896. Esta fue debido a la caída de los precios en
los principales mercados mundiales, con una mayor incidencia en los productos primarios. Este proceso
fue resultado de los incrementos masivos en producción y la exportación, junto con la disminución de los
costos en el transporte nacional como internacional. A partir de 1896 los precios de eso bienes comenzaron
a recuperarse, gracias a las innovaciones tecnológicas que elevaron las tasas de rentabilidad, que habían
caído, mejorando la productividad del trabajo.
Debido a esto hubo descenso en los salarios y aumento de la desocupación, por lo que el movimiento
sindical comenzó a imponer su presencia en los países más industrializados, produciendo cambios en las
legislaciones laborales. Durante la etapa de la depresión, al disminuir la rentabilidad en las actividades
productivas de las naciones líderes llevo a volcar grandes masas de capital en la especulación financiera
en las regiones periféricos y coloniales. Además se expandió la inversión directa, que eran grandes
capitales destinados al desarrollo de la industria en países periféricos que garantizaban los movimientos
comerciales.
Hacia 1865 Alemania, Estados Unidos y Francia comenzaban a practicar una política proteccionista, con
el fin de desarrollar sus industrias, e incrementar su participación en el comercio mundial. Las políticas
liberales constituyeron la consecuencia el alto nivel de desarrollo económico previa (y protegido) de los
países que la practicaban y que les daban condiciones superiores de competitividad.
Así se desacelero el ritmo de crecimiento de la economía británica por la competitividad de sus rivales.
Este proceso de declinación se observa en los sectores básicos de la industria donde Gran Bretaña se vio
desplazada del primer lugar, hacía fines del siglo por otras naciones. Aun en la industria carbonífera, se
produjo una pronunciada declinación de la productividad per. capita.
El principal motivo se debe, por haber sido el primer poder industrial del mundo y lo difícil de mantenerse
durante largo tiempo en posiciones de liderazgo, lo que le dificulto modernizar su estructura productiva.
Las acumulaciones de riqueza, la expansión colonial, la existencia de mercados cautivos y el poder
financiero de la city privaron de la economía inglesa de incentivos para la renovación tecnológica o el
cambio de sus estructuras.
Entre 1870-1913 disminuyeron las exportaciones a Europa y los Estados Unidos, mientras que se
incremento la participación de los países periféricos. En la década de 1870 los ingleses financiaban una
parte de sus importaciones con los ingresos invisibles (gran exportador de capitales para préstamos e
inversiones). El retorno se estas inversiones, altamente rentables, junto con los ingresos provenientes de
fletes, seguros y otros servicios financieros compensaron los déficit en la balanza comercial. En 1890 en

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Argentina se erradico el grueso de las inversiones de realizados por Gran Bretaña. El sistema se
completaba con la existencia del llamado patrón-oro, el cual se instauro en 1816 y los demás países entre
1870-1890, el cual permitía establecer un mecanismo de cambio fijo entre las distintas divisas con el oro
como base, teniendo también la circulación monetaria interna una relación fija con las reservas de oro.
El Reino Unido se había transformado en un banquero mundial, proveía al resto de una divisa (Libra
Esterlina), que financiaba el incremento del comercio y los movimientos de capital. El libre comercio
aseguro un mercado formidable para los productos ingleses permitiéndole colocar sus productos en sus
distintos imperios. Por otro lado se conformaba el capital extranjero, que señalaba que la actividad de
distintas empresas y la acumulación de capitales pasaban a estar sujeta al dominio de los grandes bancos;
así crecía y se fusionaba el capital industrial.
Debido a la independencia tecnológica y financiera de los países europeos y de Estados Unidos, la crisis
de la agricultura británica, la gran disponibilidad de capitales, la búsqueda de mayores rendimientos y la
necesidad de ganar nuevos mercados para las exportaciones, explican el interés de inversores y compañías
británicas y de otros países centrales hacía las naciones de la periferia en las últimas décadas del siglo
XIX. Gran Bretaña conservaba su predominio en las finanzas internacionales. El comercio internacional
estaba abandonando las formas típicas del libre cambio para depender cada vez más de los movimientos
de capital, de la creciente concentración del poder económico de pocas empresas y de la expansión
colonial.
Inglaterra compenso la perdida de mercados intensificando sus relaciones con los países del imperio y con
el mundo subdesarrollado. Para la primer guerra mundial cae en forma abrupta la participación de Gran
Bretaña en el comercio mundial y crece la de otros países fundamentalmente EE.UU. Hacía fines del siglo
XIX y principios del XX, los factores de la producción, el capital y mano de obra se movilizan a países
periféricos de grandes recursos naturales y de escasa población. Los ciclos económicos de las economías
periféricas estaban subordinados a los países industriales, impidiendo el manejo propio de instrumentos
financieros y económicos, los que ponían en evidencia las profundas crisis de la balanza de pago.
Cuando en Inglaterra empezaba la etapa depresiva, los capitales invertidos en la periferia, retornaban a su
país de origen descargando las consecuencias de la crisis en dichos países. En Latinoamérica los productos
que exportaban encontraban sustitutos en los mercados mundiales, como el caucho, la plata o el guano.
Las estructuras internas (económicas, políticas e institucionales) heredadas de las épocas coloniales y
afectadas por las guerras de la independencia y la guerra civiles, también obstaculizaron las posibilidades
de un desarrollo económico sostenido.
Las naciones latinoamericanas carecieron de las oportunidades para industrializar sus economías, ya que
el mundo era más competitivo y con mayores restricciones, y carecían de una política explicita que lo
condujera hacía una industrialización.

1.2 El marco ideológico interno.


En 1853-1880 se establecen las bases político-institucionales y económicas del proceso al cual se lo llama
período de transición. Desde la sanción de la constitución nacional (1853), y de los códigos civil y
comercial hasta la capitalización de Buenos Aires (1880), en el país comenzó a darse el marco
institucional y la estructura política propia de un estado nacional. En esta época se elabora el cuerpo
doctrinario de ideas, desarrolladas por estadistas y políticos de la época (Alberdi, Sarmiento, etc.), que se
llamo "proyecto del 80´", que constituyo una asociación entre un conjunto de ideas y hechos, que pugnaba
por reorganizar el país con criterios modernos y una visión más liberal.
Alberdi (liberalista), señalaba la superioridad del empresario privado sobre el estado como promotor del
proceso económico. A partir de estas ideas se consolido el modelo agro-exportador basado en el libre
cambio. Así surgieron nuevos métodos de organización de la producción en el sector rural, de nuevas
perspectivas de inserción internacional y de la concreción de un nuevo orden político (proyecto del ´80).

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Las bases del proyecto del ´80, fueron el fundamento del sistema constitucional argentino y de los
principios económicos sobre los cuales este se asienta. Los Motivos que impulsaron el modelo agro-
exportador fueron:
1.- La constatación de que el desarrollo económico argentino solo podía basarse en la inserción del país en
el mercado mundial, especializándose en actividades en las que se tenían ventajas comparativas.
2.- Para que las riquezas provenientes del sistema económico pudieran aprovecharse, era necesario suplir
dos carencias básicas que sé tenia, la del capital y la de la mano de obra.-
3.- Para que sean posibles ambas cosas, se debía expandir la frontera agropecuaria, resolviendo el
problema del indio y unificar el mercado interno.
Hasta 1870, predomino la colonización oficial tendiente a asentar en el campo colonos que ayudados por
el gobierno, pudieran llegar a ser propietarios independientes y manejar sus tierras como empresarios.
Luego comenzó a prevalecer la colonización privada, para explotar tierras marginales, pero ninguna recibo
el impulso necesario y fueron abandonadas. Luego de la conquista del desierto, las mejores tierras ya
estaban repartidas, y el desarrollo agrícola se baso en sistemas de tenencia precaria de las tierras, que
marcaron el proceso inmigratorio y la evolución del sector agropecuario.
Desde el punto de vista político, Argentina se caracterizo a partir de 1880 por la coexistencia de dos
republicas, una republica abierta (preámbulo), que proclamaba el imperio irrestricto de las libertades
civiles y la apertura más amplia hacia todos lo hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino
(se buscaba un aumento poblacional proveniente de la inmigración), y una republica restrictiva, en las
cuales las libertades políticas estaban condicionadas por la estructura del poder (por ejemplo el fraude
electoral para mantenerse en el poder).

1.1. La evolución política.


El 12/10/1880 asume Roca como presidente, concentrando todos los atributos del poder, luego de derrotar
al ejército de Buenos Aires. Así las tropas del ejército nacional disolvieron la legislatura provincial y una
nueva legislatura sanciono, en noviembre de 1880, la ley provincial que cedía las tierras de la futura
Capital Federal. Días después, una ley nacional disponía la capitalización de Buenos Aires. Con la
asunción de Roca, comenzó a consolidarse el proceso de formación del estado nacional, iniciado en 1862
con la unificación del territorio nacional, hasta entonces dividido, entre el estado de Buenos Aires y la
confederación Argentina.
La reestructuración del estado nacional asumió la formación de un aparato de seguridad que otorgo al
poder central el monopolio legitimo de la violencia frente a todo percance interior o peligro exterior que
amenazara la soberanía territorial. Entre otras cosas, el gobierno argentino acordó en 1881, con el
gobierno trasandino, el tratado definitivo de los límites en la región patagónica que reconoce ese territorio
para Argentina, aunque quedaron limites pendientes.
Entre 1884-1885, se sentaron las bases para un acuerdo con Brasil acerca de los territorios situados al
oeste de los ríos San Antonio y Pepirí Guazú y las campañas militares contra los indígenas permitieron la
ocupación definitiva del sur argentino. Otras expediciones incorporaron las regiones de Chaco y Formosa
sometiendo a los indígenas de la región.
El ejército nacional era considerado como única fuerza militar del país luego de vencer al ejército de
Buenos Aires. En 1901 Roca instalo el servicio militar obligatorio y la profesionalización de cuerpos de
oficiales. La organización de una policía con jurisdicción nacional aseguro el control del orden para el
conjunto del territorio y la creación de las policías provinciales el control para cada uno de los distritos.
También se formo un aparato administrativo que implico la expansión de la burocracia central
(administración publica nacional). También se conformo un sistema de obtención y distribución de los

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recursos fiscales de la nación y el gobierno pasó a controlar la salud pública. La iglesia debió resignar
funciones a favor del estado.
Otros sucesos fueron la administración de cementerios en 1881, la creación del registro civil en 1884 y la
ley de matrimonio civil en 1888. En 1884 se sanciono la ley 1420 que establecía la educación gratuita,
laica y obligatoria. Así la educación, en manos del estado central, paso a constituirse en una importante
fuente de poder y legitimación.
La constitución de una burocracia constitucional recorto las autonomías provinciales, a lo que se sumo una
estructura judicial, federal que limito aun más las autonomías provinciales, así el poder ejecutivo nacional
fue reforzado. Para reducir las tensiones entre el gobierno nacional y los poderes locales, se recurrió a
nombrar gobernadores desde el poder ejecutivo central para tratar de garantizar el apoyo provincial a la
gestión de gobierno nacional. Bajo el lema "paz y administración", Roca puso fin a las turbulencias
políticas y los conflictos Inter. e intra regionales.
En 1886 asume al poder Juárez Celman (cuñado de Roca), el cual logra establecer dos procesos:
1.- Excluir a la oposición peligrosa para el mantenimiento del orden y hacer acuerdo con la oposición
moderada, con la que se podía transar sobre cargos y candidaturas.
2.- Los únicos que podían participar en el gobierno eran aquellos que poseían riqueza, educación y el
prestigio (oligarquía).
La construcción del estado nacional implico la integración social política y económica del país en un
orden coherente con las necesidades del crecimiento económico. Así emergió un estado estrechamente
ligado a determinados sectores económicos y sociales. La alta burocracia gubernamental que condujo este
proceso se integraba con hombres provenientes de la U.B.A. sobre todo de la facultad de derecho y
sociales. Era típico que los hijos de las clases altas completasen su educación formal con un diploma de
abogados. Los políticos profesionales que operaban en el orden nacional además de pertenecer a las
familias en la que la educación universitaria era una norma poseía orígenes sociales similares y formaban
un círculo muy cerrado, entre ellos familias tradicionales, estancieros, es decir, personas pertenecientes a
la oligarquía. Las dos terceras partes del congreso pertenecían, por sus orígenes ocupacionales y
educacionales, a la clase alta. Esta era una oligarquía que se enriquecía y disponía del poder político. Los
dos factores que facilitaron a la elite dirigente su permanencia y su capacidad de maniobra fueron:
1.- La fuerte expansión económica.
2.- Que la mayoría de la población masculina fue extranjera y por esa razón estuviera excluida de la vida
política. Los inmigrantes tuvieron inmediata incorporación a la estructura económica pero no a la política.
Las elecciones eran manipuladas lo que provoco una ruptura en 1890 durante el mandato de Juárez
Celman. La profunda crisis iniciada el año anterior, las controversias latentes desde 1880 y las divisiones
del oficialista P.A.N. (partido nacionalista nacional: clase de dirigente nacional resultado de una alianza de
Buenos Aires y el interior, con supremacía de los sectores terratenientes pampéanos), desembocaron en la
conformación de una coalición opositora, conformada con el apoyo de sectores juveniles formando la
unión cívica.
La unión cívica hacia responsable de la crisis al gobierno de Juárez Celman atacando a la corrupción y las
concesiones desmesuradas al capital extranjero. También criticaban al régimen por fraude, reclamando la
libertad de sufragio y el fin de los "gobiernos electores" que auto-elegían a sus sucesores. Se sostenía la
necesidad de establecer el voto universal y el control de las finanzas y cuestionaba el aumento de precios y
alquileres. El movimiento estaba integrado por militantes fieles a la tradición populista del autonomismo
bonaerense, en su mayoría seguidores de Mitre, cuyo lideres eran Yrigoyen y Alem. El movimiento
opositor derivo en una revolución el 27/07/1890 la cual fue conducida por el general Campos y tuvo
reducida participación de los sectores populares.
El intento revolucionario tuvo un acuerdo entre mitritas y roquitas. De esta manera sectores marginados de
la supremacía oligárquica (los mitritas entre otros) y aquellos que seguían a los renegados, pero poderos,

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Roca y Pellegrini lograron una redefinición de la alianza gobernante más inclusiva, derivando en la
renuncia de Juárez Celman y reemplazándolo Pellegrini. Así se recupero la estabilidad política y se
sentaron las bases de un plan económico que permitió la continuidad del modelo agroexportador. El nuevo
bloque de poder, dominado por el roquismo, excluyo a la tendencia populista de Alem. Desde esos años
(1890) el poder dominante de la oligarquía, al no legitimar su proyecto de sociedad mediante el consenso
y la apertura política, estuvo acompañado por un componente de debilidad.
En 1891, la unión cívica se dividió en dos líneas opuestas: la unión cívica nacional, respaldando el
acuerdo de Mitre con el roquismo con el que se cancelaba la posibilidad de lucha nacional y la unión
cívica radical, orientada hacia la intransigencia, bajo el liderazgo de Alem, luego este se suicida e
Yrigoyen lo sucede en la conducción de la U.C.R. a partir de entonces se acentuó la actitud de
intransigencia frente al oficialismo. Yrigoyen emprendió la revolución para acceder a la libertad de
sufragio, que derivo en dos nuevas sublevaciones en 1893 y 1905, las cuales fueron abortadas.
En 1894 nace el partido socialista liderado por Juan B. Justo, que sostenía un programa de
reivindicaciones sociales para los trabajadores y de reforma democrática del estado. Su desarrollo fue
dificultado por que esos trabajadores, eran, en su mayoría, extranjeros sin derechos políticos. En 1908 bajo
la inspiración de Lisandro de la Torre se fundo en Rosario la liga del sur. Representando a la burguesía
progresista, campesinos ricos y alta media alta de la ciudad, para sostener los reclamos de los productores
del litoral que tenían contradicciones con la oligarquía de Buenos Aires.
En 1914 esta liga se integro al partido demócrata progresista, creado por L. de la Torre para participar de
las primeras elecciones presidenciales bajo la vigencia de la ley Sáenz Peña. Las reformas propuestas
durante el periodo vinieron desde las filas oficialistas. En ciertas áreas (políticas, arancelarias y
cambiarias) también fue el oficialismo que adelanto las propuestas más heterodoxas. En las zonas urbanas
y rurales más avanzadas, surgieron asociaciones orientadas a la defensa de intereses sectoriales.
En 1866, bajo los efectos de la crisis lanera, un grupo de estancieros funda la Sociedad Rural Argentina,
donde tuvo comienzo el impulso hacia el proteccionismo. En 1875, un grupo conformado por artesanos,
pequeños patronos y algún empresario industrial importante, mucho de ellos inmigrantes europeos, creo el
club industrial, exigiendo la protección. En 1887, esta entidad se funciono con el centro industrial, que
representaba a los propietarios agro-industriales (estancieros, frigoríficos, etc.), así surgió la Unión
Industrial Argentina. Cuyos cargos relevantes fueron ocupados por miembros del centro industrial. En
1883 se crea la bolsa de comercio, donde se concertaban los acuerdos comerciales y se tomaban las
decisiones más importantes del país.
Los arrendatarios también se organizaron en defensas de sus intereses y como repuesta al aumento del
precio de los arrendamientos iniciaron una huelga en 1912 en Santa. Fe que precipito el nucleamiento de
los arrendatarios en la Federación Agraria Argentina. Pellegrini rompió con Roca en 1901, por sus
diferencias respecto de una propuesta de hipotecar las rentas aduaneras a un consorcio de bancos
extranjeros para consolidar la deuda pública, transformándose en partidario de una reforma electoral a fin
de terminar con los "gobierno electores" (Oligarquía), y permitir una mayor participación ciudadana.
Surgió así un sector reformista, encabezado por Alcorta y Roque Sáenz Peña, que sentaría las bases para
esa reforma electoral. Los sucesos provocaron tensiones que precipitaron la división de las elites
dominantes y la sanción, en 1912, de la ley electoral estableciendo el voto universal, obligatorio y secreto.

1.2. Las relaciones internacionales.


En 1856 Urquiza enunciaba la prioridad de los vínculos externos de un país que buscaba modernizarse.
Sus sucesores ratificarían una relación que se iría consolidando en la medida en que fueron fortaleciéndose
los flujos comerciales, financieros y humanos con el mundo trasatlántico.
Los mercados marcaban los perfiles de una relación privilegiada y cada vez más excluyente con Europa, la
agenda diplomática de la cancillería Argentina sostuvo como prioridad la defensa del espacio territorial del

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estado teniendo en cuenta una serie de dificultades con las naciones limítrofes. Estas controversias
interfirieron en la evolución económica de los países del cono sur. Estos problemas limítrofes fueron con:
1.- Luego de la guerra de la tripe alianza, Argentina tuvo una disputa con Paraguay entorno a la región
chaqueña, ubicada entre el rió Paraguay y el Pilcomayo. En 1878, mediante el arbitraje del presidente
norteamericano Hayes, quien falló a favor de Paraguay, se soluciono el conflicto.
2.- Había conflictos sobre la antigua región de las misiones jesuíticas y los ríos circundantes, pero en 1895
mediante el arbitraje de otro presidente norteamericano (Clevelant), quien fallo a favor de Brasil, se
soluciono el conflicto.
3.- La cancillería Argentina tuvo una disputa con Uruguay por la cuestión limítrofe en el rió de la Plata.
4.- Con Bolivia tuvo problemas, referido a territorios chaqueños, la puna de Atacama y la provincia de
Tarija.
5.- Con Chile se estuvo a punto de llegar a un enfrentamiento por las controversias fronterizas del espacio
patagónico, hasta que en 1881, se firmo un tratado de límites con el país vecino. Pero surgieron nuevos
entre dichos lo que genero una carrera armamentista por ambos países, hasta que en mayo de 1902 se
firmaron los pactos de mayo que pusieron fin al conflicto.
Estas querellas repercutían de modo desfavorable sobre la marcha de la economía, el clima de
intranquilidad que generaban estos acontecimientos desalentaban a los inversores y el gasto que provocaba
el equipamiento militar generaba un fuerte desequilibrio en las cuentas públicas. Los intereses ligados a
privilegiar el crecimiento económico se basaban en preservar el clima de paz y orden para que el país
pudiera dedicar su esfuerzo en dinamizar los factores de producción.
EE.UU. planteo un proyecto de conformar una unión aduanera a la cual Argentina planteo fuertes
resistencias, viendo esta situación como absurda ya que el comercio, el crédito, los capitales y la
inmigración vienen de Europa y esos eran los factores reales del progreso del país. Así la mayoría de sus
integrantes opto por proteger al vinculo privilegiado con Europa en general y Gran Bretaña en particular,
quien hacia grandes inversiones en Argentina.
Entre 1904-1908se acerco Brasil a EE.UU. y a Chile, que chocaba con la vocación europeísta de los
gobiernos argentinos, que, para contrarrestar los propósitos brasileños, se aproximo a Bolivia y Perú, en lo
que se llamo la política de las alianzas cruzadas. Finalmente la asunción de Roque Sáenz Peña distendió
las relaciones con Rió de Janeiro.

1.3. La conquista del desierto y la distribución de la tierra.


Los patrones de crecimiento de la producción Argentina se basaron en una utilización extensiva de la
tierra, como factor productivo principal. En 1826, Rivadavia sanciona la ley de Enfiteusis, que era un
sistema de arrendamientos que permitió la apropiación de grandes extensiones de tierras por parte de
pocos enfiteutistas, que con el tiempo se convirtieron en propietarios.
El crecimiento de la producción agropecuaria dependía de la incorporación de nuevas tierras, lo que
llevaba una disputa por le espacio con el indio, para ampliar el espacio de producción. Un inmenso
territorio hacia el sur y el oeste del país, que comprendía toda la región patagónica, parte de Buenos Aires
y otras zonas del interior, estaba bajo el dominio del indio, y que lanzaban invasiones llamadas malones,
contra estancias y poblados, para robar ganado y cautivos. Para contrarrestar esto hubo dos campañas de
conquistas, bajo las administraciones de Rivadavia y Rosas, que permitieron desplazar la frontera. Luego
Roca encabezó una nueva estrategia de desplazamiento de frontera, que por los nuevos desarrollos
tecnológicos favoreció al ejercito de roca en lucha contra los indígena, entre ellos se encontraban el
telégrafo, los fusiles rémington, etc., además la debilidad de los indios frente a enfermedades como la
viruela contribuyó a debilitar su resistencia. Así se logro la apropiación completa de la región pampeana,
en una operación denominada conquista del desierto.

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La conquista demandaba un gran esfuerzo de recursos, por medio de la ley 1947, del 05/10/1878, en la que
se autorizaba a emitir un empréstito internacional para tal fin, garantizado por las tierras a conquistar. En
1882 se sanciono una nueva legislación para realizar un remate en las embajadas argentinas en París y
Londres, que limitaba la compra de la extensión de las parcelas, imponiendo un tope de hectáreas, aunque
las disposiciones limitantes fueron eludidas con la utilización de los testa ferros.
En 1885 se sanciono una ley de premios para militares participantes de las campañas, que, de acuerdo con
su rango recibirían determinadas hectáreas. En 1878-1885, la mayoría debió vender sus tierras a
compañías inmobiliarias, ya que no habían cobrado sus salarios en esa etapa y debían hacer frente a las
deudas que habían acumulado. Con esta ley también se autorizo al gobierno a pagar con tierras las deudas
con los proveedores del ejército. Entre 1878-1885, el proceso de apropiación de tierras fue veloz, la
totalidad de las tierras pampeanas ya tenía dueños para 1884. Desde este año el país no tenía más tierra
agrícola que ofrecer a los inmigrantes europeos que comienzan a llegar en grandes oleadas, justamente por
este motivo.
El origen de los nuevos propietarios comprendía a viejos terratenientes y comerciantes autóctonos,
inversores extranjeros, especialmente de nacionalidad inglesa y especuladores de todo tipo. En el marco
de una valoración en alza de la tierra, se asistió a una especulación desenfrenada, que finalizo con la crisis
del ´90, cuando se produjo una caída en los movimientos especulativos y la rentabilidad paso a girar en
torno a la apuesta en producción de las tierras que en operaciones inmobiliarias y bursátiles. Aun así
muchos de los que adquirieron tierras en aquel momento mantuvieron sus propiedades y participaron
moderadamente en la especulación. La incorporación de tierras presagiaba una expansión productiva
importante, para esto se necesitaba conectar el nuevo territorio con la expansión de la infraestructura de
transporte, basado en el aporte de capital extranjero.

1.4. Inversión extranjera.


En sus primeros años, el modelo agroexportador no tuvo como factor dinámico a las exportaciones
agropecuarias. Entre 1882 y 1890 el balance fue permanentemente deficitario, debido a que en la década
del ´80 hay un gran incremento de las exportaciones. Esto ocurre, porque a partir de 1885 el valor de las
exportaciones se encuentra sobreestimado. La causa es que en ese año se suspendió la convertibilidad del
peso, la cual representaba una moneda interna devaluada. El boom de las importaciones agropecuarias
comenzaría recién después de la crisis de 1890.
Los bienes de capital y materias primas que entraron a la Argentina estaban ligados estrechamente a la
inversión extranjera en aquellos años y se hallaban destinados a desarrollarla infraestructura que el país
requería para poder incorporarse al mercado mundial como productor exportador de alimentos y otros
bienes de origen agropecuario, entre ellos material ferroviario y para la construcción de obras publicas
portuarias-sanitarias, construcción de viviendas, desarrollo urbano, insumos, hierro, acero, combustible,
etc. El uso del crédito externo y la inversión extranjera directa es lo que posibilito la expansión de las
importaciones y permitió absorber, hasta la crisis de 1890, el déficit comercial.
La primera corriente de inversiones entre 1862 hasta la crisis de 1873-1875 fue de capitales británicos. El
estado jugo un papel relevante, ya que la mayor parte de estos capitales estaba destinado a empréstitos
gubernamentales., responsabilizándose el gobierno argentino por el capital y los interese de los prestamos
tomados. El destino de los empréstitos fue muy variado en el cubrimiento de las necesidades
presupuestarias, fue destinado a gastos militares, obras de infraestructura y construcción de vías férreas.
Además hubo un flujo de inversiones directas a cargo de compañías privadas (FF.CC., empresas de
servicios públicos, bancos y empresas industriales). Estas primeras inversiones tenían el objetivo de
expandir las exportaciones británicas y vender servicios.
Este capital extranjero ocupaba un lugar destacado en la economía Argentina. Los recursos nacionales
jugaron un rol significativo en la primera etapa de formación de capital, ayudado por la inversión externa.

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Estos capitales externos se radicaron en el país sin un control adecuado, permitiendo en la década del ´80
el desenfreno especulativo que conduciría a la crisis, por ejemplo los frigoríficos que tuvieron prácticas
monopólicas que perjudicaron a los productos nacionales.
Lo que determino la conducta de los inversionistas extranjeros, en especial los ingleses, fue la alta tasa de
rentabilidad de sus inversiones. Además el mercado ingles de capitales disponía de una amplia masa de
recursos financieros y estaba buscando la apertura de nuevas áreas. Las inversiones inglesas en la
Argentina representaban entre el 40 y 50% de las inversiones totales de Inglaterra hacia 1889 en el mundo,
desempeñando así un papel primordial en la actividad industrial y financiera inglesa.
La razón que inducía a esperar una alta tasa de retorno de capital era la posibilidad de poner en producción
los enormes recursos potenciales de la pampa húmeda. La crisis marco un punto de inflexión en la
inversión extranjera que, sumado a la fuerte carga de la deuda externa, origino un saldo negativo en la
balanza de pago. Pero como en ese momento comenzó el boom de las exportaciones agropecuarias, este
hecho logro equilibrar la balanza de pago.
Recién a comienzo de 1900 el capital extranjero volvió a entrar en el país con un origen más diversificado:
británicos, alemán, francés y norteamericano. Las inversiones extranjeras tuvieron un neto predominio en
ferrocarriles y en empréstitos públicos. La base era la construcción de una amplia red ferroviaria que
sirviera al desarrollo de la producción agropecuaria a costos competitivos en el ámbito internacional.
Para fomentar la inversión extranjera en ferrocarriles, el estado comenzó a garantizar a las empresas
beneficios mínimos que llegaban hasta el 7% del capital empleado, las concesiones adyacentes a las vías,
la introducción de material libre de derechos y la ley Mitre de 1907, que eximia a las empresas del pago de
todo tipo de impuestos nacionales, municipales o provinciales. Lo que constituyo un gran estimulo para la
inversión ferroviaria.
El ferrocarril permitió la puesta en producción de extensas regiones, incorporando nuevas economías
regionales, y aseguro un transporte rápido y barato de los productos agropecuarios exportables hacia los
grandes puertos. También facilito la introducción de manufacturas importadas en el interior del país,
completando así la integración en el esquema de división internacional del trabajo. Consolido la situación
de Buenos Aires como principal centro económico del país, centralizando las terminales en dicha ciudad
(país abanico).
En 1914 las principales compañías ferroviarias (FF.CC. Sud, Oeste y Central Argentino) eran de capital
británico y en segundo lugar las compañías (General de Buenos Aires y El Rosario Puerto Belgrano) eran
de capitales franceses. Los empréstitos públicos nacionales, municipales y provinciales, realizados
mediante la colocación de títulos en mercados financieros internacionales, fueron bien vendidos y
cotizados. Aunque en 1890 la confianza de los inversores disminuyo, revelando la fragilidad con que el
estado controlo el proceso de endeudamiento extremo.
Además el gobierno emitió cedulas hipotecarias, con una tasa de interés, y doble garantía. Estas tierras
estaban hipotecadas y el gobierno las utilizaba como respaldo sobre obligaciones de distintos bancos de
origen estatal. Estas células fueron los instrumentos de especulación más importante antes de la crisis de
1890. Las células eran bonos al portador garantizados por el estado nacional, que cotizaban en Londres y
además eran vendibles en la bolsa de valores local. Las grandes especulaciones por estos instrumentos
hicieron que se sancione en 1888 la ley 2287 que fijaba los intereses en oro. Los servicios de la deuda
externa se transformaron en una pesada carga que solo pudo ser compensada temporalmente cuando la
balanza comercial comenzó a tener fuerte superávit a partir de 1891.
Otros rubros de inversión de capital extranjero, además de empréstitos y ferrocarriles, fueron los bancos,
compañías de seguro, empresas de servicios públicos, obras portuarias, empresas industriales (casi todas
de transformación de productos primarios, de las cuales los frigoríficos constituyeron las más relevantes),
compañías de tierras y explotaciones agropecuarias.

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Las instituciones financieras y de seguros fueron de las más lucrativas del conjunto de inversión externa.
Gracias a los frigoríficos, Argentina fue el pionero en la exportación a Europa de carnes refrigeradas y
congeladas, estando antes su industria basada en la producción y exportación de lanas, cueros y carnes
saladas que competían en los mercados mundiales con productos de mayor calidad.
El capital británico primero y luego el norteamericano, tuvieron un papel decisivo en este proceso. En la
etapa inicial de la instalación de los frigoríficos, entre 1882-1906 los capitales eran nacionales o de
Inglaterra. En 1907, la Swift adquirió un frigorífico de origen ingles "la Plata Cold Storage", comenzando
así la radicación de empresas norteamericanas del llamado "Trust de Chicago", que se caracterizaba por
calidad, bajo precios de materias prima y los bajos costos de mano de obra.
En 1912 Estados Unidos tenía predominio en capitales invertidos, controlando el 58% de las
exportaciones de chilled (carnes enfriadas). Así el capital extranjero tenia una fuerte incidencia en la vida
económica del país y contribuya a rediseñar su perfil agroexportador. Como vemos tuvo un papel
preponderante en la industria ganadera pero no así en la producción agropecuaria donde tuvo en papel
secundario.

1.5. Población e inmigración.


El lema de Alberdi era "gobernar es poblar", que manifestaba la necesidad del país en aquel momento. En
1810 la primera junta de gobierno expreso que " los extranjeros que no estén en guerra con nosotros
podrán trasladarse a este país francamente, gozaran de todos lo derechos de ciudadanos y serán protegidos
por el gobierno los que se dediquen a las artes y las culturas del campo".
En 1876 se dicta la ley 817 (ley Avellaneda) que procuro vincular la inmigración a la colonización de
extensos territorios hasta entonces inexplorados, creándose así un departamento de inmigración
dependiente del ministerio de agricultura, reglamentando el ingreso de inmigrantes y se estableció una
serie de medidas para estimular su radicación en el país.
Las causas de la masiva inmigración fueron: la eliminación del problema del indio con la campaña del
desierto de Roca, el fin de las guerras civiles y la consolidación del gobierno nacional, contribuyendo así a
acelerar las corrientes inmigratorias al estabilizar la vida política y económica del país. También fueron
factores en el orden internacional las depresiones económicas de los años ´80 y ´90 que afecto a los países
europeos, mayoritariamente fueron inmigrantes campesinos italianos por la fuerte competencia de los
productos agrícolas en el mercado mundial. En el caso de los españoles, por la definitiva decadencia del
imperio colonial y la precariedad de la base productiva. La inmigración mayoritaria que llega al país no
presenta ciertas características que pretendían nuestros gobernantes ya que no procedían de países
anglosajones o nórdicos. Entre 1885-1915 la tasa de inmigración supero a la del crecimiento vegetativo.
El movimiento de la inmigración refleja la capacidad de Argentina de integrar la fuerza de trabajo
extranjera. Entre 1890-1930 la creciente demanda del sector urbano, especialmente en Buenos Aires y
otras ciudades, como consecuencia del desarrollo de infraestructura y de las actividades terciarias, fue el
polo de atracción de los inmigrantes. Se destaco el caso de la inmigración golondrina, que desocupados
durante el invierno del hemisferio norte, se desplazaban para trabajar en las cosechas del verano del
hemisferio sur. Estas emigraciones golondrinas se debían a severas crisis económicas en sus lugares de
origen, y en menor medida por problemas de persecución política o racial.
La inmigración golondrina era atraída por los altos jornales abonados en las actividades agrícolas del país,
la ganancia obtenida por los trabajadores inmigrantes durante una estadía de seis meses era equivalente a
los jornales europeos de hasta un máximo de cien días de labor.
Las crisis económicas, en especial la de 1890 produjeron un descenso pronunciado en el número de
inmigrantes. Los trabajadores se trasladaban a lugares donde estaban a su disposición muchos más
recursos de los cuales había en su patria, siendo determinante cuatro variables:

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1.- disponibilidad de tierras.


2.- disponibilidad de capital.
3.- diferencias saláriales.
4.- el volumen de la demanda de trabajo.
Las tierras argentinas ya habían sido apropiadas, antes de la expansión de las fronteras, por lo cual Estados
Unidos y Canadá, ofrecían mejores condiciones. Hacia 1880 la política de colonización oficial Argentina
había sido abandonada y la colonización privada disminuía o estaba en manos de especuladores. El acceso
a la propiedad de la tierra se había vuelto difícil por que las principales tierras ya estaban distribuidas y la
valorización de sus precios imposibilitaba su adquisición. Por el contrario, la creciente demanda del sector
urbano (Buenos Aires y otras ciudades), como consecuencia del desarrollo de la infraestructura, de las
actividades terciarias y de la paulatina ampliación del mercado interno, fue un polo de atracción para el
inmigrante, aunque no coincidiera con los objetivos de la política inmigratoria. Así la población urbana
creció a un ritmo más sostenido que la población rural.
La proporción de extranjeros se eleva, hasta la tercera parte de la población total. Así la Argentina siendo
un país agropecuario desde principios de siglo su población era urbana, lo que refleja el crecimiento de
actividades secundarias y terciarias complementarias al modelo agro-exportador.
 
1.8. La situación social.

1.8.1 Las condiciones de vida.


Los propietarios terratenientes y quienes controlaban el comercio exterior lograron incrementar de manera
notable su riqueza, hecho que se puso de manifiesto en el proceso de concentración de la tierra en muy
pocas manos, en la construcción de amplios palacetes o las excentricidades a la hora del turismo. En los
centros de placer europeos, la palabra argentino se convirtió en sinónimo de riqueza y lujo. Los grandes
palacios de la aristocracia en torno a la plaza San Martín, en Buenos Aires y los petit Hotels de Barrio
Norte eran comparables con residencias urbanas de Inglaterra.
El fomento y el desarrollo desenfrenado de los negocios, de los capitales, las obras públicas, de las
concesiones, generaron una irresistible ola de especulación sobre los fondos públicos, de tal suerte que
convirtió al país en una inmensa casa de juego. Esto trajo como consecuencia la corrupción, el despilfarro,
el afán del oro, la riqueza fácil y el lujo improvisado que dio lugar al tipo denominado rastacuero (rico que
deslumbra en Europa con excesivos gastos y la exhibición de su fortuna tan rápidamente adquirida como
gastada).
En los sectores populares el tema resulta más controvertido. Una parte de la riqueza se filtraba hacia las
capas inferiores de los principales centros urbanos como Buenos Aires y Rosario, donde, los sectores
populares habrían estado bien alimentados, decentemente vestidos y educados hasta cierto grado. En el
interior, había profundos desequilibrios regionales en la calidad de vida. Esto se debe a que, el vertiginoso
aumento de las poblaciones y el desarrollo urbano impulsados por la inmigración produjeron en las
principales ciudades un considerable aumento de la mano de obra disponible, lo que origino una paga baja
y condiciones de trabajo precarias y extenuantes.
A mediado de 1880 comienza un largo periodo de deterioro del salario real, como consecuencia de la
inflación creciente y los efectos de la crisis de 1890, situación que se prolonga hasta promediar la ultima
década del siglo. 1885-1891 el salario real del obrero experimento una reducción del 54%. En 1886-1896
hubo un descenso de los salarios reales, atribuido a la depreciación de la moneda. Se sostiene que los
precios se ajustaban a una velocidad mayor que los salarios. Esta situación se debe a la desvalorización del
peso frente al oro, cuya tendencia era reforzada por la especulación de los comerciantes. Desde 1896 los
salarios repuntan hasta 1899. Entre 1899-1903 se volvió a deteriorar el salario, pero un incremento de la

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demanda de mano de obra entre 1904-1906 favoreció un aumento general de salario. Desde 1906-1914 se
produjo una aceleración en precios y alquileres que anulo dichas mejoras. Frente a estas circunstancias, las
familias trabajadoras, recurrían al trabajo de mujeres y niños y a la industria a domicilio como recurso
para suplementar sus magros ingresos y equilibrar sus presupuestos.
En 1883-1911 se produjo un incremento de los salarios reales que beneficio a los trabajadores urbanos no
calificados como a los rurales. Hay dos subperíodos entre 1883-1899 y 1901-1912: Entres 1883-1899, los
salarios reales de ambas categorías de trabajadores se incrementaron. Pese a la depreciación de la moneda
y la fuerte emisión monetaria, los precios subieron menos que en el siguiente subperíodo en el que existió
estabilidad monetaria Y el otro periodo entre 1901-1912, los salarios iniciaron una declinación hasta 1909
para recuperarse entre 1910-1912. Los precios de los artículos de consumo dependían de oscilaciones de
la tasa de cambio y también estaban influidos por los precios internacionales. La rápida expansión del área
cultivada entre 1880-1900 permitió la absorción de gran cantidad de mano de obra, mientras que a partir
de 1900 la expansión de cultivos se mantuvo, pero a un ritmo decreciente. Los alquileres descendieron en
los años ´90 y experimentaron una fuerte alza a partir de 1907.
El crecimiento poblacional y el masivo asentamiento de los inmigrantes en la ciudad de Buenos Aires
produjeron el aumento de los alquileres. Esto motivo en 1907, una insólita huelga de inquilinos que se
inicio en Capital Federal y extendió al interior del país, en reclamo de una rebaja sustancial de los
alquileres y de la mejora de las condiciones higiénicas de los inmuebles.
Otro impacto negativo sobre las condiciones de vida de los sectores populares urbanos fue que las casas de
inquilinato o conventillos pasaron a ser las viviendas de muchos inmigrantes extranjeros, de inmigrantes
nacionales, artesanos, pequeños comerciantes y vendedores ambulantes. Estos alojados en aquellos viejos
inmuebles sobrevivían aislados.
En la zona rural pampeana el efecto del sistema de arrendamiento condiciono las posibilidades de ascenso
social de los inmigrantes. Fueron muy pocos los casos en que pudo pasar del status de peón a propietario.
Estos construían una vivienda precaria, debido a que en las zonas agrícolas, la corta duración del contrato
de arrendamiento exigía al arrendatario que construya su propia casa y, como no se le asegura más de
cinco años de ocupación, no construye una buena vivienda, aunque su situación financiera se los permita.
Por ende, la construye de adobe y techo de paja o zinc, así el interior del hogar del agricultor reflejaba sus
condiciones de vida inestable.
En las proximidades de la primera guerra mundial el precio de los arrendamientos aumento. El
terrateniente tenía el fin de proteger su nivel de beneficio y en lugar de intensificar la explotación
mediante mayores inversiones prefirió resarcirse realizando sucesivos aumentos en los precios de los
arrendamientos. En 1912 reaccionaron los arrendatarios, cuya reacción agraria se denomino el "grito de
Alcorta". Dichos agricultores pidieron la unificación del precio de los arrendamientos. Reclamaron la
prolongación de los contratos y la rebaja de los arrendamientos en dinero, el derecho para criar animales
domésticos y dedicar una parte al predio del pastoreo, la libertad para contratar seguros y maquinarias.
Hubo una caída de salarios hacia 1904 lo que produjo que el inmigrante golondrina no valla al interior, ya
que no podrá economizar lo suficiente para su viaje de ida y vuelta. Las condiciones laborales de los
trabajadores eran realmente muy precarias, habiendo características casi feudales del trabajo en los
azucareros. El reclutamiento de mano de obra indígena se hacia a través de contratos que solo
beneficiaban al reclutador, que los indios, carentes de instrucción, firmaban conforme a previos
entendimientos verbales, conque los reclutaban. Los salarios inferiores a los de un trabajador urbano, se
abonaban con vales que debían cambiarse por productos que vendían en el almacén de la propia empresa,
lo que era realmente un abuso. Así se mantuvieron por muchos años condiciones de desigualdad y pobreza
en gran cantidad de regiones del país.

1.8.2. El Estado, el movimiento obrero y las corrientes ideológicas.

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Las organizaciones que antecedieron al movimiento obrero argentino se conformaron con artesanos y
trabajadores de origen inmigratorio, se constituyeron sobre la base de los principales oficios artesanales y
con propósitos mutualistas. Hacia fines del siglo XIX había dos categorías de trabajadores:
1.- Los asalariados ocupados en las pequeñas fábricas y talleres, en el transporte, en las empresas de
construcción y en el comercio mediano y grande. Sus condiciones de trabajo y remuneraciones tendían a
fijarse conforme a la oferta y la demanda del mercado laboral y a los niveles de productividad.
2.- Trabajadores autónomos, empleados de servicio domestico y estatales, que estaban sujetos a
condiciones de contratación y remuneraciones que respondían a una dinámica diferente de la del otro
sector de asalariados.
A partir de 1880, aparecieron las primeras agrupaciones o sociedades que reflejaban la resistencia de los
trabajadores al sistema. A partir de 1887 se incremento el número de huelgas, teniendo las primeras como
objetivo principal el aumento de los salarios, aunque luego se orientaría al logro de la reducción de la
jornada laboral. En junio de 1890, el comité internacional obrero eleva una solicitud al congreso nacional.
Pedía la limitación de la jornada laboral a un máximo de 8 horas para adultos, a la prohibición del trabajo
de los menores de 14 años, la abolición del trabajo nocturno, especialmente para mujeres y menores, la
prohibición de ciertas industrias y sistema de fabricación perjudiciales para la salud de los trabajadores, en
la prohibición del trabajo a destajo, la implementación del seguro obligatorio para accidentes laborales,
creación de tribunales especiales para arbitrar sobre diferencias entre patrones y obreros, etc. No obstante
la crisis de 1890 produjo una disminución momentánea de la protesta obrera.
La evolución organizativa de los asalariados estuvo acompañada por la actividad de las corrientes políticas
e ideológicas. La Federación de Trabajadores del la Republica Argentina gestada en 1891 se disolvió ya
que no pudo resistir la oposición de los anarquistas y la crisis del ´90, dicha federación publico el
periódico el obrero, luego en 1894, comenzó a publicarse la vanguardia que asumía la defensa de la clase
trabajadora. Había una fuerte lucha entre anarquistas y socialistas por la dirección del movimiento obrero.
La predica anarquista no pudo ser contrarrestada por los socialistas determinando la prevalecía anarquista
en las primeras luchas sociales de la Argentina. Las condiciones que favorecieron a la difusión del
anarquismo gracias a la inmigración fueron:
1.- Que los inmigrantes provenientes de Italia y España tenían influencia anarquista.
2.- Debido a la precariedad en la que se encontraban por la crisis de ´90 y los ciclos recesivos.
3.- Ya que estaban marginados de la política, ya que no podían votar, y a los únicos que podían acudir eran
anarquistas.
4.- La predica atraía mas a trabajadores artesanales que industriales.
Su preferencia por la acción directa era la huelga general como método de lucha de los sindicatos. El
periodo 1900/1910 se caracterizo una fuerte conflictividad. La sindicalización se expandió acompañada de
conflictos y huelgas generales, sobre la base de mano de obra concentrada en talleres medianos y
pequeños, al igual que los trabajadores del sector del transporte. Así surgieron dos centrales obreras:
1.- La Anarquista Federación Obrera (F.O.A.) creada en 1901, y luego denominada F.O.R.A. en 1904.
2.- La socialista unión general de trabajadores (U.G.T.) en 1902.
La FORA se transformo en la central más dinámica y activa del periodo, con su predica anti-estadística y
apolítica. Entre 1902-1910 se produjeron 7 huelgas generales de importante manifestaciones callejeras en
una de las cuales un obrero anarquista asesino al jefe de policía Ramón Falcón, lo que obligo al gobierno
decretar el estado de sitio, también se clausuraron locales gremiales, se impidió la edición y circulación de
la prensa obrera y se detuvo a numerosos dirigentes obreros.
En 1910 se reanudo la agitación sindical. Antes de declarar otra huelga general el gobierno estableció
nuevamente el estado de sitio, reprimiendo y descabezando durante varios meses al movimiento obrero. A
partir de entonces, el anarquismo perdió su papel dominante sobre el movimiento obrero y la organización

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sindical se debilito. Así emerge el socialismo, que propuso como alternativa la constitución de
organizaciones obreras fuertes, estables, con un funcionamiento orgánico, mejor pautado que los
sindicatos anarquistas, etc.
En lo político, fomento la participación electoral de los argentinos y la naturalización de los extranjeros
con el mismo objetivo. En lo económico, propuso la organización de cooperativas. Y en lo social,
desarrollo el mutualismo, la educación del adulto y el menor, trasmitiendo su fe en la ciencia y la moral. A
través de la UGT, el socialismo logro su supremacía.
En 1906 se forma una nueva corriente ideológica dentro del movimiento obrero "el sindicalismo
revolucionario". Su ideología era la acción directa y a la huelga general como método de lucha gremial. A
fines de 1906, desplazaron a los socialistas de la dirección de la UGT, aproximándose a la posición
anarquista. En 1909 se creo "la Confederación Obrera Regional Argentina", dentro de la cual se disolvió la
UGT, conservando la estructura organizada de esta ultima.
La política del Estado intervino en los conflictos laborales, reglamentando la vida de los sindicatos,
derechos y obligaciones. La actividad huelguista también fue combatida por el gobierno mediante la
represión legal. El 22/11/1899 el senado aprobó la ley de residencia, dicha ley autorizaba al poder
ejecutivo a expulsar a todo extranjero cuya conducta fuera considerada peligrosa para la seguridad
nacional o el orden publico. Esta ley no logro solucionar la conflictividad social y debió recurrirse a
menudo a la declaración del estado de sitio cuando se enfrentaran trabajadores y policías.
En 1910 la cámara de diputados aprobó la ley de defensa social, sancionada por el senado, debido a que
estallo una bomba en el teatro Colon. La ley prohibía el ingreso al país de aquellos extranjeros que
hubieran cumplido condenas por delitos comunes, de anarquistas y de quienes hallan tenidos antecedentes
contra funcionarios públicos. Además prohibía la existencia de toda asociación con doctrinas anarquistas.
Como consecuencia esta ley resulto ser un instrumento efectivo para reprimir el anarquismo y en menor
medida del socialismo.
En 1904 J. B. Gonzáles presento al congreso un proyecto de código nacional de trabajo, que tendía a
regular las relaciones entre empresarios y asalariados. Dicho proyecto instituía el contrato de trabajo, sus
formalidades, los salarios, las condiciones de pagos, las responsabilidades de las partes, su duración y
extensión. Establecía la obligación empresaria de indemnizar los accidentes de trabajo. Implantaba la
jornada laboral de 8 horas (semana laboral de 48 horas para adultos y de 44 horas para menores entre 16-
18 años). Fijaba el descanso dominical, regulaba las condiciones laborales de mujeres y menores, etc. A
partir de esta ley se creo la junta nacional de trabajo para asesorar al gobierno en materia laboral. Luego se
creo los tribunales de conciliación y arbitraje para intermediar sobre posibles controversias en los
contratos de trabajo. El FORA y la U.G.T. repudiaron el proyecto, no siendo aprobado este primer intento
de legislación laboral en el congreso.
En 1905 se sanciona la ley de descanso dominical, aunque el beneficio quedaba limitado al ámbito
capitalismo. En 1907 se sanciona la ley que procuraba la protección de la salud, la seguridad, la
instrucción y la moralidad de los menores y las mujeres, estableciendo que los menores de 16 no trabajen
mas de 8 horas por día, ni más de 48 horas semanales, prohibiendo el trabajo de estos en horarios
nocturnos, y que las mujeres tendrían un mes de licencia luego de dar a luz.
Luego de 1912 se genero un excedente de mano de obra que presiono sobre el movimiento obrero y sus
posibilidades reivindicativas. La crisis económica iniciada en 1913, como consecuencia de la declinación
de las exportaciones y la caída de la construcción provocada por el cese de los prestamos y las inversiones
extranjeras, se tradujo en un abrupto crecimiento de la desocupación, luego con la primera guerra mundial
se acentuaron los efectos de la crisis. Las causas principales de la desocupación fueron:
1.- Descenso de la actividad de la industria de la construcción.
2.- Deficiente estructura de distribución de mano de obra, características del modelo agroexportador.

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El gobierno atendió a los desocupados mediante dos decretos en 1914. Formo una comisión de socorros
que coordinaba la acción de las instituciones de caridad. El otro decreto ordeno a la Dirección de
Inmigración, que provea de alojamiento y manutención a los desempleados sin medio de subsistencia,
dichos desempleados deben estar certificados por la Comisión de Socorros. Además la municipalidad de
Buenos Aires estableció cocinas populares.

1.9. El sector agropecuario.

1.9.1 La agricultura.
Entre mediados de 1870-1914 la expansión de la agricultura fue notable. El sector ganadero aunque de
manera más lenta, también tuvo sus avances. Los cambios en la agricultura estuvieron muy relacionados
con la evolución de la ganadería, ambos se condicionaron mutuamente a través de la interacción de los
cultivos de alfalfa y la siembra de cereales. En los años previos a 1880 la producción agrícola era muy
escasa y el mercado interno se abastecía importando trigo y otros cereales. La falta de medios de
transporte y su alto costo, la existencia dominada por indígenas, impedía expandir la frontera agrícola-
ganadera y creaba una permanente inestabilidad en las áreas de producción, donde la mano de obra y el
capital eran insuficientes.
La introducción del FF.CC., la derrota total del indio y la llegada masiva de inmigrantes resuelven en parte
esos problemas y hacia 1890 el sector agrícola comenzó a crecer aceleradamente. La expansión de la
frontera soluciono el problema de la escasez de la tierra y además permitió ampliar el tamaño de las
parcelas haciéndolas más rentables. Los precios de las tierras aumentaron y esta estaba sustentada en gran
propiedad terrateniente, por lo que la explotación agrícola tendrá como base el arrendamiento.
El FF.CC. disminuyo el costo de los fletes, facilito la movilización de mano de obra y difundió el cultivo
de cereales, en especial el trigo. En sus adyacencias fueron apareciendo pueblos, ciudades y obras de
infraestructura que facilitaron la comercialización de los granos. Así el mapa agrícola-ganadero
experimento grandes cambios al incorporarse a la agricultura por medio del FF.CC. zonas hasta entonces
marginales o dedicadas exclusivamente a la ganadería. El incremento de la exportación de carnes de buena
calidad, obligo mejorar al plantel ganadero, reemplazando los pastos duros por más blancos. Se introdujo
así el cultivo de la alfalfa y las tierras comenzaron a dividirse en lotes y a arrendarse para dedicar los
campos a la siembra del trigo y del maíz dejándolo luego con alfalfa para el engorde del ganado vacuno.
Hasta 1890 el aumento de la producción agrícola solo sirvió para cubrir la demanda interna, pero en poco
tiempo la Argentina se transformo en una gran exportadora de cereales. Los bajos costos de producción,
logrados por la disminución de los gastos de transporte, la amplia disponibilidad de tierras y las formas
predominantes de exportación, basadas en el arrendamiento, hicieron posibles las exportaciones argentinas
y las volvieron competitivas. A su vez la crisis agrícola europea y la desvalorización del papel moneda
hicieron posible este resultado.
El proceso de mecanización del agro contribuyo a suplantar la falta de brazos y aumentar el tamaño de las
chacras. Las importaciones de maquinaria agrícola cubrieron esta necesidad ante la carencia de una
producción nacional, ingresando en gran numero al país cosechadoras y trilladoras de 1891-1910. La
tecnología apuntaba a reemplazar mano de obra, considerada cara y escasa. También existían notables
diferencias en la incorporación de tecnología entre los distintos tipos de explotaciones. Las explotaciones
familiares disponían de una dotación de maquinarias notoriamente inferior a la de los mediano y grandes
propietarios o a la de los arrendatarios de tipo capitalista.
Había grandes dificultades para acceder a la propiedad de la tierra, esa dificultad se debía al difícil acceso
al crédito, lo que perjudica su obtención. Además Argentina se encontraba subordinada a la ganadería, lo
que generaba un marco poco propicio para incorporar masivamente bienes de capital. Por ultimo, la
distribución de costos entre terratenientes (que absorbían los costos fijos) y los arrendatarios (que se

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hacían cargo de las variables) generaban un contexto desfavorable para la incorporación de capital fijo,
debido a que en su mayoría dependía de las importaciones, teniendo que afrontar un alto costo. En
Argentina no se podía acceder a la producción interna de bienes de capital, ya que esta era bloqueada por
los terratenientes, elevando los costos con respecto a los bienes del exterior.

1.9.2 La ganadería.
Hacia 1850 la Argentina inicio el llamado "ciclo de la lana", basado en el reemplazo de la estancia vacuna
tradicional, productora de cueros y tasajos para la exportación, por la estancia lanar y el predominio de la
producción y exportación de lanas. El ganado lanar desplazo de las mejores tierras al lanar que se trasladó
a su vez a las regiones de frontera. Así las lanas se convirtieron en el principal producto de exportación.
Desde 1883 se crearon establecimientos destinados a la a preparación de carnes congeladas. En esta etapa,
el frigorífico prefiere la carne ovina, más pequeña y refinada, a la vacuna. Las existencias de ganado lanar
aumentaron en forma continua. Entre tanto el ganado vacuno se exporto como ganado en pie a Europa. La
disminución de los costos de transporte terrestre y marítimo, hizo posible esa exportación a pesar de la
competencia de otros países, debido al mejoramiento del plantel ganadero que hicieron a la carne vacuna
al gusto europeo.
Los vacunos criollos disminuyeron entre 1880-1895, coincidiendo este proceso con el aumento de los
alfalfares, cultivo de trigo, lino y maíz. El principal comprador de ganado en pie fue Gran Bretaña. Pero el
progreso de la industria frigorífica por la prohibición de ganado en pie a Inglaterra en 1900, con el
argumento de que el animal argentino estaba afectado por aftosa, hizo que se inaugurara una nueva etapa,
en la que predominaba la elaboración y exportación de carnes vacunas congeladas y enfriadas. El
desarrollo de la producción agropecuaria en este periodo se caracterizo así por la fuerte concentración de
la propiedad de la tierra, la explotación extensiva, la mejora de los predios gracias al cultivo de granos y
alfalfa, el refinamiento del ganado vacuno junto al surgimiento y expansión de la moderna industria
frigorífica.

1.10. El sector industrial.


Antes de 1880 la industria Argentina era muy rudimentaria, prácticamente no había establecimientos
fabriles y las industrias de ganadería tradicional como saladeros y graserías, se hallaban en declinación,
que se asentaría con la aparición del frigorífico y la finalización del ciclo de la lana. Algunas artesanías del
interior, como las textiles todavía subsistían, pero en 1880 desaparecerían.
Hacia 1876 se puso en discusión el modelo de país que se quería, proponiéndose una mayor integración en
los mercados mundiales sobre la base del desarrollo exclusivo de la economía agroexportadora. Se
planteaba sobre si, el modelo, debía ser proteccionista. En 1877 se sanciona la ley de aduana con objetivos
fiscales. Este sistema arancelario no tuvo demasiados efectos sobre el sector industrial. Entre 1880-1914
evoluciono la industria manufacturera. La mayoría de las industrias existentes no era verdaderas fábricas
sino talleres basados en el trabajo manual, con escasa o nula mecanización. La mayoría de ellos se
dedicaba a la transformación de materias primas producidas en el país y predominaban en especial las
industrias del cuero y de la madera. La industria textil era muy precaria, y la metalúrgica estaba basada en
talleres mecánicos, herrerías y hojalaterías.
En el interior existían industrias alimentarías basadas en productos locales, como el azúcar, la harina y
diversos licores. Por otra parte, en esos años se creaban los primeros frigoríficos.
En 1895 el número de empresas se duplica y los capitales aumentan en valores constantes casi 4 veces.
Las industrias alimentarías experimentaron un crecimiento significativo en especial en el numero de
establecimientos, la fuerza motriz y el personal de empleado. El desarrollo de esta rama se debió a la
consolidación de la industria frigorífica y a la aparición de establecimientos dedicados a la fabricación de
lácteos, bebidas, etc., que satisfacían las necesidades del creciente mercado interno. En las demás ramas,

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la evolución fue mucho más lenta. Las industrias mecánicas progresaron por el desarrollo de los talleres
ferroviarios, que ocupaban numeroso personal. El avance de la edificación, vías de comunicación y otras
obras de mejoramiento de infraestructura explica los cambios en el sector de la construcción. En la
industria de la metalurgia seguían predominando los pequeños establecimientos y su grado de
mecanización era muy bajo. La industria textil tenía muy escasa envergadura. El retrazo textil se debía a la
fuerte competencia de los textiles importados y a la acción de los intereses ligados a esa importación.
Hacia 1913 la industria jugaba un papel secundario en el desarrollo económico del país y su crecimiento
era menor que el de las importaciones. Entre 1895-1913 se advierte un cierto avance en personal empleado
y fuerza motriz utilizada, ese progreso se realizo en beneficio de las industrias ligadas a la importación
(como los frigoríficos), al transporte, a la construcción y al consumo local de alimentos. El sector
manufacturero permitiría iniciar un intenso proceso de sustitución de importaciones al cerrar los mercados
europeos al comienzo de la primera guerra mundial, cambiando así el perfil industrial.

1.11. El comercio exterior.


La Argentina se convirtió en pocos años en una importante proveedora de alimentos en los mercados
mundiales y cubría sus necesidades internas con la importación de bienes y servicios de otros países. Gran
Bretaña logro estrechos brazos económicos y comerciales con nuestro país, otorgando inversiones de
capital y prestamos financieros. Entre 1882-1890 la balanza comercial tuvo saldos negativos, habiendo
luego superávit comercial hasta principios de la segunda década de 1900. En los primeros años de
implementación del modelo agroexportador había predominio de importaciones debido al gran flujo de
bienes intermedios y de capital que acompaño la corriente de inversiones, y del incremento de los bienes
de consumo importados resultante de la inmigración y la mayor disponibilidad de ingresos.
Las exportaciones comenzaron a arrojar saldos exportables al principio de la década de 1890,
respondiendo al incremento de la producción. Luego en 1891 debido a la fuerte disminución de
importaciones por la crisis de 1890, aparece un superávit en la balanza comercial. El ritmo de crecimiento
de las importaciones será mayor que de las exportaciones. Las exportaciones agrícolas se incrementaron
notablemente hacia 1909 con respecto a la década del ´80, desplazando de su tradicional primacía a los
productos ganaderos. Mientras que la exportación de estos productos ganaderos creció a un ritmo regular
desde principios de 1890. En las exportaciones ganaderas predomina las lanares hasta fines de siglo, pero
a partir de 1905 las carnes se convirtieron en el principal producto ganadero de exportación. En productos
agrícolas, los cereales representaron entre el 90-95% del total de los productos exportados derivados de la
agricultura, seguido por el trigo y el maíz en el periodo 1880-1914.
En la importación de bienes de consumo fue la más importante del periodo, mientras que, la importación
de bienes de capital tuvo una participación irregular. Dentro de los bienes de consumo, los textiles
tuvieron desde 1884 una participación dominante en todo el periodo. Los bienes de capital dependieron de
las importaciones de material ferroviario. En el caso de las materias primas su aumento se debió al fuerte
crecimiento de los materiales para la construcción (obras de infraestructura y urbanización) y de los
combustibles, sobre todo carbón para los FF.CC.
Gran Bretaña se convirtió en un socio comercial privilegiado completando y reforzando las corrientes de
capitales y servicios que venían de ese país. Se destaca la importancia de Francia y Bélgica como
mercados de exportación hasta fines del siglo XIX. Eran grandes compradores de lanas para la fabricación
de productos textiles y alfombras, su participación decae rápidamente cuan el ciclo de la lana es
reemplazado por el ciclo de las carnes mientras crece la de Gran Bretaña.
Los productos argentinos tenían como destino final Gran Bretaña en un 20 al 30% de esas exportaciones.
En cuanto a importaciones, desde la década del ´80 había un predominio británico que representaba más
de 1/3 de los bienes importados. La ecuación comercial con Gran Bretaña se basaba con el intercambio de

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carnes, y en menor medida de otros productos agropecuarios, contra tejidos de algodón y lana, carbón,
material ferroviario y hierro.
La balanza comercial entre ambas naciones fue deficitaria para la Argentina a lo largo del siglo XIX, para
equilibrarse luego, si se incluyen las exportaciones "por ordenes", al comenzar el siglo XX, y empieza a
arrojar un superávit casi permanente a partir de 1914, lo que va a permitir financiar una parte de la deuda
externa del flujo de intereses y dividendos de las inversiones británicas en el país.

1.12. El sistema financiero y bancario.

1.12.1 El sistema monetario y la crisis de 1885.


En 1867 se estableció en Buenos Aires una oficina de cambio anexa al banco de la provincia, cuya función
era dar papel por oro y viceversa al tipo de 25 por 1. El régimen de conversión tuvo éxito hasta la crisis de
1873-1885. La corriente de empréstitos del exterior supero, hasta la crisis, los compromisos del país con el
mundo y la importación de oro fue mayor que la demanda, produciendo una considerable importación de
oro y valorizando el papel de la moneda. Esto explica la relativa fortuna de la oficina de cambios, hasta
que la detención de flujos de capitales extranjeros origino un movimiento inverso y redujo las reservas,
que el gobierno en 1876 tuvo que decretar la inconvertibilidad. En 1875 a pesar de la crisis, Avellaneda
creo una unidad monetaria de oro llamada peso fuerte. Pero la falta de metálico impidió que la medida
pudiera concretarse.
En 1881 luego de consolidarse el país políticamente bajo el gobierno de Roca, se dicto un patrón
bimetálico entre peso-oro y peso-plata. La intención de esta ley era proporcionar una moneda nacional que
circulara por todo el país y prohibiera la circulación de monedas extranjeras. A fines de 1883 se estableció
definitivamente el patrón oro (abandonándose la plata), ahora los billetes reemplazaban al oro. Su base era
el oro que entraba al país o se pensaba que iba a entrar, por los empréstitos extranjeros. La ausencia de un
marco institucional sólido en el terreno financiero y bancario, y la existencia de intereses poderoso, como
los productores agropecuarios y los exportadores que no veían con agrado la estabilidad de la tasa de
cambio y preferían un papel moneda devaluado, contribuía a impedir el éxito de una política monetaria
basada en la vigencia del sistema patrón-oro y la libre convertibilidad. La emisión monetaria y la inflación
interna favorecían a esos grupos por que los precios de los productos que vendían al mundo aumentaban
con la devaluación de la moneda, mientras que los salarios y otros costos pagos con moneda nacional
crecían en menor proporción. El ascendente déficit del comercio exterior a partir de 1881 fue compensado,
hasta 1884, por la amplia corriente de inversiones extranjeras. Pero a fines de ese año el sector externo
entro en crisis y dicha corriente se detuvo debido a la perdida de confianza que se produjo en el exterior.
Una causa de la crisis fue el aumento del emisionismo por la expansión del crédito. Luego el gobierno
argentino llego a un acuerdo con los banqueros extranjeros y la confianza se reestableció, pero la
conversión se suspendió ante la carencia de metálico en 1885. A partir de 1885 van a existir en Argentina
dos sistemas monetarios: el papel moneda nacional que se usaba internamente, y el oro-libra esterlina, que
se aplicaba a las transacciones internacionales. Una de las razones del aumento del aumento de la emisión
monetaria fue el elevado incremento del gasto público, que sostuvo la expansión económica del periodo.
En 1884 los gastos superaban en un 56% a los ingresos, lo que generaba un enorme déficit fiscal.

1.12.2. La creación de un sistema bancario.


El sistema bancario en la Argentina tuvo su origen en el banco de Buenos Aires (banco de descuento)
fundado en 1822, esta institución tras una crisis, se transformo en el banco nacional en 1836, dando lugar
a la casa de moneda. En 1854 se creo, sobre la base de esta ultima, el banco de la provincia de Bueno
Aires (denominado hasta 1863, banco y casa de moneda). Desde 1854 el nuevo banco provincial era un

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establecimiento estatal, este desplegó una política crediticia que permitió la multiplicación de los créditos.
Desempeñaba hacia 1880 un papel central en la financiación de las actividades comerciales y
agropecuarias.
Los bancos privados comenzaron a crearse desde 1860 y en 1870, se instalaron numerosas entidades de
capitales extranjeros. Entre ellos el banco de Londres y Rió de la Plata fundados en 1864 por comerciantes
y banqueros ingleses, cuyos créditos se dirigieron especialmente al comercio exterior, manteniendo altos
niveles de encaje. Por ultimo el banco de Italia y el Rió de la Plata, que estarían vinculados a la
colectividad italiana.
Numerosas clases mercantiles y de comisión de carácter privado luego se transformaron en bancos y
asumieron la financiación del sector comercial. Durante la presidencia de Sarmiento en 1872, fue creado
el banco nacional, a partir de una asociación de capitales del estado nacional con otros de origen privado.
Abrió sucursales en todas las provincias actuó como agente financiero del gobierno nacional y contribuyo
a la unificación del sistema bancario y monetario, pero cae con la crisis financiera del ´90. En 1872 se
fundo el banco hipotecario de la provincia de Buenos Aires otorgando créditos hipotecarios con la tierra
como garantía, incluyendo a muchos especuladores. En 1885 se creo el banco hipotecario nacional con el
mismo propósito que el provincial. Estas nuevas entidades crediticias, originaron una expansión del
crédito mayor que la circulación monetaria lo que junto al endeudamiento externo condujeron a la crisis
financiera de 1873 deteniendo el flujo de capitales extranjeros.

1.12.3. La crisis de1890 y la balanza de pagos.


En 1897 se produjo una mayor expansión del circulante debido a la sanción de la ley de bancos garantidos
(bancos con garantías) por el gobierno de J. Celman. A este le interesaba más la continuidad y el éxito del
programa de inversiones extranjeras que la estabilidad monetaria y cambiaria. Esta ley establecía que
cualquier banco, estaba autorizado a emitir billetes con la condición de realizar un depósito en oro en las
arcas del tesoro nacional por la cual recibiría una cantidad de bonos públicos que constituirían el respaldo
de su emisión. De esta forma se procuraba tener suficiente cantidad de oro para hacer frente a los pagos de
la creciente deuda externa. Dichos banco eran de capital privado y publico, y los billetes que emitían
tenían el nombre de cada uno de ellos lo que contribuiría al desorden financiero.
Con esta medida se dio una gran fiebre especulativa por que muchos bancos que no disponían de oro,
comenzaron a vender bonos propios en el exterior para obtenerlo y poder emitir. Es decir que mientras el
gobierno recibía oro del sistema bancario para pagar la deuda externa, los bancos se endeudaban en el
exterior provocando un aumento de ella (los prestamos se pagaban con nuevos prestamos). El centro de la
actividad especulativa era la bolsa de comercio. El crédito bancario se incremento espectacularmente entre
1881-1889. Con ello también aumentaba el consumo, el lujo y los gastos improductivos se habían
multiplicado.
El emisionismo excesivo y la especulación de todo tipo se asociaban a un consumo que agravaban las
cosas. Los bancos garantidos tuvieron un efecto estimulante, sobre las economías provinciales. La causa
determinante del descontrol monetario y financiero se originaba en el endeudamiento con el exterior. La
deuda externa Argentina hacia 1881 estaba constituida por la deuda del estado nacional, el de las
provincias, la de los municipios, diversas obligaciones estatales, garantías ferroviarias y la deuda privada.
En 1890 a pesar del incremento del circulante existió una gran iliquidez. Las exportaciones no lograron
expandirse en la medida suficiente para hacer frente a los servicios de la deuda y la crisis debía estallar
inevitablemente en cuanto el flujo de préstamos del exterior se interrumpiera. Esto ocurrió cuando la
desconfianza sobre la situación Argentina empezó a propagarse en el exterior y la casa Baring Brothers,
agente del gobierno argentino, no pudo seguir vendiendo en Londres a costa de grandes perdidas. Al
mismo tiempo de la crisis ocurrió una revolución política dada por enfrentamientos militares, que
contribuyeron a tensar la situación económica.

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En Argentina algunos de los principales bancos se declararon en bancarrota y, entraron en liquidación.


Finalmente se otorgó una moratoria general, mientras que la cotización de títulos y acciones de los bancos
y empresas más importantes declinaban en forma espectacular. En 1890 Pellegrini asume como presidente,
dando un panorama negro de la situación. Se debía dinero a Gran Bretaña y reclamo ayuda al pueblo en
nombre de la patria. El compromiso fue asumido y se llego a un acuerdo con los acreedores extranjeros,
que se firmo en 1891. Por este trato, la Argentina quedaba eximida de remitir fondos a Europa por 3 años
y se le concedía un empréstito de consolidación garantizado por sus rentas aduaneras. Además por igual de
años, las autoridades locales no podían solicitar préstamos al exterior. Luego de este acuerdo fue sustituido
por el "arreglo romero", alargándose los plazos de la deuda, cuyos servicios completos volvieron a
abonarse normalmente a partir de 1897.
Desde 1891 la balanza comercial comenzó a hacerse positiva. Las inversiones de los años anteriores
estaban dando sus frutos, produciendo una rápida expansión de la producción agropecuaria. También se
creo el banco de la nación Argentina, organizado sobre la base del liquidado banco nacional, que jugaría
un rol central en financiamiento al gobierno y de las actividades económicas y comerciales. En 1895 se
reanudo la corriente de préstamos. Ahora el saldo de la balanza comercial tenía un signo crecientemente
positivo y compensado por demás el desnivel financiero. El incremento de las exportaciones se debió al
volumen exportado debido a la mayor demanda internacional. El mejoramiento del comercio exterior
mejoro un proceso de apreciación del peso que solo seria frenado por la ley de conversión de 1899.
La apreciación del peso papel originaba una transferencia de ingresos a favor de los que recibían ingresos
fijo en papel moneda y en contra de los productores y comerciantes ligado a la exportación, quienes
hicieron campaña para detener la valorización del precio. Haciendo valer su influencia política y
económica. En 1899 el poder ejecutivo envió un proyecto de la conversión de la moneda, que se
transformo en ley. Por esta ley se creaba la caja de conversión, cuya función era convertir el papel moneda
en oro. Para servir de garantía a la conversión del papel moneda se formaría una reserva metálica llamada
"fondo de conversión", integrada por recursos públicos de diferente origen.

1.12.4. El endeudamiento externo, los ciclos y las crisis: un análisis historiográfico.


Williams: dice que la balanza de pago tenia fuerte saldos negativos debido a que la desconfianza externa o
alguna crisis mundial interrumpía el flujo de inversiones de capitales hacia la Argentina, entonces los
servicios de la deuda sumados a la salida de oro que traía los déficit comerciales, producían alteraciones
adversas originando la depreciación de la moneda y las recurrente crisis externas. Afirma también que el
exceso de emisiones constituía una respuesta hacia la depreciación. Desde 1884 se venían produciendo en
el país sucesivas crisis.
Prebish dice que los periodos previos a la crisis se caracterizan por una excesiva confianza y prosperidad:
Por una gran expansión del crédito, del consumo, de las transacciones y de la especulación inmobiliaria y
financiera, relacionada con la llegada de la corriente de capital externo. Se tomaron así considerables
empréstitos por parte de estado nacional, produciendo una euforia económica, que Prebish considera
ficticia, ya que no estaba en relación con la economía real. La gran afluencia de capital externo, en calidad
de empréstitos públicos y de colocaciones privadas, acrecentaban las reservas bancarias. Esto favorecía el
endeudamiento privado y la renovación de los plazos de las colocaciones financieras, incrementándose el
volumen de las importaciones gracias al mayor consumo incentivado por la liberalidad del crédito. Dicha
prosperidad tenía un límite debido a la ampliación del déficit comerciales argentinos y la elevación de las
tasas de interés de la plaza europeas. Ante la inevitable exportación de oro descendían las reservas
bancarias y sobrevenía, el colapso, como resultado de una expansión no necesariamente vinculada al
crecimiento real de la economía. Las perturbaciones eran de origen externo y se reflejaban en el balance
de pagos que experimentaban continuos desequilibrios. En la Argentina la convertibilidad dependía de las
condiciones políticas, económicas y sociales.

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Ford dice que los desequilibrios del sector externo argentino del periodo se debieron fundamentalmente a
factores externos y no a causas monetarias, y centra su atención en el hecho de que el tipo de cambio
resultaba determinado por el estado de la balanza de pagos. Los desequilibrios de la balanza de pago
hacían fracasar la convertibilidad, por que el crecimiento de préstamos externos le sucedía el aumento de
las exportaciones y la depreciación de la moneda, mientras que, cuando en la fase siguiente se restringía
los movimientos de capital externo, los servicios de la deuda debían pagarse en oro. Dice que la
interrupción en los préstamos externos se producía en momentos en que todavía no se habían recogido los
frutos de las inversiones producidas y el valor de las exportaciones no había crecido lo suficiente como
para compensar las importaciones y los servicios de la deuda. Ese nivel de endeudamiento atemorizaba a
los acreedores externos y frenaba las corrientes de capital. La política macroeconómica de los 80 facilito
una expansión desmedida del crédito ante de que maduraran las inversiones del sector agro-exportador.
La convertibilidad se pudo mantener a partir del momento en que las importaciones dejaron un excedente
tal, que permitiera cubrir las importaciones y los servicios de la deuda. Ford sostiene que en el periodo de
mayor crecimiento de las exportaciones, las presiones de los exportadores y terratenientes influyeron
sobre la actividad económica para mantener o abandonar la convertibilidad y evitar una valorización de la
moneda que perjudicara a sus intereses. Williams, Prebish y Ford concluyen que la crisis de 1890 fue una
crisis de desarrollo. En cambio Roberto C. Conde sostiene que las recurrentes crisis del periodo agro-
exportador fueron originadas por problemas monetarios y no como resultados de los desequilibrios de la
balanza de pagos. Este dice que por el aumento del crédito y la oferta monetaria, el público compraba oro
ante las expectativas de la devaluación de la moneda, lo cual conducía al agotamiento de las reservas y a
la depreciación del peso. Esto es lo que provoco el fracaso del patrón-oro para mantener la convertibilidad
en 1876, 1885, 1890. Con el exceso de emisión monetaria se perdieron reservas. El problema era que la
oferta monetaria creció más que el producto. Así el gobierno para evitar el deterioro de sus ingresos
intervenía vendiendo oro en el mercado de cambios para que no depreciara a la moneda. Esto, en vez de
fortalecer el peso, impulso al público en comprar activos externos mediante la utilización del crédito
bancario. La verdadera causa de estos profundos desequilibrios que se produjeron fue esa fuga de
depósitos, al agotar las reservas y depreciar la moneda. El estado jugo un rol activo en esta etapa del
modelo agro-exportador. Entre 1900-1914 hubo en todos los años un déficit fiscal de magnitud variable.
Los recursos fiscales provenían en su mayor parte de los derechos aduaneros, importaciones, y estas
dependían de las exportaciones y del endeudamiento externo. Este crecimiento estaba sustentado en
diversas formas de endeudamiento sobre toda externa. A partir de 1870 las corrientes de capital externo
comenzaron a fluir en cantidades importantes y el sistema bancario junto al financiero adquirió mayor
envergadura. La Argentina que caracterizaba al modelo agro-exportador era una economía abierta hacia al
exterior, en donde el Estado tenia un papel importante, pero basada en mecanismo de endeudamiento
externo que estimulaban procesos de expansión y traían grandes consecuencias en los periodos depresivos.
Las cuentas de capital dependieron de la continuidad de las corrientes de capital externo y de que la
moneda, cuyo respaldo crecía con la entrada de oro y se diluía con la fuga de él, sufría en esas continuas
fluctuaciones, que poco tenían que ver con el crecimiento o no de la economía, sentando las bases de una
estabilidad económica y financiera que se hizo crónica.

1.12.5. La caja de conversión y la crisis de 1915.


Los primeros años del nuevo siglo se vieron marcado por una fuerte recensión económica. A partir de
1903 con la combinación de grandes cosechas y precios internacionales favorables y la reanudación de la
corriente de préstamos, el balance de pagos comenzó a arrojar fuertes superávit. Las importaciones netas
de oro, resultados de los balances de pagos superávit-arios, determinaron una expansión monetaria que
acompaño el ingreso de la economía. Entre 1900-1903 en la caja de conversión no hubo reservas, ya que
se habían interrumpido los flujos de capital extranjero mientras que lo que entraba por lo superávit

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comerciales no alcanzaba para pagar los servicios de la deuda externa por lo que el gobierno recurrió a las
pocas existencias de oro que quedaban.
A partir de 1903 las circunstancias externas cambiaron, y el oro comenzó de nuevo a entrar a torrente al
país. A partir de 1904-1905 aumenta el circundante, debido a la entrada de oro por superávit comerciales y
por las corrientes de capita externo que condujeron a una emisión mayor, contribuyendo a la expansión de
los negocios, pero también al incremento de actividades especulativas. Este fue el periodo de prosperidad
económica del modelo agro-exportador hasta 1913. Desde 1910 el aumento del oro fue producto de las
corrientes de capital externo, pero no del monto de los excedentes del comercio, pues además de
verificarse malas cosechas, que redujeron la producción de cereales, descendieron también los precios
internacionales. Esto produjo, en 1911, un déficit significativo de la balanza comercial. Por otra parte,
había gran especulación en bienes raíces que se había acentuado con motivo del crecimiento de los centros
urbanos. Así algunos terrenos alcanzaron precios irreales y comenzaron a bajar abruptamente.
Entre 1911-1912 hubo un pequeño superávit en el comercio (insuficiente para los pagos de la deuda),
siendo el capital externo el que permitió controlar la situación dando un signo positivo a la balanza de
pagos. Hacia 1913 se redujeron las entradas de capital mientras subían las exigencias por los servicios de
la deuda. Las exportaciones resultaron insuficientes frente a las importaciones y los renglones invisibles,
invirtiéndose así el signo del sector externo. A fines de 1912 cuando los flujos de capital se cortaron la
crisis estallo produciendo quiebras en cadenas y, en 1914, el gobierno decidió suspender la
convertibilidad, aunque todavía las reservas no se habían agotado. Las causas de la crisis fueron:
1.- La caída del sector rural.
2.- El despilfarro, especulación y gastos desmedidos.
3.- La guerra mundial termino de redondear la crisis.
La primera guerra mundial acelero los tiempos al provocar en un principio la huida rápida de capital, pero
la crisis estaba ya instalada. El sistema monetario y financiero (1880-1914) presento la falta de un orden
deliberado y de un control central, el éxito circunstancial, se debió a la sucesión de saldos favorables en el
comercio exterior y a la entrada de capitales. Cuando el sector externo ingreso en una etapa de
dificultades, el oro salió de la caja de conversión y se decreto la inconvertibilidad, como ocurrió en 1876,
1885 y 1914. Esta situación dependía de la fase expansiva de los ciclos económicos y financieros y del
resultado positivo de cuentas externas.

1.13. El crecimiento económico y la estructura del P.B.I.


El P.B.I. creció a una tasa anual media de por lo menos el 5% en los 50 años anteriores a la primera guerra
mundial, mientras que la población aumento a una tasa anual del 3,4%. La década del ´80 significo un
punto de inflexión y el crecimiento se acelero en esos años en comparación con los 20 años anteriores.
Entre 1800-1900 la tasa de crecimiento del producto disponible para los argentinos duplico la de Australia
y Brasil, y supero en mas de un 50% la de EE.UU. y en un 16% la de Canadá. Estas ventajas irían
disminuyendo hasta eclipsarse en años posteriores. El incremento de la población, en especial el de la
población activa que dependía mas que nada de la inmigración, tampoco se produjo en forma homogénea,
sino al vaivén de las oleada migratorias, que tuvieron dos picos en 1885/1890 y 1905/1913. A partir de
1880 el crecimiento ha sido más intenso pero también más discontinuo. Esta discontinuidad estuvo basada
en la forma de inserción en la economía mundial. El capital básico y la población provinieron sobre todo
del exterior, y la evolución de la producción agropecuaria y de las exportaciones dependió también del
comportamiento de los mercados externos.
La crisis de 1890 y la expansión que se produjo a principios de siglo hasta los años previos a la guerra
revelaron los límites del modelo agro-exportador. Ese crecimiento tenía como base el endeudamiento
externo y un continuo balance favorable del comercio exterior. Luego de 1908 la Argentina era un país
estático desde el punto de vista de su organización económica. La zona pampeana había llegado a un

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límite en cuanto a sus posibilidades de expandir la producción incrementando el área bajo explotación y
Gran Bretaña entraba en un cono de sombras como proveedora de capitales y manufacturas. El ritmo fue
irregular, con tasas muy altas en algunos años y muy bajas en otros, del crecimiento operado entre 1900-
1914. Las variaciones de la inversión bruta fija son mucho más bruscas que la del P.B.I., aunque ambas se
hallan estrechamente relacionadas. El progreso económico del país se debe a la suma de su comercio
exterior para los distintos periodos presidenciales entre 1862-1916. Además del sector agropecuario, los
pilares básicos fueron las industrias de la construcción y los FF.CC.
Puede percibirse el predominio del sector rural, la débil participación de la industria manufacturera y la ya
notoria hipertrofia del sector terciario, la Argentina era hacia 1914, un país basado en el desarrollo de sus
riquezas naturales y en la continuidad del endeudamiento externo. Que aprovechaba su mejor recurso
económico que era la tierra fértil de la pampa húmeda, pero que estaba limitado socialmente por la
estructura de propiedad de ese mismo recurso. A su vez la Argentina se había transformado de un
importante proveedor de alimentos en los mercados mundiales, pero que necesitaba comprar bienes
manufacturados. Era un país dependiente de las grandes potencias industrializadas, sobre todo las
europeas, y con una base productiva precaria. La declinación del viejo esquema de división internacional
del trabajo y de la constelación de fuerzas económicas que lo sostenían contribuyo a reconocer muy
pronto los límites de una experiencia que no permitió afianzar luego un proceso de desarrollo económico
sostenido.
 

Capitulo II

Economía y sociedad en los años 20 (1914-1930)

2, 1.- El contexto internacional.


La primera guerra mundial produjo la destrucción del aparato productivo, los transportes europeos, la
perdida de vidas humanas además de un proceso de acumulación a escala mundial. Generó un enorme
drenaje de recursos, y comenzó a desplazar el poder económico a favor de los países que tenían una
industrialización relativamente nueva, con mayor capacidad de producción agrícola y de materias primas.
Hasta 1914 Gran Bretaña era el centro hegemónico financiero mundial; que compensaba una balanza
comercial fuertemente deficitaria mediante la repatriación de los intereses y de otras partidas intangibles
(pagos de fletes marítimos y primas de seguros). Antes de la guerra, Estados Unidos era el principal
productor mundial por sus riquezas naturales, la amplitud de su territorio agrícola y la disponibilidad de
mano de obra. La primera guerra mundial potenció la participación norteamericana en el comercio
mundial al tiempo que declinaba la inglesa. Ello se debe a que Estados Unidos exportaba maquinarias o
bienes manufacturados de alta tecnología en cambio Gran Bretaña se vio afectados por el cierre de
mercados tradicionales y muchos de sus productos se vieron afectados por la utilización de bienes
sustitutivos (textiles, carbón, hierro, acero, etc.). Después de la guerra la producción mundial creció un
20%, en la cual se produjo un crecimiento de Estados Unidos en un 40% y la economía inglesa disminuyo
un 14%. Finalizada la guerra, EE.UU. se transformo de un país deudor a un país acreedor.
Una consecuencia fundamental de la guerra fue el estallido de la Revolución Rusa en 1917, bajo la
dirección del partido bolchevique conducido por Lenin. Con una sociedad socialista se formo la Unión
Soviética. La participación del Estado a través de la propiedad estatal de los medios de producción y de
distintos medios de planificación, se transformo en el eje central del desarrollo económico y social del
país. Más tarde, Stalin desarrollo la colectivización forzada y progresista en la economía soviética, que
junto a sus sucesores que transformarían a la Unión Soviética en una superpotencia en el orden político y

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militar, con grandes falencias en lo económico. La guerra produjo modificaciones sustanciales en el


panorama europeo. El tratado de Versalles (1918), afectó severamente a varias economías europeas, en
especial la de Alemania, produciendo hiperinflaciones, fluctuaciones económicas, problemas sociales, que
derivaron a la aparición de movimientos autoritarios como el fascismo y el nazismo, a lo que contribuyo a
la desintegración del Imperio Austrohúngaro.
En la posguerra, después de la crisis de 1920-1921, el capitalismo entro en una fase expansiva, en la cual
Estados Unidos fue que más se beneficio. Las industrias surgidas de la segunda revolución industrial
(química, petróleo, electricidad, metalurgia y construcción) experimentaron un gran auge, utilizando
nuevas técnicas, estrategias empresariales y de producción (taylorismo y fordismo). Así la sociedad
norteamericana se modernizo y prospero gracias al consumo interno incentivado por los créditos,
consolidado un mercado interno, a la vez que crecían las exportaciones y la renta nacional; Estados
Unidos a principio de los años ´20 poseía la mitad de las reservas mundiales de oro.
A nivel internacional, el sistema monetario y financiero era frágil y existían problemas en numerosos
mercados, en el cual, hasta 1914, había prevalecido el sistema patrón-oro. Durante la guerra los países
involucrados en el conflicto habían gastado gran parte de sus reservas en oro, y financiaron en gran
medida a través de una excesiva emisión de moneda la compra de material bélico. Lo cual produjo el
abandono del sistema patrón-oro, generando un fuerte proceso inflacionario. Después de la guerra, en la
conferencia internacional de Ginebra (1922), se introdujo el Gold Exchange Standard, en que a partir de
entonces, había dos monedas convertibles en oro, la libra esterlina y el dólar, lo que posibilito y amplio la
base de los intercambios internacionales, y la acumulación de reservas en oro. Este sistema bipolar, que
era en sí era vulnerable, debilito a Gran Bretaña y favoreció a Estados Unidos. La situación de los grandes
mercados internacionales de materias primas y productos industriales era precaria en los años ´20. La
posguerra se caracterizo por las reorientaciones comerciales y el reforzamiento del proteccionismo, que
junto a la falta de liquidez ocasionada por este sistema bipolar condujo a serias dificultades en los
mercados.
Sin embargo, la economía norteamericana seguía en auge, en el cual el sistema bancario experimento un
notable crecimiento, a excepción de los ámbitos rurales debido a la superproducción impulsada por la
extensión de las tierras de cultivo y la mecanización, lo que genero una baja en los precios agrícolas. La
mayor parte de los depósitos internacionales estaba concentrado en pequeños bancos independientes y de
un reducido número de instituciones financieras, que otorgaban créditos a empresarios y pequeños
inversores para invertir en la especulación bursátil. Esta especulación posibilitó el acceso a grandes
fortunas en poco tiempo.
Durante los años ´20, se produjo una gran expansión económica generalizada, en la cual, se evidenciaban
fragilidades en el sistema. En los cuales se destaca las tendencias proteccionistas, las deudas y las
reparaciones de guerra, los bajos precios de los productos agrícolas, que generaron una profunda crisis
agraria a nivel mundial, pero el principal factor de la inestabilidad del capitalismo fue la debilidad de las
distintas monedas. La especulación produjo capitales errantes que se invertían a corto plazo, que en ciertos
momentos eran considerados más rentables, esto producía la inestabilidad de los sistemas de cambio y las
balanzas de pagos. Este sistema económico basado en los beneficios inmediatos produjo contradicciones
entre la producción y el consumo, en el cual, el circuito bursátil estaba alimentado por los créditos y no
por los sectores asalariados, lo que produjo una desigualdad en la distribución del ingreso no dejando
absorber el conjunto de la producción, afectando a los sectores rurales. La especulación bursátil se disparo
sobre todo a partir de 1927, en el que el valor de las acciones comenzó a duplicarse hasta 1929. De esta
forma, los circuitos financieros actuaban de manera independiente de la economía general, en la cual
participaban banqueros, empresarios y pequeños inversores.
Hacia fines de la década del ´20 los empréstitos e inversiones directas de los Estados Unidos en el exterior
habían crecido enormemente, pero a su vez crecían desequilibrios estructurales del sistema financiero
internacional que impedían la continuidad de dicho proceso, como la intención de diferentes gobiernos

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para restablecer un nuevo sistema patrón-oro para que sus monedas se rijan por un criterio de
convertibilidad. El sistema internacional de pagos, ligado nuevamente al oro y estructurado para regular
los cambios entre economías con tasas más o menos homogéneas y balanzas de pagos relativamente
integradas, no logro un objetivo esperado, produciendo más descompensaciones, debidas a las medidas
defensivas de las distintas naciones. La libra esterlina se mantuvo constantemente sobrevaluada, y el
franco subvaluado.
Los Estados Unidos y Francia tuvieron, durante la década del ´20, un superávit en la balanza comercial y
una situación favorable en la balanza de pagos, además, de acaparar oro sustrayéndolo de los países más
débiles. Hubo una inestabilidad monetaria y política debido a las fugas de capitales y préstamos a corto
plaza con movimientos incontrolables de un país a otro, que eran capaces de hacer caer la paridad de las
monedas y el nivel de las reservas en oro. Debido a las inversiones de capitales que se movilizaban entre
los distintos países con un carácter especulativo y en busca de beneficios a corto plazo para una mayor
rentabilidad, ejercieron una peligrosa presión sobre las reservas de oro y las divisas de los países.
Es así, que cualquier fluctuación brusca y repentina que afectara a los mercados estadounidenses generaría
una suspensión de los empréstitos externas junto al desmoronamiento de la compleja estructura en que se
basaba el restablecimiento del comercio mundial. Jugó un papel preponderante en las transformaciones
económicas la suba de los aranceles estadounidenses junto con la creciente disociación entre las
exportaciones de capital respectos a las exportaciones de mercaderías. Durante la década del ´20 los
capitales que fluyeron hacia otras áreas industriales, tales como Alemania y otros países periféricos
tendían a financiar la producción de bienes para poder satisfacer la demanda de sus mercados internos.
La industria alemana logro incrementar la productividad como consecuencia de los préstamos
norteamericanos, pero su principal problema lo constituía la devolución de esos fondos, además, de los
cambios que se estaban produciendo en la división internacional del trabajo. Otro problema para Alemania
fue que los mercados mundiales estaban muy restringidos como por ejemplo la política proteccionista de
Estados Unidos. Para que los Estados Unidos pudieran hacer efectivos sus créditos, debían incrementar
sus importaciones o reducir sus exportaciones. La exportación de capitales se convirtió en un verdadero
bumerán lo cual fue unos de los principales desencadenantes de la crisis de 1929. El sistema internacional
de pagos de posguerra fue creando una serie de descompensaciones, ya que estados Unidos era el principal
exportador de mercancías y de capitales, además de haber poderosos intereses sectoriales que no permitían
la importación de productos europeos y de otros países.
Hacia 1929 se produce la caída de los valores de la bolsa neoyorquina. Para algunos economistas la crisis
del ´29 ha sido calificada de una crisis de estructura, ya que coincidió con cambios tecnológicos como la
aparición de nuevas industrias, mecanización acelerada, racionalización del trabajo, estandarización de la
producción, un fuerte proceso de concentración industrial, en la cual las fuerzas del mercado por si solas
no pudieron remontar la situación. Sólo la intervención de los distintos gobiernos, primero, y el estallido
de la segunda guerra mundial, después, posibilitaron el nuevo despegue.
La exportación de capitales a Europa permitió absorber las carencias de capitales, la insuficiencia de
exportaciones europeas e hizo posible la rápida reconstrucción de Europa. Pero el retiro de estos capitales
de Europa, sobre todo Alemania, genero una deflación generalizada, que se agravo posteriormente con la
agudización de las barreras proteccionistas, es así, que la economía norteamericana junto al resto del
mundo, en lugar de compensarse, se reprimieron sobre sí mismos.
La crisis se relacionaba con las transformaciones de los procesos productivos en el marco de normas de
consumo y de distribución del ingreso, hubo un incremento del stock no planeado de productos de bienes
que no podían venderse. Los empresarios ante este problema redujeron su producción, despidiendo una
parte de su plante de obreros y reduciendo los salarios para ajustar el costo de producción a los precios
declinantes por causas de la sobreoferta. La desocupación y la reducción de salarios contraían aun más la
demanda agravando el problema.

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Las medidas defensivas impulsaban la deflación de la mayoría de los países a través de tarifas
proteccionistas, o de devaluaciones y controles de cambios. Los efectos, durísimos para la ocupación y el
ingreso no fueron solo consecuencia de las políticas restrictivas, sino también la ausencia de organismos
capaces de mediar entre las distintas políticas nacionalistas. La crisis financiera provocó el cierre de
empresas industriales y comerciales, caída del sistema bancario, se contrajo el comercio internacional, la
demanda disminuyo y creció en forma acelerada la desocupación, lo que llevo a una depresión mundial.

2, 2.- La situación política y la ley Sáenz Peña.

2, 2, 1.- La ley Sáenz Peña.


Entre lo factores que precipitaron la apertura del sistema político deben señalarse los conflictos
intraoligárquicos, las revoluciones impulsadas por el radicalismo y los movimientos obreros, que
generaron un período de fuerte conflictividad social. Una ruptura de la alianza, de Pellegrini en oposición
a Roca, llevo a una resistencia interna en el desmantelamiento de las posiciones roquistas y reformas del
sistema político. Pese a la derrota de los radicales en 1905, en su intento revolucionario, no perdieron sus
iniciativas ya que reivindicaron el sufragio libre en contra de la actividad conspirativa. La sucesión de
huelgas y hechos de violencia de principios del siglo XX contribuyo a que se planteara la necesidad de
ampliar la base social de sustentación del Estado.
Con la elección de Roque S. Peña como presidente, en 1910, se crearon expectativas reformistas. Durante
su campaña electoral R. S. Peña se entrevistó con Yrigoyen, quienes coincidieron en la necesidad de una
reforma electoral. Dicha reforma promovida por Roque S. Peña planteaba la elaboración del padrón
electoral sobre la base del Registro de Enrolamiento. En consecuencia el control se exteriorizaba,
quedando fuera las influencias de los grupos intraoligárquicos sobre el sistema electoral. También se
establecía la obligatoriedad y el secreto del voto, e implementaba el procedimiento de la lista incompleta.
La ley de reforma electoral fue sancionada en 1912. La instauración del voto secreto y obligatorio en el
sufragio se hallaba limitada a varones nativos y naturalizados mayores de 18 años quedando fuera la mujer
y los extranjeros no nacionalizados, por lo que los ciudadanos habilitados para votar representaba un bajo
porcentaje sobre la población total. Tanto el oficialismo como la oposición estaban convencidos de que
con el sistema de lista incompleta la mayoría correspondía a las fuerzas conservadoras y la minoría al
radicalismo. Las nuevas oposiciones no podrían, hasta 1916, hacer valer su peso electoral y desplazar el
control tradicional de los gobiernos oligárquicos de las provincias, ya que el Senado Nacional quedaba al
margen de la reforma.

2, 2, 2.- Las elecciones y el triunfo del radicalismo.


Las primeras elecciones legislativas, que se realizaron en 1912, participaron, además de los partidos
tradicionales, la UCR., el Partido Socialista y la Liga del Sur. El triunfo de los radicales en Capital Federal
y Santa Fe junto al triunfo de los socialistas en las elecciones para legisladores que tuvieron lugar en la
Capital Federal, en 1913, acentuó las preocupaciones de los conservadores. La compra de sufragios había
perdido su razón de ser y el voto secreto significaba un resguardo para la autonomía electoral del
ciudadano.
Estas circunstancias, junto a la enfermedad de R. S. Peña, que fue reemplazado por Victorino de la Plaza,
generaron un cambio de enfoque en las filas oficialistas. Los conservadores replantearon la necesidad de
adecuarse al nuevo cuadro electoral, por lo que constituyeron un partido orgánico, impersonal y
disciplinado. Hacia fines de 1914 se fundo el Partido Demócrata Progresista liderado por Lisandro de la
Torre. Aunque los conservadores bonaerenses estaban en desacuerdo con el nuevo partido por poseer un
perfil reformista demasiado evidente.

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En 1916, la UCR provocaba la fragmentación de las agrupaciones provinciales, por lo que algunos se
incorporaban al radicalismo, logrando que el mismo ensanchase sus bases. El mismo incorporó aportes de
todas las clases sociales; tanto de peones y estancieros, obreros y comerciantes, modestos empleados y
profesionales.
El radicalismo se incorporó a la lucha electoral proponiendo un programa que expresaba la necesidad de
una renovación institucional basada en el cumplimiento de la Constitución Nacional. El objetivo declarado
de restaurar la vida moral y política de la Nación sólo se alcanzaría mediante el voto libre y garantido y el
ejercicio de la democracia representativa. Hacia 1916, la Convención Nacional Radical definió los
términos de su formula presidencial. A pesar de la influencia preponderante de Yrigoyen dentro del
radicalismo existían disidencias internas. El sector denominado "azul", que tenían tendencias
aristocráticas, sostenían la candidatura de Vicente C. Gallo. Pero la Convención terminó eligiendo por
mayoría a Pelagio B. Luna. Los desencuentros políticos internos no cicatrizarían y provocarían en el
futuro serios inconvenientes a la conducción de Yrigoyen.
Para las elecciones de 1916 la UCR y dos partidos oficialistas (el Demócrata progresista, y el
Conservador) demostraron poseer apoyos en todos los distritos del país. Los radicales triunfaron en las
regiones más prósperas tales como Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y Entre Río. Los votos radicales se
concentraron en las ciudades y en los distritos rurales dedicados principalmente al cultivo de cereales. En
las zonas ganaderas, aunque no lograron la mayoría, obtuvieron un significativo aporte de sufragios. En
las ciudades, sus votos provinieron de los barrios de clase media, aunque también de distritos obreros. En
el interior lograron la mayoría en Mendoza y Tucumán, y fueron derrotados en aquellas zonas de menor
crecimiento. Las debilidades políticas de los conservadores se hicieron más evidentes en aquellas zonas
más beneficiadas por el desarrollo económico iniciado hacia los años ´80. Los partidos oficialistas sólo
lograron apoyos electorales en las provincias del interior y en las zonas ganaderas del litoral pampeano. El
socialismo obtuvo el tercer lugar, el cual tuvo el apoyo de las clases obreras concentradas en Buenos
Aires.
El candidato radical no logró los electores necesarios para su consagración, la definición quedo reservada
a negociaciones en el Colegio Electoral. Gracias al apoyo de radicales santafecinos y la división de las
fuerzas oficialistas, facilitaron la obtención del elector que necesitaba Yrigoyen para ser elegido
presidente. La clase dirigente tradicional afrontó, una derrota electoral inesperada. Los desacuerdos entre
las fuerzas que enfrentaban al radicalismo y los cambios socioeconómicos que afectaban al país abortaron
la posibilidad de una perpetuación del conservadorismo oligárquico en el poder.

2, 3. Las presidencias radicales: Evolución política y relaciones internacionales.

2, 3, 1 La primera presidencia de Yrigoyen.


Al principio parecía existir una cierta continuidad entre la nueva administración radical y el gobierno
conservador. Su gabinete ministerial estaba integrado por miembros de la elite tradicional, la mayoría
afiliados a la Sociedad Rural Argentina y vinculados a la actividad ganadera. En materia de política
exterior, la continuidad se expresó en la reafirmación de la neutralidad. La decisión alemana de emprender
una guerra submarina afectaba al comercio exterior argentino y las estrechas relaciones con Gran Bretaña.
El gobierno norteamericano al romper relaciones con Alemania buscaba a la Argentina para que se aliara a
su decisión. Yrigoyen reconoció el valor normal de la actitud del presidente norteamericano, pero no
adhirió a su propuesta rupturistas. Inclusive intento organizar una Conferencia de Países Americanos
Neutrales, excluyendo a EE.UU.
El nuevo gobierno no ratificó el tratado del ABC firmado en 1915 por De La Plaza, con el fin de mediar
en el conflicto entre México y los Estados Unidos, ya que este tratado estaba en línea con la política
panamericanistas auspiciada por Estados Unidos. Una de las primeras medidas del ministro de Relaciones

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Exteriores fue instruir al embajador de los EE.UU. a desligarse de la Unión Panamericana en el


entendimiento de que dicha organización estaba dominada por el país del norte. Yrigoyen, por su parte,
evitó la ratificación legislativa del tratado, porque, consideraba que el acuerdo excluía a otras naciones.
Una vez terminada la Primera Guerra Mundial, la Argentina fue invitada, a efecto de examinar los
términos constitutivos de la Liga de las Naciones. Hacia 1919, el gobierno aceptó "en principio" la
formación de la liga, pero la Argentina se adhirió cuatro meses más tarde de su constitución, sin asumir los
derechos y obligaciones que el mismo comportaba. La primera sesión de la Liga se celebró en ginebra, en
1920, en la cual participo el ministro de Relaciones Exteriores (Pueyrredón), quien propuso que la
asamblea se pronunciar a favor de la universalidad Liga y la igualdad absoluta de las naciones integrantes,
pero los intereses de las grandes potencias, hicieron que la delegación argentina se retirara de la asamblea.
Argentina no estuvo representada en la Liga hasta 1930, luego del derrocamiento del segundo gobierno de
Yrigoyen. En cuanto a la política interna, la oligarquía tradicional siguió controlando gran parte del poder
económico y social. El radicalismo accedió a la presidencia, pero quedo con minoría en el senado, en
varias provincias y en niveles gubernamentales inferiores.
El gobierno radical decidió consolidar su posición modificando las situaciones provinciales a fin de
asegurar la libre elección de sus autoridades. Para ello, Yrigoyen, recurrió a las intervenciones federales,
en la cual, la más importante fue la de Buenos Aires (1917), cuyo peso electoral era decisivo en los
procesos políticos del país. De esta manera el enfrentamiento entre radicales y conservadores se hizo más
agudo en 1918. Las intervenciones federales produjeron una mejora en la situación radical en el Congreso.
También se produjeron reorganizaciones institucionales que llevaron al triunfo de gobiernos radicales en
ocho provincias. Hacia 1918, el oficialismo logro la mayoría en la Cámara de Diputados, mientras que el
Senado siguió bajo el control de la oposición.
La relación conflictiva entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo dio lugar a una disociación entre la
administración económica y el poder político. Es así como los partidos conservadores mantuvieron su
influencia en la legislatura (Senado) y el Poder Judicial. El resultado fue que numerosos proyectos del
presidente no tuvieron sanción en el Congreso nacional. Existiendo episodios de agitación obrera, en
1919, en un intento de recuperar el apoyo popular, se apeló a una política de incremento del gasto público,
es así, como Yrigoyen recuperó rápidamente su popularidad personal. La concesión y disposición de
fondos públicos fue una de las causas principales del enfrentamiento entre el gobierno y los
conservadores. Como el Congreso, durante varios años, no aprobó los presupuestos gubernamentales,
Yrigoyen dispuso el uso de esos fondos mediante simples decretos del Poder Ejecutivo.

2, 3, 2. Alvear y el antipersonalismo.
Hacia 1922, año de renovación presidencial, el radicalismo estaba fortalecido y la amenaza electoral de los
conservadores había disminuido. En consecuencia, el oficialismo, volvió a imponerse en los comicios
presidenciales, con la fórmula de Marcelo T. de Alvear (al cuál, Yrigoyen lo había elegido como sucesor
por su buen vinculo social y en el exterior) y Elpidio González.
Alvear, a diferencia de Yrigoyen, inauguró las sesiones del Congreso, sus ministros respondieron a las
interpelaciones de los parlamentarios, se acudió a las legislaturas para disponer la primera intervención
federal y se atendió a las demandas militares. Alvear interrumpió la obra de Yrigoyen. La conformación de
su gabinete provocó malestar en la UCR. En materia de educación, el Poder Ejecutivo, saboteó la reforma
universitaria disponiendo intervenciones antirreformistas a las universidades de La Plata y el Litoral, y
sancionando estatutos que la dividían en la de Buenos Aires. Algunas obras públicas quedaron paralizadas
como FFCC, etc. Tampoco insistió en la restitución al Estado de las tierras fiscales ocupadas por intrusos.
Alvear trató de evitar el recurso de la intervención a las provincias. Hacia 1923, presentó un proyecto de
reforma constitucional, el cual planteaba: que los diputados tuvieran una duración de tres años, renovación
total de la Cámara y la elección directa de los senadores. Este proyecto no fue tratado en la comisión

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correspondiente. Hacia 1924, se realizo un proyecto de un sistema jubilatorio, el cual abarcaba a


trabajadores industriales, empleados de comercio, bancarios y otros gremios. Pero el gobierno tuvo que
ceder por las huelgas generadas por agrupaciones de sindicatos y las organizaciones patronales los cuales
rechazaban el proyecto.
En 1923, se aprobó la ley del pago de salarios en moneda nacional. En 1925, se reglamento la ley de
trabajo de mujeres y menores en la Capital Federal y en territorios nacionales y, un año después, la ley de
descanso dominical en la Capital Federal. Por otra parte, el gobierno intervino en un conflicto entre la
producción de azúcar, por lo que se estableció un precio promedio de venta e instituyo un organismo
provincial para resolver futuros conflictos.
Dentro del radicalismo hubo discrepancias entre Yrigoyen y Alvear. Los cuales compartían las ideas de
democracia pero no así, en el orden social y económico. Yrigoyen que pertenecía a la elite tradicional y
tenía tendencias liberales planteaba el retorno a políticas similares de comienzos del siglo. El radicalismo
sufrió una profunda división: los "personalistas (con la conducción de Yrigoyen) y los antipersonalistas. El
proceso de división consistió en tres etapas.
- La primera etapa se desarrolló desde la asunción de Alvear hasta fines de 1923. Los enfrentamientos
entre ambos sectores tuvieron como escenario al senado, cuya presidencia era ocupada por Epidio
González vinculado a Yrigoyen. La presencia mayoritaria de diputados personalistas obstaculizaban las
iniciativas del poder ejecutivo. Por lo que llevó al presidente, por decreto, a clausurar las sesiones
extraordinarias en 1925, 1926, 1927, dada que la falta de actividad era absoluta.
- La segunda etapa comienza con el nombramiento de Vicente Gallo como Ministro del Interior, su apoyo
hacia los antipersonalistas acentuó los problemas internos. Por otra parte, los antipersonalistas recibieron
el apoyo de los socialistas, demócratas progresistas y los conservadores. Alvear con su campaña en contra
de la corrupción administrativa y los despidos de funcionarios que realizo el anterior presidente, lo llevo a
alinearse con los antipersonalistas. En 1924 los antipersonalistas se separaron de la UCR. En tanto que los
diputados Yrigoyenistas con mayoría en el congreso obstaculizaban el programa legislativo del gobierno,
los antipersonalistas a través del Ministro del interior presionaron a Alvear para que interviniera en
Buenos Aires, sin embargo, el presidente se resistió y provocó en 1925 la renuncia de Gallo.
3.- La tercera etapa comienza con el nombramiento de José Tamborini en reemplazo de Gallo. Por su
parte, Alvear brinda un apoyo más cauto a los personalistas y deja de lado a los propósitos
intervencionistas al distrito bonaerense.-
Los antipersonalistas se prepararon para las elecciones de 1928, con la formula de Melo-Gallo, contando
con el respaldo de los conservadores y la mayoría de los gobernadores provinciales.
El socialismo también sufrió una división partidaria, por al expulsión de un grupo de afiliados (entre ello
Pinedo y Tomaso) que terminaron formando el Partido socialista Independiente. Los cuales acompañaron
a la fórmula antipersonalista. Hacia las elecciones de 1928, era previsible que Yrigoyen asumiera como
presidente. Esto provocó un descontento de los militares que se manifestaba a través de crecientes rumores
de golpe de Estado. Este recelo se debió a que en el mandato anterior de Yrigoyen, nombro a civiles al
frente del Ministerio de Guerra, la cual era considerada como una falta de consideración. Otro de los
problemas era la falta de atención en cuestión de mayor presupuesto para el ejército y la intención de
reintegrar y restituir sus derechos a una pensión a los oficiales que acompañaron los intentos
revolucionarios radicales en 1980, 1893 y 1905.
El gobierno de Alvear había recompuesto las relaciones con las fuerzas armadas, ya que se nombro al
Cnel. Agustín Justo al frente del Ministerio de Guerra, y la satisfacción de sus demandas profesionales y
presupuestarias aumento el poder del ejército dentro del Estado. Durante del gobierno de Alvear, en 1928,
se realizo la VI Conferencia Panamericana en la Habana, en la cual se discutió las políticas proteccionistas
implementadas por los Estados Unidos, que afectaba las exportaciones de Argentina y de otros países, y la
intervención del mismo en América Central, en especial Nicaragua. El representante argentino,

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Pueyrredón, se opuso abiertamente a esas prácticas políticas y económicas. Pueyrredón seguía las
instrucciones de su gobierno, pero la decisión de este en aislar a la Argentina en el continente, provoco el
descontente del canciller argentino, el cual renuncio.

2, 3, 3.- El retorno de Yrigoyen.


En 1928, Yrigoyen llegó nuevamente a la Presidencia de la Nación. Este hecho no significaba una
continuidad política, ya que las circunstancias no eran las mismas, como la separación de un sector del
radicalismo y que ahora se sustentaba en los sectores populares, con un intento de estructurar una
democracia social de carácter nacionalista.
Uno de los objetivos de Yrigoyen era poner en control del Estado las reservas petrolíferas y su
explotación, ya que consideraba que los ingresos de esta actividad permitirían cancelar la deuda externa y
el incrementar los ingresos públicos, si bien contaba con un fuerte respaldo de en la Cámara de Diputados
no así en la de Senadores, por lo cual, se encontró con problemas en esos objetivos. Para concretar sus
objetivos, el gobierno nacional, buscaba una mayoría de los senadores, en especial en las provincias de
Mendoza, San Juan y Salta, las cuales eran opositoras al gobierno. Por otra parte, los problemas con los
Estados Unidos no se limitaban sobre los temas del petróleo sino también se relacionaban con los intereses
ganaderos debido a la prohibición de compras de carnes argentinas. Distinta fue la misión comercial
británica, ya que Argentina tuvo el compromiso de otorgar concesiones a empresas y mercancías
británicas en el mercado argentino. Hacía 1929 hubo crecientes tensiones políticas por:
1.-La ineficiencia administrativa, ya que los dirigentes que lo acompañaban carecían de capacidad para
afrontar la crisis que se avecinaba, los efectos políticos y militares.
2.-La inacción parlamentaria comenzó a ser capitalizada por la oposición.
3.-Varios episodios políticos, de violencia y de crisis económica precipitaron el deterioro del gobierno.
Como intervención a las provincias de Mendoza y San Juan, a los poderes Legislativo y Judicial de Santa
Fe y el asesinato de Lencinas y un atentado fallido contra Yrigoyen.
4.-Además se produjo la crisis de Wall Street que afectaron la situación económica Argentina.
La presencia de las Fuerzas Armadas constituye un nuevo factor a esta situación. Desde 1900, en las
Fuerzas Armadas se produce un proceso de modernización y profesionalismo con la creación del servicio
militar obligatorio, la creación de la Escuela Superior de Guerra y la Escuela de suboficiales. Las Fuerzas
Armadas tienen dos nuevas características como la influencia prusiana y la existencia de logias militares.
Ambos hechos favorecieron la carrera d dos oficiales del ejército: José Uriburu (que tenía gran admiración
por el ejército alemán y tuvo como asesor por varios años al general germánico Faupel) y Agustín Justo
(que nombrado como ministro de guerra, durante la presidencia de Alvear, por lo que consolido su carrera
militar como política).
Los radicales antipersonalistas, los conservadores y los socialistas independientes, apoyados por medios
de difusión de gran influencia, como el diario la Crítica, desarrollarían una campaña política de
desprestigio de la administración radical, que culminaría en hacia 1930.

2, 4.- Sociedad, población e inmigración.


Hacia 1914 se perfiló una nueva estructura social, claramente diferente, en lo que los sectores medios
adquirieron gran significación. En los cuales se diferencian los asalariados urbanos dependientes y los
sectores ligados al comercio y a la industria junto a los obreros urbanos que aumentó en comparación a los
trabajadores rurales, artesanos y trabajadores sin ocupación definida. Entre el período de 1880-1925 se
produce una intensa movilidad social. Entre los miembros de la clase media autónoma lo constituía el
inmigrante o hijo de inmigrante que a través de la industria o del comercio, transitaba hacia un nivel social

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más alto. Y la clase media dependiente, nacido en el país, cuyos estudios eran costeados con esfuerzo por
la familia, ella misma de origen obrero y probablemente extranjera.
La presencia de los inmigrantes en los años ´20 era predominante en esa clase media en expansión y en el
nuevo sector obrero urbano-industrial. En consecuencia, en la Argentina, la burguesía empresarial urbana,
pequeños y medianos comerciantes, sectores medios rurales y la clase obrera más calificada, esta
integrada por inmigrantes o hijos de inmigrantes. Los argentinos de origen criollo se concentraban en
sectores pudientes (estancieros, militares y funcionarios públicos), las clases medias tradicionales, sobre
todo del interior, y sectores bajos de las clases trabajadoras, urbanas y rurales.
Entre 1895-1947 la participación de las clases medias aumentaron y las clases populares se redujeron.
Estas diferencias se deben al incremento en la participación de empleados y profesionales. Otra
característica del aumento de la clase media fue la mayor escolaridad de la enseñanza secundaria y
universitaria. En el censo de 1914 se mostró un punto de inflexión sobre el aumento de la población, a este
descenso contribuyó la finalización en 1930 del período de inmigración creciente, en que la inmigración
comenzaba a disminuir su contribución al crecimiento demográfico del país.
El proceso inmigratorio sufrió anti-bajos: durante la primera década del siglo se experimento un aumento
de la misma, pero en 1914-1919 se redujo esta corriente debido a la primera guerra mundial. Finalizada la
guerra, el flujo inmigratorio recibió un nuevo impulso hasta el periodo de 1921-1930, en el cual, la
inmigración tuvo resultados inferiores al de la primera década del siglo. Casi la mitad de la inmigración
que se introdujo en la Argentina eran de origen italianos, aunque también hubo inmigración proveniente de
España como de Polonia.
El aporte inmigratorio siguió siendo importante para el crecimiento urbano. A partir de 1914 comienza las
aglomeraciones en el Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario, lo que indica que la población urbana
superaba por primera vez a la población rural. Si bien la presencia de los inmigrantes extranjeros era
decisiva en el proceso de urbanización también lo eran las migraciones internas, ya que comenzaron a
adquirir una progresiva importancia.
 
2, 5.- Los conflictos sociales.
Los cambios políticos resultantes de la ley electoral de 1912 permitieron la integración de una importante
masa de población en la participación política. Esta incorporación al sistema político fue acompañada de
una integración más profunda en el campo social de las clases populares. La gestión del Yrigoyen intento
transformar el Estado gendarme en un agente activo de democratización, impulsando medidas tendientes a
una mayor participación de los sectores discriminados en la actividad política, así se favorecieron los
procesos d movilidad ocupacional y de ascenso social. Para afirmarse en el poder, el radicalismo debió
asegurarse el voto de los sectores medios, por lo que facilito su acceso a cargos públicos y creo un sistema
clientelístico destinado a manejar la distribución de favores.
El gobierno radical manifestó su apoyo a los estudiantes e impulso cambios reformistas en las
universidades públicas, lo que contribuyo a eliminar los criterios elitistas y anacrónicos que imperaban en
estos establecimientos, también creo las universidades de Santa Fe y Tucumán. En el terreno laboral,
debió afrontar tres frotes de malestar obrero con distintas reacciones:
1.- En 1916, se declaro un paro de los trabajadores del puerto de Buenos Aires, en el cual los sindicalistas
impulsaban reivindicaciones salariales concretas. Con motivo a las huelgas ferroviarias, en 1917-1918, el
Estado arbitro el conflicto satisfaciendo la mayoría de las demandas de los huelguistas.
2.- En 1919, hubo una nueva agitación obrera, en que los trabajadores metalúrgicos realizaron una huelga,
por mejoras salariales y reducción de horas de trabajo. El gobierno recurrió a la represión policial, lo que
generó varias muertes (semana trágica), lo que derivo en una huelga general. Para poner fin al conflicto
intervino el ejército y la armada para disuadirlos y el Estado como mediador reconoció y reivindico los
pedidos de los trabajadores.

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3.- En 1921, surgió la tercera ola de agitación obrera en la Patagonia, impulsada por una sociedad obrera
anarquistas, en reclamos de mejoras salariales, ocho horas de trabajo y condiciones higiénicas. La huelga
origino enfrentamiento entre los huelguistas y las fuerzas en servicio de los estancieros, quienes
solicitaron ayuda al gobierno nacional, por lo que Yrigoyen envió tropas militares, y en 1922, se llego a un
acuerdo entre las partes. Pero este acuerdo no se cumplió, por parte de los estancieros, lo que genero una
nueva huelga. El ejército reprimió a los huelguistas y se impuso la Ley Marcial, como resultado arrojando
un saldo de muertos de más de mil personas, este episodio se llamo "Patagonia trágica".

2, 6.- Movimiento obrero e ideologías políticas.


La etapa de agitación obrera, entre 1917-1921, consagro la hegemonía del sindicalismo revolucionario en
el movimiento obrero. Durante este período el movimiento obrero sufrió profundas transformaciones, que
se iniciaron con la agitación a través de huelgas que parecían prácticas revolucionarias y de acción directa
características de la primera década del siglo y culminó con un movimiento obrero que asistió al golpe de
Estado en 1930.
Los cambios políticos e institucionales favorecieron dichas transformaciones. La Ley Sáenz Peña permitió
que las clases medias y los sectores populares pudieran expresar su adhesión política a la UCR y al
socialismo, integrando a la población a la participación política. En el terreno ideológico también se
produjeron cambios, sobre todo a partir de los años ´20, donde el sindicato se expandió. A medida que se
fueron abandonando sus posturas revolucionarias, su influencia anarquista, se fue desvaneciendo en el
ámbito sindical. En lo referente al socialismo, su presencia se manifestó en sectores laborales con mayor
calificación. Estos cambios contribuyeron a que en reemplazo del sindicalismo de acción apareciera el
sindicalismo de presión (buscaban la negociación pacífica).
Los gobiernos radicales emergentes desarrollaron una estrategia tendiente a disminuir el tono contestatario
de la protesta obrera y a arbitrar los conflictos sin desdeñar la apelación a los recursos represivos. La
política laboral de Yrigoyen propició la expansión "sindicalista" del movimiento obrero. En la medida en
que favoreció la negociación entre los obreros y el gobierno, encontró en el sindicalismo un interlocutor
más dispuesto a aceptar ese camino para acceder a sus reivindicaciones. El sindicalismo pasó a
constituirse en una alternativa más atrayente para los trabajadores que el anarquismo en permanente
confrontación con el Estado. El gobierno radical promovió el diálogo con los sindicalistas para restarle
fuerza al Partido Socialista dentro del movimiento obrero.
Procuró aislar y eliminar la acción de los sectores anarquistas y desplazar a los socialistas de su
ascendiente sobre los sectores obreros, este objeto era aspecto de rivalidad entre radicales y socialistas.
También, el gobierno dio curso favorable a las demandas de las organizaciones representativas de ciertos
sectores de la clase obrera. Finalmente, bajo la presión conservadora, apeló a la utilización del aparato
represivo para terminar con la protesta de los trabajadores. Otros cambios en el movimiento obrero
tuvieron que ver con las transformaciones en la estructura de la clase trabajadora. Durante la década del
’20 se hizo evidente la creciente estratificación de los sectores obreros. En el estatuto superior se
encontraban los trabajadores de los principales servicios públicos: ferroviarios y municipales, más tarde
tranviarios y telefónicos. Tenían buenos lazos con el Estado y con empresas monopólicas, lo que los ayudó
a establecer leyes sociales, convenios colectivos, sistema de cobertura mutual obrera y patronal, etc. El
acceso al crédito, a la casa propia y al consumismo operaron como mecanismos económicos de
integración social. Por debajo de este sector se encontraban los obreros calificados, en su mayoría de las
ramas industriales, en un mercado de trabajo que seguía caracterizado por la inestabilidad y las fuertes
variaciones estacionales. Sus condiciones de trabajo habían experimentado ciertas mejoras, como la
reducción de la jornada laboral y el incremento de los salarios.
Los sindicalistas impulsaron la modernización orgánica de los sindicatos, lo que significó la
transformación de la cultura institucional de los mismos: las organizaciones fueron ocupadas por
representantes gremiales rentados, cuyo número fue creciendo de manera significativa. Los planteos del

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comunismo y de otros sectores en torno a los problemas de las clases trabajadoras y el propósito de
adjuntarle al movimiento obrero objetivos que iban más allá de los meramente reivindicativos provocaron
enfrentamientos entre tendencias ideológicas en el seno del sindicalismo. De este modo, la división del
movimiento obrero se profundizó. Como consecuencia, hacia 1929 coexistían 4 centrales obreras: la
FORJA (anarquista), la COA (socialista), la USA (sindicalista) y el CUSC (comunista).

2, 7. Las políticas económicas de los gobiernos radicales.

2, 7, 1. El crecimiento económico en el período.


Los avatares del crecimiento económico durante los gobiernos radicales reflejaron la estrecha vinculación
de la economía argentina con la coyuntura internacional, pero, a pesar del cambio político que esos
gobiernos representaban, las líneas esenciales del modelo agroexportador no se alteraron ( apertura de la
economía: endeudamiento externo, comercio exterior basado en el intercambio de materias primas y
alimentos por productos manufacturados, estabilidad de la moneda y retorno del patrón oro). La crisis
mundial, en 1929, coincidió con el fin de los gobiernos radicales, que no tuvieron oportunidad de producir
cambios drásticos en políticas económicas.
Durante la 1er. GM, entre 1914 y 1917, se produjo una brusca caída del PBI. El comercio exterior resultó
superavitario debido a un descenso de las importaciones y no por un incremento de las exportaciones
(aunque el nivel de éstas se mantuvo por la apertura del mercado de EE.UU.). Dicha circunstancia
favoreció un incipiente proceso de sustitución de importaciones en el proceso manufacturero, pero la
disminución de importaciones esenciales –bienes manufacturados y de capital – repercutió de manera
negativa sobre el PBI. La interrupción de la corriente de capitales, producto de la crisis de 1913-1914 y
luego el de la propia guerra, obró en el mismo sentido.
A partir de 1918, la normalización de la economía internacional permitió que se incrementaran las
exportaciones agrícolas para abastecer a países europeos, en tanto se mantenía un amplio volumen de
exportaciones con EE.UU., lo que produjo un repunte en el crecimiento económico. La crisis agrícola-
ganadera, que se inició en 1920 por la caída de los precios internacionales de los productos agrarios, y de
las carnes, debido a la recuperación del sector agropecuario en países europeos, produjo una nueva
disminución en la tasa de crecimiento del PBI. Pero éste volvió a subir en 1922, por circunstancias
externas que ayudaron: breve aumento de los precios agropecuarios internacionales e ingreso de capitales
extranjeros. Las exportaciones de algunos productos, como el trigo, cayeron en la cosecha de 1925-1926,
como también los precios de otros cereales. Debido a la entrada masiva de capitales y al aumento del
volumen de los bienes exportados, que compensó otra caída de los precios internacionales, se fortaleció el
peso, lo que permitió al gobierno volver al sistema de la Caja de Conversión, en 1927. La subida de las
tasas de interés en EE.UU. a partir de 1928 y, luego de la crisis de 1929 revirtieron de nuevo la tendencia
y causaron serias dificultades en la balanza de pagos.
Aunque la Argentina experimentó un crecimiento indudable, fue muy vulnerable a las fluctuaciones de la
economía mundial. Dependía de nuevas entradas de capitales para evitar problemas en la balanza de pagos
y de conservar los mercados para sus exportaciones. Le resultaba, por el contrario, muy difícil reducir sus
importaciones y la carga del servicio de la deuda externa. Otros elementos de más vulnerabilidad en los
años ’20 fueron la triangulación comercial y financiera que desarrolló con EE.UU. y GB, y el problema
causado por el retorno a la convertibilidad, en 1926. La política económica, adherida a principios liberales
del modelo agroexportador, contaba con una limitada autonomía para atacar al ciclo económico y una alta
dependencia de las circunstancias externas.

2, 7, 2. Límites de las políticas económicas.

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El radicalismo tuvo algunas iniciativas parciales de política económica para hacer frente a coyunturas
adversas de la economía mundial, por la necesidad de reforzar actividades del Estado o para proteger
ciertos intereses sectoriales. Pero esas medidas no alteraron la composición del PBI, que solo muestra
cambios de los distintos sectores entre 1919 y 1929, aunque se advierte una leve caída de la agricultura y
la ganadería y, un incremento del comercio y del sector manufacturero. El rubro que más se incrementó
fue el de la construcción. Los lineamientos del modelo agroexportador siguen vigentes.
Yrigoyen propuso diversas medidas económicas que implicaban una intervención más acentuada del
Estado en distintos sectores o procuraban realizar moderadas reformas en los sistemas productivos
vigentes. Se destacaban el estímulo a la colonización agrícola, al establecimiento de bancos oficiales, la
comisión de la marina mercante, la apertura de nuevas líneas ferroviarias estatales en zonas atrasadas y la
intensificación de la explotación de los recursos petrolíferos fiscales. Además, se intentó recurrir a la
expansión del crédito bancario. Pero la mayoría de las iniciativas económico-financieras elaboradas por
Yrigoyen no pudieron concretarse porque fueron rechazadas por el Congreso. El partido gobernante
estuvo en minoría con la Cámara de Senadores y debió soportar el bloqueo de muchas de sus respuestas
por parte de la oposición, entre otras, por su importancia, el intento de creación de un Banco de la
República, cuya misión habría sido la de regular las emisiones monetarias, el crédito y las tasas de interés,
fiscalizar los cambios internacionales y asegurar el clearing bancario. El sistema de Caja de Conversión se
consideraba insuficiente ya que la circulación dependía de las existencias de oro, y éstas de los saldos
internacionales y, en definitiva, de la cosechas.
También procuró implementar medidas para atemperar las fluctuaciones de la coyuntura y las
desigualdades entre los distintos sectores económicos. Ante las dificultades de los agricultores, debido a
las sequías de años anteriores, el gobierno envió al Congreso en 1916 un proyecto de ley que establecía un
gravamen provisional del 5% de las exportaciones. Los fondos recaudados se asignarían a financiar la
compra de semillas y útiles de labranza. Este proyecto fue rechazado, pero en 1918 este impuesto
comenzó a aplicarse y pasó a ser un componente importante del sistema fiscal.
La escasez de importaciones durante el conflicto bélico dio lugar a un intenso aunque breve proceso de
industrialización. El gobierno no tomó medidas concretas en defensa de ola industria y el fin de la guerra
produjo la desaparición de diversos sectores industriales ahogados por el restablecimiento de productos
manufacturados. El criterio librecambista predominante en el Congreso impidió la protección de la
actividad fabril.
Una de las preocupaciones más importantes para Alvear eran los problemas vinculados a la escasez del
circulante y a las variaciones en la cotización de la moneda nacional. Otro motivo de alarma fue la
disminución de la recaudación fiscal en el sector externo, lo que llevó, en 1923, a una importante
modificación de los aforos aduaneros (precios estimados de los productos importados sobre los que se
aplicaban aranceles), que estaban desactualizados. Si bien el propósito de estas medidas fue de aumentar
las recaudaciones tributarias, benefició por un tiempo al sector industrial.
En el orden agropecuario se produjo un impulso hacia la tecnificación del campo, lo que se tradujo a un
incremento de las áreas sembradas. Mientras en el sector ganadero, se sancionó una serie de leyes para
controlar las transacciones comerciales y establecer precios máximos y mínimos. También se debatió la
posibilidad de que intervenga el Estado en el pool de los frigoríficos.
Se siguió extendiendo la red ferroviaria, se dio un impulso a las obras de construcción de puertos y
caminos, esto último vinculado a la difusión del automotor, se establecieron las primeras líneas aéreas, el
servicio postal y un sistema orgánico de transmisiones radioeléctricas. Con la vuelta de Yrigoyen al poder,
el gobierno reunió a los principales representantes de los frigoríficos y de los exportadores de cereales
para anunciarles una nueva intervención del Estado en el control de los precios y calidad del comercio
exterior de carnes y granos. Se destinaron fondos para el desarrollo del sector agropecuario mediante
concesiones de créditos a baja tasa de interés y con garantías de las cosechas, y se realizaron convenios
con empresas ferroviarias para el mejoramiento de los servicios a fin de facilitar el transporte de cereales y

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ganado. En 1927, por una iniciativa de legisladores discutió en la Cámara de Diputados un proyecto de ley
sobre la nacionalización de todas las explotaciones petroleras, lo que manifestó contraste entre Yrigoyen y
Alvear.

2, 7, 3. La política petrolera.
La creciente importancia del petróleo motivada por la expansión del parque automotor y su utilización
como combustible para el sector industrial lo convirtió en una fuente de debates sobre los principios de la
soberanía nacional, a medida que se descubrían nuevos yacimientos en el país y se intensificaba su
extracción. El progreso de la industria petrolera fue lento.
En 1922, durante el gobierno de Yrigoyen, se creó por medio de un decreto de la empresa estatal de
Yacimientos petrolíferos Fiscales (YPF), cuya dirección era ejercida por Mosconi, nombrado durante el
gobierno de Alvear. Sus ideas tendrían gran influencia en la formación de un nacionalismo económico
entre los militares. Bajo el impulso del mismo se emprendió una serie de iniciativas que colocaron a la
empresa en un nivel competitivo, desarrollando, en especial, una extensa red de distribución por todo el
país. Pero en 1925, cuando se inauguró la gran destilería de La Plata, la distribución del petróleo nacional,
era todavía precaria. Debido a la oposición del Congreso para aprobar su financiación, Alvear autorizó con
este fin la utilización de créditos y de letras de tesorería, mientras se firmaba un contrato con una
compañía norteamericana (Bethlehem Steel Corporation) para su construcción. Al inaugurarse la
destilería, se encontraba en una de las 10 más grandes del mundo en términos de capacidad.
Mientras estuvo al mando de YPF, la producción nacional creció considerablemente y al mismo tiempo se
logró la regulación de los precios en el mercado local. En los años ’20 la industria petrolífera nacional
aumentó entre un 20 y un 30% anual, pero la importación de hidrocarburos extranjeros continuó siendo el
componente de mayor peso de la oferta, comprobándose que la demanda del país crecía más
aceleradamente que la producción de combustibles, lo que originaba una importante dependencia de las
importaciones. Mientras se ampliaba la capacidad de refinamiento de YPF y se expandía su producción, el
gobierno otorgó varias concesiones a empresas privadas de origen extranjero, las que mantuvieron un
ritmo de crecimiento similar al de la petrolera estatal. Durante la administración de Alvear se reservaron
considerables extensiones de tierras públicas para el futuro uso de YPF. Con todo, los resultados
financieros de YPF eran muy positivos, lo que alentaba su desarrollo.
En 1928, Yrigoyen vuelve al gobierno e intenta avanzar en la necesidad de imponer una legislación que
atribuyera al Estado la propiedad de los recursos petrolíferos que se descubrieran, tratando de nacionalizar
la industria del petróleo y colocarla bajo el monopolio de YPF. Mosconi, que admitía la necesidad de
avanzar hacia un monopolio fiscal, disentía por cuestiones económicas en la propuesta de expropiar a las
compañías privadas que se encontraban en actividad, lo que se contempló en la ley, en lugar de ello, se
proponía que las compañías pagasen una regalía del 10%, pero a pesar de la insistencia de Yrigoyen en la
ley de nacionalización del petróleo no pudo concretarse.
Procurando que YPF incrementara su participación en el mercado petrolero argentino, Mosconi redujo el
precio del combustible obligando a las distribuidoras extranjeras a disminuir los suyos. Para anticiparse a
la reducción de las importaciones de petróleo, el gobierno argentino negoció un acuerdo comercial con
Rusia para importar combustible a través de una empresa de ese origen, que venía expandiendo sus
actividades en el país desde 1926. Aunque las empresas petroleras extranjeras denunciaron como
Dumping las importaciones de combustible soviético, no tuvieron otra alternativa que desplegarse a la
reducción de precios dispuesta por YPF o perder el mercado argentino. Tanto Alvear como Tanto Alvear
como Yrigoyen se enfrentaron en varias ocasiones a administraciones provinciales que favorecían el
desarrollo de las empresas petroleras extranjeras en su propio beneficio. El Golpe de Estado de 1930 se
debió a intereses vinculados a empresas petroleras multinacionales, disgustadas con la política del
gobierno radical.

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2, 7, 4. La cuestión del gasto público.


Existe una correspondencia entre el sustrato social del partido radical y uno de los rasgos más
característicos del proceso político que se inicia con el radicalismo en 1916. Éste consistió en la extensión
del sistema de patronazgo como mecanismo para consolidar la clientela política partidaria a través de la
distribución de empleos en la burocracia estatal, lo que benefició, sobre todo, a los sectores medios. El
análisis de los recursos y gastos del gobierno nacional nos permite afirmar que las respuestas elaboradas
por las administraciones radicales fueron:
1.-Un incremento relativo del gasto público.
2.-La redistribución interna del gasto fiscal a favor de rubros tales como salarios, pensiones y
administración.
3.-La reorientación de la política impositiva hacia aquellos gravámenes que, en forma directa o indirecta,
afectaban a las rentas de los grupos propietarios y de los sectores económicamente dominantes.
Se puso en evidencia la precariedad del sistema rentístico nacional cuando a consecuencia de la guerra
mundial se produjo, entre 1914 y 1919, un drástico descenso de las importaciones, y con ello una brusca
caída de las recaudaciones aduaneras, que eran la principal fuente de recursos del fisco. Los
administradores radicales, entre 1916 y 1930, persiguieron como objeto compensar la disminución de los
recursos tradicionales mediante la creación de nuevos gravámenes (en un marco en el que antes de reducir
el gasto público se tendió a expandirlo). También se procuró encarar el creciente déficit fiscal a través del
incremento de la deuda pública, aunque la financiación de los gastos del Estado por medio de
endeudamiento ya venía ensayándose desde muchos años atrás.
En 1918, se elevó al Congreso un proyecto de ley de impuesto a los réditos, con lo que se perseguía
aumentar en forma inmediata los recursos ordinarios del Estado y realizar una auténtica reforma
impositiva. El proyecto se fundamentaba en la necesidad de paliar el desequilibrio de las cuentas fiscales y
en los principios de equidad que aconsejaban solucionar el problema mediante la imposición directa.
Como el Estado no permitía la reducción del gasto público, de denegó el proyecto de ley. Se implementó
un impuesto a las exportaciones agropecuarias y disminuyeron en forma proporcional los gravámenes al
consumo interno. Las intenciones de los gobiernos radicales, sobre todo los de Yrigoyen, en el sentido de
disminuir las cargas impositivas sobre los sectores medios, tratando de aumentar los impuestos directos –
a la tierra, patentes, herencia y otros – y los destinados al comercio exterior.
Estos cambios impositivos procuraban cubrir en gran medida el gasto público, que desde 1914
sobrepasaron permanentemente a los recursos públicos. Esa diferencia entre ambos se compensó con un
aumento del endeudamiento público. Este crecimiento contribuyó al financiamiento de los gastos
administrativos ordinarios, ya que los gastos en obras públicas habían disminuido. Durante el segundo
gobierno de Yrigoyen, se observó un importante incremento del gasto público, que no fue acompañado
por una recaudación suficiente como para financiarlo. El creciente déficit que se generaba ocasionó fuertes
críticas por parte de la oposición. El déficit coincidía con el comienzo de una fuga de capitales que
prenunciaba la crisis y deprimía el ingreso nacional. En este contexto, el déficit fiscal contribuía a
contrapesar la caída del ingreso.

2, 7, 5. El retorno al patrón oro: la Caja de Conversión y la evolución de la balanza de pagos.


Un episodio importante en la política económica argentina del período fue el retorno a la conversión del
peso, o bien, al sistema de la Caja de Conversión. Para explicar el hecho es necesario tener en cuenta la
evolución de la balanza de pagos (que refleja la posición económica internacional del país) y las
variaciones de las reservas de oro y divisas (que sirven de base para garantizar su solidez monetaria en un
sistema de patrón oro. Los principales argumentos por los cuales se consideraba volver a la Caja de

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Conversión, y por consiguiente a la utilización de un patrón cambio oro, eran resguardar la economía
interna de las fluctuaciones y contingencias exteriores, y asegurar la estabilidad monetaria, manteniendo
por ley una relación entre la cantidad de circulante y el metálico que se encontraba en el país.
El superávit de la balanza comercial o la entrada de nuevas inversiones producían un incremento de los
medios de pago que repercutía luego sobre el monto de las importaciones. Un saldo positivo se podía
transformar en un aumento en la capacidad de compra, pero un saldo negativo no implicaba la retirada de
capitales adquiridos en la cuantía adecuada., ya que la inexistencia de un banco central permitía a las
instituciones bancarias continuar la expansión de los créditos hasta situaciones intolerables. La capacidad
de compra argentina se transfería casi íntegramente a los mercados extranjeros. Argentina presentaba una
gran propensión a importar y reajustaba su balanza de pagos aumentando o reduciendo las importaciones,
con el problema de que estas últimas no disminuían en forma suficiente en la fase depresiva de los ciclos.
Debido a la entrada de capitales y al crecimiento de la economía, el peso se revalorizaba, lo que
perjudicaba a los exportadores y a productores agropecuarios que dependían de las ventas en el exterior y
se veían afectados por la caída de los precios de sus productos valorizados en pesos, aunque beneficiaba a
las importaciones. Un elemento decisivo fue que, en caso de reabrirse la Caja de Conversión, se
beneficiaría a aquellos que necesitaban pagar con oro sus deudas a los EE.UU., país con el que mantenían
un balance negativo. La reserva de oro bajaría al mismo tiempo que baja el peso, lo que favorecería a los
exportadores, productores agropecuarios e incluso a sectores industriales, beneficiados estos últimos por
productos importados.
Durante 1927 las existencias de oro aumentaron, lo que les permitió emitir moneda nacional y que las
divisas aumentaran las exportaciones y entrada de capitales extranjeros., precipitando la decisión del
gobierno de volver a la conversión. La convertibilidad fue apoyada mientras las cuentas externas siguieron
evolucionando en forma favorable y el superávit llegó a igualar las obligaciones netas de la cuenta
corriente exterior. El régimen de conversión sólo funcionaba en períodos de prosperidad: al entrar el
metálico permitía el aumento del circulante a través de la emisión monetaria y la extensión del crédito;
pero cuando el oro volvía a salir provocaba una disminución del numerario, lo que obligaba a suspender la
conversión.
En 1928, los precios de los productos exportables empezaron a descender, mientras que los importados no
variaban en la misma medida. La consecuencia fue que los intercambios (relación entre precios de
exportación e importación) se hicieron muy desfavorables para el país. También, los capitales externos, en
especial los de corto plazo, comenzaron a emigrar rápidamente por el alza de la tasa de interés de EE.UU.
En 1929, la balanza de pagos iba reflejando el deterioro de la situación económica. La Caja de Conversión
no pudo frenar el drenaje de divisas provocado por la huida de capitales, acentuada por el
desencadenamiento de la crisis mundial ocurrida en ese año, lo que llevó a la suspensión de la conversión.
La excesiva rigidez del patrón oro exponía al mecanismo a una fácil rotura de sus engranajes. El sistema
estaba basado en un nexo demasiado automático entre la entrada o salida del oro, por una parte, y la
circulación monetaria por otra; por lo que los movimientos en la balanza de pagos originaban un proceso
cíclico. La fase ascendente se caracterizaba por el incremento de las exportaciones y la entrada de
capitales extranjeros. Aumentaban las tenencias de oro, crecían los efectivos de los bancos y se
acrecentaba el poder de compra de la población; por lo que estimulaba la demanda. Cuando se agotaba
esta fase, iniciaba la fase descendente, porque disminuía la demanda mundial o se debilitaba la corriente
de inversiones, disminuyendo el poder de compra de la población y la demanda de artículos y servicios
nacionales e importados, por lo que las actividades internas se contraían, caían las importaciones y
mientras se llegaba a un equilibrio en la balanza de pagos, seguían saliendo el oro y las divisas de las
reservas monetarias.

2, 8. Comercio e inversiones extranjeras: el triángulo anglo-argentino-norteamericano.

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El exceso de importaciones (o déficit comercial) que padecía la balanza comercial británica fue casi
invariable entre 1913 y 1929, pero este déficit era compensado hasta 1922 por los excedentes de los
intereses y dividendos provenientes de las inversiones de GB en el extranjero. Las principales áreas
deudoras del Imperio y Sudamérica eran los países predominantes de producción agrícola, que
mantuvieron durante esos años un amplio excedente de exportaciones (o superávit en su balanza
comercial) con las naciones industriales de Europa continental y con EE. UU. Los excedentes de las
importaciones británicas provenían de su comercio con países industriales. Países como China, India,
Australia, Brasil y Japón tenían déficit en su balanza comercial con GB. El interés y los beneficios de las
inversiones de GB de ultramar eran pagados con productos enviados por las naciones deudoras agrícolas a
Europa continental y a EE. UU. Y pasaban de éstos, mediante la forma de exportaciones de bienes
manufacturados, a GB.
El comercio triangular predominó durante toda la década del ’20 en los mercados mundiales. La Argentina
tenía un excedente de exportaciones con GB y de importaciones con EE. UU. Esta circunstancia originaba
la existencia de un triángulo de responsabilidades y de un triángulo en los movimientos de capital.
El naviero se producía porque como el grueso de las exportaciones argentinas (carnes y cereales) se dirigía
a GB y Europa, los exportadores de GB disponían de una amplia capacidad de bodegas de retorno para
colocar productos voluminosos, como el carbón. En cambio, dado el poco monto de las exportaciones
argentinas a los EE. UU., los productos de EE. UU. No disponían de la misma capacidad de embarque de
retorno y debían pagar fletes más altos o lograr intercambios con Brasil como intermediario con Bs. As.
Esto facilitó la dependencia de Argentina del mercado británico. GB cubría, con los ingresos provenientes
de la Argentina por inversiones y prestación de servicios financieros y comerciales, la mayor parte de su
balance comercial desfavorable. También, una corriente neta de capitales de EE. UU. Financiaba las
exportaciones argentinas con préstamos e inversiones directas. Esto se debe porque:
1.-El saldo de servicios con GB resultó negativo, como consecuencia del envío de utilidades e intereses de
las empresas de GB en nuestro país, compensando el superávit comercial con la Argentina.
2.-El comercio triangular significaba para la Argentina supeditar su estructura productiva y en particular a
su estructura industrial a las manufacturas y bienes de capital norteamericanos.
Ese comercio aceleraba el flujo de capitales de EE. UU. En la economía argentina mediante la colocación
de títulos públicos en el área del dólar o de inversiones directas de empresas de EE. UU., permitiendo
financiar el comercio de importación y desplazando de este modo la influencia económica inglesa. Entre
GB y Argentina, además de la relación comercial que existía entre las dos naciones había un vínculo que
se originaba en las inversiones de capital británico. Éstas, que poseían una alta rentabilidad, mientras
complementaban y estimulaban el comercio entre ambos países, se radicaron en el transporte, FF. CC.,
empréstitos al gobierno, frigoríficos, servicios públicos y el sistema bancario y financiero. Así GB
participaba en la producción de bienes exportables y podía controlar el comercio exterior. Los FF. CC.
Eran el punto clave de este sistema, ya que se llevaban a los puertos de bienes exportables y se introducían
las manufacturas británicas en territorio nacional, contribuyendo una demanda para los productos de GB.
Los hacendados eran el grupo social y político más importante de la Argentina, y su influencia sobre la
política económica del país les permitió defender estas relaciones con GB.
Antes de la 1era. GM, la economía de EE. UU. Había implantado capitales norteamericanos en la industria
frigorífica de la Argentina. Luego de ésta, se produjo una verdadera irrupción de capitales de EE. UU. En
nuestro país, como artículos industriales, maquinarias, vehículos, artefactos eléctricos, textiles, refinación
de petróleo, alimentos y bebidas y productos farmacéuticos. También se radicaron compañías de seguros,
bancos y varias firmas importadoras y comercializadoras, muchas de las cuales comenzaron a realizar
tareas de armado y manufactura. Además, EE. UU compró firmas ya existentes de origen europeo. Entre
1914 y 1929, Argentina recibió varios préstamos a corto y largo plazo, que le ayudaron a financiar sus
importaciones, mediante la colocación de títulos públicos en el mercado norteamericano. La diferencia del
tipo de inversión de EE. UU. con respecto a la de GB fue:

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GB: era importadora de materias primas y alimentos y exportadora de manufacturas, había impuesto una
determinada división del trabajo, dentro de la cual la Argentina debía dedicarse a producir alimentos para
la metrópoli e importar de ésta productos industriales, excluyendo toda industrialización propia salvo
aquella ligada a la transformación de materias primas destinadas a la exportación.
EE. UU.: se autoabastecía en varios productos primarios y contaba con una tecnología más avanzada que
la de GB, lo que le daba la posibilidad de exportar productos manufacturados y bienes de capital y de alta
tecnología (con bajos costos de producción y materias primas más baratas). Se expanden las inversiones
del hierro, acero, automotores, maquinarias y otros, productos de las exportaciones de EE. UU. hacia la
Argentina, desplazando así a las inversiones de GB. La razón de porque nuestra balanza comercial era
desfavorable con EE. UU. fue que, tanto la economía de ellos como la nuestra en vez de complementarse,
competían entre sí. Es así, como en 1927, EE. UU. dejó de comprar nuestra carne.

2, 10. El sector agropecuario.

2, 10, 1. Evolución de la agricultura y política agraria.


Luego de la 1era. GM, las exportaciones argentinas continuaron su crecimiento en el sector agropecuario
(especialmente maíz, avena y lino), los que fueron desplazando a los ganaderos, dada por la sostenida
demanda internacional y la crisis mundial de comercialización de carnes de 1920. Si bien el crecimiento
era sostenido, sufrió fluctuaciones de la demanda externa y un aumento de la competencia en el mercado
mundial. La tasa de población europea se incrementó escasamente y la creciente desocupación hizo
disminuir el consumo de los países industrializados de Europa. Una serie de factores fue alterando el
crecimiento del agro:
1.-Fluctuación de los precios de los cereales y su creciente descenso desde 1926.
2.-Aumento de los costos de producción de transportes, maquinarias, implementos agrícolas y almacenaje.
3.-La insuficiencia del crédito agrícola.
4.-El encarecimiento de los arrendamientos.
5.-Los límites existentes a la expansión territorial extensiva de la agricultura argentina.
6.-La influencia de los rendimientos decrecientes del sector cerealero.
7.-Los costos de los fletes ferroviarios argentinos eran más caros que los de EE. UU. y GB.
Un factor que contribuyó al aumento de la producción fue la creciente mecanización de las tareas rurales
que mejoró la productividad agrícola. En 1921, se había establecido la 1era. fábrica de cosechadoras, pero
el grueso de los equipos y maquinarias agrícolas se originó en las importaciones provenientes de los EE.
UU. esto permitió que continuara creciendo la cría de ganado caballar. Como durante años la
mecanización agrícola había estado limitada a la posesión de máquinas complejas, el proceso tecnológico
de los años ’20 tuvo un impacto renovador. Como consecuencia redujeron las ventajas del avance y se
hizo más dificultoso el proceso de modernización rural.
Fuera del área cerealera comenzaron a producirse cambios menos susceptibles, debido a la creciente
participación de cultivos industriales que se beneficiaron con la ampliación del mercado interno, tales
como la caña de azúcar (protegida con aranceles), los cultivos de algodón (los que sustentaron el
crecimiento de la industria textil), la extensión de cultivos de frutales en el Alto Valle del Río Negro y
Valle de Ucro mendocino, y crecieron las producciones de maní, arroz y yerba mate en Misiones (por
incentivos fiscales del gobierno nacional). Los intereses rurales se sustentaban en el predominio de la gran
propiedad y el sistema de arrendamientos, lo que reflejaba el ideal social del ámbito cerealero.

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2, 10, 2. Bases sociales y económicas


Entre los grandes productores (dedicados a la ganadería de alta mestización) se destacaban los grandes
propietarios (dedicados a una agricultura extensiva). Otros terratenientes reinvertían parte de sus rentas en
mecanización y mejoras técnicas y agronómicas, al igual que los arrendatarios de grandes extensiones.
Entre los sectores rurales subalternos tenían gran representación los chacareros (pequeños o medianos
arrendatarios obligados a pagar una renta elevada para trabajar la tierra del propietario o arrendatario,
durante períodos breves, sin posibilidades de planificar su producción ni comercialización).
Existían también ocupantes precarios de reducidas parcelas, dependientes del trabajo doméstico y
acosados por el endeudamiento que podía transformarlos en simples asalariados. Por último el almacenero
de ramos generales, generador del crédito agrario informal, era el nexo entre el agricultor y las grandes
empresas exportadoras de granos. Con la sanción de la ley de arrendamientos, en 1921, el gobierno
nacional pretendió atender reclamos de pequeños y medianos productores rurales agremiados en la
Federación Agraria Argentina. Este mecanismo estaba dirigido a quienes arrendaban parcelas y
contemplaba la indemnización por mejoras. El arrendatario podía prolongar el alquiler cuando el contrato
no extendiera los 3 años, tenía la posibilidad de negociar la venta de la producción libremente y se le
garantizaba una vivienda confortable. El Estado procuró también dar otras respuestas ante las demandas
de los agricultores. Hasta fines de los años ’20 se mantenían en el sector los mecanismos de
funcionamiento del modelo agroexportador, aunque se procuró introducir modificaciones a través de
medidas que intentaban responder a las tensiones generadas por el agotamiento de dicho modelo.

2, 10, 2. La industria de las carnes.


Esta industria estaba vinculada con los mercados externos y estaba financiaba en gran medida por el
capital extranjero. Los capitales ingleses fueron los 1eros. en desarrollar la industria frigorífica en el país,
acompañados en menor medida por capitales nacionales. En la 1ra. década del siglo XX se radicaron
plantas pertenecientes a frigoríficos de EE.UU., cuya finalidad era abaratar las exportaciones destinadas al
mercado británico de carnes, aprovechando la mejor calidad de nuestra materia prima y los menores
costos de producción locales. Por el aporte de estos frigoríficos, el volumen de exportaciones de carnes de
EE. UU. hacia GB disminuyó de la misma manera en que aumentaron las exportaciones argentinas.
Pronto, los frigoríficos norteamericanos, que tenían una tecnología superior a la nuestra y a la de GB,
comenzaron a hacer fuertes demandas a los ganaderos, con el propósito de poder embarcar al mercado
europeo, principalmente carne enfriada (chilled). Esto generó procesos económicos y políticos que
repercutieron en nuestra sociedad:
La 1era. cuestión es técnica, ligada a la materia prima que necesitaban los frigoríficos para elaborar
nuevos productos y se debe a que la aparición de la industria de enfriado provocó una modificación en el
tipo de razas ganaderas y una nueva delimitación de la Pampa Húmeda, la que implicó incorporar el sur y
el sudeste de Cba. , el noroeste de La Pampa y el extremo sudeste de San Luis.
Otra cuestión vinculada también al problema de la materia prima fue que la carne enfriada no permite una
larga conservación y para satisfacer una demanda constante era necesario contar con buenos cortes todos
los años. Esto determinó la aparición de un nuevo tipo ganadero, el invernador, que disponiendo de las
mejores pasturas estaba en condiciones de asegurar una entrega periódica, lo que resultaba esencial para la
industria del enfriado. Los invernadotes que poseían los campos más cercanos a los frigoríficos tenían un
tratamiento especial. Los criadores no disponían de campos para la misma cantidad y tenían 3 opciones: o
comercializaban sus productos directamente en los mercados consumidores locales; los destinaban a la
exportación del congelado; o se dedicaban sólo a la cría de ganado al que alimentaban hasta los 8 o 10
meses para luego venderlo a invernadotes
La situación se agravaba por la escasa disponibilidad de bodegas para envío a GB, que había que reservar
con anticipación. La competencia generada entre los distintos frigoríficos, provocó que se llegara a una

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serie de acuerdos para la distribución de las facilidades de transporte, denominadas 2conferencias de


fletes". Su propósito era regular los suministros al mercados británico, para ajustar la cantidad a la
posibilidad de absorción del mercado.
Se produce una "guerra de carnes" o "guerra de precios" entre EE. UU. y Argentina, la que consta de vs.
Etapas. La 1era. se extendió hasta poco antes de la 1era. GM y durante la misma los envíos de carne
refrigerada por los frigoríficos norteamericanos inundaron GB. Con ello comenzaron a regular el precio
del ganado en su propio beneficio, por el cual se distribuyeron los envíos en un 41,35% para EE. UU. , un
40, 15% para GB y un 18, 5% para nosotros. Durante esta la demanda de carne fue muy elevada,
especialmente la envasada y congelada. Al final de la guerra, comenzó a decrecer la demanda de ultramar,
iniciándose un proceso decisivo en este sector. La disminución del poder adquisitivo, las acumulaciones
de grandes cantidades de carne envasada y congelada por parte de los mismos aliados y la existencia de
otros mercados vendedores junto con la paulatina recuperación del sector agropecuario europeo,
originaron una serie crisis en la ganadería argentina.
La crisis de los años 1921-1922 reflejó el conflicto de los invernadores y criadores. Los 1eros. retenían su
ganado hasta que mejoraran los precios de frigoríficos. Los 2dos. debían malvender sus novillos de
inferior calidad a la de los frigoríficos o entregarlos para el engorde a los invernadores, sufriendo todo el
impacto de la recesión. A fines de 1922, las elecciones llevaron a Pages a la dirección de la Sociedad Rural
Argentina, por lo que modificó la política de la Sociedad, culpando a los frigoríficos de lograr beneficios
monstruosos a expensas de los ganaderos. Sus ideas eran opuestas a las de Anchorena (anterior director),
quien proponía la intervención del Estado como única solución. Los frigoríficos argumentaban que los
desequilibrios se debían a un exceso de oferta. Una intervención estatal no sería beneficiosa ya que
desalentaría el crédito extranjero, favorecía la huída de capitales y perjudicaría la iniciativa privada.
En consecuencia, sus propuestas para solucionar el conflicto eran la reducción de impuestos, la
disminución de los costos de producción y la mejora de los rebaños. El rol del estado debía centrarse en la
búsqueda de nuevos mercados. Luego de meses el Congreso decidió la aprobación de 4 leyes:
1.-La construcción de un frigorífico administrado por el Estado en Bs. As.
2.-La inspección y suspensión gubernamental del comercio de carnes.
3.-La venta del ganado sobre la base del peso en vivo.
4.-Un precio mínimo para la venta de ganado de exportación y uno máximo para la venta local de carne.
Cuando Alvear estableció por decreto precios mínimos, los frigoríficos criticaron estas leyes y, como
respuesta, dejaron de comprar novillos e interrumpieron el comercio de exportación de carnes. Ante estas
medidas el gobierno debió ceder, suspendiendo el decreto. En 1925, la "guerra de carnes" entre los
frigoríficos se reanudó. Un establecimiento de GB anunció la modernización y ampliación de su planta y
pidió el incremento de su cuota. En 1927, los empresarios de los frigoríficos llegaron a un acuerdo: los
norteamericanos nuevamente fueron los mayores beneficiarios, ya que tomaron ahora una cuota mayor. El
comercio de la carne quedó totalmente dominado por los intereses extranjeros y, en particular, por EE.
UU.
La Sociedad Rural Argentina, todavía bajo la dirección de Pages, argumentaba que la competencia entre
frigoríficos alteraba la estabilidad del mercado y ejercía una presión bajísima sobre los precios. Otro
acontecimiento tuvo una repercusión mayor sobre el sector ganadero y la industria de las carnes en 1926.
el departamento de Agricultura de carnes frescas o refrigeradas, vacunas, ovinas o porcinas, desde
cualquier región donde existiera aftosa, la Argentina sufría de este mal en todo su territorio (exc. en la
región patagónica). La medida tomada se agregaba a otras de carácter proteccionista adoptadas, que ya
había afectado a las exportaciones argentinas de carnes, de cereales y frutas.
Durante la conducción de Duhau en la Sociedad Rural Argentina, lanzó una vigorosa campaña con el
eslogan "comprar a quien nos compra". Significaba que la Argentina debía reforzar sus lazos con los
países que compraban sus productos y dado que GB era su principal importador de ellos y, particularmente

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de carnes, debían privilegiarse las compras a ese país, ya que los productos manufacturados no se podían
producir debían "elegirse entre los países que son consumidores de nuestra producción". Como
consecuencia, en 1929, Yrigoyen inició negociaciones informales con GB para fomentar el comercio
recíproco, y ese mismo año llegaron a un acuerdo entre ambos países mediante el Convenio D’Abernon.

2, 11. El desarrollo industrial.

2, 11, 1. Los efectos de la guerra.


Hacia mediados de la década de 1910 la industria argentina presentaba un panorama con mercados
contrastes. El sector más pujante seguía siendo el relacionado a las actividades extractivas y
manufactureras mas indispensables, vinculadas a la producción agropecuaria o a elementos básicos para la
población. También se destacaban las industrias alimenticias, sobre todo los frigoríficos, las fábricas de
extracto de quebracho, empresas textiles y metalúrgicas y el sector de la construcción.
Se producían contrastes a nivel macroeconómico, ya que las industrias dedicadas a la exportación, en
general de capitales extranjeros, tenían un tamaños corporativamente grande y actuaban en mercados
oligopólicos. En cuanto al mercado interno, las industrias en su mayoría eran de capitales nacionales y
muchas de ellas se dedicaban a la elaboración de bienes de consumo no duraderos y a la fabricación de
materiales para la construcción y de implementos para la agricultura y para la reparación del material
ferroviario. Salvo en el sector de alimentos y bebidas, la industria se encontraba muy lejos de satisfacer la
demanda interna y en muchas ramas la importación superaba a la producción local. Se produce la crisis de
1930, por lo que la evolución industrial transitó 2 etapas:
1.-Se originó en situaciones especiales que originó la primera Guerra Mundial. GM.
2.-Se enmarcó en el regreso a una aparente normalidad de posguerra.
La 1era. GM supuso un desafío para la industria local, ya que las importaciones de productos
manufacturados disminuyeron drásticamente. El tráfico transoceánico se interrumpió. La búsqueda de
mercados de abastecimiento sustitutivos, como la de EE. UU. , no alcanzó para completar los trastornos
producidos con los proveedores europeos tradicionales. Las dificultades en el ingreso de manufacturas
importadas contribuyeron a crear una protección para la producción local, al obligar al país a vivir de sus
propios recursos. Algunas industrias, como la textil, encontraron un fuerte dinamismo que les permitió
crecer a lo largo del conflicto bélico. A pesar de las restricciones en el comercio importador, la guerra no
generaba una situación propicia para el despegue industrial. El descenso en términos absolutos de la
producción estaba determinado por la contracción de la demanda europea de manufacturas de origen
agropecuario, como la carne enfriada. Las razones de este comportamiento respondían a 2 factores:
1.-El peso de la transformación industrial de productos agropecuarios destinados a la exportación.
2.-Debe buscarse en las dificultades que la guerra creaba para importar los bienes de capital y las materias
primas necesarias para el desarrollo de productos que hasta ese momento se importaban. Por eso, a pesar
de la falta de competencia de las importaciones, la inversión se contrajo a menos de la 5ta. parte entre
1913 y 1918.

2, 11, 2. Proteccionismo y librecambio.


Una vez finalizada la guerra se reanudó el comercio con los países europeos sin establecerse ninguna
política de protección de las industrias instaladas o en proceso de desarrollo. Las críticas condiciones que
debió enfrentar la Argentina motivaron a una polémica proteccionista y librecambista, de los sectores
tradicionales en defensa del libre comercio. Desarrollaba una lógica a corto plazo. Se pasaba por alto el
análisis de Bunge, que señalaba el agotamiento de las principales fuentes del crecimiento de la producción

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agropecuaria. Simultáneamente, la creciente urbanización absorbía una fracción cada vez mayor de la
producción, reduciendo los saldos exportables. Dado que la elasticidad-ingreso de la demanda de bienes
industriales superaba a los agropecuarios, era de esperar también un crecimiento más rápido de las
importaciones de bienes industriales que de las exportaciones de productos agropecuarios, lo que a la
larga, desembocaría en un déficit crónico de la balanza comercial. La guerra había mostrado, además, las
dificultades internas que provocaron acontecimientos súbitos e inesperados en el extranjero. Una política
proteccionista era una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo industrial y debía ser
complementada con incentivos que estimularan el despegue integral de las fuerzas productivas, la
calificación de mano de obra, un entorno más receptivo de las transformaciones económicas, la
consolidación de un fuerte mercado interno como previo paso a la inserción exportadora y la creación de
una infraestructura de transportes y comunicaciones adecuadas para movilizar la producción. El planteo de
protección arancelaria también le parecía excesivo a las elites dirigentes y el poder de los industriales era
demasiado reducido como para forzar un cambio de política. Por lo que, en los hechos de debate, no
condujo a ningún cambio de fondo en materia arancelaria.

2, 11, 3. La política industrial.


La década del ’20 es un período en el que la producción industrial tuvo un crecimiento relativamente
intenso, sustentado en un incremento progresivo de la tasa de inversión. No hubo modificaciones
arancelaria estructurales, pero los impuestos aduaneros no se cobraban sobre el precio real de las
importaciones, sino sobre una lista de precios que fijaba el Estado.
También perjudicaba al fisco, porque una valuación deficiente de las importaciones diminuía la
recaudación tributaria. Las tarifas aduaneras tenían el fin de contribuir a solventar el gasto público, y no de
proteger a la industria. Por eso, la recuperación de los niveles impositivos no significó avanzar en la
protección sectorial, ya que las tasas seguían siendo modestas. El Estado intentaba implementar una
política librecambista pero basada su recaudación en la aduana, con lo que la expansión de los ingresos
públicos chocaban contra la política económica y viceversa.
En el desempeño de la industria se puede señalar que la competitividad de un producto de origen nacional
frente a otro importado, con respecto a sus precios depende de las tasas arancelarias (del precio que se
toma como base para aplicarlas y del tipo de cambio). Con la normalización de la economía mundial luego
de la guerra, los precios descendieron, contribuyendo a reducir el desfase. En muchos casos, los aranceles
impuestos a las materias primas superaban a los productos terminados. Ante esta situación de
producciones similares a las del exterior, la industria local se veía perjudicada por el "recargo" en el costo
de los insumos.
Hasta 1923 el peso estaba desvalorizado, pero luego de este año volvió a valorizarse, lo que significaba un
abaratamiento de importaciones frente a la producción local. Las iniciativas del gobierno y la evolución de
los precios relativos aumentaron de manera neutral sobre el sector industrial. Desde el punto de vista
sectorial, la evolución de la producción correspondió con las tendencias apuntadas. Se observó la
aparición de un conjunto de actividades que hasta ese momento no tenían mucha importancia, como la
producción de vehículos, especialmente las nuevas inversiones de EE. UU. otras industrias colaterales
ganaron importancia, como la metalurgia, el caucho, los derivados del petróleo, las industrias del vidrio,
madera, como las imprentas. Otras más tradicionales mostraban síntomas de estancamiento o se veían
afectadas por la normalización del comercio de importación, como el sector alimenticio, textiles y
confecciones o las curtiembres.

2, 11, 4. Las inversiones extranjeras en el sector industrial.


El período de entre guerra se caracterizó por un cambio de estrategia de los capitales de las principales
potencias, como EE. UU. Diversas empresas comenzaron a "sustituir importaciones” por producción en el

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extranjero para poder combinar los procesos de producción más eficientes con reducciones en el costo de
transportes, una mejor penetración en los mercados externos, la búsqueda de materias primas más baratas
y un fortalecimiento en la competencia frente a otras empresas.
Durante los años ’20 se produjo una interrupción de capitales extranjeros, sobre todo de origen de EE.
UU. , uno de cuyos principales destinos fue el sector industrial, que implicó una serie de transformaciones
para el conjunto de la economía argentina, a partir de una mayor diversificación de la producción, de la
demanda de importación de nuevos productos y de vínculos económicos cada vez más importantes. Entre
las más importantes empresas de origen de EE. UU. que llegaron al país desde el siglo XIX son: Ford
Motors Co., General Electric, Kodak, Colgate-Palmolive, Refinerías de maíz, etc.
La transformación de las estructuras productivas, como consecuencia de este proceso, alteraba el
equilibrio del modelo agroexportador y confluía con los 1eros. signos de agotamiento para reanunciar un
nuevo perfil interno y una nueva forma de inserción internacional que escapaba lentamente de los
lineamientos de la división internacional del trabajo clásica. Cabe destacar que las nuevas firmas
apuntaban generalmente a la satisfacción directa de las necesidades internas, disolviendo paulatinamente
el "método indirecto". Hasta ese momento la industria se había orientado hacia la producción
complementaria de las actividades agropecuarias, siendo la exc. algunos emprendimientos en la estructura
económica. El crecimiento industrial se aparta de esa dinámica, de modo que el sector comienza a
abandonar su complementariedad con las actividades agropecuarias. El crecimiento del empleo industrial
implicaba un avance en el proceso de urbanización y contribuía a disminuir el peso relativo del sector
agropecuario. Dado que la población urbana crecía a una tasa mayor que la producción agropecuaria, se
incrementaba el número de consumidores de productos alimenticios que, a largo plazo, llegaría a incidir
en la reducción de los saldos exportables de dichos bienes. Se observó una transformación importante de
los métodos de producción, con una profunda revolución técnica y organizativa que modificó las
costumbres, reformó los conceptos y separó a los diversos factores de la producción, permitiendo el paso
de la manufactura a la fábrica.

2, 12. Comercio y capitales externos en la Argentina y Canadá: un análisis comparado.


La puesta en producción de extensas hectáreas de baja densidad poblacional posibilitó, a través de la
incorporación de capitales y mano de obra europeos y la modernización de los aparatos productivos, un
rápido crecimiento de ambas economías, favoreciendo su vinculación, a través del comercio exterior, a los
mercados internacionales. Sobre todo teniendo en cuenta que las relaciones externas argentinas y
canadienses tuvieron 2 referentes principales y comunes, y una problemática similar en parte de su
historia. Nos referimos a la importancia que para las 2 naciones llegaron a poseer los vínculos económicos
y políticos con GB y EE. UU. Hacia 1870, la hegemonía política y financiera de GB a nivel mundial
comenzó a ser cuestionada como consecuencia de la falta de competitividad de un sector industrial y la
pérdida de mercados. Esto obligó a GB a incrementar los vínculos con su propio mundo colonial y con
otros países periféricos. En este sentido Argentina y Canadá pasaron a pasar un papel decisivo en el
mantenimiento del poder económico británico.
Este cambio político fue acompañado por parte del gobierno canadiense por una implementación de
medidas que contribuyeron a estimular el crecimiento económico. También contribuyó a ello la política
económica del 1er. Ministro John MacDonald en 1880, en el marco de la llamada "política nacional", que
estableció medidas proteccionistas para las nacientes industrias canadienses; favoreciendo la construcción
de un FFCC. entre el Pacífico y el Atlántico que sirvió para firmar la identidad del país respecto de su
vecino sur, fomentó el incremento de la población; y procuró ampliar las actividades productivas en las
regiones del Centro y del Oeste, transformándolas así en centros exportadores y en mercados para los
productos industriales del Este.
El proceso de modernización de la Argentina tuvo 2 grandes diferencias respecto de la de Canadá:

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1.-En la Argentina la mayor parte de la tierra apta para la agricultura ya era propiedad de un grupo de
grandes estancieros, los cuales tenían un peso decisivo en las esferas del poder.
2.-La política económica externa del país adhería con firmeza a los principios del librecambio.
En consecuencia, los inmigrantes debieron conformarse con un acceso restringido a la tierra, como
simples arrendatarios al mismo tiempo que se sacrificó la posibilidad de un desarrollo industrial frente a la
importación de productos extranjeros. La Argentina y Canadá, tenían en común su vinculación con GB.
Ambas eran productoras de materias primas y alimentos requeridos por el centro imperial y, a la vez,
constituían atractivos mercados para los productos de GB y de otros países europeos. En la conformación
de estas peculiares relaciones triangulares un aspecto importante fueron las inversiones británicas. Tanto
Canadá como la Argentina, estos capitales no sólo que apuntaban a poner en producción las enormes
riquezas de la pradera y de las pampas, sino también, como el caso canadiense, a explotar los recursos
forestales y mineros existentes. Junto a esto es necesario establecer un sistema de transporte y distribución
para los mercados locales y del exterior de estos productos, además de crear la infraestructura y las
industrias necesarias y facilitar el financiamiento de las distintas actividades.
La composición de esas inversiones también se diferenciaba: Mientras en la Argentina los FFCC
constituían el mayor porcentaje de las mismas, llegando al 33%, en Canadá, en cambio, representaba un
30%. Canadá se dedicó fundamentalmente a producir cereales, la Argentina se diversificó entre la
agricultura y ganadería. En el grupo del Plata la ganadería era la actividad esencial del grupo económico y
político más poderoso: los grandes terratenientes de la región pampeana. Y aunque en la suma del total de
las exportaciones, las carnes fueron superadas por los cereales, el principal vínculo anglo argentino se dio
en torno a los frigoríficos y a las ventas externas de carnes enfriadas. Esto explica el predominio del trigo
canadiense sobre los granos argentinos en el mercado británico y la mayor participación que adquirieron
los cereales para Canadá en su relación con la metrópoli.
En el caso del argentino el comercio de exportación hacia GB tuvo en las últimas décadas del siglo XIX
menor incidencia que Canadá, dado que tenía más relevancia las ventas a otros países europeos, mientras
que el intercambio con EE. UU. era poco significativo. Pero hacia la 1era. década del siglo GB constituía
ya el principal cliente de la Argentina. Hacia principios del siglo XX, la participación de los productos
ingleses dominaba en las importaciones argentinas, representando más de un 30% de las mismas, situación
que hacía cambiar, durante el desarrollo de la 1era. GM al incrementarse el vínculo con el mercado
norteamericano.
Hacia la década de 1920 Canadá concentraba sus exportaciones en bienes primarios y contaban con
economías abiertas en las cuales el comercio exterior jugaba un papel esencial en el PBI. Ambos tenían
como socios comerciales principales a EE. UU. y a GB. Tanto en la Argentina como en Canadá esas
relaciones triangulares se fueron modificando a lo largo del período de entreguerras. Hacia esa época, EE.
UU. se había convertido en un socio privilegiado de ambos mercados (era el principal proveedor de
ambos, pero su peso en el comercio de importación canadiense más que duplicaba su participación con
respecto al de la Argentina). Esto tiene que ver con el tipo de exportaciones canadienses, el peso de las
inversiones directas de EE. UU. y la cercanía reducía costos de transporte.
Las exportaciones canadienses, concentrados en los cereales, tenían otros componentes como los
relacionados con la industria maderera y papelera, minerales no ferrosos, hierro, cobre, níquel y oro, estos
últimos destinados al mercado de EE.UU. La radicación de empresas del país vecino activaba el
intercambio de las importaciones de bienes de capital, al mismo tiempo que los canales de comunicación
directa, como los Grandes Lagos, el FFCC y los automotores obraban poderosamente a favor de esta
conexión.
Los grupos de poder económico canadiense eran más diversificados que en la Argentina, dado que el
desarrollo industrial de Canadá lo hizo menos dependiente de sus productos agropecuarios. En el caso
argentino, por el contrario, las restricciones del mercado de EE. UU. para sus productos impidieron que

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éste cobrara mayor importancia, mientras que las exportaciones hacia GB, especialmente las ganaderas,
continuaron determinando su política comercial hasta la década de 1950.
La posición de conjunto de la balanza de pagos de Canadá fue más favorable. Ello se debió al dinamismo
por parte del comercio de EE. UU. y al hecho de que la mayoría de las inversiones provienen de este país.
El flujo comercial norteamericano-canadiense fue así un poco más equilibrado y llegó a duplicar el
volumen del comercio norteamericano-canadiense. La situación en el intercambio con GB para Argentina
y Canadá era muy diferente. Esto se debía a que el comercio de importación canadiense desde las islas
británicas tenía mucho menor peso que el argentino; nuestro país dependía en mayor parte del mercado de
GB, mientras que Canadá estaba más vinculado con EE. UU. La economía de este país estaba basada en
un desequilibrio bilateral dentro de un balanceado triángulo del Atlántico del Norte. La mayor parte de sus
exportaciones iban para EE. UU. y el flujo de inversiones de EE. UU. fue cuantitativamente importante
para Argentina.
Luego de la 1era. GM los intereses de GB dejaron de crecer por falta de renovación de los equipos y
bienes de capital, lo que en el caso argentino afecto especialmente a los FFCC. Otro factor a señalar es la
gran diferencia en el valor de las inversiones de EE. UU. en ambas naciones, mucho más relevante en
Canadá que en Argentina. La preeminencia de capitales de EE. UU. en el país del Plata se debió, a un
hecho político: el proceso de las nacionalizaciones de empresas de servicios públicos británicas y europeas
emprendido por el gobierno de Perón en la 2da. mitad de los ’40.
 
 

Capítulo III

La Crisis Mundial, la industrialización y la intervención del Estado (1930-1945)

3.1 De la crisis mundial a la Segunda Guerra: la coyuntura internacional


La crisis mundial que se inicia en 1929 marca el comienzo de la "Gran Depresión", que se extiende hasta
la década de 1940.
Este proceso recesivo se caracterizó por una severa deflación, donde se manifestaron fenómenos a través
de reacciones en cadena, puesto que la "caída de la producción industrial" indujo a una contracción de los
mercados internacionales y a una disminución de de la demanda de materias primas, cuyos precios bajaron
acentuadamente. Los países productores de bienes primarios redujeron las compras de maquinarias y
manufacturas, al tiempo que entraron en bancarrota o devaluaron sus monedas, ya que las deudas
asumidas con anterioridad no podían ser canceladas. Además, los países industriales debieron soportar la
caída de los precios de sus productos, aunque protegieron sus mercados con barreras arancelarias. Esto
llevó a la quiebra del sistema multilateral de comercio y pagos, incluyendo el patrón de cambio oro,
retornando a sistemas de preferencia imperial y a los convenios bilaterales. En este contexto surge también
la modalidad del clearing, que consiste en la apertura de cuentas en cada país, mediante las cuales se
realizaban todos los pagos de intercambio comercial.
En Estados Unidos, luego del comienzo de esta crisis, comenzaron a plantearse iniciativas
intervencionistas para hacer frente a la situación. Fue amplia la variedad de medidas que se
implementaron, desde aquellas destinadas a estimular el poder adquisitivo popular a través de reducciones
de impuestos, hasta la formulación de programas de reformas que comprendían un control público sobre el
crédito. En 1930, debido a la gravedad de la situación, el presidente Hoover debió recurrir a un fuerte
incremento de las tarifas aduaneras, a través del arancel Smoot-Hawley, que elevó la protección, tratando a

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la vez de reservar el mercado norteamericano a las firmas locales y de reforzar el superávit del comercio
exterior. Estas políticas proteccionistas se generalizaron en el mundo conduciendo a una desorganización
completa de la red de intercambios mundiales.
En 1932, a través de la Conferencia de Ottawa, GB abandonó sus tradicionales principios librecambistas e
implementó el sistema de preferencia imperial, que perjudicaba directamente a la Argentina. Dicho
sistema se denominó Commonwealth, cuya finalidad era restringir importaciones procedentes de países no
pertenecientes a este sistema. Otro aspecto de la crisis mundial fue una severa recesión agrícola.
Cuando estalló la crisis el sistema monetario mundial recibió un duro golpe al generarse una rápida huida
del oro de Londres, forzando a GB a abandonar el patrón oro, ejemplo que sería imitado por varios países.
Ante esta situación, en 1933, el mundo capitalista se dividió en 3 grupos de zonas monetarias:
1.-El "dólar" agrupó a los EE. UU. Y a los países con tendencia a la inflación.
2.-El bloque de "oro" estaba encabezado por Francia y tendía a la deflación.
3.-El bloque de la Libra Esterlina era encabezado por GB.
En 1936, con el fin del Patrón Oro, se firmó un acuerdo tripartito entre Francia, EEUU y GB para regular
en común sus circulaciones monetarias. En 1939, frente a la continuidad de la crisis, en varios países se
optó por la devaluación para facilitar la expansión del comercio mundial. En este período el capitalismo
liberal daba paso a un capitalismo marcadamente nacionalista e intervencionista y consecuentemente el
comercio internacional se redujo. Esta tendencia se fundamentó en el pensamiento económico
Keynesiano. Keynes fue el economista más influyente a partir de su crítica a los fundamentos de la
economía neoclásica, basándose en un nuevo pensamiento. En el cual le otorgaba gran importancia al
papel del Estado, a través de políticas activas, mediante un incremento de la demanda, para volver a
restablecer los equilibrios perdidos en épocas de crisis y, especialmente, el pleno empleo, y retomar la
senda del crecimiento. En 1936 publica la "Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero", en
donde luego de sostener que el empleo no estaba asegurado espontáneamente por las fuerzas autónomas
del mercado y afirmar que podía existir un desempleo no sólo transitorio, sino permanente, encontró las
causas de éste en la insuficiencia de la demanda, en la progresiva disminución de la propensión al
consumo y en el aumento de la preferencia por la liquidez. Según su razonamiento, para lograr el pleno
empleo era necesaria una intervención en los mecanismos económicos, dado que si los mercados se
regulaban por si solos, el equilibrio podría establecerse a niveles más bajos de los que existían
anteriormente. La política económica estatal debía corregir esas deficiencias y ajustar las "propensiones"
de productores y consumidores, "multiplicando" el empleo. Keynes sostenía que la prosperidad se basaba
en la propensión a la inversión, antes que en el ahorro, en donde la inversión no dependía de las tasas de
interés, ni del nivel de salarios, sino que dependía de la demanda efectiva. Las ideas keynesianas tuvieron
una fuerte influencia en la política económica y servirían de fundamento al "Estado de Bienestar".
En aquellos países que coexistían las estructuras del capitalismo con un poder autoritario, como en
Alemania, Italia y Japón, la acción estatal consistió en una reglamentación estricta de todas las actividades
económicas. En ellos, el Estado, tuvo un fuerte protagonismo en la caída de los índices de desocupación,
llevando a la práctica una intensa política de obras públicas, pero también favoreciendo sustancialmente el
reequipamiento de las fuerzas armadas. Es así, como aparecen en Europa ideologías nacionalistas,
expansionistas y racistas. El país más afectado por la crisis fue EEUU, en el cuál alcanzó a todas las clases
sociales, sobre todo a los trabajadores, sin ningún amparo estatal ni protección social para los desocupados
hasta 1933. En este año, asume Roosevelt y aplica la teoría de Keynes.
Según Roosevelt, las causas del colapso de 1929 obedecían a la sobreespeculación y a la sobreproducción.
Para contrarrestar la crisis, Roosevelt aplicó el programa económico "New Deal", el cuál se sustentaba en
un fuerte respaldo a la inversión mediante la intervención estatal, facilitando el crédito y realizando obras
públicas para estimular la demanda, al mismo tiempo, se procuraba colaborar con las empresas privadas
para crear nuevos puestos de trabajo. Con este fin se crearon numerosos organismos públicos. A través de

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otras medidas intervencionistas, se procuró también, salvar el sistema bancario, relanzar el crecimiento
industrial e impedir la baja de los ingresos de los agricultores. En el ámbito social se estableció el derecho
a la negociación colectiva por parte de los sindicatos, se instauró un salario mínimo para los asalariados y
se creó un sistema de seguridad social. En el sector externo se devaluó el dólar y retomaron las políticas
liberales en el comercio internacional.
Entre 1933 y 1939, existió una notable reactivación, duplicándose el ingreso nacional y el índice de la
producción, debido a la mejora de la infraestructura productiva. Aunque la economía norteamericana no
alcanzó el auge de la década del ’20. En Europa, la repatriación de capitales por parte de bancos
norteamericanos para afrontar la crisis de liquidez agravó la situación del sector industrial y del comercio
europeo. Por otra parte, los países abastecedores de productos agrícolas, como Argentina, resultaron
afectados por el descenso de la demanda. Ello se debió a que la mayoría de las economías nacionales
procuraron defender sus mercados de la competencia extranjera y elevaron sus barreras arancelarias.
Los años de la "Gran Depresión" habían dejado un sistema de relaciones internacionales muy debilitado,
puesto que las grandes naciones apenas pudieron superar los efectos de la crisis mientras se fortalecían los
regímenes autoritarios y corporativos. La depresión se superó finalmente por el inmenso proceso de
destrucción de recursos y de vidas que significó la guerra, que liquidó las excrecencias del fascismo y del
nazismo. En el conflicto bélico se enfrentaron 2 grupos de naciones: los aliados conformados por EEUU,
GB y URSS contra el Eje nazi-fascista conformado por Alemania, Japón e Italia.
Durante el transcurso del conflicto la producción mundial creció, como consecuencia del esfuerzo bélico.
Las ramas vinculadas a alimentar el aparato militar fueron las que más se destacaron, en cambio, las de
bienes de consumo decrecieron. La intervención estatal en la economía se profundizó mediante el
racionamiento de productos esenciales, la distribución de materias primas y la reorientación de la mano de
obra hacia actividades relacionadas con la guerra.
El comercio internacional en los años de la guerra revirtió las corrientes del intercambio, siendo ahora los
países de Europa occidental importadores de todo tipo de productos. Asimismo, el conflicto mundial dio
un nuevo impulso al desarrollo industrial en algunos países latinoamericanos. Pero si bien la guerra
permitió la actividad industrial sustitutiva de importaciones, estos países debieron soportar la escasez de
materias primas y maquinarias esenciales para producir manufacturas, generando así, el crecimiento de
aquellos sectores que requerían una base tecnológica más sencilla.
En 1944 se realizó la conferencia económica internacional de Bretton Woods, en los EE.UU., donde se
presentaron 2 planes de reorganización de la economía mundial, los cuales fueron el plan White y el plan
Keynes. De ambos planes surgió un acuerdo para crear el FMI y el BIRF (Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento), este último luego se llamó Banco Mundial. Esta base institucional permitió
formular la creación de un sistema monetario internacional que procuraba lograr un cierto equilibrio entre
los tipos de cambio. Mediante este esquema, cada país se veía obligado a establecer una paridad fija de su
moneda en términos de oro o de dólares. Al mismo tiempo, para afrontar problemas de pagos y de
financiamiento se creaba un fondo de crédito internacional compuesto por las contribuciones de los países
miembros. Esto permitió la existencia de un sistema multilateral de pagos basado en la libre
convertibilidad de las monedas y en la eliminación de los controles de cambio en las transacciones
comerciales, convirtiéndose el dólar en la única divisa de referencia.

3, 2. El golpe de Estado de 1930 y los gobiernos de Uriburu y Justo:


En los comicios de 1930 el oficialismo radical tuvo sus primeras derrotas en la renovación de diputados.
Este hecho marca una gran oposición al gobierno de turno, de parte de diversos partidos políticos y los
medios de difusión. En realidad, la causa determinante de la caída de Yrigoyen radicó en la coalición de
fuerzas políticas, económicas y militares, que desde el comienzo de la segunda presidencia del caudillo
radical volcaron todos sus esfuerzos a desestabilizar al gobierno.

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La conspiración militar se desarrollaba entre las filas del ejército, en donde había 2 tendencias. Por un
lado, Uriburu tenía tendencias nacionalistas, proponiendo una reforma sustancial del régimen
constitucional, la eliminación del sufragio popular y su reemplazo por una suerte de corporativismo. La
otra tendencia de corte liberal y pro británica, estaba inspirada por el ex ministro de guerra, Gral. Justo y
respaldada por sectores mayoritarios de la clase política de orientación conservadora. Estos coincidían con
los nacionalistas en la necesidad de derrocar a Yrigoyen, pero planteaban el mantenimiento del orden
institucional, logrando imponer a los nacionalistas la participación de políticos opositores y la
introducción de algunas modificaciones en la proclama revolucionaria. Finalmente, el golpe militar logró
derribar al gobierno constitucional el 06/09/1930. Por primera vez, la suprema Corte de Justicia legitimaba
el quebrantamiento de la legalidad constitucional.

3, 2, 1. El gobierno de Uriburu
El equipo de asesores de Uriburu impulsó el proyecto corporativista del presidente de facto. El régimen no
ocultó su desprecio por el sistema liberal y los partidos políticos. Un día anterior al golpe se implanto el
Estado de Sitio y el 08/09/1930 se instauró la Ley marcial (someter los individuos a las normas y
jurisdicción militar). El presidente adoptó el título de "presidente provisional", intervino los gobiernos de
14 provincias y dispuso la disolución del Congreso por decreto. Además, se inició la persecución política,
gremial e ideológica de los opositores. También, tenían la intención de reformar la Constitución para darle
un contenido corporativo, derogar la Ley Sáenz Peña y reemplazarla por un sistema de voto calificado,
como vemos estas medidas son de tendencias nacionalistas.
La clase política reaccionó desfavorablemente frente a las intenciones de la dictadura. Los conservadores,
conforme con el golpe, querían poner fin al intento corporativo y desembocar en un llamado a elecciones
que restaurara la república conservadora. El general Justo se transformó en el intérprete de las
aspiraciones de la mayoría de los conservadores.
En 1931 se realizaron elecciones en la provincia de Buenos Aires, triunfando el radicalismo, y
evidenciando la baja popularidad de los golpistas. La derrota precipitó la renuncia del Ministro del Interior
Sánchez Sorondo y la crisis de los proyectos corporativos de Uriburu, por lo que era inminente un llamado
a elecciones generales. Justo emergía como candidato ideal para la restauración de las instituciones.
Neutralizado el proyecto autoritario de Uriburu se convocó a elecciones generales para Noviembre de
1931. La concordancia conformada por conservadores (reunidos en el partido demócrata nacional),
radicales antipersonalistas y socialistas independientes respaldaron a Justo. Las elecciones consagraron a
Justo como nuevo presidente por fraude generalizado, lo que permitió el triunfo frente a la fórmula
opositora encabezada por De La Torre y el socialista Nicolás Repetto.

3, 2, 2.- El gobierno de Agustín P. Justo.


Las elecciones de 1931 consagraron el triunfo de la fórmula presidencial de la Concordancia. La fórmula
estaba compuesta por Agustín Justo y Julio A. Roca (hijo). Justo estaba en contra de algunas medidas
tomadas por el gobierno de Uriburu y pretendía emerger como un defensor de las instituciones
democráticas, a pesar de que su triunfo estuvo basado en el fraude y la proscripción del radicalismo
El gabinete estaba integrado por figuras tradicionales representativas de las clases dominantes y
expresaban la restauración política conservadora. Pese a la notoria presencia de los conservadores, Justo
tendría que gobernar tratando de balancear a los distintos grupos partidarios integrantes de la coalición
oficialista. El nuevo gobierno para poder mantenerse en el poder, se basó en tres instrumentos políticos: el
fraude, intervención federal y la violencia política, recurriendo así a medidas autoritarias y represivas,
aunque mantuvo formalmente las instituciones democráticas.
El fraude inhibió las posibilidades electorales del radicalismo, quedando al margen la Capital Federal y
Córdoba, permitiendo el triunfo radical y socialista. Las intervenciones federales fueron un mecanismo

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utilizado para asegurar el control político nacional sobre las provincias opositoras, entre ellas San Juan,
Tucumán, Buenos Aires, Catamarca y Santa Fe. La violencia política fue otro de los factores que utilizó el
gobierno para su predominio político. Es así como hubo asesinatos (de diputados y senadores), torturas
para los presos políticos y persecuciones a opositores con el pretexto de anticomunismo.
Hubo una preocupación por parte de Justo, temiendo un posible golpe militar en contra de él. Mantuvo
una relación diplomática con los jefes militares, teniendo como objetivo, lograr la prescindencia política
de los militares, afianzar una actitud legalista y un mayor profesionalismo entre los uniformados. Los
resultados de la política militar de Justo no fueron los esperados, ya que hubo dos intentos de golpes
militares apoyados por la oposición radical en 1932 y 1933, aunque no tuvieron éxito. Por este motivo, el
gobierno de Justo, intentó disciplinar y despolitizar a los oficiales, pero con la muerte del Ministro de
Guerra Rodríguez (máximo colaborador de Justo en la tarea de imponer disciplina dentro de la
oficialidad), la tendencia golpista no pudo ser revertida.
En este marco, el General Ramón Molina, repudió el golpe de Estado de 1930 y planteó la necesidad de
elecciones libres y honestas, además de reformas socio-económicas, por lo que obtuvo consenso social y
apoyo de sectores de izquierda. Según Justo, Molina representaba una amenaza, por lo que dispuso su
arresto y lo obligó a su retiro activo del servicio. Justo buscó fundamentos para legitimar su gobierno, para
ello recurrió al "tribunal de la opinión" (la prensa), procuró el apoyo de las entidades intermedias y
persiguió el respaldo de lo opinión técnica y calificada. Además buscó otras fuentes como la iglesia y el
ejército. Para los comicios presidenciales de 1937, Justo temía un triunfo de la oposición, debido a los
siguientes sucesos:
1.-Fin de la abstención electoral de Alvear en 1935.
2.-El crecimiento de los sectores intransigentes del ala izquierda.
3.-El triunfo del radical Amadeo Sabattini como gobernador de Córdoba.
Estos sucesos perjudicarían su futura reelección en 1943. Para los comicios presidenciales de 1937, Justo,
eligió como candidato de la Concordancia a Ortiz, quien pertenecía a la UCR antipersonalista, y como
vicepresidente al conservador Castillo, además de contar con el apoyo de los mandos del ejército, lo que
propiciaría un marco adecuado para el triunfo electoral de 1943.

3, 2, 3.- Los nacionalistas.


Los orígenes del nacionalismo se extienden entre 1912 y 1922. Con el triunfo yrigoyenista, sectores
sociales, hasta entonces marginados, ocuparon espacios en las instituciones estatales. Así, miembros de la
clase media multiplicaron su presencia en los cuadros administrativos del Estado y en el Congreso,
desplazando a miembros de las clases altas. La indignación de los conservadores llevó a difamar al
presidente y a su partido, así la "gente bien" se sintió excluida por la "ola de demagogia", incorporando
elementos de carácter elitista, prejuicios racistas y reservas sobre el ejercicio de la democracia. Durante la
década del ’20 se multiplicó la actividad orientada a configurar el ideario del nacionalismo reaccionario,
difundido a través de diversos periódicos y obras de esta doctrina.
En el período prerrevolucionario, las organizaciones civiles de los nacionalistas desplegaron una intensa
actividad callejera. La Liga Republicana, a mediados de 1929 y con la aprobación del Gral. Uriburu, se
manifestó contra el gobierno y su política demagógica, a través de enfrentamientos con radicales y fuerzas
policiales. Días antes del golpe, se constituyó la Legión de Mayo, donde se unificaron el grupo Uriburista
y Antiyrigoyenista para derrocar a Yrigoyen.
Esta ideología nacionalista uriburista se basaba en 2 modelos europeos (Action Francaise y el Fascismo),
que defendían la jerarquía y el orden social, luchaban contra el liberalismo, la democracia, el socialismo,
el comunismo y el anarquismo, creían en una conspiración de extranjeros, protestantes, judíos y grandes

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financistas, y aspiraban a un Estado corporativo. La evolución del nacionalismo restaurador durante el ’30
reconoce 2 etapas:
1.-Esta etapa comienza en 1931/32 con la creación de 2 grandes organizaciones de ideología Uriburista
que no lograron conquistar el poder y la gimnasia revolucionaria contra el gobierno de Justo.
2.-Esta etapa comienza en 1936, basándose en un tradicionalismo católico estricto.
El Imperio español y el período colonial aparecieron como modelo social y político de los nacionalistas
restauradores.
En la segunda mitad de los años ’30, y sobretodo durante la Segunda guerra mundial, el nacionalismo se
enriqueció con 2 elementos que resultaron decisivos:
1.-Maduró un nacionalismo político y económico orientado contra las grandes potencias capitalistas (GB y
EE.UU.) patrias del liberalismo y del protestantismo.
2.-El nacionalismo desarrolló la contraposición entre el liberalismo como ideología de las elites y el
catolicismo como fundamento de identidad y de cultura populares.
Desde mediados del ’30, la denominación "nacionalismo" no se podía considerar sólo como sinónimo de
"Uriburismo" o "nacionalismo oligárquico", ya que jóvenes de origen radical comenzaron a reivindicar
dicha denominación sin renunciar a sus raíces políticas. Así surgió un "nacionalismo de izquierda" o
"populista", que tuvo su origen en un pequeño grupo de la juventud radical. En desacuerdo con la
conducción alvearista de la UCR se fundó la FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven
Argentina). En su primer manifiesto atacaron a las "oligarquías" y a los "imperialismos", exigieron la
restauración de la soberanía popular y se declararon representantes del verdadero radicalismo y, a la vez,
del auténtico nacionalismo argentino.
FORJA tenía vocación latinoamericanista. Consideraba que la realización del destino de la región estaba
en la cooperación para liberarse de toda dependencia política y económica del imperialismo británico y
norteamericano. Por esa razón, durante la Segunda Guerra Mundial, defendió el neutralismo bajo el lema
"Patria, Democracia y Neutralidad". Para los forjistas, el sujeto de la historia argentina era el "pueblo" y
además no negaba el régimen democrático. La Argentina tenía 2 posturas:
1.-La Conservadora, resistente a los cambios, con "una apariencia poderosa" porque manejaba las
estructuras de los partidos políticos, los medios de comunicación y los gobiernos.
2.-La prédica de FORJA, que anticipará la ideología del primer peronismo.
 
3, 2,4. La corrupción.
En diciembre de 1936, en el Concejo Deliberante de la Capital Federal se trató la prórroga de la concesión
otorgada por la CHADE (Compañía Hispano Americana de Electricidad). Durante la prestación del
servicio, la empresa había violado en numerosas oportunidades las ordenanzas de concesión hechas en
1907. Entre el público usuario se reiteraban las quejas del costo del servicio y de los abusos de la
compañía. Se esperaba que la reciente mayoría radical en el Concejo Deliberante impusiera la
transformación de la prestación del servicio y sancionara un severo sistema fiscalizador del mismo, pero
esto no sucedió ya que la empresa había pagado coimas a los concejales y efectuado aportes a la campaña
electoral del radicalismo de 1937, según una comisión investigadora, designada por el gobierno militar en
1943.
Otro hecho de corrupción, fue en Abril de 1939, cuando el gobierno adquiría 222 hectáreas de tierras en El
Palomar destinadas al Colegio Militar. La operación se formalizó mediante 3 escrituras: en una se canceló
la hipoteca que gravaba las tierras; por la segunda, los propietarios la vendieron a uno de los testaferros y
por la tercera, el testaferro se la vendió al Estado. En esta operación, el detalle agravante fue que la
sucesión de escrituras se realizó al revés. El Estado abonó al testaferro, "que carecía de los títulos de

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propiedad", y éste, abonó con parte de esos fondos a los propietarios, embolsándose la diferencia (de
$1.000.000). Para concretar esta operación, los testaferros lograron que varios legisladores, entre ellos el
presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados y el propio titular de
Cámara, incluyeran en el presupuesto para 1938 una partida destinada a la compra. Esta operación fue
denunciada por el senador conservador Villafañe, adverso al presidente Ortiz. La Comisión investigadora
nombrada reveló que varios Diputados, conservadores y radicales, habían recibido distintas sumas,
producto de su participación en el hecho. Como consecuencia, uno de ellos se suicidó y los restantes, junto
a los testaferros, fueron condenados definitivamente en Abril de 1945. Por estos sucesos de corrupción, a
esta época se la llamó la "década infame".

3, 3. La política internacional en los años ’30.


Durante el ’30, ante las restricciones del comercio internacional, el gobierno argentino tuvo que abandonar
las antiguas tradiciones librecambistas a favor de acuerdos bilaterales, y el ejemplo más importante en esta
política exterior fue el tratado de Roca – Runciman firmado en 1933. Además, en 1934 se acordaron
convenios bilaterales con Bélgica, Los Países Bajos, Alemania, Suiza, España, Brasil y Chile. Luego, se
firmaron tratados similares con otros 14 países europeos, sudamericanos y con EE.UU., lo que demostraba
una gran actividad de la diplomacia argentina en el campo económico.
El rasgo más destacable de la política exterior argentina fueron las negociaciones y acuerdos comerciales
realizados con Chile y Brasil, apuntando a una mayor integración de la región. La actividad de la
diplomacia argentina alcanzó en los años ’30 un alto perfil, bajo la conducción del canciller Saavedra
Lamas. Ello se debió a una serie de hechos, como el reingreso de la Argentina a la sociedad de las
naciones y la presidencia de la Asamblea de este organismo ejercida en 1936, y la activa intervención en
las gestiones para concluir la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, que incluyó la firma del
protocolo que puso fin en 1935 al conflicto en Bs. As.
Las primeras diferencias entre Bs. As. y Washington se produjeron en torno a las tentativas de paz en la
Guerra del Chaco. Entre 1928 y 1929 se había reunido en Washington la conferencia especial de arbitraje,
de la cual había surgido una comisión de neutrales cuyo objetivo era solucionar el conflicto y estaba
formada por 5 países: EE.UU., Colombia, Cuba, México y Uruguay. Como la argentina quedó excluida al
no haber concurrido a la conferencia de Washington, el gobierno argentino organizó una Comisión
paralela a la de los neutrales integrada por los países limítrofes: Argentina, Brasil, Chile y Perú, conocida
como "ABCP".
En esta lucha de influencias y protagonismo que pretendían solucionar el conflicto, Argentina utilizaba a
Europa (Sociedad de las Naciones) para contraponerla a EE.UU. (Comisión de Neutrales) y terminó
logrando un importante éxito diplomático dado que la Comisión de Neutrales se disolvió ante su fracaso.
Como Bolivia recurrió a la Sociedad de las Naciones como entidad negociadora, la solución quedó en
manos del ABCP y, en última instancia, de la Argentina, en cuya capital habrían de realizarse las primeras
reuniones del tratado de paz en 1935, cuya concreción se alcanzaría recién en 1938. Además, Argentina
delineó junto a Brasil, Chile, México, Paraguay y Uruguay el "Pacto Antibélico Sudamericano, proyectado
a espaldas de EE.UU.
En la VII Conferencia Interamericana, reunida en Montevideo a fines de 1933, hubo un acercamiento
entre las cancillerías de Argentina y EE.UU., ya que el representante norteamericano, Cordell Hull, le
comunicó al canciller argentino que su país estaba dispuesto a firmar el Pacto Antibélico, mientras que la
Argentina se comprometió a apoyar la resolución económica presentada por la delegación norteamericana
y que proponía la reducción de las barreras aduaneras mediante la negociación de tratados recíprocos
bilaterales, la aplicación del principio de igualdad de tratamiento y la inserción en esos tratados de la
cláusula de "la nación mas favorecida". Esta mejor predisposición de EEUU respecto de la Argentina se
debía a la asunción de Roosevelt, que inauguró una nueva etapa en la política exterior de Washington en

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sus relaciones con América Latina conocida como "del buen vecino". Esta perseguía 3 objetivos
esenciales:
1.-Reemplazar la tradicional política intervencionista (Política del Gran Garrote) en la región, por otra que
obtuviese los mismos resultados sin tener que apelar a medios tan drásticos.
2.-Replantear los principios que regían la política económica de EE.UU., pues las altas tarifas aduaneras
volvían casi imposible la exportación de bienes hacia ese país (único método por el cual podían obtenerse
los dólares necesarios para comprar productos a EEUU).
3.-Adaptar la conducta internacional de EEUU a las nuevas formas de expansión adoptadas por el capital
norteamericano en el continente, que suponían la existencia de nuevos mercados y formas de consumo.
Los 3 principios fundamentales para Cordell Hull eran:
1.-El político (la idea del panamericanismo)
2.-El económico (la cooperación económica interamericana)
3.-El militar (la defensa hemisférica).
Los propósitos de Washington se debieron también, al peligroso curso adquiriendo los acontecimientos en
Europa, especialmente luego de la llegada de Hitler a Alemania. Esta situación llevó a Roosevelt a
proponer al gobierno argentino una conferencia interamericana para el mantenimiento de la paz. Roosevelt
insistía en la unidad continental contra agresiones provenientes fuera del hemisferio (doctrina Monroe),
pero Justo y Saavedra Lamas fueron reacios a apoyar estas propuestas, manifestando su desacuerdo con
respecto a la creación de bloques o agrupaciones continentales. Finalmente no se llegó a acuerdos
concretos sobre una cooperación defensiva en la región.
En 1938, en la VIII Conferencia Internacional de Estados Americanos, EEUU intentó nuevamente
conseguir las medidas más eficaces para defender al continente contra la posible agresión de las potencias
del eje. Sin embargo, la Delegación Argentina volvió a oponerse. Finalmente, se firmó un documento
conocido como "Declaración de Lima" que proclamaba solidaridad continental en el caso de verse
amenazadas la paz y la seguridad del continente.
Paralelamente, en los años 30´ se revalorizaron las ideas y proyectos de una mayor integración económica
entre los países del cono sur. En 1933 la Argentina firmó con Chile un acuerdo, en Santiago, en el cual se
estipulaba la iniciación de gestiones para la realización de una unión aduanera entre todos los países del
continente. También fue importante el sostenido intercambio de la Argentina con el Brasil, que obligó a
ambas naciones a formalizar e incrementar ese comercio recíproco mediante un "Tratado de Comercio y
Navegación" firmado en 1933. Así, el progresivo acercamiento hacia los países vecinos pasó a ocupar un
lugar importante para la cancillería argentina, y esto estuvo respaldado en el aumento de los flujos
comerciales.
Entre 1933 y 1938, las cuestiones interamericanas giraron entorno a las diferentes posiciones que
sustentaron la Argentina y EEUU a través de sus representantes, el canciller Saavedra Lamas y su colega
de EEUU, Cordell Hull. Mientras que la política argentina quería reactivar sus vínculos con Europa, a
través de la Sociedad de las Naciones y la firma de tratados bilaterales, y recuperar posiciones en América
Latina; EEUU, protegiendo sus intereses económicos y estratégicos, y reconociendo la amenazante
situación mundial, encararon un tipo de proyecto panamericano mediante su política del buen vecino. La
diplomacia argentina perseguía maniobras de Washington como un pretexto para consolidar su hegemonía
continental mediante una versión renovada de la doctrina Monroe, pero también quería un cambio en las
reglas económicas vigentes, especialmente una remoción de los obstáculos proteccionistas que aún existía
en el país del norte.

3, 4. Los efectos de la crisis en la Argentina.

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3, 4, 1. Los problemas del sector externo.


Dada la dependencia de la economía argentina de los flujos comerciales y de capitales, el primer impacto
de la crisis se produjo en el sector externo. La balanza de pagos de 1930 y 1931 fueron netamente
deficitarias, con un gran descenso de las exportaciones y en menor medida de las importaciones. A esto se
le sumó la desfavorable evolución de los precios relativos.
El valor de los productos agropecuarios, en especial del trigo, bajó drásticamente, lo que agravó la
situación. A fines de 1931, el valor de los cereales y del lino había descendido casi a hasta la mitad. Las
carnes no sufrieron tanto, al igual que los productos forestales, pero las lanas experimentaron un gran
descenso en sus cotizaciones, a lo que se sumaba el fuerte proteccionismo agrario en Europa que fue
agudizándose con la depresión y resultó muy perjudicial para la Argentina. Se produjo también una caída
en los términos de intercambio, por la mayor declinación de los precios agropecuarios con respecto a los
industriales. La crisis de pagos recayó principalmente sobre los tenedores de valores argentinos (acciones
argentinas en el extranjero) en el extranjero, sobre los exportadores y sobre los consumidores, al disminuir
las importaciones. A este problema, los bancos tomaron la medida del "redescuento2 de los papeles en la
Caja de Conversión.
Para hacer frente a la crisis, se redujeron los salarios de los empleados públicos y se practicaron múltiples
restricciones presupuestarias. A su vez, comenzaron a tomarse medidas económicas en las que el estado
tenía un papel cada vez más importante. Las viejas elites liberales fueron las que condujeron este proceso,
procurando salvar un sistema económico en peligro, en el que se hallaban involucrados sus propios
intereses. La participación de Estado en la vida económica del país comenzó un gran ascenso.
La primera medida importante, se tomó en 1931, a fin de disminuir el desequilibrio del comercio exterior
y la fuga de divisas mediante la implantación del "control de cambios". Este mecanismo consistió en la
creación de una Comisión de Control de Cambios con el fin de fijar periódicamente el valor de las divisas
y asegurar el pago de las obligaciones financieras externas. Esto se garantizaba mediante un sistema de
"permisos de cambio" que distribuía las divisas disponibles en función de una lista de prioridades donde
figuraba, en primer término, el pago de la deuda externa y luego el de las importaciones imprescindibles
(materias primas para industrias nacionales, combustibles, bienes de consumo indispensables). Como
consecuencia de estas medidas, la balanza comercial pasó de una situación de déficit en 1930 a un
superávit comercial en 1936. Estas mejoras de la economía argentina, entre 1933 y 1937, se debían,
además de las medidas implementadas, a una mejoría de la coyuntura mundial.
El incremento que se fijó en los aranceles aduaneros contribuyó a acentuar el efecto proteccionista que de
hecho tenían las disposiciones cambiarias. Pero los efectos de ambas medidas resultaron amortiguados por
la firma del Pacto Roca – Runciman, que establecía una política discriminatoria a favor de las empresas y
exportadores ingleses. Debido a esta política proteccionista adoptada en todo el mundo, se inició un fuerte
proceso de industrialización por sustitución de importaciones.

3, 4, 2. El Pacto Roca – Runciman y el problema de las carnes.


En 1929 se realizó el primer intento de convenio bilateral con GB (convenio previo al Pacto Roca-
Runciman), establecido para mejorar las relaciones comerciales con GB. Este convenio, acordado entre D
´Abernon, en representación de GB, e Yrigoyen, establecía la compra de material ferroviario por parte de
nuestro país, a cambio de carnes y cereales. La misión D´Abernon, en Argentina, tenía como principal
objetivo la recuperación de ciertas industrias británicas que se encontraban en declinación y no podían
resistir ya una competencia libre frente a las firmas de otras potencias y a la aparición de bienes
sustitutivos, como el transporte automotor y el petróleo.
Según EEUU, el tratado los perjudicaba y además carecía de ventajas aparentes para la Argentina, ya que
no significaba un aumento de las exportaciones argentinas, sino un comercio "atado" a la compra de
productos ingleses. Finalmente este Convenio no se aprobó en el Congreso.

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En tanto, el sector ganadero estaba muy afectado por la depresión mundial, motivo por el cual disminuyó
en gran medida su volumen de exportaciones entre 1929 y 1932. Además contribuía a esta crítica
situación, la caída de los precios de las carnes. Además, en 1932, los países del Commonwealth se
reunieron en la Conferencia de Ottawa solicitando un retorno al sistema proteccionista de "preferencias
imperiales" para defenderse de la crisis. Esto significaba para GB, abandonar los principios del
"librecambio". Se desarrolló así una serie de convenios destinados a consolidar la unidad económica del
imperio, así los ganaderos argentinos perderían a sus clientes más valiosos.
Por otro lado, como consecuencia del Control de Cambios argentino, las ganancias de las compañías
británicas, sin posibilidad de ser remitidas, comenzaron a acumularse en Buenos Aires, mientras que el
aumento de los impuestos aduaneros preocupaban a muchos exportadores británicos cuyos productos
habían gozado de franquicias. La Sociedad Rural Argentina comenzó, entonces, a presionar al gobierno de
Justo para que se emprendiera una acción diplomática a fin de ayudar a los ganaderos locales a mantener
su participación en el mercado de GB. Entonces Justo, en 1933, envió una misión encabezada por Roca
(h) para negociar el mantenimiento de la cuota argentina de "carne enfriada" en el mercado británico. La
principal preocupación de Argentina era la amenaza de reducción de la cuota de importación de carnes
para los países ajenos al Commonwealth, como la Argentina. También perjudicaba la implementación de
licencias de importación, que imponía el control de comercio de carnes por parte de GB. A su vez, algunas
medidas del gobierno argentino afectaban los intereses de GB, como el Control de Cambios, el incremento
de aranceles y la situación de diversas compañías británicas en Argentina.
GB pretendía una asignación preferencial de las Divisas, un desbloqueo de fondos congelados y una
reducción de los aranceles. A cambio, estaba dispuesta a aceptar la suspensión temporaria del pago del
servicio de la deuda externa. Además, por su parte, Argentina pedía que no se redujera la cuota de chilled
o carne enfriada, y que el gobierno local mantuviera el control de esa cuota. Finalmente se firmó el
01/05/1933 el Pacto Roca-Runciman. Este Convenio no ofreció demasiadas ventajas para la Argentina,
mientras satisfacía la mayor parte de los pedidos del lado británico. El Pacto aseguraba una cuota de carne
enfriada en el mercado inglés (en un monto un 10% menor que la cantidad importada hasta 06/1932, la
más baja de los últimos años), y GB concedía una participación a los frigoríficos nacionales para la
exportación de carne argentina mediante una cuota del 15% que tardó varios años en poder hacerse
efectiva. A cambio, GB lograba un trato en forma preferencial de sus inversiones en Argentina y el no
incremento de los aranceles a sus productos, como el carbón, etc., como la reducción de aranceles para
otros productos de ese origen. Además se lograron acuerdos financieros, llamados "empréstitos de
desbloqueo", que establecieron un plan de emisión de bonos de largo plazo y a un interés razonable para
poder reestructurar las deudas anteriores, con el fin de desbloquear el dinero bloqueado anteriormente, por
no haberse logrado la cantidad de cambio suficiente para hacer los correspondientes envíos. Los títulos
eran transferidos a los tenedores de ese dinero bloqueado, los cuales lo traspasaban al Tesoro argentino
para ser destinado a la amortización de la deuda flotante. El gobierno mantuvo así el servicio íntegro de su
deuda externa, pero a pesar de respetar sus compromisos internacionales, no obtuvo mayores beneficios en
sus negociaciones internacionales posteriores.
El Pacto Roca-Runciman evitaba una brusca contracción de las exportaciones de carnes, pero no
aseguraba la posición de los ganaderos, ya que el carácter oligopólico de los frigoríficos y la falta de
control estatal en el negocio les permitía a aquellos plenamente ejercer su poder de compra, clasificando la
calidad de las carnes y manejando los precios de manera arbitraria. Los ganaderos volvieron a reclamar
entonces la intervención del Estado en su defensa, aunque la división entre "criadores" e "invernadores" se
hizo manifiesta en las discusiones sobre el alcance de la intervención. Los primeros pretendían la
participación directa en la industrialización y comercialización de las carnes y los segundos solo exigían
un "marco regulatorio".
En 09/1933 se aprobó la ley que creaba la Junta Nacional de Carnes, dicha ley se inclinaba a satisfacer los
reclamos de los "invernadores". Aún así, se creó el Frigorífico Nacional de la Capital y de la CAP
(Corporación Argentina de Productores de Carne), organismo dirigido por un gran dirigente criador. Sin

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embargo, los frigoríficos, continuaban ejerciendo su dominio, mientras los precios en el mercado inglés
habían comenzado a subir, ellos pagaban a los ganaderos un precio cada vez menor. Por eso, en 1934,
Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, declaró que los ganaderos aún estaban siendo explotados por
los frigoríficos, designando una Comisión Investigadora del Comercio de Carnes, la cual descubrió que el
pool de frigoríficos estaba evadiendo una parte importante del tributo, lo que permitía sospechar de la
conveniencia de algunos funcionarios en una Estafa al Estado. También se descubrió que esos frigoríficos
recibían un tratamiento "preferencial" en la Comisión de Control de Cambios a la hora de negociar las
divisas obtenidas. Se acusaba a los empresarios de los frigoríficos de dominar por completo el mercado de
la carne, manejando el precio del ganado, favoreciendo a un pequeño número de invernadores y
despojando a la inmensa mayoría de los productores. Lo frigoríficos imponían, además, condiciones
inhumanas de trabajo a los obreros, a quienes pagaban salarios miserables. Su poder, con el apoyo del
aparato burocrático del Estado, era utilizado también para forzar una descapitalización de los pequeños
frigoríficos competidores y para desplazarlos por completo del mercado de exportación o absorberlos.
Se señalaba, además, que las leyes que creaban la Junta Nacional de Carnes y la CAP eran utilizadas en
provecho del grupo oligopólico de frigoríficos extranjeros y del grupo ganadero más vinculado a ellos.
Entonces, Lisandro de la Torre denunció no sólo la acción distorsiva del monopolio de los frigoríficos,
sino además la complicidad del gobierno en la maniobra de dichos empresarios. La discusión terminó con
el asesinato en el recinto del Congreso de Enzo Bordabehere, quien era Senador de Santa Fe, recibiendo
los disparos que iban dirigidos para su amigo de la Torre. Así, este suceso de los "frigoríficos
monopolistas" generó un gran rechazo por parte de la opinión pública.
El Acuerdo Roca-Runciman tenía una duración de 3 años, finalizado este se celebró un nuevo tratado
llamado Malbrán-Eden. El gobierno británico se encontraba bajo una fuerte presión de los propios
ganaderos ingleses, que demandaban simultáneamente protección frente a la competencia extranjera y
apoyo financiero oficial. Por eso en el nuevo Tratado las carnes argentinas fueron gravadas con un arancel
del 20% sobre el precio de venta, que se utilizaría para subvencionar a los ganaderos británicos. A cambio
de ello, el gobierno argentino adquiría el derecho de distribuir los permisos de exportación entre los
frigoríficos, ante manejado por el gobierno inglés. Este Tratado manifestaba la debilidad del gobierno
argentino en las negociaciones y la creciente dificultad para sostener los pilares de la estructura productiva
de la Argentina.
Par compensar las pérdidas que el nuevo tributo británico podía transportar a los ganaderos y a los
frigoríficos, el gobierno implementó un subsidio y un tipo de cambio diferencial para las divisas
liquidadas por los frigoríficos. De esta manera, el precio final de venta del chilled beef argentino en el
mercado londinense no sufriría alteraciones a pesar del impuesto y así, las exportaciones no se verían
alteradas. Así, el tesoro público, nutrido por los contribuyentes argentinos se hacía cargo de los subsidio a
los ganaderos británicos.

3, 4,3. Las relaciones comerciales y otros tratados internacionales de la época


La Depresión golpeó las relaciones con GB y con otras potencias, pero con la firma del Pacto Roca-
Runciman, la política exterior recuperó dinamismo, aunque introduciendo características novedosas con
respecto al pasado. En primer lugar, según la influencia del contexto mundial se avanzó firmemente hacia
el bilateralismo con países como Alemania, Suiza, Brasil, Bélgica y Holanda. En segundo lugar, pudo
observarse un mayor interés en la diversificación de los mercados de exportación e importación., esto
significaba no limitarse a comerciar únicamente con GB, sino expandirse.
Por otra parte, la desestructuración del orden económico mundial provocó una agudización de la
competencia entre las potencias. En el caso de Argentina en particular, la disputa por incrementar su
influencia llevó a GB, EEUU y Alemania a importantes conflictos hasta la consolidación de un nuevo
orden internacional en la inmediata posguerra. Estas disputas les permitían a los países latinoamericanos
negociar con mayor elasticidad. Antes de la primera Guerra Mundial, dicho país había sido un proveedor

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importante del mercado argentino. A su vez la Argentina, era la nación sudamericana con mejores
relaciones económicas con Alemania, aunque en los ’20 las relaciones venían muy lejos del nivel anterior
y en un nivel secundario en comparación con GB y EEUU, pero la crisis del ’30 afectó fuertemente esas
relaciones que se deterioraron hasta 1934, afectando especialmente este comercio bilateral derrumbándolo.
En 1934 vino a la Argentina una delegación alemana encabezada por Otto Kiep, quién planteó la
imposibilidad de los alemanes de comprar carnes. Además, la Argentina se resistía a convalidar un
intercambio sin divisas. Luego de esta conversación se firmó un Convenio Comercial y de Pagos, donde
ambos países se comprometían que sus importadores tuvieran un tipo de cambio tan favorable como el de
cualquier otra nación. También se creó un organismo mixto para contemplar las diferencias que pudieran
generarse en la puesta en práctica del acuerdo, con sede en Buenos Aires.
El convenio con Alemania fortalecía la clásica división internacional del trabajo, de intercambio de
materias primas por productos manufacturados, similar a nuestra relación con GB. Así Alemania se
convirtió a partir de 1937 en el principal comprador de carne congelada argentina, absorbiendo alrededor
del 50% de dichas exportaciones, y su importancia como comprador de cereales y lino también se
incrementó. Dado el fuerte superávit comercial que la Argentina tenía en el intercambio bilateral, el
gobierno argentino triplicó las compras oficiales provenientes de dicho país, entre ella importaciones de
material ferroviario. Aún así el comercio no logró retornar a los volúmenes de la década del ’20 y
finalmente con el inicio de la Segunda Guerra Mundial el comercio bilateral se interrumpió casi en forma
total.
El estallido de la guerra significó un duro traspié para las empresas alemanas en la Argentina, que con la
declaración de la guerra fueron expropiadas y nacionalizadas. Argentina con la declaración de la guerra
quedó aislada del continente y no le quedó otra que dedicarse a la sustitución de importaciones y apuntar
al mercado interno. En 1941 se firmó un tratado comercial con EEUU pero las negociaciones padecieron
las múltiples dificultades que atravesaron las relaciones argentino-norteamericanas en los años ’30. El
primer motivo de conflicto fue el Pacto Roca-Runciman, que por sus cláusulas con respecto al tratamiento
diferenciado del Control de Cambios, los aranceles y las inversiones, beneficiaba a GB y discriminaba a
terceros países, entre ellos a EEUU, que era el segundo partenaire más importante en la Argentina. Por
esta razón, en 1934 se aprobó en el Congreso norteamericano la "Reciprocal Trade Agreement Act", que
estimulaba la firma de tratados comerciales con otros países sobre la base de la cláusula de la "Nación más
favorecida" procurando eliminar todo tipo de discriminaciones mutuas y barreras comerciales, pero las
negociaciones con Argentina fueron demorándose. Argentina tenía dificultades para colocar sus productos
agropecuarios en el mercado de EEUU, ya que afectaba los intereses del llamado "farm block"(ganaderos
y agricultores del medio oeste y oeste estadounidense), que veían en la Argentina un competidor para sus
propios productos, por lo que el gobierno de EEUU tendía a responder a sus intereses gravando los
productos argentinos.
En 1939, el Departamento de Estado norteamericano decidió iniciar formalmente las negociaciones para
un acuerdo bilateral, el cual se demoró 2 años. En la Argentina eran los sectores industriales los más
interesados en llegar a un arreglo, pues la situación del abastecimiento de bienes de capital y materias
primas se había transformado crítica en un país que se industrializaba rápidamente. En 1941 se firmó el
tratado comercial en donde ambos se concedían el tratamiento de "La Nación Más Favorecida"(gozar
recíprocamente de las mismas ventajas concedidas a terceros por cualquiera de ellos) en todas las
cuestiones relativas a derechos aduaneros. En este tratado no se incluyó la venta de carnes y no se
eliminaron aranceles e impuestos a los productos agropecuarios argentinos por parte de EEUU. El
convenio no resolvía así el tema principal de controversias en cuanto a la colocación de las exportaciones
argentinas aunque facilitaba el abastecimiento de productos en el mercado norteamericano. Además,
aunque la guerra entorpecería las relaciones políticas y económicas, favorecería por un tiempo la venta de
productos agropecuarios al país del Norte.

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Relaciones comerciales con Brasil: El comercio argentino-brasileño representaba en los ’30 entre un 5% y
6%, pero había ánimo de incrementarlo. Es así que en 1935 se firmó un convenio de "cooperación y
coordinación". También se firmó un tratado de comercio y navegación, el cual contemplaba para ambas
partes la entera libertad de comercio y navegación, y la protección e igualdad recíproca de sus ciudadanos
en territorio vecino. A partir de 1939 se aceleró la preparación de la unión aduanera con el Brasil. En este
año se firmó un protocolo, donde el gobierno argentino se comprometía a asegurar permisos previos al
tipo de cambio oficial para las mercaderías provenientes del país vecino, tratando de no perjudicar a la
industria nacional. Había, asimismo, un compromiso de de facilitar el desenvolvimiento del intercambio
comercial y ambas naciones se concedían recíprocamente el tratamiento de la "Nación más Favorecida" en
los derechos de aduana y en su forma de percibirlos.
En 1940 fueron firmados entre los ministros de Hacienda, Pinedo y Souza Costa una serie de
Recomendaciones donde se establecía un régimen de intercambio en forma progresiva, mediante la
garantía de que ese intercambio no sería gravado con derechos aduaneros por un plazo de 10 años.
Finalmente en 1941, los cancilleres de Brasil y Argentina firmaron un tratado argentino-brasileño sobre
librecambio progresivo cuyo propósito era establecer en el futuro una unión aduanera abierta a la adhesión
de los países limítrofes, lo que se reconoce como antecedente histórico del MERCOSUR. Una de las
cláusulas era promover la instalación en ambos países de actividades industriales o agropecuarias no
existentes, indicando así la voluntad de establecer políticas comunes activas. Gracias a estos acuerdos las
exportaciones argentinas al Brasil aumentaron sustancialmente. Pero en los’40 el signo de la balanza
comercial se mantuvo desfavorable para la Argentina, revirtiendo la ocurrido en la década anterior y el
incremento de las ventas argentinas al Brasil se centró en bienes primarios, como exportaciones de
cereales, frutas seca y semillas de lino. Además de estos tratados se hicieron también acuerdos bilaterales
varios con países europeos, como Bélgica, Holanda y Suiza.
 
 
3,5. El intervencionismo de Estado

3, 5,1. Crisis e intervencionismo


Mientra el gobierno argentino enfrentaba a los efectos de la Depresión tratando de preservar las
exportaciones de carne a GB e introduciendo algunas herramientas que permitieran un mejor manejo de la
coyuntura económica, la crisis mundial seguía afectando a la economía local.
Pero en 1933, se produciría un cambio de rumbo en la política económica debido al estado crítico de la
coyuntura y por el principio de solución de los problemas más anhelados de la elite ganadera que
representaba la firma del Pacto Roca-Runciman. Así, con diversas medidas, el gobierno de Uriburu había
intentado proteger a la economía del país (especialmente, a los sectores económicos más poderosos) de los
efectos más inmediatos de la crisis, que con la llegada de Pinedo y Tomaso al comando del Ministerio de
Hacienda, se aplicó un enfoque más global y de largo plazo, para lo cual se recurrió a una activa
participación del Estado en la regulación y orientación de la economía.
Las medidas económicas implementadas por el gobierno de Justo a partir de la llegada de Pinedo al
Ministerio de Hacienda y a través de su plan de Acción Económica de 1933, abarcó simultáneamente 4
frentes.

3, 5, 2. El Mercado cambiario
Dentro del nuevo esquema jugó un rol fundamental el control de cambios, el cuál fue clave para la
regulación de varios mercados. Para adaptarlo a los nuevos requerimientos, Pinedo procedió a realizar una
importante reforma del Control de Cambios, que consistió en la división del mercado cambiario en un

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mercado oficial y en otro libre. En el primero, cuyo tipo de cambio era fijado por el gobierno a través de la
Comisión de Control de Cambios primero, y por el BCRA a partir de 1936, debían liquidarse las divisas
provenientes de las exportaciones regulares. En el mercado libre, debían liquidarse las divisas
provenientes de las exportaciones no regulares, de las inversiones extranjeras directas, de fondos flotantes
externos, de fletes marítimos y de diversas transacciones comerciales y financieras privadas.
Los exportadores estaban obligados a vender sus divisas a la Comisión a un tipo de cambio oficial de
compra, mientras que los importadores y aquellos que necesitaban efectuar pagos en el exterior debían
para adquirirlas obtener permisos previos de la Comisión, fijándose diariamente el tipo de vendedor por
licitación entre los poseedores de permisos. Sólo quienes realizaban exportaciones no regulares podían
volcar sus divisas al mercado libre, al cual debían recurrir aquellos importadores que no hubiesen podido
obtenerlas en el mercado oficial, con lo cual intentaba bloquearse reaparición de fondos bloqueados.
Este mecanismo le permitió al gobierno, obtener una importante fuente de ingresos fiscales, como
resultado de de la diferencia entre los tipos de cambio comprador y vendedor, que permitían financiar la
Junta Reguladora de Granos.
Una sustancial devaluación del Peso permitió mejorar los ingresos de los exportadores complementando
las medidas cambiarias y posibilitando una paulatina recuperación del sector externo. En el mercado
oficial la devaluación fue del 20% y en el Libre del 65%. Esta situación favorecía a los sectores de las
actividades tradicionales, que eran los que más perfil exportador tenían. Además, representó un aliciente
para el ingreso de capitales extranjeros, no tanto para inversiones productivas que se veían parcialmente
neutralizadas por la importación de bienes de capital o insumos que debían liquidarse en el mercado libre,
pero el marco sí era favorable para inversiones financieras o especulativas.

3, 5, 3. Regulaciones en los mercados de bienes


A fin de evitar una mayor caída de la actividad interna, desde 1931 comenzaron a crearse comisiones
asesoras y juntas reguladoras, cuya finalidad era proteger los intereses de los distintos sectores
productivos: cerealero, cárnico, azucarero, vitivinícola, textil, etc. En total en el ’30 se crearon 21
organismos autónomos y 25 sin autonomía. Por ejemplo la Junta Reguladora de Granos compraba los
cereales a los productores a precios básicos "mínimamente rentables", y los vendía luego a los
exportadores a los precios de mercado, deprimidos por la crisis. La idea era proteger a los primeros de la
caída de los precios internacionales, absorbiendo las posibles pérdidas que puedan tener.
Sin embargo, las Juntas Reguladoras no generaban habitualmente condiciones para estimular la
producción, favorecer nuevas experiencias tecnológicas o mejorar las condiciones de trabajo: habían sido
creadas, sobre todo, para defender mejor a los distintos sectores económicos en crisis. Se limitaron así a
organizar el sistema de manera de no perjudicar a los grandes productores y mantener el interés de los
pequeños y medianos en seguir produciendo.
En síntesis, se dedicaban a fijar precios mínimos y a regular las exportaciones e importaciones.

3, 5,4. La política monetaria y la creación del BCRA.


En 1935 se creó el BCRA, con el objetivo de regular la moneda y el crédito adaptando el circulante a las
necesidades de la actividad económica.
La idea de la creación del BCRA venía madurando desde hacia años, aunque se enfrentaba con los
partidarios de mantener el sistema existente (Control de Cambios o Caja de Conversión), que se había
revelado insuficiente para evitar la fuga de oro o devaluación durante las crisis y cuya innegable rigidez en
épocas de convertibilidad impedía el manejo de la política monetaria, mientras en momentos de
inconvertibilidad fomentaba el emisionismo incontrolado. Las funciones del BCRA eran las siguientes:
1.-Poseer el privilegio exclusivo de la emisión de billetes en el territorio nacional.

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2.-Mantener una reserva suficiente para asegurar el valor del Peso, ya sea en oro, divisas o cambio
extranjero, equivalente al 25% como mínimo de sus billetes en circulación y obligaciones a la vista.
3.-Regular la cantidad de crédito y de los medios de pago adaptándolos al volumen real de los negocios a
través de operaciones de redescuento en el sistema bancario y otro tipo de actividades.
El proyecto de Prebisch, aprobado para la creación del BCRA, consideraba:
1.-Creación del Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias para el saneamiento de la situación
bancaria para que el BCRA comenzara a funcionar sin tropiezos ni limitaciones.
2.-Creación de la Inspección de Bancos, como dependencia del BCRA, con facultades para examinar la
situación de las entidades bancarias.
3.-Dotación al BCRA de un instrumento de absorción de fondos sobrantes en el mercado, para actuar en el
proceso cíclico. Cuando los efectivos de los bancos crecían sostenidamente, el BCRA debía absorberlos e
inhibir los fondos excedentes, para que no diera lugar a una expansión excesiva del crédito. Cuando la
situación se invertía, se devolverían esos efectivos para evitar la contracción.
Con respecto a la variación de la tasa de redescuento, Prebisch otorgaba al BCRA gran flexibilidad para el
manejo del ciclo según su fase. Este proyecto incorporaba al BCRA el manejo del control de cambios para
permitirle un mejor manejo de la economía frente a fluctuaciones externas indeseables. La nueva
institución, bajo la inspiración de Prebisch, debía transformarse así en un instrumento que fuera lo
suficientemente flexible como para aplicar políticas monetarias expansivas durante los momentos de
depresión y, políticas contractivas durante los de expansión, esto es, una política anticíclica. El BCRA
quedó constituido como una entidad de capital mixto, la mayoría de cuyo directorio se elegía por los
bancos accionistas. En cambio, el presidente y el vicepresidente eran designados por el Poder Ejecutivo
con acuerdo del Senado y duraban 7 años en su cargo, pudiendo ser reelectos. Finalmente, el BCRA
comenzó sus actividades en 1935.
Otra de las instituciones creadas en esos años fue el Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias. Para
su funcionamiento se destinaron 700 millones de pesos resultantes de la revaluación del oro transferido de
la Caja de Conversión al BCRA. El mismo se fundó para hacerse cargo de los créditos que algunos bancos
no podían cobrar debido a la crisis y que los podían arrastrar a la quiebra. Esos créditos no cobrables en
forma inmediata y los bienes no realizables rápidamente, caían bajo la denominación de activos
congelados de los bancos, por oposición de los activos liquidables. El instituto procuraba, auxiliar al
banco de la nación y a otros bancos comerciales que se hallaban en dificultades por considerar que ello
afectaba el interés público.
Bajo la gerencia de Prebisch, el BCRA siguió hasta el estallido de la guerra una política anticíclica. Hasta
1938, la mejoría de las condiciones económicas con respecto al pico de la crisis dio lugar a un ciclo
ascendente, aplicando una política monetaria contractiva. En estos años, se superó en parte la falta de
divisas característica del período 1930-1934, y el BCRA debió comprar una importante cantidad de
moneda extranjera, lo que suponía inyectar dinero local en el mercado. Por eso, para evitar posibles
tensiones inflacionarias, el BCRA lanzó títulos públicos que le permitían volver a sacar del mercado parte
de ese dinero. Con una porción de las divisas, a su vez, se cancelaron deudas con el exterior para reducir la
carga de intereses en el futuro. Así, cuando las condiciones económicas se volvieron a deteriorar en 1938,
el BCRA adoptó una posición más elástica, para intentar reducir el impacto de la nueva crisis sobre las
actividades productivas.

3, 5, 5. La política fiscal.
La política fiscal sufrió a partir de 1933 una serie de transformaciones. El más novedoso fue un
significativo aumento del gasto, que se relacionó con un importante crecimiento de la inversión pública y
la creación de los organismos reguladores (Juntas Reguladoras). En 1930, el déficit fiscal fue muy alto,

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bajando en los años siguientes, hasta alcanzar un superávit en período 1935-1936, pero se desbarrancó
nuevamente en 1938, se recuperó en 1939 y volvió a caer en 1940.
Las inversiones se destinaron al programa de construcción de caminos, que además de incrementar el
nivel de empleo, estimuló la demanda de automotores y camiones, agudizando la declinación de los
FF.CC. El aumento del gasto implicaba un serio problema para el gobierno, debido a que la recaudación
fiscal se estructuraba en función de los ingresos aduaneros, afectados por el descenso del comercio
exterior a causa de la crisis. Por eso, la política apuntó a captar mayores recursos de las actividades
internas. Se estableció el impuesto a los réditos (ganancias), que consistía en gravar las ganancias de los
ciudadanos y de las empresas. A su vez, hubo un gran incremento de diversos impuestos internos,
obteniendo como resultado de la reforma tributaria un gran incremento de la recaudación, lo que mejoró la
situación fiscal.

3, 5, 6. La evolución de la coyuntura.
El conjunto de medidas descriptas apuntaba a contener los efectos de la crisis sobre las actividades
internas y estimular la reactivación económica. Pero el contexto general también comenzaba a mejorar
lentamente, y hacia 1934 esa ligera recuperación se tradujo en una mejoría de los precios internacionales
de las exportaciones para la Argentina. Se fue gestando una progresiva reactivación debido a la nueva
política económica y a las mejores condiciones generales. A partir de 1933, comenzó una tendencia
ascendente del producto que se mantuvo hasta el final de la década. Desde el punto de vista sectorial, lo
más destacable fue el incremento sostenido en la participación de la industria manufacturera. Otro sector
que mostró un comportamiento más dinámico que el promedio fue el de los servicios, como consecuencia,
sobre todo, de la expansión de la actividad del estado en el período.

3, 5, 7. La influencia del grupo Pinedo – Prebisch y el plan de Reactivación Económica de 1940.


El llamado "Grupo Pinedo- Prebisch" adquirió protagonismo como el equipo técnico- profesional que
diseñó la política económica del país en los años ’30. Pinedo era Ministro de Hacienda y tenía la
colaboración de un grupo de economistas y profesionales que ocupaban puestos clave en la administración
pública, entre ellos Prebisch. Este grupo impulsó el intervencionismo estatal adoptando las instituciones y
organismos públicos ya mencionados y reforzando el aparato administrativo del Estado. Por otro lado,
apoyaron los intereses de los grandes productores agropecuarios e industriales ante los efectos depresivos
de la crisis de 1930. De esta manera, se inclinaron por mantener los vínculos tradicionales con GB,
mientras se orientaban hacia EEUU en la búsqueda de un modelo para sus innovaciones en materia de
política económica.
El grupo Pinedo-Prebisch elaboró un programa para reactivar la economía argentina, que contenía
instrumentos keynesianos orientados a fortalecer la balanza de pagos e inducir, al mismo tiempo, una
expansión del ingreso y la producción nacional. Había que dirigir la atención hacia el mercado interno y
fortalecer la economía en forma compatible con las limitaciones que imponía el delicado estado del sector
externo. Las diferencia de la política económica de los gobiernos conservadores y este grupo, con respecto
al problema de las carnes en el sector ganadero y a una serie de transformaciones internas, provocaron la
renuncia de Pinedo, quien en 1940 vuelve a su cargo en el Ministerio de Hacienda durante el gobierno de
Castillo. Era un momento significativo, ya que existía un fuerte déficit comercial, especialmente con
EEUU. En este contexto pinedo puso a consideración del Parlamento, en 1940, un Plan de reactivación
económica, el cual se llamó "El Plan Pinedo de 1940". Ese plan expresaba la necesidad de proteger y
desarrollar, con ciertas limitaciones, la industria nacional y sostenía la idea de un incremento de la
demanda interna para reactivar el aparato productivo. Para ello, planteaba una reforma financiera que
permitiera implementar un régimen crediticio especial para el sector industrial y para la construcción de
viviendas populares. Trataba así de revitalizar una economía afectada por la guerra por medio de un sector

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con un gran efecto multiplicador, como el de la construcción, mientras apoyaba la demanda interna para
absorber los stocks de cereales que no encontraban destino externo por causa de la guerra. Por otra parte,
para hacer frente al déficit comercial de 1939-1940, se proponía un control selectivo de las importaciones,
hecho que, debía ayudar a fortalecer al sector industrial. A fin de estimular las exportaciones se
implementaba también un conjunto de medidas, entre ellas, incentivos cambiarios, facilidades financieras
y modificaciones arancelarias.
Dado que los mercados tradicionales estaban afectados por la guerra, el plan ponía especial énfasis en la
reorientación del comercio exterior, en donde Brasil y EEUU serían los nuevos protagonistas. En el caso
de Brasil, se recomendaba negociar un tratado comercial que contemplara la rebaja (y, eventualmente, la
eliminación) de los aranceles de importación recíprocos. Para desarrollar el intercambio con EEUU, que
en ese momento era de nuevo principal acreedor en la Argentina, se estimulaban de diversas formas las
exportaciones hacia aquel país. En forma recíproca se creaba un "fondo de cambio" para favorecer la
introducción de productos norteamericanos, al mismo tiempo que se trataba de financiar una parte de esas
importaciones mediante la ayuda crediticia de EEUU (incluso serviría para comprar los FF.CC. de GB en
Argentina). La diplomacia de GB no vio con buenos ojos el plan Pinedo, acusando al ministro más amigo
de EEUU que de GB. En el ámbito político, Pinedo tuvo conversaciones secretas con los radicales
(Alvear) a fin de obtener su apoyo al proyecto y acabar con el fraude electoral.
El Plan económico fue aprobado en el Senado, pero no se aprobó en la Cámara de Diputados por
oposición de los radicales, lo que le costó el puesto. El plan fue rechazado debido a que no tuvo gran
adhesión. Por un lado, tenía apoyo de los empresarios industriales representados por la UIA, pero no de
las organizaciones rurales del interior, ya que EEUU representaba un gran competidor para sus productos
agropecuarios. Por otro lado no tuvo apoyo político.
Las medidas de industrialización, el acercamiento con EEUU y la apertura política hacia los radicales
parecían ser aspectos dominantes en el proyecto del ministro, pero demandaban un acuerdo político con
pocas posibilidades de concretarse con éxito en la Argentina de 1940. Significaban también el comienzo
de un cambio interior en las clases dirigentes, proceso que será profundamente afectado por la del
peronismo. Este último solucionará la problemática de la industrialización apoyado en otras bases
económicas, políticas y sociales. La renuncia de Pinedo y el fallecimiento de Justo en 01/1943, agravado
por el golpe militar 6 meses después significaron la caída del grupo conformado por Prebisch y otros.

3, 5, 8. La política económica y la competencia anglo-norteamericana


El primer efecto del Pacto Roca-Runciman fue favorecer, a través del Control de Cambios las
importaciones de GB, perjudicando a los otros países, principalmente las importaciones de EEUU., las
cuales descendieron en gran medida. El trato preferencial que se le daba a GB se debía a necesidades
coyunturales. La política económica global trazada por Pinedo abrió un espacio para mejorar las
relaciones con otras naciones, entre las que EE UU consiguieron importantes beneficios. En este sentido,
aunque el Control de Cambios restringía las importaciones provenientes de EEUU, contradictoriamente
estimulaba la radicación de nuevas inversiones de ese origen, que se veían atraídas por la rápida expansión
del mercado interno y por un tipo de cambio muy favorable, ya que las divisas provenientes de inversiones
del exterior podían ser liquidadas en el mercado libre a precios convenientes. El flujo de inversiones de
EEUU en la Argentina, iniciado en lo años ’20, continuó entonces sin muchas alteraciones en los ’30,
radicándose establecimientos textiles como Sudamtex (1934), Anderson Clayton (1936) y Ducilo (1937);
y empresas dedicadas a la producción de electrodomésticos, artefactos eléctricos y de diversos tipos de
bienes de consumo duradero. También, se radicaron en Argentina las principales firmas farmacéuticas y
químicas de EEUU
Rivalidad anglo-norteamericana en el sistema de transportes: En el país había una gran rivalidad anglo-
norteamericana en el sistema de transportes. El desarrollo del transporte automotor, la construcción de
caminos y la depresión de los años ’30 deterioraron las finanzas de las compañías ferroviarias inglesas. A

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esto se le sumó la depreciación del Peso argentino, que disminuyó sus ganancias en libras esterlinas y, la
implantación del Control de Cambios, que obstaculizó el giro normal de los ya escasos envíos de dinero a
GB. En los años ’30 y ’40 las acciones ordinarias de las principales compañías ferroviarias no pudieron
adquirir ganancias, mientras su cotización descendía.
Los empresarios británicos no querían perder el monopolio del sistema de transportes, centrando sus
reclamos en la competencia de los automotores.
El "transporte por camiones" de los productos agrícolas se había desarrollado gracias a la crisis de ese
sector, ofreciendo servicios más ágiles y accesibles. Mientras tanto, el "transporte urbano" estaba siendo
dominado por ómnibus y colectivos. Además, el transporte automotor operaba sin estar sujeto a
obligaciones financieras, ni bajo un control gubernamental similar al de las compañías ferroviarias, por lo
que tenía costos operativos menores. Ante tales circunstancias los intereses británicos comenzaron a
sostener la conveniencia de contar con una política de coordinación de transportes por parte del gobierno
nacional.
La negociación del Pacto Roca-Runciman facilitó a las empresas ferroviarias la gestión en defensa de sus
intereses y, finalmente, el 30/09/1936 se aprobó la "Ley de Coordinación de Transportes". Esta ley
estableció la creación de una Comisión Nacional que implantaba varias disposiciones al transporte
automotor. Además, esta Comisión tenía facultades para prohibir la expansión comercial futura del
transporte automotor y proteger a los FF.CC. CC. contra una competencia desleal. Finalmente, la ley
creaba la Corporación de Transportes, monopolio controlado por las empresas de transporte británicas, a la
cual debían incorporarse compulsivamente todas las empresas del rubro, subordinando al transporte
automotor urbano de pasajeros. A pesar de la sanción de esta Ley, la competencia del transporte automotor
continuaba privando a los FF.CC. del tráfico de las cargas más redituables y, además, el transporte urbano
continuó bajo el predominio de automóviles y colectivos.
Este plan de política económica mostraba ciertas contradicciones, pues mientras se atendían algunas
demandas de las compañías ferroviarias, se impulsó un importante plan vial con características poco
favorables a dichas empresas. Si bien una parte de los nuevos caminos eran de acceso a las estaciones, la
fracción mayoritaria consistía en caminos con un trazado paralelo a las vías férreas. De esta manera, el
desarrollo del transporte automotor no complementaba al FF.CC. CC., sino que representaba una
competencia directa, en la cual el FF.CC. CC. corría en desventaja al tener que mantener su propia red,
mientras los caminos eran construidos por el Estado y no por las empresas de transportes. A pesar de la
discordancia de intereses entre diversos grupos económicos ingleses y norteamericanos, en algunos
terrenos hubo espacio para el trabajo en conjunto, por ejemplo CADE (Compañía Argentina de
Electricidad), controlada por el grupo SOFINA, en el que convergían capitales alemanes, británicos,
norteamericanos y canadienses.
La disputa entre las competencias influía también en las posiciones adoptadas por la dirigencia política. A
partir de 1940 las importaciones desde EEUU se incrementaron y el déficit del balance de pagos argentino
con ese país reapareció, pero, para ese entonces, resultaba imposible un nuevo estrechamiento de las
relaciones comerciales con GB, ya que ésta no estaba en condiciones de sostener el flujo de inversiones ni
el comercio bilateral. La relación triangular en la que había participado la Argentina en el primer tercio del
siglo no era estática; la importancia de EEUU tendía a crecer, mientras que la británica, a disminuir,
conforme a la evolución de las propias condiciones económicas internas. Por lo tanto, en los años ’30
aparecieron importantes desequilibrios, los cuales imponían políticas apropiadas para solucionarlos. El
problema era que no había unanimidad con respecto a las características de dichas políticas. Para la
fracción más conservadora, la estrategia más adecuada consistía en recomponer las relaciones con GB. En
cambio, para otro grupo, las nuevas condiciones eran irreversibles y el mejor camino pasaba por
vincularse más estrechamente a EEUU, apostando a fortalecer el mercado interno para sustituir el destino
de las exportaciones declinantes y compensar con producción local la simultánea reducción de las
importaciones.

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El Plan Pinedo era el proyecto más acabado de la segunda posición, el cual fue muy elogiado en EEUU.
Dicho Plan fue resistido por u sector de las elites tradicionales y el Congreso no lo aprobó. La ausencia de
un verdadero sistema democrático (el gobierno conservador se había mantenido gracias al fraude
electoral) impedía un debate de fondo sobre las políticas económicas, a través del cual hubieran podido
manifestarse otros sectores económicos y sociales.
Según Rockefeller (norteamericano, representante de intereses petroleros e industriales), la única
capacidad de incrementar las exportaciones hacia América Latina residía en la capacidad de
industrialización de esos países, la cual suponía un acoplamiento con EEUU.
El drama de la Argentina para sus sectores dirigentes consistió, justamente, en que ese acoplamiento no
podía lograrse, pues la producción argentina no era complementaria de la norteamericana, lo que
conduciría a un desequilibrio comercial crónico. La ruptura del sistema multilateral de comercios y pagos
eliminó toda posibilidad de una solución intermedia. Cuando ese sistema multilateral se restableció, al
finalizar la Segunda Guerra Mundial, la posibilidad de la Argentina de replantear las relaciones
internacionales sobre las nuevas bases ya no era posible, pues no constituía más un centro de interés de los
países industrializados. Las disputas diplomáticas de los años ’30 con los gobiernos de EEUU, el Pacto
Roca-Runciman, y el largo y estrecho vínculo que todavía existía entre Argentina y GB dificultaron aún
más la posibilidad de que las argentino-norteamericanas retomaran el camino emprendido en los años ’20.
La Argentina, hacia 1930, representaba el cuarto país en importancia dentro de las inversiones de EEUU
en el mundo, resultaba ahora la última, en la óptica de EEUU, dentro de América Latina.

3, 6. Población y migraciones internas


La proporción de la población extranjera en el total de la población del país comenzó a descender
abruptamente después de 1930. La inmigración masiva tuvo su última expresión en el período 1921-1930,
en el período siguiente 1931-1940 descendió en gran medida, cayendo aún más entre 1941-1946. La
creciente desocupación, secuela de la crisis de1930, determinó que el gobierno provisional de Gral.
Uriburu dictara un decreto que iniciaba una política selectiva en materia de inmigración. Dicha medida
obligaba a pagar un "arancel consular" para que los cónsules visaran sus certificados de buena conducta y
buena salud. En 1932, como consecuencia de los desocupados, el gobierno del Gral. Justo promulgó un
decreto, conocido como de "Defensa de los Trabajadores Argentinos". El mismo ordenaba a los cónsules
argentinos en el extranjero la suspensión de los de los permisos de desembarco y de los visados
documentos a los inmigrantes que no tuviesen ocupación garantizada. La inmigración quedaba permitida
sólo a parientes directos, a extranjeros radicados en el país, siempre que acreditara solvencia y buena
conducta, y se comprometieran a costear su subsistencia en caso necesario.
En 1938, siendo presidente Ortiz, 2 decretos consecutivos establecieron restricciones aún más severas a la
inmigración. Por el primero de ellos se procuraba "reprimir el ingreso de clandestinos refugiados, entre
ellos, judíos centroeuropeos, republicanos españoles, con ideas izquierdistas o comunistas, que huían al
finalizar la guerra civil de su país, etc. Desde entonces se establecieron restricciones legales y un sistema
de control policial y administrativo a la inmigración. El otro decreto, se fundamentaba en la necesidad de
restringir la inmigración en función de la desocupación y la caída de la producción agrícola del país. Así
propiciaba sólo aquella inmigración que viniera con propósitos definidos de colonización.
Tras la crisis de 1930 disminuyó fuertemente el flujo de inmigración europea, pero una enorme masa
gente empezó a migrar desde las áreas rurales y las pequeñas ciudades del interior hacia las grandes
ciudades del Litoral. Esto significó no sólo la transición de la vida rural a la urbana, y de actividades
artesanales a fabriles, sino también una nueva emergencia de la "Argentina criolla", que predominaba en el
interior., y que ahora comenzaba a instalarse en los conglomerados urbanos, especialmente en Buenos
Aires. Surgía así un nuevo "proletariado industrial".

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3, 7. La situación social, el Movimiento Obrero y los partidos políticos (1930-1943)

3, 7, 1. La situación social y el movimiento obrero


El impacto de la crisis fue una ola de despidos, reducción de salarios y el desconocimiento de las leyes
sociales que cayeron sobre los trabajadores. La desocupación afectó al sector público y al privado,
perteneciendo la mayoría a las actividades primarias. Una temprana manifestación de la crisis fue
perceptible en la Capital Federal, en donde muchas personas vivían a la intemperie y otras en chozas
construidas con materiales precarios.
En el campo los chacareros y comerciantes terminaron arruinados y, por otro lado, los peones de campo
desocupados acentuaron el fenómeno de "Linyerismo".
En este contexto, entidades privadas y sectores políticos aportaron medidas para solucionar los problemas
originados por la desocupación. Se efectuaron repartos de víveres, ollas populares y se proyectaron obras
para permitir que los desocupados ganaran un sustento. El gobierno conservador también prestó atención
al problema. En 1934, creó la "Junta Nacional para combatir la Desocupación", integrada por miembros en
representación de varias instituciones, entre las que se encontraban la Sociedad Rural Argentina y la
Confederación General del Trabajo. Esta Junta se dedicaba a asistir a los desocupados. Aunque, la
solución definitiva a problemas generados por la crisis provino de la lenta recuperación económica
iniciada a mediados de la década.
La reactivación económica, apoyada en la industrialización sustitutiva de importaciones, permitió el
mejoramiento de las condiciones impuestas por la represión social y política y por la crisis económica a
las clases trabajadoras. Así, desde 1934 hasta 1939, en la Capital Federal (principal distrito industrial), se
verificó un incremento del nivel de ocupación. La clase media tampoco escapó a los efectos de la crisis.
En los primeros años de la década, los despidos en el sector público y privado dejaron sin empleo a
numerosos funcionarios, profesionales y empleados. La reducción de los sueldos estatales, resultado de los
recortes presupuestarios, afectó a empleados y jubilados. La presión impositiva castigó a los pequeños
comerciantes e industriales y, en general, a los pequeños propietarios.
En el sector rural la caída de los precios afectó a los productores.
En lo referido al movimiento obrero, el golpe de Estado de 1930 lo encontró dividido ideológicamente.
Los principales rasgos en la evolución del movimiento obrero durante la década de 1930 y principios de la
década de 1940 pueden sintetizarse brevemente:
1.-Los anarquistas, que se resistieron a cualquier compromiso con el Estado, fueron desplazados en forma
definitiva. Por el contrario, se afianzaron las tendencias reformistas y burocráticas en la conducción del
movimiento obrero. Las organizaciones sindicales adquirieron un mayor perfil institucional, lo que les
permitió una relación más fluida con el gobierno y los empresarios.
2.-A lo pocos días del golpe del ’30 se fundó la CGT que unificó temporariamente al partido obrero. La
conducción de la CGT quedó a cargo de los sindicalistas, fundamentalmente, y de los socialistas.
3.-En 1935 los socialistas desplazaron a los sindicalistas de la conducción de la CGT, hecho que puso fin
al enfrentamiento entre ambas tendencias.
4.-En 1936 ingresaron a la CGT los sindicatos comunistas y ese año a instancias de los dirigentes
socialistas y comunistas, el Congreso Constituyente de la CGT estableció la forma moderna de los
Sindicatos por ramas industriales en reemplazo del antiguo sindicalismo por oficio.
5.-Así, hasta 1943, la dirección del movimiento obrero fue dominada por los socialistas. Por primera vez,
sectores de origen marxista llegaban a la conducción del movimiento obrero.

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6.-Los sindicatos tradicionales, vinculados a la economía agroexportadora y al sector de transporte y


servicios eran los predominantes, pero, a su vez, comenzaban a organizarse los obreros de las nuevas
ramas industriales.
Entre 1935 y 1937 se produjo el mayor número de huelgas con la mayor cantidad de huelguistas
involucrados. La actividad huelguística descendió entre 1938 y 1941 con el deterioro de la situación
económica. Los salarios reales experimentaron un leve crecimiento, pero la desocupación experimentó un
leve crecimiento como consecuencia de la iniciación del conflicto bélico mundial. La paralización de
importaciones de insumos, provocaron la disminución de las actividades de ciertos sectores industriales.
Por ejemplo en Capital Federal, las dificultades para importar materiales de construcción afectaron al
empleo en el sector. Sin embargo, en el sector agrícola, a raíz de la caída de los precios agrícolas en 1938
y el cierre de de los mercados europeos por la guerra, se produjo el mayor número de desocupados.
En 1942, la cantidad de huelgas y de huelguistas creció bruscamente, pero el fuerte aumento del costo de
vida castigó a las familias obreras. En cuanto a la conducción de la CGT, el comienzo de la Segunda
Guerra Mundial dio lugar a agudos enfrentamientos entre socialistas y comunistas, ambos al mando de la
central obrera. En 1943 se produjo la ruptura de la CGT. Pr un lado, los socialistas conformaron la CGT
N° 1(Unión ferroviaria, Unión Tranviarios y otros sindicatos menores). Por otra parte, los comunistas
dieron origen a la CGT N° 2 (sindicatos de la industria, trabajadores municipales y empleados de
comercio). Junto a estas 2 centrales se encontraba la USA (Unión Sindical Argentina) liderada por los
sindicalistas desplazada de la CGT en 1935 y, apoyada por gremios autónomos y por la marginal FORA
anarquista.

3, 7, 2. Los partidos políticos


El gobierno de facto, emergente del golpe militar de 1930, llevó adelante una política de represión de
todos aquellos sectores a los que consideraba opositores peligrosos, que tuvo como principales víctimas a
funcionarios de origen radical yrigoyenista. También decretó el Estado de Sitio, censuró la prensa,
reinstauró la pena de muerte abolida rn 1921. Otras víctimas de la persecución fueron los dirigentes de la
Federación Universitaria Argentina, los comunistas y los Anarquistas. Los sectores gremiales fueron
reprimidos mediante la "Ley de Residencia" y el encarcelamiento de los más rebeldes. Los sectores
moderados del movimiento obrero, la CGT y el Partido Socialista no sufrieron una abierta persecución.
La década del ’30 fue un período crucial para la evolución del radicalismo. En 1935, se levantó la política
de abstención electoral. Así, Alvear (candidato a presidente de la UCR), mediante el libre ejercicio del
sufragio aspiraba a ganar, ya que la UCR contaba con el apoyo popular, pero el fraude oficial impidió el
retorno de los radicales al gobierno. El liderazgo alvearista debió enfrentar oposiciones internas. Una de
ellas encabezadas por FORJA que intentó recuperar los aspectos nacionalistas y populares del
Yrigoyenismo, denunciando la presencia del imperialismo británico en la economía argentina. Ambos
sectores contribuyeron ideológicamente al posterior desarrollo del "peronismo".
Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial estos debates en el interior del radicalismo se eclipsaron,
convirtiéndose Alvear, con sus ideas, en la cabeza de los grupos políticos "aliadófilos" (partidario de las
naciones aliadas en la 2da Guerra). En 1940, la asunción de Castillo cerró las posibilidades de un
saneamiento de las prácticas electorales y frustró las posibilidades de la UCR de alcanzar el poder por vía
del sufragio. En 1942, los radicales comenzaron a experimentar derrotas en las prácticas electorales
"correctas", significando las elecciones legislativas un serio retroceso, inclusive en distritos
tradicionalmente favorables. A su vez, se hizo evidente el desinterés de sus partidos frente a la
descomposición interna del partido, producto de hechos de corrupción que involucraron a sus dirigentes y
a la complicidad de su conducción con el gobierno conservador.

3,8. La agonía del régimen conservador, el golpe de estado de 1943 y el gobierno militar

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Ortíz fue elegido presidente a fines de 1937, con ayuda del fraude electoral. Candidato de la
Concordancia, en representación del radicalismo antipersonalista, Ortiz llevaba como vicepresidente a
Castillo que era "conservador". Ortíz advirtió que había una crisis legitimidad del poder y que las bases
económicas del sistema podían estar en peligro si no se modifican "desde arriba" sus estructuras políticas.
Para ello se comprometió a:
1.-Abandonar las prácticas electorales fraudulentas.
2.-Permitir que la oposición radical tuviera la posibilidad de acceder al gobierno.
3.-Democratizar en forma general la vida política.
El mandato de Ortíz duró 2 años y medio. Su breve período despertó ilusiones en las fuerzas políticas de
la oposición por el carácter más "democrático" de su actuación, comparada con la de anteriores
administraciones conservadoras. En 1940, presionado por su enfermedad y por enemigos políticos dentro
del gobierno en contra de sus intenciones democráticas, Ortíz delegó sus funciones provisoriamente en
Castillo, quién quería mantener las costumbres políticas que pretendía sanear Ortíz. En política exterior,
Castillo era partidario de mantener la neutralidad y tenía desconfianza a EEUU.
Pero la oposición política de Castillo era débil y debió hacer concesiones (favores políticos). Así, en 1940,
nombró un gabinete integrado por figuras del ala liberal, como el ministro de Relaciones Exteriores, Roca
(hijo) y el ministro de Hacienda, Pinedo. Este último, presentó un plan económico (acompañado por una
apertura política hacia los radicales), que no tuvo consenso en el interior de la coalición conservadora.
Esta situación llevó a la renuncia de Roca y Pinedo en 1941 y al nombramiento de otro gabinete, esta vez
más cercano a las ideas del presidente, con tendencias que nada tenían que ver con el retorno a las
prácticas democráticas.
En este contexto, ya comenzaban a manifestarse los primeros síntomas de una seria crisis política. El
factor principal de la misma se encontraba en la situación interna del país, aunque desde 1942, con la
entrada en la guerra de EEUU, se agregarían también las presiones internacionales. La falta de apoyo
popular a la Concordancia conservadora explicaba la recurrencia al fraude electoral. El clima represivo, la
corrupción política, los frecuentes escándalos económicos y la actitud de ceder frente a los países centrales
por casi una década habían contribuido a descreer de los gobiernos surgidos del golpe de Estado de 1930
y, además, no lograron las transformaciones económicas que esos mismos gobiernos habían debido
impulsar para hacer frente a la crisis mundial. El creciente aislamiento político del régimen conservador
generaba de ese modo un peligroso "vacío de poder". En el interior de las elites en el poder se acentuaban
las diferencias.
La política del gobierno terminó siendo, la que puso en evidencia el conflicto interno de las clases
dirigentes. Su fracción más tradicional se expresaba a través del presidente Castillo y sus intereses se
confundían principalmente con los grandes hacendados de la Pampa Húmeda, aliados con algunas elites
provincianas. Integraban la tendencia más pro inglesa o pro europea de la época y sostenían una posición
neutralista frente al conflicto mundial. El triunfo de los aliados no sólo significaba la derrota de Alemania,
sino también, el fin del Imperio británico (y de su predominio en Argentina) y la consolidación del
dominio de EEUU en el mundo, enfrentado con Castillo y su gente.
Otros sectores de las clases dirigentes retomaban las ideas del liberalismo y mantenían una posición de
acercamiento a EEUU. Pretendían una alianza con Washington que reemplazara la tradicional relación con
GB o Europa. Sus intereses económicos estaban basados en los sectores industriales y en el gran capital
financiero.
El desprestigio e ilegitimidad del régimen, el fraude, la corrupción, la falta de apoyo popular y los
interrogantes sobre la capacidad de Patrón Costas (candidato a presidente propuesto por Castillo) para
conducir los destinos de la Nación, llevaron a los militares a planear un golpe de Estado, que se aceleró
por el pedido de renuncia de Castillo al Ministro de Guerra, Gral. Ramírez, al enterarse de los
movimientos conspirativos y de contactos del ministro con dirigentes radicales. El 04/06/1943 se produjo

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el golpe militar, desplazando a Castillo de su cargo. Así, la década infame había llegado a su fin ante la
sorpresa e incertidumbre de la sociedad argentina.
El Gral. Rawson ocupó la presidencia provisional como representante de los jefes superiores de Campo de
Mayo. Sin embargo, al integrar su gabinete con algunos funcionarios del anterior régimen, se enfrentó con
sectores de la interna militar, por lo que debió renunciar a las 48 horas de su designación. En su
reemplazo, asumió el Gral. Ramírez, quién era el verdadero jefe del movimiento militar. Detrás de este
desplazamiento y de la proyección de Ramírez a la presidencia se reveló la existencia de una logia militar
denominada el GOU (Grupo de Oficiales Unidos). El objetivo de esta logia, integrada por jóvenes
oficiales superiores, era restablecer la moral y la disciplina dentro del Ejército y recuperar al país de una
corrupción que, a juicio de sus miembros, lo conducía al comunismo. En la logia predominaban las ideas
nacionalistas y neutralistas. A partir de la asunción de Ramírez, varios integrantes del GOU ocuparon
posiciones estratégicas. Uno de sus miembros más destacados fue el Gral. Perón, que pasó a desempeñarse
como jefe de la secretaría del ministro de Guerra, Gral. Farrell.
En el terreno político y social, los objetivos militares resultaban vagos. El nuevo régimen se proponía
eliminar la corrupción moral, buscar la unión del pueblo y restituirle sus derechos. El GOU se proclamó
como representante del conjunto de las aspiraciones de la población. En esto se diferenciaba de los
militares de los años ’30, que representaban a ciertos sectores sociales.
Conforme a estos lineamientos, la primera etapa del gobierno militar estuvo influida por una orientación
nacionalista, industrialista y autoritaria, con signos derechistas. Por un lado, creó el Banco de Crédito
Industrial, dispuso el allanamiento de las oficinas monopólicas de electricidad, intervino la Corporación de
Transportes, expropió la Compañía Primitiva de Gas, inició el estudio de las tarifas aduaneras e impulsó
las industrias militares. Por otro, intensificó la represión policial de comunistas e izquierdistas, introdujo la
enseñanza religiosa en las escuelas, legalizó la censura de la prensa escrita y radial, persiguió a profesores
y estudiantes liberales, disolvió los partidos políticos y clausuró el local donde funcionaba una de las
centrales sindicales, prohibiendo sus actividades y la de los gremios adheridos.
Por su parte, Perón logró ser designado (fines de 1943) al frente del Departamento de Trabajo, que luego
lo transformó en Secretaría de Trabajo y Previsión. Su acción política se desplegó alrededor de 3 ejes: la
justicia social, el control de la clase obrera y la despolitización de las organizaciones sindicales. Los
militares de la corriente nacionalista que influían sobre el presidente Ramírez comenzaron a desconfiar de
la política laboral de Perón, que se había convertido en un rival. En 1944, el presidente Ramírez se vio
obligado a renunciar. Dos episodios precipitaron esta decisión:
1.-Acusación de EEUU de complicidad del gobierno argentino en el golpe de Estado promovido en
Bolivia por el Movimiento Nacionalista Revolucionario, denominando dicha complicidad como operación
pro Eje.
2.-La detención por los ingleses del cónsul argentino en misión oficial a Europa para negociar la compra
de armas en Alemania, acusando al gobierno argentino de pertenecer al espionaje alemán. Para hacer
frente a la presión externa, el presidente decidió la ruptura de relaciones diplomática con Alemania y
Japón en 1944.
De inmediato se produjo una deliberación entre los miembros del GOU y sectores neutralistas, que
consideraban que Ramírez había cedido a las presiones norteamericanas y traicionado los objetivos del
régimen. El presidente al perder sus apoyos militares, decidió renunciar y delegar el gobierno en manos
del Gral. Farrell (vicepresidente) en medio de presiones internas y externas.
Con el nuevo mandatario se consolidó el ascenso político de Perón. Farrell lo designó ministro de Guerra,
conservando su cargo al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión. En 07/1944 Perón fue designado
vicepresidente sin renunciar a sus cargos en el Ministerio de Guerra y en la Secretaría de Trabajo y
Previsión. Así, Perón pareció alcanzar la cumbre del poder contando con una gran influencia en el

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gobierno y con el apoyo de algunos de sus compañeros ubicados estratégicamente en diversos cargos
gubernamentales.
Perón se proyectaba políticamente en la búsqueda de un apoyo popular, los partidos políticos, las
entidades empresariales, las organizaciones estudiantiles y la prensa unificaban sus voces y estrechaban
filas intentando alejar a los militares del gobierno. Las medidas adoptadas por Perón a favor de los
trabajadores provocaban cada vez mayor resistencia en los sectores que dominaban la vida económica del
país. La Sociedad Rural Argentina, bastión de las Elites tradicionales, reaccionó violentamente contra el
"Estatuto del Peón Rural", los industriales comenzaban a mostrarse inquietos y tanto la prensa como los
partidos políticos criticaban la política gubernamental.
En 1945b, el régimen militar se puso a la defensiva. La caída nazi sirvió de excusa para que los
simpatizantes de los partidos opositores y los grupos económicos dominantes organizaran grandes
manifestaciones callejeras, como si se tratara de una victoria interna sobre el poder "nazi fascista",
reclamando la convocatoria inmediata a elecciones y rechazando toda candidatura oficial. Las FF. AA.
Debían afrontar un grave dilema. Por un lado, no estaban dispuestas a facilitar el retorno de los partidos
políticos sin el previo cumplimiento de los objetivos revolucionarios de 06/1943. Por el otro, no todos sus
integrantes tenían la intención de respaldar las ambiciones políticas de Perón, que desde el gobierno
gestaba las condiciones para hacer viable su candidatura constitucional.
En 07/1945 el gobierno convocó al pueblo a elegir sus autoridades a fin de año. La convocatoria fue
acompañada del compromiso de no adoptar candidaturas y de asegurar elecciones libres. Luego, Perón
ofreció cargos importantes en el gobierno a dirigentes del radicalismo, intentando dividir al partido de
Alem, capitalizar sus diferencias internas y atraer al ala de la intransigencia Yrigoyenista. Si bien no
obtuvo los resultados esperados varios radicales aceptaron el ofrecimiento, y desde el Ministerio del
Interior se levantó el Estado de Sitio, impuesto por Castillo y mantenido por los militares, facilitando la
actividad de los partidos políticos.
A principios de octubre la presión de la oposición de Perón y de la oficialidad de Campo de Mayo
determinaron que, el 09/10/1945, Perón renunciara y que fuera detenido en la Isla García. La CGT recogió
la inquietud de los trabajadores que interpretaron que con el desplazamiento de Perón corrían peligro las
conquistas sociales obtenidas gracias a su gestión. Entonces, la CGT anunció una huelga general en apoyo
de la liberación de Perón, por lo que una muchedumbre en Plaza de Mayo exigió y logró la libertad de su
líder y su retorno al poder.
Perón volvió a ocupar el centro del escenario político. El ejército debió aceptar su regreso a disgusto y
recibir el inesperado apoyo popular y de los sindicatos. El coronel aparecía como el único candidato
posible del Ejército para las elecciones. Ahora, los nuevos integrantes del gabinete nacional respondían a
Perón. En el curso de 2 semanas todo foco opositor dentro de las FFAA fue eliminado. El régimen militar
cumplía su promesa de asegurar el ejercicio de la soberanía popular justificando su intervención y
logrando conservar el poder para devolverlo a alguien surgido de las filas del Ejército (Perón), y no a los
partidos tradicionales.

3, 9. La política internacional y la segunda guerra mundial


Iniciada la 2da Guerra Mundial, Ortíz declaró la neutralidad en 09/1939. Por otra parte, en 12/1939, en
Panamá, se celebró la 1era Conferencia de Cancilleres de países americanos, donde las naciones del
continente americano decidieron declarar colectivamente su neutralidad frente a los países en guerra. En
06/1940 Roosvelt practicó una política más comprometida con los aliados. Consecuentemente buscó
apoyo en América Latina y requirió al gobierno de Buenos Aires apoyo acerca de planes de defensa
continental. La cancillería local, tras consultar a las autoridades militares, rechazó dichos planes, dando
lugar al 1er roce serio sobre el tema.

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La Segunda Conferencia de Cancilleres, en 1940, en la cual, EEUU proponía la concreción de una


organización económica, política y militar panamericana, pero la Argentina difería con este plan, ya que
constituiría la consolidación del liderazgo de EEUU. Finalmente, Hull (canciller de EEUU) se comunica
con Ortíz y logra que la Argentina se adhiera al panamericano. Al poco tiempo, asume Castillo, que, a
diferencia de Ortíz mantenía la tradicional actitud antinorteamericana, inclinándose más a GB y Europa.
Cuando EEUU entró directamente en la guerra, luego del bombardeo japonés a la base de Pearl Harbour,
Hull tildó a la Argentina de "mal vecino" ante la vigencia de su actitud neutralista frente a la guerra.
Además, la catalogó como un factor de discordia entre GB y EEUU. En 1942, se realizó la 3era Reunión
Consultiva, dicha reunión se concretó con el objetivo de asegurar la solidaridad ante la agresión recibida
en Pearl Harbour y concretar definitivamente un sistema económico, militar y político panamericano bajo
su conducción. La idea de EEUU era obtener una ruptura colectiva de las relaciones de todos los países
del continente con los países del Eje, pero la delegación Argentina logró que la resolución final sólo
"recomendara" dicha ruptura. De esta manera el gobierno argentino pudo mantener su neutralidad.
Dicho acuerdo, no satisfizo a Washington, y su primera respuesta consistió en dejar a la Argentina al
margen de cualquier ayuda económica o militar. El Departamento de Estado de EEUU consideró que la
política exterior argentina, entonces conducida por el gobierno conservador de Castillo, era pro nazi, y
denunció a la Argentina ante las demás naciones latinoamericanas como un país que ponía en peligro la
paz hemisférica. Por su parte, el Departamento del Tesoro propuso congelar los fondos argentinos en
dólares existentes en EEUU y prohibió la venta de ciertos productos hacia Argentina.
La posición de GB fue, por el contrario, más moderada. Aunque en 12/1942 se vio obligada, por la presión
de EEUU, a hacer público un documento en el que criticaba la política de neutralidad Argentina, no aplicó
sanción alguna y trató de mantener buenas relaciones con el gobierno conservador, procurando proteger
las inversiones inglesas y activar las exportaciones hacia GB, en momentos en que estas se necesitaban
más que nunca para el esfuerzo bélico. La diplomacia de Londres tenía una percepción diferente de
Argentina. Nunca compartió los puntos de vista del Departamento de Estado de EEUU con respecto a los
motivos ideológicos que podían estar detrás de la neutralidad argentina, no pensaban que los gobiernos
argentinos fueran pro nazis u hostiles a los aliados.
La política de Washington calificó de pro nazis o pro fascistas a los gobierno argentinos de entonces, a lo
que sumaron medidas de presión y sanciones económicas y políticas. Esta calificación es contradictoria,
ya que Argentina prácticamente interrumpió, con el estallido de la Guerra, sus relaciones comerciales con
el Eje, mientras tanto mantenía fuertes vínculos comerciales con las naciones aliadas. En Argentina la
ideología nazi o fascista tuvieron, por su parte, influencia sobre ciertos sectores nacionalistas de derecha.
El régimen militar de 06/1943 heredó, en su política exterior los problemas de sus antecesores. Había en
su seno, una mayoría de oficiales neutralistas, pero también otros que empezaban a plantear un
acercamiento con los aliados. Estos sectores estaban interesados en mejorar las relaciones con EEUU,
concientes del curso de la guerra y de la alianza de Brasil con EEUU, que produciría un desequilibrio
estratégico del cono sur. El objetivo de los militares para adoptar una estrategia de acercamiento a EEUU,
se hallaba en obtener un equipamiento similar al otorgado al Brasil. Dicho intento de acercamiento,
recibió la respuesta negativa de Hull, provocando la renuncia del canciller de turno, Storni. Esta negativa,
deterioraba aún más las relaciones entre ambos países. Como resultado de ello el Departamento de Estado
volvió a acusar al régimen militar de "dictadura pro nazi" y de que procuraba promover la conformación
de un bloque antinorteamericano en el continente. Finalmente, en 1944, Ramírez se vio obligado a romper
sus relaciones con los países del Eje. A Ramírez lo sucede Farrell y Perón (como vice), gobierno, al que
Hull consideró más pro nazi que el anterior, diciendo que había que reemplazarlo por un gobierno más
amistoso.
También se aplicaron sanciones con el propósito de aislar económicamente a Argentina. Entre estas
medidas, el Departamento de Estado de EEUU prohibió la exportación de equipos petroleros, vehículos
automotores, locomotoras, material rodante, armamentos y maquinaria para producir papel para diario y

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limitó las exportaciones de combustible. Además, EEUU decidió no aprobar ningún proyecto de desarrollo
para Argentina, exceptuando aquellos que contribuyeran al esfuerzo de guerra. También, fueron
congeladas las tenencias de oro argentino en EEUU. En realidad dichas restricciones intentaban
reemplazar a ese gobierno por otro más favorable a sus intereses.
Con la asunción de Stettinius como nuevo canciller de EEUU (anterior Hull) y la asunción se Rockefeller
como nuevo secretario de Asuntos Latinoamericanos la conducta de Washington se modificó radicalmente.
Rockefeller representaba intereses industriales y financieros que veían a la Argentina como un gran
mercado en la posguerra, e intereses políticos y estratégicos que consideraban que con el fin de la guerra
el enemigo principal sería la URSS y que necesitarían de la cooperación política de Latinoamérica
(incluído nuestro país). Por eso, el Departamento de Estado de EEUU convocó a la Conferencia
Interamericana de Chapultec (México), en donde se establecieron los principios de un sistema
panamericano y como consecuencia del encuentro, 6 países latinoamericanos le declararon la guerra al
Eje.
Aunque la Argentina no participó en aquella Conferencia, porque todavía estaba abierto el conflicto con
EEUU, tras un acuerdo secreto entre funcionarios argentinos y norteamericanos, el régimen militar aceptó
la invitación formulada para firmar el Acta de Chapultepec, se reintegró al sistema panamericano y
restableció sus relaciones diplomáticas con EEUU, GB y las otras naciones del hemisferio, al tiempo que
se le quitaban las sanciones económicas impuestas por EEUU. A su vez, cumplió con el último requisito
de declararles la guerra a los países del Eje para participar de la Conferencia de San Francisco, donde se
crearía la Organización de las Naciones Unidas. En 05/1945, tras la muerte de Roosvelt y la llegada al
poder de Truman, fue designado embajador en Buenos Aires Braden, quién revirtió la política anterior y
volvió a las actitudes "duras" del ex secretario Hull, cuyas ideas compartía. El nuevo embajador se
transformó en el líder de los sectores políticos que, organizados en la Unión Democrática, se oponían al
régimen militar y, en particular, a Perón acusándolos se nazis.
Por la gran oposición que tenía Perón se produjo en 10/1945 un golpe de Estado que logró destituir a
Perón de todos sus cargos. Sin embargo, los sucesos del 17/10/1945 produjeron la vuelta de aquél al
escenario político argentino. Braden fue nombrado como sucesor de Rockefeller en la secretaría de
Asuntos Latinoamericanos y, desde su nuevo cargo, dispuso de nuevas sanciones económicas y publicó un
documento donde trataba de probar la vinculación de los gobiernos argentinos, desde Castillo hasta Farrell
y Perón, con los alemanes. El documento no demostraba suficientemente las relaciones, pero contribuyó a
levantar una ola de críticas, tanto internas como externas. Pero esta publicación causó un efecto no
deseado para la oposición en vísperas de las elecciones de 1946, ya que el lema "Braden o Perón" dio un
tono antiimperialista a la campaña electoral de Perón, lo cual lo favoreció.

3, 10. Los cambios en la sociedad Argentina

3, 10, 1. Movimiento obrero y peronismo


En los años inmediatos a 1943, el Estado quería apropiarse de la función de regularizador de las relaciones
obrero-patronales. Así, la negociación colectiva entre las partes, que se desarrollaba autónoma y
voluntariamente en el terreno privado, pasó a ser un ámbito de mediación y regulación a cargo del Estado.
Esta necesidad de intervencionismo social, surgen en correspondencia del intervencionismo económica
hacia mediados de los años ’30.
La movilización de los trabajadores y los cambios en la organización sindical, expresados en el
incremento de la actividad huelguística, demandaron una progresiva atención por parte del Estado. En
consecuencia, el Departamento Nacional del Trabajo pasó a constituirse en un mediador importante en la
resolución de los conflictos laborales y en la introducción de procedimientos para otorgar un marco
orgánico a las relaciones laborales. La intervención del Estado, debido a la expansión y diversificación de

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la estructura industrial y a la creciente actividad sindical, llevó a la multiplicación de las cámaras


patronales que pasaron a asociarse a la UIA (Unión Industrial Argentina).
En 1943 Castillo resolvió la creación de una Comisión Asesora de Salarios, frente al deterioro de los
salarios, debido al aumento del costo de vida.
Debido a la primera crisis del gobierno militar de 1943, se designó a Perón al frente del Departamento
Nacional del Trabajo. Comenzó a implementar una política mucho más hábil y flexible en el terreno
laboral que sus pares militares. Así, levantó las banderas de la justicia social con el fin de ganar espacios
en el movimiento sindical y de acercarse a sus dirigentes, sin importarle a que sector o partido pertenecían.
La Unión Ferroviaria fue el escenario elegido por Perón para poner en práctica la nueva política, el cual
era el gremio más grande y menos ideologizado. Con el propósito de conseguir su apoyo y la adherencia
del resto del movimiento obrero, Perón satisfizo numerosos reclamos de los ferroviarios y logró la
adhesión de algunos viejos dirigentes socialistas y sindicalistas. Como consecuencia de estas prácticas
comenzó a gestarse una nueva relación entre el movimiento obrero y el Estado. Entonces, desde la CGT
surgió un grupo de dirigentes dispuestos a participar políticamente y a adherir al gobierno. De esta
manera, se facilitó la vinculación política de la central obrera con el gobierno militar o, más directamente,
con Perón.
Los cambios sustanciales en materia laboral se produjeron a partir de 1943. Las iniciativas de la STP
(Secretaría de Trabajo y Previsión) consolidaron en forma definitiva la presencia del Estado en el terreno
de las relaciones colectivas de trabajo. Por otra parte, las organizaciones sindicales recurrieron al Estado,
buscando asegurar tanto su legitimidad institucional como sus reivindicaciones sectoriales. Muchas de las
medidas tomadas por el gobierno militar por iniciativa de Perón a través de la STP fueron:
 Los aumentos salariales mediante decretos.
 Fijación salarios mínimos.
 Indemnizaciones por accidentes de trabajo y por despido sin causa.
 Creación de los Tribunales de Trabajo para resolución de los conflictos laborales.
 Establecimiento del pago del sueldo anual complementario.
 Sanción de leyes de jubilaciones.
 Fijación de la duración de la jornada de trabajo.
 Indemnización por despido sin causa.
 Vacaciones pagas.
 Establecimiento del Estatuto del Peón Rural para regular las relaciones entre patrones y
trabajadores rurales.
 En general, estos beneficios se extendieron al conjunto de los trabajadores organizados.
En materia de organizaciones laborales, la intervención del Estado se orientó hacia 2 objetivos:
1.-Procuraba la inclusión en el orden legal de las organizaciones sindicales.
2.-Trataba de garantizar la estabilidad de las relaciones laborales y de reforzar la cooperación entre
obreros y empresarios, canalizando institucionalmente los conflictos.
En 1945 se sancionó un decreto que establecía la organización de los sindicatos por rama de industria.
Este decreto le otorgaba personería jurídica al sindicato de cada rubro y prohibía al gobierno intervenir en
estas organizaciones sindicales. La creación de sindicatos paralelos fue otra estrategia empleada por
Perón, con el fin de desplazar a los gremios dirigidos por opositores al gobierno, sobre todo, a los
comunistas. Su desplazamiento contribuyó al pasaje de dichos gremios al control por parte de dirigentes

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peronistas y a la pérdida de apoyo a los partidos obreros de izquierda. La adhesión de los obreros al
proyecto político de Perón se debió a:
 La clase obrera era mayoritariamente reformista y las ideas de Perón contenían un mensaje
reformista.
 La armonía de clases que estableció Perón, la cual incluía a fuerzas políticas e instituciones que
representaban a los principales sectores patronales, argentinos y extranjeros.
 La acusación por parte de los partidos socialistas y comunistas del carácter demagógico de las
medidas de Perón, llevó a los trabajadores afiliados a estos partidos a identificarse con Perón, quién los
había beneficiado con dichas medidas.
 La incorporación nacionalista, adquirida durante el enfrentamiento, ya mencionado, con Braden.
Mientras que mediante su política laboral Perón ganó creciente apoyo entre los obreros, paulatinamente se
incrementó la oposición patronal a su política. Desde 1945, la actitud de los patrones se hizo cada vez más
intolerante acusando a la acción de la STP como causante de agitación social. Entonces, la CGT creó una
Comisión Administrativa provisoria, incorporando a los representantes de los gremios mayoritarios con el
propósito de enfrentar a la ofensiva patronal. En 1944 abandonó el concepto de alianza de clases y se
mostró a favor de la participación política. Ello se manifestó en un masivo acto público de apoyo a la
política de Perón.

3, 10, 2. Los partidos políticos y el ascenso de Perón


Socialismo: La inserción socialista en la clase obrera, al igual que en el terreno electoral fue de muy corta
duración. Ello se debió a las características de la dirección del partido, conformada por intelectuales de
clase media, cuya actitud ante el movimiento obrero era distante y paternalista (doctrina social según la
cual el "patrono" posee sólo autoridad en materia de creación y administración de las obras sociales de la
empresa). Por otro lado, no llegaron a comprender los alcances del proceso de industrialización,
careciendo de una política específica hacia los nuevos sectores obreros que se incorporaban al mismo,
limitándose a controlar únicamente los sindicatos ligados a las vieja estructura agroexportadora, los cuales
luego fueron absorbidos por el peronismo.
El socialismo adoptó desde el comienzo de la guerra una actitud pro aliada y en 1940 con el fin de reunir a
los sectores pro aliados de la sociedad Argentina fundó e impulsó la agrupación Acción Argentina. En
cambio, el comunismo, hasta 1935 adoptó el perfil de carácter reaccionario y represivo, lo que dificultó su
inserción en la clase obrera y otros sectores populares. Recién en 1935, cuando cambió la estrategia de la
Internacional comunista, orientándose hacia los frentes populares, los comunistas se fueron consolidando
y adquiriendo cierta influencia en los medios obreros y populares.
Tras la invasión alemana a la URSS, los comunistas lanzaron la consigna de "Unión Nacional" contra el
fascismo, impulsando el Frente Popular Antifascista en la Argentina. Los socialistas, comunistas y el
Partido Demócrata Progresista participaron activamente en la formación de un frente democrático
antifascista. Luego, con la integración del radicalismo se formó la Unión Democrática con el fin de
oponerse al oficialismo en las elecciones presidenciales de 09/1943, pero las diferencias internas y el
golpe de Estado frustró dicha aspiración.
El nuevo gobierno militar no estaba dispuesto a una pronta normalización institucional. No sólo suspendió
las elecciones presidenciales previstas para setiembre, sino que mantuvo el estado de sitio decretado por el
anterior gobierno, restringió las libertades públicas, prohibió las actividades comunistas en todo el país y
decretó la disolución de todas las agrupaciones políticas. A partir de entonces, los partidos se convirtieron
en frontales opositores al gobierno.
A principios de 1945, el gobierno militar se dispuso a normalizar institucionalmente al país debido al
aislamiento económico en que se encontraba Argentina. Así, se volvió a reintegrar la Unión Democrática y

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con el apoyo del embajador norteamericano Braden, presionó a favor de un pronto llamado a elecciones.
El speach de la oposición fue nazi fascismo vs. Democracia. A mediados de 1945, los partidos opositores
emprendieron una abierta ofensiva contra el gobierno militar. Ante la presión opositora, en 08/1945, el
gobierno concretó la convocatoria electoral.
Desde el gobierno, Perón decidió reforzar su propio proyecto. Con este fin inició un acercamiento hacia el
radicalismo, logrando la adhesión de algunos de sus hombres, abandonando el radicalismo. También se
acercaron a Perón los integrantes de FORJA, la mayoría de cuyos miembros provenían del radicalismo.
Así, se creó el Partido Laborista, que fue un sector político proveniente de las fuerzas gremiales. Debido a
la oposición que Perón tenía en la interna militar y al gran frente opositor de las fuerzas políticas, Perón
fue desplazado de su cargo a través de un movimiento militar, lo que creó un gran vacío de poder. La
oposición reclamó la entrega del gobierno a la SCJN mediante una marcha que se llamó "Marcha de la
Constitución y la libertad", pero los militares se negaron a los requerimientos de la fuerzas políticas.
Tras el 17/101945, Perón retomó la iniciativa en dirección a alcanzar la presidencia. Consolidó su
popularidad y adquirió mayor peso político y autoridad. Sus mejores agentes electorales fueron los
equipos alcanzados por él a través de la STP que se encargaron de difundir sus ideas a lo largo del país. Su
apoyo electoral se basó en 2 sectores:
El Partido Laborista, integrado por diferentes dirigentes sindicales.
1.-La UCR Junta Renovadora, integrada por miembros provenientes del radicalismo, a este sector se
unieron elementos salidos del nacionalismo católico, del forjismo y del conservadurismo.
2.-Este nucleamiento enfrentó a la Unión Democrática en las elecciones de 1946.

3, 10, 3. Las organizaciones empresariales


La SRA (Sociedad Rural Argentina) apoyó el golpe militar de 06/1930. Esta organización tenía gran peso
en las decisiones políticas. Durante el gobierno de Justo, la SRA presionó al gobierno para que
emprendiera una acción diplomática en Londres, cuyo resultado fue el Pacto Roca-Runciman. El pacto
satisfizo a la SRA que vio en sus términos el triunfo de su consigna "comprar a quién nos compra" y la
rebaja de las tarifas aduaneras.
En 06/1933, los ruralistas junto a la UIA se opusieron a los acuerdos internacionales que proponían la
reducción de la jornada laboral, ya que tal reducción significaba un aumento de los costos de producción,
una disminución de los costos de producción, una disminución del consumo de manufacturas y una mayor
desocupación. El presidente de la SRA Bruzone reconocía la necesidad de apoyar a la industria, acordando
la necesidad de ayudar a la industria para que pudiera prosperar, transformando las materias primas que
proveía el suelo del país.
En 1940, la SRA planteaba que la prosperidad del país dependía de la marcha de la actividad agropecuaria
y rescataba como aspecto principal la compra de las cosechas por parte del Estado. En 1943 se tomaron
medidas sobre los arrendamientos que agitaron la relación entre el régimen militar y la SRA. Se
decretaron la rebaja de los arrendamientos, la prórroga de los contratos que vencieran en 1944-45 y la
suspensión de los juicios de desalojo pendientes, medidas destinadas a favorecer a los arrendatarios
agricultores., perjudicando a los propietarios.
Otro conflicto ocurrió a partir de la política laboral de la STP. En 10/1944, Perón como titular de la STP
instauró por decreto el "Estatuto del Peón de Campo". La medida establecía beneficios sociales para los
asalariados rurales. Además, la SRA estaba en desacuerdo con la intromisión del Estado en la regulación
de las relaciones sociales entendiendo que tal intervencionismo constituía una violación de la propiedad
privada. En consecuencia, el Decreto provocó el odio tenaz de los grandes propietarios contra Perón,
provocando la posterior adhesión de la SRA a la "Marcha de la Constitución y la Libertad" y, el apoyo a la
Unión Democrática en las elecciones de 1946.

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La UIA apoyó el golpe militar de 1930. Uriburu, durante su gobierno, creó la Comisión Nacional de
Fomento Industrial y designó a Colombo presidente de la misma, lo cual fortaleció su relación. Luego,
durante el gobierno de Justo, las relaciones fueron estrechas. El envío de la misión Roca para negociar el
pacto de las carnes con GB abrió un conflicto entre la UIA y el gobierno. Los industriales temían que se
sacrificara a la industria manufacturera como medio para mejorar el comercio de ganados y cereales
argentinos, por lo que recurrieron a una movilización proteccionista. Colombo sostenía que las
concesiones a la importación desde GB debían reducirse "a materias primas que no producimos o artículos
que no se elaboren en el país". Colombo no se oponía al Pacto Roca-Runciman, ni a la agricultura y la
ganadería. Simplemente, trataba de defender la industria frente a las consecuencias que podían derivarse
de las concesiones a GB.
A fines de 1933, la UIA apoyó las medidas del equipo económico de Pinedo (modificación del Control de
Cambios, creación de las juntas reguladoras de la producción, el desarrollo de un plan de obras públicas,
etc.) que eran estimulantes para la producción nacional. En 1940, nuevamente la UIA respaldó a Pinedo,
aprobando con entusiasmo el Plan de Reactivación Económica, que concedía la expansión de la
manufactura. Luego de la renuncia de Pinedo ante el rechazo legislativo de su plan, la UIA aumentó sus
reclamos a favor de las normas de protección. Entre 1942-43, la UIA desplegó un discurso nacionalista.
Sostuvo la necesidad de independizar la economía del país de los condicionantes externos, enfatizando su
orientación hacia el mercado interno. La UIA estaba en contra de las medidas de legislación social que
establecía la jornada laboral de 8 horas, ya que consideraba que constituía un ataque a los derechos de
propiedad y a la libertad de contratación.
El intervencionismo social a fines de los años ’30 no contó con el apoyo de la UIA, la entidad defendía la
contratación libre, resistía la legislación que disponía de las vacaciones pagas, las indemnizaciones por
despido y las jubilaciones industriales. También repudiaba el otorgamiento por parte del Estado de
aumentos salariales masivos.
Recién después de 1940, algunos sectores del empresariado industrial reconocieron la necesidad de una
política social. Ante la parálisis del comercio exterior volcaron su atención al mercado interno. En
consecuencia, la UIA propició el seguro social para cubrir la invalidez, la vejez y muerte de los
trabajadores.
Las relaciones de la UIA con el gobierno militar fueron, al principio, auspiciosas. Varios dirigentes de la
entidad participaron en diversos organismos creados por el gobierno para la protección de la industria. En
1944 mediante un decreto se creó el Banco Industrial, en el cual dirigentes de la UIA integraron su
directorio. Poco tiempo después, un nuevo decreto establecía la protección de las industrias de interés
nacional. Sin embargo, a fines de 1944, la UIA comenzó el cuestionamiento de la política social
desarrollada por Perón. Los industriales manifestaron su desacuerdo con las leyes sociales promovidas por
la STP. No obstante, a fines de 1944, la UIA comenzó a enfrentar la política social de Perón y se acercó a
las entidades opositoras al gobierno. Otro factor que contribuyó a dicha ruptura fue, de que Perón
planeaba convertir a la UIA en la contrapartida de una CGT "como defensora de los intereses de los
patrones" bajo la tutela de la STP. El proyecto pretendía que la corporación de los industriales cambiara su
estructura e hiciera cierta modificación de su dirigencia. La entidad no aceptó las intenciones de Perón,
acentuando su oposición al gobierno. A su vez, Colombo criticó la inflación provocada por los aumentos
salariales, el crecimiento del gasto público y la emisión. Al igual que la SRA se adhirió a la "Marcha de la
Constitución la Libertad" y apoyó a la Unión Democrática en las elecciones de 1946.
CARBAP (Confederación de Asociaciones Rurales de la Provincia de Bs. As. y La Pampa): reunía a los
criadores de ganado. El Pacto Roca-Runciman había desplazado a los criadores a favor de los
invernadores que (ligados a los frigoríficos y dependientes de la venta de carne enfriada a GB) se habían
asegurado una cuota de exportación estable. Frente a esta situación de privilegio que aseguraba su
tradicional fuente de recursos a los invernadores, los criadores adoptaron una actitud de enfrentamiento
con los invernadores y la SRA. Pedían que la Junta de Carnes tuviera autonomía con respecto al gobierno,

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a fin de sustraerla de la influencia política ejercida por la SRA. A su vez, reclamaban gozar de las mismas
condiciones que tenían los invernadores frente a los frigoríficos. Encontraron en Lisandro de la Torre al
defensor más tenaz de sus intereses. Reclamaron el librecambio, el esquema de crecimiento hacia fuera y
la eliminación de toda traba al comercio de exportación. A diferencia de la SRA y los invernadores, la
CARBAP se manifestó decididamente adversa a toda expansión industrial. Frente al Plan de reactivación
Económica de Pinedo, señaló que toda protección a la industria llevaba al cierre de los mercados naturales
para las exportaciones agropecuarias.

3, 11. Las dificultades del Agro en los años ’30


La crisis de 1929 no sólo afectó el sistema multilateral de pagos y de comercio, acentuando tendencias
proteccionistas de los países y reforzando los acuerdos bilaterales, sino también alteraron los modelos
económicos sustentados en las exportaciones de productos primarios. En este contexto internacional que
prevaleció durante la década del ’30, en donde el derrumbe de la demanda externa y la importante
recesión agrícola desempeñaron un papel fundamental No obstante estas restricciones (proteccionismo), la
Argentina se caracterizó por ser el único país de América Latina que no suspendió los servicios de la
deuda externa. Eso se debió, en parte, a que los productos argentinos, a pesar de la crisis continuó
manteniendo aceptables saldos exportables. La crisis del ’30 produjo una disminución de beneficios,
relaciones de costos y precios desfavorables, las formas de propiedad o tenencia de la tierra y el atraso
tecnológico. Esta situación llevó a que, en 1933, ante la generalizada crisis agraria, intervenga el gobierno
impulsando la construcción de elevadores de granos públicos.
Luego de la crisis del ’29 y la tendencia hacia una mayor actividad industrial en la Argentina, la
agricultura, junto a la ganadería, continuaron siendo sectores sumamente importantes en la economía
nacional. Los cereales constituyeron los cultivos preferidos, y el trigo, a pesar de las crecientes
dificultades para su colocación en el mercado mundial, ocupaba el primer lugar entre ellos. En el conjunto
de países productores de todo el mundo Argentina ocupaba un lugar destacado en lo referente a la
producción de cereales, trigo y maíz.
Trigo: Luego de la crisis del ’29 el volumen embarcado hacia el mercado mundial se redujo a 1/3. Los
países destinatarios del grano eran GB, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Suiza, Austria y
Checoslovaquia. Además, existía un comercio de harina de trigo, en el que el principal comprador era
Brasil, seguido por GB, Paraguay, Bolivia y Chile.
En 1933 y 1938 se produjeron fenómenos de superproducción, por lo que cayó el precio del trigo.
Maíz: La política de preferencia imperial iniciada por GB con el Tratado de Ottawa fue seguida por
Francia con similar actitud para el maíz argentino, por lo que hubo una gran caída de las ventas, debido a
la pérdida de estos mercados. Sus clientes eran GB, EEUU, Bélgica, Países Bajos y Alemania.
Lino: La Argentina fue el mayor exportador mundial de lino entre 1930-38, debido a su demanda para
usos industriales. Sus principales clientes eran EEUU, Países Bajos, Francia y GB.
En 11/1933 se creó la JRG (Junta Reguladora de Granos). Nacida en medio de la crisis triguera, el
objetivo del organismo fiscal era establecer precios mínimos para granos, en momentos en que se
produjera una baja peligrosa de las cotizaciones para el sector productivo. Se trataba de de una
herramienta estatal destinada a amortiguar las consecuencias del desequilibrio en la demanda mundial,
evitando el colapso del sector agrícola. Los fondo necesarios para la compra de las cosechas eran provistos
por el BNA, quién a su vez los obtenía de la diferencia entre los precios de compra y de venta de las
divisas negociadas en la Comisión del Control de Cambios. Por otra parte, en cuanto a la estructura de la
tenencia de la tierra en los años ’30, aumentó la precarización de los sistemas de tenencia, disminuyendo
el porcentaje de propietarios y aumentando el de arrendatarios.

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3, 12. El proceso de industrialización

3, 12, 1. Los estímulos: política y mercados


Como consecuencia de la crisis del ‘29, la producción se contrajo bruscamente con respecto a la década
del ’20. Sólo hacia 1933, el sector manufacturero volvió a cobrar impulso. Se solucionó el problema de la
balanza comercial afectada por la crisis mediante la aplicación de aranceles y aforos, la devaluación
cambiaria y la operatoria en la oficina de control de cambios, que generaban una mayor protección frente
a la competencia externa y estimulaban el ingreso de capitales desde el exterior.
La evolución de los precios relativos del sector industrial también contribuía a conformar una tasa de
rentabilidad atractiva, que se complementaba con una gran estabilidad del salario real una creciente
disponibilidad de mano de obra por la migración de trabajadores del campo a la ciudad, este contexto
atrajo a industrias extranjeras a instalarse en Argentina. El crecimiento del sector de la construcción y de
las industrias conexas proveedoras de insumos intermedios, se debió a un intenso plan oficial de
construcción de caminos desarrollado por el Estado. El mercado interno se fue ampliando con el avance
del proceso de la urbanización.

3, 12, 2. El crecimiento industrial


La caída del ingreso interno y las dificultades para la importación de insumos provocaron una caída que
arrastró consigo a la tasa de inversión luego de la crisis del ’29. Hasta la década del ’30 la industria había
cedido al compás del resto de la economía, pero no tuvo un papel de liderazgo. A partir de 1933, se
convertirá en uno de los sectores impulsores del crecimiento económico del país. En 2do lugar, se produjo
una importante transformación en la estructura de la producción, que aceleró el proceso de sustitución de
importaciones.
Actividades relacionadas con insumos locales como los textiles y la metalurgia liviana adquirieron gran
peso en la industria local, provocando una fuerte contracción de las importaciones. Este núcleo de
actividades se llamaron actividades de "sustitución fácil de importaciones", compuestas por bienes de
consumo, que reducían el peso del déficit comercial con el exterior. La expansión de la industria textil
satisfacía la creciente demanda del mercado interno, permitiendo, al mismo tiempo, el empleo como
materia prima de lana y algodón producidos localmente y cuyos mercados internacionales se encontraban
afectados por la crisis. Hacia mediados de la década se inició también la producción de hilados sintéticos,
como el rayón, y de anilinas para tinturas.
El conjunto de ramas vinculadas al sector de automotores se convirtió también en un factor de
crecimiento, ya que estimulaba el desarrollo de la producción de caucho para neumáticos, de la industria
de la construcción relacionada con las carreteras y de pequeñas firmas de producción de repuestos. Otro
sector de gran aparición fue el de maquinarias y artefactos eléctricos, entre ellos se destacan la producción
de electrodomésticos y de materiales eléctricos como cables y lámparas. Las maquinarias y los insumos
intermedios utilizados eran importados, por lo que se acentuaría a partir de esta etapa, el crecimiento de la
producción a través de un incremento de las importaciones.

3, 12, 3. La evolución de la inversión industrial


Entre 1933-35 y 1936-37 hay 2 importante saltos ascendentes de inversión. Estos saltos se deben tanto a la
acción del Estado (más como inductor que como inversor directo) como a una importante corriente de
inversiones extranjeras. A lo largo de la década, numerosas empresas del exterior, tanto norteamericanas
como europeas, se radicaron en Argentina. La mayor parte de la industria argentina era, hacia 1935, de
propiedad extranjera. También diversos grupos nacionales contribuyeron a sustentar la expansión
industrial. Entre ellos, un segmento de pequeños y medianos industriales surgidos de clases medias y bajas

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de origen inmigrante radicados en el país. La participación de estas pequeñas y medianas empresas en los
indicadores económicos era escasa, pero eran importantes, ya que satisfacían demandas específicas. Luego
crearon una organización corporativa que representaría sus intereses llamada la CGE (Confederación
General Económica), y los convertiría en un punto de apoyo importante del régimen peronista. Por otra
parte, la inversión en el sector agropecuario descendió notablemente, ya que gran parte del sector
terrateniente volcó sus intereses a las industrias ligadas a los productos agropecuarios.

3, 12, 4. La industria y los problemas regionales


El proceso de industrialización va acompañado históricamente al de la urbanización y la concentración de
la mano de obra. El GBA se convirtió en el centro de localización industrial por varios motivos, entre los
que se destacaban la presencia de un mercado numeroso, concentrado y con buen poder adquisitivo,
abundancia de mano de obra, fácil acceso desde el interior por el FFCC., hacia el exterior por el puerto y
la presencia de una gran infraestructura.
La atracción demográfica de las grandes ciudades del litoral, tentó al Estado a dirigir sus inversiones y a
establecer políticas económicas mirando hacia la región de ultramar y dando la espalda al interior. Sin
embargo, ciertas industrias del interior fueron favorecidas de un modo especial, obteniendo el favor
político de protección de algunas burguesías provinciales. Entre ellas, la industria del azúcar que contó
con la ayuda de barreras arancelarias que hicieron que su precio local fuera más alto que el de su posible
importación, constituyendo una excepción a la política liberal. Además, se regulaba su producción para
evitar la caída de los precios. Otras industrias favorecidas fueron la vinícola, la yerbatera, la tabacalera y
la de productos oleaginosos, todas ellas basadas en materias primas nacionales y localizadas en regiones
determinadas.
El grueso de la industria nacional se localizó en GBA y en algunos otros centros urbanos para aprovechar
un mercado de consumo, una infraestructura de transportes, comunicaciones y edilicia, y una
disponibilidad de mano de obra y de recursos financieros concentrados en una porción pequeña del
territorio y al depender de un amplio conjunto de importaciones, se hacía necesaria la localización cercana
al puerto.

3, 12, 5. Los límites de la industrialización


Un análisis cualitativo pone de manifiesto la fuerza limitada de la industrialización de la época. En 1er
lugar, los productos con que se iniciaba la sustitución de importaciones eran frecuentemente copias de un
diseño extranjero rezagado con respecto al desarrollo tecnológico internacional vigente. En 2do término,
el equipamiento físico de muchas plantas fabriles estaba compuesto por máquinas usadas, con un alto
grado de obsolescencia física y tecnológica. Muchos establecimientos se construyeron sobre la base de los
que habían sido talleres de reparación y mantenimiento de equipos importados y que sostuvieron el
funcionamiento de la maquinaria existente, lo que indica su nivel de precariedad.
Por otro lado, el rápido crecimiento de algunas industrias nuevas como la automotriz, la metalúrgica o la
química no podían ocultar su escasa participación en la producción industrial total. En aquel momento,
únicamente las ramas tradicionales, como los alimentos y textiles, conformaban más del 50% de la
producción total.
La política económica implementada desde 1933 mejoraba sustancialmente la rentabilidad de la industria,
pero las industrias que utilizaban materias primas importadas se encontraban en desventaja a la hora de
competir con las importaciones de productos similares, ya que la estructura arancelaria gravaba con
impuestos mayores a los insumos que a los productos terminados. A este fenómeno se lo llamó
"proteccionismo al revés". Esta medida se aplicó con el fin de restringir el surgimiento de las "industrias
artificiales", considerando como tales a aquellas que utilizaban como insumos materias primas
inexistentes o escasas en el país. En este sentido, los aranceles sobre los insumos se correspondían con la

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idea de tratar de disuadir la instalación de "industrias artificiales". Por otro lado, un grupo de terratenientes
volcaron sus ideas hacia el desarrollo de una industria nacional, en realidad, se trataba de un grupo que
había empezado a comprender que el potencial del modelo agroexportador estaba agotándose, es decir el
campo ya no ofrecía los atractivos del pasado.
Así, la continuación del crecimiento industrial y su complejidad profundizarían su independencia con el
exterior e impactarían en forma negativa sobre la balanza comercial debido a la importación de bienes de
capital, inevitablemente, de cantidades crecientes de insumos intermedios. A su vez, por esta vía se cerraba
también el desarrollo local de tecnología, fomentando una dependencia tecnológica del exterior. Por eso,
los límites políticos-sociales derivaban en límites técnicos, financieros y comerciales que contribuían a
trabar el crecimiento industrial y a disminuir su impacto en la transformación estructural del aparato
productivo.

3, 13. La Segunda Guerra Mundial y sus repercusiones económicas

3, 13, 1. Los problemas del comercio exterior y el sector agropecuario


El desarrollo industrial por sustituciones de importaciones de los años ’30 se caracterizó por un impulso
de las industrias livianas, de mano de obra intensiva, especialmente metalúrgica y textiles. Durante la 2da
Guerra, no existían todavía industrias básicas y la dependencia externa en materias primas industriales y
combustibles alcanzó proporciones inquietantes. El país vivió en dicha época un período de prosperidad
sin igual, con plena ocupación de mano de obra y saldos comerciales favorables (que permitieron
acumular una gran masa de divisas), pero durante el transcurso de la guerra hubo escasez de insumos que
limitó la continuidad del proceso. El grueso del comercio exterior argentino durante la guerra se dirigió a
los países aliados, principalmente, a GB y a EEUU. En 1943, cerca del 60% de las exportaciones y del
40% de las importaciones se hicieron con aquellos 2 países, pero hubo una interrupción casi total del
intercambio entre 1943 y 1945.
En aquellos años, GB acordó con la Argentina la continuidad del aprovisionamiento de las materias primas
y alimentos a cambio de acreditar los pagos en Londres, es decir, sin abonar las compras en efectivo. Los
pagos se efectuaban en el Banco de Inglaterra con garantía en oro, pero durante el transcurso de la guerra
se encontraban bloqueados por parte de GB debido a la escasez de recursos. La Argentina, a pesar de
recibir acusaciones nazi-fascistas, realizó una contribución importante al esfuerzo de guerra de los aliados,
otorgando largos plazos a los pagos de sus exportaciones. Por el contrario, la recuperación de los pagos
dio lugar a arduas negociaciones en la posguerra que culminaron con la nacionalización de bienes y
servicios públicos de propiedad británica. Además, en la etapa durante la cual los aliados no tenían el
control completo de los mares era preciso que esos materiales fuesen transportados en buques de bandera
neutral para evitar que los cargamentos fuesen echados a pique por submarinos alemanes.
Un problema adicional estuvo constituido, sin embargo, por el hecho de que mientras la Argentina obtenía
fuertes superávit comerciales con GB, no podía cubrir sus compras en EEUU a causa de la carencia de
divisas. En el período 1941-43 hubo un gran incremento de la venta de productos argentinos a EEUU, lo
que facilitó la obtención de dólares. Pero esto no solucionó el problema, ya que las importaciones no
pudieron recuperarse por dificultades materiales propias de la guerra y por motivos políticos, debido a las
sanciones aplicadas por Washington a los gobiernos argentinos para castigar su política de neutralidad o su
presunta orientación nazi. Tales circunstancias y las crecientes dificultades del comercio internacional
afectaron el proceso de industrialización.
A pesar de que las ventas al exterior cayeron durante la guerra, la expansión de la industria y las carencias
existentes en los mercados internacionales posibilitaron la exportación de productos manufacturados. Por
eso, la balanza comercial fue positiva y el país pudo acumular importantes reservas; fundamentalmente,
debido a la contracción de las importaciones.

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En lo referente al sector agrario, las altas tarifas de los fletes, la escasa disponibilidad de bodegas y el
encarecimiento de los seguros marítimos perjudicaron a las tradicionales exportaciones argentinas. La
disminución del transporte marítimo y la pérdida de mercados consumidores afectaron las exportaciones
del sector agrícola constituidas, en su gran mayoría por cereales y lino. No sólo descendieron las
cantidades exportadas sino que también cayeron los precios. La respuesta del sector agrícola fue una caída
sensible del área sembrada. Dentro de un marco general de limitaciones operativas, se expandieron las
exportaciones al Brasil, quién pasó a ser el principal comprador de trigo por un breve lapso, especialmente
luego del convenio de 1941, por el cual la Argentina importaba manufacturas para compensar su balance
comercial con ese país. Sin embargo, la tendencia descendente de las exportaciones persistió y obligó al
gobierno argentino a la adquisición de granos para sostener la actividad agrícola mediante el régimen de
precios mínimos. Desde 1941, el gobierno mantuvo todas las transacciones de trigo bajo su control a
través de Junta Reguladora de Granos.
Las restricciones a las importaciones y la creciente demanda de la industria local estimularon otro tipo de
cultivos. Así, se desarrolló el cultivo del girasol y se sembraron cultivos industriales. Debido a la carencia
de combustibles durante la guerra, a partir de 1940, el Estado a través de la JRG compró la cosecha de
granos y colocó buena parte de las mismas en el mercado de combustibles. De esta manera, gracias a la
política de subsidios al sector agrario mediante la compra de su producción (política grano-combustible) y,
en menor medida, a las restricciones que sufría el comercio de importación, se pudo expandir la actividad
industrial.

3, 13, 2. Los efectos de la guerra sobre el sector industrial


La política desarrollada por los gobiernos argentinos entre 1939-45 favoreció más a la industria que a la
agricultura y al comercio. En este período se sumaron facilidades crediticias como redescuentos
orientados al sector industrial otorgados por el BCRA. También se dictaron leyes de promoción industrial
a nivel municipal y provincial, y se crearon la Flota Mercante del Estado. Además, las fabricaciones
militares dieron un impulso a la industria militar. Culminando este proceso, se creó, en 1944, el Banco de
Crédito Industrial, que jugaría un rol importante en el financiamiento de las actividades fabriles.
No obstante, la industria sufrió los efectos de la guerra. La escasez de combustibles tuvo serias
repercusiones. La caída en la importación de estos fue importante. Para cubrir el déficit energético se
quemaron cereales y residuos vegetales y se obtuvo leña y carbón de leña mediante la destrucción de parte
de la reservas forestales. La industrialización en el período bélico se realizó mediante la utilización al
máximo de equipos ya obsoletos., lo que suponía bajos niveles de productividad. Si a esta dificultad, le
agregamos las sanciones económicas (aislamiento económico) aplicadas por EEUU para castigar la
política de neutralidad seguida por Argentina, podemos apreciar los perjuicios ocasionados por la guerra.
No obstante, y debido a la sustitución de importaciones, la producción industrial creció en mayor medida
que el PBI durante el período bélico.
Por otra parte, debido a la escasez de productos manufacturados en otros países, la Argentina se
transformó en exportador de esos bienes., especialmente a vecinos latinoamericanos con dificultades de
abastecimiento, alcanzando su máximo volumen de exportación entre 1939 y 1945. Pero como era
previsible, las exportaciones industriales iban a caer después de la guerra: por un lado, porque también se
produjo un importante proceso de sustitución de importaciones en otros países latinoamericanos y, por
otra, porque la calidad de los productos argentinos no podía competir en la posguerra con la de las
potencias industrializadas, sobre todo con EEUU.
Fue importante el impulso dado por las industrias militares con la creación de la fábrica Militar de Aviones
en Córdoba y la creación de ciertas industrias básicas, como la siderurgia. Como consecuencia de la
Guerra, comienza su actividad en 1941 la Dirección General de Fabricaciones Militares, bajo la dirección
de Savio. Sus objetivos eran obtener una mayor independencia del abastecimiento extranjero, la
producción de materiales de guerra, la regulación de la exportación y la importación de productos

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estratégicos y el fomento industrial, ligando la seguridad nacional al desarrollo de la industria. Por otro
lado, se apuntaba a un desarrollo efectivo de las actividades industriales, con la utilización cada vez más
intensa de las materias primas del país. El nacionalismo de muchos militares de la época, incluso Perón se
basará en estos conceptos. A partir de estos sucesos se logró un balance comercial favorable que se tradujo
en aumentos considerables de las tenencias de oro y divisas, incrementando los medios de pago en el
mercado local; las restricciones a la importación y las iniciativas militares, que estimularon el desarrollo
industrial, y la expansión de la demanda interna. Esta combinación de situaciones hizo que el poder de
compra de los argentinos creciera en velocidad.

3, 14. El Consejo Nacional de Posguerra y los Debates sobre la Industrialización


En 08/1944, se creó el Consejo Nacional de Posguerra, dependiente de la vicepresidencia de la Nación y
presidido por el propio Perón. Perón formuló planes económicos y sociales de mediano plazo, que se
traducirían luego, a partir de 1946, en los 2 planes quinquenales de los gobiernos peronistas. El debate en
el CNP, tenía como centro el sentido que debía darse al proceso de sustitución de importaciones:
 Modelo Agroexportador agotado.
 Expansión de cierto tipo de producciones, que una vez terminadas las circunstancias de la guerra
volverían a ser ineficientes y podrían desaparecer (industrias artificiales).
 La existencia de sectores de interés que basaban sus ingresos en las nuevas actividades
industriales y estaban dispuestos a defenderlas, reflejados en la posición de la UIA.
 El reconocimiento de que la mayoría de las industrias que habían crecido con la depresión
mundial y la guerra estaban especializadas en la producción de bienes de consumo final. El dilema entre
las industrias eficientes y las ineficientes (artificiales: provistas de insumos importados).
 La creciente conciencia en algunos sectores del ejército, de que era necesario promover algunas
industrias de bienes de capital, como la siderurgia.
La circunstancia de que el proceso de industrialización se basó en la utilización al máximo de equipos y
maquinarias obsoletos y de que después de la guerra era necesario reparar esa falencia modernizando el
equipamiento industrial.
El hecho de que la estructura industrial se apoyaba en industrias de trabajo intensivas y de que el
desmantelamiento de una parte del sector podía implicar la existencia de altos índices de desocupación.
En el Plan de Reactivación Económica de 1940, Pinedo señalaba que la vida económica del país giraba
alrededor de una "rueda maestra" que era el comercio exportador. No pretendía llegar a una
industrialización total del país, pero no había porque abandonar algunas producciones industriales
totalmente "sanas" (aquellas basadas en la elaboración de materias nacionales o en la utilización de ellas
como insumos). Además agregaba la construcción de viviendas populares, que podían elevar el nivel de
vida y el poder de compra de las clases populares, incrementando la demanda de productos industriales y
un financiamiento a largo plazo del desarrollo industrial.
Una 2da postura sobre el destino del sector industrial resultaba la del BCRA. Su gerente Prebisch señalaba
que en el desarrollo industrial de la época había mucho de "artificial". Decía que el desarrollo industrial
depende de 2 factores:
1.-La posibilidad de importar materias primas y bienes de capital indispensables
2.-La posibilidad de elaborar en el país a costos bajos parte de esas importaciones y seguir trayendo del
exterior lo indispensable.
Para Prebisch, entonces, había que mantener parte del aparato industrial existente sin sobrepasar la
capacidad de producción del país y la realidad de su mercado interno. Las ideas de Bunge, el otro
prominente economista de la época, con un contenido industrialista y proteccionista, influyeron también

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en la discusión, considerando que el modelo agroexportador estaba agotado ya desde los años ’20.
También decía que una vez finalizada la guerra podría hacerse insostenible mantener industrias obsoletas o
poco competitivas (industrias de proceso artificial) y, como consecuencia, el cierre de dichas industrias
daría lugar al desempleo de una parte de la población trabajadora.
Otro informe del CNP manifestaba la necesidad desestimular la producción utilizando toda la mano de
obra disponible. En esta medida se basarían luego las políticas económicas del primer peronismo. El
informe señalaba con respecto al sector manufacturero, que debían fomentarse las industrias de interés
nacional, "especialmente las que utilizan materia prima del país", eliminando la protección de industrias
artificiales que durante la guerra habían cubierto necesidades insatisfechas, con el fin de lograr un
"ordenamiento económico-social", que se definía como el conjunto de orientaciones encaminadas a
procurar un equilibrio recto y estable entre los recursos y fuerzas económicas de la nación. El objetivo era
garantizar la ocupación de la totalidad de la mano de obra disponible a través de la creación de un sistema
de seguridad social completo y el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de la vida de los
trabajadores. Por su parte, Perón, en sus discursos, involucraba la plena ocupación de la mano de obra y la
ampliación del mercado interno. Su política era de protección y estímulo del conjunto de las actividades
industriales y de orientación al mercado interno.

Capitulo IV

Los gobiernos peronistas (1946-1955).

4,1. El contexto internacional de la segunda guerra.


Los Estados Unidos después de la segunda guerra mundial surgían como la potencia dominante en el
ámbito internacional. Proyectaron un marco institucional a fin de reestablecer un nuevo orden mundial
caracterizado con tendencias liberales. Es así, como se establece las nuevas normas del sistema monetario
internacional impuestas en Bretton Woods (comercio multilateral, tipos de cambios fijos y la
convertibilidad de las monedas nacionales). Al mismo tiempo, las naciones europeas se enfrentaban a la
reconstrucción de sus economías y a la perspectiva de restaurar un sistema multilateral de pagos.
En el transcurso de la guerra, el Reino Unido había perdido la mayor parte de sus activos en el exterior,
además de ser deudora de Estados Unidos, de la mayoría de sus colonias y de otros países, obligo a
renegociar su deuda para hacer frente a la balanza de pagos. Fue así, que una de las medidas que tuvo que
tomar fue el restablecimiento de la convertibilidad de la libra y se le obligo a cancelar los reembolsos en
libras que aún estaban pendientes, estas medidas no tuvieron éxito y ante las dificultades que aparecían en
su economía, el Reino Unidos tuvo que devaluar en 1949, lo que afirmó la hegemonía del dólar.
Debido a los problemas en las balanzas de pagos, los Estados Unidos como los países europeos
coincidieron en el desarrollo de una serie de medidas económicas básicas, como la defensa de un sistema
de tipo de cambio fijo, la cual evitaría la utilización del ajuste por deflación a través de un organismo
internacional (FMI) o de autorizar una devaluación de la moneda si la misma estaba sobrevaluada. El
FMI, no pudo cumplir la función para la cual fue creada, debido a los déficit comerciales de los países
europeos, por lo cual, tuvo que restringirse a cuestiones de la restauración y reacomodamiento del
comercio internacional, mientras que el financiamiento internacional quedo a cargo del “Banco Mundial”.
En cuanto a los intentos por restablecer el comercio internacional, los Estados Unidos insistía en la
organización del libre comercio, es así que en 1946, se crea el GATT, con el fin de reducción de barreras
arancelarias para ciertos productos. Estas rebajas de aranceles constituyeron la primera etapa de
internacionalización de los flujos de bienes y capitales, además tendía a reducir el poder de intervención
de los Estados.
En el plano político, las naciones en el transcurso de la guerra, fueron diseñando la estructura de un
ámbito internacional, por la cual se creo la ONU, la cual debía ser integrada por la mayoría de los países.

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Sin embargo, para que la Unión Soviética fuera parte del organismo, Roosvelt tuvo que negociar con
Stalin importantes acuerdos sobre áreas de influencia en Europa y Asia. El vacío de poder en Europa
central y Japón, produjo la amenaza de expansión de la URSS, lo que empujó al sucesor de Roosvelt,
Truman, a oponerse a la expansión de los intereses soviéticos, sentando las bases de la llamada “política
de contención del comunismo”. Para detener, entonces, el temido expansionismo soviético, Europa debía
recuperarse con rapidez. De esta manera, los objetivos económicos vinculados a la reconstrucción europea
podían ensamblarse en la estrategia política mundial de EEUU y esto dio origen, en 1947, al llamado Plan
Marshall (Plan de reconstrucción económica europea). Este plan de reconstrucción, apuntaba a la
renovación europea. Este proyecto era de ayuda económica y financiera cuyo fin era lograr un rápido
reestablecimiento de la economía europea.
En 1948 nace el OECE, que cumplía el rol de tendencia a unificación europea, eliminando fronteras
aduaneras. El Plan Marshall consistió en apoyar la transferencia de mercancías y dicha ayuda se hizo para
beneficiar a todos los integrantes de la OECE. A su vez, el Plan Marshall fue decisivo en la división del
mundo en 2 bloques: El bloque occidental y el oriental. Al enfrentamiento entre estos 2 bloques, se asocia
el comienzo de la Guerra Fría, cuya expresión política y estratégica fue el surgimiento de la OTAN
(bloque occidental) en 1949 y cuya contrapartida militar fue el Pacto de Varsovia, firmado por los países
del mundo socialista. Anteriormente, para contrarrestar el Plan Marshall, la URSS junto a los países del
Este europeo había formado el COMECOM. (Organismo para la cooperación económica socialista). La
Guerra Fría significó la división del mundo en 2 bloques contrapuestos, el capitalista (liderado por EEUU)
y el socialista (liderado por la URSS). Las características principales de la Guerra Fría fueron: la carrera
armamentista, la lucha ideológica y los enfrentamientos armados en diversas partes del mundo, ya sea a
través de la participación directa de alguna de esas superpotencias (como en Vietnam) o por medio de
3eros países (como en Corea).
Por otro lado, en los años de posguerra encontraron a los países de América Latina en pleno proceso de
industrialización por sustitución de importaciones. A pesar de su demanda, los países latinoamericanos
fueron excluidos del Plan Marshall y vieron decrecer su participación en la economía mundial, tanto por la
caída de los términos de intercambio de sus productos como por su relativa marginación de las corrientes
mundiales de comercio.
En Europa, por el contrario, se produjo una progresiva recuperación económica que generó algunas
iniciativas favorables para conformar uniones aduaneras y de cooperación económica entre los países del
viejo continente.
Otro rasgo fundamental en la economía europea de la posguerra, fue el de la intervención del Estado en las
cuestiones económicas y sociales, bajo el influjo de las ideas Keynesianas, de manera que los gobiernos
asumieron la función de garantizar las condiciones de reproducción del sistema capitalista asegurando
niveles de empleo, demanda e inversión. La intervención se produjo a través de 3 vías de principales: las
nacionalizaciones, la planificación y la creación de instituciones que establecerán el llamado “Estado de
Bienestar”. Dentro de estas medidas, la inversión pública aparecía como el elemento más importante de la
modernización productiva, a través, sobre todo, de las “empresas nacionalizadas”.
Estas políticas, que llevarían a una duplicación del gasto público entre los 1eros tiempos de posguerra y
los años ’70, completarán el proceso de reconstrucción e impulso de las economías de Europa Occidental,
dando por resultado una notoria elevación del nivel de vida de la población de esos países. De esta
manera, los años transcurridos entre la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la crisis del petróleo
en 1973 han sido considerados como los “30 gloriosos años” del sistema capitalista internacional.

4,2.- La evolución política: El primer gobierno (1946-1952).


El nuevo presidente decidió asegurar su éxito electoral apoyándose en el respaldo mayoritario que le
habían dado los sectores populares y, en particular, los trabajadores. Consideraba que su conducción debía
desempeñar un rol central que impidiera la desarticulación y la polarización de las distintas fuerzas
sociales. Por otra parte, el bloque político que lo acompañaba que aun era frágil y por la constante presión
de la oposición, lleva a Perón, en 1946, a la disolución de los partidos que lo acompañaban para la

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creación de un partido provisorio denominado Partido Único de la Revolución Nacional, y más tarde, en
1947, creó el Partido Peronista.
El control de la justicia se constituyó en otro objetivo del gobierno peronista Ya que el Poder Judicial
estaba vinculado a miembros del antiguo régimen conservador, el presidente de la Nación consideró que la
justicia debía acompañar el desenvolvimiento social por lo que promovió el juicio político con la intención
de remover a los jueces de la Corte. Fue así que se despertó la protesta de la oposición en las áreas de
asociaciones profesionales y colegios de abogados. Pero en 1947, luego que el proyecto pasó por el
Congreso, culmino con la destitución de cuatro jueces y del procurador general de la Nación. Luego de
este proceso se destituyeron a muchos otros jueces. El gobierno se aseguró, de esta manera, la lealtad
política de la justicia.
El propósito de acentuar la centralización institucional del aparato gubernamental afecto a las frágiles
autonomías provinciales (Durante 1946-1955 se realizaron quince intervenciones federales). Corrientes
había sido la única provincia en el cual el peronismo perdió las elecciones, fue la primera en ser
intervenida, las otras intervenciones federales fueron realizadas con la necesidad de neutralizar los
enfrentamientos con otros partidos políticos. Con triunfo electoral de 1946, además de poseer una mayoría
de representantes en las Cámaras del Congreso, permitió que a partir de 1948, en particular en 1951, se
produzca una burocratización del parlamento, donde el Poder Ejecutivo acentuó su control sobre el
Congreso, fue así que proyectos de ley eran elaborados y revisados en diversos ministerios para ser
presentados luego en el Congreso.
La intensa actividad estatal en los primeros años de contribuyó a superar la crisis de legitimidad política
heredada por el régimen conservador. El gobierno consideró que para legitimar el intervensionismo
económico y social era necesaria la reforma de la Constitución Liberal de 1853. Es así que, la
culminación de esta fase intervensionista comenzó a la convocatoria de una Convención Nacional
Reformadora. Esta convención se reunió en 1949, con la participación de peronistas en su mayoría y de
radicales, la cual dura unos dos meses. Una de las propuestas fue la de reelección presidencial, lo que
produjo el retiro de los radicales de la convención. Entre los puntos de las reformas se encuentran:
En lo político: consagraron a un Estado de características autoritarias que expandió sus potestades
deteriorando así los derechos individuales y de la autonomía de los movimientos sociales. Por otro lado,
se constitucionalizaron principios de la jurisprudencia penal, como el de la aplicación de la ley más
favorable al imputado, y recursos procésales, como el hábeas corpus.
En lo social: se perfiló un Estado de corte igualitarista. Se impulsaba la redistribución de la riqueza a
favor de los sectores asalariados. A su vez, se incorporaron cláusulas que establecían los derechos
especiales del trabajador, de la familia, de la ancianidad, de la educación y cultura. Se institucionalizo un
conjunto de organismos y de dispositivos sociales, sindicales, saláriales, previsionales, etc., que regulaban
el mercado de trabajo. Pero, entre los derechos sociales se excluyó el de la huelga.
Con la reforma constitucional se plasmo un Estado económicamente nacionalista e intervensionista en
temas de distribución, comercialización y servicios. Fue así que, hubo monopolios estatales del comercio
de importación y exportación, y la explotación de los servicios públicos. En un ámbito que coincidió con
los límites del crecimiento económico y la crisis del sector externo, el gobierno intento regular la
expansión de las fuerzas sociales, por lo que experimento dificultades, fue así que se acentuó sus rasgos
autoritarios. El control político buscó reducir la influencia de las fuerzas políticas y sociales opositoras.
Con ello se incentivo la división entre peronistas y antiperonistas. El gobierno concentro los medios de
comunicación e información a favor de la imagen de Perón. Estas medidas de control político y la
imposibilidad de derrotar a Perón en elecciones, llevo a orientar las expectativas de la oposición a favor
de un golpe militar.
En la relación entre los militares y el gobierno peronista se distinguen dos fases. La primera en la que el
gobierno trató de neutralizarlas políticamente intentando reavivar el sentido de profesionalismo y
restaurando la disciplina. Pero la vinculación entre las autoridades y el ejército comenzó a agrietarse
durante la crisis económica de 1949. La fuerza política que había obtenido Eva Perón, llevó a presiones
militares en contra de Eva Perón, en relación con su pasado dudoso, que postulaban los militares. Perón

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se comprometió a limitar las actividades de su esposa en el ámbito social. Por otra parte, se comenzó a
replantear la relación del gobierno con las fuerzas armadas.
Hacia 1950, se produjo una gran sensación de malestar en las fuerzas armadas debido a que Evita estaba
postulada como acompañante de formula de Perón para las elecciones de 1951. Dos grupos de oficiales
rivalizaban para conducir un golpe militar. Ellos eran los generales Eduardo Lombardi y Benjamín
Menéndez. Ambos jefes no pudieron coordinar sus acciones debido a diferencias personales, tácticas y
políticas. Lombardi, a diferencia de Menéndez, consideraba que era necesario preservar muchas de las
medidas sociales peronistas, por lo tanto, declinó en la conducción del golpe, contando con la
colaboración de importantes figuras de los partidos políticos de la oposición. El golpe se realizo en antes
de las elecciones presidenciales de 1951, pero fracaso por distintas razones: la renuncia de Evita a su
candidatura, el descontento de algunos militares, la planificación inadecuada y ejecución deficiente del
golpe.
El Poder Ejecutivo aprovechó del golpe frustrado para extremar su política represiva a la oposición. Se
dispuso el estado de guerra interno, se juzgaron a los conspiradores por el Consejo Superior de las FF.AA.
Por otra parte, mediante leyes modificatorias de las disposiciones vigentes para le personal militar se
buscó depurar los cuadros superiores de jefes antiperonistas. Hacia fines de 1951, Perón tenía un firme
control de la institución militar. Para las elecciones presidenciales de 1951, la formula de Perón-Quijano
derroto a la formula opositora del radicalismo de Balbín-Frondizi. Un hecho novedoso, fue la
participación de la mujer en el voto, a través de la ley de 1947 que les permitía participar en elecciones.
Fue así, que Evita organiza el Partido Peronista Femenino, que ayudo a reforzar el apoyo a Perón para las
elecciones de 1951.-

4,3. El movimiento obrero y los partidos políticos.

4, 3,1. El movimiento obrero.


El crecimiento del sindicalismo vivió su momento más dinámico durante el gobierno peronista. Desde la
Secretaria de Trabajo y Previsión, Perón tuvo éxito en el estímulo de la creación de nuevos sindicatos.
Una vez en el gobierno, el peronismo estimuló el papel económico y político del movimiento obrero, las
organizaciones sindicales y el alto grado de movilización de los trabajadores debido al incremento de las
tasas de sindicalización a partir de 1945. Hacia 1947-1948, fueron los años de mayor adhesión a los
sindicatos, especialmente de los trabajadores urbanos, que junto a las organizaciones sindicales,
auspiciadas por el Estado, permitió un movimiento obrero organizado. La masiva sindicalización de la
clase obrera después de 1946, respondió a varios factores: al aporte del estado en crear un marco
institucional para las relaciones laborales, el dinamismo de los sindicatos y a la capacidad organizativa de
los líderes sindicales al alto grado de movilización obrera.
A partir de 1946, el Estado le aseguraba un respaldo político y legal, es así que, intervino en la
implementación de un sindicato único por actividad para evitar la formación de agrupaciones rivales. Una
de las características innovadoras del modelo organizativo fue el desarrollo de las comisiones internas.
Las cuales aseguraron importantes beneficios tanto al obrero como a los sindicatos. Garantizaban la
aplicación efectiva de la legislación laboral y de los convenios colectivos y negociaban con los patrones
las demandas de los trabajadores. La estructura de poder del movimiento sindical era muy centralizada.
La relativa autonomía que poseían las secciones locales fueron con el tiempo absorbido por los sindicatos
nacionales y a su vez estos por la CGT, con lo que se extremo la centralización del poder a nivel nacional.
También se modifico el rol de la CGT, la cual asumió la función de mediadora entre los sindicatos y el
Estado.
La cúpula de la CGT experimento varios cambios en los primeros años del gobierno peronista. En la cual
algunos de los altos dirigentes de la CGT pasaron a formar parte del gobierno, como fue el caso del
secretario general que renuncio para ocupar una banca en la Cámara de Diputados, y en 1947 Perón puso a
la dirección de la CGT a Hernández, el cual estaba dispuesto a vincular estrechamente al gremialismo con
el gobierno, etc. La participación política y social del movimiento sindical dentro del Estado justicialista

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no sólo puso límites a las políticas del régimen, sino que constituyó un mecanismo correctivo de dichas
políticas.

4, 3,2. Los partidos políticos.


El Partido Peronista se constituyó cuando Perón se encontraba en el ejercicio de su primer mandamiento
presidencial. Su creación, en 1947, respondió a las necesidades de superar las disputas internas, entre los
cuales había apoyado a Perón en las elecciones presidenciales. Para la concepción de Perón, el peronismo
fue más que un partido, era un movimiento revolucionario. En la que reproducía la concepción
movimientista del nacionalismo popular yrigoyenista. Pero entre su concepción y su práctica política
surgió una tensión.
El movimiento peronista presento una complejidad y diversidad interna, a su vez, capto ideologías tanto
de izquierda como de derecha. A su vez, los sindicatos asumieron muchas de las funciones políticas del
peronismo. Por otra parte, las masas apoyaban electoralmente a él, y no al Partido Peronista. Perón no
sólo organizó en forma política a al partido, sino que desarrolló los aspectos doctrinarios. Lo fundamentó
en el cristianismo y el humanismo propios de la tradición de la civilización occidental. Por otro lado,
integro aspectos de diferentes ideologías políticas (fascismo, comunismo, socialismo, anarquismo), y por
otro, procuró aplicarlas en un movimiento policlasista. Legitimó las reformas sociales y planteó la justicia
social como núcleo de la doctrina. El objetivo era lograr la armonía de interese entre el individuo y la
sociedad.
Por otra parte, los partidos que formaron la Unión Democrática, debieron enfrentar las consecuencias de
haber perdido las elecciones presidenciales de 1946. Entre los sectores de discusión estaban los
intransigentes y unionistas. Los intransigentes que consideraban en una reforma del radicalismo. Así
planteaban la nacionalización de los servicios públicos, la reforma agraria, la participación de los
extranjeros en la participación política, de esta manera, pretendían la recuperación del radicalismo como
movimiento popular, a su vez, le reclamaban al peronismo que las medidas que tomaban eran
insuficientes. Durante el peronismo, el radicalismo estaba dividido en tres sectores: el MIR (Balbín,
Frondizi), el unionismo que proponía el enfrentamiento con el gobierno, y un sector con la dirección del
cordobés Sabattini, que terminó adhiriendo a los unionitas.
El Partido Socialista se vio muy fuertemente perjudicado durante la etapa del peronismo, ya que no
pudieron obtener bancas en el parlamento, al igual que perdieron su control en el gremialismo a la vez que
se alejaban cada vez más de las masas obreras. Fueron defensores tenaces de las instituciones
demoliberales y, en defensa de la constitución de 1853, por lo que se abstuvieron a concurrir a los
comicios para la elección de convencionales constituyentes.
En cuanto a los conservadores se sintieron agraviados por los desbordes populares que estimulaba el
peronismo. Las modificaciones políticas y sociales hacían soñar en un nuevo golpe de estado. Muchos de
sus dirigentes conspiraron junto a líderes radicales y socialistas en contra del gobierno. El Partido
Comunista, tras el fracaso de la Unión Democrática, modifico su táctica frente al gobierno, apoyando lo
positivo y criticando lo negativo del nuevo gobierno. Al igual que los socialistas dejaron de tener
influencia en el gremialismo y entre los trabajadores. Su participación electoral durante la época fue
estable.-

4,4. Las organizaciones empresariales, el Estado y la sociedad civil.

4, 4,1. Las organizaciones empresariales.


Durante la campaña electoral de 1946, la U.I.A., apoyó un Manifiesto del Comercio y la industria en
contra del gobierno, además de estar a favor de la Unión Democrática, por lo que, el gobierno de Farrell
dispuso su intervención a la entidad, más tarde hacia 1953, el Poder Ejecutivo decretó la liquidación de la
U.I.A. y transfirió su patrimonio a la Escuela Industrial de la Nación. Para 1946, durante el gobierno de
Farrell, algunos industriales entre ellos Miranda (ministro de economía) estaban a favor de la campaña de
Perón. Miranda y Lagomarsino fundaron la Asociación Argentina para la Industria y el Comercio

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(A.A.P.I.C.) para cooperar con el nuevo gobierno. Las relaciones entre la Sociedad Rural Argentina y el
gobierno peronista fueron también difíciles, ya que por primera vez, desde su creación, que sus dirigentes
no participaban directamente en el gobierno. Aunque nunca fue intervenida, en 1947, el predio donde se
desarrollaban sus tradicionales exposiciones fue confiscado con fines militares.
Entre las quejas que formulo la S.R.A. entre ellas la fijación de precios no remunerativos a sus productos
por parte del I.A.P.I., la expropiación de tierras y el congelamiento de los arrendamientos. Sólo después de
la crisis económica que afectó particularmente al agro, entre 1949-1952, la política peronista hacia el
sector iba a cambiar y, con ella, por lo menos en los formal, la actitud de los sectores rurales.

4, 4,2. El Estado y la sociedad civil.


El Estado justicialista surgió para solucionar la crisis de la hegemonía oligárquica. Debió solventar el
vació de poder generado por la incapacidad de los grupos tradicionales. El nuevo Estado asentó su
estrategia en la movilización política y social de los trabajadores incorporándolos al sistema político,
ampliando su participación e integrándolos a nuevas formas de consumo.
El estado amplió su autonomía relativa respecto de las clases y grupos sociales. No sólo medió en las
relaciones entre los trabajadores y las organizaciones patronales, sino que también, asumió una función
reguladora de las necesidades de los sectores empresariales. Tanto el sector industrial emergente como el
tradicional se beneficiaron en parte con la política económica implementada, aunque ambos resistieron o
rechazaron la actividad sindical y los costos de las políticas saláriales y el de bienestar social. En
consecuencia, el Estado y sus organismos arbitraron los conflictos y condujeron el proceso de
industrialización en lugar de los mismos empresarios y del mercado.
La industrialización promovida por el Estado justicialista, se basa en parte por la ampliación del mercado
interno mediante una fuerte redistribución del ingreso a favor de los asalariados. Este proceso de debió a
tres factores: La creciente división entre la expansión del mercado interno y el nivel de consumo de masa,
la ausencia de leyes laborales que garantizasen mejores condiciones de vida y de trabajo, el importante
grado de intervención estatal del Estado en la economía con la consiguiente ampliación del aparato
burocrático. Esta política respondió favorablemente durante los primeros años del gobierno peronista, pero
la crisis de 1949 pondrá en tela de juicio la viabilidad de este modelo, lo que determino cambios de
rumbos en diversos aspectos de la política social y económica.
El fortalecimiento del Estado, basado en una acumulación de capitales orientada hacia el mercado interno
y sin recurrir, hasta los últimos años, al capital extranjero, le permitió también al gobierno sostener una
política internacional con mayores márgenes de autonomía frente a las grandes potencias. La relativa
autonomía del Estado tuvo que ver con las características que asumió el sistema político. Sin necesidad de
legitimación, el gobierno tuvo actitudes autoritarias frente a la oposición política.

4,5. Población, política social y condiciones de vida.

4, 5,1. Población y migración.


Los resultados del censo de 1947 y el de 1960, registraron un descenso del crecimiento poblacional. Ello
de debió a la baja de las tasas de crecimiento vegetativo y migratorio. Aunque durante esta época la
Argentina recibió inmigración europea (italianos-españoles), el impacto de esta nueva inmigración no fue
significativo, dado el caudal de la población nativa. Pero se dio un nuevo fenómeno, la inmigración de
países limítrofes. Durante este período se acentuó la concentración urbana y la disminución de la
población rural. El Gran Buenos Aires pasó a reunir casi la mitad de la población urbana total de país. El
flujo migratorio interno constituyó un factor fundamental en la concentración urbana.
El crecimiento urbano del Gran Buenos Aires estuvo asociado a la expansión de la actividad económica
urbana, en particular la industria. Una de sus consecuencias fue la acentuación del proceso de radicación
en las zonas suburbanas. Este proceso estovo caracterizado por las migraciones internas bajo dos formas:
el desarrollo de barrios de loteo (que permitió la difusión de la pequeña propiedad suburbana) y las villas

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de emergencia. El cambio de gestión del transporte urbano también favoreció ese proceso. La
nacionalización de los FF.CC. implico un drástico cambio en la política de tarifas, que se mantuvieron
bajas en relación con el aumento del costo de vida. También se dio la difusión masiva del colectivo.
La disminución de la Población Económicamente Activa (P.E.A.) fue uno de los rasgos singulares que dio
como resultado los censos de 1947-1960, lo cual se debe a la jubilación. Los datos más significativos,
resultados de los censos, fueron que la industria genero el 40% del crecimiento intercensal, los servicios
aportaron el 24% y la construcción el 20%. El agro fue el único sector que experimento un descenso de su
actividad debido a la profunda recomposición de su perfil productivo y ocupacional.

4, 5,2. Política social y condiciones de vida.


La política social del peronismo contribuyo especialmente al sector popular, en especial a la clase obrera.
La justicia social significaba la redistribución del ingreso a favor de los sectores más desposeídos. Esta
forma de redistribución se dio en algunos casos a través del gasto social, como la creación de un conjunto
de instituciones benéficas, como la Fundación Eva Perón, la ampliación del acceso a la vivienda propia, y
la elevación general de la dotación sanitaria y educativa. También opero una política estatal de subsidios a
los alimentos, de tarifas de servicios públicos, de congelamiento de los alquileres urbanos, etc.
Los salarios reales experimentaron un crecimiento, particularmente, se vieron favorecidos los asalariados
urbanos. La participación de los asalariados en el ingreso nacional creció hasta 1949-1950, y luego de una
caída en 1951, tendió a ascender y luego estabilizarse hasta 1955. Una contribución al mejoramiento de la
calidad de vida, fue la generalización del sistema de jubilación, y en 1948, con la ley 13478, se estableció
un fondo para pensionar a personas de escasos recursos, mayores de 70 años con no tuvieran jubilación.
La atención social a los desprotegidos estuvo a cargo de la Fundación Eva Perón, financiada por el Estado,
aunque no siempre voluntarias de trabajadores y empresarios. La asistencia social abarco diversos
aspectos, como la atención a las necesidades individuales (indumentaria, textos escolares, elementos de
hogar, etc.). También se crearon distintas instituciones, como hogares para la atención y orientación de
mujeres y niños abandonados. Con el fin de atender a la asistencia a la niñez y a la juventud en general, se
crearon comedores escolares y hogares-escuelas. A su vez se creo la Escuela de Enfermeras (1950),
orientada a la especialización en la atención médica y social. La Fundación Eva Perón constituyo una
propaganda política, aunque a su vez, contribuyó al mejoramiento de la calidad de vida de los sectores
más desprotegidos de la sociedad. Dado el resultado del Censo Escolar, del Analfabetismo y de la
Vivienda en 1943, mostró que le hacinamiento era unos de los más graves problemas de índole social y
moral, por lo que se transformo en unos de los objetivos sociales prioritarios para la gestión de las
autoridades que asumieron en 1946.
Un instrumento importante para la política de vivienda del peronismo fue la nacionalización del Banco
Central, el cual facilitó gran parte de recursos al Banco Hipotecario Nacional, para el otorgamiento de
créditos con bajos intereses. También intervinieron distintos organismos institucionales, como el Instituto
Nacional de Previsión Social, numerosos sindicatos y distintas asociaciones en la construcción de
conjuntos residenciales. El resultado fue un incremento de la demanda crediticia y de la construcción de
viviendas. La política de viviendas fue una de las realizaciones más significativas del gobierno peronista.
Durante la gestión de Perón también se desarrollo la política de salud. La atención sanitaria tuvo su
principal inspirador en el primer ministro de Salud Pública de perón, R. Carrillo. En pocos años la
infraestructura hospitalaria creció logrando duplicar las camas. También se destacan la creación de los
policlínicos de Avellaneda y Lanús. Otro objetivo de lucha fue el de las enfermedades endémicas, en la
que se logró erradicar el paludismo.
Los recursos destinados a la educación también crecieron, especialmente a través de la construcción de
escuelas primarias y secundarias. Hubo un énfasis especial en la enseñanza técnica, para lo que se crearon
las escuelas-fabricas, escuelas de capacitación obrera para adultos, etc. También la educación

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universitaria tuvo la atención del gobierno, como la construcción de edificios en las facultades de
Medicina, Odontología y Derecho, a su vez se creo la U.T.N. Perón aspiraba a integrar todos los niveles de
educación en un sistema único bajo el control directo del Estado. Esta tendencia se profundizo a partir de
1950, donde las escuelas se transformaron en herramientas difusoras y laudatorias de la obra del gobierno
mediante la lectura obligatoria de textos que apuntaban al adoctrinamiento político de los niños y
jóvenes.-

4,6. La política económica peronista.

4, 6,1. Los debates historiográficos.

4, 6,2. La evolución política.


La coyuntura macroeconómica tuvo períodos de crecimiento desde los primeros años de Perón hasta 1949,
donde surgió un período de turbulencias, producto de una gran recesión. Pero a partir de 1953, se observó
una inflexión de la coyuntura, con tres años consecutivos de crecimiento. Con respecto a la oferta y la
demanda, la política económica instrumentada por el gobierno y la particular coyuntura de la inmediata
posguerra se combinaron para provocar una breve pero intensa etapa de auge entre 1945-1948. Además se
observa un crecimiento de la demanda sobre la oferta lo cual influjo notablemente sobre las
importaciones.
Entre los factores que produjeron el aumento de la demanda están el importante papel de la política
salarial, ya que el aumente de los salarios reales incentivaron el consumo de bienes, además, de las
facilidades crediticias, los subsidios. Otro factor expansivo fue la creciente participación del Estado, tanto
en el consumo como en la inversión, como fue el caso del proceso de nacionalización de los servicios
públicos. En la inmediata posguerra, los precios agropecuarios estaban a un alto precio, lo que posibilito a
la Argentina, poder acumular reservas. Las exportaciones permitieron financiar el incremento de las
importaciones, ya que el país no contaba con bienes de capital, evitando trastornos en la balanza de pago.
La evolución del sector externo que se había experimento gracias a la coyuntura internacional favorable,
en los primeros años de Perón, hicieron posible la financiación de las importaciones hasta 1949, pero el
derrumbe de los precios agropecuarios provoco un deterioro de los términos de intercambio, agravado por
las sequías de 1951-1952, lo que significo la reducción sensible de las reservas, al igual que problemas en
la balanza de pagos y un descenso de la demanda junto a un cambio de la política cambiaria. La crisis
puso de manifiesto las débiles bases del proceso de expansión. Como es el caso de la industria que
dependía de la importación de bienes de capital y de una gran cantidad de insumos, en le caso de la
producción agropecuaria, las condiciones no habían cambiado, por el contrario, la política del Estado
promovía la industria deteriorando al sector rural. Pero dada la ausencia de exportaciones industriales,
dicho sector era el único capaz de proveer las divisas necesarias para equilibrar las cuentas externas. Todo
esto, llevo a un plan de ajuste en 1952, en el cual se proponía una relación de precios internos no tan
desfavorables para el agro, el estímulo de exportaciones tradicionales y un mayor equilibrio en las cuentas
públicas. Aunque este plan no respondió por completo a las expectativas, logró superarse la depresión y la
economía retomo la senda de crecimiento, aunque con tasas inferiores.

4, 6,3. El primer Plan Quinquenal de Gobierno (1947-1951).


Al llegar a la presidencia, Perón y sus colaboradores no tenían un plan orgánico de gobierno, pero años
antes, habían comenzado a formular el Plan Quinquenal de Gobierno, el cual debía establecer la
orientación económica del país en el período 1947-1951, teniendo en cuenta ciertas pautas:

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1.-Determinar las necesidades previsibles de materias primas de origen nacional, combustibles, energía,
maquinarias, transporte, etc.
2.-Establecer un programa mínimo de cinco años de las obras de inversiones y necesarias para asegurar un
suministro adecuado de materias primas, combustibles, equipos mecánicos y desarrollar racionalmente la
industria y la agricultura.
3.-Descentralizar la industria, formando nuevas zonas, diversificar la producción y emplazar dichas zonas
adecuadamente en función de las fuentes naturales de energía, vías comunicación, transporte, etc.
El Primer Plan Quinquenal estableció objetivos ambiciosos y simultáneamente vagos, que cumplió de
manera parcial:
1.-La transformación de la estructura económica-social por la expansión industrial.
2.-La reducción de los factores de vulnerabilidad externa a través del rescate de la deuda externa pública y
privada y la nacionalización de los servicios públicos.
3.-La elevación del nivel de vida de la población mediante una redistribución de la riqueza y una plan
general de obras y servicios públicos referidos a sanidad, educación, y vivienda.
4.-El empleo de parte de las ganancias generadas por términos de intercambio muy favorables de que
gozaba el país, junto con las reservas de oro y divisas acumuladas durante la guerra, para la financiación
del programa.
5.-El mantenimiento de una política nacionalista frente a los organismos internacionales de la posguerra,
aprovechando la coyuntura favorable.
6.-Una amplia movilización de los recursos nacionales, la aceleración de la capitalización industrial, el
fomento de la creación de un importante mercado interno y máxima utilización de la fluidez brindada al
sistema bancario, para independizarse de las fluctuaciones de la balanza de pagos.
Por primera vez, un proyecto gubernamental se pronunciaba enfáticamente a favor de la industrialización
del país. Pero el proyecto carecía por completo de prioridades y su dinamismo recaía sobre el sector de la
industria liviana y sobre el mercado interno, en esta estrategia se encontraba la clave de la expansión
económica de los primeros años, pero a su vez jugaría un papel importante en la crisis de 1949.

4, 6,4.- La expansión del Estado como proveedor de servicios públicos.


La nacionalización de múltiples empresas tuvo un papel muy importante sobre la evolución del sector
público y del conjunto de la economía. Este proceso genero el agotamiento de algunos fondos, a la vez
que produciría su impacto a largo plazo por distintas razones: la ampliación y mejora de los servicios
públicos pasaba a depender por completo de las decisiones del gobierno, por el poderosos efecto inductor
o disuasivo de la inversión pública sobre la inversión privada y por la influencia directa que cobraba el
Estado en la evolución de los agregados macroeconómicos, en la distribución del ingreso y en la
generación de empleo.
Uno de los ejemplos más tempranos de nacionalización fue el de las empresas de gas, proceso comenzó en
1945. También fue nacionalizado el sector telefónico, en 1946. La adquisición fue acompañada con un
convenio que proveería asistencia técnica y materiales de renovación telefónica por el término de 10 años.
Entre otras empresas estaban la de los Ferrocarriles franceses y las de origen ingles. La compra de
empresas por parte del Estado no fue considerado un proceso compulsivo, sino, que las propias empresas
extranjeras estaban interesadas en desprenderse de sus activos en la Argentina.

4, 6,5.- El problema de las libras bloqueadas y la nacionalización de los ferrocarriles.

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Las llamadas “libras bloqueadas” fueron los créditos que había tomado Inglaterra a partir 1939. Estos
créditos tenían garantía en oro en el Banco de Inglaterra, no disponibles en lo inmediato e inconvertibles
en otras divisas. En el caso de Argentina entre 1940-1945 logro tener de esta manera un balance
comercial bilateral favorable ante Gran Bretaña, por hacerse cargo de los Frigoríficos y las exportaciones.
El fin de la guerra encontró a Gran Bretaña en un estado de extrema debilidad, debido a problemas con los
créditos que le otorgaba los Estados Unidos, lo que genero una depreciación de la libra, que a vez hizo
quebrar su convertibilidad. En este contexto de escasez de dólares y una aguda crisis en la balanza de
pagos, el Reino Unido no estaba dispuesto a desbloquear las libras adeudadas y procuró buscar distintas
soluciones. Entre las alternativas que estaban a la mano del problema estaban la de acrecentar las
exportaciones y reconquistar los mercados perdidos, vender sus activos en el exterior, etc. Perón tuvo que
afrontar el problema de las “libras bloqueadas”, por lo que fue uno de sus primeros pasos comenzar las
negociaciones de dicha deuda junto a otras cuestiones, entre ellos el tema de los FFCC.
En 1946, se reunieron representantes de ambos países, para solucionar distintas cuestiones que había entre
Argentina e Inglaterra. Entre ellos estaban el comercio de carne, en el cual Gran Bretaña se comprometió
a la compra durante 4 años; rescatar inversiones de capitales británicos en el país; y la creación de una
empresa mixta integrada por capitales argentinos como ingleses en los referente al ferrocarril. La compra
del ferrocarril fue realizada en 1948. El precio de adquisición de los ferrocarriles fue motivo de fuertes
controversias entre el oficialismo y la oposición.
La nacionalización tenía sus razones, defendidas por el gobierno. Una de ellas se sustentaba en el control
del sistema tarifario. Otra razón que se daba era que, mediante el proceso de nacionalización, el Estado
había incorporado enormes cantidades de tierras, al igual que incorporo una serie de empresas de
transportes, eléctricas y de agua corriente, hoteles, frigoríficos, etc. que formaban parte de las compañías
ferroviarias. Otras de las nacionalizaciones más importantes fue la de los puertos, esenciales para controlar
el sistema de transporte y comunicación del Estado, significo también la incorporación al patrimonio
estatal de muelles, embarcaderos, depósitos, etc. Entre los puertos estaban los de Dock Sud, San Nicolás,
Zárate, etc.

4, 6,6.- Otros procesos de nacionalización e intervención del Estado.


En el rubro de los transportes, el gobierno procedió además a nacionalizar los servicios urbanos de
pasajeros, ya que el gobierno era el mayor accionista debido al proceso deficitario que producían las
empresas. Fue así que las nacionalizaciones se produjeron hacia 1952, con la creación de la empresas de
“Transportes de Buenos Aires”, de propiedad estatal. La política de nacionalización de los servicios
públicos excluyó, a la empresa productora de energía Compañía Argentina de Electricidad (CADE), la
cual era próspera durante la época, aunque hubo intentos de nacionalizarla durante la dictadura militar. El
papel del Estado como empresario no sólo surgió de las nacionalizaciones, sino que también, de la
creación de nuevas empresas y a la expansión de otras ya existentes. El transporte comercial aéreo y naval
fue uno de los sectores que concentraron la atención estatal. La Flota Mercante del Estado había sido
creada en 1941, con la adquisición de varios barcos italianos. Hacia 1949, se concreto la compra de
Compañía Argentina de Navegación Dodero S.A., la cual se desdoblo en la Flota Argentina de Navegación
de Ultramar y la Flota Argentina de Navegación Fluvial.
En la navegación aérea, la única en el país era la Aeropostal Argentina creada en 1921. Debido a una
crisis financiera que afrontaba, el gobierno creó una sociedad mixta que fue dividida en tres: Flota Aérea
Mercante Argentina (FAMA), la Sociedad Mixta de Aviación del Litoral Fluvial Argentino y la Sociedad
Mixta Zonas Oeste y Norte de Aerolíneas (ZONDA). Debido a los déficit crecientes de estas compañías,
el gobierno decidió unificarlas e incorporarlas directamente a la administración estatal, así fue como en
1950 se crea Aerolíneas Argentina, esto ayudo a la creación de distintos aeropuertos en el país como el de
Ezeiza, Ushuaia, etc. La principal realización de obras públicas proyectadas por el Plan Quinquenal fue la

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construcción de Aeropuerto Internacional de Ezeiza, ya que se establecieron a su alrededor esparcimientos


compuestos por hoteles, colonias de vacaciones, etc.
La movilización de las fuentes naturales de energía desaprovechadas fue, también uno de los objetivos
fundamentales del nuevo gobierno. Entre ellas la creación de varios diques en Tucumán, Mendoza, etc.,
también centrales eléctricas e instalaciones de usinas térmicas en distintos lugares del país. Hacia 1946
comenzaron las exploraciones geológicas en Río Turbio, al descubrirse carbón suficiente para sustituir las
importaciones de Gran Bretaña. Fue así como se construyo un ferrocarril paralelo al río Turbio con
terminal en Río Gallegos. En cuanto al petróleo, YPF renovó la flota de buques tanques mediante la
incorporación de nuevos barcos petroleros. Se emprendieron nuevas exploraciones en Mendoza,
Comodoro Rivadavia, Neuquén y Tierra del Fuego, hallándose nuevos yacimientos. Pero debido a la
incompetencia del desarrollo de la producción de hidrocarburos, la Argentina siguió siendo dependiente de
las importaciones.

4, 6,7.- El gasto público y la política fiscal.


En su primera etapa, el sector público acompañó y estimuló la expansión económica general a partir de un
crecimiento significativo del gasto público, el cual no influyo en el déficit fiscal sino hasta 1948, donde las
inversiones aumentaron mientras que los ingresos permanecían estables. Durante el período de 1945-1949,
tuvo una especial importancia el gasto en inversiones, ya que era lo que estaba planeado con el Primer
Plan Quinquenal, que le otorgaba prioridad a las inversiones en los sectores de producción, transportes,
sanidad, etc.
El gran crecimiento del empleo en el sector público se debió a la nacionalización y creación de empresas
públicas, entre 1940-1947. A su vez este proceso, produjo el aumento del gasto corriente, ya que entre
1945-1955, las remuneraciones representaban entre el 40 y un 50% de los gastos corrientes. La expansión
del gasto indujo a la reformulación simultáneamente la estructura de los ingresos fiscales. Existieron tres
frentes principales:
1.- La reforma del esquema de impuesto que respondía al principio de “justicia SOCAL”, donde se buscó
lograr un sistema tributario más progresivo. De esta manera, intentaba atenderse conjuntamente las
nuevas necesidades del tesoro público y el fortalecimiento de la demanda interna.
2.- El nuevo sistema previsional también colaboraba con las necesidades fiscales. Con la llegada de Perón
el sistema de jubilación y pensión comenzó a ser utilizado por todos los trabajadores, ya que con
anterioridad estaba restringido a un pequeño conjunto de actividades.
3.- Gracias al superávit generado por el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), el
cual fue muy recurrido por el gobierno peronista, era un organismo encargado de regular el comercio
exterior.
La política fiscal generó en los primeros años del peronismo un creciente déficit, que trató luego de poner
bajo control, en especial cuando empezaron a aparecer los síntomas de una crisis entre 1949-1950. El
déficit no fue una variable descontrolada y estuvo lejos de ser un factor de descontrol para la evolución
macroeconómica.

4, 6,8.- La nacionalización del Banco Central y la política monetaria.


Otro aspecto importante de la política económica del peronismo fue la nacionalización del Banco Central.
Se adoptaron de inmediato una serie de disposiciones orientadas a canalizar el crédito a través de bancos
especializados, como el Banco de Crédito Industrial, Banco Nación Argentina (orientado a actividades
agrarias y comerciales) y el Banco Hipotecario Nacional. La Caja Nacional de Ahorro Postal procuraría
captar el pequeño ahorro en todas sus formas, otorgando, sobre todo, préstamos de consumo. Además por
decreto se nacionalizaron también todos los depósitos realizados en los bancos privados, buscando poner
bajo control del Estado todas las fuentes de la creación de dinero del sistema.

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Se estableció la garantía del Estado de todos lo depósitos efectuados tanto en bancos oficiales como
privados. Fue así que, orientaron la política crediticia hacia las actividades que el Estado consideraba
prioritarias y reducir el costo del dinero mediante la disminución de las tasas de interés. Los resultados en
su comienzo fueron buenos, obteniéndose un control eficaz. La política monetaria flexible y selectiva a
favor de la nacionalización de la economía favoreció el financiamiento bancario a rubros como los
transportes, la construcción y la producción de caucho y metales.
El Estado paso a ser parte del destino final de los créditos, junto a que poseía una gran influencia sobre la
fijación de las tasas de interés, las cuales variaban según el destino. En este punto, la industria paso a ser
el sector con mayor apoyo del Estado, beneficiándose con tasas de interés inferiores a las tasas de
inflación. De esta forma se favorecía a la actividad productiva desde dos puntos de vistas. Se estimulaba
la toma de créditos y, por el otro, se reducía el costo de oportunidad de dichas actividades frente a la
alternativa de las colocaciones financieras.
Un tema de controversia de estas políticas fue la de los medios de pagos, ya que el descontrol del gasto
público fue financiado por la excesiva emisión de moneda lo cual alimentaba al proceso inflacionario. El
incremento de la circulación monetaria de debió al peso de las demandas del sector público, el
financiamiento industrial y el rescate de la deuda externa sumada la inflación de posguerra que vivía la
economía mundial. El IAPI realizo la tarea de absorber el 30% del total de los créditos, la nacionalización
de las empresas, la financiación de las economías provinciales y solventar el déficit público.
Durante 1949-1950, se reduce notoriamente la emisión de moneda, a la vez que el sector privado
incremento su demanda sobre los créditos, a un nivel que los depósitos no alcanzaban para solventar esos
créditos. Hacia 1952, la política económica del Estado se vuelve mas ortodoxa, hay restricciones en
materia monetaria, relacionada con el descenso de las tasas de inflación y un fuerte proceso recesivo sobre
el sector productivo. La política monetaria tuvo más control que años anteriores, a pesar que aumento el
gasto público. El proceso inflacionario logró moderarse hacia 1954-1955.

4, 6,9.- La política de ingresos.


La política de ingresos fue tal vez la que se caracterizo con mayor claridad, fomentada por un vasto
conjunto de leyes y medidas implementadas desde el inicio de la revolución que derrocó a Castillo. Se
apuntaba a un agresivo programa de industrialización, sin recurrir a la concepción del obrerista
(comunismo), sino que era vista como un medio para el crecimiento sostenido de la producción dentro del
sistema capitalista. El Estado jugo un rol importante en el establecimiento de un conjunto de medidas para
regular las luchas entre empresarios y asalariados en los recursos a distribuir.
El interés en la industrialización y en el sostenimiento de la demanda efectiva apuntaba en dos direcciones
complementarias: una redistribución del ingreso desde el capital hacia el trabajo y desde el sector
agropecuario hacia las actividades urbanas. En ambos casos, las transferencias se instrumentaban tanto de
manera directa como por medio de una modificación de los precios relativos. La redistribución de ingresos
de capital muestra dos facetas marcadas. La primera con un fuerte incremento de los salarios, el
establecimiento de salarios mínimos, la introducción del sueldo anual complementario y la
implementación de vacaciones pagas. Y la segunda, con el desarrollo del sistema de jubilación y pensión y
las políticas de educación, salud, vivienda, turismo y recreación.
La fijación de los precios máximos y el retraso progresivo del tipo de cambio contribuyeron de manera
insignificativa en el proceso de redistribución a favor de los trabajadores. Hubo una gran influencia en el
control de los precios de los productos agropecuarios por medio del IAPI, para el control de los precios de
los alimentos. Las nuevas condiciones sociales y los mecanismo de regulación estatales permitieron un
progresivo incremento de los salarios que superó marcadamente la tasa de inflación.
En el período de 1949-1952, el modelo de distribución del ingreso entro en crisis, los salarios cayeron un
25%. Los avances en materia de legislación social se detuvieron. Los controles de precios perdieron su
eficacia, contribuyendo al aumento de la inflación. Su así que, los sectores asalariados vieron deteriorado
su nivel de vida. La recuperación económica se inició en 1953 permitiendo el alza de los salarios reales,
generando el mejoramiento de las condiciones de vida, lo que permitió el fortalecimiento del peronismo y

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los sindicatos en particular. El mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores fue mayor al
de las clases medias, la cual fue la menos beneficiada. La redistribución del ingreso, permitió una
elevación de la calidad de vida y dando a la política económica un contenido social relativamente
avanzado en relación con los demás países subdesarrollados. El proceso de redistribución genero
controversias, ya que el incremento de los salarios superaba la productividad, disminuyendo así las tasas
de rentabilidad, lo que generaba un riesgo para los procesos de inversión y reducir los incentivos de los
empresarios.

4,7.- La evolución del agro y la creación del IAPI.

4, 7,1.- La evolución del agro.


El deterioro de la actividad agrícola experimentado en los años del conflicto bélico mundial se proyectó
hacia la posguerra, donde tendió a estancarse. Se registro un descenso del cultivo de oleaginosas junto al
lino, este último, debido al caer la demanda mundial por el crecimiento de la producción de otros países
(Estados Unidos y Canadá), además de ser desplazado por el trigo, el maíz y la ganadería. A todos estos
factores se le suman la falta de inversión para herramientas, semillas y mano de obra, ya que los
propietarios preferían arrendar las tierras, junto a esto, el número de agricultores dueños de las tierras que
cultivaban era relativamente pequeño. Prácticamente nada daría resultado ya que los grandes terrateniente
se oponían al cambio.
Por otra parte, las producciones cerealeras y de lino continuaron estancadas, no obstante la actividad
agropecuaria continuó siendo un importante factor en la determinación de la renta nacional ya que también
la ganadería experimento un importante crecimiento. Se observa un aumento del 25% de cultivos
destinadas a la industria gracias al desarrollo del Plan Quinquenal. Además la producción del interior
aumento considerablemente, gracias a la intención del gobierno de lograr un mayor equilibrio económico
regional.

4, 7,2. La política agraria y la creación del IAPI.


La política económica puesta en marcha a partir de 1946 introdujo importantes innovaciones en la
organización tradicional de la producción y el comercio agropecuario.
La Argentina creó su propio monopolio estatal de ventas, en relación a lo que sucedía en Europa. El
organismo de efectivizar esa política fue el IAPI, el cual absorbió las funciones de la Junta Reguladora de
Granos y encaró los problemas específicos que creaba la comercialización externa de las cosechas
argentinas. Fue así que el gobierno controlo la producción total del país y el ahorro nacional. La
institución fue creada para afrontar las coyunturas internacionales, a la vez que tenía que ser ágil en la
compra, venta, distribución y comercialización de los productos protegiendo los intereses nacionales. A
través de este organismo el Estado fijaba los precios de adquisición de la producción, y luego separar para
el consumo interno y aumentar los saldos exportables.
El IAPI fue uno de los principales instrumentos de la política económica del gobierno, ya que el comercio
exterior dependía de las exportaciones agropecuarias. Sus recursos sostuvieron el proceso de
nacionalización y adquisición de productos importados. El IAPI se encargaba directamente de las ventas al
exterior con los gobiernos extranjeros procurando obtener los mayores beneficios para la Nación. También
las exportaciones de carnes, cueros, grasas y sebos eran realizadas parcialmente por le instituto.
Al transformarse en el único comprador de los bienes esenciales para la economía argentina, combino su
operatoria comercial con los convenios y tratados internacionales, especialmente con países
latinoamericanos. El IAPI fue un verdadero instrumento de contención inflacionaria, que ayudo a
subvencionar los precios del azúcar, la harina, el aceite de combustible, etc. con la intención de mantener
el poder adquisitivo de los asalariados. Mediante el control del comercio exterior, el IAPI intentaba

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mantener los términos de intercambio de la Argentina con el resto del mundo. De esta manera, el Estado
obtenía las ganancias generadas por las exportaciones agropecuarias que con anterioridad las obtenían los
grandes oligopolios internacionales. A través del IAPI, la Argentina produjo una relación
excepcionalmente favorable de los términos de intercambio, que fue aprovechada por el gobierno
peronista para consolidar otras actividades económicas.
El IAPI centralizó también las importaciones de materias primas esenciales y de bienes de capital. Lo que
llevo a realizar convenios comerciales entre 1947-1949 con países como Suiza, Italia, Brasil, Holanda,
etc., con la finalidad de colocar la producción a precios más ventajosos. A su vez estos proveyeron a la
Argentina de maquinarias y bienes indispensables para el sector industrial. El IAPI fue adquiriendo otras
funciones distintas tanto internamente como externas. En el ámbito interno, empezó a funcionar como un
organismo financiero otorgando fondos para las diversas reparticiones y ente públicos destinados a la
compra de bienes de capital. En el ámbito externo, otorgó financiamiento a otros países para que pudieran
comprar en el mercado argentino especialmente productos alimenticios.

4,8.- El sector externo: del auge a la crisis.

4, 8,1.- Los primeros años: La evolución de las balanzas de comercial y de pagos.


En los primeros tres años del peronismo, gracias a los favorables términos de intercambio y la
disponibilidad de mercados de posguerra, el comercio exterior siguió una tendencia positiva, a la vez que
se experimentaron diversas alternativas. En 1946, la balanza comercial tuvo un saldo relativamente alto,
pero entre 1947-1948 esos saldos disminuyeron considerablemente por el incremento de las
importaciones, las cuales se quintuplicaron. Esto se debió a la compra de maquinaria, bienes de capital y
materia primas de origen industrial, motivadas por el intenso proceso de industrialización. Es destacable el
incremento en la proporción de productos intermedios metálicos, de combustible y lubricantes, de
maquinarias industriales y de elementos para el transporte y las comunicaciones. Con la crisis de 1949, se
afectara especialmente a los dos últimos.
En el tema de los intercambios externos se puede destacar, en primer lugar el triángulo comercial con
Gran Bretaña y Estados Unidos, ya que era los principales abastecedores de productos industriales en la
posguerra. Las distintas áreas monetarias formo un gran problema para estos intercambios. Ya que en los
acuerdo bilaterales, la libra esterlina no podía convertirse, ya que no podían usarse las divisas libremente
para la compra con otros países. Uno de los aspectos mas importantes tiene que ver con las importaciones
provenientes de Estados Unidos, ya que se había convertido en nuestro principal proveedor, lo que
significo un fuerte déficit de la balanza bilateral y de las reservas en oro y divisas. Pero a su vez los saldos
con países con monedas inconvertibles habían aumentado.
El balance de pagos estuvo vinculado al rescate de la deuda externa y de las nacionalizaciones de los
servicios públicos, la balanza de pagos estuvo subsidiada por las exportaciones. Durante esta época se
realizaron dos importantes operaciones: el rescate de empréstitos externos y la adquisición de la Unión
Telefónica, que se realizaron gracias a los saldos favorables del la balanza comercial. Esto a su vez generó
el retroceso de reservas, originadas principalmente por el déficit con Estados Unidos. Este hecho volvió a
repetirse en 1948, por le aumento del déficit con Estados Unidos, la nacionalización de los ferrocarriles,
otras empresas de servicios públicos y el pago de la deuda externa. La nacionalización de los ferrocarriles
fue un hecho prácticamente inevitable, por el consentimiento de las clases políticas y de las empresas
inglesas, por los problemas de las libras bloqueadas y la inconvertibilidad inglesa.

4, 8,2.- La crisis económica y el sector externo.

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Hacia 1949, la crisis genero desequilibrios en el sector externo, que obedecía también a causas internas.
Esto se debió a la recuperación económica de Europa, la caída de reservas y los problemas de
estructuración en el agro junto al agotamiento de la política económica, referente a la industria y de
redistribución. Si bien en 1950, los intercambios volvieron a ser positivos, habían caído el volumen de
exportaciones, y en 1951-1952, existieron un fuerte déficit comercial, por el aumento de las importaciones
y un brusco descenso de las exportaciones, a lo que se le agrega la caída de precios internacionales sobre
productos primarios.
En el orden externo uno de los principales motivos de la crisis fue el Plan Marshall, que discrimino las
exportaciones argentinas. El Plan proveía el envío de créditos baratos, equipamiento de capital,
combustibles, materias primas y alimentos, favoreciendo los excedentes exportables agrícolas e
industriales estadounidenses. Se suponía que a través de la Administración de Cooperación Económica
(ECA), produciría en la Argentina una salida para sus exportaciones proveyendo devisas para el
equipamiento industrial. Pero la ECA argumentó que los altos precios que los argentinos fijaban para su
producción exportable dificultaban las compras. A esto se le suma el problema de que la producción
agrícola era más tecnificada, fuertemente subvencionada y apoyada por las políticas del Estado para
proveer fondos a Europa, lo que desplazo así a la Argentina de algunos mercados tradicionales.
A la vez que se reducía la demanda también sucedió con la oferta, lo cual fue el resultado del proceso de
estancamiento de la producción rural, que se manifestaba con la disminución de las áreas cultivadas y un
descenso de la producción de granos. Entre tanto, el crecimiento de población y aumento del poder
adquisitivo, generando el aumento de la demanda, producía la disminución de los saldos exportables, por
otra parte, la política del gobierno de dirigir los recursos del agro a la industria, el congelar los
arrendamiento y tratar de mejorar las condiciones de vida, genero un desaliento hacia el desarrollo de los
productos tradicionales. La situación se complico con la graves sequías, entre 1949-1951, que se llegó a
cosechar menos de la mitad de la superficie sembrada. La situación fue mas grave para la ganadería, que
afectó la capacidad de recepción y engorde del ganado. Para compensar, el gobierno concedió sobre
precios a las cosechas y subsidios en las compras de semillas. En la ganadería se subsidio comprando los
productos a precios mayores que en Inglaterra. Este problema se traslado a la balanza de pagos, ya que las
reservas en oto y divisas y la caída de los precios de las exportaciones, produjeron un deterioro de los
términos de intercambio. Hacia 1952, el déficit comercial creció, agotando las reservas de Oro y divisas
generando importantes trastornos en la economía.-

4,9.- La política industrial y el proceso de industrialización.

4, 9,1.- La política industrial.


La industria ocupaba un lugar central en la concepción económica del peronismo. Su crecimiento era
tomado como la base sobre la que se podría avanzar en la redistribución del ingreso, en el logro del pleno
empleo y en la independencia del abastecimiento interno. Fue así que, por primera vez se observa en un
gobierno argentino una posición firmemente industrial. En la formulación del Primer Plan Quinquenal se
hacía hincapié en el desarrollo de las industrias livianas, en especial a aquellas vinculadas a la utilización
de insumos agropecuarios. A este tipo de industrias se le reconocían diversas ventajas: La industria liviana
no necesitaba gran ayuda tecnológica desde el exterior y no necesitaba grandes aportes de capital. Si bien
en algunos planes del gobierno se mencionaba la necesidad de desarrollar las industrias bases, la
característica principal del proceso de industrialización, fue el desarrollo de la sustitución de bienes de
consumo no durables, conocida como “sustitución de importaciones fácil”.
Los instrumentos de política industrial utilizados apuntaban en especial hacia la restricción de las
importaciones, la concesión de subsidios y desgravaciones impositivas. Un aspecto destacable en materia
arancelaria fue la eliminación de las listas de aforos a partir de 1947, como medida proteccionista. La

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protección frente a la competencia externa no sólo emanaba de los aranceles aduanero, sino también del
régimen de control de cambio, que exigía permisos previos de importación y establecía preferencias para
la compra de materias primas y bienes de capital, etc. Mediante una ley, se encargaba al Banco Central
todas las operaciones relacionadas con el control de cambios, que se implantó para hacer frente a los
fastos de divisas que el país estaba enfrentando debido a la expansión de las importaciones.
Hacia 1950, se devaluó oficialmente la moneda debido a la creciente sobrevaluación del peso en relación
con su paridad teórica, la cual no puso resistir a la crisis de 1949. La fuerte devaluación encareció el
precio de los productos importados, con lo que la protección a la industria local cobró todavía más fuerza.
Los subsidios también tuvieron incidencia en el crecimiento del sector industrial. Se otorgaron subsidios
directos para beneficiar especialmente a las grandes empresas. Sin embargo, el elemento más novedoso
del peronismo fue la ejecución de una política crediticia específica para el sector industrial.

4, 9,2.- El Banco de Crédito Industrial.


Uno de los aspectos destacados de la política industrial fue el otorgamiento de una importante corriente de
créditos al sector industrial. Estos préstamos fueron adjudicados en su mayor parte por le Banco de
Crédito Industrial (BCIA). En este contexto, y de acuerdo con los propósitos iniciales de la institución, las
pequeñas y medianas empresas fueron favorecidas con créditos baratos para distintos fines.
Las sociedades anónimas y diversas compañías estatales absorbieron durante todo el período una alta
proporción de los préstamos del Banco. Entre las principales empresas beneficiadas se encontraban el
IAPI, Siam, Di Tella Ltda., además de las grandes empresas de construcción. Hacia 1952-1953, el Banco
se esforzó en asegurar la consolidación de las industrias financiadas a la par que incrementó su ayuda a
algunos grandes proyectos de inversión con el fin de sustituir importaciones en las ramas más dinámicas.
Otro de los rasgos característicos del Banco fue el alto interés de los créditos a instituciones o empresas
con actividades no industriales, principalmente el IAPI, y también a las empresas de transporte,
comunicación, etc. Entre 1946-1949, el Banco se transformó en el canal de recursos del Banco Central
destinados a operaciones que constituían objetivos específicos de la política económica peronista. Los
sectores industriales que recibieron mayor apoyo fueron los de alimentos, bebidas, tabaco, textiles,
confección, etc. El crédito del Banco se canalizó principalmente a estas actividades, aunque no existió una
especialmente favorecida, no hubo una especialización crediticia clara orientada hacia ciertas actividades.
El Banco Industrial financió más que a sectores a determinadas empresas, independientemente de su
actividad económica, que demandaban créditos baratos según sus necesidades.-

4, 9,3.- La evolución del sector industrial.


Las políticas económicas instrumentadas tuvieron un gran impacto en la evolución del sector industrial. La
coyuntura favorable de los primeros años produjo un vertiginoso crecimiento, apuntado por un fuerte
proceso de inversión. Las inversiones en maquinarias y equipos, clave para cualquier cambio tecnológico
y productivo, fue muy importante entre 1946-1948, como resultado de las importaciones, sobre todo de
origen norteamericano, para caer luego en 1949 abruptamente. Los cambios en la política económica
hicieron posible un repunte en 1954-1955.
Para obtener los bienes intermedios y de capital requeridos a fin de iniciar una etapa más compleja de
industrialización, que incluyera sectores productivos dinámicos, se abría en la época una disyuntiva:
1.- Alentar las exportaciones agrarias con el propósito de conseguir las divisas necesarias para importar
esos bienes.
2.- Dar un gran impulso a la producción local, creando mercados externos para bienes industriales con el
mismo objetivo.

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Pero los problemas del sector agrario, la baja competitividad y el desinterés por promover la colocación de
otros productos en el exterior, conspiraban contra ambas alternativas, y recurrir al capital extranjero
contrariaba, por otra parte, la orientación adoptada inicialmente por el gobierno. Para complicar el
panorama, la favorable coyuntura internacional de posguerra se disipaba, dando lugar a la aparición de
crecientes desequilibrios externos. Pero recién para 1952, la industria encontraría un momento favorable a
través de los rublos tales como combustibles, productos químicos derivados del petróleo y maquinarias y
vehículos.
A mediados de 1947, se creaba la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE), dependiente de la
Secretaria de Industria y Comercio. Su objetivo era hacerse cargo de empresas industriales de propiedad
enemiga durante la guerra, pertenecientes a los países del Eje, que habían pasado en bloque a ser
propiedad del Estado. Entre ellas se hallaban compañías alemanas de gran importancia, como Thyssen
Lametal S.A., Siemens Bauunion S.A., etc. También fue creado un grupo de empresas mixtas, asociadas al
capital privado, una de las más importantes fue la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA) en
1947.
Otra rama que alcanzó un gran dinamismo fue la mecánica, en gran parte debido a la existencia de
fabricaciones militares. Pese a que no pudo lograr una producción masiva, consiguió un alto desarrollo
técnico, favoreció incluso la instalación de fábricas de automotores, tractores y equipos ferroviarios. Entre
las industrias más dinámicas se encontraban las de metales y las de vehículos y maquinarias, que
adquirieron gran impulso durante los últimos tiempos del gobierno y se afianzaron en años posteriores.

4,10.- La evolución política: El segundo gobierno (1952-1955).


Para poder superar la crisis el gobierno apeló a movilizar su respaldo popular y a acentuar los controles
represivos. La política de agitación del peronismo adquirió un tono marcado de nacionalismo y
antioligárquismo. A partir de 1953, la situación política se tornó muy instable. Las denuncias sindicales
con respecto al aumento del costo de vida, la oleada de rumores y denuncias de corrupción en el gobierno,
etc. condujeron al gobierno a intentar la recuperación de la iniciativa política. Las medidas de represión
encaradas por el gobierno llevaron al encarcelamiento de importantes líderes opositores y del
establishment tradicional.
La reorientación de la políticas económicas, la necesidad de inversiones extranjeras, el propósito de
mejorar las relaciones con Estados Unidos y la necesidad de asegurar la estabilidad política interna,
llevaron al gobierno a promover una conciliación política. El gobierno decidió atender las demandas de la
oposición, además de ser liberados algunos de los dirigentes políticos conservadores, radicales y
socialistas. No obstante, siguió en vigencia el estado de guerra interno. El gobierno convocó a elecciones
para reemplazar al fallecido vicepresidente y para elegir representantes al Congreso. En estas elecciones
participaron los radicales, aunque, el gobierno logro un nuevo triunfo, contando con un considerable
apoyo popular. Pero pese al éxito electoral, el vertiginoso deterioro de la estabilidad y del consenso
político del gobierno argentino no se detuvo.
Las relaciones del peronismo con la iglesia se habían desarrollado en un marco de cordialidad,
especialmente entre 1944-1946. Pero en 1954, se inicio un severo enfrentamiento. El conflicto tuvo
connotaciones ideológicas y políticas. El oficialismo impidió la expansión de la iglesia en la sociedad y en
el Estado de sectores que cuestionaban su hegemonía política. En 1954, se funda el Partido Demócrata
Cristiano integrado por fuerzas heterogéneas como nacionalistas, liberales, clericales, derechistas,
izquierdistas, etc. El conflicto adquirió niveles institucionales. En busca de una mayor cohesión de sus
fuerzas y de obtener consenso para los nuevos rumbos de la política económica, el gobierno respondió al
cerco político opositor con una serie de medidas repudiadas por la iglesia, como el divorcio absoluto, la
equiparación de hijos legítimos y extramatrimoniales, etc.

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4,11.- Movimiento obrero, organizaciones empresariales y partidos políticos en el segundo gobierno


peronista.

4, 11,1.- El movimiento obrero.


A partir de 1950 el proceso de sindicalización llegó a su punto máximo. Hacia 1954, las organizaciones
obreras habían cuadruplicado su tamaño abarcando a la mayoría de los gremios localizados fuera del
sector agrícola. Junto a la creación de gran número de sindicatos de masa, la institucionalización de las
relaciones obrero-patronales, promovida por el peronismo, estimulo una considerable burocratización de
las organizaciones sindicales.
Después de 1950, su papel comenzó a cambiar, la magnitud de los logros anteriores, la neutralidad por
parte del gobierno de los líderes más combativos, la burocratización y la pragmatismo de los dirigentes
limitaron el desafío sindical del gobierno. La movilización obrero volvió a incrementarse con motivo de la
recesión iniciada con la crisis del ´49, la cual el gobierno logro evitar desbordes recurriendo a la represión,
fue así que comenzó a insinuar una ruptura de las relaciones de las clases populares y el Estado. Desde
1952, se incremento la participación de los trabajadores hacia el sindicato. Los trabajadores no
consideraron la nuevo actividad huelguista como un ataque a Perón, sino que se trataba de un
enfrentamiento con los patrones y se estaba muy lejos de una ruptura entre el régimen y el movimiento
obrero.

4, 11,2.- Las organizaciones empresariales.


A partir de 1949, se fue creando un espacio más propicio para que el Estado procesara las demandas de los
sectores económicos predominantes. La mejora de precios, el apoyo crediticio y el estímulo a las
exportaciones agropecuarias merecieron el reconocimiento y la disposición a colaborar con el gobierno
por parte de la SRA. También la Bolsa de Comercio manifestó su acuerdo con el nuevo rumbo de la
política económica. Aunque consideraba necesario un mauro apoyo a la libre empresa y un recorte más
profundo de la intervención estatal, además de un desarrollo económico en el restablecimiento de la
vinculación con los capitales y bienes de los centros económicos internacionales.
El gobierno favoreció la organización de las medianas y pequeñas empresas industriales, en busca de un
respaldo a la reorientación política económica. Hacia 1955, la Confederación General Económica,
expreso sus pretensiones las cuales no eran muy diferentes al de la Bolsa de Comercio. Reclamaban la
derogación de los precios máximos, el aumento de las importaciones de insumos, combustibles,
solicitaban la liberalización de la política crediticia y la reducción de los impuestos, y se quejaba de las
excesivas cargas sociales y del sistema de cajas de jubilaciones, etc.

4, 11,3.- La oposición política.


Después del fallido intento militar de 1951, el marco político se volvió más adverso para los opositores al
gobierno. Por lo que el peronismo asocio a los opositores con los golpistas, con los que los candidatos de
esos partidos vieron impedido su acceso a los medios de comunicación y sólo pudieron expresarse por
medio de reuniones públicas que requerían de un premiso previo. Con motivo de las elecciones
presidenciales de 1951, la división interna del radicalismo de agudizó. Entre intransigentes, unionistas y
sabattinistas. El Partido Socialista volvió a abstenerse en los comicios de 1951.
El Partido Demócrata Nacional (conservadores) se mostró mejor predispuesto ante la propuesta
conciliadora del gobierno. Sin embargo más tarde los conservadores se aliaron con los conspiradores,
asesoraron a los militares golpistas y se dispusieron a otra restauración de su influencia. El enfrentamiento
del gobierno con la iglesia llevó a los partidos opositores, especialmente radicales, socialistas y

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conservadores, a intensificar sus esfuerzos para un golpe militar, lo cual se amplio con el intento de firmar
los contratos petroleros con empresas extranjeras lo que agudizó el problema.

4,12.- La tercera posición y la política internacional del peronismo.

4, 12,1.- Hacia una política exterior autónoma.


El gobierno peronista debió diseñar su política exterior en un contexto poco propicio. Así fue diseñada la
“tercera posición”, por la cual significaría un alineamiento automático con los dos bloques (rechazaba toda
subordinación a los intereses con los Estados Unidos), se afirmaba la no intervención en los asuntos
internos de otros países, la integración con los países vecinos y la necesidad de la unidad latinoamericana
y la no participación en conflictos bélicos y/o económicos que comprometieran la seguridad argentina.
Con esta doctrina, la política económica aspiraba a la diversificación de los mercados compradores y
vendedores. Así se propiciaban convenios bilaterales con todos los países en abierta contradicción con el
multilateralismo que los Estados Unidos pretendían imponer. El objetivo del gobierno a mediano plazo era
el fortalecimiento del comercio con los países del Cono Sur. Se desarrollaron nuevos ejes en el
posicionamiento internacional del país, tales como el impulso a las relaciones económicas con la URSS,
otras naciones del este europeo y las iniciativas de unidad regional en América Latina.

4, 12,2.- Las relaciones con Europa Occidental y la apertura hacia el Este.


Con los problemas generados en la crisis del ´49, la Argentina encaró nuevos negociaciones con Gran
Bretaña. Las negociación se realizó en el mismo años, en el cual se intercambiarían carne, cereales, y otros
productos agrícolas por petróleo, carbón y diversos bienes industriales. Lo cual produjo una gran
conmoción en los Estados Unidos ya que con este convenio se efectivizaba el monopolio del comercio del
petróleo en el país y por estar en contradicción con las políticas del comercio multilateral de los EUA.
Más tarde se devaluó la libra esterlina, lo que llevo al gobierno a la devaluación del peso con respecto al
dólar. En este marco Gran Bretaña, decidió rebajar el precio de las carnes y aumentar a su vez el del
petróleo, lo que llevo a la suspensión de los embarque al Reino Unido. En tanto mejoraron las relaciones
con Washington, y a partir de entonces se inicio un proceso de declive de las relaciones con Inglaterra.
En relación al convenio con Gran Bretaña, entre 1950-1952, la Argentina logro un incremento de los
precios, pero otorgó un tipo de cambio preferencial para la remisión de dividendos e intereses de empresas
británicas. La continuidad de las relaciones argentino-británicas se encuadraba dentro de una tendencia
más general a la ampliación de las relaciones económicas con los países de Europa Occidental a través de
tratados bilaterales. La región ya constituía, tomada como conjunto, el principal mercado comprador de la
producción Argentina. También su proliferaron convenios bilaterales firmados por la Argentina con
numerosos países europeos, latinoamericanos y asiáticos.
Las relaciones argentinas con los países europeos en los años de la inmediata posguerra estuvieron
condicionadas por la reconversión de sus economías y por la reconstrucción de los países afectados
directamente por la acción bélica. La excepcional posición de la Argentina ante la fuerte demanda de
alimentos le permitió negociar varios convenios bilaterales con diferentes naciones del continente
europeo. Durante el primer gobierno peronista se originaron y comenzaron a afianzarse las relaciones
comerciales y financieras con los países del Este europeo. Por lo cual los norteamericanos buscaron
desalentar estas negociaciones con salidas diplomáticas. Una vez elegido Perón como presidente, se
establecieron relaciones diplomáticas, consulares y comerciales entre la URSS y la Argentina. Pero las
relaciones argentino-soviético, hasta 1952, fueron escasamente fructíferas.

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Las dificultades en la balanza de pagos obligaron al gobierno peronista a cambiar su política económica y
reorientar sus relaciones exteriores. El acercamiento con los Estados Unidos, procurando atraer capitales,
fue acompañado por firmas de convenios bilaterales con países europeos-orientales y de América Latina, y
por el incremento de los lazos comerciales-económicos con la URSS. Frente al líder del mundo occidental
y su socio principal, la Argentina trataba de ganar espacios de maniobra y contrabalancear el acercamiento
con el país del norte, mediante el convenio con la URSS. Otro hecho destacado en las relaciones
argentino-soviético fue la inauguración de la primera exposición industrial soviética en Latinoamérica,
que permitió el conocimiento más detallado de los productos soviéticos, casi todas las máquinas exhibidas
fueron adquiridas por empresas estatales argentinas.

4, 12,3.- Las relaciones con América Latina.


Desde 1946, el gobierno peronista desplegó una serie de propuestas hacia los países iberoamericanos.
Entre ellas la conformación de una unión aduanera Sudamericana, se abrieron embajadas, se intensifico el
intercambio de misiones militares, etc. Todas estas acciones se realizaron con el fin del oponerse a la
posición de los Estados Unidos. Pero en 1953, las propuestas comenzaron a suavizarse por el
mejoramiento con las relaciones con los Estados Unidos. Los convenios argentinos con América Latina
abarcaron dos períodos 1946-1948 y 19533-1955.
El primer período se desarrollo durante el primer gobierno peronista, que se negocio convenios con casi
todos los países de América del Sur, especialmente para obtener de ellos los insumos básicos requeridos
por la industrialización propuesta por el Plan Quinquenal. Pero la crisis de 1949, puso fin a las
aspiraciones argentinas de convertirse en eje del espacio económico sudamericano. El segundo período
comenzó con un tratado con Chile en el cual se asentaron las bases para una política de complementación
económica entre los dos países. A partir de entonces se reanudaron las relaciones con otros países de la
región para el desarrollo de la expansión de los intercambios comerciales, el fomento del transporte,
comunicación y la propuesta de establecer uniones aduaneras.
El escenario político latinoamericano se tornó más propicio a la política exterior del gobierno peronista en
la región, mediante una activa campaña propagandista y diplomática para la formación de un bloque para
mantener los precios de las materias primas frente a la ofensiva comercial de las potencias
industrializadas. A partir de esta situación, el gobierno norteamericano, realizó una salida diplomática para
contrarrestar el accionar del gobierno peronista, para concienciar o convencer a los gobiernos
latinoamericanos sobre el peligro o la escasa conveniencia de permitir la penetración argentina.
Las relaciones del gobierno peronista con el Brasil, no eran las más propicias ya que su presidente era de
orientación pro norteamericana por lo hubo ciertas tensiones. Pero la fuerte interdependencia económica y
comercial entre ambos países logro imponer líneas de entendimiento. A partir de 1951-1952, las relaciones
con Brasil se fueron convirtiendo más en comercial que político, el intercambio comercial entre los dos
países continuó con una tendencia creciente. El abrupto final del proyecto latinoamericano del peronismo
no se debió a sus debilidades y condicionamientos, sino a la caída del gobierno peronista en 1955.

4, 12,4.- Las relaciones con los Estados Unidos.


Para la concreción de sus objetivos, las relaciones del gobierno peronista con los Estados Unidos
resultaban decisivas. A través de la Tercera Posición, la política peronista trató de equilibrar el peso del
país del norte en lo económico y diplomático. En lo económico, intento el viejo esquema triangular en
función de la industrialización Argentina. Exportar hacia Gran Bretaña y Europa a fin de obtener las
divisas necesarias para la compra de bienes y equipos que, por entonces, sólo podían ser provistos por los
Estados Unidos.

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En el terreno diplomático, el gobierno peronista debió enfrentar el hostigamiento de ciertos sectores del
gobierno de los EE.UU. Para contrarrestar la situación se intensifico el comercio bilateral, normalizar los
vínculos diplomáticos con Washington. No obstante, las divergencias siguieron existiendo, y hacia fines
de los años ´40 las relaciones con los EE.UU. no se habían recompuesto totalmente.
Entre los sucesos más importantes entre las relaciones de los dos países se encontraban el retiro de las
sanciones económicas impuestas durante la guerra, a la Argentina, las cuales fueron levantados durante el
gobierno peronista. Diversos acontecimientos complicaron la posibilidad de una mejora de las relaciones
entre ambos países. Ante la escasez de divisas, la Argentina debió reducir sustancialmente el comercio con
los Estados Unidos y suspender el cambio para la remisión de dividendos de empresas extranjeras.
Mediante la estrategia de afirmar su hegemonía a través del Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca, la delegación norteamericana debió enfrentar la resistencia argentina. Ante la propuesta de
conformar una organización continental, los argentinos se opusieron a que tuviera atribuciones
supranacionales e igualmente que la Carta Orgánica contuviera normas políticas y militares.
En la Conferencia Hemisférica, realizada en Bogotá para 1948, se encontraba un convenio económico que
parecía indicar la intención de los Estados Unidos de atender las demandas latinoamericanas. Fue así que
se propuso la creación de un banco interamericano para la asistencia crediticia a la región. Pero los magros
resultados demostraron el desinterés estadounidense en el tema. Con el desarrollo de la Guerra Fría, la
situación internacional favoreció el acercamiento de las relaciones entre Buenos Aires y Washington, en la
cual se impulso el fortalecimiento del sistema interamericano e incorporar a la Argentina al mismo dado su
ubicación estratégica. Por el lado argentino jugaban diversos hechos y tendencias a favor del
acercamiento. Esto sucedió con el quiebre del triángulo argentino-norteamericano-británico. Lo que llevo
a un momento favorable para concluir un nuevo tratado de amistad, navegación y comercio para asegurar
condiciones de seguridad a los inversores privados norteamericanos. Esto se llevo a cabo, en especial, ya
que los primeros síntomas de la crisis del ´49 se manifestaron sobre la balanza de pagos, donde jugaba un
rol importante el creciente endeudamiento con los Estados Unidos. Los alcances del intercambio eran por
demás significativos dado que los Estados Unidos pasaron a ser proveedores de alrededor del 40% de las
importaciones argentinas, especialmente de maquinarias y vehículos.
La crisis del sector externo llevo a la búsqueda de una salida con las exportaciones e intentar restringir las
compras en el exterior mediante una política de mayor rigidez en la concesión de los permisos de cambios.
El objetivo principal era solucionar la escasez de dólares y reactivar la importación de bienes esenciales
como combustibles. La guerra de Corea puso de nuevo al gobierno en una difícil posición con respecto a
sus vínculos con los Estados Unidos. Ya que por manifestación interna, Perón tuvo que abstenerse al
pedido de la ONU, en la participación del conflicto.
Las respuestas económicas del gobierno peronista a la crisis en 1951-1952 abrieron una nueva etapa en las
relaciones con los Estados Unidos. El intento de resolver el trasfondo estructural de la crisis y alcanzar un
desarrollo sostenido se fundamentaba en un diagnóstico que señalaba la insuficiencia de inversiones y la
descapitalización como factores limitantes a superar. Lo que llevo al gobierno al planteo de una necesidad
de estimular la inversión de capitales extranjero como complemento del capital privado nacional y del
estado. Con la asunción de un nuevo presidente en los Estados Unidos (Eisenhower), se abrieron las
posibilidades para un cambio en las relaciones entre ambos países.
Las nuevas relaciones bilaterales no estaban exentas de ambigüedades. Aun persistían las contradicciones
entre los objetivos que ambos gobiernos buscaban alcanzar. Las restricciones estadounidenses a la
importación de avena y la colocación por parte de Washington de grandes excedentes trigueros
subsidiados en el mercado mundial motivaron protestas de la Argentina.
En la X Conferencia Interamericana de Cancilleres se puso de manifiesto los límites del acercamiento.
Realizada en 1954, constituyo un escenario para los Estados Unidos para impulsar sus objetivos
estratégicos en la campaña de desestabilizar al gobierno de Guatemala el cual era considerado comunista.

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En este contexto, la delegación Argentina intentó instalar como tema central el del colonialismo en
América, vinculando la expansión de las ideologías de izquierda y con el atraso y la pobreza del
continente. Sin embargo, los países latinoamericanos aceptaron el eje anticomunista del debate, impuesta
por los estadounidenses. Se abstuvieron México y la Argentina que, de esta manera, volvían a poner
distancia respecto de las posiciones de Washington. Luego de la Conferencia, la hegemonía
estadounidense en el continente pareció consolidarse. El derrocamiento del presidente de Guatemala, la
reducción del campo de acción del nacionalismo brasileño tras el suicidio de su presidente y el
alineamiento de Bolivia con los Estados Unidos fueron instancias que modificaron el escenario regional al
compás de la renovada ofensiva política norteamericana
Mediante la política de correcta amistad se transformó en una persistente presión amistosa destinada a
eliminar las ambigüedades del gobierno argentino. A principios de 1955, las relaciones económicas
argentino-norteamericanas habían mejorado notoriamente a través de las negociaciones petroleras, el
anuncio de nuevas condiciones financieras para las empresas norteamericanas y la visitas a la Argentina de
jefes militares de los Estados Unidos. La política de presión de la diplomacia estadounidense de desarrollo
con el debilitamiento político del gobierno peronista y por los conflictos internos en 1955.

4,13.- El cambio de rumbo en la política económica.

4, 13,1.- Los límites del proyecto económico peronista y su reformulación.


Hacia 1948 la expansión económica comenzó a frenarse. Miranda auspiciaba una política de desarrollo
industrial para obtener una cierta dependencia económica. Fue así que se instrumento altas tasas
arancelarias, un régimen de subvención para algunos sectores, además de una política crediticia más
favorable para la toma de préstamos. Si bien el papel del mercado interno y del proceso de
industrialización se había incrementado, las importaciones seguían teniendo un gran peso para la
autonomía económica buscada. Y los vínculos externos seguían siendo factores determinantes de la
economía:
1.- El proceso de industrialización había permitido sustituir importaciones, desarrollándose la industria
local, se había iniciado un veloz crecimiento de las importaciones de insumos directos e indirectos, en
especial combustibles y maquinarias. De esta forma el proceso industrial quedaba ligado a los ciclos
económicos, y su crecimiento dependía a largo plazo de las exportaciones agropecuarias para generar
divisas.
2.- El desarrollo de la industria se basaba en la producción de bienes de consumo, que sustituían a las
importaciones de las ramas livianas de la industria. Fue así que se hizo necesario el desarrollo de las
industrias base, de materias primas y de combustibles.
3.- La redistribución del ingreso reposaba sobre los altos precios de los productos agropecuarios en el
mercado internacional. El sistema funcionaba de manera relativamente armónica en tanto las condiciones
del mercado mundial generaran precios elevados.
La caída de los precios internacionales desarticulo el proceso de redistribución del ingreso, mientras que
los salarios altos afectaban directamente las ganancias de los empresarios. La nueva fase no se podía basar
sobre la redistribución, ya que dio como resultado un proceso inflacionario. Junto a estos sucesos los
precios de los productos industriales comenzaron a crecer.
Esto genero una distorsión de los precios relativos, el tipo de cambio, las tarifas de servicios públicos y a
los precios agropecuarios. Todos estos factores alimentaron el espiral inflacionario, además, se le sumaba
el déficit presupuestario motivado por el gasto público originado por el programa de obras públicas y
nacionalización y la creación de empresas, etc.

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Con la crisis del 1949, el Estado había absorbido buena parte de la fuerza de trabajo que la actividad
privada dejaba de atraer. El Estado llevo la práctica del pleno empleo hasta las últimas consecuencias.
Todo este proceso se sustentaba sobre la redistribución del ingreso, la cual no podía sostenerse durante
mucho tiempo más debido al contexto estructural de la Argentina, agravado por serios problemas externos.
Para superar la crisis, Perón procedió a renovar su equipo económico con funcionarios más técnicos que
procurarían algunas de las orientaciones oficiales sobre otras bases, lo cual no fue muy sencillo. Fue así
que se llevo a abandonar ciertos aspectos nacionalistas y antiimperialistas que planteaba el Plan
Quinquenal.
A su vez, se generaron problemas de índole ideológico y jurídica al mismo tiempo. Que se desarrollaban
por la motivación de la necesidad del gobierno de demostrar las ventajes de las importaciones y radicación
de capitales extranjeros. A estos problemas se le suma, en 1947, la posición adoptada por la conducción
intransigentes con ideologías nacionalistas, antiimperialistas y autarquizante en materia económica.
Cuando el gobierno de Perón tuvo que recurrir a préstamo a un banco norteamericano, las relaciones con
la oposición tendieron a agravarse.

4, 13,2.- Los cambios en la política agraria.


Como consecuencia del estancamiento del agro, el gobierno vio necesario replantear y redefinir una
política mas laxa frente a la situación. Por lo que se implementaron medidas para el incremento de la
productividad y un menor costo, para poder estimular al productor. Fue así que la política agraria se baso
sobre los costos de producción, los precios internacionales y la estabilidad del mercado interno. También
se subsidiaron las exportaciones debido a la caída de los precios internacionales, lo que genero un
importante déficit al IAPI. El gobierno debido a la situación, organizo un plan de inversiones estatales
destinado a fomentar el aumento de la productividad en el quinquenio 1953-1957, para el desarrollo de la
investigación, fomento, enseñanza, distribución de semillas difusión de abonos, fueron entre otros los
temas abordados por dicho plan.
Junto a estas inversiones se dispuso un plan general de distribución y almacenamiento de las cosechas, lo
que llevo a la construcción de silos mediante el financiamiento bancario y bonificaciones especiales a
través del IAPI. No obstante la situación del agro no pudo ser revertida, ya que en algunos casos se
experimento un descenso de la superficie cultivada (cereales), pero a su vez esa superficie permitió
albergar grandes cantidades de ganado vacuno, lo que permitió un mayor posicionamiento del sector
ganadero. En su conjunto la actividad agrícola disminuyo no sólo por cuestiones climáticas, también por la
reducción de la superficie cultivada, la escasa inversión y el deterioro de las condiciones productivas. Otro
factor de erosión fue la limitación oficial de los precios de ventas de la producción que desalentó su
crecimiento. Aunque tuvo períodos de repunto como después de la posguerra y la guerra de Corea,
comenzó a perder dinamismo.

4, 13,3.- El Plan de Estabilización de 1952.


Entre 1949-1952 el sector industrial había experimentado un desarrollo inferior a la etapa anterior. Entre
los sectores más dinámicos fueron los de maquinarias, productos textiles, derivados del petróleo, caucho,
vehículos, etc. Si bien la Argentina no dependía de bienes de consumo para su mercado interno, si lo era
para la de combustibles, bienes de capital, insumos y materias primas para el proceso de industrialización.
La crítica situación económica hacia 1952 se debía a la escasas reservas e insuficientes saldos exportables,
se combinaban con la necesidad de incrementar las importaciones de bienes y productos industriales, en
un momento que los precios agropecuarios estaban en baja.
Otro problema de la época fue el proceso inflacionario vivido durante 1949-1952, en el cual se produjo
una importante devaluación real de la moneda y un reajuste sobre las tarifas de servicios públicos. El
objetivo de controlar más estrictamente el déficit y contener la inflación impulsó un cambio de política en

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materia de tarifas públicas. El peso del cambio de la estructura de precios relativos se descargó sobre el
costo de los insumos importados y sobre los salarios.
El Plan de Estabilización de 1952 modifico la orientación económica mediante la aplicación de fórmulas
más ortodoxas. Estas medidas estaban destinadas al control de la inflación, y la recuperación del sector
externo, y centradas en la restricción del consumo, el fomento del ahorro y el aumento de la
productividad. Las principales medidas consistieron en la creación de la Comisión Nacional de Precios y
Salarios, en el control de precios y en la extensión de la duración de los convenios colectivos de trabajo.
Se practicaba además una política de contención del gasto público y se estimulaban la producción y la
exportación agropecuaria.

4, 13,4.- El Segundo Plan Quinquenal.


El Estado trató de proyectar otras medidas de carácter más permanente que le permitieran resolver el
trasfondo estructural del país. El Segundo Plan Quinquenal planteaba:
1.- Mantener el equilibrio de precios y salarios, y estimular el desarrollo económico general.
2.- Un programa de inversiones estatales y privadas destinado a resolver las necesidades básicas del país
en lo referente a materias primas, energía y transporte, y bienes de capital.
3.- Proseguir la política de sustitución de importaciones.
4.- Fomentar el incremento de la productividad agrícola-ganadera.
5.- Conceder un papel complementario al capital y al crédito extranjero como factores de cooperación y
estímulo al desarrollo económico.
6.- Aumentar la capacidad de importación del país a partir de una decidida política de exportaciones que
generara las divisas necesarias.
7.- Coordinar la participación de empresarios y trabajadores en la planificación y ejecución de la política
económica del país, determinar el papel de la empresa privada frente al intervensionismo estatal,
consolidar el cooperativismo y frenar la intermediación artificial en las actividades primarias.
En el agro se trató de estimular el aumento de la producción a través de la modificación de la aplicación
del impuesto a los réditos, que se determinaba en función de la productividad y no de la renta real, con el
fin de castigar fiscalmente a quienes explotaban mal sus propiedades y beneficiar a los más eficientes. La
ganadería resultaba especialmente estimulada a fin de incrementar as áreas destinadas a esta actividad
compensando así la reducción del área sembrada con cereales. El cumplimiento de las metas previstas
exigía un gran esfuerzo de financiación por parte del Estados y los recursos provendrían
fundamentalmente de títulos de la deuda pública, de organismos públicos (IAPI) y del capital privado, por
lo que se sancionó en 1953 la Ley de Inversiones Extranjeras.

4, 13,5.- La Ley de Inversiones Extranjeras.


Con la sanción de la ley se implementó el primer régimen integral de inversiones extranjeras. La ley
determinaba el tipo de radicación y los sectores beneficiados con mucho detalle. La materialización del
aporte podía abarcar dos formas: fondos de divisas a ingresar mediante transferencia bancaria, o bienes
físicos (máquinas-herramientas) o inmateriales (patentes, marcas, etc.).
Los beneficios más importantes consistían en la posibilidad de remitir las utilidades a partir del segundo
año de la radicación, voluntaria y sin previa autorización. Hacia 1955, se permitió la radicalización de
catorce empresas extranjeras que invirtieron en el sector industrial. La mayor inversión correspondió a la
instalación de una fábrica de automotores de la empresas Kaiser, también se instalo Fiat, Ferryra (para la
fabricación de tractores). En el marco de esta ley se produjo también el reingreso al mercado argentino de

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empresas alemanas que durante la guerra habían sido expropiadas de sus posiciones en el país, como
Mercedes Benz, Siemens o Bayer.

4, 13,7.- Los contratos Petroleros.


Si bien no se carecía de divisas, tenía dificultades para aprovisionarse de equipos de perforación,
instrumentos de refinación y repuestos. Hacia 1946, los Estados Unidos, era el principal proveedor y
fabricante de esos elementos, por lo que restringió la venta de esos productos al exterior. Cuando lo
equipos de explotación petrolífera estuvieron disponibles, el país no dispuso de las divisas necesarias para
su importación, en consecuencia, la producción petrolera estatal experimento altibajos.
El gobierno encaró emprendimientos orientados al ahorro de divisas en el terreno energético. El gasoducto
de Comodoro Rivadavia y Bueno Aires ahorró el consumo de miles de toneladas carbón y diesel oil. No
obstante, la producción de combustibles no se expandió conforme a las necesidades del país. Las
dificultades se tradujeron en un incremento de las importaciones de combustibles. El convenio anglo-
argentino de 1949 y el protocolo de 1951 acordaron ciertas ventajas a los intereses británicos. Algunas
misiones técnicas norteamericanas arribaron al país con el propósito de establecer convenios para la
explotación de los yacimientos petrolíferos nacionales. En 1954, se iniciaron las negociaciones con Floyd
Odlum, dispuesta a asociarse con capitales argentinos. A través de la Petroargentina S.A. integrada por
capitales argentino-norteamericano, proyectaba la explotación de petróleo y uranio en Neuquén y Río
Negro.
Hacia 1955, se efectivizó un precontrato con la California Argentina de Petróleo S.A. para, por cuatro
años, la exploración y explotación en la provincia de Santa Cruz. La empresa entregaría al Estado el 50%
de sus utilidades y vendería a YPF la producción a un precio en dólares similar al de Texas. Gozaría de
exenciones impositivas y del derecho de importar libremente los bienes necesarios para sus actividades.
Podía rescindir el contrato sin costo alguno en tanto que el Estado argentino, en caso de incumplimiento
de alguna cláusula contractual, debía abonar una fuerte indemnización.

4,14.- La caída de Perón.


Entre los factores que se desarrollaron para el marco conspirativo cívico-militar estaban los conflictos con
la iglesia, las negociaciones con empresas petroleras, el deterioro de la situación política interna. La
Marina, fuerza que albergaba fuerte tendencias antiperonistas fue una de las principales conspiradoras.
Consciente de la persistencia del clima conspirativo, Perón, bajo la presión del Ejército, intento una
política de conciliación. Autorizó las actividades políticas opositoras, anuncio el fin de su liderazgo
revolucionario y manifestó el propósito de convertirse en presidente de todos los argentinos. La llamada
pacificación fue rechazada por la oposición, mientras que comandos civiles integrados por jóvenes del
ambiente político y universitario efectuaron atentados terroristas y se aprestaban a colaborar con una
inminente sublevación militar. Perón decidió recuperar la iniciativa. El peronismo fue convocado a ganar
la calle y retomar la lucha. El presidente ofreció su “retiro” al Partido Peronista y a la CGT con el
propósito de movilizar a los trabajadores en su apoyo y ampliar su espacio político a expensas de los
opositores. Fue así que la CGT declaro un paro general y convocó a los trabajadores a la Plaza de Mayo
para pedir al presidente la continuidad en el cargo. La amenaza pública, destinada a atemorizar a sus
adversarios y a la conspiración en marcha, pareció conducir a una guerra civil.
La respuesta de los conspiradores fue acelerar los preparativos del nuevo golpe militar. El gobierno no
adoptó ninguna medida efectiva para reprimirlos. Una oferta cegetista al ministro de guerra para que
conformara una reserva armada de trabajadores fue rechazada. El 16 de septiembre de 1955 un golpe de
Estado, autodenominado “Revolución Libertadores”, derroco a un gobierno legitimado por cuanta
compulsa electoral tuvo lugar desde 1946. Varios factores contribuyeron al éxito golpista:

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1.- Los conspiradores se persuadieron de que Perón no apelaría a la movilización de sus partidos para
enfrentar una sublevación militar.
2.- Perón confió en las Fuerzas Armadas para defender su gobierno. Si bien la mayoría de la oficialidad
mantuvo su lealtad al presidente, una minoría decidida impulsó el golpe y otra parte considerable se
mantuvo neutral, favoreciendo los planes golpista.
3.- La cambiante política del gobierno peronista, orientada a buscar un compromiso con la oposición
política y las clases dominantes, resulto un fracaso. Golpistas y opositores interpretaron acertadamente,
que esa política denotaba signos de debilidad, perdida de iniciativa política y expresaba una desorientación
susceptible de ser aprovechada para derrocar al presidente.
El golpe reflejaba la necesidad de los círculos económicos dominantes de acentuar la reorientación del
rumbo económico adoptado por el gobierno a partir de 1952. Debía favorecer la apertura del comercio
exterior y entrada irrestricta de capitales, buscar una acercamiento con los Estados Unidos. Debían
eliminarse las regulaciones estatales y subordinar la base social del peronismo a los objetivos de nuevas
formas de acumulación.

Capitulo V

Una Década de Inestabilidad (1955-1966)

5.1. El contexto internacional


Durante el período tanto el comercio internacional como el producto bruto interno de la mayoría de los
países se incrementaron prácticamente sin interrupciones hasta principios de los años 70’, prosiguiendo un
sendero de crecimiento que se había iniciado en la inmediata posguerra. El tratado de Roma firmado en
1957 fijaba una secuencia temporal de tres fases:
1.-debía crearse una unión aduanera;
2.-conformarse una comunidad económica en el marco de la OECE;
3.-debía crearse una zona europea de librecambio industrial.
La oposición del gobierno francés a la realización de tal tratado hizo que las negociaciones se
interrumpieran a fines de 1958. El proyecto de la Comunidad Económica Europea (CEE) se impuso para
los seis países; Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, que acordaron una progresiva
rebaja de aranceles para los flujos comerciales entre ellos y la fijación de un arancel externo común para
las importaciones desde otras naciones, mientras se establecían controles para tratar de estimular la
competencia entre empresas y restricciones que evitaran el abuso de posiciones dominantes en el mercado
por parte de las más poderosas.
El desarrollo de economías a escala, base del crecimiento económico de esa época, requería mercados más
amplios que desbordaban los límites geográficos nacionales. Este fue uno de los motivos por los que el
proyecto fue apoyado por los principales grupos empresarios. Por otro lado, el Reino Unido continuó las
conversaciones con Noruega, Suecia, Dinamarca, Austria, Suiza y Portugal, que culminaron con la
constitución de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) Esta Asociación sólo comprendía a los
productos industriales dejando de lado a los agrícolas.
El viejo imperio colonial comenzaba a fragmentarse, la participación británica en el comercio
internacional se reducía, la libra esterlina perdía importancia como moneda de reserva y la cohesión del
Commonwealth se debilitaba. Por el contrario, la Europa de los Seis era el escenario de un impetuoso
crecimiento económico. Así fue como 31 de julio de 1961 Gran Bretaña pide formalmente su
incorporación a la CEE. Esta integración no se dio hasta 1963 dadas las asperezas que existían entre Gran
Bretaña (GB) y los miembros de la CEE, más exclusivamente Francia quien veía que los intereses de GB

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no estaban dirigidos a Europa sino hacia el Atlántico, y gracias a las exigencias que ponía Gran Bretaña
con relación al intento de realizar ciertas modificaciones en los postulados del Tratado de Roma.
Un importante componente de la estructura y estrategia global de la CEE estaba constituido por la Política
Agrícola Común. Se impuso la idea de una política agrícola Integrada debía ser el instrumento para lograr
precios que serían más altos y estarían establecidos por la Comunidad. De esa manera, se pretendía
garantizar a los agricultores europeos una renta suficiente, comparable a la obtenida por los sectores
urbanos. Era necesario un control sobre las importaciones de productos agrarios provenientes de otras
regiones por medio de aranceles especiales y cuotas de importación, así como la intervención en el interior
del mercado agrícola comunitario absorbiendo excedentes a precios mínimos garantizados.
La política agrícola proteccionista de Europa y sus preferencias por los mercados del Cercano Oriente y
África, antiguas colonias de algunos de los miembros de la CEE, generaron dudas en el gobierno de
EEUU sobre sus propias políticas liberales. De esta forma los EEUU comenzaron a ver a la CEE como
una potencial amenaza para su superioridad industrial. Puesto de la competencia que existía y de la
amenaza que veía con relación a Europa, en 1961 procuraron sostener un acuerdo en el que ambos bloques
debería cooperar en igualdad de condiciones tanto en el terreno económico como en el militar, mientras
que la dirección política recaería en el país norteamericano. El objetivo de los EEUU era conformar un
bloque de naciones ricas, a fin de construir en Occidente una economía internacional abierta bajo el
liderazgo de Washington, garantizado en el orden militar por la existencia de la OTAN.
De esta forma comenzó una política de ayuda para evitar el avance Soviético, colocando bases militares en
distintos sectores Europeos en vísperas de detener un posible avance. Procuró reintegral al Japón luego de
finalizada la segunda guerra mundial, a través de la ocupación militar en un principio, y luego a través de
ayuda económica, a fin de servir de contención con respecto a los países comunistas del Norte y del Oeste.
Japón a partir de allí manifestaba que un orden económico mundial de signo plenamente liberal no era el
adecuado para las características de su desarrollo capitalista.
Por su parte, las economías de las países socialistas, poseían una perspectiva en la que el comercio exterior
era secundario dado que apenas constituía un mecanismo para obtener bienes esenciales. Así fue, que tras
la muerte de Stalin el comercio exterior pasó a considerarse prioritario para la cooperación entre los países
socialistas, permitiendo, además, la profundización de las relaciones políticas. Este espíritu cooperativo se
limitó en gran medida a proyectos en el campo de la energía, y la mayor parte de los mismos fue llevada a
cabo en la Unión Soviética. En 1958 comenzaron a utilizarse los precios del mercado mundial como
instrumentos auxiliares de orientación, con la finalidad de simplificar las transacciones interiores del
Comecom. Esto implicaba que el sistema de precios propio no era el más conveniente para un intercambio
equilibrado de bienes. Es por ello que en 1963, los países del bloque oriental firmaron un acuerdo para
compensar de manera multilateral los intercambios comerciales, debiendo realizar sus pagos en rubios de
compensación, pero en la práctica las relaciones comerciales continuaron efectuándose en el plano
bilateral.
Entre 1950 y 1970 como exportadores de alimentos, varios países en desarrollo dependían de la
colocación de productos cuya demanda crecía a escala mundial mucho menos rápido que la de productos
industriales elaborados en Occidente. Otros exportaban, materias primas que iban siendo sustituidas por
fibras sintéticas o materiales plásticos. Los precios de las materias primas exportadas por los países en
desarrollo descendieron tendencialmente hasta mediados de los años 50’, mientras que los de los
productos industriales exportados experimentaron una tendencia alcista. Muchos países subdesarrollados,
entre los que se contaba la Argentina, se vieron afectados también por políticas restrictivas como la
Política Agrícola Común, que reducía de manera notoria su capacidad exportadora en mercados de gran
importancia en el pasado.
Presionada por las circunstancias, en 1962 la ONU organizó la Conferencia para el Comercio y el
Desarrollo (UNCTAD), institucionalizándola como órgano de la Asamblea General de las Naciones
Unidas. El primer encuentro de la UNCTAD se realizó en marzo y junio de 1964 en Ginebra y los debates

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tomaron como base un documento del economista argentino RAUL PREBISCH referido a una nueva
política comercial internacional al servicio del desarrollo económico. El punto de partida era muy distinto
del europeo. Las economías latinoamericanas no tenían una importante interrelación económica previa y
sus relaciones en ese campo se concentraban principalmente en torno a un conjunto de países
desarrollados, en los cuales se proveían de los bienes de capital y de consumo y de una parte de los
capitales necesarios para la expansión productiva, a cambio de productos tradicionales. El comercio
exterior era un reflejo de estructuras económicas internas que estaban lejos de constituir sistemas
productivos nacionalmente integrados.
La falta de interrelación, sumada al poco interés mostrado por los agentes económicos locales, conspiraba
contra un proceso ambicioso de integración; los precios de los bienes industriales eran sustancialmente
más elevados que los vigentes fuera de la región; el intercambio recíproco no solucionaba la dependencia
extrarregional. A esto debemos atribuirle los resultados pobres: el comercio intrarregional no se
incrementó en términos globales y tendió a concentrarse en los sectores tradicionales, tampoco sirvió para
estimular un desarme arancelario recíproco o conformar una estrategia comercial regional de peso. La
retirada de Francia de la OTAN como parte de la política gaullistica de una mayor independencia frente a
Washington; el comienzo del involucramiento de los gobiernos norteamericanos en Vietnam que se
profundizó en 1963 con la llegada de Lindón Jonson a la Casa Blanca luego del asesinato del presidente J.
F. Kennedy y la invasión de la República Dominicana en 1965 por los Estados Unidos son otros de los
principales acontecimientos que marcaron esa etapa de los dramáticos años 60’.

5.2 La evolución política

5.2.1. La “Revolución Libertadora”.


El golpe de Estado organizado por la oposición a Perón contó con la decisiva participación de oficiales del
Ejército y la Armada. Fue encabezado por el Gral. Lonardi el 16 de Setiembre de 1955 y tuvo su epicentro
en Córdoba. Las bases navales de Río Santiago y Puerto Belgrano se plegaron a la insurrección, mientras
que la flota naval en rebeldía avanzó hacia Buenos Aires. Cuando la situación militar distaba de ser
desfavorable para el gobierno, el presidente Perón ofreció la posibilidad de su renuncia al Ministro de
Ejército. Este formó una junta de generales para negociar con los sublevados, lo que provocó el
desmoronamiento del dispositivo militar “leal” al gobierno y precipitó la capitulación frente a los
golpistas.
Triunfante el golpe, su cabecilla, el Gral. Lonardi, se declaró presidente provisional el 21 de setiembre de
1955. Ignorando las relaciones de fuerza del momento, se dispuso a desarrollar una política de concordia
con los vencidos en el terreno militar y civil. Sin llegar a cumplir dos meses en el ejercicio de la
presidencia, bajo la presión de un grupo de oficiales, Lonardi fue obligado a renunciar. De esta manera,
comenzó un período de represión política del peronismo que encubría muchas veces un odio social, un
enfrentamiento de clases que el Gral. Lonardi ignoraba por completo. El Gral. Pedro E. Aramburu, elegido
nuevo presidente mediante un acuerdo entre oficiales del Ejército y la Marina, se mostró decidido a
eliminar todo vestigio del régimen peronista. El nuevo gobierno de la “Revolución Libertadora”,
argumentando la defensa de la democracia, intervino la CGT, disolvió al Partido Peronista y la CGE,
proscribió las actividades políticas de los peronistas, prohibió el uso de sus símbolos y arrestó a muchos
de sus dirigentes.
Más allá de todos los intentos por desperonizar al país, en la elección presidencial convocada para febrero
de 1958, la que quedó reducida en la práctica a una confrontación entre dos sectores en que se había
divido el radicalismo, salió triunfante la UCR Intransigente, encabezada por Frondizi, quien derroto a la
UCR del Pueblo, encabezada por Balbín. Para sorpresa del gobierno, que apostaba al triunfo de este
último, Frondizi se impuso con el 45% de los votos. El aporte del voto peronista, resultado de un acuerdo

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con Perón, fue decisivo para la victoria intransigente. Los militares debían abandonar el gobierno
resentidos contra el candidato triunfante que había utilizado la proscripción de los peronistas en contra de
la Revolución Libertadora.

5.2.2 El gobierno e Arturo Frondizi


Frondizi se proyectó hacia la presidencia del país desde su condición de presidente del Comité Nacional
de la UCER. Bajo su conducción el radicalismo desplegó una intensa campaña para atraer al electorado
peronista a la vez que condenó el espíritu revanchista de quienes habían sido sus aliados en la lucha contra
Perón. A mediados de 1956 la candidatura presidencial de Frondizi comenzó a consolidarse.
Anticipándose a los militares gobernantes y a sus aliados, muchos sectores del radicalismo catapultaron el
nombre de Frondizi, cuya popularidad había crecido desde los últimos tiempos del peronismo.
Los tiempos de Frondizi se basaron en particular, de enfatizar el desarrollo de la industria pesada como
indispensable para el país y la explotación de los recursos naturales, en especial el petróleo. Por otra parte,
la revista era particularmente agresiva con el imperialismo británico y con la oligarquía que le servía de
cabecera de puente. Al respecto, sostenía que debían suprimirse las bases materiales de la hegemonía
oligárquica, adversa a la industria, para transferir el poder económico a las manos de la clase nacional de
los industriales. En el primer semestre de 1957, Perón se tornó a favor de Frondizi, ya que creía que de
esta forma ayudaría a la recuperación del peronismo. A su vez Frondizi se comprometió a amnistiar a los
dirigentes peronistas, a restablecer el orden sindical previo al gobierno militar y a permitir que los
peronistas participaran de futuras elecciones. De esta manera quedaba consagrado el pacto que llevó a
Frondizi a la Casa Rosada.
Así fue como sucedió, y haciendo honor a su promesa, el Congreso sancionó una ley de amnistía y la Ley
de Asociaciones Profesionales. En el ámbito educativo logró la aprobación de la ley sobre enseñanza libre
anulando el monopolio estatal sobre la enseñanza superior. Finalmente, a fines de 1958, se promulgó una
ley de promoción de las inversiones extranjeras. La búsqueda de un acuerdo entre los distintos sectores
sociales que contribuyera a respaldar la política desarrollista pronto encontró sus límites. Las
negociaciones petroleras provocaron la reacción de los trabajadores del sector. Esto provocó la reacción
del estado, declarando el Estado de Sitio que se mantuvo durante todo el mandato. La política de
austeridad implementada, en acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, provocó una depresión
económica en 1959. Los salarios reales de los trabajadores sufrieron una fuerte erosión y las huelgas se
multiplicaron. Los dirigentes peronistas pusieron fin a la tregua acordada al gobierno para que cumpliera
con sus compromisos.
En 1959, las presiones de los partidarios del derrocamiento del gobierno se acrecentaron. Los militares
lograron que Frondizi desplazara del gabinete a funcionarios frigeristas. El propio Frigerio, sospechado de
vinculaciones izquierdistas, renunció a su condición de asesor presidencial. Tras una derrota a nivel
electoral en Mendoza, Frondizi optó por una nueva reorganización de su gabinete incorporando como
Ministro de Economía y Trabajo a un economista liberal, Ing. Álvaro Alzogaray. Con esto se intentaba
garantizar la aplicación de la política de estabilización y a lograr apoyo militar para el gobierno. Frondizi
trató de recuperar posiciones en la política interna. Con motivo de las elecciones para gobernadores
provinciales en marzo de 1962, confiado en poder canalizar los votos de los antiperonistas levantó la
proscripción a la participación del peronismo. Las elecciones dieron el triunfo al Frente Justicialista. Ganó
en varias de las provincias en las que se eligió gobernador. La primera reacción gubernamental fue la
intervención federal a cinco de las provincias donde había triunfado el justicialismo, entre las que estaba
Buenos Aires. Esta medida, acordada con los militares tres días antes de los comicios, no impidió que los
jefes castrenses dispusieran el derrocamiento del presidente argumentando la necesidad de asegurar los
ideales de la Revolución Libertadora.

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5.2.3 El gobierno de José María Guido.


Los jefes de las tres armas no concertaron una solución institucional de recambio. Mientras los sectores
más antiperonistas pretendían implantar un gobierno de ipso que profundizara la obra de la Revolución
Libertadora, aquellos que propugnaban mantener mayores márgenes de legalidad no deseaban
comprometer a las instituciones militares en el manejo del gobierno nacional. Con el apoyo de estos, José
María Guido asumió la primera magistratura en una suerte de continuidad institucional.
El empeoramiento de la situación económica y las medidas políticas del gobierno configuraron el marco
dentro del cual la Argentina se deslizaba hacia una guerra civil. Una nueva crisis de la balanza de pagos, y
las medidas económicas sin éxito, contribuyeron a un profundo deterioro de las condiciones de vida de los
trabajadores. En este estado de cosas, el Ejército se dividió en dos fracciones: los azules y los colorados.
Los azules legalistas, cuestionaban la indisciplina fomentada por los altos mandos ultraliberales y la
injerencia de la Marina de Guerra en los problemas internos del Ejército. Opinaban que pese a los excesos
del pasado, el peronismo era una fuerza nacional y cristiana que constituía un bastión contra la subversión.
Por el contrario para los colorados el peronismo era un movimiento de clase sectario y violento que
desataba el resentimiento obrero y socavaba los fundamentos de la jerarquía social como antesala del
comunismo.
El 2 de abril de 1963 la Marina se rebeló para modificar la estrategia electoral del gobierno, siendo uno de
los jefes del movimiento Isaac Rojas. La rebelión fue controlada por el Ejército con el apoyo de la Fuerza
Aérea. Pero, como corolario de la crisis, los militares azules renunciaron a la táctica integracionista; no
estaban dispuestos a prolongar los enfrentamientos intercastrenses ni aceptaban negociar con Perón una
integración más sólida del peronismo. La revancha colorada se consumó a través de las decisiones de sus
vencedores.

5.2.4 El gobierno de Arturo Illia


En las elecciones de Julio de 1963 se volvieron a recrear las condiciones para una democracia restringida.
Los militares azules proscribieron a los peronistas, el Frente se desmoronó y Perón dispuso que sus
partidarios votaran en blanco. Con el apoyo de los conservadores el Colegio Electoral consagró la
candidatura presidencial del radicalismo del pueblo encabezada por Arturo U. Illia. El gobierno radical
surgió debilitado. Si bien tenía mayoría en el Senado, se encontraba en situación de inferioridad en la
Cámara de Diputados. Había triunfado gracias a la proscripción del peronismo y pese a su compromiso de
no avalar dicha proscripción, con lo que quedó abierto el camino para un enfrentamiento con los
proscriptos.
La nueva administración señaló la necesidad del restablecimiento del estado de derecho y del libre juego
de los poderes constitucionales, comprometiéndose a legalizar a todas las fuerzas políticas sin
proscripciones. Pero estos objetivos eran contradictorios con el propósito de rehabilitar a los oficiales
colorados partidarios de la dictadura democrática, destituidos a partir del triunfo de los azules. Los
problemas en el frente sindical contribuyeron a erosionar la frágil legitimidad del gobierno. Capitalizando
el descontento popular, los sindicalistas peronistas iniciaron, en mayo de 1964 un vasto plan de lucha, que
incluía la ocupación de los lugares de trabajo. Si bien el plan fue una prueba de fuerza del poder sindical
hacia fines del año la lucha decreció. El gobierno permitió la ofensiva sindical esperando su agotamiento,
lo que efectivamente sucedió. Esto no impidió que la autoridad de Illia quedara menoscabada. Por otro
lado la estrategia sindical encubría, tras objetivos sociales, una ofensiva política contra el gobierno.
En setiembre de 1964 se conoció la decisión de Perón de regresar a la Argentina. A principios de
diciembre Perón emprendió el operativo de retorno, acompañado de una comisión integrada por
sindicalistas y políticos partidarios. En su viaje, fue retenido en Río de Janeiro y obligado a regresar a
España, según comentaron autoridades de Brasil, por un pedido del gobierno Argentino. La cuestión
peronista siguió constituyendo un problema político para el gobierno radical. El presidente Illia pretendía

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derrotar electoralmente a los peronistas sin apelar a las proscripciones. Para ello, intentó aprovechar las
contradicciones del peronismo y las dificultades de Perón para mantener unida a su fuerza política frente a
las ambiciones del sindicalismo. En dos elecciones realizadas en 1965 se mostró el predominio peronista.
Y en vista a las elecciones de gobernadores previstas para 1967, volvió a presentarse el mismo dilema que
había tenido que afrontar Frondizi. De no mediar una proscripción el triunfo de los peronistas era seguro.

5.3. Organizaciones sindicales y movimiento obrero.

Tras el derrocamiento de Perón en 1955, el empresariado argentino no cejó en sus propósitos de revertir
los avances políticos y sociales de la clase obrera. Las franjas más poderosas del empresariado
consideraban que tanto el peronismo como los sindicatos más que adversarios políticos y sectoriales eran
enemigos que debían ser eliminados. Esta perspectiva fue asumida por los sectores más duros del
gobierno de la Revolución Libertadora. Con la asunción de Aramburu comenzó una fuerte represión
contra el gremialismo peronista. Fue el inicio de una serie de represalias, persecuciones e investigaciones
contra los movimientos sindicalistas. Fue sancionada la Ley de Asociaciones Profesionales que prohibía la
participación política de las entidades gremiales, preveía la formación de varias centrales obreras y el
establecimiento de distintos sindicatos por rama de actividad en vez de un sindicato único.
En un principio el movimiento sindical experimentó un severo retroceso. Replegado en el aislamiento
político, acentuó sus demandas a favor de la rehabilitación del peronismo y de su retorno al poder. Estas
consignas constituyeron un empuje para que el sindicalismo iniciara su movilización contra el régimen
militar. Así fue como se dio origen a lo que haría llamar “la etapa de la resistencia”, durante la cual las
bases obreras, y los dirigentes sindicales aparecieron unidos para resistir la ofensiva antilaboral de los
años 1956-1958 mediante huelgas, a menudo prolongadas, el sabotaje industrial y el terrorismo. Uno de
los primeros logros del movimiento obrero fue la reconstitución del sindicalismo peronista. Gracias a la
derrota el movimiento sindical quedó dividido en tres corrientes:
 Los gremios que se retiraron del congreso se aglutinaron en un nucleamiento denominado “32
Gremios Democráticos”.
 Los peronistas, algunos sectores de izquierda e independientes conformaron las “62
Organizaciones”
 En una posición intermedia y tratando de conciliar a ambas corrientes estaban “los 19”, integrado
por una minoría comunista.

Al poco tiempo la política económica del gobierno deterioró sensiblemente la posición de los trabajadores
en la distribución del ingreso. Esto conllevo a una ofensiva sindical entre 1959 y 1960, traducida en el
incremento de la actividad huelguística. Estos movimientos fueron respondidos por el gobierno quien
realizó activas contraofensivas con apoyo de grandes empresarios y las jerarquías militares. El activismo
del sindicalismo peronista fue seguido por la parálisis, y esa circunstancia abrió el camino al diseño de una
nueva estrategia.
Frondizi en su gestión intento integrar a los líderes sindicales en su empresa política. Para ello, levantó las
restricciones que pesaban sobre la actividad sindical, comenzó las negociaciones para la normalización de
la CGT y permitió la semilegalización del peronismo. De esta manera, buscaba recuperar la línea
negociadora de los meses iniciales de su mandato. Todos los intentos por llegar a una arreglo fueron en
vano. Tres paros generales lograron quebrar la rígida política salarial del Ejecutivo, contribuyeron a la
renuncia de tres ministros de Economía, anularon de modo parcial el impacto negativo del programa
estabilizador y permitieron al sindicalismo recuperar su fortaleza.

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Sin embargo la apertura de Frondizi tuvo efectos a largo plazo. Se abrió la posibilidad de la incorporación
de los sindicalistas al cambiante juego de las transacciones políticas propias del período.
Las gestiones culminaron con la formación de la Comisión de los 20, en la que estaban representados, por
mitades, los gremios independientes y las 62 Organizaciones. La Comisión logró entrevistarse con el
presidente Frondizi y como consecuencia el gobierno decidió entregar la central obrera el 1 de Marzo de
1961. En 1962 los sucesores de Frondizi pusieron nuevamente a prueba al movimiento obrero. Bajo la
tutela de la fracción “colorada” de los militares, el gobierno de Guido recreó la política represiva de la
Revolución Libertadora procurando cierra los caminos a la institucionalización de la clase trabajadora. Por
otra parte, las medidas económicas estabilizadoras provocaron nuevas caídas del poder adquisitivo de los
salarios y la pérdida de puestos de trabajo. La respuesta cegetista no se hizo esperar con un plan
denominado “Contra el Hambre y la Desocupación”. Los reclamos detallados por el plan fueron ignorados
por el gobierno, lo que obligó a la CGT a la realización de una huelga general en mayo y otra en agosto,
que paralizó al país.
La línea más radicalizada del sindicalismo peronista convocó, en 1962, a un plenario gremial en Huerta
Grande. De allí surgió un documento que proponía, entre otros, el control estatal del comercio exterior, el
control obrero de la producción, la estatización del sistema financiero, la nacionalización de sectores
estratégicos de la economía y la expropiación de los latifundios. Ante tanto panorama labora, el gobierno
reaccionó a través de varias medidas represivas. Luego del triunfo de los militares azules y de su
compromiso de democratizar el país, la escalada gremial comenzó a ceder. La distensión abrió un espacio
propicio para la realización del Congreso Nacional Normalizador de la CGT.
El Congreso Normalizador aprobó un programa reivindicativo que exigía el cambio total de las estructuras
económicas. En el plano social demandaba la libertad de los presos sociales y políticos, el esclarecimiento
de los secuestros y de los casos de tortura; la eliminación del decreto sobre seguridad del Estado y la
derogación de los instrumentos represivos contra las organizaciones gremiales. También demandaba el
control de los costos y la fijación de precios máximos con la participación de la CGT y los organismos
representativos de los empresarios. Poco después el Comité Central cegetista impulsó un plan de lucha
que comenzó con una semana de protesta. La semana culminó con un paro general de actividades que tuvo
un alto acatamiento,
Tempranamente, las 62 Organizaciones sentaron su distanciamiento con el electo gobierno radical del
pueblo. Mediante un documento crítico del proceso que derivó en los comicios, los gremialistas peronistas
declararon “fraudulentas” las elecciones. Señalaron dos falencias en dicho proceso: por un lado, la
proscripción del peronismo, que, decretada por el gobierno tutelado por los militares, terminó facilitando
el triunfo radical; segundo, la complicidad de los dirigentes de la UCR del Pueblo con dicha medida pese
al compromiso previo de no participar en elecciones en las que el peronismo estuviera proscripto. En este
marco semidemocrático, las posibilidad de una comunicación duradera y estable entre los gremialistas
peronistas y las nuevas autoridades parecían remotas.
A mediados de 1964 la central obrera hacía un balance negativo de las respuestas del Poder Ejecutivo a las
demandas efectuadas, no habiendo respuesta respecto de otros reclamos como la eliminación de las leyes
represivas. La CGT lanzó un plan de lucha en 1964, el cual fue respondido por la administración radical
sin apelar a la represión abierta ni la implantación del estado de sitio. Denunció el carácter subversivo del
Plan de Lucha, procesó a los integrantes del Comité Central Confederal de la CGT y promovió la creación
de otra central obrera. En enero de 1966, el gobierno radical instrumentó otra medida orientada al control
de la actividad de los sindicatos. Esta estaba orientada a la prohibición a las asociaciones gremiales la
realización de las actividades políticas partidarias, lo que apuntaba a erradicar esa función asumida por los
sindicatos a raíz de la proscripción política del peronismo.

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5.5 Las relaciones exteriores.

5.5.1. La política internacional, las relaciones con los EEUU y la Guerra Fría.
A partir del golpe militar de 1955 la Argentina comenzó a acercarse a los lineamientos que en materia de
política exterior los Estados Unidos había diseñado para América Latina en marco de la Guerra Fría. Bajo
el gobierno militar de la autodenominada “Revolución Libertadora” nuestro país ratificó la Carta de la
OEA y el Tratado de Bretton Woods, adhiriéndose también al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al
Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD). En el ámbito de la seguridad hemisférica se
privilegiaron las relaciones con Washington y el presidente Aramburu firmó una serie de acuerdos de
cooperación mediante los cuales su gobierno aceptó el funcionamiento permanente de una misión militar
norteamericana con el objetivo de coordinar y uniformar los armamentos que serían utilizados en la
defensa del continente.
Con el surgir del tiempo se comenzaron a darse otro tipos de acercamientos con los EEUU, ahora se
privilegiaba una aproximación política y militar que parecía más de acuerdo con las aspiraciones globales
de Washington. De todas formas estas no fueron tan fluidas como podía esperarse. Por un lado, la
cancelación del contrato con la Standard Oil de California y la suspensión de negociaciones con otras
compañías representaban una herencia a la que los militares no podían renunciar. Por otro lado también las
autoridades tuvieron dificultades para obtener de organismos financieros el monto de créditos que
solicitaban. Washington creía que el gobierno argentino debía aceptar las exigencias de su país porque no
tenía otra alternativa.
Con respecto a Europa, en 1956, se firmaron los acuerdos financieros con el llamado “Club de París, a fin
de consolidar a diez años las deudas oficiales y comerciales argentinas de corto y mediano plazo. La
creación de la CEE no fue bien recibida en la Argentina dado que se estaba comenzando a sufrir los
efectos del creciente proteccionismo agrícola. Teniendo en cuenta la importancia de los mercados
europeos había tenido en el pasado para la Argentina, esta circunstancia iba a afectar los futuros vínculos
con los países comunitarios.
Rompiendo con una orientación pro occidente, en enero de 1958 el gobierno de Aramburu envió a Moscú
una misión encabezada por el ministro de Industria y Comercio, para comprar equipos para la industria del
petróleo y la construcción vial y para aprovechar los créditos pendientes con la URSS. El advenimiento a
la presidencia de Arturo Frondizi implicó un viraje en la política exterior con respecto a anteriores
experiencias que dio lugar a apreciaciones disímiles por parte de observadores y especialistas. Lo cierto es
que Frondizi procuró por un lado, adaptar la conducta internacional del país a los principios, que
consideraba prioritarios, del desarrollo económico. Esto explica su interés por atraer capitales extranjeros
de cualquier origen y sus intentos por consolidar los lazos económicos con los EEUU.
Según Frondizi, el problema del comunismo, y por ende el de la seguridad hemisférica, tenía su origen
principalmente en el subdesarrollo económico y social de los pueblos del continente y no se resolvía en
términos militares ni mediante una simple ayuda financiera
Frondizi mostró, por otra parte, una mejor disposición hacia los instrumentos de cooperación política en el
hemisferio, incluyendo el fortalecimiento de los organismos interamericanos. Aunque dio un carácter
prioritario a la integración regional, especialmente como un medio de contrarrestar los efectos negativos
de la división internacional del trabajo a favor de los países ricos. Un aspecto característico del período
fue la intensa actividad desplegada por Frondizi, y su diplomacia, que asumió frecuentemente un carácter
personal, en el ámbito internacional, a pesar de los problemas internos que padeció su gobierno.
La política exterior frondizista, aunque centrada en los presupuestos básicos, mostró facetas
contradictorias que, por otra parte, tuvieron que ver con la situación interna del país y las cambiantes
circunstancias del escenario internacional. De esta forma el país colaboró militarmente con los Estados

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Unidos en la crisis provocada por la instalación de misiles soviéticos en territorio cubano participando del
bloque a ala isla caribeña con el envío de naves de guerra y aviones de patrullaje.
A partir de 1963, bajo la presidencia de Arturo Illia, la Argentina delineó una política exterior más
consustanciada con la línea de pensamiento del yrigoyenismo. Es decir que su gestión se orientó hacia
posiciones de mayor autonomía nacional y de estímulo a los procesos de integración regional, dentro del
orden internacional establecido.
Una cuestión que va a tensar desde el principio de la gestión radical las relaciones con el país del Norte
sería la anulación de los contratos petroleros, firmados con empresas norteamericanas en la época de
Frondizi. Otro tema que puso a prueba las relaciones con Washington fue la crisis política que se desató en
la República Dominicana en los primeros meses de 1965. La respuesta Argentina ante estos
acontecimientos fue cauta desde el vista diplomático, pero decidida a sostener los postulados de
autodeterminación y de no intervención. Resistiendo a las intensas presiones de Washington y de las
Fuerzas Armadas locales. La actitud del presidente Illia contribuyó a generar un ambiente de frustración
en las Fuerzas Armadas, que, además de esgrimir conceptos ideológicos, consideraban su participación en
el conflicto dominicano como una buena oportunidad para adquirir experiencia práctica y acceder a los
modernos equipos militares norteamericanos.

5.5.2 Las relaciones con América Latina: el Brasil y la cuestión cubana.


El gobierno de la Revolución Libertadora, tuvo, inicialmente, algunos recelos con respecto a las
perspectivas que en el Brasil representaba la presidencia de Juscelino Kubitschek. Con la intención de
integrarse afectivamente al sistema de seguridad hemisférica, el gobierno militar argentino propuso al
Brasil, y éste aceptó, la realización de una conferencia con los demás países de la Cuenca del Plata. La
finalidad de este conclave apuntaba a coordinar y ajustar medidas de defensa en la región, dentro de los
marcos establecidos por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y de las recomendaciones de la
Junta Interamericana de Defensa.
Pocos meses después, Arturo Frondizi fue electo presidente de la Argentina. Su programa de gobierno le
otorgó prioridad al esfuerzo de industrialización, considerado fundamental para el desarrollo económico
de la Argentina. Brasil tenía objetivos similares, lo que permitió que ambos tuviesen un mayor nivel de
entendimiento. A partir de 1956 la CEPAL (Comisión Económica Para America Latina) inició una serie de
estudios acerca de la factibilidad de un mercado regional y llegó a la conclusión de que debía ser
precedido por una zona de libre cambio que necesitaría diez años para concretarse. Siguiendo las
propuestas se firmó el Tratado de Montevideo, al cual adhirieron inicialmente la Argentina, el Brasil,
Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay.
Un inicio de política de acercamiento cristalizó en la conferencia que los presidentes de ambos países,
Frondizi y Quadros, realizaron entre el 20 y el 22 de abril de 1961 en la ciudad de Uruguayana. El
propósito de este encuentro consistió no sólo en consolidar y desarrollar los vínculos bilaterales entre
ambas naciones sino, coordinar una acción internacional común. El triunfo de la revolución cubana
encabezada por Fidel Castro tuvo significativas repercusiones en la Argentina cuando el presidente
Frondizi accedió a tener una entrevista con el Che Guevara y sostuvo su rechazo de toda solución violenta
y se comprometió a defender la permanencia de Cuba en ese sistema. Esto suscitó una gran preocupación
en las Fuerzas Armadas argentinas, por cuanto, según su concepción toda actitud que no fuese de
manifiesta oposición a la Cuba castrista era considerada como de adhesión al comunismo. En ese marco,
el primera mandatario realizó una vista a Nueva York para hablar de ante las Naciones Unidas y reunirse
con el presidente Kennedy y poco tiempo después, inició una gira que lo llevo a Canadá, Grecia, el Lejano
Oriente y una vez más a los EEUU.

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5.5.3 Las relaciones con Gran Bretaña y la cuestión de las Islas Malvinas.
Desde los años 60 la Argentina y GB iniciaron numerosas negociaciones, conversaciones y gestiones,
formales y menos formales, públicas o secretas, en las cuales se exploraron, propusieron y rechazaron
múltiples fórmulas o medios que intentaron desbrozar el camino a la solución de un conflicto que se inició
en 1833 cuando fuerzas británicas ocuparon las Islas Malvinas. Después de arduas negociaciones y
debates, la diplomacia argentina obtuvo un importante logro en la Asamblea General de las Naciones
Unidas. El 16 de diciembre de 1965 se aprobó la res. 2.065, que obligaba al Reino Unido a negociar con la
Argentina sobre la cuestión de las Islas Malvinas.

5.6. Ideologías y políticas económicas en la primera década posperonista.

5.6.1 Las corrientes económicas.


El derrocamiento de Perón reabrió los debates en torno a la dirección en la que debería orientarse el
proceso económico. La volatilidad y el carácter meramente coyuntural de las alianzas que se formaron a
partir de 1955 hicieron prevalecer la segunda tendencia, hecho que observó con claridad en los dos lustros
posteriores al golpe de 1955, no sólo en la presencia de cuatro gobiernos con una concepción económica
marcadamente diferente, sino también en las permanentes marchas y contramarchas dentro de cada uno de
ellos.
El proceso de industrialización de las últimas décadas había complejizado extraordinariamente las
estructuras económico-sociales del país. No existía ya un grupo dominante y había florecido múltiples
“contradicciones secundarias”. La vieja oligarquía terrateniente había perdido peso frente al surgimiento
de una pujante clase industrial, sin embargo, ésta no había logrado plasmar un proyecto común, y muchas
veces los intereses de los pequeños y medianos empresarios colisionaban con los de los grandes grupos
industriales. Al mismo tiempo, la teoría económica presentaba un panorama particularmente fértil en la
elaboración y discusión de ideas. Para el caso de los países en vías de desarrollo comenzaban a ganar
respetabilidad las ideas de Prebisch y Singer, encarnadas en un organismo dependiente de Naciones
Unidas denominado Comisión Económica para América Latina (CEPAL), bajo la dirección del mismo
Prebisch.
Debido a la desigual difusión del progreso técnico, la penetración progreso técnico en la periferia era más
lenta que lo requerido para la absorción de toda la fuerza de trabajo y el logro de un ritmo de avance
tecnológico similar al de los países centrales. Pero, además, señalaba que la evolución de los precios no
respondía a los parámetros de la teoría neoclásica, que suponía que con el avance tecnológico de la
industria el precio relativo de sus bienes debería descender frente a las materias primas. Dado que la
relación centro-periferia debilitaba la acumulación de Capital en ésta, tal proceso no podía dejarse al libre
juego del mercado, y el Estado debía implementar una política explícita de desarrollo basada en los
siguientes puntos centrales:
 tecnificación del agro, para aumentar el volumen y la cantidad de exportaciones;
 sustitución de importaciones, por medio de un moderado proteccionismo, que no afectara
excesivamente la competitividad;
 recurrencia al capital extranjero, para compensar la falta de capital en la etapa inicial del
desarrollo;
 integración económica entre los países de la región, para buscar una complementación que
elevara la productividad de las industrias por medio de economías de escala.
 fomento a la exportaciones de productos terminados, para mejorar el perfil del sector externo y
elevar la productividad.

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 presiones conjuntas con los demás países periféricos para corregir las trabas proteccionistas de
las naciones industrializadas, una de las principales fuentes del deterioro de los términos del intercambio.

Otra corriente neoliberal, procuraba vincular la economía nacional a las empresas transnacionales,
favoreciendo su ingreso al mercado argentino, en donde por su capacidad financiera y tecnológica tendría
claras ventajas sobre el capital nacional. Se creaba así una compleja trama de intereses locales conocida
con el nombre de “capitalismo asociado”. Esta segunda corriente no pretendía el desmantelamiento de la
protección industrial, que también favorecía a esas empresas, y prestaba mayor atención al mercado
interno.
La vertiente más ortodoxa, como Álvaro Alzogaray, seguía considerando como causas directas e
inmediatas únicamente a la emisión espuria de moneda, al uso indebido del crédito y a la utilización en
esas mismas condiciones del crédito externo a corto plazo. Mientras tanto, la posición de Ferrer
denominada “neoliberal”, sin apartarse por completo de la hipótesis que vincula la inflación a la emisión
monetaria, interpretaba que ese modelo monocausal no bastaba para entender el comportamiento de los
precios.
Las diferencias de interpretación del fenómeno inflacionario derivaban en algunas divergencias con
respecto al grado de intervención del Estado y en el papel de los salarios, mientras los neoliberales
trataban de buscar un equilibrio entre las necesidades de demanda efectiva, la eficiencia con aumento de la
escala de producción y la reducción de costos. Esas divergencias repercutían también sobre la orientación
general de la producción y el comercio, que para los primeros se encontraba fundamentalmente en las
exportaciones tradicionales, mientras que en la segunda interpretación jugaban un papel más significativo
la demanda interna y las exportaciones no tradicionales. Por eso, si bien ambos compartían un herramental
analítico básico y ciertos puntos de partida comunes, sus diferencias influían en proyectos de política
económica distintos. Por último, comenzaba a afirmarse una corriente desarrollista que tenía como
referentes a Frondizi y Frigerio y sostenía en principio una amplia transformación de la estructura
productiva como base para lograr el desarrollo económico del país, a partir de un herramental analítico
que tenía una fuerte impronta marxista en su lenguaje.

5...6.2. La política económica de la Revolución Libertadora.


En el primer informe se trazaba un descarnado cuadro de situación de la economía Argentina, que ponía de
manifiesto la profunda antipatía de Prebisch por el régimen peronista. Prebisch sostenía que “la Argentina
atraviesa por la crisis más aguda de su desarrollo económico: más que aquella que el presidente
Avellaneda hubo de conjurar ahorrando sobre el hambre y la sed, y más que la del 90 y que la de hace un
cuarto de siglo, en plena depresión mundial.
El autor se alarmaba por la abultada deuda externa existente. En ese marco, apuntaba también a problemas
reales, como la precaria situación de divisas, las dificultades del comercio exterior, la necesidad de
inversión en sectores clave como el del petróleo, las frágiles bases del sector industrial o el bajo
crecimiento de la productividad. Especial atención recibía el fenómeno inflacionario, evaluado como una
de las herencias más pesadas que dejaba el peronismo. La inflación era atribuida a dos factores: la
creación excesiva de medios de pago, es decir, la emisión monetaria, y los aumentos masivos de precios y
salarios, y en segundo lugar, el impacto de la expansión monetaria y de los aumentos de salarios se
encontraba notoriamente sobreestimado. Prescindiendo de los movimientos de la demanda de dinero,
podría considerarse que la emisión debería acompañar al crecimiento de la producción.
Por último, Resultaba cuestionable atribuir las causas principales de la inflación argentina únicamente a
esos factores. Cierto es que la emisión sin sustento productivo general inflación a esos factores. Cierto es
el que la emisión sin sustento productivo genera inflación o que la puja distributiva entre capitalistas y

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trabajadores actúa sobre la evolución de los precios. Las causas de la inflación debían buscarse también en
la estructura productiva. La baja tasa relativa de renovación de los bienes de capital y su progresiva
obsolescencia, el agotamiento de los recursos naturales, el deterioro de los términos del intercambio, las
acciones de los monopolios y la existencia de un vasto sector estatal improductivo daban origen a una
inflación estructural que se manifestaba ora como inflación de demanda, ora como inflación de costos,
pero que ponía en evidencia el carácter subdesarrollado de la economía local.
Si bien en el largo plazo se ponía como norte profundizar el proceso de sustitución de importaciones,
extendiéndolo hacia nuevo sectores aun no desarrollados, se condicionaba esta dirección al logro de la
estabilidad de precios y la superación de los desequilibrios del sector externo en el corto plazo, tarea
específica del gobierno de la Revolución Libertadora.
La eliminación de los desequilibrios en las cuentas externas requería una agresiva política exportadora.
Por eso, se proponía una fuerte devaluación que recompusiera la rentabilidad del sector agropecuario, y se
daba prelación a las importaciones de bienes de capital que requería la producción agropecuaria.
Implícitamente, el plan apuntaba a una redistribución del ingreso inversa a la del peronismo, privilegiando
las transferencias de la ciudad al campo y del trabajo al capital. La política económica de la Revolución si
bien tenía un lejano horizonte industrialista, las medidas apuntaron en concreto a estimular la producción
agropecuaria, con el objeto de equilibrar las cuentas externas, tratando de apartarse lo menos posible de la
ortodoxia.
Para poner en práctica el plan se procedió a practicar una fuerte devaluación. Se volvió a instaurar un
mercado libre, y se introducía también un arancel compensatorio para algunos productos, así como
retenciones para determinadas exportaciones. La devaluación se acompaño de una liberalización del sector
externo con la liquidación del IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio), la
eliminación de los controles de cambios y de las limitaciones existentes a la entrada de capitales
extranjeros. Complementariamente, el 2 de Julio de 1956, la Argentina acordó con once países europeos
reemplazar los convenios bilaterales, por un sistema multilateral de pagos, que constituyeron el llamado
“Club de París”. Con esto, nuestro país podía pagar sus déficit comerciales con alguna de esas naciones en
moneda de otra de ellas, con la cual tuviese superávit.
De esta época es también la creación del “Régimen del paralelo 42” que, con la supuesta intención de
promover la actividad de la región patagónica, suprimía el pago de derechos aduaneros a las
importaciones que ingresaran por puertos situados al sur de dicho paralelo. En realidad, este régimen
constituía una manera encubierta de quitar protección al sector industrial, y, de hecho, entraron por esa vía
numerosos productos que desplazaban del mercado a la producción local.
Los lineamentos monetarios del gobierno apuntaban a detener la expansión monetaria, a partir de una
reducción del gasto público. De esa manera se lograría la estabilización. De todas formas, a poco andar,
comenzaron a encenderse luces rojas en los sectores considerados prioritarios, es decir, en la balanza de
pagos y en el control de la inflación.
La política cambiaria había sido encarada en la creencia de que la oferta y la demanda de divisas
alcanzarían en breve plazo su punto de equilibrio con un creciente nivel de actividad económica. Por el
lado de la oferta, las autoridades económicas pensaron que la producción agrícola aumentaría incentivada
ante precios más ventajosos. Otros agravantes fueron el escaso monto de entradas de capital extranjero,
después de la ayuda especial recibida en 1956, debido a la cautelosa política adoptada con respecto a la
inversión privada. A ello contribuyeron la cancelación de las negociaciones con la California Argentina de
Petróleo y el largo tiempo requerido para negociar nuevos préstamos extranjeros.
Al eliminarse el control de importaciones se incrementó notoriamente la demanda de divisas, reprimida
durante varios años. De este modo, la importación de automotores registró un alto crecimiento, dado que
se permitió pagarlos al tipo de cambio libre, aunque con recargos variables según la clase de vehículo. En
el ámbito interno, el gobierno intentó promover la expansión económica con estabilidad, pero debió ceder

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frente a la lucha por la distribución del ingreso. El error de cálculo con respecto al impacto de la
devaluación sobre precios, la reapertura de la puja en la distribución del ingreso y la imposibilidad de
controlar eficazmente el gasto público y la expansión monetaria empujaron de manera progresiva a la tasa
de inflación hacia arriba. Por eso, en setiembre de 1957, bajo la conducción económica de Krieger Vasena,
se impulsó una política mucho más ortodoxa, decretándose el congelamiento de los salarios hasta marzo
del año siguiente, al tiempo que la política monetaria se hizo restrictiva, disminuyendo sensiblemente la
expansión del circulante y reduciendo la cantidad de moneda en relación con la evolución de los precios.
La política económica aplicada durante este período produjo una retracción relativa del consumo, con
tasas anuales que, aunque mayores que en la etapa de crisis de mediados de los 50, fueron más reducidas
que las de los primeros años de los gobiernos peronistas y que las que caracterizarían la década del 60’ a
excepción de la recesión de 1962-1963. Las exportaciones crecieron entre 1955 y 1957. De allí que, si las
metas eran reducir la inflación y el problema de balance de pagos heredados del “caótico” peronismo, los
resultados mostraban que el “orden” liberal conducía a un agravamiento notable de la situación
económica. Esto no podía sorprender desde el momento en que los cañones apuntaban a morigerar las
manifestaciones de la crisis y no a remover las deficiencias estructurales que bloqueaban el avance del
desarrollo económico.

5.6.3 El desarrollismo.
El grupo comenzó a avanzar en un diagnóstico que caracterizaba a la Argentina como un país
subdesarrollado y desintegrado al que, por ende, había que desarrollar e integrar. De allí recibió la
denominación de “desarrollista”. Las estructuras económicas del país no permitían una alta tasa de
acumulación de capital, que se agravaba por el constante deterioro de los términos del intercambio (DTI),
originado en el bajo valor agregado de las exportaciones frente a las importaciones con un valor agregado
creciente y por el manejo discrecional de los precios por parte de los monopolios. La creciente
transferencia de valor por medio del DTI era signada como la causa de la inflación y del persistente déficit
comercial que afectaban a la Argentina, y no podían ser derrotados, entonces, sino por medio de una
política de desarrollo. Para el desarrollismo, el crecimiento industrial de las últimas décadas había
contribuido a agravar el problema. Dado que su epicentro se encontraba en las industrias livianas,
remarcaba la necesidad de importar bienes de capital, insumos intermedios y combustibles. Si bien la
industrialización era vista como la solución del problema del subdesarrollo, e, incluso, del estancamiento
agrícola, originado en la baja disponibilidad de bienes de capital y de agroquímicos que el país no
producía.
Este planteo llevaba a tres conceptos fundamentales del programa de política económica. El primero se
nutría de una crítica frontal del liberalismo económica como camino para el desarrollo. Por eso, el Estado
debía intervenir de manera firma, basado en el principio de la eficacia, fijando las prioridades en relación
con los sectores a desarrollar y estableciendo un conjunto de estímulos, tales como una fuerte protección
arancelaria, un régimen de promoción industrial que combinara una política tributaria favorable con el
aporte crediticio necesario y el estímulo a la generación de tecnologías aplicadas e involucrarse de manera
personal en aquellos campos en los que el sector privado no pudiese ofrecer una respuesta totalmente
satisfactoria.
El segundo concepto era la necesidad de imprimirle al programa de desarrollo un ritmo acelerado. Dado
que, la brecha con los países desarrollados tendía a crecer y agravar las dificultades estructurales. En
tercer lugar, la aplicación de una política de desarrollo a “marcha forzada” podía realizarse de dos
maneras. La primera consistía en potenciar la acumulación de las empresas locales con una drástica
redistribución regresiva del ingreso. La segunda, recurrir masivamente al capital extranjero. La primera
entrañaba tres problemas graves. El primer término, puesto que el subdesarrollo devenía de la baja
acumulación y de las dificultades en la generación local de tecnología, tal política podría resultar
insuficiente. Segundo, la contracción del consumo podía desencadenar una crisis de sobreproducción.

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Tercero, la disminución sustancial del nivel de vida causada por una redistribución del ingreso generaría
tensiones sociales gravísimas. La oposición no era “capitales extranjeros versus capitales nacionales”, sino
“capitales transformadores de la estructura productiva versus capitales que conservaran la condición de
subdesarrollo”.
El triunfo electoral de febrero de 1958 y la asunción de Frondizi como presidente de la República fueron
la oportunidad de poner en marcha el plan trazado. Al iniciar el gobierno, Frondizi no sólo encontraba una
economía con graves problemas estructuralistas, sino también con una coyuntura complicada. El comercio
exterior había arrojado un cuantioso déficit; las reservas del BCRA se había reducido. Ese panorama
presagiaba una virtual cesación de pagos a corto plazo y serías dificultades para importar. Frondizi
reconocía estos condicionamientos en su mensaje inaugural, pero remarcaba que era “aumentando la
producción como habremos de lograr el equilibrio y obtener una moneda de valor relativamente estable”.
El mensaje presidencial proponía revisar el sistema impositivo y encauzar el ahorro nacional hacia la
inversión productiva.
Los primeros movimientos del gobierno apuntaron a resolver algunos problemas sociales, mientras se
buscaba cerrar una serie de acuerdos para avanzar sobre cuestiones más acuciantes referentes al aparato
productivo. Así se dictó la Ley de Asociaciones Profesionales, que reconocía solo al mayor gremio de
cada rama de actividad, se le devolvió la personería jurídica a la CGE, se sancionó el Estatuto del
Docente, y se decretó un aumento de emergencia de los salarios. Es que los aumentos salariales
concedidos por la Revolución Libertadora había favorecido fundamentalmente a las categorías más altas
de los trabajadores, provocando una redistribución regresiva del ingreso de los mismos. De acuerdo con la
concepción teórica del desarrollismo, la industria clave por excelencia era la siderurgia. Otra de las
actividades importantísimas era la explotación de petróleo. Sin embargo, avanzar en la extracción local no
parecía una tarea fácil. El país no disponía de los recursos y los equipos suficientes como para incrementar
sustancialmente la producción en el corto plazo.
La falta de recursos podía superarse recurriendo al capital extranjero. Pero allí también se enfrentaba
Frondizi a una situación conflictiva. Siendo líder de la oposición al peronismo, en 1954 había atacado
durante el contrato que Perón pretendía firmar con Standard Oil, explayando sus ideas en el extenso libro
Petróleo y Política, en el que impugnaba recurrir al capital extranjero para la explotación de hidrocarburos.
Sin embargo, ya durante la campaña electoral comenzó a modificar su punto de vista, hasta proclamar que
sin la ayuda de inversiones foráneas sería imposible resolver el problema petrolero, posición que le
granjeó la antipatía de amplios sectores de la izquierda y la derecha nacionalista, así como el alejamiento
de numerosos adeptos.
La llamada “batalla del petróleo” comenzó con la nacionalización de las reservas de hidrocarburos y la
renegociación de los contratos de importación firmados por la Revolución Libertadora, logrando una
rebaja de 5 dólares por metro cúbico. En ese momento, Frigerio emprendió una gira por el exterior con el
objetivo de atraer capitales que invirtieran en la extracción de petróleo en la Argentina, con la limitación
de que el producto sería entregado en su totalidad a YPF y que las empresas cobrarían su trabajo en dinero
y no en petróleo. La concreción de estos contratos produjo una áspera discusión, en la que se tildaba al
gobierno de “entreguista” y “vendepatria”, cuestionando los aspectos de forma, como de fondo.
También se criticaron diversos aspectos técnico-económicos, tales como un supuesto sobreprecio del
petróleo, tanto frente al costo de YPF como con respecto a los valores internacionales del crudo, la
eximición del pago de impuestos a las empresas contratistas o la asignación de las mejores áreas a dichas
empresas. Se sostuvo además que las condiciones de los contratos acabarían por llevar a YPF a un ahogo
comercial y financiero. El gremio de petroleros por su parte, también se incorporó a la cerrada oposición a
los contratos, manifestada en una huelga y en una postura intransigente.
Desde el punto de vista político, la “batalla del petróleo” tuvo serias consecuencias para el gobierno, pues
comenzó a socavar las bases del acuerdo con el peronismo. Las huelgas, la declaración del estado de sitio
y la posterior aplicación del plan Conintes, diseñado durante el gobierno de Perón para reprimir estados de

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conmoción interna, llevaron a un progresivo enfrentamiento entre ambas fuerzas políticas, cuya alianza
había permitido a Frondizi llegar a la presidencia. En estas condiciones, la posición del peronismo y de los
sindicatos también se debilitaba, como lo entendía numerosos dirigentes gremiales, agudizando los
conflictos internos en las agrupaciones sindicales. La ruptura de la alianza amenazaba seriamente la
política del gobierno frenando el ritmo que se le quería imprimir al programa de desarrollo. Sin embargo,
Frondizi no dio marcha atrás en la política petrolera y pronto comenzaron allegar las inversiones.
El énfasis del gobierno en este sentido se debió a que la época en que le tocó actuar al desarrollismo se
caracterizó por la posición casi excluyente del petróleo como fuente generadora de energía. Por eso, se
comprende que la superación de la crisis energética y el autoabastecimiento petrolero constituyeran dos
objetivos asociados. Con algo menos de impulso, en junio de 1958 se lanzó también la “batalla del acero”.
La postergación de la decisión se debía a que la principal prioridad había sido fijada en el petróleo y a que
el sector siderúrgico no había sido tan desatendido en el pasado como el petróleo. La Ley Savio,
proyectaba una importante planta en San Nicolás, que, a pesar de las dilaciones, estaba ya a punto de ser
puesta en pleno funcionamiento.
Sin embargo, en 1960, el mismo Frondizi hacía una autocrítica en la cual destacaba que la producción de
acero continuaba siendo escasa en relación con el consumo, resaltando que la importación de hierro y sus
artefactos, maquinarias y vehículos insumía el 50% de las importaciones. La falta de acero nacional
restaba divisas para la importación de bienes esenciales, retardando el reequipamiento industrial, la
tecnificación del campo y la reposición del sistema de transporte. Los proyectos, reactivados a partir de
1960, incluían la ampliación de las plantas instaladas y la creación de nuevas, con el objetivo de alcanzar
en breve una producción de 4 millones de toneladas de acero. Recién en 1961 se encontró Frondizi con la
coyuntura política adecuada como para aceptar una renuncia que el ministro no había presentado,
motivada precisamente por esa cuestión, y reimpulsar sus proyectos sobre el acero.
El lanzamiento de la política de desarrollo llevó en los primeros meses de gobierno a una expansión del
gasto público y de la moneda circulante. Los aumentos de salarios, mientras tanto, reavivaron la puja por
la distribución del ingreso, que se exacerbaba con la creciente conflictividad en el plano social. Dada la
situación en diciembre de 1958, Frondizi anunció un severo Plan de Estabilización y Desarrollo, que
abarcaba distintas medidas y que estaba condicionado a un acuerdo con el FMI. La primera era la
unificación y liberación del tipo de cambio, que se fijaría por el juego de la oferta y la demanda. En los
hechos esto suponía una fuerte devaluación. Además, se restringía el crédito, encauzándolo enérgicamente
hacia las actividades productivas. Los precios se liberaban también, estableciéndose sólo precios máximos
para un conjunto de bienes de primera necesidad.
Otro capítulo importante estaba constituido por la intención de realizar una profunda reestructuración y
racionalización del aparato burocrático del Estado, mediante la reducción tanto del déficit de la
administración como del de las empresas públicas. Se congelaban las vacantes y los salarios, se promovía
el retiro voluntario de empleados, se reducía el plan de obras públicas y se incrementaban los impuestos
internos. En materia de precios, el plan provocó en lo inmediato un súbito incremento de la tasa de
inflación, que en 1959 llegó por primera vez a los tres dígitos. Durante los años 60 y 61, con el
restablecimiento de políticas expansivas se reactivó la economía, mientras descendía la tasa de inflación a
dos dígitos. La disminución de la inflación permitió mejorar la recaudación fiscal, pero, además la
cobertura de los gastos públicos era apoyada por un mayor acceso al crédito y por el diferimiento de
determinados pagos.
Mientras tanto, el ritmo de inversión crecía, al sumarse un conjunto importante de estímulos. En primer
lugar, la devaluación y la elevación de los aranceles constituían una fuerte protección frente a la
competencia externa. En segundo término, la reducción de la participación de los trabajadores en la
distribución del ingreso fortalecía la acumulación de capital, incrementando las tasas de ganancia y
mejorando las expectativas futuras de la inversión productiva. En tercer lugar, independientemente de las
condiciones de mercado, las negociaciones en el exterior había servido para comprometer a diversas

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empresas a realizar inversiones en el país. Las nuevas inversiones empezaron a materializarse en


progresivos aumentos de la producción y de la productividad que, a su vez, permitieron descomprimir la
situación social con incrementos salariales.
Sin embargo, a medida que el programa avanzaba, se desnudaban diversos problemas que, dado el tipo de
crecimiento promovido, no podía resolverse en el corto plazo. El primero era el de la desocupación y el de
las condiciones de vida de la población por la caída de los salarios reales. El segundo problema se
relacionaba con el sector externo. Aun cuando “la batalla del petróleo” se había convertido en prioritaria,
no se la quería encuadrar en un modelo típico de sustitución de importaciones. Por el contrario se asumía
que un plan de desarrollo tendría que soportar durante un tiempo más o menos prolongado un relevante
déficit comercial. Solo paulatinamente comenzaría a crecer los saldos exportables del sector industrial, a
medida que las fuerzas productivas se expandieran.
Las importaciones siguieron mostrando en estos años un comportamiento cuantitativo similar del pasado.
En los momentos de crecimiento económico, la demanda de bienes de capital e insumos provocaba que las
compras de bienes acompañaran a la producción. De todas maneras, el cuadro precedente muestra que, en
líneas generales, los déficit comerciales casi permanentes del gobierno desarrollista eran cubiertos por
ingresos de capitales de corto y largo plazo, provenientes en lo fundamental de movimientos privados,
pero también de créditos de instituciones bancarias y organismos internacionales. La alta conflictividad
política afectó el ingreso de capitales de largo plazo. Tanto las inversiones directas como los préstamos del
exterior se contrajeron marcadamente, obligando al gobierno a reducir empréstitos de corto plazo que
permitían mantener el rito de crecimiento, pero a costa de enfrentar poco después una posible turbulencia
en el mercado cambiario.
Por último, las dificultades económicas impulsaron el relanzamiento del proceso de racionalización
administrativa, que condujo a un nuevo enfrentamiento con el sector sindical. La reforma administrativa
había sido postergada durante el período en que Alzogaray encabezó el Ministerio de Economía, pero fue
finalmente encarada con la llegada de Roberto Aleman a dicha cartera. La racionalización consistía en una
remodelación de la red ferroviaria, con supresión de varios ramales, la privatización de diversas empresas
y la reducción del personal estatal, proyecto que encontró una enconada resistencia por parte de la central
obrera y los gremios afectados, quienes lanzaron un plan de lucha con huelgas periódicas que se
prolongaron, con intervalos, desde mediados de mayo hasta fin de año, en el que tampoco faltaron actos
de violencia, como apedreo e incendio de trenes y detonaciones de explosivos. En conclusión, a mediados
de diciembre, se logró un acercamiento de las partes, resolviéndose el conflicto.

5.6.4. El retorno a la ortodoxia.


El derrocamiento de Frondizi significó también el abandono de los lineamientos que el desarrollismo
había impuesto en materia de política económica y el retorno a la función pública del grupo liberal, de
cuyas vertientes surgieron los cinco ministros que se sucedieron en el lapso de pocos meses. Desde los
últimos meses del gobierno de Frondizi, el país se encontraba con crecientes tensiones en el frente
externo. La reaparición del déficit comercial y la disminución del ingreso de capitales provocaban una
fuerte presión sobre el mercado de divisas, lo que llevó al Banco Central a perder reservas de moneda
extranjera en pos de mantener la paridad cambiaria.
En este marco, la vuelta de Federico Pinedo, 6 de Abril de 1962, al frente de la gestión provocó un brusco
golpe de timo en la conducción de la economía argentina. La principal medida que adoptó fue la liberación
del mercado cambiario y el retiro del Banco Central de la operatoria, tratando de proteger las divisas. Las
consecuencias no hicieron esperar. La devaluación provocó un aumento del precio de los bienes
comercializables con el exterior en relación con los no comercializables. Esto supuso un encarecimiento
de los insumos importados y de los productos exportables que, para el caso argentino, son los de origen
agropecuario. Por eso, representó un aumento del costo de producción para las firmas que utilizaban

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dichos insumos y una disminución del poder adquisitivo de los salarios, lo cual debilitó la capacidad de
consumo y redujo la demanda efectiva.
Ni la devaluación ni las medidas que la acompañaron tuvieron éxito, y, por el contrario produjeron efectos
opuestos a los esperados. En los años previos, el sector privado y el público había contraído importantes
deudas con el exterior. La devaluación aumentaba el peso del endeudamiento en relación con los ingresos.
De allí que muchas empresas no pudieran hacer frente a sus compromisos, y marcharon indefectiblemente
hacia la quiebra.
Las teorías ortodoxas que inspiran a las corriente liberales son partidarias de un estricto control de las
cuentas del Estado, sobre todo en tiempos de crisis. La financiación del gasto por medio de emisión
monetaria es condenada por el supuesto impacto inflacionario de la expansión del circulante. Así, la
política monetaria y fiscal tuvo serias consecuencias sobre el aparto productivo. La contracción de la
demanda agravaba la recesión. La política monetaria restrictiva, por su parte, provocaba un aumento de las
tasas de interés que incrementaba los costos y disuadía el emprendimiento de nuevas inversiones
productivas, sin que ello pudiese detener la inflación, originada en la devaluación y no en un exceso de
oferta de dinero.
En noviembre de 1962, el ministro Alzogaray, convocó a las entidades empresarias con el objetivo de
crear un Consejo Económico y Social, buscando un respaldo a su política económica. Sin embargo, sólo
logró un rechazo unánime que precipitó su renuncia. La crisis alcanzaba por igual a casi todos los actores
económicos, entre ellos, a los sectores empresarios. Por eso, la renuncia de Alzogaray representó sólo el
inicio de un transición hasta la asunción de un nuevo gobierno electo encabezado por Arturo Illia.

5.6.5 La economía radical.


La nueva administración mostró desde el comienzo una perspectiva económica que la alejaba del
desarrollismo y se caracterizaba por un marcado gradualismo. El radicalismo del pueblo apuntaba más a la
expansión global de la actividad económica que a focalizar la dinámica del crecimiento en determinadas
actividades consideradas prioritarias. Por ende, se pretendía alentar un crecimiento más equilibrado que el
desarrollo de ciertos sectores específicos. Sobre esta base doctrinaria, el primer ministro de Economía de
Illia, Eugenio Blanco planteaba la existencia de dos horizontes temporales diferenciados. En el corto plazo
debía apuntarse a una reactivación de la coyuntura, para buscar en el largo plazo un sendero de
crecimiento sostenido a partir de una utilización más eficiente de los recursos y una mayor estabilidad.
Las características de la recesión permitían una rápida reactivación por medio del aumento de la demanda
a partir de políticas de corte keynesiano. La expansión monetaria posibilitaba un descenso de las tasas de
interés, fortaleciendo la demanda de inversión. En este marco, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA
permitió al gobierno incrementar los recursos monetarios disponibles para la concesión de créditos al
sector privado, lo que se complementaba con líneas de crédito especiales para la reactivación industrial, la
capitalización del agro y la construcción de viviendas por medio intermedio del Banco Nación,
financiadas tanto con recursos propios como con una línea de crédito del Banco Interamericano de
Desarrollo.
En primer lugar, se estableció un salario mínimo, vital y móvil, que fijaba un piso para los sueldos más
bajos de la escala. Simultáneamente, se operó sobre un conjunto de precios que afectaban la canasta
familiar. Así, se mantuvieron congeladas las tarifas públicas y se fijaron precios máximos para un conjunto
de bienes de consumo esenciales. De esta forma, se produjo una redistribución progresiva del ingreso. Los
múltiples estímulos al crecimiento de la demanda, en un contexto de alto desempleo tanto del trabajo
como de las maquinarias instaladas posibilitaron una rápida inversión de las tendencias coyunturales, que
pronto mostraron una incipiente reactivación. A pesar de la política monetaria restrictiva, el gobierno de
Guido no había podido lograr la ansiada estabilidad, mientras que la política expansiva de Illia no provocó

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un estallido inflacionario, sino por el contrario, una ligera disminución en 1964, aunque el índice volvió a
incrementarse en los años siguientes.
Mientras tanto, el déficit fiscal, que parecía incontenible durante el gobierno de Guido, se redujo
significativamente durante el mandato de su sucesor. Una economía en expansión trae aparejada la
posibilidad de recaudar más impuestos sin subir sus tasas y cubrir mejor el gasto público, incluso si éste
también creciera. La UCRP se había opuesto en forma frontal a la firma de los contratos petroleros y se
había comprometido a anularlos en un eventual acceso al poder, cosa que en efecto llevó a cabo. Las
consecuencias de este hecho fueron tan controvertidas como la misma firma de los contratos, ya que
obligó al Estado a compensar a las empresas con fuertes indemnizaciones y provocó un estancamiento de
la producción en un volver a cubrir la brecha con importaciones de hidrocarburos. Luego de la anulación
de los contratos petroleros, se promovió una investigación parlamentaria para analizar la posible comisión
de ilícitos en el momento de la firma de aquellos acuerdos.
Otro tema urticante fue el establecimiento de regulaciones en el mercado farmacéutico. En el marco de
una áspera disputa con los laboratorios trasnacionales, quienes no vacilaron en recurrir al lobby de los
gobiernos de sus países de origen, Illia promovió la sanción de una ley (conocida como “Ley Oñativia”)
en la que se congelaban los precios, se limitaban los fondos que cada laboratorio podía utilizar para
campañas publicitarias y se reducía la cantidad de muestras gratuitas a entregar. En materia comercial, el
radicalismo trató de mantener el superávit operando simultáneamente sobre las exportaciones y las
importaciones. Una herramienta crucial para alcanzar este objetivo fue el nuevo esquema cambiario, que
procuraba evitar la habitual revaluación del peso en la etapa de expansión y la necesidad de
macrodevaluaciones en el punto de inflexión de la coyuntura. Además, para impedir la especulación, se
ordenaba que las divisas ingresadas por exportaciones debía liquidarse en el plazo de diez días. Mientras
tanto, se procedía a efectuar un control estricto de las importaciones, suspendiendo el financiamiento para
algunas de ellas, restringiendo otras y estimulando a las industrias que utilizaran una mayor proporción de
insumos locales con un acceso más favorable al crédito.
De esa forma, las importaciones lograron mantenerse bajo control y su crecimiento no fue explosivo a
pesar de la intensa reactivación. Sin embargo, lo que contribuyó de manera determinante a conseguir
sostener la balanza comercial superávit aria fue el gran incremento de las exportaciones. Esos cambios en
el aparato productivo sumados a un manejo más ordenado del sector externo le posibilitaron entonces al
radicalismo lograr un superávit comercial enmarcado en un proceso de crecimiento, objetivo que poco
tiempo antes parecía utópico. La estrategia no apuntaba a lograr un acuerdo con aquel organismo para
obtener un crédito Stand By, dado que imponía condiciones demasiado duras para lo que Illia estaba
dispuesto a aceptar: una liberalización de la entrada y salida de capitales, una fuerte devaluación del peso
y un brusca disminución de la emisión monetaria. Se buscó más bien una aprobación pública del programa
económico por parte del Fondo, que permitió negociar luego directamente con las instituciones crediticias
privadas la refinanciación de las deudas pendientes.
El Plan Nacional de Desarrollo pretendía abordar los problemas del largo plazo una vez que se hubiesen
superado los acuciantes desequilibrios coyunturales. Su elaboración había sido confiada al Consejo
Nacional de Desarrollo (CONADE) que contó con la colaboración de la CEPAL y de numerosos y
prestigiosos economistas del exterior. Al fallecer en 1964 el ministro Blanco, y sucederle Juan Carlos
Pugliese, se presionó para que se acelerara la concepción del Plan. Este consistía en un proyecto de
crecimiento equilibrado, en el que el sector privado jugaba el rol principal. El Estado tendría una función
principalmente orientadora y contribuiría con la ejecución de un conjunto de obras de infraestructura
necesario para el desenvolvimiento de las actividades privadas, que sería como por líneas de crédito
externo, a las que se recurriría de manera moderada para financiar las importaciones previstas.

5.7 Población y condiciones de vida.

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5.7.1 Población y movimientos migratorios


En lo que se refiere al crecimiento de la población debido a los movimientos migratorios externos, se
observó una acentuación de su tendencia declinante a partir de 1950. En el período intercensal 1960-1970,
la presencia de inmigrantes dentro de la población total experimentó una disminución notable. Por el
contrario, las corrientes migratorias internas durante este período se intensificaron. Los principales flujos
migratorios provinieron de la región pampeana, aunque se volvieron más significativos los
desplazamientos desde el Noroeste y el Nordeste.
Los flujos migratorio desde los países limítrofes estuvieron condicionados por factores de expulsión y de
atracción. Los excedentes de mano de obrar rural, la instabilidad sociopolítica y la falta de oportunidades
constituyeron algunos de los motivos de expulsión que operaron en esos países. En este caso, los años de
recesión económica en la Argentina estuvieron acompañados por una caída sustantiva de los saldos
inmigratorios. Históricamente, la migración limítrofe contribuyó en forma positiva a paliar los déficit de
mano de obra no calificada del mercado laboral argentino. Así, proveyó mano de obra para el trabajo
agrícola. Diversos factores impactaron sobre estos migrantes. Las crisis de la economías agrícolas en la
década del 60’, la reestructuración de los mercados de trabajo regionales relacionada con el creciente
avance de la agroindustria: la incorporación de tecnologías ahorradoras de mano de obra, la sustitución de
cultivos y las frecuentes crisis de sobreproducción incentivaron la migración hacia áreas urbanas hasta
mediados de la década del 70’. Siguiendo los mismos patrones migratorios de la población nativa.

5.7.2 Condiciones de Vida.


Durante la dictadura militar que sucedió al derrocado gobierno peronista, la distribución del ingreso fue
desfavorable para los asalariados, aunque aumentaron la producción, el empleo y la productividad. Las
adversas condiciones en que debió desempeñarse el movimiento sindical determinaron que las presiones
por el mejoramiento de los salarios sólo encontraran una respuesta parcial por parte del gobierno Aun así,
a pesar de que los asalariados comenzaron a reducir su participación en el ingreso, el aumento del
producto, por un lado, y la presión sindical, por otro, permitieron un momentáneo incremento del salario
real en 1956 con respecto a 1955. Durante la década del 60’ se afirmó asimismo una tendencia, perceptible
desde 1943 que marcaba una disminución del gasto básico en los consumos de los obreros industriales del
Gran Buenos Aires. Esta evolución fue acompañada de un incremento del consumo “excedente”.
También, en cuanto a la situación habitacional urbana, otro indicador del nivel de vida, se constató un
progresivo deterioro en la misma década. A despecho de la reorientación de los recursos públicos hacia ese
sector, ese deterioro perjudicó, comparativamente, a la población de menores ingresos en un momento en
que las migraciones internas a las grandes ciudades había originado una mayor demanda de vivencias
populares. Ante esta situación, una de las soluciones adoptadas por los migrantes fue la construcción de
alojamientos en terrenos generalmente pertenecientes al Estado. La precariedad de las condiciones de
habitabilidad de estos agrupamientos determinó que se las denominara “villa miseria”.
Los datos enunciados ponían en evidencia la incapacidad del sistema para dar respuesta a las necesidades
básicas de los villeros. Gradualmente las expectativas de los habitantes de estos asentamientos
comenzaron a modificarse: lo que en el período anterior consideraban una situación de precariedad
transitoria ahora pasaba a evaluarse como una situación definitiva. Aun viviendo en la proximidad de la
ciudad, la vida urbana como tal se alejaba de sus posibilidades. Sólo podían acceder a algunos signos de
ella, como artefactos de hogar, medios de comunicación como la televisión y participar a través de una
inserción irregular en el mercado laboral, dado que la desocupación absoluta o encubierta constituía uno
de los problemas más graves con que se enfrentaban los villeros.

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5.8 Los problemas del sector industrial.

Tal vez como ningún otro sector, la industria reflejó en su evolución a lo largo de la década los avatares
del contexto en el que se desenvolvió. La inestabilidad en materia de política económica, que reflejaba, a
su vez, discrepancias profundas en la concepción de la dirección que debía tomar el proceso económico,
sometió al sector industrial a un continuo cambio de reglas, que condicionó su dirección y su capacidad de
desarrollo. Los profundos desequilibrios externos que provocaba la demanda de importaciones de insumos
para la industria y el estancamiento que empezaba a manifestarse llevaron a una revisión de las pautas
sobre las que se había basado el crecimiento en el pasado.
La Revolución Libertadora contribuyó de manera indirecta a generar una nueva dinámica. La
redistribución regresiva del ingreso permitió un descenso de los costos, pero el centro de atención se
encontraba en la superación del déficit comercial por medio de la expansión de las exportaciones
agropecuarias, con lo cual los problemas industriales pasaban a un segundo plano y se veían agravados por
la evolución desfavorable de los precios relativos y por medidas específicas, como los cortes programados
en el suministro de energía eléctrica, que afectaban especialmente a aquellas industrias que tenían un
proceso de producción continuo.
Según los desarrollistas, no podía producirse un desarrollo industrial espontáneo, ya que los costos
iniciales de nuevos emprendimientos, la necesidad de una etapa de aprendizaje y los intereses vinculados a
la importación de esos bienes frustraban dicho proceso, conclusión que podía extraerse también de un
análisis de la historia de la industria argentina. Por eso, se instrumentó un conjunto de herramientas entre
las que sobresalieron el establecimiento de altos aranceles aduaneros y la sanción de una ley de promoción
industrial que apuntaban a la protección de la producción industrial local frente a la competencia de las
importaciones y al estímulo de las exportaciones de origen industrial. A partir de 1964, en concordancia
con la política más reticente frente al capital extranjero practicada por Illia, el ingreso de inversiones
disminuyó de manera notable, mientras las salidas en concepto de remisión de utilidades e intereses
crecieron hasta superar cuantitativamente el flujo de inversiones. Sin embargo, el cambio más relevante se
produjo en la composición morfológica de la producción. A partir de 1958, los sectores que había liderado
el crecimiento en el pasado sufrieron un estancamiento relativo, mientras que la producción de insumos
intermedios y bienes de consumo durables adquirió un gran dinamismo, destacándose los complejos
petroquímico y metalúrgico y especialmente el sector automotor.
La expansión automotriz de finales de la década del 50 y principios de los 60 revelaría entonces un fuerte
componente de desequilibrio y búsqueda de rentas oligopólicas por parte de distintos grupos empresarios
y la incapacidad del Estado nacional de arbitrar entre ellos en función de algún modelo de conveniencia
social
Si bien la política económica tuvo una notable incidencia en la recuperación, no sólo a ella se debía el
renovado impuso industrial. Durante la etapa desarrollista se había concretado un fuerte proceso de
inversiones que comenzaban a madurar desde dos puntos de vista. En primer lugar, recién ahora muchas
de las empresas instaladas estaban en condiciones de utilizar toda su capacidad productiva. En este sentido
las políticas contractivas de Guido había retrasado la expansión y las nuevas condiciones generaban una
demanda acorde con esa nueva capacidad de producción. En segundo lugar, se observó también una
maduración de tipo cualitativo que apuntaba a una mayor eficiencia tanto de las nuevas empresas como
del sector industrial en su conjunto.
La mayor eficiencia consolidaba la competitividad del sector industrial, lo que permitió una mejor
posición para enfrentar la competencia externa aun en el marco de las sucesivas disminuciones de la
protección arancelaria que se realizarían sobre todo a partir de la segunda mitad de la década del 60’. Una
corriente sostenía que la necesidad de estimular este tipo de exportaciones se relacionaba con el
requerimiento de generar divisas para evitar los explosivos déficit cíclicos de balanza comercial que se

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producían en los momentos de crecimiento y que culminaban provocando un período de estancamiento.


Otra vertiente, en cambio, situaba la necesidad de promover las exportaciones industriales en el tamaño
reducido del mercado argentina, que impedía el aprovechamiento pleno de economías de escala y
conducía a una marcada ineficiencia y a costos adicionales para adaptar procesos tecnoproductivos a una
escala menor que aquella para la que habían sido concebidos.
A pesar de las adversas condiciones estructurales para un incipiente proceso exportador, se ha afirmado
que la maduración que muestra la industria argentina a partir del inicio de la administración de Illia se
refleja en diferentes indicadores, como el incremento de la exportación de manufacturas de origen
industrial, destacándose la exportación de automóviles y un fuerte avance en las ventas externas de
máquina herramientas, de equipamiento agrícola y de biene3s de capital para la industria alimenticia.

5.9 Los ciclos económicos

5.9.1 Explicación de los ciclos económicos durante el proceso de industrialización:


En la posguerra se estaba en pleno proceso de industrialización por sustitución de importaciones y
adquiere diferencias con el modelo agroexportador, que se traducen en crisis crónicas de la balanza de
pagos a través de los ciclos conocidos como stop and go. En la fase ascendente del ciclo, subieron las
importaciones, ante el aumento de la producción industrial por las necesidades de compras de bienes de
capital e insumos y disminuyeron las exportaciones por la mayor demanda de bienes de consumo
originada por las subas en salario real y el nivel de ingresos. La llegada de la crisis es producida por el
déficit del balance comercial y el agotamiento de divisas en el BCRA, lo que llevó a devaluar el peso y a
tomar políticas monetarias y restrictivas. La devaluación provocó una suba en los precios del agro
(exportables) gracias al nuevo tipo de cambio y a los precios de los insumos importados para la industria.
Los cambios generan transferencia de recursos lo que provoca una caída de la demanda global, afectando
al sector industrial.
La disminución de la demanda global reduce la actividad industrial y el monto de las inversiones
perjudicado por las altas tasas de interés y restricciones crediticias lo que origina una caída en las
importaciones para equilibrar la balanza de pagos. La reducción en la demanda interna de productos del
agro, como consecuencia de la caída de los ingresos genera una suba de los saldos exportables. Dejando
las condiciones para una nueva etapa de crecimiento. Un factor clave fue la inserción del capital extranjero
en la economía argentina y en la deuda externa. Las entidades transnacionales tenían ganancias
extraordinarias en las épocas ascendentes y no sufrían mucho en las épocas descendentes. Pero sus
objetivos no estaban dados al desarrollo de tecnologías o en la reinversión.

5.9.2 Políticas de ajuste y procesos inflacionarios:


Las crisis impulsaban la introducción de un plan de ajuste con medidas que intentaban modificar el
comportamiento de las cuentas macroeconómicas, una devaluación para equilibrar el sector externo y
reducir los salarios reales. Las medidas aceleraban la inflación y alteraba los precios relativos. Cuando los
precios llegaban a lo pretendido por las autoridades económicas se realizaban un congelamiento de precios
que cristalizaba la redistribución de ingresos. Esto iniciaba un sendero de expansión fomentado por el
incremento de la inversión pública y privada y el apoyo del exterior. Una vez que la etapa de crecimiento
se ponía en marcha comenzaban las presiones para frenar el incremento de los salarios y la recuperación
de los niveles de empleo dando origen a la primera recomposición de precios no pautada y al inicio de un
nuevo ciclo inflacionario. Se profundizaba el atraso del tipo de cambio provocando que los mercados
financieros tendiesen a reposicionarse en activos líquidos externos que terminaban forzando a una nueva
devaluación. La inflación creciente deterioraba las cuentas públicas y eran financiadas por la emisión
monetaria dando así a un retorno de la recesión. La principal razón de la declinación argentina luego de la
guerra no se da por el abandono al modelo agroexportador sino que se debe a la metodología de la política
económica condensada en los planes de ajuste.

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5.10 El fin del gobierno Radical:


Un factor importante en el golpe de Estado que derroco a ILLIA tuvo que ver la actitud del sector
empresarial industrial transnacionalizado. Debido a las malas intervenciones del Estado en la anulación de
los contratos petroleros, el proyecto de ley de medicamentos y la regulación de la industria automotriz.

Capitulo VI

Del tiempo económico a la crisis política (1966-1976)

6,1. El contexto internacional.

Entre 1960 y 1970, comenzó a percibirse en la economía del mundo una serie de transformaciones que
preanunciaban el inicio de una etapa de crisis. El orden de posguerra y sus instituciones, basadas en el
Estado de bienestar y en las políticas keynesianas, transitaron un período de crecientes cuestionamientos
ante el fuerte descenso de las tasas de crecimiento del producto y de la rentabilidad de las empresas.
Empezaron a manifestarse problemas en la producción, causantes de la ruptura de la “edad de oro del
capitalismo”.
Nuevos aumentos en la producción exigían crecientes volúmenes de capital per cápita, no compensados
por las subas de la productividad. Dicho comportamiento fue distinto al de la crisis de los años ’30, en la
cual la caída de los salarios y la desocupación creciente habían precipitado un derrumbe de la producción
y de los precios. Ahora, los aumentos de salarios y del gasto público permitían sostener la demanda, auque
no incrementarla. Las empresas elevaron sus precios para mantener las ganancias, pero este proceso
producía a su vez inflación. La nueva forma de manifestarse de la crisis fue entonces la “estanflación”, es
decir, el estancamiento con inflación, a diferencia de la recesión con delación de los años ’30.
Las causas de la crisis no se encontraban sólo del lado de la demanda, sino también en las características
propias de proceso de producción. Los problemas productivos afectaron de modo distinto a los diversos
países, los cuales sufrieron la aparición de la crisis dependiendo de la combinación de ésta con sus
problemas internos e internacionales de orden político y estratégico. Los países europeos y el Japón, luego
de una etapa de reconstrucción de posguerra, se habían convertido en competidores económicos de la
potencia norteamericana. Sin embargo, el proceso de crisis no produjo (a diferencia de la década del ’30),
una ruptura brusca y violenta dado que prácticamente no se interrumpieron los flujos internacionales de
mercancías y capitales. La crisis impulsó los primeros intentos de reestructuración, apuntando dos
cambios importantes:
 El quiebre del sistema fordista dio paso a nuevas formas de producción, como el toyotismo en el
Japón y la realización de la producción en tiempo “just in time”, para evitar la acumulación de stocks.
 El cambio en la estrategia del gran capital (etapa de expansión multinacional) en los países
periféricos entre los que se destacaron los del sudeste asiático, como Corea del Sur, Hong Kong y otros,
que contenía un proceso de industrialización en oposición a la “sustitución de importaciones” y consistía
en exportar productos manufacturados, basándose en las ventajas iniciales que ofrecían los bajos costos
laborales.

Varias cuestiones influyeron en estos desempeños, entre ellos la ayuda económica y militar y la
intervención de los Estados en la economía. La producción tendió a mundializarse por la expansión de las
actividades, con la instalación de filiales, que proporcionaban salarios más baratos y el aprovechamiento
de innovaciones tecnológicas, junto con los privilegios en la esfera política. En los países

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subdesarrollados, el crecimiento de comercio exterior constituyó un factor de impulso, aunque se redujo.


Entre 1958 y 1971 la participación de las naciones industriales occidentales en los intercambios
internacionales subió, mientras que la de los países del tercer mundo disminuyó en mayor proporción.
Uno de los rasgos se encontraba en el orden monetario creado en Bretton Woods, el cual se sustentaba en
el establecimiento de paridades fijas y en la contención de flujos de capitales especulativos a través de
mecanismos compensatorios para aquellos países que tuvieran desequilibrio en las cuentas corrientes de
sus balanzas de pagos. En casos necesarios, el FMI o el Banco Mundial proveían préstamos a naciones
con dificultades en el acceso a la moneda mundial (dólar). En 1960 comenzaron a presentarse las primeras
señales de alarma respecto de la continuidad de este sistema. El signo monetario de EE.UU. comenzó a
debilitarse, al tiempo que se registraban variaciones en las reservas, generando desconfianza en los
mercados internacionales y estableciendo las paridades reales entre los precios internos de EE.UU. y los
precios vigentes en el comercio internacional: comenzaba a producirse un desequilibrio. Se generó, desde
los EE.UU. una fuerte corriente de inversiones de compras y radicaciones en el exterior, a través de la
emisión de moneda norteamericana. En 1971, existía ya una acumulación de U$S 60.000 (eurodólares)
circulando dentro del mercado común europeo sin poder volver a los EE.UU., donde se había perdido gran
parte de las reservas.
Los países europeos buscaron desligarse del dólar intentando imponer sus respectivas monedas y dando
lugar a una expansión monetaria. El predominio del dólar se dio terreno a favor de algunas monedas
europeas. El desarrollo de un mercado libre de eurodólares y eurodinero, en el curso de los años ´ 60, dio
un fuerte impulso al movimiento internacional de capitales. Las empresas norteamericanas podían volcar
sus excedentes financieros en el mercado de eurodólares facilitando su expansión a escala mundial. Estos
capitales especulativos pusieron en cuestión al orden de Bretton Woods. Hubo ataques especulativos
contra la cotización de la libra esterlina, por lo que Londres se vio obligado a devaluar su moneda un 14
%. Esta devaluación generó grandes dudas acerca de la viabilidad de dicho sistema, por lo que el ataque a
gran escala contra el dólar fue inevitable.
Mientras tanto, los bancos centrales europeos depositaban sus reservas de dólares en el Banco de Pagos
Internacionales. Todos estos dólares hicieron crecer la liquidez internacional y alimentaron la
especulación contra el dólar en beneficio de otras monedas europeas. Eran necesarias drásticas
modificaciones en los tipos de cambio. En el final de la crisis monetaria (1971), aumentó la cotización del
marco y el precio del oro. Nixon, presidente de EE.UU., anunció en 1971 la suspensión de la
convertibilidad en oro, gravando además temporalmente a las importaciones (10%). Dicha supresión del
patrón oro – dólar, se debió a que el viejo sistema de Bretton Woods ya no se ajustaba a la economía
internacional actual; un solo país no podía ejercer de manera duradera el liderazgo económico.
En Diciembre de 1971 se alcanzó el “Acuerdo Monetario de Washington”, el cual eliminó el incremento
del 10% de las importaciones, elaborando también un proyecto de reforma global y multilateral de las
paridades monetarias, incluyendo una devaluación del dólar del 7.9% con respecto al oro. Dicho acuerdo
sancionó la implementación de un “patrón dólar”, transformando a la moneda norteamericana en la única
moneda central de reserva en el mundo.

6.1.2. Crisis del ’73 (petróleo)


En octubre de 1973 se inicio una crisis, originada cuando un grupo de países productores agrupados en la
Organización de Países exportadores de petróleo (OPEP) incrementó el precio del combustible. Su
consumo era vital, por lo que su encarecimiento generó una importante recesión en la mayoría de los
países industrializados. Dicha suba permitió a los países productores transferir capitales a las bancas
norteamericanas y europea. El considerable incremento de la deuda externa latinoamericana generaba la
crisis financiera de los `80.

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El shock petrolero de 1973 produjo un importante impacto en la estructura mundial de pagos y originó un
aumento en la demanda internacional de dólares, tendiendo a desaparecer la presión en su contra. A partir
de allí, los EE.UU. continuaron imponiendo las “reglas del juego” con más facilidad, en el campo
financiero internacional. La crisis fue la responsable de un período de gran intranquilidad para las
relaciones internacionales, lo que llevaría al cambio de paradigma tecnológico e industrial del capitalismo.
De manera anticipada a ese cambio, en 1972, se había constituido la ”Comisión Trilateral”, promovida por
el banquero D. Rockefeller e integrada por mas de 400 empresas norteamericanas, europeas y japonesas.
La C. Trilateral. realizó una evaluación proyectada en lo que sería la economía mundial de los sig. 20
años, en el cual los países se dividirían el trabajo en productores de materias primas, de manufacturas con
bajo valor agregado, y manufacturas sofisticadas. En este esquema, Argentina Sólo podía llegar al 2 nivel,
lejos de las economías industrializadas. Las perturbaciones en el mapa geopolítico fueron:
 EE.UU. debió soportar una erosión del poder político y militar por su conflicto con Vietnam;
cuando se retiraron de la región, Vietnam quedó unificada en un solo país, bajo la dirección de los
comunistas, siendo ésta la más importante derrota militar y política norteamericana del S XX.
 La URSS soportó cuestionamientos dentro del bloque comunista; comenzó un proceso de
fragmentación y disolución de su poder político mundial (Checoslovaquia, 1968, “primavera de Praga”,
que aspiraba a garantizar garantías individuales y colectivas, justicia social y una democracia más
amplia.).
 Francia: los estudiantes expresaron sus protestas en el llamado “mayo francés”, con planteos de
rechazo a la autoridad y a la jerarquía.
 Al impulso de la Rev. Cubana avanzaron los movimientos contestatarios y reformistas en A.
Latina, cuya principal manifestación fue el gob. del socialista Allende, en Chile, elegido
democráticamente en 1970 y derribado en 1973 por las FF.AA. encabezadas por A. Pinochet, con el apoyo
de los EE.UU.

6,2. Los militares y la “Revolución Argentina”: Onganía, Levingston, Lanusse.

El régimen emergente del golpe militar de Junio de 1966 se denominó “Revolución Argentina”. Los
militares consideraron que para solucionar la crisis de autoridad (1955-1966), debían abandonar el modelo
de intervención tutelar y participar directamente en los asuntos de gobierno. El documento más importante
de la Junta de Comandantes de las FFAA, “Estatuto de la Revolución Argentina” eliminaba la división
de poderes tal como estaba prescripta en la Constitución: los Poderes Ejecutivo y Legislativos se
concentraban en el presidente, quien nombraba gobernadores provinciales. Además, el documento no
fijaba límites temporales para los períodos presidenciales.
La Junta designó presidente al Gral. Juan Carlos Onganía. En un principio, el nuevo gobierno tuvo un
consenso mayoritario que involucraba a todas las clases sociales y a casi todas las corrientes políticas.
Luego de un breve período indefinido de respeto a las libertades constitucionales y escasa represión, se dio
paso a una política abiertamente dictatorial. Los objetivos de la revolución, transitarían por tres tiempos:
1-El tiempo económico: En él se buscaba destrabar el desarrollo industrial, facilitando la acumulación en
los sectores más modernos. Al disminuir los costos operativos, constituirían un aparato productivo más
eficiente.
2- El tiempo social: destinado a distribuir la riqueza acumulada en la etapa anterior, superando el
inevitable carácter regresivo de la misma, y eliminando los conflictos sociales.

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3- El tiempo político: permitiría la apertura a la participación de la sociedad en el marco de un sistema


institucional distinto al vigente desde 1966.
El ámbito universitario fue el primer frente de tormenta que puso al desnudo las intenciones
gubernamentales. Interpretando que la “politización” de las universidades constituía un terreno propicio
para la “infiltración marxista, el gobierno, eliminó la autonomía de esas casas de estudio. Como respuesta,
numerosos profesores de la UBA presentaron sus renuncias y se exiliaron. Los centros estudiantiles fueron
desalojados mediante la violencia, y la reacción de los jóvenes derivó en enfrentamientos con la policía:
Fac. Cs. Exactas, “noche de los bastones largos”, en la que fueron golpeados y arrestados alumnos y
profesores. El perfil ideológico era bifronte: antiliberal en lo político y liberal en lo económico. Para el
cumplimiento de dichos objetivos de política económica se acentuó el autoritarismo:
*se promulgaron distintas leyes de corte represivo que reglamentaban las atribuciones de los organismos
encargados de la seguridad nacional,
*se ampliaban las prerrogativas del Consejo Nacional del Estado (SIDE),
*se reprimían las actividades comunistas,
*se intervinieron los medios de comunicación,
*se restringió la libertad de prensa y otros...con el fin de prevenir las reacciones de los sectores que serían
víctimas del ajuste requerido por la “racionalización económica”.
Dichas reacciones, como huelgas por pérdidas de personal gremial de sus sindicatos, fueron severamente
reprimidas con el arresto de los delegados sindicales y el despido o sanción de trabajadores. Los
comerciantes y PyMEs, los funcionarios y empleados del sector público, los agricultores y grandes
productores rurales, padecieron las consecuencias de una política económica tendiente a favorecer la gran
industria y a las empresas extranjeras. En 1969, el deterioro del gobierno de Onganía alcanzó su punto
máximo; las calles pasaron a constituirse en el escenario de movimientos populares de protesta. Hubo
varias revoluciones, pero el gran estallido social tuvo lugar en Córdoba y se lo conoció como “el
Cordobazo”, con numerosos enfrentamientos callejeros. Recién el 3 de Junio la situación quedó bajo
control militar. Con dicha protesta, comenzó la cuenta regresiva para el régimen de Onganía, quien desde
el comienzo de su mandato, había tratado de apartar a las FF.AA. de toda participación en las decisiones
gubernamentales.
Varios factores convencieron a los jefes militares para deponer a Onganía: la extranjerización de la
economía argentina como resultado del programa económico y el rechazo que éste había recibido desde el
Cordobazo, las vagas perspectivas políticas de un gobierno que había pretendido soslayar a los partidos
tradicionales, la incorporación a las filas de la oposición de sectores rurales desplazados por los intereses
industriales y de las corporaciones transnacionales y la aparición en primera plana de la guerrilla (mayo
1973) a través del secuestro y posterior asesinato del ex presidente provisional Aramburu, por los
“Montoneros”(Firmenich), cuyo objetivo final era construir una sociedad socialista. Dicho suceso tuvo
una considerable repercusión pública, de organizaciones guerrilleras, como por ej. El Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP), (Santucho), el cual al contrario e los Montoneros, rechazaba concebir al
peronismo como un movimiento de “liberación nacional”. Las acciones guerrilleras contribuyeron a la
desestabilización política. Pero la acción del terrorismo de Estado o de organizaciones paramilitares, como
la Triple A, y el desencadenamiento del Golpe de Estado de 1976 terminaron por aniquilarlas.
Las FF.AA. no coincidieron con Onganía en acentuar la política represiva sin realizar cambios políticos
profundos, motivo que lo llevó a ser destituido de su mandato.
El Gral. Roberto M. Levingston fue designado presidente por la Junta de Comandantes. Su mandato
profundizó la revolución y replanteó la política económica. Levingston no logró superar el escepticismo
de la opinión pública frente a los cambios de dirigentes en el interior del régimen. Tampoco consiguió el
respaldo de los trabajadores ni de los sindicalistas. Un nuevo alzamiento popular en la ciudad de

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Córdoba-denominado el “viborazo”, decidió la suerte de Levingston, quien en 1971, debió renunciar. La


Junta de Comandantes resolvió conservar el poder y el Gral. Alejandro A. Lanusse asumió la primera
magistratura. Se había podido comprobar que no era posible gobernar sin legitimidad y sin el consenso de
las masas populares, por lo que Lanusse decidió reestablecer la actividad de los partidos políticos y
anunció la celebración de elecciones generales. Intentó subordinar el llamado a elecciones a la concreción
previa de un Gran Acuerdo Nacional (GAN) de todos los partidos políticos avalado por las FF.AA, para
garantizar una estabilidad que impulsara la candidatura del propio Lanusse.
Mientras tanto, las manifestaciones de protesta de los sectores medios y de los obreros se multiplicaron y
las acciones guerrilleras adquirieron mayor espectacularidad. En agosto de 1972, los guerrilleros
protagonizaron una espectacular fuga de la cárcel de Trelew (entre ellos Santucho). Amplios sectores
sociales veían en la retirada de los militares del poder la única garantía para restablecer el orden
institucional. Frente a este escenario, Perón apareció como el único político capaz de encauzar la rebelión
popular y pacificar los ánimos. El regreso del viejo líder pasó a constituirse en la alternativa para salvar al
país de la conmoción social. Perón no quiso negociar con los militares y a sumarse al GAN, por lo que
Lanusse lo desafió a regresar al país para no ser proscripto en las elecciones del ’73.

6,3 Movimiento obrero, partidos políticos y organizaciones empresariales en la “Revolución


Argentina”

6,3.1 El movimiento obrero


Las modificaciones de los regímenes de trabajo generaron la resistencia de los trabajadores. El gobierno
promulgó la Ley de Arbitraje Obligatorio, que facilitaba la concreción de despidos sin indemnizaciones.
En 1967, el ministro Krieger Vasena, suspendió por 2 años las convenciones colectivas de trabajo. La
estrategia de presión del sindicalismo se encontró con la escasa disposición del gobierno a la negociación.
Se precipitó una crisis en el sindicalismo. En 1968 en la CGT se produjo una ruptura: los sectores
combativos –peronistas duros, independientes y marxistas- conformaron la CGT de los Argentinos
(CGTA) a cargo e R. Ongaro, la cual duró muy poco. Por su parte, los vandoristas y los participacionistas
confluyeron en la denominada ”CGT Azopardo”.
El gobierno no reconoció ninguna de las dos centrales, y luego del asesinato de Vandor (metalúrgico), en
1969, acentuó la represión: declaró Estado de sitio, impuso la ley marcial, puso fuera de la ley la CGTA y
encarceló a Ongaro. En 1969, el PE designó un interventor en la CGT para lograr su definitiva
normalización, anunció que las convenciones colectivas no podrían tratar cuestiones salariales y estableció
aumentos por decreto. En 1970 se estableció un descuento del 2% a cargo del empleador y del 1% sobre
los salarios de los trabajadores, destinados a las obras sociales sindicales. Durante la presidencia de
Levingston, un acuerdo normalizó la CGT, la cual se inclinaría a una política de acercamiento al gobierno.
Los paros realizados por este sindicato, no fueron sancionados por el PE; por el contrario, el gobierno
garantizó el salario real frente a la inflación.

6,3.2 Los partidos políticos:


Durante la presidencia de Onganía, la política era sinónimo de intereses sectoriales, de promesas
demagógicas y fuente del desorden y subversión. Por lo tanto, debía eliminarse la complicada, ineficiente
y, eventualmente, peligrosa actividad política y parlamentaria para permitir el despliegue del potencial
económico del país. Los políticos tradicionales serían desplazados por administradores. Emergería un
Estado donde los partidos políticos participarían de consejos compuestos por trabajadores, empresarios,
profesionales, con una visión integradora del bien común. El régimen logró manipular a los sindicalistas
peronistas alternando medidas represivas con la cooptación y las prebendas.

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Los masivos alzamientos que culminaron en el Cordobazo abrieron espacio para la resurrección de la
actividad política. A partir de entonces, Perón recuperó su protagonismo desde al exilio estimulando el
enfrentamiento al gobierno, alentando las manifestaciones masivas contra el mismo, y la lucha armada.
Durante el período de Levingston, el peronismo, los radicales y algunos partidos menores formalizaron
una coalición denominada “La Hora del pueblo”, reclamando un proceso electoral “sin vetos ni
proscripciones”. Así, se ponía fin a un ciclo iniciado desde el primer gobierno de Perón, en el que ningún
partido dejó de colaborar en la promoción de algún golpe militar que lo favoreciera.
Lanusse reivindicó los partidos políticos, abriendo la posibilidad de que la guerrilla, las huelgas sin control
sindical, las ocupaciones de las fábricas y la toma de rehenes pudieran ser reabsorbidas por la política
institucionalizada. Dicha reactivación, junto con la posibilidad de una salida democrática, constituyeron
un desafío. Perón debió reconocer como interlocutores, a las agrupaciones juveniles del
peronismo( Juventud peronista) y a las organizaciones guerrilleras, los cuales, junto al MID, los
conservadores populares, los populares cristianos y otros, conformaron el frente
multipartidario(FREJULI) que, bajo l conducción de Perón, contribuyó a la caída del gobierno militar y
triunfó en las elecciones de marzo del ´73.
Desafiando el liderazgo de Balbín, que controlaba la estructura partidaria, surgió un grupo disidente
bonaerense, conducido por Raúl Alfonsín, que exigió una línea de mayor enfrentamiento con la dictadura
militar e intentó movilizar a los sectores populares incluyendo a aquellos de tradición peronista. En 1971,
este sector inició sus primeros contactos con los dirigentes más radicalizados de la Línea Córdoba
representados por C.Storani, conformando una nueva línea interna del radicalismo: el Movimiento
Renovador. En 1973, el Partido Intransigente integró un frente de izquierda, la Alianza Popular
Revolucionaria ( APR), junto con el PC y la fracción de izquierda de los democratacristianos. Se formó la
Alianza Federalista Popular liderada por Francisco Manrique. Lanusse impuso al brigadier E.Martinez
como candidato oficialista. El más ortodoxo de los liberales, Álvaro Alzogaray, creó el partido Nueva
Fuerza, pero no integró la fórmula presidencial.

6,3.3 Las organizaciones empresariales:


Durante la etapa “nacionalista” encabezada por Levingston, LA UIA, en sintonía con ACIEL y la CAC,
cuestionó las medidas económicas y la política laboral del gobierno. A fines de 1970, las disposiciones a
favor de las empresas nacionales y las orientadas hacia la expansión del aparato estatal fueron duramente
juzgadas como estatizantes y conducentes al ahogo de la iniciativa privada. Por otra parte, a principios de
1971, las huelgas en las fábricas automotrices cordobesas motivaron nuevos reclamos de dichas entidades
para que el gobierno controlara la agitación popular. Con la asunción de Lanusse, La UIA comenzó a
manifestar su preocupación por la incertidumbre política. Las declaraciones de la entidad denotaban la
marginación que las grandes empresas empezaban a experimentar desde el desplazamiento de Krieger
Vasena y con el avance de las corrientes nacionalistas y populistas. El rápido deterioro de la situación
económica condujo, a partir de 1971, a la necesidad de un acuerdo entre el gobierno, empresarios y
trabajadores para contener la inflación y el desarrollo de una política de ingresos consensuada. El cambio
ministerial que catapultó a Krieger Vasena al ministerio de Economía y Trabajo precipitó la ruptura de la
CGE con el gobierno. La política a favor de las empresas industriales extranjeras, la desnacionalización de
las industrias y bancos y el desmantelamiento del sistema de cooperativas de crédito que financiaba a las
PYMEs nacionales, obligó a la CGE a oponerse frontalmente al régimen.

6,4. Las relaciones exteriores.

6,4.1 La doctrina de la Seguridad Nacional y las relaciones con los EEUU y Europa

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La dictadura de Onganía orientó su política exterior hacia un alineamiento con los EE.UU. El ejército
argentino se adscribió a las ideas de la llamada "Doctrina de la Seguridad Nacional", estableciendo una
estrecha relación entre seguridad y desarrollo. Las relaciones con los EE.UU. tuvieron mayores logros en
el terreno económico financiero- La gestión económica del ministro Krieger Vasena, vinculado a las
empresas transnacionales, recibió las felicitaciones del FMI por su desempeño y permitió reestablecer la
confianza de los inversores extranjeros. La nueva política petrolera reimplantó las condiciones favorables
para las compañías extranjeras. Sin embargo, la negativa del gobierno argentino a firmar los tratados de
no-proliferación de Armas Nucleares y de Tlatelolco, determinó que, bajo la presión de la Cámara de
Representantes estadounidense, Washington trabara la provisión de equipos militares a las FF.AA
argentinas.
Buscando disminuir la dependencia de los EE.UU., la dictadura militar eligió a un proveedor europeo para
la construcción de la estación terrena de comunicaciones por satélite de Balcarce y adjudicó a una empresa
alemana la obra de la central atómica de Atucha. El estado mayor argentino diseñó el "Plan Europa",
destinado a equipar modernamente a sus tropas. El "plan" era un programa de desarrollo de una industria
de armamento nacional sobre la base de patentes suministradas por los europeos. Por otra parte, ante la
reticencia estadounidense para proveerlo de nuevos armamentos el ejército argentino concertó un contrato
con Francia para la compra de vehículos blindados e intento buscar nuevos proveedores de estos.

6,4.2 Las relaciones con el Brasil y otros países latinoamericanos:


En 1965 el gobierno de Illia había iniciado una ronda de consultas entre las naciones de la Cuenca del
Plata a fin de organizar y compatibilizar el aprovechamiento de los recursos hídricos de la región. El golpe
militar que lo derrocó, interrumpió estos proyectos que pretendían recrear el espíritu de Uruguayana de
1961. El gobierno de Onganía consideró al proyecto como un instrumento más de la política de rivalidad
entre la Argentina y el Brasil. La Argentina carecía de un plan de obras energéticas en la región y sólo
había decidido la edificación de la represa El Chocón-Cerros colorados como un claro ej. De una
proyectada integración "hacia adentro"
Lanusse, sosteniendo el "pluralismo ideológico, inició una gira por varias naciones latinoamericanas que
comenzó en Chile, donde Salvador Allende encabezaba un gobierno Socialista.. su objetivo era no sólo
abrir mercados para la Argentina, sino también conseguir una mayor capacidad de negociación frente a
Brasil. Sin embargo, no obtuvo ninguna concesión favorable. Las decisiones negativas del Brasil
configuraron una amplia maniobra estratégica para aislar políticamente a la Argentina de las naciones del
Cono Sur.

6,4.3 Las cuestiones del Canal de Beagle y de las Malvinas:


El problema central radicaba en establecer en forma definitiva la línea divisoria del canal por donde
pasaría el límite internacional entre ambas naciones y la jurisdicción de las islas Picton, Nueva y Lennox.
Las gestiones alrededor de esta cuestión nunca habían logrado éxito y, desde 1955, se habían producido
incidentes en la zona. El gobierno de Illia se volvió a plantear la cuestión. En consecuencia, la Argentina y
Chile concordaron en dejar el caso en manos de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
En relación con el tema Malvinas, en enero de 1966, se inició una nueva etapa en las negociaciones con
Gran Bretaña. Dichas negociaciones culminaron en agosto de 1968, cuando se llegó a un acuerdo entre las
partes reflejado en un "Memorándum de Entendimiento"; la soberanía debía hacerse "teniendo en cuenta
los intereses de la población de las islas". Pero el gobierno argentino demoró la firma del documento;
cuando transmitieron la aceptación, el funcionario inglés justificándose en la demora argentina, desistió de
la firma del documento, lo que constituiría un fracaso diplomático argentino. Más tarde (1971), con
encuentros secretos, se llegó a un acuerdo en el que ambos gobiernos tomarían medidas para promover las
comunicaciones de los habitantes de las islas con el continente.

6,5 La política económica.

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6,5.1 Del golpe de Estado a Krieger Vasena


El golpe de Estado de 1966 tuvo elementos que lo diferenciaron de alzamientos anteriores. Era la primera
vez que un gobierno de ipso anunciaba su intención de permanecer en el poder sin plazos preestablecidos,
con la finalidad de cumplir con una serie de objetivos. En lo político, establecer un orden que pusiera fin
a la inestabilidad institucional, la anarquía, el desgobierno y el peligro de la "infiltración marxista",
causados por el débil e ineficaz gobierno anterior. En lo económico, los militares gobernantes veían la
necesidad de poner el orden necesario para acotar la puja distributiva sobre la base de una demostración de
fuerza que recaería sobre los asalariados y el sindicalismo. Así, los primeros meses de la Revolución
Argentina representaron un período orientado a actuar con fuerza en lo político, para una vez finalizada
esta etapa, allanar el camino que asegurara el éxito en la implementación del programa económico.
No se trataba de instrumentar un plan político y económico "de transición", sino de la articulación de una
serie de objetivos de largo plazo. Para ello, era necesario adoptar una serie de medidas orientadas a
"disciplinar" al espectro político y social, para consolidar la alianza política y social que comandaría la
ejecución del plan económico. Era preciso instalar un gobierno "fuerte". De allí que los primeros seis
meses del gobierno de Onganía se caracterizaron por la adopción de un plan represivo que hizo foco en los
partidos políticos y en el sindicalismo. El ministro de Economía fue Jorge Salimei, un empresario católico
de la industria alimenticia con un equipo heterogéneo y lleno de indefiniciones. Álvaro Alzogaray,
embajador argentino en Washington, sostuvo en público que la Argentina debía firmar un acuerdo sobre
garantías de inversiones con el gob. de EE.UU. con el objeto de atraer capitales, posición que no
concordaba con Salimei. El año 1966 finalizaba con un marcado estancamiento del producto bruto. La
leve devaluación implementada no había logrado mejorar la balanza de pagos, habiéndose reducido las
reservas del Banco Central.
Salimei tampoco consiguió solucionar los problemas de inflación heredados de anteriores
administraciones, habiendo alcanzado el promedio mensual de alza del costo de vida en el Gran Bs. As. El
3.5%. Así, en un marco de incertidumbre y críticas a Salimei, en 1967, Onganía lo desplazó y el 30/12
designó al Krieger Vasena, vinculado al liberalismo. Comenzaba una segunda etapa. El programa
económico del nuevo ministro tendría algunas originalidades, aunque no se alejó de los parámetros
liberales.

6,5.2 El plan de Krieger Vasena:


El nuevo ministro era asesor y miembro del directorio de grandes empresas, por lo que recibió el apoyo de
las principales organizaciones empresariales y rurales. Respaldado por u gobierno dictatorial y represivo,
y con el aval de los círculos económicos dominantes, Vasena se dispuso a implementar su programa
económico sustentado sobre una fuerte base de poder.
Para Vasena, los problemas económicos argentinos se debían a los elevados índices de ineficiencia
existentes tanto en el sector público como en el privado. Par acabar con tales problemas era necesario
realizar una redistribución de recursos entre las actividades de cada sector. El plan implementado a partir
de enero de 1967 contenía un conjunto de medidas entre las que se destacaba una "sobre devaluación
compensada" del peso, del orden del 40%. De este modo se intentaba acabar con la dinámica especulativa
reinante, ya que esa sería la última devaluación y a partir de ese momento se mantendría el tipo de cambio
nominal fijo.
Esta devaluación tenía también por objeto la atracción del capital extranjero, en tanto generaba un "efecto
riqueza" para los tenedores de divisas que tuvieran la intención de invertir en el país. La devaluación
provocaba una profunda alteración de los precios, por lo que se trató de compensar sus efectos: se destacó
la implementación de un impuesto a las exportaciones que oscilaba entre el 16 y el 25% y afectaba, en
particular, a las exportaciones tradicionales. Al descontar el tributo, los exportadores no recibían gran parte
del incremento del ingreso provocado por la devaluación, y el Estado se apropiaba de ese excedente. La
devaluación encarecía los productos importados y colocaba en una mejor posición competitiva a la
industria nacional. EN LA PRÁCTICA, LA DEVALUACIÓN, LAS RETENCIONES Y LAS
MODOFICACIONES ARANCELARIAS, TOMADAS EN CONJUNTO, TENÍAN UN EFECTO

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SIMILAR AL DE LA INTODUCCION DE UN DOBLE TIPO DE CAMBIO. En primer lugar un tipo de


cambio más bajo para la exportación de productos primarios y la importación de materias primas; y en
segundo lugar, un tipo de cambio más alto para la exportación de productos industriales, la importación de
bienes de consumo final y las transacciones financieras.
El programa también contemplaba la institución de incentivos fiscales para promover la inversión en la
industria y alentar la expansión de las exportaciones no tradicionales: la desgravación impositiva para la
compra de maquinaria agrícola e industrial y el 50% para el caso de las inversiones en viviendas.
Aumentaron los servicios públicos, los impuestos sobre ventas y propiedades y se distribuyeron los
empleos públicos, con el fin de disminuir el déficit fiscal para tratar de lograr la estabilización de los
precios. Mediante un decreto firmado en marzo de 1967, se congelaban los salarios.
Con este conjunto de medidas, los beneficiarios de la devaluación eran el Estado y los capitales
extranjeros. La superación de las metas pautadas no fue contradictoria con la orientación liberal ni
objetada por el FMI, ya que buena parte del impulso expansivo provino del sector externo, debido a los
saldos favorables del comercio exterior y al ingreso de capitales. Los instrumentos utilizados por el
gobierno apuntaban más a restringir la circulación monetaria que a fomentar su expansión. En cuanto a la
política de precios, hubo un "acuerdo voluntario de precios". De este modo el gobierno arreglaba con las
principales empresas industriales el congelamiento de precios por un lapso de seis meses ofreciéndoles
una serie de incentivos para el acceso al crédito bancario. Además se les otorgaba a las compañías que se
adhirieran al plan la exclusividad del mercado del sector público. Para beneplácito de los terratenientes, se
daba por concluido el régimen de prórroga automática y congelamiento de los arrendamientos rurales. En
cuanto al comercio exterior, se pretendió incrementar las exportaciones de productos industriales para
aliviar la balanza de pagos.
El plan de Vasena anticipaba algunos lineamientos que se constituirían en el núcleo central de los
programas económicos del liberalismo a partir de mediados del ´70 tales como el establecimiento de un
tipo de cambio fijo, la apertura al flujo de capitales externos, una política monetaria pasiva, donde el
principal factor influyente en la cantidad de dinero en circulación era el saldo de los movimientos de
divisas con el exterior, y la disminución de aranceles para estimular la eficiencia de las empresas locales.
Dado que el programa demandaba un ingreso continuo de capitales externos, la tasa de interés debía
situarse por encima de los niveles internacionales, lo que resultaba atractivo para préstamos al gobierno,
inversiones de corto plazo o compra de empresas con un probado potencial de ganancias, pero
desestimulaba el ingreso de capitales de riesgo a largo plazo. Sin embargo, la política de Vasena no
apuntaba a una transformación estructural de la economía argentina como lo harían experiencias
posteriores. La estrategia era mantener la demanda interna sin afectar las tasas de ganancia de las
empresas, lo que explica el relativo celo en impedir bruscas transferencias de ingresos.

6,5.3 La aplicación del plan y sus resultados


En 1967 se anunció un acuerdo Stand By con el FMI por u monto total de U$S125 millones. El acuerdo
tenía semejanzas con aquel de 1958, ya que se orientaba al combate de la inflación como marco para la
llegada de capitales extranjeros, imprescindibles para impulsar avances tecnológicos y un mayor
crecimiento de la producción. En materia de control de la inflación, había grandes diferencias, ya que
ahora se afirmaba que la argentina padecía una inflación de costos, y que la economía se encontraba en un
buen nivel de actividad, por lo que no urgía un plan de estabilización tan radical como el de 1959.
Puesto en marcha el acuerdo con el FMI, un grupo de bancos europeos y norteamericanos aportarían
grandes capitales. En este "clima de confianza", con el apoyo de las principales entidades empresariales y
rurales y la débil oposición política y social, la actividad económica comenzó a exhibir signos de
recuperación y crecimiento. Las nuevas cargas impositivas permitieron elevar los ingresos y reducir
mucho el déficit fiscal. En cuanto al proceso inflacionario, dado que el principal problema se hallaba en
los costos de las empresas, se procuraba mantener un nivel de precios que solo se pudiera modificar por
cambios en los precios internacionales. La inflación comenzó a descender con lentitud, pero teniendo una
fuerte influencia e el aumento de precios.

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La producción interna volvió a cobrar dinamismo. A partir de 1967 se registraron tasas de crecimiento del
PBI positivas, que fueron incrementándose en los años posteriores. A la cabeza de este crecimiento se
destacaba el sector de la construcción (obras públicas). Otros sectores que crecieron fueron los de minas,
electricidad, gas, agua, comercio, hoteles, restaurantes, transporte, comunicaciones, finanzas, seguros y
bienes inmuebles. En cuanto a la política de inversiones públicas cabe señalar el desarrollo de un
importante programa de obras de infraestructura (caminos, comunicaciones). Se construyó la empresa
Hidroeléctrica Norpatagónica (HIDRONOR) y en 1968 la Comisión Nacional de Energía Atómica
comenzó a construir la central Atucha1.
A partir de abril de 1967, las reservas del Banco Central comenzaron a crecer, lo que originó un saldo + de
la balanza comercial y el ingreso de capitales extranjeros. Como contraste, los capitales privados fueron
escasos, reflejando un cierto margen de desconfianza por parte de las empresas transnacionales con
relación a las perspectivas a largo plazo, y prefiriendo éstas, hacerlas a corto plazo. Entonces, en lugar del
objetivo buscado de conseguir nuevas radicaciones, se operó una transferencia de paquetes accionarios a
favor de firmas extranjeras: "desnacionalización de empresas", por cuanto alrededor de 60
establecimientos de primera línea en el orden nacional pasaron a manos de capitales extranjeros (tabaco y
cigarrillos).
Los resultados de la política global fueron el incremento del endeudamiento externo y el desmejoramiento
progresivo de la balanza de pagos. El gobierno había prometido después de la devaluación de marzo de
1967, que el país se transformaría en una plaza atractiva para el capital financiero, aún no logrado. Con
relación al comercio exterior, entre 1966/69 aumentaron las exportaciones un 1.2% (+ productos
industriales, - productos primarios), con compradores Brasil, Chile Y EE.UU. y aumentaron las
importaciones un 40.2%.(+Bs. De capital, - Bs. intermedios /combustibles y lubricantes/). Si el sector
agropecuario no se vio afectado por la evolución de los precios relativos, debido a las retenciones, no
ocurrió lo mismo con el sector industrial, ya que la estructura arancelaria no fue modificada para
compensar la revaluación del peso. En el sector de la carne, el pool frigorífico fue eliminado a causa de la
prohibición de gran Bretaña de importar carnes argentinas. Las exportaciones de lanas y cueros se
mantuvieron elevadas.

6,5.4 La redistribución del ingreso y la dinámica del conflicto social


Existe una contradicción entre un sector terrateniente que realizaba su renta en el mercado mundial y una
burguesía industrial protegida que dependía del mercado interno para no desequilibrar la balanza de
pagos. Frente a esta contradicción, la política se orientó a favor de la industria, manteniendo cierto margen
de negociación con el agro, con medidas contradictorias: se devaluó pero el gobierno se quedó con el
excedente agrario; se puso fin al régimen de arrendatarios pero se sanciono un impuesto a la tierra. El plan
benefició a las grandes empresas, desnacionalizándolas, pero perjudicó a las medianas. Por eso no resulta
llamativo que los sectores del agro al reorganizarse, generaran las condiciones que obligaron a Vasena a
dejar su puesto, presionando éstos para lograr un cambio en la política económica.
Un análisis detallado indica que la dispersión de la variación de los ingresos fue muy alta. La evidencia,
dentro de un clima de euforia económica, se produjo en una de las mayores rebeliones populares y obreras
de la historia argentina: el Cordobazo. Dicho movimiento forzó la salida de Vasena. Su sucesor fue M.
Dagnino Pastore. La administración de Onganía sobrevivió un año después del Cordobazo. La explicación
de su demora se explica en las dificultades del establishment liberal para ponerse de acuerdo sobre una
táctica que prometiera salvar lo logrado entre 1967/69.
Con Pastore se iniciaba un período económico recesivo en donde se percibía el deterioro que generaba en
el poder adquisitivo interno el incremento del precio de la carne, factor muy importante. Entre 1967/69 los
precios de ésta habían estado deprimidos; al aumentar para el mercado externo, aumentaron también los
precios internos, lo que llevó a la suba de la demanda de los productos sustitutos. Para esto, Pastore buscó
sin éxito, enfrentar el problema a través de una política de restricción monetaria, reduciendo el volumen
de crédito y la expansión de los medios de pago. Ante la nueva escalada inflacionaria, el gobierno fijó
precios máximo para ciertos alimentos y la prohibición de la venta de carne vacuna en el mercado interno.

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Esta medidas "intervensionistas" generaron reacciones contrarias en el empresariado y aun mayores entre
los sectores rurales.

6,5.5. El giro nacionalista y la caída de la Revolución Argentina


La caída de Onganía y su reemplazo por Levingston traerían un cambio en la política económica.
Sucedió a Pastore, Carlos Moyano Llerena, quien autorizó un incremento salarial del 7%, produjo una
nueva devaluación (U$S1=de $350 a $400), aplicó nuevas retenciones a las exportaciones apropiándose
de las diferencias de cambio, redujo los aranceles a la importación y anunció nuevos precios. Ante nuevas
huelgas de rechazo, Levingston lo desplazó y procedió a su reemplazo Aldo Ferrer.
Su plan consistía en permitir la mejora de los ingresos de los asalariados e implementar medidas que
fortalecieran a la industria nacional: elevó los aranceles a la importación, dio crédito a las PyMEs,
sancionó el régimen "compre nacional", mediante el cual las instituciones estatales debían priorizar a las
empresas locales para sus compras. Se esperaría la maduración de las inversiones industriales que
profundizaran la sustitución de importaciones y generaran una "sustitución relativa" de exportaciones.
Ferrer sancionó una veda al consumo de carne, porque los precios de ésta en los mercados internacionales
continuaban subiendo. Ni Levingston ni Ferrer tenían la autoridad necesaria para aplicar el programa
frente a al firme oposición estructurada en torno a distintos núcleos de poder económico.
Al asumir Lanusse, la evolución del proceso económico se subordinaba a lo político. La inflación
continuaba siendo un serio problema; se indicaba un alto índice de desempleo. Lanusse encaró un nuevo
programa de corto plazo para evitar la recesión y el aumento del desempleo. Este programa constaba de
cuatro aspectos centrales:
 En materia de política monetaria se aplicaron medidas contractivas, se establecieron topes sobre
las tasas de interés.
 En terreno de la política fiscal, se intentaba incrementar la recaudación en las áreas de seguridad
social.
 En cuanto a la política para el sector externo, el objetivo era reducir la brecha entre el tipo de
cambio en el mercado comercial y la del mercado financiero, procurando impedir la sobre valuación de la
moneda.
 En lo relativo a al realización de acuerdos de precios con sectores empresarios y la política de
ingresos, se impusieron topes a las negociaciones salariales.

La intención era controlar la situación sin generar grandes cambios estructurales: "estrategia de tipo
defensiva" que trataba de defender lo ya obtenido. Durante 1972, los aumentos de salarios promediaron el
35%, mientras que los precios subieron un 60%. El hecho más destacable de la evolución económica de
los últimos años estaba dado por la expansión de la inversión pública pero se contrastaba con al fuerte
caída de la inversión privada.
Las expectativas negativas generadas por la espiral inflacionaria y el déficit externo conducían a
maximizar ganancias de corto plazo y esterilizar cualquier recuperación del salario real. Hacia 1973,
aunque se agudizaba el desequilibrio de las cuentas del sector público y la tasa mensual de inflación
llegaba al 6%, el panorama internacional se presentaba más favorable, porque los términos de
intercambios nos eran positivos, como consecuencia del incremento de los precios de los productos
primarios (cereales y carne). Es decir, que en el año de la crisis de petróleo y del aumento de precios
también subían los precios de las exportaciones argentinas.

6,6 La vuelta del peronismo: Campora, Perón, Isabel.

El regreso de Perón después de 17 años de exilio el 17 de noviembre del 72 concreto 3 hechos primero
reunió a los representante de todas la agrupaciones políticas asentando las bases de una convivencia
partidaria logrando la unánime adhesión a una democratización sin restricciones y garantizando el apoyo a

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políticas nacionales y populares, luego formalizo el FREJULI constituido por el peronismo, el


desarrollismo de Frondizi, la democracia cristiana, el conservadorismo popular, desprendimientos del
socialismo y del radicalismo y algunos partidos provinciales.
La candidatura presidencial de la frente impuesta por Perón, correspondió a Campora y a Vicente Solano
Lima. Elecciones en marzo del 73 el FREJULI el 49,5 % de los votos y la fórmula de la UCR Baldin /
Gammond reunió el 21,2 %, dada la diferencia los radicales reconocieron al victoria rehusaron a la
segunda vuelta. Hasta el 25 de mayo lo atentados terroristas se multiplicaron, hubieron enfrentamientos
entre le líder justicialista y la radicalizada juventud peronista del PJ. Perón relevó el dirigente responsable
de la misma, quien había propuesto la formación de milicias para garantizar la entrega del gobierno.
Con la ascensión de Campora se agudizaron los conflictos internos en el Peronismo, los sectores
revolucionarios intentaron dirimir su controversia con la burocratizada sindicalización mediante violentos
enfrentamientos, por otra parte logro que Campora decretara la amnistía para todos los presos políticos
incluidos los miembros de las fuerzas armadas. El retorno definitivo de Perón en el 20 de Junio del 73,
paso previo a su vuelta al manejo de los asuntos públicos. La fiesta se volvió en la “Masacre de Ezeiza”
hubo un enfrentamiento entre los sectores Revolucionarios del peronismo y los de extrema derecha
(nucleada por López Rega) , al día siguiente Perón reclamo volver al orden legal y constitucional,
encontró eco el todos los sectores políticos del centro y de la derecha. Cámpora y Solano Lima en Julio
presentaron sus renuncias y Lastiri (Titular de la cámara de Diputados) quedo como presidente provisorio,
esto dio espacio para que Perón llevara las nuevas elecciones el 23 de Septiembre, donde por el 62% de
los votos los gano Perón, esta fue su tercera presidencia en la cual tuvo como VP a su esposa Isabel
Martínez de Perón, supero a la radical encabezada por Balbín y Fernando de la Rua con un 24%.
Perón asumió el gobierno. El 12 de octubre de 73 y se propuso la reorganización del poder estatal, para
ello proponía un democracia integrada que encauzara los conflictos sociales, controlara las relaciones
entre trabajadores y capitalistas y garantizara la estabilidad política del régimen, los conflictos gremiales
no disminuyeron y las reformas salariales desbordaron el pacto social, empresarios cuestionaron el pacto i
pugnaron por la flexibilización de precios, para ello a fines del 73 ejercieron practicas especulativas,
eludieron los controles de precios, etc. En enero de 74 ERG (ejercito revolucionario del pueblo) ataco en
Azul una guarnición del ejercito asesinando al jefe de la unidad y s esposa. Perón destituyo al gobernador
bonaerense Oscar Bidegain e impulso un reforma en el código penal para enfrentar a la subversión,
provoco la renuncia de varios diputados representantes de la juventud peronista. El enfrentamiento entre el
presidente y la izquierda de su movimiento tuvo eclosión el 1 de mayo del 74, de donde los balcones de la
rosada descalifico y expulsó estos sectores, y estos abandonaron masivamente la plaza. El 12 de Junio
Perón amenazó con su renuncia.
La muerte de Perón el 9 de julio se produjo en un momento crítico para su proyecto político, la
continuidad institucional la llevo a cabo Isabel Martínez, a partir de su muerte, la movilización de los
conflictos y la violencia política entre los meses de julio del 74 y 75, se registraron casi 500 asesinatos
políticos. Isabel Perón y su entorno definieron reaccionar basados en el sectorismo y el aislamiento,
mientras el enfrentamiento entre los propios peronistas se convertía en el conflicto central de la escena
política, a mediados del 75 la izquierda peronista como los sectores empresariales y políticos vinculados a
Gelbar, fueron excluidos de la lucha por el poder. En Junio del 75 la designación de Celestino Rodrigo al
frente del Ministerio de Economía, se tomo una serie de economías que intentaban colocar a los dirigentes
sindicales un una situación insostenible. El fuerte impacto inflacionario de las medidas económicas
instrumentadas y el tope a los aumentos salariales dato un movilización masiva contra el ministro, los
jefes sindicales presionaron y lograron que el gobierno. liberara las negociaciones entre empresarios y
sindicatos para fijar nuevos aumentos salariales. Posteriormente, el ejecutivo volvió a fijar más inferiores
a las pretendidas por los sindicatos, el ministro de trabajo presentó su renuncia y la CGT decidió un paro
gral de 48hs. del 7 y 8 de Julio, todo esto terminó con la victoria de los sindicalistas y con la renuncia de
López Rega y Celestino Rodrigo. Esto provoco el aislamiento de Isabel Perón, lo que trajo consecuencias
dramáticas, se intensificaron las pugnas internas en el movimiento peronista y además se recrudecieron los

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ataques guerrilleros y de multiplico la violencia de los ataques de derecha, AAA (Alianza anticomunista
Argentina, comandada por López Rega).
Entre los asesinatos mas impactantes de los Montoneros estuvo el jefe de la Policía Federal Argentina
Alberto Villar, esto trajo como resultado político el estado de sitio del 74. Para asegurar su permanencia en
él poder intento recostarse en la FF. AA. tuvo como desenlace un dura crisis en le Ejercito, en agosto del
75 nombro al coronel Vicente Damasco como Ministro del Interior, esto un fue bien recibido por las
jerarquías militares e impulsaron el retiro de Damasco. Agobiado pos los acontecimientos Isabel pidió
licencia por enfermedad. Se hizo cargo del gobierno Italo Luder (presidente provisional del Senado). En
este lapso las nuevas luchas internas estaban dadas por las posibles sesiones en caso de la renuncia de la
Mandataria en licencia.
La irritación de los militares por el asalto al regimiento 29 de infantería de Formosa, obligo a presidente a
llevar a cabo un proyecto de creación de defensa nacional y de seguridad interna. Desde febrero del 75 la
milicia estuvo luchando con la guerrilla en la provincia de Tucumán. En Monte Chingolo el ERP decide
copar el arsenal y sufren 100 bajas, lo que lo lleva al cese de la actividad. Isabel retorno en Noviembre a
sus funciones, contaban con el apoyo de la FF. AA. de la iglesia del movimiento obrero organizado, las
centrales empresarias y los partidos políticos. Se trataba de encontrar una crisis de identidad de autoridad
del estado. Isabel Perón concedió el adelanto de las fechas de elecciones

6,7 La influencia del movimiento obrero.

El movimiento obrero organizado y el movimiento sindical constituían la “columna vertebral” del


peronismo. El triunfo electoral despertó entre los sindicalistas la expectativa de sustanciales aumentos de
salarios. Sin embargo la política de ingresos del ministro Gelbard que incluía un aumento de salarios
situado por debajo de las demandas de los trabajadores y las suspensión de las negociaciones colectivas
por 2 años. La aceptación del pacto por la CGT formó parte de una jugada estrategia, en la cual apostaban
a capitalizar la presumible ruptura de Perón con los sectores juveniles y a obtener el reconocimiento de su
influencia en el poder: Esta decisión tuvo un costo político, varias fabricas fueron tomadas por los obreros
y se multiplicaron los reclamos con la reincorporación de delgados y activistas despedidos durante la
anterior dictadura. El regreso definitivo de Perón do lugar a un nuevo diseño político. Para el festejo de su
vuelta ala poder, un imponente manifestación política asistió a Ezeiza, a lo que se transformo e una
tragedia por el enfrentamiento armado entre los sectores internos del peronismo. Perón paso a convertirse
en el eje de un ajuste de cuentas con los sectores juveniles y guerrilleros tras el objetivos de desmoronar la
movilización popular que jaqueaba al gobierno de Campora, el contó con el activo proselitismo de los
sindicatos. Dos días después de las elecciones fue asesinado el secretario general de la CGT José I. Rucci.
La aspiración sindical apuntaba a lograr la apertura de las negociaciones colectivas. A fines de noviembre,
Perón por medio de la ley 20.615 quería asegurarse la lealtad de los jefes sindicales, la reforma
incrementaba el grado de centralización de las estructuras y reforzaba la protección jurídica de los jefes
sindicales. Pero los conflictos obreros no se detuvieron y además los conflictos laborales sucedían en los
lugares de trabajo, los obreros enfrentaron a los empresarios y aparatos sindicales demandando aumentos
salariales y el mejoramiento de las condiciones de trabajo. En marzo del 74 la CGT y la CGE
renegociaron el Pacto SOCAL acordando incrementos salariales (los obreros obtenían aumentos
sustancialmente superiores a los seguidos por aquella negociación)
A principios de junio del 74 surge la Ley de Contrato de Trabajo que incluía la prohibición de despedir
trabajadores próximos, indemnización por despido sin causa, derecho a la pensión a las mujeres unidas de
hecho con trabajadores, asegurar las condiciones de salubridad en las empresas, etc., las nuevas
disposiciones logro la disminución de los conflictos laborales y la desaparición de las ocupaciones de
fabricas. Por otra parte, se intensifico la ofensiva contra las direcciones sindicales de oposición clasista o
combativa. A fines del 74 hubo elecciones de los jefes sindicales nacionales, quienes luego de la muerte de
Perón, se asocian con Isabel Martínez para provocar la renuncia de Gelbard, artífice del Pacto Social.

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El drástico reajuste dispuesto por el nuevo Ministro Rodrigo sorprendió a aquellos en el curso de las
negociaciones. Esta decisión provoca la paralización del trabajo en todo el país y pus a los líderes
sindicales en la disyuntiva de tener que confrontar el gobierno en un paro de 48 hs. (triunfo de los
sindicales) Luego la presidenta se alejo temporariamente de sus funciones y emergió el nuevo esquema al
poder. Consecuencias del Rodrigazo: Incipiente reseción, abrupto aumento del desempleo y caída de la
producción industrial. Luego el gobierno decretó una tregua de 180 días en los cuales se prohibían los
despidos y las huelgas. El nuevo ministro Antonio Cafiero trató de rehabilitar la política de concentración
ente el estado, la CGT y la CGE, se produce una quiebra institucional, tanto sindicalistas como políticos
oficialistas desoyeron los pedidos de la oposición civil para evitar el golpe militar y confrontar un
gobierno sin Isabel Perón.

6,8 Partidos políticos y organizaciones empresariales.

El movimiento obrero organizado trato de conquistar un espacio dentro de la gestión estatal, los sectores
juveniles de la clase media peronizados pugnaba por un proyecto alternativo levantando la bandera de
socialismo nacional, ambos sectores libraron combates tendientes a dirimir posiciones dentro del poder.
Perón al frente del gobierno pasó a constituirse en un imperativo, luego de abandonar la violencia como
recurso político, el líder excluyó a los sectores radicalizados. Avalo la destitución de gobernadores ala
izquierda peronista y culmino a los diputados de la juventud peronista. El enfrentamiento con los sectores
de la izquierda de su partido culmina en mayo de 1974 cundo Perón increpado públicamente por los
sectores los expulsó de la plaza de mayo. Días después la rama juvenil fue excluida. Los montoneros no
fueron conscriptos. Perón eligió la dirigencia gremial.
La pura de elementos izquierdistas se acentuó al asumir Isabel Perón la UBA se convirtió en un objeto de
los sectores mas reaccionarios del peronismo. La JP y montoneros anunciaron la ruptura total con el
gobierno y el retorno de la guerrilla. Los montoneros se dispusieron a utilizar la violencia para imponer el
rumbo de un proceso que marchaba a la deriva. El partido peronista autentico (PPA), en noviembre de
1975 quedo prohibido por el gobierno. Los verticalistas consideraban a Isabel como la heredera
indiscutible de Peron. En cambio, los antiverticalistas, que planteaban la necesidad de recuperar el terreno
perdido retoman a las fuentes del justicialista.
Hacia fines de 1975 las bases partidarias se encontraban desorientadas y a la dirigencia se designo a la
espera del golpe militar. Las elecciones presidenciales de marzo de 1973, la derrota de la UCR a manos
del FREJULI, el movimiento de renovación y cambio emitió un documento en mayo de 1973 el cual
formulaba severas criticas a la conducción Balbinista. El documento del MRC (Movimiento de renovación
y cambio), propicio la instauración de l instauración de una autentica democracia social. Al fallecer el
presidente Perón Balbín apoyado por casi todo el movimiento. radical condeno la posibilidad de un golpe
radical. Hacia fines de 1974, la división interna del UCR, se profundizo. A pesar de que Balbín gano la
selecciones internas en 7 distritos nacionales, las disidencias de acrecentaron a medida que le Gob.
justicialista se debilitaba. Por otro lado Illia presionaba a la intransigencia nacional, para que le
radicalismo se adhiriera a las posturas del MRC. Balbín colaboro tratando de conservar el orden
democrático. Cuando se produjo el golpe militar se acepto con resignación y considero que se trataba de
una intervención temporaria y excepcional con el objetivo de regularizar el funcionamiento de la
democracia. El PI, integrante de la alianza popular revolucionario. Sostiene la necesidad e una revolución
nacional como único camino para la liberación del pueblo de toda dependencia y represión, etc.
La fuerza de la derecha liberal-conservadora, constituyeron la oposición mas contundente al gobierno
justicialista. Entre 1973 y 79 se nuclearon en tres alianzas la Alianza popular Federalista, la Republicana y
Federal y finalmente la Nueva Fuerza. Tendían a representar a caudillos provinciales y a sectores
económicos dominantes del interior y la capital, fundamentalmente altos y medios altos. Estas fuerzas
pusieron un articular énfasis en el señalamiento del caos y el Desgobierno. Cuando era inminente el golpe
militar las fuerzas políticas varios de sus dirigentes se habían reunido y establecido coincidencias con los

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generales Videla y Viola. El pronunciamiento militar es increíble, ya que e vació de poder alguien lo tenia
que llenar, la urgencia no permitía aguardar la elecciones grales. de octubre de 1976.
EL retorno del peronismo al Gob. Planteo a las organizaciones empresariales un escenario caracterizado
por el intento de reestructurar los sectores del poder, la designación de José Gerbard (Ministro de
Economía), el nuevo ministro estaba vinculado biológico y orgánicamente al partido comunista. Había
estado asociado a Fate y luego los propietarios de Aluar, empresa productora de aluminio cuya
prosperidad se debió a la vinculación privilegiada con el anterior gobierno Militar. Gelbard establecería
fuertes vínculos económicos que conservarían poderosas amistades en los estados unidos, el era el ejemplo
de una burguesía nacional.
Gelbard uso en práctica el Pacto Social. La UIA, SRA y la CAC, avalaron el pacto como algo inevitable y
en septiembre de 1974 CINA emitió una declaración crítica de esa política. La renuncia de Gelbard puso
en juicio el rol político de la CGE. Esta última empezó a pagar los costos políticos de su apoyo al
gobierno. En los primeros meses de 1975 se inicio el resquebrajamiento de la CGE. En agosto de 1975 se
formo la cámara Argentina del Comercio, la Cámara Argentina de Construcción, la SRA, Confederaciones
Rurales Argentinas, la FATAP y FEDEEAC. Se integraron en la asamblea permanente de entidades
gremiales empresariales. Este se convirtió en crítico severo de la CGE y en un polo opositor al gobierno.
En el seno de La CINA surgieron distintos movimientos: El Movimiento empresario del interno el (MEI)
con tendencias desarrollistas. El Movimiento de unidad industrial (MUI) agrupaba a 2 organizaciones
empresariales Bs. As. y Córdoba enfrentadas con Gelbard.
En diciembre del 75 el APGE jugo que el país continua su camino hacia le marxismo y propuso el estado
de movilización, el paro del 16 de febrero, este paro contribuyo a crear el clima social para el inminente
golpe de estado. La imagen de caos y desgobierno fue fomentada por las FFAA. El Gob. Acusado por su
incapacidad para imponer orden a mediados del 74 la SRA censura la comisión de política concertada. En
1974 la SRA deja de participar en dicha comisión. El anteproyecto de la ley agraria, en 1975, la mayoría
de las organizaciones representantes de los intereses terratenientes se opusieron al anteproyecto
juzgándolo de inconstitucional de esencia marxista–colectivizarte. Desde octubre de 1974 las relaciones
entre el Gob. La gran burguesía agraria experimentaron un notorio agravamiento, a pesar de que la
renuncia de Gelbard abriría a un deseable encuentro entre el Gob. y el agro, l política de ingresos de sus
sucesores continuo perjudicando a dicho sector. En consecuencia, la SRA se opuso a la gestión de todos
los demás equipos que ocuparon el ministerio de economía hasta marzo de 1976.
A juicio de la entidad, la política populista conducía la hiperinflación. A principios del 75 se preparo la
formación de una entidad coordinadora de los sectores propietarios agropecuarios integrada por la SRA,
CRA y CONONAGRO. En marzo de 1975 dispusieron una suspensión de la venta de carne vacuna en
disconformidad por la política vigente (paro ganadero de 10 días de duración). A Fines de octubre las
mismas entidades patrocinaron otra movilización del agro que duro 18 días. FAA, organización que
nucleaba a gran numero de PYMES rurales. En julio del 75 se iniciaba el periodo de crisis económica y
rápido desgaste político que llevara al golpe de estado.

6,9 Las relaciones exteriores

6, 9, 1. Las relaciones con los Estados Unidos y Europa


En el marco de la OEA, en Junio de 1973, la Argentina planteó la reestructuración de la Organización,
cuya marcha fue calificada de “fracaso”. Cuba criticó la política estadounidense con respecto a Latino
América y lamo a la unión de las naciones des sub-continente para luchar contra la dominación externa.
Esta postura provoco irritación con los estados y desosiego en el establishment local. En la presidencia de
Lastiri se trataron de dominar algunas aristas conflictivas de la diplomacia camporista, pero esto no
impidió que volvieran a complicar las relaciones con los Estados Unidos (la oposición al bloqueo Cubano
y a la doctrina de la seguridad hemisférica). Gelbard, en Agosto de 1973, suscribió un acuerdo de
cooperación económica con Cuba, por el cual la Argentina le otorgaba un crédito de doscientos millones

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de dólares ampliable a mil doscientos, destinado a la financiación de la compra de camiones y


automotores fabricados en Argentina (en abril de 1974 se rompe el bloqueo económico a Cuba).
A comienzos del 70´ Europa Occidental era el destino principal de las exportaciones argentinas, es por eso
que en su ultima presidencia el Gral. Perón formulo una estrategia que procuraba aprovechar la “guerra de
las proteínas” para así aumentar la venta de alimentos y reactivar la antigua “relación especial”, pero el
creciente proteccionismo dificultó la colocación de productos en el mercado de la UE, o que genero la
urgencia de obtener inversiones en los EE.UU. y abrir mercados en otras partes. En Febrero de 1974 tuvo
lugar una reunión convocada por el secretario de estado de los EE.UU. Kissinger con le fin de crear un
“nuevo dialogo” entre los Estados unidos y los países latinoamericanos, en donde la argentina en donde
planteo sus inquietudes con respecto a los intercambios comerciales. Solicito también que los productos
fueran incluidos en el Sistema General de Preferencias estadounidense (estas peticiones no fueron tomadas
en cuenta). Dos meses después la reunión se realizo por segunda vez, con el mismo fin, pero una vez mas
los resultados fueron los menos esperados. La política exterior durante el período de Isabel Perón estuvo
influenciada por la crisis política y económica del país. Se trató de acceder a una posición privilegiada en
las relaciones con el país del norte y las relaciones políticas con Europa se complicaron, ya que sus
restricciones a las importaciones de carne se vieron frustradas.

6, 9, 2. Las relaciones con el Brasil y otros países latinoamericanos.


En su tercera presidencia, Perón promovió las relaciones argentino-brasileña, para componer el prestigio y
romper con el aislamiento de la Argentina (Tratado del Río de la Plata en 1973). A los pocos días viajo al
Paraguay donde firmo el Tratado d Yaciretá, al mismo tiempo que impulsaba los proyectos de Hábeas y
Salto Grande. El gob. De Isabel renunció a la actitud de cooperación con el Brasil. Pero firmó un acuerdo
nuclear con Alemania en 1975, lo que causo una agudización en las actuales controversias con los estados
unidos, este escenario presentaba para la argentina la oportunidad de acceder a la posición de líder
Sudamericano, no obstante este integro de reorientación fracasó, ya que el canciller Alberto Vignes
procuro convencer al secretario Kissinger que estimulara las inversiones norteamericanas en el país,
propuesta que no solo ignoro, sino que además viajo a Brasil, donde firmo en 1976 un memorando de
entendimiento. A partir es ese suceso la chancillería brasileña endureció su posición frente al gobierno
Argentino y no lo permitió participar en las decisiones de Itaipú.

6, 9, 3. Las negociaciones sobre las Malvinas.


En mayo de 1973, el presidente Campora se refirió a que unos de los objetivos de su gob. Seria la
recuperación de las Malvinas. En diciembre de 1973 se realiza una denuncia a las naciones unidas con el
fin de acelerar las negociaciones. A mediados de 1974 el Reino Unido propuso a la Argentina una suerte
de condominio sobre las Islas.
El interés de varias empresas de la zona motivó, en marzo de 1975, una enérgica protesta de la chancillería
Argentina, no reconociendo los derechos de explotación de los recursos minerales de las Malvinas, Pese a
esto, en octubre del mismo año, el gob. Ingles, enviaría a las islas una misión económica encabezada,
profundizando el deterioro de las relaciones argentino-británicas. Hacia fines d 1975, el secretario de
relaciones Exteriores, propuesto integrar a la misión a un grupo de técnicos argentinos, fue allí donde el
gob argentino declaró que el embajador argentino no regresaría a ocupar su puesto en Londres y aconsejo
al gobierno del Reino Unido retirar al suyo de Buenos Aires. Desde ese momento las relaciones entre los
dos países se mantuvieron congeladas, hasta que en febrero de 1976, un buque ingles de la misión recibió
un disparo de advertencia desde un navío de la Armada Argentina. Nuestro país acuso a los británicos de
una violación de la jurisdicción marítima, Gran bretaña no estaba de acuerdo con la acusación. Luego de
este episodio, el canciller argentino y el ministro de estado de la Foreign Office acordaron en Nueva York
la reanudación del dialogo. No obstante, el funcionario británico comunicó la decisión británica de
defender las islas si los argentinos intentaban utilizar la fuerza.

6,9,4 Las relaciones con la Unión Soviética y los países del Este Europeo.

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La vuelta al gob. del peronismo impulsó una política tendiente a fortalecer los vínculos con países del
bloque socialista (Vietnam, Corea del Norte y la Rep. Democrática Alemana). Las relaciones con la
URSS. Adquirieron una intensidad inusitada. El Ministro de Economía Gelbard (empresario y ex
presidente de la CGE), frecuentaba al embajador de Moscú y gozaba de la confianza de los soviéticos. Fue
gracias a su iniciativa que se concretaron convenios económicos con varios países de Europa Oriental.
Peor el mayor hecho fue la delegación económica hacha por el mismo Gelbard, el cual viajó a Moscú en
mayo de 1974, recibida por la plana mayor de la dirigencia soviética, un honor poco común, reservad a los
primeros mandatarios, fue allí donde firmo los tratados económicos más importantes concretados hasta
entonces en la historia de las relaciones entre ambos países (uno de ellos fue el de cooperación comercial,
en el cual se comprometían a suministrar maquinarias y equipos). El panorama cambio con la muerte de
Perón, Isabel trató de desligarse de los elementos izquierdistas en el peronismo, obligo a renunciar a
Gelbard, negó la ratificación de los convenios firmados con la URSS, salvo los referidos a los proyectos
hidroeléctricos en el tramo argentino del rió Paraná. En lo sucesivo, las dificultades económicas y políticas
impidieron una política exterior coherente.

6,10 Las políticas económicas durante el gobierno peronista (1973-76)

A pesar de los múltiples y conflictivos sucesos políticos del año 1973, la asunción de Héctor Campora en
mayo, su salida forzada dos meses después y la llegada al poder de Perón en octubre, el rumbo económico
y su condición parecieron estables. El estado debía volver a jugar un rol decisivo a través del
financiamiento de la producción nacional y de estímulos que fortalecerían a los sectores locales sobre el
capital extranjero. La política económica de Gelbard no solo consistía en la aplicación de una serie de
instrumentos y medidas económicas, sino que estaba cimentada en el ya mencionado Pacto Social, que
permitía establecer las condiciones necesarias para el crecimiento económico, la redistribución del ingreso
a favor de los asalariados, el fortalecimiento del mercado interno, las restricciones a la operatoria del
capital extranjero (el cual había asumido una gran importancia en diversas ramas industriales) y la
industrialización. Por otra parte la paralización d Agro , según los especialistas es atribuible al excesivo
intervensionismo estatal, mientas otros lo atribuyen a la baja productividad y a escasa renovación
tecnológica.

6,10,1 La política económica de José Ver Gelbard


Tuvo como actores principales a la CGE y la CGT, aspiraba a alcanzar un aumento de la participación de
los asalariados en el ingreso nacional, del 40 al 50% en un lapso de cuatro años. Para ello, se
implementaría una política salarial tendiente a incrementar los ingresos reales de los trabajadores.
También se buscaba estabilizar el nivel de precios hasta reducir sustancialmente los elevados índices
inflacionarios heredados. De allí surgía la importancia del Pacto Social, firmado al 8 de junio de 1973,
para concretar los objetivos económicos, en el cual se rubrico un acuerdo foral entre el gob., los sindicatos
y la industria, mediante el cual se establecía un compromiso que incluía el congelamiento de precios y un
alza de los sueldos en doscientos pesos mensuales y se suspendían las negociaciones colectivas salariales
por un lapso de dos años. Para luego, las partes involucradas, comprometerse en la estabilización de la
economía fortificando la producción y el consumo interno.
El gob. Impuso controles en los tipos de cambio de divisas y trato de incentivar las exportaciones.
También intento centralizar el comercio para lograr cierto poder en los mercados internacionales y se
firmaron acuerdos comerciales con países socialistas con el fin de ampliar un mercad potencialmente
importante. Los vínculos de Gelbard facilitaban las relaciones. Con respecto al sector agropecuario, en
1973, el CARBAP, se comprometió a aumentar los precios mínimos, otorgar incentivos fiscales y formular
una política crediticia favorable al sector. Simultáneamente, las entidades se comprometían a duplicar su
producción en un lapso de poco más de seis años. En conclusión, el éxito de la gestión (Pacto Social)
dependería en gran medida de la capacidad de los dirigentes sindicales para contener mayores demandas

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salariales de los trabajadores, de la confianza de los industriales en el equipo económico gobernante y del
apoyo de los sectores rurales.

6,10,2 La marcha del Plan


Paso por dos etapas, la primera tuvo como punto de partida la firma del Pacto Social y se extendió hasta
julio de 1974 con la muerte de Perón y la segunda, que sufrió permanentes marchas y contramarchas,
concluyo en marzo de 1976, con la llegada de una nueva dictadura militar. En la primera predomino la
estabilidad de precios, mejoraron las cuentas externas y se produjo un significativo crecimiento
económico, en la segunda, hicieron eclosión todas las contradicciones del Pacto Social, y se caracterizo
por la inestabilidad y una acelerada inflación. El inicio como dijimos poseía aspectos muy favorables.
Durante 1973, las exportaciones del agro crecieron un 86%, incentivadas por un alza en los precios de la
carne y los cereales en el mercado mundial, y una cosecha record de granos.
Los éxitos del plan fueron evidenciados también en la contención del proceso inflacionario. La demanda
se había elevado, el gasto publico aumento de manera acelerada, la suba de salarios también alcanzaban a
los trabajadores de estado y esto retraía el desempleo. Si bien se reforzó la presión tributaria y se
instrumentaron nuevos impuestos como el IVA, el financiamiento de los nuevos gastos resultaba
insuficiente. A partir de 1973 el gasto público corriente llego a contraerse. Un primer llamado de atención
provino del exterior con el alza internacional de los precios del petróleo. Uno de los aspectos que
jaqueaba al Pacto Social era el alto grado de conflictividad obrera existente. Los cimientos de la acuerdo
comenzaron a socavarse, mientras crecía el desabastecimiento de productos esenciales, en realidad, no era
que no estaban en el mercado, sino que el progresivo incremento de los costos alentaba a comerciarlos en
un mercado negro.
El fallecimiento de Perón en julio de 1974, esto llevo a la presidencia a Isabel Perón, quien pocos meses
después de asumir decidió el desplazamiento de Gelbard. En este periodo aparecían como principales
problemas las dificultades en la balanza de pagos, agravadas por el alza de los precios del petróleo, y las
disputas con el movimiento obrero. En octubre de 1974, la presidencia anuncia la argentinización de las
bocas de expendio de combustibles pertenecientes a Shell y a Esso; La anulación de los contratos para la
provisión de equipos telefónicos a ENTEL por parte de Siemens e ITT y la nacionalización de cinco
bancos adquiridos por el capital extranjero durante el anterior gobierno militar. El panorama internacional
comenzaba a traer problemas y los premios en las importaciones crecían en forma sostenida. La recesión
que experimentaban las economías de los principales socios comerciales de la Argentina, hizo que
redujeran su demanda de importaciones y comenzaran a poner trabas a las compras externas (se destaco en
este período la prohibición de carnes que impulso el CEE). Las consecuencias fueron la aparición de un
pronunciado déficit en la balanza comercial y una drástica disminución de las reservas internacionales.

6,10,3 El Rodrigazo
Los conflictos recrudecieron entre mayo y junio de 1975, cuando se debía abrir una nueva instancia de
negociación salarial. El 2 de junio Gómez Morales fue desplazado del Ministerio de Economía, ocupando
su lugar Celestino Rodrigo. Tomando en cuenta la distorsión en la estructura de precios relativos, el nuevo
ministro trato de sincerar las variables macroeconómicas comenzando por una devaluación del 160% para
el tipo de cambio comercial y del 100% para el financiero.
El objetivo del programa era tratar de combatir la aceleración inflacionaria. Los resultados del Rodrigazo
no podían ser exitosos. La inflación se disparo con violencia, mientras los salarios reales se contraían y
provocaban un recrudecimiento de la puja distributiva (los argentinos empezaban a desprenderse de un
dinero que comenzaba a perder el valor día a día y una aceleración inflacionaria reducía los ingresos
públicos). Uno de los desequilibrios mayores se encontraba en el alto déficit fiscal. De esa forma, la
inflación incrementaba el déficit, esta impulsaba a la oferta monetaria y con ella crecía la tasa de inflación.
El circulo vicioso se completo cuando el 29 de junio la presidenta resolvió anular los convenios laborales,
al tiempo que reducía los aumentos saláriales del 100 al 50%. En respuesta a estas decisiones los
sindicatos provocaron el alejamiento de López Rega y la renuncia de Rodrigo reemplazado luego por

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Antonio Cafiero. Durante el 1975 la inflación supera el 180% mientras los ingresos de los trabajadores se
incrementaron solo un 100%. Cafiero intento frenar el proceso inflacionario aplicando un mecanismo de
indexación de precios y salarios que no tuvo efectividad. Finalmente el Gob. de Isabel intento sobrevivir a
las presiones militares, hasta marzo de 1976, donde la dictadura militar tomo el poder.

6,11 Población, migraciones y condiciones de vida (1966-76)

En 1970 la población del país (23.400.000 hab. , 73% de ella población urbana). Fue entre 1930 y 1960
donde el ritmo de migración desde las áreas rurales hacia las urbanas tuvo su último impulso. Al mismo
tiempo, prosiguió el flujo de inmigrantes provenientes de países limítrofes. El 9% de la poblaciones estaba
constituida por inmigrantes, de la cual el 22% provenía de países vecinos, pese al Gob. De Ongania, quien
impedía la “inmigración clandestina”.
En la década del 70, la argentina ingreso en la categoría de países con “envejecimiento de la población”.
Durante la primera etapa del Gob. militar, la cuestión salarial se transformo en un tema crucial (una de las
causas de la inflación se halaba en los costos). En marzo de 1967, Kriger Vasena, estableció la suspensión
de las convenciones colectivas de trabajo y,. Tras la concesión de un aumento de sueldos, dispuso el
congelamiento de los ingresos de los asalariados durante dos años. Estas medidas tuvieron un efecto
desigual sobre los ingresos de los trabajadores. Los salarios de algunas industrias (calzados, muebles y
accesorios) experimentaron una perdida acentuada a lo largo de todo el periodo de gobierno militar.
El Cordobazo constituyo el punto de inflexión en la situación de los trabajadores. Los ingresos de los
mismos se incrementaron hasta alcanzar su pico en 1971. Hasta 1969 los trabajadores no fueron afectados
por el desempleo. Los cambios de la política económica a partir de 1970 generaron incertidumbre entre los
empresarios y produjeron una desaceleración de las actividades económicas que se tradujeron en un
aumento del desempleo. Los pequeños empresarios fueron los más afectados por la política económica,
sus ingresos se experimentaron una acentuada caída. Los comerciantes por otra parte se vieron
particularmente perjudicados por la liberación de los alquileres urbanos, avances de los sistemas de
comercialización a mayor escala y por la discriminación gubernamental contra las cooperativas de crédito.
Entre 1966 y 1968, los principales beneficiados fueron los propietarios de empresas altamente
concentradas y el estado. Así, en sectores donde el patrimonio se concentraba en un número reducido de
propietarios y en el Estado, las ganancias s fueron significativas. Las nuevas condiciones institucionales
permitieron el mejoramiento de los ingresos de los sectores populares. En 1975 la crisis laboral de julio,
las demandas saláriales del sector obrero se multiplicaron buscando compensar el deterioro que provocaba
la inflación sobre el poder adquisitivo y a estas se le sumaron, luego, las de los sectores medios. El
desempleo comenzó a descender en 1973 hasta alcanzar el 5,3% en abril de 1976. En las políticas de la
tercera experiencia peronista y los Gob. Precedentes de verifica una tendencia hacia el estancamiento de
los gastos públicos sociales. A partir de 1960, los servicios públicos sociales iniciaron un progresivo
deterioro que puso en evidencia la insuficiencia del gasto social frente a las demandas de los sectores de
menores ingresos, proceso que revirtió brevemente recién hacia 1973.

6,12 La evolución de los sectores económicos a lo largo de la década (1966-1976)

6,12,1 El sector industrial


La fuerte dinámica que había mostrado el crecimiento en la primera mitad de la década del 60 pareció
agotarse en 1966. No obstante, luego del lanzamiento del programa económico piloteado por Krieger
Vasena, la industria retorno el sendero de expansión sostenida, por un espacio de siete años. En este lapso
la devaluación aumento la competitividad y con esto se genero un aumentó de la productividad. En corto
plazo, el establecimiento de un tipo de cambio fijo y la persistencia de tasas de inflación positivas fueron
revaluando la moneda Argentina. A esto se le sumaba la eliminación de la Comisión de Valores.
Pro eso en materia industrial el objetivo se concentraba en la búsqueda de una mayor eficiencia y de una
modernización del aparato productivo. Para ello, el capital extranjero estaba llamado a cumplir en papel de

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importancia. También se estableció un régimen que otorgaba mayores facilidades para la importación de
bienes de capital, que tenía en general más incidencia en las decisiones de inversión de las empresas
transaccionales que en las locales. De ese modo, los flujos de capitales externos comenzaron a reanudarse.
Entre 1967 y 70 se registro un ingreso de capitales privados por un valor muy próximo a los 740 millones
de dólares, de los cuales el 72% estaba constituido por capitales a corto plazo, la mayoría orientados hacia
el sector financiero, alentando las operaciones especulativas, y por ello, dada la liquidez de los fondos,
cualquier acontecimiento inesperado podría provocar una súbita salida de los mismos, perjudicando a los
consumidores.
Las inversiones fueron canalizadas en dos focos (en empresas multinacionales y en la adquisición de
numerosas empresas nacionales, este movimiento fue ayudado en gran forma por la multiplicación de
quiebras y cierres de empresas en este ciclo). Como contrapartida, el centro de las decisiones sobre
inversiones, compras, empleo, etc. Se encuentra fuera de las fronteras, con lo cual su control y orientación
por medio de las políticas económicas resultan más dificultosos y complejos. Por otra parte, la dimensión
de esas empresas tiende a generar mercados oligopólicos, impactando negativamente sobre el volumen de
empleo, generando un drenaje de recursos. Dentro de los sectores que lograron mejorar su posición se
destaco el automotor, acompañado por las industrias químicas y metalúrgicas.
En los aparatos industriales el punto más débil se ubicaba en el sector de maquinarias.
En 1967 se implementa una política restrictiva, tendiente a contener la inflación. Asimismo, el crédito a la
inversión otorgado por el Banco Mundial, adquirió mayor grado de significación que el destinado a
solventar gastos de explotación. Hacia finales de la década de 1960 se empezó a observar un progresivo
incremento de las exportaciones de productos industriales. En ello incidían varios factores, la mayor
competitividad lograda luego de la devaluación, el establecimiento de un régimen de devolución de
impuestos para las exportaciones de productos no tradicionales, la mayor madurez de algunas empresas, la
necesidad de encontrar mercados complementarios y los acuerdos comerciales con los países vecinos
cristalizados en la ALAC. Hacia mediados de los 70, las exportaciones industriales alcanzaron un 20% de
las exportaciones totales.
Indicadores globales del sector industrial, mantuvieron su nivel positivo hasta 1974, alcanzando dos picos
en 1969 y 1971. A fines de 1970 Aldo Ferrer sanciono la ley de “Compre Nacional”, la cual obligaba al
estado a privilegiar en sus compras a las empresas nativas. Por otra parte, se sancionaron nuevos
regímenes legales para las inversiones extranjeras, como limitaciones para el acceso al crédito bancario
interno, exigencia de la normatividad de las acciones, obligación de utilizar un porcentaje mínimo del 85%
del personal local en las áreas de dirección técnica y profesional y de dar a publicidad, previamente a la
autorización, los futuros contratos de promoción a suscribir con el Estado, así como la creación de un
registro de inversiones.
El regreso del peronismo al poder en 1973 permitió mejorar aun mas las posibilidades de inserción del
empresariado nacional, en ningún caso podrían otorgarse un tratamiento más favorable a inversores
extranjeros que a los nacionales, relacionados con la seguridad nacional. La explotación de servicios
públicos , bancos y seguros y ,medios masivos de comunicación y publicidades. Se profundizo la
estrategia de exportación de productos industriales. A pesar de que no se utilizó como herramienta la
devaluación (el valor real de las divisas descendió con el programa económico de Gelbard), se
implementaron nuevos incentivos par la exportación del sector, además de ofrecer un amplio apoyo
crediticio y técnico para las PyMES. Sin embargo, algunos indicadores también mostraban una faceta
oscura, a partir de las transformaciones de las estructuras de los precios relativos, un incremento de las
tasas de inflación exteriores, una mayor volatilidad de los flujos económicos y financieros y por ultimo las
dificultades macroeconómicas de las empresas, que habían llegado al cenit de su potencial. En este marco
las tasas de crecimiento comenzaron a contraerse hasta caer un una profunda receción, luego apareció el
Rodrigazo.

6,12,2 El sector agropecuario

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A partir de 1962-63 un comenzó un ciclo ascendente en el desarrollo del agro pampeano. Los años
siguientes se caracterizaron por fuertes oscilaciones, los principales cultivos registraron altibajos. La
evidente disminución de las tasas de crecimiento tuvo diversas interpretaciones, entre ellas se destaco la
influencia perturbadora de la política económica, especialmente durante el Gob. De Ongania, según
Ferrucci, porque el énfasis de la misma estaba sobre el sector secundario. En 1964-6 tiene lugar la más
alta incorporación de tractores y cosechadoras al parque de maquinarias agrícolas.
Luego en 1967, sé implantaron unas retenciones con el objeto de evitar que el sector agrícola se
beneficiara con la devaluación, gracias a esta medida a partir de 1970, el precio de los productos
agropecuarios sufrió un fuerte suba relacionada con el aumento del valor de la carne analizado
oportunamente. Según SRA, la ley de arrendamientos agrícolas sancionada por Ongania abriría el camino
para incrementar la productividad, ya que eliminaba las injustas ventajas legales. La ley restablecía el
derecho de los terratenientes a la expulsión de aquellos y al control sobre los contratos, esta política fue
elogiada por SRA y CABAP, pero protestada por FAA. En 1969 se establece el impuesto de emergencia a
las tierras aptas para la explotación agropecuaria (ITAEA), el mismo establecía un impuesto del 5% ad
valorem sobre la propiedad de la tierra, con el propósito de forzar la intensificación de las exportaciones.
Los sectores manifestaron su oposición y manifestaron su oposición. En 1971-72 el desarrollo de los
cultivos de soja tuvo un avance acelerado y en pocos años se transformo en una de las principales fuentes
de ingreso de divisas para la Argentina, su crecimiento en valor se debía a un aumento de los precios
internacionales de las materias primas, en 1974-75 tanto la producción como los precios tuvieron un
comportamiento desfavorable.
La evolución del periodo 1969-72 varían las proporciones faenamiento, se debió a la aplicación de
medidas destinadas a favorecer la exportación y restricción del consumo interno. El Gob. Peronista
consideraba vital acelerar la tasa de expansión del sector agropecuario. El agro continuaba siendo el
principal proveedor de divisas que luego demandaba la industria para la importación de insumos y
maquinarias, por lo tanto la expansión debía sustentarse en un sector agropecuario más dinámico. Para ello
Horacio Giberd, creo la ley agraria, que no fue sancionada en el parlamento, contemplaba la expropiación
de aquellas tierras que no hubieran estado en producción en los últimos diez años, o que hubieran estado
en producción en los últimos diez años, o que hubieran producido menos del 30% de su rendimiento
normal estimado, serian multadas y las que lograran incrementar su rendimiento y eficiencia serian
premiadas. Buena parte de los beneficios del incremento de los precios internacionales de los productores
internacionales de los productos agropecuarios contribuyo a solventar las cuentas públicas, hasta que los
precios nacionales volvieron a caer. En este marco el ahorro del sector comenzó a disminuir hacia 1974, lo
que dio por resultado una reducción del excedente financiero agropecuario. En 1975 se genero un
deterioro manifiesto en las condiciones de las exportaciones agrícolas, como el deterioro de los precios
relativos, la presencia de factores climáticos adversos y finalmente el Rodrigazo y el descontrol
económico.

6,13 Los últimos momentos del gobierno peronista

A partir de noviembre de 1975, las operaciones anti-subversivas alcanzaban una escala hasta entonces
desconocida, los militares pasaron a ocupar el centro de la escena política. El 9 de diciembre, Álvaro
Alzogaray, influyente entre las FFAA, pidió paciencia a los militares por un tiempo. En Nochebuena,
Videla, exhorto a los civiles a buscar una salida política negociada para solucionar los problemas del país.
Comenzaban los últimos noventa días del gobierno de Isabel. Un nuevo equipo económico, encabezado
por Cafiero, intento recrear la política de concertación, pero naufrago ante la imposibilidad de contener la
lucha por la distribución del ingreso, las demandas salariales que los jefes sindicales no podían frenar y el
desinterés de los empresarios, trataban de desestabilizar la economía y crear un clima de caos. Los
gremios desarrollaron huelgas y sus negociaciones entorpecidas por la acción de los guerrilleros que
secuestraban o asesinaban a los directivos de las empresas que negociaban con sus obreros.

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Los productores rurales dispusieron paros ganaderos. El equipo económico no podida controlar la
inflación, la especulación y el déficit fiscal. Al comenzar el nuevo año, Isabel, emprendió una drástica
reorganización de su gabinete, en la cual desplazo a los ministros ligados al sindicalismo y a los
peronismo dispuestos al dialogo y la concertación (figuras mas conservadoras retomaron sus posiciones en
el gabinete). Puestos clave pasaron a ser ocupados por personas de confianza de la cúpula militar, por ej.
El puesto de Jefe de Policía Militar, ocupado por el Gral. Albano E. Haruineguy.
Si bien los sindicalistas reaccionaron negativamente frente a medidas económicas que apuntaban al
deterioro del salario real, no se lanzaron a confrontar con el gobierno, comprendiendo la inminencia del
golpe militar. Los sectores económicos más poderosos no respondieron positivamente a las medidas del
gabinete, y a mediados de febrero, la sociedad argentina asistió a un paro general de veinticuatro horas
llevado a cabo por los empresarios. Desde fines de febrero, varios partidos ensayaron caminos alternativos
par evitar el golpe militar, con la intención de desplazar a la presidenta por caminos institucionales. Los
partidos provinciales plantearon la necesidad de iniciar un juicio político a Isabel Perón. La segunda
alternativa presentada por la UCR promovía la reunión de la Asamblea Legislativa para declarar la
inhabilidad de la presidenta. La tercera opción fue impulsada por varios partidos ( PJ, UCR, PC y PD entre
otros) y trataba de un acuerdo pluripartidario para concretar un programa económico-social de
emergencia.
La embajada de los EEUU sabía que el golpe militar sería sangriento (al menos con un mes de
anticipación) la misma compartía la idea de reemplazar a la titular del poder ejecutivo. Cuando el golpe
fue inminente HILL (embajador de los EEUU) manifestó que los EEUU reconocerían cualquier gobierno
que reuniera los requisitos necesarios. Ni el derrocamiento de un gobierno elegido democráticamente ni la
inminencia de un baño de sangre parecieron constituir obstáculos para que Washington anticipara su
respaldo a los golpistas. La rama política del peronismo aguardó el golpe con resignación y cuando la
madrugada del 24 de marzo, los militares derrocaron al gobierno Justicialista la Casa Rosada estaba vacía.

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