Está en la página 1de 12

2020 - 2030

La mejor manera de darle forma al futuro es en oración, sobre todo cuando


oramos con la palabra de Dios y proféticamente activamos lo que él tiene en
su corazón para cada uno de nosotros.

Lo primero que debemos pedir al Señor es que en esta nueva década haya un
incremento del gobierno de Dios sobre la tierra.

Mateo 6: 10 LBLA
“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.”

Oramos por una intervención del Espíritu de Dios sin precedentes en todas
nuestras familias, en toda la iglesia y en nuestras ciudades.

Joel 2: 28 – 29 RVR 1960


“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán
vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros
jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derra-
maré mi Espíritu en aquellos días.”

O
Oración Profética para los próximos 10 Años

• Tiempo de salvación para la familia.


Hechos 13: 31

• Toda tu familia le servirá al Señor.


Josué 24: 25.

• Tu familia será restaurada.


Malaquías 4: 6.

• Tu familia será prosperada.


Salmo 37: 19.

La cosecha de almas que viene en los próximos 10 años no ha sido vista jamás.
Juan 4: 35 - 40 NVI
“¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo:
¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura; 36
ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el
sembrador como el segador se alegran juntos. 37 Porque como dice el refrán:
“Uno es el que siembra y otro el que cosecha”. 38 Yo los he enviado a ustedes a
cosechar lo que no les costó ningún trabajo. Otros se han fatigado trabajando,
y ustedes han cosechado el fruto de ese trabajo.”

• Abran los ojos y miren los campos sembrados.


• La cosecha está madura.
• Viene salario para los segadores.
• Se acerca un tiempo de alegría para el que siembra y para el que cosecha.
• Recogerán la cosecha de una siembra de generaciones anteriores.
• Viene un fruto en cantidad que recogeremos sin haber trabajado en él. So-
mos respuesta de la oración de muchos.

D
10 años de bienestar divino

Salmos 85: 12 NVI


“El Señor mismo nos dará bienestar, y nuestra tierra rendirá su fruto.”

Isaías 62: 8 - 9 NVI


“Por su mano derecha, por su brazo poderoso, ha jurado el Señor: «Nunca más
daré a tus enemigos tu grano como alimento, ni se beberá gente extranjera
el vino nuevo por el que trabajaste. Alabando al Señor comerán el grano quie-
nes lo hayan cosechado; en los atrios de mi santuario beberán el vino quienes
hayan trabajado en la vendimia.”

Números 18: 12 - 13
“Todo lo mejor del aceite nuevo y todo lo mejor del mosto y del cereal, las pri-
micias que presenten al SEÑOR, te las daré a ti. Los primeros frutos maduros
de todo lo que hay en su tierra, que traigan al SEÑOR, serán tuyos. Todo el que
esté limpio en tu casa podrá comer de ello.”

N
La catedral del reino es llamada a las naciones

Isaías 2: 2
“En los últimos días, el monte de la casa del Señor será establecido como el
más alto de los montes; se alzará por encima de las colinas, y hacia él conflui-
rán todas las naciones.”
Isaías 34: 1
“Naciones, ¡acérquense a escuchar! Pueblos, ¡presten atención! ¡Que lo oiga la
tierra, y todo lo que hay en ella; el mundo, y todo lo que él produce!”

Isaías 42: 6
“«Yo, el Señor, te he llamado en justicia; te he tomado de la mano. Yo te formé,
yo te constituí como pacto para el pueblo, como luz para las naciones.”

Isaías 49: 6
«No es gran cosa que seas mi siervo, ni que restaures a las tribus de Jacob, ni
que hagas volver a los de Israel, a quienes he preservado. Yo te pongo ahora
como luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines
de la tierra».

Isaías 54: 3
“Porque a derecha y a izquierda te extenderás; tu descendencia desalojará
naciones, y poblará ciudades desoladas.”

Isaías 55: 5
“Sin duda convocarás a naciones que no conocías, y naciones que no te co-
nocían correrán hacia ti, gracias al Señor tu Dios, el Santo de Israel, que te ha
colmado de honor».”

Isaías 60: 3
“Las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendo-
roso.”

Jeremías 1: 10
“Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, »para arrancar y derribar,
para destruir y demoler, para construir y plantar».”

Jeremías 33: 9
“Jerusalén será para mí motivo de gozo, y de alabanza y de gloria a la vista de
todas las naciones de la tierra. Se enterarán de todo el bien que yo le hago, y
temerán y temblarán por todo el bienestar y toda la paz que yo le ofrezco”.

I
Oramos especialmente por Israel
La catedral del reino toma la tierra, proféticamente extendemos nuestro
territorio

Génesis 34: 10 NTV


“Todos ustedes pueden vivir entre nosotros; ¡la tierra está a su disposición!
Establézcanse aquí y comercien con nosotros, y siéntanse en libertad de com-
prar propiedades en la región.”

Génesis 13: 15 - 17
“Pues toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; de manera que si alguien
puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia podrá contarse.
Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho de ella, porque a ti te la daré.”

Génesis 26: 3 - 4
“Reside en esta tierra y yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu des-
cendencia daré todas estas tierras, y confirmaré {contigo} el juramento que
juré a tu padre Abraham. Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas
del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente serán
bendecidas todas las naciones de la tierra.”

Amós 9: 14 - 15
“Restauraré el bienestar de mi pueblo Israel, y ellos reedificarán las ciudades
asoladas y habitarán {en ellas}; también plantarán viñas y beberán su vino, y
cultivarán huertos y comerán sus frutos. Los plantaré en su tierra, y no serán
arrancados jamás de la tierra que les he dado --dice el SEÑOR tu Dios.”

Salmos 24: 1
“Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habi-
tan;”

Salmos 25: 13
“Tendrán una vida placentera, y sus descendientes heredarán la tierra.”

P
Palabra profética para orar por cada mes del 2020

• Enero - Ilimitado
Génesis 13.
«Mira lo más lejos que puedas en todas las direcciones: al norte y al sur, al
oriente y al occidente. 15 Yo te doy toda esta tierra, tan lejos como alcances a
ver, a ti y a tu descendencia[a]como posesión permanente. 16 ¡Y te daré tantos
descendientes que, como el polvo de la tierra, será imposible contar.

• Febrero - Intencional
Juan 8: 14 NVI
“—Aunque yo sea mi propio testigo —repuso Jesús—, mi testimonio es válido,
porque sé de dónde he venido y a dónde voy. Pero ustedes no saben de dónde
vengo ni a dónde voy.”

Juan 16: 28 NVI


“Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo de nuevo el mundo y vuelvo al
Padre.”

• Marzo - Establécete y Afírmate


Salmos 37: 3
“Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel.”

2 Tesalonicenses 3: 3 RVR1960
“Pero fiel es el Señor, que los afirmará y guardará del mal.”

• Abril – Fantástico
Marcos 4: 8
“Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produ-
jeron una cosecha que rindió el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno.”

• Mayo – Prospera
Salmos 18: 35
“Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu
bondad me ha hecho prosperar.”

Job 42: 10
“Después de haber orado Job por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de
nuevo y le dio dos veces más de lo que antes tenía.”

• Junio - Hacia Delante


Miqueas 2: 13
“El que abre brecha marchará al frente, y también ellos se abrirán camino;
atravesarán la puerta y se irán, mientras su rey avanza al frente, mientras el
Señor va a la cabeza.”

• Julio - Todo Es Posible


Mateo 19: 26 NVI
“Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente, mas
para Dios todo es posible.”
• Agosto – Puertas Abiertas
Apocalipsis 3: 7 - 8
“Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: El Santo, el Verdadero, el que tie-
ne la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice esto:
`Yo conozco tus obras. Mira, he puesto delante de ti una puerta abierta que
nadie puede cerrar, porque tienes un poco de poder, has guardado mi palabra
y no has negado mi nombre.”

• Septiembre – Tomando Posesión


Deuteronomio 11: 24 – 25
“Todo lugar donde planten el pie será de ustedes; su territorio se extenderá
desde el desierto hasta el monte Líbano, y desde el río Éufrates hasta el mar
Mediterráneo. 25 Nadie podrá hacerles frente. Por dondequiera que vayan,
el Señor su Dios hará que todo el mundo sienta miedo y terror ante ustedes,
como se lo ha prometido.”

Josué 1: 3
“Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que to-
quen sus pies.”

• Octubre - Multiplicación
Génesis 35: 11 NVI
“Luego Dios añadió: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate.
De ti nacerá una nación y una comunidad de naciones, y habrá reyes entre tus
vástagos.”

• Noviembre - Conquista
Números 13: 30 NVI
“Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés, y dijo: —Subamos a conquistar esa
tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo.”

• Diciembre - Crece
Colosenses 1: 10
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto
en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.

Efesios 4: 15
“Sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en
aquel que es la cabeza, es decir, Cristo…”

1 Samuel 2: 26
“Y el niño Samuel crecía en estatura y en gracia para con el SEÑOR y para con
los hombres.”
R
Recomendaciones

Cada palabra que hemos recibido para orar por cada mes del 2020 es impor-
tante que la tomes en cuenta como la operación de Dios para este año en tu
vida. Escríbelas y ora apoyado en ellas por cada una de tus necesidades. De-
cláralas en voz audible mientras oras.

D
¿Por qué debemos orar con la palabra de Dios?

Es solo por medio de la palabra de Dios que podemos, por medio de la fe:
conocer, crecer y estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Sin la palabra de
Dios nuestras oraciones no tienen fundamento. De otra manera, nuestras ora-
ciones estarían basadas solamente en nuestras opiniones, deseos, caprichos,
deseos y sentimientos, y no en la palabra de Dios que vive y permanece para
siempre. (1 Pedro 1: 23) Ese tipo de oraciones son insuficientes para efectuar
un cambio verdadero y un impacto en el mundo espiritual.

Dios quiere usar todo su poder en este mundo; sin embargo, para que él pue-
da hacer esto se requiere que cada uno de nosotros se apropie de su palabra.

La oración profética consiste en algo muy simple: Enunciar la palabra de Dios


exactamente como él la dio. Todos los personajes que oraron en la biblia y
vieron resultados positivos y trascendentes en su vida lo hicieron basados en
la palabra de Dios, su confianza y su esperanza estaba puesta en lo que Dios
había dicho no en lo que ellos sentían o querían.

Nuestro poder en la oración está en la palabra del Señor, nuestro trabajo es


aprender cómo administrarla apropiada y responsablemente (2 Timoteo 2: 15,
“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de
qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad”.) Todos
recibimos la misma materia prima que los demás creyentes han recibido para
orar. Nuestra eficacia o eficiencia tiene que ver con la manera como maneja-
mos la palabra. No podemos ignorar que lo que hace la diferencia entre la ora-
ción contestada y la no contestada es nuestra manera de usar lo que Dios nos
ha dado. Podremos usar correctamente la palabra de Dios solamente cuando
la conocemos entendemos, y para eso hay que ser intencionales en la lectura
y en pedir al Espíritu Santo la dirección necesaria.

Tengamos en cuenta que Dios habla en su palabra porque él mismo es la pa-


labra: Juan 1: 1 “En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo
era Dios”.

Por lo tanto, la presencia de Dios hace parte de nuestras oraciones cuando


usamos su palabra de manera directa.

El poder de la palabra de Dios es tan grande que, si nuestra fe fuera del ta-
maño de una semilla de mostaza y te atrevieras a decirlo, las montañas serían
removidas. (Mateo 17: 20)

La palabra revela la naturaleza de Dios, y es su naturaleza la que refleja su


voluntad, es decir, lo que Dios quiere y puede hacer. Todo lo que Dios dice es
una revelación de su carácter y de sus propósitos. Dios y su palabra no pueden
estar separados, el uno no actúa sin el otro.

Números 23: 29
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no
cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?

(RV 1960) Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se
arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Un principio fundamental para que la oración sea contestada es creer en la


fidelidad de aquel a quien le oramos, el poder de nuestra oración depende de
eso.

Romanos 4: 20 - 21 NVI
“Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en
su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios tenía poder para
cumplir lo que había prometido.”

La palabra de Dios obrará en tu vida a medida que creas en ella; creerás en


ella cuando la conozcas, la incorpores en tus pensamientos, y la declares con
tu boca.

1 Tesalonicenses 2: 13
“Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de
Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana, sino como
lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes.”

Si Dios promete algo, pero no creemos en lo que está prometiendo, le esta-


mos diciendo: “no te creo”. Quizás pensamos que no diríamos eso, pero cuan-
do no creemos en su palabra, directamente no le estamos creyendo él.

La fe es confianza en acción cuando la palabra de Dios se vuelve vida en cada


uno de nosotros a través de nuestra oración.

Es necesario reconocer que la palabra de Dios es viva.


Deuteronomio 32: 46 – 47
“«Mediten bien en todo lo que les he declarado solemnemente este día, y dí-
ganles a sus hijos que obedezcan fielmente todas las palabras de esta ley.
47 Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su
vida; por ellas vivirán mucho tiempo en el territorio que van a poseer al otro
lado del Jordán».”

Juan 6: 63
“El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado
son espíritu y son vida.”

1 Pedro 1: 23 - 25
“Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de si-
miente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.
Porque todo mortal es como la hierba, y toda su gloria como la flor del campo;
la hierba se seca y la flor se cae, pero la palabra del Señor permanece para
siempre. Y esta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes.”

Hebreos 4: 12
“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cual-
quier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espí-
ritu, hasta la médula de los huesos,[a] y juzga los pensamientos y las intencio-
nes del corazón.”

Isaías 55: 9 – 11
“Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos
que los cielos sobre la tierra! Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo,
y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para
que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra
que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y
cumplirá con mis propósitos.”

Si lograras creen en la palabra como debe ser, estremecerías el mundo, nada


podría resistir tu oración.
Hay una recomendación especial que debemos tener muy en cuenta: si que-
remos que la palabra de Dios se cumpla y obre poderosamente en nuestras
vidas debemos asegurarnos de que vive en nosotros.

Jesús dijo en Juan 15: 7


“Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que
quieran, y se les concederá.”

La palabra de Dios vive en nosotros cuando ella dirige nuestros pensamientos


y nuestras acciones. Ella no vive en mí solamente porque escucho una pre-
dica o porque la oigo en una aplicación, sino porque meditamos en ella y la
llevamos a la práctica en nuestra cotidianidad.

Dios ejecuta su palabra, no nuestras sugerencias o sentimientos.

Uno de los efectos más poderosos en nuestros corazones es la fe que produce


la palabra de Dios en él. Entendiendo que sin fe es imposible, entonces ne-
cesitamos crecer en la fe, por esa razón cuando oramos con la palabra la fe
aumenta.

Mateo 4: 4
“Jesús le respondió: Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios”.

Tener fe se refiere a una total convicción en las promesas de Dios, tanto que
podemos declararlas, orar apoyados en ella, convencidos que lo que estamos
pidiendo se cumplirá.

No podemos vivir por lo que vemos y sentimos, sino por lo que él dijo en su
palabra, y para esto es necesario conocerla intencionalmente, eso abrirá nues-
tros ojos de la fe.

2 Corintios 5: 7
“Vivimos por fe no por vista.”

Cuando caminamos conforme a lo que sabemos y creemos eso anulará lo que


vemos.

Cuando no conoces la palabra de Dios oramos sin la convicción de su volun-


tad, por lo tanto nuestra oración será débil, raquítica, triste.

2 Corintios 1: 20
“Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio
de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.”

Para vivir en los milagros de Dios solamente necesitamos una cosa: su palabra
viviendo en nuestras vidas como un aparte más de nosotros, como un brazo,
como un pie, como un dedo, etc.

La fe que nos da la palabra de Dios tomará aquello que parece imposible y lo


hará parecer como algo rutinario.

Dios siempre nos dará la promesa antes de la bendición para que cuando la
bendición llegue sepamos que proviene de él y que fue el resultado de orar
correctamente con su palabra.
Cuando aprendes a orar con la palabra de Dios las cosas que antes eran limita-
das comienzan a ampliarse. La fe y la oración abrirán las puertas que nuestro
arduo trabajo no pudo abrir.

Génesis 45: 18
“Que me traigan a su padre y a sus familias. Yo les daré lo mejor de Egipto, y
comerán de la abundancia de este país.”

Juan 14: 10, 24


“¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las pa-
labras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre,
que está en mí, el que realiza sus obras. El que no me ama, no obedece mis
palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías, sino del Padre,
que me envió.”

Aquí está el secreto de todo, Jesús lo dijo claramente y fue una de las claves
poderosas que él aplicó aquí en la tierra. Dios cuida y respalda lo que dijo, por

P
esa razón nuestra oración con su palabra es directa, puntual y eficaz.

Principios

1. Lo que sea que pidamos a Dios para nuestras vidas, la vida de los demás o en
el mundo, debemos basarlo en su palabra. El propósito de Dios debe ser, tanto
la motivación como el contenido de nuestras oraciones.
2. Sin la palabra de Dios como base nuestras oraciones no tienen fundamen-
to. Estas estarían cimentadas solamente en sentimientos, deseos y caprichos
personales.
3. No hay diferencia entre lo que Dios les dio a los personajes de la biblia y lo
que nos dio a nosotros.
4. La palabra de Dios es el fundamento de su poder.
5. La palabra edifica nuestra fe y nos enseña a orar.

Libros de consulta:
• Crezca en la oración. Mike Bickle.
• El propósito de la oración. Myles Monroe.