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¿Qué entendemos por sincronía?

Significa que los acontecimientos no suceden casualmente, sino que


siempre ocurren en su momento justo, es decir, cuando las condiciones
están dadas para que ello suceda, aquí y ahora, en este momento y no en
otro.
Las cosas se relacionan sincrónicamente unas con otras en un momento
dado, en función de un tiempo y un espacio coincidente, implicando que
los eventos suceden siempre en el momento adecuado y no bajo la medida
de un tiempo relativo, pues se dan cuando ya están las condiciones.
Visto así, no existe el tiempo lineal como acostumbramos a entenderlo.
Observamos la sincronía como un atributo atemporal.
Si se toma consciencia de esta sincronicidad, se puede vislumbrar que
quizá ninguna cosa sea casual, sino que todo es sincrónico y que,
eventualmente, las situaciones que acontecen no necesitan de una
programación previa para que se desenvuelvan en su ritmo y momentos
perfectos.

La sincronía también es tomar consciencia de la información que se


intercambia, intercambio que tiene lugar en el tiempo y espacio mientras es
observado desde una perspectiva atemporal.

Aquí hay también una relación directa e indirecta con la intención, pues se
puede intencionar algo sincrónico o bien, se puede estar intencionando
otras cosas e indirectamente provocar una sincronía.
Se puede estar en la sincronía sin colocar intención, pero también la
intención puede conducir a un proceso de sincronía.

Intención
Por su parte, la intención es el lugar donde se ubica la consciencia para
llevar las cosas y/o las situaciones a un determinado cauce.

Visto de esta manera, la intención tiene absoluta relación con la magia.

Así, entendemos que intencionar es literalmente hacer magia.


La intención es un eje fundamental para que las cosas ocurran, y como
vimos, está relacionada con la sincronía.

Para que las cosas sucedan, se debe estar situado aquí y ahora trabajando
para ese futuro posible o deseable, es decir, la intención tiene que ver con
un tiempo futuro donde se pone la energía, donde se enfoca, y el camino
que se debe labrar en el presente para llegar a eso.
Entonces se debe sincronizar la intención con la propia existencia, unida a
tiempo y espacio con lo que se desea.
Esto nos lleva a darnos cuenta que la intención entonces también tiene que
ver con líneas de tiempo.
Ahora bien, no se puede intencionar un futuro para el cual no se está
preparado en este momento presente.

Por lo cual es necesario trabajar para lograr aquello, es necesario adquirir


disciplina, desarrollar voluntad, desde lo más amplio hasta lo más extenso,
pues estos aspectos de disciplina y voluntad se deben desarrollar
ampliamente para lograr el objetivo proyectado.

Para ejercitar la voluntad es necesario expresar por la voz, por la mandíbula


y por las manos, mientras que la disciplina se puede ejercitar realizando
actividades manuales.
La disciplina es, entonces, la aplicación de la voluntad.
De esta forma, la disciplina se relaciona con lo que se quiere hacer, es la
expresión de la voluntad.
Lo que se aspira a realizar se puede plasmar en una planificación.
Y en el caso de la intención, si no existe voluntad no se logra el objetivo.
Visto así, la voluntad junto con la disciplina logran darle forma a la magia.

La planificación es diferente a la programación.


Planificar (= plan, ~estrategia).
Sirve para determinar una estrategia, un tiempo, una idea.

Planificar es hacerme una proyección de mi idea.


La planificación no dice qué acciones concretas harás en ese tiempo, sino
que indica la intención que cada proyecto necesita.

Una buena planificación te quita mucha presión.


Para empezar, todos tenemos demasiados deseos, pero sólo disponemos de
un número limitado de posibilidades REALES.

Esta vista te hace ser realista: hay que elegir.


Lo que no haces, o no tienes GANAS, NO TE DA PLACER.

Y recuerda, lo prioritario es lo importante.

La programación
Programación (= programa, ~ruta a seguir).
Programar es adjudicar a tus planes, una necesidad de que si o si se
LOGREN.
Es proyectar el momento exacto en que harás cada cosa.
Saber en cada momento qué te corresponde hacer y por lo tanto poder
concentrarte sin preocuparte por el resto.

Planificación natural
Estar presente, AQUÍ y AHORA.
Organizarnos como vamos sintiendo, con proyección y armonía.

Eres totalmente libre de organizarte como prefieras pero hagas como lo


hagas, todos planificamos de alguna manera, sólo que si lo haces con
consciencia, ahora tendrás tú la LIBERTAD.

Cambia de PROGRAMACION a PLANIFICACION.