Está en la página 1de 3

 

AUTOCUESTIONARIO 
por GIACINTO SCELSI 
 
1. ¿Qué es la música? 

La música es el resultado de la proyección y la cristalización de un momento de la duración en un material sonoro, en


el sentido bergsoniano del devenir. 

2. ¿Qué es la duración? 

Es el flujo de la vida en el tiempo, en todos sus aspectos (la cuestión no concierne únicamente a la música, sino
también a la filosofía), aunque de manera sintética. 

3. ¿Qué clase de proyección, en un material sonoro, ejerce entonces la música? 

Esa proyección existe siempre que se trate realmente de la manifestación de la duración, y no cuando ésta responde
a una expresión artificial. 

4. El devenir todo lo comprende, incluso la evolución de la sociedad. Así, ¿la música puede ser igualmente
una expresión social o política? 

Puede serlo, a condición de que se trate de una manifestación original del devenir, percibida por el músico. 

5. ¿Cuál es su postura respecto a las corrientes estéticas de la música contemporánea? 

Hacer y dejar hacer. 

6. ¿Cómo compone? 

En un estado de pasividad lúcida. 

7. ¿Cómo podríamos clasificar y definir su música? 

Cuando el sol está encima de un árbol (bambú) completamente alineado, no hay sombra. 
 
ENTREVISTA DE JEAN NOËL VON DER WEID 
A GIACINTO SCELSI 
(1986) 
 

¿Cómo, después de haber sido uno de los primeros compositores –aparte de los vieneses- en utilizar el
dodecafonismo de la manera más estricta, y después de rechazarlo radicalmente, ha llegado a este mundo
sonoro tan turbador, y a la vez grave, sereno y sugerente? 

Tuve que ceder a ciertas presiones y emprender una educación musical, que me llevó a Viena y el dodecafonismo. El
resultado de este aprendizaje fue una lastimosa enfermedad nerviosa, de la que todavía arrastro secuelas. En la
medida de lo posible, eché esos conocimientos a la papelera y volví a esa posición de «intermediario» de la música,
un lugar que intuí desde los cinco años. 

¿Qué es para usted el sonido, ya que afirma que éste «puede existir muy bien sin la música»? 

Acerca del sonido, de sus cuerpos, atributos y aspectos, he escrito, como bien sabe, en Son et musique y en Art et
connaissance. 

¿Por qué esa importancia concedida a los microintervalos y a la monodia? 

En realidad, los microintervalos son demasiado grandes, habría que codificar distancias más pequeñas. 
¿Todavía está convencido de que a finales del siglo XX podremos percibir la «tercera dimensión del sonido»?
¿Qué supone esto? ¿Se deberá, si se consigue, a una facultad perceptiva más sutil? 

¡Sí! 

¿Qué es eso del «aspecto psíquico de los sonidos interiores»? 

También he hablado de esto en otra ocasión... ¡Oirá su interior quien pueda! 

«El sonido es energía», afirma usted. ¿Por qué y cómo esta energía puede producir «efectos negativos y
peligrosos». 

Cualquier energía puede ser positiva o benéfica, o, por el contrario, negativa y peligrosa. 

¿Qué diferencia hace usted entre la imaginación constructiva y la imaginación creativa? 

La imaginación constructiva se basa, o se trabaja, sobre presupuestos dados para establecer, a partir de los mismos,
relaciones o arquitecturas. En cambio, la imaginación creadora es la que ha ofrecido, previamente, dichas relaciones
y arquitecturas. 

Usted ha escrito: «Nadie compone aquello que ya es». ¿Qué es, pues, la creación? 

La palabra «crear», a decir verdad, es relativa. En efecto, ni siquiera una madre «crea» a sus hijos, sino que participa
con una parte suya en el proceso vital. 

La etiqueta de compositor místico y de mediador entre las filosofías de Oriente y Occidente, que a veces le ha
valido una despectiva crítica –por parte de los «sapos razonantes»-, ¿tiene un sentido para usted? 

Ningún sentido. 

¿Qué importancia adquieren las cosas del espíritu y la meditación en un mundo robotizado como el nuestro? 

Si a usted le gusta el mundo robotizado, ninguna. 

¿A cada uno le es dado recibir la luz de lo que usted llama «iluminaciones ultrafísicas»? ¿En qué consisten? 

En principio sí, aunque en la práctica no. Eso depende del camino ya andado. «No es toda la carne la misma carne»
(san Pablo). 

¿Qué papel han jugado en su música la literatura y el surrealismo? 

En mi música, casi ninguno; en mi vida, muy significativo. 

El arte ¿puede «transmitir» las ideas políticas, o bien las de una ideología? ¿Es uno de los papeles que la
música puede representar? 

Claro que sí, desgraciadamente puede hacerlo, pero en cualquier caso se trata de una prostitución. 

Un día usted me comentó que era un mensajero, un «hacedor» más que un compositor, y que ese hacedor ya
estaba retirado de la creación -¡eso no es del todo verdad!-, arguyendo que otros músicos más jóvenes se
encargarán de relevarlo. ¿Qué ve usted en esos jóvenes? 

El hacedor ya está descansando... Pero si ha vuelto a escribir ha sido por estar conmovido por la desaparición de un
gran poeta, y por ello ha querido rendirle un último homenaje (se refiere a Henri Michaux y al Cuarteto de cuerda nº
5, dedicado a su amigo), resuelto en una nueva forma y ofreciendo una idea musical que trata de responder a su
emoción. 

¿Diría usted, como para el silencio, que la música «un día tendrá/un alma nueva»? 
No lo sé. 

¿Está de acuerdo con esta frase de Leibniz: «La música es un cálculo inconsciente del alma»? ¿Cree que se
incurre habitualmente en una infravalorización del aspecto científico de la música? 

He de decirle que no conozco las operaciones secretas del alma. 

En el hecho de componer con un ordenador, ¿qué ve usted de positivo y de negativo? ¿No es de la opinión
que esta cuestión o problema es más de índole cultural y filosófico que musical? 

Lamentablemente, desconozco el ordenador. 

Se habla mucho de la inteligencia artificial. Me parece que no es ni «inteligencia» ni «artificial» -ésta es,
precisamente, sin artificio. ¿Qué piensa usted de todo esto? 

La verdad, no conozco bien lo que concierne a estas cuestiones. 

En los años 20 frecuentabas los conciertos de los futuristas, Russolo, Balilla, Pratella... ¿qué sensación
tenías ante su música? 

Era demasiado joven para poder juzgar. 

Desde luego, pero tu reacción ¿era positiva o negativa? 

Como ocurría en todos los campos de las artes futuristas, aguardaba de la música la enunciación de una verdad que
entonces me parecía desacralizadora. 

¿Qué opinión te merece Mozart? 

¿Mozart? Hubiera podido ser el mayor compositor si su padre hubiera desaparecido cuando el niño tenía dos años,
porque él podía percibir los sonidos como si fuera alguien de otro mundo. Su padre lo encerró en una caja llena de
joyas, tanto falsas como auténticas. No pudo salir de ella más que al final, en el momento de su Requiem. 

¿Y Verdi?  No lo conozco demasiado. 

¿De qué período de la música occidental te sientes más cercano? 

Del momento vivido por Wagner y sus contemporáneos, y después de lo formulado por Mahler, Ligeti y Nono.
Wagner fue un músico muy grande, pero su desproporcionado ego le impidió ir todavía más lejos. 

John Cage siempre ha sido un partidario tuyo, y a veces te ha citado para incitar a la provocación. 

Con John Cage tengo una relación de gran amistad. Sentimos un fuerte aprecio mutuo. 

Sin embargo, no acierto a entender bien qué relación tienes con su música. 

Lo que me interesa es su modo de escribir música, de pensarla, más que mi relación con ella. 

¿Te interesa todo esto más que su música? 

Sí, ciertamente. 

Después de años y años de discutir contigo sobre música, únicamente te he oído mencionar una ópera, Boris
Godunov...  Forma parte del pequeño grupo de óperas que encuentro tolerables, sobre todo interpretada por los
tenores de la época. 

También podría gustarte