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LOS JÓVENES DE HOY QUIEREN MÁS DEL ESPÍRITU

Por: J. Lee Grady

Los observadores de las tendencias espirituales, han llegado con términos como
“nones” y “dones” para describir a los jóvenes en los Estados Unidos. “Nones” son
aquellos que no se categorizan a sí mismos cuando se les pregunta por su
religión, mientras que “dones” son aquellos que han dejado la iglesia. La hipótesis
que prevalece es que los jóvenes de hoy están desilusionados con la religión
organizada, espiritualmente apática y con la moral perdida.
Me niego a creer que estas tendencias son irreversibles. Desde lo que yo he
observado, hay un sorprendente nivel de hambre espiritual entre los jóvenes
cristianos, y sin embargo, muchas iglesias no están preparadas para responder.
La semana pasada hablé en una serie de servicios en Emmanuel College, una
pequeña escuela cristiana al norte de Georgia (USA). En cada servicio, los
estudiantes se reunieron alrededor del altar, durante la adoración, y se quedaban
mucho después de terminar cada servicio, para pedir oración personal. Cuando
enseñé acerca del bautismo del Espíritu Santo, docenas pasaron al frente a pedir
un revestimiento sobrenatural.
He predicado en Emmanuel antes, pero nunca había visto este nivel de intensidad
espiritual allí. He notado un hambre similar entre los jóvenes en otros lugares
recientemente. Mi corazonada es que el nivel del agua está subiendo, y que
vamos a ver una ola del Espíritu golpear la generación más joven – similar a lo
que ocurrió en los años 70’s cuando muchos estudiantes universitarios y otros
hippies adictos y rebeldes, fueron salvos.
Los jóvenes cristianos quieren más de Dios, pero no son los suficientemente
astutos para oler las falsificaciones. Si quieres hacer que los jóvenes y adultos
jóvenes, entren en una más profunda experiencia con el Espíritu  Santo, considera
estas pautas:
1. No diluirlo.
Algunas iglesias tienen tanto miedo de que el servicio de jóvenes vaya a
irse por la borda, que mantienen el freno de emergencia todo el tiempo, y
nunca se arriesgan a dejar que el Espíritu Santo se haga cargo. Los
jóvenes de hoy, no quieren ir a lo seguro. Invítalos al profundo río de Dios y
confía en que Él obrará en sus vidas. Explica lo que el bautismo del Espíritu
Santo es, cuenta tu propio testimonio e invítalos a orar. ¡Dios podría
derramar un fresco Pentecostés, que transforme toda tu iglesia!

2. No montes un espectáculo.
Nada apaga a los muchachos más rápidamente que un ministro celebridad,
que esté tratando de impresionar a la gente con voz falsa de predicador, y
actitud de “mírenme.” La juventud de hoy puede ver a través de nuestra
manera torpe y terminología religiosa. Si quieres introducir a la juventud al
poder del Espíritu Santo, habla con una voz normal y se tú mismo.

3. Demuestra el poder real.


No es suficiente hablar acerca de la profecía, sanidad, o la palabra de
ciencia. Deja que la gente vea los dones del Espíritu Santo en acción.
Cuando los jóvenes ven el poder de Dios demostrado, están marcados por
siempre. ¡Lo quieren! Y cuando ores por la gente, no agites tu abrigo, no
empujes a la gente para que caiga, o manipules para que piensen que eres
el hombre o mujer de Dios de fe. Se humilde, actúa normal, y no apagues a
la gente con payasadas falsas.

4. Invita a las preguntas y ofrece respuestas.


En muchas iglesias, el predicador pronuncia el sermón y luego desaparece
detrás del escenario. Él expone; la gente asiente si, y ya. Esos días han
terminado. La generación de hoy quiere interactuar. Quiere salir a almorzar
o a tomar un café contigo. No temas las preguntas, y estés dispuesto a
admitir errores. Ellos te respetarán más si te quitas la máscara, e invitas a
una conversación ida y vuelta.
5. Empodéralos para liderar.
He estado llevando a cabo una serie de eventos de liderazgo para jóvenes,
hombres y mujeres, por cinco años. Este año estoy entregando el micrófono
a algunos de los veintitantos que han estado trabajando conmigo desde el
2010 – y van a predicar en muchas de las sesiones. Una de las razones por
las que la juventud de hoy en día, no ha experimentado el poder del Espíritu
Santo es, que nunca les hemos dado las llaves del auto y hemos dejado
que manejen.

6. Vierte el amor.
Los jóvenes hoy quieren relaciones, y si no te haces disponible para ser su
mentor y amigo, no estarán dispuestos a probar las aguas profundas del
Espíritu, contigo. No seas mecánico. Si oras con ellos, lloras con ellos y los
abrazas, ellos también te dejarán consolarlos. Y no hagas todo acerca del
encuentro intenso con el Espíritu Santo; algunas veces, el más genuino
momento espiritual de la noche, será cuando estés compartiendo una pizza,
al terminar.
Tal vez, una razón por la que hemos perdido contacto con las generaciones más
jóvenes es que, no los invitamos a experimentar el poder puro de Dios. Tal vez,
deberíamos abandonar algunos de nuestros estrictos guiones, luces
estroboscópicas y máquinas de humo, y permitir que el Espíritu cree una
verdadero factor sorpresa, que no haya sido fabricado por nosotros. Creo que eso
es lo que los jóvenes de hoy están esperando.