Está en la página 1de 9

ARBITRAJE COMERCIAL INTERNACIONAL

Marco normativo convencional:

Argentina ha ratificado tres convenios internacionales en materia de arbitaje.

1. En el ámbito interamericano – la Convención sobre Arbitraje Comercial Internacional


(CIDIP I)
2. En el ámbito regional – los Acuerdos de Arbitraje Comercial del Mercosur
3. Ámbito universal – Convención de Nueva york en materia de Reconocimiento y
Ejecución de sentencias arbitrales extranjeras.

Concepto

El juicio arbitral o arbitraje es un método de solución de controversias al que las partes acuden
de común acuerdo, o en ocasiones, por disposición del legislador. Supone una controversia o
conflicto de intereses entre partes, las que en ejercicio de su autonomía de voluntad, recurren
a la decisión de un tercero/s (árbitro/s) a quien le dan el carácter de juez para que resuelva el
litigio, debido a que les merece confianza por su rectitud e imparcialidad.

El arbitraje es una jurisdicción especial, admitida como alternativa al ejercicio de la jurisdicción


a través de los órganos del propio Estado, tanto en el orden interno como en el orden
internacional. En nuestro medio el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación exige que la
cuestión a resolver por esta vía sea de índole patrimonial, y para admitir la prórroga de
jurisdicción en árbitros extranjeros requiere, además, la naturaleza internacional de la
controversia (art.1º, CPCCN).

Entre las Disposiciones de Derecho Internacional Privado, en particular en el capítulo sobre


Jurisdicción internacional, no se ha introducido el tratamiento del arbitraje internacional como
medio alternativo de solución de controversias, en el entendimiento de que dicha materia
requería un tratamiento especial a través de una legislación específica. Al respecto, ha habido
varios proyectos tendientes a lograr una Ley nacional de Arbitraje Comercial Internacional, que
no llegaron a buen fin.

El art.1649 del CCCN define con una amplitud de espectro respecto de la materia arbitrable o
que puede ser objeto del contrato de arbitraje, diciendo que "hay contrato de arbitraje
cuando las partes deciden someter a la decisión de uno o más árbitros todas o algunas de las
controversias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto de una determinada
relación jurídica, contractual o no contractual, de derecho privado en la que no se encuentre
comprometido el orden público".

Cuestiones arbitrales

Sin embargo, a continuación en el art.1651 excluye expresamente ciertas controversias,


diciendo que "quedan excluidas del contrato de arbitraje las siguientes materias:

a. las que se refieren al estado civil o la capacidad de las personas;


b. las cuestiones de familia;
c. las vinculadas a derechos de usuarios y consumidores;
d. los contratos por adhesión cualquiera sea su objeto;
e. las derivadas de relaciones laborales.

Se expresa en el último párrafo de la norma que comentamos que las disposiciones del Código
relativas al contrato de arbitraje no son aplicables a las controversias en que sean parte los
Estados nacional o local.

Acuerdo de arbitraje: forma

El art 1650 CCCN- el acuerdo de arbitraje debe ser x escrito y puede constar en una clausula
compromisoria incluida en un contrato o en un acuerdo independiente o en un estatuto o
reglamento.

Tipos de arbitraje

Debe diferenciarse en una suerte de clasificación del arbitraje, entre los árbitros iuris o de
derecho y los árbitros de equidad, que son los arbitradores o amigables componedores.

-El árbitro iuris tramita y falla de acuerdo con el derecho aplicable al caso, con arreglo a la ley y
al procedimiento fijado, juzga res litigiosa en la que cada parte pretende la tutela jurídica.
-El árbitro arbitrador o amigable componedor es aquel que decide o resuelve ex aequo et bono
una controversia en la que las partes no pretenden una determinada tutela jurídica, sino en la
que se debaten cuestiones de hecho que son resueltas con prudencia y equidad, según su leal
saber y entender y sin sujeción a formas legales salvo las que las partes pudieran haber
establecido en el compromiso.

El art.1652, CCCN, también se refiere a las clases de arbitraje y dispone, para nuestro derecho
interno, que "pueden someterse a la decisión de arbitradores o amigables componedores, las
cuestiones que pueden ser objeto del juicio de árbitros" y que " si nada se estipula en el
convenio arbitral acerca de si el arbitraje es de derecho o de amigables componedores, o si no
se autoriza expresamente a los árbitros a decidir la controversia según equidad, se debe
entender que es de derecho".

Desde otro ángulo, el arbitraje puede ser voluntario o forzoso: En el primer caso, que es la
regla, tiene naturaleza contractual, a través de la cláusula compromisoria o compromiso, se
crea una iurisdictio convencional, que constituye una exteriorización de la autonomía de la
voluntad de las partes, de contenido procesal. El arbitraje forzoso, en cambio, nace de la
decisión del legislador, cuando exige que determinadas cuestiones sean resueltas por esta vía.

Naturaleza
respecto de la concepción sobre la naturaleza del arbitraje, en la Argentina ha sido reconocida
la naturaleza jurisdiccional del arbitraje por la Corte Suprema de la Nación desde el siglo XIX
(CSJN, 1880, "Bruce c. De las Carreras", Fallos: 22:371, 376) y esa idea ha sido reiterada en
varios casos en que se han dirimido conflictos de competencia entre la justicia judicial y la
arbitral (CSJN, 1/11/1988, "SA La Nación y otra c. SA La Razón Editorial EFICyA", Fallos:
311:2223; ídem, 10/11/1988, "Nidera Argentina SA c. Elena G. Rodríguez Álvarez de Canale",
Fallos: 311:2300).

Por oposición y en otra línea de ideas, la tesis definida como "teoría contractualista o
iuscontractualista", entiende que el arbitraje se trata de una figura típicamente contractual, lo
cual indudablemente atiende a la génesis del pacto arbitral que pivota sobre la idea de la
autonomía de la voluntad y es la postura que recoge el nuevo Código Civil y Comercial,
aprobado por la ley 26.994, en sus artículos 1649 a 1665, el cual con un enfoque más bien
sesgado, parcial y reduccionista de problema, se ocupa del acuerdo de las partes en la
convención arbitral, pero soslaya que ese acuerdo de voluntades se resuelve en la designación
de árbitros o arbitradores cuya función y objetivo final es decidir el litigio, con lo cual se
impone la atención de la dimensión jurisdiccional que adquiere necesariamente la cuestión,
que termina por sobreponerse al acuerdo de voluntades que va ínsito y se supone en su
origen, pero que, indudablemente, lo trasciende.

El arbitraje privado no institucionalizado o ad-hoc

Es el que se dirige a intervenir en un caso determinado, concreto, regulado en función de las


circunstancias específicas de ese supuesto. Exige una mayor previsión en la redacción de la
cláusula compromisoria, en la que deberán contemplarse, por anticipado, las diversas
situaciones posibles. Así, habrá de indicarse la forma de designación de los árbitros, de
constitución del tribunal, la fijación de la sede, el derecho aplicable al fondo y al procedimiento
y la manera de integrar eventuales lagunas

Arbitraje institucionalizado

Existen instituciones especializadas en la materia, de mucha experiencia, que a nivel nacional o


internacional aportan su organización y sus métodos de acción, mediante la constitución del
Tribunal Arbitral y la fijación de reglas de procedimiento. Es éste el arbitraje institucionalizado
o administrativo, que puede ser de carácter corporativo, profesional o de más amplio espectro
sectorial.

El art.1657, CCCN, describe el arbitraje institucional, diciendo que "Las partes pueden
encomendar la administración del arbitraje y la designación de árbitros a asociaciones civiles u
otras entidades nacionales o extranjeras cuyos estatutos así lo prevean" y que "Los
reglamentos arbitraje de las entidades administradoras rigen todo el proceso arbitral e
integran el contrato de arbitraje".

Entre los principales institutos de arbitraje internacionales encontramos la Corte de Arbitraje


de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) con sede en París, que fue fundada en 1919 y
adoptó sus primeras reglas de arbitraje en 1922. Las características esenciales de su
procedimiento son:

a) la universalidad, pues no está limitado por la naturaleza comercial de las partes, ni por
su nacionalidad, ni por el carácter público o privado de la controversia;
b) su apertura, pues abogados de todas partes del mundo pueden presentar a sus
clientes directamente sin necesidad de recurrir a profesionales especializados. Hay
árbitros de más de sesenta nacionalidades, entre los cuales las partes pueden optar
por aquellos a los cuales conozcan y en los que confían;
c) la adaptabilidad geográfica, pues aunque la sede de la CCI está en París, dos de cada
tres arbitrajes se desarrollan en otras partes del mundo;
d) la supervisión institucional, pues los laudos carecen de apelación sobre cuestiones
de fondo o de derecho. La Corte de la CCI vela porque los árbitros respeten las reglas
de forma fijadas en el Reglamento de la institución y se ocupa del pago de honorarios y
gastos, para lograr el máximo de ejecutabilidad, e incluso toma a su cargo la
notificación del laudo a las partes;
e) flexibilidad de procedimientos, pues los árbitros organizan las audiencias, el
suministro de pruebas y la presentación de sus respectivos argumentos, cuidando de
respetar la confidencialidad.

Esta institución tiene un papel preeminente en la solución de disputas propias del comercio
internacional

En los Estados Unidos funciona la American Arbitration Association (AAA), con sede en Nueva
York, de gran importancia en ese país. A nivel interamericano, encontramos la Comisión
Interamericana de Arbitraje Comercial (CIAC), fundada en 1934, como consecuencia de la
resolución XLI de la VII Conferencia de Estados Americanos reunida en Montevideo (Uruguay)
en 1933.

Principios del arbitraje

1. Autonomía de la voluntad – las partes pueden convenir, acordar desde recurrir o no al


arbitraje p/ solucionar su diferendo, sea antes del estallido de la controversia
mediante la celebración de una cláusula compromisoria o después por medio del
compromiso arbitral.

La piedra fundacional en donde se asienta el arbitraje es el principio de autonomía de la


voluntad, y de allí, su naturaleza contractual. No hay arbitraje en sentido estricto sin libertad
de elección. En uso de dicha autonomía, el art. 1658 establece cláusulas facultativas que se
puede convenir: a) la sede del arbitraje; b) el idioma en que se ha de desarrollar el
procedimiento; c) el procedimiento al que se han de ajustar los árbitros en sus actuaciones. A
falta de acuerdo, el tribunal arbitral puede dirigir el arbitraje del modo que considere
apropiado; d) el plazo en que los árbitros deben pronunciar el laudo. Si no se ha pactado el
plazo, rige el que establezca el reglamento de la entidad administradora del arbitraje, y en su
defecto el que establezca el derecho de la sede; e) la confidencialidad del arbitraje; f) el modo
en que se deben distribuir o soportar los costos del arbitraje.

El Código Procesal de la Nación, en cambio, dispone cláusulas obligatorias que necesariamente


debe contener el compromiso arbitral, y otras que son meramente facultativas. El art. 740
establece que el compromiso deberá contener, bajo pena de nulidad: 1) Fecha, nombre y
domicilio de los otorgantes, 2) Nombre y domicilio de los árbitros, excepto en el caso del art.
743, 3) Las cuestiones que se sometan al juicio arbitral, con expresión de sus circunstancias, 4)
La estipulación de una multa que deberá pagar, a la otra parte, la que dejare de cumplir los
actos indispensables para la realización del compromiso.

En tanto, que según el art. 741, se podrá convenir, asimismo, en el compromiso: 1) El


procedimiento aplicable y el lugar en que los árbitros hayan de conocer y fallar. Si no se
indicare el lugar, será el de otorgamiento del compromiso; 2) El plazo en que los árbitros
deben pronunciar el laudo; 3) La designación de un secretario, sin perjuicio de lo dispuesto en
el art. 749; 4) Una multa que deberá pagar la parte que recurra el laudo, a la que lo consienta,
para poder ser oído, si no mediase la renuncia que se menciona en el inciso siguiente; 5) La
renuncia del recurso de apelación y del de nulidad, salvo los casos determinados en el art. 760.

2. Competencia de la competencia – implica la potestad del arbitro de decidir respecto a


su propia competencia. Será el propio arbitro quien analizará y decidirá los planteos de
invalidez o nulidad de la cláusula que le otorga jurisdicción.

El art. 1654, CCyCN, dispone que excepto estipulación en contrario, el contrato de arbitraje
otorga a los árbitros la atribución para decidir sobre su propia competencia, incluso sobre las
excepciones relativas a la existencia o a la validez del convenio arbitral o cualesquiera otras
cuya estimación impida entrar en el fondo de la controversia.

Esta norma reconoce el denominado principio de la competencia de la competencia


(Kompetenz - Kompetenz).

En efecto, los árbitros son quienes en primer lugar deciden sobre su propia competencia, pero
esa decisión está sujeta a revisión estatal, sobre todo al momento de evaluarse las causales de
nulidad del laudo arbitral.

El art. 8° del Acuerdo sobre Arbitraje Comercial Internacional del Mercosur establece: "Las
cuestiones relativas a la existencia y validez de la convención arbitral serán resueltas por el
tribunal arbitral, de oficio o a solicitud de partes".
Y el art. 18 dispone en consecuencia que el tribunal arbitral está facultado para decidir acerca
de su propia competencia y, conforme lo establece el art. 8°, de las excepciones relativas a la
existencia y validez de la convención arbitral. El tribunal arbitral podrá decidir las excepciones
relativas a su competencia como cuestión previa; empero, también podrá seguir adelante con
sus actuaciones y reservar la decisión de las excepciones para el laudo o sentencia final.

A su turno, la Ley Modelo estipula que el tribunal arbitral estará facultado para decidir acerca
de su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a la existencia o a la validez
del acuerdo de arbitraje.

3. Separabilidad de la cláusula arbitral – El acuerdo de prorroga, el acuerdo de elección


de foro será considerado, analizado con entera separación, independencia del
contrato principal o contrato base, sin que se vea afectado en principio por los
posibles vicios o nulidades de éste. La validez y efectos del acuerdo de prorroga se
regirá por sus propias normas.

El art. 1653, CCyCN, reconoce el principio de separabilidad, independencia o autonomía de la


cláusula arbitral en los siguientes términos: el contrato de arbitraje es independiente del
contrato con el que se relaciona. La ineficacia de éste no obsta a la validez del contrato de
arbitraje, por lo que los árbitros conservan su competencia, aun en caso de nulidad de aquél,
para determinar los respectivos derechos de las partes y pronunciarse sobre sus pretensiones y
alegaciones.

Este articulo recepta otro de los principios rectores del arbitraje que es el de separabilidad,
autonomía del pacto o acuerdo arbitral. Significa que las causales de validez o invalidez del
contrato con el cual se encuentra vinculado el pacto arbitral, no arrastra necesariamente la
nulidad o ineficacia del acuerdo arbitral sino que, éste goza de independencia y se encuentra
sujeto a sus propias causales de validez o invalidez.

La Ley Modelo, asimismo, dispone que una cláusula compromisoria que forme parte de un
contrato se considerará como un acuerdo independiente de las demás estipulaciones del
contrato. La decisión del tribunal arbitral de que el contrato es nulo no entrañará ipso jure la
nulidad de la cláusula compromisoria (art. 16).

La cláusula compromisoria. Compromiso. Pacto o acuerdo arbitral: concepto, caracteres,


forma

La cláusula compromisoria (arbitration clause) por lo general se halla inserta en el mismo


contrato objeto de litigio desde un comienzo, aunque puede estar en instrumento aparte; por
ende, es redactada antes de que surjan las diferencias, materia de futuras controversias. Con
ella se introduce la jurisdicción de los tribunales arbitrales; muchas veces, se utilizan en su
redacción las fórmulas estandarizadas que proveen como modelo los sistemas
institucionalizados de arbitraje.

La sumisión al arbitraje también puede producirse, sin embargo, luego de haberse originado la
disputa, cuando ésta ya es actual, a través de acuerdos también de naturaleza contractual, a
los que se les reserva la denominación de "compromiso".

Medidas precautorias

Control laudo arbitral

Reconocimiento y ejecución de los laudos arbitrales:

DERECHO DE SUCESIÓN
¿Cuándo nos hallamos ante un caso sucesorio de DIPr.?

Inicialmente, digamos que debe tratarse de un caso iusprivatista multinacional, es decir, de un


caso social y normativamente multinacionalizado, esto es, con circunstancias relevantes
localizadas, fácticamente, en el territorio de más de un Estado nacional, lo cual concita la
posible multiplicidad de derechos aplicables al caso.

Distintas concepciones:

a. Concepción romana – elabora la tesis de la continuación de la persona del causante


por sus herederos: concibe a la sucesión como la transmisión en masa de todo su
patrimonio.
b. Concepción germánica – de la sucesión en los bienes: como transmisión o 'reparto' de
los bienes relictos entre determinadas personas supérstites, los herederos, que no
continúan la persona del causante.

Estas concepciones opuestas, la romanista y la germánica, han llevado a dos tesis


contrapuestas en el derecho internacional privado sucesorio, los llamados sistemas de la
"unidad" y "pluralidad" o "fraccionamiento".

1) Sistema de unidad - concibe el patrimonio del causante como una unidad indisociable,
y a los herederos como los continuadores de su persona.
El criterio de la unidad propone la aplicación de una única ley, la ley personal de la
nacionalidad o del último domicilio del causante.
Se identifica con el derecho romano.
El punto de conexión utilizado es personal: el domicilio o la nacionalidad
2) Sistema de la pluralidad/fraccionamiento entiende - que dicho patrimonio es un
mero conjunto de bienes separables entre sí y que los herederos son meros causa
habientes, como si se tratara de actos inter vivos, a quienes se le transmiten los
bienes, pero no siguen a la persona del causante.
El criterio de la pluralidad conlleva a la aplicación de tantas leyes como bienes
relictos con lugar de situación diferente existan en el caso concreto.
Se identifica con el derecho germánico.
El punto de conexión utilizado es territorial, real: el lugar de situación de los bienes.
3) A estos dos sistemas clásicos, se suma el sistema de la professio juris, donde el
causante puede elegir el derecho conflictual de la sucesión; está facultado para
adoptar la ley aplicable. Es decir, por ejercicio de su autonomía el causante dispone
entre las leyes vinculadas a su patrimonio, cuál de ellas regulará la materia sucesoria

I. Fuente interna: CCCN


 Jurisdicción:

ARTICULO 2643.-Jurisdicción. Son competentes para entender en la sucesión por causa de


muerte, los jueces del último domicilio del causante o los del lugar de situación de los bienes
inmuebles en el país respecto de éstos.

El art. 2643, CCyCN, se ocupa de determinar la jurisdicción en materia de sucesiones


internacionales. Según esta norma, son competentes para entender en la sucesión por causa
de muerte, los jueces del último domicilio del causante o los del lugar de situación de los
bienes inmuebles en el país respecto de éstos.
Este art establece expresamente la jurisdicción concurrente de los jueces del lugar del último
domicilio del causante (foro personal) y los del lugar de situación de los bienes inmuebles del
difunto (foro del patrimonio), en este caso, sólo respecto de los que se encuentren en el país.

 Derecho aplicable:

ARTICULO 2644.-Derecho aplicable. La sucesión por causa de muerte se rige por el derecho del
domicilio del causante al tiempo de su  fallecimiento. Respecto de los bienes inmuebles situados
en el país, se aplica el derecho argentino

El art 2644 trata sobre el derecho aplicable a la sucesión por causa de muerte, sometiéndola al
derecho del domicilio del causante al tiempo de su fallecimiento, esta es la regla general, con
excepción del supuesto de bs situados en la Republica, a los que se aplica la ley argentina.

 Forma de testamento otorgado en el extranjero:

ARTICULO 2645.-Forma. El testamento otorgado en el extranjero es válido en la República


según las formas exigidas por la ley del lugar de su otorgamiento, por la ley del domicilio, de la
residencia  habitual, o de la nacionalidad del testador al momento de testar o por las formas
legales argentinas.

Este art regula la forma del testamento otorgado en el extranjero, con la cual el legislador
procura favorecer la validez formal del testamento, incluyendo conexiones alternativas
adicionales, disponiendo que es válido en nuestro país si lo es conforme a:

a) Las formas exigidas por la ley del lugar de su otorgamiento


b) o Por la ley del domicilio
c) o de la residencia habitual
d) o según la ley de la nacionalidad del testador al momento de testar
e) o por las formas legales argentinas´

 Testamento consular:
ARTICULO 2646.-Testamento  consular. Es válido el testamento escrito hecho en país extranjero
por un argentino o por un extranjero domiciliado en el Estado, ante un ministro
plenipotenciario del Gobierno de la República, un  encargado  de negocios o un Cónsul y dos
testigos domiciliados en el lugar donde se otorgue el testamento, teniendo el instrumento la
autenticación de la legación o consulado.
El testamento otorgado en la forma prescripta en el párrafo precedente y que no lo  haya sido
ante un jefe de legación, debe llevar el visto bueno de éste, si existiese un jefe de legación, en el
testamento  abierto  al pie de él y en el cerrado  sobre  la carátula. El testamento  abierto  debe
ser siempre rubricado por el mismo jefe al principio y al fin de cada página, o por el Cónsul, si
no hubiese legación. Si no existe un consulado ni una legación de la República, estas diligencias
deben ser llenadas por un ministro o Cónsul de una nación amiga.
El jefe de legación y, a falta de éste, el Cónsul, debe remitir una copia del testamento  abierto  o
de la carátula del cerrado, al ministro de Relaciones Exteriores de la República y éste,
abonando la firma del jefe de la legación o del Cónsul en su caso, lo debe remitir al juez del
último domicilio del difunto en la República, para que lo  haga  incorporar  en los protocolos de
un escribano del mismo domicilio.
No conociéndose el domicilio del testador en la República, el testamento debe ser remitido por
el ministro de Relaciones Exteriores a un juez nacional de primera instancia para su
incorporación en los protocolos de la escribanía que el mismo juez designe.

El nuevo art. 2646 reconoce el llamado testamento consular en términos casi idénticos a los
arts. 3636 y 3637 derogados

 Capacidad para testar:


ARTICULO 2647.-Capacidad. La capacidad para otorgar testamento y revocarlo se rige por el
derecho del domicilio del testador al tiempo de la realización del acto.

La capacidad para otorgar testamento y para revocarlo se exige por la ley del domicilio del
testador al tiempo de realización del acto.

 Herencia vacante:

ARTICULO 2648.-Herencia vacante. Si el derecho aplicable a la sucesión, en el caso


de  ausencia  de  herederos, no atribuye la sucesión al Estado del lugar de situación de los
bienes, los bienes relictos ubicados en la Argentina, pasan a ser propiedad del Estado
Argentino, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o de la provincia donde estén situados.

II. Fuente convencional


a. Tratado de Derecho Civil Internacional de Montevideo de 1889

Art 44: la ley del lugar de la situación de los bienes hereditarios, al tiempo de la muerte de la
persona de cuya sucesión se trate, rige la forma del testamento. Esto no obstante, el
testamento otorgado por acto público con cualquiera de los Estados contratantes será
admitido en todos los demás.

Art 45: La misma ley de la situación rige: a) La capacidad de la persona para testar; b) La del
heredero o legatario para suceder; c) La validez y efecto del testamento; d) Los títulos y
derechos hereditarios de los parientes y del cónyuge supérstite; e) La existencia y proporción
de las legítimas; f) La existencia y monto de los bienes reservables; g) En suma, todo lo relativo
a la sucesión legítima o testamentaria
Art 66: Los juicios a que dé lugar la sucesión por causa de muerte se seguirán ante los Jueces
de los lugares en que se hallen situados los bienes hereditarios.

b. Tratado de Derecho Civil Internacional de Montevideo de 1940

Art. 44.- La ley del lugar de la situación de los bienes hereditarios, al tiempo de la muerte de la
persona de cuya sucesión se trate, rige la forma del testamento.
Esto no obstante, el testamento abierto o cerrado otorgado por acto solemne en cualquiera de
los Estados contratantes será admitido en todos los demás.

Art. 45.- La misma ley de la situación rige:


a) La capacidad del heredero o legatario para suceder;
b) La validez y efectos del testamento;
c) Los títulos y derechos hereditarios;
d) La existencia y proporción de las legítimas;
e) La existencia y monto de los bienes disponibles;
f) En suma, todo lo relativo a la sucesión legítima o testamentaria.

Art. 63: Los juicios a que dé lugar la sucesión por causa de muerte se seguirán ante los jueces
de los lugares en donde se hallen situados los bienes hereditarios.

Diferencias e/ TM 1889/1940

El Tratado de 1940 contiene idéntica disposición salvo en cuanto no exige "acto público", sino
testamento abierto o cerrado otorgado por acto solemne, S/ art 44

El mismo artículo del Tratado de 1940 sólo excluye de la aplicación de la lex situs a la
capacidad de la persona para testar. s/ art 45

En materia de jurisdicción, los Tratados de Montevideo disponen que los juicios a que dé lugar
la sucesión por causa de muerte se seguirán ante los jueces de los lugares en donde se hallen
situados los bienes hereditarios (arts. 66, TM 1889, y 63, TM 1940).

Como podemos advertir, el régimen de la obra codificadora de Montevideo adopta el


sistema de la pluralidad o fraccionamiento sucesorio.

También podría gustarte