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EL IMPERIO JAPONÉS (i) 117

cuestiones, reunida por sus agentes, el gobierno decidió el mo-


delo a seguir para cada esfera. El sistema de educación promul-
gado en 1872, por ejemplo, era una copia del sistema francés
de distritos escolares. La armada imperial japonesa siguió el mo-
delo de la Royal Navy, pero el ejército estaba más influido por
el ejemplo francés. El telégrafo y los ferrocarriles siguieron el
modelo británico, y las universidades el norteamericano. La cons-
titución Meiji y el código civil eran de origen alemán, mientras
que el código penal se inspiraba en el francés.
CAPÍTULO 3 Así pues, el estado Meiji fue un cocido de lo británico, lo
estadounidense, lo francés y lo alemán. En realidad, y dado que
EL IMPERIO JAPONÉS (I) en aquella época los japoneses juzgaban preeminente a Gran Bre-
taña en varias esferas, destacó la influencia inglesa, pero también
podía observarse en el Japón una síntesis de las ideas estatalistas
I del tipo alemán, sobre todo en el concepto de «país rico y ejér-
cito fuerte», un sistema jurídico francés y una orientación de
Concluida la revolución Meiji, el nuevo gobierno emprendió tipo anglosajón en los negocios. No era de esperar que semejante
la construcción de un «estado moderno». En busca de un modelo síntesis estuviese libre de discordias y contradicciones, como tam-
para su estado moderno, el gobierno envió muchas misiones a poco que un ejército francés y una marina británica pudieran
Europa y a Estados Unidos. Y no sólo después de la revolución, coexistir felizmente. En efecto, hubo enfrentamientos y luchas
sino incluso antes de ella, tanto el bakufu como los gobernadores internas entre las distintas esferas, y el Japón presentaba las
de los grandes feudos habían despachado misiones secretas a las apariencias de un país que fuese, como si dijéramos, una colonia
naciones adelantadas. Como se habían dado cuenta de que el pro- cultural de las naciones adelantadas. Sin embargo, en aquel tiem-
blema ya no estribaba en mantener el aislamiento o abrir el país, po los japoneses creían que la adopción de lo mejor en cada
buscaban a tientas un tipo de estado moderno unificado y cómo esfera tenía que redundar en la mejor recopilación posible.
crearlo. En esa época estaban teóricamente prohibidos todos los Quedaba además el problema de si aquellos sistemas y aque-
viajes al extranjero, y cuando los componentes de tales misiones lla cultura de importación llegarían a afincar en el Japón re-
se encontraban en lugares como Londres o París solían sonreírse sultando más idóneos para los japoneses que sus contrapartidas
con ironía. de origen autóctono. Por este motivo resultaba inevitable cierta
Aquellos hombres regresaron enriquecidos en nuevos conoci- dosis de compromiso y concesiones; en todo caso se imponía
mientos e informaciones acerca del estado moderno. El régimen cierto grado de niponización o modificación según la tónica japo-
Meiji comparó y examinó toda esta información para calibrar nesa, de manera inevitable. Más aun, las condiciones en el Japón
qué países eran los más destacados y más adelantados en cada inmediatamente posterior a la revolución Meiji eran por supuesto
esfera, por ejemplo qué país era el mejor en lo tocante a siste- distintas de las que existían en Gran Bretaña después de la guerra
mas de educación, cuál tenía la mejor armada y cuál el mejor civil inglesa del siglo xvn. Por tanto, no era posible que el Ja-
ejército. En cada país investigó la situación de asuntos como la pón llevase a cabo una revolución industrial y se convirtiera en
policía, la industria y las finanzas. Con la información sobre estas una primera potencia por la misma vía histórica que Gran Bre-
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tafia. El Japón estaba condenado desde el comienzo a seguir un como las clases campesina, artesana y mercantil de la época pre-
camino diferente. sentaban escasa disposición hacia ese tipo de disciplina, al prin-
Dicha diferencia guarda relación con la naturaleza fundamental cipio incluso los trabajadores hubieron de buscarse, principal-
de la revolución Meiji. Como hemos dicho antes, ésta no fue mente, en la clase de los guerreros (en las fábricas de seda, por
una revolución de la burguesía, sino de los samurais de escasa ejemplo, las primeras operarías fueron las hijas de los guerreros).
categoría y de la inteliguentsia, con el propósito de construir un Esta especie de factoría gubernamental representaba el modelo
estado moderno. Sus protagonistas consideraron que el sistema fabril más adelantado del Japón de la época, lo cual equivale a
feudal era un obstáculo para la modernización del Japón; el nuevo decir que el capitalismo japonés comenzó a partir de un núcleo
gobierno devolvió las tierras y sus habitantes al emperador, sus- de factorías modelo regidas con arreglo a la ideología confuciana.
trayéndolos a la jurisdicción del daimyb, impuso la abolición de Vemos, pues, que el Japón estaba condenado a seguir un camino
los dominios y estableció prefecturas. Ahora bien, los industria- totalmente distinto del que emprendió el capitalismo inglés, éste
les, o sea los que iban a llevar el peso de la nueva era, no ha- lanzado bajo las consignas del individualismo y del liberalismo
bían surgido de entre las clases campesina, artesana o mercantil. y guiado por «la mano invisible de Dios».
Los miembros de éstas tenían escaso afán de libertad de empre- Entre las diversas virtudes que destacaba el confucianismo
sa, y carecían de valor para introducir innovaciones. Al término chino, como la benevolencia, la rectitud, la gratitud, la sabiduría,
de la guerra civil inglesa, consecuencia de la insurrección de las la fidelidad, la lealtad y la piedad filial, el confucianismo japonés
clases medias, el gobierno inglés no tuvo ninguna necesidad de prefirió olvidar de un modo casi sistemático, a partir de las ideas
inventarse a sus industriales; en cambio, en el caso del Japón de Shótoku Taishi, la benevolencia y la rectitud, para subrayar
la promoción de industriales fue una necesidad inmediata. Mien- la lealtad, la piedad filial y la sabiduría. (En efecto, la palabra
tras los industriales privados fueron débiles, el mismo gobierno japonesa jingi, que literalmente significa 'benevolencia y rectitud',
tuvo que desempeñar el papel de empresario. Si la revolución se aplica asimismo al código moral especial que rige en la sub-
Meiji se hubiera producido un poco más tarde, es posible que cultura de la delincuencia organizada.) Es decir que los japone-
el Japón se hubiera convertido en un estado socialista, o nacional- ses no entendieron nunca el individualismo occidental ni sintie-
socialista; pero en su época el socialismo no era más que un pro- ron particular aprecio por el liberalismo. Sobre todo en los años
grama teórico. El Japón hubo de empezar como un país presi- del período Meiji y posteriores, en que hubo un rápido ascenso de
dido por el capitalismo de estado. las ideas nacionalistas, los japoneses valoraban especialmente «la
El gobierno Meiji fundó aquellas empresas industriales de ley y el orden», y tendían a pensar que el individualismo y el libe-
gestión estatal que le parecieron más importantes desde el punto ralismo eran obstáculos para «la ley y el orden». En el período de
de vista de la construcción nacional. Puesto que el gobierno es- florecimiento del capitalismo de estado, los negociantes con éxito
taba constituido por miembros de la inteliguentsia (ex-guerreros eran vistos como hombres que habían prestado al estado servi-
en su mayoría), concienciados de la necesidad de una nueva era, cios valiosos; mientras que cuando se debilitó el capitalismo de
la gestión de las empresas administradas por el estado quedó tam- estado y se desarrolló un sistema de libre empresa, los negocian-
bién en manos de este tipo de personas. Y como la ideología de tes con éxito eran juzgados como granujas con suerte que habían
éstas era la confuciana, también la ideología de los industriales hecho dinero guiados por la mano invisible de algún mal espíritu.
pasó a ser el confucianismo. Todas estas empresas eran factorías En Estados Unidos, ganar dinero era uno de los métodos más
de grandes dimensiones y necesitaban la organización y el trabajo eficaces para obtener la respetabilidad social, pero en el Japón
disciplinado de grandes números de trabajadores. No obstante, el ganar dinero no era en modo alguno una condición suficiente
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para ser respetado por la sociedad. Y no sólo eso, sino que a obligación de convertir al Japón en un estado moderno mediante
menudo era incluso una condición merecedora de censura social, el establecimiento de empresas tales como los ferrocarriles, los
salvo matices más o menos importantes según la atmósfera social telégrafos, los astilleros y la siderurgia; por otra parte, el capital
de cada momento. El pueblo japonés era muy consciente de la que hubieran sido capaces de reunir habría resultado insignifi-
relación de toma y daca que ha de existir entre el ganar dinero cante en relación con lo necesario para construir empresas de
y el respeto social. En consecuencia, los hombres de negocios se dicha magnitud. Inevitablemente, su establecimiento debía correr
daban cuenta de que, aparte de ganar dinero, debían hacer «algo» a cargo del estado, empleando medios estatales. Aunque con el
a favor de la sociedad y del país, y consideraban que para al- advenimiento del régimen Meiji el país se había abierto sin res-
canzar ese «algo» debían autolimitar, en cierta medida, su afán tricciones, esto se aplicaba sólo al terreno comercial; la apertura
de ganar dinero. no llegaba al punto que el gobierno japonés admitiese la impor-
Esta clase de mentalidad, que predominó en el capitalismo tación de capital extranjero. Por consiguiente, tuvo que crear ese
de estado desde los comienzos del período Meiji, era bastante capital por sus propios medios. Pero la mayor parte de los in-
coherente con los puntos de vista de los mercaderes del período gresos públicos de la época procedía de la contribución agraria,
Tokugawa en cuanto a la adquisición de riqueza. A comienzos de manera que el gobierno aumentó las cargas y aplicó la recau-
de la época Tokugawa los mercaderes eran personas de baja ca- dáción a la puesta en marcha de varias empresas, por medio de
tegoría y por tanto no se les atribuía ninguna responsabilidad esta especie de ahorro interior. Lo cual significa que tras los
ética especial; es decir, que no tenía importancia si obraban con comienzos del régimen Meiji, la carga soportada por los campe-
astucia para obtener un beneficio. Pero a mediados y finales del sinos fue tan pesada como lo había sido bajo el régimen feudal.
período Tokugawa ya existían grandes casas mercantiles, se ha- Otra fuente de capital para la industrialización fueron las
bían formalizado relaciones entre amos y sirvientes dentro de rentas feudales. En la época de la abolición de los dominios, el
dichas casas, que además solían adoptar la ética confuciana, y gobierno se hizo cargo de las rentas que anteriormente pagaba
dejaron de considerar la adquisición de riquezas y el bienestar cada dominio; en 1873 y 1874, entregó a los antiguos señores
material personal como finalidad única de sus existencias. Actuar feudales y guerreros que habían renunciado a sus rentas títulos
movido únicamente por el propio interés era algo «sórdido», e de la deuda por valor de unos cuatro a seis años de dicha renta.
incluso para un mercader era importante el sacrificarse por su De esta manera, los guerreros se vieron en posesión de dinero, y
ciudad y por su señor. Lealtad a la empresa familiar y, a través sobre todo los antiguos señores feudales y los guerreros de más
de ésta, servicio al pueblo, servicio al señor y servicio a la co- categoría se hicieron ricos de la noche a la mañana, e invirtieron
munidad a la que uno pertenecía, fueron las virtudes recomen- estas riquezas en la industria. Los criterios inversionistas de estos
dadas también a los mercaderes. hombres, a diferencia de los mercaderes, no eran económicos; las
Sin embargo, el gobierno Meiji no puso la industria en manos hicieron ateniéndose a lo que entendían que eran las necesidades
de este tipo de mercaderes de la época Tokugawa. Esos merca- nacionales y el interés nacional. Muchos de ellos poseían una
deres tradicionales desde luego no eran hombres dados a la usura, conciencia nacional fuerte y una idea relativamente clara de lo
y tenían un considerable sentido de servicio a la «sociedad»; que podía ser el interés nacional; en cambio no tenían ni idea
pero la sociedad que ellos concebían no tenía un sentido amplio, de lo que era la rentabilidad de una industria individual, sobre
como el que hoy identificamos con el estado moderno. No podían todo a corto plazo. Fueron, en efecto, unos negociantes aficio-
sentirse obligados con nada más amplio que su señor feudal, su nados, muy a lo samurai.
ciudad y su propia casa, ni concebían que les incumbiese la Los cargos importantes del gobierno central estaban en ma-
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nos de samurais, y los más capaces de entre ellos fueron muy que se produjese una inflación, y hacia 1880 la política hacen-
bien tratados por las autoridades; pero, por otra parte, el go- dística del gobierno estaba prácticamente en la quiebra.
bierno había abolido el sistema de castas, a cuenta del principio Al gobierno no le quedó más opción que desprenderse de las
rector de que el estado Meiji no iba a ser un estado feudal. Por empresas que administraba, y que fueron vendidas como parte
esta causa hubo muchos descontentos entre la clase de los guerre- de una serie de medidas deflacionistas. Desde la constitución del
ros. Sobre todo en el caso de los samurais de inferior categoría, régimen Meiji, entre las personas próximas al gobierno figuraban
aunque habían recibido cuatro años de renta en dinero o en títu- algunos mercaderes que habían actuado como proveedores y que
los, esto era muy poco a cambio de no poder seguir disfrutando seguían en busca de concesiones y privilegios. Dichos mercaderes
los privilegios de samurai. Pues, aparte las rentas, la condición habían realizado los suministros al gobierno durante la campaña
de samurai había supuesto otras ventajas, y ahora se perdía todo de Taiwan y la insurrección de Satsuma, lo que les permitió rea-
en un solo golpe. Los elementos descontentos trataron de rebe- lizar enormes beneficios. Cuando llegó la hora de saldar las minas
larse con cierta frecuencia.1 El gobierno estudió la posibilidad de y las factorías del gobierno (astilleros, fábricas de cemento y de
enviar una expedición para entretener a aquellos samurais des- vidrio, textiles, etcétera), éste cedió las empresas a muy bajo
contentos. Un proyecto para atacar Corea, sugerido por Saigó precio a esta especie de «mercaderes políticos», o a antiguos al-
Takamori, fue rechazado, aunque hubo una expedición contra tos funcionarios. No se puede dudar de que muchas de estas em-
Taiwan (1874). 2 Al ver rechazada su propuesta Saigó, personaje presas eran muy poco rentables, de manera que el hecho de que
que había desempeñado un papel destacado durante la revolución algunas se cediesen a un precio tan bajo que prácticamente equi-
Meiji, dimitió de su cargo. Los guerreros descontentos le consi- valía a un regalo quizá no sea tan escandaloso como se afirma
deraron entonces como jefe suyo, hasta que en 1877 se produjo en ocasiones. En aquellos tiempos, no obstante, las empresas pú-
la rebelión de Satsuma. Es decir, que en diez años de funciona- blicas pagaban salarios muy superiores a los de las compañías
miento el débil gobierno Meiji había 1) emitido grandes canti- privadas, lo cual había contribuido a la baja rentabilidad de las
dades de dinero y títulos de deuda para deshacerse de los antiguos primeras. Con la privatización de las mismas se normalizaron los
samurais, 2) enviado una expedición militar al extranjero y 3) su- salarios, y todas aquellas explotaciones se revelaron económica-
frido una guerra civil importante, varias insurrecciones y nume- mente viables. De este modo, muchos de los llamados «merca-
rosas revueltas campesinas. En estas condiciones no ha de extrañar deres políticos» en cuyas manos cayeron las empresas del go-
bierno se vieron de súbito convertidos en grandes capitalistas
1. El establecimiento del servicio militar por quintas fue una de las industriales;_ entre ellos había nombres como Mitsui, Mitsubishi,
causas que contribuyeron al descontento de los samurais. Furukawa, Kuhara y Asano. Además de concederles protección
2. La crisis suscitada en el gobierno Meiji por la división entre las
oficial, el gobierno les ayudó facilitándoles personal capacitado.
facciones pro y contrainvasión puede compararse hasta cierto punto con la
que ocurrió más tarde, cuando los disturbios del 26 de febrero de 1936
Así lograba crear un núcleo de capitalistas industriales que se
(el golpe de estado Showa). Desde el punto de vista ideológico no hay lo debían todo, y que en adelante escucharían con atención lo
tanta diferencia entre Itagaki Taisuke, quien reclamaba la invasión de que tuviera que decirles el gobierno.
Corea, para abandonar luego el gobierno como consecuencia de la disputa
y fundar el movimiento Por la Libertad y los Derechos del Pueblo pasando Kawasaki Masayoshi, por ejemplo, era vicepresidente de la
a la actividad antigubernamental, y Kita Ikki, considerado como el inspi- naviera Japan Postal Steamship Company,3 y descendía de una
rador intelectual de los jóvenes oficiales que protagonizaron la rebelión del
26 de febrero. Además, muchos de los variados movimientos derechistas 3. Debido a que en los mercados internacionales las empresas japo-
japoneses durante el período Meiji (por ejemplo la Genyósha, la Kokuryükai, nesas se conocen por su denominación inglesa, ésta ha sido conservada en
etcétera) eran herederos de la facción pro invasión de Satsuma. la presente traducción. (N. de ed.)
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familia de guerreros oriunda del dominio de Satsuma. En 1878 un gobierno de primera categoría, mientras la autoridad civil tenía
alquiló terrenos de propiedad gubernamental para construir los que resignarse a ser un gobierno de segunda.
astilleros Kawasaki Shipbuilding Yard. En 1884 el negocio estaba Los zaibatsu creados por el gobierno Meiji fueron leales a las
próximo a la quiebra, pero fue salvado por la ayuda del gobier- autoridades desde el primer momento y se habían desarrollado
no. En 1886 pudo comprar a un precio ridiculamente bajo los bajo la protección de éstas alcanzando dimensiones enormes. Cuan-
astilleros gubernamentales Hyógo Shipyard, con lo que, en el do se vieron grandes y fuertes, los zaibatsu controlaron a su vez
momento de hacerse cargo de las instalaciones y del personal, se al gobierno, a través de los partidos políticos. Los militares odia-
veía dueño de unos astilleros importantes. Desde ese momento ban a los zaibatsu, que para ellos se identificaban con el gobierno
hasta el comienzo de la guerra del Pacífico, e incluso durante las conservador. La extrema derecha y los militares criticaron a los
épocas de depresión, nunca le faltaron pedidos con que tener ocu- zaibatsu, y en 1932 caía asesinado por los derechistas Dan Taku-
pada su empresa, pedidos que procedían de la armada. ma, gerente de la compañía Mitsui. Al mismo tiempo, los miem-
bros de los zaibatsu albergaban una sincera antipatía hacia los
militares.
II Éstos se veían en la necesidad de crear capitalistas industria-
les, nuevos zaibatsu, cuya lealtad estuviese reservada al ejército.
La creación, por este sistema, de lo que podríamos llamar Tenían que cultivar negociantes poderosos, dispuestos a colaborar
«el capitalista industrial bien dispuesto», hubo de repetirse en el en la empresa de Manchuria. Más exactamente, se precisaban in-
decenio de 1930, esta vez por cuenta de los militares. Los zai- dustriales de esta especie para atender a nuevos campos, como
batsu4 fomentados por el gobierno Meiji siempre habían colabora- la industria química a gran escala, la industria eléctrica y las re-
do con las autoridades. Durante el período Shówa,5 no obstante, lacionadas con la producción de armamento. Así prosperaron
empezó una época casi podría decirse de gobierno dual. Aunque bajo la protección de los militares compañías como Nissan, Nihon
la nueva dualidad no fue tan explícita como la del período To- Chisso (Nitrógeno del Japón), Nihon Soda (Soda del Japón),
kugawa, cuando la corte imperial no era más que el gobierno de Shówa Denkó (Eléctrica Shówa), cuyos capitales se reunieron acu-
nombre, y el régimen militar del shogunato Tokugawa era el diendo a emisiones públicas en el mercado de valores. La estrecha
gobierno efectivo, no obstante la autoridad oficial se debilitó mu- relación con los militares les valió diversas concesiones, con lo
cho en los años treinta, y los militares asumieron la mayor parte que estaba asegurada su lealtad.
del poder político. En colusión con un grupo de jóvenes buró- Armados con la lealtad de los nuevos zaibatsu, los militares
cratas —los llamados burócratas renovacionistas—, el ejército implantaron su política de «país rico y ejército fuerte», de ma-
trató de limitar el poder del emperador, los principales estadis- nera que el gobierno y los zaibatsu tradicionales no tuvieron más
tas, los partidos políticos y los burócratas conservadores. Al co- remedio que marcar el paso.6 En esta situación, a los zaibatsu
mienzo del período Shówa los militares eran en realidad como antiguos y a los nuevos no les bastaba con suministrar las mer-

4. Palabra japonesa que significa 'familia dotada de una gran fortuna', 6. En 1937, la Nissan (Nihon Sangyo) se estableció en Manchuria y
con la que se designa los grandes conglomerados de empresas industriales
cambió su denominación a Manchurian Heavy Industries Company. El ex-
o financieras típicos del Japón, habitualmente vinculados a una gran fami-
lia fundadora del grupo y que le da su nombre. (N. de ed.) tremo trato de favor que recibió la Nissan en esta época motivó la envidia
5. El período Showa («período de brillante armonía») se inició en de los demás zaibatsu. Por aquel entonces acababa de pasar dificultades
1926 con el acceso de Hiro Hito al trono imperial. (N. del T.) financieras, y el negocio de Manchuria la revitalizó. Después de esto, todos
los zaibatsu colaboraron con los militares y con el gobierno en la expío-
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candas que demandasen el gobierno y los militares; tenían que controlada; puesto que los dirigentes de las empresas privadas
estar siempre pendientes de ellos y asegurar que sus empresas habían demostrado desde el primer momento su fácil sumisión
estuviesen en correspondencia con el interés nacional, sin lo cual al gobierno del que dependían —al menos, no hubo muchas mues-
los nombres de dichas empresas seguramente serían borrados de tras de resistencia—, era lógico pasar a controlar aquella indus-
la relación de proveedores patrocinados. Así pues, la demanda tria dependiente de las orientaciones administrativas.
del gobierno y la de los militares quedaban atendidas en su ma- Bajo un sistema de libre empresa, donde el empresario posee
yor parte por los zaibatsu, nuevos o antiguos; de esto resultaba un fuerte espíritu de independencia y autonomía, probablemente
una demanda derivada de bienes y servicios a suministrar por no es posible lograr ese tipo de desarrollo económico a largo
ellos, y dicha demanda derivada tenía repercusiones en cada rama plazo, fundado en la orientación por parte del gobierno. Pero en
industrial. Por este camino, todas las industrias, cualesquiera que una economía cuyo credo era la ética confuciana, que pensaba
fuesen, tenían alguna relación con el gobierno. siempre en el país y donde las principales empresas eran dirigidas
Por lo demás, en los setenta y siete años de 1868 a 1945 el por negociantes con mentalidad de samurai y por consiguiente
Japón intervino en diez guerras importantes (la expedición con- leales al gobierno, tal tipo de desarrollo era posible, como así se
.tra Taiwan en 1874, la rebelión de Satsuma en 1877, la guerra evidenció. En esa clase de economía el mecanismo de los precios
chino-japonesa de 1894 a 1895, la guerra ruso-japonesa de 1904 apenas desempeñaba un papel importante, y las cuestiones de ver-
a 1905, la primera guerra mundial de 1914 a 1918, la expedición dadero interés eran cómo obtener el capital necesario para aten-
siberiana de 1918 a 1925, las expediciones de Shantung de 1927 der a la demanda del gobierno, a qué industrias dirigir dicha
a 1928, el incidente de Manchuria de 1931 a 1933, el incidente demanda y cuál sería la naturaleza de la demanda generada a su
de China de 1937 a 1941, y la segunda guerra mundial de 1941 vez por las empresas adjudicatarias de esa demanda guberna-
a 1945), que totalizaron unos treinta años de conflicto armado. mental, todo ello en relación con el principio keynesiano de la
Al comienzo de este período el Japón apenas poseía potencia mi- demanda efectiva. Las empresas que recibían los favores del go-
litar, pero a lo largo del mismo se convirtió en la tercera potencia bierno engordaban, produciéndose situaciones de oligopolio o mo-
naval y la quinta fuerza militar del mundo. Y no sólo domine nopolio; estas empresas no entraban en luchas competitivas que
Corea y la región de Manchuria, sino que finalmente logró so- quizás hubieran mejorado la eficacia económica, aunque utiliza-
meter a su esfera de influencia gran parte de Asia. Además, du- ban diferentes recursos de competencia no económica para obte-
rante esa época su PNB aumentó a un ritmo relativamente eleva- ner las contratas gubernamentales. El mecanismo del mercado no
do. Este desarrollo económico ciertamente no se obtuvo mediante funcionaba por completo, ni se asignaban los recursos de una
el empleo del mecanismo de libre juego de la economía, sino que manera satisfactoria. Pese a todo ello, realmente el Japón logró
fue resultado de las manipulaciones e influencias ejercidas sobre establecer en un tiempo bastante corto un gran sector monopolís-
la economía por el gobierno o por los militares deseosos de cu- tico y el sector de los zaibatsu como núcleo de su economía.
brir determinadas metas nacionales. En su etapa final este tipo Es decir, que el gobierno japonés tenía una parcialidad espe-
de capitalismo de estado llegó a transformarse en una economía cial a favor de un grupo limitado de empresas. Con las demás
se mostró de una dureza inaudita. Pero esta especie de favoritis-
mo era más o menos inevitable, e incluso era un medio racional
tación de los territorios ocupados durante la guerra con China. Para la
para que el gobierno pudiese alcanzar sus objetivos. El punto de
puesta en práctica de la política oficial se crearon dos grandes organizaciones,
la North China Development Company y la Central China Promotion
mira invariable de los distintos gobiernos, desde la revolución
Company. Meiji en adelante, era hacer del Japón un país fuerte con una
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potencia militar de primera y una industria de primera: un país se conformaban con su suerte. En último término, eran de es-
que no pudiera ser derrotado por las naciones adelantadas de perar algunas resistencias, rebeliones y disturbios por parte de
Europa y América. Sólo había dos fórmulas para conseguirlo. La un sector del campesinado, pero fueron casos excepcionales. La
una era seguir adelante con una modernización uniforme de todo agricultura cumplió con su obligación y sobrellevó el mayor peso
el país, sin hacer distinciones. La otra era formar en el mundo de la explotación. No obstante, era imposible conseguir el desarro-
industrial japonés unos equipos representativos, elevarlos a la llo del país sobre la única base de una explotación ilimitada del
primera división mediante un entrenamiento especial y luego am- agro y de un sacrificio ilimitado por parte de los campesinos; a
pliar la plantilla del equipo. Bajo la primera fórmula habría de no tardar, el gobierno tuvo que buscar otras posibilidades de ex-
pasar mucho tiempo antes de que el Japón pudiese contar con plotación. Con su victoria en la guerra ruso-japonesa, el Japón
empresas de primera categoría, empresas de las que el Japón había establecido un dominio firme en Manchuria, privilegio que
no tuviese que avergonzarse cuando salieran al mundo; pero con le fue reconocido por las grandes potencias, e incluso por la pro-
la segunda fórmula se podía crear, en un tiempo bastante breve, pia China. Además, en 1910 los japoneses se anexionaron Corea.
el núcleo reducido de un «sector moderno» y de nivel mundial. Tenemos así al Japón convertido en un imperio colonial, con
Más adelante, el gobierno podría impulsar la modernización en extensas zonas nuevas que explotar. El pueblo de Corea se vio
todo el país, mediante sucesivas ampliaciones de dicho núcleo. obligado a colaborar, sin que se le ofreciese gran cosa a cambio,
El gobierno japonés adoptó como política de desarrollo la en la gran tarea de levantar en el Japón el núcleo de un «estado
segunda fórmula, pues su criterio era que una situación en la moderno» que pudiese plantar cara a Occidente, y de aumentar
que algunos sectores japoneses estuviesen al mismo nivel que los año tras año las dimensiones de ese núcleo. Tanto en Corea como
de Inglaterra, y otros muy retrasados, era preferible a desarrollar en Taiwan se implantó una dura discriminación racial; en el pe-
todos los sectores de la economía de manera que la disparidad ríodo de 1910 a 1925, los salarios pagados a los nativos eran,
entre ambas naciones se redujese, digamos, en sólo un 10 por 100. distrito por distrito, un 60 por 100 de los que percibían los
En consecuencia, actuaba con parcialidad en sus negociaciones trabajadores japoneses en la misma actividad, y era bastante ha-
con las empresas, pero esto no sólo era apoyado por las que re- bitual que dicha cifra disminuyese incluso por debajo del 50
cibían trato de favor sino también por las desfavorecidas. Podría- por 100 (véase la tabla 1).
mos decir que había un consenso nacional en cuanto a la necesi- Las empresas japonesas realizaron tremendos progresos en
dad de disponer pronto de un equipo fuerte de empresas repre- estas colonias, pues podían contar con la disparidad de los sala-
sentativas. Es como cuando se envían deportistas representativos rios, como se ha dicho. Además los japoneses llevaron a cabo
a los Juegos Olímpicos: sólo ellos reciben trato privilegiado, sin una extensa reforma del catastro en Corea, y muchos coreanos
que a los no seleccionados se les ocurra quejarse. Y tampoco se fueron despojados de sus propiedades. El arroz coreano era com-
quejaban las empresas no elegidas; no era demasiado difícil obte- prado a bajo precio para despacharlo al Japón. Los obreros corea-
ner ese tipo de consenso nacional, en un país regido por la ética nos que emigraban al Japón sufrían duras discriminaciones, tanto
confuciana. Los no elegidos se «resignaban a su suerte», como si en el aspecto de los salarios como en las condiciones de vida den-
dijéramos. tro de la comunidad japonesa. Después del gran terremoto de
Y sin embargo, la concesión de un tratamiento privilegiado Kanto en 1923 circularon rumores falsos diciendo que los corea-
a un grupo de representantes destacados suponía, inevitablemen- nos planeaban aprovechar la oportunidad para provocar una insu-
te, una explotación adicional para los demás. Obvio es decir que rrección, y 6.000 coreanos inocentes que vivían en la zona de
los más desfavorecidos fueron los campesinos; pero también ellos Tokio fueron detenidos y asesinados, incluyendo algunos japone-
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ses que murieron porque fueron confundidos con coreanos. El go-


bierno Meiji había abolido la estructura de castas del sistema feu-
dal, pero con sus victorias en guerras imperialistas creaba una
nueva estructura discriminadora, que clasificaba despiadadamente
a las personas en función de su raza. Así respaldado por una nueva
zona de explotación, el gobierno realizó paso a paso lo que juz-
gaba ser «el interés nacional»; al menos hasta 1920 el mecanismo
funcionó bastante bien.
A partir de la época Meiji la vida cotidiana del pueblo japonés
experimentó una notable occidentalización, bajo el título de «civi-
lización e ilustración». Durante algún tiempo, hacia el decenio de
1880, las autoridades incluso fomentaron una política de occiden-
talización a ultranza, tanto de los hábitos de consumo como de
la cultura en general, pero luego se dieron cuenta de que un estilo
de vida de ese tipo quizás acarrearía la extinción del «espíritu»
japonés, y decidieron estimular la conservación del estilo y cos-
tumbres tradicionales. Por otra parte, el pueblo no se avenía a la
occidentalización total de su estilo de vida; individualmente los
japoneses acabaron por llevar lo que llamaríamos una doble vida,
es decir que adoptaron el estilo occidental en aspectos tales como
la vestimenta, la alimentación y la construcción de viviendas, al
tiempo que seguían observando las costumbres japonesas tradicio-
nales. Se aceptaba el estilo de vida occidental sin dejar de conser-
var las tradiciones, sistema dual que obligaba a tener dos series
de artículos: traje y quimono, vajilla y cubertería para comer al
estilo occidental, y otro juego de enseres para las comidas tradi-
cionales japonesas, muebles para las habitaciones puestas al modo
occidental y muebles para las de estilo japonés... lo cual no dejaba
de influir en los gastos; pero los japoneses prefirieron esa duali-
dad, antes que reducirse a lo exclusivamente occidental o lo pu-
ramente japonés. Lo occidental simbolizaba el progreso, lo orien-
tal la prueba de que se deseaba afirmar la condición japonesa. En
consonancia con la consigna del gobierno «espíritu japonés y efi-
cacia occidental», este estilo dual se hizo connatural en el modo
de vivir de los japoneses.
Por otra parte, esa dualidad de estilos explica ciertos elemen-
tos del dualismo que se desarrolló en la industria. Como los japo-
132 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

neses no desarrollaron las técnicas para la producción a gran esca- una empresa del tipo C que tuviese éxito con sus inventos o inno-
la de los bienes de consumo del estilo de vida tradicional, dichos vaciones podía convertirse por sus recursos propios en una gran
bienes eran fabricados siempre por pequeñas empresas, cuya pro- empresa, pero la mayoría tenían que resignarse a tapar huecos
ductividad era muy baja. Pero incluso los bienes de consumo pro- entre la demanda de los tiempos de prosperidad y la de las épocas
pios del estilo de vida occidental no se producían todos, necesa- de depresión. Si la gran empresa hubiera dimensionado su activi-
riamente, en grandes factorías, pues en algunos casos la escala óp- dad conforme al nivel de demanda de los tiempos prósperos, al
tima de producción era la de la pequeña empresa. Las cerillas, por llegar la depresión se habría visto obligada a fuertes reducciones
ejemplo, fueron fabricadas al principio en una gran factoría, sim- en el número de sus empleados; por tanto, la dirección prefería
plemente porque eran un artículo occidental; pero cuando se com- mantener la escala de producción en correspondencia con los nive-
prendió que la escala óptima para la fabricación de cerillas era les de demanda de las épocas de depresión, poco más o menos.
una explotación pequeña, subdividieron en varios el establecimien- Normalmente, esto implicaría la existencia de una demanda que
to inicial. no podría ser satisfecha por la gran empresa; para atender a ella
Llamemos ahora empresas tipo A a las de pequeñas dimen- se pasaban pedidos a las subcontratistas. El empresario subcon-
siones que manufacturaban artículos tradicionales, y tipo B a las tratista se defendía bien en épocas de prosperidad, pero cuando
que producían bienes de consumo de estilo occidental, pero que llegaba la recesión recibía todo el golpe y quedaba a las puertas
eran pequeñas por razones de economía de escala. De entre las de la quiebra. En cambio, el funcionamiento de la gran empresa
del tipo A, algunas tenían sus contrapartidas occidentales en em- descansaba en una base muy sólida y estable. La empresa principal
presas grandes, y es poco probable que las pequeñas hubieran controlaba a las subcontratistas no sólo en los aspectos técnico y
sobrevivido, a no ser por la mencionada dualidad en los hábitos financiero, sino también en cuanto a la intervención personal. Los
de consumo y estilos de vida de los japoneses. La producción empleados de la gran empresa convertidos en directores de una
simultánea del mismo artículo, o de artículos de idéntico uso, en subcontratista eran como los oficiales del ejército enviados al fren-
empresas grandes y también medianas o pequeñas de productivi- te; existía una gran probabilidad de morir en la batalla, pero tam-
dades diferentes es lo que podríamos llamar dualismo (o duali- bién era posible regresar a una posición distinguida en el cuartel
dad) de la producción; observamos que en el Japón esa dualidad general, si uno se portaba bien durante la pelea.
del consumo sirve para exacerbar el grado de dualidad de la pro-
ducción. Por consiguiente, ésta era también, en parte, uno de los Estos tres tipos de empresas medianas y pequeñas vivían en
resultados de la política de «espíritu japonés y eficacia occidental». régimen de fuerte competencia entre sí. Los productos se vendían
baratos, el margen era pequeño y los salarios muy bajos. Se estaba
Por otra parte se desarrollaba una tercera especie de empresa
en un mundo bastante diferente del sector de los zaibatsu. Y más
mediana o pequeña, que es la que llamaremos empresa de tipo C.
lejos aun, en el trasfondo y más allá del sector industrial, estaba
Se trataba de las subcontratistas de la gran factoría manufacture-
ra, y existían en campos tales como la construcción de máquinas, la agricultura. El sector industrial creció mediante la utilización
la construcción naval, la fabricación de vehículos y el aparellaje del sector agrícola como fuente de mano de obra; a medida que se
eléctrico. Dichas empresas fabricaban sobre pedidos de las gran- desarrollaba la industria se contraía el sector agrícola, al menos en
des compañías. En muchos casos éstas se hallaban relacionadas sentido relativo. En 1904, el 64 por 100 de las economías domés-
con el gobierno, mientras que las subcontratistas eran empresas ticas japonesas vivían de la agricultura, pero veinte años más
totalmente independientes, aunque recibían asistencia técnica y tarde (1925), dicha cifra se había reducido al 49 por 100. Dentro
financiación de la principal. En algunas ocasiones, más bien pocas. del sector agrícola disminuyó el porcentaje de campesinos pro-
135 161
POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il)

pietarios de sus tierras,7 aumentando en correspondencia el núme- do, sino que hasta los mismos empleados eran samurais en gran
ro de arrendatarios y aparceros. Los propietarios incapaces de sos- parte, y por tanto dotados de una fuerte conciencia nacional. Cuan-
tener su explotación se convertían en aparceros, y los que no do ingresaban en el mundo de la producción lo hacían por sí mis-
podían sobrevivir como aparceros emigraban a las ciudades para mos y por el bien de la nación. Muchas de las empresas adminis-
vender su fuerza de trabajo. La industria se desarrollaba a expen- tradas por el estado se convirtieron más tarde en núcleo de un
sas de la agricultura, y dentro de aquélla aumentaba constante- zaibatsu o se adherían a una de estas organizaciones. Es decir que
mente el sector dominado por las grandes empresas. La aspiración los individuos deseosos de promover la construcción de un nuevo
de los japoneses, y su éxito, fue la creación de una fuerza militar Japón estaban concentrados en el sector de los zaibatsu, mientras
por medio de este mecanismo (antes de la guerra), o de grandes que los otros sectores, los tradicionales, recogían a los descendien-
compañías (especialmente después de la guerra), que pudieran, tes de los campesinos, artesanos y comerciantes de la época feudal.
en uno y otro caso, compararse favorablemente con lo que tuvie- Los ex-guerreros y sus hijas poseían un nivel de educación rela-
sen los principales países occidentales. Los productos de su sector tivamente elevado y tenían un alto concepto de sí mismos.
moderno han aportado a los japoneses grandes satisfacciones, in- A pesar de todo, en aquella época eran sumamente escasos los
cluso cuando no se trataba de productos que pudiesen consumir obreros dotados de disciplina y capacidad. En consecuencia, los
ellos, como los aviones de caza Zero, o grandes acorazados como principales problemas de los directores de las empresas modernas
el Yamato. Pues éstos significaban que las fuerzas armadas y el eran 1) cómo conseguir un número suficiente de tales trabajadores
sector de las grandes empresas eran capaces de competir con los para su empresa y 2) una vez conseguidos, cómo lograr que tra-
de Occidente, y por ello la gran mayoría del pueblo se conforma- bajasen en la empresa durante un tiempo, en vez de irse a otra.
ba con vivir explotada por esos dos grupos, y colaboraba de buen Para el gobierno, este problema se condensaba en la reproducción
grado con el desarrollo de los mismos. a gran escala de este tipo de mano de obra. Por este motivo, desde
el primer momento los esfuerzos de las autoridades se encamina-
ron a poner en pie un sistema de educación.
III La instauración de un sistema educativo moderno fue empren-
dida por el gobierno mediante la promulgación de la Gakusei (ley
Cuando el gobierno Meiji, en su propósito de construir un de educación) de 1872. En la misma se disponía la división del
estado moderno, vio que eran demasiado pocos los empresarios territorio en unos cincuenta mil distritos de educación primaria,
con capacidad para dirigir empresas modernas, al mismo tiempo calculados a razón de un distrito cada seiscientos habitantes. Para
también hubo de advertir que no había empleados administrativos la efectividad de la asistencia obligatoria se construiría una escuela
ni obreros en número suficiente. Como hemos visto, fueron los elemental en cada uno de esos distritos; además la educación im-
guerreros desempleados por la abolición de los dominios quienes partida sería normal, sin diferencias de clase social, ascendencia
primero se hicieron empleados. Y cuando hicieron falta obreras, ni sexo.8 En 1873 sólo un 28 por 100 de la población infantil esta-
se recurrió principalmente a las hijas de los samurais de menor ba escolarizada, pero en 1882 ya era un 50 por 100, en 1885 un
categoría. Por consiguiente, al comienzo del período Meiji no 67 por 100, y en 1904 se alcanzó un 98 por 100. Estas cifras
sólo el capital para la fundación de las empresas provenía del esta-
8. Obsérvese que el Japón implantaba este sistema de educación obliga-
toria sólo dos años después de la promulgación de la Education Act britá-
7. En 1899 era del 35,4 por 100 y fue disminuyendo al 33,4 por 100
en 1910, al 31,1 por 100 en 1925 y al 30,9 por 100 en 1935. nica y siete años después de la abolición de la esclavitud en Estados
Unidos.
136 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

muestran la notable celeridad con que se implantó la enseñanza nidad y podían exigir un espíritu de lealtad a sus empleados, y los
elemental obligatoria, lo cual confirma que la población apoyaba de oficinas eran los nuevos samurais. Desde luego, y dado que en
los planes gubernamentales de construcción de un estado nacional el Japón quedaban todavía muchas reminiscencias de la sociedad
fuerte. No obstante, era imposible que los efectos de este sistema feudal, también existía cierto espíritu de lealtad para con el amo
de educación se dejasen sentir en seguida, por lo que durante el de la empresa entre los empleados de las medianas y pequeñas;
período Meiji siguieron escaseando los obreros aptos y discipli- pero como estos amos no tenían los medios financieros para pagar
nados. el espíritu de lealtad, los sistemas de escala de salarios por anti-
Hasta mediados de la época Meiji, las empresas privadas reclu- güedad y permanencia vitalicia en el empleo no se introdujeron en
taban la mano de obra siguiendo métodos tradicionales. Había dicho tipo de empresas. En el sector de las grandes compañías, y
jefes de cuadrilla que disponían de cierto número de obreros, puesto que éstas compraban el sentimiento de lealtad a través del
hasta varios centenares en algunos casos. La empresa contrata- sistema de remuneración a la antigüedad, exigían a cambio la per-
ba toda la operación con el jefe de cuadrilla, pagándole una manencia en la empresa durante toda la vida. Cuando un emplea-
cantidad determinada, y éste se encargaba de repartir el traba- do abandonaba su empresa para ingresar en otra sin el pleno con-
jo así como el dinero recibido. Estos jefes de cuadrilla iban a sentimiento de su patrono, se le juzgaba como a alguien que había
buscar obreros entre las familias pobres de las aldeas. No obstan- dejado la casa «en circunstancias no armoniosas» y quedaba mar-
te, como el nivel de cualificación de estos trabajadores era muy cado como «traidor». Las demás grandes compañías eran poco
bajo, las empresas experimentaban las dificultades consecuentes propensas a dar trabajo a «traidores» de esta especie, ya que el
a la falta de personal capacitado. Por ello, durante las postrime- romper las reglas podía suponer una guerra a gran escala entre
rías del siglo xix y comienzos del xx no era infrecuente que las ellas para quitarse mutuamente los trabajadores, lo cual resultaría
empresas les «robasen» los trabajadores a otras empresas. Esto sumamente perjudicial para todas.
dio lugar a que se intentase propagar un «espíritu de lealtad» a la Por tanto, los llamados «traidores» no tenían más remedio que
empresa, en el afán de asegurarse «trabajadores estables» durante buscar trabajo en el sector de la empresa mediana y pequeña. Ya
un tiempo suficiente. El «Edicto imperial a los soldados y mari- no había lugar para ellos en el espléndido mundo de las grandes
nos», así como el «Decreto imperial sobre educación» fueron pro- compañías que producían artículos modernos y aspiraban a com-
mulgados por el emperador en 1882 y 1890, respectivamente; petir en condiciones de superioridad con las empresas de los paí-
el gobierno procuraba implantar en el pueblo la moralidad con- ses occidentales adelantados, en el equipo que representaba a la
fuciana, con la lealtad al estado en primer plano de la misma. industria japonesa en lucha por el bien del país y que era el
Era fácil derivar de ella, por analogía, un «espíritu de lealtad» depositario de todas las aspiraciones del pueblo japonés. En con-
a la empresa. Como resultado de la enseñanza elemental obligato- secuencia era poco probable que apareciesen tales «traidores»;
ria, ahora recibía una educación confuciana toda la población, y la mayoría de las personas, una vez conseguido el empleo en una
no sólo los samurais. Pero aun así, el espíritu de lealtad seguía gran empresa, se aferraría firmemente a su permanencia en tal
siendo un artículo más bien escaso, al punto que las empresas sector durante el resto de sus vidas, aun cuando pudiesen tener
hubieron de conceder remuneraciones especiales para procurárselo. algunos motivos de descontento. En la pequeña y la mediana em-
De este modo se introdujo la escala de salarios por antigüedad. presa, el mercado del trabajo siempre estaba abierto, pero la
ocasión de entrar en una gran compañía sólo se presentaba una
Como era de esperar, dicha escala por antigüedad se intro-
vez en la vida, al término de los estudios del oficio o carrera. En
dujo primero para los empleados administrativos de las grandes
este sentido, la élite del mundo industrial japonés —los empleados
compañías. Eran éstas las que presentaban una apariencia de dig-
139 161
POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il)

de las grandes empresas— no tenía, ni tiene, libre elección de no existía una división terminante entre trabajadores manuales y
empleo. Lo mismo que sus padres trabajaron para el señor del no manuales, puesto que había considerables trasvases entre am-
dominio [daimyd), ellos dedican toda su vida al nuevo señor feu- bos grupos. En tal situación, los trabajadores perdían la concien-
dal, la compañía. cia del oficio y se hacía mucho más fuerte la conciencia de perte-
Mientras las naciones de Europa dilapidaban sus energías en necer a una determinada compañía.
la carnicería mutua de la primera guerra mundial, la economía ja- Este sistema, por el cual los trabajadores permanecían toda la
ponesa penetraba en el mercado chino y en otros, y alcanzaba un vida en una misma empresa y ésta disponía acerca de los trabajos
desarrollo notable. En las grandes empresas de la época, la obten- que aquéllos debían realizar, equivalía a una consagración com-
ción de mano de obra calificada era un problema candente; los pleta de las vidas de los trabajadores a su empresa, y no a una con-
sistemas de empleo vitalicio y escala de salario por antigüedad, sagración al oficio o profesión. Puesto que, durante su vida labo-
al principio exclusivos de los empleados, hubieron de ser amplia- ral, los trabajadores podían verse en el caso de tener que desem-
dos a los obreros. No obstante, el sistema de escala por antigüedad peñar diferentes tareas, no elegidas por ellos, sus sentimientos
era antieconómico. Se pagaban salarios altos a los trabajadores de lealtad hacia la labor eran inexistentes. Lo determinante era
antiguos por la simple razón de que eran antiguos; esto recargaba la lealtad a la empresa. El movimiento sindical era débil. (Incluso
innecesariamente los costes salariales. En compensación era pre- cuando se formaron sindicatos, en el período de posguerra, los
ciso reducir los salarios de los recién ingresados, pero al hacerlo mismos no se organizaron por sectores profesionales, en su mayo-
así la empresa corría el riesgo de que los jóvenes prefiriesen tra- ría, sino que eran sindicatos de empresa.) Además la patronal con-
bajar en otra compañía, de manera que esa reducción de los sala- dujo con mucha habilidad las relaciones con los trabajadores más
rios iniciales no podía ser muy importante. Ahora bien, si los antiguos, y a través de ellos reforzó la disciplina entre el grueso
salarios de los principiantes eran demasiado altos, los empleados de la mano de obra. Hubo pocos conflictos laborales; la atmósfera
de gran antigüedad acabarían percibiendo remuneraciones muy de las empresas estaba dominada por un fuerte ambiente «pater-
superiores al valor de su aportación productiva. nalista», «familiar» y de «camaradería».
A fin de eliminar esta debilidad del sistema de escala por an- Como los empleados cambiaban de ocupación según las ór-
tigüedad, la empresa hubo de potenciar la formación en el puesto denes de la empresa, la educación y la formación profesional nece-
de trabajo; de este modo, la formación profesional interna con- sarias para esas reconversiones interiores tenían lugar, en su ma-
seguía que a una mayor antigüedad le correspondiese una mayor yor parte, dentro de la compañía, y los gastos naturalmente co-
capacitación y profundidad de conocimientos. En una sociedad rrían por cuenta de ella. Algunas grandes empresas incluso llega-
confuciana, donde es obligado el respeto a las personas de edad, ron a tener academias propias, dedicadas exclusivamente a la for-
pero a su vez éstas deben adquirir virtudes que las hagan acree- mación de sus trabajadores. Las grandes compañías como los asti-
doras a ser respetadas, venían ya dadas las condiciones favorables lleros Mitsubishi Shipyards y la minera Mitsui Mining constru-
para la implantación de este sistema de formación en el puesto yeron sus escuelas profesionales a comienzos del siglo xx; hacia
de trabajo. Por otra parte, si la empresa tenía que aprovechar a 1920, poco más o menos, el sistema de formación y capacitación
los trabajadores de mayor edad, éstos tendrían que acabar desem- abarcaba prácticamente a todas las grandes empresas.
peñando alguna tarea no manual; por ello, en el sistema de em- Por supuesto, existían fuera de las grandes empresas las es-
pleo vitalicio era norma que los trabajadores manuales acabasen cuelas normales de nivel medio especializadas en la formación
destinados a un empleo no manual, o formando parte de los man- profesional, como escuelas de comercio, escuelas industriales y
dos inferiores o intermedios. Es decir que dentro de la empresa escuelas agrícolas, pero desde 1868 hasta 1945 no salían de ellas
140 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» E L JAPÓN

muchos titulados; la mayoría de los trabajadores tenían que en-


trar en las fábricas tan pronto como terminaban la educación
elemental, sin haber recibido formación profesional alguna. En las
empresas medianas y pequeñas no existía una formación sistema-
tizada; los trabajadores aprendían del ejemplo de los más anti-
guos. En cambio las grandes empresas, incluso en el caso de que
no dispusieran de una academia propia, impartían una formación
técnica de manera más o menos sistemática. En consecuencia, e
incluso allí donde se aplicasen los mismos oficios, la gran em-
presa tenía mejor calificado a su personal que la mediana o pe-
queña; por tanto su productividad era más alta.
Cuando la formación profesional es de la incumbencia del pro-
pio trabajador y tiene lugar fuera de la empresa, tanto las grandes
como las pequeñas explotaciones tienden a tener trabajadores de
calidad más o menos equivalente; en la medida en que recurran
a las mismas técnicas no habrá grandes diferencias de producti-
vidad entre ellas. Ahora bien, y como hemos visto, la gran em-
presa nipona introdujo el sistema de empleo vitalicio y la escala
de salarios por antigüedad, por lo que suministraba formación en
su mismo seno; en cambio, las empresas medianas y pequeñas no
disponían de medios suficientes para ofrecer empleo de por vida,
ni de reservas de personal que pudiesen recibir una formación
dentro de la empresa; por consiguiente, aparecía una diferencia
en la productividad del trabajo de unas empresas a otras, lo cual
a su vez originó diferenciales de salarios.
Pueden aducirse pruebas cuantitativas para ilustrar esa evo-
lución. Mientras la tabla 2A muestra que las diferencias salariales
entre empresas grandes y pequeñas eran en 1914 más grandes
que en 1909, en realidad la situación no varió tanto durante ese
período. De hecho, si entendemos por gran empresa la de más de
mil trabajadores, el nivel salarial de las empresas de todas las
dimensiones, expresado como tanto por ciento del nivel salarial
de la «gran empresa», fue alto en la época de 1909 a 1914; du-
rante estos años la disparidad salarial no era muy distinta de la
vigente en Gran Bretaña hacia 1949. En cambio la tabla 2B mues-
tra para 1932 la existencia de considerables diferencias de sala-
rios, aunque debe observarse que mientras la tabla 2A mide la
143 161
POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il)

magnitud de las empresas por el número de empleados en plan- en cada caso, lo cual da a entender que la disparidad salarial
tilla, la 2B utiliza el volumen de capital, de manera que exigen entre las empresas administradas por el estado y las privadas no
algunas precauciones al compararlas. En 1932, los salarios de las era tan grande en el caso de los salarios femeninos. Sin embargo
empresas más pequeñas no pasaban de un 26 por 100 de los vi- este tipo de disparidad también disminuía con rapidez en aquella
gentes en las más grandes. Este tipo de diferencia salarial carac- época, y para 1914 los salarios de los que trabajaban en las em-
terísticamente «japonesa» apareció hacia 1920,' y en los años ulte- presas del gobierno, hombres y mujeres, eran más bajos que los
riores fue aumentando sin cesar, hasta que el Japón entró en gue- de las empresas privadas con más de 1.000 trabajadores. En el
rra. Después de la confusión de la posguerra siguieron prevalecien- Japón las empresas administradas por el estado empezaron con
do esas grandes diferencias. Como veremos en el capítulo 5, du- sueldos muy altos y no resultaron rentables, por lo que fueron
rante el período de rápido desarrollo económico de 1963 a 1973 vendidas. En las que restaron en manos del estado los salarios
faltó mano de obra y las empresas medianas y pequeñas ofrecie- seguían siendo demasiado altos, aunque los salarios elevados de
ron mejores salarios para atraérsela. Con esto disminuyeron bas- esta especie no guardaban relación con la productividad del tra-
tante las diferencias, pero aun así todavía permanece un desfase bajador. Eran resultado de consideraciones extraeconómicas como
considerable. el hecho de que muchos de los trabajadores fuesen miembros de
Se aprecia, pues, que fue durante el decenio 1920-1930 cuan- la antigua clase samurai, o el querer demostrar el prestigio del
do se desarrollaron en el sector privado estas disparidades sala- gobierno. Poco después de que desaparecieran las disparidades sa-
riales entre las empresas grandes y las medianas o pequeñas, pero lariales de este tipo empezaron a revelarse las diferencias salariales
anteriormente ya existía bastante disparidad entre los salarios de entre las grandes y las medianas o pequeñas empresas en el sector
las empresas administradas por el estado y las privadas. En 1909, privado. Parece natural que fuese ante todo el gobierno, y luego
los salarios de los obreros varones en las empresas privadas con la empresa privada, quien demandase lealtad a sus trabajadores
más de mil trabajadores no ascendían a más de 1,13 veces el pro- y estuviese dispuesto a pagar más por obtenerla.
medio de los salarios masculinos de todo el sector privado; mien- La disparidad de salarios entre las empresas grandes y las
tras que los salarios de los varones en las empresas de la admi- pequeñas se convirtió en una enfermedad crónica de la economía
nistración pública ascendían a 1,43 veces ese mismo promedio.10 japonesa. Los jóvenes capaces deseaban ingresar en las empresas
Para las mujeres las cifras correspondientes eran 1,10 y 1,22 veces grandes, y las medianas y pequeñas tenían que conformarse con
los demás. Esto equivale a decir que la empresa grande podía
9. Salvo las excepciones de 1909 y 1914, no existen estadísticas de
salarios referidas al tamaño de las empresas para el Japón de antes de la
reclutar trabajadores que eran ya excelentes en el momento de
guerra. Las cifras de la tabla 2B fueron estimadas por Umemura Mataji ingresar en la compañía. Esto contribuyó a ampliar las diferencias
a partir de una encuesta industrial efectuada en 1932 en las cinco ciudades de productividad ya existentes. Al mismo tiempo que aumentaba
de Osaka, Kyoto, Nagoya, Yokohama y Kobe, así como en la zona metro- la diferencia entre los índices salariales, también aumentaba, y con
politana de Tokio. No obstante, en la actualidad los economistas japoneses
opinan que las diferencias salariales importantes se desarrollaron a partir
más rapidez, la diferencia entre márgenes de beneficio; las grandes
de 1920 aproximadamente. Hasta entonces, el aprovisionamiento de mano empresas podían acumular capital con más rapidez que las media-
de obra estaba controlado por prestamistas de un tipo muy tradicional en nas y pequeñas. Las empresas grandes disponían de capital sufi-
el Japón; paradójicamente predominaban entonces unos salarios poco dife- ciente para adquirir la mejor tecnología, y las diferencias técnicas
renciados, nada «japoneses», pudiéramos decir.
que esto produjo aumentaron aun más las diferencias de produc-
10. Véase Meiji-Taisho Kokusei Sóran (Informe general sobre el estado
de cosas en la época Meiji-TaishS del Japón), Tóyó-Keizai Shimpósha, ed.,
tividad y, por consiguiente, la discrepancia entre los salarios. De
Tokio, 1927, pp. 540-541. este modo se establecía un círculo vicioso que ampliaba cada vez
144 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN
EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161
o
o más las diferencias entre los salarios de las empresas pequeñas y
medianas y los de las grandes.
La tabla 3 muestra la variación de las diferencias de produc-
tividad para el período de 1929 a 1942, tomando como medida
T de la dimensión de la empresa el número de sus empleados. Como
oo
la depresión de comienzos de los treinta golpeó primero a las
pequeñas empresas (1930) y luego a las grandes (1931), y tenien-
oo do en cuenta que éstas empezaron antes a recuperarse (1932), se
r- observan algunas irregularidades en las diferencias de producti-
vidad para el período de 1929 a 1932. En 1933 la diferencia
aumentó considerablemente y no volvió a reducirse hasta después
de 1940, época en que la estructura de la economía ya era casi
de guerra. A partir de 1940 se aprecian los efectos de la consoli-
dación forzada de las empresas y vemos una notable reducción
ir\ del margen diferencial de productividad; 11 no obstante, como ésta
fue una época de precios controlados es difícil decir si el nivel de
¡r\ producción atribuido a cada individuo, valorado a los precios ofi-
cíales, refleja o no el nivel real de la productividad del trabajo.
& Estas diferencias de productividad no sólo daban lugar a un
s oo
abanico muy amplio de salarios. También motivaban grandes di-
ferencias en las prestaciones de seguridad social y sanitarias a que
tenían acceso los trabajadores. Los de las grandes empresas eran,
como hemos visto, la aristocracia del trabajo, los «samurais» del
w ejército laboral. La gran empresa no se limitaba a facilitar forma-
ción técnica en su seno; sus iniciativas también abarcaban la for-
o
mación del carácter, la educación cultural y el fomento de las apti-
tudes directivas. En consecuencia se establecían en el seno de la
emplesa tertulias literarias, asociaciones deportivas, centros dedi-
CN
11. El control de la economía se intensificó a partir de 1940. Las fábri-
cas de los sectores industriales no indispensables para la continuación del
esfuerzo bélico, y las empresas medianas y pequeñas de poca productividad,
se vieron en la imposibilidad de conseguir materias primas y personal, por
lo que dejaron de existir o fueron adquiridas o absorbidas por empresas
grandes. Debido a esta especie de selección, la productividad de las em-
presas medianas y pequeñas refleja un aumento. Al mismo tiempo, y puesto
que algunas empresas grandes crecieron sólo superficialmente al absorber
otras de inferior escala, disminuyeron las diferencias de productividad entre
las empresas grandes y las medianas y pequeñas.
E L IMPERIO JAPONÉS (i) 147

cados a practicar la ceremonia del té y del arreglo floral, y demás


actividades por el estilo, que convertían a la compañía en una
especie de colegio. Lo dicho es particularmente aplicable a la épo-
ca de posguerra. Por otra parte, los trabajadores podían depositar
en la empresa sus ahorros, por lo cual percibían un interés supe-
rior al bancario; de este modo, no sólo se les animaba a ahorrar,
sino que además la compañía hallaba una fuente de capital adi-
cional. En el seno de la misma se formaban también mutuas asis-
tenciales, así como cooperativas, más o menos orientadas por la
empresa. En los aniversarios se celebraban fiestas, competiciones
atléticas y excursiones. Todo ello reforzaba el sentimiento de uni-
dad de los empleados con la compañía y fortalecía el sistema de
empleo de por vida.

IV

Este tipo de compañía era bastante distinto del tipo inglés,


donde las relaciones compañía-empleado se caracterizaban por la
adquisición de unas aptitudes por parte del individuo, aptitudes
que luego la empresa compraba y que combinadas con los demás
factores de la producción daban lugar a la fabricación de un pro-
ducto, el cual vendía la empresa; donde el trabajador podía dejar
su empresa siempre y cuando considerase posible vender sus apti-
tudes a otra compañía a cambio de una remuneración mejor; don-
de la compañía despedía al trabajador si no estaba conforme con
las aptitudes de éste; donde el trabajador se ponía a estudiar por
su cuenta, a fin de adquirir otro oficio, si juzgaba que ello le
supondría mejores ingresos y mayor satisfacción en el trabajo;
donde, en fin, el trabajador podía presentarse por segunda vez en
el mercado del trabajo, ofreciendo aptitudes totalmente distintas.
En el Japón el empleo era un compromiso para toda la vida simi-
lar a un matrimonio, tanto para la compañía como para el indivi-
duo; por consiguiente, al considerar si un individuo era adecuado
para un empleo, el carácter de la persona, su sentido de la lealtad
y su posible aportación a largo plazo eran más importantes para la
compañía que sus aptitudes inmediatas y su productividad. Como
148 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

si fuese cuestión de adoptar un hijo, al considerar a un individuo y otros. Una vez tomada la decisión de ingresar en la empresa,
como posible empleado de la compañía se valoraba su posible el empleado no tenía más que dejarse llevar por el ascensor del
aportación positiva o negativa; en épocas de depresión, sobre todo, sistema de antigüedad; algunos han dicho que aquélla era una co-
se manifestaba la tendencia a emplear únicamente a quienes tu- munidad de «activistas».12 No obstante, y lo mismo que una com-
viesen relaciones influyentes, o bien sólo a trabajadores de deter- pañía de ingenieros a lo mejor tiene más capacidad productiva que
minadas especialidades. una empresa privada de construcción, cabe decir que las compañías
La empresa era paternalista. Entre los propios empleados y japonesas mantuvieron una productividad sumamente elevada, y
entre éstos y la dirección, había lo que pudiéramos llamar una no mediante la rivalidad entre los miembros individuales de sus
solidaridad de parentesco; la compañía era en realidad una gran plantillas, sino a través de la colaboración, la ayuda mutua y la
familia. Hemos visto que se valoraba más la continuidad en el emulación entre los empleados. El trabajar en una compañía japo-
empleo que la aportación productiva a corto plazo por parte del nesa era, y sin duda es todavía, más comparable a estar en la poli-
trabajador, con la perspectiva de que dicha continuidad en el cía o en el ejército que en el caso de las empresas británicas, por
empleo representaría una remuneración en aumento a lo largo de ejemplo.
los años de servicio, es decir estable a largo plazo. Los trabajado- Los empleados experimentan considerable satisfacción en su
res, por su parte, no dilapidaban esfuerzos en la carrera inaugural trabajo cuando creen que han realizado una demostración especial
de velocidad, como si dijéramos, sino que preferían reservarse a de su lealtad a la compañía; por consiguiente la satisfacción es
fin de realizar la mejor contribución posible a largo plazo. Para mayor durante las horas extraordinarias que durante el trabajo de
seguir con nuestro símil, el velocista procura adelantar a los que la jornada normal. Como los jefes, en muchos casos, no están pre-
corren delante de él, mientras que el corredor de fondo procura sentes durante las horas extraordinarias, la actividad de las mismas
que los demás no le dejen rezagado. Cuando al velocista le fallan puede organizarse más como la de una asociación voluntaria; los
las fuerzas, no se le puede ayudar sin quedar uno mismo fuera de colegas dejan de ser competidores para portarse como compañeros
carrera; en cambio, en la carrera de fondo un corredor avezado de escuela o camaradas de armas. Se han dado en los Estados Uni-
puede acudir en ayuda de otro atleta. En el caso de la empresa, dos e Inglaterra algunos ejemplos de este tipo de empresa con
el que ayuda a sus colegas adquiere para sí mismo una considera- ambiente familiar, pero nunca han durado mucho, ni constituyen
ción más elevada, y por consiguiente mejora sus perspectivas a el caso normal. En cambio, en el Japón el sistema le exige al
largo plazo. En la carrera de fondo el competidor es también un trabajador, no sólo el trabajo estipulado, sino que además le
camarada, a quien se debe ayuda, lo cual es cierto sobre todo dedique a la empresa todas las horas del día, menos las de sueño.
cuando la compañía se considera como un único equipo, que Supongamos por ejemplo que la empresa organiza una competi-
hace frente en bloque a otras entidades.
El concepto de la sociedad que prevalecía en el Japón de antes 12. Esto no significa que no hubiese competitividad entre empleados.
En especial era intensa la rivalidad para mostrarse como un empleado leal.
de la guerra, según el cual la sociedad no debía ser escenario de
Dentro de este tipo de competencia no económica se manifestaba una serie
la competición individualista, sino más bien un terreno de lides de elementos absurdos y sin relación aparente con la productividad de la
colectivas, donde unos equipos competían con otros, era una noción empresa, como por ejemplo rivalizar en la inclinación más profunda ante
familiar para los samurais japoneses desde el período Tokugawa. un funcionario de categoría superior, o en la asistencia a las recepciones o a
En efecto, en el seno de las empresas japonesas no reinaba una los festivales deportivos celebrados por la compañía. Sin embargo, y como
una consecuencia de estos «concursos de lealtad» era el mantenimiento
competitividad muy agresiva; como importaba más la colaboración perfecto del orden interno de la empresa en todo momento, las compañías
a largo plazo, no había demasiada rivalidad entre unos individuos japonesas disfrutaron en esto de una importante ventaja comparativa.
151 161
POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il)

ción deportiva para el fin de semana, y que todo empleado queda libertad del individuo se mira a menudo como una traición, o un
en libertad de decidir si va a asistir o no. En Inglaterra, a muchos desafío a la sociedad o a la mayoría; quienquiera que ose afirmar
empleados les disgustaría la idea de verse atados por la empresa así su libertad se arriesga a quedar totalmente aislado.
incluso durante los fines de semana, y no asistirían. La iniciativa En ese tipo de sociedad, por tanto, no puede estar muy desa-
de la empresa fracasaría y no tardaría en ser abandonada. En el rrollada la noción de contrato de trabajo en el sentido occidental.
Japón, la asistencia del trabajador a la reunión atlética significaría El bien apreciado no es la fuerza de trabajo, sino el espíritu de
que ha merecido la aprobación y la consideración de la empresa, lealtad. Pero el mercado de la lealtad sólo está abierto una vez en
porque es un trabajador leal que mira por su compañía; en con- la vida de cada individuo, que es cuando sale de la escuela o
secuencia, la cuestión de asistir o no asistir ya no es una decisión facultad. Es en este mercado donde los que están dispuestos a
libre de cada individuo. De esta manera, la vida del empleado dar su lealtad encuentran a los que andan en busca de ella, a sus
permanece atada a la empresa incluso fuera del horario de traba- «señores». Antes de la revolución Meiji la cuestión del señor a
jo. Ahora bien, pese a esta presión psicológica el empleado inglés quien servir estaba decidida desde el nacimiento, pero en adelan-
seguramente rechazaría esos métodos paternalistas de control en te el hombre ha adquirido el derecho de elegir. Sin embargo, el
nombre de la libertad personal. entrar y salir varias veces de ese mercado de la lealtad y elegir
En una sociedad confuciana, por el contrario, cada individuo cada vez a un señor distinto no sería congruente con la definición
está obligado a demostrar su lealtad a la sociedad a que pertenece. de la lealtad, salvo motivo justificado. El «samurai» que tiene
Y la dimensión de su lealtad se mide por el grado de su dispo- la desgracia de no entenderse con su primer amo ha de buscar
sición a sacrificarse. Por consiguiente, si asiste a la celebración de- otro a quien servir, como samurai sin señor en el mercado de los
portiva en vez de disfrutar el fin de semana con su familia, como mercenarios. De este modo, el trabajo no se considera meramen-
quizá tuviera previsto, ello se considera como demostración cier- te como trabajo, sino como un acto de servicio leal a la sociedad.
ta de sus sentimientos de lealtad. Aunque la compañía anuncie Y en este tipo de sociedad confuciana, el mercado del trabajo ha
que la asistencia es voluntaria, para el caso da lo mismo. En apa- seguido de manera inevitable una evolución dual. Es decir, que
riencia la compañía dirá que la decisión queda a criterio de cada el mercado de la lealtad sólo se abre una vez para cada individuo;
cual, pero el trabajador leal no dejará de tener en cuenta que la en cualquier momento posterior, si por cualquier circunstancia
dirección desea que la celebración deportiva sea un éxito, en el empleo vitalicio elegido en esa ocasión acaba en un desastre, al
demostración de la solidaridad que existe en el seno de la com- trabajador no le queda más remedio que buscar un nuevo patrono
pañía. Una vez el trabajador ha comprendido la verdadera inten- en el mercado secundario, el de los mercenarios. Los salarios que
ción de la empresa y deja de lado todo lo demás al objeto de se pactan en ese otro mercado son notablemente más bajos que
poder asistir, se convierte en un empleado «virtuoso». La compa- los pagados por las grandes empresas que actúan en el mercado
ñía sabrá valorar sus leales servicios, bien sea asignándole un primario.13
buen puesto más adelante, o remunerándolos en forma de sustan-
Puesto que las empresas grandes disponen de la posibilidad de
ciosas bonificaciones. En una sociedad capitalista confuciana, el
reclutar sólo trabajadores leales en el mercado primario, prácti-
servicio abnegado es la virtud más importante, lo mismo en el
camente no se hallan trabajadores «mercenarios» en sus plantillas
sentido ético que en el material. Así, cuando la mayoría del per-
sonal asiste a la competición deportiva, los pocos «libertarios» 13. Estas nociones de «trabajo leal» y «trabajo mercenario» se parecen
que no lo hacen son mal vistos por los demás, por cuanto estro- mucho a los conceptos de «esclavitud» y «trabajo libre» según Hicks;
véase John Hicks, A theory of economic history, Clarendon Press, Oxford,
pean la «armonía» de la sociedad. En este tipo de sociedad, la
1969, pp. 122-140.
152 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

estables. (Desde luego la mano de obra eventual es del tipo mer- De esta manera siguió existiendo incluso después de la revo-
cenario.) En cambio, las empresas medianas y pequeñas contratan lución Meiji una estructura dual, similar a la que caracterizó la
a gran número de trabajadores «mercenarios». E incluso los que época Tokugawa, y ello tanto en la vida económica como en el
contratan en el mercado primario reciben salarios poco más altos rango social, así como en la correspondiente partición de las men-
que los puramente «mercenarios»; ellos a su vez están escasa- talidades o ideologías sociales. Durante la época Tokugawa era el
mente motivados para llevar a cabo su cometido con mucho celo. nacimiento el que definía si uno formaba parte del grupo domi-
En realidad, si se presentasen otra vez en el mercado mercenario, nante o del dominado; a partir del período Meiji el factor decisi-
prescindiendo de lealtades, no les sería difícil encontrar otro pa- vo eran los exámenes de ingreso en las compañías, accesibles sólo
trono y un salario más o menos equivalente. En consecuencia, las una vez para cada individuo a la salida de la escuela o de la facul-
diferencias más notables entre salarios, así como de status social, tad. En este sentido, el Japón posterior al período Meiji se con-
se registran entre la gran empresa y la mediana o pequeña. Por vertía en una sociedad donde existía competencia de individuo a
otra parte, esa clase de diferencias también produce diferencias individuo, aunque sólo en la ocasión mencionada. Como se ha
morales e ideológicas. dicho antes, una vez ingresado en una gran compañía el trabaja-
Durante el período Tokugawa existieron cuatro clases, los dor iba recorriendo el escalafón de antigüedad. Superficialmente
guerreros, los campesinos, los artesanos y los mercaderes, y la mo- al menos la competencia entre los empleados de una compañía
ralidad de la clase samurai era bastante distinta de la del campe- no era muy agresiva. En las empresas medianas y pequeñas desde
sino, la del artesano y la del mercader. Esto afecta asimismo al luego el talento contaba algo, pero como al fin y al cabo estas
concepto de servicio leal, en esa época aplicado al guerrero y no a empresas eran, pudiéramos decir, las de «baja categoría», aunque
las otras tres clases. El guerrero gozaba de una consideración ele- uno destacase el triunfo no era gran cosa, visto desde la perspec-
vada; a cambio no debía trabajar para su propia satisfacción. Los tiva de las de «alta categoría».
campesinos, los artesanos y los comerciantes tenían escasa con- Así pues, la competencia entre individuos estaba muy limitada,
sideración social, pero podían trabajar según los dictados del espí- mientras que la establecida entre los grupos de empleados de dis-
ritu de lucro. Lo cual equivale a decir que ambos grupos estaban tintas compañías era muy intensa. Para triunfar como directivo,
sometidos a normas morales completamente distintas. De manera uno tenía que ser capaz de forjar un equipo con sus colaboradores
similar, las grandes empresas se guían por normas morales total- de la compañía y conducirlos a la victoria en la guerra entre em-
mente distintas de las existentes en las empresas medianas o pe- presas, esto es, mejorando la posición de la compañía dentro del
queñas. Si el empleado de una gran empresa intenta abandonar sector de las grandes empresas, o bien elevándola de la categoría
ésta por otra, con la esperanza de obtener un salario aun más alto, de «mediana/pequeña» a la de «gran empresa». En la sociedad
tal acción implica una ausencia del ideal de lealtad en el servicio, occidental, la competencia se establece entre individuos; los indi-
exigible a todo empleado de una gran empresa. Sería como si viduos han de competir por el puesto en una compañía, y los in-
dicho empleado firmase su propia sentencia. Por otra parte, el competentes quedan excluidos. De manera recíproca, las compa-
bajo nivel salarial en las empresas medianas y pequeñas significa ñías se ven obligadas a disputarse los individuos, y cuando son
que los trabajadores pueden desplazarse libremente de unas a otras. malas sus empleados las abandonan para irse a otras. Este tipo de
Los trabajadores selectos reunidos en las empresas grandes deben competitividad no ha funcionado en el Japón. En este país los
consagrarse al interés de sus compañías según lo que se espera de empleados de una empresa forman equipo, el cual actúa en bloque
ellos, mientras que los de las empresas pequeñas, aunque ganan para competir con los equipos de otras empresas; las que tienen
menos, han podido gozar de una libertad personal. éxito distribuyen el beneficio obtenido entre todos sus miembros,
186 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN
EL IMPERIO JAPONÉS (ii) 155
más o menos con arreglo al principio de antigüedad según el siste- sus empleados, y si el individuo no puede cambiar de compañía,
ma existente. la libertad para reconstruir su vida no existe. Como los soldados,
Este tipo de competencia por equipos puede motivar tragedias por tanto, los empleados de una misma compañía son todos del
vividas por individuos en situaciones desgraciadas. Cabe la posi- mismo tipo.
bilidad de que un hombre de talento se vea rodeado por un equi- En 1932, durante la ceremonia conmemorativa del decimoquin-
po de colegas ineptos; no le quedará más remedio que resignarse to aniversario de la fundación de Matsushita Electrical Company,
a una vida sin perspectivas de progresar. Si viéndose en tal situa- el representante del personal replicó en los siguientes términos al
ción quisiera romper filas para buscar otro equipo más fuerte y discurso pronunciado por el jefe de la compañía, Matsushita Kó-
demostrar su talento, tal acción sería juzgada como una desleal- nosuke: 14
tad, y salvo circunstancias muy excepcionales ninguna otra com-
pañía querría albergar a semejante «traidor»; sólo podría cambiar Nada podría proporcionarnos tanta satisfacción como estar
a otra empresa si estuviese dispuesto a convertirse en un mer- aquí presentes, en esta ceremonia conmemorativa del aniver-
cenario. sario fundacional de la compañía. Creo que nosotros, los em-
Estas limitaciones a la libertad de cambiar de trabajo equiva- pleados, hemos de sentir la vergüenza de confesar que sólo
len a limitaciones de la libertad de asociación. Toda sociedad libre nuestras cortas luces nos han impedido compensar a nuestro
debe garantizar ciertas libertades específicas, como la de elección presidente por la cordial guía que ha venido dispensándonos
durante tan largo período. Sin embargo, el discurso con que
de bienes de consumo, la de pensamiento y expresión y la religio-
hoy nos honra será como un timbre de alarma que debe sacu-
sa, pero la más importante de todas esas libertades es la de elegir
dirnos de nuestra indolencia, y prometemos tener siempre pre-
asociación. En efecto, donde no hay libertad de elegir asociación sente este significado, así como ser cada vez más conscientes
es casi seguro que no existirán en la práctica las libertades de de la misión de nuestra compañía, Matsushita Electrical, procu-
pensamiento, expresión o religión. Dentro de cada economía y cada rando cumplir con nuestra obligación aun a riesgo de nuestras
sociedad existen diferentes grupos (asociaciones), y la textura de vidas.
la vida individual está formada por la elección que uno haga entre
esas diversas asociaciones; la vida de una persona cambia según Es evidente que estos empleados se comprometían a vivir y
las asociaciones que elige. La vida del individuo que haya elegido morir en el seno de Matsushita, de manera que para ellos ni siquie-
la empresa A, la sociedad recreativa B y la academia nocturna C ra se planteaba la cuestión de la libertad de elegir otro empleo.
no será lo mismo que la de quien haya preferido la empresa A', la Este espíritu de devoción abnegada a la compañía, demostrado
sociedad recreativa B ' y la academia nocturna C'. Pero en el Japón, por los empleados, esta mentalidad que contempla a la compañía
incluso en nuestros días, el individuo sólo puede elegir compa- como el lugar donde morir, prevalece todavía en las empresas
ñía una vez en la vida (suponiendo que sea una gran empresa), y japonesas, incluso después de la guerra, aunque no alcanza nive-
la sociedad recreativa a la que pertenezca será la patrocinada por les tan extremos como los de Matsushita antes de la guerra.
la compañía, y lo mismo la academia. La compañía no es sólo una Como se ha mencionado, y a diferencia del confucianismo chino
organización encaminada a obtener un beneficio; es una sociedad que exaltaba la benevolencia como virtud suprema, el japonés
completa en sí misma, y con frecuencia de un modo tan exhausti- atribuyó la primacía a los conceptos de lealtad y armonía; en tiem-
vo, que todas las actividades de la vida cotidiana de sus emplea- pos de Shótoku Taishi se subrayó la armonía, y bajo el emperador
dos pueden desarrollarse dentro de los marcos establecidos por
aquélla. Si la compañía es tan grande que se come toda la vida de 14. Ch5 Yukio, ed., Jitsugyo no Shisó (Pensamiento empresarial en el
Japón), Chikumashobo, Tokio, 1964, p. 371.
POR QUÉ HA «TRIUNFADO» EL JAPÓN
EL IMPERIO JAPONÉS (ii) 186
Meiji se destacaba la lealtad y la piedad filial. De todos los men- «Nos vimos obligados a abrir el país, pero pronto nos habremos
sajes imperiales de la época, los más influyentes fueron el «Edicto hecho tan fuertes que podremos expulsar a los bárbaros». Como
imperial a los soldados y marinos» de 1882, y el «Decreto impe- culminación de su política de «país rico y ejército fuerte», puesta
rial sobre educación», de 1890; puesto que este último era leído en práctica durante el período Meiji, en 1917 el gobierno publicó
con frecuencia en las escuelas, a modo de biblia, podemos consi- su proyecto de un ambicioso plan de defensa nacional, la «pro-
derarlo como el escrito confucianista más difundido en el Japón. puesta para veinticinco divisiones y una escuadra de ocho acoraza-
Este mensaje imperial ordenaba a sus lectores «perseverancia en el dos y ocho cruceros». Pero con la firma del tratado naval de
estudio y cultivo de las artes, a fin de desarrollar las facultades Washington en 1922 fue necesario renunciar a este proyecto de la
intelectuales y perfeccionar el vigor moral», pero la finalidad con escuadra de ocho más ocho. Ello fue interpretado por los japone-
que se cultivaban estas cualidades individuales era la de socorrer ses como una maniobra de los norteamericanos y los británicos
a la nación en caso de adversidades, pues decía expresamente: «Si para someterles, y cambió por completo la situación nacional. La
se presentase una emergencia, brindaos valientemente al estado; opinión japonesa en bloque derivó hacia la derecha y creció el
así guardaréis y mantendréis la prosperidad de nuestro trono im- odio contra Gran Bretaña y los Estados Unidos. Al mismo tiempo,
perial, coetáneo de los cielos y de la tierra». Este tipo de exalta- tanto el mundo industrial como el financiero hubieron de iniciar
ción de la lealtad significaba que la lealtad al director de una una reforma para poder satisfacer las nuevas exigencias del país
empresa era por completo apropiada dentro de la misma, y aunque y adaptarse a la nueva tendencia de la opinión.
las empresas compitiesen entre sí, era necesario que cada una pro-
fesara lealtad al estado. Esto excluía, en consecuencia, la perse-
cución del lucro sin escrúpulos en nombre de la competencia; en
último análisis, la búsqueda del máximo beneficio hallaba su limi-
tación en las consideraciones debidas al interés público y a los
fines del estado.
La función de las grandes compañías como equipo elegido para
representar al Japón en la consecución del objetivo nacional de
construir un país fuerte, capaz de competir con Occidente, signi-
ficaba que debían ser más conscientes de ese objetivo nacional que
todas las demás, tener presente los criterios de la administración
y apoyar en toda circunstancia al gobierno. Con esto bien enten-
dido, a partir de la revolución Meiji y durante unos cincuenta años
el Japón luchó como un país unido para construir un estado mo-
derno. Tras las victorias japonesas en las guerras chino-japonesa y
ruso-japonesa, por no hablar de su insospechada ascensión hasta
convertirse en una de las cinco grandes potencias mundiales du-
rante los años posteriores a la primera guerra mundial, el pueblo
japonés se sintió en la gloria. El engreimiento que estos éxitos pro-
dujeron en el pueblo dio lugar a un ambiente de discordia y pro-
dujo la resurrección de parte de la facción xenófoba, que decía:
EL IMPERIO JAPONÉS ( l l ) 159

construir a continuación una sociedad ideal, donde un emperador


regiría una nación cuyos miembros serían todos iguales ante él
(el concepto de «un soberano, un pueblo»). Por otra parte, el
despotismo de los militares se hacía cada vez más dominante. Du-
rante la época Tokugawa, todo campesino o mercader que le fal-
tase al respeto a un guerrero podía ser castigado, incluso dándole
muerte el ofendido; los militares acabaron por adoptar una acti-
tud similar, tanto frente a la administración como para con el
CAPÍTULO 4 pueblo en general. El espíritu castrense era la consigna del día.
El régimen Meiji no trajo la igualdad al pueblo, pero al menos
EL IMPERIO JAPONÉS (II) éste se sintió unido bajo dicho régimen. Un dicho corriente de
la época era: «Mientras sea licenciado universitario, dejaremos
que nuestra hija se case con él»; había notables diferencias entre
los ingresos de un empleado administrativo y los de un obrero
I
dentro de una misma empresa. El estrato superior de los funcio-
narios públicos y de los zaibatsu percibía salarios especialmente
En su novela Kokoro, Natsume Sóseki escribía lo siguiente:
altos. Además, y sin salimos de las categorías de obreros, en 1909
Entonces, en pleno verano, falleció el emperador Meiji. Sen- los salarios masculinos en las factorías administradas por el esta-
tí como si el espíritu de la era Meiji hubiera comenzado con do equivalían a 1,27 veces el nivel medio de los salarios mascu-
el emperador y feneciera con él. Me abrumó la sensación de linos en grandes empresas manufactureras con más de mil emplea-
que yo y los demás que habíamos traído aquella era quedaría- dos. Sin embargo, en el Japón, país donde tradicionalmente el go-
mos ahora como anacronismos vivientes. Se lo dije así a mi bierno se ponía muy por encima del pueblo — y más con el go-
esposa. Ella se echó a reír y no quiso tomar en serio mis pa- bierno Meiji, implantado por gentes que habían prestado servicios
labras. Luego dijo una cosa curiosa, aunque bromeando: «Bien, distinguidos a la revolución—, tales diferencias salariales entre
pues entonces deberías autoinmolarte y acompañar al empera- las empresas estatales y las privadas podían excitar quizás alguna
dor hasta en la sepultura».1
envidia, pero el pueblo las aceptaba con naturalidad.

Durante la primera mitad del período Taishó (de 1912 a 1926) En esa época no eran muy grandes las diferencias de ingresos
que sucedió a la época Meiji, parte del impulso de dicha época se entre el pueblo en general. En el mercado del trabajo, tomado en
conservó, pero en su segunda mitad se ahondó el abismo entre conjunto, aún no se había establecido la división entre las em-
ricos y pobres. Los socialistas afirmaban que esto era una conse- presas grandes y las medianas y pequeñas; como los obreros eran
cuencia del capitalismo. La extrema derecha creía que era debido contratados, incluso para las grandes empresas, a través de los
a que el emperador estaba rodeado de gobernantes tan astutos prestamistas, no existían las grandes diferencias basadas en la di-
como pervertidos. Deseaban realizar una revolución palaciega y mensión de la empresa que se implantaron más tarde (por ejem-
plo, en el decenio de 1930 o el de 1950). Si consideramos la in-
dustria manufacturera en conjunto, para 1909 los salarios en las
1. Traducido por E. McClelIan. He cambiado el final de este pasaje
porque no estoy de acuerdo con su interpretación; cf. Natsume Soseki, empresas de 5 a 9 empleados no pasaban de un 80 por 100 del
Kokoro, traducida por Edwin McClelIan, Peter Owen, Londres, 1968, p. 245. salario medio pagado en empresas de más de 1.000 empleados
160 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS ( i l ) 161

(esta cifra corresponde a los hombres; para las mujeres era un jer; de ahí que esas diferencias de salarios por sexos no suscitasen
76 por 100). En 1914 las cifras correspondientes eran 73 por 100 grandes problemas laborales.
para los hombres y 72 por 100 para las mujeres. Ahora bien, en
esos años la mayoría de los obreros varones (el 90 por 100 en TABLA 4
1909 y el 85 por 100 en 1914) trabajaba en empresas medianas
o pequeñas con menos de 1.000 empleados, de manera que los Disparidades salariales (obreros masculinos; salario por trabajador
obreros varones en empresas de más de 1.000 empleados pueden en empresas de 500 a 999 empleados = 100)
considerarse como una excepción. Si recalculamos las diferencias
salariales de la tabla 2A tomando como índice 100 el salario 1909 1914
medio en fábricas de 500 a 999 empleados, obtendremos los resul-
tados que se recogen en la tabla 4 y que evidencian la práctica De 5 a 9 87 83
ausencia de diferenciación en los salarios de los obreros según la De 10 a 29 92 88
dimensión de la empresa, por aquellos años. De 30 a 49 96 90
En cambio, la mayoría de las mujeres (74 por 100 en 1909 y De 50 a 99 100 94
79 por 100 en 1914) trabajaba en empresas de más de 30 em- De 100 a 499 102 97
pleados. Si consideramos que el salario femenino en empresas de De 500 a 999 100 100
30 a 49 empleados era en 1909 un 86 por 100 del salario pagado
en las grandes empresas (de más de 1.000 empleados), y que en F UE NT E : Kójo Tokei Hyo (Tablas estadísticas de la actividad fabril).
1914 dicho porcentaje fue del 81 por 100, podremos concluir que
para las mujeres tampoco había grandes diferencias salariales du- La estructura de la industria japonesa cambió considerable-
rante aquellos años. En cambio, sí había grandes diferencias entre mente durante la primera guerra mundial. El Japón intervino en
los salarios de los hombres y los de las mujeres. Los salarios feme- la contienda desde agosto de 1914, es decir poco después de su
ninos venían a ser la mitad de los masculinos y la vida de las estallido a finales de julio, y logró erradicar de China y de la zona
obreras era miserable.2 Sin embargo, en el Japón de la época del Pacífico la influencia alemana. Como el verdadero campo de
las mujeres no tenían derecho a votar ni a ser elegidas, y predo- batalla era Europa, las exportaciones europeas hacia Asia cesaron,
minaba la ética confuciana de dominio del hombre sobre la mu- lo cual permitió a Japón y a los Estados Unidos monopolizar los
mercados orientales entre los dos. Los artículos japoneses consi-
2. La famosa Jokó Aishi (Lamentable historia de mujeres obreras), que guieron una gran penetración en todas partes de Asia. Y no sólo
describía las duras condiciones de vida de las obreras de la época, se pu- eso, sino que viéndose el Japón privado de sus suministros de
blicó en 1925. Tanto en 1909 como en 1914 la proporción de la mano de
productos químicos, abonos y colorantes, que hasta entonces venía
obra femenina era elevada en el sector de las grandes empresas; en cambio
los hombres eran proporcionalmente más numerosos en las empresas peque-
importando de Alemania, hizo además que su industria química
ñas. Por esta razón se hace casi imposible detectar diferencias salariales debi- experimentase un desarrollo considerable. El personal ocupado en
das a la escala de la empresa si se toman conjuntamente las cifras de hom- la industria de hilados aumentó un 65 por 100 entre 1914 y 1919,
bres y mujeres. La diferenciación salarial más o menos vaga por tamaño y el Japón reemplazó a Gran Bretaña en el primer puesto mundial
de la empresa quedaba casi completamente cancelada por las disparidades
de los países productores de hilados.
salariales debidas al sexo, lo cual es aplicable especialmente a los datos de
1909 (véase la tabla 2A). Hacia los mismos años se establecieron también sólidas bases
162 POR QUÉ HA «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

para disponer de una industria pesada y una industria química do del trabajo pasó a convertirse en parte integrante de la econo-
en el Japón. Si nos limitamos a considerar las empresas de más mía japonesa.
de 500 empleados, en 1914 la industria de hilados abarcaba un Dicha estructura dual se vinculaba de manera cada vez más
74 por 100 de la nómina total, mientras que la industria pesada y firme con el creciente predominio masculino en las industrias ma-
la química (maquinaria y máquinas-herramienta, metalurgia y nufactureras y el mayor desarrollo de la industria pesada y la
productos químicos) no empleaban a más de un 20 por 100. Para química. Esta primacía de la industria pesada y la química sufrió
1919, este último sector había logrado reducir la proporción co- frecuentes reveses, como fueron la limitación del armamento naval
rrespondiente a la industria de hilados al 65 por 100, y su propia resultante de la conferencia de Washington (1922), el gran terre-
moto de Tokio (1923), la crisis financiera de 1927, consecuencia
cuota en las empresas de más de 500 trabajadores era del 31
de la especulación sobre los títulos de deuda pública emitidos para
por 100.
la reconstrucción después del seísmo, y la depresión mundial a
Mientras que la industria de los hilados era, en gran parte, una
partir de 1930. La expansión de estas industrias fue, por ello, len-
actividad de mano de obra femenina, la industria pesada y la quí-
ta durante el decenio de 1920 a 1930. Pero en 1931 el Japón
mica eran dominio reservado a los hombres. En 1914, el número
provocó el incidente de Manchuria, declarándose al año siguiente
de mujeres empleadas en el sector manufacturero pasaba de 1,5 la independencia del Manchukuo, lo cual trajo consigo una con-
veces el número de hombres, pero hacia 1919 el número de obre- siderable penetración japonesa en dicha región; por ello, entre
ros era aproximadamente igual al de obreras. Puesto que fue la otros factores, el Japón se recobró de la gran depresión mucho
gran empresa la que más se desplazó hacia la industria pesada y la más rápidamente que ningún otro país industrial del mundo.
química, fueron estas ramas las dominadas por los varones. En el Poco después, y a lo largo de los diez años que van de 1933
caso de la mano de obra femenina las empresas no se planteaban a 1942, la industria pesada y la química se desarrollaron a un
ninguna estabilidad en el empleo; en cambio esperaban que los ritmo fenomenal.
trabajadores varones permanecieran en la empresa toda la vida.
Dicho desarrollo fue paralelo a la guerra de agresión del Japón
Sobre todo en aquella época de rápida expansión de la industria
contra China. El ejército de Kwantung, es decir la fuerza expe-
japonesa y escasez de mano de obra, las empresas no deseaban
dicionaria japonesa estacionada en Manchuria, proyectaba mani-
tener que prescindir de los trabajadores varones una vez contra- pular a Chang Tso-lin, el jefe de la camarilla militar del norte de
tados, naturalmente a menos que presentasen deficiencias graves China, a fin de consolidar la independencia de Manchuria respecto
en algún sentido. Como hemos visto, las empresas demandaron del resto de China continental. Sin embargo Chang Tso-lin no se
cada vez más la lealtad de sus empleados, formándose aparte del mostró dócil frente a los deseos del ejército de Kwantung, quien
mercado laboral normal, como si dijéramos, un mercado laboral se libró de él en 1928 por el procedimiento de volar el tren en que
«de primera categoría», basado en el pacto tácito de lealtad du- regresaba de Pekín a Shenyang (Mukden), en lo que fue llamado
rante toda la vida. Allí era donde las empresas iban a buscar los «cierto incidente grave en Manchuria» y que resultó un elemento
alumnos recién licenciados de las escuelas y facultades. Cada año crucial de la cadena de acontecimientos que posteriormente, o sea
se presentaban así a este mercado única y exclusivamente los de en 1931, condujeron al incidente de Manchuria y, al año siguien-
la promoción de ese año. En el mercado normal, donde todo el te, al establecimiento del régimen títere del Manchukuo, en la
mundo podía entrar y salir, sólo se negociaban las tareas peor parte nororiental de China, por parte de los militares. En 1933
retribuidas: es el que antes llamábamos el mercado laboral «mer- se firmó entre el Japón y China el cese de las hostilidades, y hubo
cenario». Fue en esa época cuando la estructura dual del merca- paz durante algún tiempo; los chinos hubieron de plegarse a los
164 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» E L JAPÓN

hechos consumados. Los japoneses emprendieron grandes esfuer-


zos por desarrollar el Manchukuo, pero, como cabía esperar, los
sentimientos de hostilidad del pueblo chino fueron muy intensos,
y aunque durante cierto tiempo Chiang Kai-shek hizo llamamien-
tos a la colaboración chino-japonesa, se generalizaron a toda China
los disturbios antijaponeses y el boicot a los productos nipones.
Por último, en 1937 unas unidades del ejército de Kwantung es-
tacionadas cerca de Pekín fueron tiroteadas durante unas manio-
bras por unidades del ejército chino, y este incidente condujo a la
guerra declarada entre ambos países, que se prolongó durante
nueve años, hasta el fin de la segunda guerra mundial en 1945.
Una guerra de tales características no habría sido posible sin
el apoyo de una economía poderosa y de gran capacidad. Cuando
estalló el incdiente de Manchuria, sólo un 25-30 por 100 de los
obreros empleados en empresas medianas (las de 100 a 499 traba-
jadores) y grandes (las de más de 500) correspondían a los sectores
de la industria pesada y la química, mientras que un 60 a 67 por
100 estaba en la textil. Es evidente que una economía de ese tipo
(véase la tabla 5) no estaba en condiciones de soportar una guerra.
Al mismo tiempo que trataban de promover el desarrollo de acti-
vidades de la industria pesada y la química por parte de los zaibat-
su tradicionales como Mitsui, Mitsubishi y Sumitomo, los militares
y el gobierno prestaron asistencia a otros conglomerados recién
establecidos, tal como hemos mencionado anteriormente con el
caso de Nissan, para ayudarles a convertirse en nuevos zaibatsu.
Al principo los zaibatsu antiguos hicieron oposición al cam-
bio de la estructura económica hacia la constitución de una econo-
mía casi de guerra. Pero en 1932, el ex-ministro de Hacienda,
Inoue Junnosuke, y el presidente de la compañía Mitsui, Dan
Takuma, fueron asesinados por miembros de la llamada Liga de
la Sangre, que eran seguidores del ideólogo ultraderechista Inoue
Nissho. Visto lo cual, a los zaibatsu tradicionales no les quedó
otra salida sino colaborar con la estructura económica casi de gue-
rra. A este fin, las autoridades promulgaron una serie de leyes: en
1931 la ley de control de las industrias vitales, en 1934 la ley
de la industria del petróleo, y en 1937 las tres leyes para el con-
trol en régimen de guerra (la ley de movilización de la industria
166 POR QUÉ HA «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

de municiones, las disposiciones de emergencia sobre importacio- Además, muchas empresas de la industria pesada y de la quí-
nes y exportaciones, y la ley de emergencia para la obtención de mica, empezando por Nissan, habían extendido su actividad al
capital), así como la ordenanza del trabajo en las fábricas; en Manchukuo y a China; sin duda, la potencia industrial que el
1938 la ley nacional de movilización general y la de distribu- Japón era capaz de movilizar sería bastante mayor que la indicada
ción de la energía eléctrica, y en 1939 la reglamentación del por las estadísticas referidas al Japón exclusivamente. Sobre el
control de precios, entre otras cosas. En 1939 y 1940, respecti- trasfondo de la agresión militar en China, los gobiernos japoneses
vamente, el gabinete acordó «Un anteproyecto para fomentar la de la época continuaban la tendencia de «país rico y ejército fuer-
capacidad de producción» y una «Guía para el establecimien-, te» que había sido el objetivo de la revolución Meiji, y cuando
to de la nueva estructura económica». Además se promulgaron el sueño estaba convirtiéndose al fin en realidad, las energías japo-
en 1940 las normas para el control de los salarios. De esta nesas alcanzaban tal estado de frenesí que no hubo manera de
manera, hacia 1940 el gobierno y el ejército tenían en sus ma- contenerlas. Los militares ya no eran la salvaguardia poderosa de
nos toda la economía japonesa. Al tiempo que se «militariza- un país rico, sino que era la propia economía quien debía sacrifi-
ba» de esta manera la economía, el desplazamiento a favor de la carse por completo para que fuese posible un ejército fuerte. Y
industria pesada y de la química se impulsó a un ritmo notable, sin embargo, la imposición a marchas forzadas, como si dijéramos,
de modo que un año después del estallido de la segunda guerra de una transformación industrial tan grande para satisfacer las
mundial, es decir en 1942, este desarrollo había llegado a un punto exigencias de aquella política nacional, no era del todo absurda
en que el 88 por 100 de los empleados de las empresas manufac- en el caso del Japón. Pues en ese gran experimento, las autorida-
tureras grandes (y el 61 por 100 de las medianas) trabajaban en des niponas, los industriales y los obreros aprendieron lo que era
la industria pesada y en la química. Respaldados por esta especie el cambio industrial. Una de las ventajas principales de la econo-
de poderío industrial, los militaristas japoneses lanzaron su ataque mía japonesa de posguerra fue un extraordinario grado de flexi-
decisivo contra Pearl Harbour. bilidad, mediante el cual se adaptó con soltura a los cambios drás-
Al valorar este tipo de industrialización, quizá convenga des- ticos y múltiples de las condiciones externas. Y es posible que esa
confiar de las apariencias. Es verdad que se logró concentrar a la facultad de adaptación proceda de la época de «marchas forzadas»,
mano de obra en los sectores químico y pesado, y que en 1942 impuestas por los militares durante el decenio de los treinta.
el 91 por 100 de la producción total de la gran industria manu-
facturera era equipo pesado y productos químicos. No obstante,
y como ya se ha mencionado, durante los años de 1940 a 1942, II
cuando estaba produciéndose este desarrollo de la industria pesada
y de la industria química, se registra una reducción marcada de En cuanto a los sueldos bajos, los militares los veían tan bien
las diferencias de productividad entre las empresas de diferente como los empresarios. Para el ejército lo más importante era dis-
escala (véase la tabla 3), lo cual sugiere que durante dicho período poner de unos reclutas acostumbrados a soportar privaciones, y
la productividad de las empresas grandes no aumentó tanto como de unos mandos rebosantes de lealtad. Por una convicción muy
la de las pequeñas. Ahora bien, es muy difícil establecer hasta parecida, Hitler creía necesario conservar al campesinado para
qué punto dicho estancamiento aparente de la productividad, me- mantener fuerte el ejército. De modo similar, el ejército japonés
dida a través del valor, refleja la existencia del control de pre- —aunque algunos de sus hombres, como los oficiales jóvenes que
cios, y si la productividad física de las grandes empresas perma- participaron en el motín del 26 de febrero de 1936, estaban hon-
neció realmente estancada durante esa época. damente preocupados por la pobreza cada vez más grave de las
169 161
POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS ( i l )

aldeas agrícolas— no fomentó en modo alguno ninguna mejora mercado de la mano de obra, no se podía pensar en trabajar ex-
en el nivel de vida de los campesinos y los obreros, lo cual a su clusivamente con «mercenarios», por lo que muchas empresas me-
modo de ver habría sido debilitante. Tanto el gobierno como el dianas y pequeñas adoptaron también el sistema de empleo vita-
ejército entonaban loas a la pobreza. A fin de luchar contra la licio, y concedieron excedencias a los trabajadores llamados a fi-
inflación durante la guerra, se estableció el control de salarios las, guardándoles el puesto hasta la vuelta.
y se prohibió el consumo de lujo. Y no sólo eso, sino que pasó Se ha señalado anteriormente cómo las grandes empresas se
a considerarse como delito el cultivar un estilo de vida occiden- regían por normas bastante distintas de las que predominaban en
tal, por lo que llegó a desaparecer aquel doble estilo, occidental las explotaciones medianas y pequeñas, pero ese tipo de estructura
y japonés, que había informado muchos aspectos de la vida popu- ética dual basada en las dimensiones de la empresa tendió a desa-
lar. En realidad, la vida en conjunto se simplificó mucho. Los parecer durante la época de economía protobélica, así como du-
militares también apoyaron los sistemas de antigüedad y empleo rante la guerra. Como todo el país atravesaba un proceso de mili-
vitalicio en las empresas. Aunque la permanencia del trabajador en tarización, era de esperar que la ética militarista prevaleciese, y
una misma empresa durante toda la vida no era un sirte qua non . no sólo en las empresas grandes sino también en las medianas y
para el dirigismo de la economía nacional, sin embargo se trataba pequeñas. Por otra parte, los salarios estaban reglamentados por
de una condición sumamente conveniente a ese propósito.3 En con- el control, con lo que, en principio, debían disminuir las diferen-
secuencia, el sistema de empleo vitalicio fue favorecido desde el cias salariales entre empresas de diferentes dimensiones.4 Sin em-
punto de vista de la planificación según las necesidades bélicas. bargo, y como muchas de las grandes industrias estaban integra-
Además, el fomentar el hábito del servicio leal a una misma em- das en la fabricación de municiones, éstas participaban en los cupos
presa durante toda la vida, y dentro de dicha empresa, la sumisión de materias primas y alimentos, por lo que se desarrolló otra di-
al escalafón de antigüedad, pueden considerarse al mismo tiempo ferencia entre las empresas que intervenían en la producción de
como un ensayo y como una anticipación de la vida que llevaría municiones y las que fabricaban exclusivamente artículos de uso
el trabajador una vez convertido en recluta, una vida de servicio civil. Los salarios nominales no diferían mucho, puesto que es-
leal a su país, de sumisión a las órdenes de los jefes y de obe- taban reglamentados, pero los obreros de la industria de muni-
diencia al principio de que la antigüedad es un grado. ciones disfrutaban de ventajas adicionales considerables, como
En consecuencia, bajo el régimen protobélico y durante la gue- mejores raciones de alimentos y otras por el estilo. La desigual-
rra misma, la mentalidad del sistema de empleo japonés y sus dad que existía entre empresas era esencialmente una diferencia
dos pilares básicos, el empleo de por vida y el escalafón de anti- militar-paisano, y no basada en la escala de la empresa.
güedad, recibieron el más amplio arraigo y difusión. Por aquel Dado que en esa época las relaciones del Japón con los demás
entonces había gran escasez de mano de obra, y los trabajadores países del mundo, excepto Alemania e Italia, eran hostiles, los
no sabían nunca cuándo iban a ser llamados a filas. Todas las em- japoneses no podían acudir a la técnica extranjera para mejorar su
presas, incluso las medianas y pequeñas, deseaban conservar a sus capacidad militar; por tanto, se veían en la necesidad de realizar
trabajadores una vez contratados. Dada la penuria reinante en el
4. Bajo la reglamentación de emergencia para la ordenación de los
3. Para evitar que las empresas se quitasen trabajadores unas a otras, salarios de 1939, las remuneraciones fueron congeladas, y las disposiciones
y a fin de controlar la movilidad, el gobierno promulgó en 1939 un regla- de la misma se refundieron en la reglamentación de control de salarios
mento para limitar la contratación de asalariados. En virtud del mismo, al año siguiente. Estos reglamentos establecían detalladas escalas salariales
los trabajadores calificados de la industria pesada y de la minería no podían por edad, antigüedad, región y clase de trabajo; asimismo se limitaba el
cambiar de empresa sin un permiso oficial. volumen total de los préstamos.
170 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS ( i l ) 161

avances científicos propios y desarrollar nuevas técnicas en el nomía y a la defensa del país, y esas diversas importaciones se
país. Como hemos visto, la revolución Meiji fue desde el primer fundieron para obtener una cultura occidental diseñada exclusiva-
momento una revolución de la inteliguentsia, y el gobierno Meiji mente para el Japón. Las autoridades también enviaban al extran-
había propugnado una política de «país rico y ejército fuerte»; jero, todos los años, grandes cantidades de estudiantes, al objeto
por consiguiente, la adquisición de conocimientos y de práctica de que completasen su formación en los diferentes países de Euro-
en las disciplinas científicas se consideró de importancia crucial. pa y América, adquiriesen información sobre la cultura occidental
La implantación de la enseñanza elemental obligatoria en todo el y constituyesen así la reserva para las necesidades futuras. A di-
país, la puesta en marcha de un sistema de educación superior ferencia de China, país firmemente dominado por una clase de
dotado de varias universidades imperiales y la introducción en el funcionarios apegada al sistema burocrático y a la agricultura, el
Japón de la ciencia y la técnica occidentales, fueron los principales núcleo del gobierno Meiji estaba formado por miembros de la
propósitos de la política cultural del gobierno Meiji. antigua clase samurai, muy conscientes del peligro militar repre-
sentado por las naciones occidentales. Por tanto, hubo en el Japón
Como hemos mencionado antes, para esa importación de cono-
un intenso deseo de aprender y dominar las ciencias naturales y
cimientos las autoridades hicieron un estudio cuidadoso de cada
las técnicas de Occidente, por cuanto podían servir de base para
país, al objeto de juzgar cuál era el más destacado én cada campo,
el poderío militar. La primera promoción salida de la universidad
a fin de absorber en cada uno los conocimientos de la nación más
de Tokio en 1880 estuvo constituida, en un 90 por 100, por licen-
adelantada y sólo de ella. Si contemplamos por ejemplo qué pues-
ciados en física y química. Las disciplinas humanísticas no alcan-
tos oficiales ofrecían las autoridades de Tokio a extranjeros du-
zaron el 50 por 100 de los licenciados de cada promoción hasta
rante los años 1871 a 1876, hallaremos lo siguiente: en el Minis-
bien mediado el período Meiji (1895).
terio de Marina (incluyendo la junta de canales y la academia
naval) 87 británicos, 1 norteamericano, 2 holandeses y 1 portu- Tras verse beneficiado por los conflictos ajenos durante la
gués; en el Ministerio del Ejército (incluyendo la academia de ofi- primera guerra mundial, en el período de posguerra el Japón
ciales y la escuela preparatoria), 46 franceses; en la junta de inge- pasó a figurar entre las cinco superpotencias mundiales. En prin-
niería (incluyendo el colegio oficial de ingenieros), 16 británicos, cipio el gobierno era partidario de dotar al país de una capacidad
3 italianos; en la junta de ferrocarriles y en la de telégrafos, 59 militar y un sistema de educación en consonancia con su nueva
británicos; en la junta de la construcción, 6 holandeses; en el categoría, pero como resultado de la limitación de armamentos
colegio de médicos, 11 alemanes; en la Kaisei Gakkó (luego llama- aceptada en el tratado de Washington en 1922, optó por concen-
da universidad de Tokio, ulteriormente reorganizada como uni- trar sus energías en terminar el sistema de educación. En 1918
versidad imperial de Tokio y antecesora de la actual universidad sólo había en el Japón cinco universidades y 104 escuelas supe-
de Tokio), 5 británicos, 6 norteamericanos, 4 alemanes, 5 fran- riores y colegios universitarios, pero un decenio más tarde, en
ceses y 1 chino.5 1928, dichas cifras habían aumentado a 40 y 184, respectivamen-
Esto significa que la importación de cultura por parte del te, pasando a 48 y 342 en 1945. En 1942 se creó en la universi-
gobierno Meiji no tenía un carácter indiscriminado y sin mirar la dad imperial de Tokio un segundo departamento técnico que se
procedencia con tal de que fuese occidental. Sus elementos se eli- especializaría en las aplicaciones militares de la ciencia. Para en-
gieron tras un detenido análisis de lo que podían aportar a la eco- tonces los militares y el gobierno se habían dado cuenta de que
estaban lanzados a una guerra total, y en una guerra de estas carac-
5. Nakayama Shigeru, «Kokuei Kagaku» (Ciencia del estado), en Sugi- terísticas, la capacidad científica y técnica desempeña un papel
moto Isao, ed., Kagaku Shi (Historia de la ciencia), Yamakawa Shuppansha,
crucial. Tanto en el período prebélico como durante la guerra
1967, p. 368.
173 161
POR QUÉ HA «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il)

misma se hicieron esfuerzos ímprobos por mejorar la educación choso. No obstante, es extraordinario e increíble que este tipo de
superior japonesa, sobre todo en los aspectos relacionados con la planteamiento belicista pudiese prosperar durante tan largo tiem-
ciencia y la técnica. A medida que recrudecía la guerra, eran po, en vista del gran número de víctimas y del tremendo desem-
los estudiantes de letras y de ciencias sociales quienes se veían bolso que suponía. Pero el pueblo —tanto las clases propietarias
llamados a filas, mientras se demoraba hasta el último momento como los directivos y obreros— siempre tuvo en cuenta los desig-
la incorporación de los alumnos de las facultades científicas y nios del gobierno y mostró una espléndida disposición a colaborar.
técnicas. El nivel alcanzado por la técnica japonesa le permitió fa- Cierto que de vez en cuando hubo fricciones entre los antiguos
bricar los cazas «Zero» y el acorazado más grande del mundo, el zaibatsu y los militares; y que hubo oposición por parte de los
Y amato-, por Manchuria circulaba un tren de alta velocidad, el obreros relacionados con el partido comunista. Más tarde apare-
Asia. Pero la base técnica era cuantitativamente muy endeble to- ció también un mercado negro, como expresión del espíritu de
davía. Los licenciados de los departamentos científicos y técnicos resistencia del pueblo japonés. A pesar de todo, las empresas fue-
de universidades y escuelas superiores, potenciadas para respon- ron dotadas adecuadamente, se obtuvo una economía controlada,
der a las necesidades de la guerra, llegaron demasiado tarde para el capital fue afluyendo a Manchuria en las condiciones deseadas
contribuir a ésta; pero después de la contienda esos licenciados por los militares y por el gobierno, y el pueblo se sometió a la
desempeñaron un papel importante para el acelerado desarrollo fiscalización del pensamiento. Finalmente, se aprobó en 1938 la
económico del Japón. ley nacional de movilización general y la población aprobó la
Durante casi treinta años del período de 1886 a 1945, es constitución de un estado «fascista». En un discurso frente a la
decir durante casi la mitad del mismo, el Japón intervino en una cámara de representantes (cámara baja) de la Dieta, y hablando a
serie de guerras, declaradas o no. Como es lógico, el gasto militar favor del proyecto de ley nacional de movilización general, Nishio
alcanzó grandes proporciones. Durante los sesenta años del pe- Suehiro, del Shakai Taishütó (Partido Social de las Masas) —y
ríodo mencionado, el gasto militar anual expresado como propor- fundador del Partido Socialista Democrático después de la gue-
ción del PNB fue de un 10 por 100 en promedio, aunque el pro- rra— dijo que el primer ministro Konoe «debería ser un caudillo
medio de los últimos treinta años sobrepasó el 12 por 100. Sin repleto de convicción como Hitler, como Mussolini, como Stalin».
embargo, el entablar conflictos simultáneamente con Norteaméri- Nishio fue expulsado de la Dieta con el argumento de que «Stalin
ca, la Commonwealth británica, Holanda y China sin otro respal- no debe ser uno de nuestros prototipos», pero era evidente que el
do que una capacidad industrial que recién acababa de poner Japón ya se había transformado en un estado totalitario.
en pie una industria pesada y una industria química —por más A los japoneses no les fue difícil respaldar la idea de un
que eso fuese un logro espléndido y digno de toda clase de ala- estado totalitario. La Constitución de los Diecisiete Puntos de
banzas para un país, como el Japón, llegado tarde al desarrollo— Shótoku Taishi ya solicitaba la armonía (wa) en la actitud del in-
puede calificarse de locura, aunque exceptuando el funesto dece- dividuo frente a la opinión mayoritaria. A comienzos de la era
nio final, la política de «país rico y ejército fuerte» seguida duran- Shówa se había constituido una «facción mayoritaria» centrada
te más de cincuenta años después de la revolución Meiji se hubie- en los militares, pero de la que formaban parte también los
ra visto coronada por el éxito. nuevos burócratas, los portavoces de los nuevos zaibatsu y los
Verdad es que los triunfos militares supusieron la adquisición intelectuales de derechas, todos los cuales se dedicaron a mani-
de cuantiosas indemnizaciones, nuevos territorios, considerables in- pular la imagen del emperador. El pueblo japonés se mostró sen-
tereses económicos y enormes mercados nuevos, con lo que el pue- sible a la «voluntad de la mayoría», inclinándose hacia la direc-
blo japonés llegó a considerar la guerra como un negocio prove- ción a que ésta apuntaba, es decir que se plegó a los deseos de
174 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

los «fascistas» por sumisión al principio de mantenimiento de la do apuntado se produjo en las industrias manufactureras del Ja-
armonía (wa). Como además los «fascistas» habían hecho del pón durante la primera guerra mundial; en 1914 la proporción de
emperador un símbolo suyo, habría supuesto un valor considera- mano de obra masculina empleada en la industria era del 40 por
ble, por parte de cualquier individuo del pueblo japonés, el exte- 100, y para 1922 había pasado al 49 por 100. Pero luego esta
riorizar una opinión contraria. Recordemos que después del perío- tendencia no continuó y la proporción de obreros hombres seguía
do Meiji el pueblo había sido adoctrinado, por medio de la ense- siendo del 49 por 100 en 1932; en cambio, alcanzaba el 59 por
ñanza obligatoria, en la creencia de que la lealtad al emperador y 100 en 1937 y el 69 por 100 en 1942. Dicho sea de paso, no
la piedad filial para con los propios mayores eran las virtudes sólo aumentó la proporción de mano de obra masculina, sino que
más elevadas. Todo individuo que se mostrase falto de la lealtad además el número de obreros de 1942 multiplicaba por 3,2 la
adecuada causaría con ello un disgusto a sus padres, con lo que cifra correspondiente a 1937.
se evidenciaría, al mismo tiempo, su falta de piedad filial. La extracción de un contingente tan numeroso de obreros va-
Hasta la fase final, en que el totalitarismo llegó a la auto- rones supone necesariamente cambios considerables en la estructu-
destrucción, el pueblo japonés demostró una colaboración notable ra de la sociedad. Puesto que en la época que ahora contempla-
también en lo relativo a la actividad productiva. Después del ata- mos, un gran número de jóvenes se hallaban en filas, resultaba
que contra Pearl Harbour y durante el período de tres años y no poco difícil reponer esa mano de obra restándola a la agricul-
nueve meses que transcurrió hasta la rendición en agosto de 1945, tura o a otras industrias. Pues bien, bastó apelar a la conciencia
los astilleros japoneses construyeron 15 portaaviones, 6 cruceros, del pueblo ante la crisis nacional, promulgar medidas de reorga-
126 submarinos, 63 destructores, 70 barcos de transporte, 168 nización de las empresas e implantar la ley nacional de moviliza-
cañoneras y otras unidades hasta un total de 682. Además se cons- ción general, para obtener en muy poco tiempo la necesaria redis-
truyeron 720 barcos de carga y 271 petroleros. Durante ese mismo tribución masiva. En época de paz no habría sido posible atraer la
período, la producción de aeronaves militares fue del orden de las suficiente mano de obra masculina, sino ofreciendo salarios suma-
60.000 unidades. Desde luego, estas producciones no pueden com- mente altos, y éstos habrían supuesto la inviabilidad del negocio.
pararse con las de Estados Unidos en el mismo período, pero Por tanto, en tiempos de paz el desarrollo de la industria pe-
supusieron para la época un record de productividad superado sólo sada y de la química sin duda habría sido mucho más lento. Pero
por los norteamericanos, precisamente. No debe sorprender el que en nombre de la guerra se reunió con carácter forzoso a los tra-
un país como los Estados Unidos, cuyas fábricas no habían sufri- bajadores y se les hizo aprender el oficio, les gustara o no. Por
do destrucciones debidas a los bombardeos, y que no tenía dificul- eso fue posible una transformación de tan grandes proporciones.
tad en aprovisionarse de materias primas, fuese capaz de producir Las exigencias impuestas al pueblo por los militares y por el
grandes cantidades de aviones. gobierno fueron durísimas, y los sacrificios y daños fueron in-
Si recordamos estos resultados obtenidos durante la guerra mensos. Y sin embargo, el Japón pudo contar con la colabora-
quizá nos sorprenda menos lo realizado por los japoneses después ción popular en una medida mucho mayor que cualquier país
de la guerra en la industria de construcción de barcos y en la fa- occidental.
bricación de automóviles. A diferencia de la textil, las industrias Sea como fuere, durante la guerra tuvo lugar un trasvase social
de ese tipo no pueden descansar por completo en la mano de de grandes proporciones, y aunque después del conflicto muchos
obra femenina; sin un desplazamiento hacia la mano de obra trabajadores regresaron a la agricultura, la proporción relativa de
masculina en las manufacturas, no es posible desarrollar la indus- obreros varones en las industrias manufactureras partía de un
tria pesada ni la química. Un primer desplazamiento en el senti- nivel del 67 por 100 en 1947. El regreso a una economía basada
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POR QUÉ HA «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il)

en la agricultura y los hilados habría sido un giro de ciento ochen- un hervidero de ideas derechistas. Además la enseñanza obliga-
ta grados, y de hecho ya no era posible en el Japón. Fue durante toria y el servicio militar contribuyeron a diseminar entre las
la guerra, pues, cuando se construyeron las bases para el éxito ja- clases populares las nociones de fidelidad y de piedad filial; en
ponés de la posguerra. virtud de ello, hacia el final del período Meiji la conciencia na-
cional alcanzaba en el pueblo un nivel mucho más alto que el
que había existido al principio. Por otra parte, a muchas per-
III sonas no les había sentado bien la súbita occidentalización de
su estilo de vida durante el período Meiji; muchos de los que
Aunque tuviera lugar en régimen de preguerra o de guerra, exhibían gran interés hacia las formas tradicionales de los ante-
aquella transformación radical de la organización económica no pasados indicaban así su inclinación y simpatía para con las ideas
habría sido posible sin el apoyo ideológico del pueblo. La econo- ultrapatrióticas y la cultura oriental. Pese a toda esta actividad
mía japonesa prescindió de todo rasgo de liberalismo y después derechista y a las inclinaciones derechistas de las capas populares,
de 1937 pasó a ser una economía planificada o controlada, en el hasta 1910, aproximadamente, el gobierno logró mantener contro-
mejor de los casos, o una economía «fascista», en el peor. No lada a la derecha, que en muchas ocasiones le sirvió además de
obstante, dicha estructura económica era bastante coherente con estímulo o fermento.
la ideología de extrema derecha que predominaba por aquel en- Pero a mediados del decenio 1920-1930 se puso de manifiesto
tonces entre las clases populares. el dualismo existente en la sociedad y la economía del Japón. Las
Después de la revolución Meiji la derecha japonesa estuvo bas- diferencias salariales entre las empresas grandes y las medianas y
tante controlada durante algún tiempo, pero de 1925 en adelante, pequeñas eran ya escandalosas, y aumentaba el abismo entre ricos
poco más o menos, resurgió con gran actividad. Por supuesto que y pobres. Ante tal situación, el movimiento izquierdista japonés
hasta entonces no había permanecido dormida; sus seguidores se intensificó mucho, lo cual no significa que los derechistas se
no eran de los que se quedan quietos contemplando los aconteci- comportasen como espectadores pasivos. En el Japón estaba arrai-
mientos. En las postrimerías del período Tokugawa, de crecientes gada la noción de «un soberano, un país», y desde los tiempos
sentimientos en favor del emperador y contra los extranjeros, las de Shótoku Taishi tenía curso la idea de que todos los hombres
ideas derechistas gozaron de amplia difusión entre la inteliguent- debían ser iguales ante el emperador. Como ya hemos tenido opor-
sia, y no puede desdeñarse la aportación de los ideólogos de dere- tunidad de observar, la división del pueblo japonés en ricos y
chas a la revolución Meiji. Motivos tenían, por tanto, para estar re- pobres era, para la izquierda, una consecuencia del capitalismo, y
sentidos por las pocas atenciones recibidas del gobierno Meiji, y para la derecha, debida a que el emperador estaba rodeado de
dicho descontento de vez en cuando estallaba de forma abierta. El hombres malvados: los antiguos gobernantes que conservaban una
más serio de estos incidentes fue sin duda la rebelión de Satsuma, fuerte influencia sobre él (genró y jüshin), los dirigentes de los
en 1877, cuando los samurais del clan Satsuma dirigidos por Saigo partidos políticos y los dircetores de los zaibatsu. Según la de-
Takamori lanzaron una insurrección contra el régimen Meiji. Des- recha estas personas eran los elementos corrompidos de la corte,
pués de la guerra chino-japonesa, cuando Rusia, Alemania y Fran- aunque la mayoría de los pensadores de dicha tendencia no tenían
cia intervinieron para obligar al Japón a moderar las condiciones una idea muy clara de qué clase de sistema iban a implantar una
del tratado de paz concluido con China, y también en 1905, cuan- vez hubieran despejado la corte de influencias indeseables de aque-
do las condiciones del tratado que puso fin a la guerra ruso-japo- lla especie.
nesa no estuvieron a la altura esperada, el pueblo naturalmente era Una excepción a lo dicho fue Kita Ikki, quien estaba conven-
178 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS (il) 161

cido de que el sistema de organización más adecuado para el ción Meiji se mencionó la existencia de todo un espectro de
Japón sería el de un nacional-socialismo dirigido por el empe- grupos diferentes dentro de la facción xenófoba, y también den-
rador. En esto Kita se destacaba bastante del resto de los ideó- tro de la partidaria de abrir el Japón a la influencia occiden-
logos de la derecha. A finales del decenio de 1960-1970, durante tal. Entre estos últimos estaba el grupo de los que deseaban
la polémica entre un grupo de estudiantes radicales de izquierdas abrir el Japón en lo inmediato, pero con intención de expulsar a
y el escritor de derechas Mishima Yukio se llegó a decir que sus los extranjeros más adelante; es decir, que proponían como so-
puntos de vista coincidían por completo, excepto en la cuestión lución de compromiso «mientras el país sea débil aceptaremos
de qué hacer con el emperador. A finales del período Taishó que se abra a la influencia extranjera, pero tan pronto como ha-
(1912 a 1926) y comienzos del Shówa, las relaciones entre la iz- yamos logrado aumentar el poderío del Japón volveremos a una
quierda y la derecha presentaban un caso similar; ambos grupos política enérgicamente contraria a la influencia extranjera». Des-
eran partidarios de algún tipo de socialismo. pués de la primera guerra mundial, cuando el Japón se convirtió
Kita Ikki era, con mucho, el ideólogo más notable de la de- en una de las cinco grandes potencias, sus mercados se extendieron
recha en Japón. Había estado en China, donde conoció a Sun a China y otros países de Asia. Este éxito enorgulleció a las clases
Yat-sen e intervino en la revolución de 1911; esta experien- altas japonesas: la nobleza, los altos y medianos funcionarios de
cia le había enseñado la importancia de los militares en toda la administración, la oficialidad y los profesores y estudiantes de
revolución, sobre todo de los oficiales de baja graduación y de la las universidades imperiales. Se difundió en estas esferas una co-
tropa. En el Japón, estos grupos se caracterizaban por un grado de rriente de simpatía hacia las naciones de Asia, a las que al mismo
conciencia política cada vez mayor. Mientras Kita escribía, a los tiempo despreciaban, y poco a poco llegaron a pensar que el
oficiales jóvenes les preocupaba la miseria de las aldeas de campe- Japón tenía el deber de tomar las armas contra Gran Bretaña,
sinos y pescadores de donde procedían los hombres que aquéllos Norteamérica y otras potencias mundiales, a fin de ayudar a dichas
tenían a sus órdenes. Por otra parte, los oficiales jóvenes de la naciones. Estos hombres clasificaron en tres grupos a los países
armada consideraban que los tratados de Washington y Londres del mundo: las naciones adelantadas de la primera hora, las na-
habían sido muy desventajosos para la marina japonesa, y alber- ciones adelantadas que habían despegado tarde y las naciones
gaban un fuerte resentimiento contra los genro y los principales atrasadas. El Japón se consideraba como uno de los países que
miembros del gobierno —los elementos corruptos de la corte, habían iniciado tarde su desarrollo, lo mismo que Alemania, Italia
como se recordará—, que habían aceptado tal especie de tratados. y Rusia. Cuando empezó a destacar este tipo de derecha, la discu-
En consecuencia, no faltaban puntos de acuerdo entre los ideólogos sión dejó de • centrarse en los problemas interiores; ahora el
de la derecha y los oficiales jóvenes; pero incluso en esta época objetivo de la derecha era la «liberación mundial». Su primera
y hasta 1937, en que accedió al cargo de primer ministro Konoe tarea sería la de embarcarse en una serie de guerras exteriores y
Fumimaro, la derecha japonesa aún no tenía influencia suficiente ganarlas; en cuanto al sistema interior, habría de ser reformado
para incidir en la política exterior del país. En este período la de la manera más apropiada para sostener dichas guerras externas.
derecha sólo se ocupaba de la reconstrucción del estado japonés, La reforma interna propiamente dicha dejaba de tener impor-
de manera que sus actividades no trascendían la esfera interna tancia.
del Japón.
Un ejemplar de esta extrema derecha «de la tercera fase» puede
Sin embargo, una tercera fase del desplazamiento generalizado hallarse en la persona del príncipe Konoe Fumimaro. Konoe era
hacia la derecha hizo que destacase cada vez más una derecha de descendiente de Nakatomi (llamado luego Fujiwara) no Kamatari,
otro tipo distinto. En nuestro comentario acerca de la revolu- el mismo que había desempeñado un importante papel en la re-
181 161
POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS ( i l )

forma Taika, por lo que no es exagerado decir que procedía de siguiera sometida a la influencia británica y norteamericana. Por
un linaje tan ilustre que sólo la familia imperial le superaba en tanto, la batalla se daba en nombre de la justicia; era una guerra
abolengo. Konoe se licenció en la universidad imperial de Kyoto santa. Del mismo modo, también la guerra del Pacífico fue una
en 1917 e ingresó en el Ministerio del Interior. En 1919 formó guerra santa, librada para rescatar a Asia de las garras de los
parte de la delegación japonesa enviada a la Conferencia de Paz imperialistas británicos y norteamericanos. Tales opiniones acerca
de París. Anteriormente, en 1917, había publicado en el periódico de Gran Bretaña y de Estados Unidos no eran exclusivas de
Nihon oyobi Nihonjin (El Japón y los japoneses) un artículo Konoe, sino compartidas tanto por muchos ideólogos de la dere-
titulado «Rechazo de un pacifismo bajo las directrices de Gran cha como por socialistas y comunistas. Por ello, Konoe se hallaba
Bretaña y Estados Unidos». En el mismo afirmaba que si Gran en situación de poder dialogar tanto con la gente de derechas
Bretaña y Norteamérica defendían la democracia y los ideales como con intelectuales izquierdistas; por otra parte, su abolengo
humanitarios era porque ello constituía la mejor manera de fo- le permitía hablar fácil y francamente con miembros de la nobleza
mentar sus intereses, y que lo presentado como paz por estos países y con el emperador, así como con los capitalistas y los altos fun-
no era una verdadera paz que pudiese satisfacer a las demás na- cionarios del gobierno.6
ciones. En realidad, según Konoe, se trataba de conseguir que En el período comprendido entre 1933 y la fundación de la
los demás países aceptasen el hecho consumado de la supremacía Asociación de Asistencia a la Soberanía Imperial en 1940, Konoe
británica y norteamericana y colaborasen en el mantenimiento de organizó las reuniones regulares de un grupo de discusión de los
tal status quo. Los países adelantados de la primera hora querían temas de actualidad, llamado «Shówa Kenkyükai» (grupo de estu-
conservar el status quo en lo tocante al reparto del mundo, pero dios Shówa). Formaban parte de este grupo, que era en realidad
las naciones que habían despegado más tarde nunca podrían colo- un trust de cerebros montado por Konoe, las principales figuras
carse a la par con las primeras a menos que rompiesen con la del mundo político y del financiero, de la burocracia, de la docen-
situación existente. Por tanto, el limitarse a apoyar la paz y cen- cia y del periodismo. Jóvenes y prometedores economistas de la
surar el militarismo equivalía a manifestarse conforme con la época como Nakayama Ichiro y Tobata Seiichi estuvieron en ese
distribución desigual de los recursos naturales, resultante del im-
perialismo económico del pasado, y no era necesariamente lo mis-
6. Con motivo del tratado de Washington, la marina se dividió en la
mo que satisfacer las exigencias de la justicia y del humanitaris- facción del Tratado y la facción de la Flota. Durante el decenio de los
mo. En consecuencia, aducía Konoe, una condición previa para la treinta se advertía una división similar en el ejército entre la facción Tosei
supresión del militarismo tenía que ser, ante todo, la desaparición (del Control) y la Kodo (de la Vía imperial). La facción del Control colaboró
con la de la Flota y con los llamados nuevos burócratas; con el respaldo de
del imperialismo económico y de la discriminación entre la raza
los nuevos zaibatsu, eran partidarios de una economía dirigida. La facción
blanca y la amarilla. de la Vía imperial, junto con los oficiales jóvenes del ejército y los inte-
En algunas de estas ideas existían notables coincidencias con lectuales de derechas, pedían el socialismo de estado. El gobierno, los
zaibatsu y la facción del Tratado en la armada eran partidarios del sistema
las expuestas por Hitler en Mein Kampf; Konoe sostuvo estas
de libre empresa y deseaban la colaboración con Gran Bretaña y Norteamé-
opiniones durante casi toda su vida. Más adelante, cuando se con- rica. Por otra parte, estaba el ilegal Partido Comunista. Se esperaba mucho
virtió en primer ministro y quedó en sus manos el poder de deci- de Konoe, en tanto que hombre capaz de entenderse con los representantes
sión acerca de la guerra entre el Japón y China, fueron aquéllos de todo este amplio espectro, y él trabajó a favor de la unidad de su
país en la medida de sus posibilidades. Lo malo fue que sus posibilidades
los puntos de vista por los que se rigió ante el llamado incidente
no eran muchas; la desgracia para el Japón fue que el pueblo tenía en dema-
de China. Consideraba que aquélla no era una guerra del Japón siada estima a Konoe, y él también albergaba una opinión excesivamente
contra China, sino una guerra de liberación para que China no favorable de sí mismo, lo que le hacía propenso a la arrogancia.
182 POR QUÉ H A «TRIUNFADO» EL JAPÓN EL IMPERIO JAPONÉS ( i l ) 161

grupo, y entre otros figuraban también Miki Kiyoshi (filósofo de to. No era Konoe hombre dotado de valor e inteligencia sufi-
izquierdas que más tarde murió en prisión), Ozaki Hotsumi (infor- cientes para imponer un alto el fuego en China. Cuando formó
mador del Asahi Shinhun, posteriormente complicado en el caso gobierno por segunda vez puso manos a la obra de «implantar
de espionaje Sorge-Ozaki y ejecutado) y Shimizu Ikutaró (sociólo- la verdadera paz, sobre una base de justicia internacional» median-
go, considerado después de la guerra como «intelectual izquier- te la conclusión del Pacto Tripartito con Italia y Alemania, en
dista y progresista», y más recientemente como una de las cabezas 1940. Inmediatamente se fundó la Asociación de Asistencia a la
de la «nueva derecha»). El pasaje siguiente resume las que Konoe Soberanía Imperial, se prohibieron las actividades de todos los
llamó «conclusiones a las que he llegado recientemente, tras madu- partidos políticos y se puso a punto un sistema de partido único
ración detenida y sobre la base de diez años de contactos amistosos de acuerdo con el modelo establecido por Hitler, que no otra
con personas de múltiples esferas, tanto de la derecha como de la cosa era el sistema de organización de la «unidad nacional» según
izquierda, militares y burócratas»: Konoe. Tras lo cual, las riendas del poder pasaron a manos de
Tojo, y dos meses más tarde estallaba la guerra del Pacífico.7
Si bien cabe suponer que los partidarios de una reforma, En la derecha, el único que había concebido con claridad un
de entre los militares, no se proponen necesariamente la puesta proyecto en cuanto al tipo de sociedad que debía construirse des-
en marcha de una revolución comunista, en cambio el grupo de pués de una revolución era Kita Ikki. Sus principales obras fue-
burócratas y paisanos simpatizantes que los rodea, llámense de ron Teoría del estado nacional y el verdadero socialismo (1906),
derechas o de izquierdas —ya que nuestros sedicentes derechis- Un proyecto para la reconstrucción del Japón (1919) y Una histo-
tas no son más que comunistas disfrazados de kokutai (ideolo-
ria no oficial de la Revolución china (1921). El criterio de Kita
gía del estado nacional)—, no tienen otro propósito sino el de
conducir los asuntos hacia una revolución comunista. Conven- acerca del emperador era sumamente progresista. Decía que consi-
dría tener en cuenta que los soldados, ignorantes y sencillos, son derar el estado nacional japonés como algo eterno e invariable,
manipulados por esos burócratas y paisanos. (Extracto del «Me- según hacía la mayor parte de la derecha, y acusar y denunciar
morial» de Konoe al emperador.) como totalmente erróneas todas las doctrinas contrarias a la ideo-
logía del estado nacional —así como la incapacidad de los socia-
De ese talante era nuestro Konoe, que fue primer ministro y listas y los estudiosos para replicar razonablemente a ese tipo de
tuvo en sus manos la situación política en tres ocasiones, durante presiones— era una situación que no debía darse en ningún país
los cuatro años que precedieron a la guerra del Pacífico. Tras la civilizado y que negaba la inviolabilidad del libre pensamiento. El
constitución de su primer gabinete, Konoe anunció en una confe- emperador nipón no era sino un elemento más del estado japonés,
rencia de prensa la creación de un sistema de organización de la lo mismo que el pueblo japonés, pero debido a su situación como
«unidad nacional», a fin de «implantar la verdadera paz, sobre una órgano de una función especial dentro de dicho estado, el empe-
base de justicia internacional». La guerra con China estallaba sólo rador disponía de privilegios considerables. Como nación, el Ja-
un mes después de la formación de este gabinete de Konoe. Algu- pón constaba, por una parte, de un miembro (el emperador)
nos japoneses creyeron que Konoe tomaría medidas para reprimir
aquellas iniciativas arbitrarias del ejército, pero él, que tenía «mu- 7. Konoe no era un primer ministro idóneo para una época de crisis.
chos contactos amistosos con todas las esferas de los militares, de Era un hombre carente de valor, tardo en decidir, poco perseverante y
escasamente firme en sus resoluciones. Además, dado su egoísmo, si las
la burocracia, a la derecha y a la izquierda», no podía cortar esos cosas no salían bien era propenso a abandonar a medio camino. Véase por
contactos, y carecía de fuerza para poner cortapisas al ejérci- ejemplo Oka Yoshitake, Konoe fumimaro, Iwanami Shoten, 1972.
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dotado de privilegios especiales en tanto que órgano más alto las cuales no excederían de cien mil yen las tierras en propiedad.
del estado, y por otra parte, de numerosos miembros iguales entre Se podrían constituir empresas privadas con un capital de hasta
sí (el pueblo). Según Kita, hubiera sido una equivocación el tra- diez millones de yen, pero todas las empresas de mayor magnitud
tar de resucitar la relación emperador-pueblo que existía en los pertenecerían al estado.
tiempos antiguos, cuando el emperador y el pueblo formaban, como En la actualidad las ideas de Kita apenas parecen contener
si dijéramos, una familia cuya cabeza era el soberano. Sólo los nada «peligroso»; nadie diría que correspondan a una ideología
bárbaros mal informados podían creer que la revolución Meiji de derechas, aunque también resulta difícil considerarlas de iz-
había sido una renovación de la soberanía imperial, por lo que quierdas. Las opiniones de Kita sobre el emperador se pare-
usaban la denominación de «restauración Meiji». La revolución cen bastante a lo que el japonés medio de hoy piensa acerca de
Meiji no había significado ningún retorno de la soberanía imperial; su soberano. Tras la derrota del Japón en la segunda guerra
al contrario, había traído al fin el estado confuciano y civil que mundial, las reformas introducidas por el cuartel general de las
fue el ideal de las reformas Taika. De hecho, y puesto que no fuerzas aliadas realizaron todos los puntos que había propugnado
se permitió que el emperador se convirtiese en una especie de Kita: abolición de la aristocracia, supresión del sistema del genro
papa japonés, no podía interferir en la ciencia, ni formular ningu- (basado en la influencia sobre el emperador de los antiguos go-
na doctrina ética ni política, ni expresar ninguna teoría histórica bernantes) y del consejo privado (los que Kita llamaba «obstácu-
ni filosófica. Los derechos de que era depositario el pueblo frente los» entre el emperador y el pueblo), abolición de la cámara alta
al estado significaban que nadie estaba obligado a cumplir el y reforma de las leyes electorales. En algunos casos, las reformas
«Edicto imperial sobre la educación». Tales eran las opiniones de fueron más radicales que las propuestas por Kita. Por lo demás,
Kita acerca del emperador; en suma, creía que la relación entre si consideramos que en 1919 el PNB japonés per capí ta era de
éste y su pueblo no podía ser inmutable, sino que evolucionaba a 260 yen, que el valor medio de la propiedad privada per capita
través de las épocas. era de 1.337 yen (incluidas las tierras) y que en promedio cada
Los puntos principales del proyecto de reconstrucción del Ja- individuo poseía 593 yen en tierras de propiedad privada, re-
pón según Kita eran los siguientes: en primer lugar, en la nueva sulta que los límites propuestos por Kita para la propiedad per-
era el emperador no sería considerado como el cabeza de fami- sonal, excepto en el caso de las tierras, eran en realidad muy
lia, ni siquiera de la principal familia del Japón como en los altos. Por consiguiente, los planes de Kita para la reorganización
viejos tiempos, sino como un representante del pueblo en con- del estado pueden considerarse esencialmente, desde el punto de
junto. Por tanto, debía dar ejemplo cediendo a la nación todas vista económico, como una propuesta de reforma agraria. Y eso
las tierras de labor, montes, bosques, títulos y acciones, etcétera, fue precisamente lo que hicieron las fuerzas de ocupación des-
de que era propietaria la familia imperial. Se aboliría la aristo- pués de la guerra; se considera por lo común que durante el pri-
cracia de cuna y se eliminarían todos los obstáculos entre el em- mer período de la ocupación buena parte de la oficialidad aliada
perador y su pueblo; desaparecería la cámara senatorial para estaba compuesta por militantes de izquierda, bastante más radi-
establecer en su lugar otro cuerpo deliberante que examinase cales que el propio Kita.
las decisiones de la cámara baja. Todos los varones de edad su-
La vida de Kita terminó de manera trágica; se le implicó
perior a los veinticinco años serían electores y elegibles para la
en la sublevación del 26 de febrero de 1936 y fue condenado
cámara de los diputados. Cada familia japonesa podría poseer
a muerte. Sin embargo, si nos preguntamos quién andaba equi-
riquezas valoradas hasta en un millón de yen como máximo, de
vocado en las cuestiones que acabamos de mencionar, si Kita o la
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EL IMPERIO JAPONÉS ( i i ) 187
minoría dominante de la época, forzoso nos será concluir que mental en cuanto al tipo de sociedad que espera ver realizada
Kita tuvo bastante más visión que sus contemporáneos.8 el que piensa en la revolución. Después de una revolución cuya
fuerza principal hayan sido los civiles es posible que se instaure
IV un régimen basado en los principios de la democracia burguesa
y el internacionalismo; en cambio, a consecuencia de una revo-
Sin embargo, las ideas de Kita en cuanto al procedimiento lución cuyos principales protagonistas hayan sido los militares
por el cual se llegaría a la reconstrucción del país sí eran bas- puede formarse un estado ultrapatriota, ultranacionalista y fas-
tante extremistas. Como ya se ha mencionado, había sacado de cista. El Japón al que Kita deseaba aplicar su propia fórmula
sus experiencias en la revolución china de 1911 la convicción revolucionaria se había hecho ya profundamente nacionalista du-
de que los militares eran la principal fuerza de una revolución. rante los años posteriores a la revolución Meiji; en estas con-
Ahora bien, como en todo país donde se dejara sentir la necesi- diciones, si el país se hubiera embarcado en otra revolución se-
dad de una revolución probablemente el ejército estaría corrom- gún las líneas propuestas por Kita, el resultado inevitable habría
pido, Kita juzgaba imposible confiar en los generales y altos sido un estado ultrafascista, sin ninguna posibilidad de realizar
mandos; la revolución en el Japón sería efecto de un golpe de el socialismo moderado y verdadero que Kita se figuraba. Este
estado conducido por los oficiales jóvenes y por la tropa. Una autor caía en el error de postular unos medios totalmente in-
vez asegurado el éxito de dicho golpe de estado, según Kita, el congruentes con los fines planteados.
emperador debería proclamar la ley marcial durante tres años Cuando el nacionalismo de un país se identifica estrechamente
al menos, disolver ambas cámaras de la Dieta y aprovechar dicho con los intereses egoístas de dicho país, la denuncia de tal egoís-
período para sentar los fundamentos de un estado reconstruido. mo por parte de otra nación puede hacer que titubee aquel na-
Durante la vigencia de la ley marcial, los reservistas actuarían en cionalismo. En cambio, cuando el nacionalismo va unido a la
defensa del orden público, bajo las órdenes directas del gabi- convicción absoluta de estar en lo justo se vuelve sumamente
nete. Al mismo tiempo, dichos reservistas llevarían a cabo una peligroso. Y así como Konoe Fumimaro contemplaba el estable-
indagación sobre las propiedades de los ricos en cada lugar, a cimiento de un nuevo orden mundial basado en la justicia, Kita
fin de confiscar todo cuanto excediese de los límites a la pro- sustentaba ideas muy similares pero de una manera mucho más
piedad privada que mencionábamos antes. sistemática. «Por las mismas razones que reclamamos una distri-
Hay quien opina que son las fuerzas civiles las que desem- bución justa en lo tocante al nivel de vida de la población en
peñan el papel principal en la revolución; otros creen que los nuestro país, hemos de exigir una distribución justa en el orden
militares son más importantes. La misma revolución quizá no internacional, por lo que toca al nivel de vida del país mismo.» 9
sea sino un proceso o un paso por medio del cual se consiguen Es decir, que para Kita «la construcción del Japón revolucio-
determinados objetivos, pero el que se atribuya el papel princi- nario» y «la liberación de los pueblos de Asia» eran proposicio-
pal a los civiles o a los militares implica una diferencia funda- nes gemelas que se deducían del mismo axioma de «justicia».
Además, Kita creía que tanto en el orden internacional como
8. En sus últimos años Kita recibió grandes sumas de dinero de la en la situación interior, tal justicia no podía obtenerse sino por
Mitsui. Esto nos conduce inevitablemente a sospechar que era, no tanto
uno de los instigadores del 26 de febrero sino quizás un agente doble o
medio de la fuerza. Citando sus propias palabras:
espía para ambos bandos, el de los jóvenes oficiales radicales y el del
zaibatsu Mitsui. Sea como fuere, podemos estar seguros de que él no deseó
9. Kita Ikki, Shina Kakumei Gaishi (Una historia no oficial de la
provocar la sublevación del 26 de febrero.
Revolución china), 1921, p. 6.
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La inmensa riqueza de Gran Bretaña abarca todo el mundo, Las ideas contenidas en las obras de Kita fueron bien reci-
mientras Rusia posee vastas extensiones territoriales en el he- bidas por muchos japoneses. Sin embargo, no es probable que
misferio norte. ¿No tiene el Japón, cuya situación viene a ser
eso hubiera sido suficiente para que el pueblo del Japón se em-
la de un paria desde la perspectiva internacional, derecho a
barcase en una locura semejante, que en el espacio de pocos
luchar en nombre de la justicia y para romper esos monopolios?
Los socialistas de Europa y América se contradicen por com- años acabó trágicamente con la destrucción del gran estado Meiji
pleto a sí mismos cuando, al tiempo que admiten las luchas de construido por la generación anterior. Al final de la primera
la clase proletaria en el plano interior, tachan de agresión y guerra mundial, dicho régimen —-un régimen que era naciona-
militarismo las guerras emprendidas por lo que podríamos lla- lista confuciano en lo ideológico, una monarquía constitucional
mar el proletariado internacional ... Que el Japón, proletario en lo político, un capitalismo en lo económico, al menos aparen-
desde el punto de vista internacional ... recurra al conflicto temente, y que en lo diplomático seguía una línea de colabora-
bélico para corregir la injusticia del reparto territorial interna- ción con los países occidentales— se vio en una situación bajo
cional, es algo que los pueblos deberían aprobar incondicional- la cual las cosas no parecían salir tan rodadas como antes.
mente ...
Ante todo, reinaba el descontento entre los militares. En las
Si el Japón hubiese luchado al lado de Alemania durante
la gran guerra en curso [es decir, la primera guerra mundial], dos grandes guerras anteriores, la chino-japonesa y la ruso-japo-
sus ejércitos podrían haber sometido a Rusia al primer envite, nesa, los generales y demás altos mandos habían quedado como
y mientras la armada alemana aplastaba a la flota británica en unos héroes. El pueblo rebosaba de gratitud hacia ellos, y reci-
Europa, la nuestra podría habernos conducido a la India y a bieron su parte de las recompensas. En cambio, en la primera
Australia. De este modo, el Japón se habría apoderado con guerra mundial los que se aprovecharon fueron los capitalistas;
facilidad de un inmenso imperio que abarcaría desde Rusia, al las fuerzas que físicamente habían tomado Tsingtao (la colonia
norte, hasta Australia, al sur.10 alemana en China), que habían perseguido por el Pacífico a los
cruceros y submarinos alemanes y que habían patrullado por el
No ha de extrañar que esta especie de Mein Kampf de Kita Mediterráneo, ésas no tuvieron recompensas. Tal discriminación
se convirtiese, como si dijéramos, en la biblia de los oficiales les pareció injusta. Los capitalistas, que habían monopolizado du-
jóvenes e impetuosos. Por lo demás, este concepto de reordena- rante la guerra el mercado chino e incluso exportaron mercancías
ción del mundo sobre una base de «justicia» estaba de acuerdo a Europa occidental, en los años de posguerra se hicieron millo-
con los planteamientos de Konoe, en quien habían depositado narios advenedizos, cuando no multimillonarios. Por el contra-
grandes esperanzas, durante el decenio de 1930-1940, el ejército, rio, a los soldados no les aguardaba, después de la guerra,
el mundo financiero, la intelectualidad y el pueblo en general, sino la limitación de armamentos y el consiguiente licénciamiento
que le saludaban como «nueva estrella» de la vida política. en masa. Peor aun, en las fases finales de la guerra el ejército
Desaparecido Kita, la actividad de Konoe y sus correligionarios japonés había profundizado mucho hacia el interior de Siberia, y
hizo que la historia siguiese, en buena parte, el curso que Kita las tropas permanecieron en Siberia incluso después del fin de
había predicho, y el gran imperio desde Manchuria, al norte, la guerra, pero sólo para tener que retirarse en octubre de 1922
hasta Nueva Guinea, al sur, surgió y cayó en un lapso de tiem- sin haber ganado nada (la retirada del norte de la isla Sajalín
po igual a la duración de la segunda guerra mundial. no se realizó hasta 1925). El ejército y la marina sufrieron una
frustración inmensa.
10. Kita Ikki, Nippon Kaizo Hoan Taiko (Un proyecto para la re- El Japón había emprendido la expedición siberiana a peti-
construcción del Japón), 1919. ción de Francia y de Gran Bretaña. Estos países solicitaron al
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Japón y a los Estados Unidos el envío de tropas a Siberia pre- nado en 1918, justo cincuenta años después de la revolución
viendo que si, después de la Revolución rusa, el gobierno bol- Meiji. Antes que eso había existido en el Japón un período de
chevique firmaba un tratado de paz por separado con Alemania, tres siglos de dominio de las familias samurais de Oda (Nobu-
ésta podría retirar sus tropas del frente oriental y concentrar naga), Toyotomi (Hideyoshi) y Tokugawa. En la memoria de
todas sus fuerzas en el occidental, lo cual causaría dificultades los japoneses estaba muy claro el recuerdo del gobierno militar,
graves a aquellas potencias. Se juzgó que la manera de conseguir el bakufu. Para muchos japoneses, los conceptos tales como la
la inmovilización de grandes contingentes alemanes en el Este sumisión de los militares al poder civil sólo evocaban temor, si
podía ser la apertura de un «nuevo frente oriental». En su mo- es que evocaban algo; desde luego algunos políticos trataron de
mento el gobierno japonés aceptó el envío de tropas en concer- oponerse a esa conducta incontrolada del ejército, pero en con-
tación con los Estados Unidos, pero aun antes de que se recibiese junto los militares tuvieron la satisfacción de comprobar que tal
aquella petición de Francia y Gran Bretaña, el ejército japonés oposición era mínima. Ello aumentó su osadía y les animó a im-
ya tenía a punto sus planes para despachar tropas a los terri- ponerse frente al gobierno y poner en ejecución sus propios pla-
torios orientales de Rusia. La finalidad nominal de tales planes nes. Como resultado, el Japón entró de nuevo en una época de
iba a ser la protección de los japoneses residentes en dicha re- dualidad de poderes y de dualidad diplomática. A medida que
gión, pero en realidad se trataba de una expedición autónoma, aumentaba el poder del ejército se intensificaban también las lu-
encaminada a apuntalar un régimen contrario a los bolcheviques, chas en el seno del mismo por hacerse con la iniciativa.
una intervención para poner freno a la revolución. En el seno Pese a que los militares tenían estrictamente prohibido por
del gobierno tampoco faltaban los elementos duros, partidarios el «Edicto imperial a los soldados y marinos» de 1882 el inter-
de tal expedición independiente, aunque la mayoría era más par- venir en política, algunos miembros de las fuerzas armadas, y
tidaria de la expedición conjunta para ayudar a Gran Bretaña sobre todo del ejército de tierra, se aliaron con políticos y pen-
y a Francia, con el propósito de poner fin a la guerra mundial. sadores de derechas para inmiscuirse en política; en particu-
Por tanto, incluso después de la expedición siberiana se apre- lar conspiraron con el movimiento derechista de los llamados
ciaba una falta de cooperación entre el gobierno y el ejército, y «ronin [samurais sin amo] de China» para crear conflictos en
los militares se mostraron partidarios de la independencia de cri- Manchuria. En 1927-1928, coincidiendo con la expedición sep-
terios del mando supremo y de que el gobierno no pudiera in- tentrional del ejército nacionalista de Chiang Kai-shek, el gobier-
tervenir en los asuntos militares. Tanto en la guerra chino-japo- no japonés despachó tropas a la provincia china de Shantung
nesa como en la ruso-japonesa, las fuerzas armadas habían com- bajo el pretexto de proteger a los japoneses establecidos allí. El
batido brillantemente bajo las directrices del gobierno, pero aho- jefe del gobierno en esa época era el primer ministro Tanaka
ra, con la expedición siberiana, el propio ejército empezaba a Giichi, un general que acumulaba además el cargo de ministro
desmandarse; los militares empezaron a decidir en exclusiva to- de Asuntos Exteriores, o sea que el gabinete era poco más que
das las cuestiones castrenses, incluyendo temas tales como el una sucursal del ejército. El gobierno había preparado un plan
envío de refuerzos para las tropas expedicionarias y la amplia- secreto para aislar a Manchuria y Mongolia del resto de la China
ción de la zona ocupada. continental, con la intención de que el Japón quedase encargado
Es decir que los militares japoneses hicieron oídos de mer- del mantenimiento de la legalidad y el orden en dichas regiones.
cader a todas las demás voces, pero al pueblo japonés no le Cuando se puso de manifiesto que Chang Tso-lin, el hombre
pareció que tal comportamiento de sus fuerzas armadas fuese fuerte de Manchuria, no se avendría a recibir órdenes, el ejér-
necesariamente anormal. La primera guerra mundial había termi- cito de Kwantung lo asesinó. Además, en 1931 el ejército pro-
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vocó una segunda voladura del ferrocarril de Manchuria meridio- Mitsui, Dan Takuma. Después de este hecho, un grupo de ofi-
nal, que pertenecía al Japón, lo cual sirvió de pretexto para ciales jóvenes de marina asaltó la residencia del primer ministro
atacar a las tropas chinas diciendo que la explosión había sido y el cuartel general de la policía, resultando muerto el primer
obra del ejército chino. Éstos fueron los comienzos del incidente ministro Inukai Tsuyoshi, en lo que se llamó el incidente del
de Manchuria. La disciplina militar había dejado de existir en 15 de mayo. En 1935, a consecuencia de luchas de facciones en
realidad. el seno del ejército, uno de los principales personajes de la lla-
Mientras, por una parte, algunos individuos obtenían enor- mada facción del Control («Tósei-ha»), el teniente general Nagata
mes ganancias durante la primera guerra mundial, por otra parte Tetsuzan, jefe del despacho de asuntos militares del Ministerio
y como hemos visto antes, aumentaba la disparidad salarial entre de la Guerra, fue asesinado por un oficial perteneciente a la
las empresas grandes y las medianas y pequeñas. Una serie de facción de la Vía imperial («Kódó-ha»), Ni que decir tiene que
malas cosechas había hundido además en la miseria a numerosas el pueblo japonés aborrecía esta especie de terrorismo ultra, pero
aldeas. Los campesinos del nordeste del país, desesperados, tu- al mismo tiempo se sentía en deuda con aquel ejército que, aun-
vieron que vender a sus hijas para poder subsistir. Como es na- que incontrolado, había dado al Japón el «imperio de Manchu-
tural, no sólo los extremistas de derechas y de izquierdas, sino ria» (Manchukuo), un estado títere de los nipones que cubría
también muchas personas del pueblo en general odiaban a los enormes extensiones al nordeste de la China continental. En con-
zaibatsu y maldecían todo el sistema capitalista. A todo esto, los secuencia, no era habitual en el pueblo japonés la crítica pon-
principales jefes del ejército, cegados por el afán de gloria y as- derada de la actuación militar. Muchas personas habían sido
censos, conspiraban para lanzar el país a la guerra y mejorar h educadas en la creencia de que la nación era siempre lo primero,
posición del ejército. Estaban además Kita y sus seguidores, ;n de manera que no había tanta divergencia entre ellas y los mi-
busca de contactos con los oficiales jóvenes para tratar de reali- litares.
zar sus proyectos de reconstrucción nacional; no era difícil que El Manchukuo era un país extraño. Su política oficial era la
los militares jóvenes e ingenuos, después de haber advertido los de armonía entre las cinco razas que lo habitaban (los chinos, los
extremos de riqueza y miseria que se daban en el Japón, alber- japoneses, los coreanos, los manchúes y los mogoles), pero en
garan grandes simpatías hacia las ideas de Kita. realidad los nipones gobernaban y explotaban a las otras cuatro
En 1921 fue asesinado por un miembro de la ultraderecha razas. La composición de la población japonesa de Manchuria
el jefe del zaibatsu Yasuda, Yasuda Zenjiró. En 1930, el primer era casi más variopinta que la de su país de origen: estudiantes
ministro Hamaguchi Osachi fue herido en un atentado, y falle- detenidos, o expulsados de sus colegios por haber tomado parte
ció de resultas de la herida. En 1931, algunos altos mandos del en movimientos estudiantiles izquierdistas, trabajaban allí codo a
ejército planearon dos golpes de estado, mientras los mandos del codo con terroristas de ultraderecha recién salidos de la cárcel.
cuerpo expedicionario provocaban el incidente de Manchuria. Por ejemplo, en el departamento de investigación de la compa-
Ambos golpes fueron descubiertos antes de su ejecución, de ma- ñía del ferrocarril de Manchuria meridional (que era en realidad
nera que fracasaron por completo; los instigadores salieron muy el cuartel general de la administración japonesa de Manchuria)
bien librados. El país ya estaba complicado en el incidente de colaboraban hombres como Okawa Shúmei, que fue encarcelado
Manchuria, y en conjunto tendía a la derecha; los golpistas fue- como criminal de guerra al final de la segunda guerra mundial,
ron considerados como patriotas, más que como traidores. En y Ozaki Hotsumi, ejecutado durante la contienda por activida-
1932 fueron asesinados por miembros de la extrema derecha el des de espionaje a favor de los rusos. Algunos trabajaron en
ex-ministro de Hacienda Inoue Junnosuke y un jefe del zaibatsu Tokio; otros, después de haber sido unos fracasados en el Ja-
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pón, pasaron a formar parte de la minoría dirigente en Man- de los jóvenes oficiales más que un apoyo tácito. Sin embargo,
churia y se rodearon de los privilegios consiguientes. fue encarcelado bajo la acusación de haber sido uno de los prin-
Por último se produjo el famoso incidente del 26 de febrero cipales instigadores del incidente, y ejecutado el 19 de agosto
de 1936 (que yo prefiero llamar golpe de estado Shówa). Vein- de 1937. Otro de los supuestos instigadores, Nishida Mitsugu,
tidós oficiales jóvenes dirigieron a unos mil cuatrocientos oficia- fue ejecutado al mismo tiempo; cuando se volvió hacia Kita
les de la reserva y hombres del contingente en sendos asaltos proponiendo: «Muramos con tres vivas a Su Majestad el Em-
contra la residencia del primer ministro, la del gran chambelán perador», Kita se negó diciendo: «No lo deseo». Un hermano
y el cuartel general de policía de la capital; durante algún tiem- menor suyo, que habló con él momentos antes de que fuese apli-
po incluso ocuparon parte del palacio imperial. La consigna era cada la sentencia de muerte, cuenta que Kita dijo: «No he teni-
«reverencia al emperador y abajo las fuerzas del mal». En estos do nada que ver con esta sedición. Ahora bien, como los que
asaltos sólo murieron tres personalidades —el ministro de Ha- la perpetraron eran admiradores de mis obras, si se les piden
cienda Takahashi Korekiyo, el canciller custodio del sello priva- responsabilidades tendré a mucha honra el figurar entre ellos».
do Saitó Makoto, y el general Watanabe Jótaró—, aunque el
Dentro de lo que le permitía su posición, el emperador trató
plan preveía la liquidación, no sólo de todos los consejeros de la
de oponerse a ese giro a la derecha, según se deduce de varios
corte y miembros del gabinete, sino incluso de muchos de los
documentos publicados después de la segunda guerra mundial;
altos mandos militares. Resultó bastante claro que el golpe tam-
pero en aquel entonces el pueblo desconocía por completo las
bién guardaba relación con las luchas intestinas del ejército. En
opiniones del emperador. En la época del incidente del 26 de
consecuencia, los castigos impuestos después del fracaso de la
febrero, el Japón ya se había retirado de la Liga de las Nacio-
intentona fueron severísimos. Dado que los jóvenes oficiales que
nes, y durante el período de diecisiete meses que transcurrió
habían proyectado el golpe eran miembros de la facción de la
entre esta coyuntura y la ejecución de Kita se firmó con Alema-
Vía imperial dentro del ejército, después del incidente la facción
nia el pacto anti-Comintern y estallaron de nuevo las hostili-
del Control emprendió una purga radical de sus oponentes. Los
dades con China. El estado japonés se hallaba de nuevo en situa-
de la Vía imperial habían sido partidarios de eliminar a los ele-
ción de dualidad de poderes, con un gobierno visible débil y un
mentos corrompidos que rodeaban al emperador y de realizar la
gobierno militar fuerte entre bastidores. Estos dos poderes con-
reconstrucción interior del país, mientras que la facción del Con-
ducían diplomacias separadas; mientras el gobierno nominal se
trol pretendía reforzar por medios legales la influencia política
avenía a no agravar el conflicto con China y afirmaba el deseo
de los militares, establecer un estado adaptado a la guerra total
de buscar una solución política, el poder entre bastidores tomaba
con la aquiescencia de los estadistas, los burócratas y los hom-
una medida tras otra para intensificar las hostilidades, con lo
bres de negocios del Japón, y someter la economía al control
que privaba al gobierno nominal de cualquier credibilidad que
estatal.
pudiese tener todavía en el extranjero. En todo caso, a lo largo
Ciertamente los oficiales jóvenes que llevaron a cabo el falli- de este proceso el gobierno perdía toda posibilidad de efectuar
do golpe estaban influidos por las ideas de Kita Ikki, pero el ninguna declaración independiente en cuanto a la política exte-
propio Kita no tuvo en el mismo sino una mínima participación, rior y quedaba por completo a merced de los militares. Más aun,
pues opinaba que en las circunstancias del momento importaba en aquella época el emitir cualquier opinión discrepante de los
más que el Japón introdujese ciertas correcciones en sus tratos militares y de la extrema derecha significaba peligro de muerte
con China y con los Estados Unidos. Por tanto, en principio, y no sólo para los individuos del pueblo, sino incluso para los
no estuvo de acuerdo con el golpe y nunca prestó a la intentona altos consejeros y quién sabe si también para el emperador. Por
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otra parte, éste estaba obligado por la constitución a observar adoptase una política conciliadora para con los Estados Unidos.
una estricta neutralidad política; como dios viviente debía pres- Lo primero que hubiese hecho falta habría sido enfriar un poco
cindir de sus propias opiniones políticas y estaba prácticamente los sentimientos patrioteros del arrogante y engañado pueblo
privado de libertad. El emperador y sus principales consejeros nipón, pero, paradójicamente, los únicos capaces de hacerlo eran
eran virtualmente prisioneros de los militares y de los ultradere- partidarios de la guerra en aquel momento.
chistas; sus declaraciones apenas eran ya sino susurros, y aun Ésa fue la conclusión a la que llegó el propio emperador
éstos no llegaban a oídos del pueblo. después de examinar la situación. Desde el asesinato de Chang
En 1938 se promulgó la ley nacional de movilización ge- Tso-lin por el cuerpo expedicionario de Kwantung en 1928, el
neral, y dos años más tarde se firmó el pacto militar tripartito soberano intentó trabajar a favor de la paz dentro de los límites
entre el Japón, Alemania e Italia. Todas las facciones de la extre- que le imponía su estado; cuando se le propuso como primer
ma derecha se habían unido y el país se agitaba en una ebulli- ministro a Tójó Hideki, un ferviente partidario de la guerra, él
ción de nacionalismo, adoración al emperador, ultrapatriotismo y dio su placet con el comentario siguiente: «Supongo que, en este
militarismo. El pueblo japonés, con su educación confuciana y su caso, como no arriesgamos nada, no ganamos nada». Que el em-
larga tradición de respeto ante cualquier especie de guerrero, no perador concediese su acuerdo desde semejante postura de indi-
sólo no intentó ninguna resistencia enérgica frente a ese sistema, ferencia, podrá censurársele como una debilidad, pero en octubre
sino que se mostró totalmente intoxicado, como si dijéramos, de 1941, y bajo aquel sistema de «fascismo democrático», aun-
por este sake que era a la vez antiguo y nuevo. Posiblemente que se hubiese nombrado primer ministro a otro que no fuese
Konoe y Tójó eran demasiado débiles para proclamarse dictado- Tójó le habría resultado sumamente difícil evitar la guerra.
res, pero para entonces el país ya andaba sobrado de fervor pa- En 1945 al fin, mientras Tokio y casi todas las demás capi-
triotero. El Japón se había unificado y estaba lanzado en el ca- tales y ciudades importantes estaban en cenizas, fue posible dar
mino de conseguir «la redistribución del mundo sobre una base los primeros pasos hacia la paz en el Japón; los personajes que
de justicia», como habían dicho Kita y Konoe. iniciaron esos pasos fueron dos almirantes de los que habían lo-
El Japón se estaba pareciendo mucho al estado nazi, pero grado salvarse durante la sublevación del 26 de febrero. En la
sin Hitler. No es que el Japón de esta época fuese fascista, pues época de dicho incidente, Okada Keisuke era primer ministro;
no existía un dictador que sin tener en cuenta la voluntad po- su joven cuñado y secretario personal, que se le parecía mucho
pular impusiera políticas ultranacionalistas y militaristas; tales físicamente, se hizo pasar por Okada cuando los sublevados fue-
políticas eran reclamadas por la inmensa mayoría del pueblo ja- ron a buscar al primer ministro, y así fue asesinado en lugar de
ponés, en virtud de la agitación militar y de extrema derecha, éste. Suzuki Kantaró fue atacado por los rebeldes y quedó grave-
de la educación recibida dentro del sistema de enseñanza obli- mente herido, pero su mujer consiguió del capitán Andó, jefe de
gatoria, así como de los conceptos éticos tradicionales con los los insurrectos, que no se le rematase. Suzuki sobrevivió y en
correspondientes puntos de vista acerca del estado y del empera- 1945 era primer ministro cuando, con ayuda de Okada, dominó
dor. Por tanto, el Japón se había convertido en lo que podría a la facción que deseaba continuar la resistencia y finalmente
mos llamar un estado fascista «democrático», en el sentido de consiguió que el Japón firmase la declaración de Potsdam. Así
que el gobierno tampoco tenía otra opción sino seguir igualmente pues, el pronunciamiento Shówa había lanzado a los nipones a
la línea fuerte. Aun en el supuesto de que se hubiese nombrado la guerra con Norteamérica, pero los que no habían sido muer-
un gobierno moderado, en aquella situación ni los militares, ni tos por los rebeldes fueron los que lograron devolver la paz al
la derecha, ni el pueblo mismo habrían permitido que aquél Japón.