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FORMATOS DE LIBRO DEL RESIDENTE

La metodología del portafolio como herramienta educativa en ciencias


de la salud adquirió utilidad y popularidad fundamentalmente a partir de la
mitad de la década de los años 1980. El diseño y aplicación de los diferentes
modelos de portafolios se basaba entonces en el formato papel. Los
alumnos y docentes que cumplimentaban los portafolios partían de
documentos base a los que anexaban las evidencias que justificaban la
adquisición de las competencias, acumulándolas en algún tipo de carpeta.
Desde que el escenario tecnológico informático empezó a ofrecer
inimaginadas posibilidades de gestión de la información y de la
comunicación se ha ido incrementando la disponibilidad de portafolios que
se basan en archivos electrónicos como sustrato del trabajo práctico.

El trabajo de Guasch et al. en 2008 en el seno de la Universitat Oberta


de Catalunya sobre la utilización de portafolios electrónicos en las
universidades españolas1 encontró que el 88% de las experiencias recogidas
se situaban en el grado y sólo el 12% entre el postgrado y el doctorado.
Todas ellas no habían tenido una utilización mayor a uno o dos años. El
39’44% de las experiencias analizadas utilizaba un software propio y un
32’30% software libre, y de estas últimas el 73% utilizaba la plataforma
Moodle. El nivel de digitalización mayoritariamente era de mitad papel y
mitad digital (42%), un 32% digital y un 21% todavía exclusivamente en
papel. La digitalización de la documentación del portfolio se presentaba
básicamente en archivos de texto en un 75% de los casos, seguido del CD-
ROM y del DVD. Los elementos que aparecían en la mayoría de los
portafolios analizados eran la presentación, los objetivos de enseñanza-
aprendizaje y las actividades (todos ellos superaban el 80%). Sin embargo,
muy pocas experiencias disponían de un informe de seguimiento (27%),
visualización pública (20%), curriculum vitae (23%) y rúbricas (validación y
evaluación de la competencia, 19%).

En 1998 Barrett propuso las bases estratégicas que han encontrado


mayor aceptación en la construcción de portafolios electrónicos2, y sus
posteriores trabajos de 199834 y 20005 se consideran referentes en este
campo. Definió al portafolio electrónico como “el uso de tecnologías
electrónicas que permiten al diseñador del portafolio recoger y organizar las
evidencias en múltiples formatos (audio, video, gráficos, imágenes,
presentaciones en PowerPoint®, textos) para soportar diferentes procesos
pedagógicos y objetivos evaluativos”. Un portafolio electrónico basado en
estándares utiliza hipervínculos para organizar el material y conectar el
contenido con los correspondientes objetivos o estándares. Con frecuencia
se emplean como intercambiables los términos portafolio electrónico y
portafolio digital. Sin embargo, un portafolio electrónico contiene evidencias
o archivos que puedes ser analógicos (por ejemplo videos o audios) o que se
presentan en un formato legible por el ordenador. Un portafolio digital ha
transformado todos los archivos en formato legible por el ordenador.

La experiencia acumulada en portafolios electrónicos permitió a Gibson


publicar un interesante artículo sobre las directrices que deberían seguir
estos modelos6. Recordando la celebrada definición de Mary Diez (1996)
sobre los portafolios (Espejo, mapa, soneto), Gibson destaca la capacidad de

1
los portafolios electrónicos para concentrar tres características esenciales
de su potencialidad: 1.- flexibilidad organizativa; 2.- flexibilidad en la
exposición tanto del contenido como de las ideas; 3.- posibilidad de enlazar
contenidos con distintas fuentes y con variadas formas de representación.
La aplicación de estas características permitiría a un portafolio electrónico
construirse en torno al decálogo que conforman los siguientes criterios: 1.-
escenario de planificación y objetivos; 2.- marco para la creatividad; 3.-
herramientas de comunicación; 4.- herramientas de colaboración; 5.-
procesos reflexivos; 6.- capacidades de conexión; 7.- flexibilidad
organizativa; 8.- flexibilidad en la exposición y en el transporte; 9.-
capacidad de gestionar datos e información; 10.- costes y mantenimiento.

La amigabilidad de los portafolios electrónicos y sus similitudes con


otros aplicativos informáticos que manejan con soltura y cotidianeidad las
capas más jóvenes de la sociedad en fase de aprendizaje ha hecho que en
algunas ocasiones se haya destacado más la faceta multiherramienta en sí
misma que el aspecto reflexivo que constituye el núcleo de un portafolio
docente7. Es precisamente esta faceta reflexiva la que más incide en el
aprendizaje de las competencias del profesionalismo. Para ello el
conocimiento explícito de las competencias que pretenden desarrollarse
resulta especialmente importante para orientar este aprendizaje. En
relación con la evaluación de los aprendizajes, los estudiantes agradecen
tener claras las competencias y su correspondencia en grados de
consecución, por lo que se recomienda tener visibles las competencias
evaluables, juntamente con los criterios de evaluación y sus niveles de
logro. Uno de los puntos fuertes de los portafolios electrónicos es la
retroalimentación externa que el estudiante recibe de su trabajo y, si se
cuenta con el detalle de los criterios de evaluación y sus niveles de logro, la
comunicación valorativa puede automatizarse en un primer momento, lo
que guía las mejoras que debe introducir el estudiante de un modo casi
inmediato. En todo este contexto, la efectividad de los modelos electrónicos
de portafolios ha sido comprobada en múltiples experiencias 8,9,10 y en
revisiones sistemáticas de la literatura11,12.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación abren, sin duda,


por sus propias características, nuevas posibilidades de innovación y mejora
de los procesos formales de enseñanza y aprendizaje. Pero la mera
incorporación de herramientas tecnológicas a las prácticas educativas no
garantiza en modo alguno que esa mejora se produzca realmente. De
hecho, existen indicios de que lo que ocurre, al menos en determinadas
ocasiones, es exactamente lo contrario: que la introducción de las
Tecnologías de la Información y la Comunicación en las prácticas educativas
sirve más para reforzar los modelos dominantes y ya establecidos de
enseñanza y aprendizaje que para modificarlos.

Según ha ido evolucionando el soporte material de los archivos se ha


pasado desde su ubicación exclusiva en el ordenador personal del residente
a los CD-ROMs y al alojamiento web en internet. Esta marcha hacia la
interconectividad no ha dejado de contemplar la posibilidad de impresión de
los distintos portafolios en formato papel, en una demostración de la inercia
de este formato y su resistencia a desaparecer y sustituirse completamente
por el formato electrónico. Sin embargo, las posibilidades tecnológicas
permiten la impresión de todo el libro o de contenidos seleccionados: por

2
áreas competenciales, por competencias, los items sumativos, los items
reflexivos, el progreso de aprendizaje, el archivo de evidencias, etc.

Los portafolios electrónicos han aprovechado la experiencia en


ofimática personal de sus usuarios para utilizar los programas de software
más difundidos en nuestro entorno, como ya señalaba Guasch1. Pero
también Gibson6 apuntaba en la misma línea de Barrett3 de que las
necesidades de los usuarios de los portafolios electrónicos no se veían
satisfechas con este tipo de aplicaciones y requerían el diseño/utilización de
software propio.

Las cuestiones que deben resolverse en los formatos electrónicos se


centran en dos aspectos diferentes pero complementarios13 de las
aplicaciones informáticas que Barrettt y Gibson han llamado Herramientas
Genéricas en contraposición a las Herramientas Personalizadas:

1. El tipo de archivo electrónico.

Básicamente se dispone de dos formatos de archivos


electrónicos de uso habitual entre los profesionales de la salud:

• Archivos de texto: tipo documentos de Word®, pdf de


Adobe Acrobat®.

• Bases de datos: tipo Access® , FileMaker Pro® o similares.

Los archivos de texto14 adoptan comúnmente una


presentación al usuario como formularios estructurados o
semiestructurados, donde existen una serie de encabezamientos y
textos fijos a partir de los que la persona que los cumplimenta
dispone de varias posibilidades. Algunas consisten en seleccionar
opciones dicotómicas (sí/no; verdadero/falso), señalar opciones de
verificación (marcando la casilla correspondiente), elección entre
varias opciones presentadas (listas desplegables con posibilidad de
elección múltiple o elección única) o de introducir texto libre. Los
mejores formularios se diseñan con saltos de sección y saltos de
página que facilitan la separación de contenidos e impiden la
acumulación y abigarramiento de textos.

Tienen una serie de ventajas:

• Su cumplimentación es sencilla.

• Pueden estructurarse de forma simple a partir de una


Tabla de Contenidos.

• La impresión de los contenidos es fácil.

• Es posible la corrección de errores o la reelaboración del


documento en cualquier momento.

• Permiten la inserción de comentarios y la incrustación de


imágenes, gráficos y otros archivos.

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• Pueden incluir hipervínculos a otros documentos o
ubicaciones de archivos.

• Admite protección con contraseña frente a


modificaciones no aceptadas del formulario.

• En ausencia de experiencia en el diseño de páginas web


con otros programas, la propia aplicación de Word® actúa
como editor de páginas web.

Pero también adolecen de inconvenientes:

• Es fácil que se borren inadvertidamente contenidos.

• Es posible que inadvertidamente se elimine el archivo si


no se elaboran copias de seguridad.

• La colección de evidencias debe encontrarse ubicada en


un espacio electrónico diferente al del propio formulario.

• Es difícil explotar la información y sintetizar resultados.

• Es un archivo único que debería compartirse con el tutor,


sobre todo cuando exige la firma de éste para la
verificación de las evidencias o para la constatación de
las entrevistas u otras herramientas de asesoramiento y
evaluación, o bien separar estos documentos del cuerpo
del libro del residente.

• La protección del formulario limita sus modificaciones,


por lo que es posible que residentes, tutores, unidades
docentes o comisiones de docencia puedan recurrir a la
creación de documentos complementarios ad hoc que,
vinculados al documento principal y resultado útiles en el
nivel individual, podrían impedir la obtención de
información agregada y hasta la misma evaluación del
residente.

• El movimiento de los archivos entre diferentes


dispositivos (ordenadores institucionales, ordenadores
personales domiciliarios, PDAs, teléfonos móviles)
sometería al libro del residente al riesgo de estar
utilizando versiones diferentes con el consiguiente peligro
de pérdida de información.

Las bases de datos son aplicaciones más versátiles que los


archivos de texto, pero también más complejas. A través de
formularios diseñados específicamente para los objetivos propuestos
permiten la introducción de la información del mismo modo que se
haría en los formularios de archivos de texto. Pueden también
construirse como formularios estructurados o semiestructurados. La
aplicación admite el tratamiento de la información y su posterior
extracción sintetizada en consultas o ser expuesta en informes.

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Algunas de las principales ventajas de las bases de datos son:

• En un solo archivo se puede contener el formulario del


libro del residente, las evidencias que se generen y las
actuaciones del tutor (asesoramientos, evaluaciones,
entrevistas).

• Es posible establecer mecanismos de verificación de las


evidencias por parte del tutor, de tal manera que el
propio libro del residente adquiera un carácter
certificativo.

• Se pueden crear campos tanto para las actividades


sumativas como para las actividades reflexivas. Algunos
campos pueden igualmente corresponder a actividades
de autoevaluación del residente, a agendas
personalizadas de planificación de objetivos y desarrollo
personal (incluyendo alertas para hitos, feed-back del
cumplimiento del plan), etc.

• Se establecería un diseño estandarizado del libro del


residente para incluir los contenidos de las actividades
sumativas (propias de los Programas Oficiales de las
Especialidades) y las actividades reflexivas (más
habituales entre los portafolios formativos). Las
características normalizadas de los libros del residente
deberían dejar menos margen para la negociación de
espacios reflexivos que los portafolios de estudiantes de
grado.

• Se pueden diseñar tipos de consultas estándar para


sintetizar información.

• Se pueden diseñar modelos de informes estandarizados


para presentar la información de forma uniforme para
todos los residentes de cada especialidad. Uno de estos
informes podría diseñarse como Curriculum Vitae, cuyos
diferentes apartados se irían nutriendo de la información
introducida a través del formulario.

• Se facilita la cuantificación de las actividades, la


graduación de las complejidades, el nivel de participación
y supervisión del residente, y la evaluación sumativa de
las competencias cuantificables.

• Es posible adjudicar protección por contraseñas frente a


modificaciones de los elementos básicos de la base de
datos.

• Es posible incluir desplegables/globos con información


adicional que ayude a cumplimentar el libro del residente,
o bien enlaces a herramientas de soporte.

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Entre los inconvenientes más destacados podrían citarse:

• Si bien la cumplimentación de los formularios puede


resultar tan sencilla como en los archivos de texto, el
resto de elementos (consultas, informes) puede requerir
aprendizaje y destreza en muchos residentes.

• Es posible borrar inadvertidamente parte de los


contenidos e incluso el propio archivo de base de datos si
no se emplean cotidianamente medidas de seguridad.

• Son archivos frágiles cuando se mueven entre diferentes


dispositivos de soporte (ordenadores institucionales,
ordenadores personales domiciliarios, PDAs, teléfonos
móviles), puesto que además de la posibilidad de pérdida
de información pueden verse afectados por macros
incontroladas.

2. El acceso al archivo electrónico.

Básicamente se dispone de dos modos de acceso al archivo


electrónico:

• Descentralizado para cada residente.

• Centralizado para todos los residentes de cada


especialidad.

El acceso descentralizado entrega el archivo (bien en formato


de archivo de texto o bien en formato de base de datos) a cada
residente. El residente lo obtiene desde una descarga de una página
web del Ministerio de Sanidad y Política Social o desde un CD-ROM u
otro soporte similar.

Como ventajas del acceso descentralizado se encontrarían:

• El manejo individualizado por el residente de su propio


libro.

• La preservación de la intimidad de sus contenidos.

• La autoprogramación de su aprendizaje.

Los inconvenientes más relevantes serían:

• A partir de la entrega del archivo se pierde la conexión


entre el Ministerio y el residente.

• Es elevado el riesgo de pérdida parcial o total de los


contenidos del archivo e incluso el propio archivo si no se
adoptan medidas de protección y seguridad de forma
constante.

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• Son elevadas las posibilidades de que cada residente
elabore archivos complementarios o vínculos electrónicos
a otros archivos y/o ubicaciones que dificulten la
normalización de los formatos a la hora de la verificación
de las evidencias y de la evaluación.

En el acceso centralizado se ubica el archivo en un servidor


central único para todos los residentes de cada especialidad. La
gestión de la información se haría en entorno web. El residente
accedería a su libro mediante una contraseña. Los portafolios
electrónicos en entorno web (web-based portfolios) han demostrado
al ser comparados con los de formato papel que los que aprenden
encuentran mayor motivación, que son más amigables tanto para
residentes como para tutores, que se alcanzan similares niveles de
calidad de los contenidos y que tienen una mayor capacidad de
recoger evidencias y ordenarlas15. En un entorno virtual, las ayudas
pueden ser proporcionadas por el tutor, como agente experto en el
contenido del aprendizaje, pero también por compañeros o por la
misma plataforma tecnológica. El portafolio electrónico admite una
relevante versatilidad en cuanto a la disponibilidad de ayudas desde
múltiples fuentes y le permite acceder a un número elevado de
herramientas formativas on-line. Estas ayudas deberían permitir
seguir una estrategia estructurada, aunque flexible y dinámica
adaptada al que aprende16.

Muchos portafolios centralizados utilizan la plataforma Moodle,


creada en el año 2002 (Module Object-Oriented Dynamic Learning
Environment [Entorno Modular de Aprendizaje Dinámico Orientado a
Objetos]). Es un sistema de gestión de la formación, de distribución
libre, que ayuda a los educadores a crear comunidades de
aprendizaje en línea. Este tipo de plataformas tecnológicas también
se conoce como LMS (Learning Management System). Pero también
muchos se sustentan en potentes bases de datos relacionales y en
software con elementos multimedia/hipermedia5.

Las ventajas de este acceso centralizado se centran en varios


aspectos, excelentemente descritos en el artículo de Philippa
Butler12, y que se sintetizan a continuación:

• El libro del residente se construiría como una aplicación


informática profesional para cada especialidad que se
soportaría sobre una base de datos muy robusta. Reuniría
las ventajas de las bases de datos enumeradas en un
apartado anterior sin sus inconvenientes de manejo y sin
posibilidades de pérdida de información o de
desaparición del archivo, dado que se elaboran con
importantes medidas de seguridad. Se podría establecer
una figura de administrador del sistema al que recurrir en
caso de necesidad de modificar contenidos del libro,
adjudicándole credenciales de acceso al archivo pero no
a su contenido.

• El diseño del libro sería definitivo y no se encontraría


sometido a modificaciones o aportaciones libres de sus

7
usuarios que quiebren la normalización del libro. No
obstante, puede contener cuantos campos se deseen de
texto libre para incluir las reflexiones del residente.

• La propiedad del libro siempre sería del residente, quien


accedería a su libro a través de una contraseña o de
cualquier otro elemento de seguridad como el Certificado
Digital de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

• El acceso a su libro podría realizarlo desde cualquier


punto y dispositivo que lo permita, sin someterlo al riesgo
de deterioro o pérdida de la información o del propio
archivo en los movimientos entre terminales y
dispositivos periféricos.

• Se podrían establecer áreas de uso personal del residente


y de áreas compartidas con su tutor. Sería el propio
residente quien decidiría el ámbito público o privado de
su área, especialmente para favorecer las reflexiones
muy personales que de otra forma no se llevarían a
efecto. También el propio servidor centralizado podría
actuar como contenedor y soporte de las actividades del
tutor con sus propias áreas públicas y privadas.

• Las áreas públicas podrían incluir un enlace a la página


web personal del residente o del tutor de tal forma que
automáticamente generarían un blog, lo cual podría
estimular la redacción de contenidos.

• Se pueden introducir y recopilar todas las evidencias del


progreso del residente, tanto las generadas originalmente
como documentos electrónicos (presentaciones de
PowerPoint, documentos en formato txt. o pdf.,
videograbaciones, audiograbaciones, etc.) como las que
se pueden digitalizar (archivos jpg. adquiridos con
cámara de fotos digital de textos escritos).

• La navegación por el libro del residente en un entorno


web sería similar a la que realiza sobre cualquier otra
aplicación de uso habitual, eludiendo los inconvenientes
de una base de datos ofimática estándar.

• Se podría imprimir a demanda cualquier área documental


del libro del residente, tanto si ya ha sido cumplimentada
como si se encuentra aún por cumplimentar.

• Se podría vincular a documentos de informe, incluyendo


el curriculum vitae.

• Adoptarían el formato idóneo para efectuar


presentaciones dinámicas sobre el propio portafolio,
sobre su contenido o sobre sus informes de avance o de
evaluación.

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• Ofrecería un feed-back automático y visualmente intuitivo
sobre la adquisición de competencias y de progreso en el
aprendizaje. El feed-back puede ofrecerse tanto de forma
global como desagregado según los criterios incluidos en
el diseño.

Pueden identificarse algunos inconvenientes en el acceso


centralizado:

• Se necesita una conexión a internet para acceder al


archivo-libro del residente y para gestionar la
cumplimentación y la información.

• Limita las necesidades individualizadas que pudieran


requerir la modificación del diseño del libro del residente.

• El aprovechamiento máximo de su potencial evaluativo


requeriría que cada Comisión Nacional elaborara tablas o
catálogos de actividades a las que se les asignaran
valores numéricos para cuantificarlas y para graduar su
complejidad y el nivel de participación y supervisión de
los residentes.

• Se requiere la designación de un servidor centralizado


incuestionado, tanto legal y normativamente como por
parte de los propios residentes. Las sociedades científicas
de ámbito nacional se han presentado como agentes y
soportes idóneos cuando no han existido otras
posibilidades, pero surgirían problemas en los casos de
coexistencia de varias sociedades científicas del mismo
ámbito (actuales o futuras). La opción más demandada
entre residentes y tutores ha sido la de ubicar el servidor
centralizado en el propio Ministerio de Sanidad y Política
Social. Una opción intermedia situaría al servidor de una
forma descentralizada en las Comisiones Locales de
Docencia de cada hospital o Unidades Docentes de MFyC,
o incluso en los Departamentos correspondientes de cada
Comunidad Autónoma.

En los últimos años se han introducido en el panorama informático las


herramientas de las “web 2.0.” Éstas son las cada vez más numerosas
posibilidades de interacción entre el navegante y todo el entorno web, de tal
manera que a partir de la personalización e individualización de todas las
opciones seleccionadas por el usuario éste puede interactuar con otros
internautas (blogs, wikis, redes sociales, second life) y planificar la
información que recibe (RSS). Los portafolios web 2.0 incorporarían
muchas de estas herramientas para poder convertirse en el escritorio virtual
del residente y evitar su entrada y salida en múltiples aplicaciones o webs
diferentes. La potencia formativa de aprendizaje de los portafolios
electrónicos, sobre todo los diseñados bajo criterios web 2.0, radica en que
sean capaces de integrar los aspectos formativos y sumativos de los
residentes. No deberían dejar que su llamativa apariencia deslumbre al

9
residente pero no constituya una plataforma de aprendizaje. Sin llegar a
este desatino, utilizar la red de internet para exponer un portafolio estático
o limitarse a colgar un archivo de Word® o un pdf es seguir utilizando la
metodología del formato papel, pero esta vez descargado desde Internet.
Un portafolio electrónico es una herramienta de cambio y para el cambio:
en primer lugar como integrador de los aspectos sumativos y formativos del
aprendizaje de los residentes; en segundo lugar como integrador del
residente y sus tutores en el mundo de las Tecnologías de la Información y
la Comunicación en una apuesta decidida por la mejora y el progreso.

10
Referencias bibliográficas

11
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9
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