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IES GERARDO MOLINA GEOGRAFÍA DE ESPAÑA

Tema 5a
EL ESPACIO RURAL
El espacio rural o espacio agrario tradicionalmente ha sido el territorio no urbanizado donde
se desarrollan las actividades agrícolas, ganaderas y forestales del ser humano.
Sin embargo, en la actualidad, estas actividades tradicionales se han diversificado con la
introducción de otras actividades como las recreativas, industriales y de servicios y, como
consecuencia, se ha vuelto más heterogéneo.
Su diversidad es el resultado de distintos factores físicos y humanos.

FACTORES FÍSICOS DEL ESPACIO RURAL


Los factores físicos han perdido la importancia que tuvieron en el pasado debido a os
avances técnicos. No obstante, siguen ejerciendo cierta influencia, que no es muy favorable en
el caso de España.
El medio natural español presenta limitaciones para el desarrollo agrario como consecuencia
de la configuración orográfica de España, de la mediocre fertilidad de muchos de sus suelos y
de su dominante aridez, pero también ofrece importantes posibilidades consecuencia de su
carácter cálido. Asimismo, la diversidad del medio físico español condiciona la existencia en
nuestro país de una gran variedad de sistemas agrarios.
Las principales formas de incidencia de los elementos físicos en la agricultura vienen dadas
por:
Relieve
La elevada altitud es uno de los factores adversos para la práctica de la agricultura en
España (al aumentar la altitud desciende la temperatura media y son mayores los riesgos de
heladas). Sólo un 11% del territorio español se encuentra por debajo de los 200 m, considerado
el óptimo para la práctica de esta actividad.
La agricultura española se desarrolla además en un medio natural de relieve accidentado,
con extensas zonas de acusada pendiente, que dificultan la mecanización y favorecen la
erosión de los suelos.
Suelo
Las propiedades físico-químicas de los suelos influyen en su potencial productivo. En España
existen terrenos silíceos, calizos y arcillosos. De entre todos, los más fértiles son los arcillosos,
que se localizan fundamentalmente en las llanuras litorales, en los valles Ebro y Guadalquivir y
en las cuencas sedimentarias de la Meseta. Sin embargo, predominan los suelos de rocas
silíceas y calizas de mediocre fertilidad.
Clima y recursos hídricos
El clima es el factor de mayor incidencia en el desarrollo de los aprovechamientos agrarios. El
clima en España posee una marcada aridez, salvo en la franja septentrional, con escasez e
irregularidad de las precipitaciones, así como heladas tardías que limitan el crecimiento
vegetativo. Por el contrario, la insolación mediterránea es un factor favorable parta los
productos hortofrutícolas.
Vegetación
La vegetación, en ocasiones, ha sido totalmente eliminada para permitir las tareas agrícolas,
otras veces se ha eliminado el estrato arbóreo y se ha conservado el herbáceo para su
aprovechamiento ganadero, se ha mantenido a grandes rasgos para su aprovechamiento
forestal o se ha optado por un aprovechamiento integrado de suelos, pastos y arbolado.

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De estos factores se deduce una diferenciación regional en cuanto a las limitaciones y


posibilidades en orden al desarrollo agrario:
- La España Atlántica es, en principio, desde el punto de vista edáfico, climático (humedad y
suavidad de las temperaturas) e hídrico la mejor dotada para el desarrollo agrario, aunque
cuenta con las limitaciones del accidentado relieve.
- La España Interior tropieza con el obstáculo de la sequía y de los rigores térmicos, la
irregularidad de los recursos hídricos y unos suelos de fertilidad desigual pero sus extensas
llanuras facilitan la mecanización y cuenta con algunos de los principales colectores de la
península como el Duero o Tajo.
- La España Mediterránea costera y Baleares disponen de la enorme ventaja que supone el
contar con suelos, por lo general, bastante aptos para la práctica agraria así como una
elevada temperatura anual y suaves temperaturas invernales, pero se ve afectada por la
frecuencia de la sequía estival y la irregularidad de las precipitaciones y consecuentemente
de los recursos hídricos.
- Canarias tiene una superficie agraria muy reducida por la naturaleza volcánica de las islas
que apenas alcanza el 20% de la superficie y se sitúa preferentemente en las zonas bajas,
así como en las laderas donde, gracias al esfuerzo humano, se han construido terrazas.
Está muy condicionadas por la falta de agua y favorecidas por el régimen térmico.

FACTORES HUMANOS DEL ESPACIO RURAL


Aunque es evidente que los factores naturales, especialmente los climáticos, condicionan
tanto los cultivos como los métodos para la explicación del espacio agrario hay que recurrir
también a los factores históricos o los factores socioeconómicos como las estructuras agrarias,
la población activa, las formas de explotación agraria o las técnicas y sistemas agrarios así
como a la política agraria, en especial la PAC, para entender las características de la
agricultura española.
Factores históricos
Hasta el siglo XIX más del 70% de la población activa se dedica al sector agrario, un sector
agrario dominado por las propiedades extremas y amortizadas, por la importancia de los
factores físicos, la energía y abono biológico y el predominio de la economía de subsistencia o
cerrada.
A partir del siglo XIX, al hilo de ese lento proceso de transformación que fue en España la
revolución industrial, aparecen transformaciones agrarias de efectos limitados como la
desamortización, la aplicación de adelantos tecnológicos y la reducción lenta de la población
activa.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX aunque había bajado significativamente el
porcentaje de población activa dedicada al sector primario, España seguía siendo agraria,
existía una dualidad entre un sector moderno y exportador y otro antiguo, atrasado y muy
cercano a la economía cerrada.
Habría que esperar a la década de 1960 para que se produzca la verdadera y completa crisis
de la agricultura tradicional y la llegada de una agricultura moderna.
A partir de ahí se ha profundizado progresivamente en esta modernización, suponiendo un
hito importante la entrada de España en la Unión Europea en 1986.
La estructura agraria
La estructura agraria tradicional se caracterizaba por el empleo de una mano de obra
numerosa que trabajaba de manera extensiva y con tecnología atrasada, unos bajos
rendimientos y una producción destinada al autoconsumo gracias a un mercado interior
protegido de la competencia exterior ha sufrido grandes transformaciones desde la década de
1960 hasta la actualidad que ha propiciado que la estructura agraria actual se caracterice por el

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empleo de una población escasa y envejecida, un aumento del tamaño de las explotaciones y
una intensificación e incorporación de nuevos avances tecnológicos, que han permitido
aumentar los rendimientos.
La modernización de la economía española, por tanto, ha traído consigo la pérdida de
importancia de la agricultura en el conjunto económico del país. Esta escasa importancia
relativa se puede observar en los ingresos derivados de esta actividad y en los datos de
población activa agraria.
Si hacia 1950 el valor de la producción agraria representaba un 30 % del P.I.B. del país y la
población activa agraria algo más del 50 %, hoy estas cifras se sitúan en porcentajes inferiores
al 3 % y 4 % respectivamente.
Sin embargo, no se puede minusvalorar el papel de la agricultura en el desarrollo económico.
Si su papel ha disminuido en términos relativos, ha crecido en términos absolutos. Entre 1950 y
1990 la producción agraria española se ha multiplicado por cuatro por efecto de la
modernización del sector; aunque en los momentos actuales tienda a estancarse, entre otras
razones por la nueva política agraria de la Unión Europea.
Además, hay que considerar que España es, después de Francia, el país que dedica una
mayor superficie a la agricultura, aunque considerando su producción final quede no sólo
detrás de ésta, sino también de Italia, Alemania y Reino Unido.
Con todo, y a pesar de su reducida importancia económica actual, la agricultura tiene hoy día
un papel esencial en la conservación del medio ambiente y del patrimonio histórico rural, que
figuran cada vez más como oferta de ocio para los habitantes urbanos, al tiempo que
constituye la base sobre la que se asientan actividades secundarias, agroindustria
principalmente. Así, su escasa importancia cuantitativa se compensa con una gran importancia
cualitativa, especialmente en determinadas Comunidades Autónomas
La población rural
La población rural española ha descendido desde principios del siglo XX, cuando contaba con
un 63% de la población hasta la actualidad con un 5,3 %.
También la población ocupada en las actividades agrarias es escasa, entorno al 4,5 %, y
envejecida, con más del 50% mayor de 40 años.
No obstante, estas cifras presentan grandes diferencias entre las distintas comunidades
autónomas dándose los valores más bajos de población activa en País Vasco y Madrid y los
más altos en Extremadura, Murcia y Galicia. A la vez, las cifras más altas de población
envejecida se dan en el interior de la península.
Todo esto se debe al éxodo rural ocurrido entre 1960 y 1975 motivado por la mecanización de
las tareas agrarias que hizo la población se trasladara a los núcleos urbanos e industriales.
Las consecuencias fueron el despoblamiento de las zonas más atrasadas y el envejecimiento
de la población rural.
Las tendencias demográficas de cara al futuro apuntan que seguirá disminuyendo la
población rural por la jubilación de muchos agricultores y por la desaparición de las
explotaciones poco rentables mientras que se rejuvenecerá la población debido a las nuevas
actividades residenciales, industriales y turísticas y a las ayudas de la Unión Europea para
evitar el despoblamiento rural.
Sistemas de explotación agraria
El espacio rural se organiza en parcelas, que son porciones o extensiones de tierra cultivada
que se encuentran delimitada o no por un linde común., y en explotaciones agrarias, que son el
conjunto de parcelas trabajadas por un mismo agricultor aunque se encuentren separadas
entre sí independientemente de su régimen de tenencia.

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En España ha disminuido el número de explotaciones pero ha aumentado su tamaño medio


por lo que, si se tiene en cuenta que cada explotación está formada por unas diez parcelas, se
dificulta la mecanización y se reduce el espacio para cultivos.
El tamaño medio de la propiedad ha aumentado por la disminución del número de pequeños
propietarios.
Dentro de la propiedad cabe destacar la existencia de:
- El de pequeña propiedad o minifundio, de menos de 10 hectáreas, que representa el 68 %
del total de explotaciones pero que concentra sólo un 10 % de la superficie ocupada.
Se da normalmente en el norte de la Península y en la Comunidad Valenciana, en la
Región de Murcia y en los archipiélagos.
Estas pequeñas explotaciones presentan problemas de rentabilidad económica, pues
proporcionan bajos ingresos que no permiten su modernización, por lo que tiende a
desaparecer..
- El de gran propiedad o latifundio, de más de 100 hectáreas, que reúne al 56 % de la
superficie agraria aunque apenas al 5 % de los propietarios.
Predomina en Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, cuyos orígenes se
remontan a la Reconquista y se consolidan con la desamortización del siglo XIX.
Tradicionalmente los latifundios estaban asociados a una agricultura de bajo
rendimiento, que empleaban un gran número de jornaleros de forma estacional.
- Las explotaciones de tamaño medio, entre 10 y 100 hectáreas, se extienden por Cataluña,
Navarra, País Vasco y algunas áreas de Castilla y León.

La mayoría de los latifundios o grandes propiedades actualmente son empresas agrarias,


mientras que en las propiedades menores se han planteado otras posibilidades, como el
cooperativismo, la concentración parcelaria o la agricultura a tiempo parcial, en muchos casos
iniciativas insuficientes para evitar el éxodo rural, que ha favorecido la concentración de la
propiedad en menos manos.

El régimen de tenencia de la explotaciones agrarias es el grado de dominio que una persona


dispone sobre esa explotación. Puede ser directa o indirecta:
En la tenencia directa coinciden propietario y empresario. Es el régimen predominante en
España con casi el 75 % de las explotaciones.
En la tenencia indirecta el propietario cede el uso de la tierra a otra persona a cambio de un
porcentaje de la cosecha, la aparcería, o del pago de una renta, el arrendamiento. Últimamente
está disminuyendo en España el régimen de aparcería.
Otro régimen de tenencia importante en la actualidad es el régimen de cooperativas, que a su
vez presenta diversidad de formas.
Transformaciones en las técnicas y sistemas agrarios
Las técnicas y sistemas agrarios también han experimentado importantes cambios desde
1960 debido a la mecanización del trabajo, a la selección genética de semillas y razas
ganaderas, al uso de fertilizantes y de productos fitosanitarios o a la incorporación de avances
tecnológicos como los cultivos bajo plástico, los cultivos enarenados o el riego por goteo.
Estas mejoras han logrado elevar notablemente los rendimientos y la productividad de la
actividad agraria, aunque también han supuesto un aumento notable de los costes de
explotación.
Paralelamente, en la actividad agraria se ha producido también un cambio en la orientación
económica ya que la producción agraria está destinada casi exclusivamente a la
comercialización de un mercado mayoritariamente urbano, que demanda una mayor cantidad
de productos agrarios en general, pero sobre todo de calidad.
Ello hace que la producción agraria española se diversifique y pierdan importancia
progresivamente las producciones tradicionales, como el trigo o el vino de mesa.

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El mercado, cada vez más competitivo, contribuye también a que cada región tienda a
especializarse en aquellos cultivos para los que parece estar mejor dispuesta, sobre todo por
razones naturales.
El resultado del conjunto de las transformaciones analizadas es la coexistencia el campo
español de una dualidad cada vez mayor entre las explotaciones familiares, de escasa
dimensión física y económica, dirigidas por agricultores de avanzada edad, que sobreviven en
muchos casos gracias a la mano de obra barata (ayudas familiares y agricultura a tiempo
parcial, y las modernas y rentables empresas agrarias.

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