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gueros. No sonríe. O casi no lo hace.

Sin embargo,
habla, habla y habla... con la misma intensidad de
la lluvia cuando ésta se antoja de caer en Caracas.
Abundancia de agua. Tsunamis de palabras. Su boca
se inunda (siempre) con argumentos dirigidos a
la moda. Otras pasiones —lectura, cine o eventos
sociales— son soslayadas durante la conversación.
Esos temas, hasta el del amor, los filtra desde las
maneras del vestir. Tal parece que bajo su mirada
los seres fuesen enseres. “Me distrae leer libros
y revistas, pero de diseño”. “Me en-
canta Pedro Almodóvar, pero más
i lema es mbio
el vestuario que usa en sus pelícu-
M da, ca
las”. “Cuando salgo a fiestas con mis
amigos, termino celebrando cómo
o o na
visten o criticándolos si me autorizan tod
a hacerlo”.
imagen o no
Azzarelli está poseída por su papel de
en la rutina laboral que tiene encomen-
dada: gerente de imagen del emporio dad de la tienda”. Claro, no olvida colocarle su sello:
Casablanca. Es de esas mujeres conmovidas por la unos zapatos arlequinescos rojizos. Es su entendi-
ropa. Hace semanas, cuenta, acudió a una cita con miento de la regla: “muy personal”, como quienes
un joven que, por su atuendo, nada tenía que ver al nacer viven con un solo credo, el medalaganismo.
con ella. Un joven estilo Tommy Hilfiger, el bien
portado de la urbanización. Así que, para no de- “Estoy consciente de mis excesos. Mi lema es
fraudarlo ni defraudarse, se acopló. Llegó al en- ‘todo o nada’, ‘ahora o nunca’, ‘me entrego o no’,
cuentro con un camisón blanco, sencillo, sin man- ‘cambio de imagen o no’.
gas, y unas sandalias hueso. Podría pensarse que se
trataba de su acercamiento al hábito de las novicias. A veces, sin embargo, puede vérsele esforzada por
Pero, no. La ilusionada se había inspirado en las encajar en la sobriedad. Y hay días en los cuales se
propuestas minimalistas de Carolina Herrera. El siente trash (al descuido). “Y cuando te digo trash es
caballero, impresionado por su imagen, preguntó que ni siquiera traigo ánimo de ver a la gente en la
por qué no iba de negro. Marya, así, pronunciado calle”. Cuando enfrenta una situación semejante, se
con ye, intuyó que no había causado un efecto a su coloca una franela maltratada por el tiempo, encima
favor y se justificó diciendo que era domingo. un blazer, unas medias destrozadas y las botas Dr.
Luego de la despedida, no volvieron a verse. Martens súper gastadas. “Eso sí, bien canalizado”.

Después de la anécdota contada, ofrece píldoras La estética bien canalizada, explica, no es aquella
de estilo como ésta: “Una mujer nunca puede lucir que premia la combinación de colores sino la que se
sandalias si no se ha hecho la pedicure”. Se permite, unifica en tendencias y estilos. “Si una persona ama
no obstante, mostrar sus uñas inacabadas de púr- su jean roto —advierte— debe casarlo con un tweed,
pura petróleo: cortas, comidas, nerviosas y enluta- porque de lo contrario es tan inexplicable como ha-
das como la piel de las urnas. Marya dice estar ale- cer que un contable hable de Derecho”.
gre. Es una de esas jóvenes ejecutivas que cuando
en la mañana ingresan a la oficina se convierten en La historia de Azzarelli en la industria del vestir
la supervisora que llevan, sólo por dentro. De modo venezolano comienza una vez que obtiene, con
que en la tienda de Las Mercedes, donde los mani- máximos honores, el título de diseñadora de moda
quíes son sus personajes, cumple —primero que los del Instituto de Diseño de las Mercedes, hace cua-
vendedores— una exigencia básica: uniformarse de tro años. Con su tesis Gran Gala, Gala fusionado a
negro. “Yo doy el ejemplo, manteniendo la sobrie- Fantasía —sobre los recargos de las japonesas tec-

Estampas 7 NOVIEMBRE 2010 ?

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