Está en la página 1de 15

UNA ENTREVISTA CON DIOS

La fama y el dinero le sonreían, después de mucho esfuerzo


logró lo que buscaba, de vivir en un país tercermundista a
vivir en La Meca de la modernidad y la prosperidad, de no
tener a veces que llevarse a la boca, a comer en los mejores
restaurantes del mundo entero, de solo poseer algunas
prendas de vestir a tener más de 2000 ternos Christian Dior,
de no salir de su tierra natal, a movilizarse por todo el mundo,
para realizar sus tan esperadas entrevistas al público de todo
el globo terráqueo, se trata nada menos que de Sean Look el
más grande entrevistador de habla hispana en los Estados
Unidos y porque no decirlo de todo el mundo, con una gran
particularidad en el hablar, elocuente, con una personalidad
arrolladora. La revista Time publicó: “Este entrevistador
apabulló al Presidente de los Estados Unidos, al ser
entrevistado netamente en español”. Como lo dice la revista
Time, Sean Look entrevistaba a todos sus personajes en
español, sin importar de que nacionalidad era, ni el cargo que
ostentaba, él decía: “Yo, estimo a las personas por ellas
mismas, no por su cargo”, su programa de televisión: “Las
Personas del Mundo”, era traducido a 15 Idiomas y
transmitido en todos los países del mundo, la traducción era
escrita como en los cines a pedido del entrevistador que
decía: “Mi programa tiene que ser escuchado en mi idioma
natal, pero para que llegue a todos los rincones del mundo
debe de ser traducido, en forma escrita”. Con esta actitud, los
países de habla hispana le dieron todo su respaldo,
ganándose muchos adeptos, pero a la vez le creó enemigos
de muchos otros países, los cuales lo censuraban no por la
forma de entrevistar, porque no tenía ni un solo error, sino por
su vida libertina, y desenfrenada, llena de lujo y despilfarro de
dinero. Pero era inútil el público lo quería, no importara la
procedencia de éste ya sea un público americano como un
público oriental, Sean Look hacia delirar a todo tipo de
público, con sus entrevistas. Y sus excesivos gastos en farras
y cosas extravagantes pasaban a formar parte de su
personalidad, que en vez de contrarrestar su popularidad, la
acrecentaba.
La explicación de la popularidad de “Las Personas del Mundo”
era que por este programa televisivo, desfilaban la crema y
nata de la sociedad mundial, así como diversos personajes del
mundo político de todos los países, actores, cantantes, etc.,
etc., los cuales eran tratados como el más común de los
mortales, eran despojados de su fama, su dinero y su
popularidad por el entrevistador, sin que ellos se dieran
cuenta, además el público podía hacer todo tipo de preguntas
vía e-mail, lo cual le daba una especie de anonimato a las
preguntas prohibidas, que Sean Look, satanizaba con su
estilo.

Como no recordar la entrevista que le hiciera al General. Sean


Look: -General, hoy día Dios en mis oraciones vespertinas me
dijo que no podía mentir, ni escuchar una mentira, así que le
rogaría que no lo haga, a manera de ejemplo, y para que vea
que no miento le digo: “No es para mí ningún placer tener que
entrevistarlo, muy por el contrario, es de mi entero pesar
entrevistar al más grande genocida conocido por la historia
moderna, pero el mundo necesita saber la verdad, esa verdad
que se oculta en el más grande error que cometió Dios al
crearnos: La Mentira. Dígame General, ¿Cuánto muertos tiene
en su conciencia?. El General, paralizado por estas palabras
tan elegantes pero devastadoras, con el rostro compungido,
los ojos desencajados de sus órbitas solo atinó a contestar:
“Ninguno”. El público en sus hogares detrás del aparato que
decodifica las frecuencias y las convierte en imágenes
llamado Televisión, estallaba de indignación al escuchar las
declaraciones del General, otros estallaban de felicidad al ser
encarado el General de esa forma tan magistral, otros sentían
impotencia, es que era así, solo Sean Look podía concentrar
diferentes sentimientos, con sus preguntas grandilocuentes.
Pero sigamos con el resto de la entrevista: - Al escuchar la
respuesta Sean Look, sonrió, con esa sonrisa típica que lo
caracterizaba - la sonrisa que él una vez que lo entrevistaron
dijo: Mi sonrisa quiere decir, no me engañes, ya sé que estas
mintiendo- miró al General, volvió a sonreír, se dirigió a las
cámaras, justamente a la mía y dijo: “Querido Público, hoy al
comenzar el programa dije que Dios se equivocó al crearnos,
dándonos la posibilidad de mentir, lo vuelvo a ratificar, Dios
se equivocó, que diferente sería el mundo si no se nos
permitiera mentir, un mundo bueno, con la verdad en los
corazones, la cual nos permitiría tener los pies bien puestos
en la tierra para levantar la mirada y guiar nuestros sueños
por las estrellas, Buenas Noches, hasta mañana”. Todo pasó
tan rápido, me acuerdo bien, Sean Look, se sacó el micrófono,
se levantó del asiento, tiro los papeles en el escritorio y se dio
media vuelta, en cuestión de segundos un guardia del General
sacó su pistola y le disparó un tiro, el cual le impactó en el
brazo izquierdo, cayendo al suelo por efecto del impacto.
Inmediatamente la de seguridad de CNN cubrió con sus
cuerpos al entrevistador, y despojó del arma al guardia, el
cual fue llevado detenido, al resto de la seguridad del General
y a éste mismo, no se pudo ubicarlos, ya que en la confusión
fugaron en cuestión de segundos, parecía que eran
entrenados para estos casos; diría yo, casi de presdigitación.
Lo ocurrido dio la vuelta al mundo, televisión, radio, prensa,
Internet, daban cuenta del suceso, el caso fue comentado por
más de dos semanas, mientras el entrevistador se recuperaba
de su herida en el Miami Health’s. Como una de sus
costumbres y digo yo que lo tenía bastante cerca, era la de
trabajar, estaba concentrado en su próxima entrevista, nada
menos que desde el hospital donde estaba internado y nada
menos que con el Supremo Pontífice, se encontraba al límite
de la alegría, por fin podría hacerle mil y ún preguntas al
representante de Cristo aquí en la Tierra, lo tenía todo
preparado, las llamadas telefónicas al Vaticano eran
constantes, tratando de acordar una fecha coincidente con la
visita del Papa a Los Estados Unidos, diría yo, que esos días
casi era un sueño, todos en la producción estábamos
extasiados, nada menos que el Papa iba a ser entrevistado, y
era él quién visitaba en vez de que por su envestidura fuera el
que concediera la entrevista. Fue así como la entrevista se fijó
para el día Jueves, todos esperábamos con ansia el tan
esperado jueves, todos sin excepción, desde el grupo en sí,
como el entrevistador y el mundo entero, la noticia fue
difundida como el acontecimiento del Siglo, acogida por un
sector como de muy buena y por otro sector, el más
conservador, como un desatino del Supremo Pontífice. Es así y
por destino de la vida, el Papa sufre un accidente ocasionado
por un demente que le dispara un tiro un día antes de la tan
esperada entrevista, en uno de sus acostumbrados paseos en
su vehículo rodeado de la multitud que espera ser bendecida,
el Papa muy mal herido es trasladado al Hospital más
cercano, en el Estado de Iowa, para luego ser derivado a
Ciudad Vaticano para que lo atendiera su médico de cabecera
y amigo cercano.

El entrevistador se presenta con aire contrariado, el tan


famoso día jueves, día de la entrevista difundida por todo el
mundo, a su costado en lugar del Sumo Pontífice se encuentra
el Obispo Prelado del Vaticano, y Sean Look se dirige a él:
“Señor Obispo, le agradezco que viniera en lugar del Papa, me
hubiese gustado realmente entrevistar a su Santidad, pero el
destino me lo negó, y dejó en el tintero muchas preguntas
acerca de la vida, y de las tragedias humanas, y de donde se
encuentra Dios en momentos de dificultad que atravesamos
todos los hombres, pero lo que a usted le voy a preguntar es
algo muy simple para ustedes los sacerdotes, pero muy difícil
de comprender para el resto de los laicos, ¿Obispo, hay vida
después de la muerte, y si la hay porque tenemos que morir
entonces, porque no continuamos con nuestra misma vida?. El
Obispo, tuvo un momento de vacilación pero raudamente
contestó lo consabido por todos los humanos creyentes,
refiriéndose para esto a acontecimientos relatados en la
Biblia, lo que prometió Jesús antes de ascender a los cielos,
las parábolas y demás. En medio de las explicaciones del
Obispo, el entrevistador corta abruptamente al entrevistado,
con estas palabras: Mi querido Obispo, lo que Usted me da
como respuesta lo sé desde el colegio y lo mismo vengo
escuchando a través de mi vida, por favor, a lo que yo me
refiero es que si hay vida después de la muerte, porque si es
como usted dice; que sí la hay, porque entonces no seguir
esta vida de corrido, porque separar a los hijos de su madre
que es el único ser que los protegerá por el resto de sus días
sin esperar nada a cambio, y lo que es peor aún porque
separar a una madre de sus hijos, porque no hay nada más
doloroso para un ser humano que ver morir a uno de sus hijos,
y sentir la impotencia de no poder hacer algo para detenerlo y
asir la vida de su retoño, porque cortar esta vida si tiene una
continuación, porque provocar un dolor tan inmenso que
ningún medicamento pueda curar ese dolor ya que no es un
dolor del cuerpo sino del alma, Dios no se equivocó en esto.
¿Por qué Dios permite la mentira?. Si no hay nada peor en
esta vida, que la mentira, en una analogía, es como el veneno
para el cuerpo que lo va destruyendo poco a poco, así es la
mentira, sino que en vez de destruir el cuerpo se destruye el
alma. Yo me pregunto Obispo ¿Por qué nos aflige así Dios?,
Señor Obispo ¿Por qué Dios permite tantas injusticias?, Como
para citar un ejemplo, los niños abandonados, que no tienen
conciencia de lo que sucede alrededor, el hambre en muchas
zonas del mundo. Señor Obispo, contésteme una pregunta en
resumen: ¿Existe realmente Dios?.

En los cinco minutos que duró el panegírico del entrevistador


sobre las cuestiones divinas, éste parecía absorto en sus
propias dudas, hablaba con una convicción tal, que apoderó al
grupo de producción en el tema, que se olvidaron de los
cortes comerciales, a nosotros los camarógrafos nos impactó
tanto las palabras y sobre todo los cuestionamientos que
hacia el entrevistador, (acaso nosotros también alguna vez
nos habíamos planteado las mismas dudas) que solo lo
enfocábamos a él, en el público también impactaron sus
palabras, ya que al día siguiente fue comentado el programa
con el Obispo del Vaticano, unos diarios decían: “El
entrevistador mantuvo en vilo al público en los cinco
continentes, las empresas medidoras del rating, arrojaron
90% de audiencia a nivel mundial”.

Cuando el entrevistador dirigió la mirada a su entrevistado


este estaba absorto, lo único que atinó a pronunciar es: Que
Dios te bendiga y aclare tus dudas, no confundas al rebaño. El
entrevistador grandilocuente, con una de esas agilidades
mentales que lo caracterizaba le dijo: Gracias Obispo me dio
la respuesta que siempre esperaba y me negaba a creer – No
existe Dios – Buenas Noches y hasta mañana. El Obispo
masculló algo que inmediatamente fue cortado por el
entrevistador, haciendo un ademán a Control, el cual dio
inmediatamente pase a la publicidad. Ya en el set el Obispo se
tornaba de varios colores agregando gestos raros a su cara
regordeta y cuando iba a pronunciar alguna palabra fue
cortado de inmediato por el entrevistador, ordenando apagar
el set, todo el equipo de producción lo obedecía no por ser el
manda más sino porque de algún modo apoyaban su idea
ante la inesperada respuesta del Obispo, realmente fue triste
ver un emisario fungido por la Iglesia ir quedándose solo en el
set sumido en sus pensamientos, absorto, con temor, me
retiré yo también, sumido en mis pensamientos, creo que el
mundo entero se paralizó durante esos cinco minutos del
panegírico metafísico del entrevistador.

Todo tipo de medio de comunicación ya sea hablado o escrito


hacía referencia a lo ocurrido la noche anterior, llegaban
documentos amenazadores de los países más recalcitrantes
del catolicismo y de otras religiones, así como también
algunas cartas de apoyo por sectas religiosas de lo más
ambiguas.
El programa siguió saliendo al aire, con la acostumbrada
sintonía, por algunos días, amenazas de grupos religiosos
siguieron llegando a CNN, los gobiernos católicos presionaban
a los Estados Unidos; que irónico los países pequeños
presionando al gigante, es como por hacer una analogía, el
marinero quisiera capitanear el barco, sometiendo éste al
Capitán, Los Estados Unidos aprovechaban este momento de
paroxismo que provocó el entrevistador grandilocuente, para
demostrar que su sistema (El capitalismo), daba absoluta
libertad a cualquier persona que quisiera expresarse ya sea a
favor o en contra del gobierno de Los Estados Unidos, o a
favor o en contra de los demás países del mundo.

El entrevistador siguió con sus invitados esta vez de la


farándula y de la sociedad, exprimiéndolos, despojándolos de
sus pomposos apellidos y nombres, dejándolos como vinieron
al mundo, desnudos de sentimientos, convertidos en mortales
comunes y corrientes esos mortales que el público elevó su
ego hasta alturas insospechadas y que luego los veían a éstos
como liliputienses, monigotes, y ellos (los artistas) como
gigantes encaramados en sus grandes y robustos egos.

Después de cuatro días de haber ocurrido el incidente con el


Obispo del Vaticano, el entrevistador se preparaba para una
nueva entrevista, esta vez con un enviado del Dalai Lama, el
Lama Fet – Rinpoché, el cual iba a explicar al mundo entero
( ya que el programa “Las Personas del Mundo”, era un portal
abierto al mundo, dada la cantidad de adeptos televidentes
que tenía el sintonizado programa) iba a dar a conocer la
filosofía de vida que reinaba en el lejano oriente y a su vez
exponer las razones para que el gobierno chino dejara
retornar a los Lamas al Tíbet, dada las raíces étnicas que
unían al entrevistador grandilocuente con el gobierno de la
República de China. Todo estaba listo y en orden, el
entrevistador y entrevistado se preparaban para salir al aire,
los técnicos daban la cuenta regresiva cuando un sonido
espeluznante sobrecogió al set, yo estaba en la cabina de
control protegido por el cristal templado que impide los ruidos
dentro de la cabina, pero éste se rompió, pero a nosotros nos
dejó lúcidos, como para formar parte de la decadente
escenografía, como espectadores atónitos ante esta escena
sacada del más cruel de los dramaturgos, cámaras de video
destrozadas, regadas por el piso, escritorios volteados, lunas
rotas, personas gravemente heridas, pero solo eso era lo que
el sentido de la vista nos permitía apreciar, para nuestra mala
suerte nuestro sentido auditivo nos jugaba una mala pasada,
gritos, llantos, alaridos de dolor, llegaban a nuestros oídos uno
tras otro, el Lama muerto, o visiblemente muerto porque
carecía de extremidades inferiores, el entrevistador
grandilocuente, con la mano derecha cercenada y
arrastrándose por el piso hacia un lugar seguro, el cual no
había, después de la terrible detonación, camarógrafos muy
mal heridos y nuestra productora muerta. Fue el saldo de la
terrible explosión ocurrida en los estudios de la CNN.
Dos meses se hablaron de los detalles de la explosión, dos
meses tardaron los investigadores para dar con los autores
del magro incidente, un grupo de árabes del grupo de los Sits,
dos meses fueron lo que demoraron en reconstruir el estudio
de la CNN, dos meses en que el público especuló sobre los
hechos, dos meses, dos largos meses fue los que pasó el
entrevistador hospitalizado y dos los miembros que perdió
durante la explosión, su mano derecha y su pierna izquierda.

Más de dos meses se demoró el tan ansiado e inesperado


anuncio quizá acariciado por muchos seguidores, pero perdido
en el rincón de los olvidos, ese maravilloso anunció en el cual
propagaban por los cuatro vientos los medios de
comunicación, el retorno del entrevistador grandilocuente el
retorno de Sean Look a las pantallas de televisión, el retorno
de Sean Look a ese set de la CNN reconstruido, mientras a él
también lo reconstruían en el hospital, ese retorno era
anunciado con bombos y platillos, y no solo por el regreso del
entrevistador a la televisión sino también que con él
regresaban todo el grupo que lo acompaño en el programa
más visto de todos los tiempos “Las Personas del Mundo”, que
vio su ascendente marcha truncada por un invento de Nóbel
que fue mal empleado.

Exactamente un año después del desastre y cinco meses


después del pomposo anuncio del retorno del entrevistador
con el invitado que siempre quiso entrevistar y esta vez por
fin lo haría, se materializaría. Se especuló mucho acerca de
ese invitado, unos decían que era nuevamente el General,
otros que era el Papa, otros que era el presidente de la nación
más poderosa del mundo, etc., etc.,

Nadie en el set sabía quien era el entrevistado, ni nadie osó


preguntarle al entrevistador grandilocuente de quien era, pero
las dudas e intrigas, misterios y demás se despejarían en
apenas cinco minutos, porque solo faltaba cinco minutos para
el retorno de “Las Personas del Mundo”.

La señal televisiva llegaba a todas las ciudades del mundo


ayudada por un satélite, los espectadores detrás de sus
aparatos receptores esperaban con ansias la voz musical del
entrevistador, otros lo esperaban con curiosidad, otros con
intriga de quien era el invitado, pero todos los espectadores
del mundo deseaban volver a verlo. Después de la publicidad
apareció en las pantallas de los millones de televisores que
sintonizaban la estación de CNN, ahí estaba el entrevistador
con un terno negro Armani impecable, una camisa blanca
como la nieve marca Versace, una corbata de seda, sus
acostumbrados anteojos Benetton y en los puños de las
mangas los infaltables gemelos, los cuales hacían un
contraste medio extraño con la mano derecha del
entrevistador que discordaba con su elegancia, ya que era de
titanium.

Buenas noches querido público, empezó, todos en el set nos


encontrábamos nerviosos, como si fuera la primera vez que
salíamos al aire, él miraba hacia mi cámara, en el momento
justo que yo le hacía un primer plano. Después de un año
volvemos a salir al aire, hace un año justamente, en este
mismo set reconstruido, unos desadaptados acabaron con la
vida de mi productora, dos asistentes, y un Lama; hace un
año, varios compañeros de trabajo quedaron mutilados,
ciegos, por el peor enemigo del ser humano, el propio ser
humano, esta noche tengo un gran invitado sentado a mi
derecha. Nos ordenó con un ademán que poncharamos hacia
su derecha, no había nadie en el asiento, nos quedamos
perplejos, el público en sus hogares seguro comentaba que el
entrevistador grandilocuente, había quedado con una tara
después del atentado, y volvió a repetir; éste es mi invitado
está sentado aquí a mi derecha, así como podría estar
sentado en algún lugar de sus hogares, porque esta es la
entrevista que siempre soñé y nunca pensé realizar y se la
debo a esos desadaptados sociales que atentaron con el
canal, porque sucedió así: En el momento de la explosión,
sentí un gran dolor en el brazo derecho, lo único que atiné fue
a ponerme a salvo, en ese ínterin me iba arrastrando por el
suelo no sé porque motivo, (ahora lo entiendo bien, había
perdido también una pierna) no podía caminar y en el suelo
observaba ya inerte a Molly mi productora, y García jefe de
redacción y me desmayé, más bien diría yo me transporté a
un mundo parecido a este, diría yo, un mundo paralelo, y en
ese mundo no había bombas, ni lamentos, ni muertos, más
bien estaba yo y mi productora sentados coordinando la
entrevista que nadie en el mundo había logrado UNA
ENTREVISTA CON DIOS, yo estaba excitado, Molly había
recibido la comunicación por medio de un Ángel, el Ángel del
Señor que le dijo: “Dios quiere transmitir un mensaje al
mundo que él creó y por eso necesita al mejor entrevistador
entre todos los humanos, la cita será en el lugar más alto del
mundo a las diecisiete horas del décimo día del octavo mes de
este año”. Molly y yo ya habíamos descifrado la hora y el día,
pero el lugar estaba en duda, después de unas consultas
geográficas, ubicamos el lugar más alto del mundo, como no
saberlo antes, si lo denominaban el techo del mundo: El Tíbet.
Estábamos a nueve de agosto y solo nos quedaba un día para
llegar al Tíbet, es así como tomamos el primer vuelo para la
India, ya que era la única ruta para llegar al Tíbet, porque la
República China no permitía el acceso a turistas al Tíbet por
sus fronteras, es así que llegamos al aeropuerto de la India el
diez de agosto a las diez de la mañana después de varias
escalas. Un Mercedes Benz alquilado con un guía nos
esperaba a Molly y a mí en el aeropuerto, como yo era un
aficionado a los autos, decidí conducirlo yo mismo, ya que no
podía llegar tarde a esa cita tan importante, raudamente puse
el auto en marcha y nos desplazamos a gran velocidad, hasta
que llegamos a la ciudad donde nos quedamos atrapados
entre autos, taxis y sobre todo personas, por el espacio de
cuatro horas fuimos victimas del más decadente de los males
sobre la tierra, “la pobreza” que trae consigo, la miseria y la
humillación de seres humanos, ante otros seres humanos,
solo que éstos últimos poseen dinero; en las cuatro horas que
estuvimos estancados en el centro de la ciudad, desfilaron
ante nuestro parabrisas y lunas laterales, mendigos, inválidos
mostrando sus muñones, ciegos, cojos, todos con la piel
pegada a los huesos de lo flacos que se encontraban, el sol
parecía insoportable, gracias al aire acondicionado del auto no
sufríamos por el calor, yo desesperado maldecía, renegaba;
no podía llegar tarde a la cita con Dios, el guía sentado en la
parte trasera nos contaba que la India era uno de los países
más pobres del mundo y que los hombres y niños morían
apoyando la cabeza en las aceras, ya sea por el frío o por
inanición, y luego eran arrojados al río sagrado, en el cual se
combinaban los excrementos, muertos y el agua que bebían
los habitantes de la India, iba a seguir hablando cuando en un
arranque de rabia le dije: “Que lo había contratado para que
me guié y no para que hable”, Molly me encaró por mi actitud
y le dije: “Que era la entrevista más importante y era la única
razón por la cual había llegado tan lejos en mi carrera, que lo
único que le pedía a la vida y a Dios era una entrevista con él,
tenía tanto que preguntarle”. -Ella me miró y asintió-.

Salimos de la ciudad y llegamos al desierto rumbo al Tíbet,


eran las catorce horas del diez de agosto, a solo tres horas de
la única razón de mi vida; desde pequeño, cuando me
sensibilizaba por acontecimientos que ocurrían en mi
localidad y en mi país tercermundista, hablaba con Dios y le
preguntaba porque sucedía tal o cual cosa, hasta cuando fui
creciendo y curtido por los acontecimientos desastrosos que
ocurrían en el mundo lo único que quería era estar delante de
Dios y preguntarle tantas cosas.

Según los cálculos del guía a una velocidad de 100 Km/h


llegaríamos a nuestro destino en dos horas y cuarenta
minutos, veinte minutos antes. Me sentía contento a esa
velocidad prudencial llegaría a tiempo, pensaba, cuando de
repente una caravana de reses estaba cruzando el desierto
para pasar hacia el otro lado, a pastar, era una caravana casi
interminable, yo quería pasar por encima de ellas, estaba
desesperándome, cada vez que estaba cerca de la meta
ocurría algo inesperado, la vida me ponía obstáculos, me
desafiaba. El guía tomó mi hombro y me dijo: -No lo haga
Señor, no saldríamos vivos, son animales sagrados-, el guía se
había percatado que yo había puesto primera y me disponía a
partir en dos a las reses que atravesaran mi camino; cuando
le iba a contestar que no se metiera y que la entrevista iba
ser nada menos que con el mismo Dios, tocaron la luna lateral
del auto, era un niño, totalmente sucio, con las vestiduras
raídas, pero de una mirada muy brillante y especial, que me
pedía pan dado el ademán que me hizo con la mano, baje la
luna y le obsequié unas galletas que llevaba en el interior del
auto, me dijo gracias en inglés y me sonrió, yo también le
sonreí y le acaricié el cabello, Molly me miró con ternura, el
guía me dijo que la caravana de reses ya estaba por concluir,
consulté el reloj del auto eran las quince horas con treinta
minutos, sonreí y me dije: Vamos meteoro esta vez si llegas;
cuando Molly me dijo: El niño que estaba a tu lado a
desaparecido, - no puede ser Molly, le conteste, se habrá ido
por ahí-, miré alrededor y no había un lugar donde se había
podido esconder, abrí la puerta para observar de pie y
apreciar mejor el panorama y ubicar a ese niño tan simpático,
cuando me di con la sorpresa que se encontraba tirado al
costado de mi puerta, asustado le dije a Molly: -Aquí esta,
creo que sé a desmayado, porque aún respira, lo puedo ver-;
-hay que llevarlo al Hospital más cercano Sean, me respondió
Molly, -no puedo, se me hace tarde para la entrevista con
Dios, no puedo llegar retrasado Molly-, Sean es un niño, no lo
puedes dejar morir en pleno desierto, el guía añadió, hay una
curandera ha menos de veinticinco minutos, consulté el reloj y
eran las dieciséis horas, hice un calculo incluyendo los
veinticinco minutos con destino hacia la curandera y a
doscientos Km/h llegaba al Tíbet, cogí al niño en brazos lo
deposité en brazos de Molly y aceleré, llegue al pueblo de la
curandera en dieciséis minutos, deje al niño y a Molly y
enrumbé con el guía hacia el Tíbet justo a las dieciséis horas
y diecinueve minutos, aceleré llegando incluso a sobrepasar
los 250 Km/h. Llegué al Tíbet, justo a la montaña donde me
citó Dios, subí corriendo hacia la montaña, en eso veo una luz
resplandeciendo, era un fuego vivo, preparé mi grabadora,
estaba nervioso, por fin iba a escuchar la voz de Dios, tenía
miedo hablar, y en eso dije: -Dios aquí estoy-, el fuego me
respondió pero sin palabras, solo telepáticamente quedé
absorto y pude escuchar dentro de mí. -No soy Dios, soy el
Ángel del Señor, son las diecisiete horas y diez minutos, Dios
se ha ido-. Grité, lloré, caí de rodillas y dije: Dios porque te
has ido, yo estaba dirigiéndome hacia ti, tú lo sabías, me
quedé atorado en la ciudad de la India, yo estaba en Los
Estados Unidos, me demoré por ayudar a un niño, no lo podía
dejar morir, lloré desconsolado, no sé cuanto tiempo, sentía
que mi alma se rompía, toda mi vida esperando el día de mi
muerte, para preguntarle a Dios, ¿Dónde se encontraba?, ¿Por
qué nos ponía pruebas tan difíciles?, ¿Dónde estaba la mano
de Dios? Y había desperdiciado esta gran oportunidad de
entrevistarlo aún cuando me encontraba vivo, y poder
transmitir sus palabras al mundo entero por mi programa
televisivo, pensé en toda mi vida rodeada de triunfos y
fracasos, estaba totalmente desconsolado, sin ganas ya de
vivir, y me decía: llegué tarde por ayudar a ese niño, pero no
lo podía dejar morir, no quería llegar tarde, quería estar
contigo; cuando escuché una voz dentro de mí, -Hijo no llores,
yo estoy aquí contigo- me quedé estupefacto era Dios, lo
podía sentir, - Siempre he estado contigo, justo ahora cuando
ayudaste al niño, a que no muriera Estoy contigo y con cada
uno de los seres humanos existentes en la tierra, porque
estoy en todas partes, en la sonrisa de una madre, en la
alegría de un niño, en el sol, en las estrellas, en la tierra,
también estoy en la guerra, en el hambre, en la muerte y
principalmente en el amor que hay dentro de cada uno de los
seres humanos sin importar sexo, raza o religión, porque soy
espíritu y ustedes son mis instrumentos, es por eso que vivo
dentro de los corazones humanos, y son pocos los humanos
que escuchan a su corazón, porque temen sufrir, pero un
corazón jamás sufre cuando va en busca de su destino. – Me
envolvió una nube con una luz intensa, no pude hacer ninguna
pregunta, solo escuchaba en mi interior, y me puse a rezar.

Cuando desperté estaba orando en el Hospital, miré a mi


derecha, y no vi mi brazo, miré a la izquierda y no encontré mi
pierna, lloré, y en mi mente sólo escuchaba: ustedes son
instrumento.
Todos en el set estábamos con lágrimas en los ojos, perplejos,
mi mano temblaba al coger la cámara de video, en ese
momento me imaginaba los millones de personas que se
encontraban en la misma situación que nosotros en las
diversas partes del mundo y el entrevistador grandilocuente
continuaba con su relato: Y ahora después de ese sueño o
diría yo después de la entrevista con Dios, puedo resolver mis
grandes cuestionamientos: ¿Cuándo hay hambre y pobreza?,
¿Dónde estará la mano de Dios?, ¿Cuándo perdemos a un ser
querido?, ¿Dónde estará la mano de Dios?, ¿Cuándo
padecemos de injusticia?, ¿Dónde estará la mano de Dios?,
¿Cuándo hay guerra?, ¿Dónde estará la mano de Dios?,
¿Cuándo nacemos o por causa de algún accidente tenemos un
defecto físico?, ¿Dónde estará la mano de Dios? Y la respuesta
es tan simple: La mano de Dios está en cada uno de nosotros,
en cada uno de los seres humanos que funge de instrumento.
Que sería del arte del Pintor, sin su instrumento, el pincel,
seamos ese pincel y dejemos plasmar en el lienzo de la vida
los designios de ese artista que es Dios, el cual no se
equivoca, y crea obras maestras y nos la muestra, seamos
ese instrumento para crear esa obra maestra para las
generaciones venideras, porque la vida del hombre es tan
corta y es el único ser sobre la faz de la tierra que sabe de esa
brevedad de tiempo que se le es designado, para perderlo
inútilmente, seamos hombres de bien con los pies bien
puestos en la tierra y los ojos en las estrellas- Buenas Noches
y hasta siempre.

Todos en el set no atinaban a articular palabra alguna, el


entrevistador pidió que se retiraran todos y no hicieran ningún
tipo de comentario, -mañana hablaríamos-. Todos nos fuimos,
yo fui el último en salir, el entrevistador me miró, y yo sonreí,
tenía algo de especial en la mirada, me retiré.
Todos en el set seguimos esperando ese mañana que
prometió el entrevistador, han pasado cinco años y no se sabe
nada de él, algunos dicen que se encuentra en el Tíbet, otros
que regresó al Perú, su tierra natal, otros que está en la
China, pero lo que si es cierto, es que hace cinco años y un
día el mundo y yo fuimos testigo de la más grande entrevista,
UNA ENTREVISTA CON DIOS.

Loocito

Intereses relacionados