Está en la página 1de 1

E l teatro en Caracas parece estar caminando

con pasos menos gelatinosos hacia una pro-


puesta en forma de cartelera que compite en
importancia con la del cine, habitualmente
monopolizadora de la audiencia. “Eso es un avance”,
ha definido Javier Vidal, uno de los actores premiados
con la taquilla en 2010, tras personificar, en Actos
Indecentes, al escritor Oscar Wilde.
El también director y actor hace memoria y re-
cuerda que, en 1985, cuando empezó en este medio,
sólo se descansaba los días lunes. El Teatro Nacional,
por ejemplo, presentaba doble función los sábados y
domingos con una sala repleta de 640 butacas. “Una
semana de la Compañía Nacional arrojaba el mismo
número de espectadores que suman hoy todas las salas
que existen en la ciudad”.

Otro duro de las tablas nacionales, Basilio Álvarez, Entonces, ¿qué tipo de teatro está haciéndose hoy?
acuerda con Vidal en que por fin se ha armado una La productora del grupo Theja, Angélica Escalona, es-
cartelera. “Es un resultado que siempre se había tima que es el mismo que necesita el país: funciones
buscado”, estima quien ha hecho de La Ola, en el basadas en obras venezolanas, escritas por dramatur-
Trasnocho Cultural, una pieza de reflexión del país gos venezolanos, escenificadas por actores venezola-
ideológico. “Claro, es un logro en función de la canti- nos, y dirigidas a todo tipo de público.
dad de propuestas, sin pasar a analizar la calidad,
porque eso ya entra en la consideración del público”.

Vidal, hombre que transita el oficio artístico en un


vaivén entre la televisión más comercial y las tablas
comprometidas con los autores clásicos, se siente
tan entusiasmado con lo que está sucediendo en la
marquesina criolla que se atreve a anunciar el adve-
nimiento de una industrialización, aunque modera-
da, del hecho teatral. “Antes esperábamos la sub- Escena de
vención del Estado, que era repartida en nómina, Esperando
pero eso no producía industria. Ahora, se han invo- al italiano
lucrado otras figuras y empresas que motorizan el Beatriz Vásquez
movimiento teatral para que genere ingresos”. y Elba Escobar
“Quizás se exhiban textos livianos y textos más en La Duda
Pero Basilio Álvarez, que tiene en sus hombros el densos”, diferencia Escalona, para quien la diversi-
grupo Skena, ahora de financiamiento propio, ubica dad de la cartelera es un signo común de las gran-
lejos cualquier signo industrial de la actividad. des ciudades. Antes, compara, coexistía la oferta de
Por lo menos, no en lo que respecta a las ganancias. salas como Chacaíto y Las Palmas, con las ofrecidas
“Mis cuentas siguen en cero”, específica el gestor por Rajatabla y Theja. “Siempre ha habido cosas
de La Ola, un evento que arroja pérdidas económi- buenas, regulares y malas”, evalúa la productora
cas, pero que, aun así, Álvarez presenta basado en de la comedia romántica De todos modos.
su convencimiento de que los artistas son capaces
de sobreponerse a la austeridad con tal de enviar Hay quienes razonan que la pre-
un mensaje que creen interesante transmitir. sencia de actores mediáticos, venidos
de una producción televisiva en debacle, ha movido
Alegrarse por lo que está ocurriendo en la cuantía el interés del público por el teatro. Con un cierre de
de piezas, no está mal, considera Héctor Manrique, un canal, RCTV, y otra estación, Venevisión, que ahora
dramaturgo de los nuevos tiempos, un insatisfecho fabrica menos seriados dramáticos, las figuras de las
del oficio, un extremista en la racionalidad con la telenovelas se han volcado a las tablas.
que aborda sus explicaciones. Creer que hoy se hace
más teatro que hace 20 años es caer, dice, en un error Angélica Escalona dice sentirse incapaz de juzgar
con la historia. si este desplazamiento actoral constituye un rasgo sa-
ludable de la cartelera. “Hay que buscar trabajo”,

Estampas 14 NOVIEMBRE 2010 ?

Intereses relacionados